America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

La batalla judicial cruzada entre el Gobierno, Clarín y La Nación



Expediente Papel Prensa

Néstor Leone

Debate

Ya no queda tiempo para medir fuerzas y escudriñar la estrategia del adversario. Menos aún para acuerdos o armisticios. Se juega contrarreloj y con piezas que se mueven de manera cada vez más precipitada. En la justicia, en la arena política o ante la opinión pública. Es cierto: no hay certeza sobre quién, finalmente, saldrá victorioso y en qué condiciones. Pero sí hay indicios, cabos que se atan y lecturas que pueden hacerse. En ellas, el gobierno nacional gana terreno y despoja de razones a su principal rival político desde hace más de dos años. Y en ellas, también, el Grupo Clarín viene en retroceso. Acentuado retroceso, por cierto. Factores varios se conjugan para explicarlo. Su pasado de negociaciones sospechosas, que adquieren luz pública con paso irrefrenable, es un ejemplo. Su política empresarial de atropello permanente, que le valió enemigos del más diverso pelaje y con muchas ganas de cobrarse sus créditos, puede ser otro. Que, claro, se suman a los errores de estimación respecto del poder de fuego del primer gobierno en la historia contemporánea que tuvo la osadía de enfrentarlos, acostumbrados como estaban a la defección sin tanta resistencia de los poderes políticos de turno.


El capítulo Papel Prensa, en ese sentido, resulta bastante simbólico. La reacción airada del Grupo ante la investigación que pretende ofrecer luz al oscuro origen de la empresa, con querellas desesperadas y empecinamiento por retacear información son muestras de esta actitud errante y desorientada. Como pueden ser muestras, también, del grado de desolación y miedo que ronda por estos días las cabezas visibles del que sigue siendo el mayor conglomerado de medios del país. El testimonio estremecedor de Lidia Papaleo de Graiver y su denuncia pública acerca de la manera atroz en la que fueron adquiridas las acciones de la empresa por parte del Grupo y de sus socios de entonces -y de hoy- ya se convirtió en una pesadilla difícil de conjurar.


La posible incriminación de su hombre fuerte, Héctor Magnetto, como partícipe necesario o ideólogo de una serie de hechos, algunos de los cuales pueden ser tipificados dentro de lo que la jurisprudencia internacional considera como crímenes de lesa humanidad (y, por lo tanto, no prescriptibles) ensombrecen las mesas de reuniones de la calle Piedras. Y, claro, retroalimentan el nerviosismo, como sucede por estos días cada vez que la jueza Sandra Arroyo Salgado avanza con la investigación sobre el origen de los hijos de Ernestina Herrera de Noble o cuando descubren que su lobby en contra de la nueva Ley de Medios, aprobada por amplia mayoría en el Congreso, ya no tiene el peso de otrora. Pero hay más: pagos en negro a los accionistas, el cobro de “retornos”, los “ñoquis” que prohijarían en la empresa desde la dictadura militar o la defraudación al Estado, como socio cuasi bobo. A lo que habría que sumar las desavenencias internas dentro de Clarín y la distancia incipiente con La Nación, su más importante socio.


No obstante, lo que más temor e incertidumbre genera hoy entre los popes del Grupo es la inquina que ven en los Kirchner para avanzar sobre éstos y otros frentes en los que “andan flojos de papeles”. Subestimados en un principio, dados por muertos luego, ven en la pareja patagónica el peor de los males y el rival a vencer. Por eso, ponen como objetivo supremo evitar la continuidad del proyecto en 2011. Aunque advierten que las armas con que cuentan, para nada desdeñables, están en baja. La elaboración en curso de un informe, al que se le dio el nombre de “Papel Prensa-La Verdad”, por parte de los directores de la asamblea accionaria que responden al Gobierno, brinda otra pizca de intranquilidad. Y las conversaciones en off de algunos funcionarios con periodistas y allegados no contribuyen a tranquilizarlos. Uno de ellos, en estos días, dijo a Debate: “No sé si es el fin de Clarín, pero sí de Magnetto. Está quebrado y solo”.

Origen espurio

El nacimiento y desarrollo de Papel Prensa, la planta productora del insumo básico de los diarios, monopólica en su rubro, bien podría ser una metáfora de cómo se consolidan ciertos poderes fácticos o se adquieren determinados derechos en nuestro país. Nació en los setenta, como un intento bienintencionado por resolver el principal cuello de botella de los diarios, y se convirtió con el tiempo en una nueva modalidad de cerrojos y elementos de presión, con empresarios que saben de prebendas y hacen usufructo de ellas, y con un Estado más bien ausente que financia las ganancias de sus pares privados en perjuicio de otros actores. Es decir, del resto de la sociedad. Lo que le agrega un plus a esta historia es la forma en la que los propietarios privados de las acciones se habrían hecho de ellas, durante la última dictadura militar.

Lo contó Lidia Papaleo de Graiver, en la asamblea de la empresa, el 20 de mayo último, llevada de sorpresa por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Allí, la viuda del dueño de las acciones de Papel Prensa (David Graiver, muerto en agosto de 1976, en un misterioso accidente aéreo) dijo que fue forzada a vender todo. Forzada, en los peores términos. “No hubo sugerencias, fue ‘firmás o te mato’”, remarcó (ver aparte), al tiempo que dio precisiones sobre su secuestro, así como de las feroces torturas recibidas durante el período que estuvo ilegalmente detenida, como gran parte de su familia. Y lo dijo ante la cara de sorpresa de los representantes del Grupo Clarín y del diario La Nación, dueños del 49 y el 22,5 por ciento, respectivamente, y partes de la cuestionada adquisición de aquel entonces. El tercer integrante de aquella tríada, La Razón, vendió su parte en Papel Prensa a Clarín, antes de ser el diario mismo propiedad del Grupo.

Según la investigación en curso, los diarios en cuestión llegaron con cierta facilidad a hacerse de las acciones de la papelera. El pago se habría hecho con poco efectivo y mucho papel pintado, más una serie de préstamos preferenciales del Banco Nacional de Desarrollo (Banade), que les habría facilitado la dictadura. Así, las empresas involucradas se aseguraron que el Estado no realizara ningún estudio técnico para averiguar cómo financiarían el proyecto ni que se pidieran avales de patrimonios personales para acceder a esos créditos. Y la dictadura se compró el silencio de estos medios. La foto histórica del brindis entre Ernestina Herrera de Noble, dueña de Clarín, con Jorge Rafael Videla, dueño de la vida y la muerte de los argentinos, el 27 de setiembre de 1978, durante la inauguración de la planta de San Pedro, parece el documento más contundente de aquel contubernio.

“Papel Prensa está mal habida por donde mire. Donde se pone el dedo, salta pus”, le cuenta a Debate una fuente cercana al directorio de la empresa. “Por eso no dan la información que se les pide. Están hasta las manos”, agrega. Además, cuenta algunas puntas del informe que Moreno encargó a los directores de la empresa para que en un plazo máximo de noventa días (ya pasó casi la mitad de tiempo) entreguen un informe sobre el traspaso de acciones y los vericuetos de la empresa, para determinar si hubo irregularidades. El informe llevará por nombre “Papel Prensa-La Verdad” y contaría con información extra proporcionada por nuevos denunciantes de la causa, expedientes de la Conadep, información del Tribunal de Guerra de la dictadura y los papeles de la sucesión.

