War on Democracy – (Documental de John Pilger en español)
En este documental John Pilger sugiere que, más allá de llevar la democracia a todo el mundo, como siempre proclama el Gobierno de los EUA, en realidad éste está haciendo todo lo posible para obstaculizar su avance. John Pilger realiza entrevistas exclusivas con oficiales del gobierno americanos, incluyendo agentes que revelan por primera vez como la CIA ha desplegado y está desplegando su guerra particular en Latino América. Pilger argumenta que la verdadera democracia popular se encuentra más bien entre los países más pobres de Latino América, cuyos movimientos y avances son ignorados por los medios. Traducción: Monofunes.
Amig@s
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Virtualidad
“Quien dijo que estos poemas míos iban a ser de otros” [Benedetti].
Familia de la patria grande:
Me atrevo a publicar este cuento acá. Supongo que sale un poco de las noticias publicadas. Y digo supongo por que no estoy tan segura. Podremos considerarlo una noticia más, una crónica. Narrativa policiaca, y maravillosa. Como recidente de la patria grande y exiliada “por voluntad propia” me siento identificada con este cuento, y se que muchos lo harán, por eso me parece necesario compartirlo.
¡Hasta la victoria siempre! One Love, Valentina
Virtualidad
María Elena Llana (La Habana, 1936)
Lo sospechaban, lo olían, se daban cuenta de que bajo el mimetismo de sus ropas comunes y su talante apacible, aquel hombre ocultaba esa emanación rancia del otro, del que viene, el que asalta, el que usurpa. En definitiva, del extranjero sin fortuna, del inmigrante a todas luces indocumentado.
Ajeno a tales especulaciones, el hombre se apartó de los que esperaban subir al autobús interprovincial y fue hacia la cafetería.
Tranquilamente empujó la puerta de cristales y entró.
Ni siquiera consumió nada.
Solo iba a mirar.
De tal conducta sospechosa informó después una mujer que vendía algo en un tenderete, bajo una sombrilla que justo acababa de sufrir un desperfecto en el mecanismo de abrir y cerrar, sin duda, causado por el mismo malandrín.
Pero eso afloró más tarde, cuando se reconstruyeron los hechos. En aquel momento, el extranjero salió del local, cruzó el andén de la estación de buses con paso desaprensivo y subió al carro tras comprobar, mirando su billete, que era el que le correspondía, mientras los demás se consultaban unos a otros e insistían en preguntar si aquel vehículo iba para donde iba. Todos vieron en su actitud un recóndito deseo de desafiar, de gritarles no los necesito, me importan un pito, porque yo sí sé bien para dónde vamos, ¡ah, si lo hubieran advertido entonces!
Con la misma procaz autosuficiencia, buscó su asiento. Lo ocupaba una señora redonda como un gran polvorón y él se sentó a su lado, sin reclamar el puesto de ventanilla que le pertenecía. Llevaba poco equipaje, apenas un maletín de hule que conservó consigo… como si hubiera salido de la cárcel o acabara de cometer un asalto y aguardara la primera ocasión para deshacerse del arma homicida.
El autobús arrancó.
Al acomodarse mejor y saberse en marcha hacia algún anhelado destino, la sensación de bienestar que lo invadió lo hizo deslizarse hacia el sibaritismo. Sacó un cigarrillo amarillento, el único que le quedaba de los que trajo de su país, y se lo llevó a los labios, pero no lo encendió porque bien sabía que en los lugares civilizados no se permite fumar en interiores y él solo deseaba sentir en su contacto y su olor algo familiar, un refugio en la recién conocida ajenidad del mundo.
La vecina de asiento lo miró como si no creyera lo que estaba viendo y él trató de excusarse quitándoselo de los labios y mostrándole la punta apagada, gesto que solo logró inquietarla, tanto por el aspecto apergaminado del cigarrillo como por ver tenderse hacia ella la cetrina mano que lo sostenía.
La mujer se incorporó tratando de ganar el pasillo pero tenía el acceso bloqueado por aquel sospechoso cuya aviesa cortesía, ¿quién cede un asiento de ventanilla en un trayecto largo?, había sido un ardid para acorralarla.
Una pasajera, que a partir de entonces se ufanaría de su sensibilidad parasicológica, captó la angustiada vibración de la dama y se volvió hacia ellos con expectante curiosidad, pero la mastodonta, incapaz de sostenerse en vilo, había caído de lleno en su asiento y el intruso fingía que dormitaba, siempre con el cigarrillo entre los labios.
Otras personas comenzaron a mirar con acritud y fue entonces que una señora tosió. No solo una vez, sino varias, hasta que pareció faltarle el aire y el esposo y la hija tuvieron que abanicarla primero con la mano y después con sus pañuelos.
Pero aquel monstruo seguía impasible. Y así continuó aun cuando más gargantas y pechos se unieron a la sinfonía pulmonar y otras y otros y todos trataban de ahuyentar un humo que se iba espesando, que se extendía a lo largo del pasillo y se ramificaba, cual blanco espinazo de pescado, hacia un lado y otro, invadiendo los espacios entre los asientos.
