America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Poema del adiós – Poema Jose A.Buesa


25/01/2009 Posted by | Arte, Uncategorized, Videos | , , , | 4 comentarios

Hasta Siempre – Comandante Che Guevara


25/01/2009 Posted by | Uncategorized, Videos | , , | 2 comentarios

Presidentes latinoamericanos en el Foro Social Mundial


25-01-2009

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Emir Sader

Carta Maior

El día 29, un acto reunirá a Evo Morales, Fernando Lugo, Rafael Correa, Hugo Chávez y Lula, en Belén. El encuentro expresa el estadio actual de lucha antineoliberal y es un llamado al FSM para que vuelva a articular fuerzas de resistencia social en la esfera política, lugar donde tiene lugar la disputa hegemónica, que, a partir de la crisis contemporánea, se vuelve central.

El momento mas importante del FSM de Belén do Pará terminará siendo el acto del día 29, en el Hangar, que contará con la presencia de Evo Morales, Fernando Lugo, Rafael Correa, Hugo Chávez y Lula – presidentes latinoamericanos que construyen, de distintas maneras, modelos alternativos al neoliberalismo. Es una presencia inevitable, que marca como América Latina se transformó, de “paraíso del neoliberalismo” en su eje mas débil, donde se comenzó a construir, efectivamente, el “otro mundo posible” por el que lucha el Foro Social Mundial.

En su inicio, el FSM se limitaba expresamente la relación entre gobernantes – así como a los partidos. La presencia de presidentes como Lula y Hugo Chávez, por ejemplo, se realizaba mediante actividades paralelas. Era todavía el momento del protagonismo de los movimientos sociales en la lucha de resistencia al neoliberalismo. El primer FSM se realizó en enero del 2001, en Porto Alegre. El primer gobierno progresista latinoamericano, el de Hugo Chávez, había sido electo en 1998 y sobrevivía, solitariamente, bajo una fuerte ofensiva derechista. Fue a lo largo de esta década que fueron electos Lula, Tabaré, Kirchner, Evo, Rafael Correa, Lugo – que representaron el pasaje de la lucha antineoliberal a su período actual, caracterizado por la lucha por una hegemonía alternativa, por la construcción de modelos de superación del neoliberalismo.

La fundación del Movimiento al Socialismo (MAS) boliviano fue un momento determinante en la lucha por “un otro mundo posible”, porque revelaba, de forma explícita, la comprensión de que solamente rearticulando la lucha social con la lucha política, sería posible dar inicio a la construcción de alternativas al neoliberalismo. Las fuerzas sociales que tuvieron esa comprensión, cada una a su manera, pudieron pasar a la fase actual, mientras que las otras perdieron peso, se aislaron, al permanecer en una actitud apenas de resistencia.

Desde el último FSM realizado en Brasil, en el 2005, los procesos de integración regional avanzaron, surgieron nuevos gobiernos progresistas, mientras el FSM fue quedando reducido a la realización de los foros mundiales y regionales, sin propuestas frente a la crisis neoliberal, a las guerras imperiales, sin vincularse a los procesos – como los latinoamericanos – que efectivamente comenzaron la construcción de alternativas al neoliberalismo.

La presencia de los cinco presidentes en Belén expresa el estadio actual de lucha antineoliberal y es un llamado al FSM para que vuelva a articular fuerzas de resistencia social en la esfera política, aquella de la disputa hegemónica, que se vuelve central a partir de la crisis contemporánea, del fin del gobierno Bush y de los avances del post-neoliberalismo concentrados hoy en la América Latina.

El acto del día 29 expresa la fuerza actual de la lucha por “un otro mundo posible” en el plano político, que junto a la lucha de los movimientos sociales y de las otras fuerzas políticas y culturales, son llamadas a desempeñar un papel permanente y decisivo en la lucha antineoliberal. Se plantea para el FSM y las fuerzas que lo componen un dilema esencial: permanecer en la intranscendencia del intercambio de experiencias cada uno o dos años, o avanzar en la construcción de alternativas. La lucha antineoliberal seguirá adelante y será tanto o más fuerte, cuanto más el FSM se acople a las formas realmente existentes de construcción del “otro mundo posible”.

