America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

ARGENTINA Y BRASIL: UNIDAS EN LOS TEMAS DE FONDO


08/07/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Justicia, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized, Videos | , | Deja un comentario

La inflación, según el paso de las décadas – Darío Poncio


La inflación, según el paso de las décadas

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Cr. Darío Poncio (º)
En el siglo pasado, Argentina fue el país de mayor tasa de inflación del planeta. Es bueno recordarlo a varios dirigentes de la oposición, que se manifiestan muy preocupados con las actuales tasas de inflación que serían “normales” si se las compara con las que ellos tuvieron cuando les tocó ser gobierno.
A continuación les brindo datos obtenidos de un libro escrito por los economistas Lucas Llach (su padre formó parte del equipo de Cavallo) y Pablo Gerchunoff que fue funcionario del gobierno de De la Rúa, ambos docentes de la Universidad Torcuato Di Tella. Se trata de las tasas de inflación promedio por década, con el agregado de que se informa en algunos casos, las mayores tasas anuales.
En la década del 50 el promedio anual fue del 31,3% siendo el año récord con la presidencia de Arturo Frondizi y con el inefable Álvaro Alsogaray como ministro de Economía, el año 1959 con el 125% anual.
La década del 60 tuvo un incremento promedio anual del 22,8% y el mayor guarismo fue en 1966 con el 32% anual cuando comenzó el gobierno de facto del general Juan Carlos Onganía.
La década del 70 es preciso y necesario diferenciarla, como lo hacen los autores mencionados, en dos períodos por las grandes diferencias de los guarismos.
Desde 1970 a 1975 el promedio anual fue del 38,3%, debiendo destacar que el lustro mencionado gobernaron los militares y su récord fue el año 1975 con el famoso Rodrigazo. Desde 1976 a 1979 el promedio anual saltó a la importante cifra del 227%, período gobernado por la dictadura militar y con Martínez de Hoz como ministro de Economía, que aplicando las recetas liberales como la tablita que produjo un fenomenal aumento de las importaciones y ayudado por la nueva ley de entidades financieras que le dejaba al BCRA la única función de “preservar el valor de la moneda”, debieran haber ayudado a contener el aumento de los precios, sin embargo logró los mayores índices de la historia económica argentina, hasta ese momento.
En la década del 80 el promedio anual fue del 565%, donde gobernaron la dictadura militar, el radicalismo durante casi 6 años y el comienzo del menemismo.
Queremos detenernos en esta década por su proximidad y por ser la década del mayor promedio anual de inflación de la historia argentina, decenio en la cual la mayoría de los años tuvieron tasas de tres dígitos (más del 100%) excepto el año 1986, luego de implementado el Plan Austral donde la tasa fue del 90%. Por ello, llama la atención observar hoy a dirigentes de la oposición escandalizarse por las tasas actuales que van del 20% al 25% anual, según quien la mida.
El año 1983, cuando finaliza el gobierno militar y Raúl Alfonsín asume la presidencia, la tasa de inflación ascendió al 300% anual, los años siguientes 1984 y 1985 con el mismo gobierno la tasa de inflación anual ascendió al 600% cada año, luego el ya mencionado 1986 con el 90%, posteriormente en 1987 y 1988 volvimos a las andadas, a pesar de los planes Primavera I y II de José Luis Machinea con tasas del 300% anual. Pero nos estábamos preparando para lo peor que era la hiperinflación, que anticipó la retirada del presidente Alfonsín y que significó en julio de 1989 (asunción de Carlos Menem) una tasa en este caso mensual del orden del 200%, lo que valió que en todo el año 1989 la tasa de inflación fuera del 3079%.
Para ser gráficos, un producto determinado que el primero de enero de 1989 costaba $ 1 a fines de año pasó a costar aproximadamente $ 30.
Pero eso no fue todo, luego de implementado el Plan Bonex de Erman González bajo el gobierno de Menem se desencadenó la segunda híper, lo que produjo en el año 1990 una tasa de inflación anual del 2.314%.
Luego llega la década del 90 que tuvo una drástica reducción de la tasa de inflación, como consecuencia de la implementación de la convertibilidad que abarataba los productos importados permitiendo tasas de inflación bajas (alimentos e indumentaria baratos), a expensas de la destrucción de la industria nacional y con la encomiable ayuda del remate de todas las joyas de la abuela, algunas supervaliosas como YPF, Somisa, Segba, Entel, las reservas petroleras rematadas a precio vil, etcétera, etcétera y el impresionante ingreso de capitales golondrina que entraban a hacer grandes diferencias con las tasas de interés y que produjeron el fenomenal endeudamiento público y privado que Menem dejó como herencia a la Alianza.
En este período, la tasa de inflación fue decreciendo por varios años (1992 el 25%, 1993 el 11%, 1994 el 5%, 1995 el 4% y la menor tasa en 1996 solamente el 2% anual), hasta que luego de la reelección de Menem y la continuidad de la convertibilidad desoyendo la opinión de varios economistas heterodoxos que recomendaban la flotación del tipo de cambio, ya que la deuda crecía fenomenalmente, el saldo comercial era cada vez más deficitario, se comenzaba a vislumbrar un proceso recesivo y la tasa de inflación comenzaba a crecer lo que hacía cada vez menos competitivo el tipo de cambio.
El año 1998 llegó con un descenso del PBI que llevó a la economía a decrecer hasta 2001 más del 20%, el desempleo crecía rápidamente, la recesión era cada vez más importante y se generaba una pesada herencia para el nuevo gobierno.
La Alianza que fue formada exclusivamente para ganar una elección, al poco tiempo naufragó con la renuncia del vicepresidente y los medios hegemónicos comenzaron a presionar a un presidente débil y sin carácter y lo obligaron a nombrar a Cavallo como ministro de Economía, éste lejos de rectificar el rumbo, siguió cometiendo los mismos errores, los economistas ortodoxos que hoy se llenan la boca criticando las políticas vigentes, en ese momento opinaban que todo estaba perfecto y así llegaron el corralito, el corralón y demás hechos que desencadenaron el trágico 21 de diciembre de 2001 con más de 30 muertos y el presidente De la Rúa huyendo en helicóptero.
Esta revisión histórica sirve para hacer conocer que la historia inflacionaria de Argentina tiene más de 60 años, lo que significa que está muy internalizada, incorporada y lamentablemente considerada como algo normal, en cada unos de los argentinos, aunque las causas hayan ido cambiando durante el transcurso del tiempo.

(º) Docente de la UNVM
Asesor de Cooperativas.
darioponcio@gmail.com

LA MAÑANA DE CÒRDOBA

07/07/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Industrias, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , | Deja un comentario

¡GRACIAS, CLARIN! ¡ME CONVENCISTE! – Horacio Fontova


¡GRACIAS, CLARIN! ¡ME CONVENCISTE!

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Después de analizar las razones por las que este proyecto ha llegado a su fin debo confesarles que me convencieron: NO VOY A VOTAR A LOS KIRCHNER. LOS MEDIOS ME CONVENCIERON….LES VOY HACER CASO.

Por supuesto que ya mismo le voy a decir NO a todo lo que hicieron y quiero que me acompañes con tu firma al pie de la proclama:

1. NO a la nacionalización de las AFJP: Quiero que ya mismo se las devuelvan a los bancos extranjeros y que la caja la manejen ellos.

2. NO a la recuperación de los salarios de Jubilados: Quiero que deroguen ya mismo el aumento dos veces al año que votó el Congreso y volver al valor histórico de $130 actualizados.

3. NO a la jubilación universal: Que los que no hicieron aportes, no se jubilen como era antes y que devuelvan la plata todos los que se jubilaron injustamente. Son solo 1.800.000 viejos.

4. NO a las retenciones a la soja: Que las ganancias se las queden las 2.000 familias que exportan soja y no quiero que se las reparta entre el resto de los argentinos.

5. NO a la recuperación de los pequeños agricultores: Que el Banco Nación les ejecute los campos o se los vendan a los grandes agricultores o inversores extranjeros.

6. NO a la vuelta al crédito: Quiero volver al 2003, nada de compra de autos cero kilómetro, ni cocinas, ni calefones, ni computadoras pagadas en inútiles cuotas. No quiero que laburen los trabajadores de esas empresas, que los despidan si no venden.

7. NO a la generación de empleo: Los 4 millones de argentinos que consiguieron trabajo, ¡que los devuelvan!

8. NO al dólar alto: Que favorece a los exportadores solamente. Quiero volver al uno a uno, aunque haya muchos desocupados, vamos a volver a viajar por el mundo.

9. NO a la Unión Latinoamericana: Quiero volver a las relaciones carnales con EEUU, nada de relacionarse con países atrasados de América. Bloqueo a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Paraguay, Nicaragua y recontra bloqueo e inundación a Cuba y todos los cubanitos.

10. NO a la nacionalización de Aerolíneas: Quiero que vuelvan a manos de la madre patria que cuando tuvieron hambre le enviamos trigo y cuando estuvimos mal nos ayudaron con empresas como Repsol y Telefónica. Aunque perdamos algunas rutas aéreas a manos de otros países y vendamos los aviones, podemos viajar con LAN Chile.

11. NO a las 1742 escuelas: ¿Quién se cree Kirchner? ¿Sarmiento? ¡Demolición ya!

12. NO a la limpieza de la Corte Suprema: Quiero volver a la corte anterior. Quiero volver a la justicia anterior. ¡Antes no había justicia obsecuente del Poder Ejecutivo!

13. NO a la política de Derechos Humanos: No hay que juzgar a nadie, no hace falta. Devuelvan la ESMA a los fines anteriores. Repriman los reclamos

14. NO a la estatización del Correo: Que se lo devuelvan a Macri, y le perdonamos la deuda de más de 700 millones que debía de canon.

15. NO a los planes sociales: Los que tienen hambre que pidan en la calle y coman en ollas populares en las plazas, si saquean… ¡a la cárcel y mano dura!

16. NO a la recuperación de la Fábrica de Aviones de Córdoba: Podemos comprar aviones brasileños, no necesitamos frabricarlos acá.

17. NO a la derogación de la Ley de Radiodifusión de la Dictadura: Quiero que los medios sigan en pocas manos privadas y quiero seguir pagando para ver el fútbol. ¡Aguanten Clarín, Hadad, Vila y Manzano!

18. NO al aumento del presupuesto educativo: Vamos a volver al 1,2% del PBI de 2003, y rechazo el aumento al 6% actual que es excesivo.

19. No a la recuperación del CONICET: Si tenemos tantos científicos por el mundo ¿para que los queremos acá? ¡Que se vayan!

20. NO a este gobierno: Quiero que vuelva a gobernar cualquiera. Los de la Alianza (Lilita, Stolbizer, Pato Bullrrich, Morales) o los de Menem (Macri, Solá, De Narváez), me da lo mismo.

¡GRACIAS, CLARIN! ¡ME CONVENCISTE! FUENTES: · Página de Decile NO: Diario Clarin: Vende HUMO y lleva Sangre en su historia
Horacio Fontova.

07/07/2014 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , | 16 comentarios

Carta de agradecimiento al juez Griesa – Juan Carlos Romero López


Carta de agradecimiento al juez Griesa
Juan Carlos Romero López 21/06/2014
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Su señoría:

Este modesto ciudadano argentino quiere expresar su mas profundo reconocimiento por la ecuanimidad de su fallo respecto al cumplimiento de pago al que nuestro país deberá someterse.

No podía ser de otra manera, usted, un benemérito magistrado de la gran nación del norte falló en contra de un país ubicado en los confines del mundo y hasta se atrevió a contradecir y cuestionar los procederes de la Presidenta de ese paisito irrelevante en en el contexto mundial.

Lo importante para usted, señor juez, era garantizar los derechos de un puñado de especuladores, minoría absoluta dentro del grupo de los acreedores de la Argentina. Usted al igual que nuestro Jorge Lanata se inclina a favor del mas débil.

Lo felicito por su coherencia, usted está ahí para defender esos intereses y cumple perfectamente su función.

