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Detrás del golpe, nuevas bases militares en Paraguay – Stella Calloni

Detrás del golpe, nuevas bases militares en Paraguay
– 02/07/2012

Mientras se realizaba el juicio político “express” contra el presidente democráticamente elegido en Paraguay, Fernando Lugo, el 22 de junio, considerado “ilegal” por los países vecinos, los diputados paraguayos se reunían con militares de Estados Unidos para negociar la instalación de una base militar en el chaco, un territorio extenso y despoblado en ese país.

El diputado José López Chávez que respondía al grupo disidente del Partido Colorado, la Unace, encabezado por el golpista general Lino Oviedo, con el cual tiene algunas diferencias, y presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara Baja de ese país, confirmó su “esperanza” de que Estados Unidos instale bases militares en el chaco, según fuentes del ABC Color.

De acuerdo con este medio, el más poderoso complejo mediático de la derecha en Paraguay y clave en la destitución del presidente Lugo, el diputado López Chávez —un hombre acusado de conductas mafiosas— confirmó que dialogó con jefes militares estadounidenses sobre la posibilidad de instalar las bases, aunque el tema está siendo analizado por el Pentágono

Hablando con una radio paraguaya (789 AM), el legislador argumentó que “es necesario” instalar estas bases ya que, según su apreciación, Bolivia “constituye una amenaza para Paraguay debido a la carrera armamentista que desarrolla”. Además argumenta que su país necesita mejorar su seguridad en esas zonas despobladas.

El posible acuerdo bilateral además llevaría al lugar “ayuda humanitaria” de contingentes de tropas estadunidenses” para la población local. Como se sabe, la “acción cívica” y “ayuda humanitaria”, que ya han realizado tropas de Estados Unidos en Paraguay, a las que se dio inmunidad diplomática en mayo de 2005, es un esquema de contrainsurgencia, de espionaje y control poblacional y territorial.

De acuerdo con las fuentes, esta propuesta tomó estado público el 23 de junio “luego de un encuentro entre referentes de la Comisión de Defensa de diputados con un grupo de generales de Estados Unidos que llegó al país para dialogar sobre eventuales acuerdos de cooperación.”

Ésta precisamente podría ser una de las causas de la rapidez con que se sacó a Lugo del medio por los compromisos con el Mercado Común del Sur y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), lo que no hubiera permitido avanzar en este proceso de bases.

En 2009, Lugo había rechazado, aunque débilmente, la posibilidad de maniobras grandes del Comando Sur en Paraguay, aduciendo los compromisos con los países asociados.

Pero desde mayo de 2005 —antes de la llegada de Lugo al gobierno— se permitió el ingreso de tropas de Estados Unidos en ese país, con inmunidad, permiso de libre tránsito y permanencia para sus soldados con vigencia hasta diciembre de 2006 y prorrogable automáticamente como en ese momento publicó el periódico La Jornada.

Fue uno de los golpes más fuertes que Washington descargó sobre el Mercosur. Renunciando a su poder jurisdiccional, ya que las tropas pueden trasegar armamentos, equipos y medicamentos y actuar en cualquier lugar del territorio. Sin nuevas autorizaciones en esos momentos entró el primer contingente de 400 soldados y grupos especiales.

En realidad, en Paraguay este tipo de tropas nunca se fueron. Cuando el dictador Alfredo Stroessner fue derrocado por un golpe “entre amigos” en febrero de 1989, se mantuvieron en el poder militares que habían participado de esa larga dictadura (1954-1989). Paraguay perdió entonces el derecho de investigar los delitos que pudieran cometer las tropas extranjeras y no podrá demandar a Washington ante la Corte Penal Internacional, violando su propia legislación.

En Paraguay informes detallados de analistas militares advirtieron sobre la poderosa infraestructura de Estados Unidos en un país de importancia geoestratégica porque limita con Bolivia, Brasil, Argentina y está con relativa cercanía de otros, donde hay bases estadunidenses.

También los militares del Comando Sur han marcado el territorio que está sobre el extenso acuífero guaraní, uno de los más grandes de agua potable del mundo ubicado en la triple frontera que tiene Paraguay con Argentina y Brasil.

De acuerdo con los informes militares, todos los cuarteles paraguayos cercanos a las fronteras están preparados como infraestructura para las tropas de Estados Unidos, que incluso han cavado pozos artesanos para agua potable, supuestamente para campesinos, que en realidad éstos no utilizan.

De la misma manera, el cuartel Mariscal Estigarribia, situado sólo a 250 km de Bolivia, tiene una pista de casi tres mil metros de largo en un país que tiene escasas fuerzas aéreas.

Esa pista la construyeron las tropas estadunidenses, e incluso la modernizaron en los últimos años y está diseñada para recibir los aviones Galaxy y otras naves de Estados Unidos portadoras de equipos, armamento en gran escala como también está preparada la pista de la Base de Palmerola en Honduras. De la misma manera, allí pueden ubicarse miles de soldados, si se requiere hacerlo en cualquier momento.

Está señalada como una de las bases —en este caso una poderosa infraestructura— entre las que tiene Estados Unidos en América Latina. Sin embargo, es evidente que ante la ofensiva que está en marcha sobre los Gobiernos de Sudamérica, que posibilitaron un escenario golpista en Bolivia y Paraguay, en los días de junio de este año, así como conatos desestabilizadores en Argentina, necesitan ubicar más tropas en ese lugar estratégico. La noticia de estos acuerdos hablados entre los corruptos diputados ligados a la pasada dictadura y los generales estadounidenses no sorprende en estas circunstancias. Y precisamente en un país donde la lucha por las tierras robadas y “mal habidas”, como las caracterizó la Comisión por la Memoria, Verdad y Justicia, el conflicto social es una cuestión permanente.

Para los campesinos recuperar sus tierras es una cuestión de vida o muerte. Especialmente por los ataques de los llamados “brasiguayos” y sus grupos de choque, empresarios sojeros de Brasil, pero como sostiene Martín Alamda, defensor de derechos humanos, forman parte de las grandes corporaciones como Monsanto, que avanzan sobre el continente.

Detrás de la destitución de Lugo hay una serie de elementos que deben verse como un golpe estratégico para el proyecto de desestabilización tendiente a golpear a la integración latinoamericana.

Autora: Stella Calloni

Fuente: Contrainjerencia

03/07/2012 - Posted by | General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , ,

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