America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Argentina: NO MAS VICTIMAS


mujer-maltratada Por Marta Dillon

En la tarjeta oficial de la doctora Eva Giberti dice: Coordinadora Programa Las Víctimas contra LaS ViolenciaS. Puede parecer un error de tipeo esas mayúsculas al final de las últimas dos palabras, pero, lejos de eso, se trata de un gesto político: así, con esas mayúsculas, ella enuncia la complejidad de un fenómeno que sólo puede nombrarse en plural: violencias. Y violencias incluyen -aunque siempre la enumeración es insuficiente- tanto el golpe como el insulto; el manoseo en un colectivo como la violación, pagar por tener sexo con una menor como comprar a una mujer igual que si fuera un objeto. Ese plural, aunque podría seguir desplegándose, es en realidad un entramado. Hechos e historias demasiado cotidianas que se cruzan siempre por su zona más vulnerable: las víctimas. Y es ahí, en la mención de las víctimas, donde el título del programa que coordina Eva Giberti sella su postura ideológica: serán las mismas víctimas las que se opongan a las violencias porque es así como se abre la chance para que abandonen el lugar estanco en el que una o muchas violencias han querido dejarlas, inermes, sin nombre, ancladas en un dolor que a veces se impone como única identidad. Para cualquiera que haya sufrido cualquier violencia sabe que primero es necesario salir del círculo, quebrar la escena. Y después romper el silencio, accionar, volver a nombrarse, y nombrar al agresor: denunciarlo. Esta soy yo, esto es lo que me pasó, esto lo que me hicieron; no somos lo mismo, ya no estoy ahí. Este no es un derrotero personal. Para Giberti, no puede serlo: “Hay un Estado frente al que denunciar y reclamar. Hay que entender que esta acción de las víctimas en la denuncia es un reclamo ciudadano”. Ese es el meollo del programa, entonces, su ideología: generar ámbitos seguros para que la palabra pueda circular y convertirse en herramienta de ciudadanía, en herramienta contra las violencias.
La semana que viene se van a cumplir tres años desde que la psicoanalista y trabajadora social Eva Giberti fue citada en el despacho de quien entonces era el ministro de Interior, Aníbal Fernández. Era la primera vez que lo veía personalmente. Apenas terminaron las presentaciones oficiales cuando el ministro le espetó: “Nosotros estamos hartos de mujeres violadas y violadores que nunca se encuentran, tenemos que hacer algo y para eso la llamamos. Usted con su equipo tiene que arreglarse para llegar en veinte minutos como máximo a cualquier comisaría donde haya una denuncia por violación y evitar que la víctima hable con ningún bigotudo como yo”. Así lo relata Giberti y describe el asombro con el que escuchaba: “¡Yo ni siquiera tenía equipo!”. El trasfondo de esa escena había sido la supervivencia de una niña de 13 violada en su casa por un hombre que acaba de apuñalar hasta la muerte a su mamá y que la dejó con vida porque también la nena parecía muerta. Ese hombre acababa de cumplir una condena por violación y la familia atacada ya había hecho una denuncia por acoso. Nada impidió la tragedia. “El ministro hablaba en plural refiriéndose al entonces presidente (Néstor) Kirchner, tenía muy claro lo que quería: ‘Además -me insistió-, se las tiene que arreglar para que a esa mujer le den el tratamiento antirretroviral preventivo y la pastilla del día después. Y sobre todo que sostengan la denuncia’. Yo escuchaba algo que me parecía excelente pero que a la vez me resultaba chino básico, estaba totalmente fuera de lo esperado.”

-¿Quién asesoraba al ministro? Porque es bastante puntual esa demanda de que no se revictimice a quien ha sufrido una agresión sexual al momento de hacer la denuncia…
-Entiendo que la doctora Silvina Zabala, entonces directora de Seguridad Interior, que fue la que dio mi nombre. En esa reunión en la que yo pude decir apenas quince o veinte palabras, Aníbal Fernández planteó todo lo que creía necesario: redactar una nueva ley sobre violencia familiar que incluyera a niños, niñas, ancianos y personas discapacitadas, realizar acciones contra la prostitución infantil -que es ahí cuando yo, a mi vez, hablo del problema internacional de la trata y de la necesidad de que exista una ley de trata como delito federal-.