El chofer levantó los ojos hacia el retrovisor y ante los signos del caos, estableció rápida comunicación con su base. El otro conductor avanzó esquivando a los hombres más fuertes que se habían puesto de pie para recibir mayor cuota de oxígeno, mientras trataba de contener su propia respiración para no contaminarse con… aquello.
Llegado junto al transgresor le señaló la calcomanía de prohibido fumar con silenciosa e innata autoridad. Por toda respuesta obtuvo un cínico asentimiento junto a la programada excusa de mostrarle el cigarrillo apagado y esbozar una sonrisa que pretendía ser obsequiosa.
El conductor vaciló un instante, más bien una fracción de instante, ante la prueba de inocencia, pero enseguida se dijo que era una coartada, pues no podían alterarse así todos los usuarios sin un verdadero motivo y, de pronto, comenzó a sentir su propia falta de aire, por lo cual regresó junto al chofer y miró por el parabrisas hacia el mundo exterior, buscando otros signos apocalípticos, una invasión de beduinos o algo así. La calma ambiental no logró apaciguarlo y con voz ya entrecortada por la raspera en la garganta, urgió a su compañero:
—¡Para, para aquí mismo!
—No —contestó el aludido que se cubría la nariz con un pañuelo atado en la nuca—, estamos cerca de… pero no pudo terminar la frase porque lo acometió el primer acceso de tos y solo atinó a acelerar más.
—¡Nos vamos a matar!, gritó el otro y sus palabras fueron apoyadas por un espeso murmullo cavernoso que brotó del vehículo mientras el chofer, concentrando todas sus fuerzas en mantener la calma y dominar el timón, realizaba el mayor examen de pericia de toda su vida, una doble prueba de autocontrol.
A duras penas llegaron al primer parador con su habitual bomba de gasolina y la iluminada cafetería. Estaba sobre una especie de barranco en el cual habían construido un mirador y donde el aire era muy puro.
Como en la estampida nadie recordó la salida de emergencia, hubo titánicos forcejeos por ganar la puerta principal, obviando la prioridad de mujeres, ancianos y niños, quienes fueron los últimos en salir, ayudados por los paramédicos.
Apenas fue necesario usar las máscaras de oxígeno ya dispuestas, pues tan pronto abandonaban la rodante cámara de exterminio, todos se sentían bien, sin duda, gracias al benéfico aire del lugar. Los únicos que recibieron este auxilio fueron un anciano cuya nieta no quería ser acusada por la familia de indolencia generacional y una señora entusiasmada con la idea de recibir un servicio gratuito.
Cuando todos estuvieron a salvo, bajó el extranjero tan campante como había subido. No fue difícil colegir que su sadismo le había permitido disfrutar del terror colectivo porque disponía del antídoto para la asfixia tan inhumanamente provocada en un vehículo destinado al uso pacífico.
Además del personal y equipo de emergencias, los agentes esperaban al autobús siniestrado con el carro bomba y la técnica canina, unos pastores alemanes oscuros y lustrosos. Pero los perros demostraron que pese a su militarización seguían siendo perros y, ajenos al prejuicio, entraron y salieron del autocar sin olisquear demasiado.
Después pasaron indiferentes junto al hombre que lo miraba todo un poco desolado, de pie junto a su maletín, en el ghetto de un cauteloso círculo de seguridad.
Aunque ni médicos ni canes detectaron anomalía alguna, ante la exigencia de un pasajero que habló en nombre de la mayoría, el sospechoso tuvo que pasar a la pequeña oficina para ser investigado mientras los demás entraban a los lavabos, refrescaban o se tomaban fotos en el mirador.
Un poco molestos porque un extraño les dijera lo que tenían que hacer, los policías se limitaron a palpar con desgana las ropas de su involuntario rehén, pero el jefe del operativo les bisbiseó algo y tuvieron que continuar la inútil búsqueda hasta que el autobús se marchó con su carga de honrados contribuyentes ya del todo apaciguada.
Entonces, le dijeron que podía irse.
El hombre trató de enseñarles un papel con sellos, que ni se molestaron en mirar, dando por sentado que era un documento falso, y él no tuvo más remedio que recoger su maltratada valijita y salir hacia la gran explanada del parqueo.
Sin la menor idea de lo que su suerte le deparaba en el inmediato devenir, echó a andar hacia la carretera y ganado por la ansiedad recurrió al viejo expediente de sacar el cigarrillo, su ajado talismán contra el abandono, justo cuando pasaba frente a la bomba de gasolina.
El joven servidor abrió los ojos espantado. Y él, recordando las miradas recriminatorias de su vecina de asiento y del conductor, ni siquiera se lo llevó a los labios. Molesto consigo mismo, lo tiró al suelo decidido a liquidar sus atavismos, máxime si se disponía a comenzar una nueva vida.
En ese momento, el empleado gritaba que allí no se podía… pero no pudo terminar la advertencia, paralizado por las llamas que alzaron sus lengüetas rojizas sobre la pulida pista y que ya corrían buscando las bombas de despacho para convertirlas en antorchas. Había tanto terror en el rostro del muchacho que el hombre cayó de rodillas y comenzó a tantear el asfalto buscando el cigarrillo, dispuesto a demostrar una vez más que no estaba encendido.
