America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Hipocresía


hipocresia

Helena Trujillo Luque

La “hipocresía social” no es ninguna patología, sino una cualidad que nos inculca la propia sociedad en la que vivimos. Hablar claro muchas veces está mal visto, siendo mejor considerado decir lo que los demás esperan escuchar. Los seres humanos somos muy complejos. Desde que Freud diferencia conciente e inconsciente, manifestar directamente los verdaderos deseos parece un imposible.

Podemos estar enamorados de dos personas a la vez, odiar y apreciar a a un mismo individuo. Cada día pensamos una cosa y hacemos otra bien distinta. Unas veces actuamos así por no hacer daño a los demás, otras por pura conveniencia, por comodidad.

Parece que es mejor visto y más sensato “maquillar” nuestro comportamiento, adecuarlo al contexto, ocultar nuestros verdaderos sentimientos, moderarnos en nuestras respuestas o amordazar nuestra espontaneidad en aras de una supuesta convivencia armoniosa. Pero eso no siempre se traduce en mayor felicidad y bienestar.

A veces desconocemos lo que realmente sentimos, nos dejamos engañar por nosotros mismos. ¿Es tan fácil conocerse? Yo diría que no. Sin psicoanálisis no podemos conocer los verdaderos deseos que determinan nuestros comportamientos. Hay que tener en cuenta que todo lo que decimos o hacemos es para algo o para alguien, es algo que escapa a nuestro control.

¿Por qué fracasamos si decíamos que anhelábamos el triunfo? ¿Si tanto te quiero por qué acabo discutiendo siempre contigo? ¿Por qué cada vez que voy a trabajar me encuentro mal? Tantas y tantas cuestiones que podemos hacernos cuyas respuestas tenemos que producir.

Parece que ser hipócrita no es el mejor consejo, puede tener buenos resultados sociales, pero a la larga es un comportamiento que “huele”. Una persona verdadera genera más confianza y es más fiable que otra que te dice sólo lo que quieres escuchar.

Incluso a veces uno se engaña a sí mismo, se ve rodeado de gente, tiene éxito, pero no puede decir lo que piensa, no puede ser sincero ni consigo mismo. No saborea el placer de ser escuchado de verdad.

Crear nuestra propia personalidad, estar a gusto con ella y consolidarla ante los demás forma parte de nuestro aprendizaje para la vida. Vivimos en el mundo de la imagen, la moda, los prototipos, parece que para ser alguien tienes que “parecerte a”, “formar parte de”, lo que el psicoanálisis nos muestra es que un ser humano “solo” no existe, indudablemente se identifica con personas e ideas, pero no necesariamente la identificación tiene que ser sinónimo de copia. De lo que se trata es de ser nosotros mismos teniendo gustos, compromisos. Freud decía, si dos personas dicen que piensan igual, una de ellas se está sometiendo a la otra.

El primer paso para ser aceptado y bien considerado, es aceptándose y considerándose a sí mismo. La autoestima aumenta si uno está a gusto con lo que hace, poniendo amor en las cosas y personas con las que uno se relaciona. La autoestima no es verse guapo en el espejo, es ver que tu vida funciona.

Es muy frecuente en amigos, familiares, parejas que no se conozcan, aunque convivan durante años. Esto ocurre porque no nos damos la libertad de hablar de nuestros pensamientos, de mostrarnos tal como somos. Yo digo: si no te gusta como eres o no te va bien con tu forma de ser, aprende, cambia, crece, pero no te escondas. El ser humano no nace hecho, se hace. Hasta el día de nuestra muerte podemos aprender, debemos aprender. Vivimos en un mundo social donde tenemos que tener en consideración nuestros deseos y el del otro.


05/03/2009 Posted by | Psicologia, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , | Deja un comentario

La rosa roja


03/03/09

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Por Carlos Penelas

“Quien considera detenidamente su origen,
ve que todos los Estados reposan sobre la violencia.
Francesco Guicciardini (1483-1540)

