“Presencia de America Latina”
Mural “Presencia de America Latina” del mexicano azteca Jorge G. Camarena, localizado en la Casa de Artes de la Universidad de Concepcion, en Chile.
Actitud Maria Marta Hip Hop Protesta
En las calles de latinoamerica un movimiento cultural buscan revolucionar conciencias a traves de la rima, la musica y el baile. Malena D’alessio Karen
EnCUBAndo Sueños
Aclaración: (Por Luis Zarranz. Publicada en las revistas Al Margen (Bariloche), Mate Amargo (Buenos Aires), entre otras, luego de viajar a la isla, en abril de 2006, junto al colectivo radial de Mate Amargo y sus oyentes)
(AW) En las últimas cinco décadas, Cuba ha sido un Faro para vastos sectores de latinoamericanos pero el Poder la ha tratado siempre como una leprosa. Aún con sus gigantescas contradicciones, la Isla sigue resistiendo el incesante acoso imperial y su pueblo sostiene empecinadamente la lucha pese al sacrificio que eso implica.
Buenos Aires, 2 de enero (Agencia Rodolfo Walsh) Cuando, finalmente, el avión tocó suelo cubano y la ansiedad se apoderó de nuestro cuerpo, sólo había espacio para dos certezas: no nos alcanzarían dos semanas para comprender el proceso que hace casi medio siglo lleva adelante este país; y sea como fuere, no seríamos los mismos al volver. Soberbia aparte, (me confesaré en misa dominical), no nos equivocamos.
Cuba tiene el encanto suficiente como para hacer de cada uno que pisa esa tierra y está más tiempo con la gente que en las cadenas de hoteles, otro distinto. En cada esquina esconde una sorpresa; sobre cada baldosa floja puede haber un abrazo; una sonrisa hospitalaria detrás de cada saludo. Cuba sorprende a cada instante y ese instante se almacena en la memoria y viaja con uno siempre, a todos lados.
La “isla de la dignidad” está repleta de aromas, ritmos, sabores, historias, contradicciones, conversaciones, imágenes, cuerpos, voces, autos antiguos, bailes. Quizás sea el clima tropical, uno no lo sabe, el que genere esa alegría, ese clima festivo, colectivo, ese bullicio constante. Asombra la exuberancia de sensaciones que se pueden encontrar en cada rincón. La “culpa” la tienen, pura y exclusivamente, los cubanos, pueblo hospitalario si los hay. (Y más cuando uno revela que es argentino, y la referencia al “Che” Guevara y Maradona, se hace instantánea, y provoca ciertos privilegios)…
Una cosa de todos
Perderse en La Habana es tan común como placentero. Caminar esas calles aromatizadas sin mayor rumbo que el que decidan nuestros pies resulta un ejercicio alucinante. Una gigantesca ciudad, enorme, superpoblada, que tiene clima de barrio. La calle como ámbito colectivo: hay una gigantesca apropiación comunitaria de los espacios públicos. Sea de día o de noche, en la vereda se come, se juega a las barajas, se ve la tele, se conversa animadamente. A toda hora hay gente en las puertas de las casas, de donde provienen voces y temas de salsa o hip-hop. En la calle transcurre el día a día, comunitariamente.
Quienes llegamos provenientes de sociedades que exaltan el individualismo como virtud tenemos un gigantesco impacto al ver el sentido comunitario que impregna en muchas actividades cotidianas. Los que tienen carros, por ejemplo, levantan a la gente que en las horas pico se para en las esquinas a “coger botella”, (hacer dedo), debido a que el transporte público es pésimo, como en toda Latinoamérica.
La sensación que se tiene al recorrer La Habana vieja, es el de una urbe recién salida de la guerra. Muchas casas antiguas a punto de derrumbarse, algunas apuntaladas y otras que no aguantaron y cedieron. El propio Gobierno reconoce que en la capital el problema habitacional es grave y urgente, por eso destina una parte de los recursos para mejorar ese déficit pero, como pasa en muchas comarcas de este continente; los recursos, recursan. Los habaneros cuentan que el drama ocurre porque mucha gente fue a vivir a allí en busca de las divisas del turismo y eso la hizo colapsar. En otras ciudades la cosa cambia: abundan las construcciones antiguas pero se mantienen en óptimas condiciones, como en la hermosa Trinidad o en la bahía de Cienfuegos, donde estuvimos.