Pero sepa señor juez que mi agradecimiento no proviene del hecho que usted dictó sentencia en la dirección que esperaba, o sea en la dirección que siempre lo hacen los imperios, a favor de las minorías en contra de las naciones y pueblos dignos que se le resisten. No, mi sincero agradecimiento es por que en su infinita torpeza ( permítame ser indulgente frente a otras razones que pudieron motivar su decisión ) ha logrado dejar al descubierto de manera brutal a los traidores infames a la patria que pululan especialemente en los medios de comunicación.

Su sentencia señor juez ha puesto en blanco y negro la diferencia entre los que pensamos que vale la pena tener una patria digna y los lamebotas (siendo suave) del imperio.

Gracias a sus bravuconadas contra la mandataria de un país soberano, señor juez, miles de argentinos hoy comienzan a ver con algo de desconfianza la “objetividad” de algunos pseudocomunicadores sociales que hacen malabarismos payasescos para subirse al podio inmundo en la carrera de ser el mas abyecto traidor a su patria avalando su sentencia injusta.

Desde las guaridas asquerosas que los amparan escriben sus protocolos de la sumisión, sus cartas entreguistas sus diatribas contra el gobierno que defiende con uñas y dientes el interés nacional. Xenofobonanistas valga el neologismo, que ostentan una obsesión morbosa por rechazar lo propio, su propia patria, su propia cultura, sus propias costumbres, sus propios vecinos, las acciones altivas de su propio gobierno o de sus compatriotas.

Del mismo modo que la crisis con el “campo” en el 2008 derivó tres años después en una de las victorias electorales mas contundentes de la historia argentina, esta situación con los fondos buitre hará caer muchas vendas, despertará a muchos buenos compatriotas hoy narcotizados por las técnicas manipuladoras de los medios monopólicos, buitres también que hunden sus picos ensangrentados en los cerebros de algunos.

Y así como, todos los países hermanos, instituciones prestigiosas, mandatarios dentro y fuera de la región, el propio jefe de la Cristiandad y otros líderes religiosos y políticos se han manifestado a favor de la Argentina, esta contundente unanimidad global en favor de una causa, no puede menos que operar puertas adentro como un revulsivo movilizador de conciencias dormidas.

Gracias Juez Griesa, miles de Argentinos obnubilados por el bombardeo desinformativo han terminado de abrir los ojos y el puñadito miserable de operadores de la traición han quedado totalmente al descubierto desnudos de dignidad, condenados a ser recordados como lo que son, corruptos, serviles y entreguistas de su propia nación, sucias sus rodillas de hincarse ante el verde poder del billete yankee.

Gracias juez Griesa, gracias a usted y a su fallo, la Patria Argentina y la Patria Grande nuestramericana se encuentran mas unidas que antes.

http://www.paginapopular.net/carta-de-agradecimiento-al-juez-griesa/

04/07/2014 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , | 4 comentarios

Los “Salieris” locales de Griesa juegan con fuego – Roberto Caballero


Los “Salieris” locales de Griesa juegan con fuego
Nunca aciertan, pero siempre presagian lo peor. El acoso de Bonelli a Kicillof. El juez irritado que dobló la apuesta y la violación al derecho de los bonistas. ¿Qué pasará mañana?

Buitres-carroñeros
Algunos creen haber encontrado en Thomas Griesa al padre colérico que finalmente viene a ponerle límites a las insolencias del kirchnerismo. Es asombroso, pero la figura del juez estadounidense, que se irrita porque debe suspender sus vacaciones ante cada audiencia en la que Argentina defiende su soberanía financiera, adquiere estatura de monumento en vida para los analistas que derraman sus fantasías en los diarios opositores. Todo lo que dice y hace Griesa parece salido de La Biblia. Cuanto peor sea para la Argentina, más acertada y providencial sería su decisión. El anciano magistrado, de 84 años, ocupa en los artículos de Marcelo Bonelli, por ejemplo, el mismo lugar de relevancia que Baltazar Garzón se ganó en la historia de la justicia penal universal. Claro que el andaluz ganó prestigio persiguiendo a dictadores, genocidas y violadores de los Derechos Humanos por todos los rincones del planeta. El neoyorquino próximo a jubilarse no: anda en menesteres menos altruistas. Sería como el negativo con toga de Theodore Kaczynski, el “Unabomber”: a su modo, Griesa también puede hacer estallar el sistema, en su caso, el de reestructuración de deudas soberanas a escala global, usando a la Argentina como víctima propicia. Con países en el mundo cuya relación deuda PBI ronda el 200%, a punto caramelo para la quiebra, ¿cómo se llama eso de exigir, tal como lo hace el magistrado estrella de Bonelli en su fallo y en la interpretación del pari passu decretado por la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que los bonos buitres se paguen al 100%, sin quita y sin plazos de gracia, en alineamiento automático con las exigencias de esos mismos especuladores financieros? Jugar con fuego, de mínima.

En realidad, hay otra pregunta más acuciante. ¿Los fondos buitre, marginales dentro del sistema financiero, quieren en verdad su dinero multiplicado? ¿Esto es un problema de avivada y simple usura de tipos audaces? ¿O lo que buscan es quedarse directamente con los países, sus activos y riquezas naturales complicándoles la vida con ayuda de jueces indolentes, cuando no cómplices? Desde su poltrona imperial, Griesa juega el TEG con Paul Singer, desconociendo la última e inestable racionalidad sistémica defendida por el FMI, el gobierno de los Estados Unidos, el de Francia, el de Brasil, el de China, el de Rusia y otros 130 países que se pronunciaron en este pleito a favor de la posición de la República Argentina. “Es plata manchada con sangre”, alertó el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, a la vez que denunció que nuestro país “es obligado a pagar una deuda inmoral e ilegítima”. Para ser más precisos, aunque queda claro que Pérez Esquivel habla de la avaricia de los cobradores y del origen espurio de las acreencias, hoy por hoy, de no haber éxito en la negociación, a nuestro país se lo está obligando a que incumpla los pagos. Porque si Argentina paga a todos a la vez como quiere Griesa, reabre la deuda al infinito y defaultea. Si no paga, ocurre lo mismo. Y si paga, y Griesa boicotea el cobro de los bonistas como lo hizo el viernes, nuestro país corre igual peligro de default.

El gobierno tiene 30 días para negociar un acuerdo con Pollack que contemple el bolsillo de los “demandantes” buitre de Griesa.
Ante este escenario minado, cabe interrogarse qué tiene el juez en la cabeza que en las audiencias se queja porque toda esta discusión le interrumpe las vacaciones. ¿Quiere que todos los acreedores cobren? ¿Busca que lo hagan sólo los buitres? ¿O en verdad pretende llevarse puesto todo el proceso de reestructuración argentino que es mirado en el mundo como un ejemplo posible de salida al problema de la deuda? Esto último suena dramático. Lo es. Pero es lo que va a ocurrir fácticamente si Griesa no se replantea la situación. Nuestro país depositó en fecha en el Banco de Nueva York los casi 1000 millones de dólares destinados a los bonistas que entraron en los canjes. Jorge Lanata vaticinó: “Mi interpretación judicial estricta es que Griesa va a embargar los fondos” para pagarle a los houldouts. Muchos pensaron lo mismo, no sólo él. Griesa se había negado a reponer el stay. La realidad desmintió a todos, incluido a Lanata: el juez imprevistamente ordenó al banco que se abstenga de pagar a los bonistas su dinero y la devuelva al tesoro argentino. “Cualquier intento de pagarles a los bonistas reestructurados sin pagarles a los demandantes es ilegal”, sentenció Griesa. En su jerga, “demandantes” es igual a “fondos buitre”.

¿Puede el juez castigar al 92,4% de los bonistas en su derecho a cobrar en tiempo y forma para beneficiar al 1% que ganó el juicio en Nueva York? Pareciera que sí. ¿Puede el Banco de Nueva York (BONY) retornar el dinero que es de los bonistas, no de la Argentina y tampoco de los buitres? “Simplemente tienen que devolvérsela”, respondió el juez neoyorquino ante la consulta del abogado del BONY. Igualmente, sus abogados estudiaron el caso durante todo el fin de semana. Mañana se sabrá qué concluyeron. Están entre cumplir con el juez o con sus clientes. Vaya dilema. Lo concreto, hasta ahora, es que el Tesoro Nacional ya dio por pagada su obligación, en las cuentas convenidas de aquella plaza, por lo tanto, Argentina no entró en default real. Y tampoco desacató la orden de Griesa, pese a lo que diga Bonelli: hay una negociación abierta con los holdouts, y con un mediador, Daniel Pollack, designado por el propio juez. Argentina honró su compromiso, como había anunciado. Pagó, pero Griesa obstruyó el cobro legal de los bonistas. Decidió poner en duda el derecho de propiedad de unos para garantizar el de los otros. El juez les está escamoteando la plata de los bonistas restructurados en sus propias narices. Los fondos están hoy, domingo, en una suerte de limbo. La de Griesa es una resolución inédita.

Salvo que, aunque el juez jure y perjure que su intención no es que Argentina entre en default, la jugada sea otra y de una envergadura monumental: que nuestro país pague primero a Singer –”los demandantes”– 1350 millones de dólares, después 15 mil millones al resto de los holdouts y, finalmente, por añadidura, producto del antecedente judicial creado, otros 120 mil millones a los holdin que reclamen idéntico tratamiento. En este escenario, todos ganarían, claro, menos la Argentina, que retrocedería al 2001 en materia de deuda. La exitosa quita de dos tercios que el país obtuvo en los dos canjes que impulsaron Néstor y Cristina Kirchner se esfumaría definitivamente si Griesa se sale con la suya.

En resumidas cuentas: si los bonistas no reclaman mañana al banco su plata disponible en las cuentas previstas, si el banco no defiende el derecho de sus clientes a cobrar (“el pago es una disrupción de la orden”, advirtió el juez en la audiencia del viernes), si las negociaciones se estancan y no llevan a ningún lado, y Griesa impone finalmente su capricho con la excusa del pari passu en beneficio de los “demandantes”, es casi una obviedad que nuestro país enfrenta una estrategia coordinada para sepultar su política soberana de desendeudamiento.

“Es lindo pelearse con los holdouts”, sentenció en cámara un irónico Marcelo Bonelli, mientras elevaba a Griesa a la categoría de prócer y al gobierno que evitó 900 embargos de los buitres lo hundía en el descrédito. “Cristina intenta ubicarse como víctima política de un complot internacional y ocultar la responsabilidad de la Casa Rosada por la sucesión de errores estratégicos, displicencia y ausencia de profesionalismo en la negociación que lleva a la Argentina a una nueva crisis externa”, escribió el viernes 27, en el “Panorama Empresario” de Clarín, bajo el título “El Gobierno juega con fuego en el borde de otro default”. Se trata del mismo Bonelli que en 2001 elogió el “blindaje”, el “megacanje” y el “corralito”, y que pocas horas antes del diciembre negro donde murieron 37 personas por la represión aseguró que estaba “todo bajo control”. Todavía puede verse en Youtube el reportaje en el que Fernando De la Rúa justificó sus medidas económicas porque Bonelli, en tiempo real, desde Clarín y Telenoche, las catalogaba de “sensatas”.

¿Será que Bonelli responde hoy a los mismos intereses que defendió hace 13 años? Convendría entonces ser cautelosos con la verdadera intención oculta de sus profecías. El “megacanje” aumentó de un día para otro la deuda en 50 mil millones de dólares y produjo casi 60 millones en pagos a comisionistas. Algunos fueron bancos, y los bancos suelen ser generosos con ciertos consultores y ciertos periodistas. Es difícil escapar a esas generosidades.

