Mafias farmacéuticas – Ignacio Ramonet
1 Septiembre 2009
Le Monde Diplomatique
Muy pocos medios de comunicación lo han comentado. La opinión pública no ha sido alertada. Y sin embargo, las preocupantes conclusiones del Informe final (1), publicado por la Comisión Europea el pasado 8 de julio, sobre los abusos en materia de competencia en el sector farmacéutico merecen ser conocidas por los ciudadanos y ampliamente difundidas.
¿Qué dice ese informe? En síntesis: que, en el comercio de los medicamentos, la competencia no está funcionando, y que los grandes grupos farmacéuticos recurren a toda suerte de juegos sucios para impedir la llegada al mercado de medicinas más eficaces y sobre todo para descalificar los medicamentos genéricos mucho más baratos. Consecuencia: el retraso del acceso del consumidor a los genéricos se traduce en importantes pérdidas financieras no sólo para los propios pacientes sino para la Seguridad Social a cargo del Estado (o sea de los contribuyentes). Esto, además, ofrece argumentos a los defensores de la privatización de los Sistemas Públicos de Salud, acusados de ser fosos de déficits en el presupuesto de los Estados.
Los genéricos son medicamentos idénticos, en cuanto a principios activos, dosificación, forma farmacéutica, seguridad y eficacia, a los medicamentos originales producidos en exclusividad por los grandes monopolios farmacéuticos. El periodo de exclusividad, que se inicia desde el momento en que el producto es puesto a la venta, vence a los diez años; pero la protección de la patente del fármaco original dura veinte años. Entonces es cuando otros fabricantes tienen derecho a producir los genéricos que cuestan un 40% más baratos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la mayoría de los Gobiernos recomiendan el uso de genéricos porque, por su menor coste, favorecen el acceso equitativo a la salud de las poblaciones expuestas a enfermedades evitables (2).
El objetivo de las grandes marcas farmacéuticas consiste, por consiguiente, en retrasar por todos los medios posibles la fecha de vencimiento del periodo de protección de la patente; y se las arreglan para patentar añadidos superfluos del producto (un polimorfo, una forma cristalina, etc.) y extender así, artificialmente, la duración de su control del medicamento. El mercado mundial de los medicamentos representa unos 700.000 millones de euros (3); y una docena de empresas gigantes, entre ellas las llamadas ” Big Pharma ” -Bayer, GlaxoSmithKline (GSK), Merck, Novartis, Pfizer, Roche, Sanofi-Aventis-, controlan la mitad de ese mercado. Sus beneficios son superiores a los obtenidos por los poderosos grupos del complejo militar-industrial. Por cada euro invertido en la fabricación de un medicamento de marca, los monopolios ganan mil en el mercado (4). Y tres de esas firmas, GSK, Novartis y Sanofi, se disponen a ganar miles de millones de euros más en los próximos meses gracias a las ventas masivas de la vacuna contra el virus A(H1N1) de la nueva gripe (5).
Esas gigantescas masas de dinero otorgan a las ” Big Pharma ” una potencia financiera absolutamente colosal. Que usan en particular para arruinar, mediante múltiples juicios millonarios ante los tribunales, a los modestos fabricantes de genéricos. Sus innumerables lobbies hostigan también permanentemente a la Oficina Europea de Patentes (OEP), cuya sede se halla en Múnich, para retrasar la concesión de autorizaciones de entrada en el mercado a los genéricos. Asimismo lanzan campañas engañosas sobre estos fármacos bioequivalentes y asustan a los pacientes. El resultado es que, según el reciente Informe publicado por la Comisión Europea, los ciudadanos han tenido que esperar, por término medio, siete meses más de lo normal para acceder a los genéricos, lo cual se ha traducido en los últimos cinco años en un sobregasto innecesario de cerca de 3.000 millones de euros para los consumidores y en un 20% de aumento para los Sistemas Públicos de Salud.
La ofensiva de los monopolios farmacéutico-industriales no tiene fronteras. También estarían implicados en el reciente golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras, país que importa todas sus medicinas, producidas fundamentalmente por las ” Big Pharma “. Desde que Honduras ingresó en el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de América), en agosto de 2008, Manuel Zelaya negociaba un acuerdo comercial con La Habana para importar genéricos cubanos, con el propósito de reducir los gastos de funcionamiento de los hospitales públicos hondureños. Además, en la Cumbre del 24 de junio pasado, los Presidentes del ALBA se comprometieron a “revisar la doctrina sobre la propiedad industrial”, o sea, la intangibilidad de las patentes en materia de medicamentos. Estos dos proyectos, que amenazaban directamente sus intereses, impulsaron a los grupos farmacéuticos transnacionales a apoyar con fuerza el movimiento golpista que derrocaría a Zelaya el 28 de junio último (6).
Asimismo, Barack Obama, deseoso de reformar el sistema de salud de Estados Unidos que deja sin cobertura médica a 47 millones de ciudadanos, está afrontando las iras del complejo farmacéutico-industrial. Aquí, las sumas en juego son gigantescas (los gastos de salud representan el equivalente del 18% del PIB) y las controla un vigoroso lobby de intereses privados que reúne, además de las ” Big Pharma “, a las grandes compañías de seguros y a todo el sector de las clínicas y de los hospitales privados. Ninguno de estos actores quiere perder sus opulentos privilegios. Por eso, apoyándose en los grandes medios de comunicación más conservadores y en el Partido Republicano, están gastando decenas de millones de dólares en campañas de desinformación y de calumnias contra la necesaria reforma del sistema de salud.
Es una batalla crucial. Y sería dramático que las mafias farmacéuticas la ganasen. Porque redoblarían entonces los esfuerzos para atacar, en Europa y en el resto del mundo, el despliegue de los medicamentos genéricos y la esperanza de unos sistemas de salud menos costosos y más solidarios.
Notas:
(1) http://ec.europa.eu/comm/competition/sectors/
(2) El 90% de los gastos de la gran industria farmacéutica para el desarrollo de nuevos fármacos está destinado a enfermedades que sólo padece el 10% de la población mundial.
(3) Intercontinental Marketing Services (IMS) Health, 19 de marzo de 2009.
(4) Carlos Machado, “La mafia farmacéutica. Peor el remedio que la enfermedad”, 5 de marzo de 2007 (www.ecoportal.net/content/view/full/67184).
(5) Léase, Ignacio Ramonet, “Los culpables de la gripe porcina”, Le Monde diplomatique en español , junio de 2009.
(6) Observatorio Social Centroamericano, 29 de junio de 2009. pharmaceuticals/inquiry/index.html
Cubadebate
CIA compra empresa que monitorea blogs, Twitter, YouTube y Amazon
23-10-2009
Eva Golinger
Aporrea
En una noticia exclusiva publicada esta semana en la revista WIRED, fue revelada que In-Q-Tel, una empresa inversionista de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), acaba de hacer grandes inversiones en un negocio dedicado a monitorear los medios y redes sociales. Esta empresa, Visible Technologies, vigila cada día más de medio millon de sitios en internet, revisando más de un millon de conversaciones, foros y posts en diferentes blogs, foros en línea, Flickr, YouTube, Twitter y Amazon. Los clientes de Visible Technologies reciben información en tiempo real sobre lo que se está diciendo y haciendo en el ciberespacio, basada en una serie de palabras claves.
Según la revista WIRED, esta nueva adquisición de la CIA forma parte de un movimiento mayor dentro de la comunidad de inteligencia para mejorar la capacidad de utilizar “fuentes abiertas de inteligencia” – información que está disponible en el ámbito público, pero muchas veces escondida en programas de televisión, artículos de prensa, blogs, videos en internet y reportajes en miles de emisoras que se generan todos los días.
El vocero de Visible Technologies, Donald Tighe, reveló que la CIA les pidió monitorear a los medios sociales extranjeros e instalar un sistema de “deteción temprana” para informar a la agencia de inteligencia sobre “cómo los asuntos de interés se están manifestando a nivel internacional”. Pero también, se utiliza a nivel nacional, dentro de Estados Unidos, para monitorear a los bloggers y tweeters domésticos.
Visible también suministra un servicio similar a empresas de comunicación, como Dell, AT&T, Verizon y Microsoft, para informarles sobre lo que están diciendo en los foros de ciberespacio sobre sus productos.