-¿Dudó en aceptar convertirse en funcionaria pública?
-Apenas tuve tiempo. Antes de que pudiera decir sí o no el presidente había bajado a la reunión y se había mostrado orgulloso de contar conmigo. Cuando finalmente el ministro me preguntó si aceptaba, le pregunté si había oído alguna vez hablar de presiones políticas (se ríe). Yo ni siquiera estaba vestida para entrevistarme con un presidente.

Tres años después, aquella conversación fraguó en hechos: se redactó el proyecto de ley de Protección, Sanción y Erradicación de la Violencia y el Abuso de Poder en el Ambito del Grupo Familiar -tal el nombre que le dieron las más de 60 personas que colaboraron en el armado-, se inscribió a la trata de personas como un delito federal -desde abril del año pasado- y el Programa Las Víctimas contra Las Violencias actúa las 24 horas, cada día del año, a través de cuatro “brigadas” (víctimas de delitos sexuales, víctimas de violencia familiar, Brigada Niñ@s y la Oficina de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata) y una línea telefónica -la 137- en la que 25 profesionales se turnan para atender emergencias relacionadas con la violencia familiar. Esta estructura, inventada a caballo entre dos períodos de gobierno y siempre bajo el ala del mismo ministro -aunque antes fuera el de Interior y ahora de Justicia y Derechos Humanos-, es prácticamente el único avance en políticas relacionadas con cuestiones de género que se ha sostenido en el tiempo. Sin embargo, su jurisdicción no excede el ámbito nacional, que en lo concreto se reduce a la Ciudad de Buenos Aires -salvo lo relacionado con trata-; y su proyecto más federal, el proyecto de ley sobre violencia familiar, para el que se convocaron representantes de cada provincia, viene naufragando sin poder navegar con éxito las aguas parlamentarias.

-¿No resulta contradictorio para el Gobierno tener un programa tan avanzado en relación con este tipo de violencias y no lograr que el proyecto de ley sea tratado en el Congreso?
-Por algún motivo, por razones políticas, esa ley no está discutiéndose donde debería discutirse…

-¿Cuáles son esas razones?
-Bueno, antes de bajar a las cámaras tiene que pasar por otros ministerios y siempre hay alguno que quiere cambiar algo de la ley. Porque como la hicimos nosotras y es buena…