¿Los ataques a Axel Kicillof, que está a la cabeza de la estrategia defensiva de la Argentina en todo este litigio, son gratuitos? Escribió Bonelli, el viernes, mientras los abogados del país litigaban en los tribunales neoyorquinos: “Entre los banqueros se sostiene que la información confidencial sobre los abruptos giros de Kicillof fue utilizada por inversores para hacer suculentas utilidades financieras en estas acaloradas jornadas. Las decisiones generan subas y bajas en los títulos que fueron aprovechados por fondos de inversión con fluidos contactos con el Palacio de Hacienda.” Nadie en el mercado, ni siquiera los banqueros y empresarios que están en la antípoda ideológica del ministro de Economía a quien el diario La Nación recibió el día de su designación reprochándole su condición de marxista y nieto de rabino, llegó tan lejos como Bonelli en la búsqueda alucinada de asociarlo con algún manejo turbio. Además de instalar escenarios de cataclismos permanentes, Bonelli hace rato que está empeñado en meter cizaña entre el ministro y Juan Carlos Fábrega, el presidente del Banco Central, el otro jugador del dispositivo económico general que conduce la presidenta. Pero en su artículo del viernes da un salto en calidad e introduce una serie de presuntos detalles improbables cuya finalidad se descuenta, por repetida: que Elisa Carrió o Patricia Bullrich se presenten en la justicia para iniciar alguna causa mediática que distraiga al ministro de los asuntos trascendentes que lo ocupan. El affaire Boudou coopera bastante (ver recuadro). ¿Acaso el manto de sospecha es parte de una operación para neutralizarlo? ¿Buscarán ponerlo nervioso en esta encrucijada clave para el país? ¿Qué tan lejos puede llegar Clarín en su meticuloso trabajo de demolición de la postura nacional? Si esto surgiera de alguna usina de inteligencia privada que procura aislar a los funcionarios de la expectativa social podría llevar como título “Operación Buquebús, parte dos”. Por traslúcida, es torpe. Sirve, de todos modos, advertir el juego en que anda el adversario. Griesa está en Nueva York, pero los fondos buitre no tienen fronteras. Ni diarios, ni periodistas, ni políticos, ni operadores que resistan su fenomenal capacidad de persuasión.

A propósito de esto, el psicoanalista Jorge Alemán escribió en Página/12, el mismo día que Bonelli, el luminoso párrafo que sigue: “A pesar del escepticismo que este panorama infunde, todavía se puede pensar que el presente es injusto, pero la historia es el lugar donde la verdad retorna. Por ello, aquellos sermoneadores de la ética en medios hegemónicos salpicados de sangre, aquellos expertos en economía cómplices de lo peor, que recuerdan siempre las ‘reformas estructurales inevitables’, aquellos custodios de la ‘racionalidad’ que advierten día tras día sobre el demonio populista, aquellas izquierdas pseudo republicanas, pseudo socialistas de las ‘bellas almas’ reunidas que gustan denunciar el carácter prosaico del mundo, que no piensen que la cosa va a ser tan fácil para ellos, porque son muchos los que han tejido una memoria común, que los recordarán en su traición.”

Es poco lo que puede agregarse a una descripción tan acertada. El gobierno tiene 30 días para negociar un acuerdo con Pollack que contemple el bolsillo de los “demandantes” buitre de Griesa. Quizá sea poco tiempo. Pero analistas serios del mercado financiero estadounidense admiten que Argentina estaba 5 a 0 en el resultado, hasta que el país recogió adhesiones internacionales y ordenó el pago a los holdin en el BONY. En concreto, Griesa lo obstruye, aunque tampoco embargó los fondos e insiste con el papel del negociador. ¿Se puede hablar de un empate sobre la hora? Es prematuro, está por verse. Hay que observar un dato positivo: Griesa no embargó la plata como se suponía, Argentina todavía no defaulteó y los buitres no cobraron. Sobre la hora, casi, con una jugada de alto riesgo –el pago según prospecto–, la Argentina consiguió un tiempo de descuento y, tal vez, hasta penales. No hay que tener miedo a negociar y hay que negociar sin miedo, aconseja Aldo Ferrer. A veces, lo impensado puede suceder.

¿Un procesamiento oportuno?

Ariel Lijo es como un Griesa de cabotaje. Cuanto más complica al vicepresidente, más elogios cosecha en la prensa opositora. El procesamiento de Amado Boudou era esperado. Independientemente de su suerte judicial en el caso Ciccone, vale detenerse en la oportunidad que encontró el juez para dictar la medida. Argentina enfrenta un litigio internacional por la deuda donde no hay buenos. El éxito del gobierno es el éxito del país y lo mismo ocurre con su derrota. En medio de la tormenta, acorralar penalmente al segundo en la sucesión presidencial no parece inocuo.

Lijo es el juez que dejó impune las responsabilidades políticas en los asesinatos de Maxi Kosteki y Darío Santillán. Esos crímenes cerraron un ciclo abierto con el neoliberalismo en la Argentina. La Masacre del Puente Pueyrredón fue el epílogo trágico de políticas neoliberales que llevaron a la desocupación, la pobreza y al hiper-endeudamiento del país, con “blindaje”, “megacanje” y “corralito” incluidos, brutal paisaje social y económico cuyas secuelas intentaron ser reparadas desde el 2003 por el kirchnerismo en el gobierno.

En 2001 ese sistema injusto y excluyente estalló. Son varios los analistas que aseguran que la derrota contra los buitres en Nueva York haría retornar al país a aquel tiempo. No resulta extraño que en la previa de una resolución tan importante, el magistrado que concedió el beneficio del archivo de la causa a los responsables del asesinato de los dos militantes sociales se apure para procesar al vice de un gobierno que objetivamente trató, por todos los medios a su alcance, que el reloj de la historia avance y no retroceda. Cuando se analiza la situación en su debido contexto, no se puede ser otra cosa que suspicaz con la decisión de Lijo. Eso no hace más o menos culpable a Boudou en el caso de la imprenta. Simplemente nos hace a todos menos inocentes.
Infonews

30/06/2014 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Contra el nuevo saqueo de la Argentina – Hernan Brienza


Contra el nuevo saqueo de la Argentina
La pendular historia de la deuda argentina y las presiones para llevar al país a una nueva crisis.
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Nota de Tiempo Argentino

Con el paso del tiempo, las cuestiones verdaderamente importantes van tomando su real proporción. Hace poco menos de un año, en la primera entrevista que ofreció la presidenta de la Nación en el ciclo Desde otro lugar, emitido por la TV Pública, Cristina Fernández de Kirchner fue tajante: “Se intenta disciplinar (a los países) no solamente a través de la deuda, sino a través de cómo se quiere administrar el comercio internacional… La deuda externa fue el mayor nido de corrupción desde Bernardino Rivadavia a la década del ’90. Cuando se produjo el golpe de 1976 la deuda argentina era de 6000 millones de dólares, con indicadores económicos muy buenos. Éramos un país industrial y de una economía con una sola moneda… El negocio del mundo financiero internacional es que vos te sigas endeudando, que al banco le pagues más intereses. A partir de la transformación de bancos comerciales en bancos de inversión: el circuito del dinero deja de pasar por la producción para reproducirse, y comienza el negocio de los derivados financieros.”

Hoy, estas palabras, tras el escandaloso comportamiento de la “Injusticia” estadounidense, con el inefable juez de primera instancia Thomas “Buzzard” Griesa, toman una actualidad patente. Sin dudas, la verdadera corrupción en la Argentina es el multimillonario robo de la deuda externa, no sólo por el saqueo que se produce del Estado, sino también de las riquezas y el ahorro de todos los argentinos.

Piense por un momento con qué fortaleza épica negociaría un Mauricio Macri como presidente si hoy dice “hay que ir a sentarse con Griesa y pagar lo que él diga”.
Y no hay que evitar ser ingenuos o malintencionados: no se trata de una cuestión meramente judicial ni de la decisión trastornada de un juez de primera instancia de Estados Unidos, son las cuevas más implacables del orden financiero internacional los que hacen el trabajo sucio para que después recojan los frutos otros sectores económicos.

Con una sola variable, la de la deuda externa, se puede comprender la historia argentina y hacer una división –obviamente esquemática y binaria pero que es útil para mapear política e ideológicamente estos más de 200 años que nos preceden– entre presidencias nacionales y populares y las liberal-conservadoras.

Y la primera conclusión que se podrá establecer es la siguiente: estos últimos –desde Bernardino Rivadavia hasta Fernando de la Rúa endeudaron desvergonzadamente al Estado con organismos financieros de distintas formas–; los primeros, en cambio –desde Manuel Dorrego a Kirchner– comprendieron que no hay posibilidad de llevar adelante un proyecto económico autónomo y sustentable si ese Estado no se libera de las ataduras financieras, verdaderos cepos para el crecimiento de una Nación, impuestas por la toma de deudas realizadas en formas absolutamente irresponsables, cuando no criminales para el futuro de las mayorías argentinas.

Lo interesante de la historia es que detrás de Rivadavia llegaron primero Manuel Dorrego y luego Juan Manuel de Rosas. El primero intentó tomar deuda pública en pesos mediante colectas semiforzosas a los estancieros bonaerenses para cancelar la deuda externa, y el segundo, un poco más radical, decidió directamente desconocer la deuda con la Baring Brothers y no pagarla durante décadas.

El modelo agroexportador –el proceso que comienza con Mitre y concluye con la Década Infame– también es un modelo tomador de deuda permanente y por necesidades estructurales como lo fue el menemismo.

Los desbalances comerciales con Gran Bretaña, producto de las diferencias en los términos de intercambio (exportación de materias primas-importación de productos con valor agregado) y la toma de deudas para saldar esos desequilibrios fueron las principales causas –como bien explica Mario Rapoport en su Historia social, económica y política de la Argentina– de la crisis de 1890, por ejemplo, con síntomas muy similares a los de la crisis de 2001.

El siglo XX también se divide entre desendeudadores como Juan Domingo Perón, quien en 1948 canceló el último pago de deuda estableciendo su celebrada Independencia Económica en la provincia de Tucumán, y los endeudadores, como la dictadura de Pedro Aramburu, que en 1957 logró que Argentina ingresara al circuito de los organismos multilaterales de créditos y tomara la primera deuda con el inefable Fondo Monetario Internacional.

La historia que sigue es bastante conocida: la dictadura militar de Martínez de Hoz –quizás él sea el verdadero cerebro de la dictadura– aumentó la deuda de 7600 millones de dólares a 45 mil millones de dólares, con el agregado de la nacionalización de la deuda privada que realizó el miserable vendepatria –el término apropiado no es reproducible en un diario– de Domingo Cavallo.

Armas, corrupción y negocios privados de las principales empresas fueron los rubros que todos los argentinos debimos pagar con nuestros bolsillos gracias la acción de la dictadura militar.

No es casual entonces que bajo la dirección de Cavallo durante el menemismo y el delarruismo, la deuda externa trepara de 65 mil millones de dólares a 190 mil millones de dólares en apenas una década. Sorprendente.

Y todo para subsidiar las empresas que vaciaban al país aprovechando el retraso cambiario del uno a uno, entre ellas, muchísimas trasnacionales que se llevaban millones de dólares a sus casas matrices. ¿Cómo se logró esto? Sencillo. En la primera etapa, bajo el terrorismo de Estado, la segunda, bajo el terrorismo económico que sufrió el gobierno de Raúl Alfonsín.

Vale la pena recordar qué obtuvo el terrorismo económico a principios de los años noventa. Entre la hiperinflación y las políticas de endeudamiento y sumisión absoluta al FMI, lograron un negocio millonario no sólo para los comisionistas argentinos e internacionales de las constantes renegociaciones sino, sobre todo, poner de rodillas al Estado nacional y por lo tanto a todos los argentinos. ¿Para qué? Fácil. Para quedarse con todas las empresas del Estado. De esa manera los argentinos regalamos a precio vil Entel, Segba, ferrocarriles, Obras Sanitarias, las cajas de jubilación, YPF, Aerolíneas Argentinas, etcétera.

¿De verdad alguien cree que el inefable Griesa toma la decisión que toma porque no le gustó la palabra “extorsión”? Solamente, los muy ignorantes o los muy malintencionados que van en el negocio pueden pensarlo –o algún estúpido periodista que le escribe cartitas genuflexas y sobadoras al juez norteamericano–. Se trata, claro, de acorralar a la Argentina.

¿Por qué es necesario poner al Estado argentino nuevamente de rodillas? Para que negocie, desde un lugar de debilidad como en los años noventa, el tesoro de Vaca Muerta, la fabulosa riqueza minera y la siempre eficiente producción de cereales.

Y como si esto fuera poco para extraer o sustraer las reservas del Banco Central –en el 2002 rondaban los 6000 millones y hoy los 30 mil millones– y sobre todo la capacidad de producción y de consumo que hoy tenemos los argentinos.