Salvavidas de plomo
Cuba vive, no obstante y pese a todo, un intríngulis que está dado por el “efecto turismo”. El turismo es el principal recurso del país pero también un salvavidas de plomo. Genera divisas pero impone la sociedad de consumo. Necio sería atribuirle la culpa a la llamada “industria no contaminante”, (que contamina costumbres, sin embargo). Lo correcto pasaría por reflexionar sobre las enormes diferencias y la grieta que abre en la sociedad. Como pasa en Bariloche, y en tantos otros lugares que viven de los viajes de los demás, el turista suele tener mayores poderes y atribuciones que el nativo.
En Cuba esas diferencias son ampliamente visibles. El Estado niega lo que ofrece. Ofrece habitaciones confortables pero prohibidas para sus propios habitantes, ofrece taxis con aire fresco, imposibles para los cubanos. “Se mira y no se toca”. Nada de distinto a quererse comer un jabalí frente al Cerro Catedral. ¿Cuántos pueden darse ese lujo? En el país caribeño la ley hace visible lo que en Argentina “invisiblemente” niega el mercado y las desigualdades.
Una propina de cualquier sueco o alemán por una cena bien servida equivale a un mes de trabajo de un maestro, de un taxista, o de cualquier otro. Muchos llevan en su auto a un par de turistas aunque eso sea considerado ilegal. “Si nos para la Policía le dicen que son amigos míos”, pide José. “Les decimos que te secuestramos”, respondemos con picardía. “Si les dicen que me secuestraron me llevan preso a mí, a ustedes no porque son turistas”, acota.
Cuba soporta una situación económica angustiante debido a que es un país escasísimo en recursos. Así y todo el Estado es mucho más inclusivo que en cualquier otra nación Latinoamérica. La educación y la salud son efectivamente gratuitas. La desocupación es casi inexistente y se brega un desarrollo en función de principios solidarios. Pero como en nuestro suelo, lo que se gana alcanza para poco y nada. Por esto, algunos cubanos deciden emigrar con el imaginario de un mejor pasar. Los yanquis pretenden hacernos creer que la gente huye por diferencias políticas. Huyen como se van los pibes de acá: con la idea de ganar más dinero en otras latitudes.
Pequeño gigante
Es admirable la valentía de ese país chiquito y tan capaz de grandeza. Cuba, por tamaño, ubicación geográfica y cantidad de habitantes, debe ser comparado con países como Jamaica, República Dominicana y Haití. Todos, pequeñas islas perdidas alrededor del Mar Caribe. El resultado de esa odiosa comparación permite tomar dimensión de que en Cuba las mayorías viven muchísimo mejor que las mayorías de cualquier otro país. La pregunta es cómo pudo y puede lograr niveles de desarrollo tan elogiables siendo una isla que soporta desde hace 40 años un bloqueo asfixiante y asesino.
Esos son los valores de la Revolución que su población está decidida a defender a capa y espada y que tiene internalizados. No les sobra nada pero tienen dignidad como para exportar (y lograr superavit). La mejor manera de solidarizarse con esa lucha es emprender una semejante en nuestro país. Por más que suene maximalista, Cuba se hará más fuerte, (nosotros mismos), si somos capaces de organizarnos para decidir nuestro destino, sin tanto complejo.
Dejamos Cuba, pensando en volver. En volvernos a perder y a encontrarnos. Cuba es una hermosa isla para naufragar.
No le dijimos “hasta la vista, baby”. Sólo “Hasta la victoria, siempre”.
Anexo
MURALLAS
Los cubanos soportan un bloqueo intolerante que poco a poco está matando la fuerza y el fervor revolucionario. Un cerco que imposibilita la práctica de una serie de libertades necesarias. Y se sabe: pocas cosas salen bien sino se las ejercita a menudo. Hay otro bloqueo, también, igual de asesino.
