America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Imperdible sincericidio de Carriò con Lanata, sobre la oposiciòn


Màs claro imposible, funcionales a corporaciones y no a favor del pueblo. Esto demuestra a las claras quienes son los opositores al kirchnerismo : Un medio de comunicaciòn que maneja como tìteres a los polìticos, que solo salen a criticar todo, sin propuestas claras y a hacer permanentemente operaciones polìticas, tergiversando e inventando hechos con sistemàticas mentiras.

Marianike

23/10/2014 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Mauricio Macri y la fatiga opositora – Roberto Caballero


Cristina Fernández de Kirchner retiene poder aun dentro del PJ y el Frente para la Victoria manda en los pronósticos. El cambio del líder del PRO, las razones de Martín Sabbatella y el dolor por Luciano Arruga.
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Aunque parezca argumento de ficción, la fatiga política que envuelve hoy al antikirchnerismo es mucho mayor que el cansancio acumulado por el kirchnerismo en todos estos años de gestión turbulenta. Las distintas oposiciones hicieron de todo, tuvieron de su lado a la mayor cadena de agitación y propaganda de la que se tenga memoria y se convencieron más de una vez de que podían festejar el fin de un ciclo y el advenimiento de sus horas felices y, sin embargo, las encuestas les vaticinan un pedregoso y aún amargo camino hacia el 2015.

Al menos por ahora, los números reflejan una tendencia que descorazona al más entusiasmado de los antikirchneristas: a un año de las elecciones, el Frente para la Victoria (FPV) tiene un núcleo duro de votantes a escala nacional que va del 30 al 35% de los consultados, y ninguno de sus solitarios adversarios se proyecta por encima del 26% de las preferencias. Es un panorama agobiante. Más si se tiene en cuenta que, cuando las urnas hablen, en sólo doce meses, el candidato que logre el 40% de los votos y saque una ventaja del 10% sobre el segundo será el próximo presidente de los argentinos durante cuatro años.

No es sencillo leer la realidad por fuera de los diarios que ya sabemos. Pero para la oposición, aunque les resulte una herejía, se torna indispensable, si quieren ir por algo más de lo que ya tienen.
El giro copernicano de Mauricio Macri en las últimas horas responde a esta realidad desoladora. Si vapuleando la AUH, oponiéndose a la estatización de YPF y criticando el satélite Arsat 1, apenas supera el 16%, siempre según las encuestas que maneja su equipo de campaña, ¿cómo hace para, al menos, conseguir otro 15% que lo ponga en condiciones de disputar un balotaje con el FPV?

Con Jaime Durán Barba alejado como consultor maquiavélico, Macri decidió ahora dejarse llevar por su instinto. Huele mejor que nadie, aunque más no sea por su minúscula experiencia de estadista metropolitano, que el humor social irritado no implica un desconocimiento a planes oficiales que hoy forman parte de un patrimonio social transversal e irreversible. Por eso, y porque para él una encuesta –más que las convicciones ideológicas–, es la base para el diseño de un programa electoral, en pocos días salió a elogiar la AUH, a decir que YPF y las AFJP seguirían siendo estatales bajo su hipotético gobierno y que el satélite Arsat 1 es un logro científico y tecnológico valioso, cuando hace dos semanas había dicho lo contrario ante la CAME.

Recordar que todos estos proyectos contaron con la negativa de su bloque parlamentario es sólo un breve ejercicio de memoria. Hay un sentido común en la sociedad que supone cambios, pero no todos los cambios radicales que propone en bloque el antikirchnerismo fogoneado por Clarín y La Nación.

En verdad, la realidad no es como los diarios desean que sea. Hay matices, deseos complejos, hibridaciones, que el editor o titulero, signado por la simplificación del oficio, no logra evidenciar. Macri se dio cuenta de eso. Habrá que ver si le alcanza para llegar a la final o a ver desde la segunda bandeja de la tribuna lo que sucede el año próximo.

Sergio Massa atraviesa una situación parecida. A diferencia del jefe macrista, sabe desde el comienzo que una parte del voto bonaerense que lo acompañó el año pasado votaría a un candidato kirchnerista en elecciones presidenciales. Lector minucioso del trabajo de los consultores, armó una oferta anclada en la seguridad –de la que ya no habla, del mismo modo que renunció a la comisión de Legislación Penal-, que tiene un techo.

Es cierto: es el tema que más preocuparía al electorado de la provincia de Buenos Aires, y podría sumársele el de Córdoba, Mendoza y Santa Fe. Pero no mucho más que eso, que es mucho, aunque insuficiente para alcanzar el 30% que lo ponga a discutir en serio con la fuerza del FPV estructurada a nivel nacional.

El “Operativo Garrochas”, como su equipo bautizó al presunto pase en bandada de gobernadores, intendentes y dirigentes del peronismo tradicional al Frente Renovador, no ocurrió ni en el volumen ni en la calidad esperada. Por el contrario, las últimas fotos que cosechó son junto a radicales como Gerardo Morales, que pusieron en crisis no al FPV sino al FAUNEN, el otro espacio opositor a la deriva, bajo el síndrome de fatiga que produce el kirchnerismo con Cristina Kirchner timoneando la iniciativa política nacional.

Dos de las grandes peleas que impulsa el oficialismo, contra los fondos buitre y contra el oligopolio Clarín, que quería que el gobierno le firmara la adecuación trucha que había presentado ante la AFSCA, cuentan con una adhesión social que no se refleja en las tapas de los diarios favoritos que leen los asesores de Macri y Massa. No son, como podría pensarse, banderas que dejan contento al núcleo duro y nada más.

Una encuesta que leen con pavor en las oficinas de Héctor Magnetto, por ejemplo, revela que la mayoría de la sociedad está de acuerdo con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) y que comparte la idea de que la concentración empresarial en el rubro es el principal condicionante a la libertad de expresión. Tampoco escapa a cualquier aprendiz de analista político que la lucha contra los buitres goza de una legitimidad social extendida que incluye a sectores que son críticos del gobierno por cuestiones como la inflación o cuyo malhumor está atado transitoriamente a asuntos de bolsillo o expectativas financieras.

Pero la fatiga política opositora tiene otros ingredientes. En el mejor de los casos, es decir, con una alianza que logre juntar los votos indispensables para forzar un balotaje, los que especulan con un gran envase de antikirchnerismo social que supere el voto duro oficial, al estilo del voto antimenemista del 2003, eluden incluir en su análisis deseado que Carlos Menem sacó el 25% de los votos, que a su vez era el techo de imagen positiva de su liderazgo en aquel momento, que tenía una imagen negativa del 75%. ¿Cuál es la imagen positiva de Cristina hoy? En todos los casos, la mida quien la mida, encuestadores oficialistas u opositores, y se mida contra lo que se mida, Cristina tiene una imagen positiva en la sociedad que es superior a lo que, en teoría, cosecharía en votos la marca FPV. Algunos hablan del 40% y otros del 45 por ciento.

En el medio, Clarín, La Nación y Paul Singer agotaron el stock de denuncias horripilantes que podrían lastimarla en el prime time de la televisión y en los juzgados de los Estados Unidos. Después del Lázarogate, después del Cristóbalgate, después de llevar a tribunales a Amado Boudou, la imagen de la conductora del kirchnerismo sigue estando por arriba de cualquiera de los otros liderazgos que le hablan a la sociedad sobre el rumbo que deben tomar las cosas. No es un detalle menor. El cansancio opositor se explica por esto mismo.

Cuando Jorge Lanata, a través del personaje que actúa para el Grupo Clarín S.A., dice que todo el antikirchnerismo junto no logra llenar un balde de bosta, certifica dos cosas: una, que Héctor Magnetto y el Foro de la Convergencia Empresarial están disconformes con las performances de los candidatos que vienen apoyando; y dos, que están presos del nerviosismo, porque para estas fechas del 2014, después de lo ocurrido en octubre pasado con Massa, de la devaluación de enero y del trabajo para decretar un default general, la presidenta sigue contando con los reflejos necesarios para retener poder en vez de perderlo. Se les incendiaron los manuales con los que analizaban la realidad política del país. Sus balances son los de aquel que se quema, grita y pide socorro, no los del que medita de manera sensata.

