America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Argentina – El estadista que no fue



Por Luis Tonelli

El regreso de Duhalde, con el aval de Clarín, los consensos vacíos y las deudas sociales

En nuestra “democracia Alzheimer”, la edad jubilatoria de los políticos no existe. Así, Eduardo Duhalde, uno de los hombres más cuestionados de la política argentina, se ha autocatapultado para presentarse como una alternativa al kirchnerismo, ya sea por dentro o por fuera del peronismo oficialista. Obviamente, “a su pesar”. Como siempre.
La paradoja la conocemos todos: Duhalde recurrió a Néstor Kirchner para que fuera su candidato presidencial en momentos en que se disponía a abandonar el gobierno de modo más elegante que Fernando de la Rúa, aunque no por ello menos prematuro.
Fue cuando el “senador en ejercicio de la Presidencia” no tuvo más remedio que adelantar las elecciones ante un conflicto social que le ganaba la calle justo a él, el patrón del conurbano.
Fue cuando, luego de desvariar con encaminarse hacia un horizonte ultrapopulista, la liga de gobernadores lo conminó a
negociar un acuerdo con el FMI con el que a duras penas estabilizó la economía.
Fue cuando su diseño intencional de una pesificación asimétrica, presentada exitosamente como el resultado no querido de una crisis “natural” en 2001, resultó una transferencia de ingresos inédita en el país. Y esa forma elegida para acometer la inevitable salida de la convertibilidad sumó más pobreza y marginalidad a la ya creada por el dominio impúdico del neoliberalismo.
Ese Duhalde es el que ahora aparece como “piloto de tormentas”, como salvador de la Patria en una crisis que contribuyó a generar, y de la que se aprovechó para llegar a una presidencia, cuyo acceso por el voto popular le estaba vedado.
Un Duhalde transformado en el estadista que no fue gracias, en gran medida, a las artes mediáticas del Grupo Clarín, gran fogonero de la devaluación, el mismo que hoy, en su decadencia, pretende ahora transformarlo en un aspirante con posibilidades a la presidencia.
Aunque también el regreso de “Negro” es un efecto colateral del kirchnerismo, que no logró cambiar, en los años que provocó un crecimiento desbocado, ni la matriz social ni la matriz política de la que ha sido emergente distópico (prueba incontestable de autenticidad peronista: el kirchnerismo como una variación del “hecho maldito del país burgués”, John William Cooke dixit).
Así, el Pacto de la Moncloa vernáculo, ese acuerdo sobre políticas de Estado que Duhalde difunde como justo y necesario, ya está vigente desde su fugaz temporada en la Casa Rosada, disimulado por el estilo confrontativo y unilateral de los Kirchner, que es dentro de la continuidad ese punto de resistencia al que hay que neutralizar.
Un esquema económico-político-social enclenque, al que el patagónico supo dar consistencia existencial (la única que vale) con su aprovechamiento virtuoso de un contexto internacional particularmente favorable para la Argentina. Un esquema, en sus pilares, no muy diferente de lo que se venía dando a partir del desmantelamiento de nuestro “Estado benefactor”, que encontró en la devaluación brutal “exitosa” -como la calificó Roberto Frenkel- la llave maestra para disparar el crecimiento. La modificación de los precios relativos internos multiplicó geométricamente la rentabilidad de nuestras exportaciones, succionadas por un mercado global voraz de commodities cuyos precios además no paraban de subir.