¿Le suena muy paranoico? Sepa que 100 mil millones de dólares no es una caja despreciable para ninguna potencia del mundo. Y se sabe, los países desarrollados siempre hacen pagar sus crisis a los países que intentan desarrollarse.

Un párrafo aparte se merece la clase política argentina. ¿Se imagina usted qué podrían hacer con este tema un Sergio Massa, por ejemplo, que fue corriendo siendo jefe de Gabinete a “buchonearle” al embajador de Estados Unidos lo que hacía su propio gobierno?

Piense por un momento con qué fortaleza épica negociaría un Mauricio Macri como presidente si hoy dice “hay que ir a sentarse con Griesa y pagar lo que él diga”. O Jorge Remes Lenicov, que ahora habla de las bondades de la justicia norteamericana olvidándose de la devaluación y la pesificación asimétrica que realizó a favor de las empresas de capital concentrado y monopólicas como Clarín, por ejemplo, robándoles sus ahorros a la mayoría de los argentinos.

¿Se imagina al dubitativo Hermes Binner llevando adelante la negociación? ¿Y Elisa Carrió consultando a las voces que dice escuchar en su cabeza? Ante este panorama, la figura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner toma su verdadera dimensión.

Por último, el gobierno, sus funcionarios, sus legisladores, sus cuadros, sus militantes tienen un deber irrenunciable: deben salir a explicar a la población con absoluta franqueza la situación económica y política. Argentina y los argentinos no nos merecemos –creo, porque escuchando a algunos comunicadores, políticos y ciudadanos de a pie me hacen dudar– un nuevo saqueo.

Nos costó mucho esfuerzo salir del 2001. Y muchos no queremos volver a no tener Patria.
INFONEWS

29/06/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Por un Nobel en Economía para Jorge Lanata – Ricardo Rotsztein


Por un Nobel en Economía para Jorge Lanata

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Este domingo el compañero Lanata nos brindó una brillante clase de economía y finanzas públicas, mediante la cual nos deslumbró con sus conocimientos técnicos y su gran capacidad de análisis sobre el tema del momento: Los buitres y la deuda pública.

Los que no pudieron disfrutar dicha clase magistral pueden hacerlo acá.

El resto de esta nota en homenaje al nuevo colega economista lo dedicaré a profundizar sus hallazgos.

Empecemos:

Según JL el gobierno miente cuando proclama el desendeudamiento como uno de sus principales logros económicos, dicha mentira queda al descubierto al puntualizar que la deuda al inicio del gobierno kirchnerista era de u$s 144 mil millones y hoy alcanza los u$s 250 mil millones.

Sin dudas este es el punto esencial de los aportes de nuestro candidato al Nobel de economía. Presenta una comparación de niveles de deuda en términos nominales, lo cual consiste en una gran revolución teórico epistemológica. Da vuelta el pilar básico en el que se basa todo análisis económico que consiste en medir siempre las variables en términos relativos que hagan útil la comparación intertemporal o entre países.

En este caso, nuestro héroe deja pasar que mientras que en 2003 la deuda medida en términos de PBI era de 139%, en 2013 dicha ratio se redujo al 45,6%, lo que representa un descenso de 93 puntos porcentuales. Por supuesto que también ignora el fundamental cambio de composición de dicha deuda ya que de ese 45,6% sólo un 18% esta constituía con el sector privado y los organismos internacionales de crédito. Es decir que gran parte de la deuda, un 27% del PBI, corresponde a acreencias de organismos públicos nacionales como son la ANSES y el BCRA.

Asimismo, el exitoso conductor y periodista marca una flagrante contradicción en el relato de la Presidenta al puntualizar que ella “reitera que nadie condiciona nuestra política económica pero somos pagadores seriales”.

Con este hallazgo, JL vuelve a deslumbrarnos al dejar de lado dos típicos lugares comunes en cuando a la deuda y su peso sobre la política económica de los países. Como todos recordarán, el de 15 de noviembre de 2005, Nestor Krichner anunció la cancelación total de la deuda argentina con el FMI. Esa cancelación liberó al país de las condicionalidades que el FMI impone sobre los países deudores y permitió al Gobierno recupera la plena soberanía en términos de política económica.

En términos técnicos, el peso de la deuda sobre las espaldas de un gobierno se suele cuantificar en términos del peso de los pagos de la deuda en el presupuesto nacional. En este caso, los números son concluyentes. Mientras que en 2001, el peso de los servicios de la deuda explicaban el 21,5% del presupuesto nacional, en 2014, dicha cifra se reduce a sólo 8,9%. Cabe mencionar que en este ratio no se discrimina por la composición de la deuda, punto que fue analizado párrafos más arriba.

Al pasar, podemos mencionar que tanto Lanata como su coequiper Bermúdez, dicen que el total de la deuda pública estaría subestimado porque no da cuenta de la deuda con las provincias. Este es un descubrimiento que haría palidecer a Fray Luca Paccioli ya que hasta ahora los expertos en la materia daban cuenta del Programa Federal de Desendeudamiento de las Provincias Argentinas y de Asistencia Financiera que como puede leerse en esta nota de La Nación da cuenta de un pasivo a favor del Estado Nacional por 75 mil millones de pesos.

Pero sin dudas el verdadero giro copernicano en temas de finanzas, Lanata lo aporta cuando se hace la pregunta retórica ¿por qué los buitres están litigando ante la Justicia de EEUU? Y se responde que eso fue una concesión de Nestor Krichner al momento de la reestructuración de la deuda realizada en el 2005.

Hasta que Lanata hiciera su aporte, el saber común entre economistas y expertos en temas de deuda, era que los buitres litigaban en el juzgado de Griesa porque los bonos defaulteados que ellos recompraron a precio vil fueron emitidos por los gobiernos de Menem y de De la Rua bajo la jurisdicción de Nueva York debido a que muchos inversores extranjeros, principalmente aquellos que administran fondos institucionales tienen prohibido por estatutos internos invertir en bonos de jurisdicción extranjera.

En resumen creo que el racconto de los aportes realizados por el programa Periodismo para Todos del domingo 22 de junio da claras muestras de que estamos frente a una revolución de la ciencia económica que por lo tanto merece ser galardonada con el Premio Nobel de Economía, que entrega el Banco Central Sueco. ¿No?

INFONEWS

27/06/2014 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Carta abierta dirigida a Mister Alfredo Leuco


Carta abierta dirigida a Mister Alfredo Leuco

Carta abierta En Respuesta a la carta abierta de Mister Alfredo Leuco al Juez Griesa
Buenos Aires 20 /06 / 2014

