America Latina Unida

Una buena alternativa al MSN Groups.

En defensa de la seguridad y la soberanía alimentaria Lucha contra el hambre. La FAO, ¿Solución o problema?


EL HAMBRE

El hambre es síntoma de una alimentación insuficiente. La vida humana necesita una cantidad mínima de calorías diarias (entre 2000 y 2500). Estas calorías proceden de un combustible, los alimentos, cuya transformación suministra la energía necesaria para el funcionamiento del organismo humano. Sin alimentos suficientes hay un déficit de energía y la vida humana se degrada y tiende a extinguirse.

Los nutrientes principales son: proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. Una alimentación saludable y completa debe ser suficiente y variada. La carencia de uno o varios de los nutrientes esenciales es causa de enfermedades e incluso, de la muerte. La falta de proteínas influye en el desarrollo, reduciendo el peso, la talla y la resistencia a las enfermedades.

El hambre es la peor de las exclusiones. Degrada la naturaleza humana y deshumaniza a las personas, convirtiéndolas en prisioneras de su hambre y reduciendo su salud y su esperanza de vida. La mortalidad infantil de los países empobrecidos multiplica por 10 la de los países ricos. La esperanza de vida de algunos países de Africa Subsahariana es la mitad que la de los países europeos. Paradójicamente, una buena parte de los cereales, grasas y azúcar que consumen los países ricos, proviene de países en los que el hambre campea a sus anchas.

En 1950 la FAO (organización de la ONU para la alimentación) estimaba que las dos terceras partes de la humanidad estaban subalimentadas, es decir, no llegaban a 2000 calorías diarias. Cincuenta años después, a pesar del vertiginoso aumento de la producción alimentaria en el mundo, los desnutridos no sólo siguen sin disminuir, sino que, por el contrario, aumentan. El mapa del hambre es el mismo que el mapa del subdesarrollo colonial y neocolonial. Dicho de otra manera, el hambre es producto de la dependencia de los países empobrecidos respecto de los países capitalistas más avanzados. Desde principios del siglo XX, solo las revoluciones populares han conseguido erradicar el hambre, la pobreza y la ignorancia de forma generalizada. A pesar del cerco del capitalismo y de sus propias deficiencias, el triunfo de la revolución rusa en 1917, de la revolución China en 1949 y de la revolución cubana en 1959, han conseguido acabar con el hambre e integrar material y socialmente a su población en una pobreza digna.

El desarrollo capitalista crea élites opulentas al lado de simas sociales en las que malviven las mayorías. Las potencias coloniales (Inglaterra, Francia, Holanda, España, Bélgica, EEUU, etc) imponen a países de África, Asia y América políticas agrícolas basadas en monocultivos para la exportación. Durante la etapa colonial, el expolio de materias primas y recursos naturales se dirigían a la metrópoli. A partir de 1950, tras la descolonización, dichos recursos se dirigen a los mercados internacionales controlados por las multinacionales de los países ricos. Las políticas agrícolas y alimentarias basadas en el “libre comercio” mundial están en el origen del hambre, la desnutrición, las enfermedades y la mortalidad infantil. Tras la 2ª Guerra Mundial, el proceso de descolonización transformó profundamente el sistema internacional de Estados, pasando de albergar 53 a 175 estados en 30 años. Para los nuevos estados – nación, la mayoría creados artificialmente bajo la batuta de los imperios en retirada, se repite el mismo proceso de expolio, intercambio desigual, dependencia y subdesarrollo, pero ahora, no a cañonazos sino mediante la “mano invisible” del mercado mundial.

Las instituciones causantes de estos crímenes no son de “infausto recuerdo”. Siguen activas y perpetrando los mismos desmanes: Se llaman Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial de Comercio (GATT hasta 1991), G-7, OCDE y Unión Europea.

Las causas del hambre.

El hambre no es un fenómeno natural. No depende de la escasez de tierras, de la naturaleza inclemente o del crecimiento demográfico. La superficie de la tierra está ocupada en 2/3 por agua. La tierra seca supone alrededor de 14 mil millones de hectáreas. La mitad es cultivable, pero solo está en producción el 12% de dicha superficie. La superficie necesaria para producir la alimentación anual de una persona no llega a media hectárea. Para una población de seis mil millones de seres humanos basta con cultivar 3000 millones de hectáreas.

Aunque todas las tierras no tienen la misma fertilidad, con un modelo de producción agroecológica y los recursos adecuados, se conseguirían recuperar y poner en producción muchas tierras abandonadas y terrenos desertizados.

El crecimiento demográfico.

La causa del hambre no es la superpoblación. Las tasas más altas de crecimiento demográfico se producen en un entorno social de desnutrición y pobreza, y simétricamente, el coeficiente de natalidad disminuye con el aumento del nivel de vida.

La ley de Malthus, formulada a finales del siglo XVIII, afirmaba que mientras la producción de alimentos crece de forma aritmética (1, 3, 5, 7, 9, etc), la población crece de forma geométrica (1, 2, 4, 8, 16, 32, etc). Para la despiadada teoría de Malthus, la divergencia entre personas y recursos supone que: “las personas que vienen a un mundo ocupado, si no pueden obtener de sus padres la subsistencia y si la sociedad no necesita de su trabajo, no tienen derecho a reclamar su ración de alimento y, en realidad, están de más”.

Estas previsiones, se basaron en la observación de los excedentes de mano de obra producidos por la introducción del maquinismo y la gran industria durante la primera revolución industrial inglesa (1800 – 1860). La realidad ha desmentido la profecía maltusiana demostrando, doscientos años después, que los recursos alimentarios han crecido más rápidamente que la población.

El crecimiento del hambre no se debe a la escasez, sino a la destrucción del campesinado, la industrialización, la urbanización, la globalización, la contaminación, la desertización, el robo de tierras comunales, las invasiones, las guerras y la entrega de la alimentación al mercado. Es decir, al capitalismo. En la historia de la humanidad no ha habido ningún modelo civilizatorio más productor de hambre que el capitalismo.

El libre comercio.

El crecimiento del comercio mundial de alimentos tiene como finalidad el lucro económico y está regulado por una lógica violenta, la competitividad. Esta turbina de destrucción creadora de desigualdad, hambre y violencia, tiene como protagonistas a las empresas multinacionales y como cómplices necesarios los estados, las instituciones del capitalismo internacional (FMI, BM, OMC, UE, OTAN) y los consumidores irresponsables, que somos casi todos. La globalización y mercantilización de los alimentos no es un proceso natural ni pacífico. Exige la desintegración social y económica de los modos tradicionales de producir alimentos y la desaparición o marginación de sus protagonistas, l@s campesin@s, sustituidos por los grandes empresarios del “agrobussines”.