Pese a todos los pronósticos agoreros, el kirchnerismo pudo hacer crecer a la Argentina a tasas “chinas” brindándole la necesaria sustentación en infraestructura tanto logística, como política y social. Y, a la inversa de la convertibilidad, lo hizo generando y no destruyendo trabajo, lo que permitió orillar el soñado pleno empleo. Sin embargo, la clave de bóveda de esta recuperación fue la rentabilidad asegurada por un nivel de salarios situado en su piso histórico, que impidió transmutar la recuperación del trabajo en una paralela recuperación social. De este modo, disfrutar de un salario no significa salir de la pobreza, menos si se está en negro y ha quedado relativizada esa verdad que dice que generar empleo es la mejor política social.
Paralelamente, no se supo, no se quiso o no se pudo reconstruir el desguace estatal noventista, aunque tampoco se apeló siquiera a la creación de enclaves de eficiencia tecnocrática al estilo Domingo Cavallo, esta vez para generar política social progresista.
Al polo cada vez más estrecho de la concentración económica de todos estos años de crecimiento le surgió como antítesis una marginalidad fatal que hace de sus principales víctimas, los victimarios. Con chicos que a la edad de los juegos, de estar en la escuela, de disfrutar del cariño familiar, están en el delito, en el crimen, en el asesinato, totalmente abandonados a su suerte, forma vergonzante con que los condenamos a una muerte que encontrarán más temprano que tarde. No hay punto de comparación de los registros de delito espeluznantes de otras ciudades del mundo, como tampoco los hay con los que exhibía nuestra sociedad tan equitativa como polarizada políticamente de nuestro pasado reciente.
La organización pública de la asistencia social no sólo no ha podido con la pobreza sino tampoco con las manifestaciones más extremas de la marginalidad social que provoca, como acto reflejo alternativo, la demanda de mano dura, de represión, como si entre el subpopulismo vigente y el neoconservadorismo no fuera posible nada.
Por lo pronto, la “alternativa” duhaldista al esquema de la rabia kirchnerista parece ser la de un consenso vacío de contenidos, basado en la “profunda” teoría política del Conde Chikoff que promete disminuir el conflicto social y político. Léase, aumento de la rentabilidad del establishment vía la baja de unos puntos en el esquema de retenciones y no mucho más, pero que ha justificado la presencia estelar del ex presidente en IDEA, la invitación a “disertar” en Harvard y hasta sus apariciones en la CNN. Semejante vocación internacionalista le es sólo disputada por Elisa Carrió, quien se ha tomado el trabajo patriótico de enviar una carta a las embajadas extranjeras en Buenos Aires, como para no dejarlas afuera de sus pronósticos apocalípticos, tranquilizándolas en su presentación como la reserva moral de la Nación.

Más allá de estas estupideces consuetudinarias de algunos personajes, la gran pregunta es si es posible en la Argentina una “tercera vía” de fortalecimiento y expansión de su sociedad civil famélica a partir de la acción inteligente, masiva y eficaz de un Estado reconstruido. Un Estado que recupere dinámica de gestión, que en lo social ha sido dejada en las manos de los líderes sociales territoriales, ahora demonizados, pero que funcionan como oasis en el desolado paisaje social argentino.
Ciertamente, este esquema económico, político y social ha demostrado temple ante lo que ha sido la peor crisis global y que, en otras circunstancias, hubiera significado aquí un colapso sistémico, con efectos sociales terminales. También es cierto que la velocidad del crecimiento en la Argentina de las últimas dos décadas, descontado incluso el desmoronamiento de los años 1998/2001, supera la de los tan envidiados Brasil y Chile (ambos países han mejorado un poco su perfil social, pero partiendo de un piso de inequidad exasperante).
Y que también tenemos las mejores perspectivas para volver a crecer a todo galope, nuevamente, en un mundo que rebosa de capitales errantes, siendo muy pocos los países que pueden ofrecer la rentabilidad financiera argentina.
El desafío es el de desatar un vigoroso crecimiento y transformarlo en desarrollo social. El establecimiento del ingreso a la niñez es una medida importantísima, pero la reconstrucción del tejido social demanda una política pública integral que tenga como centro apuestas revolucionarias, especialmente en el plano educativo.
Nada impide que la hiperkinesis exhibida por el gobierno de Cristina Fernández en los últimos meses se concentre en transformar 2010, año del Bicentenario, en el año de la Educación, en lo que puede ser una convocatoria extraordinaria de todas las energías del país para orientarlas a volver a ser lo que socialmente fuimos.