A finales del año 2008, Visible comenzó una colaboración con la empresa consultora de Washington, Concepts & Strategies (Conceptos y Estrategias), que estaba dedicada a monitorear y traducir medios extranjeros para el Comando Estratégico del Pentágono y el Estado Mayor Conjunto, entre otras agencias estadounidenses. Concepts & Strategies está actualmente reclutando “especialistas en medios sociales” con experiencia en el Departamento de Defensa y fluidéz en árabe, farsi, francés, urdu o ruso. La empresa también está buscando un “ingeniero de seguridad para sistemas informáticas” que ha sido ya otorgado acceso “Top Secret” por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos.
La comunidad de inteligencia ha tenido un gran interés durante muchos años en los medios sociales y las redes sociales en internet. In-Q-Tel ha realizado grandes inversiones en Facebook y otras empresas que reúnen datos e información de millones de usuarios por todo el mundo. La Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de Estados Unidos mantiene el Centro de Fuentes Abiertas, que está dedicada a la búsqueda y el monitoreo de información públicamente disponible, pero no siempre encontrada con facilidad.
Hace una semana, el Departamento de Estado patricinó un evento en la Ciudad de México llamado la Cumbre de la Alianza de Movimientos Juveniles, reuniendo jóvenes dirigentes políticos afínes a los intereses de Washington con los fundadores y representantes de las nuevas tecnologías como Facebook, Twitter y YouTube. La Alianza buscaba “mejorar la capacidad de los jóvenes políticos para utilizar las nuevas tecnologías para mobilizar sus organizaciones y diseminar información a un público masivo.” Participaron varios dirigentes opositores de Venezuela, como Yon Goicochea y Geraldine Álvarez, conocidos por sus vínculos a las agencias de Washington desde hace unos años. También asistieron, por invitación del Departamento de Estado, los promotores de la marcha “No Más Chávez” que fue convocada en Facebook durante el mes de septiembre 2009.
La unión entre las agencias de Washington, las nuevas tecnologías y los jóvenes dirigentes políticos seleccionados por el Departamento de Estado, era una receta para una nueva estrategia de ”cambiar regímenes”. Además, ese evento reafirmó el apoyo político y financiero al movimiento estudiantil de la oposición en Venezuela por parte de Estados Unidos y colocó ante la opinión pública una evidencia irrefutable de la siniestra alianza entre Washington y las nuevas tecnologías.
Ahora, con la nueva evidencia sobre las últimas inversiones de la CIA que permiten el monitoreo y rastreo de información en Twitter, blogs, YouTube y otros foros en ciberespacio, no hay duda de que el campo de batalla ha sido ampliada.
Sin embargo, la comunidad de inteligencia no controla – aún – todo el contenido y flujo de información en el ámbito cibernético. Y las mismas herramientas que les sirven a ellos para minar data y obtener información sobre sus potenciales adversarios, pueden ser utilizadas por aquellos que luchan contra las intrusiones imperiales como armas para mobilizar masas y diseminar verdades sobre sus agresiones.
La CIA nos tiene en la mira, pero nosotros también la estamos vigilando.
Noticias sobre la Alianza de Movimientos Juveniles:
http://telesurtv.net/noticias/opinion/1385/goicochea-y-clinton-planifican-la-revolucion-twitter-en-venezuela/
Reportaje de Wired: http://www.wired.com/dangerroom/2009/10/exclusive-us-spies-buy-stake-in-twitter-blog-monitoring-firm/
http://aporrea.org/tiburon/n144282.html
Fuente – http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93818
Argentina: El virus del miedo
Por Mónica Müller *
El virus A H1N1 nos ha trasladado desde el siglo XXI, con su cándida confianza en una ciencia todopoderosa, a la Edad Media, cuando la humanidad se sabía inerme frente al misterio de las enfermedades.
Las epidemias tienen efectos tan contagiosos y dramáticos sobre la mente como sobre el cuerpo. El temor arcaico que producen hace reaccionar a las personas y a las sociedades como chicos asustados. El pensamiento mágico reemplaza a la razón y todos confiamos en el milagro que llegará por vía de los mayores, de los médicos, de los dioses o de las autoridades, que simbolizan lo mismo. Cuando la enfermedad se disemina y la muerte golpea, aparece primero la incredulidad y enseguida el reclamo iracundo a los que creíamos nuestros protectores omnipotentes.
Frente a la calamidad, simplificar y generalizar siempre es tranquilizante: concentra lo malo en un solo objeto para que todo lo restante pase a formar parte del universo de lo bueno. Por eso, las sociedades infantilizadas por el miedo tienen la urgencia de señalar a un culpable. Y el culpable siempre es el que piensa distinto, el diferente, el extranjero o el adversario.
Cuando en agosto de 1918 un nuevo virus de gripe comenzó a diseminarse por los Estados Unidos matando en pocos días a un enorme número de jóvenes sanos, la sociedad norteamericana señaló enseguida a los culpables. Muchas personas dijeron haber visto una nube de humo negro y viscoso cargado de microbios saliendo por la chimenea de un barco de bandera alemana amarrado en el puerto de Boston. Otros vieron emerger de la torreta de un submarino alemán varios hombres con tubos de ensayo en la mano, que amparados en la oscuridad esparcieron el germen en lugares públicos de la ciudad. Pero los periodistas mejor informados hacían recaer la sospecha sobre la firma alemana Bayer. Afirmaban –y la gente lo creía– que el laboratorio había contaminado con el germen las tabletas de aspirina para eliminar a toda la población de los Estados Unidos. Recién en 1997 se pudo identificar al verdadero responsable: un virus A (H1N1), de estructura molecular, composición y comportamiento hasta ahora idéntico al de la pandemia actual.
En 1918 la manipulación genética era un tópico que no aparecía ni en la ficción científica de Julio Verne. Aquel virus fue resultado de la recombinación azarosa de uno aviar, uno porcino y uno humano, accidente biológico que se repite cíclicamente a causa del método tradicional de cría de aves y chanchos que se aplica en muchos lugares del mundo. No hay indicios de que el origen del virus actual sea diferente.
Hipótesis conspirativas de cabotaje que abarrotaron las casillas de entrada del correo electrónico desde el principio de esta epidemia aseguraban primero que el tal virus no existía y que el divulgador de la alarmante noticia era Donald Rumsfeld, accionista principal del laboratorio que elabora el fármaco oseltamivir (Tamiflu), de relativa efectividad si se lo toma al inicio de la infección. Durante las primeras semanas, respetados especialistas argentinos minimizaron la gravedad potencial de la epidemia señalando que el virus no era más mortal que el de la gripe común. Ese dato todavía es incierto pero, en todo caso, una enfermedad capaz de contagiar a un tercio de la humanidad puede llevar a la tumba a varios millones de personas en pocas semanas aunque su mortalidad sea baja. En paralelo con la curva ascendente de casos y muertes confirmados en México, la versión conspirativa cambió por “la creación de un nuevo virus en laboratorio, como fue la del VIH, con el objetivo de devastar a la población mundial”. Un correo reciente da detalles más precisos sobre los diseñadores del virus y sus designios: “Un grupo que opera en los EE.UU. bajo la dirección de los banqueros internacionales que controlan la Reserva Federal, así como la OMS, la ONU y la OTAN” con el objetivo de “exterminar a la población de los Estados Unidos mediante la vacuna contra el mismo virus”. En términos económicos parece una estrategia indigna de personajes tan inteligentes e inclinados al mal: no hace falta ser banquero para saber que si no hay personas se acaban los negocios.
Por cierto que la industria farmacéutica es capaz de poner en riesgo a toda la humanidad en su carrera frenética por la competencia y los beneficios económicos y que los gobiernos de Estados Unidos han recurrido más de una vez a armas biológicas para dirimir cuestiones políticas, pero hasta ahora los virus han demostrado ser más elusivos, inteligentes y malignos que la Big Pharma, los alemanes en 1918 y hasta que los funcionarios del gobierno de Bush.
Pese a la dinámica cíclica que desde hace por lo menos cinco años hacía previsible la pandemia actual, los medios nacionales despliegan hipótesis persecutorias tan disparatadas que si no fuera por el contexto en que se publican deberían merecer la atención de especialistas en psicosis paranoides. Hemos oído decir que el gobierno nacional debería haber hecho algo más para evitar la rápida diseminación del virus y, al mismo tiempo, que exagera la gravedad de la epidemia con fines políticos. Hemos leído que por esos mismos intereses se hace todo lo contrario: que se difunden cifras de casos y de muertes menores a las reales y que la verdadera magnitud de la situación se oculta por alguna razón de conveniencia política. Sin embargo, un mínimo esfuerzo por informarse con objetividad permite saber que las autoridades sanitarias argentinas siguieron desde el principio las directivas de la Organización Mundial de la Salud en cuanto a control, detección de casos y mitigación de la epidemia. La única medida tomada en contra de las indicaciones de la OMS fue la cancelación de los vuelos a México en el intento de retrasar el inicio de la epidemia en el país, lo cual no fue una omisión sino un exceso de cuidado. Los registros estadísticos nacionales surgen de las normas internacionales que contabilizan como positivos sólo los casos confirmados por laboratorio. Por eso no sólo acá sino en todo el mundo las cifras oficiales son inferiores o están retrasadas con respecto a las verdaderas.