Batalla judicial

La historia se cuenta como anécdota entre los allegados al Gobierno. Dice que un alto directivo de Clarín fue quien verbalizó el fin de la relación del Grupo con el Gobierno. Lo hizo luego del “conflicto del campo”, cuando advirtieron en calle Piedras que los Kirchner iban indefectiblemente hacia su declinación política, luego de una buena relación inicial. “Entramos en guerra”, cuentan que el hombre del Grupo le dijo a un alto funcionario nacional, tras advertir que los cruces en ascenso entre unos y otros serían imparables. “Dónde viste que una empresa le gane a un Estado”, señalan que respondió éste, rápido de reflejos. A lo que el empresario contestó, con suficiencia: “Esto es Clarín”. El entredicho, en buenos términos según parece, quedó ahí, pero tuvo otros capítulos. El más cercano en el tiempo se habría producido hace poco más de un año. “Te oferto la rendición con un pliego de condiciones. Si no aceptan, de acá en más la rendición será incondicional”, dicen que ofreció el funcionario. Por cierto, sólo obtuvo una negativa oronda.

Los sucesos que caracterizaron la relación, de ahí en más, habla de lo imposible de una marcha atrás, con la pérdida absoluta de compostura periodística en los medios del Grupo y con jugadas osadas de parte del Gobierno, entre las que pueden mencionarse la revisión de la fusión entre Cablevisión y Multicanal o la aparición del Estado como socio-reemplazante de Clarín en las transmisiones de AFA, entre otros hechos. Respecto de Papel Prensa, la disputa tuvo como escenario la asamblea de accionistas de la empresa y la justicia. Por un lado, el Gobierno objetó la reelección irregular de Alberto Maquieira al frente de la empresa (su mandato había sido suspendido el 8 de marzo, mediante una resolución judicial) y la falta de entrega de información a los directores representantes del Estado. A lo que agregó una serie de irregularidades por probar ligadas a retornos y liquidación en negro a los accionistas privados. Como contragolpe, el CEO de Clarín, Héctor Magnetto, y el director de La Nación, Bartolomé Mitre, presentaron una querella criminal contra el secretario Moreno por presunto abuso de funciones y por montar un supuesto “aparato paraestatal sui generis” para perseguirlos. Y entre los argumentos, citaron el hecho de que la resolución de la Secretaría de Comercio Interior que pedía el informe “Papel Prensa-La Verdad”, llevase el número 126. Reminiscencias, por cierto, del conflicto con el campo.

“Tienen miedo. Y el miedo mayor es que se los incrimine por delitos de lesa humanidad”, contó un allegado al directorio de la empresa, quien consideró que la denuncia del dueto Magnetto-Mitre tiene como destinatarios a “Moreno y otros”, pero que ese “otros” no es más que la pareja presidencial. Y agrega: “Es ridículo que se haga una denuncia para frenar un informe que el secretario está en su derecho a pedir. Si están limpios de culpa y cargo no tendrían que tener problemas en presentar lo que se les pide. Y si el informe oficial es sesgado o no, eso lo va a determinar la justicia”.

Internas

Sabidos en problemas, Magnetto y Mitre pretenden blindar a la sociedad. Por lo menos, la suya. Son conscientes de que la suerte de uno puede ser la del otro. Fueron protagonistas principales de aquellas asambleas que cuestiona Papaleo de Graiver y estuvieron al frente de la conducción de la empresa desde sus momentos fundacionales hasta hace poco. Lo que no pueden asegurar es que esa sociedad blindada abarque también a las empresas que representan. La situación complicada de la principal accionista de Clarín por la investigación referente al origen de dos de sus hijos y la molestia de los socios externos del Grupo (los fondos de inversión, por ejemplo, que tienen el 18 por ciento de la propiedad), complican la situación de Magnetto. En tanto, las disputas internas preexistentes con la familia Saguier, socios mayoritarios de La Nación, le auguran problemas mayores a Mitre. Por lo pronto, los Saguier han comenzado a tomar distancia. Hace unas semanas rescindieron el convenio de accionistas que tenían con Clarín desde 1977, que les permitía actuar al unísono, y se declararon “en absoluta libertad e independencia”. Y en las últimas asambleas de la empresa han optado por sentarse alejados de los representantes de Clarín.

“A los Saguier no los salpica el caso: son compradores de buena fe”, le contó a Debate otro allegado al directorio, quien mencionó también una reunión que uno de los hermanos Saguier había tenido con los trabajadores de la planta en San Pedro y los comentarios respetuosos sobre Moreno, tanto en la asamblea como fuera de ella. “Es probable que aprovechen la oportunidad para sacarse a Bartolito de encima”, comentó la misma fuente, quien asegura que los Saguier hicieron llegar al Gobierno, a través de terceros, un sondeo. “Nos mandaron a decir que si queríamos la línea editorial, no había acuerdo posible. Les contestamos que no, que diarios gorilas el país necesitaba; pero que lo que no debía haber es diarios golpistas”.

Manejos

Dos cuestiones señalan de manera persistente cuando se habla con algún funcionario del Gobierno ligado al caso. Por un lado, la sorpresa que aún persiste sobre la poca altura para manejar el conflicto que han demostrado tener las primeras y segundas líneas dirigenciales del Grupo. “Las cosas las hacen mal. Hasta ahora ganaban siempre por la capacidad de fuego que habían acumulado, pero no por la inteligencia de sus jugadas. Si hasta tacharon un balance”, señala un hombre cercano al círculo más próximo a la Presidenta. Por el otro, hablan de manera recurrente sobre lo que puede significar política y socialmente el esclarecimiento sobre el origen de la empresa. “Esto es la punta del ovillo. Da la impresión de que hay una verdad más profunda. Por ejemplo, faltan actas de las reuniones de directorio de aquella época. No aparecen”, señala la misma fuente. “Quizá se pueda saber más sobre la connivencia del poder militar con el poder económico”, argumentó otro, en el mismo sentido.

Pero los malos manejos no terminan ahí, sino que recorren gran parte de la historia de la empresa. Un mojón de esto lo volvió a marcar, en estos días, José Pirillo, dueño de La Razón en los ochenta, con sus denuncias sobre las maniobras de los socios privados para beneficiarse con el costo del papel de diario, en detrimento de las publicaciones de la competencia, y sobre cómo fue “despojado” de su diario en 1987, tras romper la sociedad en Papel Prensa. Otro mojón lo refrendó el Gobierno mismo acusando a sus socios privados por “retornos” a proveedores, cobrados por un gerente y repartidos personalmente a los accionistas. Y por vender papel a precio privilegiado (hasta un veinticinco por ciento por debajo de los costos, como comprobó la Sindicatura General de la Nación que había sucedido durante tres de los cuatro trimestres del último año) a Clarín y La Nación. A eso hay que agregar dos datos que están en investigación. Por un lado, la supuesta existencia de ñoquis, un verdadero reservorio de mano de obra desocupada, que viene de la dictadura militar. Por el otro, la existencia de una estructura de gastos sobredimensionados que no tendría razón de ser. La orden del juez contencioso administrativo federal, Claudia Rodríguez Vidal, que permite unificar los precios, intenta resarcir uno de estos abusos. Los pedidos de informes intentan poner fin a los otros.