(APe).- He adherido recientemente a la Marcha Mundial por la Paz y la No-violencia. La primera marcha que se hará en el planeta para denunciar la locura, la enajenación, el absurdo y la incoherencia que genera el Poder. La primera marcha en nombre de la solidaridad, de la bondad, de la belleza; del aire y del viento. En nombre de la amada, de los sueños, de la libertad, de las aves y de los peces, de los árboles, de los artesanos, de los solitarios, del poema. En nombre de los hijos y en nombre de los padres. Por un mundo sin guerras y sin violencias. Marcharemos por las calles de octubre, por las calles de enero. Felices combatientes de la utopía, felices camaradas de la ilusión, de los barcos y puertos, levantando veletas, plazas, violines y tejados. Pasajeros del silencio marcharemos por las calles de España, por las calles de Pekín, por las calles de Austria, por las calles de Montevideo y de Buenos Aires, por las de Londres y las de Nueva York. Despiertos, iluminados por las noches y el alba, insurrectos de amor, insurrectos de paz, de melodías. Así caminaremos: fraternalmente juntos, esperanzados. Con la mirada clara del misterio, del secreto deseo de escuchar lo que somos. De esta forma marcharemos por las plazas de octubre. Sin piedras ni puñales. Elevando desde la conjura de los necios una galera naranja abandonada en el tranvía.

Marcharemos contra los mitos del Estado, contra el fetichismo del Poder. Hablaremos de moral, de insumisión, de un humanismo sin fronteras. Repetiremos a Horacio: “El hombre justo y tenaz no se doblega a la muchedumbre ni a los tiranos, ni a la mano de Júpiter tonante. Si el mundo cae en pedazos, sus ruinas lo golpearán sin producirle miedo.” Recordaremos a Gandhi y a Thoreau, a Cassirer y a Nicolai, a Rudolf Rocker. Levantaremos los nombres que condenaron la violencia, esa larga historia de derrotas y sangre que levantó héroes y verdugos y esclavos. Diremos Camus en contra de los prejuicios maliciosos, en contra de las revelaciones definitivas, en contra de la sumisión y el dogmatismo.

La fatalidad se opone a lo libertario. “La sociedad es el resultado de nuestras necesidades; el gobierno es el resultado de nuestra corrupción…” señaló Thomas Paine. Lo que permanece vivo es siempre la pasión, la apetencia de libertad, la sinceridad de la imaginación. Marcharemos contra la angustia y la desesperación, contra el aislamiento y la apatía. Hacia la racionalidad específica de lo irracional. Entre margaritas locas y vagabundos hablando de caballos.

Desde siglos la paradoja es brutal. Diversas corrientes ideologías queriéndonos persuadir sobre la bondad de sus ideas acuden al lenguaje de la metralla. Son cultivadores de la violencia. Por el camino del terror llevan banderas, himnos, monumentos, campos de concentración. Encarnecen derechos humanos, cualquiera sea su rótulo es parte de la barbarie y la regresión. La sociedad no altera la irracionalidad de los sistemas basados en la propiedad privada o en las imposiciones estatales. Afloran lacras, prejuicios y odios raciales; la homofobia, hombres providenciales, ensayos nucleares, la carrera armamentista, profetas del mito totalitario, el mesianismo estentóreo de una nueva revolución. De pronto todos somos actores, de pronto todos somos espectadores. Con Artaud nace el teatro de la crueldad, entre la ilusión y el simulacro. Afuera, la escritura putrefacta de lo real.

Marcharemos contra las formas obscenas; deshaciendo en el aire las violetas del lecho. La violencia se manifiesta en la complicidad y la locura del sistema. Marcharemos contra la alucinación de lo visible, contra la superficialidad, contra la pornografía de la información, contra la promiscuidad y la fascinación del vértigo. Marcharemos contra el hambre y la injusticia, contra el horror, contra la muerte. La violencia se manifiesta en la complicidad de la indiferencia. Marcharemos contra la miseria y la banalidad, desnudando el apogeo de lo indigno, de la especulación simbólica y política. La violencia se manifiesta en la culpabilidad, en un acto criminal, en la omnipotencia del burócrata, en las estadísticas. Neutralizan la mirada, la risa, la espontaneidad. Marcharemos en defensa de La Boétie para señalar la estupidez y la pasividad, contra la saturación y las apariencias. Contra el aburrimiento y los charlatanes, contra el embrutecimiento colectivo. Llenos de sol y harina y collares desnudos.

La primera marcha mundial por la Paz y la No violencia. La primera marcha desde el sueño y la utopía, levantando vientos, ríos y fonógrafos. Llevando flores y relojes por las calles del mundo, llevando paraguas y bonetes, llevando miradas, universos, abrazos; cantando. La primera marcha mundial desde la alegría. Sin leyes, sin órdenes, sin corbatas. Dejando atrás, para siempre, la injuria. Marcharemos buscando el mundo que anhelamos. Sin temores ni humillación u odio. Marcharemos sin recetas milagrosas, sin falsificadores, sin disfraces. Allí estaremos rebeldes. Con el emblema del poema: la rosa roja..