Un agente que permanecía recostado al patrullero mientras el jefe merendaba, saltó como tocado con electricidad: lo había cogido in fraganti; acababa de ver, con sus propios ojos, la furia y destreza con que lanzó el proyectil. ¡Al fin caía un terrorista en sus manos! Y nada menos que un fanático suicida que, lejos de echar a correr, se inclinaba y tocaba el piso en una de aquellas alardosas oraciones de su raza, dispuesto a inmolarse en el globo de gasolina incendiada, claro preámbulo del ataque nuclear.
Sabiendo que no había tiempo que perder, ordenó que los carros bomba dirigieran sus mangueras sobre la gasolinera en peligro.
Al primer chorro, el casi artesanal cigarrillo se deshizo ante la mano que estaba a punto de alcanzarlo. El tan sospechoso papel dejó escapar la oscura y ya escasa picadura que se dispersó en el naciente charco.
Con su manifiesta indiferencia ante las catástrofes que causaba, el hombre trató de incorporarse, pero el torpedo de agua lo obligó a mantenerse doblado y así, en posición de embiste, corrió apretando contra su vientre el maletín hecho un bulto, de manera que un niño, tras las vidrieras de la cafetería, convertida en refugio, soltó un “goool” que le mereció un rapapolvo por no respetar la angustia de las personas mayores.
Alguien del equipo de salvamento gritó “se escapa”.
El del chorro ajustó el tiro y lo encentró.
Cayó al suelo.
Varios agentes se abalanzaron sobre él pero el jefe, molesto porque un subordinado le hubiera robado protagonismo, gritó un sonoro “Alto” al tiempo que desenfundaba el arma, dispuesto a someterlo él mismo. En esta ejemplar decisión lo ayudaba mucho la idea de que con tantos cacheos aquel desgraciado no podía ofrecer peligro.
A guisa de legado a sus valientes hombres, les recordó la necesidad de capturar vivos a estos desalmados, única forma de saber quiénes instigaban sus diabólicos actos.
Después, echó a andar sin prisa, remarcando cada paso.
En tan cargada atmósfera, a un agente se le escapó un disparo que hizo blanco en la alarma lumínica del carro patrullero más cercano. Desde el improvisado búnker de la cafetería, se oyó un estridente “bingo” y el niño fue obligado a sentarse en una apartada mesa, privado del espectáculo. Su llanto incontrolable hizo que el padre recriminara a la madre por impulsiva y como se oyera algo sobre el maltrato infantil, ella acabó dando gritos contra el miserable aquel que había venido a dinamitar sus hogares.
Mientras tanto, el jefe del operativo llegaba frente al inculpado y le espetaba la mejor sentencia que logró elaborar entre zancada y zancada.
—Se terminó el juego, enviado del demonio.
Taimado como siempre, el hombre fingió humildad y señaló sus volteados bolsillos, ilustrando lo que trataba de decir con mímica y medias palabras: que no llevaba fósforos ni encendedor, lo único que podía exonerarlo una vez destruida la prueba del cigarrillo apagado.
Lejos de tomarlo en cuenta, el jefe arremetió contra él, ya sin miramientos, le dio un culatazo, lo inutilizó con una llave y le puso las esposas. Después lo entregó a los agentes que lo hicieron caminar a empujones mientras remedaban la jerga en que aún trataba de explicarse.
Pero no tenía escapatoria. Allí, en otro tenderete con sombrilla, había una mujer que lo había visto todo, incluso cuando tiró por el barranco un mechero viejísimo, algo así como una lámpara de Aladino, que hizo paf y se desintegró en el aire.
Tomado de El Tintero, suplemento cultural del periódico Juventud Rebelde.
*http://www.juventudrebelde.cu/secciones/el-tintero/HTML/abril2007/virtualidad.htm
María Elena Llana: Periodista, poeta y narradora cubana. Nació en 1936. Se graduó como periodista en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, en 1958. Ha laborado en las redacciones de Revolución, La Calle y La Tarde. Ha realizado reportajes para Pueblo y Cultura, Cuba, y los noticieros de Radio Reloj y CMQ-TV. Trabajó en el Departamento Latinoamericano de la Agencia de Noticias Prensa Latina. Ha colaborado con Granma, Palante y Juventud Rebelde. Autora de los libros de cuentos La reja (1965); Casas del Vedado (1983), con el que obtuvo al año siguiente el Premio de la Crítica; Castillo de naipes (1999) y Apenas murmullos (2004).
La jiribilla @ 2008
Felicitaciones Cuba: El cumpleaños de los “barbudos”
SOBREVIVIR CINCUENTA AÑOS DE HOSTIGAMIENTO PERMANENTE NORTEAMERICANO
Bajaban de la Sierra desaliñados y todos los llamaron así, los barbudos. A punto de cumplir cincuenta años el 1° de enero, la Revolución Cubana ha sobrevivido a la caída de la URSS, al bloqueo e inclusive a la sucesión de Fidel Castro.