Los desequilibrios alimentarios, territoriales y ecológicos no se deben al aumento de la población sino al modelo de desarrollo capitalista. Este modelo desplaza de sus tierras a millones de campesin@s, arruinados por la competencia de las multinacionales, expulsados por las invasiones o las guerras. El “mercado libre” envenena el agua, la tierra y el aire y destruye los recursos naturales. La ley de rendimientos decrecientes, hasta ahora, no tiene como variable la densidad de población (cuanta más gente menos rendimiento), sino la tecnología aplicada al aumento de la productividad, la urbanización salvaje, el transporte de mercancías y la motorización. Todos ellos rasgos del capitalismo global.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (F.A.O.)

En 1943, la ONU realizó la primera “Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Alimentación y la Agricultura” en Hot Springs, Virginia, EEUU. Esta conferencia, se dedicó a los problemas de desnutrición y desabastecimiento alimentario agravados por la 2ª Guerra Mundial. Para resolver estos problemas, la ONU creó la FAO (Food and Agriculture Organization of the United Nations) que se constituyó en Québec-Canadá en 1945.

La FAO se concibió como una organización consultiva compuesta por gobiernos que comenzó en Roma con 42 miembros. Su actividad consiste en detectar los problemas alimentarios mediante encuestas a los países miembros, fomentar la cooperación en materia de agricultura y abastecimiento recomendando políticas de producción y utilización de los excedentes alimentarios así como asistencia técnica e investigación, organización y educación.

La FAO viene realizando Campañas Mundiales contra el hambre desde 1960. La Primera Campaña Mundial, se desarrolló entre 1960 y 1965. En el contexto de dicha campaña el Congreso Mundial de la alimentación (Roma 1963), propuso intervenir a través de la ONU en los procesos de producción, distribución y consumo de alimentos. En el documento “Principios y Métodos que rigen la Campaña Mundial contra el hambre” se establecieron las políticas respecto a: 1) Fertilidad de la Tierra (abonos, aguas, erosión y rotación de cultivos), 2) cultivos (promoción del cultivo de arroz y legumbres, protección fitosanitaria, jardines y bosques), 3) producción animal (granjas industriales, lucha contra los parásitos, inseminación artificial), 4) pesca (modernización y mecanización, piscicultura) , 5) bosques (producción de madera para leña, talada racional, plantación de especies de crecimiento rápido), 6) tratamiento, conservación y transporte de los alimentos.

Lo que realmente ha aportado la FAO en la lucha contra el hambre, ha sido la globalización de la “revolución verde” que consiste en la utilización masiva de abonos, pesticidas, insecticidas y conservantes de origen químico en los alimentos, así como la industrialización y la producción y distribución de alimentos a gran escala para el comercio mundial.

Estas políticas, lejos de resolver los problemas de la agricultura y la ganadería para dar de comer a todo el mundo, han resuelto los problemas del gran capital invertido en el agronegocio, aumentando los problemas de hambre y desnutrición. También han resuelto los problemas de empleo de miles de funcionarios y burócratas que con sus encuestas mundiales, nos informan periódicamente del avance del hambre y las enfermedades alimentarias sin tomar partido contra sus verdaderas causas.

El director de la FAO, Jacques Diouf, advirtió -como aportación trascendental de esta agencia- que “si los gobiernos no frenan la subida de precios de arroz, trigo y maíz, el hambre y el malestar social desembocarían en grandes disturbios”. El precio del arroz ha pasado de 300 dólares por tonelada en 2007 a 550 dólares en Abril de 2008, el trigo de 200 a 400 dólares y el maíz de 180 a 215 dólares. Los precios de los cereales han subido en el último año un 88%. En muchos países la cesta básica de alimentos ha aumentado su precio el 57% en un año. El aumento de la producción de cereales crecerá en 2008 el 2,6% pero la demanda para consumo animal y para los agrocombustibles así como la subida del precio de los carburantes, seguirán empujando los precios al alza. La crisis financiera que se abate sobre la economía mundial, desde octubre de 2008 ha producido un descenso en el precio de estos alimentos, pero a costa de aumentar el desempleo, la precariedad y la exclusión.

La carestía de los alimentos no significa lo mismo en las grandes superficies de los países ricos que en los 37 países más pobres en los que el 70% de los ingresos familiares se destinan a la alimentación. Las revueltas por hambre en Haití, Egipto, Camerún, Senegal e Indonesia han ocasionado cientos de muertos y heridos.

La FAO propone reuniones internacionales para recaudar fondos con los que realizar un reparto gratuito de semillas y fertilizantes que aumenten la producción en estos países. Estas buenas intenciones se ven amenazadas por el déficit o el exceso de lluvias, la escasez de reservas mundiales de cereales y la recesión de la economía mundial. Todo menos afrontar el problema de fondo: la mercantilización, industrialización y control de los alimentos por parte de las multinacionales.

¿COEXISTENCIA CON TRANSGÉNICOS?, ¡NO, NO Y NO!.NI CONSUMIDOS, NI IMPORTADOS, NI PRODUCIDOS. ¡PROHIBICIÓN!

(CAMPAÑA DE LOS GRUPOS AUTOGESTIONADOS DE KONSUMO – GAKs)

Se adhieren:

COLECTIVO AGROECOLÓGICO CEFARES

FORO SOCIAL DE SEGOVIA

ALGAMAR

ASSI (Acción Social y Sindical Internacionalista)

Diciembre 18, 2008 Publicado por marianike | Politica Internacional, Uncategorized | , , , | Aún no hay comentarios

El pánico se alimenta de pánico

Las crisis de ansiedad no suponen un peligro para la vida de las personas, pero el miedo a volver a padecerlas puede desencadenar nuevos ataques

El miedo a sufrir angustia genera angustia. Éste es el principal problema de los ataques de ansiedad o crisis de pánico. Afectan con más frecuencia a mujeres y, en general, surgen en la adolescencia o en la primera edad adulta, aunque también es posible que se den más adelante y sin antecedentes previos. Siempre que se vive uno de estos episodios, la ansiedad aumenta hasta el punto de desencadenar síntomas físicos que se asemejan a los de un infarto, aunque no suponen un peligro para la vida de las personas. Las reacciones son tan molestas que el miedo a volver a padecerlos puede ser el desencadenante de nuevas crisis.

En estos momentos las crisis de pánico afectan al 1,5 – 3,5% de la población. Algunos de los factores que predisponen a padecer alguna crisis pueden ser periodos prolongados de estrés o haber sufrido episodios traumáticos. A pesar de que se han detectado componentes hereditarios, y aunque pesen los antecedentes familiares, también es posible que una persona con estos antecedentes nunca sufra estos ataques.

Síntomas físicos asociados

Quien sufre una crisis de pánico percibe una sensación de pérdida de control y de que su vida corre peligro, que se plasma en reacciones físicas. Las más comunes son dificultad para respirar, temblores, dolor o presión en el pecho, palpitaciones, taquicardia, sudoración, mareo, hormigueo en extremidades, náuseas, calambres, entumecimiento o escalofríos.