Agencia de Noticias Pelota de Trapo – Edicion del 05/03/09‏

http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/

05/03/2009 Posted by | Politica Internacional, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Mentira y Autoestima


la-mentira

Por: José Luis Catalán

Llevados por la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como somos, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas. Un ladrón podrá aseverar más robos de los que realmene ha hecho si tiene que presumir delante de los compañeros carcelarios, o se pueden haber realizado más proezas sexuales de las habidas entre un grupo de hombres que se retan en su capacidad viril, o una madre puede hacer que su hijo mejore las las notas y apruebe cursos con fin de que aparezca como una madre exitosa con un hijo bien educado.

Mentir es un recurso fácil de valer sin tener que pasar por esfuerzos ni penurias, aunque el precio que se corre es la posibilidad de ser descubierto. En esto sucede algo similar a la persona que lanza rumores falsos para disminuir a las personas que envidia: puede ser descubierto y la conducta desvelada, ir en su contra desprestigiándolo ante a los que quería influir.

Mientras que la persona sincera no tiene que vigilar la versión que da de sus anécdotas y los episodios vividos, porque los transcribe al dictado de su memoria, en cambio el mentiroso debe controlar qué versión da de su historia, para que resulte coherente con la escuchada por cada persona ante la que ha presumido.

Contra más se cae en la tentación de mentir más difícil es controlar la abundante base de datos de las versiones dadas y más imposible resulta comentar, repetir o seguir con coherencia lo novelado, de forma que los detalles chirrían y de pronto un personaje famoso es novio de una prima mientras que antes lo era de una hermana, estuvimos dos años estudiando en el extranjero mientras que esos mismos años estudiamos un Master de prestigio en la localidad donde vivimos, conocemos a quien luego resulta que no nos conoce, etc. .

El hábito se mentir se puede transformar en un trastorno de la personalidad que podríamos llamar ‘seudologia fantástica’ que es una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia en base a causar una impresión de admiración en los espectadores.

Este afán por impresionar esta basado en la imperiosa necesidad de resultar valiosos e geniales por medios tramposos ya que por los naturales de la simpatía y ser espontáneos dudamos el poder conseguirlos.

Refleja, por un lado, la ambición de ser dignos de amor y ojito derecho de los demás como antes de ser destronamos por el proceso de maduración lo éramos de los padres; por otro lado, se pone de manifiesto nuestra profunda duda de no ser dignos en base a la distancia, la dureza, el aislamiento y la falta de adaptación que sufrimos, que asemejan pruebas de algún tipo de minusvalía.

El mentiroso fantasioso coge el atajo de robar atención y aprecio por la vía del fácil engaño (las palabras son cómodos sustitutos de los hechos) en vez de por su Ser-sincero, tal vez mucho mas modesto de lo que su ambición soporta.

No se conforma con ser una persona cualquiera -tal vez se vería a sí misma con excesivo desarraigo-, sino que desea ser siempre una personalidad de primera magnitud, de esas que los demás admiramos embelesados y envidiosos.

También mintiendo sobre lo que hacemos llevamos a cabo algo que proporciona un pequeño resto de placer que nos da una migaja de lo que nos gustaría. Imaginando que somos ricos, que seducimos a las personas más bellas, sentimos un gusto que el disgusto de ser sólo fantasías no acaba de eliminar y que puede convertirse en deleitoso manjar para satisfacer necesidades que esta forma engañosa nunca realmente será completa, pero que a base de engaño tras engaño, fantasía tras fantasía nos hace sentir el sueño tan real que casi lo podemos creer.

Lo que nos gustaría hacer, lo que en ensueños nos prometemos, lo que según nuestros cálculos inflados seguramente nos pasará puede hacernos correr tanto en el tiempo que disfrutemos precipitadamente de lo que todavía no somos, y ello nos prepara mal para el naufragio de nuestros ilusiones durante el transcurso despiadado de la vida. Este tropiezo no le sucede a quien su mirada alcanza al escalón de arriba sólo cuando ha mirado bien que ha subido el actual.

El problema del pseudólogo es que para mentir tanto y que no se note ha de hacer lo mismo que un actor que representa un personaje y quiere resultar creíble: esforzarse tanto, como si uno fuera esa persona inventada, que realmente uno se confunda y olvide de quien es realmente.

El personaje suplanta al yo, con lo que su personalidad se instala en una base inautentica muy peligrosa, porque los halagos, impresiones y valoraciones que arranque a los demás con sus tretas, en realidad nunca los podrá saborear, porque sabe que no están dirigidos al Yo autentico, sino al falso, con lo cual no logra sentir lo que le gustaría sentir: sus dobles vínculos impiden que los placeres le lleguen.