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Estimado Mister Leuco:
Hay una parte de la historia que usted Ha olvidado, un parte de la historia donde la Argentina lloraba a través de sus hijos que reclamaban sean escuchados y por sobre toda las cosas, no sean olvidados.
Estimado Mister Leuco:
Hay una parte de la historia que usted Ha olvidado, hay una parte de la historia donde los viejos que tanto trabajaron por nuestra tierra, lloraban sin descanso en cada rincón que encontraban frente a un poder legislativo sordo y mudo.
Estimado Mister Leuco.
Se acuerda de esos miércoles con nuestros viejos reclamando atención?
Se acuerda de esos viejos reclamando un poco de piedad por ellos?
Se acuerda de nuestra Querida Norma Plas a la cabeza de las ollas populares al frente
de Tribunales?
Se acuerda de Cavallo llorando frente de una vieja que lo consolaba mientras el, con sus lagrimas embusteras, preparaba una historia llena de saqueos y de maltratos para el alma de cada hombre y mujer que tanto le entrego a esta patria?
Estimado Mister Leuco:
Hay una parte de la historia que usted Ha olvidado, una parte de la historia donde el trabajo era demacrado por los especuladores que hacían sus negocios y desbarataban nuestra industria nacional, dejando a miles de hombres y mujeres sin ingresos sobre una sociedad llenas de duda y desolación
Estimado Mister Leuco:
Hay una parte de la historia que usted Ha olvidado, una parte de la historia donde las agrupaciones piqueteras salían a la calles mientras que las centrales obreras cerraban sus puertas porque no tenían trabaja dores para representar.
¿Se acuerda Mister Leuco?
Nacía un nuevo movimiento, una nueva costumbre, una nueva manera de protestar, de reclamar los derechos, cerrando calles, puentes, avenidas y toda entrada a los centros neurálgicos.
Estimado Mister Leuco
Hay una parte de la historia que usted Ha olvidado, una parte de la historia donde las escuelas no enseñaban, sino que abrían sus puertas para transformarse en un comedor social, en una desayuno, una merienda, una única posibilidad de un Plato de comida para cada niño que en ves de aprender, trataba de llenar su barriga.
Estimado Mister Leuco
Hay una parte de la historia que usted Ha olvidado, una parte de la historia donde la única posibilidad de conseguir un trabajo, era a través de un programa de televisión que tras sortear distintos obstáculos, le otorgaba el premio a un ganador, un puesto mediana mente digno que permitiría apalear tanta desolación, mientras que los demás participantes quedaban con sus sueños destrozados a no ser que algún voluntarioso Samaritano, llamara al Programa, para ofrecerle alguna alternativa.
Estimado Mister Leuco
Hay una parte de la historia que usted Ha olvidado, una parte de la historia donde el peso no era peso sino patacones y donde los créditos, unos papelitos creado por un grupo de hombres y mujeres que le buscaron la vuelta, conformaban una sociedad nueva llamada trueque, recordándonos que en ves de avanzar, retrocedíamos a los confines de las historia del hombre.
Estimado Mister Leuco
Hay una parte de la historia que usted a olvidado, una historia que se llamo corralito y dejo a miles de hombre y mujeres sin los ahorros de toda una vida.
Todavía puedo verme sentado a un costado de un banco con la cabeza gacha, pensando que todo había acabado.
Todavía puedo ver a hombres y mujeres llorando, golpeando las puertas y en muchas oportunidades, reprimidos a pesar de sus reclamos tan justos.
Yo tuve la tristeza de conocer a un periodista y gran persona como Horacio G. Blanco
Y digo que tuve la tristeza de conocerlo, porque fue en las peores circunstancias.
Lo conocí llorando, pidiendo lo que era suyo por derecho, por tantos años de sacrificio.
El murió en el año 2002, en la clínica Santísima Trinidad, a causa de un cancer que derivó en una insuficiencia renal.
Yo lo sentía insólito, inexplicable y puedo decirle a usted sin temor a equivocarme, que su par, Horacio G Blanco, murió a causa del Corralito.
A causa de no poder retirar sus depósitos bancarios, de los cuales el tenía ahorrado desde sus 40 años de trayectoria.
Recuerdo que el dinero lo quería destinar a una operara ció de trasplante de riñón en Barcelona España.
En enero de ese año, había sufrido un infarto, pero a pesar de las peticiones judiciales reiteradas, nunca pudo retirar sus ahorros.
Estimado Mister Leuco
Déjeme contarle algo mas insólito.
La juez, María Cristina Carrió de Lorenzo, solo le otorgó el 10 por ciento de los 568.000 dólares, o su equivalente en pesos. En esos días, García Blanco había hecho un llamado desesperado que no dio ninguna respuesta.
Su hija nos contaba que la juez no la autorizaba a sacar sus ahorros porque entendía que la gravedad de la dolencia no era justificada:
En enero del 2003, el consejo de la magistratura desestimó el juicio político por mal desempeño contra dicha juez, y lo mas insólito de esta juez, es que no sólo le impidió sacar al periodista ese dinero, sino que al mismo tiempo, decretó una medida que le permitió a ella y a su marido poder sacar todos sus ahorros.
Estimado Mister Leuco
Hay una parte de la historia que usted Ha olvidado, una historia que se llamo que se vallan todos, donde la locura reino en las calles porteñas.
Hay una imagen que nunca podré olvidarme estimado Mister Leuco, una imagen de una Argentina en explosión, la avenida de Mayo en llamas, las baldosas volando por los aires mientras los gases lacrimógenos nos cegaba.
Todavía me recuerdo arriba de mi moto formando una línea de defensa, había que defender a tantos hombres y mujeres que salieron a la calle decididos a decir basta.
Del otro lado, la caballería galopaba enfurecida frente a nosotros y aun a si, el rugir de nuestras motos se asían escuchar mientras en cada avanzada, ellos retrocedían y nosotros ganábamos un pequeño espacio de la emblemática plaza de Mayo.
Mis ojos irritados no me dejaban ver con claridad, mi espalda estaba muy dolida por los bastonazos recibidos, en una oportunidad, caí con mi moto que a pesar de los golpes me supo responde en la batalla. Recuerdo que mi pantalón vaquero se había partido en dos y mi pierna derecha estaba lastimada, lijada por el fuerte resbalón que tuve al caer en una de las escaramuzas, en ese momento, caído en el piso, pensé en mis hijas y me pregunte, que hacia en ese lugar.
Un compañero me levanto y me grito,
- Vamos negro que nos tiran todo en sima,
me levante muy aturdido, arranque la moto y mi compañero subió detrás para salir arando por diagonal norte.
Un joven estaba parado con una enrome bandera. Le grite a mi acompañante,
- Pedirle la bandera negro y así lo hizo.
Cuando quisimos acordarnos, esa bandera flameaba al frente de cientos de motoqueros que desfilábamos por la nueve de Julio.
Estimado Mister Leuco
Hay una parte de la historia que usted Ha olvidado, una historia que se llamo desolación, viejos llenos de lágrimas, un PAMI destrozado por un Alderete que lo termino de fundir. una Argentina saqueada, y un helicóptero que se llevaba a un presidente que firmo su renuncia en manuscrito.
Estimado Mister Leuco
Hay una parte de la historia que usted a olvidado, una historia que se llamo proceso de endeuda miento
Desde el gobierno de Bernardino Rivadavia, después celebrarse el acuerdo en Londres con la firma Baring Brothers & Co. Nuestra historia se empezó a marcar con sangre sudor y lágrimas.
La Crisis de 1873 con Nicolás avellaneda, crisis económica del Estado moderno.
La Crisis de 1890 con Juárez Celma y su colapso financiero.
Las inútiles intentonas de Carlos Pelegrini para unificar la deuda publica que termino en la nada
El Nacimiento del Club de París después del Derrocamiento de Juan domingo Perón gracias a las intervenciones de Pedro Eugenio Aramburu que intento reactivar el flujo de comercio, para adquirir nuevos préstamo externo destinado a financiar importaciones desde Europa.
Desde la convención en Bretton Woods que dio origen al FMI
Desde la incorporación de la Argentina al FMI en 1956, tras la llamada Revolución Libertadora
Desde todo los proceso de gobiernos cívicos militares que se encargaron de incrementar nuestra deuda a cifras siderales.
Desde el llamado plan Brady creado aya por el 1989 y principios de los años de 1990, plan este que llevaba el nombre del entonces secretario del tesoro de los Nicholas Brady y que se implementó en varios países latino americanos con el objetivo de aliviar la deuda soberana que claro esta, termino por incrementarla de manera desorbitarte
Desde el Plan de Convertibilidad por el que se rigió la economía Argentina durante casi toda la década del ´90.
Desde la era de Fernando De la Rúa que opto por mecanismos que impulsaban una fuerte reducción del gasto público primario
Desde el Blindaje, un acuerdo con el FMI por un multimillonario préstamo financiero, con aportes del BID, del Banco Mundial, y del Gobierno de España y de un grupo de bancos privados que operaba en el país,
Desde el dinero este que nunca llego en su totalidad y lo que llego, llego para seguir pagando deudas
Desde las condiciones para otorgar el préstamo impuesta por el FMI como: el congela miento del gasto público primario a nivel nacional y provincial por cinco años, la reducción del déficit fiscal y la reforma del sistema provisional, para elevar a 65 años la edad jubilatoria de las mujeres.
Desde su único destino, pagar a los acreedores, salvar a los capitales y dejar de lado al pueblo Argentino
Desde el megacanje,
desde el programa de “déficit cero”, lanzado por Cavallo para recaudar y aplicar la recaudación al pago de los intereses de la deuda.
Desde el Default y la devaluación
Desde los presidentes que desfilaron en menos de una semana
Desde Ramón Puerta,
Desde Adolfo Rodríguez Saa y su vamos a tomar el toro por las asta mientras declaraba el cese del pago de la deuda frente a una lluvia de ovaciones.
Desde el paso fugas de Eduardo Camaño y la designación de Eduardo Duhalde
Desde la salida de la convertibilidad y del discurso de Duhalde que había prometido:
“van a ser respetadas las monedas en que fueron pactados originalmente los depósitos, quien depositó pesos, recibirá pesos, y quien depositó dólares, recibirá dólares”
Desde las recetas magistrales de los grandes bancas mundiales
Desde los inversores especulativos que compraron deuda en pos solo de la especulación
Desde tantos párrafos de nuestra historia, hemos llegado hasta nuestros días aprendiendo de nuestros errores y buscando sanar heridas
Estimado Mister Leuco
No fue este gobierno el que endeudo a este país y es este gobierno el que con su función dio la cara, arreglo con los acreedores y pago sus cuentas sin pedir plata al extranjero y sin afectar el crecimiento de nuestra nación
Estimado Mister Leuco
Hoy descubro que hay una hemorragia muy fuerte que se desangra entre la estupidez y la mediocridad.
Su Carta abierta al Señor juez Thomas Griesa, no solo me llena de ofensa, sino que me obliga a escribirle estas líneas, porque una cosa es descubrir que las intenciones de entregar la patria a los buitres es latente y otra cosa es ver como un ciudadano Argentino que debería defender a su tierra con orgullo y mucho honor, la entrega en pos de la estupidez y los babosos deseos de quedar bien con quien lo mantiene activo.
Estimado Mister Leuco
Como ya le dije antes, hay una parte de la historia que usted Ha olvidado, una historia que se llama conciencia nacional, una conciencia que tiene que acarrear moral, Ética, y por sobre toda las cosas respeto por sus semejantes.
Estimado Mister Leuco
Déjeme que le cuente de nuestras costumbres. Costumbres que usted a desfigurado en pos del sarcasmo y la diversión mediática, olvidando que cuando hace esos manifiestos, no solo se transforma en un rufián de los medios, sino que empobrece su persona en todo los sentidos.
Nuestras costumbres, están edificadas por una historia rica, llena de culturas que tuvieron la bendición de poblar nuestro territorios.
Yo soy hijo de emigrantes que llegaron a esta tierra para hacerla suya y criar a sus hijos en el amor por su patria.
El señor Mister Thomas Griesa manifiesta ignorar quienes somos, porque en realidad, su única preocupación es servir a las patria financiera que paga sus vacaciones y llena sus cuenta en paraísos fiscales y en conclusión, poco le aporta quienes somos, poco le importa lo que podemos lograr si nos dejan crecer, poco le interesa de nuestro futuro como pueblo, como sociedad, como nación.
Estimado Mister Leuco
Me resulta lamentable escuchar que pretende darle una manita al señor Mister Thomas Griesa. Me resulta lamentable su falta de respeto con la investidura de una mujer que fue elegida por el 54 % del electorado Argentino.
Me resulta lamentable escucharlo decir que aquí no se respetan los fallos adverso y los jueces independientes se destruyen
Yo le pregunto estimado Mister Leuco
Tenemos que permitir que quienes caminan por la vida haciendo daño sigan pisoteando nuestro derecho a ser libres y soberanos?
Cual justicia debemos respetar? La justicia que encausa un orden constitucional, o la justicia embriagada que solo esta disponible para facilitarle la vida a los poderoso?
Cual justicia debemos respetar? La justicia de los medio que frente a una cámara redactan acusaciones y fallan dejando de lado los debidos actos procésales, manchando a las personas y olvidándose de esa premisa de que todos somos inocente hasta que se demuestre lo contrario? O debemos respetar a la justicia que funciona en la imparcialidad, entendiendo que ante su mirada, todos somos iguales y en conclusión, tenemos los mismos derechos.
Estimado Mister Leuco
Quien convoco a su multitudinaria manifestación sino ustedes mismos utilizando sus medios monopólicos para justamente decirle que no, a los dictámenes de la justicia frente a Capagnolli
Es evidente que son ustedes jueces y partes estimado Mister Leuco.
Es evidente que ustedes pretenden decidir quienes se merecen estar en el banquillo de los acusados y quienes transformarse en héroes nacionales.
Y lo peor de todo estimado Mister Leuco
Es evidente su papelón a la hora de manifestarse a favor del señor juez Mister Thomas Griesa
Mi mas sincero repudio y desmerecimiento a su nefasta carta abierta en contra de los intereses Argentinos
Mas que dios Salve a la Reina, yo diría y pediría que dios se apiade de usted Estimado Mister Leuco

Jesús Marcelo Delise

http://jmdjesusmarcelodelise.blogspot.com.ar/

21/06/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , | Deja un comentario

El Tío Tom – Luis Bruschtein


El Tío Tom

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Por Luis Bruschtein
El Tío Tom (el de La cabaña…) daba consejos: “Si te portás bien, el amo será bondadoso”; y daba a entender que la actitud del amo dependía de la del esclavo. Si al esclavo lo tratan mal, es porque se portó mal. El Tío Tom no podía ver que lo que estaba mal era la esclavitud. Porque para que permaneciera esclavo lo habían convencido de que la esclavitud era natural: hay quienes nacen para amos y otros para esclavos, pensaba. Debía ser sumiso y obediente con el patrón.

Cuando se conoció el fallo de la Corte norteamericana que favoreció a los fondos buitre, dirigentes de la oposición se apresuraron a criticar el discurso oficial sobre estos buitres. Se dijo que había que terminar con un discurso “prepotente” y que ese tono de provocación permanente proyectaba la imagen de un país bananero, lo cual había influido en los jueces supremos del Norte. Algunos de los que hicieron fila para pegarle al Gobierno por el fallo fueron Julio Cobos, Patricia Bullrich, Margarita Stolbizer, Martín Lousteau, Pino Solanas, Hermes Binner y varios legisladores del radicalismo.

Los medios opositores machacaron sobre el tema con un dejo de “yo te lo dije” y “se la buscaron”, como si el fallo perjudicara solamente al Gobierno, como si el Gobierno fuera responsable por ese fallo y como si el fallo fuera una ocurrencia de la Corte. Los medios jugaron con este sentido común de Tío Tom que naturaliza la esclavitud, y la oposición orilló por ese andarivel, a veces por oportunismo y a veces realmente por Tío Tom.

La fuente del mal no está en la actitud del amo, ni en la del esclavo: el mal de fondo está en la esclavitud. Lo que estuvo mal no fue el discurso del Gobierno, ni el fallo de la Corte. Porque los fallos de Griesa y luego el de la Corte fueron congruentes con un sistema económico internacional que está hecho para favorecer a los buitres. Es el sistema que empezó a diseñarse en los acuerdos de Bretton Woods, y que surgió como hegemónico y exacerbado en el mundo unipolar de la Posguerra Fría y la globalización financiera. Pensar que el Gobierno se portó mal porque calificó como “buitres” a esos agentes financieros, y como “extorsión” a sus demandas, habilitadas por el fallo de Griesa, y que entonces el amo representado por la Corte norteamericana le dio un coscorrón con el fallo, es pensar como el Tío Tom. Es mostrar la hilacha de un convencimiento íntimo, ingenuo, casi mágico, por el cual, en el mundo natural, la usura es un negocio legal y sus víctimas se tienen que resignar ante ese hecho de la realidad. Es la mirada inducida, instalada, que explica, por ejemplo, que millones de esclavos pudieran ser sometidos por un puñado de amos. Parecen convencidos de que el fallo hubiera sido distinto si en vez de decir “la extorsión de los fondos buitre”, el Gobierno hubiera hablado de “los derechos de los holdouts”.