Traducción: Insurrectasypunto

Texto original en portugués: http://www.cartamaior.com.br

Texto en español: http://www.insurrectasypunto.org

25/01/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Bolivia: algo termina y mucho empieza


Hoy se celebra el referéndum para aprobar la nueva constitución boliviana

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Rubén Martínez Dalmau

Rebelión

Hace poco más de un mes, en Valencia, quizás por primera vez en Europa, se reunieron representantes de las cuatro asambleas constituyentes latinoamericanas que están marcando un hito en el constitucionalismo. Los asistentes pudieron, en una oportunidad como pocas, escuchar a Antonio Navarro Wolf sobre los errores cometidos en la constitución colombiana -junto con la anécdota nunca resuelta del robo de la espada de Bolívar-, a Isaías Rodríguez relacionando el proceso constituyente venezolano con el intento de golpe de Estado de Carmona y las oligarquías venezolanas, y a Fernando Cordero relatando detalles de la aprobación de los 444 artículos de Montecristi, la Constitución ecuatoriana que aprobó el pueblo en septiembre pasado. Pero la intervención que posiblemente más argumentos provocó fue la del Ministro Héctor Arce. Sus palabras dejaron claro lo que muchos intuían y algunos habían vivido en carne propia: que el proceso constituyente boliviano seguramente ha sido no sólo el más complejo, sino el más difícil del último siglo.

Para algunos, la dificultad del proceso constituyente boliviano está intrínsecamente relacionada con las condiciones de Bolivia. El pensamiento más conservador lo ha planteado en una expresión que ya ha recorrido el mundo: Bolivia como país inviable. Pero la realidad, también en este caso, es mucho más compleja. El pensador orureño Zavaleta Mercado decía que los pueblos o los sujetos no son lo que creen que son, sino lo que son capaces de hacer. Esta aseveración, mucho más avanzada que la supuesta inviabilidad boliviana, plantea como trasfondo que la posibilidad de transformación social no está tanto en la forma como en el fondo. Lo que no significa, desde luego, que las formas no importen; sólo que no en determinadas ocasiones requieren un grado de flexibilidad para facilitar lo que realmente importa: lo que se es capaz de hacer.

Muchos pueblos latinoamericanos han demostrado en los últimos años lo que son capaces de hacer, pero entre ellos destaca de manera prominente el pueblo boliviano. Pocas oligarquías han manejado con puño de hierro el país como lo han hecho en Bolivia, todo un manual de dominación económica, social y política. Pocas minorías han tenido tanto éxito a la hora de mantener posiciones extremadamente racistas ya entrado el siglo XXI, de someter durante décadas a las clases pobres, de obstaculizar procedimientos democráticos de decisión y de buscar desesperadamente el mantenimiento de privilegios de todo tipo en un país donde sólo se distribuye la pobreza. A pesar de los programas sociales puestos en marcha por el gobierno de Morales en los últimos años, décadas de empobrecimiento y falta de políticas públicas comprometidas siguen dejando mella en el pueblo boliviano. El informe del PNUD hecho público hace dos meses alertaba sobre el aumento de la pobreza en el país, fruto de décadas de dependencia de los hidrocarburos y de la polaridad entre ricos y pobres. El 80% de la población sufre tasas de mortalidad infantil más altas que Haití o Camerún, mientras que el 20% más rico viven en condiciones semejantes a las del mundo desarrollado.

A pesar de estas condiciones, donde lo que parece urgente en el día a día es encontrar la forma de subsistencia, el pueblo boliviano ha sabido aprovechar, con paciencia pero con firmeza, la oportunidad del cambio. Ha pasado más tiempo del que pareciera desde que las calles de ciudades como Cochabamba o La Paz se llenaron de gritos reivindicando un cambio revolucionario, que sólo podría venir por el estremecimiento de la estructura del Estado y la consolidación de unas nuevas bases de convivencia en el país. Fue el inicio del proceso constituyente, cuyo primer gran paso culminará este domingo 25 de enero de 2009. Un proceso que contó con capítulos no siempre agradables: agresiones, persecuciones, fotografías de constituyentes acusados de traición en la plaza de Sucre… Esos mismos constituyentes fueron capaces de poner en riesgo no sólo su futuro, sino sus vidas y las de sus allegados -y en Bolivia no es una afirmación gratuita, como el tiempo se ha encargado de demostrar- para redactar un texto de avanzada, transformador, fruto de las reivindicaciones de la mayor parte de la población.