“No está pensada una estatización ni una expropiación. Esto es lo que están diciendo ellos. El objetivo es que todas las empresas periodísticas puedan tener papel al mismo precio”, señalan desde la Secretaría de Comercio Interior. Y ya piensan alternativas. Que se genere una empresa entre todos los diarios del interior del país, puede ser una.
Mientras tanto, la batalla ingresa en su etapa de definiciones.

Fuente original: http://www.revistadebate.com.ar//2010/06/04/2947.php

10/06/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , , , , , , , , , | 1 comentario

Nuevo jefe de la USAID para Latinoamérica


interesante…muy interesante….

09-06-2010

Un viejo zorro conocido de Nicaragua

Jorge Capelán

Rebelión/Tortilla con Sal

El periodista de Granma y especialista en las política yanqui de desestabilización contra Cuba Jean-Guy Allard dio en el clavo al llamar “experto en engaño” al nuevo jefe de la USAID para América Latina designado este fin de semana por la administración Obama.

El presidente de Bolivia Evo Morales amenazó con expulsar a la agencia ingerencista del país si no cambiaba de actitud. Pero es difícil que cambie.

El nuevo administrador adjunto para América Latina y el Caribe de la USAID Mark Feierstein fue, a través de la consultora Greenberg Quinlan Rosner, de la que es vicepresidente, asesor del genocida boliviano “Goni” Sánchez de Lozada y su Movimiento Nacionalista Revolucionario.

Como se recordará, “Goni” fue quién ordenó perpetrar una masacre sangrienta que causó la muerte de 67 personas, y heridas a unas 400 casi todas civiles, durante la denominada Guerra del gas, en octubre 2003. Desde hace varios años Sánchez de Lozada es requerido por la justicia boliviana para ser juzgado por cargos de genocidio, pero los EE.UU, país al que se fugó, se niegan a extraditarlo.

“Hemos trabajado en México, Argentina, Colombia, Peru, República Dominicana, Panamá. Actualmente estamos trabajando en Venezuela, Nicaragua y Honduras. Tal vez sea mejor preguntar dónde no hemos trabajado”, explicaba Feierstein en una entrevista realizada en 2006 por el periodista Brooke Gladstone de la Radio WNYC de Nueva York.

Es interesante hacer notar que por ese entones se celebraban importantes elecciones presidenciales en Venezuela y Nicaragua, mientras que el gobierno de luego depuesto Manuel Zelaya en Honduras apenas contaba con unos meses de vida.

¿Cuál era exactamente el tipo de trabajo realizado por la firma Greenberg Quinlan Rosner?

“Bueno, nosotros trabajamos para candidatos del Partido Demócrata en los Estados Unidos. Y cuando vamos al extranjero buscamos clientes que abracen, usted sabe, los valores del Partido Demócrata (…) gente en América Latina que (…) esté comprometida en la lucha contra la corrupción, gente que apoye el libre mercado pero que crea (…) que necesita operar en un contexto social de modo que la gente gane en la medida que crezca el conjunto de la economía” explicaba Feierstein en la entrevista.

…y, como en el caso del “Goni”, gente a la que no le tiemble el pulso al dar la orden de disparar contra el pueblo.

En realidad, Greenberg Quinlan Rosner hace la política del “cliente”, diseña sus estrategias electorales y realiza los estudios de opinión que les sirven de base. Todo vale para vender el producto harto conocido en América Latina y, como veremos, nada es realmente independiente del gobierno estadounidense.

Vinculado a diversos organismos del Partido Demócrata, Mark Feierstein fue asesor especial del embajador de los EE.UU ante la OEA y director de la oficina global de elecciones de la USAID en los días de la administración Clinton. También es miembro del influyente Council on Foreign Relations (CFR) junto con el resto de la crema y nata de la élite de poder que define la política exterior de los EE.UU.

En la web de Greenberg Quinlan Rosner, Feierstein recuerda satisfecho sus inicios en el campo de la intervención política al servicio del paraestatal Instituto Nacional Democrático para Asuntos Internacionales (NDI, por sus siglas en inglés) “trabajando con los movimientos democráticos que derrotaron a Augusto Pinochet en Chile (¿?) y a los sandinistas en Nicaragua”.

En efecto, en su famoso libro A Faustian Bargain, el investigador William I. Robinson menciona las visitas de Feierstein a Managua para, en su condición de oficial de programa del NDI, dar los últimos toques a la UNO, la colcha de retazos cosida por el Departamento de Estado para derrotar al gobierno sandinista en las elecciones de 1990.

Un artículo de los periodistas Holly Sklar y Chip Berlet publicado por la revista Covert Action en 1991 menciona una anécdota aún más reveladora del papel jugado por Feierstein en ese entonces.

Cuentan los autores que en la reunión de la directiva de la NED del mes de marzo de 1990, poco después de la victoria electoral de la UNO, el presidente del órgano de intervención política Carl Gershman elogió a Feierstein por haber hecho “todo un aporte” a lo que consideró como “una tremenda victoria” para la NED.

Feierstein es un alumno aplicado de maestros estrategas de la intervención política estadounidense como Mark Falcoff, colega de Feierstein en el CFR, ex-miembro de la Comisión Kissinger que en los años 80 formuló una política bi-partidista estadounidense de apoyo a la contra nicaragüense, ex miembro del comité de relaciones exteriores para garantizar una “transición ordenada” (es decir, sin comunistas) en Chile a fines de esa década, miembro del panel de consejeros de Radio Martí en los 90’s y analista que “predijo” la partición étnica de Bolivia en 2003 al mismo tiempo que los consultores de la firma de Feierstein asesoraban al genocida “Goni” de Lozada.

¿Alguien dijo “cambio”? Por “derecha” o por “izquierda” el imperio jamás equivoca el rumbo estratégico de su política, las diferencias sólo son de estilo, al menos en apariencia. Las experiencias de agentes como Feierstein en el terreno de la intervención política han resultado invalorables para la administración del poder imperial.

Fuente: http://tortillaconsal.com/tortilla/node/6142

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: Rebelión

10/06/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

“Sudamérica es fuente de inspiración, lucha y optimismo”


09-06-2010

Entrevista a Jean-Luc Melenchon, diputado europeo francés


Hernando Calvo Ospina

Rebelión

Jean-Luc Melenchon, además de haber sido dirigente estudiantil, líder sindical, periodista y profesor de francés, también hizo parte de la dirección nacional del Partido Socialista, PS, una de las más importantes formaciones políticas del país, de la cual se retiró para conformar el Partido de Izquierda (Parti de Gauche) en febrero 2009. El ex senador Melenchon es diputado europeo.

Es de los escasos políticos europeos que conocen de los procesos políticos y sociales que se viven en Sudamérica. Su interés por este lado del mundo se dio a partir del golpe de Estado en Chile contra el presidente Salvador Allende, en septiembre de 1973. Este sangriento suceso lo puso frente a otras dos dictaduras, la de Argentina y Uruguay. Recuerda que esos fueron “los tres primeros países latinoamericanos que entraron en mi campo de análisis”.