La Revolución Cubana cumplirá 50 años el próximo 1° de enero. Símbolo de resistencia frente a Washington, el gobierno revolucionario prepara una celebración sencilla, sin grandes gastos, en la oriental Santiago de Cuba, epicentro de la insurrección que llevó a los rebeldes al poder a comienzos de 1959. Tras sobrevivir a la sucesión de su líder, Fidel Castro, al hostigamiento permanente y el embargo de Estados Unidos y la caída del bloque comunista, el gobierno de la isla continúa en pie, con innumerables logros en su haber e innegables deudas aún pendientes.
La revolución, bajo la que nació el 70% de los 11 millones de cubanos, atravesó a 10 presidentes estadounidenses. Soportó la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, la crisis de los misiles en 1962, décadas de bloqueo norteamericano y las penurias del “período especial”, luego del derrumbe de la Unión Soviética.
Cinco décadas después del triunfo de los rebeldes de la Sierra Maestra, desde Washington se sigue acusando al castrismo de haber causado un “daño irreparable” al país, pero son los mismos a los que La Habana denuncia por el perjuicio causado por el embargo comercial impuesto sobre la isla. Según cálculos oficiales actualizados en octubre pasado por la Cancillería cubana, el costo del bloqueo sobre la economía y la población de ese país asciende a más de 92.000 millones de dólares desde 1962, cuando el presidente John F. Kennedy firmara la medida. “Las cifras cubanas pueden ser cuestionables, puesto que hasta ahora no han explicado su metodología”, declaró en rueda de prensa Daniel Erikson, autor del reciente libro Las guerras de Cuba, que resume los cincuenta años de relaciones entre la isla y su poderoso vecino. Aun así, la mayoría de los analistas coincide en que el costo del embargo es más que sustancial.
A su turno, Estados Unidos afirma no guardar oficialmente un recuento del costo de esta política, aunque el Departamento de Comercio calcula que los agricultores y ganaderos norteamericanos pierden 1000 millones de dólares al año en exportaciones que podrían hacer a la isla.
Paradójicamente, algunos sectores conservadores no comparten la idea defendida por el presidente George W. Bush, y reforzada con otras leyes al principio de su presidencia, de que el embargo fue algo positivo para la política de Estados Unidos. “Es un insulto para los estadounidenses prohibirles viajar o hacer negocios con Cuba. Si aumentáramos nuestros vínculos comerciales con la isla, nuestro país se hallaría en una mejor posición para influenciar los acontecimientos de ese país”, afirma Daniel Griswold, director del Centro de Estudios de Políticas Comerciales del conservador Instituto Cato.
De acuerdo con cifras del Informe Estadístico Mundial que Naciones Unidas publica cada año, Cuba era el cuarto país en términos de alfabetización en América latina en 1953, con una tasa del 76%. Al año 2000, esa cifra se ubicaba en un 96%. Los índices de salud, siempre según el mismo informe, son comparables a los de países del primer mundo. Por caso, la mortalidad infantil es de 5,3 por 1000 nacidos vivos, siendo igual a la de Canadá e inferior a la de Estados Unidos. La esperanza de vida de los cubanos se ubica en los 77 años, cuando en la vecina Haití es apenas de 57. “A la revolución no se le puede pedir más. Mis hijos estudiaron sin pagar un centavo, tengo salud y no me falta comida. Los que se quejan no recuerdan o no saben cómo era antes”, opina Sergio Abreu, un jubilado de 65 años.
El gobierno de Raúl Castro admite la urgencia de solucionar problemas como la insuficiencia salarial, la ineficiencia productiva, la burocracia, las brechas sociales y la corrupción en el Estado. Por todo ello,”cambios, sí, poco a poco, pero siempre dentro del socialismo”, prometió el menor de los hermanos Castro al poco tiempo de iniciado su gobierno, en el año 2006. Más recientemente, y en el contexto de la crisis financiera mundial, el presidente cubano anunció “tiempos duros y austeros” para su país, en el que fue su último discurso del año ante el Parlamento, el pasado sábado 27 de diciembre. “Las cuentas no cuadran y hay que ajustar todos los sueños a nuestras verdaderas posibilidades. Nadie, ni un individuo ni un país, puede darse el lujo de gastar indefinidamente más de lo que recibe por la venta de sus producciones o por los servicios que presta”, declaró Raúl.
A pesar de esto, el presidente cubano es optimista. “Estamos preparados para resistir otro medio siglo”, sentenció Raúl Castro en vísperas de este aniversario.
Página 12
Memoria del Saqueo – Film de Fernando Pino Solanas
SINOPSIS: Desde los comienzos de la dictadura militar, hace ya veinticinco años, Argentina y su pueblo han tenido que hacer frente a una de las peores crisis económicas y sociales vividas jamás por un país en periodo de paz. Argentina, un país que fue próspero, ha tenido que enfrentarse de forma periódica a todos y cada uno de los traumas estigmatizados por la militancia anticapitalista: exorbitantes deudas nacionales, el desalmado ultraliberalismo, la desenfrenada corrupción política y financiera y el expolio regular de los bienes públicos. Todo ello, con la ayuda de las compañías multinacionales occidentales y la complicidad de los organismos internacionales. La política de la tierra abrasada, representada por tipos como Carlos Menem, ha conducido al país a un increíble cataclismo de hambre, enfermedad y sacrificio de vidas humanas: un genocidio social. “Memoria del Saqueo” saca a relucir los mecanismos que han provocado esta catástrofe. Esta película está dedicada a todos aquellos que resisten con dignidad y coraje. Es inaceptable dejar que un pueblo vaya sumiéndose poco a poco en la pobreza. Pero todavía es más inaceptable dejar que la pobreza se establezca, cuando dicho proceso ya se había vaticinado. Y lo que es peor aún, permitir que la pobreza se instale en una tierra tan rica en recursos. (FILMAFFINITY)
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FIN
Chile: Polémica sobre el patrimonio de los candidatos presidenciales
lunes 29 de diciembre de 2008
XINHUA
A un año de las elecciones, la polémica desatada por los patrimonios de dos aspirantes a la presidencia de Chile rememora la relación dinero-política, que históricamente ha estado presente en la vida política del país.