Fuente – Debate

06/11/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Necesidad mutua


Duhalde

Por Néstor Leone

La trama de intereses detrás del respaldo de Clarín a la candidatura de Eduardo Duhalde

Las reuniones existen y son más habituales de lo que se cree. Secretas, de alto contenido político y ciertamente amenas. De un lado, el empresario que supo convertir un diario de tirada mediana en un conglomerado de medios con capacidad de construir agenda e influir de manera decisiva en la opinión pública de la Argentina. Del otro, el político que fue sinónimo de maquinaria electoral y que es considerado, por muchos empresarios, como un hábil piloto de tormentas. Tienen necesidades complementarias y conveniencias mutas. Lo saben y se buscan. Pero, sobre todo, tienen un enemigo común, con el que han compartido tiempos de buenas relaciones y con el que hace rato están en disputa. Ese enemigo común, a pesar de su capacidad inextinguible para recuperar la iniciativa, no atraviesa su mejor momento. Y eso los entusiasma: piensan que, entre ambos, pueden contribuir a marcarle nuevos límites o condicionar su futuro, aunque el poder de fuego de ambos ya no sea el mismo.
Ésas han sido las razones y el contexto para que Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, y Eduardo Duhalde, el político que siempre vuelve (aunque nunca se haya ido), retomaran las reuniones del pasado. Ésas que fueron clave en el contexto de la crisis de 2002 y que mantienen de manera episódica desde hace tiempo. La situación del mayor emporio periodístico del país, herido en sus posibilidades por las últimas movidas del Gobierno, genera las nuevas condiciones. Tanto como la escasez de alternativas opositoras de cara a 2011. Una serie de objetivos de mínima los puso en marcha. Dos aspiraciones de máxima, los envalentona: que Duhalde vuelva a ser presidente de la Nación y que Néstor Kirchner, más tarde o más temprano, termine preso.

EL GRAN DECISOR

Magnetto nunca aceptó sentarse con otros en pie de igualdad, dicen quienes lo conocen o lo han tratado. Y esto incluye a empresarios y a políticos de toda laya o responsabilidad. Se concibió a sí mismo como el más importante decisor de la Argentina, más allá de los poderes instituidos, y actúa en consecuencia. Es más, siempre se jactó, en reuniones sociales, de haber puesto a dos vicepresidentes (Carlos Ruckauf y Carlos “Chacho” Álvarez) y haber influido en varias de las políticas clave del país.
Una anécdota, conocida en el mundo empresario, lo pinta de cuerpo entero.
Cuentan que en Lisboa, el pope de Clarín se cruzó con Jesús de Polanco, presidente del poderoso grupo español Prisa. Advertido de la intención del propietario del diario El País de incursionar en el mercado argentino, Magnetto le pidió que lo visitase al llegar a estas latitudes. Pero la gentil invitación no cayó bien en su partenaire. El veterano hombre de negocios, fallecido en 2007, al salir de su asombro, no dejó pasar lo que consideró una osadía y lo interrumpió en seco: “Cuando voy a otros países suelo hablar con los gobiernos, no con los competidores”, espetó. A Magnetto no le gustó nada la reacción e inició una guerra de baja intensidad, con jugadas varias para obstaculizar el desembarco. Finalmente, Prisa compró radio Continental, su nave insignia en el país, a través de una firma controlada asentada en Estados Unidos, y recién hubo unidad de acción a partir de la discusión de la ley de medios.
Como cabeza del Grupo desde hace más de tres décadas, Magnetto le dio su impronta y le permitió consolidarse como conglomerado de medios. Mediante sus audaces estrategias de posicionamiento y su interpretación de “lo que pasa” en la sociedad (con dosis variadas de indefinición ideológica y pragmatismo) logró convertir a sus productos en formadores clave del sentido común argentino. Con su lógica política, imbatible hasta aquí, acaparó sonantes conquistas para el Grupo. Se sabe cómo opera Clarín: pasa del apoyo inicial a los gobiernos, a la negociación y de ésta a la crítica feroz cuando el poder político de turno ingresa en su declive.
Con los Kirchner intentó algo parecido, con resultados diversos. La prórroga por diez años de todas las licencias de televisión abierta y radios mediante un decreto cuestionable, de 2005, y el permiso para concretar la fusión de Cablevisión y Multicanal cimentaron parte de las buenas relaciones iniciales entre los Kirchner y el CEO del Grupo, siempre matizada por la mutua desconfianza. La cobertura del conflicto entre el gobierno nacional y el “campo”, la incursión del Estado en las trasmisiones de fútbol y la ley de medios significaron la ruptura definitiva, con consecuencias gravosas para el Grupo.
Esta confrontación, es vox populi, no llega en un buen momento: las finanzas del Grupo atraviesan dificultades. La crisis global, que no dejó de pegar fuerte en los medios, y la caída de las ventas, ligado a esto último y al declive tendencial de los diarios de papel, conforman un cuadro de situación que ya los mantenía preocupados. La salud de Magnetto, en vilo desde hace unos años, complica más las cosas, sobre todo, si se tiene en cuenta el déficit de cuadros empresariales que ha mostrado el Grupo en los diferentes frentes abiertos.
Por eso, son varios los que ven nubarrones en el futuro del Grupo. “Clarín hoy es como Tyson en su decadencia: le termina mordiendo la oreja a su rival como símbolo de impotencia”, señala un analista avezado de los medios, quien prefirió reservar su identidad. “Están tirando la última ficha al único número que pueden jugarla”, reconoce otro, en el mismo sentido. Es claro, no están hablando de la continuidad del Grupo o su supervivencia, garantizada por su peso histórico y su potencial todavía importante, sino de la ascendencia indiscutida sobre el resto del empresariado y la capacidad de influir no sólo sobre la opinión pública sino también sobre el poder político. Algunas reuniones de empresarios encumbrados, a espaldas de Magnetto y “para no quedar presos de esta pelea entre dos gigantes”, es un ejemplo. El descubrimiento tardío de la cantidad de rencor que había sembrado entre pares, es otro. La posibilidad de que el poder político mensure distinto el poder de fuego del Grupo, un tercer ejemplo, para nada menor.