La amenaza de un diciembre violento, un clásico de temporada, se reduce a la exigencia de un bono que agita, paradójicamente, la Unión Industrial Argentina, que reúne a los empresarios que cuando se sientan en la mesa paritaria dicen no tener plata para cubrir la exigencia obrera. Y tiene como vocero a Hugo Moyano, quien acaba de decir que va a apoyar a un futuro gobierno porque va a tener que aplicar un fuerte ajuste en la economía. Con tan delirante apuesta de convergencia síndico–empresaria para el caos, ¿todavía hay alguien que se pregunta por qué Cristina tiene mejor imagen que sus fanatizados detractores? Cuando pasen las fiestas, las elecciones están a la vuelta de la esquina. Más de 30 años de democracia ininterrumpida le enseñaron a la sociedad que las tensiones se dirimen en las urnas, territorio que únicamente las corporaciones ven con recelo militante.

Ante este panorama, convendría no perder de vista lo que ocurre en el propio FPV, escenario que conjuga hoy las tensiones esenciales del porvenir político. Es un espacio que se divide entre los peronistas feudales que apuestan a perdurar apoyando lo que Cristina diga que hay que apoyar, aunque deban apretarse la nariz después de ver que Massa no despega, los kirchneristas duros que apoyarán lo que Cristina decida sin siquiera cuestionárselo y los kirchneristas críticos que quisieron heredar antes de tiempo y se dieron cuenta de que una cosa es el pronóstico basado en el deseo y otra la realidad, como demostró el acto de Argentinos Juniors donde habló Máximo Kirchner.

Por ahora, la encuestología dominante asigna a Daniel Scioli las mejores chances para erigirse en la figura aglutinadora del espacio oficialista. Sin ninguna duda, si Cristina se decidiera por él, el futuro político podría teñirse del color de las mandarinas. A Scioli le hace falta eso: que Cristina lo bendiga. Solo no puede y con el Papa tan lejos no le alcanza.

En su versión Pimpinela de las cosas, el naranja zodiacal “renueva la ilusión de la vida y tiene virtudes antidepresivas”. Es “la energía, la felicidad, la atracción y la creatividad”. Todo muy lindo, pero la política es más que Osho. Exige gestos, algunos magullones, levantar cada tanto la voz, no sólo buenas apariencias.

El problema de Scioli es que un sector de sus asesores todavía no comprendió que él tiene que elegir entre ser la Dilma o el José Serra del 2010. Y tiene que elegir bien, sin equivocarse, si quiere ser presidente. En Brasil hace cuatro años ganó el “lulismo”, no la ola Dilma.

El acto por el Día de la Lealtad en Moreno, que reunió al PJ, y donde habló Scioli fustigando a los que quieren derogar a la AUH y la estatización de YPF, muestra que el gobernador bonaerense, de una gestión opaca, a veces, si quiere, puede brillar. Lástima que es la excepción y no la regla, si no el panorama estaría mucho más claro para todos. También demostró que la gravitación de Cristina dentro del universo pejotista, contra todos los pronósticos, sigue siendo alta, casi excluyente.

Volviendo a la fatiga opositora, no debe ser fácil de digerir la lectura de las encuestas y sus números esquivos, y tampoco la sucesión de actos militantes (Luna Park, Ferro, Argentinos Juniors, Atlanta) que el kirchnerismo viene desplegando en este último tiempo.

No es sencillo leer la realidad por fuera de los diarios que ya sabemos. Pero para la oposición, aunque les resulte una herejía, se torna indispensable, si quieren ir por algo más de lo que ya tienen.

Macri logró verlo y cambió su discurso. Un poco por fatiga, otro tanto por vocación de poder. Aunque no le alcance, lo muestra con ambición. Del mundo opositor es el único que advirtió que el kirchnerismo gobierna el sentido común de muchas cosas.

Cosas que ya no tienen vuelta atrás.

Las mentiras de Clarín

Como un gladiador solitario, en los entretiempos del Fútbol Para Todos, el titular de la AFSCA, Martín Sabbatella, respondió ayer la estrategia mendaz del Grupo Clarín S.A. para violar la Ley de Medios de la democracia.

Sabbatella se cargó sobre sus espaldas una decisión para nada sencilla: rechazar la adecuación voluntaria del grupo que regentea Héctor Magnetto. No tenía muchas opciones, en verdad: avalar una adecuación trucha del mayor oligopolio hubiera sido herir de muerte el espíritu antimonopólico de una norma democrática y apoyada por la mayoría de la sociedad, según las encuestas que lee el propio Grupo Clarín S.A.

Había vínculos societarios ilegales y contratos ilegales entre vendedores y compradores. Lo dicho: una apuesta trucha para burlarse de la ley tan trabajosamente aprobada. Para el que tenga dudas, puede consultar el texto completo de la LSCA.

Si se hubiera hecho una cosa distinta a la que hizo Sabbatella, tratando de evitar la judicialización del caso, el kirchnerismo se habría condenado a la impotencia y nuestra democracia, al maquillaje. Nunca menos.

De satélites y dolores

El cuerpo de Luciano Arruga apareció un día después de que el Estado lanzara al espacio un satélite de producción nacional, único en su tipo, que lo coloca en el selecto club de los países que pueden concretar una hazaña así.

Es difícil congeniar la idea de un Estado que puede hacer eso y, a la vez, durante casi seis años no identificar un cuerpo enterrado como NN, después de un presunto accidente de tránsito, perteneciente a un joven por el cual hubo campañas en medios de todo el país en lo que se sospechaba –y aún se sospecha, para que se vea la situación de incertidumbre generada– fue un caso de violencia institucional.

Que una ONG como el CELS, representante de los deudos de Luciano, haya presentado un hábeas corpus que aceleró la identificación, debería sonrojar a todos los que queremos un Estado democrático, ágil y eficiente. El sistema judicial bonaerense, la policía de Daniel Scioli, pero también todo el sistema institucional debería responder por la desidia que muestra un Estado –el Poder Judicial, sobre todo– peor que cómplice: abúlico e indolente.

Lo del satélite es una proeza que demuestra que los argentinos estamos llamados a hacer grandes cosas, pese a lo que digan Clarín y La Nación.

El caso Arruga es una vergüenza, sin justificaciones.

Una cosa nos remite al futuro. La otra, al pasado horrible.

INFONEWS

22/10/2014 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , | 1 Comentario

Gracias Nèstor, gracias Cristina, gracias cientìficos argentinos!


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18/10/2014 Posted by | Ciencia y Tecnología, General, Industrias, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

SÀTELITES – Luis Bruschtein


NÈSTOR Y CRISTINA NUNCA DIJERON LO QUE IBAN A HACER, PERO HICIERON Y HACEN PERMANENTEMENTE, TAL VEZ CON ALGUNOS ERRORES, EN CAMBIO DE LA OPOSICIÒN SOLO SE RECIBEN CRÌTICAS, NEGACIÒN A DEBATIR RETIRÀNDOSE DEL CONGRESO, TODO ESTO SIN FUNDAMENTOS, RESPONDIENDO PERMANENTEMENTE A INDICACIONES DE LAS CORPORACIONES MEDIÀTICAS, SIN CREATIVIDAD PROPIA…POR ESO CONSIDERO QUE NO SON CREÌBLES!!
MARIANIKE

SÀTELITES

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Por Luis Bruschtein

El satélite dejó su estela en una campaña sin propuestas. El Arsat-1 instaló la ciencia y la tecnología en la agenda política. El Gobierno recogió lo que había sembrado cuando diseñó convocatorias para el retorno de científicos, el programa satelital y de radares, el programa nuclear, la creación de un ministerio y la organización de la feria más popular del país en Tecnópolis y otras medidas que ubican claramente esta cuestión entre sus prioridades y con resultados visibles. Y la oposición otra vez quedó dando vueltas en el vacío.

El Gobierno tiene un programa de hecho, que es el modelo. Los programas no constituyen el único argumento de un partido en campaña, pero son una condición obligatoria. Los políticos de la oposición los evitan porque recortan sus respaldos, por lo cual prefieren las generalidades y las promesas. Tratan de organizar sus discursos según las encuestas. Y no les va bien.

Una encuesta de Graciela Römer dijo que el 70 por ciento quería cambiar todo: desde la política económica hasta las sociales y las de derechos humanos. Otra encuesta posterior de Fidanza dijo que el 40 por ciento quiere continuidad con cambio. Y así van saliendo. Desde los medios opositores o los mismos políticos mandan hacer alguna de estas encuestas y después actúan en función de lo que ellos mismos mandaron recopilar.

En estas encuestas depende de cómo se hacen las preguntas. Todo el mundo quiere estar mejor de lo que está, incluso los kirchneristas. Entonces todos quieren cambiar. Pero la mayoría les tiene miedo a los cambios. Por eso, Rodin hizo El pensador. Entre la continuidad y el cambio, la sociedad sería ese señor sentado que duda y piensa. Las encuestas preparan el clima y también lo miden, o al revés. Y los políticos, sobre todo desde la oposición, sin muchos resultados, tratan de no desorientarse en esa neblina.