El multimillonario empresario Sebastián Piñera, candidato de la derecha, y Eduardo Frei, proclamado por la Democracia Cristiana, uno de los partidos de la coalición gobernante, están en el centro del debate, donde ambas partes expresan incompatibilidad de aspirar a un cargo de tanta relevancia mientras tengan su fortuna invertida en los negocios.
Piñera, ex senador y ex candidato presidencial en el 2005, es considerado uno de los hombres más ricos de Chile, estimándose su riqueza en unos 1.400 millones de dólares, siendo propietario de un canal de televisión y principal accionista en la línea aérea LAN y otras empresas.
Frei, ex presidente entre 1994-2000 y actual senador, fue un exitoso empresario y ha sostenido que vendió toda su participación en las empresas al ingresar a la política en 1988.
Las críticas a ambos por el doble rol de empresarios y políticos provienen de parlamentarios del derechista partido Unión Demócrata Independiente (UDI) y del oficialismo.
Apenas dos semanas después de que la UDI decidiera apoyar a Piñera, el secretario general de la UDI, Víctor Pérez, advirtió sobre la necesidad de que el empresario zanje de manera definitiva su doble militancia en la política y en los negocios.
“Todo lo que genere inhabilidades e incompatibilidades tiene que dejarlo. No hay duda de que una empresa o una industria como la televisión, que tiene regulaciones estatales, es absolutamente incompatible con el hecho de ser candidato presidencial y, posteriormente, presidente”, agregó.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Empleados Fiscales, Raúl de la Puente, aseveró que “es necesario separar los negocios del Estado, porque el Estado debe ser un ente superior que debe fiscalizar, regular y, por lo tanto, creemos que no puede ser que el primer funcionario público del Estado tenga intereses que él mismo supervisa”.
El vocero del gobierno, Francisco Vidal, aprovechó la ocasión para pedir a la derecha apoyo para aprobar el proyecto de ley de fideicomiso ciego, que obliga a los políticos de alto nivel a vender sus acciones en empresas estratégicas para el Estado o que estén reguladas por éste, como es el caso de LAN, además de traspasar las acciones en empresas concesionadas.
Piñera ha dicho que se desligará “de todas las empresas que pudieran significar cualquier dificultad, conflicto o distracción de el objetivo de ser un buen presidente para todos los chilenos”, aunque no especificó en qué fecha lo hará y sólo dejó claro que el proceso estará terminado antes de llegar a La Moneda, en el caso de ganar los comicios.
Frei ha insistido en que no ejerce actividad empresarial y que su declaración patrimonial aparece en la página web del senado, pero la derecha insiste en que tiene capital invertido en Inversiones Saturno, un holding que participa en empresas eléctricas, inmobiliarias y forestales.
En 1988, en una declaración notarial Frei y su esposa, Marta Larraín, se retiraron de las siguientes empresas Ingeniería y Maquinarias Limitada, Viviendas Económicas Inmaq, Sigdo-Koppers Comercial Limitada, Ingeniería Sigdo-Koppers Limitada y Sigdo- Koppers Forestal Limitada.
En su primer discurso de campaña, el ex presidente señaló que “Chile lo que necesita no es un gerente, sino un presidente”, en una velada crítica a Piñera, quien está liderando todas las encuestas de opinión.
Es conocido que la mayoría de los senadores y diputados tiene acciones en las empresas privadas y ex funcionarios y ex dirigentes políticos ocupan ahora cargos importantes en grandes corporaciones.
Esta polémica sobre política-dinero-negocios será un tema recurrente en las campañas de los distintos candidatos hasta las elecciones del 2009, las cuales se prevén muy reñidas, y el candidato de la derecha podría convertirse en el primer mandatario electo de este sector desde 1958, aunque gobernó con el dictador Augusto Pinochet (1973-1990).
Publicado por ARGENPRESS
En Colombia: retorno al estilo de viejas dictaduras latinoamericanas
lunes 29 de diciembre de 2008
Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)
Una honda reflexión y la revisión de las grandes novelas latinoamericanas sobre las dictaduras en la región, me llevó a hojear de nuevo textos que creía superados. Tuve que volver al Tirano Banderas de Ramón del Valle Inclán, Yo el supremo de Gustavo Roa Bastos, El Señor Presidente, de Miguel Ángel Asturias, El Recurso del Método de Alejo Carpentier, El Otoño del Patriarca de Gabriel García Márquez, La Fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa, y otros textos referidos al trabajo en ensayos y escritos diversos sobre las peculiaridades de los países latinoamericanos en una literatura novelística que ha cumplido la trascendental labor histórica de retratar y hacer reflexionar sobre las características, y crímenes políticos en los países víctimas de esas dictaduras de nuestra región..