La intención de instalar esa mirada está. Apenas se conoció el fallo, Carlos Melconian, Martín Redrado, Federico Sturzenegger y hasta el mismo Domingo Cavallo, y otros economistas con el mismo currículum, invadieron las pantallas de televisión. Los medios opositores los volvieron a convertir en exponentes de la verdad, en los jueces vengativos contra la rebelión. Los apologistas del endeudamiento de los ‘90, los responsables de políticas que llevaron a la crisis más colosal de la historia argentina, fueron convocados por los medios opositores para explicar lo que está mal y lo que está bien. Fueron irónicos y condescendientes, fueron inapelables y superiores. Repitieron lo que siempre dijeron, no hubo nada nuevo, pero en esa resurrección se pudo entrever uno de los futuros posibles: el retorno al pasado de la mano de muchos de los Tío Tom de la política.

La esencia ideológica del fallo de Griesa, y del desinterés de la Corte norteamericana, es la protección de los fondos de especulación frente a los derechos de millones de personas que fueron empobrecidas por esas prácticas y que están representadas por los Estados de sus países. Hay una tradición en la Justicia norteamericana de proteger a las corporaciones norteamericanas que representan la propiedad privada frente a los Estados extranjeros que representan un bien público. El fallo de Griesa no hubiera sido diferente aunque le besaran los pies, como algunos sugerían. El escenario del juez rodeado por los buitres estaba montado antes del discurso de la Presidenta. Fue un circo para humillar a los “argies”.

En contrapartida, la posición argentina se basó en el derecho de los Estados a reestructurar sus deudas soberanas en el contexto de normativas internacionales razonables y en uso. Todo el proceso de reestructuración de la deuda externa fue realizado para salir del default. Por eso evitó decisiones unilaterales –como declarar ilegal la deuda–, las que prometían eternizar un escenario de bloqueo financiero. Cualquier medida unilateral hubiera implicado un default, que es lo que se trataba de evitar.

En cambio, la quita, los plazos, los modos de pago, cada paso fue discutido arduamente con los acreedores y sólo se avanzó cuando se llegó a la aprobación de más de las dos terceras partes de ellos. Es el porcentaje establecido por las legislaciones nacionales cuando se produce una quiebra. Es lo que se respetó y se dio por establecido, aunque no existiera una ley internacional escrita como en las legislaciones nacionales. El resultado de esa negociación tan difícil y dura fue muy ventajoso para la Argentina. Se logró un ahorro neto y porcentual mucho mayor del que obtuvo el presidente Rafael Correa, de Ecuador, cuando declaró ilegal un tramo de su deuda. En ese momento representó la quita más importante en la historia de las reestructuraciones de deuda en el planeta.

Oponer la declaración ilegal de la deuda con la reestructuración exitosa que logró el kirchnerismo resulta muy forzado; y cuando se utilizó de esa manera, generó paradojas. Quien así lo hizo terminó aliado a fuerzas políticas que tomaron esa deuda ruinosa cuando fueron gobierno, para oponerse a la fuerza política que en definitiva logró una quita fenomenal del 70 por ciento.

En esa línea, este falso nacionalismo termina muy cerca de las campañas de difamación de los grupos de poder afectados por esa política soberana. La estrategia que usó la Argentina para reestructurar su deuda generó el rechazo de los prestamistas internacionales, pero al mismo tiempo dividió ese frente. El artículo que publicó ayer el diario norteamericano The New York Times es ilustrativo. Para el diario “es difícil sentir simpatía por Argentina” porque llevó a cabo una “brutal reestructuración, cuando razonablemente podría haber sido más generosa”. Pero advierte que los fallos del juez Griesa y el de la Corte Suprema norteamericana pueden perjudicar “a países cuyos problemas financieros son mucho más graves”. El editorial de este diario conservador confirma que los que se opusieron a esta reestructuración de la deuda con argumentos supuestamente nacionalistas quedaron fuera de un hecho histórico en el tema que les interesa, y que la Argentina aparece en esta batalla legal como exponente de una gran cantidad de países que serán muy afectados según la forma en que se defina esta situación. The New York Times advirtió también que los fallos de Griesa y la Corte pusieron en riesgo el carácter de Nueva York como capital financiera del mundo. Muchos de los países que tomen deuda lo pensarán dos veces antes de decidir pagar en bancos de esa ciudad o aceptar contratos bajo esa jurisdicción que cierra todos los caminos a cualquier reestructuración en caso de crisis.

El discurso de la Presidenta en Rosario por el Día de la Bandera se puso en línea con la estrategia que se inició en el gobierno de Néstor Kirchner. El Gobierno no está empeñado en no negociar. Por el contrario, es el principal interesado en hacerlo. De hecho le ha ido bien cuando lo hizo. Pero no hará nada por este 1 por ciento de los acreedores que ponga en riesgo la reestructuración exitosa que había logrado con el 92,4 por ciento de ellos. Con esos parámetros, cualquier negociación que emprenda será bastante dura. Los buitres también lo saben y por eso tratarán de capitalizar lo más posible sus triunfos judiciales en Nueva York. Podrían empujar al default a la Argentina para condicionar de esa manera al próximo gobierno. Pero el kirchnerismo podría convertir esa crisis en una causa nacional que potencie a sus candidatos y lo mantenga en el poder. Cuanto más se prolongue en el tiempo, el hilo se hará más delgado y comenzará a incidir con más fuerza el debate abierto entre los Estados y los organismos financieros internacionales que buscan dejar una puerta abierta a las reestructuraciones de la deuda externa. Los buitres, a su vez, tratarán de incidir sobre las contradicciones políticas internas, como lo hicieron cuando convocaron a una reunión en San Pablo, Brasil, en abril del año pasado, para financiar a grupos de caceroleros que se movilizaron en el 18-A. El fondo NML, del que participa Paul Singer y el que llevó adelante la causa contra la Argentina en el juzgado de Griesa, financia a la ONG Vital Voices de la que es co-fundadora la diputada del PRO, Laura Alonso. Casualmente fue esta legisladora una de las que recibió con más alabanzas el fallo de la Corte norteamericana contra la Argentina. “Es una demostración de la independencia de la Justicia en ese país”, dijo. Seguramente habrá más situaciones de este tipo que no se han hecho públicas. Todo lo que debilite al Gobierno, es ganancia para ellos.

Las decisiones judiciales pusieron a los buitres en el cenit; es su momento de mayor fuerza. A medida que pase el tiempo comenzarán a incidir otros factores. A la Argentina le interesa negociar. A ellos les interesa apurar definiciones, quieren negociaciones rápidas o desgastar a este gobierno para condicionar a los que vengan. Son varios los escenarios posibles. El proceso recién empieza.

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21/06/2014 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Intervención en el Encuentro Mundial de Resistencia y Alternativa a la Deuda Externa, Social y Ecológica.La Habana, Cuba, 28-30 de Septiembre, 2005


Intervención en el Encuentro Mundial de Resistencia y Alternativa a la Deuda Externa, Social y Ecológica.La Habana, Cuba, 28-30 de Septiembre, 2005
La deuda externa, veinte años después

10105
Atilio Boron
Rebelión

Conmemoramos hoy un encuentro histórico, y un discurso histórico, respondiendo a una amable invitación de Jubileo Sur y la Central de Trabajadores Cubanos que nos honra y que mucho agradecemos.

Hace exactamente veinte años, y nadando a contracorriente del saber convencional de los economistas y políticos “responsables” y “sensatos” de la época, el Presidente Fidel Castro Ruz ofrecía en su discurso un detallado y riguroso análisis del capitalismo latinoamericano y la dinámica estructural que lo condujo a la crisis de la deuda, estallada en 1982. Su alocución pronosticaba, con una lógica impecable, que a menos que los gobiernos actuaran conjuntamente y atacaran el problema en sus causas de fondo, la deuda externa del Tercer Mundo se convertiría en una hipoteca histórica impagable e incobrable.

En un pasaje de su discurso decía, con fina ironía, que

“Me culpan a mí de decir que la deuda es impagable. Bien. La culpa hay que echársela a Pitágoras, a Euclides, a Arquímedes, a Pascal, …, al matemático que Uds. prefieran. Son las teorías de los matemáticos las que demuestran que la deuda es impagable.” (p. 16) [i]

Una deuda que, anotaba Fidel, si pusiéramos un individuo a contarla dólar por dólar, y a razón de un segundo por dólar, se demoraría 11.574 años en auditarla. Una deuda que, en ese año, equivalía a 17.530 dólares por kilómetro cuadrado, y que de intereses nomás debía pagar, en los próximos diez años, 19.478 dólares por kilómetro cuadrado, sin hablar del repago del capital. Una deuda de 923 dólares por habitante, quien deberá pagar, sólo de intereses, 1.025 dólares en los próximos diez años. ( p. 19) ¿Quién dijo que no existían milagros en la economía?

La deuda y la economía capitalista internacional

El problema de la deuda mal podía analizarse, mucho menos resolverse, sin estudiar la estructura y el funcionamiento del capitalismo a nivel mundial: comprender lo que significaba para nuestras economías el intercambio desigual, las restricciones que imponía el proteccionismo del Norte, la fuga de capitales y el estancamiento económico y la dependencia de la periferia, fenómenos éstos producidos por las férreas leyes de la acumulación capitalista y la sumisión al imperialismo que tornaban imposible el pago de la deuda.

Descartó en su conferencia toda una serie de ingeniosas pero artificiosas fórmulas que, según sus mentores, permitirían resolver el problema de la deuda externa latinoamericana: desde reducir el pago a una proporción de las exportaciones (10, 20 por ciento, etc.), estirar los plazos vía hábiles renegociaciones con los acreedores y otras por el estilo como, por ejemplo, lanzar un “Plan Marshall” para América Latina.

Y remataba su razonamiento con una ominosa metáfora médica:

“la deuda es un cáncer … que se multiplica, que liquida al organismo …. y que requiere una intervención quirúrgica. Toda solución que no sea quirúrgica, les aseguro, no resuelve el problema. … Todo paliativo no tiende a mejorar, tiende a agravar el mal.” (p. 26-27)

Pero, se preguntaban muchos: ¿de dónde saldrían los recursos para financiar esa cirugía mayor exigida por las circunstancias? ¿Hay o no hay recursos para ello?

La respuesta: recortando la carrera armamentista -absurda, irracional, inhumana, un gigantesco e irresponsable desperdicio de recursos- que consumía nada menos que un millón de millones de dólares, es decir, un billón de dólares, por año. Una cifra superior a la deuda externa de la totalidad del Tercer Mundo. (p. 28)

Una pequeña parte de ese gasto militar, un 12 % -dependiendo naturalmente de los intereses- sostenido ininterrumpidamente a lo largo de diez años sería suficiente para abatir la deuda externa de nuestros países.

Pero, proseguía en su discurso,

“no se resuelve el problema con anular la deuda, con abolir la deuda; volveremos a estar igual, porque los factores que determinaron esta situación están ahí presentes. Y nosotros hemos planteado esas dos cosas muy asociadas: la abolición de la deuda y el establecimiento del Nuevo Orden Económico Internacional.” (p. 28)

De ahí su llamamiento al establecimiento de un nuevo orden que pusiera fin a las crecientes inequidades de la economía mundial y a sus tendencias polarizantes y excluyentes, y que consagraban la vigencia de una división internacional del trabajo según la cual, como agudamente lo observara Eduardo Galeano, algunos países se especializan en ganar y otros en perder.

Todos los indicadores señalan que, desde esos días, la situación ha empeorado dramáticamente. El actual orden económico internacional es, en realidad, un gigantesco y salvaje desorden que ha ocasionado un holocausto social sin precedentes en la historia, colocándonos al borde de una irreparable catástrofe ecológica y de los peligros que entraña un imperialismo que, acosado por la lucha y resistencia de los pueblos, criminaliza la protesta social, militariza la escena internacional y se repliega sobre su formidable maquinaria bélica procurando perpetuar, a cualquier precio y echando mano a cualquier recurso, su dominación sobre los pueblos y naciones de la periferia.

Un desoído llamamiento a la unidad.