Eso es todo lo que Giberti va a decir al respecto. Esta mujer pionera en la formación en estudios de género no va a negar retrocesos que son evidentes para cualquiera -como la falta de reglamentación de los abortos no punibles que cada tanto tienen a alguna familia en vilo- pero tampoco puede ocultar el orgullo que le genera ser madre de esta criatura que atendió, hasta noviembre del año pasado, 1257 denuncias por delitos contra la integridad sexual, 6541 llamados en la línea 137 a lo largo de 2008, 1684 de los cuales merecieron la atención urgente en el domicilio de la víctima -la mayoría se resuelven con asesoramiento telefónico- y rescató, entre mayo y diciembre pasados, a 137 víctimas de trata.
La primera brigada que se formó fue la de atención a víctimas de delitos contra la integridad sexual. La consigna fue la misma que había enunciado Aníbal Fernández: asistencia inmediata al lugar donde se recibe la denuncia, contención y asesoramiento de la víctima, seguimiento para que sostenga la denuncia y tratamiento médico preventivo contra embarazos o infecciones. “Pero el peor problema fue armar equipo -cuenta Giberti-. Ahí es cuando se hace evidente de qué se trata la formación de nuestras psicólogas y psicólogos: no es obligatoria la formación en temas de género, o sea que muchas no tienen la menor idea; tampoco saben de qué se trata una mujer violada o una niña prostituida; pero además, toda su formación apunta al trabajo en consultorio.” Nada relacionado con subirse a un móvil policial en cualquier momento y atravesar la ciudad para llegar en tiempo y forma, enfrentarse con la policía, exigir un lugar adecuado para poder conversar con la víctima y exigir, también, que se respeten sus tiempos. La licenciada en psicología Cecilia Manigrasso, como integrante de esas brigadas, sabe que el trato con las fuerzas de seguridad no siempre es lo más sencillo: “Pero nuestro intento y nuestro trabajo diario es respetar el saber del otro y entender cabalmente hasta dónde llega nuestra tarea. Nosotras no podemos labrar un acta, por ejemplo, ésa es tarea de uniformados. Pero ellos tienen que esperar a que la víctima esté lista para poder hacerlo. Y a veces eso puede llevar un par de horas”. Todas las denuncias son atendidas por esta brigada que atiende a víctimas de violencia sexual, desde las violaciones hasta abusos que pueden darse, por ejemplo, en un transporte público. “Nos pasó hace muy poco que una chica fue manoseada en el subte y cuando se baja lo denuncia al guardia de la estación, que de inmediato le pregunta si está segura -cuenta Manigrasso-, generando una primera descalificación hacia la víctima. Ella insiste y entonces acude un policía y así intervenimos nosotras. Cuando llegamos ya estaba arrepentida de haber hecho la denuncia, se quería ir, había hablado por teléfono con un amigo que le había dicho ‘También, con esos pantalones que vos usás’ y se sentía algo culpable. Le insistimos en que de todos modos era un delito, que la íbamos a acompañar en su denuncia. Resultó que el mismo hombre tenía otras 45 denuncias en lo que iba de enero y estaba buscado por una violación anterior.” Manigrasso, como el resto del equipo, sabe que el abuso sexual e incluso la violación son delitos de acción privada: sin denuncia de la damnificada no habrá quien persiga al agresor. Pero más allá de la letra escrita, la violencia sexual es un delito social y a eso apelan, a cierta solidaridad de género, para que estos hechos no pasen inadvertidos, para generar conciencia de que un manoseo no es un juego: es un delito.
Todavía es enero en Buenos Aires mientras un equipo de 12 personas de las distintas áreas del Programa Las Víctimas contra las Violencias intenta ser breve para que su experiencia en los últimos años quepa en una entrevista de pocas horas. No hace mucho se detuvo a un violador que había sido noticia a fin del año pasado. Cada una de las mujeres que fueron víctimas de ese hombre recibió la atención de la brigada -dos profesionales, trabajadoras sociales o psicólogas, siempre mujeres- que le evitó tener que dar detalles de lo sufrido más de una vez como si tuvieran que probar en cada declaración que habían sido violentadas. De eso se trata la revictimización, de poner en duda la palabra de la víctima, de explorar su cuerpo en busca de pruebas como si fuera un objeto inerte sobre el que es posible investigar. Ahora, las víctimas no pasarán por más de una revisación médica, declararán una sola vez -incluso el testimonio de las integrantes de la brigada servirá de prueba en juicio y recibirán, de inmediato, de ser necesario, el tratamiento preventivo adecuado para estos casos según el protocolo que la doctora Diana Galimberti había impuesto ya hace tiempo en el Hospital Alvarez-. Esto, que cambia radicalmente la situación de las víctimas, de todos modos, al relatarlo, hace que la insistencia en la palabra empiece a sonar pesada. “Es sólo el lugar circunstancial en que se la puso -dice Zaida Gatti, la primera convocada por Giberti y supervisora de cada una de las brigadas-. Trabajamos para el empoderamiento de las víctimas, por eso la tarea no termina en la recepción de la denuncia y el tratamiento médico. Además, cuando consideramos que es posible, acompañamos a las mujeres a realizar la individuación criminal, o sea, la confección de un identikit o el reconocimiento a través de fotos que puedan mostrárseles.” “Además -agrega Manigrasso- estamos en permanente contacto, incluso hasta el momento del juicio, si podemos llegar a esa etapa.”
Alicia Arakelian es psicóloga y supervisa la atención del call center. Trabaja en el programa desde el inicio mismo de éste y ha pasado ya por diversas áreas. Por eso, cuando están desbordados, es probable que se suba a uno de los móviles no identificados que llevan y traen a las brigadas y atienda urgencias en la calle o en el domicilio de la víctima. Es que a pesar de que todavía el 137 no es un número tan conocido como podría ser el 911 -emergencias policiales-, los teléfonos no paran de sonar. “Puede llamar un niño que padezca o que sea testigo de situaciones de violencia, pueden llamar vecinas, amigas o la propia víctima si tiene la chance -explica Ana Jordán, también psicóloga e integrante de los equipos de calle-. Hay que estar atentas, porque la llamada puede cortarse y hay que comunicarse de inmediato y tratar de leer entre líneas lo que sucede del otro lado. A veces la víctima está siendo amenazada para que pida que desestimen su denuncia.” De los 600 llamados estimados por mes -el último diciembre se recibieron exactamente 604 pertinentes, entre más de 3 mil fallidos- la brigada debe desplazarse en el 35 por ciento de los casos, en el resto se puede contener y orientar por teléfono. Claro que ese 35 por ciento representa unos 125 casos en un mes: el promedio es de más de cuatro asistencias por día. En cada caso las psicólogas y trabajadoras sociales llegan acompañadas de un policía que está para protegerlas, más un patrullero que será el que trate con el agresor. El uso de los géneros no es gratuito, a pesar de que las estadísticas que acerca Kevin Wierzbinsky, uno de los encargados del área, señalan un 20 por ciento de víctimas masculinas, sólo hay 4 hombres mayores de 19 años en este porcentaje: el resto corresponde a niños.
Aquí el trabajo de las brigadas es en caliente, muchas veces tienen que cargar niños a upa, esperar que el agresor sea detenido, tomarse el tiempo necesario para escuchar y para hacerse escuchar. “El problema lo tenemos a nivel judicial -sostiene Eva Giberti- porque la mayoría de los jueces y magistrados, salvo contadas excepciones, sigue considerando la violencia familiar como una patología del agresor, cuando en realidad es un abuso de poder y un delito. Y ésa es la manera en que hay que tratarlo.” Pero claro, es fácil decirlo en ámbitos protegidos, no frente a quienes -en sede policial, por ejemplo- siguen sosteniendo que todo para “si le preparás una rica comida”, tal como escuchó Ana Jordán mientras acompañaba a una víctima a hacer la denuncia, un segundo antes de tener que salir corriendo porque el agresor había entrado a la comisaría amenazando otra vez a la víctima. El otro grave problema con que se enfrentan desde las brigadas de atención a víctimas de violencia familiar es la falta de lugares seguros donde alojar a las víctimas. “El gobierno de la Ciudad no reconoce ninguna prioridad en los refugios para víctimas de violencia”, dice Giberti. Y Jordán aporta la anécdota: “Hace poco llegamos con una mujer con varios hijos, un bebé en brazos, los bolsos, etc., al único refugio disponible y cuando nos atienden, cerca de las 20, nos dicen: ‘Ustedes, los de la 137, se están mal acostumbrando. El hogar cierra a las 18’. ¡Como si se pudiera pedir a los agresores que tuvieran horario!”.
¿Cómo se consigue, de todos modos, que las víctimas entiendan su lugar como transitorio, reconozcan sus recursos de resistencia, estén dispuestas a moverse del lugar estático en el que las han querido alojar? Eso no se consigue solamente con palabras, ni siquiera alcanza con la ideología que es una base de acuerdo mínima para pertenecer al programa -según Giberti, una de sus primeras acciones fue la compra de material de estudios de género en la Librería de Mujeres para formar al personal policial que le habían asignado; material que sigue siendo de consulta para todas las profesionales-. Hay que poner el cuerpo. Ponerlo en la calle, en las comisarías cuando se va a asistir a una víctima, en los domicilios; pero también ponerlo para que en esas situaciones pueda habilitar la palabra, cierta empatía necesaria para que se abra el diálogo. De eso se encargó Vita Scardó a través de dramatizaciones, psicodrama, roll playing o cualquier técnica que pueda también inventar o recrear en su tarea de “cuidadora de cuidadores”. Las