Otra regla epidemiológica internacional indica que los hisopados para detectar el virus sólo se hacen de rutina a la primera o dos primeras centenas de enfermos. Después, se reservan para aquellos enfermos que presentan una presunta complicación por el virus. También responde a un consejo de la OMS la venta controlada de antivirales por parte del Estado. Todas estas disposiciones responden a razones indiscutibles y claras de orden médico y en la Argentina se las ha respetado hasta hoy rigurosamente. Sin embargo, con absoluta indiferencia por la verdad, los medios han presentado cada una de esas medidas como maniobras eleccionarias, como hechos delictivos o como torpezas en el mejor de los casos. No es extraño que los políticos y los periodistas, que sobre microbiología lo desconocen todo, aventuren cualquier origen y cualquier desenlace para esta epidemia y traten de capitalizarla para confirmar sus intereses o sus ideas. Tampoco es raro que la gente asustada espere de las autoridades el milagro de aislar al país de la pandemia, de detener el aumento de casos o disminuir la mortalidad cuál es el verdadero enemigo que tenemos enfrente.
* Médica clínica.del virus. Pero los médicos, una vez aprobada la materia Microbiología, deberíamos conocer la lógica viral, que se caracteriza por eludir casi toda estrategia terapéutica conocida. Y en los momentos en que la sociedad nos necesita con urgencia tenemos la responsabilidad de desactivar nuestros propios dogmas y nuestra propia imaginación para poder razonar con objetividad y calma.
La deuda de las autoridades en materia de salud, alimentación, educación y vivienda, que afecta a muchos millones de argentinos, son responsabilidades históricas bastante graves sin necesidad de sumarles cargos falsos creados por el oportunismo o por el miedo.
Frente a esta amenaza que recién está empezando a mostrar su capacidad destructiva, es más útil volver la mirada al microscopio que buscar un culpable de fantasía. Los médicos tenemos derecho a tener miedo, pero también tenemos la obligación de tratar de entender cuál es el verdadero enemigo que tenemos enfrente.
*Médica clínica.
Argentina: Las universidades hacen TV
AVANZA EL PROYECTO PARA CREAR EL CANAL WEB TELEVISIVO DEL CIN
En septiembre empezaría a funcionar el canal web para difundir las producciones televisivas de las cuarenta casas de estudios estatales. Los programas se emitirán por la red de canales públicos abiertos y de cable que pertenecen a instituciones estatales.
Por Julián Bruschtein
El canal web televisivo de las universidades nacionales avanza poco a poco. Presentado en marzo el proyecto por la Red Nacional Audiovisual Universitaria (Renau) del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) que reúne a las autoridades académicas de las cuarenta universidades nacionales, en septiembre podría estar en funcionamiento si se aprueban en la próxima reunión plenaria del CIN los aspectos técnicos. “Queremos intensificar la presencia de producciones universitarias en los medios”, aseguró Claudia Ducatenzeiler, secretaria del Renau. Ya distribuyen material a través del Consejo Federal de la Televisión Pública, que reúne a quince canales abiertos y de cable que pertenecen a instituciones estatales.
“La producción de programas televisivos de universidades es muy amplia. Incluso en el interior suelen tener programas en canales de aire. Por dar un ejemplo: la Universidad Nacional de Córdoba tiene un programa semanal en el Canal 10”, aseguró a Página/12 Claudia Ducatenzeiler, secretaria de la Renau y directora del departamento de Producción Audiovisual de la Universidad Nacional de Río Cuarto. La programación del canal de televisión universitario por Internet va a estar dividido por “categorías, géneros y contenidos, se podrá buscar por universidades y tendrá material de todo tipo: de investigación científica, institucionales y también ficcionales, a partir de los estudiantes de cine y televisión”, agregó la funcionaria.
A su vez, la programación está pensada para que “contenga todo el material audiovisual producido por las universidades, que son miles y miles de horas”, afirmó la especialista cordobesa. Una vez resuelta la ejecución del canal por el plenario del CIN se determinará el sitio donde estará asentado el servidor del sistema. “Creemos que esto mejorará el intercambio de materiales producidos por las universidades, simplificando el flujo de contenidos entre las casas de estudios”, indicó Ducatenzeiler. El proyecto del canal web “necesariamente terminará en la Biblioteca Nacional Universitaria para facilitar el acceso con fines de difusión entre las distintas casas de estudios, dadas las enormes distancias que separan a las instituciones”, destacó la especialista.
La Renau surgió hace cuatro años, a partir de la conjunción de los distintos responsables del área audiovisual en las universidades nacionales que tomaron el impulso que desde el CIN se le dio a la creación y difusión de redes. Dos años más tarde quedó constituida como parte del consejo, donde tiene una estructura con dos secretarios y la división por regiones que contabilizan siete y tienen coordinadores y equipos que trabajan en sus respectivas áreas de influencia. El cuerpo funciona con dos plenarios anuales y las reuniones de las coordinaciones regionales que son permanentes.
“Uno de los objetivos fundamentales de la red fue buscar pantalla para la inmensa producción de trabajos audiovisuales de las universidades. El material que había se usaba solamente dentro de las casas de estudios y era necesario darlo a conocer”, señaló la secretaria de la Renau. Así fueron sacando a la luz los trabajos y llegaron al punto en el que los canales del interior “comenzaron a pedir producciones a las universidades para poner al aire”. Ahora en la red están evaluando de qué manera aportan al Canal Encuentro del Ministerio de Educación, que emite programas vinculados con la educación y la cultura. Además se está ejecutando a través del Consejo Federal de la Televisión Pública que reúne a quince canales de todo el país la distribución de producciones audiovisuales universitarias.
En Canal 7 se emitieron durante el año pasado microprogramas realizados por las universidades nacionales. Con una duración de dos minutos, los cortos se emitían por el canal estatal bajo el título de “La universidad pública en la televisión pública” al menos tres veces en la transmisión diaria. Ducatenzeiler adelantó que ya “se está trabajando en nuevos proyectos de microprogramas con la línea temática de los trabajos de Extensión que realizan las universidades, de vinculación con la comunidad para repetir la experiencia”.
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http://www.pagina12.com.ar/diario/universidad/10-127494-2009-06-30.html
Argentina: Un día de campo – Mempo Giardinelli
Por Mempo Giardinelli
La escena, en la pampa santafesina, entre Esperanza y Rafaela, el domingo pasado. Grupo de amigos, asado criollo, recuerdos de adolescencia y los niños que disfrutan montando caballos mansos, petisos amistosos.
A lo lejos se ven distintas parcelas alambradas: en los campos más verdes la previsible soja, en otros amarillean maíces viejos esperando arados o siembra directa, y hay rollos de alfalfa aquí y allá para el ganado.
En los potreros cercanos, un centenar de vacas holando de ubres rebosantes camina cansinamente hacia el tambo, a unos 500 metros. Allá son ordeñadas y la leche se recoge en un enorme tanque refrigerado, el que todos los días –incluso los domingos, porque las vacas desconocen los humanos goces– es vaciado por un camión que viene a buscar el producto para llevarlo a las fábricas.
El cuadro es hermoso: ésa es la Argentina ideal que por generaciones hemos asimilado. Yo miro todo, además, con la nostalgia de los muchos veranos de infancia que pasé en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires. Todos los años, entre diciembre y marzo, con el viejo Ford 40 de mi padre viajábamos desde el Chaco; hacíamos más de 1500 kilómetros en dos o tres días para visitar a la otra parte de mi familia, la mitad vasca y tehuelche de la que descendía mi madre. Entonces, allá, tíos y primos me ponían una boina y yo aprendía a ensillar, a montar y hasta a ordeñar.
Ahora, medio siglo después, siento la fuerte emoción de lo perdido mientras disfruto de la bucólica jornada, todo sol y otoño leve, en prudente silencio. Reglas de educación y urbanidad me imponen esta serena autocensura acerca de cuestiones agrarias.