He tenido la fortuna de recibir un libro espectacular y bellamente escrito de la española Mercedes Fernández Durán, titulado Novela y Dictadores en América latina. La identidad en ficción, pensamiento y forma, editado por el “Taller de Edición Rocca”, de Bogotá, donde también han sido publicados muchos de mis propios libros. Esta obra de la escritora española que le toco vivir y sufrir los crímenes de la derecha de Chile, que apoyada por gobiernos imperiales norteamericanos, organizaron y desataron el golpe militar contra el gobierno del Presidente Salvador Allende, a quien asesinaron en el propio Palacio de la Moneda.
A lo anterior se agregó la información que he seguido día a día del asesinato en Grecia de un adolescente por disparos de la policía de ese país el pasado 6 de diciembre. Es una sola persona la asesinada. Sin embargo, toda Grecia se ha lanzado durante estos 17 días a denunciar el crimen. Miles de griegos se tomaron la capital y otras ciudades protestando y exigiendo castigos al criminal y al gobierno de ese país que ha tolerado esa clase de acciones policiales, contra el cual también hay una protesta unánime. En todas las ciudades de Grecia la protesta ha sido constante y vigorosa. Miguel Ángel Bastenier periodista español del diario El País dice que: “se trata de una protesta protagonizada por jóvenes de respetable procedencia, que deberían estar próximos a integrarse en el mercado de trabajo y no saben cómo hacerlo”.
Esta reflexiones me permiten enjuiciar de nuevo al régimen violento y autoritario del Presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, que ha tolerado y dejado crecer la violencia criminal en los campos y en las ciudades, desarrollando una acción represiva tan barbara, como la que ha sufrido Colombia en siglo XX y en lo que está corriendo del siglo XXI, en que Uribe se instaló en la presidencia con el apoyo abierto, confesado por grandes barones electorales de todo el país, vinculados a las acciones, apoyo financiero y armado de los mayores capos del narcotráfico de cocaína y otros productos de esa misma naturaleza criminal. Varias decenas de Senadores y miembros de la Cámara de Representantes que apoyaron y apoyan al Presidente Uribe Vélez, convirtiéndose en sus principales electores, están en las cárceles públicas, y Colombia toda sabe que varias decenas más de ellos que forman parte actualmente del Senado y de la Cámara de Representantes, son también parte de las fuerzas electorales en que se apoya el Presidente Uribe Vélez, que no puede ni podrá quitarse de encima la carga que para él representa haber recibido y haberse apoyado en políticos que formaban parte o están vinculados con los narcotraficantes y grupos regionales ligados al narcotráfico que llevan entre sus manos, la bandera electoral del actual Presidente colombiano.
El presidente Uribe Vélez ha empezado una feroz campaña de represión contra los movimientos indígenas colombianos que se han convertido en activos y valientes expresiones de oposición a las formas dictatoriales utilizadas por Uribe contra los movimientos indígenas y populares en general. Son varios cientos de indígenas los asesinados durante el gobierno de Uribe. El último caso es el de Edwin Legarda, compañero y marido de Aida Quilcué, joven líder del Consejo Regional Indígena del Cauca, que parece, según los medios de comunicación, era el objetivo principal del crimen ejecutado por miembros del ejército colombiano. Hasta el periódico de la derecha española, El Tiempo de Bogotá del 23 de diciembre, suministra una grande información en que rechaza la versión de los militares y del gobierno de Uribe de que la muerte del dirigente indígena fue “porque no paró en un retén oficial”, cuando se trataba de una camioneta roja conocida por todas las autoridades como propiedad del Concejo Regional Indígena del Cauca, adquirida hacía mas de 6 meses, en la que frecuentemente se transportaba la propia Aida Quilcué, esposa de Legarda, como se ha dicho miembro principal del Concejo Regional Indígena del Cauca, como fue puesto en conocimiento de las autoridades departamental y nacionales en la región del crimen. Por eso la propia líder Aida Quilcué, enterada del crimen contra su esposo, denunció que quien iba a ser asesinada era ella misma. Colombia ha creído en sus palabras.
En el departamento de Córdoba por ejemplo donde tiene su más grande finca el presidente Uribe Vélez, fueron asesinadas a bala 7 personas, según el diario el Universal de Sincelejo. A su vez, el diario de la derecha española en Colombia, El Tiempo, registra que en el departamento de Córdoba la ola criminal dejó en menos de 24 horas otras 10 víctimas en operación que podría “relacionarse con un nuevo método de intimidación de bandas de narcos para lograr el silencio de la población ante sus acciones delictivas”. A la vez, El Espectador del 19 de diciembre de este año denuncia que el narcotraficante Raúl Emilio Hasbún, alias Pedro Bonito aceptó que participó en el envío desde la región de Urabá al departamento del Meta del grupo de criminales que ejecutó el asesinato de 30 personas en Mapiripán. Además, El Tiempo del 20 de diciembre informa de la terminación de la carrera militar de los “mayores Javier Hermida Benavides y Luis Heraldo Barrero Calderón por “participar en el montaje de al menos 3 actos terroristas ocurridos entre julio y agosto del 2006 para cobrar recompensas y obtener reconocimiento” que ha sido una política puesta en práctica por el gobierno Uribe Vélez para premiar a delincuentes que se presentan como salvadores de la patria en combates. A su vez el propio diario colombo-español del 23 de los corrientes informa que en una fosa ubicada en Santander de Quilichao (Cauca) fueron exhumados 3 cadáveres de indígenas paeces. Los cadávers que tenían signos de tortura, fueron hallados a 500 metros de la finca donde residían.