Como la sed de mérito nunca se sacia por este procedimiento cada vez está la persona más descarriada e insatisfecha y más encuentra motivos para curarse con la medicina que le agrava.

Lo que debe plantearse el mentiroso es su misterioso desánimo, la progresiva languidez que simular produce en él. Su afán de caer bien produce el efecto contrario de que los demás se decepciones, se sientan despreciados y se disgusten, generando una profunda desconfianza muy difícil de superar (piénsese por ejemplo lo difícil que es olvidar que tu pareja te ha engañado, o te miente sistemáticamete).

La cura del mentiroso es sustituir la mentira por la búsqueda de la excelencia. Reconociendo su necesidad de brillo y atracción dedicarse con firmeza a mejorar sus méritos verdaderos (profesionales, de cultura, relaciones interesantes, etc.) con suficiente persistencia (porque si ha caído en la mentira es por impaciencia) y seguridad (garantizando con pruebas evidentes las suposiciones).

Jugar limpio, ser nosostros mismos, es el mejor camino para ser aceptados por los demás. Lo primero es que nos acepten aun siendo humildes y mediocres. Una vez conseguida esta aceptación básica entonces se pueden intentar el asalto al mérito, que ya no será un mérito agresivo (de esos que aunque la persona valga mucho nos da igual porque nos cae antipática) sino un afán de darnos más, de buscar una mayor cualidad, de jugar más fuerte, una activa entrega para participar, colaborar, sugerir y animar la vida familiar, los equipos de trabajo, los grupos de amigos o la excelencia profesional.

05/03/2009 Posted by | Psicologia, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Si alguien quiere saber cuál es mi patria


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I

Si alguien quiere saber cuál es mi patria
no la busque,
no pregunte por ella.

Siga el rastro goteante por el mapa
y su efigie de patas imperfectas.
No pregunte si viene del rocío
o si tiene espirales en las piedras
o si tiene sabor ultramarino
o si el clima le huele en primavera.
No la busque ni alargue las pupilas.
No pregunte por ella.

(¡Tanto arrojo en la lucha irremediable
y aún no hay quien lo sepa!
¡Tanto acero y fulgor de resistir
y aún no hay quien lo vea!)

No, no la busque.
Si alguien quiere saber cuál es mi patria,
no pregunte por ella.
No quiera saber si hay bosques, trinos,
penínsulas muchísimas y ajenas,
o si hay cuatro cadenas de montañas,
todas derechas,
o si hay varios destinos de bahías
y todas extranjeras.

Siga el rastro goteando por la brisa
y allí donde la sombra se presenta,
donde el tiempo castiga y desmorona,
ya no la busque, no pregunte por ella.
Su propia sangre, su órbita querida,
su instantáneo chispazo de presencia,
su funeral de risa y de sonrisa,
su potrero de espaldas indirectas,
su puño de silencio en cada boca,
su borbotón de ira en cada mueca,
sus manos enguantadas en la fábrica y
sus pies descalzos en la carretera,
las largas cicatrices que le bajan
como antiguos riachuelos,
su siniestra figura de mujer
obligada a parir
con cada coz que busca su cadera
para echar una fila de habitantes
listos para la rueda,
todo dirá de pronto dónde existe
una patria moderna.
Dónde habrá que buscar y qué pregunta
se solicita. Porque apenas
surge la realidad y se apresura
una pregunta, ya está la respuesta.

No, no la busque.
Tendría que pelear por ella…

II

Así vamos los pueblos de la América
en mangas de camisa. No pregunte
nadie por la patria de nadie.
No pregunte
si el plomo está prohibido,
si la sangre está prohibida,
si en las leyes está prohibida el hambre.
Si resulta la noche
y firmemente los labriegos saben }
el rumbo de la aurora,
el curso de la siembra. Si los sables
duermen por largo tiempo,
si están prohibidas las cárceles…
Porque apenas un crudo mozalbete desgranado
enarbola la paz como un fragante
pabellón infinito, en nombre del amor
o de la juventud en medio de las calles,
el litigo produce su rúbrica instantánea,
su bronco privilegio. Porque apenas
un escritor coloca sus telares
en la página blanca y teje un grito
y pide paz y pide voz o pide pan y luz
para las sombras populares,
para los barrios, para las niñas,
para las fábricas, para los matorrales,
cuando no es el ostracismo es el silencio,
cuando no es el olvido es el gendarme…

Y así vamos los pueblos de la América
tan numerosos y unos. No pregunte
nadie
por la patria de nadie.
Ni en los países del mar o los océanos
todos con sus hermosas capitales,
ni en las islas o los cayos
matinales.