Bastante más allá de los postres, como a las cinco de la tarde, llegan las facturas casi a la par de la larga tropa de vacas que pasa rumbo a otro potrero, aliviadas las ubres y arrejuntándose en el abrevadero para mitigar su sed.
Y con las facturas, el infaltable mate. Con toda diligencia, preparo un porongo de los grandes, busco una pava y, cuando la voy a llenar de agua, una voz me dice: “No, con esa agua no”. ¿Cómo no? “No, no es buena, es de pozo y aquí los pozos…” Ah, claro, digo yo con cara de “ah, claro, minga”. “Tiene arsénico, así que al mate lo tomamos con agua mineral, o de lluvia, cuando llueve”, me explican. Y alguien más diligente que yo toma la pava, la llena como corresponde y la deposita sobre las brasas, mientras la conversación general fluye, amable y discreta, como para llenar la tarde campestre de palabras adecuadas.
Yo miro hacia las vacas, ahí, arremolinadas en el bebedero, alimentado por una manguera gorda, como de una pulgada. Se turnan para beber, las vacas, mientras yo las miro y evoco el memorable texto de Tito Monterroso que glorifica a las vacas por todo lo que nos dan, pero a la vez que nos acusa por ser tan desagradecidos.
–¿Y ellas? –pregunto, aunque a media voz, como quien se da cuenta de que no debe preguntar lo que pregunta, y medio aflautadito como para que no se note que fui yo el que dijo lo que se dijo.
Tengo la sensación –la ilusión y la esperanza, en realidad– de que nadie se da cuenta. Y en efecto la tertulia continúa, o acaso es sólo una impresión mía y lo que pasa es que todos disimulan. La conversación y el mate ruedan sobre temas pavimentados, y aunque alguna mirada elocuente me reprime, yo sigo diciendo, aunque para mí nomás, que si esas vacas toman agua del bebedero, y el bebedero es llenado con agua de esa manguera que trae el agua del pozo, y ese pozo tiene agua con arsénico, capaz, digo yo, es sólo una conjetura, capaz, digo, capaz que el arsénico va a las vacas, y a la leche de las vacas, y obvio que a la carne de las vacas.
Pero a la vez me convenzo de que no –y esto me lo digo solito, como en un rezo íntimo, digamos–, no ha de ser así, soy un ignorante, ¿de dónde saqué yo que a las vacas se les sube el arsénico a la leche? ¿Eh, de dónde?
Del puro sentido común, quisiera decir. Pero me parece que hace rato que el sentido común es un desaparecido más en la Argentina.
Así que el lunes llamo por teléfono a un reconocido especialista en genética. Es un viejo amigo, que trabaja en programas de una importante universidad del interior asociada a una de Europa. Me responde que el arsénico es necesariamente asimilado por los animales y que se concentra en las grasas. Me informa que hay exportaciones argentinas que han sido devueltas por exceso de agroquímicos. Me dice… Agradezco y corto. Fue tan lindo el día de campo.
Página 12
Influenciad@s por la Influenza, Miedo y Seguridad Nacional
09-05-09,
Por Nieves Capote Figueroa
¿Cómo puede paralizarse un país de más 100 millones de habitantes? Es una pregunta muy útil…sobre todo para quién se la está haciendo. El manejo de este brote de influenza porcina está sirviendo para mucho. Por lo pronto para el control de la población y la implementación de políticas que tienen gran oposición de los grupos sociales.
¿Cómo puede paralizarse un país de más 100 millones de habitantes? Es una pregunta muy útil… sobre todo para quién se la está haciendo.
En la última semana hemos visto un ir y venir de cifras inexactas y cambiantes sobre los contagiados y muertos por la influenza porcina. El jueves 30 de abril en realidad ya no sabíamos de qué nos estaban hablando, primero que 176 muertos (sin especificar nada más), luego que en realidad eran 12 muertos y 358 infectados. Sin embargo, la OMS el mismo día hablaba de 156 infectados para México.
Curiosamente, en otros casos, inmediatamente se proporcionan nombres, edades y origen de los fallecidos por accidentes, enfermedades, etcétera. En este caso es un silencio absoluto.
Finalmente van juntas las cifras de enfermedades respiratorias agudas, influenza “normal”, influenza porcina… y no sabemos bien qué más. Todavía no sabemos si es tan mortal como se dice o si los fallecidos se han debido a deficiencias en la atención o por atención tardía o por otro tipo de complicaciones. Y mientras que el contagio se da por medio del contacto físico, el país anda cubierto con cubre bocas cuando la misma OMS afirma que no evitan el contagio.
Y con todo esto cual si hubiera una guerra, desde la Presidencia de Gobierno se nos dice que el lugar más seguro para la población es su casa. ¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿A quién beneficia este caos?
El control de la población.
El uso del caos y del miedo es un asunto muy viejo para controlar a la población. La amenaza de Pandemia nos remonta psicológicamente a un cierto exterminio, nuestra memoria colectiva y universal trae al presente las muertes por plagas en la historia de la humanidad (la peste, el cólera, la gripe española). Recuentos históricos en los noticieros nos recuerdan cuántas personas han muerto antes en pandemias; o que se cierran escuelas, teatros, cines, estadios, restaurantes, bares, rutas aéreas, que se regresa el turismo y … ¡¡¡cuidado!!! Cualquier persona a tu lado podría contagiarte si te da la mano. Para ello es mejor quedarse en casa.
Y sin embargo, “Pandemia es lo que ocurre cada año con las epidemias mundiales de gripe común. Pero reservamos el término de “pandemia” para las epidemias causadas por un nuevo virus de influenza, diferente de los virus que están actualmente circulando en la población humana” dijo a la BBC el doctor Alan Hayes, director del Centro de Influenza de la OMS en el Reino Unido.
Varios datos sorprenden si lo comparamos con el actual “estado de excepción” que vivimos. La gripe común provoca unas 36 mil muertes al año en Estados Unidos y entre 250 mil y 500 mil alrededor del mundo.
El virus de la influenza afecta anualmente cerca del 10 al 20% de la población mundial durante las epidemias estacionales, ocasionando entre 3 y 5 millones de casos de enfermedad severa y entre 250.000 y 500.000 muertes por año. Aproximadamente 1.000 millones de personas pertenecen a los grupos de riesgo de enfermedad severa por influenza, incluyendo neumonía.
Cada año mueren en México unas 14 mil personas a causa de infecciones respiratorias agudas. En comparación, hasta el 1 de mayo de 2009, van 12 fallecidos por influenza porcina y 358 infectados.
Por la gripe aviar que se desató en 2003 se han registrado hasta ahora 421 afectados de los cuales 257 han muerto, y de igual forma se dio en varios países. Sin embargo, en ningún momento la OMS ha elevado de alerta de esta gripe procedente de las aves por encima de la fase tres.
¿Pensamos en otras muchas enfermedades que vienen de animales? La leishmaniasis, por ejemplo, mata cada año a unas 70 mil personas en el mundo y se calcula que están infectadas 12 millones de personas.
Siguiendo con la influenza porcina en Estados Unidos hay, según la OMS, 109 casos confirmados en 10 estados (hasta el viernes 1 de mayo de 2009), desde Nueva York hasta California, y sin embargo ni siquiera se han suspendido las actividades escolares. ¿Cuál será la diferencia?
Poniendo todo esto en contexto, muchos temas salen a la luz y muchas cosas no parecen lo que son. En otros análisis daremos pistas para tratar de entender las dimensiones de este “estado de excepción”. Ahora comenzaremos por el uso del miedo como forma de control de población.
¿Qué hace entonces que hoy el lugar más seguro para un país entero sea dentro de sus casas?
El miedo es la emoción más común del ser humano, es una emoción con la que nacemos.
Según nuestra historia y nuestros procesos de aprendizaje, forma más o menos parte de nuestro carácter. El miedo es un sistema de alerta del organismo, se activa frente algún peligro y en esa medida nos es útil.
Ahora bien, el miedo se activa frente a un peligro real o imaginario. Esta es una franja donde se cuelan miedos paralizantes, angustia, ansiedad y hasta pánico, según sea el entorno.
Si conocemos el peligro, sabemos como enfrentarlo y ponemos en acción respuestas de prevención, o de defensa según sea el caso. Si el peligro no se conoce pone a las personas y a poblaciones enteras en un estado de impotencia.
El Estado de impotencia, justamente, tiene que ver con la vivencia de que el peligro nos sobrepasa. Al internalizarse la amenaza como un peligro vital se debilitan las posibilidades de protección-acción personal y grupal, y se paraliza la respuesta activa. El mensaje ha sido claro: lo único que puede hacer la gente es quedarse quieta.