profesionales hoy pueden reírse de esas técnicas que las desarticularon, pero saben que las necesitan. Porque la teoría de género puesta en acción y en la atención de víctimas de diversas violencias genera más de una frustración: en los hospitales, en las comisarías, en la calle. Esa formación no es la que prima, al contrario. ¿Cómo podrían soportar, sin un apoyo específico, las integrantes de la Brigada Niñ@s la espera mientras se comete el delito, es decir mientras un hombre adulto abusa de una menor dentro de un cuarto de hotel, para poder detenerlo a la salida? Aprendieron a hacerlo. Carola Saricas y Carla Manzo, una licenciada en Ciencias Políticas -y también a cargo del área de estadísticas-, la segunda trabajadora social, aprendieron a hacerlo porque no les quedó opción. Y aun así, como testigos del delito in fraganti, suelen tener problemas para que los jueces lo reconozcan como tal. Giberti no ahorra palabras para estos casos: “Es que para la mayoría de los que intervienen, salvo excepciones, las niñas prostituidas son mujercitas al servicio de los hombres, iguales que sus madres”. Sin embargo, la Brigada Niñ@s, que además tiene que lidiar con víctimas que la mayoría de las veces no se reconocen como tales -y en ese caso no hacen nada, más que abrir la posibilidad de la escucha o la atención médica-, amedrenta. “En nuestro caso -relata Saricas- vamos en busca, no hay quién nos llame. Hemos aprendido a entrenar la mirada para detectar las situaciones en que las menores son prostituidas. Lo peor es que no hay una ley de explotación sexual infantil y tenemos que recurrir a la figura de la corrupción de menores. Además nos enfrentamos con un imaginario social que no considera a la prostitución como una forma de violencia y que no hace diferencia cuando los prostituidos son niños o niñas.” De todos modos, existe un teléfono al que denunciar la prostitución de menores: 0-800-222-1717, pero hasta ahora las causas que han prosperado han corrido por cuenta de la mirada de estas mujeres.
Mariana Schvartz es trabajadora social y está en el área de trata del programa. También forma parte de una brigada, aunque en este caso no se llame así y dependa directamente de la jefatura de gabinete del Ministerio de Justicia: es la Oficina de Rescate de Personas Damnificadas por el Delito de Trata. Su trabajo la obliga a estar disponible a tiempo completo, a pasar largas jornadas en el interior del país, a entrenar la paciencia para detectar situaciones de trata cuando éstas no son evidentes o bien porque las víctimas son mayores de edad o bien porque el tiempo de esclavitud hizo que aprendieran a desconfiar de cualquiera, menos de sus captores. “Actuamos en los allanamientos, nos convocan sobre la hora y recién ahí nos dan datos de cómo ha sido la investigación. Puede ser tanto un prostíbulo como un taller clandestino. La mayoría de las mujeres a las que hemos asistido, casi un 60 por ciento, son mayores de edad a las que también les cuesta visualizarse como víctimas y que se han creído el discurso de los captores sobre que su destino, si hablan, es la cárcel”, cuenta. El trabajo que realiza Mariana y en el que también colaboran integrantes de otras brigadas suele suceder en lugares más que inhóspitos: “A veces tenemos que hacer las entrevistas en los baños porque es el único lugar en donde hay luz blanca; el resto está en penumbras y ninguna mujer quiere hablar sobre la misma cama donde fue obligada a atender clientes. Lo primero que hacemos es ofrecerles que se vistan. Lo hacen de inmediato, es el primer acto de humanidad después del paso incesante de policías, oficiales de migraciones y ante los clientes. Después es cuestión de tiempo, pero lo que buscamos es quebrar el discurso que han aprendido. Muchas veces me ha servido el recurso de hacer cuentas frente a la víctima para que entienda que ese dinero que le prometieron nunca se lo van a dar porque ella siempre va a estar endeudada, como les suelen decir que está desde el mismo momento en que las trasladan. Otra vez me ha pasado que una mujer se quebró cuando le preguntaron el nombre de su padre”. Esta brigada no suele encontrar grilletes, que es la figura que más rápidamente se asocia a la esclavitud: “Es un sometimiento mental, por necesidad, construido a base de multas -hasta cuando están indispuestas- y maltratos”, agrega Saricas. Una vez detectado el caso de trata se acompaña a la víctima, como en el resto de los casos, en el proceso de denuncia y en la búsqueda de otros efectores sociales que puedan ampararla.
La semana que viene, cuando se cumplan tres años de aquella reunión inaugural en la que Eva Giberti se convirtió en funcionaria, habrá oportunidad, seguramente, para hacer balance. Tal vez alguna de las cuentas que aportan las estadísticas sobre el número de asistencias y de denuncias que han prosperado tengan su peso en el balance. La pregunta, ahora, se cae de madura:

-Después de esta experiencia, ¿quisiera seguir cumpliendo la función pública?
-En estas mismas condiciones y con el respaldo que ahora tengo del ministro, seguro que sí -contesta Giberti y es de esperar que más allá de las coyunturas políticas este programa sobreviva y se afiance en el tiempo.
Desde el inicio hasta noviembre del año pasado el programa atendió 1257 denuncias por delitos contra la integridad sexual, 6541 llamados en la línea 137 a lo largo de 2008, 1648 de los cuales merecieron la atención urgente en el domicilio de la víctima -la mayoría se resuelven con asesoramiento telefónico- y rescató, entre mayo y diciembre pasados, a 137 víctimas de trata.
Fuente : Las 12 – Supl. Página 12- 06-02-2009 *

24/02/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | 2 comentarios

para nuestro querido amigo Daniel,desde el corazón, también me sumo!


Por todo lo mejor que nos dejó compartir
esto es para nuestro querido amigo Daniel,desde el corazón,
también me sumo!
Va en su honor!
Teresita.
HONRAR LA VIDA

NO…
PERMANECER Y TRANSCURRIR
NO ES PERDURAR, NO ES EXISTIR
NI HONRAR LA VIDA
HAY TANTAS MANERAS DE NO SER
TANTA CONCIENCIA SIN SABER
ADORMECIDA
MERECER LA VIDA
NO ES CALLAR Y CONSENTIR
TANTAS INJUSTICIAS REPETIDAS
ES UNA VIRTUD ES DIGNIDAD
Y ES LA ACTITUD DE IDENTIDAD
MAS DEFINIDA

ESO DE DURAR Y TRANSCURRIR
NO NOS DA DERECHO A PRESUMIR
PORQUE NO ES LO MISMO QUE VIVIR
HONRAR LA VIDA

NO…
PERMANECER Y TRANSCURRIR
NO SIEMPRE QUIERE SUGERIR
HONRAR LA VIDA
HAY TANTA PEQUEÑA VANIDAD
EN NUESTRA TONTA HUMANIDAD
ENCEGUECIDA
MERECER LA VIDA ES ERGUIRSE VERTICAL
MAS ALLÁ DEL MAL DE LAS CAÍDAS
ES IGUAL QUE DARLE A LA VERDAD
Y A NUESTRA PROPIA LIBERTAD
LA BIENVENIDA.
LETRA Y MUSICA: ELADIA BLAZQUEZ

