America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Un buen análisis político latinoamericano- Ernesto Laclau: “Puede haber Congresos con una voluntad antidemocrática”


Por:  Alejandra Rodríguez y Exequiel Siddig

esiddig@miradasalsur.com

Contra la moda que reivindica el parlamentarismo europeo, defiende la necesidad de presidencialismos fuertes en Latinoamérica. Se declara partidario de la reelección indefinida.

Hace una década, América del Sur comenzaba el largo e inexorable periplo de tocar fondo, una serie de crisis que detonarían jornadas de crispación antineoliberal masiva. Los ejemplos son conocidos. El 26 de febrero de 1989, el gobierno venezolano de Carlos Andrés Pérez, conchabado con el FMI y su paquete económico, subía el 30% del precio de la nafta. Esta decisión desembocaría, tres días más tarde, en el llamado “Caracazo”. De este y otros ajustes anteriores, surgiría diez años más tarde la “Revolución Bolivariana”.
En Bolivia, la “Guerra del Gas”, la privatización del agua y el atosigamiento anticocacolero del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada parirían, en enero de 2006, al primer presidente aymara y el primer Estado del mundo constitucionalmente plurinacional.
En Ecuador, la traición electoral del presidente Lucio Gutiérrez al Partido de Unidad Plurinacional Pachakutik llevaría a la presidencia, en 2007, a un cuadro formado en Harvard pero con la mirada puesta en la reivindicación nacionalista de una economía totalmente dolarizada.
A los liderazgos de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, los críticos conservadores los han acusado de abrevar en la tradición populista latinoamericana, un régimen con una presunta tendencia autoritaria. Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, así como el de Fernando Lugo, son atacados con los mismos argumentos. “Pero la amenaza real a la democracia viene de la oligarquía neoliberal”, tercia Ernesto Laclau, uno de los más reconocidos politólogos argentinos, profesor hace más de 35 años en la Universidad de Essex, Inglaterra, donde reside.
Vino a dar clases en el Centro de Estudios del Discurso y las Identidades Sociopolíticas de la Universidad de San Martín, un instituto creado en 2007 a su amparo y del que es su director honorario. Sin embargo, su presencia en el país tiene una intención política definida. Contra la moda que reivindica el parlamentarismo europeo como la panacea de las nuevas democracias en Latinoamérica, Laclau redobla la apuesta y defiende la necesidad de presidencialismos fuertes.
“Un proceso de democratización como el que han experimentado Venezuela y Bolivia serían impensables sin la figura de Chávez y de Evo”, dice en su casa, cerca de Plaza San Martín, antes de regresar a su cátedra en Colchester, Inglaterra. “Para las democracias latinoamericanas, soy partidario de la reelección presidencial indefinida. No en el sentido de que vayan a elegirse presidentes de por vida, sino de que éstos puedan presentarse a elecciones una y otra vez. Porque cuando la voluntad colectiva de cambio se ha aglutinado alrededor de ciertos significantes, imágenes y nombres, la discontinuidad de ese proceso puede llevar a la reconstrucción del viejo régimen sobre la base de diluir el poder en una serie de comités y corporaciones de distinto tipo”.

–¿Pueden existir Congresos antidemocráticos hoy en América Latina?
–¿Con una voluntad antidemocrática? Sí, claro que puede haber.
–¿Y en el caso del Congreso argentino actual?
–La oposición fue demasiado estúpida para hacer pleno uso de las posibilidades que se le plantearon. Pero, evidentemente, la tendencia a transformar el Congreso en una forma de coartar la acción del Poder Ejecutivo se movía en una dirección corporativa antidemocrática.
–¿En qué ocasiones, por ejemplo?
–En muchas circunstancias. Una fue intentar tomar por asalto todas las comisiones del Congreso, aprovechando una mayoría circunstancial e ignorando la proporción de los votos que el pueblo había expresado en las elecciones.

En su ya clásico libro La razón populista, Laclau intentaba alejarse de la percepción eurocéntrica del populismo como un régimen político tendiente a menguar los valores de la democracia representativa. “El populismo es simplemente un modo de construir lo político”, escribía. Se trata de un discurso que divide a la sociedad e interpela a los de abajo, confrontándolos con los que detentan el poder. En el populismo, hay “una dicotomización del espacio público”, aunque no tiene un signo político determinado. Puede ser de izquierda o de derecha. Para Laclau, “populistas fueron tanto el fascismo italiano como el maoísmo”.
Desde su perspectiva, la imprecisión del vocablo ayudó a su ninguneo tanto en la teoría como en la retórica política. En principio, el populismo no se asemeja al entramado de relaciones clientelísticas que compran una identificación basada en la oportunidad (lo que en mal criollo equivaldría a “van por el chori y la coca”). Tampoco cabe la acusación de que se trata de un sistema de manipulación de masas bajo la apelación a los “bajos instintos” de la comunidad no letrada.
Finalmente, es falso pensar que el populismo erige un liderazgo demagógico que traiciona la voluntad popular. En este punto, y como precisó en su conferencia “Populismo y democracia” , en el Hotel Bauen el 5 de mayo último, Laclau piensa con Derrida que no hay un modelo puro al que el representante se deba ceñir, sino que hay sólo representación. “Es una relación doble, que va del representado al representante y viceversa. Algo cambia en el proceso: el político elabora un discurso para equiparar la demanda de un grupo al interés nacional y, al mismo tiempo, ese discurso altera la identidad de ese grupo”.

El ejemplo del peronismo. Para explicar su teoría sobre el populismo, Laclau recurre al peronismo. En el régimen oligárquico argentino previo a la crisis del ’30, las demandas sociales se abastecían individualmente a través de un esquema de punteros políticos, caudillos y congresales (“doctores”), de modo que no existiera identificación de las demandas de los diferentes grupos entre sí (“lógica de la diferencia”).
La cultura de la resistencia creada a causa de las demandas no satisfechas de los migrantes internos de las décadas del ’30-’40, crearon entre sí una “lógica de la equivalencia”, en el sentido que las demandas se identificaron en su orfandad estatal. “El peronismo tenía un discurso puramente equivalencial”, afirma Laclau. “La gente ya no necesitaba el favor personal de un puntero para acceder al médico, porque la organización social nueva había construido un hospital sindical.”
En definitiva, el populismo laclausiano tiene tres dimensiones: la integración de una multiplicidad de demandas en una “cadena equivalencial”; la formulación de una frontera interna que divide el campo social en arriba/abajo; y la consolidación de la cadena equivalencial en una identidad popular que excede la simple suma de los lazos solidarios entre las demandas.

–A la luz de los procesos de crisis económica y reconfiguración del campo popular en lo que va del siglo en América Latina, ¿qué sistema político conviene a la región?
–Hoy América Latina se debate entre el camino de las democracias nacional-populares y la parlamentarización del poder con el objetivo de imposibilitar llevar a cabo los cambios sociales. En la experiencia democrática de las masas latinoamericanas hay, por un lado, una tendencia administrativista, oligárquica o tecnocrática, que consiste en diluir el poder en una serie de instituciones corporativas. Por otro lado, una tendencia populista que lleva a la consolidación del poder alrededor de ciertos centros. Ahora, esos centros tienen como punto importante de referencia la concentración en ciertas figuras. Eso puede tener una dirección de derecha o de izquierda. El gaullismo en Francia, la V República, hubiera sido impensable sin la concentración simbólica de una nueva figura: De Gaulle. O sea, que no es una cuestión de la ideología del régimen, sino de la existencia de un discurso que divide a la sociedad en dos campos antagónicos. En América Latina, se da una combinación bastante sana entre un institucionalismo reafirmado –porque ya no hay regímenes que estén invocando la destrucción de las instituciones del Estado liberal; es decir, nadie está proponiendo la derogación de la división de poderes– y el momento de un Poder Ejecutivo fuerte con fuertes identificaciones colectivas.
–¿Hay diferencias en la apelación a “los de abajo” entre el gobierno de Néstor Kirchner y el de Cristina Fernández? Por ejemplo, Libres del Sur o Barrios de Pie son movimientos sociales que alguna vez formaron parte de la “transversalidad” kirchnerista, pero hoy están por fuera del dispositivo de poder estatal.
–Hay que retomar una perspectiva histórica. En la Argentina, después de la crisis del 2001, hubo una enorme expansión horizontal de la protesta social: las fábricas recuperadas, los piqueteros y toda esa serie de fenómenos similares. La limitación de toda esa onda expansiva de la protesta social –que lanzó a la esfera pública a grupos que nunca habían participado de ella– fue que no logró traducir sus efectos al nivel político. El lema era “que se vayan todos”. Pero decir que se vayan todos, implica que siempre se va a quedar alguno.
–¿Por qué?
–Porque el poder como tal no puede desaparecer. Y si ese uno no ha sido elegido por el campo popular, posiblemente no va a seguir una orientación de tipo popular. De modo que llegamos a las elecciones de 2003 con una bajísima participación ciudadana en el sistema político. Las cosas salieron bien porque, por esos avatares impredecibles de la política peronista, el que fue elegido fue Kirchner. Pero si hubiesen sido elegidos De La Sota o Reutemann, no quiero pensar dónde estaríamos ahora. Todas las posibilidades de ajuste económico hubiesen sido implementadas, la protesta popular hubiese sido acallada de una forma u otra. Kirchner tuvo la virtud de darse cuenta de que toda esa expansión horizontal tenía que complementarse con una penetración vertical de efectos en el nivel del sistema político. Y tuvo una política de incorporación de sectores en ese sentido. Esa política, muy lejos de haber triunfado totalmente, es una cierta dirección en la cual el proceso comenzó a moverse. Esa combinación entre expansión horizontal e integración vertical es lo que define finalmente la calidad de un sistema democrático.
–¿Cuáles son los bordes del “campo popular”, cómo se constituye? ¿El peón ganadero que vota una opción de derecha como De Narváez compone el campo popular? ¿Y el taxista que celebra la xenofobia radial de González Oro? ¿Y el politólogo progre que no tiene militancia en una organización social?
–¿Cómo decirlo a priori? Eso es imposible. Lo seguro es que cualquier política de constitución del campo popular tiene que actuar sobre esos sectores. Para ganarlos. Finalmente, toda la movilización del campo en el 2008 fue una movilización contrahegemónica, que consiguió que muchas demandas populares, que debieron ser parte del campo popular, se situaran en la vereda de enfrente. Ahora hay que reconquistar ese espacio, es decisivo. El campo popular no es una entidad que se pueda definir platónicamente en abstracto; el campo popular es un área expansiva o regresiva. En mi teoría, he tratado no sólo de hablar de “significantes vacíos” (sin significados taxativos), que implica el campo popular, sino de “significantes flotantes”, porque muchas demandas democráticas pueden ser reabsorbidas por un polo reaccionario.
–¿Es por eso que el populismo no es una ideología?
–Claro. Insisto en esto: el populismo es una forma de construcción de la política sobre la base de la dicotomización del espacio social. Eso se puede hacer desde las ideologías más diversas. El fascismo absorbió demandas democráticas en una onda expansiva que era profundamente antidemocrática. El nazismo hizo lo mismo en Alemania. Siempre hay una cierta área de indiferencia política sobre la cual la acción va a ser necesaria. Es exactamente lo que Gramsci denominaba una “guerra de posición”, en la cual las trincheras se van desplazando constantemente de un punto al otro.
–Respecto del reclamo por la “inseguridad”, le pido una reflexión. Hagamos un itinerario caprichoso. Comienza, tal vez, a partir de las primeras tomas de rehenes con De la Rúa, y con la vocación mediática de “vender” una imagen de Buenos Aires como una ciudad bogotizada. Comienza a presentarse a “los delincuentes” como el enemigo interno contra un “nosotros” trabajador y honrado. Luego aparece Juan Carlos Blumberg y la modificación de la ley para bajar la edad de imputación de los delitos. Continúa con la reacción de este gobierno, con el ministro Aníbal Fernández discerniendo entre “inseguridad” y “sensación de inseguridad”. Hoy, finalmente, es una demanda instalada en todos los sectores de la política.
–El discurso sobre la inseguridad es un típico discurso por el que el espacio de la derecha se va reconfigurando. En el caso Blumberg, fue una burbuja que explotó, porque trataron de hacer olas en una dirección política de derecha, en la cual las cadenas equivalenciales que trataban de formar eran imposibles. Simplemente, la gente no se la creyó y, después de un tiempo, se encontraron aislados, a tal punto que Blumberg ha desaparecido como fenómeno político. El significante de la inseguridad es típicamente “flotante” porque, por un lado, hay demandas reales alrededor de la seguridad (que tienen que ser parte de una política progresista de Estado), pero por otro, esa demanda es tan fluida que puede ser articulada como un elemento que organice el discurso conservador de la derecha, que insiste en la represión. Y que quiere extender la idea de inseguridad sobre fenómenos que la exceden, como los piqueteros o los asambleístas de Gualeguaychú. El típico discurso de lo que en inglés se conoce como law and order .
–En este retorno de lo político, ¿cree que las generaciones post dictadura en la Argentina descubrieron la política, finalmente?
–Por supuesto. De hecho, la situación es mucho mejor ahora que hace 10 años. Es el momento de politización mayor. La participación política juvenil es visible, hay lenguajes políticos nuevos. Ahora, cuando doy conferencias, encuentro un esfuerzo en los auditorios juveniles por ligar la discusión teórica a problemas concretos que están experimentando. Hace 15 años, la gente se quedaba en un nivel teórico abstracto y la relación con la política concreta no existía. Hoy todo el mundo discute acerca del kirchnerismo, hasta qué punto es la izquierda o no lo es. Sin dudas vivimos un momento mucho más vivo, que me recuerda a los años ’60.

HOBSBAWN, EL MENTOR
El acervo intelectual del profesor Ernesto Laclau abreva en aguas intelectuales tan eclécticas como el posmarxismo gramsciano, la deconstrucción à la Derrida y el psicoanálisis de Jacques Lacan. Su primera obra, Política e ideología en la teoría marxista: capitalismo, fascismo, populismo (1978), ya descubría su universo de temas. Con su esposa, Chantal Mouffe, escribió un clásico de la ciencia política, Hegemonía y estrategia socialista (1985), del que Ricardo Forster y otros celebraron sus 25 años en la última Feria del Libro.
Formado en la UBA durante los primeros ’60, Laclau militó en la izquierda nacional con Jorge Abelardo Ramos y dirigió el semanario del partido Lucha Obrera. El responsable de su mudanza a Inglaterra fue uno de los más prestigiosos historiadores del siglo XX, Eric Hobsbawn.
“En el ’66, después de graduarme, obtuve mi primer cargo en la Universidad de Tucumán, con tan buena suerte que a los seis meses vino el golpe de Onganía. No fue un golpe terriblemente represivo pero, de todos modos, mil profesores universitarios quedaron afuera; yo fui uno de ellos. De modo que volví a Buenos Aires a trabajar en el Instituto Di Tella, en un proyecto de investigación cuyo asesor era Hobsbawn. A él le gustó mi trabajo y me preguntó si quería que me ayudara a conseguir una beca en la Universidad de Oxford para hacer mi doctorado. Le dije que sí. Jamás había pensado en ir a estudiar a Inglaterra. Estuve en Oxford desde 1969 hasta el ’72. Ese año estuve por volver a la Argentina, pero en el ’73 conseguí un fellowship en la Universidad de Essex. Después, la situación política se deterioró y ya no pude volver al país.”

Miradas al Sur

17/06/2010 Publicado por | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Oliver Stone puso su lente mirando al sur


Fervor latino

Foto: Pablo Stubrin

03-06-2010 /  Un equipo de Veintitrés compartió con el director la presentación en Venezuela de su documental. La idolatría por Hugo Chávez. La visión de la gente en la calle.

Por Martín Mazzini (desde Caracas)
El pueblo es el invitado de honor”, dice la publicidad en la televisión del hotel cinco estrellas. “Tiene mucho que ver contigo”, rezan los carteles. Hablan de Al sur de la frontera, el documental de Oliver Stone que al día siguiente se proyectará, gratis, en la Plaza Bolívar, en el centro de Caracas. Y que el jueves 3 se estrenó en la Argentina, con el apoyo del Centro Cultural Caras & Caretas. El protagonista: Hugo Chávez Frías, secundado por un elenco estelar de presidentes latinoamericanos, en su lucha por cambiar las relaciones de poder en el continente.

La ciudad –la primera imagen que uno tiene al dejar el aeropuerto, lleno de publicidades oficiales que proclaman el socialismo, junto a otras de Movistar– se encarama en las montañas, peleándole lugar a la verde vegetación. Los barrios tienen algo de favelas brasileñas, con el estilo Caminito: una casa amarilla, la de al lado roja, la siguiente azul. Los colores de la bandera venezolana.

“No pasarán, no pasarán”, repite el chofer de la camioneta como un mantra. No se refiere a la invasión imperialista sino a otro movimiento con la misma fuerza: el tránsito caraqueño. El hombre parece divertido al empuñar su larguísima combi contra las 4×4 que intentan cruzar la calle. Adentro del vehículo, la inmensa comitiva que acompaña al director de Pelotón –productores franceses, estadounidenses, un director de cámaras argentino-español– comenta la conferencia de prensa que Stone dio por la mañana: “La primera pregunta fue por qué no entrevistó a la oposición, después cuál es su principal crítica a Chávez”. Stone respondió que “aparece demasiado en televisión”. La película, explicó el director, “no es un análisis sino una introducción a algo de lo que no se habla en los Estados Unidos”, donde los medios bombardean con la imagen del “dictador anticapitalista”.

El complejo Teresa Carreño es una estructura de cemento monumental de varios pisos, abierta a la naturaleza desbordante de la ciudad. El chirrido de las escaleras mecánicas suena como los grillos de una noche de verano. Esta noche, su auditorio principal, para 3.000 personas, está lleno: todos los ministros y cancilleres del gobierno, los embajadores de otros países (incluida la argentina Alicia Castro), el alto mando militar, deportistas y militantes. Alrededor de la alfombra roja, periodistas de todo el mundo esperan a la pareja del momento, el director ganador del Oscar y su nueva estrella. Chávez llega de la mano de su hija María Gabriela. Le preguntan por el afiche de la película –las garras de un águila acechando al continente–, y da muestras de cómo acuñar grandes frases al paso: “La película es una espina en la pata del águila, un águila herida”. Y sobre Obama, dice que “ojalá vea la realidad, que fue la intención que tuve cuando le obsequié Las venas abiertas de América Latina. Las películas como esta contribuyen a tomar conciencia de que en América latina estamos dando nacimiento a un nuevo mundo”. Chávez le da la mano al periodista de la BBC, al camarógrafo, al productor y al sonidista, y les repite: “You from London?”. Quieren saber si el film despertará interés fuera de Sudamérica. “Pensaba en proyectarla en la televisión venezolana –cuenta Stone–. Ahora estamos en 33 países, en cine y tele. Aunque la vea sólo gente interesada y educada, puede empezar a alterar el equilibrio.”

En el escenario, Chávez hace reír al público, una marea roja de gorros y camisas, con su inglés: “How are you, Fidel?”, pregunta cuando nombra al líder cubano. Y: “Lo único bueno que hago en la película es caerme de la bicicleta”. Le habla a Stone, de soldado a soldado: “En el ’71, cuando yo entraba a la escuela militar, él dirigía su primer corto, Último año en Vietnam”. Hace levantar a las campeonas mundiales de softbol, sentadas en la primera fila, habla de una revolución de amor y cuenta el desfile del Bicentenario que vio junto a Cristina Kirchner: “Le dije que era una película, en tres horas pasaron doscientos años”.

“¡Te amo!”, le grita una mujer antes de que se apaguen las luces.

La película tira data que da miedo sobre la credulidad de los americanos en los medios: más del 70 por ciento creyó que Saddam Hussein estaba detrás de los atentados del 11 de septiembre. Stone apunta a la cadena reaccionaria Fox, pero también al New York Times y al Financial Times: el corresponsal que está en la sala sonríe. Cuando Chávez da un discurso diciendo “el poder no me pertenece, ustedes guiarán el gobierno, que será del pueblo” –al ganar las elecciones en 1998–, el aplauso en el cine replica a los de la pantalla. Aparece uno de los coroneles que comandó el intento de golpe de Estado de 2002: “¡Traidor!”, le gritan sus ex camaradas. También se festeja cuando Chávez recuerda que al estar rodeado de fusiles apuntándole pensó en el Che, que “murió de pie”. Y cuando Cristina señala, para responder a los que acusan a Chávez de dictador, que pasó por trece elecciones.

Se encienden las luces y el comandante levanta el brazo de Stone. “¡Chávez!”, le grita un nene desde la primera bandeja, unas veinte veces. Otro hombre quiere alcanzarle algo: los guardias, amablemente, le dicen con quién debe hablar. La salida es como en las canchas argentinas pero al revés: nadie se mueve hasta que el presidente deje la sala.

Pavel Núñez no estaba invitado pero logró colarse en la proyección: “Sentí que tenía que estar”, comenta. Le pregunto por la mujer del presidente: “Chávez es como un superhéroe. No puede andar acompañado, tiene que estar solo”. Es artista plástico y trabajó en misiones solidarias en Isla Margarita. Pasó los días del intento de golpe en el “cuartucho” donde vivía en Caracas Este, la zona de clase alta de la ciudad, escuchando a los vecinos diciendo “hay que matarlo”. Las diferencias sociales, todavía hoy, están claras hasta para un daltónico: por ejemplo, un sábado a la noche se ven cuerpos exuberantes y rollizos de mulatos en los bares y discotecas del centro, y caras blanquecinas en cuerpos delgados en el shopping San Ignacio. Nadie parece haber saltado la muralla invisible.

El cóctel posterior a la proyección –canapés de marisco, música caribeña y vino argentino– se realiza en la terraza del hotel Alba, el ex Hilton que Chávez expropió. Mark Weisbrot, un economista estadounidense que colaboró en el guión, señalando la responsabilidad del FMI en el surgimiento del movimiento sudamericano, le comenta a la embajadora Castro que quedó impresionado cuando conoció a la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y que su ayuda les vendría bien a las autoridades venezolanas.

Al día siguiente, en la tele del hotel, Tony Montana describe a los comunistas cubanos: “Te dicen qué hacer y qué pensar”, repite el protagonista de Scarface. El guión es de Oliver Stone, que está en el Palacio de Gobierno, junto a Chávez, dando entrevistas a los mismos medios internacionales a los que acusa de presentarlo como un demonio: CNN, BBC, Financial Times. “La locura es libre, pero la estupidez no”, lanza Chávez. “Muchas acusaciones son estúpidas, pero los pueblos no lo son. Me acusaron de ser como Hitler, fascista, asesino, terrorista. Pero no lo hicieron los intelectuales, los artistas ni las juventudes, sino los dueños del poder, que me ven como una amenaza porque hemos liberado a Venezuela del yugo del poder”. Cuando le piden una predicción, dice que “el futuro del capitalismo en Venezuela es el cementerio. Eso no quita que aquí trabajen Chevron Texaco y empresas chinas, rusas, italianas, españolas, brasileñas o portuguesas”.

A cinco cuadras del palacio, suena “Hasta siempre” y hay olor a pochoclo. Cientos de venezolanos que vinieron por su cuenta a la Plaza Bolívar se acomodan para ver la película. “Lo que estamos viviendo es una revolución, lo mejor que le podía suceder a Latinoamérica –dice Oscar Palacio Gómez, un vendedor de lencería que vino de Colombia y tiene tres hijos venezolanos; una pudo estudiar gratis y se recibió de médica–. En mis 52 años, nunca vi un presidente tan lleno de amor por el pueblo. Antes humillaban al inmigrante. Ahora, no pelea el que no quiere.”

Dexi del Mar Pacheco representa a una red de afrodescendientes. “Nos humillaban como a los indígenas –cuenta–, me decían negra de mierda. En los hospitales no te atendían si no pagabas. Ahora tenemos los Centros de Diagnóstico Integral donde te atienden gratis. Los gobiernos anteriores te desaparecían o enviaban a prisión.” El día del intento de golpe, esta mujer –que se desgañita gritando durante la proyección– vino al centro, como otros miles, a defender al presidente. “Vi caer al primer muerto de los francotiradores –dice– cuando estaba yendo a buscar un café.” Hoy, Dexi cree que Chávez debe permanecer en el poder “lo que sea necesario”.

El público se mata de risa cuando Stone, en la pantalla, masca hojas de coca mientras entrevista a Evo Morales. La gente conoce de memoria las frases del líder: cuando Chávez dice “esta es una revolución pacífica…”, la completa: “pero armada”.

José Luna es tucumano. Pasó dos años preso en la Argentina por ser dirigente estudiantil y logró salir exiliado en 1975. El primer tiempo trabajó rescatando compañeros: “Éramos como una mini OEA, había representantes de Haití, El Salvador, Nicaragua y todos los países sudamericanos”. José nos lleva en su camioneta hasta el puente Llaguno, donde estuvo el 11 de abril de 2002. Ese día, los manifestantes pro y contra Chávez fueron atacados por francotiradores. Murieron 19 personas. Sin embargo, los medios televisivos editaron las imágenes como si los que disparaban fueran chavistas. La imagen, repetida por todo el mundo, sirvió para justificar el fallido golpe. José nunca imaginó que iba a ver los cambios que se dieron en treinta años para el pueblo venezolano. “El 80 por ciento vivía en la extrema pobreza, la guita del petróleo se iba a otro lado. La gente estaba acostumbrada a que nada iba a cambiar por más que se turnaran dos partidos para gobernar. En los mercados del gobierno, hoy puede comprar por 100 bolívares lo que en el súper cuesta 500. Chávez trajo 25.000 médicos cubanos y 15.000 profesionales para tareas sociales. Y rompió un cerco de lo posible cuando se animó a denunciar al imperialismo. Poco a poco, fue convenciendo a los venezolanos de que el socialismo no es el cuco. Lo hizo a través de su programa de televisión, Aló, presidente, donde todos los domingos habla durante seis o siete horas. Y la gente lo escucha. Este no es el modelo clásico de revolución al que aspirábamos en los ’70, es un socialismo del siglo XXI, con estilo local”. Como decía la canción, se dio vuelta la tortilla.

Veintitres

04/06/2010 Publicado por | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | 1 Comentario

Bolivia – Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático


21-04-2010

Evo Morales denuncia la deuda histórica del capitalismo con la Madre Tierra

Iván Lira

Gara

La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, impulsada por Evo Morales tras el fracaso de la cumbre Copenhague, arrancó con la participación de miles de personas que confían en delinear una estrategia alternativa en la lucha contra el calentamiento global, que incluya un Tribunal de Justicia Climática. Morales denunció la deuda histórica del capitalismo con la Madre Tierra.

«Sólo tenemos dos caminos: La Pachamama (Madre Tierra, en aymara) o la muerte. Muere el capitalismo o muere la Madre Tierra. Vive el capitalismo o vive la Madre Tierra». Así de contundente se expresó el presidente boliviano, Evo Morales, al leer su mensaje durante la inauguración de la conferencia mundial sobre el cambio climático que ayer arrancó en Tiquipaya (Bolivia) con la participación de pueblos indígenas y movimientos sociales. Denunció la deuda histórica del capitalismo con el calentamiento global y señaló que serán los pueblos indígenas quienes muestren cómo salvar la Madre Tierra.

La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra es una iniciativa del propio Morales convocada tras el fracaso de la cita de Naciones Unidas de Copenhague, en la que no se consiguió concretar un documento vinculante para luchar contra el calentamiento global, con el objetivo de crear un Tribunal de Justicia Climática y con la esperanza de delinear una estrategia contra el calentamiento global, que sea alternativa a los acuerdos que se discuten en los foros mundiales oficiales.

El encuentro masivo de Bolivia, en el que está prevista la participación de unas 25.000 personas y a la que se prevé asistan los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Ecuador, Rafael Correa; Paraguay, Fernando Lugo; Nicaragua, Daniel Ortega; el vicepresidente cubano, Esteban Lazo; y el primer ministro de Antigua y Barbuda, Balwin Spencer, se prolongará hasta mañana.

En su discurso de ayer, Morales volvió a atacar duramente al modelo de desarrollo capitalista y atribuyó a su crecimiento sin control la crisis del cambio climático, según informó Efe. Dijo que el mundo está ahora en una «encrucijada definitiva» entre el capitalismo y la vida en armonía con la naturaleza.

También planteó el mandatario boliviano como alternativa un «nuevo sistema socialista comunitario» que, en su criterio, «eliminará toda forma de colonialismo e imperialismo» y asegurará «la paz entre los pueblos y con la madre tierra».

Subrayó que si no se lucha contra el capitalismo, los movimientos sociales serán «cómplices» del deterioro de la naturaleza que están provocando terremotos, maremotos, hambruna y migraciones masivas.

«Veo que la ambición de algunos pretende llevarnos a la destrucción de todos», agregó para luego sostener que «habrá Madre Tierra sin vida humana, pero no habrá seres humanos sin la Madre Tierra».

Morales, que hizo una detallada y científica explicación de la situación del cambio climático y de los compromisos incumplidos por países ricos para reducir sus gases de efecto invernadero, sostuvo que una de las primeras tareas de estas organizaciones sociales será presentar una demanda ante el Tribunal Internacional de Justicia contra las naciones desarrolladas si es que no respetan las conclusiones del evento y «siguen arruinando» a la Madre Tierra.

Diecisiete mesas de trabajo

Diecisiete grupos de trabajo empezaron ayer a debatir las resoluciones de la cumbre, entre las que destacan la creación de un tribunal ambiental internacional, una declaración de los derechos de la Madre Tierra y la convocatoria de un referéndum ambiental mundial sobre las medidas que deben tomar los países para hacer frente a las modificaciones en la temperatura del planeta, según publicó el diario mexicano «La Jornada». Además, reflexionarán sobre las causas estructurales del cambio climático, la deuda climática, el Protocolo de Kyoto, la financiación, el desarrollo y transferencia de tecnología, los bosques, la agricultura y la soberanía alimentaria, los peligros de mercado de carbono y las estrategias de acción, entre otros temas.

El coordinador gubernamental del encuentro, Pablo Groux, señaló que se trata de generar una amplia base de legitimidad para la propuesta que tienen los pueblos y las organizaciones climáticas ante la crisis medioambiental mundial.

La resolución final será llevada por los mandatarios firmantes a la cumbre de presidentes que tendrá lugar el próximo fin de año en México, donde se realizará un nuevo intento para lograr un compromiso mundial de cara a frenar el cambio climático, explicó Groux.

En Tiquipaya están representados 132 países, 94 de los cuales han enviado delegaciones oficiales, además de organismos internacionales, movimientos sociales, intelectuales y centros independientes de investigación climática.

Ecologistas en Acción es una de las organizaciones que estará presente con el objetivo, según recalcó en una nota, de exigir un impulso «urgente» que reinicie las negociaciones internacionales de cara a lograr un acuerdo vinculante contra el cambio climático, al considerar «inaceptable y escandaloso» el resultado de la cumbre de Copenhague.

Estima que este problema, «el más grave de la humanidad», no es cuestión de «falta de recursos» puesto que los gobiernos han concedido paquetes multibillonarios para rescatar al sector financiero y aumentar el gasto militar, entre otros fines. Denunció la «prepotencia de EEUU, la UE, China y el poder económico dominante».

La Coordinadora de Indígenas Amazónicos, que aglutina a 400 pueblos originarios de nueve países de la región, planteó la urgencia de que se consoliden los territorios indígenas, «base del buen vivir y paradigma de un nuevo modelo de civilización».

Evo Morales tiene previsto plantear durante la cumbre la creación de la Unidad de Naciones Originarias y Obreras del Mundo (UNO), que reúna a los movimientos de trabajadores, intelectuales, campesinos e indígenas del mundo para «defender los derechos de la Madre Tierra».

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20100421/195128/es/Morales-denuncia-deuda-historica-capitalismo-Madre-Tierra/

Fuente – Rebelión

21/04/2010 Publicado por | Ciencia y Tecnología, General, Medio Ambiente, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Chile – La derecha viene a cenar


Editorial de “Punto Final”, edición Nº 703, 22 de enero, 2010)

MANUEL CABIESES DONOSO


Sebastián Piñera: 3.582.800 votos (51,60%).

Eduardo Frei:  3.359.801 votos (48,39%).


Las cifras lo dicen todo. La elección del 17 de enero no merece mayor discusión.

Lo concreto es que a partir de marzo, Chile tendrá un gobierno de derecha que se sumará a la mafia de enemigos del proceso liberador de América Latina. EE.UU. reserva a Piñera un lugar destacado junto a los regímenes de Colombia, Honduras, Panamá y Perú. Un grupo tenebroso que intenta ampliar mediante elecciones o golpes de Estado según la receta hondureña.

El propósito es frenar el proceso de independencia y socialismo democrático que se reinició en la última década. Ese proceso tiene sus enclaves en Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Pero cuenta también con defensores en Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. La dirección principal de la contraofensiva norteamericana persigue eliminar -usando cualquier medio- al gobierno revolucionario del presidente Hugo Chávez. La revolución bolivariana es considerada la pieza maestra que sostiene y articula al renacido movimiento por la independencia y soberanía de los pueblos que desafía la hegemonía yanqui en la región.

El próximo 26 de septiembre hay elecciones parlamentarias en Venezuela. El presidente Chávez enfrentará por enésima vez -desde 1998- el veredicto ciudadano. La oposición, casi toda digitalizada desde Washington, se jugará por retornar a la Asamblea Nacional -que abandonó voluntariamente en diciembre de 2005 para provocar un colapso institucional que no ocurrió-. Buscará usar esas elecciones para avanzar en un plan desestabilizador “a la hondureña”.

En forma simultánea, junto con tejer las redes de conspiraciones políticas, financieras y militares, EE.UU. viene montando en torno a Venezuela un cerco de bases militares con asiento en Colombia, Panamá y las islas holandesas de Curazao y Aruba. Se les suma la reactivada IV Flota norteamericana que patrulla el Caribe con su carga de cañones y misiles. El gobierno venezolano ha denunciado las incursiones de aviones espías en su espacio aéreo.

Los aprestos de intervención -o de apoyo militar a un golpe- son tan evidentes que han despertado el rechazo del gobierno de Brasil. El presidente Lula y las fuerzas armadas brasileñas saben que, a largo plazo, EE.UU. no se conformará con las enormes riquezas naturales de Venezuela. También intentará apoderarse de las reservas de agua de la Amazonia y de los grandes yacimientos de petróleo que existen en la plataforma submarina del Atlántico brasileño.

Todo lo anterior explica porqué la elección de Piñera ha provocado tanta expectación en el exterior, comparativamente más que en Chile. Desde luego los chilenos sabíamos -a través de los códigos del lenguaje de medias tintas a que nos hemos mal acostumbrado-, que la Concertación se presentaba derrotada a la confrontación electoral. Agotada como proyecto político y destrozada por disputas intestinas y ambiciones personales. En cambio, en naciones que tienen fundados motivos de preocupación por el rumbo agresivo de la política de EE.UU., se creía que la Concertación -aun con todas sus vacilaciones y blandenguerías- saldría airosa de la prueba. A ese engaño contribuyó la imagen de una presidenta Bachelet con 80% de respaldo popular.

El tema internacional casi no se tocó en la campaña presidencial, impidiendo que los chilenos conocieran los peligros que afrontan pueblos hermanos. El golpe hondureño ni se mencionó, tampoco la instalación de bases militares en Colombia y Panamá, ni el fracaso de la Conferencia sobre Cambio Climático en Copenhague, ni la crisis capitalista, ni… El listado de temas que tienen que ver con el mundo, la Humanidad y nuestra América Latina que los candidatos no abordaron en la campaña, es interminable. Repasarlo sólo sirve para confirmar la insularidad política en que vivimos. Este factor -que ha producido ignorancia, erosión ideológica y despolitización-, permite a la derecha y a la Concertación manipular las conciencias de los ciudadanos y direccionarlas con técnicas de marketing y métodos farandulescos.

Piñera es parte de una “nueva derecha” que pretende haberse desvinculado del reciente pasado de dictaduras militares que atropellaron los derechos humanos en América Latina. Esta derecha -que ha conseguido esconder su ADN golpista- ha llegado a Chile para quedarse, por lo menos es lo que pretende.

La “nueva derecha” es un invento de los estrategas del Departamento de Estado que conduce Hillary Clinton, cuyo talante imperial se ha puesto en evidencia durante los últimos meses. El nuevo engendro político viene a reemplazar a los gobiernos socialdemócratas y/o socialcristianos, como el de la Concertación, que han sufrido un acelerado desgaste por su aplicado servicio al neoliberalismo y su traición a los trabajadores. Esta “nueva derecha” controla todavía pocos gobiernos y algunos, como el de Alvaro Uribe, apestan a muerto.

Por eso, la victoria de Piñera -con un programa populista que sigue las aguas de la Concertación pero que garantiza mano dura con el movimiento social para blindar la inversión privada-, es recibido con júbilo por los sectores más reaccionarios del continente. Sin embargo, la “nueva derecha” necesita victorias en países importantes como Argentina y Brasil (ya cuenta con México) e intentará meter su contrabando político en Venezuela y Ecuador para destruir esas revoluciones por dentro.

Para el chileno medio, atrapado en la telaraña de deudas que tejen 29 millones de tarjetas de crédito que constituyen su vía de acceso al consumo, la política es una galaxia lejana a su interés cotidiano. La democracia representativa sólo lo obliga a votar, pero no le reconoce derecho a participar. Los asuntos políticos que atañen a su condición de ciudadano pertenecen al ámbito de lo accesorio y superfluo que no soluciona sus problemas concretos. Por eso, delega esos asuntos en los políticos profesionales a quienes, a la vez, considera unos zánganos aborrecibles. No es para menos: entre los 14 millones de pesos mensuales de la dieta de un diputado, y los 257 mil pesos que gana más de la mitad de los trabajadores chilenos, hay un abismo de desigualdad. El quintil más bajo de ingresos, según la encuesta Casen, destina más del 60% de sus salarios a pagar deudas que superan todas las fronteras de la usura. Este abismo de desigualdad no intentaron cerrarlo los partidos de la Concertación -hoy en liquidación- y menos lo hará esta “nueva derecha” exultante que celebró su victoria bailando y descorchando botellas de champaña como en 1973, cuando instigó a los militares a derramar la sangre de miles de chilenos.

Trabajadores agobiados por extenuantes jornadas, viviendo el constante temor de pasar a integrar el ejército de 800 mil cesantes, temiendo enfermar por el costo de la atención médica y de los medicamentos y por las interminables listas de espera en los hospitales, con las esperanzas perdidas de obtener educación de calidad para sus hijos, viviendo en la promiscuidad de departamentos de 45 metros cuadrados, acosados por la droga y la delincuencia, relegando a la clandestinidad del recuerdo familiar las atrocidades de la dictadura militar-empresarial, ¿qué ánimo o qué tiempo tendrán para preocuparse de la dimensión política del triunfo de Piñera?

Por eso, no debe extrañar que cientos de miles de chilenos hayan votado por la “nueva derecha”, esperando ingenuamente que ese gobierno aliviará sus miserables condiciones de vida. Esta actitud pasiva e indiferente al retroceso político que significa legitimar a los herederos de la dictadura y facilitar así las amenazas a la soberanía de pueblos hermanos, es resultado del fracaso estruendoso de la Concertación. Pero también de la injustificable tardanza de la Izquierda para superar su fragmentación y levantar una alternativa popular e independiente. Ahora estamos en el punto de volver a empezar, porque la historia no ha terminado. De nosotros depende acortar el tiempo que la derecha pretende quedarse en el poder.


MANUEL CABIESES DONOSO


(Editorial de “Punto Final”, edición Nº 703, 22 de enero, 2010)

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27/01/2010 Publicado por | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Venezuela denuncia nueva incursión de avión estadounidense en su territorio


Durante un Consejo de Ministros, trasnsmitido por la estatal Venezolana de televisión, el mandatario venezolano dijo que su gobierno no quiere dañar las relaciones con el gobierno y el pueblo de Curazao, por lo que llamó a las autoridades de Holanda a asumir su responsabilidad al respecto.

TeleSUR _ Hace: 1 dia

El presidente venezolano, Hugo Chávez, denunció este viernes la incursión de un avión de guerra estadounidense en el espacio aéreo venezolano proveniente de Curazao por lo que volvió a hacer un llamado al gobierno holandés para asumir su responsabilidad al respecto.

“Cuando le decimos al gobierno de Holanda que debe asumir su responsabilidad es porque sabemos lo que estamos haciendo”, enfatizó Chávez durante su intervención en el Consejo de Ministros transmitido por la estatal Venezolana de Televisión (VTV) y destacó que “no queremos dañar relación con el gobierno y el pueblo de esa isla”.

Denunció que Estados Unidos está utilizando territorios coloniales para llegar hacia Venezuela por medio de las bases militares que posee en las naciones insulares cercanas al país y en Colombia.

Chávez informó que el avión P3 duró 15 minutos en el espacio aéreo durante un primer ingreso en horas del mediodía y  “ordené dos F16 que salieran a interceptarlo con órdenes de no caer en provocaciones (…) El avión salió del espacio y luego volvió”.

Una hora más tarde, el mismo avión volvió a ingresar al espacio aéreo, duró 19 minutos y “salió escoltado con nuestros F16″.

Resaltó que los cuerpos de inteligencia venezolanos han avanzado mucho en tecnología, por lo que pueden obtener información confidencial de las labores que realizan estas aeronaves en la nación suramericana.

El Jefe de Estado venezolano afirmó que esperaría que la Cancillería de la República estudie el tema y sugiera las acciones a seguir.

El pasado 20 de diciembre, durante su acostumbrado programa dominical, el presidente Chávez informó que se reportó en un puesto fronterizo el avistamiento de un avión sin tripulante de tecnolgía estadounidense que penetró hasta Fuerte Mara.

“Es un avión pequeño que lo manejan a control remoto, pero van filmando todo; incluso algunos tiran bombas y se van, y eso es la tecnología que está utilizando Colombia”, indicó el mandatario.

El jefe del Estado venezolano, hizo un llamado a la Comunidad Internacional para que se mantenga alerta ante las amenazas que se están lanzando sobre Venezuela.

“Yo cumplo con el deber de alertar a lo que se conoce con el nombre de comunidad internacional, a los países de Suramérica, que las agresiones contra Venezuela se están incrementando y los preparativos son evidentes en las fuerzas militares de Colombia y los movimientos en Aruba y Curazao (…) que configuran un cuadro de amenazas”, dijo el mandatario.

teleSUR / ve – FC

10/01/2010 Publicado por | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , | 2 comentarios

CERCANDO A VENEZUELA


POR IGNACIO RAMONET

La llegada al poder, en Venezuela, del presidente Hugo Chávez el 2 de febrero de 1999 coincidió con un acontecimiento militar traumático para Estados Unidos: la clausura de su principal instalación militar en la región, la base Howard, situada en Panamá, cerrada en virtud de los Tratados Torrijos-Carter (1977).

En sustitución, el Pentágono eligió cuatro localidades para controlar la región: Manta en Ecuador, Comalapa en El Salvador y las islas de Aruba y Curazao (de soberanía holandesa). A sus -por decirlo así- ‘tradicionales’ misiones de espionaje, añadió nuevos cometidos oficiales a estas bases (vigilar el narcotráfico y combatir la inmigración clandestina hacia Estados Unidos), y otras tareas encubiertas: luchar contra los insurgentes colombianos; controlar los flujos de petróleo y minerales, los recursos en agua dulce y la biodiversidad. Pero desde el principio sus principales objetivos fueron: vigilar Venezuela y desestabilizar la Revolución Bolivariana.

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld, definió una nueva doctrina militar para enfrentar al “terrorismo internacional”. Modificó la estrategia de despliegue exterior, fundada en la existencia de enormes bases dotadas de numeroso personal. Y decidió reemplazar esas megabases por un número mucho más elevado de Foreign Operating Location (FOL, Sitio Operacional Preposicionado) y de Cooperative Security Locations (CSL, Sitio Compartido de Seguridad) con poco personal militar pero equipado con tecnologías ultramodernas de detección.

Resultado: en poco tiempo, la cantidad de instalaciones militares estadounidenses en el extranjero se multiplicó, alcanzando la insólita suma de 865 bases de tipo FOL o CSL desplegadas en 46 países. Jamás en la historia, una potencia multiplicó de tal modo sus puestos militares de control para implantarse a través del planeta.

En América Latina, el redespliegue de bases ya permitió que la de Manta (Ecuador) colaborase en el fallido golpe de Estado del 11 de abril de 2002 contra el presidente Chávez. A partir de entonces, una campaña mediática dirigida por Washington empieza a difundir falsas informaciones sobre la pretendida presencia en ese país de células de organizaciones como Hamás, Hezbolá y hasta Al Qaeda.

Con el pretexto de vigilar tales movimientos, y en represalia contra el gobierno de Caracas que puso fin, en mayo de 2004, a medio siglo de presencia militar estadounidense en Venezuela, el Pentágono amplia el uso de sus bases militares en las islas de Aruba y Curazao, situadas muy cerca de las costas venezolanas, donde últimamente se han incrementado las visitas de buques de guerra estadounidenses.

Lo cual ha sido recientemente denunciado por el presidente Chávez: “Es bueno que Europa sepa que el imperio norteamericano está armando hasta los dientes, llenando de aviones de guerra y de barcos de guerra las islas de Aruba y Curazao. (…) Estoy acusando al Reino de los Países Bajos de estar preparando, junto al imperio yanqui, una agresión contra Venezuela” (1).

En 2006, se empieza a hablar en Caracas de “socialismo del siglo XXI”, nace la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) y Hugo Chávez es reelegido presidente. Washington reacciona imponiendo un embargo sobre la venta de armas a Venezuela, bajo el pretexto de que Caracas “no colabora suficientemente en la guerra contra el terrorismo”. Los aviones F-16 de las fuerzas aéreas venezolanas se quedan sin piezas de recambio. Ante esa situación, las autoridades venezolanas establecen un acuerdo con Rusia para dotar a su fuerza aerea de aviones Sukhoi. Washington denuncia un presunto “rearmamento masivo” de Venezuela, omitiendo recordar que los principales presupuestos militares de América Latina son los de Brasil, Colombia y Chile.
Y que, cada año, Colombia recibe una ayuda militar estadounidense de 630 millones de dólares (unos 420 millones de euros).

A partir de ahí, las cosas se aceleran. El 1 de marzo de 2008, ayudadas por la base de Manta, las fuerzas colombianas atacan un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) situado en el interior del territorio de Ecuador. Quito, en represalia, decide no renovar el acuerdo sobre la base de Manta que vence en noviembre de 2009. Washington responde, el mes siguiente, con la reactivación de la IV Flota (desactivada en 1948, hace sesenta años…) cuya misión es vigilar la costa atlántica de América del Sur. Un mes más tarde, los Estados sudamericanos, reunidos en Brasilia, replican creando la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), y, en marzo de 2009, el Consejo de Defensa Suramericano.

Unas semanas después, el embajador de Estados Unidos en Bogotá anuncia que la base de Manta será relocalizada en Palanquero, Colombia.

En junio, con el apoyo de la base estadounidense de Soto Cano, se produce el golpe de Estado en Honduras contra el Presidente Manuel Zelaya quien había conseguido integrar a su país en el ALBA. En agosto, el Pentágono anuncia que dispondrá de siete nuevas bases militares en Colombia. Y en octubre, el presidente conservador de Panamá, Ricardo Martinelli, admite que ha cedido a Estados Unidos el uso de cuatro nuevas bases militares.

De ese modo, Venezuela y la Revolución Bolivariana se ven rodeadas por nada menos que trece bases estadounidenses, situadas en Colombia, Panamá, Aruba y Curazao, así como por los portaaviones y navíos de guerra de la IV Flota. El Presidente Obama parece haber dejado manos libres al Pentágono. Todo anuncia una agresión inminente. ¿Consentirán los pueblos que un nuevo crimen contra la democracia se cometa en América Latina?


Notas:
(1) Discurso en el Encuentro del ALBA con los Movimientos Sociales de Dinamarca, Copenhague, 17 de diciembre de 2009.


Le Monde Diplomatique, edición española, enero de 2010.

FUENTE – CRONICON

08/01/2010 Publicado por | General, Poemas de Autor, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

El discurso de Chavez en Copenhague.



XV Conferencia Internacional de la Organización de Naciones Unidas sobre Cambio Climático
Copenhague, Reino de Dinamarca
Miércoles, 16 de diciembre de 2009
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez

Señor Presidente, señores, señoras, excelencias, amigas y amigos, les prometo que no voy a hablar más del que más ha hablado esta tarde aquí, permítanme un comentario inicial que hubiera querido hacer como parte del punto previo que fue ejercido por la delegación de Brasil, de China, de India, Bolivia, nosotros estábamos allá pidiendo la palabra pero, no fue posible tomarla. Dijo la representante Bolivia, mi saludo por cierto al compañero Presidente Evo Morales quien está por allí, Presidente de la República de Bolivia.
Asistentes [Aplausos].
Ella dijo entre otras cosas lo siguiente, tomé nota por aquí, dijo: el texto presentado no es democrático, no es inclusivo.
Yo venía llegando apenas y nos estábamos sentando cuando oímos a la Presidenta de la sesión anterior, la Ministra, decir que venía un documento por ahí, pero que nadie conoce, yo he preguntado por el documento, aún no lo tenemos, creo que nadie sabe de ese documento top secret.
Ahora ciertamente, la camarada boliviana lo dijo, no es democrático, no es inclusivo, ahora señoras, señores:
¿Acaso no es esa precisamente la realidad de este mundo?
¿Acaso estamos en un mundo democrático? ¿Acaso el sistema mundial es inclusivo?
¿Podemos esperar algo democrático, inclusivo del sistema mundial actual?
Lo que vivimos en este planeta es una dictadura imperial, y desde aquí la seguimos denunciando ¡Abajo la dictadura imperial! ¡Y que vivan los pueblos y la democracia y la igualdad en este planeta!
Asistentes [Aplausos].
Y esto que aquí vemos es reflejo de ello: exclusión.
Hay un grupo de países que se creen superiores a nosotros los del sur, a nosotros el tercer mundo, a nosotros los subdesarrollados, o como dice el gran amigo Eduardo Galeano: nosotros lo países arrollados como por un tren que nos arrolló en la historia.
Así que no nos extrañemos pues de esto, no nos extrañemos, no hay democracia en el mundo y aquí estamos una vez más ante una poderosa evidencia de la dictadura imperial mundial. Luego aquí subieron dos jóvenes, afortunadamente los agentes del orden han sido decentes, algún empujón por ahí, y ellos colaboraron ¿no? Allá afuera hay mucha gente ¿saben? Claro, no caben en este salón, mucha gente; he leído por prensa que hubo algunos detenidos, algunas protestas intensas, ahí en las calles de Copenhague, y quiero saludar a toda esa gente que esta allá afuera, la mayor parte de ella jóvenes.
Asistentes [Aplausos].
Claro son jóvenes preocupados, creo que con razón mucho más que nosotros por el futuro del mundo; nosotros tenemos -la mayoría de los que estamos aquí- ya el sol a la espalda, ellos tienen el sol al frente y están muy preocupados.
Uno pudiera decir señor Presidente que un fantasma recorre Copenhague, parafraseando a Carlos Marx, el gran Carlos Marx, un fantasma recorre las calles de Copenhague, y creo que ese fantasma anda en silencio por esta sala, por ahí anda, entre nosotros, se mete por los pasillos, sale por debajo, sube, ese fantasma es un fantasma espantoso casi nadie quiere nombrarlo: el capitalismo es el fantasma, casi nadie quiere nombrarlo.
Asistentes [Aplausos].
Es el capitalismo, ahí rugen los pueblos, allá afuera se oyen.
Yo venía leyendo algunas consignas que hay en las calles pintadas, y yo creo que esas consignas de estos jóvenes, algunas de ellas la oí cuando iba el joven allá y la joven, hay dos de las que tomé nota. Se oyen entre otras dos poderosas consignas. Una: No cambien el clima, cambien el sistema.
Asistentes [aplausos].
Y yo la tomo para nosotros.
No cambiemos el clima ¡Cambiemos el sistema!
Y en consecuencia comenzaremos a salvar el planeta. El capitalismo, el modelo de desarrollo destructivo está acabando con la vida, amenaza con acabar definitivamente con la especie humana.
Y el otro lema llama a la reflexión. Muy a tono con la crisis bancaria que recorrió al mundo y todavía lo golpea, y la forma cómo los países del norte rico auxiliaron a los banqueros y a los grandes bancos, sólo Estados Unidos, bueno, se perdió la cifra, es astronómica; para salvar bancos. Dicen en las calles lo siguiente: Si el clima fuera un banco ya lo habrían salvado.
Asistentes [aplausos].
Y creo que es verdad. Si el clima fuera un banco capitalista de los más grandes, ya lo habrían salvado los gobiernos ricos.
Creo que Obama no ha llegado, recibió el Premio Nóbel de la Paz casi el mismo día que mandaba 30 mil soldados más a matar inocentes en Afganistán, y viene ahora a presentarse aquí con el Premio Nóbel de la Paz, el Presidente de los Estados Unidos.
Pero Estados Unidos tiene la maquinita de hacer billetes, de hacer dólares, y ha salvado, bueno creen haber salvado los bancos y el sistema capitalista.
Bien, esto, comentario al margen, que yo quería hacerlo allá, estábamos levantando la mano para acompañar a Brasil, a India, a Bolivia, a China, en su interesante posición que Venezuela comparte y los países de la Alianza Bolivariana, con firmeza; pero bueno, no nos dieron la palabra, así que no me cuente estos minutos por favor Presidente.
Asistentes [aplausos].
Fíjense, por ahí conocí, tuve el gusto de conocer a este escritor francés Hervé Kempf, recomiendo este libro, lo recomiendo, se consigue en español -por ahí está Hervé- también en francés, en inglés seguramente, Cómo los ricos destruyen el planeta. Hervé Kempf: Cómo los ricos destruyen el planeta. Por eso fue que Cristo lo dijo: Más fácil será que un camello entre por el ojo de una aguja, a que un rico entre al Reino de los cielos. Eso lo dijo Cristo nuestro señor.
Asistentes [aplausos].
Los ricos están destruyendo el planeta.
¿Será que piensan irse para otro cuando destruyan este?
¿Tendrán planes para irse a otro planeta?
Hasta ahora no se ve ninguno en el horizonte de la galaxia.
Apenas este libro me ha llegado, me lo ha regalado Ignacio Ramonet que está por ahí también en esta sala; y terminando el prólogo o el preámbulo esta frase es muy importante, dice Kempf lo siguiente, leo: “No podremos reducir el consumo material a nivel global si no hacemos que los poderosos bajen varios escalones, y si no combatimos la desigualdad. Es necesario que al principio ecologista tan útil a la hora de tomar conciencia, pensar globalmente y actuar localmente, le sumemos el principio que impone la situación: consumir menos y repartir mejor”. Creo que es un buen consejo que nos da este escritor francés Hervé Kempf.
Asistentes [aplausos].
Ahora bien señor Presidente, el cambio climático es sin duda el problema ambiental más devastador del presente siglo, inundaciones, sequías, tormentas severas, huracanes, deshielos, ascenso del nivel medio del mar, acidificación de los océanos y olas de calor, todo eso agudiza el impacto de las crisis globales que nos azotan.
La actual actividad humana supera los umbrales de la sostenibilidad, poniendo en peligro la vida en el planeta, pero también en ello somos profundamente desiguales.
Quiero recodarlo: los 500 millones de personas más ricas, 500 millones, esto es el siete por ciento, siete por ciento, seven por ciento de la población mundial. Ese siete por ciento es responsable, esos quinientos millones de personas más ricas son responsables del cincuenta por ciento de las emisiones contaminantes, mientras que el 50 por ciento más pobre es responsable de sólo siete por ciento de las emisiones contaminantes. Por eso a mí me llama la atención, es un poco extraño, llamar aquí a Estados Unidos y a China al mismo nivel. Estados Unidos tiene apenas, bueno, que, llegará si acaso a 300 millones de habitantes.
China tiene casi 5 veces más población que Estados Unidos.
Estados Unidos consume más de 20 millones de barriles diarios de petróleo, China llega apenas a 5, 6 millones de barriles diarios, no se puede pedir lo mismo a Estados Unidos y a China.
He allí temas que hay que discutir, ojalá pudiéramos los Jefes de Estado y de Gobierno sentarnos a discutir de verdad, verdad sobre estos temas.
Luego señor Presidente, el 60 por ciento de los ecosistemas del planeta están dañados, el 20 por ciento de la corteza terrestre está degradada; hemos sido testigos impasibles de la deforestación, la conversión de tierras, la desertificación, las alteraciones de los sistemas de agua dulce, la sobreexplotació n de los recursos marinos, la contaminación y la pérdida de la diversidad biológica.
La utilización exacerbada de la tierra sobrepasa en un 30 por ciento la capacidad para regenerarla. El planeta está perdiendo lo que llaman los técnicos la capacidad para autorregularse, eso lo está perdiendo el Planeta, cada día se liberan más desechos de los que pueden ser procesados. La supervivencia de nuestra especie martilla en la conciencia de la humanidad. A pesar de la urgencia, han transcurrido dos años de negociaciones para concluir un segundo período de compromiso bajo el Protocolo de Kyoto, y asistimos a esta cita sin un acuerdo real y significativo.
Y por cierto, acerca del texto que viene de la nada, como algunos lo calificaron, el representante chino, Venezuela dice, y los países del ALBA decimos, la Alianza Bolivariana que nosotros no aceptamos, desde ya lo decimos, ningún otro texto que no sea el que venga de los grupos de trabajo del Protocolo de Kyoto y de la Convención, son los textos legítimos que se han estado discutiendo con tanta intensidad en estos años.
Asistentes [aplausos].
Y en estas últimas horas, creo que ustedes no han dormido, además de que no han almorzado, no han dormido. No me parece lógico que salga ahora un documento de la nada, como dicen ustedes.

El objetivo científicamente sustentado de reducir la emisión de gases contaminantes y lograr un convenio de cooperación a largo plazo a todas luces, hoy a esta hora, parece haber fracasado, por ahora.
La razón ¿Cuál es? No tenemos duda.
La razón es la actitud irresponsable y la falta de voluntad política de las naciones más poderosas del planeta, nadie se sienta ofendido, recurro al gran José Gervasio Artigas cuando dijo: “Con la verdad ni ofendo ni temo”. Pero en verdad es una actitud irresponsable de marchas, de contramarchas, de exclusión, de un manejo elitesco, de un problema que es de todos y que sólo podremos resolver todos.
El conservadurismo político y el egoísmo de los grandes consumidores, de los países más ricos denotan una alta insensibilidad y falta de solidaridad con los más pobres, con los hambrientos, con los más vulnerables a las enfermedades, a los desastres naturales, señor Presidente, es imprescindible un nuevo y único acuerdo aplicable a partes absolutamente desiguales, por la magnitud de sus contribuciones y capacidades económicas, financieras y tecnológicas y que esté basado en el respeto irrestricto a los principios contenidos en la Convención.
Los países desarrollados deberían establecer compromisos vinculantes, claros y concretos en la disminución sustancial de sus emisiones y asumir obligaciones de asistencia financiera y tecnológica a los países pobres para hacer frente a los peligros destructivos del cambio climático. En tal sentido la singularidad de los estados insulares y de los países menos desarrollados, debería ser plenamente reconocida.
Señor Presidente el cambio climático no es el único problema que afecta hoy a la humanidad, otros flagelos e injusticias nos acechan, la brecha que separa los países ricos y pobres no ha dejado de crecer, a pesar de todos los objetivos del milenio, la cumbre de financiamiento de Monterrey, todas esas cumbres como decía aquí el Presidente de Senegal denunciando una gran verdad, promesas y promesas incumplidas y el mundo sigue su marcha destructiva.
El ingreso total de los 500 individuos más ricos del mundo es superior al ingreso de los 416 millones de personas más pobres, los 2 mil 800 millones de personas que viven en la pobreza, con menos de 2 dólares al día y que representan el 40 por ciento de la población global obtiene sólo el 5 por ciento del ingreso mundial.
Hoy mueren al año unos 9,2 millones de niños antes de alcanzar el quinto año de vida y el 99,9 por ciento de estas muertes ocurren en los países más pobres.
La mortalidad infantil es de 47 muertes por mil nacidos vivos, pero es de sólo 5 por cada mil en los países ricos. La esperanza de vida en el planeta es de 67 años, en los países ricos es de 79, mientras en algunas naciones pobres es de sólo 40 años.
Adicionalmente existen mil cien millones de habitantes sin acceso al agua potable, 2 mil 600 millones sin servicio de saneamiento, más de 800 millones de analfabetos y mil veinte millones de personas hambrientas, ese es el escenario del mundo.
Ahora la causa ¿cuál es la causa?
Hablemos de la causa, no evadamos responsabilidades, no evadamos la profundidad de este problema, la causa sin duda, vuelvo al tema de todo este desastroso panorama es el sistema metabólico destructivo del capital y su modelo encarnado: el capitalismo.
Aquí hay una cita que quiero leerles brevemente de ese gran teólogo de la liberación Leonardo Boff, como sabemos brasileño, nuestro americano. Leonardo Boff dice sobre este tema lo siguiente:
¿Cuál es la causa? Ah, la causa es el sueño de buscar la felicidad a través de la acumulación material y del progreso sin fin, usando para eso la ciencia y la técnica con las cuales se puede explotar de forma ilimitada todos los recursos de la tierra; y cita por aquí a Charles Darwin y su “Selección natural” la sobrevivencia de los más fuertes, pero sabemos que los más fuertes sobreviven sobre la ceniza de los más débiles.
Juan Jacobo Rousseau siempre hay que recordarlo decía aquello: entre el fuerte y el débil la libertad oprime. Por eso es que el imperio habla de libertad, es la libertad para oprimir, para invadir, para asesinar, para aniquilar, para explotar, esa es su libertad y Rousseau agrega la frase salvadora: sólo la ley libera.
Hay algunos países que están jugando a que aquí no haya documento, porque precisamente no quieren una ley, no quieren una norma, porque la inexistencia de esa norma les permite jugar su libertad explotadora, su libertad arrolladora.
Hagamos un esfuerzo y presionemos aquí y en las calles para que aquí salga un compromiso, salga un documento que comprometa a los países más poderosos de la tierra.
Asistentes [Aplausos]
Bueno se pregunta Presidente Leonardo Boff ¿Usted le ha conocido a Boff? No sé si pudo venir Leonardo, yo le conocí hace poco en Paraguay, siempre lo hemos leído.
¿Puede una tierra finita soportar un proyecto infinito? La tesis del capitalismo, el desarrollismo infinito es un modelo destructivo, aceptémoslo.
Luego nos pregunta Boff: ¿qué podríamos esperar de Copenhague? Apenas esta sencilla confesión: así como estamos no podemos continuar, y un propósito simple, vamos a cambiar de rumbo, hagámoslo, pero sin cinismo, sin mentira, sin dobles agendas, sin documentos salidos de la nada, con la verdad por delante.
Hasta cuándo nos preguntamos desde Venezuela señor Presidente, señoras, señores, hasta cuándo vamos a permitir tales injusticias y desigualdades; hasta cuándo vamos a tolerar el actual orden económico internacional y los mecanismos de mercado vigente; hasta cuándo vamos a permitir que grandes epidemias como el VIH SIDA arrasen con poblaciones enteras; hasta cuándo vamos a permitir que los hambrientos no puedan alimentarse, ni alimentar a sus propios hijos; hasta cuándo vamos a permitir que sigan muriendo millones de niños por enfermedades curables; hasta cuándo vamos a permitir conflictos armados que masacran a millones de seres humanos inocentes, con el fin de apropiarse los poderosos de los recursos de otros pueblos.
Cesen las agresiones y las guerras pedimos los pueblos del mundo a los imperios, a los que pretenden seguir dominando el mundo y explotándonos.
No más bases militares imperiales, ni golpes de Estado, construyamos un orden económico y social más justo y equitativo, erradiquemos la pobreza, detengamos de inmediato los altos niveles de emisión, frenemos el deterioro ambiental y evitemos la gran catástrofe del cambio climático, integrémonos en el noble objetivo de ser todos más libres y solidarios.
Señor Presidente, hace casi dos siglos un venezolano universal, libertador de naciones y precursor de conciencias dejó para la posteridad un apotegma pleno de voluntad: “Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca…” Era Simón Bolívar el Libertador.
Desde la Venezuela Bolivariana, donde un día como hoy por cierto hace diez años, diez años exactos vivimos la tragedia climática más grande de nuestra historia: la tragedia de Vargas así llamada, desde esa Venezuela cuya Revolución intenta conquistar la justicia para todo su pueblo.
Sólo posible por el camino del socialismo, el socialismo, el otro fantasma del que hablaba Carlos Marx, ese anda por ahí también, más bien es como un contra fantasma, el socialismo, ese es el rumbo, ese es el rumbo para la salvación del planeta, no tengo yo la menor duda, y el capitalismo es el camino del infierno, a la destrucción del mundo. El socialismo, desde esa Venezuela que enfrenta por ello las amenazas del imperio norteamericano. Desde los países que conformamos el ALBA, la Alianza Bolivariana exhortamos, yo quiero con respeto, pero desde mi alma exhortar a nombre de muchos en este planeta, exhortamos a los gobiernos y a los pueblos de la Tierra, parafraseando a Simón Bolívar, El Libertador; si la naturaleza destructiva del capitalismo se opone, pues luchemos contra ella y hagamos que nos obedezca, no esperemos de brazos cruzados la muerte de la humanidad.
La historia nos llama a la unión y a la lucha.
Si el capitalismo se resiste, nosotros estamos obligados a dar la batalla contra el capitalismo y abrir los caminos de la salvación de la especie humana, nos toca a nosotros, levantando las banderas de Cristo, de Mahoma, de la igualdad, del amor, de la justicia, del humanismo, del verdadero y más profundo humanismo. Si no lo hiciéramos, la más maravillosa creación del universo: el ser humano, desaparecerá, desaparecerá.
Este planeta tiene miles de millones de años, y vivió este planeta miles de millones de años sin nosotros la especie humana, es decir, no le hacemos falta nosotros para que él exista. Ahora, nosotros sin la Tierra no vivimos, y estamos destrozando la Pachamama, como dice Evo, como dicen nuestros hermanos aborígenes de Suramérica.
Finalmente señor Presidente ya para terminar, oigamos a Fidel Castro cuando dijo: Una especie está en peligro de extinción, el hombre.
Oigamos a Rosa Luxemburgo cuando dijo: Socialismo o barbarie.
Oigamos a Cristo el redentor cuando dijo: Bienaventurados los pobres porque de ellos será el reino de los cielos.
Señor Presidente, señoras y señores seamos capaces de hacer de esta Tierra no la tumba de la humanidad, hagamos de esta Tierra un cielo, un cielo de vida, de paz, y de paz de hermandad para toda la humanidad, para la especie humana.
Señor Presidente, señoras y señores muchísimas gracias y buen provecho.
Asistentes [aplausos]

Aporrea.org

Enviado por CORA

22/12/2009 Publicado por | General, Medio Ambiente, Politica Internacional, Uncategorized | , , | Deja un comentario

Enojos de Hillary con Latinoamérica


UN DISCURSO CON ADVERTENCIAS SOBRE IRAN Y EL ORDEN DEMOCRATICO


Fue la primera conferencia sobre relaciones entre EE.UU. y diversos bloques del mundo, y la secretaria de Estado no ocultó su disgusto sobre “los líderes elegidos legítimamente que luego comienzan a socavar el orden”.

Hillary Clinton explicó ayer la posición de Estados Unidos hacia América latina en un discurso plagado de advertencias y críticas a los gobiernos más contestatarios. Por momentos la secretaria de Estado utilizó indirectas y no dio nombres: “Nos preocupan los líderes que son elegidos libre y legítimamente, pero que luego de ser electos comienzan a socavar el orden constitucional y democrático, el sector privado, los derechos del pueblo de no ser hostigado y presionado”. Otras veces amenazó sin sutilezas. “La gente que quiera coquetear con Irán debería mirar cuáles podrían ser las consecuencias para ellos. Y esperamos que lo piensen dos veces”, sentenció Clinton con una sonrisa. Nombró a tres países: Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Fue la primera de una serie de conferencias que dará la funcionaria sobre la relación de Washington con las distintas regiones del globo. El mensaje oficial, además, llegó como un anticipo para la región de la visita que comenzará mañana su hombre para América latina, Arturo Valenzuela, por los cuatro países miembros del Mercosur. La secretaria de Estado de Barack Obama comenzó con la cortesía diplomática habitual –consenso en los valores democráticos, mayor cooperación multilateral– y después se lanzó de lleno a los dos temas que le interesaban: las alianzas de Irán en la región y la creciente hegemonía de algunos presidentes latinoamericanos.

“Esperamos que haya un reconocimiento de que Irán es uno de los países que más apoyan, promueven y exportan el terrorismo hoy en día en el mundo”, aseguró. Clinton también recordó las últimas elecciones en el país persa y la ola de manifestaciones y represión que siguió a las denuncias de fraude electoral. “Fueron el comienzo del ejemplo de los abusos de los derechos humanos en marcha”, denunció.

Pero a pesar de ello, continuó, varios países latinoamericanos recibieron al presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, en la gira que realizó el mes pasado por la región. Clinton mencionó a Caracas, La Paz y Managua, pero nada dijo de Brasilia, una de las paradas que más molestia crearon en Washington. Unos días después de la visita de Ahmadinejad a Brasil, se supo que Obama le había mandado una carta a Luiz Inácio Lula da Silva recordándole la posición de la Casa Blanca frente a Irán, su programa nuclear y su historial de violaciones a los derechos humanos. Ayer Hillary Clinton no repitió el recordatorio; optó por dejar a Lula, un buen aliado, fuera de la lista de los países que preocupan al gobierno norteamericano.

El otro reclamo que priorizó la secretaria de Estado fue el respeto a las instituciones democráticas. “Es importante que emitamos un firme llamado a los pueblos y a sus líderes para realmente mantenerse en el camino de la democracia”, instó a sus vecinos latinoamericanos, en referencia al venezolano Hugo Chávez y su aliado nicaragüense, Daniel Ortega. Sin embargo, cuando le preguntaron por Honduras y la dictadura que ya lleva más de cinco meses en el poder, la funcionaria dejó de hablar de la democracia y repitió la fórmula que ya casi se convirtió en el slogan del Departamento de Estado para el conflicto centroamericano: “Queremos ayudar a los hondureños a ayudarse a sí mismos”.

Ni Honduras ni Cuba eran los temas sobre los que quería explayarse ayer. Cuando le preguntaron por la situación en la isla, Clinton respondió concisa. “Obviamente todos esperamos poder ver en un futuro no demasiado lejano a una Cuba democrática, eso es algo que sería extraordinariamente positivo”, señaló. Eso fue todo.

El mensaje que quería enviar a sus vecinos latinoamericanos era otro. “Es importante que se entienda que la democracia no es cuestión de líderes individuales, sino de instituciones fuertes. Buenos líderes vienen y van; obviamente hemos tenido nuestra propia experiencia con esto en este país”, explicó la secretaria de Estado. Con ese preludio, volvió a criticar a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, a los que acusó de no respetar los derechos de sus ciudadanos.

El único elogio se lo guardó para el presidente mexicano Felipe Calderón y su guerra contra el narcotráfico, que ya les costó la vida a más de siete mil personas este año, según el diario local El Universal.

Permalink:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-136856-2009-12-12.html

12/12/2009 Publicado por | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , | 1 Comentario

Cristina: “Cuando la ola neoliberal recorrió América Latina se creyó que el Estado no existía”



La Presidenta reafirmó que es necesario “seguir articulando Estado y mercado, lo público y lo privado” y destacó los acuerdos firmados con Venezuela en el marco de la visita que realiza a la Argentina el presidente venezolano Hugo Chávez.

“Estoy muy feliz porque los acuerdos que hoy hemos firmado con Venezuela reafirman nuestra integración e incluyen no solo acuerdos de estado a estado, sino también de estado a privados y aun entre empresas privadas”, resaltó la Presidenta al hablar en el Salón de la Mujer luego de la firma de los convenios con Chávez.

En ese sentido, Cristina subrayó que “muchas veces nuestros problemas no vienen de afuera sino de adentro” y recordó la época en que “se decía que la participación del estado era mala y que no servía”.

Agregó que “cuando el año pasado todo se derrumbó en el mundo en el que nos proponían recetas neoliberales quedó en claro la imposibilidad de los mercados autorregulados, y que se cuidan asimismo; eso resulta imposible”.