Causas de una crisis

No se puede mencionar una sola causa que explique por qué aparece una crisis de pánico, aunque sí se ha demostrado que las personas con un carácter propenso a la ansiedad y a la tensión son más susceptibles de sufrir este cuadro. Estas crisis no dejan de ser reacciones normales del organismo ante la ansiedad, aunque con una intensidad por encima de lo normal.

De hecho, quienes han sufrido alguna crisis no identifican con facilidad la causa. Son personas capaces de seguir su vida cotidiana de forma normal, con un nivel de estrés elevado pero latente, sin que se tenga conciencia de que el organismo se encuentra cerca de desarrollar los síntomas. Por este motivo las crisis pueden aparecer en situaciones cotidianas y tranquilas en apariencia en las que el estrés no ha aumentado de forma brusca, pero sí lo suficiente para que el organismo reaccione.

Las crisis de pánico guardan relación con la sensación de miedo: un individuo con una personalidad ansiosa que anticipe situaciones desagradables mantendrá la sensación de miedo. Aunque irracionales, estos miedos mantienen a la persona en alerta constante. Y si, además, se tiene un carácter obsesivo, las posibilidades de sufrir alguna crisis de angustia son mayores. Los pensamientos obsesivos suelen acabar distorsionándose de tal forma que pueden llegar a generar dos tipos de miedo: el miedo a perder el control y el miedo a morir. Ambos son tan intensos que pueden desembocar con facilidad en una crisis.

Los síntomas físicos de una crisis de angustia son tan molestos que el simple hecho de anticiparlos puede causar la misma crisis. Una atención excesiva a este tipo de reacciones corporales puede generar un temor irracional a sufrir otro ataque que activará el sistema nervioso y provocará un aumento de la tensión muscular, del ritmo respiratorio y del cardíaco. El oxígeno llegará de forma irregular al organismo, lo que puede traducirse en desorientación y mareo, y se desencadenará la crisis de pánico que, aunque de forma involuntaria, será autoinducida.

Las personas que anticipan la aparición de nuevos episodios corren el riesgo de evitar de manera patológica exponerse a situaciones ansiosas o lugares donde se sufrieron crisis anteriores, hasta el punto de que pueden padecer agorafobia, acepción que define a una persona que no es capaz de salir de casa para evitar exponerse a una nueva crisis.

Estrategias para afrontar las crisis de pánico

En primer lugar hay que ser consciente de que se está ante un episodio pasajero que puede no volver a presentarse nunca más. Pero si aparecen más crisis es importante acudir a un médico para que realice un diagnóstico adecuado y pueda aconsejar la ayuda de un psicólogo o psiquiatra.

Prevención:

  • Las personas propensas a sufrir ataques de ansiedad deben reducir la fuente de estrés. Para ello resulta muy útil consultar a un especialista que proporcione herramientas para gestionar la ansiedad.

  • Si se adquiere el control suficiente para disminuir las reacciones corporales a la ansiedad, se consigue ser dueño de uno mismo en todo momento. Con este propósito son efectivas aquellas disciplinas que ayudan a controlar la respiración y el pensamiento, como las técnicas de relajación (yoga o Tai Chi), o practicar algún deporte.

  • Otra técnica recomendable es aprender a aceptar los propios miedos, lo que supone empezar a tolerarlos y hacer que el organismo no reaccione con tanta intensidad ante estímulos que se asocien con ellos. Aprender a permanecer en el presente resulta un arma muy eficaz contra las crisis de pánico, ya que tanto la ansiedad como los miedos son producto de la anticipación de futuros eventos desagradables. Por este motivo, centrar la atención en el “aquí y ahora” ayuda a eliminar cualquier futuro pensamiento de preocupación.

Durante una crisis:

  • Es fundamental dejar que pase sin más, sin intentar luchar contra ella ni evitarla. La lucha no hace más que aumentar la tensión y provoca que se alargue. Por el contrario, si se acepta que se van a sentir algunos síntomas de ansiedad durante unos minutos, el organismo se relaja y el episodio dura mucho menos. Cuando se ha conseguido ni luchar ni evitar las crisis y se ha comprobado que así se disminuye la frecuencia e intensidad, la persona percibe que se controla y, al cabo de un tiempo, ni tan siquiera se producen nuevos episodios.

  • Para el control del sistema nervioso es importante que la respiración sea pausada y que el oxígeno llegue al diafragma. Recuperar la frecuencia respiratoria normal durante un episodio ansioso permitirá que los demás síntomas de la angustia desparezcan de forma paulatina y que se pueda parar la crisis antes de llegar a la intensidad máxima.

  • No hay que olvidar que en cuanto aparezcan los primeros síntomas es obligatorio distraer la mente en algo que aleje la atención de las señales físicas que se están experimentando. Contar de 1.000 hacia atrás, entretenerse en otros estímulos externos y escribirlos en una libreta o iniciar una conversación son ejercicios de distracción que mantienen la atención en algo diferente a uno mismo. Este es el mejor consejo para que la crisis se atenúe y no llegue al ataque.

  • http://revista.consumer.es

Diciembre 18, 2008 Publicado por marianike | Psicologia, Uncategorized | , , , | Aún no hay comentarios

Argentina: Si se calla el cantor

RADAR

Domingo, 14 de Diciembre de 2008

La historia de la censura a la música popular en la Argentina se remonta sugestivamente al primer golpe militar de 1930 y se prolonga hasta la caída de la última dictadura. De las listas negras que llegaban anónimanente a las radios y las reescrituras de letras para combatir el lunfardo (esa “jerga de delincuentes a extirpar del lenguaje”), a la prohibición a través de organismos estatales de folkloristas de “peligrosa ideología”, rockeros que irradiaban “malas representaciones de la juventud” y hasta cantantes melódicos absurdamente inesperados, el recorrido delata el permanente acecho y persecusión a toda forma de expresión masiva y popular. La edición de dos libros (No toquen y La prohibición del lunfardo) ofrece la posibilidad de reconstruir esa historia y entender cómo funcionó la maquinaria de la censura, a la vez que despliegan un anecdotario insólito de episodios de todo tipo.

 Por Juan Pablo Bertazza

En un conmovedor final cinematográfico un tipo que regresa a su pueblo natal ve, solo y de un agridulce tirón, todas las escenas con tetas, piquitos y besos que habían sido censuradas durante su niñez. Salvando las obvias diferencias, la actitud por momentos asombrada, por momentos lúcida y por momentos imbécil de Salvatore en aquella escena de Cinema Paradiso podría parecerse al reencuentro plagado de emociones encontradas que hoy, a 25 años de recuperada la democracia, podemos tener con las obras y pedazos de obras que, alguna vez, estuvieron sin estar. Entre la risa, la tristeza, la admiración, la burla y el anacrónico cinismo que genera el paso del tiempo. Porque la gran incógnita es saber qué le pasa exactamente al que vuelve a esas obras tijereteadas que, si bien quisieron tirar al tacho de basura de la historia, paradójicamente terminan estando más pegadas que nunca a su tiempo, aun aquellas que no hablan específicamente de su época y todavía no se entiende bien por qué fueron censuradas. Una pregunta sería, entonces, si es posible verlas de manera independiente a la censura que sufrieron o si, por el contrario, ya quedaron inexorablemente ligadas a la prohibición y, entonces, ya no hay escapatoria ni a la sobrevaloración ni a la subestimación.