Hernando Calvo Ospina. La dirigencia de la izquierda en Francia ¿cómo ve sus análisis sobre los procesos políticos y sociales que se desarrollan en países como Venezuela, Bolivia o Ecuador?

Jean-Luc Melenchon. La casi totalidad de los dirigentes de izquierda han considerado mis reflexiones sobre América Latina como una diversión, un exotismo. En particular los dirigentes del PS, con los cuales ha sido imposible tener una discusión seria sobre ese tema, porque son parte de la pobreza intelectual, cultura, política y socialista que vive buena parte de la izquierda europea.

Es que los dirigentes del PS francés, y de la socialdemocracia europea en general, son personajes a los cuales yo considero como “pollos de engorde”. Ellos vienen de las grandes escuelas, sin ningún pasado de implicación en las luchas populares, y aún menos han conocido el internacionalismo político. Suben en la escala política creyendo que su discurso de gestiores es socialismo. Y lo hacen creer.

Esta dirigencia nunca ha comprendido lo que pasa en América Latina porque no le ha interesado. En el mejor de los casos se contenta con recitar el subproducto de la propaganda estadounidense que aparece en la mayoría de medios de prensa.

La socialdemocracia europea no está interesada en tomar lecciones del método político que se está viviendo en Sudamérica. No quiere ni saber que los latinos se cansaron de las recetas del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de sus políticos tradicionales. Y debería de aprender, porque aquí el pueblo va en ese camino, y podría quedar más aislada de lo que ya está.

El presidente Hugo Chávez ha dicho: “No se quiere entender que para distribuir las riquezas entre los pobres se deben cambiar las instituciones”. Y el mismo Chávez nos pregunta: “¿Es que existe una alternativa? ¿Dónde están los magníficos modelos de ustedes, los europeos, que nosotros debemos imitar?”. Y tiene razón, pues lo que tenemos para mostrarles, para poner sobre la mesa, es el modelo griego, en cuya cabeza está el presidente de la Internacional Socialista, de la socialdemocracia, Yorgos Papandreu (hijo), el que se hizo elegir con un discurso de izquierda y luego vendió el país a los banqueros. Y ahí tenemos los resultados.

Por eso les he dicho a esos dirigentes que tengan la boca cerrada, y que miren con respeto el camino que proponen Chávez, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador o José Mújica en Uruguay. No para imitarles, sino para aprender. Pero no, la arrogancia no los deja, a pesar de que la socialdemocracia está varada, y que ni sus mismos dirigentes creen en ella como proyecto. Prefieren decir que el mercado es una potencia que no se puede manejar, una fuerza que va pero sin saber para dónde.

HCO. ¿No le parece que existe una especie de rabia entre cierta intelectualidad y muchos medios de información contra estos dirigentes, en Francia y Europa?

J-LM. El neoliberalismo impuso un increíble nivel de destrucción y regresión en las sociedades latinoamericanas. Trazó un camino para acabar con el Estado, bajo el pretexto de que era un sistema colectivo ineficaz y burocrático, por lo tanto se debía de acabar para que la empresa privada lo reemplazara. Y hoy el Estado está casi desaparecido y los servicios son malos y caros. Por eso creo que en Venezuela, Bolivia, Uruguay, Ecuador y otros países suramericanos se está tomando la buena dirección para salir de ahí.

Muchos de los que se dicen intelectuales y casi todos los medios de prensa, e incluyo a no pocos sectores de la izquierda, demuestran rabia contra Chávez y Morales, principalmente. No es suficiente que hayan llegado democráticamente al gobierno, ni que estén disminuyendo la pobreza en tiempo record, ni que alfabeticen, ni que den salud a los pobres. Estas cosas tan esenciales se toman como si fueran secundarias. El argumento de siempre es que en esos países “falta libertad”. Se les reclama una libertad de prensa que en Europa no es posible, porque aquí no se puede insultar ni calumniar al presidente o al rey, ni a ninguna autoridad del Estado, y esto es lo que hace la prensa de oposición en esos países. Dicen que Chávez es un dictador, pero se olvidan de que ha ganado doce procesos electorales.

Le reprochan a Morales, a Chávez, o Correa el haberle “confiscado” el petróleo y el gas a las transnacionales. Pero esconden que esas riquezas pertenecen a esos pueblos. Y aquí la gente aplaude esas decisiones, porque en Francia y Europa también un día nos contaron que privatizando todo las cosas irían mejor, y eso ha sido una gran falsedad. El pueblo francés y el europeo están viendo cómo unos países que están a las puertas del imperio estadounidense resisten y avanzan con otro tipo de lógica, no digo modelo, de lógica, tratando de hacer otra organización social para el bien de las mayorías empobrecidas. Los ataques a Chávez, Morales, Correa o Mújica son debidos a la mala conciencia de lo que pasa aquí. Quieren ocultar que mientras ellos están reduciendo la pobreza, en nuestra casa aumenta la miseria.

HCO. Lo que uno puedo percibir fácilmente es que no son simples ataques, sino campañas bien orquestadas contra esos dirigentes.

J-LM. Escupir sobre la América Latina que cambia es la cotización básica para pertenecer al club de los “bien pensantes”, de las personas que merecen el respeto y la consideración de los medios de prensa. El extraordinario lineamiento a los intereses de Estados Unidos en Francia, que ya no es ajeno a sectores de la izquierda, incrementó ese desprecio. Un ejemplo de ello son las grotescas campañas de desinformación que regularmente lanza la CIA, y que demuestran cómo sus oficinas de propaganda y de otras agencias estadounidenses se benefician de una gran complicidad y facilidades.

Con Chávez se dan ejemplos continuos. Las campañas se construyen en Estados Unidos y llegan a Francia, y demás países de Europa, por intermedio de los medios de prensa en España. Lo absurdo es que regularmente son retomadas por los partidos de izquierda como verdaderas sin tomarse la molestia de verificar. Eso lo viví en el Partido Socialista. Recuerdo que en una ocasión le pregunté al Primer Secretario del Partido si él estaba de acuerdo con un comunicado que se iba a emitir contra Chávez. Me dijo que no sabía de qué se trataba. Al explicarle que la información estaba distorsionada, decidimos averiguar de donde provenía la idea central del mensaje, hasta que llegamos a los que he considerado como “agentes de influencia” de Washington. Coincidencialmente eran personas que habían sido invitadas a Estados Unidos por instituciones políticas o universidades, con todos los gastos pagos. Es que eso crea lazos de reconocimiento, amistad y de gratitud, y se demuestran ayudando a esas campañas de opinión cuando se les pide. De esas personas existen en el PS, y en otros muchos partidos de Europa, de derecha e izquierda, ligadas directamente a las agencias de Estados Unidos porque son pagadas para que respondan a sus intereses.

HCO. Y en este contexto que describe, ¿dónde queda Cuba? No se puede olvidar que ese proceso revolucionario no ha dejado de ser atacado hace cincuenta años.