Publicado por ARGENPRESS
Otra fábrica recuperada en Argentina
26/12/2008
x lavaca.
La marca Mac Body llevaba treinta años en el mercado de la ropa de niños. Ahora su producción pasó a manos de sus trabajadores. 
Cómo fue lo que llaman “nuestra pequeña revolución”, que sumó otra fábrica a la lista de recuperadas.
La planta de tres pisos ocupa un cuarto de manzana, a pocas cuadras de la estación Villa Urquiza del ferrocarril Mitre [Buenos Aires]. Una zona arbolada, de veredas amplias, que tiene su banda de sonido propia: la cadencia del tren. Allí hace un año y medio cuarenta trabajadores decidieron hacer frente al “Vayan buscando otro laburito” que los hermanos Silverman, dueños de la fábrica, deslizaron poco antes de desaparecer de la escena.
La toma
El presidente de la Cooperativa, Gastón Peña, cuenta que fue un proceso lento pero inexorable de endeudamiento y cuentas poco claras, hasta que en mayo del 2007 todo estalló: no estaba el dinero de los sueldos. Reunidos en asamblea, los trabajadores decidieron ocupar la planta. “La toma duró 16 días, pero la medida fue pensada como forma de presionar a los patrones para que pagaran, al menos, las indemnizaciones”. Sin embargo, los Silverman se hicieron humo.
Mac Body quedó, entonces, en manos de quienes realmente habían sostenido la marca, que junto a las marcas Mimo y Cheeky llevaban diez años confeccionado.
Peña sostiene que recién a partir de ese momento se empezaron a conocer, a pesar de haber estado juntos un montón de años. Admite que fue difícil porque el dueño había aplicado todas las estrategias para generar divisiones y enfrentamientos entre los trabajadores, pero que lograron saltar esas piedras del camino. Y otras también.
Cómo se achica una empresa
Gastón recuerda que en 2000 Mac Body fue récord de ventas en el mercado de indumentaria infantil. Para sostener ese nivel de demanda eran casi trescientos empleados repartidos entre la planta y las 20 sucursales que tenía la empresa en ese tiempo. Toda esa gente fue despedida o expulsada, porque decidieron irse al ver que las condiciones laborales empeoraban.
“Por ejemplo, en un sector donde trabajaban diez personas dejaron tres -narra el trabajador- Terminamos siendo cuarenta comodines ocupando todos los puestos. Llegamos al 2007 sin cobrar aguinaldo ni vacaciones. Mientras tanto, la producción no mermaba, sólo la calidad de las telas con las que trabajábamos”.
Antes de que los dueños de Mac Body avisaran que se les estaba ‘complicando’ pagar los sueldos del personal, comenzaron a cerrar sucursales. Marcelo Astudillo, vocal titular de la cooperativa recuerda que en ese momento trabajaba en el sector de mantenimiento. “Yo vivía esta situación de cerca, porque cuando íbamos a desarmar los locales la gente que trabajaba ahí ni siquiera había sido notificada. Los compañeros no estaban enterados de lo que estaba pasando y nosotros sí. Llegó un momento en que aparecíamos con las herramientas y era un río de lágrimas”.
Nuestra propia revolución
Los locales cerrados se iban sumando y los muebles de las ex sucursales llenaban el garaje de la empresa. Suficiente información como para que los trabajadores de la planta recurrieran al asesoramiento gremial de la Unión de Cortadores. Para el 11 de mayo de 2007 era oficial la frase patronal: “Vayan buscando otro trabajito”.
El presidente de la cooperativa dice: “Cuando el dueño nos anuncia que iba a cerrar la fábrica, le respondimos ‘él que se va a tener que ir sos vos, nosotros estuvimos aguantando todas las crisis’. Nos subestimó.” Entonces, el sindicato les aconsejó no moverse del lugar de trabajo previendo que al día siguiente no pudieran ingresar a la planta. Gastón considera que ese fue el momento clave: “Ahí decidimos hacer nuestra propia revolución y quedarnos”.
Marcelo Astudillo, vocal de la cooperativa, acota: “Hasta la gente que tenía más afinidad con el dueño también sintió que se iba a quedar afuera y se alió con nosotros, los que tenemos la pala, la fuerza de trabajo”.
¿Cómo pensar distinto?