El primer bloqueo es el que impone el Estado y su burocracia e imposibilita el disenso y el pensamiento critico. Una muralla invisible que elimina cualquier debate. El segundo, es propiciado por Estados Unidos con el propósito manifiesto de liquidar a la población entera. Un genocidio a gran escala que tiene complicidad internacional
AGENCIA DE COMUNICACION RODOLFO WALSH
Paraguay – Fernando Lugo y sus enemigos poderosos
29.12.08
Atilio A. Borón *
Adital -
Desde Asunción
Ni siquiera el más distraído visitante del Paraguay puede dejar de advertir el carácter sistemático y malicioso de los ataques que la “prensa libre” le prodiga día a día al nuevo presidente de ese país, el ex obispo Fernando Lugo. Transcurridos escasos cuatro meses de su mandato esa prensa que había hecho gala de servilismo y venalidad, aparte de cobardía, durante el largo reinado del dictador Alfredo Stroessner ahora se ensaña con el primer presidente genuinamente democrático de esa sufrida nación mediterránea.
¿Cuál es la razón de esta infamia? Muy simple: Lugo está dando los primeros pasos en dirección a un cambio social que beneficie a los excluidos y oprimidos por el régimen dictatorial y sus herederos. Pese a las durísimas restricciones financieras y administrativas dejadas por sus predecesores Lugo se las ingenió para restituir la gratuidad del hospital público, que había sido privatizado mañosamente por los herederos del stroessnismo; lanzó una campaña integral de vacunación infantil poniendo fin a décadas de criminal abandono y garantizó a los pacientes la gratuidad de los análisis clínicos. Aparte de eso lanzó una lucha frontal contra la corrupción enquistada en las más altas esferas del estado por Stroessner y sus secuaces con la complicidad necesaria, permanente, ineludible de las grandes empresas y grupos económicos que de ese modo pudieron saquear al país sin sobresaltos.
Conviene recordar, sobre todo en la desmemoriada Argentina, que no hay estado corrupto sin contraparte corruptora. No son los pobres y los desamparados quienes corrompen a gobiernos y al alto funcionariado estatal; quienes sí lo hacen son las “fuerzas del mercado” que idealizan los publicistas del liberalismo viejo y nuevo.
Pero Lugo se propuso algo más: fortalecer la integración del Paraguay a la región y reconquistar para su país la soberanía de los recursos naturales, y especialmente su inmensa riqueza hidroeléctrica. De ahí sus escabrosas y difíciles negociaciones con el Brasil en torno del precio de la electricidad generada por la represa de Itaipú y las conversaciones en ciernes con la Argentina en relación con la de Yacyretá.
Por elemental que pueda parecer este programa de recuperación de la soberanía y posicionamiento en el proyecto del Mercosur no está exento de dificultades. Mientras el presidente Lula declara la necesidad de que Brasil colabore con el Paraguay, el establishment de Itamaraty hace caso omiso de sus bellas palabras y actúa como un sórdido e intransigente delegado al servicio de las clases dominantes brasileñas y de lo que ellas consideran el “interés nacional” de ese país: perpetuar la expoliación de la energía paraguaya.
Esta duplicidad es favorecida, entre otras razones, por algunas desafortunadas expresiones del presidente Lula en el sentido de que el leonino Tratado de Itaipú (firmado por los dictadores Stroessner y Garrastazú Médici en 1973) no debía ser revisado, lo que prorrogaría indefinidamente el saqueo energético del Paraguay a manos de lo que un brillante sociólogo y economista del Brasil, Ruy Mauro Marini, definiera como “el subimperialismo brasileño”. La inflexibilidad y el autoritarismo de estos negociadores contradicen flagrantemente la solidaridad internacional necesaria para efectivizar la proclamada intención de Lula de integrar a las naciones sudamericanas en una nueva organización regional.