J-LM. No soy gran conocedor de Cuba, pero si soy un observador, y puedo decir que Cuba, en América Latina, beneficia de una autoridad y de una audiencia que no corresponde a lo que se dice en Europa. Aquí, cuando se habla de Cuba, es para tildarla de dictadura y para decir que faltan libertades. A esa prensa, toda ligada a Estados Unidos, solo le importa buscar a alguien que se diga disidente o preso político para volverlo héroe y lanzar sus campañas. Nunca se mencionan los casi 600 atentados que la CIA le ha preparado a Fidel Castro, ni el terrible bloqueo impuesto por Estados Unidos.

Cuba es objeto de una visión totalmente desequilibrada y absurda en Europa. Aquí se prohíbe comprender la realidad política, humana y hasta espiritual de ese país y de América Latina. Cuba produce rabia porque encarna el sentimiento de independencia, porque le ha puesto otra cara a la soberanía popular. ¿Qué soberanía popular existe en Europa, donde las naciones mismas están sumisas a Estados Unidos? O ¿qué soberanía popular existe en Francia donde, por ejemplo las mayorías votamos contra la Constitución europea y el gobierno la hizo aprobar en la Asamblea Nacional?

Se debe ser lúcido, y entender que Cuba produce rabia a los poderosos porque es el foco que mantiene la idea, el sueño vivo de poder hacer algo diferente, y que continúa a pesar de todos los problemas materiales. Yo felicito a Cuba, a su resistencia y a las contribuciones que ha hecho a la ciencia, a la cultura, al deporte y a la historia universal.

Muchos políticos, medios de prensa e intelectuales de Europa no quieren entender que en Cuba, Bolivia, Venezuela y otras naciones suramericanas las mayorías decidieron gobernarse. Y esta rebeldía latinoamericana no es nueva, ha existido desde las guerras de independencia, hace doscientos años. Los latinoamericanos siempre han estado apegados a la rebeldía por los deseos de libertad.

HCO. ¿Y para finalizar?

J-LM. Cada vez que tengo oportunidad hablo de América Latina, en particular de esos pueblos que están luchando por construir otras sociedades. En Europa se debería mirar hacia allá, porque es una fuente de inspiración, de conocimiento, lucha y optimismo, ese que tanto necesitamos. No existe otro lugar en el mundo donde eso se encuentre.

Paris, mayo de 2010

*Periodista, colaborador de Le Monde Diplomatique.

http://www.hernandocalvoospina.com/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

10/06/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Dialogando sobre la verdad y el poder


David Tresilian

Al Ahram Weekly

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

El Profesor Chomsky, conocido tanto por su trabajo profesional en lingüística y fisolofía como por sus escritos sobre cuestiones políticas y sociales, estuvo en París a finales de mayo por invitación de Le Monde Diplomatique y el Collège de France. Dividió sus participaciones entre el seminario académico organizado por Jacques Bouveresse, titular de la cátedra de Filosofía del Lenguaje y el Conocimiento del Collège de France, y una serie de entrevistas sobre cuestiones políticas que culminaron en un encuentro público organizado por Le Monde Diplomatique en el que el programa desarrollado por Chomsky sirvió para atestiguar el alcance de su trabajo y el respeto que se le profesa en Francia.

Nacido en 1928 y superados ya los ochenta años, el programa habría agotado a cualquier hombre que tuviera la mitad de sus años. Sin embargo, Chomsky parecía tomárselo todo con mucha calma mientras respondía a las preguntas de la audiencia en ambos eventos hasta bien entrada la noche, hablando ininterrumpidamente durante varias horas sobre la política exterior estadounidense y la situación de las regiones del mundo en cuyo estudio ha profundizado, como Latinoamérica, Oriente Medio y el Sureste Asiático.

Tanto en el seminario celebrado en el Collège de France, en el que se centró en cuestiones como la verdad y la racionalidad pública, siguiendo una tradición asociada con el filósofo inglés Bertrand Russel y el escritor George Orwell, transmitido de forma simultánea por la Red, como en el último encuentro público, se desbordaron las previsiones de asistencia, y los participantes, que en algunos casos habían viajado por toda Europa para estar presentes, recibieron la aparición de Chomsky con entusiasmo y afecto en ambas ocasiones.

En virtud de su más de medio siglo de activismo político y docenas de libros y artículos, entre ellos sus magníficos trabajos sobre “La Guerra de Vietnam, el Poder Estadounidense y los Nuevos Mandarines” (1969) y “Por razones de estado” (1973), sus trabajos sobre el lugar de los intelectuales en la vida de EEUU y el papel jugado por los medios: “Manufacturing Consent” (con Edward Herman, 1988), y sus trabajos especializados en Israel y Palestina: “Fateful Triangle: the United States, Israel and the Palestinians” (1983 & 1999), sobre el Oriente Medio: “Perilous Power: the Middle East and US Foreign Policy” (con Gilbert Achcar, 2007), y sobre la política exterior de EEUU: “Hegemonony or Survival: America’s Quest for Global Domination” (2003), Chomsky habló con autoridad sobre cuestiones contemporáneas, demostrando que su extraordinaria inteligencia y compromiso con el cambio social siguen más vivos que nunca.

En la semana en la que Chomsky estuvo en París vio la luz un nuevo libro suyo titulado “Hopes and Prospects”, en el que recopila artículos recientes sobre Latinoamérica, EEUU, Oriente Medio e Israel.

A pesar de su apretado programa, Noam Chomsky encontró tiempo para hablar con Al Ahram Weekly de sus puntos de vista sobre la situación actual en Oriente Medio y sobre la política estadounidense hacia Israel, Palestina y la región a nivel global. Fue un honor para el Weekly poder estar presente en esa entrevista, de la que a continuación se ofrece un resumen:

¿Podría pedirle una declaración sobre el ataque de Israel de esta semana contra la Flotilla de la Libertad cuando ésta se encontraba en aguas internacionales camino de Gaza?

Secuestrar barcos en aguas internacionales y matar pasajeros es, desde luego, un delito muy grave. Los editores del Guardian de Londres tienen razón cuando dicen: “Si un grupo armado de piratas somalíes hubiera abordado ayer a seis navíos en alta mar, matando al menos a diez pasajeros e hiriendo a muchos más, una fuerza de la OTAN estaría hoy dirigiéndose hacia la costa somalí”.

Merece la pena tener en cuenta que ese delito no es nada nuevo. Israel lleva decenios secuestrando barcos en aguas internacionales entre Chipre y Líbano, matando o secuestrando pasajeros, llevándoselos muchas veces a cárceles en Israel que tienen prisiones secretas o cámaras de tortura, reteniéndoles como rehenes en algunos casos durante muchos años. Israel tiene asumido que puede perpetrar esos crímenes con impunidad porque EEUU los tolera y Europa hace, por lo general, lo que dice EEUU.

Lo mismo ocurre con el pretexto utilizado por Israel para su último delito: que la Flotilla de la Libertad llevaba materiales que podrían ser utilizados para carcasas de cohetes. Dejando a un lado la absurdidad de esa aseveración, si Israel estuviera interesado en parar los cohetes de Hamás, sabe muy bien cómo hacerlo: aceptando las ofertas de Hamás de un alto el fuego. En junio de 2008, Israel y Hamás alcanzaron un acuerdo de alto el fuego. El gobierno israelí sabe perfectamente que hasta que Israel no rompió el acuerdo el 4 de noviembre, invadiendo Gaza y matando a media docena de activistas de Hamás, éste no disparó ni un solo cohete.