Los trabajadores coinciden en señalar que la medida fue implementada para obligar al dueño a, por lo menos, pagar las indemnizaciones. Los hermanos Silverman aparecieron una sola vez durante los 16 días que duró la toma con la pretensión de ingresar a su propiedad. Marcelo relata: “les dijimos que la única opción que tenían era ir al Ministerio de Trabajo a hacer una oferta, porque de la planta solo saldríamos con nuestra indemnización”. Nunca más aparecieron.
Gastón advierte que en ese momento “fue difícil empezar a conocernos los de arriba, los del medio y los de abajo. Conocernos de golpe, después de tantos años juntos, revertir las divisiones y enfrentamientos que los dueños habían construido con tanta obstinación. Había gente que se creía que era amiga del patrón, me decían ‘Yo lo conozco, me invitó a su casa a comer asados’. Él generaba enemistad entre los diferentes sectores. Pero junto con las astillas quedan las raíces: todos los que laburan acá saben hacer el trabajo desde cero”.
Para Marcelo esos días de la toma fueron un descontrol “la gente no sabía dónde iba ir, qué iba a pasar. Algunos eran más fuertes, otros más débiles y, a la vez, había que apuntalar a los que se iban para atrás. Es natural, porque para sostener esto tenés que hacer cambios internos, y no volvés a ser el mismo que eras antes. Imagináte a una persona que hace diez años que está manejando una misma máquina ¿cómo hace para pensar distinto?.”
“Es que uno está acostumbrado a que le digan: ‘Hacé esto, o aquello’ -apunta Gastón- y cuando el tipo que daba las indicaciones no está más, uno se siente prisionero de su propia libertad”.
El cambio, sin embargo, fue posible: a los 16 días de permanecer día y noche en la fábrica los trabajadores decidieron hacerse cargo y remontar Mac Body.
La trampa off shore
Cuando la justicia intervino en el caso se supo que los hermanos Silverman habían cometido una serie de irregularidades -crear tres sociedades off shore [extraterritoriales] en Uruguay para desviar fondos, no pagar los aportes previsionales, etc- por las que se declaró el concurso de la empresa.
Gastón rememora los inicios de la gestión obrera: “A la gente del juzgado N* 14 les rendíamos cuentas peso por peso. Nadie se llevaba nada. Empezamos a trabajar y a los tres meses nos asignan la co-administración: la empresa quedó a cargo de los trabajadores y el juzgado. Venían, miraban las cuentas y como estaba todo bien, no hubo problemas”.
En tanto, el trabajo llegaba de a poquito. Los dueños habían dejado colgados a muchos clientes que pagaban con anticipación las colecciones. El presidente de la cooperativa cuenta: “El dueño no pudo cumplir con este compromiso porque no pagaba las telas y dejaron de vendérselas. Eso fue una gran piedra en el camino porque nosotros íbamos a comprar dos o tres rollos en efectivo y nos decían: ¿Quién paga las deudas de Mac Body?”.
Los trabajadores se hacían idéntica pregunta: “A pesar de esto, nosotros avanzábamos: los dueños no aparecían y el juzgado nos dejaba hacer, pero no teníamos nada definido”.
El arte de expropiar
Recién entonces decidieron comenzar los trámites para conformar una cooperativa y no perder la producción. Marcelo señala: “A partir del sexto mes cuando se vence la co-administración, la fábrica pasaba a ser administrada por el juzgado y nos querían cobrar una especie de alquiler. Nos juntamos en el estudio de nuestro abogado y dijimos: ‘Muchachos, ahora le vamos a tener que tomar la fábrica al juzgado’. El juzgado se asustó y fue para atrás con esas intenciones. En ese momento, sentamos un precedente: nos dieron la matricula sin tener la quiebra”.
El 29 de noviembre la Legislatura de Buenos Aires anunció la expropiación de la empresa a favor de los trabajadores. Tres meses después se declaró la quiebra fraudulenta de la empresa de los hermanos Silverman y ahí sí, con todas las de la ley, comenzó a funcionar la Cooperativa Trabajadores de Mac Body.
Saltando las piedras
“Acá vienen chicos que estudian sociología, periodismo y nos dicen: ‘Que bueno lo que están pasando ustedes’ Para ellos es fácil decirlo, pero los quisiera ver de mi lado, ver en la práctica dónde se paran. Esto no es color de rosa” resume Marcelo. La idea queda flotando en el silencio, y Gastón habla para completarla: “Discutimos mucho en un sentido positivo y constructivo. Hacemos una reunión de Comisión Directiva una vez por semana y tenemos una sindica que se reúne cada quince días con los asociados para que todos estemos informados de cómo marchan las cosas. Nosotros apostamos a mantener esto claro y en orden por el bien de todos”.
Dicen, a modo de ejemplo, que todavía no pudieron ajustar los sueldos al costo de vida, pero que su apuesta a largo plazo es conseguirlo. “Empezamos en marzo y todavía no logramos generar una ganancia, cada mango [peso] que se hace se reinvierte. -explica Gastón- Nos juntamos y decidimos la compra de telas, si sacamos un crédito, si conviene hacer esto o aquello. Tenemos un reglamento que hicimos en base a decisiones en conjunto: acá nadie es dictador de nadie. Lo bueno es que nosotros sabemos cuales son las piedras en este camino, saltarlas o chocarlas depende de nosotros”.
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