Salir de la crisis de la deuda requería que los países actuaran concertadamente, desarrollando una estrategia unitaria para enfrentar a unos acreedores riquísimos y poderosos, perfectamente organizados, que se movían coordinadamente, que contaban con inmensos recursos para defender sus intereses –oficinas, equipos técnicos, publicistas y embaucadores inescrupulosos aptos para todo servicio- y que, además, contaban con el incondicional apoyo de “sus gobiernos”, articulados para hacer frente a los desafíos de la coyuntura bajo el liderazgo de los Estados Unidos. Esta abrumadora coalición de los acreedores generaba además un discurso, permanentemente reproducido por la “comunidad financiera internacional” y sus representantes políticos encargados de gestionar la crisis capitalista, advirtiendo sobre los inmensos riesgos que acarrearía, para los deudores, imitar el modelo organizativo de sus acreedores. Nosotros actuamos concertadamente, ustedes háganlo por separado: ese era el consejo que procedía del centro imperial y que repetían insistentemente sus epígonos en el Tercer Mundo

En su profético discurso Fidel denunciaba los errores y la inconveniencia de

las estrategias nacionales individualistas de resolución de la crisis de la deuda. Los tímidos amagues efectuados por algunos gobiernos para promover una solución colectiva de la crisis –principalmente la creación del Grupo de Cartagena, integrado por los más grandes deudores de América Latina pero excluyendo irracionalmente a la gran mayoría de los países de la región- fueron eficazmente neutralizados por Ronald Reagan, sus aliados en el Primer Mundo y sus compinches en el Tercero. Según el enfoque “caso por caso” auspiciado por la Casa Blanca los gobiernos que optasen por una negociación individual de la crisis de la deuda -es decir, que traicionaran a las otras víctimas del sistema- serían recompensado por un tratamiento especial, más considerado y condescendiente, que el que obtendrían si es que elegían la escabrosa y desaconsejada senda de la negociación colectiva frente al club de acreedores. Como rapaces patronos sabían que, en momentos de crisis, valía la pena invertir unos dólares más para romper una huelga contratando esquiroles. Aplicaron la misma táctica en las relaciones internacionales y, desgraciadamente, encontraron más de un voluntario para hacer el trabajo, quebrando definitivamente la posibilidad de establecer una concertación estratégica entre las naciones sometidas al imperialismo y al yugo de la deuda.

Los gobiernos de nuestras pseudo-democracias capitularon uno tras otro, hundidos para siempre en el deshonor, y aceptaron la negociación individual, seducidos por las promesas de un trato diferencial. Todos, sin excepción, fueron prolijamente estafados por el tahúr imperialista. Y nuestros países terminaron todos más endeudados que antes, después de haber pagado miles de millones de dólares a sus acreedores durante un cuarto de siglo.

Si bien Fidel concluyó su discurso planteando la imposibilidad matemática de pagar la deuda, la anulación que proponía se fundaba en otros factores de superior importancia: factores políticos y morales.

En primer lugar, en las insuperables dificultades políticas con que se enfrentarían los nacientes gobiernos democráticos de la región para imponer los programas de ajuste y estabilización requeridos por los “perros guardianes” económicos del sistema: el FMI, el BM, el BID y la OMC. Tales programas implicaban una interminable sucesión de ajustes que, a la larga, serían insostenibles en democracia. O que, si lo fueran, terminarían por desnaturalizar y erosionar, quizás irreparablemente, la incipiente legitimidad de las nacientes democracias de la región.

En segundo lugar existía todo tipo de consideraciones éticas, religiosas y filosóficas que demostraban inequívocamente la inmoralidad de la deuda, su carácter insanablemente ilegítimo y fraudulento, que conllevaba a “la más flagrante y brutal violación de los derechos humanos que pueda concebirse.” (p. 49) Un ejemplo era suficiente: el informe del Director de la UNICEF que decía que si los países de América Latina tuvieran los niveles de salud que Cuba ofrece a su población se salvarían de morir nada menos que 800.000 niños por año. ¿Quién si no el imperialismo y sus gobiernos-clientes, dóciles sirvientes de sus menores deseos y siempre atentos a sus intereses, deben responsabilizarse por tamaño genocidio, ejecutado fría y silenciosamente todos los días?

La responsabilidad de los intelectuales.

Pero, conviene también preguntarse por la responsabilidad que les cabe en la producción y ocultamiento de este genocidio a tecnócratas e intelectuales, sobre todo los pertenecientes a esa variedad que Alfonso Sastre ha magistralmente denominado los “intelectuales bienpensantes.” Tecnócratas, casi siempre economistas ortodoxos para quienes la vida humana es un simple número en una ecuación econométrica, y que en épocas como éstas -que condenan a 100.000 personas por día a morir a causa del hambre y enfermedades prevenibles, 35.000 de los cuales son niños- hacen gala de una ilusoria neutralidad y equidistancia, buscando refugio en supuestos imperativos técnicos que culminan en la exaltación del pensamiento único y en la justificación de lo injustificable. Otros, refractarios a tecnicismos de cualquier tipo, prefieren envolverse en las tinieblas de una retórica pseudo-humanista que, en sus dichos, rinde culto sin concesiones a los más excelsos valores del espíritu humano pero que, en su práctica, terminan convalidando las mayores atrocidades.

Intelectuales que, como reconoce Mario Vargas Llosa en su libro El lenguaje de la pasión se dedican incansablemente a “la gratísima tarea de fabricar mentiras que parezcan verdades.” [ii] (p. 90), algo que los “bienpensantes” hacen en sus novelas, lo que no está nada mal, sino también en sus envenenados artículos de opinión, lo que está muy mal porque constituye una estafa al lector, y que la prensa capitalista reproduce en todo el mundo condenando a Cuba y a Fidel; a Venezuela y a Chávez; al MST brasileño y los zapatistas mexicanos. En fin, a todos cuantos tengan la osadía de desafiar la dominación del capital.

Intelectuales y prensa que, sin embargo, callan miserablemente ante los crímenes y las violaciones a los derechos humanos que a diario comete el imperialismo como, para nombrar sólo la más reciente, el cobarde asesinato del patriota puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos perpetrado por el FBI y otras fuerzas represivas del imperio. ¡Imagínense el griterío que habrían armado los Vargas Llosa, padre e hijo, los Carlos Alberto Montaner, las Zoe Valdéz, los famosos “Reporteros sin Fronteras” -en suma y parafraseando el título de un libro de los primeros- “los perfectos idiotas colonizados” por el imperio si algo levemente parecido hubiese ocurrido en Cuba o Venezuela! Peor aún, piensen lo que podrían haber dicho nuestros “bienpensantes” si un dirigente opositor hubiese sido apaleado por la policía en Cuba o Venezuela. Su santa indignación habría alcanzado alturas olímpicas, descerrajando atronadoras declaraciones que habrían inundado día y noche la televisión mundial, mientras que toda la llamada “prensa seria” internacional reproduciría sus “mentiras que parecen verdades” por semanas y semanas. Y sin embargo, ante un crimen alevoso como el cometido en Puerto Rico, estos patéticos bufones del cowboy tejano se llamaron a un ignominioso mutismo, un silencio que los delata en su condición de farsantes a sueldo del imperio, gente a la que se le paga para que hablen y también para que callen, para fabricar impunemente esas mentiras que parecen verdades mientras se los rodea de un halo de inmaculada moralidad cívica.

Sería larga la lista de los cómplices del imperio en esta hora trágica para la civilización. ¿Dónde están, por ejemplo, esos atildados gobernantes europeos, cuyo sueño es perturbado sin clemencia por la sola visión de las amenazas que se ciernen sobre la libertad política en Cuba y Venezuela y que sólo encuentran consuelo planeando hacer negocios con China? ¿Y que hay de los diplomáticos del Viejo Continente que incansablemente condenan a Cuba por su inclaudicable defensa de los derechos humanos y la democracia verdadera, y a Venezuela por su pretensión de abrir paso al socialismo del siglo XXI? ¿Se reunirán ahora el Consejo de Europa, o el Parlamento Europeo, para sancionar a los Estados Unidos por acribillar, al mejor estilo de los gangsters de Chicago de los años treinta, a un patriota septuagenario, enfermo y desarmado? ¿Qué harán en la próxima sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra? ¿Tendrán la valentía de denunciar este crimen cometido por el imperio en una de sus provincias cautivas? Y nuestra OEA, ¿convocará de urgencia a la Srta. Rice para amonestarla severamente por esta nueva muestra de terrorismo de estado cometida en tierras americanas?

Elementos para un balance.

Para terminar, y resumiendo, porque en esta mesa tengo el honor de estar acompañado por algunos de los mejores economistas del mundo, quiero decir que, en consonancia con el discurso de Fidel de 1985:

1°) La deuda demostró ser impagable.

Según los datos publicados por el Comité por la Anulación de la Deuda de los países del Tercer Mundo (CADTM), que lidera Eric Toussaint desde Bélgica, la deuda externa total pasó de 580.000 millones de dólares en 1980 a 2.400.000 millones de dólares (es decir, dos billones cuatrocientos mil millones de dólares) en el 2002.

Por cada dólar adeudado en 1980 los países del Tercer Mundo ya habían pagado, al año 2001, 8 dólares, y todavía debían 4 dólares más.

Pablo González Casanova ha demostrado que las transferencias de excedentes desde la periferia hacia el capitalismo metropolitano en los veintitrés años comprendidos entre 1972 y 1995 llegó a la fabulosa cifra de 4,5 billones de dólares (o sea, 4.500.000 millones de dólares). Cálculos efectuados a la luz de esta metodología exclusivamente para América Latina por Saxe-Fernández y Núñez arrojan una cifra “que supera los 2 billones de dólares tributados en dos décadas de neoliberalismo globalizador, cifra cuya magnitud equivale al PIB combinado de todos los países de América Latina y el Caribe en 1997.” [iii]

En conclusión: los países de América Latina y el Caribe han pagado entre cinco y seis veces la deuda externa original, pese a lo cual todos ellos están más endeudados que antes

Este perverso “milagro económico” ha tenido gravísimas consecuencias sobre la región, al aumentar exponencialmente el número de pobres e indigentes y al comprimir los horizontes vitales de la gran mayoría de nuestra población, aún entre los “afortunados” que se sitúan por encima de la raquítica “línea de la pobreza” usualmente utilizada por tecnócratas y expertos -que ganan suculentos sueldos y que, como los de las instituciones financieras internacionales, ni siquiera pagan impuestos- para discriminar entre pobres e indigentes y quienes no lo son.

2° ) Sobre los planes Marshall y Brady

Y en relación al Plan Marshall, debemos reconocer que ahí el Comandante se equivocó. Dijo en su discurso de 1985 que no se necesitaría uno sino veinte planes Marshall para resolver el problema de la deuda. (pg. 43) Pero según Eric Toussaint, en su documentadísimo libro La Bolsa o la Vida, y más recientemente en el sitio web del CADTM entre 1980 y 2002 los pueblos del Tercer Mundo enviaron, a sus acreedores del Norte, ¡una suma equivalente a 51 Planes Marshall! [iv] Si sumamos lo que siguieron enviando en estos últimos cinco años seguramente estaremos en una cifra cercana a los sesenta planes Marshall. Fidel se equivocó: ¡pecó de optimista, de voluntarista! Ni sus refinados análisis pudieron prever un despojo tan fenomenal y desorbitado de nuestras riquezas.

¿Y del Plan Brady, tan alabado por los políticos de nuestras transiciones democráticas? ¿Quién se acuerda ahora del famoso Plan Brady según el cual, una vez firmado por nuestros países, el tema de la deuda externa quedaría definitivamente relegado al olvido? Argentina lo firmó en 1993, de la mano de ese verdadero “eje del mal” formado por Menem y Cavallo. El resultado: la deuda pasó de 65.000 millones a 113.000 millones de dólares en 1999, poco después de que por seguir a rajatabla todas y cada una de las recomendaciones del Consenso de Washington la Argentina se desbarrancara en la más profunda y extensa recesión económica de su historia. Pero como era buen negocio prestarle a ese país el gobierno de De la Rúa, cuando su ministro de Economía era el actual Secretario General de la CEPAL, José Luis Machinea obtuvo gracias a la bendición del FMI un “blindaje financiero” cercano a los veinte mil millones de dólares, mismo que estuvo bien lejos de proteger a la economía argentina pero que sirvió para financiar la acelerada fuga de capitales ante su inminente derrumbe. Esa medida fue seguida por otra, igualmente especulativa e igualmente auspiciada por el FMI, el “megacanje” de una parte de la deuda externa cuyo más inmediato resultado fue la jugosa comisión de veinte millones de dólares que cobró un puñado de bancos norteamericanos por hacer un par de asientos contables en sus libros. Cuando Rodríguez Saá declaró el default, a fines de 2001, el país que había sido hasta ese entonces un pagador ejemplar, a costa de la destrucción del estado y el hambre del pueblo, debía 122.000 millones de dólares, casi el doble de lo adeudado al firmarse el Plan Brady. Todo un éxito, sin duda, para los banqueros.