Hamás se ofreció a renovar el alto el fuego. El gabinete israelí consideró la oferta y la rechazó, prefiriendo lanzar, el 27 de diciembre, la destructiva y mortífera Operación Plomo Fundido. Evidentemente, no puede justificarse de ningún modo que el uso de la fuerza sea “autodefensa” a menos que se hayan agotado antes todos los medios pacíficos. En este caso, ni siquiera lo intentaron, aunque –o quizás porque- existían bastantes razones para pensar que habrían tenido éxito. Por tanto, la Operación Plomo Fundido no ha sido más que una pura agresión criminal, sin ningún pretexto creíble, y lo mismo ocurre con el actual recurso a la fuerza por parte de Israel.

El asedio de Gaza no tiene ni el más mínimo pretexto creíble. Fue impuesto por EEUU y por Israel en enero de 2006 para castigar a los palestinos por votar “de forma equivocada” en unas elecciones libres, y se intensificó gravemente en julio de 2007 cuando Hamás bloqueó un intento israelí-estadounidense de derrocar al gobierno elegido a través de un golpe militar que pretendía instalar allí al hombre fuerte de Fatah, Muhammad Dahlan. El asedio es salvaje y cruel, está diseñado para mantener animales enjaulados escasamente con vida a fin de esquivar las protestas internacionales, pero apenas algo más que eso. Es la última etapa de los planes a largo plazo de Israel, apoyados por EEUU, para separar Gaza de Cisjordania.

Esas son las líneas puras y duras de unas políticas miserables e impresentables.

Recientemente le negaron la entrada a Israel. ¿Cómo ve la situación en los Territorios Ocupados y en Gaza?

Bien, permítame una pequeña corrección, se me negó la entrada a los Territorios Ocupados, no a Israel. En realidad, si hubiera ido a Israel me habrían admitido y después podría haber ido a los Territorios Ocupados. La razón que dieron es que sólo iba a ir a Bir Zeit y no a una universidad israelí.

Desde mi punto de vista, Israel está llegando a ser extremadamente paranoico, desbordado de sentimientos ultranacionalistas y actuando de forma completamente irracional. Está perjudicando sus propios intereses. La negativa a que yo entrara es un ejemplo menor de ello. Si me hubieran permitido que diera la charla en Bir Zeit, ése habría sido el fin de la historia. En realidad no iba a hablar de Oriente Medio. Iba a hablar de Estados Unidos y ellos lo sabían perfectamente.

En el caso de Gaza, se trata de una situación de tortura bestial. Están manteniendo a la población apenas con vida porque no quieren que les acusen de genocidio, pero eso es lo que es, un genocidio. Se limitan a sobrevivir. No es la peor atrocidad en el mundo pero es una de las más salvajes. Egipto está cooperando con todo eso al construir un muro y negarse a permitir que entre cemento y cosas así, por eso se trata de una operación conjunta israelí-egipcia que está literalmente torturando al pueblo de Gaza de una forma que no creo que tenga precedentes y que cada vez va a peor.

En Cisjordania, no se trata sólo de Israel, sino de EEUU y de Israel. EEUU fija los límites de lo que puede hacer y coopera con ellos. Es una operación conjunta, al igual que lo fue el ataque contra Gaza. Y así Israel sigue imponiendo su dominio y apropiándose de lo que se le antoja. La tierra del interior del muro de separación, que es en realidad un muro de anexión, se la apropiarán. Tomarán el Valle del Jordán, y tomarán lo que se llamaba Jerusalén, que es mucho más de lo que fue Jerusalén, ya que es una inmensa zona que se amplía hacia Cisjordania.

Y luego tenemos los corredores que van hacia el este, hay un corredor que va desde Jerusalén a través de Maal Adumim hacia Jericó. Si eso se desarrolla totalmente, partirá Cisjordania. Curiosamente, EEUU ha bloqueado hasta ahora sus esfuerzos para desarrollar completamente ese corredor.

Hace unos años, los industriales israelíes aconsejaron al gobierno diciéndole que en Cisjordania se debería evolucionar, según sus palabras, del “colonialismo” al “neocolonialismo”. Es decir, que deberían construir estructuras neocoloniales en Cisjordania. Ahora sabemos lo que significa eso: Cojan cualquier antigua colonia, que típicamente se compone de un sector de extrema riqueza y privilegio, que colabora con la antigua potencia colonial, y una inmensa masa de miseria y horror rodeándolo. Y eso es lo que sugieren, y eso es lo que se está haciendo. Por eso, si Vd. va Ramala –yo quería ir para verlo por mí mismo pero no lo conseguí-, es una especie de París, se encontrará con que hay una vida agradable, restaurantes elegantes y demás, pero si se interna por el país todo es muy diferente, todo está lleno de puntos de control y la vida se hace imposible. Bien, eso es neocolonialismo. Sólo puede haber un desarrollo totalmente dependiente y no van a permitir ningún desarrollo independiente, y están tratando de imponer un acuerdo permanente de ese orden.

Salam Fayyad, con quien esperaba reunirme en Ramala –hablamos por teléfono- ha descrito sus programa de una forma que me parece sensible. Lo primero de todo, pide que se boicotee la producción de los asentamientos, eso creo que es algo muy sensible y pienso que todo el mundo debería apoyarlo, mientras intentan conseguir que los palestinos tengan otras formas de empleo que trabajar en los asentamientos, para que no contribuyan al crecimiento de los mismos: participando en formas de resistencia no violenta ante la expansión y haciendo cualquier construcción que puedan controlar dentro del marco israelí, quizá incluso en el Área C, la zona controlada por Israel, y seguir dando pequeños pasos intentando establecer la base de una futura entidad independiente palestina.

Esta es una cuestión muy delicada porque Israel podría muy bien aceptar ese plan. En realidad, creo que el viceprimer ministro israelí Silvan Shalom, celebró una entrevista en la que le preguntaron cómo reaccionaría ante eso, y dijo: “si quieren llamar cantones al estado que les dejamos, está bien, pero será un estado sin fronteras…” y eso servirá para implantar esencialmente una estructura neocolonial.

Hay otro elemento relacionado, que es la fuerza militar. Hay un ejército dirigido por un general estadounidense, Keith Dayton, al que se entrena en Jordania con cooperación israelí, y que ha causado mucho entusiasmo en EEUU. John Kerry, el presidente del comité de relaciones exteriores del Senado, ofreció un discurso importante sobre Israel-Palestina –él es una especie de hombre clave de Obama para Oriente Medio- diciendo que es la primera vez que Israel tiene un socio legítimo para negociar. ¿Por qué? Porque durante el ataque a Gaza, el ejército de Dayton consiguió impedir las protestas, y Kerry pensó que eso era estupendo, y la prensa también pensó que era estupendo y resulta que ahora son ya un socio legítimo. Si Vd. lee al propio Dayton, dice que fueron tan eficaces durante el ataque a Gaza que Israel pudo trasladar fuerzas desde Cisjordania a Gaza para ampliar el ataque, y Kerry y Obama creen que eso es estupendo, por tanto, ahí tienen algo más del tradicional modelo neocolonial, con fuerzas paramilitares dominadas por la potencia colonial que mantienen a la población bajo control.