24/02/2009 Posted by | Historia, Live Chat, Videos | | Deja un comentario

EUROPA La Unión Europea salvajemente insolidaria


EUROPA La Unión Europea salvajemente insolidaria Los SOCIALISTAS y los POPULARES CONTRA los EMPOBRECIDOS: El Parlamento Europeo aprueba la directiva de la vergüenza que criminaliza a los inmigrantes que huyen del hambre. Diferentes políticos iberoamericanos habían declarado su intención de dar una respuesta a la agresiva directiva. También el mundo católico a través de Agostino Marcheto, Secretario del Consejo Pontificio para los Emigrantes dijo que no se puede criminalizar a los inmigrantes a ningún precio. Los ciudadanos de terceros países como los ciudadanos comunitarios, no deberían ser privados de libertad personal o sujetos a penas de detención a causa de infracciones de tipo administrativo. “La Directiva de la Vergüenza” ha sido denunciada por más de 30.000 ciudadanos europeos que se han movilizado en su contra, además de 906 organizaciones y 368 responsables políticos. Durante las votaciones los partidos europeos se retrataron para la posteridad y para que caiga sobre ellos la vergüenza y el deshonor de haber aprobado una directiva de corte nazi. La mayoría de los diputados españoles se ha alineado con la directiva más salvaje de los últimos años. Es especialmente llamativo que mientras el PSOE hace un discurso progre ante la opinión pública española presiona en Bruselas para que la directiva sea lo más dura posible y así utilizar de coartada la política europea contra los inmigrantes. La socialdemocracia europea se dividió en la votación, pero los socialistas españoles fueron casi unánimes votando casi todos a favor de la Directiva de la Vergüenza. Por otro lado, los populares que tantas veces presumen de su humanismo cristiano, demostraron una vez que su verdadero dios es el capital. Mientras la Iglesia católica se ha mostrado radicalmente en contra de la legislación antiinmigrantes y está desarrollando acciones permanentes de solidaridad, los populares cada vez más salvajemente a favor de la insolidaridad. Respecto a los eurodiputados españoles las votaciones fueron de la siguiente forma: PP y CiU a favor. IU y Verdes en contra. PNV abstención. PSOE 16 a favor y dos en contra, Joseph Borrel y Raimon Obiols. También una abstención. Votaron 672 parlamentarios de los 785 que forman el Parlamento Europeo.Votos a favor 369: Partido Popular 217; liberales 57; Europa de las Naciones 40; Partido Socialista: 34; No Inscritos 15; Independientes 6. Votos en contra 197: Partido Socialista 100; Izquierda Unida 37; Verdes 36; Independientes 11; Liberales 7; Nos inscritos 5; Partido Popular 1. Abstenciones 106: Partido Socialista 49; Partido Popular 27; Liberales 20; Nos inscritos 5; Independientes 3; Verdes 2. La directiva preparará la expulsión de entre ocho y 12 millones de personas inmigrantes que viven en la Unión Europea. Esta propuesta es una vuelta de tuerca en la política europea de blindaje de fronteras, al más puro estilo Muro de Berlín y más recientemente las alambradas en Ceuta y Melilla colocadas por el PSOE. La Directiva sobre el Retorno, como la llaman, pretende unificar las normas y procedimientos que se aplicarán en los países miembros de la Unión Europea, dando más poder a los Estados para repatriar a los “inmigrantes sin papeles”. Se establecen procedimientos cada vez más crueles, como la posibilidad de ser detenidos incluso hasta 18 meses en los Centros de Internamiento para extranjeros (¡sin haber cometido ningún delito judicial!); se prohíbe su entrada en la Unión Europea durante 5 años, e incluso se abre la posibilidad de detener a menores extranjeros… Se trata de institucionalizar un Guantánamo europeo. Con normativas como éstas, se generaliza la vía de internamiento de los inmigrantes, criminalizándolos de forma institucionalizada. Esta medida forma parte de la política común europea de unir inmigración con economía, con la nuestra ¡claro!: entrada de personas inmigrantes en función de los intereses de mercado. Dicho más claro: dejamos entrar bajo el nombre “inmigrantes legales” justo a los inmigrantes que necesitamos para enriquecer nuestra economía, solucionar el problema demográfico por la baja natalidad, resolver el cuidado de ancianos y niños… ¡pero! incluimos bajo la denominación “inmigración ilegal” a aquellos que “sobran” del mercado laboral y para ellos la política común europea es clara: fuera de Europa. La postura española del gobierno del señor Zapatero no sólo es convergente sino