EL ELEGIDO

 

En este contexto cenagoso, la opción Duhalde no tardó en llegar y convertirse en una apuesta fuerte del Grupo. Se sabe, la relación con el ex presidente siempre fue buena y se deben varios favores mutuos, que se remontan a la salida de la crisis de 2002 (ver aparte). Ahora, también parece que es mutua la conveniencia y la necesidad. Del lado del Grupo no parecen ocultarlo. En  reuniones sociales varias de las últimas semanas, directivos encumbrados dejaron correr el rumor para instalarla como posibilidad cierta. Saben que, para remontar el terreno perdido durante el último año, el actor indicado es Duhalde y no otro. Insinuaron con Carlos Reutemann, poco después de las elecciones de junio, y quedaron desairados con las indecisiones del Lole. En tanto, a Julio Cobos lo consideran el mal menor, pero no un “candidato propio”.
Desde el duhaldismo, reconocen reuniones habituales con la plana mayor del Grupo y la importancia que podría tener un eventual apoyo. “Duhalde nunca dejó de reunirse con Magnetto. La relación fue siempre muy buena”, reconoce un seguidor cercano al hombre de Lomas de Zamora. “En las elecciones de 2005, con Chiche de candidata, fuimos víctimas del acuerdo Kirchner-Clarín”, se ataja otro, duhaldista histórico, sin  desmentir las reuniones con Magnetto. El abrazo en público de Duhalde con el director del Grupo Clarín, José Aranda, a la vista de todos, en el último Coloquio de Idea, hablan de algunos vectores explícitos del acuerdo. La entrevista que concedió al diario, hace unas semanas, o ciertas notas, como la que firmó el 28 de octubre Eduardo van der Kooy bajo el sugerente titulo de “Duhalde, frente a la enorme tarea de reconstruir un liderazgo”, son señales de los aprontes implícitos.
“Duhalde es el tipo que más se acomodó al pensamiento de Magnetto. Nunca le discutiría su poder, porque el poder real no le importa”, confía un hombre del peronismo, que conoce el paño. En tanto, otros, más ligados a los medios, le dan entidad a lo que ya es un secreto a voces en el ambiente político: que el hombre fuerte de Clarín militaría para ver preso a Néstor Kirchner en plazo mediante. Con toda su flota de medios involucrada, le han escuchado a Magnetto, intentará darle sobrada difusión a las denuncias habidas y por haber sobre enriquecimiento ilícito en su contra.
Imbuido en el espíritu de consenso que tanto se pregona, con el Pacto de la Moncloa como modelo, el ex presidente está convencido de que puede ser una figura clave en el poskirchnerismo. Lo que aún no sabe es en calidad de qué: si como candidato a presidente (su aspiración máxima), como elector de una alternativa ganadora o como obstáculo para cerrar caminos a una potencial continuidad de la pareja patagónica y abrir el camino para el triunfo de Cobos. Conocedor de sus fuerzas, sabe que su problema es la escasa imagen positiva que conserva, de cara a la sociedad, aun cuando desde el empresariado se lo ve como “un hombre de consensos”. Y sabe, también, que difícilmente pueda recuperar el poder territorial inmenso del que hizo usufructo en su provincia. Intentará, eso sí, presentarse como ambulancia de heridos y armador del descontento K.