No pregunte si hay minas infinitas,
todas inagotables,
y luchas por salvarlas del saqueo,
todas con cadáveres…

Un aroma común, un aire justo
de familia recorre nuestros ángeles,
nuestros fusiles, nuestras metonimias…
Un rostro amargo y una misma mano
y unas tardes melancólicas de nuestras tierras
crían los mismos sudores, los mismos ademanes
y la misma garra sangrienta y conocida.

Nadie pregunte por la patria de nadie.
Por encima de nuestras cordilleras y las líneas
fronterizas, más rejas y alambradas que carácter,
o diferencia o rumbo del perfil,
el mismo drama grande,
el mismo cerco impuro el ojo vigilante.
Veinte patrias para un solo tormento.
Un solo corazón para veinte fatigas nacionales.
Un mismo amor, un mismo beso para nuestras tierras
y un mismo desgarramiento en nuestra carne.

No, no pregunte
nadie por la patria de nadie.
Tendría que mudar de pensamiento
y llorar solamente por la sangre…

III

Si alguien quiere saber cuál es mi patria
se lo diré algún día.
Cuando hayan florecido los camellos
en medio del desierto. Cuando digan
que las mujeres bajan sus dos manos
de la cabeza y la alzan en la brisa,
cuando los trenes salgan a la calle
el día de la fiesta con sus vías
bajo el brazo y descanse el fogonero.
Cuando la caña se desnude y rían
los machetes en fuga hacia el batey
dejando en paz las manos sorprendidas.
Cuando todo milagro sea posible
y ya no sea milagro el de la vida:

Cuando empiece a bajar esta marca de ignominia
y deje al descubierto hacia la aurora
el fondo firme de los pueblos.
Día justo de enumerar las cordilleras
y decir cuáles son las siete risas
de la nueva semana y cuáles son
los meses que contienen alegría.

Entonces se sabrá cuál es mi patria
y mucha gente irá con sus camisas
de todos los colores y ciudades.
Llenarán sus costuras con la firma nuestra,
de nuestra libertad y entonces
irán a repartirlas.
La llevarán al viento por los valles
en todas las Antillas.

Dirán que somos libres y golosos,
que gozamos del pan y de la espiga.
Que cada hombre tiene dignidad,
cada mujer sonrisa.
Que tenemos la patria verdadera
y ésta también será la patria mía.
Si alguien quiere saber cuál es mi patria
se lo diré ese día.
Yo lo diré tocando la guitarra
con mi novia bordada en la camisa,
con botones de oro, blancos puños
y una gran amapola sonreída…

Si alguien quiere saber dónde está ella
yo lo diré ese día.
Ahora no la busque.
No pregunte por ella todavía.

Pero el día fragante que lo sepa
procure estar bien cerca y bullicioso,
porque habrá patria grande para entonces
y no habrá ni un silencio de rodillas…

IV

Si alguien quiere saber cuál es mi patria,
lo diré en una tarde americana.
Cuando el mundo se quite la cabeza
y le arranque la espina innominada.
Cuando el hilo de todas las fronteras
teja como una alfombra todas las patrias.
Y una risa inmensa
recorra las montañas
y haga huir como murciélagos despavoridos
a los acorazados con sus arrogancias,
con su larga cadena de oprobio
que une nuestras gargantas
y nos saca en sangre y pulpa
las tierras perfumadas…

Y empiece entonces a inundar las calles
tanta gente escondida dentro de su casaca,
y las imprentas salgan a ver
con el vientre lleno de libros y de portadas
todos nuestros suburbios desde sus páginas
y las madres alcen sus hijos hacia la luz
de la aurora, sin guerra y sin amenazas…

Día justo y solemne de contestar
de cuánto goce se compone una patria.
Cuáles son los veinte ruidos de la nueva batalla.
A quién le corresponde cl apetito,
a quién el gesto copioso y la guirnalda,
qué colorido el del más ancho traje,
qué ritmo el de la más noble carcajada.
Cuáles bueyes y cuáles sementales
en la exposición donde las frutas y las canastas…

Pero ahora
nadie pregunte por la patria de nadie.

Y el día en que estalle
la libertad suprema y soberana,
procure estar bien cerca y bullicioso
porque habrá una gran patria,
una grande, inmensa, inmóvil patria para todos

y no habrá ni un país para estas lágrimas…


Pedro Mir (República Dominicana, 1913 – 2000)

05/03/2009 Posted by | Arte, Poemas de Autor, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario