America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

El tóxico de Uribe – Atilio Boróm


Atilio Borón

Página 12

¿Qué pretende Uribe con su frenética gira por América Sudamérica? Nada menos que vender una iniciativa tóxica, para utilizar el lenguaje impuesto por la crisis capitalista: justificar la escalada de la ofensiva militar del imperio con el propósito de revertir los cambios que en los últimos años alteraron la fisonomía sociopolítica de la región. Ante esta desconcertante realidad la táctica de la Casa Blanca ha sido abandonar la retórica belicista de Bush y ensayar un discurso igualitarista y respetuoso de la soberanía de los países del área, pero desplegando nuevas bases militares, manteniendo a la Cuarta Flota y fortaleciendo sin pausa al Comando Sur.

En este sentido Barack Obama, a quien los perpetuamente desorientados “progres” europeos y latinoamericanos continúan confundiendo con Malcom X, está siguiendo al pie de la letra los consejos de Theodore Roosevelt, el padre de la gran expansión imperialista norteamericana en el Caribe y Centroamérica, cuando dijera “speak softly and carry a big stick”, es decir, “habla bajito pero lleva un gran garrote”. Roosevelt fue un maestro consumado en aplicar esa máxima a la hora de construir el Canal de Panamá y lograr, con la infame Enmienda Platt, la práctica anexión de Cuba a los Estados Unidos. Con su política de remilitarización forzada de la política exterior hacia América Latina y el Caribe Obama se interna por el camino trazado por su predecesor.

La justificación que Uribe esgrime en apoyo de su decisión de conceder a las fuerzas armadas de Estados Unidos siete bases militares es que de esa manera se amplía la cooperación con el país del Norte para librar un eficaz combate contra el narcotráfico y el terrorismo. Excusa insostenible a la luz de la experiencia: según una agencia especializada de las Naciones Unidas los dos países donde más creció la producción y exportación de amapola y coca son Afganistán y Colombia, ambos bajo una suerte de ocupación militar norteamericana. Y si algo enseña la historia del último medio siglo de Colombia es la incapacidad para resolver el desafío planteado por las FARC por la vía militar.

Pese a ello el general Freddy Padilla de León ­–quien gusta decir que morir en combate “es un honor sublime”- anunció días pasados en Bogotá que las siete bases estarían localizadas en Larandia y en Apiay (ambas en el Oriente colombiano); en Tolemaida y en Palanquero (en el centro de Colombia); en Malambo (sobre el Atlántico, en la costa norte); en Cartagena, sobre el Caribe colombiano y la séptima en un lugar aún no determinado de la costa del Pacífico. El Congreso de Estados Unidos ya aprobó la suma de 46 millones de dólares para instalar su personal y sus equipos bélicos y de monitoreo en estas nuevas bases con el objeto de reemplazar las instalaciones que tenía en Manta. En la actualidad ya hay en Colombia 800 hombres de las fuerzas armadas de Estados Unidos y 600 “contratistas civiles” (en realidad, mercenarios) pero los analistas coinciden en señalar que la también Correa y Evo Morales quedan en la mira del imperio si se tiene en cuenta que Alan García en Perú arde en deseos de ofrecer “una prueba de amor” al ocupante de la Casa Blanca otorgándole facilidades para sus tropas.

En Paraguay, Estados Unidos se aseguró el control de la estratégica base de Mariscal Estigarribia –situada a menos de cien kilómetros de la frontera con Bolivia- y que cuenta con una de las pistas de aviación más extensas y resistentes de Sudamérica, apta para recibir los gigantescos aviones de transporte de tanques, aviones y armamento pesado de todo tipo que utiliza el Pentágono. También en ese país dispone de una enorme base en Pedro Juan Caballero, ¡localizada a 200 metros de la frontera con Brasil!, pero según Washington pertenece a la DEA y tiene como finalidad luchar contra el narcotráfico. La amenaza que representa esta expansión sin precedentes del poder militar norteamericano en Sudamérica no pasó desapercibida para Brasil, que sabe de las ambiciones que Estados Unidos guarda en relación a la Amazonía, región que “puertas adentro” los estrategas imperiales consideran como un territorio vacío, de libre acceso, y que será ocupado por quien tecnológicamente tenga la capacidad de hacerlo.

Ante estas amenazas los países sudamericanos tienen que reaccionar con mucha firmeza, exigiéndole a Estados Unidos archivar sus planes belicistas en Colombia, desmilitarizar América Latina y el Caribe y desactivar la Cuarta Flota. La retórica “dialoguista” de Obama es incongruente con la existencia de semejantes amenazas, y si quiere lograr un mínimo de credibilidad internacional debería ya mismo dar instrucciones para dar marcha atrás con estas iniciativas. Por su parte, los gobiernos de la región nucleados en la Unasur y el Consejo Sudamericano de Defensa deberían hacer oídos sordos ante las falacias de Uribe y pasar del plano de la retórica y la indignación moral al más concreto de la política, impulsando algunos gestos bien efectivos: por ejemplo, ordenando el inmediato retiro de las misiones militares y los uniformados estacionados en nuestros países mientras no se reviertan aquellas políticas. De ese modo el mensaje de rechazo y repudio al “militarismo pentagonista” -como precozmente lo bautizara un gran latinoamericano, Juan Bosch- llegaría claro y potente a los oídos de sus destinatarios en Washington. Las súplicas y exhortaciones, en cambio, no harían sino exacerbar las ambiciones cifra real es mucho más elevada que la oficialmente reconocida.

No hace falta ser un experto militar para comprobar que con la entrega de estas bases Venezuela queda completamente rodeada, sometida al acoso permanente de las tropas del imperio estacionadas en Colombia, amén de las nativas y los “paramilitares”. A ello habría que agregar el apoyo que aportan en esta ofensiva en contra de la Revolución Bolivariana las bases norteamericanas en Aruba, Curazao y Guantánamo; la de Palmerolas, en Honduras; y la Cuarta Flota que dispone de suficientes recursos para patrullar efectivamente todo el litoral venezolano. Pero no sólo Chávez está amenazado: del imperialismo.

Rebelión

07/08/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina: ¿Vendetta chacarera?


Te enteraste de esto por la TV?, TN dijo algo?, yo no lo vi! Raro no??

Marianike

Rural

Garciarena

El regreso. Garciarena saltó a la fama cuando le pidió maíz a Moreno.

// 06-08-2009 /

Sospechosa muerte de un ternero Hereford en la Exposición del predio de Palermo.

Por Graciela Moreno

La presencia del productor Juan Manuel Garciarena en la Rural, este año no pasó inadvertida. Su nombre saltó a la fama a fines del 2008, cuando en medio de la mayor sequía fue junto con otros productores a pedir comida para sus animales al Gobierno y lo  atendió el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. A los diez días llegaron 5.540 toneladas de maíz para Villa Illis, un pueblo de 1.500 habitantes, ubicado en el partido de Puan, a 670 kilómetros de la Capital Federal. Y otro tanto fue enviado a los pueblos aledaños. Recibido como héroe en su pago, fue criticado por muchos dirigentes del campo que hasta lo tildaron de “delegado de Moreno”. Después de ese episodio, el dueño de la Cabaña Santa Paula volvió a pisar la Rural como todos los años. Pero esta vez apareció muerto uno de sus mejores terneros raza Hereford, al que había bautizado “Resorte”.
Garciarena prefiere ser cauto. En realidad, asegura que no puede creer que sea cierto que hayan matado a su mejor animal. “Tendré los resultados de la necropsia en una semana y ahí aparecerá la verdadera causa. Si alguien lo envenenó, su conciencia le remorderá toda la vida. Era el mejor animal que habíamos llevado a la Exposición Rural”, señala desde su cabaña en Estación Estela, próxima a Villa Iris, donde tiene 1.300 vacunos, muchos premiados y varios a los cuales les realizó trasplantes embrionarios.

Desde que vio por primea vez a Guillermo Moreno, al que le llevó un petitorio firmado por 300 productores de su zona, todo cambió. “Desde ese momento recibí muchas críticas. Hablaron de mí políticos, gremialistas, me trataron hasta de puntero político. Me lastimaron mucho. Yo me pregunto: ¿es pecado en una situación muy difícil ir a pedir ayuda? Yo no conocía a nadie del Gobierno, ni me dieron todo lo que me prometieron. Yo no soy kirchnerista, ni soy político. Me vinieron a buscar de varios partidos y a todos les dije que no. No me gusta la política”, confiesa.

Los habitantes de Villa Illis le piden que regrese en busca de ayuda. Pero Garciarena es rotundo, dice que es difícil volver a pedir cuando a uno le pasa algo tan feo. “No sólo hablaron de mí opositores, que estaban lejos y no me conocían, me criticaron hasta desde la dirigencia del campo. Pero sé que si vuelvo, seguro algo consigo.” Aunque pasó más de medio año, la situación sigue siendo difícil en todo el sur de la provincia de Buenos Aires, Río Negro y el sur de La Pampa. La sequía hizo estragos, en una zona en la que casi no se conoce la soja y la ganadería es la base de toda la economía. “Se perdió mucho ganado, casi el 50 por ciento se vendió o se murió. Se remató mucha hacienda a valores malos, la gente trataba de aguantarla pero no se podía más”, cuenta preocupado.

Cuando se le pregunta si se siente representado por la dirigencia del campo, se toma un buen tiempo antes de responder. Y luego, casi tímidamente, explica: “Creo que sí, pero no como a mí me gustaría. El campo está muy mal. Yo no me pelearía antes de ir a dialogar con alguien, menos si represento a cientos de miles de productores. En algún momento pidieron muchas cosas para el campo, pero no sé si se preocuparon demasiado con la ganadería”.

Pero Garciarena está seguro que el campo debe ocupar todos los espacios que se le ofrecen. No duda en que sería un error no participar en el Consejo Económico y Social. “El campo debe estar presente en todo. Si el campo anda bien, anda bien el país. Hay que ponerlo en marcha y acompañarlo. Pareciera que nos gusta vivir en medio de desencuentros y es hora de que nadie pierda. El mundo demanda lo nuestro y hay que exportar, pero dejando en el mercado interno todo lo que haga falta. Si no se exporta no se pueden criar vacas, el ganadero no puede vivir con un ternero que vale 450 o 500 pesos. No conviene hacer un ternero, no dan los números”. Se sorprendió cuando vio que en las carnicerías de Palermo el kilo de carne promedia los 20 pesos, dice que como máximo debería estar a 13 pesos. Antes de despedirse, repite: “La agricultura se repone en seis meses, la ganadería precisa de muchos años. Necesitamos que se dejen de pelear y nos ayuden ya”.

Veintitrés

07/08/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | Deja un comentario