Un texto que, con los cambios introducidos durante el proceso de negociación del Ejecutivo para encontrar una solución a la mayoría requerida del Congreso, será sometido a la voluntad del pueblo boliviano. Es cierto que las formalidades no se guardaron en esos días en que se decidió proceder a la negociación del texto aprobado por la asamblea constituyente, y que el resultado retrocede en varios temas que habían sido de avanzada en el proyecto. Pero también lo es que los procesos no son los mismos en todos los casos, y que lo que convierte a un texto escrito en Constitución es justamente su legitimidad. Por eso, no es casualidad que éste sea el primer proyecto de Constitución votada en Bolivia. Ni que haya estado liderada por el primer presidente indígena del país. En política no existen las casualidades, y en Bolivia menos si cabe. Tampoco es casualidad que el proyecto de Constitución boliviana plantee cambios radicales, como la creación de un Estado plurinacional, la elección democrática del Tribunal Constitucional o la búsqueda de nuevos elementos de fortalecimiento democrático. Mientras en España, por ejemplo, se es incapaz de reaccionar ante un Consejo General del Poder Judicial deslegitimado en su esencia, los bolivianos tendrán la oportunidad de elegir democráticamente a su órgano de gobierno de los jueces. O mientras ya sabemos quién será nuestro próximo Jefe de Estado cuando falte el actual rey, los bolivianos podrán revocar el mandato de su Presidente en la mitad de su periodo si así lo decide la mayoría del pueblo. Así son las cosas: en algunos lugares se avanza y en otros no.

El referéndum del 25 de enero de 2009 marcará un hito en la historia boliviana. No sólo por lo que termina -una batalla de años a favor del triunfo de la voluntad de las mayorías- sino, y quizás principalmente, por las muchas cosas que empiezan, y que puede resumirse en una: el reto de aplicar una Constitución de avanzada en una sociedad que necesita de ella para acabar con el racismo, con la pobreza y con la desigualdad. Vistos los enemigos que ha sufrido el proceso constituyente, no parece un desempeño fácil. Pero con la determinación, la paciencia y la claridad de ideas que ha mostrado el pueblo boliviano, es un reto que, cuanto menos, se va a intentar con todas las fuerzas. No por nada, como decía Zavaleta, los pueblos son lo que son capaces de hacer.

Rubén Martínez Dalmau. Profesor de Derecho constitucional de la Universitat de València

martinezdalmau@gmail.com

25/01/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Un momento histórico – La elección del mayor estafador de la historia reciente


por James Petras*

Muchas personas de la sociedad civil norteamericana están reaccionando con angustia y decepción a la manera como se va constituyendo la nueva administración gubernamental USA. Políticos corruptos y otros belicistas están formando el entorno del nuevo presidente electo Obama. Después de la advertencia del profesor Chomsky, del ex combatiente de Irak Jimmy Massey, presentamos la investigación del profesor James Petras.

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Fotomontaje: Bush y Obama, un «change» (cambio) para llegar al mismo lugar.

“Tengo una visión de estadounidenses con 80 años trabajando en oficinas y fábricas todavía, en silla de ruedas después de haber perdido las piernas en las guerras imperiales y sus pensiones gracias a los especuladores de Wall Street, y recordando amargamente que habían votado a un Presidente que primero prometió cambio, prosperidad y paz, para luego nombrar a timadores financieros y belicistas.”

Un ministro itinerante 2008.

Introducción

Todo el espectro político, desde la izquierda «libertaria», pasando por los editores progresistas de The Nation, hasta el partido de extrema derecha compuesto de neo-conservadores/belicistas sionistas y los académicos de Berkeley/Chicago/Harvard partidarios del libre mercado ha aclamado con una sola voz la elección de Barack Obama como ‘un momento histórico y decisivo’ de la historia estadounidense, y otros histrionismos. Por razones totalmente externas a las eyaculaciones emocionales de sus promotores, es cierto que es un momento histórico: Sólo hay que constatar la brecha abismal entre la demagogia de su campaña ‘populista’ y sus antiguas relaciones carnales cada vez más estrechas con los personajes políticos más retrógrados, con los corredores de poder y con los apoyos millonarios financieros e inmobiliarios.

Un análisis somero de quiénes son sus asesores principales de campaña, de cuáles son sus compromisos públicos con los especuladores de Wall Street, con los militaristas civiles, con los sionistas celosos y con los abogados corporativos evidencia lo que se ocultó al electorado mediante la imagen de Obama de ser el amigo del pueblo y dar el mensaje elocuente de ‘esperanza’. Ganó eficazmente la confianza, los dólares y las decenas de millones de votos al prometer ‘cambio’ (impuestos más altos para los ricos, el fin de la guerra de Irak y la reforma del sistema nacional de salud); sin embargo, sus asesores de campaña sugerían la continuación de las políticas militares y económicas de la Administración Bush (confirmada más tarde por los nombramientos más estratégicos).

A las tres semanas de su elección, nombró a todos los posos políticos que habían provocado las guerras interminables de las últimas dos décadas, y a los diseñadores de las políticas económicas responsables de la quiebra financiera y la recesión cada vez más profunda que azota a decenas de millones de estadounidenses hoy y previsiblemente en el futuro. Podemos afirmar que la elección de Obama ciertamente representa un hito en la historia estadounidense: La victoria del mayor estafador y sus cómplices de la historia reciente.

Habló con los trabajadores y trabajó con los amos de éstos.

Paseó el color de su piel delante de las minorías mientras borraba cualquier mención de sus quejas socio-económicas.

Prometió la paz para Oriente Próximo a la mayoría de los jóvenes estadounidenses y jura servilmente lealtad eterna al Partido de la Guerra de los sionistas estadounidenses que obedecen a un poder colonial extranjero (Israel).

Obama, a una escala mayor, es la encarnación perfecta del Hombre de Confianza de Melville. Te distrae mientras te quita la cartera. Te da las gracias mientras te manda a luchar en nombre de un país extranjero en una guerra en Oriente Próximo. Dice solemnemente piedades vacías mientras vacía los fondos de la Seguridad Social para rescatar a los principales financieros que te estafaron de tus inversiones de jubilación. Nombra y alaba a los arquitectos de los planes de pirámide desplomados mientras promete que el futuro será mejor.

Es cierto, “nuestros mayores críticos intelectuales”, nuestros izquierdistas ‘libertarios’ y anarquistas académicos utilizaron sus conferencias donde cobran 5 cifras como plataformas para promocionar la candidatura del estafador: Describieron el tono político del estafador como “respuesta a las necesidades más sentidas de nuestro pueblo”. Alabaron al estafador cuando habló de ‘cambio’ y de ‘darle la vuelta de 180 grados al país’. Es cierto, Obama dio una vuelta de 360 grados: Nos devolvió a las políticas y a los arquitectos responsables de nuestro actual desastre político-económico.

Los seguidores progresistas y auto-narcotizados del estafador

El contraste entre la retórica de la campaña de Obama y sus actividades políticas fue transparente, público y evidente para todos, salvo para las masas hipnotizadas y los ‘progresistas’ auto-narcotizados quienes se inventaron argumentos en su favor. De hecho, incluso después de la elección de Obama y el nombramiento tanto de los cómplices de Clinton /Wall Street a los más altos puestos económicos como de los arquitectos de las guerras imperiales prolongadas (Hillary Clinton a Secretaria de Estado y Robert Graves de la Administración Bush a Secretario de Defensa), los ‘verdaderos creyentes progresistas’ encontraron razones para representar, cual perrito faldero, la charada. Muchos progresistas argumentaron que los nombramientos de belicistas y timadores por parte de Obama fue un truco para ganar tiempo ahora y desplazarse a la ‘izquierda’ más adelante.

Si nunca han reconocido sus errores históricos públicamente, estos mismos progresistas se pusieron a escribir ‘cartas abiertas al Presidente’ abogando a favor de ‘la causa del pueblo’. Quizá sus epístolas logren evadir la destructora de papel del Jefe de la Casa Blanca, Rahm Emanuel.

El prestidigitador que habló de ‘cambio’ ahora habla de ‘experiencia’ al nombrar a puestos tanto mayores como menores a los mismos rocines políticos que rotan discretamente entre Wall Street, Washington, la Reserva Federal y los ambientes académicos. En vez de ‘cambio’, hay continuidades absolutas de diseñadores de políticas, y sobre todo vínculos mayores entre militaristas, Wall Street y los nombramientos de Obama. Los verdaderos creyentes progresistas, enfrentados con el fracaso total, se agarran a un clavo ardiendo. Obligados a reconocer que todos los nombramientos de Obama representan los posos del pasado corrupto y sangriento, esperan y rezan para que las circunstancias extremas actuales conviertan a estos belicistas impenitentes y partidarios de toda la vida del capital financiero en defensores de un estado de bienestar keynesiano resucitado.