Esas preguntas, entre muchísimas otras reflexiones, despierta la aparición de dos valiosos libros que, aun con sus diferencias en análisis y estilo (uno más académico, el otro más periodístico), aproximan en su conjunto una historia de la censura de la música popular argentina, la historia del único ruido que se inventó, abominablemente, no para ser oído sino para impedir oír, el ruido que, aunque ya no lo veamos, dejó sus siniestros ecos y, por eso mismo, todavía sigue sonando.

La prohibición del lunfardo en la radiodifusión argentina 1933-1953 de Enrique Fraga (Ed. Lajouane) y No toquen. Músicos populares, gobierno y sociedad; utopía, persecución y listas negras en la Argentina 1960-1983 de M. Darío Marchini (Ed. Catálogos) confluyen, entonces, para documentar y explicar un período histórico cuya densidad resuena hasta en las cifras de los años que atraviesa: de la presidencia de Agustín P. Justo, luego del golpe de Uriburu en 1930, hasta la recuperación de la democracia en 1983, aunque sin el paréntesis que va de 1953 a 1960 (los dos últimos años del primer Perón, la llamada Revolución Libertadora y los gobiernos de facto de Lonardi, Aramburu y José María Guido). Es decir, casi medio siglo de censuras a la música argentina que van desde la Década Infame hasta la última dictadura pasando por el Onganiato y la efímera primavera camporista; desde el “no se canta” con que algunas obras llegaban a los estudios de transmisión durante el gobierno de Ortiz hasta el más implícito y siniestro slogan que caracterizó la dictadura de Videla: “silencio es salud”. Un complicado nudo entre censuras “esperables” a artistas reconocidamente comprometidos como Gieco, Mercedes Sosa y Víctor Heredia y censuras insólitas como la de Cacho Castaña, cuya canción “Si te agarro con otro te mato” (“te doy una paliza y después me escapo” repetía incansable) fue censurada por su alto contenido de violencia. O Palito Ortega, a quien le censuraron “Loco por tu culpa” (“Me estoy volviendo ‘colo’ por tu culpa/ te llamo a tu ’saca’ y no estás/ te busco por la ‘yeca’ y no te encuentro/ decime, por la ‘cheno’ ¿dónde vas?”) por ir demasiado lejos con el lenguaje, es decir, por “contener su letra incorrecciones en el uso del idioma y ofrecer una concepción errónea de los intereses e inquietudes que sustenta la juventud”. O quien, tal vez, sea el más inesperado de todos: Camilo Sesto, a quien en 1976 el Comfer le prohibió la difusión de “Jamás” (“Jamás, jamás, he dejado de ser tuyo/ lo digo con orgullo: tuyo nada más/ Jamás, jamás, mis manos han sentido/ más piel que tu piel/ porque hasta en sueños te he sido fiel”) por “exaltar exclusivamente la forma corporal en una relación de pareja, en desmedro de aspectos espirituales que son la base misma y definitiva de la familia”.

De los bárbaros inmigrantes a los ingleses de mierda

El paradójico espacio relativo que se le abrió al rock nacional con la Guerra de Malvinas debido a la prohibición de la difusión de la música en inglés fue, entonces, el corolario imprevisto de una extensísima cadena de censuras que allá por la Década Infame tuvieron que sufrir especialmente los sucesores de “Mi noche triste”, es decir, los tangos con expresiones en lunfardo, esa “jerga de delincuentes a extirpar del lenguaje” según militares, políticos y civiles popufóbicos pero también académicos y gramáticos como Ricardo Monner Sans o Amado Alonso, exponentes todos de una ideología nacionalista fuertemente orientada hacia lo hispánico, a tal punto que, bien explica Fraga: “la concepción depuradora del lenguaje trascendía la cuestión idiomática y se entrelazaba con temas como el orden político, la cultura y la educación”.

La obsesión por eliminar cualquier rasgo del lunfardo y convertir, por ejemplo, “amurado” en “abandonado” o “bulín” en “cuartito” (ver recuadro Dónde dice…) constituyó un transformador de canciones auténticas en versiones tan anodinas como cervezas calientes sin alcohol o cafés fríos descafeinados (ver recuadro Las siniestras diferencias). Aunque, cabe destacar, la censura se extendió también a los relatos de fútbol, radioteatros, publicidades y sketchs humorísticos. Es que esa región poco estudiada de la prohibición radial del lunfardo que, según Fraga, muchos limitan al período 1943-1949, en realidad nace “a nivel legal” a partir de 1933 con el Reglamento de Radiocomunicaciones que, en su edición de 1935, prohibía tanto el uso de “modismos que bastardeen al idioma” como “la comicidad de bajo tono que se respalda en remedos de otros idiomas, equívocos, exclamaciones airadas, voces destempladas, etc”. Aun así, todo parece indicar que en el período 1943-1949 ese tipo de disposiciones fueron sistemáticamente puestas en práctica. Y en 1949, si bien no termina de manera inmediata, la veda tiene un final progresivo a partir de un notable encuentro entre un grupo de músicos populares designado por Sadaic -entre los cuales estaban Canaro, Homero Manzi, Mariano Mores y Discépolo- y el presidente Juan Domingo Perón, ferviente admirador del tango que, durante su cargo en la Secretaría de Trabajo, ya había entablado relación con varios de esos artistas. La anécdota imperdible que recupera Fraga es que, durante el encuentro acontecido ese mismo año y con la prohibición todavía latente de algunos tangos en lunfardo, Perón se le acercó a Alberto Vacarezza para soltarle un inesperado: “Don Alberto, me enteré que los otros días lo afanaron en el bondi”, lo cual además de generar la incontrolable carcajada de los oyentes le dio al lunfardo un oportuno reconocimiento y a su prohibición un tácito golpe de gracia. De hecho, pocos años después, en 1953, la promulgación de la ley de radiodifusión ya no proscribía el lenguaje popular, al mismo tiempo que empezaban a salir libros que le dedicaban al lunfardo análisis más serios y menos prejuiciosos.

Ya en el Onganiato algunas de esas prácticas de censura vuelven a brotar aunque, por entonces, el abanico de la música popular era mucho más amplio y la prohibición se extendía así al folklore, los cantantes melódicos y el incipiente rock nacional, con una intensidad y “oficialización” creciente que terminaría por desbordarlo todo a partir de los secuestros y asesinatos de la triple A y la última dictadura militar, es decir, cuando la sangre llega al río y los músicos no sólo son callados sino también desaparecidos.

Es por eso que esta aproximada historia de la censura de la música popular argentina, está como marcada a fuego, paradójicamente, por la mirada argentina hacia afuera, es decir, hacia los extranjeros: empieza con la fobia nacionalista hacia el habla turbia de los inmigrantes europeos y termina (o, mejor dicho, empieza a terminar) con la declaración de guerra a los ingleses por las Islas Malvinas.