Esos son pasos muy ambivalentes… A menos que EEUU cambie de postura y se una al mundo en un acuerdo político… pienso que el panorama es realmente sombrío y no creo que la posición egipcia ayude en absoluto.

¿Se producirá el cambio como consecuencia del papel jugado por la opinión pública mundial, quizá del mismo modo que sucedió en Sudáfrica?

Sudáfrica es un caso interesante, y merece la pena mirar detenidamente la historia. Alrededor de 1960, Sudáfrica estaba empezando a darse cuenta que se estaba convirtiendo en un estado-paria, y el ministro de exteriores sudafricano llamó al embajador estadounidense –tenemos ahora las grabaciones de su conversación- y le dijo: “Somos conscientes de que nos estamos convirtiendo en un estado-paria, y todo el mundo vota contra nosotros en las Naciones Unidas, pero Vd. y yo comprendemos que sólo hay un voto que cuenta en las Naciones Unidas: el suyo, lo que significa que mientras Vds. nos apoyen, no nos importa lo que el resto del mundo diga”. Y eso resultó ser algo muy preciso.

En los decenios siguientes, aumentaron las protestas contra Sudáfrica y a finales de la década de 1970 hubo sanciones, y las empresas ya iban en franca retirada. El Congreso estadounidense estaba aprobando resoluciones que incluían sanciones, que Reagan había intentado evitar para seguir apoyando a Sudáfrica, como hizo hasta llegar a finales de la década de 1980, momento en el que se perpetraban las peores atrocidades, como las guerras en Angola y Mozambique, que mataron a cientos de miles de personas, y todo eso se hizo dentro del marco de la guerra contra el terrorismo.

Washington condenó al Congreso Nacional Africano en 1988 como uno de los más infames grupos terroristas del mundo, y hasta 2008 no quitó a Mandela de su lista de terroristas. Sudáfrica parecía inexpugnable: el mundo estaba contra ellos pero iban ganándolo todo y se sentían bien. Entonces fue, en 1990, cuando EEUU cambió su política. Se permitió que Mandela saliera de la prisión y el apartheid se vino abajo en unos pocos años, por eso el ministro sudafricano tenía razón en su apreciación.

Creo que Israel está recorriendo el mismo sendero. No importa que el mundo esté en contra nuestra, mientras EEUU nos apoye. Pero están pisando terreno peligroso: EEUU puede decidir que sus intereses están en otra parte. Volviendo a su pregunta sobre el papel de la opinión pública mundial, la opinión en Europa y Oriente Medio influye sustancialmente en las cosas. EEUU no puede vivir solo en el mundo. Hay personalidades políticas que piensan que deberíamos meternos en una jaula y no preocuparnos de lo que sucede en el mundo… eso sería como construir un muro alrededor del país, salirnos de las Naciones Unidas y no tener en cuenta nada de lo que se diga. Hay una cierta tendencia a eso en la política estadounidense, pero los dirigentes y las corporaciones multinacionales no pueden aceptar eso, se preocupan por lo que piensa el resto del mundo aunque sea en función de sus intereses.

Europa no está ayudando gran cosa. El hecho de haber admitido a Israel en la OCDE supone afirmar la legitimidad de la ocupación. Europa está financiando la supervivencia de los Territorios Ocupados, pero no está haciendo nada para tratar de conseguir que EEUU acepte la opinión internacional, y podría hacerlo. Justo ahora, por ejemplo, hay negociaciones indirectas entre palestinos e israelíes con EEUU de intermediario honesto. Europa puede denunciar que eso es una farsa: lo que debería haber es conversaciones indirectas entre EEUU y el resto del mundo, con quizá las Naciones Unidas como intermediario neutral, mientras que EEUU se está quedando solo bloqueando un abrumador consenso internacional, y hasta que eso cambie, no va a suceder nada, y es en eso en lo que se apoya Israel.

En su discurso en El Cairo de junio de 2009, el Presidente Obama dijo que iba a conformar la política estadounidense a partir de bases nuevas respecto a Oriente Medio y al mundo musulmán. ¿Tiene Vd. alguna prueba de que esté ocurriendo así?

Hay ligeras diferencias. Las primeras diferencias se produjeron entre los dos mandatos de Bush. El primer mandato de Bush fue extremadamente arrogante, abrasivo y agresivo. EEUU se dirigía a las Naciones Unidas y decía abiertamente: “O hacéis lo que os decimos o pasamos de vosotros”. Y eso causó mucho antagonismo, incluso entre aliados. A la gente no le gusta que le insulten en la cara. Produjo muchas críticas y el prestigio de EEUU en el mundo llegó a su punto más bajo en las encuestas internacionales y hubo muchas protestas también en casa, incluso en el establishment, porque eso perjudicaba los intereses estadounidenses.

El segundo mandato de Bush fue algo más complaciente, en cierto modo tuvo en cuenta algo más las normas y consiguió una especie de apoyo del centro. Obama va un poco por ahí, por eso es como una ampliación del segundo mandato de Bush. La retórica es más moderada y la posición más amistosa pero las políticas apenas han cambiado nada. Consideremos el discurso de El Cairo. Lo fundamental fue que su discurso tenía muy poco contenido: se limitó a decir algo así como “amémonos los unos a los otros”. Pero camino de El Cairo dio una conferencia de prensa y un periodista le preguntó: “¿Va a decir algo sobre el régimen autoritario de Mubarak”?  Y contestó, sus palabras exactas fueron: “No me gusta utilizar etiquetas con la gente. Está haciendo cosas buenas. Por tanto, es un amigo”. No tengo que contarles cómo es la situación de los derechos humanos en Egipto…, la gente de Oriente Medio, si hubiera estado levantada en ese momento, habría comprendido que nada iba a cambiar.

Y lo mismo ocurre con las políticas en relación con Israel. Sus políticas son incluso más duras que las de los dos Bush, el primero y el segundo. Precisamente ahora, por ejemplo, hay una controversia en relación a la expansión de los asentamientos. Es muy similar a la controversia que surgió hace veinte años cuando el primer George Bush y cuando James Baker, el secretario de estado, estaban en el poder. Pueden recordar que hubo un tiempo en que cada vez que Baker se marchaba a Jerusalén, el primer ministro, Yitzhak Shamir, aprovechaba la ocasión para anunciar un nuevo asentamiento, era como insultar a Baker –a él, que era un patricio, no le gustaba nada que Israel le insultara- pero Bush apenas penalizó a Israel. Impuso ligeras sanciones en forma de restricciones en las garantías de los créditos que se suponía cubrían los gastos de los asentamientos, pero bastó e Israel cambió velozmente de política.

Bien, eso es precisamente lo que está sucediendo ahora, con una diferencia. Obama ha dicho que no va a imponer sanción alguna y que sus protestas son puramente simbólicas, fue su portavoz de prensa quien lo dijo en respuesta a una pregunta. Además, todo el parloteo sobre la expansión de los asentamientos es realmente una nota a pie de página: el problema son los asentamientos, no la expansión de los asentamientos. La posición de Obama ha sido reiterar lo que George W. Bush dijo y lo que está en la Hoja de Ruta, las palabras de la Hoja de Ruta, que dicen, en primer lugar, que no tiene que haber ninguna expansión más, ni siquiera como crecimiento natural. Eso lo reiteró Obama, pero de tal forma lo hizo que dejó claro que no iba a hacer nada sobre el particular, y lo mismo sucede con el resto de las cuestiones.