Peligroso, ¿no?
“La desinformación es una comunicación o versión que tiene por objetivo confundir conscientemente a las personas, imponerles una idea engañadora, tergiversada y, simplemente, falsa. La desinformación se presenta en forma sensacionalista, estereotipada, de imágenes, de noticias, etc.” (Volkgonov, 1986) Para esto son muy eficaces los medios masivos de comunicación.
Hablamos ya de la desinformación y tendríamos que sumar la censura. Criticado por varios periodistas durante el sexenio de Calderón pero de forma especial en el manejo de la crisis de influenza, se denuncia la censura a los medios de comunicación independientes, empezando por el no acceso a los nombres de los fallecidos por el brote de influenza así como tampoco el acceso a la información de qué pasaba en su entorno y cómo pudieron estar expuestos a la cepa.
La desinformación y la censura hace que sea muy difícil interpretar la realidad, saber qué es lo que está sucediendo, y esto transforma definitivamente los significados. Entonces, la población sólo puede dar respuestas adaptativas para la seguridad física (adaptarse no es lo mismo que accionar), para la autoprotección de un peligro que-no-se-sabe-bien-cual-es, y entonces nos adecuamos a lo que se dice que tenemos que hacer, hacia el no contacto, hacia el aislamiento y hacia la no participación. ¿Qué hubieran sido de las manifestaciones de protesta contra la política económica este 1 de Mayo si no hubiéramos tenido una pandemia de influencia? Perdón, de influenza.
Miedo y Seguridad Nacional.

El miedo a la muerte es uno de los miedos más básicos y comunes en el ser humano, junto al miedo a la locura. La pandemia, como resuena colectivamente (no en función de su definición médica) activa especialmente el temor de muerte colectiva, a la desaparición de grupos humanos, de algo demasiado grande para poder enfrentarlo. La introducción de la muerte en la vida nacional es también ya un tema viejo del que parece todavía tenemos que rescatar muchos aprendizajes: produce desorganización, y la desorganización genera respuestas inadecuadas, y lleva a pedir finalmente un “orden” que traiga a todos de nuevo a la “normalidad”… ¡y en temporada electoral!
No hace mucho que vemos esto con especial claridad. Después del 11-S de 2001, por todo el mundo se extendió el temor a morir de un ataque de ántrax. La muerte estaba más cerca todavía, no tanto en atentados con bombas y menos en una guerra-invasión fuera del territorio norteamericano: estaba en el aire. Esto llevó a Estados Unidos a la mayor violación de garantías individuales en su propio territorio, pudiendo realizar cateos sin orden judicial, congelar cuentas bancarias, arrestar sin cargos y de manera indefinida, intervenir teléfonos y medios de comunicación, entre muchas otras aberraciones (ni qué decir de la guerra a Irak y las cárceles y vuelos secretos de la CIA en el mundo). La farmacéuticas que se frotaron las manos entonces son las mismas que se las frotan ahora…pero ese será tema del otro análisis.
Siguiendo el hilo de la política norteamericana, mientras nos encerrábamos en casa previniendo nuestra muerte casi segura si nos juntábamos más de dos, el Presidente Calderón emitía un Decreto (24 de abril) donde establece entre otros: -La inspección de pasajeros que puedan ser portadores de gérmenes, así como de equipajes, medios de transporte, mercancías y otros objetos que puedan ser fuentes o vehículos de agentes patógenos; -El ingreso a todo tipo de local o casa habitación para el cumplimiento de actividades dirigidas al control y combate de la epidemia; -La utilización libre y prioritaria de los servicios telefónicos, telegráficos y de correos, así como las transmisiones de radio y televisión, estableciendo las directrices informativas necesarias a fin de transmitir clara y oportunamente las medidas que se adopten para afrontar la contingencia.
Este movimiento legal es “bueno” en realidad, porque desde el año pasado ya estaba sobre la mesa la reforma que pretende reglamentar el artículo 29 constitucional, con el propósito de incluir la figura de estado de excepción, que en la actualidad no está en las leyes nacionales, y que permitiría al Ejecutivo federal limitar el ejercicio de las garantías individuales. Esto es, permitiría al Presidente declarar el Estado de Excepción sin consulta alguna.
Sobre la declaración de un estado de excepción, en el 2008 la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación dijo que “. . .las garantías individuales sólo pueden suspenderse por el Congreso de la Unión, mediante la petición del presidente de la República, de acuerdo con el consejo de ministros, en los casos de invasión y perturbación grave de la paz pública, o cualesquiera otros que pongan a la sociedad en grave peligro o conflicto; así, entre tanto no se acuerde la suspensión de garantías correspondientes, en la forma indicada, ni el Poder Legislativo de la Federación, ni los Poderes legislativos de los Estados, pueden expedir leyes que tengan como consecuencia la trasgresión de las garantías.”
Curiosamente todo esto sucede previo al proceso electoral que en el mes de julio renovará la mitad del Congreso; previo a la celebración del Bicentenario 2010 (1810 la Independencia de México y 1910 la Revolución Mexicana) cuando algunos analistas prevén fuertes movilizaciones sociales; preparando el escenario electoral para el 2012; en el marco de una estrategia errática de combate al narcotráfico que tiene en jaque al país; en el contexto de la participación del ejército mexicano en maniobras militares con Estados Unidos; en la aprobación de la mayor deuda externa del país al recibir entre otros más de 40 mil millones de dólares del FMI. Más absurdo cuando los noticieros anuncian que todos los actos y espacios públicos quedan prohibidos y que lo único que no dejará de funcionar son las sesiones del Congreso, a puerta cerrada, sin público ni prensa por supuesta seguridad de la población.
Al mismo tiempo el 30 de abril de 2009 (seguimos en alerta epidemiológica) se anunciaba la aprobación en el Senado de la “ley de La Policía Federal”, con la cual se permite:
-La utilización de agentes policiales sin uniforme en los casos en que lo amerite alguna investigación.
-La intervención de las llamadas telefónicas. Aunque modificaron la propuesta original del Ejecutivo pues consideraron que ello es inconstitucional y reformaron la minuta para precisar que el comisionado debe hacer esa solicitud al Ministerio Público Federal, que será quien autorice o no la intervención telefónica o de cualquier comunicación privada.
-La policía federal ahora podrá intervenir e incluso retener los correos electrónicos si así lo requiere.
-Se les otorga toda la facilidad para solicitar a las empresas privadas información personal de sus clientes para los fines de su investigación.
-La corporación realizará acciones de vigilancia, identificación, monitoreo y rastreo en la Red Publica de Internet sobre sitios Web, con el fin de prevenir conductas delictivas.
El manejo de este brote de influenza porcina está sirviendo para mucho, así parece. Por lo pronto para el control de la población y la implementación de políticas que tienen gran oposición de los grupos sociales.
En próximos análisis veremos como Pandemias y Seguridad Nacional están estrechamente ligadas a las Corporaciones; la vinculación con el Plan Mérida y cómo la lucha contra las pandemias pasa por la lucha contra el Modelo Corporación-Nación y los Tratados de Libre Comercio. www.ecoportal.net
Nieves Capote Figueroa – Otros Mundos, AC – San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México; 2 de mayo de 2009
Francisco I. Madero No. 49, Barrio Guadalupe – 29200 San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México – Apartado Postal 43
www.otrosmundoschiapas.org
Fuentes:
Periódico la Jornada.
Un virus de fácil difusión y baja mortalidad. Periódico el País. Alicia Rivera -Madrid 01/05/2009
Garantías individuales en peligro. Jorge Camil. La Jornada http://www.redhum.org/archivos/…
Psicología Social de la Guerra; trauma y terapia. UCA Editores
Frenan en San Lázaro ley sobre estado de excepción. Ciro Pérez Silva y Enrique Méndez . LaJornada. viernes 29 de febrero de 2008.
Aprueba Senado Ley de la Policía Federal. Notimex 30/04/2009 La Jornada.
Emviado por Cora
“A la gente se le vende una porquería y se la educa para que la use”
ROBERTO DI COSMO, DOCTOR EN INFORMATICA Y ABANDERADO DEL SOFTWARE LIBRE
El italiano Roberto Di Cosmo tiene en la mira a Microsoft y las grandes corporaciones informáticas. Intenta quebrar el discurso único que plantean para el desarrollo tecnológico. Y lo hace a través de su trabajo por el software libre, uno de los mayores instrumentos de crecimiento económico e industrial. Aquí explica su tarea y su visión sobre el poder y el negocio de la tecnología.
Por Verónica Engler
–Tanto en su artículo “Trampa en el ciberespacio” como en su libro Asalto planetario. El lado oscuro de Microsoft usted planteaba un escenario informático mundial de extremo control sobre la información de los usuarios, al lado del cual el Gran Hermano de 1984 parecía una broma. Hoy, a más de una década de haber escrito ambos textos, ¿cambió su visión?
–Ese escenario no cambió mucho. Pero la cantidad de información que nosotros pusimos bajo forma digital aumentó masivamente. Hoy se pueden saber un montón de cosas de otra persona. Y el tema de controlar todo no está sólo en Microsoft, que era la empresa que apuntaba a hacer eso hace diez años. La estrategia de ellos era muy clara, querían controlar los servidores, los clientes, las máquinas, los navegadores, todas las herramientas de Internet. Querían controlar todo eso por razones económicas, pero una vez que se crea un armatoste de ese tipo significa más poder. Y hoy en día la cosa se volvió más compleja porque hay más, está Google por ejemplo, con la diferencia de que ellos tienen un principio ético-moral, que dice “don’t be evil”, “no sea malo”, aunque eso no tranquilice demasiado, pero por lo menos da un poco de paz en relación con la gente de Microsoft, cuya divisa nunca fue “no sea malo”, sino “cague a todos los que pueda a condición de mantenerse primero en el mundo”. Ese tipo de situación es todavía más impresionante desde el punto de vista de la población que no toma conciencia de los peligros que implica dejar toda su información en red. Hay tantas cosas útiles, prácticas y cómodas, como Facebook, donde uno pone información, se contacta con amigos y termina poniendo la mitad de su vida ahí. Así son los sitios de redes sociales en general, no sólo Facebook. Y lo que pasa es que después eso tiene consecuencias. Está todo basado en una regla autoimpuesta de las empresas. Si uno decide irse de Facebook, YouTube o Flicker, ¿puede borrar sus cosas, bajar sus fotos? No. ¿Y cómo se hace para hacer desaparecer toda esa información que uno ya no quiere que esté online? No se sabe. Una vez que se ponen las cosas ahí, después no se sacan nunca más. No sé si acá llegó, pero en Norteamérica y en Europa ya hay reportes de gente que empieza a tener problemas porque, por ejemplo, cuando se van a presentar a una empresa para que los reclute, los buscan en Internet y encuentran todas sus páginas y miran todo lo que hizo esa persona, y capaz no les gusta lo que ven y no le dan trabajo, y eso es muchísimo más eficaz que pagarle a un detective privado. Todavía no hay sensibilidad para eso, que es un problema real de seguridad. Pero con respecto a hace diez años, en algunas cosas sí hubo mejoras. Porque yo pensaba que no había manera de salir del monopolio de Microsoft, porque tenían demasiado poder. Pero hoy en día se ven pruebas de que todo el movimiento de software libre se profesionalizó, entró en las empresas, creó infraestructura. Y eso (el software libre) está basado en un principio completamente opuesto al de la empresa tradicional. Eso da un poco de esperanza, pero no tranquiliza acerca de la seguridad de la información. Se tiene que volver una prioridad industrial mantener la confidencialidad de la información personal, dar la posibilidad de borrar las cosas que uno no quiere que circulen más.
–¿Por qué si está tan probada la vulnerabilidad de un programa como Windows sigue siendo el sistema operativo más utilizado?
–El hecho de que hay productos de software que son una porquería, que los vendan caro y que no se pueda elegir otra cosa, no es un problema tecnológico, es un problema económico de mercado. El teclado que usamos hoy en día, el Qwertyw, en su origen era para que las chicas que tipeaban hace doscientos años pudieran ir más lento porque si no se trababa la máquina, entonces eligieron esa disposición de las teclas. Buscaron la disposición del teclado más innatural, la que atrasa más cuando se tipea. ¿Hoy en día tiene algún sentido? No, hoy esta computadora (dice señalando su notebook) podría resistir a un superhéroe que tipeara quinientas mil palabras por minuto, pero sigue eso así porque fue un estándar impuesto por reglas de mercado, por la mala tecnología de la época, porque no sabían hacer máquinas de escribir bien, entonces trabaron al usuario y después el usuario a fuerza de educarse para usar una cosa mala se quedó con eso. Casi todo el mundo tiene Windows, trabajan lento, le llenan de cosas la computadora y después les venden tres antivirus. El hecho es que a la gente se la acostumbra así, se le vende una porquería, se la educa para que use esa porquería, y de esta manera se tiene un mercado alrededor de la porquería y eso no se destraba fácilmente. ¿Por qué uno no se puede sacar de encima los productos de Microsoft? Porque cuando compra una PC viene con el Windows, y aunque no lo quiera lo tiene que pagar. Pero eso no es un problema tecnológico, sabemos hacer cosas mucho mejores. El problema es cómo hacer para que la gente cambie de cosas que son tecnológicamente malas a cosas que son tecnológicamente buenas. En Francia hace diez años que peleamos de varias formas, muchas veces se termina en juicios que de a poco las asociaciones de usuarios van ganando. Acá en Argentina, en la época de la crisis de 2001-2002, con la devaluación del peso, instalar el Windows en una máquina y cobrarlo salía carísimo. Entonces se abrió una posibilidad de mercado para que se instale un Linux (sistema operativo software libre, alternativo a Windows, que se desarrolló en diversas distribuciones, que son variedades del mismo programa), que lo hace una empresa que se llama Pixart, y ellos aseguraban que cuando se compraba la computadora todo funcionara con el Linux. Si la gente lo usa, después se puede hacer formación, crear programas, productos, cosas autónomas, y te liberás de ese desastre.
–¿Y por qué no hay más casos como el de Pixart, que logró trabajar con los fabricantes de computadoras para que acepten venderlas con Linux?
–Porque Microsoft les dice a los fabricantes de computadoras: “Si instala Windows en todas sus máquinas, sin ninguna excepción, cada copia sale cincuenta. Pero si hay una sola máquina en la cual no se instala mi Windows, entonces cada copia sale cien. Además, si lo instala en todas, le doy plata en campaña de publicidad”. Con esas condiciones, al fabricante de computadoras, aunque tenga el veinte por ciento de gente que no quiere Windows, le sale más barato ponerlo en todos lados y bancarse a ese veinte por ciento de gente que no lo quiere y explicarles o mandarlos a la mierda. Todas estas modalidades no son para nada éticas y, de alguna forma, son ilegales. Hay juicios contra Microsoft en Estados Unidos y en Europa que terminaron en acuerdos, en los cuales Microsoft se comprometía a no hacer más eso, a no cobrar más diferenciadamente. Pero ¿quién controla eso? Por ejemplo, una de las empresas de mi grupo, que se llama Mandriva, edita una distribución de Linux en Francia, y como es francesa, obviamente tiene más entrada en la zona de Africa del norte, que es francófona. Los de esta empresa tenían que equipar unas netbooks (computadoras pequeñas de bajo costo) para educación en Nigeria. Los tipos participaron en una licitación pública, la gente de Microsoft también participó, e igual ganaron los de Mandriva. Vendieron miles de netbooks con Linux, hasta que de repente recibieron un llamado de la gente de Nigeria diciéndoles: “Cambiamos de idea, así que les vamos a pagar todas las máquinas que ya nos llegaron instaladas, pero a partir de ahora vamos a reformatear todo y vamos a poner Windows”. Entonces, el dueño de esa empresa puso un post en su weblog con una carta abierta a Steve Ballmer, el dirigente de Microsoft. Muy sutilmente le dijo que ellos habían ido a corromper al gobierno (de Nigeria). Se armó un lío tremendo y al final volvieron atrás y pusieron software libre por todos lados.
–Sin embargo todavía predomina el mito de que Linux es un sistema operativo para expertos.
–Eso es una mentira. Para doña Rosa puede haber sido difícil usar Linux hace diez años, pero no ahora. Instalar un Ubuntu (una distribución muy popular de Linux) es una cosa muy sencilla. Y en grandes empresas o en administraciones estatales la situación es aún más sencilla, porque en las computadoras de grandes organizaciones sólo se necesita instalar un número de software muy preciso y nada más, cualquier otra cosa que se instala, complica la existencia. En la policía militar de Francia decidieron hace dos años pasar de Office (el paquete de oficina de Microsoft) a Open Office (un paquete de oficina software libre). Y estos militares no son marxistas peligrosos, ¿no? Y ahora decidieron que también van a pasarse a Linux, evaluaron si el cambio afectaba algo en la modalidad de trabajo y vieron que no, por lo que no tenía sentido seguir pagando setenta mil licencias de Windows, una para cada máquina. Esa fue una decisión técnica, no política.
–Todavía impera una idea algo romántica en torno del software libre. Se supone que quienes usan o desarrollan este tipo de tecnología forman parte de una tribu anárquica que sólo trabaja por liberar la información del yugo del capital.
–Crear proyectos de software libre y tener éxito no es sencillo. Es algo difícil cuando uno solamente lo encara desde el punto de vista filosófico. Lo que funciona y tiene éxito, en general, tiene toda la comunidad alrededor. Pero esa comunidad no nace por generación espontánea. A veces a mí me hartan un poco esos sociólogos que vienen a estudiar el fenómeno del software libre y explican que esto es la nueva versión del marxismo porque la gente contribuye. Una vez escuché a un tipo que decía que Linux está desarrollado por miles de personas de manera completamente distribuida y cada uno escribe unas líneas, después se pone todo junto y mágicamente funciona, y esa es la inteligencia colectiva. ¿Ese señor habrá visto alguna vez en su vida una línea de código? Seguro que no. Porque el software libre es una cosa compleja. No se desarrolla de manera caótica, se crea con un equipo pequeño, al principio no hay comunidad. Ese equipo desarrolla una idea que poco a poco atrae interés y llega a una situación de comunidad alrededor de una base de código y con una estructura de gobierno del código muy importante, que puede ser variada, pero nada es anárquico, al revés, está muy bien estructurado, pero es una estructura en la que la gente puede participar sin depender de decisiones centrales del mando de una empresa.
–¿Por qué le parece importante que el software libre empiece a utilizarse en la administración pública?
–Los gobiernos lo que tienen que hacer es parar de decir que como ellos no entienden nada de tecnología o de computación, entonces van a ver en el mercado lo que hay y compran lo mejor de lo que les vende el marketing. Se tienen que dotar de conocimientos internos. El software que el Estado contrata para infraestructura neurálgica tiene que ser duradero, es decir, tienen que ser capaces de controlar ese software de acá a veinte años. Hubo un momento en que el Estado argentino no podía hacer más documentos de identidad porque la máquina que los editaba se la habían comprado a Siemens con su software y los de Siemens se fueron con todos los técnicos, y el Estado se quedó por meses sin documentos. ¿Cómo puede ser que pongan infraestructura fundamental del Estado en tecnología que depende de otros? En cualquier libro de administración, en el primer renglón dice: “No se depende de un proveedor único”. Y además la ventaja del software libre es que el pibe de un barrio de Buenos Aires puede tener el mismo nivel de competencia acerca de ese software que un ingeniero de una empresa norteamericana, porque tiene acceso al código fuente (con el que está hecho el programa).
–¿Cómo surge el Grupo de Trabajo sobre Software Libre que usted lidera en uno de los polos de competitividad que creó el gobierno francés? ¿Por qué el grupo está conformado por pymes, grandes empresas y universidad?
–El gobierno francés hace cinco años definió una política con una finalidad económica muy orientada, para la que se crearon polos de competitividad que tendrían tres patas: universidad, investigación y empresa. La idea era poner a esa gente junta para desarrollar tecnología de primer nivel para que esa tecnología llegue a crear y agrandar mercado, y desarrolle la economía de un territorio. Para que eso funcione se necesita investigación que traiga ideas nuevas, universidades que formen los recursos, y también se necesitan las empresas que lleven esas ideas nuevas a productos que lleguen al mercado con una estrategia empresarial. Pero tienen que tener una visión, porque si la única visión del empresario de la pyme es ver cómo llega a fin de mes y no tiene una visión a largo plazo, se va a fundir. El grupo nuestro, que es de setenta miembros, tiene una visión. Se necesita un poco de estabilidad cuando se crea una estructura de este tipo. Nosotros tenemos reuniones cada mes, tenemos una estructura fija, hay como trece personas trabajando a tiempo completo para animar ese polo de competitividad, donde nosotros (el grupo de Software Libre) somos sólo una fracción. Armamos convenciones internas, le pasamos información a la gente, hacemos reflexiones estratégicas a largo plazo, y eso no se hace a la noche en el tiempo que sobra, es necesario gente profesional que lo haga, y es más fácil conseguirlo si se tiene a alguna de las grandes empresas estables que no dependen de qué pasa mañana en la bolsa. Pero esas empresas tienen que saber coordinar y orientarse con todo el tejido de pymes y universidad, tener lo que nosotros en Francia llamamos vocación de servicio. Lo que me sorprendió es que la gente que está en ese polo tiene una visión de país.
–¿De qué manera la interacción entre estos actores puede tener incidencia en el sistema productivo?
–En las actividades de software libre se creó mucho empleo, se necesitan recursos en segmentos de mercado muy distintos. Para ganar plata en el mundo del software, en general, hay dos grandes opciones: el mercado masivo o nichos de mercado. Los nichos de mercado no son algo negativo, sino simplemente que se tienen pocos clientes, muy especializados, pero con muy alto valor adquisitivo. Por ejemplo, unas de las empresas que están en el grupo nuestro trabaja en el sector de seguridad y de aviación. El mundo de la aviación es un nicho porque no hay muchos fabricantes de aviones, pero esa gente tiene exigencias muy altas de calidad de software y están dispuestos a pagar mucho. Lo que se vende es el conocimiento profundo de ese componente de software libre que necesitan. Ellos no se quieren convertir en desarrolladores, necesitan gente que les haga soporte, les dé garantías, exactamente lo mismo que con el software propietario, con la ventaja de que siendo software libre no se quedan atrapados, porque con ese software pueden hacer lo que quieren. En cambio, el mercado de masas tiene una estructura completamente distinta. En el mercado de masas el control de la cadena de distribución es fundamental. Acá, en Argentina, la gente de Pixart apuntó al mercado de masas. Y la razón por la cual Microsoft tiene un juego fácil en intentar eliminarlos si quiere, es que ellos sí tienen el control sobre el canal de distribución.
Página 12
Argentina: Un apoyo a la libertad de investigación
FUERTE RESPALDO AL CIENTIFICO QUE ALERTO SOBRE EL PELIGRO DEL GLIFOSATO Y FUE AMENAZADO
Más de 300 científicos, intelectuales, referentes de DD.HH. y organizaciones sociales expresaron su apoyo a Andrés Carrasco, blanco de una campaña de desprestigio. Denunciaron la “intromisión mercantilista” en la ciencia.
Por Darío Aranda
El poder económico, con la complicidad de algunos medios de comunicación, dirigentes políticos, universidades y la corporación científica, pretende instalar un discurso hegemónico y acallar disidencias. Es el eje de una denuncia realizada por más de 300 investigadores nacionales y extranjeros, decanos y vicedecanos de facultades nacionales, directores de prestigiosos institutos de investigación, reconocidos científicos extranjeros, organizaciones sociales y referentes de los derechos humanos. La carta abierta, sin precedentes en el mundo científico e intelectual de Argentina, se produjo luego del ataque y difamación sufridos por el investigador de la UBA-Conicet Andrés Carrasco, que alertó sobre el efecto devastador del glifosato (herbicida utilizado en la siembra de soja) en embriones anfibios. Durante quince días, las compañías agroquímicas, las cámaras empresarias y algunos funcionarios y medios de comunicación descalificaron al científico, que incluso sufrió amenazas anónimas y denunció una intimidación por parte de la Cámara Argentina de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe).
“El discurso de políticos, funcionarios, comunicadores y mediadores contratados por las corporaciones económicas producen, a manera de discurso único, el canto de sirena del ‘desarrollo sustentable’ del modelo sojero y la ‘minería responsable’ como factor de transformación. Ese discurso hegemónico es legitimado por actores universitarios y científicos pagados por las transnacionales en un sistema público que ha sido desapropiado”, afirma el texto, llamado “Voces de alerta”, que cuenta con la firma de especialistas de diversas ramas de ciencia, desde ecólogos a biólogos, físicos y médicos, y que también suscriben referentes de las ciencias sociales. Además, adhiere gran cantidad de investigadores extranjeros y numerosas organizaciones de campesinos, ambientalistas, educadores y grupos de científicos.