impulsora de esta “política comunitaria”. Es más, esta Propuesta de Directiva sobre el Retorno ha sido preparada por el Comité sobre Libertades Civiles, Justicia e Interior del Parlamento Europeo, del que forman parte miembros del PSOE en el Parlamento Europeo. “El compromiso de acuerdo, impulsado por Francia, Italia y España, fue alcanzado el pasado 23 de abril y ha sido celebrado como un logro por la presidencia eslovena de la UE”. Según el diputado socialista italiano Claudio Fava “Europa ha creado una categoría inferior de seres humanos”. El ponente de la directiva ha sido Manfred Weber, diputado alemán del Partido Popular Europeo que ha señalado que el Gobierno socialista español presionó para endurecer la ley, por ello hay que preguntar al Ministro del Interior español Rubalcaba. Es mentira que el gobierno español tenga una postura distinta de la de los gobiernos italiano y francés. Es conocida la famosa cumbre franco-española, en enero de 2008, que terminó con visible satisfacción para el señor Zapatero, por los pactos conseguidos en la política común con Sarkozy; entre otros, un acuerdo sobre inmigración que abre la posibilidad de organizar repatriaciones conjuntas, ¡siempre en el marco europeo! por supuesto. El Informe de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, aconseja estas prioridades en la política europea: “lucha contra la inmigración clandestina”, “refuerzo del control de fronteras de la Unión Europea”, “potenciar con todos los medios técnicos, logísticos y financieros necesarios para reforzar la capacidad operativa del FRONTEX” (una maquinaria que ha provocado más muertos en el mar que años anteriores), impulsar la política de retorno etc. La política migratoria en España no difiere mucho… Nos remitimos a las propias fuentes del Ministerio del Interior, que concluyen “se han reforzado los procedimientos de expulsión y devolución de la inmigración irregular”, ha aumentado casi un 200% las repatriaciones y devoluciones de personas inmigrantes en la pasada legislatura… Y ahora la nueva propuesta del Ministro de Trabajo e Inmigración, que los inmigrantes cobren el subsidio de desempleo, a condición de que regresen a su país… Es evidente que la posibilidad del voto inmigrante en las próximas elecciones municipales es una cortina de humo que nos quieren vender para ocultar la política mercantilista en inmigración del señor Zapatero, declarado a sí mismo como “europeísta convencido y militante”. ¿Por qué la Unión Europea dedica tantos esfuerzos, reuniones, Informes, Comités, Consejos… para “luchar contra la inmigración ilegal” y ninguno en luchar contra las causas que provocan que millones de personas se vean obligadas a poner en peligro sus vidas? ¿Qué situación sin futuro ni esperanza tendrán estas personas a quienes llamamos “inmigrantes ilegales” que están dispuestas a arriesgar la vida para llegar a Europa o a EEUU? ¿qué desesperación obliga a una madre, como la que hemos visto hace pocos días, subir a una balsa neumática con su bebé en los brazos para llegar a Europa? Ya no podrán decírnoslo porque murieron ella y su bebé, como miles de personas, a las puertas de Europa… Como en la película “La Marcha” nos dejan un mensaje: “si no hay solidaridad, al menos que nos vean morir” ¿Cómo juzgará la historia a nuestro continente, que teniendo los mayores medios tecnológicos de toda la historia, pone sus esfuerzos en blindar sus fronteras para que no lleguen o si llegan devolverlos o matarlos por el camino… y no poner ningún esfuerzo por cambiar la situación estructural de los países empobrecidos? Nuestra responsabilidad como ciudadanos europeos, es denunciar con claridad que la actual política migratoria europea y española, no es solidaria sino opresora con los inmigrantes. Es urgente una acción eficaz contra las causas que provocan esta situación injusta, otra nueva sociedad, un cambio estructural que permita el desarrollo de los países empobrecidos. África tiene derecho a no emigrar, como decía el Papa Juan XXIII. Debemos defender la dignidad de los inmigrantes como personas y no como mercancía.
Autor: Tomás Lier- Fecha: 2009-02-18
http://www.solidaridad.net/noticias.php?not=5505

 El Parlamento Europeo aprueba la directiva de la vergüenza que criminaliza a los inmigrantes que huyen del hambre. El Parlamento Europeo aprueba la directiva de la vergüenza que criminaliza a los inmigrantes que huyen del hambre.

24/02/2009 Posted by | Politica Internacional, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , | 2 comentarios