La mecánica de la censura

Aunque muchos aspectos (decisiones y vueltas) de la censura todavía no quedan del todo esclarecidos, podríamos distinguir algunas razones por las cuales se acallaba a determinado “cantable” (tal era el eufemismo utilizado para decir “canción” y nótese, ya que estamos, la perversidad de darle ese nombre a algo que se quiere silenciar): 1) motivaciones políticas, 2) motivaciones lingüísticas, 3) motivaciones paranoicas y 4) motivaciones ridículas. En el primer grupo entraría el caso prototípico de las letras de Sui Generis. En el segundo grupo, los tangos con lunfardismos estudiados por Fraga, con la aclaración de que censurar ciertos vocablos como “bulín”, “malevo” y “milonga” significaba tachar directamente emblemas y cosmovisiones populares. El tercer y cuarto grupo están ejemplificados en estas páginas en el recuadro “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones”.

Por otro lado, son varios los documentos que permiten entender no sólo el recurso cuasilegal que sustentaba la censura sino también los contradictorios efectos generados en los artistas y la sociedad en general, en gran parte cómplice y agente de las prohibiciones. En cuanto a lo primero, en mayo de 1946 el presidente de facto Edelmiro Farrell saca por decreto el altisonante Manual de Instrucciones para las Estaciones de Radiodifusión, una suerte de compilación de las disposiciones redactadas entre 1933 y 1946 que, además de traspasar las facultades que antes tenía la Dirección General de Correos y Telégrafos a la Subsecretaría de Informaciones, volvía a poner en jaque, tal vez con mayor maña, cualquier contaminación del idioma.

En el otro extremo de tiempo, a fines de 1977, la SIDE (dependiente de la Presidencia de la Nación) redactó para sus mandamases los “Antecedentes Ideológicos de Artistas Nacionales y Extranjeros que Desarrollan Actividades en la República Argentina”, un documento secreto que agrupaba antecedentes y fichas de compositores e intérpretes de dudosa ideología (Nacha Guevara, Víctor Heredia, Huerque Mapu y Pedro y Pablo, entre otros), y que alimentaban, día a día, botones propios y botones ajenos. En ese documento se ostentaban saberes recién incorporados: “La musicoterapia ha demostrado la incidencia de la música en la conducta de los individuos como consecuencia de la existencia de componentes sugestivos, persuasivos y obligantes en la misma”. Y también algunas teorías que, más allá de lo solemnes que suenan, desmienten la no siempre acertada idea del censor ignorante: “Para concientizar a amplios sectores de la población, la subversión inició una tarea tendiente a lograr transformar en COMUNICADORES LLAVE, esto es, personas de popularidad relativa en los medios artísticos, cuyo accionar –siguiendo la concepción soviética del rol de escritores y artistas– es el de verdaderos ‘ingenieros del alma’”.

Por otro lado, las listas de músicos prohibidos que confeccionaba la Secretaría de Información Pública, tal como indica Marchini, nunca llevaban membrete oficial y eran guardadas bajo llave.

Esos artilugios que empezaron siendo en el período 1933-1953 listas “caídas del cielo” y luego se fueron “institucionalizando” y organizando cada vez más, generaron confusiones de signo incluso opuesto ya que mientras en la Década Infame los compositores e intérpretes creían muchas veces que la censura se debía a la mala predisposición de ciertas emisoras, en la última dictadura empezó a suceder justamente lo inverso: cuando a los medios les llegaban las listas prohibidas, algunos productores que ya le iban tomando gusto a la situación, aprovechaban para agregar en la nómina algún que otro nombre que no les cayera del todo bien; es decir que, en cierta forma, las listas sufrían variantes de acuerdo a los distintos medios.

A propósito, un verdadero hito surgió el 23 de octubre de 1981, cuando el diario Clarín informó acerca de una lista de canciones y autores prohibidos aunque, obviamente, no en esos términos y, mucho menos, aclarando que las circulares provenían del Comfer. Algo similar había ocurrido el día anterior, aunque en un diario de menor tirada: Convicción de Massera no sólo denunciaba una “sugerencia” por parte del Comfer para dejar de pasar “Cambalache” por su “enorme escepticismo” sino que incluso le pegaba a Videla al conjeturar que “el gobierno se apresta a prohibir la desesperanza, la falta de fe y el escepticismo en cualquiera de sus formas, aun la de un tango clásico integrante, sin duda alguna, de la cultura nacional, ‘creación de todos’”. Notable convicción.

Ese tipo de confusiones terminaron convirtiéndose para los artistas en una insoportable esquizofrenia. El máximo ejemplo que puede darse al respecto es lo que sucede a partir de Malvinas. No sólo porque muchas canciones pasaron, en cuestión de días, de estar prohibidas a ser recomendables para difundir en radio, sino sobre todo porque mientras algunas canciones de determinado artista se mantuvieron prohibidas, otras fueron transformadas en emblema bélico, aun cuando la canción pretendiera a las claras lo contrario. Eso es lo que sucedió, por ejemplo, con “Sólo le pido a Dios” de León Gieco: en el oficialista semanario Somos sacaron una foto del Festival de Solidaridad Latinoamericana, superpuesta a la figura de un soldado y el siguiente texto: “Sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente/ León Gieco”. Una guachada por donde se lo mire, incluso reconociendo que el primer verso (en especial por la palabra “indiferente”) de aquel éxito de Gieco puede sonar muy raro, es decir, se puede sacar muy fácil de contexto.

El otro cambio, los que se fueron

Una riesgosa manera de leer No toquen de Marchini es encandilarse con las innumerables anécdotas que va soltando a lo ancho del libro. Otra vez, aquello del reencuentro con las obras censuradas y el entrecruzamiento de la lucidez y la necedad. Algunos episodios generan incluso fuertes sensaciones de simpatías y antipatías ante los músicos censurados de las que no es fácil abstraerse. Entre las simpatías, el que indudablemente está a la cabeza es Charly García, incluso en el contexto de desprestigio que él mismo fomentó antes de su internación. Días antes de los shows despedida en el Luna Park, Sui Generis se presentó en Montevideo donde también había bastante represión, por lo menos la suficiente para que, luego de que cantaran “Botas locas”, la policía se llevara en sus camiones celulares a gran parte del entusiasmado público. Cuando el grupo llegó al hotel los esperaba una comisión militar para interrogarlos. Para hacerla corta, Charly no sólo se hizo cargo absolutamente de la situación, diciendo que sus compañeros no conocían las letras de las canciones sino que incluso terminó convenciendo a un oficial de que no había cantado “si ellos son la patria yo soy extranjero” sino “si ellos son la patria yo me juego entero”. Otro que despierta mucha simpatía, aunque para los menores de treinta años es, en el mejor de los casos, un desconocido de siempre, es Piero. Entre muchas otras cosas por haberlo hecho llorar al mismísimo Caetano Veloso como invitado durante un recital del astro brasilero sobre el escenario de Obras en 1981, y luego de cantar “Carnaval del estar bien” de Miguel Cantilo.