Por lo pronto, está preocupado por la escasez de candidatos alternativos con piné. A Reutemann ya le dio una especie de ultimátum para decidirse, pero la desilusión con el santafesino parece difícil de remontar. Con Felipe Solá la relación, aunque más próxima que hace un tiempo, sigue siendo sinuosa. Con Francisco de Narváez y Mauricio Macri, los otros hombres de Unión-PRO, además, parece haber cierto rencor. Nada que no pueda subsanar, es cierto, si los intereses son complementarios. Los resabios en el armado de las listas de junio último, donde quedaron varios duhaldistas afuera, y los cruces con De Narváez de estas semanas, dan la pauta. “Si alguno cree que puede ser candidato a presidente un extranjero, yo lo voy a buscar a Lula”, lo ninguneó el lomense, no casualmente en la entrevista con Clarín. “Tanto Duhalde como Kirchner son lo viejo, la vieja política, y creo que tenemos que mirar lo nuevo”, contragolpeó el empresario.
Mientras tanto, las reuniones de Duhalde son variadas y con una asiduidad cada vez mayor. Y no sólo con Magnetto. Con Roberto Lavagna, dicen que se ve seguido. Con Alberto Fernández, son varios los que aseguran que reabrió el diálogo. Durante la última semana, esas charlas las trasladó a Estados Unidos, donde estuvo invitado a una ronda de charlas en la Universidad de Harvard y compartió estadía con varios opositores, como el arista Alfonso Prat Gay y la ex vicejefa de gobierno porteño, Gabriela Michetti. Y con dirigentes todavía oficialistas pero díscolos, como los gobernadores Mario Das Neves o Juan Manuel Urtubey.
Con necesidades complementarias y conveniencias mutas, Magnetto y Duhalde, dos actores centrales de la vida política, intentan reacomodarse en el nuevo escenario. Saben que las fichas han cambiado y que el juego ahora es más difícil. Pero apuestan a su poder de fuego y a su peso histórico. Con la esperanza de revertir el rumbo. Y con el íntimo temor de ya no ser.

Leyes a medida

El Grupo Clarín tiene sobrados motivos para agradecer el breve paso de Eduardo Duhalde por el Ejecutivo, entre enero de 2002 y mayo de 2003. Durante esos meses, se aprobaron la Ley de Bienes Culturales (conocida como Ley Clarín), que limita el ingreso del capital extranjero en medios más allá del treinta por ciento, y la Ley de Quiebras, que impide que acreedores puedan tomar el control de una empresa en dificultades económicas.
Era época de crisis para el Grupo, que debía lidiar con algunos contratiempos financieros y esas leyes eran un buen reaseguro, casi tanto como lo fueron la devaluación y la pesificación asimétrica que licuó buena parte de sus deudas.

Fuente – Debate

06/11/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Diario de todos los dias


Realidad con Humor

 

el sorete de la mañana

06/11/2009 Posted by | General, Humor, Sociedad y Cultura | , , , | 7 comentarios