Más al contrario, Obama y sus hombres en el Pentágono, Departamentos de Estado y Justicia, y agencias de Inteligencia y Seguridad están pidiendo grandes aumentos en gastos militares, envíos de tropas y militarización interior para recuperar las fortunas perdidas de un imperio en declive. Obama y sus hombres proyectan proseguir con energía la guerra global de Clinton-Bush contra los movimientos nacionales de resistencia en Oriente Próximo. Sus asesores de más confianza, que colocan a Israel como prioridad, han echado el ojo a Irán, Siria, Afganistán, Pakistán, Somalia, Sudán, Palestina e Irak.

La estafa económica de Obama

Luego está el contraste entre los billones que Obama regalará a los timadores financieros (y cualquier otra empresa privada capitalista ‘demasiado grande para fallar’) y su compensación cero para los 100 millones de cabezas de familia estafados por valor de 5 billones de dólares en concepto de ahorros y pensiones por parte de sus nombrados cohortes y los que se han beneficiado de los rescates. Ni un solo centavo será destinado a los parados de larga duración. Ni un solo hogar será rescatado de la amenaza de desahucio.

Obama es la marca registrada de una red de personal de confianza. Es una banda bien organizada de políticos eminentes, recaudadores de fondos, buscavidas de los medios de comunicación, magnates inmobiliarios y macarras académicos. Se unen a ellos y los encubren los funcionarios y rocines del Partido Demócrata. Como el virtuoso, Obama proyectó la imagen y siguió el guión. Pero la financiación y todo el tinglado ‘populista’ fueron construidos por los partidarios inflexibles del libre mercado, por los que ponen a Israel primero, tanto judíos como gentiles, por los belicistas de Washington y por todo un ejército de burócratas multimillonarios.

La estafa electoral sirvió para algo más que la mera propulsión de una docena de artistas estratégicos de la estafa hacia puestos relevantes de la Casa Blanca. Primero, la banda estafadora de Obama desvió la rabia e ira de decenas de millones de estadounidenses económicamente machacados y sangrados por la guerra, de forma que la hostilidad no se vertiera sobre una presidencia y un congreso desacreditados, o sobre un sistema político grotesco de un partido con dos facciones, y diera como resultado la acción directa o al menos un nuevo movimiento político.

En segundo lugar, la imagen de Obama proporcionó una tapadera temporal para el regreso y la continuidad de todo lo que detestaba el pueblo estadounidense – los arrogantes timadores intocables, el desempleo creciente y la incertidumbre económica, la pérdida de hogares y ahorros de toda una vida, y las guerras imperiales interminables.

Siendo las estrellas de la película Paul Volker, ‘Larry’ Summers, Robert Gates, los Clinton, Geithner, Holder y General (‘Tú bebe tu kool-aid mientras yo ocupo mi sitio en el Consejo de Administración de Boeing’) Jim Jones (Cuerpo de Marines de los Estados Unidos USMC), Obama nos obsequia con un nuevo pase de intervenciones militares y crímenes de guerra, bandidaje en Wall Street, Abu Graib, buscavidas del Comité Estadounidense-Israelí de Actividades Políticas AIPAC y todas las demás pamplinas diversas. Nuestro Gunga Din hecho en Harvard da a entender que habla en nombre de todos los sujetos coloniales pero actúa en el interés del imperio, de sus vampiros financieros, y de sus criminales de guerra y sus sanguijuelas de Oriente Próximo de la Tierra de los Elegidos.

Las dos caras de Obama

Como la cara de Jano en las monedas de la república romana, Obama y sus íntimos amigotes bromearon cínicamente sobre ‘cuál es la cara real de Barack’, conscientes de la estafa que perpetraban durante la campaña. En realidad, sólo hay una cara – la de un Obama muy comprometido, consecuente y sin tapujos, demostrando con sus nombramientos la cara de un constructor de imperio.

Obama es un militarista a las claras con el firme propósito de reconstruir el imperio estadounidense hecho jirones. El Presidente Electo es un defensor de Wall Street imperturbable – colocando la recuperación de los grandes bancos y empresas de inversión como prioritaria. Las personas nominadas para los puestos económicos más relevantes (Tesorería, asesores de la Casa Blanca) están bien capacitadas (largo servicio en la oligarquía financiera) para perseguir la agenda de Wall Street de Obama. No hay ni un solo miembro de su equipo económico que represente o haya defendido los intereses de las clases asalariadas (ni siquiera de las pequeñas y medianas empresas procedentes de la industria productiva).