Otras anécdotas generan, por su parte, una profunda sensación de límite existencial: huidas y giros ante amenazas de muerte que terminaron bien pero dan la sensación de haber podido cambiar considerablemente la historia. Así, por ejemplo, la “advertencia” que la Triple A les dio, por marxistas, a Nacha Guevara, Luis Brandoni y Horacio Guarany desembocó, al menos como lo cuenta Marchini, en un cinematográfico escape en el cual Norman Brisky y su esposa, por llegar tarde a Ezeiza, tuvieron que implorar para poder subirse en el avión de las 19:00 con destino a Lima. Otra gran salvada tuvo otra vez como protagonista a Piero, también intimidado por la Triple A aunque, en este caso, el aviso lo recibió luego de salir corriendo de la cama, por intermedio de su hermana Gabriela, a la que un ex novio le acababa de tirar el dato de que estaban a punto de matarlo. Sin sacarse siquiera las lagañas y con lo primero que encontró a mano, el músico y su hermana se refugiaron en casa de sus vecinos Arturo Puig y Selva Alemán, desde cuyo balcón vieron dos ansiosos Falcon sin patente. Algo parecido le sucedió a Moris quien, junto a su esposa y el por entonces niño Antonio Birabent escaparon con lo justo a España dos días después de que, a fines de 1975, incendiaran La Rueda Cuadrada, el pub de San Telmo donde, por ese entonces, tocaba uno de los próceres del rock nacional. Otro que se salvó casi de milagro fue Marcelo Moura, gracias a esa despolitización que, en determinado momento, solían asumir algunos músicos: parece que el futuro tecladista de Virus era delegado en su curso en el Colegio Nacional de La Plata a comienzos de 1976, aunque pronto se pudrió y abandonó el cargo, zafando del secuestro de los siete delegados que luchaban por el boleto estudiantil, de los cuales únicamente sobrevivió Pablo Díaz. Moura no sólo se salvó “milagrosamente” de las consecuencias de La Noche de los Lápices sino que, un año después, su hermano Jorge (el mayor de los Moura) pasaría a engrosar la lista de desaparecidos durante la última dictadura.

Todos episodios de borde existencial que, unidos a aquellas otras anécdotas hilarantes sobre canciones ayer censuradas, hoy ingenuas, tras medio siglo argentino, desembocan nuevamente en las emociones encontradas con que se mira, entre la perplejidad y el reconocimiento, una historia donde la inocencia y el terror aún conviven.

Pequeñas anécdotas sobre las instituciones

Si bien la risa ante las supuestas incapacidades de los militares para detectar material subversivo muchas veces impide analizar a fondo su organización, es indudable que algunas de las prohibiciones fueron risibles y, a veces, telenovelescas, como el cachetazo que un policía le propinó a Emilio Del Guercio, luego de que el integrante de Almendra le sacara la lengua. A continuación algunos de esos momentos:

Recién llegada al país, en febrero de 1982, Mercedes Sosa se atrevió a cantar durante uno de los recitales que compartió junto a José Luis Castiñeira de Dios, Omar Espinosa y Domingo Cura una de sus canciones prohibidas, “La Carta”, gesto que creó una atmósfera de euforia y confusión: como ninguno de los músicos se atrevía a largar, ella tuvo que empezar sola pero acompañada por su bombo hasta que los demás se fueron acoplando.

Joan Baez vino dos veces a la Argentina (en 1974 y 1981). En la primera lo absurdo fueron las preguntas de algunos periodistas apenas llegó (si conocía la carne pampeana o le gustaría acostarse con un argentino). La cuestión es que tiempo después el Comfer prohibió difundir los temas “Esquinazo del guerrillero”, “Las madres cansadas” y “No nos moverán”, todas atribuidas a su autoría aunque la última formaba parte del cancionero popular español. En la segunda visita de Baez la censura fue implícita: invitada a nuestro país nada menos que por Pérez Esquivel, la cantante norteamericana no pudo volver a tocar en ningún lado aun cuando propuso hacerse cargo de todos los gastos.

En el año ‘74 León Gieco sufrió un pedido de arresto al día siguiente de que canal 7 emitiera imágenes grabadas suyas cantando “John, el cowboy”, cuya letra decía en una parte: “Un día en un caballo muy viejo/ enterró al sheriff de ese lugar;/ sobre su tumba puso un dólar y una placa/ diciendo ladrón./ En pocos días/ mató a los ayudantes/ y ahorcó al señor juez,/ tiró tres tiros al aire y dijo/ que el pueblo estaba en libertad”. La razón era que, días antes, Montoneros había matado al comisario y jerarca de la Triple A, Alberto Villar. El concierto en cuestión había sido grabado días antes del atentado.

En el año 1972, en su programa radial El son progresivo , Miguel Grinberg pasaba temas instrumentales aunque con nombres castellanizados para zafar de las restricciones a la música extranjera. Así, por ejemplo, los oyentes podían escuchar distintos temas de Francisco Zappa. En abril de ese año, Federico Rivanera Carlés reportó un serio inconveniente en una emisión de ese programa. “El último sábado, alrededor de las 18:10 hs., por espacio de 70 segundos se escucharon cantos de pajaritos superpuestos con una banda musical. Tal manifestación podría ser un mensaje en clave para una organización insurgente subversiva”. La canción en cuestión era “Varias especies de pequeños animales de piel reunidos en una cueva haciendo amistad con un picto” de Pink Floyd.

Alrededor de 1978 el Comfer vetó una emisión de Dulces y pomelos, ciclo de rock de Radio Belgrano, por incluir la canción “Credulidad” de Luis Alberto Spinetta e interpretada por Pescado Rabioso. El problema era la frase “las uvas viejas de un amor”, que fue entendida como una imagen que hacía referencia a los testículos del macho de la especie humana…

A comienzos de la década del ‘40 Vicente Crisera, un ex cantor de tango al servicio de la Dirección de Radiocomunicaciones, le censura al letrista Leopoldo Díaz Vélez la canción “Club de barrio”, que ya había sido editada por Fermata. El motivo era que Hansen, el lugar al que hacía referencia la canción, era un prostíbulo.

En 1980 prohibieron otra canción de Gieco, “Canción de amor para Francisca”, aunque la llamaron “Canción de amor para Francisca y su hijita”. En este caso el problema fue que el oficial a cargo del operativo estaba celoso de Gieco porque su fanática novia no paraba de hablarle del santafesino.