Cristina destacó luego los acuerdos suscriptos entre Aerolíneas Argentinas y la empresa aérea Viasa, de Venezuela, la construcción de barcazas, el acuerdo de turismo y de generadores entre otros.

“Por eso, articular lo público con lo privado sigue siendo necesario en este modelo que hemos puesto en marcha en la Argentina y que nos posibilitó que 2008 haya sido el año de mayor crecimiento de la historia de los últimos 200 años”, agregó.

Cristina recordó luego que la Argentina tuvo tres años de crecimiento fuerte en toda su historia “y esto no lo digo yo, lo ha dicho un economista radical que la Argentina, cuando más se creció fue en el año 1948, 1973 y en el año 2008″.

Más adelante la Presidenta dijo que “espero estar presente en Caracas para celebrar el año próximo el bicentenario de la patria bolivariana y espero que té estés (al dirigirse a Chávez) en mayo en la Argentina cuando celebremos nuestro bicentenario”.

Cristina dijo luego que “esa patria grande que construyeron nuestros próceres como Bolívar, Sucre, Miranda, O`Higgins, Artigas, Tupac Amaru y muchos hombres y mujeres fue construida no solo con un concepto territorial y de límites y fronteras”.

“Porque la patria es algo más que el territorio, la patria es la historia, la cultura, la identidad, los pueblos que son los que dan vida y razón de ser a esa patria”, subrayó.

En otro orden, la Presidenta dijo que “hoy leí en algún medio que ayer en Montevideo el presidente Lula no se había quedado a almorzar en el Mercosur y se había ido enojado conmigo; y nada más lejos de eso ya que todos sabíamos que Lula nos había dicho que no se quedaba a almorzar”.

“Por eso digo esto porque como vos (dirigiéndose a Chávez) no te vas a quedar a cenar hoy aquí no vayan a decir que estas enojado como dijeron que estaba Lula”, recalcó la Presidenta.

Chávez de inmediato tomó la palabra y dijo que “la verdad es que lamentamos muchísimo no poder quedarnos pero tenemos que estar mañana temprano en Venezuela porque es el día de la Fuerza Aérea y además es un nuevo aniversario de la batalla campesina de Santa Inés”.

Cristina tuvo palabras de elogio para los funcionarios venezolanos y en especial dedicó un párrafo al canciller Nicolás Maduro “con quien pasamos momentos muy importantes en Washington defendiendo la democracia en Honduras”.

Agregó que “vamos a seguir trabajando en conjunto entre nuestros países con este cambio en la metodología, realizando reuniones previas con nuestros ministros para acelerar esta integración y tratar de vencer la burocracia que muchas veces no nos permite avanzar”.

Por último Cristina agradeció a Chávez “todo lo que nos ayudaste a los argentinos cuando lo necesitamos en el anterior gobierno y por eso quiero decirte que todo lo que necesiten en materia de cooperación cuenten con nosotros; es de bien nacido ser agradecido”.

Luego de la firma de los acuerdos Cristina y su par venezolano se dirigieron hacia las instalaciones de los astilleros de Tandanor, en Dock Sud.

TELAM

10/12/2009 Publicado por | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

LA PRESIDENTA LLEGO A VENEZUELA PARA PARTICIPAR DE LA SEGUNDA CUMBRE DE AMERICA DEL SUR Y AFRICA


cristina 2

Llegó el turno de la integración Sur-Sur

En el encuentro se analizará el acercamiento entre los dos bloques. La democratización de la ONU y la necesidad de promover la elaboración de drogas y medicamentos genéricos en la agenda. Los miembros de Unasur hablarán sobre la situación en Honduras.

Por Martín Piqué

Desde Isla Margarita

La Presidenta aterrizó anoche en el aeropuerto de Porlamar, ciudad comercial de la isla, para asistir a la segunda cumbre de países de América del Sur y Africa. El calor tropical del Caribe la recibió con sus 38 grados a la sombra, pero Cristina Fernández se interesó más por el otro comité de bienvenida, el que no dependía de la naturaleza sino de los cambios de los últimos años en la política internacional: al momento de su aterrizaje, en la delegación argentina ya habían recibido solicitudes de reuniones bilaterales por parte de Malí, Togo y República Centroafricana. Era otra muestra del avance de la integración Sur-Sur, un fenómeno que tiende a profundizarse con el fortalecimiento de la multilateralidad y el ascenso de nuevos actores, como Brasil, India y China. Pero en esta cumbre no sólo se debatirá el acercamiento entre dos bloques (cuasi) continentales: en la mañana, antes de la apertura del encuentro, los países miembros de la Unasur podrían reunirse para analizar la situación en Honduras. Por razones obvias, el presidente Lula tendrá un protagonismo ineludible: en la delegación venezolana daban por descontado que hoy tendrá una conversación aparte y a solas con el anfitrión, Hugo Chávez.

La cumbre de naciones de América del Sur y Africa (ASA, según sus siglas) es organizada por Venezuela como país anfitrión, Brasil como país coordinador de Sudamérica, y Nigeria como Estado coordinador por Africa. La mención a los roles de Venezuela y Brasil no es intrascendente, mucho menos caprichosa: sobre todo si se tiene en cuenta que el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, anunció públicamente que no asistirá a la convocatoria. En vez de asistir a la cumbre en Margarita, Uribe permanecerá en Boston, estado de Massachusetts, donde lo retendrán algunos “compromisos”, según informaron desde Bogotá. En la discusión con los países africanos, Colombia estará representada por su vicecanciller. Las tensiones internas de Sudamérica que resurgieron con el anuncio de la instalación de bases estadounidenses siguen a carne viva. Y explican la distancia que muestra Colombia ante una iniciativa que es impulsada sobre todo por Brasil. El gigante verdeamarelho está intentando plantarse como el representante de Sudamérica en las discusiones globales. Mal no le va.

Pra frente Brasil

Cualquier liderazgo hay que encarnarlo con hechos. La mejor prueba es el alojamiento del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya en la embajada brasileña en Tegucigalpa. Otra demostración se puede encontrar en recientes declaraciones del canciller Celso Amorim. “Brasil podría haber hecho un acuerdo Brasil-Africa, como fue sugerido por algunos africanos. Pero nosotros hallamos más interesante compartir con América del Sur. No porque seamos buenitos. Es porque solos no vamos a tener la misma fuerza en el mundo”, sentenció Amorim. El ascenso de Brasil en el marco del bloque bautizado BRIC puede explicar la reciente consolidación del G-20 como ámbito de discusión global. También alimenta las esperanzas de los gobernantes del mundo que reclaman una participación más igualitaria de todos los países en la dirección de las Naciones Unidas. Aunque muchos hayan preferido poner el acento en lo estrafalario de su traje ocre, en su turbante y en su cabello azabache ostensiblemente teñido, el libio Muammar al Khadafi dedicó buena parte de su discurso en la Asamblea General de la ONU a denunciar las desigualdades que se mantienen en el seno del organismo. Como el poder de veto de los miembros del Consejo de Seguridad.

Khadafi ya llegó a Margarita. Se espera que repita su denuncia contra las desigualdades en la dirección del organismo que supuestamente dirige los asuntos mundiales. El tema ya había surgido en la primera cumbre de América del Sur y Africa: la exigencia de una democratización de las Naciones Unidas quedó como una de las conclusiones más fuertes de aquel documento. Otro de los temas infaltables que volverá a ser discutido este año será la necesidad de promover desde los organismos supranacionales la elaboración de drogas y medicamentos genéricos que enfrenten el drama que vive Africa con la extensión del VIH y, en menor medida, la malaria. Este punto deberá sortear nuevamente la presión y el lobby que ejercen los laboratorios farmacéuticos de alcance multinacional.

Una región diferente

La Presidenta llegará a la cumbre con las naciones africanas tras el éxito que significó su participación en el G-20: en la delegación argentina todavía se comenta el almuerzo con Barack Obama en el que se habló de Honduras; también el abrazo a pura sonrisa que fue registrado por todos los fotógrafos. Como todo presidente argentino (en este caso presidenta), CFK sabe que Africa en principio no figura entre los destinos más comunes para el comercio exterior del país. Tras la última gira presidencial por el norte de Africa, que incluyó Argelia, Libia, Túnez y Egipto, la mandataria felicitó a los funcionarios de Cancillería por los resultados económicos que se habían obtenido a lo largo del viaje. Entonces consideró que la gira significaba “una apertura comercial y política a una región diferente con las que habitualmente se comercia”.

La apertura política hacia Africa se volverá a poner a prueba hoy cuando CFK participe de la cumbre que reunirá a los presidentes de América del Sur con los del continente más pobre, el más olvidado. En el Gobierno han descubierto que de regiones no tan nombradas por los cánones tradicionales de la política exterior pueden surgir iniciativas muy beneficiosas para la Argentina: un ejemplo muy reciente –aunque no involucre a un país africano– era mencionado anoche en el magnífico Hotel Hesperia, donde se alojan todas las comitivas sudamericanas. Se trata de la firma del acuerdo de cooperación nuclear con Jordania. Ese acuerdo firmado por el canciller Jorge Taiana durante la Asamblea General de la ONU permitiría que la empresa Invap pueda venderle un reactor nuclear a ese país de Medio Oriente. Otro antecedente que sí involucra a Africa es el preacuerdo suscripto por el ministro Julio De Vido para comprarle gas a Egipto a cambio de que el gobierno egipcio importe tecnología argentina que permita adaptar los taxis y colectivos de El Cairo al combustible GNC.

Apenas llegó a Margarita, CFK se dirigió al tercer piso del Hotel Hesperia, cuyas instalaciones dan a la playa Puerto Viejo. Allí se preparó para volver a encontrarse con viejos conocidos: aparte de los buenos amigos de esta parte de América, también asistirá a la cumbre el presidente de Guinea Ecuatorial, Obiang Nguema, con quien mantuvo un contrapunto mediático en el propio Salón Blanco de la Casa Rosada. Allí, CFK le pidió a su visitante que aceptara que viajaran a su país “veedores” argentinos para garantizar la transparencia de las elecciones.

No fue ése el único incidente protagonizado por la mandataria en relación con un país africano. A principios de este año, con motivo de la segunda cumbre de países árabes y América del Sur, CFK no quiso participar de la foto oficial en repudio al mandatario de Sudán, Omar al Bashir, a quien la Corte Penal Internacional de La Haya había condenado por crímenes de lesa humanidad. ¿Estará Al Bashir entre los asistentes a esta cumbre en Margarita? Otra de las incógnitas que se revelarán hoy al mediodía.

Página 12

26/09/2009 Publicado por | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 Comentario

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