Aparece la encuesta de Römer y se oponen a todo, ni siquiera se presentan a discutir en el Parlamento. Clarín publica una lista de las leyes que deben derogar y ellos anuncian que van a derogar las leyes aprobadas “en forma autoritaria” por el kirchnerismo. No se entiende cuál autoritarismo es mayor que decir eso o que ausentarse del recinto porque van a perder la votación. Son actos de violencia política y esencialmente no son democráticos.

Después sale la encuesta de Fidanza y hay que alinearse. Ya no sirve oponerse a todo. Ahora hay que ser selectivo: esta ley sí y aquella no. Hay otra encuesta que afirma que el electorado opositor quiere que sus candidatos se unifiquen para ganar. Y aparecen fórmulas insólitas: derechistas con supuestos izquierdistas, neoliberales con supuestos proestatistas o lo que sea, arrastrando a los socios de estas alianzas detrás de otras alianzas con quienes algunos de ellos han sido visceralmente adversarios. Y así, el socialista Hermes Binner sale en defensa de los mercados y las corporaciones y Pino Solanas tiene que aclarar que no será socio de Macri y se barajan dúos como Sanz-Macri, Macri-Sanz, Cobos-Macri, Massa-Gerardo Morales y algunas otras variables que se reproducen hacia abajo en las provincias.

Y asi aparecen otras encuestas donde surge que cuando se hacen estas alianzas se pierden más votos de los que se ganan. De la noche a la mañana se acaba la fiebre de los dúos de fantasía. En todo ese proceso no se les cayó una sola idea. Nadie dijo una sola palabra de lo que harán si son gobierno. Se han pasado varias semanas de campaña discutiendo entre ellos y referenciándose con lo que hace el oficialismo.

El Gobierno no puede prometer lo que no va a hacer porque, justamente, está gobernando; está obligado a cumplir lo que prometa. La oposición puede decir que acabará con la inflación, los buitres, las retenciones, el Impuesto a las Ganancias y la inseguridad de la noche a la mañana, porque hablar es gratis. Ninguno dice cómo lo hará. Los índices más altos de inseguridad –en Santa Fe y Rosario– se verifican en los distritos gobernados por la oposición; el economista que según Massa terminará con la inflación en cien días es Martín Redrado, un Chicago Boy de los ’90 al que Néstor Kirchner tuvo totalmente controlado cuando pasó por el Central, y que fue despedido cuando quiso actuar por su cuenta. Y los famosos jueces de las puertas giratorias y los fallos irritantes son en su mayoría opositores. Los jueces históricos fueron nombrados en negociaciones entre peronistas y radicales y provienen de sus filas más conservadoras. En las últimas elecciones judiciales, las dos terceras partes de los magistrados votaron listas antikirchneristas, o sea que los jueces que controlan la administración de justicia que tanto cuestionan los medios opositores son de la oposición y en muchos casos están directamente ligados a esas corrientes políticas. No se entiende cómo la oposición cuestiona las decisiones judiciales de los jueces que simpatizan o militan en sus filas.

El Gobierno no puede hacer promesas huecas, está obligado a gestionar y mostrar hechos y encima pasa por un momento difícil de la economía. La mayoría estaría arrinconado, soportando el chorro de encuestas que buscan enterrarlo más todavía. Pero es como el Chapulín Colorado (no contaban con mi astucia) y transformó a su favor una situación adversa como es el conflicto con los fondos buitre. A poco de empezar, Massa estaba con el cassette de la primera encuesta de Römer y salió a decir que “los verdaderos buitres son los impuestos internos”. Le salió una frase bien neoliberal, los buitres serían otro invento del Gobierno, nada de continuidad con cambios. Y encima están los wikileaks y el recuerdo de su fallida visita a la embajada norteamericana para hablar mal de Néstor Kirchner. Es un tema que le hace agua.

Salió otra encuesta de la misma Römer: cuando empezó el conflicto con los buitres, la posición del Gobierno tenía 27 por ciento de respaldo, y al promediar, ya la apoyaba más del cincuenta por ciento. Massa recogió línea, se puso menos neo, pero igual le echó la culpa de todo a la Casa Rosada. Cuando se desprende de sus asesores, el discurso del tigrense tiende a ser más neo todavía y se ubica con comodidad junto al de Macri.

La mayoría de la oposición se muestra indolente con el discurso de los medios opositores que amplifican y exageran lo que ellos quieren oír y hasta les dicen lo que deben hacer. El episodio de Binner con Lanata, aceptando que él y los demás opositores son un balde de bosta, parece surrealista y termina siendo hiperrealista. La sumisión ante el insulto y la grosería delata la dependencia absoluta a ese discurso y deja la impresión de que serían esos medios los que gobernarían si ganasen esos candidatos.

De la tendencia al cambio absoluto, las encuestas se corrieron ahora a una tendencia al “cambio con continuidad” o viceversa. En consecuencia, se corren los que estaban en el oposicionismo cerrado y surgen declaraciones insólitas como que el macrismo no tocará la nacionalización de YPF, con la que nunca estuvo de acuerdo. Y que también dejará la Asignación Universal por Hijo, que existe gracias a la reestatización de las AFJP, a la que se opuso. Quiere ser una demostración de civilismo pero resulta demagógica cuando antes había dicho que todo será revisado.

Las encuestas que desvelan a los radicales los ponen muy por detrás de Massa y Macri, que son los dos únicos candidatos proclamados. Siempre son más favorecidos los candidatos proclamados que los potenciales. Esas encuestas sirven poco hasta que todos se pongan en campaña. Ni la alianza de radicales, socialistas y otras fuerzas tiene candidato ni lo tiene el kirchnerismo, pese a lo cual, en esas encuestas, está a la par de los que ya están en campaña.

Los niveles más bajos de imagen del Gobierno en estas encuestas rondan el piso del 30 por ciento. Pero tiene saltos que pasan el 50 por ciento en el conflicto con los buitres. Y supera incluso esa cifra con el lanzamiento del satélite. Son altas las dos cotas, la de piso y la más alta, pero lo más importante es que no hay una percepción estática, como festejan los medios opositores. En esa relación, el humor de la sociedad es cambiante, lo cual es bueno para el Gobierno aunque sería mejor si el nivel de imagen estuviera alto en forma permanente, cosa que tampoco sucede. En gran medida esa variabilidad está muy relacionada con las expectativas sobre la economía y con la capacidad del gobierno de proyectar tranquilidad.

En cuanto a los contenidos, los discursos que se han escuchado muestran a un gobierno centrado en sus políticas sociales, de derechos humanos y de integración latinoamericana y a una oposición bastante homogénea en todo lo contrario. El Gobierno pone contenidos y la oposición los rechaza, pero no tiene discurso propio y se muestra muy dependiente del discurso de las corporaciones mediáticas.

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18/10/2014 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , | 2 comentarios

15 de OCT. Cristina Fernández realizó anuncios en Desarrollo Social y Salud en Tecnópolis


16/10/2014 Posted by | Economía, General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized, Videos | , , | Deja un comentario

Gracias Griesa por abrirnos los ojos – Roberto Cavallero


Martes 30 de Septiembre de 2014

Gracias Griesa por abrirnos los ojos

Mejor dignos y desacatados que de rodillas, sin Patria y sin futuro. El juez y sus amigos nos hacen verificar eso en los hechos.

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El desacato que dictó ayer el juez Thomas Griesa contra la República Argentina admite una lectura judicial y otra política. Sobre la primera, hay que decir que no hay en la legislación estadounidense aval para declarar en desacato a un Estado extranjero, más bien ocurre todo lo contrario. Según la ley de “Inmunidades Soberanas Extranjeras” (FSIA), la propiedad de un Estado extranjero es “inmune de embargo, secuestro y ejecución”. Por eso Griesa no multa, porque una orden de sanciones pecuniarias, que afecta las propiedades soberanas, sería imposible de cumplir sin estar violando, a la vez, la propia ley estadounidense que el juez, en teoría, debe acatar.

Además, el derecho y la práctica legal internacional impiden represalias de este tipo. Países como Canadá, Reino Unido, Israel y Australia lo prohíben en sus legislaciones de modo taxativo, la Carta de la ONU habla de la “igualdad soberana de todos sus Miembros” y la Carta de la OEA expresa, de manera tajante: “Ningún Estado podrá aplicar o estimular medidas coercitivas de carácter económico y político para forzar la voluntad soberana de otro Estado”.