Los propagandistas de Obama sostienen que sus nombramientos reflejan su preferencia por la ‘experiencia’ – esto es verdad: Su equipo ha tenido mucha ‘experiencia’ en aumentar los beneficios empresariales, compras y especulación en el transcurso de sus largas y lucrativas carreras. Obama no quiere a jóvenes sin historiales de haber servido a las Grandes Finanzas cuyos intereses le son cruciales. Quería a funcionarios económicos de confianza que reconocieran que la tarea central de su régimen es la refinanciación millonaria. Los nombramientos de los Summers, Rubins, Geithners y Volkers encajan perfectamente con su ideología: Son la mejor elección para sus metas económicas.

Los críticos de estos nombramientos hablan de los ‘fallos’ de estos economistas y su papel en ‘el colapso del sistema financiero’. Estos críticos no reconocen sin embargo que sus ‘fallos’ no es lo más relevante, sino su compromiso inquebrantable con los intereses de Wall Street y su voluntad para sacar billones de dólares más a los contribuyentes estadounidenses con el fin de sostener a sus colegas de Wall Street.

Con Clinton y Bush, previo al desplome financiero, éstos ‘liberalizaron’ la práctica de timar a 100 millones de estadounidenses de billones de ahorros y pensiones privados. En la crisis actual, éstos son exactamente las personas necesarias para timar a la tesorería de los Estados Unidos los billones de dólares que necesitan para rescatar a sus compañeros oligarcas. El Presidente Blanco (Bush) deja excrementos humeantes en las alfombras de la Casa Blanca, y Wall Street llama al ‘histórico’ Presidente Negro Obama para organizar la limpieza.

Obama, el militarista, supera a su antecesor

Lo que hace a Obama un militarista y defensor de Wall Street mucho más audaz que Bush es que tiene la intención de perseguir políticas militares que ya han dañado al pueblo de Estados Unidos nombrando a personas que ya han sido desacreditados en el contexto de guerras imperiales falladas y una economía interior fracasada. Mientras Bush empezó sus guerras después de que la paz acostumbrada de Estados Unidos fuera destrozada por el clima de miedo orquestado a raíz del 9/11, Obama tiene la intención de lanzar su intensificación de los gastos militares en el contexto de un desencanto público generalizado con las guerras en curso, con déficits fiscales monumentales, con presupuestos militares inflados y después de que 100.000 soldados estadounidenses hayan muerto, estén heridos o destrozados psicológicamente.

Los nombramientos de Obama de Clinton, General Jim Jones, el ciudadano israelí Rahm Emmanuel y el ultra-sionista Dennis Ross, encajan perfectamente con su agenda imperial-militarista de intensificación de la agresión militar. Su selección de candidatos en el terreno de la inteligencia también encaja perfectamente con la prioridad de Obama de recuperar el liderazgo mundial de Estados Unidos (reconstruir las redes imperiales de Estados Unidos). Toda la charlatanería de los medios sobre los esfuerzos de Obama de ‘bipartidismo’, ‘experiencia’ y ‘competencia’ tapa los asuntos fundamentales: Las personas elegidas de los dos partidos están completamente comprometidas con la construcción del imperio militar. Todos están a favor de “un nuevo esfuerzo por renovar la posición de Estados Unidos en el mundo” (léanse ‘la dominación imperial de Estados Unidos en el mundo’), de acuerdo con lo que dijo la futura Secretaria de Estado Hillary Clinton. El General James Jones, la elección de Obama para la Seguridad Nacional, presidió las operaciones militares durante el período de Abu Graib/Guantánamo.

Apoyó con fervor el aumento de tropas en Irak y aboga por un gran aumento del gasto militar, 100.000 efectivos y la militarización de la sociedad doméstica estadounidense (sin mencionar sus relaciones financieras personales con el complejo industrial militar). Robert Gates, como el Secretario de Defensa de Obama, apoya la guerra imperial universal, unilateral y sin límite. Cuando el número de países aliados de Estados Unidos en Irak caiga de 35 a 5 el 1/1/2009 y el régimen títere iraquí está pidiendo la retirada de todos los soldados estadounidenses para 2012, Gates, el intransigente, insiste en una presencia militar permanente.

El asunto de ‘la experiencia’ gira alrededor de dos cuestiones: (a) la experiencia relacionada con ¿qué prácticas políticas pasadas? (b) la experiencia necesaria para perseguir ¿qué políticas futuras? Toda la experiencia pasada de los nombramientos está relacionada con guerras imperiales, conquistas coloniales y la construcción de estados amigos. La ‘experiencia’ de Hillary Clinton fue su apoyo al bombardeo de Yugoslavia y la invasión de la OTAN de Kosovo, su apoyo al Ejército de Liberación de Kosovo (KLA), una organización terrorista-criminal internacionalmente reconocida, y los bombardeos implacables de Irak en la década de los 90, la invasión criminal de Bush de Irak en 2003, el bombardeo asesino de núcleos civiles en el Líbano por parte de Israel… y ahora las llamadas a voz en grito para la ‘destrucción total de Irán’. Clinton, Gates y Jones no han propuesto nunca durante su carrera política la negociación pacífica de disputas con cualquier adversario de los Estados Unidos o Israel. Dicho de otra manera, su ‘experiencia’ alardeada se basa exclusivamente en su enfoque militarista unidimensional de las relaciones exteriores.

Y la ‘competencia’ ¿para hacer qué? En términos generales, Los Tres (Clinton, Gates y Jones), han demostrado la mayor incompetencia para librar a los Estados Unidos de guerras coloniales perdidas, costosas y dilatadas. Les falta la más mínima capacidad de reconocer que la construcción de imperios militaristas en el contexto de estados independientes ya no es viable, que sus costes pueden arruinar una economía imperial y que las guerras sin fin erosionan su legitimidad a los ojos de la ciudadanía.

Incluso dentro del marco del pensamiento estratégico, geopolítico e imperial, sus posicionamientos demuestran la más alta incompetencia: Apoyan ciegamente a un pequeño estado colonial ideológicamente fanático y altamente militarizado (Israel) frente a 1.5 billones de musulmanes que viven en naciones ricas en recursos minerales y petrolíferos con mercados lucrativos, potencial inversor y situadas en el centro estratégico del mundo. Promocionan guerras totales contra poblaciones enteras, como ocurre en Afganistán, Irak y Somalia, sin la menor posibilidad de ganarlas. Son verdaderamente los ‘Maestros de la Derrota’.

Obama nombró a ‘Los Tres’ por su experiencia, competencia y apoyo bipartidista en la persecución de guerras imperiales. No se percató de sus fallos deslumbrantes, sus violaciones flagrantes de las normas básicas de la civilización (los derechos humanos de decenas de millones de civiles en naciones soberanas) a causa de su voluntad de perseguir las ilusiones de un nuevo orden mundial dominado por los Estados Unidos.

Conclusión

El compromiso profundo de Obama de convertirse en el salvador del imperio estadounidense se evidencia en el nombramiento a los puestos más relevantes de los políticos y generales más mediocres y fallidos basándose en su voluntad de perseguir la construcción de imperios militaristas mientras la economía doméstica se desploma y la ciudadanía se empobrece y se desangra.

Igual que la campaña electoral y victoria posterior de Obama entrarán en los anales de la historia como la estafa política del nuevo milenio, sus nombramientos políticos y económicos marcarán otro momento ‘histórico’: El nombramiento de especuladores y belicistas fallidos y corruptos. Unámonos a la celebración inaugural de nuestro ‘Primer Presidente Imperial Afro-Americano’ ¡que gana mediante la estafa y gobierna con las armas!

James Petras

James Petras es profesor emérito de sociología en la universidad de Binghamton (New York). Intelectual emblemático de la izquierda estadounidense, es autor de numerosas obras. James Petras es miembro de la conferencia «antiimperialista» Axis for Peace que organiza la Red Voltaire

25/01/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

¿Cambios?


Por Juan Gelman

El flamante presidente de EE.UU. aseveró en su discurso inaugural que las cuestiones de seguridad nacional no deben afectar la vigencia de los derechos humanos. Bien dicho. Sus primeras medidas fueron el cierre de la base de Guantánamo en un año, la suspensión de los procesos incoados por tribunales militares a algunos de los 245 detenidos que allí siguen y la suspensión del régimen de torturas al que han sido sometidos. Bien hecho, sobre todo lo último. Los presos seguirán presos en otros campos de concentración que el Pentágono instaló ya en distintos países y Obama no dispuso que sus casos pasen a tribunales civiles, como demanda Amnesty. Estas decisiones sin duda interrumpirán el declive del más que dañado prestigio de EE.UU. en el mundo.