Donde dice debe decir…
Algunos lunfardismos censurados en la circular N° 136 publicada en el Boletín de Correos y Telégrafos N° 3207, el 18 de junio de 1943 y firmada por el interventor de Radiocomunicaciones Humberto Farías: Gayola: prisión
Enfarolarse: vestirse elegante
Un liendre: vivo/listo
Estufo: aburrido/cansado
Comisería: comisaría
Darse dique: alabarse
Grupo: mentira
Leones: pantalones
Tololo: tonto
Grévano: italiano

Las siniestras diferencias
Paradójicamente, y no tanto, hoy muchas versiones de tangos reescritos postcensura o cuesta mucho conseguir o resultan directamente inhallables. A continuación la reescritura de un célebre tango censurado por su alto contenido lunfardo y las alusiones al alcohol, sexo, y mujeres.

Los mareados (1942)
Letra de Enrique Cadícamo
Música de Juan Carlos Cobián

Rara…
como encendida
te hallé bebiendo
linda y fatal…

Bebías
y en el fragor del champán,
loca, reías por no llorar…

Pena
Me dio encontrarte
pues al mirarte
yo vi brillar
tus ojos
con un eléctrico ardor,
tus bellos ojos que tanto adoré…

Esta noche, amiga mía,
el alcohol nos ha embriagado…
¡Qué importa que se rían
y nos llamen los mareados!
Cada cual tiene sus penas
y nosotros las tenemos…
Esta noche beberemos
porque ya no volveremos
a vernos más…

Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida…
Tres cosas lleva mi alma herida:
amor… pesar… dolor…
Hoy vas a entrar en mi pasado
y hoy nuevas sendas tomaremos…
¡Qué grande ha sido nuestro amor!…
Y, sin embargo, ¡ay!,
mirá lo que quedó…

En mi pasado (1943)
Letra de Enrique Cadícamo
Música de Juan Carlos Cobián

Separémonos sin llanto
y esta escena no alarguemos…
Es preciso que cortemos…
Mas te quiero tanto y tanto…

Nuestras almas se entendían
y ahora ¿adónde, adónde iremos?
Donde quiera sufriremos
porque ya no volveremos
a vernos más…

Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida…
Tres cosas lleva mi alma herida:
amor, pesar, dolor.

Hoy vas a entrar en mi pasado
y hoy nuevas sendas tomaremos.
Qué grande ha sido nuestro amor
y, sin embargo, ay,
mirá lo que quedó.

Sufriremos algún tiempo
y después vendrá el olvido.
Tu serás la que antes fuiste,
yo seré el que antes he sido.
Han de hablarte mis amigos
y al contarme que me nombras,
con el alma envuelta en sombra,
¿Cómo está mi amor de entonces?
preguntaré.

Página 12

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Cumbre de América Latina: CFK reclamó un cambio de reglas en los organismos multilaterales

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner destacó hoy en la Cumbre de América Latina en Costa do Sauipe, Brasil, la necesidad de que los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe construyan un “sistema de decisión”, que otorgue los instrumentos necesarios para obtener resultados concretos de cara a las demandas de la región.

“Pongo sobre la mesa un tema que deberemos seguir abordando que es la construcción de un sistema de decisiones, que nos permita ser operativos y contar con instrumentos que den resultados concretos, que es lo que esperan las sociedades”, dijo la mandataria durante la Cumbre que se desarrolla en Costa do Sauipe. En este contexto, expresó su satisfacción por el ingreso de Cuba al Grupo Río, según dijo, “un espacio de donde nunca debió haber salido”.

Al hacer referencia a otros sistemas de decisión, como el de la ONU, Cristina Fernández recordó las “múltiples resoluciones de la ONU invitando al Reino Unido al diálogo” y cuestionó que este país “pueda darse el lujo de no cumplir ninguna resolución de la ONU” cuando “si un pequeño país no cumple es bloqueado, castigado”.

“Una de las claves es reclamar no sólo un cambio de reglas en los organismos multilaterales, sino también que las reglas sean cumplidas por todos, que las resoluciones sean cumplidas por todos”, dijo la mandataria en la cumbre que desde ayer se desarrolla en Costa do Sauipe.

En cuanto a la región, Cristina Fernández dijo que es necesario que de cara al siglo XXI este “espacio geográfico y político esté preparado” y cuente con “un sistema de decisión y defensa”, con participación de los gobiernos de la región. Señaló también que este sistema de decisión debe ser “más que discursos, reflexiones” y “lograr cosas como las logradas en Bolivia”.

Cristina dijo también que este sistema de decisiones debe contar con “un espacio más orgánico y más institucional” y representar el verdadero potencial de la región “en términos de PBI, densidad de población y reservas energéticas en un mundo que va a demandar las cosas que tenemos”.

“Tenemos otra virtud, no tenemos conflictos étnicos ni religiosos, lo que nos convierte en un espacio de oportunidades únicas para lograr crecimiento y bienestar”.

La presidenta cuestionó la existencia de “un doble estandar” por medio del cual Estados Unidos es el “único país autorizado a no cumplir las reglas que los demás países deben cumplir bajo pena de ser condenados como gobiernos populistas, deficitarios e ineficientes”. “Las exigencias jamás le fueron aplicables a la primera economía del mundo, que tiene la ventaja de ser moneda de reserva y además poder emitir como moneda de reserva”.

Finalmente, sostuvo que la crisis internacional “no es una crisis económica y financiera, sino que es de orden político, que también tenía un sistema de decisión” en el cual decidía “un grupo reducido de países”.

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Grupo de Río: “En estos tiempos, estamos obligados a revisar todo”

COSTA DO SAUIPE

Los presidentes de Venezuela, Ecuador, Paraguay y Bolivia defendieron enfáticamente la necesidad de auditar las deudas externas en los países de la región, iniciativa hasta ahora adoptada por el gobierno ecuatoriano.

“En estos tiempos, estamos obligados a revisar todo”, dijo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en una conferencia de prensa ofrecida por varios de los mandatarios presentes en Costa do Sauipe, noreste de Brasil, para la Cumbre de América Latina y El Caribe.

Chávez destacó que “por el momento” Venezuela no lanzó ninguna iniciativa para auditar su deuda externa, pero añadió que “sería bueno que revisemos en conjunto todo el tema de la deuda”.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, explicó que la decisión de su país de considerar la moratoria de parte de la deuda de su país “no se debe a la crisis financiera internacional”, sino a aspectos específicos de cada contrato.

“Nosotros hemos parado el pago de una parte de esa deuda. Estamos preparando una propuesta al mercado, y vamos a ver si la aceptan”, dijo Correa.

Por su parte, Evo Morales, presidente de Bolivia, trazó una diferencia entre las deudas “contraídas por las dictaduras militares y los gobiernos neoliberales”, que “deben ser canceladas”, y las deudas bilaterales contraídas con fines sociales o de integración física, que deben ser reconocidas.

En tanto, Fernando Lugo, el presidente de Paraguay, acotó que “la deuda externa se ha convertido en un sistema de dependencia. Nosotros anunciamos que queremos una revisión, y es un compromiso que asumimos con nuestra ciudadanía. En primer lugar, hay que revisar la legitimidad de la deuda”.

Ecuador decidió en octubre cuestionar ante la Corte Comercial Internacional (CCI) el contrato por un préstamo otorgado por el banco brasileño de fomento, situación que llevó a una aguda tensión de las relaciones bilaterales.

Chávez y Morales ya habían expresado en noviembre su apoyo a la auditoría de la deuda externa ecuatoriana, pero esta miércoles tuvieron la oportundidad de explicitar esa posición delante del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien permaneció en silencio ante las declaraciones de sus pares.

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Dos visitas, dos pueblos, un mismo sentimiento. Los zapatazos de Bagdad y los escupitajos de Caracas

Martín Guédez (especial para ARGENPRESS.info)Un artículo que me envió el buen compatriota y amigo Federico Picado desde Costa Rica despertó en mí una tormenta de recuerdos y sentimientos. Apenas un niño, lo acontecido marcó profundamente mi orgullo de venezolano, mi conciencia de pueblo. El martes 13 de mayo de 1958 llegó de visita a Venezuela el Vicepresidente de los EE.UU., Richard Nixon.

Para ese momento la burguesía criolla había secuestrado lo que se llamo “el espíritu del 23 de enero” al introducir al alba en la Junta de Gobierno a Eugenio Mendoza y Blas Lamberti. Eso explica la ansiada visita para los zamuros burgueses y lo repugnante de la presencia del emperador para un pueblo que había soportado la dictadura de Pérez Jiménez al precio de sangre, cárceles y tortura mientras que los intereses de las transnacionales gringas permanecían seguros y sin nervios.

Desde el momento en que el inmenso cadillac negro apareció como un heraldo de muerte dejando la autopista y tomando la Avenida Sucre a la altura de la Plaza Catia la dignidad del pueblo explotó en escupitajos, tomates, huevos y patadas al blindado automóvil. Citaré fragmentos de un discurso del costarricense José Figueres en los EE.UU., en el cual hace referencias a estos escupitajos, “Los pueblos no pueden escupir a una política exterior, que es lo que han querido hacer. Y cuando han agotado todos los medios posibles de convencimiento, el último recurso que les queda es escupir, “…el acto de escupir, vulgar como es, no tiene sustituto en nuestro idioma para expresar determinadas emociones.”

Son las emociones de los pueblos que no encuentran otra manera de expresar su indignación que estas cosas que la gente formal le puede resultar grosería. El pueblo apuesta la sangre, el pueblo pone el tormento, el pueblo va tras sus sueños convertidos en quimera de siglos; campos sin colectas, ríos sin agua, flores sin olor…el pueblo tiene derecho. Por caminar y alzarse hasta el fin de un tiempo deshecho en sombras, empujado por sus muertos, por esas manos agrietadas de tanto apretar los sueños…el pueblo tiene derecho.

Bagdad, Caracas, Santiago, La Habana, Managua, Santo Domingo… el mismo pueblo, las mismas preguntas sin réplicas, los malditos de la espada no encontrarán el descanso, la miserias de sus odios apagarán las estrellas . El pueblo tira zapatos, el pueblo escupe grosero, el pueblo canta la rabia con un corazón tan ancho que le rasga la camisa. Lleva el pecho como un árbol lanzando frutos de furia. Le faltan ojos para ver, saliva para escupir, zapatos para lanzar. El pueblo vaga su sombra, todo es rápido menos su agonía, el pueblo tiene derecho. Si no escupieran los pueblos escupirían las piedras. Un zapatazo, un escupitajo digno contra miles de bombas, millones de muertos, cultura destrozada… la lógica sublime de los pueblos.

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México: Las cifras de horror

Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info)

Los números son duros, las cifras son de horror, las conclusiones son de espanto; eso surge del análisis del informe de fin de año del presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, CNDH, doctor José Luis Soberanes Fernández.

Nada nos extraña que se nos informe que el 98 por ciento de los crímenes en nuestro país permanezcan impunes, que en 7 años, de 20 mil secuestros, sólo se hayan denunciado 5 mil 140, que entre enero de 2001 y noviembre de este año, se contabilicen 10 mil 500 ejecuciones y que en la gestión del presidente Felipe Calderón Hinojosa, se disparara en un 90 por ciento la ”violencia delictiva”.

La situación general del país, desde luego que es terrible, sin embargo es más espeluznante la que sufre el gremio periodístico, puesto que en este caso, como lo han estado denunciando tanto la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, como la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP-México, la impunidad es total, al cien por ciento.

Desgastado, el modelo de seguridad, por que se multiplican abusos policiacos. “Se evidencian excesos en el uso de la fuerza pública que vulneran derechos individuales”, dice textual el Informe anual de la CNDH, por lo que el organismo descentralizado propone rediseñar la estrategia de seguridad; ya que precisa: la actual fracasó.

Las cifras lo dicen toda, o hablan por sí solas: de 2006 a la fecha, 48 millones de personas fueron víctimas de un delito; siete plagios al día. De enero de 2001 a noviembre de 2008 ocurrieron en el país 20 mil secuestros, 2 mil 500 por año, siete al día, aunque sólo fueron denunciados 5 mil 140; el resto forma parte de la cifra negra de delitos no denunciados.

En este renglón, también se hace necesario apuntar, que no obstante las campañas mediáticas para que se recurra al Ministerio Público, el pueblo prefiere no denunciar los delitos. En su acostumbrada crítica a los informadores por parte del titular de esa entelequia llamada, Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra los Periodistas, Alejandro Orellana Warco, demandaba la denuncia de los informadores agraviados o de sus deudos.

Como recurrir a las supuestas autoridades de procuración de justicia cuando no cuentan con la credibilidad y la confianza del pueblo. Acercarnos a ellas es complicar el agravio, se dice de continuo, porque además de la agresión de la delincuencia vendrá aparejada la de los funcionarios cómplices o apaniaguados con la misma.

Otras informaciones, nos hacen saber, que exacto es otro tanto los delitos que nos se denuncian por la misma causa: la desconfianza en las autoridades.

El segundo Informe Especial sobre Seguridad Pública, el ombudsman nacional denuncia, esa es la palabra exacta, que en el periodo que nos ocupa se registraron 10 mil 500 ejecuciones atribuidas al crimen organizado, y “solamente de enero de este año a lo que va del mes ocurrieron 5 mil 585″.

Los estados que encabezan la lista de más asesinatos son: Chihuahua, con mil 878; Sinaloa, 853; Baja California, 535. De esas ejecuciones, precisó, 86 por ciento son de civiles, 12 por ciento de servidores públicos y 2 por ciento de menores de edad.

El titular de la CNDH resaltó que en el periodo de enero de 2006 a noviembre de 2008, es decir en la administración del presidente Felipe Calderón, 48 millones de personas fueron víctimas del delito, 16 millones por año y 43 mil 835 al día. “Es el periodo en el cual se presenta el mayor incremento de violencia, de casi 90 por ciento”.

Los números son duros, las cifras son de horror, las conclusiones son de espanto. Esta es la realidad cruel de la nación mexicana.

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Diciembre 18, 2008 Publicado por marianike | Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Aún no hay comentarios