Griesa dice que la recientemente aprobada “Ley de Pago Soberano”, medida autónoma que la República Argentina tomó para seguir cumpliendo sus obligaciones con el 94 % de los bonistas que entraron a sus canjes, desconoce su fallo incumplible que exige pagarle a los holdins y a los buitres –el 1%– al mismo tiempo, y se queja porque eso sería, en la extravagante interpretación de su rol en el pleito, un desacato, desconociendo que un tribunal de los Estados Unidos no puede prohibir que un Estado extranjero debata y apruebe normativa propia. De lo contrario, sus facultades serían las de un juez imperial cuya jurisdicción no reconocería límites planetarios. Una exorbitancia, aún para un magistrado de los Estados Unidos. Al menos hasta hoy, la capital de la Argentina sigue siendo Buenos Aires, y no Washington o Nueva York.

Griesa aplica la ley, o mejor dicho, la interpretación que él hace de la misma, como si la Argentina fuera un particular o una empresa. Desconoce que dictar el desacato contra un país soberano como el nuestro tiene derivaciones que lo exceden en sus atribuciones. La deuda con los holdouts que podrían pedir un tratamiento similar al que reciben los buitres en su fallo dispararía de modo reflejo un reclamo casi inmediato de unos U$S 20 mil millones (las dos terceras partes de las reservas del país) y la activación de la cláusula RUFO por centenares de miles de millones de dólares, que haría caer la exitosa reestructuración de la deuda canjeada en 2005 y 2010, y habilitaría la quiebra del Estado Nacional por varias generaciones.

Anoche, el gobierno repudió la medida del “juez municipal” y pidió que Estados Unidos acepte la demanda que nuestro país presentó en la Corte de La Haya para que responda por la actitud destemplada y avasallante de un representante de su Poder Judicial. “La decisión del Juez Griesa no tiene ningún efecto práctico salvo proveer de nuevos elementos que sirvan a la difamante campaña política y mediática llevada adelante por los fondos buitre contra la Argentina”, sostiene el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, que lleva la firma de Héctor Timerman. Hasta aquí, la lectura judicial de lo decidido por Griesa.

En términos políticos, puede decirse que el desacato del juez neoyorquino responde a una pésima evaluación de la realidad interna que atraviesa nuestro país por parte de un sector del Departamento de Estado. El kirchnerismo gobernante será, para los diarios que ya sabemos, y que forman parte de la minuta desinformativa del magistrado y los diplomáticos como Edgar Sullivan, encargado de Negocios de la embajada estadounidense, la corporización de un autocracia de tinte populista sin arraigo efectivo en la sociedad, pero la verdad es que las últimas encuestas, entre ellas una de Consultora Equis que relevó 1200 casos entre junio y julio de este año, revelan que el 66,2 % de los participantes se mostró de acuerdo con la forma en la que el gobierno negocia con los fondos buitre, y que el 70,1 % de esa gente votaría al candidato que postule la presidenta Cristina Kirchner. Esa foto refleja, en términos técnicos, un piso del 40% para las elecciones de 2015. Alto, demasiado alto para un gobierno que, según Joaquín Morales Solá o Carlos Pagni, está más cerca del olor a cala que de la resurrección. ¿Quién de los opositores llegaría hoy al 31% de las adhesiones necesarias para evitar que el Frente Para la Victoria gane en primera vuelta con cualquiera de sus candidatos?

El sector del Departamento de Estado que monitorea el fallo Griesa incurre en equivalencias extravagantes. Supone que un desacato dará aire a la oposición local, que multitudes se podrían volcar a las calles como sucedió en Venezuela para derrocar al gobierno, que las marimbas caraqueñas son equiparables a los cortes de la Panamericana que ensaya la izquierda desopilante, que los sindicalistas antikirchneristas gozan de mejor reputación que el más criticable de los funcionarios kirchneristas, en fin, que la guerra de cuarta generación con la que pretenden esmerilar a un gobierno insumiso necesita, apenas, del síndrome portorriqueño de la política doméstica, de la nostalgia de las “relaciones carnales” de otro tiempo y de los foros de lectores de los diarios Clarín y La Nación que destilan una violencia que sueñan con ver trasladada a las calles.

Se equivocan feo. Griesa con su intromisión descarada en la soberanía nacional le acaba de entregar una mochila de plomo a los opositores que desde el primer día lo pusieron en el lugar de la sensatez y, por default, le entregó al gobierno una distinción patriótica que reconfigura todo el escenario político local, empujando a la marginalidad a los espacios liderados por Mauricio Macri, Sergio Massa y Julio Cobos. Ellos no competían para ser concejales del distrito de Nueva York, querían ser presidentes de la Argentina.

Pero para ser presidentes, primero tendrían que reconocer que la Nación existe y que los fallos de jueces extranjeros que atentan contra la propia soberanía la desconocen en la práctica. Así de simple, así de dramático. Es probable que los cerebros del Departamento de Estado se hayan equivocado porque el insumo noticioso que utilizan está contaminado de una exagerada irrealidad.

Las editoriales de Clarín y La Nación delatan un rechazo visceral al kirchnerismo que nubla la realidad de las cosas, incluso para los legítimamente antikirchneristas. Donde el Pentágono ve marimbas y autos incendiados, hay una sociedad que quiere vivir en paz. No sería extraño que la desestabilización que buscan se traduzca finalmente en multitudes saliendo a las calles, aunque no para pedir que el gobierno democrático se vaya, como soñaban, sino para ratificar que entre los buitres y la Patria no hay elección posible.

Mejor dignos y desacatados, que de rodillas, sin Patria y sin futuro. Hacernos ver esto, verificarlo en los hechos, es lo único que, al fin de cuentas, debemos agradecerle al increíble juez Griesa y sus amigos.

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05/10/2014 Posted by | Economía, General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

CABA – La autopista de la corrupción


La autopista de la corrupción
Los peajes aumentaron hasta 2.000 por ciento durante la gestión macrista. Sin embargo, la deuda actual de la empresa supera siete veces su patrimonio. Las artimañas del Pro para evadir controles estrictos y pagar sobreprecios.

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El endeudamiento es una política del Estado macrista. La deuda pública de la ciudad de Buenos Aires se incrementó alrededor de un 300 por ciento desde que Mauricio Macri asumió al frente de la comuna. La deuda pasó de 574 millones a 1.794 millones de dólares con intereses sujetos a las variables de la divisa estadounidense. Ese modelo de gestión que milita el Pro tiene su correlato en Autopistas Urbanas, la sociedad anónima estatal que administra las autovías de la ciudad. La deuda que acumuló la empresa supera unas siete veces su patrimonio neto y amenaza con incrementarse al ritmo de las obras que le encomienda realizar el Ejecutivo porteño.

A pesar del incremento constante de los peajes, entre un 1.000 y un 2.000 por ciento, desde que el macrismo administra la ciudad de Buenos Aires, el nivel de endeudamiento no para de crecer. Los datos duros, los de la deuda pública y los de la deuda de AUSA, surgen de sendos informes realizados por la Auditoría porteña, a los que accedió revista Veintitrés. Los balances reflejan deudas por doquier.

Según fuentes porteñas del Frente para la Victoria, parte del descalabro financiero de AUSA deriva de la realización de obras viales como pasos bajo nivel o puentes ferroviarios que, aunque podrían estar a cargo de otras áreas del gobierno local, la administración Pro se las encomienda a esa empresa estatal para evadir controles más estrictos. Para dejar esas obras en manos de AUSA hizo falta aprobar en la Legislatura local una norma que autorizara la maniobra. En 2009, Macri logró aprobar una ley en ese sentido y desde entonces, la oposición porteña acusa al Pro de estar endeudando a AUSA por la realización de obras con denuncias de sobreprecios y flojitas de controles.

La deuda pública de la ciudad de Buenos Aires se incrementó alrededor de un 300 por ciento desde que Mauricio Macri asumió al frente de la comuna.

Mediante la ley 3060 “AUSA-Concesión de obra pública”, la ciudad le traspasó a Autopistas Urbanas “la explotación, administración, reparación, ampliación, conservación y mantenimiento de la red de autopistas capitalinas”. Como contrapartida, la empresa debe ocuparse de “la ejecución de las obras públicas viales y no viales” que le solicite el Ejecutivo porteño. En lo que respecta a la ejecución de las obras públicas viales la aprobación es competencia de la autoridad de aplicación, es decir, del Ministerio de Desarrollo Urbano; en cambio para las segundas se establece el requisito de la previa autorización de la Legislatura de la ciudad. Según consta en el informe de la Auditoría porteña sobre el estado contable de la empresa al que accedió Veintitrés, “la concesionaria queda facultada a ejecutar las obras objeto de la concesión por sí o mediante la contratación de terceros, quedando a su cargo dar cumplimiento a la normativa vigente en materia ambiental”. Aunque “para la ejecución de las obras viales o no viales se ha previsto como fuente de financiamiento los ingresos netos percibidos por AUSA derivados de la concesión”, la realidad es que los ingresos por peajes no son suficientes para afrontar las obras proyectadas.

Las fuentes consultadas por esta revista explicaron que con esta modalidad el gobierno porteño consigue “flexibilizar” el modo de contratación de obras, para evitar controles sobre los precios, tiempos y modalidad de trabajo. Hasta ahora, AUSA intervino en la ejecución de varios pasos bajo nivel. Entre otros, el de la calle Soler, el de avenida Mosconi y el de Monroe. Y, también en ese marco, fue adjudicada la última obra pública, vinculada al Metrobús, que se comprometió a realizar el Pro para mejorar ese servicio en dirección al sur de la Capital Federal: dos túneles exclusivos para que los colectivos pasen debajo de la avenida 9 de Julio. El objetivo es descongestionar el tránsito que complica la circulación en la zona donde confluyen las bajadas de las autopistas 25 de Mayo y 9 de Julio Sur. La construcción de los túneles, que sólo podrán ser utilizados por colectivos y tendrán unos 400 metros de extensión, demorará alrededor de 20 meses y costará unos 127 millones de pesos. La obra está a cargo de Construcciones Civiles S.A., de José Cartellone. Desde que fue preadjudicada, hace un año, la elección de Cartellone Construcciones generó controversia, ya que el presidente de AUSA en ese momento, Gustavo Matta y Trejo, es el yerno del hombre que está al frente de la constructora beneficiada: Tito Bigiani. Se trata de un antiguo conocido de la familia Macri y un nombre histórico en la gerencia de Cartellone. Aunque en los ’70 Macri y Cartellone se disputaron contratos en obra pública, desde hace una década comparten sociedades y negocios comunes. Entonces, desde el gobierno porteño explicaron que Cartellone resultó elegida “porque cumplió con los requisitos técnicos, legales y económicos y ofreció el precio más bajo”. Poco después, Matta y Trejo fue reemplazado por Daniel Capdevila, hoy director ejecutivo de AUSA.

Lo cierto es que las obras públicas que el gobierno porteño desvía hacia AUSA impactan de manera negativa en las finanzas de la empresa estatal. Según el detalle de obras realizadas que figura en la página web de AUSA, la empresa realizó en cinco años 16 obras. Un número importante. También figura que esa empresa no puede erogar más de un 40% de sus ingresos para afrontar los gastos de operación y mantenimiento ordinario de las autopistas. El 5% de los ingresos debe destinarse al fondo permanente para la ampliación de la red de subtes, mientras que al menos el 55% de los ingresos se utiliza para ejecutar las obras públicas que le encomienda la ciudad”. El auditor porteño, Eduardo Epszteyn, advirtió que “como la cantidad de obras a cargo de AUSA no se corresponde con los fondos que recaudan por el servicio, la empresa tuvo que recurrir a recursos externos que derivaron en un alto endeudamiento que hoy pone en peligro su sustentabilidad”.

Este desequilibrio derivó en un alto endeudamiento, que a esta altura no es una novedad. La primera vez que las cuentas no cerraron en AUSA fue en 2010, cuando la ciudad sólo utilizó el 10% de un crédito de 500 millones de dólares para la ampliación de los subtes y el resto fue a parar a un plazo fijo de bajo rendimiento. Para subsanar el error, a través del SBASE, el Ejecutivo local le prestó dinero a AUSA, 100 millones de dólares para que emprenda las obras postergadas. Luego, en 2012, el gobierno porteño le prestó otros 20 millones de dólares y en 2013 otros 130 millones de dólares más. Con este modelo de negocios, “el Pro está endeudando a AUSA por encima de sus activos, lo que pone en peligro la autonomía de la empresa”, subrayó Epszteyn.

Aunque los peajes vienen en aumento desde 2008, “los recursos propios de la empresa resultan insuficientes para afrontar el total de gastos que se ven incrementados por orden del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para afrontar diversas obras”, expresó Epszteyn junto a los auditores Cecilia Segura Rattagan y Adriano Jaichenco al manifestar su voto en disidencia tras la confección del informe final “AUSA-Estados Contables 2012” en el que se basa esta nota.

Tal vez la necesidad de AUSA de aumentar su recaudación explica los aumentos desmedidos de los peajes. Por ejemplo, el peaje de la Autopista 25 de Mayo pasó de costar 2 pesos a 20 en hora pico. Un incremento del 1.000%. Lo mismo ocurrió en la Perito Moreno, mientras que el incremento en el Peaje Alberti fue de 1.250%, ya que de 40 centavos pasó a 5 pesos. En sintonía, la Autopista Illia, con tan sólo 3,5 kilómetros de recorrido, registró una suba del 2.000%, de 50 centavos a 10 pesos. En esa línea, Macri vetó este año una ley que estableció un máximo de espera en los peajes de las autopistas porteñas. La norma les concedía a los automovilistas poder pasar gratis si el tiempo de espera en el peaje superaba los 3 minutos o si la fila superaba los 15 autos o los 120 metros. El objetivo era solucionar los embotellamientos en horas pico. Sin embargo, la ley nunca se aplicó, ya que el jefe de gobierno privilegió conservar la recaudación en vez de facilitarles el regreso a casa a millones de personas.

El salto patrimonial de sturzenegger

El diputado nacional por el Pro Federico Sturzenegger declaró un crecimiento patrimonial del 54,6% entre 2012 y 2013. A pesar de haber presidido un banco público, el Ciudad, el legislador tiene depósitos por el equivalente a $ 3,6 millones en el Gran Ducado de Luxemburgo, un país que hasta principios de 2011 era considerado un paraíso fiscal por el GAFI, según informó en su edición del miércoles 1 de octubre el diario Tiempo Argentino.

Antes de asumir al frente del Banco Ciudad, la entidad registraba pérdidas anuales por más 160 millones de pesos. En tanto, cuando el procesado por el megacanje (luego sobreseído) dejó su puesto para desembarcar en el Parlamento, las ganancias rondaron los $ 1.300 millones.
Ese superávit desató de inmediato una discusión sobre el rol que el macrismo le asignó al banco público. Según un informe de La Fábrica Porteña, el Ciudad había otorgado el 39,3% de sus créditos a grandes empresas, mientras que las pymes habían recibido tan sólo el 7,7 por ciento.

La fortuna personal de Sturzenegger creció también a pasos agigantados. En 2012, uno de los economistas preferidos del jefe de gobierno porteño Mauricio Macri había declarado bienes por $ 6,685 millones. Un número que –un año después– se elevó a $ 10,342 millones, un salto del 54,6 por ciento. El legislador adjudicó en su declaración jurada el aumento a una “diferencia de valuación entre los mismos bienes a principios y final del año”, que situó en $ 2,930 millones.

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04/10/2014 Posted by | Economía, General, Política Argentina, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Nestor Kirchner La Pelicula (2012)


03/10/2014 Posted by | Arte, cine nacional, Cine Recomendado, General, Historia, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized, Videos | | Deja un comentario

30 de SEP. [Transmisión completa]. Creación de la Secretaría de Hábitat. Cristina Fernández


CRISTINA CORAJE, NO MANDA DECIRLO, LO DICE ELLA MISMA, CON TODAS LAS LETRAS.. BRAVO CRISTINA, EL PUEBLO TE APOYA!!!

01/10/2014 Posted by | Economía, General, Industrias, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized, Videos | , , , , | Deja un comentario

CARTA ABIERTA 17, EL DOCUMENTO SOBRE LA “AGRESION FINANCIERA” CONTRA EL PAIS


CARTA ABIERTA 17, EL DOCUMENTO SOBRE LA “AGRESION FINANCIERA” CONTRA EL PAIS
Buitres y halcones: crítica de la economía política del capitalismo de la globalización

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1 Siempre la realidad se juega a varias puntas y en varios paños. Si en Wall Street observamos, bajo el poderoso influjo de un nombre que provocó novelas, películas, teorías económicas y metáforas diversas sobre el capitalismo, la nueva actuación de un dominio financiero aliado a perfeccionados roles de viciadas prácticas judiciales, a miles de kilómetros de distancia, en el escenario social, comunicacional y de circulación de nuestra ruta Panamericana, vemos una discusión ostensible sobre los derechos sociales que emanan de las diversas situaciones que se producen ante decisiones de gerencias empresariales. Wall Street y la Panamericana son dos teatros políticos que pueden pensarse conjuntamente.