3°) La deuda externa, cual un cáncer, terminó por debilitar a las nacientes democracias del continente.

El costo de aplicar las políticas recomendadas por el Consenso de Washington fue enorme también desde el punto de vista político. Desde el discurso de Fidel hasta hoy no menos de 16 gobiernos de América Latina fueron desalojados del poder en medio de graves crisis económicas y sociales. En los últimos años en tres ocasiones en Ecuador, dos en Bolivia, una en Perú y Argentina. Y si vamos para atrás tenemos la caída de Collor de Melo y Carlos Andrés Pérez, en Brasil y Venezuela respectivamente. Y antes el traspaso adelantado del poder de Alfonsín a Menem en medio del incendio hiperinflacionario de la Argentina de 1989.

La deuda externa y las brutales condicionalidades impuestas por el FMI para su eterno –y altamente rentable- refinanciamiento fueron las grandes responsables del profundo desprestigio en que han caído los mal llamados gobiernos democráticos de la región, en realidad curiosa mezcla de regímenes plutocráticos, es decir, al servicio de los ricos, pero elegidos, al revés de los antiguos regímenes oligárquicos, por una crecientemente desencantada, apática y abstencionista ciudadanía. La democracia fue definida por Abraham Lincoln como el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Nuestras “democracias” son otra cosa: gobiernos de los mercados, por los mercados y para los mercados. Es decir, plutocracias en el más puro sentido de la filosofía política clásica.

Según un estudio del PNUD si en 1997 el 41 % de la población latinoamericana declaraba estar satisfecha con sus gobiernos democráticos esta cifra descendía a 29 % en el 2004. Es decir, que menos de un tercio de los habitantes de esos países estaba satisfecho con sus gobiernos. Presumo que Cuba no fue incluida en la muestra de 18 países de la región seguramente porque se la consideró apriorísticamente como no-democrática, por lo cual carecía de sentido preguntarle a los cubanos si estaban o no satisfechos con su democracia. En esa misma encuesta sólo el 19 % declaraba su beneplácito con el funcionamiento de la economía de mercado, pese a que sus publicistas se desgañitan cada día proclamando sus incomparables virtudes. En el país en el cual la economía de mercado contaba con mayor porcentaje de aprobación, Chile, esta proporción apenas llegaba al 36 %. Lamentablemente no se tienen noticias de que, salvo Chávez en Venezuela, alguno de los gobiernos involucrados haya decidido someter su mandato a un referendum revocatorio de mandato. Ninguno demostró tampoco mayor preocupación por el bajísimo nivel de aprobación que gozaba la economía de mercado, cuyos milagrosos “efectos de derrame” tanto benefician a los pobres. No hay información hasta ahora que gobierno alguno haya decidido someter a votación si, dado el bajo nivel de aceptación de la economía de mercado, se continúa con la misma o se ensaya algún otro sistema económico alternativo.

Por último, la encuesta del PNUD le preguntó a 231 líderes de la región, entre los cuales varios ex-presidentes, ex- ministros y grandes empresarios quiénes realmente mandaban en América Latina. La respuesta es sumamente aleccionadora, sobre todo por venir de quienes viene: el 80 % declaró que quienes realmente mandaban en sus países eran las grandes corporaciones transnacionales y el capital financiero, seguido, en un 65 % de los casos, por la prensa y los grandes medios de comunicación. Esos son los verdaderos factores de poder en nuestras mal llamadas democracias. Sólo uno de cada tres líderes creía que quienes prevalecían eran nuestros devaluados presidentes. La tan controvertida afirmación de Marx y Engels contenida en el Manifiesto Comunista y que decía que el “Estado es el comité que administra los negocios conjuntos de la clase burguesa” obtiene ahora una sonora ratificación de fuentes insospechadas de contaminación alguna con el virus del comunismo. Son los propios burgueses y sus representantes políticos quienes ratifican la tesis de aquellos autores.

Esta fenomenal crisis política e ideológica, cuyas consecuencias a futuro son impredecibles, se la debemos al imperialismo, la deuda externa y el Consenso de Washington.

4°) La crisis moral.

La globalización neoliberal, etapa superior del imperialismo, trajo consigo una crisis moral que la deuda externa no ha hecho sino profundizar.

Una crisis que se manifiesta en la corrupción sistemática que implica el traspaso de miles de millones de dólares de los países del Tercer Mundo a los centros hegemónicos del imperio, y principalmente a los Estados Unidos, indispensable eje articulador del sistema, traspaso que se efectiviza sin mínimos controles de probidad y honestidad administrativas. Todo eso mientras nuestros pueblos quedan sumidos en la miseria, nuestros recursos naturales son saqueados a mansalva, y nuestro medio ambiente y la biodiversidad convertidos en viles mercancías, al igual que el trabajo humano, y sujetos a una ilimitada depredación.

Crisis moral, también, la que nos hace aparecer como deudores cuando en realidad, como lo demuestran sobradamente las organizaciones y movimientos sociales que convocaron a este encuentro, nuestros pueblos son los verdaderos acreedores de una deuda histórica, social, ecológica y cultural contraída por siglos de dominación imperialista. Una deuda que es ilegítima, ilegal, injusta e inmoral, y que por lo tanto debe ser anulada de inmediato. Como si estas consideraciones no fueran suficientes, porque ya ha sido pagada en numerosas oportunidades.

Por eso cuando vemos a algún que otro pequeño economista del establishment rasgarse las vestiduras ante la posibilidad de que no paguemos la deuda y advertirnos las amenazas que se cernirían sobre nosotros en caso de no “honrar nuestros compromisos” deberíamos recordarle que obrar según sus consejos sería algo así como pretender que una persona que ha sido asaltada por una pandilla de bandidos que la despoja de todos sus bienes se esmere por honrar los compromisos derivados de una tal situación. O que un pequeño comerciante, extorsionado por la mafia, honre el compromiso de pagar, reiteradamente, lo exigido por aquella para garantizar la protección de su humilde local. Este símil entre la operación de la mafia y al modus operandi del imperialismo no es para nada casual ni anecdótico.

No es muy diferente la situación de nuestros países en relación a la deuda externa. La literatura sobre el tema de la “deuda odiosa,” como lo recuerda Noam Chomsky en varios de sus escritos, ha crecido llamativamente. La génesis de esta concepción se remonta a la guerra entre España y los Estados Unidos. Cuando éstos tomaron posesión de Cuba, en 1898, procedieron a dar por cancelada la deuda que la isla tenía con España debido a que “la misma se impuso sobre el pueblo de Cuba sin su consentimiento y por la fuerza de las armas.” Veinticinco años más tarde esta misma doctrina fue utilizada para avalar la cancelación de la deuda que había contraído un dictador costarricense con el Royal Bank of Canada. Gran Bretaña presentó una reclamación que condujo al arbitraje a cargo de la Corte Suprema de los Estados Unidos. El fallo refrendado por el propio presidente de la Corte, Howard Taft, se encuadró en la doctrina de la “deuda odiosa” y dispuso que dado que el banco había prestado el dinero a un gobernante ilegítimo, en un país sin controles democráticos ni libertad de pensamiento y para un uso no legítimo, la petición británica fue desestimada. Más recientemente, el gobierno de George Bush anuló la deuda de Irak por haber sido contraída bajo el régimen dictatorial de Saddam Hussein. El hecho de que estas experiencias no hayan sido incorporadas a la agenda de discusiones sobre la deuda externa nada tiene que ver con cuestiones legales, económicas o técnicas. Se trata simplemente de una cuestión de correlación de fuerzas en el plano internacional, que hace que las naciones endeudadas acepten los términos que les imponen sus acreedores. Pero nada indica que dicha correlación de fuerzas sea inalterable.

Por último, ¿cómo desconocer que la deuda externa se ha convertido en un gigantesco tributo neocolonial que los países de la periferia abonan a las burguesías y gobiernos del centro del sistema? Por eso la renegociación de la deuda se ha constituido, tanto como el cobro de sus servicios, en una de las principales fuentes de ganancias del capital financiero. Este hecho desnudo queda oculto, sin embargo, por la cantidad impresionante de prejuicios, “mentiras que parecen verdades” y datos amañados que permanentemente presenta la “prensa especializada” disfrazada de información objetiva y veraz.

Así se escucha con frecuencia decir que si el Tercer Mundo no pagara su deuda se produciría un cataclismo financiero internacional que arrojaría la economía mundial a una depresión peor aún que la de los años treinta. Esta imagen catastrofista y extorsiva contrasta brutalmente con los sobrios datos que expone Eric Toussaint y que demuestran que las naciones de la periferia son responsables por apenas un 10 porciento de la deuda externa del planeta, y que los gastos militares de poco más de dos años alcanzarían para cancelarla por completo. La abrumadora mayoría de la deuda corresponde a los Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y el resto del mundo desarrollado. Sin embargo, ¡este noventa porciento no constituye un problema; el diez por ciento del Tercer Mundo sí! [v] En realidad, la deuda ha sido uno de los mecanismos favoritos de la gran burguesia financiera internacional para asegurarse ingresos estables, gestionados políticamente por sus gobiernos con el auxilio de sus perros guardianes del FMI y el BM. Estas genencias les permiten construir una red de seguridad financiera que los faculta para encarar operaciones de alto riesgo, contando con el seguro respaldo de las suculentas ganancias garantizadas por la intervención directa de las potencias capitalistas al exigir el pago de los servicios de la deuda externa, promover la interminable renegociación de la misma y al imponer las fatídicas “condicionalidades” que potencian la rentabilidad de todas sus operaciones en la periferia del sistema.

Por eso es imprescindible seguir librando esta crucial batalla de ideas, a la que hace ya mucho nos convocara Fidel. El imperialismo ha quedado huérfano de ideas, y nunca tuvo valores. Sólo le quedan las armas. Y en su célebre alegato luego del fallido asalto al Cuartel Moncada, Fidel decía al respecto, citando a Martí, que “un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército.” [vi] El imperialismo podrá prevalecer por las armas, pero al no tener más ideas ni valores su victoria no será duradera. Bien lo anotaba, hace casi dos siglos y medios, un gran filósofo, Jean-Jacques Rousseau, al comentar que: “Si Roma y Esparta perecieron, ¿que imperio puede aspirar a perdurar eternamente?” La Roma americana seguramente no habrá de desmentir la sabiduría del filósofo.

Muchas gracias.

[i] Las notas del discurso del Comandante Fidel Castro Ruz corresponden a la edición conmemorativa del discurso pronunciado el 3 de Agosto de 1985 en la Sala 1 del Palacio de Convenciones de La Habana, Cuba, bajo el título Conciencia ante la crisis (La Habana: Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 2005).

[ii] Mario Vargas Llosa, El lenguaje de la pasión (Buenos Aires: Aguilar, 2001), p. 90.

[iii] Gonzalez Casanova, Pablo La explotación global (México: CEIICH/UNAM:1998) y Saxe-Fernández, John; James Petras; Henry Veltmeyer y Omar Núñez 2001 Globalización, Imperialismo y Clase Social (Buenos Aires y México: Grupo Editorial Lumen/Humanitas), pp. 105 y 111.

[iv] Eric Toussaint, La Bolsa o la Vida (Buenos Aires: CLACSO, 2004). El cálculo publicado en este libro, para el período 1980-2000 era de 43 planes Marshall. Cf. p. 178.

[v] Ibid., pp. 50-51.

[vi] Fidel Castro Ruz, La Historia me Absolverá . Edición definitiva y anotada. (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2005), pp. 41-42.

Atilio A. Boron. CLACSO/Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales

17/06/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Justicia, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

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