En más de una ocasión sus representantes amenazaron con suspender las negociaciones y postergar toda discusión sobre el tratado hasta el momento de su expiración, en el año 2023, algo que ni siquiera lo hizo la Casa Blanca con Omar Torrijos en su disputa sobre el Canal de Panamá. Los funcionarios paraguayos confían, en función de ciertas declaraciones de la presidenta Cristina Fernández, que la inminente discusión en torno de Yacyretá transite por un sendero definido a partir de premisas marcadas por otros valores.
Por eso el caso de Itaipú se ha constituido en un verdadero escándalo. Paraguay es propietario del 50% de la central hidroeléctrica y por tal motivo es dueño de la mitad de los 90.000 millones GWh que allá se generan. Pero en la práctica utiliza sólo 7000 millones de GWh, lo que logra satisfacer el 95% de un consumo muy escaso, producto precisamente de un atraso económico y social que es imprescindible revertir y que Lugo no podrá hacerlo sin la activa colaboración y solidaridad de los gobiernos de Argentina y Brasil. Los restantes 37.000 GWh generados por la represa son cedidos a Brasil, que paga la ridícula suma de 2,80 dólares el kilowat por la cesión de esa “energía sobrante” que luego la empresa estatal Electrobras vende a un precio superior a 60 dólares en el mercado brasileño, excepción hecha de los grandes consumidores industriales del fluido eléctrico que se benefician con generosos subsidios. Los paraguayos, con toda razón, quieren renegociar tan ridículo precio.
Dadas todas estas circunstancias: nueva política social, lucha contra la corrupción, integración regional y recuperación de la soberanía, no sorprende que la Cámara de Diputados del Paraguay -reducto de la partidocracia tradicional y en el cual el oficialismo cuenta apenas con dos representantes de los ochenta que la constituyen está contemplando la posibilidad de iniciar un juicio político contra Lugo.
En los pasillos del Congreso se comenta que se necesitan apenas ocho votos más para lograr el número suficiente para aprobar el juicio político contra Lugo, lo que abriría una caja de Pandora cuyas consecuencias son difíciles de imaginar. La semana pasada, sin ir más lejos, este “Órgano de la democracia” rechazó una iniciativa del Ejecutivo que se proponía establecer un impuesto a la renta personal, cosa que al día de hoy no existe en Paraguay.
Lugo está siendo asfixiado financieramente y el Congreso no le da respiro. También rechazó una ley que prohibía la utilización de agrotóxicos en un país cuya “sojización” avanza descontroladamente arrasando cuanto se opone a su paso. Empresarios argentinos y sobre todo brasileños son los adalides de este proceso, y las fuerzas armadas de Brasil, en otro gesto que pinta de cuerpo entero las intenciones de Brasilia, fueron movilizadas a la frontera para defender la propiedad privada de los empresarios sojeros brasileños “amenazados” por el creciente protagonismo de los campesinos sin tierra de Paraguay.
En síntesis, el Congreso con la complicidad de los medios busca aplicar lo que en su tiempo Richard Nixon recomendara para destruir al gobierno de Salvador Allende en Chile: desangrar la economía y debilitar las bases materiales del nuevo gobierno para impedirle financiar sus políticas reformistas y, de paso, propinarle un ejemplar escarmiento por su osadía.
En este cuadro Lugo no tiene otro camino que apelar a la voluntad popular, explicando incansablemente su programa de gobierno; promoviendo activamente la concientización y la organización de las clases y capas populares para resistir la ofensiva destituyente lanzada por la derecha paraguaya y sus amigos extramuros, y movilizando a sus partidarios para derrotar en las calles lo que los viciados y viciosos mecanismos institucionales están a punto de concretar en el Congreso.
Una vez más se constituye el dilema sabiamente detectado por Maquiavelo: quien quiera introducir cambios en el orden social sólo podrá hacerlo si se apoya en el pueblo, nunca en los ricos y poderosos cuyas instituciones fueron precisamente diseñadas para impedir que tal cambio se produzca. Lugo y sus partidarios tienen por delante una labor titánica: concientizar, organizar y movilizar al campo popular.
Si desisten de esta tarea, las tensiones sociales acumuladas seguramente se desatarán al margen de la voluntad presidencial dando lugar a una movilización anémica sin estrategia, ni táctica, ni conducción coherente que terminará facilitando los planes de la derecha y de los intereses que mantuvieron postrado al Paraguay por tan largo tiempo. La habilidad del gobierno y la madurez de las fuerzas de izquierda y progresistas de ese país son quienes tendrán la última palabra. Es de desear que actúen no sólo con valentía sino también con sensatez y perspicacia, condiciones éstas necesarias para derrotar a enemigos tan poderosos como los que se han entronizado en su patria.
[Publicado en Página 12]
* Economista y sociólogo. Ex secretario-general del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Profesor en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires
Problemas, fascinaciones y oportunidades
ALAI, América Latina en Movimiento
2008-12-19
Pat Mooney
Hace 30 años la humanidad tenía un problema, la ciencia tenía una fascinación y la industria tenía una oportunidad. Nuestro problema era la injusticia. Las masas de hambrientos crecían y al mismo tiempo la cantidad de campesinos y agricultores menguaba. La ciencia, mientras tanto, estaba fascinada por la biotecnología, la idea de que podríamos manipular genéticamente los cultivos y el ganado (y la gente) para insertarle características que supuestamente superarían todos nuestros problemas.
La industria de los agronegocios vio la oportunidad de extraer las enormes ganancias latentes en toda la cadena alimentaria. Pero el sistema alimentario tremendamente descentralizado les impedía llenarse los bolsillos. Para remediar esta enojosa situación había que centralizarlo.
Todo lo que la industria tuvo que hacer fue convencer a los gobiernos de que la revolución biotecnológica podía poner fin al hambre sin hacer daño al ambiente. Pero, dijeron, la biotecnología era una actividad con demasiado riesgo para pequeñas empresas y demasiado cara para investigadores públicos. Para llevar esta tecnología al mundo, los fitomejoradores públicos tendrían que dejar de competir con los fitomejoradores privados. Los reguladores y controles antimonopolios tendrían que mirar para otro lado cuando las empresas de agroquímicos se apoderaran de las empresas de semillas, que a su vez compraron otras empresas de semillas. Los gobiernos tendrían que proteger las inversiones de las industrias otorgándoles patentes, primero sobre las plantas y luego sobre los genes. Las reglamentaciones de inocuidad para proteger a los consumidores, ganadas arduamente en el transcurso de un siglo, tendrían que rendirse ante los alimentos y medicamentos modificados genéticamente.
La industria obtuvo lo que quiso. De las miles de compañías de semillas e instituciones públicas de mejoramiento de cultivos que existían 30 años atrás, ahora sólo quedan 10 trasnacionales que controlan más de dos tercios de las ventas mundiales de semillas, que están bajo propiedad intelectual. De las docenas de compañías de plaguicidas que existían hace tres décadas, 10 controlan ahora casi 90 por ciento de las ventas de agroquímicos en todo el mundo. De casi mil empresas biotecnológicas emergentes hace 15 años, 10 tienen ahora los tres cuartos de los ingresos de esa industria. Y seis de las empresas líderes en semillas son también seis de las líderes en agroquímicos y biotecnología.
En los pasados 30 años, un puñado de compañías ganaron el control sobre una cuarta parte de la biomasa anual del planeta (cultivos, ganado, pesca, etcétera), que fue integrada a la economía de mercado mundial.
Actualmente, la humanidad tiene un problema, la ciencia tiene una fascinación y la industria tiene una oportunidad. Nuestro problema es el hambre y la injusticia en un mundo de caos climático. La ciencia tiene una fascinación con la convergencia tecnológica a escala nanométrica, que incluye la posibilidad de diseñar nuevas formas de vida desde cero. La oportunidad de la industria radica en las tres cuartas partes de la biomasa del mundo que, aunque se usa, permanece fuera de la economía de mercado global.
Con la ayuda de nuevas tecnologías, la industria cree que cualquier producto químico que hoy es fabricado a partir del carbono de combustibles fósiles puede hacerse a partir del carbono encontrado en las plantas. Además de cultivos, las algas de los océanos, los árboles de la Amazonia y el pasto de las sabanas pueden ofrecer materias primas (supuestamente) renovables para alimentar a la gente, hacer combustibles, fabricar aparatos y curar enfermedades, a la vez que eludir el calentamiento global. Para que la industria haga realidad esta visión, los gobiernos deben aceptar que esta tecnología es demasiado cara. Convencer a los competidores de que corren demasiado riesgo. Hay que desmantelar más reglamentos y aprobar más patentes monopólicas.
Y tal como ocurrió con la biotecnología, las nuevas tecnologías no tienen por qué ser socialmente útiles o técnicamente superiores (es decir, no tienen por qué funcionar) para ser rentables. Todo lo que tienen que hacer es eludir la competencia y las alternativas y coaccionar a los gobiernos para que se abandonen a su control. Una vez que el mercado está monopolizado, poco importa cuáles son los resultados de la tecnología.+
Pat Mooney
Premio Nobel Alternativo y director del Grupo ETC
El texto prologa el informe “¿De quién es la naturaleza?: el poder corporativo y la frontera final en la mercantilización de la vida”, disponible en www.etcgroup.org
http://alainet.org/active/28146
Bolivia: Territorio libre de analfabetismo
ALAI, América Latina en Movimiento
“Proceso de cambio, no de contrabando”
Alex Contreras Baspineiro
Cochabamba, Bolivia, 21 de diciembre de 2008. “A un periodista internacional cuando me preguntó: ¿para qué quiere ser Presidente? Yo le dije: Quiero ser Presidente para que en Bolivia se erradique el analfabetismo, misión cumplida ante el pueblo boliviano, misión cumplida ante el mundo entero”, recordó esa frase el Presidente de la República, Evo Morales Ayma, al declarar oficialmente a la nación ubicada en pleno corazón del continente como el tercer país libre de analfabetismo en América Latina.
Cuba cumplió esa histórica misión en 1961 y Venezuela en 2005 y, junto a Bolivia, son parte de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA).
De acuerdo a datos oficiales, en Bolivia, 819.417 personas fueron alfabetizadas de un universo de 824.101 iletrados detectados (99.5 por ciento).
El departamento de Oruro fue el primero en ser declarado libre de analfabetismo el 13 de marzo del presente año y, Beni el último, cuyo acto se realizó el pasado 13 de diciembre.
En el programa “Yo sí Puedo” fueron creados 28.424 puntos de alfabetización a lo largo y ancho de todo el territorio nacional con 130 asesores cubanos y 47 venezolanos que capacitaron a 46.457 facilitadores y 4.810 supervisores bolivianos. Todos trabajaron por compromiso social.
El embajador cubano en Bolivia, Rafael Dausá destacó que el analfabetismo tenía “cara de mujer”, más de 75 por ciento de los alfabetizados, sobretodo en el área rural, fueron del género femenino.
Según la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y Cultura (UNESCO), un país es declarado “Territorio Libre de Analfabetismo” cuando el 96 por ciento de las personas mayores de 15 años saben leer y escribir. Por diferentes motivos, no puede existir cero de analfabetismo.
Primera fase
En el acto realizado en esta ciudad, el sábado 20 de diciembre, el Jefe de Estado señaló que culminó la primera fase del Programa Nacional de Alfabetización (PNA).
Para culminar esa fase, Cuba donó 30 mil televisores e igual cantidad de equipos de video, un millón 200 mil cartillas y los correspondientes juegos de los 17 casetes del método audiovisual y manuales para el facilitador y junto a Venezuela instalaron 8.350 paneles solares para las comunidades rurales que carecen de energía eléctrica.
También se entregaron 200 mil anteojos o lentes a los participantes que tenían problemas de la vista.
El PNA tuvo un costo de 260 millones de bolivianos; aproximadamente, unos 36.7 millones de dólares.
“Yo he leído libros y dice que a los primeros aymaras que aprendieron a leer les sacaron los ojos y a los primeros que empezaron a escribir les cortaron la mano”, afirmó en su discurso el Presidente de la República.
Aseguró que, junto al proceso de cambio que vive el país, nunca más se deben repetir esos hechos discriminatorios contra los pueblos indígenas del país.
El Primer Mandatario de la Nación dijo que se tuvo que esperar casi 200 años para acabar con el analfabetismo, pero que ya no habrá colonialismo interno ni externo que impida la superación del boliviano.
En el histórico acto de “Declaración de Bolivia Libre de Analfabetismo” donde sobresalió la presencia de los movimientos sociales, participaron el Presidente de la República de Paraguay, Fernando Lugo; el Vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, José Ramón Fernández; el director de la Oficina Multipaís de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Ciencia para la Región Andina, Edouard Matoko; la creadora del método “Yo sí Puedo”, Leonela Rey; el ministro de Educación de Venezuela, Héctor Navarro y otras autoridades nacionales.
“Cuando cada paraguayo, cada boliviano, cada argentino y cada brasileño pueda escribir de puño y letra la historia de su futuro, ya nadie más le podrá robar la esperanza”, destacó en su alocución el Presidente del Paraguay, Fernando Lugo.
Segunda fase
Quienes recibieron la alfabetización, junto a sus familiares y amigos, lucieron más orgullosos que nunca sus trajes típicos, algunos tenían los certificados que les entregaron por el esfuerzo realizado y, los más, algún cuaderno que refleja las primeras letras que aprendieron a escribir.
“Es el momento más importante en la historia educativa boliviana”, remarcó el ministro de Educación, Roberto Aguilar.
Destacó que el programa “Yo sí Puedo” se ha convertido en el primer paso en el proceso de revolución democrático-cultural. “El primer paso efectivo, real, en el proceso de revolución educativa”.
“El próximo espacio erradicado de Bolivia será erradicar a la pobreza con la revolución educativa, con la revolución democrática y cultural”.
En febrero de 2009, se iniciará la segunda fase del programa “Yo sí Puedo Seguir” que también será apoyado por los gobiernos de Cuba y Venezuela.
Se estima que este programa requiere de 600 tele clases, esto significa que tendrá una duración de entre dos o tres años, una vez concluido este período el participante habrá vencido los cursos de primero a quinto de primaria en su fase inicial, quedando pendientes los cursos de secundaria.
“Ahora seguramente iremos por la liberación de Paraguay y Nicaragua, es nuestro deber por una sociedad que está naciendo. Somos pueblos que creemos en nosotros”, manifestó el ministro venezolano, Héctor Navarro.
El programa de alfabetización generó una gran expectativa y una movilización nacional sin precedentes.
Junto a los capacitadores cubanos y venezolanos, un selecto equipo de profesionales bolivianos acompañó todos los pasos del proceso, pero también niños o jóvenes, mujeres y hombres, de diferentes estratos sociales que saben leer y escribir se sumaron desinteresadamente a la campaña.
El dirigente campesino y constituyente por el Movimiento al Socialismo (MAS), Román Loayza, al destacar el proceso de cambio que vive Bolivia -desde hace tres años atrás- aseguró que no se debe permitir que sea manchado con indicios o actos de contrabando o corrupción.
“Esta nueva Bolivia que estamos construyendo no puede ser perjudicada por intereses particulares o de grupo. Este proceso lo hemos conseguido los movimientos sociales y no los políticos tradicionales y, por eso, las denuncias contra alguna autoridad del gobierno sobre casos de contrabando o corrupción deben ser plenamente esclarecidas”, afirmó.
Lo cierto es que Bolivia, con la declaratoria de territorio libre de analfabetismo, ha escrito una de sus páginas más dignas, históricas y contundentes del proceso de cambio y revolución social…
Alex Contreras Baspineiro
Periodista y escritor boliviano, ex vocero del gobierno actual.
alexadcb@hotmail.com
http://alainet.org/active/28159
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