2 Es evidente un nuevo giro del capitalismo financiero, que ya no es el que oportunamente describiera Hilferding con su interesante pero ya extemporáneo realismo crítico. Decía este autor, que fue ministro de Economía en la República del Weimar, en la Alemania de fines de la década del ‘20, que “la dominación sobre la producción social queda en manos de una oligarquía”, lo que en un ciclo de larga duración se ha convertido en un concepto diferente y ya constituido respecto de lo que se debe llamar “producción social”. En esta época a la que aún le falta nombre, pero a la cual no le sería indiferente el de capitalismo de la globalización, encontramos una novedosísima alianza entre el poder comunicacional, las guerras localizadas de extremo salvajismo, las guerras interreligiosas que se realizan en territorios con instalaciones petroleras y represas hidroeléctricas, los dictámenes jurídicos inherentes a una nueva clase estamental de la especulación en segundo grado. Se trata ésta de un tipo de especulación sobre la especulación, formándose fondos de acreencias que se tornan maniobras de ataque jurídico contra naciones soberanas que repentinamente asisten al proyecto de mengua de su soberanía ante un nuevo poder agresivo, no militar sino que recurre a arbitrios jurídicos propios de una legalidad inquisitorial. La dependencia, como la articulación en una estructura única de países desarrollados y subdesarrollados, en virtud de la capacidad endógena o inducida de crecimiento, cuya ruptura sería posible a través de la participación política de grupos sociales antes marginados, ahora incluye mayores sumisiones superestructurales como la subsunción jurídica en una legalidad global manejada por los centros imperiales y la “integración financiera”.

3 Muchas veces se habló de ciudadanía, espacio cívico de debates y ágoras comunicacionales democráticas. Valoramos todas estas tesis que provienen de una esperanzada teoría democrática que resurgiera en los años ‘80 del siglo pasado. Pero es evidente que esos saberes redescubiertos, bajo los cuales funcionó el alfonsinismo, predicando el imperio de reglas constitutivas, comenzaron a debilitarse durante los años en que se percibió que las actividades de corporaciones internacionales y nacionales, que junto a los medios a los que pertenecían o contribuían a otorgarles densidad simbólica y operativa –ellas mismas redefinidas según estilos corporativos que interferían severamente en los libres flujos económicos que supuestamente informaban su esencia última–, convertían en relativos y ornamentales las creencias en un libro que versara sobre sociedad de producción y consumo. En esa reacción se juzgó que la existencia de grandes colectividades mediáticas y empresariales, nuevas economías basadas en el avance de artificios biológicos –como la semilla transgénica– sobre la concepción del territorio fértil como granero alimentario mundial, añadiéndose a esto nuevos nódulos que posibilitaban la producción de mercancías, imágenes, enunciados sobre el vivir de “alta gama” –según la expresión impuesta por la lengua creada por las grandes agencias mundiales que manipulan el consumo colectivo– tuvo su contrapartida social, el flujo de individuos desterritorializados, sin vivienda o con su vida precaria como campo de operaciones de las policías metropolitanas y gendarmerías, en operaciones violentas de desalojo o, por otra parte, de grupos de economías alternativas que incluyen las drogas sintéticas, el tráfico de armas o el lavado de dinero en áreas marginales al sistema económico central, pero funcionales a éste. Es la productividad en las chatarras de la ilegalidad, que generan sociedades paralelas funcionales a la razón económica dominante, acompañadas de poderes armados, complicidades diversas y capturas de sectores desabrigados de la población, con los que se suele cerrar un círculo vicioso, pues cuando se los desterritorializa, se olvida que son víctimas de un sistema que los transcribe como indigentes para luego demonizarlos al borde del prejuicio segregacionista. Para ello se busca suscitar las reacciones más agazapadas en la oscuridad de las conciencias, usando gentilicios habituales, de valor fraterno, como “chilenos” y “paraguayos”, pero para invertirlos. Y así los hacen sinónimos de una amenaza difusa, que posteriormente sirve para justificar tremendos y reprobables conceptos, como el de “deportación”. ¿Es que se habla contra las derechas utilizando los mismos conceptos de las derechas?

4 No es así como todos esperamos que se traten las necesidades y carencias de sectores de la población que son víctimas antes que agentes de actos furtivos o comercios ilegales. Si en los funcionarios del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y de otros territorios del interior donde no se democratizaron las fuerzas policiales durante 30 años, estas conductas no dejan de ser previsibles, son inaceptables en las voces que representan al gobierno nacional. Son inaceptables porque no podemos ignorar que el discurso de esas derechas capta adeptos cuando estigmatiza a los jóvenes por su sola condición de tales, propicia la indispensabilidad de vigilar y castigar hasta a niños en edad escolar y se vale del poder mediático para condenar a las víctimas de delitos sexuales por su condición de mujer, bella o adolescente.

5 Son inaceptables y contradictorias con las políticas axiales del kirchnerismo. El camino recorrido de inclusión y de avances hacia una mayor igualdad, es sólo el tramo inicial de un Proyecto que hoy necesita y quiere afirmar y radicalizar formas de intervención pública para poner límite a los procesos de concentración económica y defender conquistas distributivas. La élite del gran empresariado que ha recolectado grandes ganancias durante una década de recuperación económica, crecimiento industrial, aumento de la productividad de los trabajadores, excelentes precios para la exportación de granos y una política que consiguió el predominio de la actividad productiva por sobre la lógica de la valorización financiera, resiste ahora una necesaria regulación que procura un reparto más justo de la riqueza y los ingresos. Los proyectos de leyes sobre “relaciones de producción y consumo” van en la dirección de democratizar la economía, que proviene de la decisión de los representantes del pueblo sobre precios, salarios, márgenes de ganancias y garantías de abastecimiento. Sustraer al mercado de esa intervención democrática es una pretensión empresaria de apropiarse de beneficios extraordinarios obtenidos sobre la base de sumergir en la pobreza y la indigencia a las mayorías populares. Controlar la inflación, que no es una plaga sino una cuestión social, tiene dos caminos: el elegido de democratizar la economía o el ajuste neoliberal que sacraliza al mercado, deja los precios y las tasas de ganancias a la “libertad” del gran empresariado y promueve un “retiro” del Estado predicando la baja del gasto público. Pero la coyuntura exige aún más: establecer un dispositivo de una más intensa y decisiva participación estatal en todas las esferas del Comercio Exterior para defender una cuestión clave para la autonomía económica: el dominio y defensa de las reservas en divisas. Otras reformas resultan necesarias para garantizar la hegemonía del poder ciudadano en la economía, como el cambio de la Ley de Entidades Financieras, para tomar el control de una esfera que en los últimos años ha sido un ámbito de permanentes medidas especulativas para la desestabilización cambiaria, y la siempre pendiente reforma tributaria que construya un régimen con vocación redistributiva. Estos nuevos escalones engrosarían todo lo hecho en la dirección transformadora nacional-popular en once años en que se sucedieron medidas reparatorias de derechos sociales y decisiones para la reinstalación del activismo estatal, siendo sus hitos emblemáticos la AUH, la reconstrucción de un sistema estatal jubilatorio de reparto, la ley del matrimonio igualitario, la ley de medios y la estatización de YPF. Pero la política que las abrazó a todas e impregnó y organizó el sentido de la época fue la de Derechos Humanos, que constituyó un hecho literalmente revolucionario, no solamente en el país, sino a nivel continental y mundial con iniciativas, procedimientos y resultados que avanzaron en el objetivo del “nunca más” a través de un trípode que más que una consigna fue el eje de esa política: “Memoria, Verdad y Justicia”. De ella fluye el espíritu que impregnó el sentido enérgico e irreductible del kirchnerismo. Porque es la fuente del fuego que envolvió una experiencia política. La fidelidad a la misma no admite la resignación ni la contemplación de la vida social como una naturalización de la correlación de fuerzas. El rechazo, a poco de asumir, al plan del bloque de poder que le presentara el diario La Nación, por parte del presidente Kirchner, y que incluía la impunidad del genocidio, fue la materialización de lo que expresara el estadista a principios del siglo XXI cuando asumiera: “No voy a dejar mis convicciones en la puerta de la Casa Rosada”. Así se quebraron décadas de hegemonía “posibilista” que cultivaba un falso realismo naturalizante de las relaciones de poder, internas e internacionales, y se reinstalaba la premisa de la creencia en el gobernante como sujeto de cambios, como portador de un programa, como militante de convicciones, como encarnador de la voluntad popular de cambio, sustituyendo al político-burócrata lector de encuestas y sometido al dispositivo de supuestas realidades de ciudadanías pasivas y domesticadas, consumidoras de candidatos y slogans publicitarios que devaluaban a la política, para dejar a ésta siempre en el mismo lugar: el del beneficio a los poderosos.

Hoy, luego de once años vivimos un momento de extremo riesgo. Por primera vez el bloque de los poderosos, de los que portan el poder económico y el proyecto de articularse con el capitalismo de la globalización, aunados con una oposición política, en la que la mayoría de sus referentes abrevan en ese viejo posibilismo acomodaticio desplazado –basta ver cómo sin ideas ni identidades mudaron del oficialismo a la oposición y navegaron sin destino fijo entre las distintas variantes de la misma– ha generado una colusión de intereses para derrotar al Proyecto nacional y popular, para ahogar la hora de las transformaciones y reinsertar al país en la “normalidad” del apoliticismo, la desabrida gestión de lo público como si se tratara de lo privado, y la resignación a la lógica de un país obediente del poder de las potencias. Servilismo indigno que ninguna ventaja económica justifica. Sentido “práctico” del consumidor pasivo, del hombre sumiso y la Nación humillada. Esta es la amenaza. La sustitución abrupta de una épica por la desmovilización de los cuerpos y las ideas. Nuevas y viejas derechas encarnan este peligro de restauración de la Argentina neoliberal, de la pobreza material y espiritual, que enuncian promesas alimentadas en las esperanzas sobre las inversiones y préstamos extranjeros y alientan ilusiones sobre la magia mercantil, alienando a las subjetividades de la participación en la construcción de su propio destino, mientras reclaman por alabanzas y conductas que seduzcan a esos supuestos agentes del progreso ordenado. La Argentina de la mediocre certidumbre y la desesperanza. Este es el peligro que acecha.

6 Continuar con las políticas nacionales y populares de emancipación significa el pueblo en las calles, su presencia siempre activa en el espacio público bajo las diversas formas que la creatividad popular suele generar. La opción democrática demanda una enérgica participación popular. Sin esa creativa movilización social la nueva oligarquía empresaria presionará, dilatará, judicializará, aterrorizará con campañas mediáticas para hacer fracasar la justicia social buscada por las decisiones prudentes y renovadas de intervención pública. El discurso de un país normalizado para desmovilizar bajo el pretexto conceptual que el activismo social es un recurso extremo de épocas excepcionales, es una lectura no ajena a las reflexiones sobre el fin de ciclo, expresión que involucra menos a un gobierno que a un estilo de país más justo. Consolidar se consigue al avanzar hacia más reformas, afirmando la dirección emprendida. Un rumbo democratizante y con autoexamen genuino de la potencialidad popular. Por eso el pueblo, la apelación no trivial ni costumbrista de convocar al pueblo al ágora pública, el estímulo de la protesta justa y la tolerancia, debate y disuasión con aquélla que abreva en la incomprensión de los procesos populares. Frente al reclamo popular, fuerzas de seguridad sin armas y política de seguridad democrática efectivamente aplicada en todo el territorio nacional, como entendía Néstor Kirchner.

7 Podrían verse los dramas sociales de la periferias de las periferias (económicas, urbanas, habitacionales) como una tragedia social que ocurre en la otra punta del gran escenario en que se debaten los destinos efectivos de los países. No resulta fácil detectar el cambio de situación en el seno de la globalización –concentración de pulsiones bruscamente unificadas de consumo de símbolos culturales en mundo políticos multipolares en lucha, con zonas ineluctables en guerras de carácter también novedoso, incluso en su ascenso a niveles desconocidos de crueldad–, con convenios de control financiero que se hallan en los nuevos tratos que permite la mundialización de los nodos de la mercancía (judiciales y económicos) que son parte de la reproductibilidad del capital desmaterializado: sólo son formas de captura de beneficios bajo la acción de un subproducto original del neocapitalismo, que su alianza privilegiada con sectores del poder judicial central, sella ahora un poder punitivo nuevo, bajo la forma de una gendarmería judicial mundial y nuevas coaliciones militares que instalan conflictos tácitos que luego se vuelve “necesario” reprimir con sofisticados armamentos que reinician el círculo geopolítico de apoyo a grupos que reconfiguran territorios y luego a grupos que vuelven a reconfigurarlo en sentido inverso.

8 La expresión gendarmería proviene del francés gens d’armes, milicia del señor feudal, que al pasar a las naciones modernas cumple funciones de resguardo de sus Estados, pero en sus diversas distorsiones, asistimos ahora a su máxima estribación. La actuación de las gens d’armes en los más concentrados gabinetes judiciales de Wall Street, donde el lenguaje de las finanzas se puede resumir ahora en amenazantes y lacónicas sentencias judiciales, que distorsionan acuerdos de pago sobre las deudas soberanas hechos en términos del lenguaje capitalista heredado, y que ahora parece escaso ante la nueva gendarmería judicial-financiera que recorre el mundo con su apocaliptico mensaje. Ni siquiera el viejo capitalismo, cuya proterva historia podemos visualizar desde la Liga Hanseática de los remotos tiempos hasta los acuerdos de Bretton Woods, es una cápsula válida para contener estos nuevos impulsos irracionales que le quitan un núcleo de realidad productiva que tenía el capitalismo arcaico, para situar la nueva lógica irracional en un reproductivismo de un mundo sin naciones, sólo regulado por la nueva división en regiones financieras de endeudamiento comprendido como nueva forma de mando imperial. Incluso las nuevas guerras, aparentemente aisladas de este nuevo giro brutal de la historia financiera de la modernidad, no se hallan al margen de estos dispositivos pues el control de poblaciones, la devastación de formas de vida, la destrucción de ciudades, la invocación de excedentes teológicos para pensar dominios territoriales donde la moneda de cambio es el señorío de represas o reservas petrolíferas, todos ellos son hechos que hacen contrapunto a la autocracia avasalladora que se ha instalado en agencias de nuevo tipo, llegando ahora su cúspide con la alianza conceptual con jueces de inferior jerarquía de la justicia ordinaria, pero altos cuadros simbólicos de los holdouts que así llegan al ápice de su éxtasis cuando contratan permutas de incumplimiento o Swaps (promesas de canje a futuro), una clase de seguro con el que obtienen ingresos adicionales en caso del cese de los pagos.

9 La globalización en los intersticios de la vida cotidiana no sólo significa que los viejos liberalismos ya están adosados a ella, sino que muchos dignos pensamientos progresistas o de izquierda, sin que ellos les quite razones en lo específico, son formas reproductivas complejas de esas lógicas globalizantes, porque aceptan alianzas implícitas con los medios, que festejan que así se complete el ataque por todos los flancos a los gobiernos populares, que aun mostrando no pocos aspectos deficientes y reprobables están en posición de actuar menos subordinados a los poderes mundiales –el viejo imperialismo que alguna izquierda criticaba y frente al cual hoy calla–. Existen partidos y alianzas políticas que se prestan a ser operadores de diversos signos de la nueva economía política del neocapitalismo –gendarmerías financieras y finanzas con continuidad por otros medios en oscuras guerras profundamente inhumanas–. Ser de derecha o de izquierda hoy es serlo en segundo grado. Pensamientos tradicionalistas, como el de algunos sectores de la Iglesia, captan los nuevos riesgos de la actualidad mundial, izquierdas de la tradición revolucionaria puntualizan temas en sí mismos legítimos que se recolectan en la gran bolsa de valores de las derechas en batalla. Esta captura toda clase de temas, ve disolución en la familia si se aprueba un nuevo sistema más justo de notas en las escuelas secundarias, y en nombre de un legítimo reclamo de evitar despidos fabriles omite lo que en otros tiempos parecía ser un juicio –una “cosmovisión” se lo llamaba– sobre el estado real de las fuerzas que están diseñando un mundo sin naciones, pero no para mejorarlas, sino para ponerlos al mando de un nuevo formulismo de hegemonías imperiales, que no pueden ser detectadas con nuestros viejos recursos terminológicos.