Andrés Carrasco es profesor de embriología, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director del Laboratorio de Embriología Molecular. Con reconocimiento internacional, y con treinta años de trabajo científico y académico, confirmó hace un mes el efecto letal del glifosato en embriones anfibios, cuya marca comercial más famosa es Roundup, de la multinacional Monsanto. Los aspectos centrales de la investigación sobre el herbicida usado en la industria de la soja fueron revelados por Página/12. Sobrevino una campaña de desprestigio, presiones y amenazas. Hasta se puso en duda la existencia del trabajo. Hace una semana, en este diario, Carrasco respondió a las dudas que consideró legítimas y también a las innumerables chicanas. Reconocía que su pecado había sido contradecir el discurso científico dominante. “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria”, había retrucado en la entrevista.
Entre las firmas figuran Federico Schuster, León Rozitchner, Alejandro Grimson, Maristella Svampa, Mirta Antonelli, Horacio Machado, Miguel Teubal, Norma Giarracca, Inés Izaguirre, Horacio Tarcus, Pablo Alabarces, Ana María Fernández, Claudia Briones, Alejandro Kaufman, Horacio Verbitsky, Atilio Boron, Juan Carlos Marín, Roberto Gargarella, Sara Rietti, Nora Cortiñas, Adolfo Pérez Esquivel, Luis Zamora, Pino Solanas, Susana Checa, Gabriel Kessler y Norberto Alayón, entre otros. También suscriben reconocidos intelectuales internacionales como Boaventura de Sousa Santos, Walter Mignolo, Arturo Escobar, Gustavo Lins Ribeiro, Héctor Alimonda, Alex Fernández Jilberto, Bernardo Mançano Fernández y Ana Esther Ceceña. Adhieren organizaciones como CELS, Serpaj, Grupo de Gestión de Políticas de Estado de Ciencia y Tecnología, el Frente Darío Santillán y Cemida.
“¿Qué condiciones hay para que las voces críticas de universitarios y científicos contra el modelo extra-activista sean escuchadas? –se preguntan los referentes en la carta–. ¿Qué posibilidades de construir agenda pública sobre estos temas acuciantes para el bien común? ¿Qué promoción de ciudadanía y exigibilidad de derechos caracteriza a este escenario, donde las voces independientes y críticas, con la autoridad de saberes y trayectorias no cooptados, son negadas, difamadas, silenciadas, cuando no malversadas?”
La carta cuestiona de lleno los intereses privados que definen qué se debe investigar: “Afirmamos nuestra decisión por mantener un sistema científico universitario autónomo de los grandes intereses económicos corporativos; con libertad de pensamiento e investigación, enmarcados en los principios éticos de cada campo disciplinar y en la ineludible responsabilidad para con las sociedades y sus sectores sociales de mayor vulnerabilidad”.
Una epidemia con remedio incluido
03-05-2009 / La peste porcina encubre un fabuloso negocio cuyo principal beneficiario es Donald RuMsfeld. Este halcón de la era Bush –que siempre agitó el fantasma del bioterrorismo– se embolsa un 10 por ciento de cada caja de Tamiflu que hoy se vende en el mundo.
Donald Runsfeld, ex titular del Pentágono, embolsa un diez por ciento de cada envase de Tamiflu que se vende en el mundo.
por walter Goobar
wgoobar@miradasalsur.com
Detrás del fármaco que por estos días se presenta al mundo como una cura milagrosa contra la virtual pandemia de fiebre porcina se esconde una oscura trama de manipulaciones, negociados, tráfico de influencias –y trafico de influenza–, que tienen como protagonista central a uno de los personajes más siniestros de la política norteamericana: el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Este halcón de la era Bush –que siempre agitó el fantasma del bioterrorismo– se embolsa un 10 por ciento de cada caja de Tamiflu que hoy se vende en el mundo.
En 2005 se lanzó a rodar la teoría de una inminente epidemia de gripe aviar a partir de un virus que había sido detectado nueve años antes en Vietnam. Aquel virus sólo se había cobrado una media de once fallecimientos al año en todo el mundo porque la gripe aviar nunca se transmitió de humano a humano. Pero aquella falsa peste, permitió presentar al mundo una poderosa “arma preventiva”, un antiviral llamado Tamiflu.
En realidad, la psicosis de gripe aviar fue inventada para justificar el Tamiflu, un antiviral que era propiedad de Gilead Sciences Inc., una empresa que pertenecía al ultraconservador Donald Rumsfeld, quien desde 2001 era jefe del Pentágono. La empresa de Rumsfeld vendió en 1996 la patente del antiviral a los laboratorios Roche de origen suizo.
Pese a que su eficacia estaba en duda, gracias a la gripe aviar y al sigiloso lobby ejecido por Donald Rumsfeld desde el Pentágono, el Tamiflu se convirtió en la gallina de los huevos de oro. Los ingresos por las ventas del antiviral pasaron de 254 millones de dólares en el 2004 a más de 1.000 millones en el 2005.
En esa época, la empresa de Rumsfeld pretendió recuperar la licencia alegando que Roche no hacía esfuerzos suficientes por fabricar y comercializar el antiviral. Las presiones del jefe del Pentágono dieron resultado y ambas empresas acordaron constituir dos comités conjuntos para coordinar la comercialización y las licencias. Además, Roche pagó a Gilead Sciences Inc regalías retroactivas por valor de 62,5 millones de dólares más otros 18,2 millones extra por ventas superiores a las contabilizadas entre 2001 y 2003.
Un mes después de aquel acuerdo, la revista Fortune dedicó una nota al célebre accionista de Gilead. Fortune estimó que el valor de las acciones de Rumsfeld podían alcanzar los 25 millones de dólares y que la demanda internacional de Tamiflu en 2005 había engrosado los bolsillos del secretario de Defensa en un millón de dólares.
La revista calculó las ventas de Tamiflu alrededor del mundo en mil millones de dólares ese año, incluido un pedido de 58 millones de dólares por parte del Pentágono, cuyo titular era entonces Rumsfeld, señala Pascal Beltrán del Río, director del diario mexicano Excelsior.
Rumsfeld afirma que no tuvo nada que ver en la decisión de la administración Bush de apoyar y aconsejar el uso del Tamiflu a nivel mundial, pero su nombre también aparece unido a una vacunación masiva contra una supuesta gripe del cerdo durante la Administración de Gerald Ford en la década de los 70 –que dio como resultado más de 50 muertos a causa de los efectos secundarios–.
El máximo propagandista de las falsas armas químicas y biológicas de Saddam Hussein, también niega haber tenido que ver con la compra por parte del Pentágono, del Vistide otro fármaco de su laboratorio que fue adquirido después de los atentados a las Torres Gemelas para evitar los efectos secundarios que podía producir la vacuna de la viruela entre los soldados norteamericanos a los que se les aplicó masivamente antes de enviarlos a Irak.
Cuando el gobierno británico anunció la compra de 14,6 millones de dosis de Tamiflu, la prestigiosa revista científica The Lancet puso en duda la efectividad del antiviral en casos de epidemia y apuntó que su uso indiscriminado podría desalentar prácticas más útiles, como la higiene y el aislamiento.
El jefe de la investigación, Tom Jefferson, indicó que hasta ese momento ni el Tamiflu ni el Relenza habían reducido la mortalidad entre los pocos enfermos de gripe aviar a los que se les había suministrado. En diciembre de 2005, cuatro de los ocho enfermos de gripe aviar que fueron tratados con Tamiflu en el hospital Ho Chi Min de Vietnam fallecieron. En Japón, que es uno de los principales compradores del antiviral, el consumo del medicamento en menores de edad ha sido asociado con conductas anormales y hasta suicidios, según publicó en 2007 el diario británico The Guardian.
Una investigación de la ONG canadiense Globalresearch, aventura que el virus de la gripe porcina, habría sido fabricada en laboratorios militares de Estados Unidos. Una de las evidencias que abona esta hipótesis es que en 2005 un patólogo de la Fuerza Armada de los EEUU que estaba bajo las ordenes de Rumsfeld, reconstruyó la secuencia genética del mortífero virus de la infuenza española que en 1918 mató a 50 millones de personas, según publicó la revista científica Nature. ¿Para que lo hicieron? Si la gripe es –o era– porcina, ¿cómo se explica que no haya un solo cerdo infectado. Por último, ¿no es extraño que esta nueva pseudoepidemia coincida con la fecha de vencimiento del Tamiflu stockkeado en todo el mundo desde 2005?
Todos los interrogantes que suscita la actual epidemia con epicentro en México forman parte de un complejo entramado que comienzan y terminan en el índice Nasdaq: por lo pronto, las acciones de Gilead subieron 3 por ciento, las de Roche 4 y las de su competidor Glaxo 6 por ciento. La carrera por la vacuna terminó antes de empezar.
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