No parece que se modificará la política exterior: la estrategia del nuevo mandatario no entraña el cese de la guerra “antiterrorista” que la Casa Blanca de-sató, apenas un cambio de acento. Habló de una retirada de Irak “responsable” y no reiteró su intención de hacerlo en 18 meses, anuncio de campaña electoral que le atrajo muchos votos. Tampoco la mencionó al cabo de su reciente reunión con los capitostes del Pentágono para tratar el asunto y los comentarios del general Ray Odierno, comandante en jefe de las tropas estadounidenses en Irak, indican que tal vez Obama le da otro peso ahora a la palabra “responsable” (www.mccclatchydc.com, 21-1-09). El general señaló que la retirada dependía de las elecciones nacionales que se llevarán a cabo en Irak a fin de año. Imposible completarla en 18 meses.

La idea, por lo demás, no es sacar hasta el último hombre del país invadido. Más bien no. Colin Kahl, importante asesor de Obama durante la campaña electoral, señaló que EE.UU. debía mantener en Irak una fuerza de 60.000 a 80.000 efectivos al menos hasta fines del 2010 (www.prorev.com, 4-4-08). El New York Times (13-12-08) subrayó la “aparente evolución” del mandatario afroamericano en este tema, sólo que no la hubo: BO siempre mencionó la necesidad de dejar una “fuerza residual” en Irak, aunque nunca indicó la cuantía del “residuo”. Si se cumpliera la observación de Kahl, los muchachos tardarán en volver a sus hogares. Dicho de otra manera: la ocupación de Irak seguirá.

El demócrata Obama, que votó contra la invasión a Irak, se reunió asiduamente a lo largo de los últimos tres meses con su vencido contrincante republicano John McCain, que votó a favor, para solicitarle asesoramiento y opinión sobre las guerras en curso y sobre los futuros encargados de la política exterior. McCain les dijo a varios colegas republicanos que “muchos de esos nombramientos los habría hecho yo mismo” (www.newsmax.com, 19-1-09). No sorprende esa declaración: empezando por la actual secretaria de Estado, Hillary Clinton, y pasando por el reconfirmado jefe del Pentágono Robert Gates -otra herencia de W. Bush-, el equipo que seleccionó BO en este delicadísimo campo está integrado por demócratas partidarios de la guerra y no hay signos de que se hayan vuelto pacifistas.

Es notorio que BO se comprometió a aumentar el número de tropas norteamericanas en Afganistán: el Pentágono ha pedido el envío de 30.000 soldados más en un lapso de 12 a 18 meses y Washington presiona a la OTAN desde hace meses para que incremente también sus efectivos en ese país (Reuters, 20-1-09). Varios gobiernos de la Unión Europea se muestran remisos a aceptar la gentil invitación. Francia la ha rechazado ya, Alemania enfrenta un año electoral difícil, aunque es posible que todo cambie luego de la primera reunión de Obama con sus contrapartes europeas. Continuamos.

Obama reiteró en su campaña que EE.UU. debe atacar las bases de Al Qaida y de los talibán en Pakistán con o sin el consentimiento del gobierno paquistaní. “Si llegamos a tener información confiable sobre objetivos terroristas importantes -dijo- y el (entonces) presidente Musharraf no actúa, actuaremos nosotros” (Reuters, 1-8-07). Cada tanto un avión no tripulado de EE.UU. deja caer misiles en la zona de Pakistán limítrofe con Afganistán. La pregunta clave es cuál será la magnitud del ataque anunciado.

El mandatario ya en funciones llamó por teléfono al presidente de la Autoridad Palestina y al primer ministro de Israel afirmando que no escatimará esfuerzos para desarmar un conflicto que acaba de costar la vida de 1300 palestinos, en su mayoría civiles y sobre todo niños. Pero si Obama insiste en el reclamo de una “Jerusalén única” y capital de Israel –que formuló ante el poderoso lobby judío proisraelí que recorre infatigablemente los pasillos de la Casa Blanca y del Capitolio-, fracasará como Bill Clinton en la cumbre de Camp David del 2000. Y se verá qué distancia media entre su discurrir de campaña y la realidad de sus actos.

BO no preocupa a Tel Aviv. Como señalara al diario israelí Yediot Ahronot el ex embajador de Israel en Washington, Daniel Ayalon, “en cuanto a las relaciones Israel/EE.UU., tengo la impresión de que no habrá cambio alguno. Al contrario: el mapa de los intereses estadounidenses no depende de la identidad de la persona sentada en la Casa Blanca y EE.UU. seguirá tratando a Israel como un aliado leal” (www.ynetnews.com, 20-1-09). Re-claro, ¿verdad?

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