10 Argentina promueve un cambio de época. Agredida por esos fondos buitre, arietes de la financiarización, ha desplegado actitudes, leyes, discursos y convocatorias que enfrentan los dispositivos del neoliberalismo. La decisión de no acudir en cumplimiento de una sentencia de la justicia imperial –cuya argumentación arbitraria devela una grosera ruptura con la formal igualdad ante la ley instituyendo que el capital usurario y depredador siempre tiene razón–, la sanción de la ley que dispone el pago soberano, las auditorías sobre el origen de la deuda externa y la remoción de funciones a bancos extranjeros que se someten a órdenes extraterritoriales incumpliendo con los compromisos contraídos con el país constituyen actos de soberanía nacional que resisten al capitalismo de la globalización y la superestructura jurídica que éste requiere. No menos corrosivo para este régimen de expoliación financiera es el debate que se ha introducido, sea en ámbitos institucionales que las potencias hegemónicas vienen devaluando sistemáticamente o en otros nuevos, creados en América Latina por los vientos de una década de renovado espíritu emancipatorio. La histórica votación en la Asamblea de la ONU –donde un país equivale a un voto– produce un mapa que grafica el sentido del resultado y revela la voluntad de impugnación sobre el orden establecido que expresaron la abrumadora mayoría de América del Sur, Asia y Africa, mientras se dejó ver en las abstenciones la preocupada queja de la Europa, alcanzada por una crisis que no ceja. Mapa y sentido que evocan al movimiento de los NO ALINEADOS, en el nuevo emerger de las naciones periféricas y dan cuenta de un liderazgo de la Presidenta argentina –sus recientes discursos en la ONU lo ratifican–, en el surgimiento de nuevos vientos de una institucionalidad rebelde y resistente al poder del Norte. Las declaraciones de la Unasur, el Mercosur, la Aladi, y hasta de la vieja OEA, han sido efectuadas rechazando el paradigma de Estados Unidos y sus socios prestamistas (Alemania, Japón, Gran Bretaña) que presionan por derivar los temas económicos, financieros y otros tantos que son clave para la vida de los pueblos, a organismos multilaterales con voto calificado –como el FMI– o de resoluciones por consenso, como en el G20, donde se omite la disidencia bajo el ropaje de unanimidades que velan la hegemonía de los más poderosos. Vientos también significados por la lucha contra la territorialidad judicial en los países emisores de divisas sobre las reestructuraciones de deuda soberana de las naciones periféricas y por los nuevos bríos de una creciente multipolaridad –siendo un dato clave la decisión de los Brics de crear sus propios Banco de Desarrollo y Fondo de Reservas– que combata la lógica hegemónica del neoliberalismo financiarizador, una transformación que deberá incluir el fortalecimiento de la institucionalidad regional y la denuncia de los TLC y los TBI por parte de los países del Sur. Continúa, también, siendo imprescindible el abandono del Ciadi.

11 Todo esto merece nuevas convocatorias a que los movimientos populares de todo el mundo se mancomunen en torno a diseñar un nuevo tipo de humanidad autorreflexiva y de naciones justas, en lucha democrática contra los nuevos productos de la globalización, con sus alas encarnadas en el vuelo avizor de los nuevos estilos comunicacionales, que capturan excedentes pulsionales, así como estos fondos buitre, bien definidos por Cristina Fernández como “depredadores sociales globales”, se apoderan de bienes nacionales a través de alianzas genéricas de carácter económico y judicial, en general tramadas en los secretos gabinetes de la meta-especulación financiera.

12 Para combatirlos es necesario organizar nuevos estilos políticos de convocatoria, que no desdeñen un hilván épico, pero sin desmedro del análisis económico y geopolítico de las nuevas implicancias de estas acciones depredadoras. En las amplias alianzas sociales y nacionales que esto implica, será necesario entonces que la interpretación del conflicto social como los que habitualmente ocurren al costado de la ruta Panamericana –flujo vital, económico, poblacional, simbólico, técnico, laboral– no se presten a los habituales considerandos de un macartismo fuera de tono, de historia y de lugar, proferidos por aquellos dirigentes sindicales cuya representatividad política está perimida hace algunas décadas. Es necesario también examinar todo conflicto social por la protección del trabajo, como una de las extremidades de una totalidad escindida, pero totalidad al fin, en la que se ha convertido el mundo global, con la emergencia de estos tópicos de dominio, que crecen peligrosa, amenazante y destructivamente, sobre la economía, la paz y la vida de los pueblos.

13 Irrumpen en este escenario, entusiastas y masivos, actos públicos de los movimientos políticos del kirchnerismo que sostienen las hipótesis del encaminamiento a nuevos mojones y de la irreversibilidad de lo conquistado en estos años. Toda historia tiene muchas fuerzas que se muestran y cesan: se quiere afirmar un deseo de custodia eminente sobre el rumbo complejo de lo actuado. Marchan a una construcción política de mayor densidad, de una mayor actividad, de un mayor anclaje social que inevitablemente confrontará, previamente a la disputa en las urnas, cotidianamente para sostener la continuidad de políticas populares hoy atacadas por quienes quieren sustituirlas antes de la elección ciudadana. Habrá que enfrentar provocaciones de todo tipo, presiones devaluatorias e intentos de saquear el bolsillo popular con carestías y desabastecimientos. En el “mientras tanto” la Presidenta mantiene la iniciativa política, promueve el debate y la sanción de necesarias leyes, pone en marcha nuevas políticas de inclusión, jerarquizando el rol del Estado en la distribución justa de la renta material y simbólica. Aun son muchas las tareas pendientes, las que se podrán concretar solo a condición de la continuidad de este Proyecto Político, que no es incompatible con esta Constitución, ni las Constituciones incompatibles con la capacidad de cada época de rediscutirlas, no para eternizar ninguna figura, sino para ligar temas centrales de la vida social con arquitecturas legales modernas.

El desemboque deberá ser una alternativa que convoque a votar por lo que ha sido el signo para las transformaciones reclamadas por la voluntad popular, sin concesiones a los grupos de poder concentrado que bregan por “compartir”, limitar y condicionar las decisiones del poder soberano. Alternativa por la continuidad de una época de gobiernos, de experiencias populares y de vivencia nacional que nos compromete con la Historia, con la aspiración de que la escritura que los relate y los describa reconozca hechos valiosos, conductas dignas y transformaciones sustantivas.

14 Autonomía, autogobierno, democracia es un grito de resistencia necesario en un momento argentino crucial en que el bloque de poder económico se aunó en pos de imponer un fin de ciclo, que no se refiere a un gobierno constitucional meramente, sino al proyecto de fondo de devolver el país a las grandes fuerzas económicas financiero-comunicacionales reinstalando un institucionalismo vicario. Sin velo se le alinean las alternativas políticas con las que se someten a los institucionalismos locales y regionales. Porque de eso se trata la puja actual: cerrar o seguir abriendo el espacio para un proyecto e ideales que lo sostienen. Más políticas de transformación o disciplinamiento y “normalización”. Más Estado y más empresas públicas o una plétora de capitales ingresando anárquicamente que retome el sobreendeudamiento y las condicionalidades del capitalismo de la globalización. Diversificación productiva –atravesada por el aporte local de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación– o especialización reprimarizadora. Avance en la igualdad o sometimiento a la polarización social naturalizada por la decisión privada no interferida. Voluntad popular o poder de las corporaciones. Son contradicciones y encrucijadas que atraviesan al subcontinente, cuya inminencia dramática tendrá un punto crítico en los próximos comicios brasileños, en los que el capitalismo de la globalización capturó una alternativa electoral que desafía la continuidad misma de la construcción de unidad latinoamericana. También el Frente Amplio en Uruguay afrontará una elección complicada. Como decíamos en “Defensa e Independencia” –una Carta anterior– nos sentimos navegando en una tormenta, con dificultades inmensas, y sin embargo con voluntad y actitud para militar la continuidad del Proyecto, por su sentido que excede la simple sumatoria de numerosas virtudes, éxitos y defectos y ausencias. Por eso sin ahorrarnos las críticas sobre estos últimos, ni el elogio sobre las primeras, nos involucramos como parte, como intelectuales posicionados por ese sentido de autonomía de una experiencia nacional y popular que lidia con las voluntades de las minorías poderosas. Acto que, entendemos y sentimos, se nutre en el gen más antiguo –y sustancial– de la democracia, que hoy se actualiza y enriquece por los proyectos transformadores de las experiencias argentinas y latinoamericana.

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28/09/2014 Posted by | Economía, General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Tutoriales, Uncategorized | , | Deja un comentario

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