Cuando anunció el nombramiento de George Mitchell dio una charla sobre Oriente Medio. Básicamente dijo: “Hay una buena esperanza para la paz, hay un plan constructivo sobre la mesa”, y después se dirigió a los países árabes y les dijo que debían hacer honor a lo que decían y avanzar hacia la normalización de relaciones con Israel. Él sabe perfectamente bien que esa no era la propuesta. La propuesta consistía en establecer un acuerdo de dos estados y en ese contexto avanzar hacia la normalización, por lo que muy estudiadamente ignoró el contenido de la propuesta y se centró en el corolario, que es como una forma de decir que no iban a cambiar de posición y que no se iban a unir al resto del mundo en apoyo del acuerdo de los dos estados, y así lleva siendo desde siempre.

En el momento de las elecciones, la gente se sentía esperanzada de ver a un nuevo presidente en EEUU, especialmente tras los ocho años de Bush. En su nuevo libro describe a Obama como una página en blanco, en la que la gente puede escribir lo que le guste. ¿Cómo valora a Obama?

Escribí eso antes de las elecciones, antes incluso de las primarias, y no cambiaría nada de lo que dije. Si Vd. examinaba su programa, se encontraba con el típico demócrata centrista de retórica agradable, buen vendedor… Como Vd. sabrá, consiguió un premio de la industria propagandística a la mejor campaña de marketing de 2008, así es… Es culto, inteligente, sabe redactar bien, es afable y actúa como si le gustara la gente. Pero, ¿qué era todo ese llamamiento para el cambio? Estaba vacío. En realidad no era sino una página en blanco: puede escribirse en ella lo se quiera. Nunca dijo en qué iba a consistir el cambio, o de qué iba la esperanza. Era sólo y únicamente: “va a haber un cambio”.

McCain tenía los mismos eslóganes, la razón es obvia. En EEUU, es la industria propagandística quien dirige las elecciones, y los gestores del partido leían las encuestas y sabían que éstas mostraban que el 80% de la población pensaba que el país iba por el camino equivocado. Por eso, la plataforma de tu campaña tiene que reflejar “esperanza y cambio”, y eso hizo Obama. Y lo hizo de manera encantadora y animó a mucha gente a que se revitalizara y emocionara, pero la realidad es que la principal razón de que ganara se debió al apoyo de las instituciones financieras. Le preferían a McCain y le proporcionaron la financiación necesaria y eso hizo que ganara las elecciones. Contaba con el apoyo popular, pero fue gracias a las instituciones financieras, que esperaban que les devolviera el favor –así es como funciona la política-, y no se están viendo defraudadas.

Ha habido inmensos rescates de los bancos y la gran banca es más rica y poderosa que antes y, finalmente, cuando Obama empezó a reaccionar ante la furia popular y empezó a hablar de los “avariciosos banqueros” y demás, le dijeron rápidamente: “Te has pasado, y mucho, de la raya”, y se pusieron a financiar a los republicanos, que favorecen aún más a las grandes empresas que Obama. Esa es la naturaleza de la política estadounidense.

Durante la presidencia de Bush, vimos cómo EEUU utilizaba la tortura en Iraq, las entregas extraordinarias y la fuerza en las relaciones internacionales, dando de lado a la ONU a pesar de las protestas internacionales. ¿Se esforzará EEUU en restaurar su imagen ante la opinión pública mundial, dado lo decepcionante que está siendo la experiencia con Obama?

Más que eso aún, no se ha hecho casi nada y en realidad, en algunos aspectos, es peor que Bush. Lo expongo con todo detalle en mi libro. Hubo un caso en el Tribunal Supremo, en el que éste determinó que los prisioneros en Guantánamo tenían derecho al habeas corpus, y la administración Bush lo aceptó pero declaró que no iba a aplicarlo a Bagram. Eso fue a los tribunales y un juez de primera instancia, que estaba nombrado por Bush, un juez de derechas de un tribunal de primera instancia, anuló eso y declaró que sí, que tenía que aplicarse también a Bagram. El departamento de justicia de Obama está intentando revertir eso para que no se pueda aplicar a Bagram. A este respecto, está yendo más lejos aún que Bush.

Si yo fuera abogado de la administración Bush, indicaría que las acusaciones contra Bush por las torturas no pueden realmente mantenerse mucho bajo la ley estadounidense. Casi todo lo que Bush hizo y autorizó estaba dentro del marco de la ley estadounidense. Los Estados Unidos no han firmado el Convenio contra la Tortura, o lo firmaron con reservas. Fue reescrito muy cuidadosamente para excluir las modalidades de tortura que la CIA había desarrollado e introducido en sus manuales de tortura. La denominada “tortura que no deja huellas”, la tortura psicológica, la tortura mental. La CIA se inspiró en los manuales de la KGB y resultó que habían encontrado que las formas más eficaces para convertir a una persona en vegetal son las de la tortura psicológica, como el confinamiento en solitario, las humillaciones y otras cosas por el estilo. Si nos fijamos en los casos de Abu Ghraib y Guantánamo, aplicaban ese tipo de torturas, en su mayoría “psicológicas”, no de electrodos en los genitales. Por eso, podría sostenerse que estaban actuando desde la derecha dentro del marco de la ley estadounidense.

En realidad, probablemente la única diferencia entre la administración de Bush y las anteriores fue que, en el caso de Bush, la tortura la llevaron a cabo los estadounidenses. Habitualmente, EEUU se la encarga a otros: la perpetran survietnamitas, guatemaltecos o egipcios. Eso es lo que significan las “entregas extraordinarias”. Envías a la gente a otro país para que se encargue de torturarles. Pero en este caso se estaba haciendo justo en Guantánamo.

En la actualidad, la única revelación realmente interesante de los memorandos sobre la tortura, de los que se no se ha dado mucha información, es que los interrogadores testificaron que estaban bajo serias presiones de Cheney y Rumsfeld para que consiguieran información que vinculara a Saddam Hussein con Al-Qaida, lo cual resultaba una afirmación ridícula. Pero ése fue al parecer el elemento que impulsó la mayor parte de las torturas.

Su último libro se titula “Esperazas y Perspectivas”. ¿Cuáles son las esperanzas?

La primera parte del libro trata de Suramérica, y allí tenemos muchos y muy esperanzadores acontecimientos. Por primera vez en quinientos años, desde la época de los conquistadores, Suramérica está empezando a conseguir un cierto grado de independencia e integración y a poder enfrentar al menos algunos de sus más graves problemas internos. La estructura colonial es extrema en Suramérica, donde hay una concentración muy intensa de la riqueza en unas elites europeizadas, de mayoría blanca, rodeadas de una horrible situación trágica y con la peor desigualdad del mundo en una región que tiene muchísimos recursos y potencial. Y se están dando algunos pasos para corregir eso.

En los mismos EEUU también se están produciendo cambios. No sé si son lo suficientemente veloces como para que puedan superarse los principales problemas, pero tomemos sólo la cuestión de Israel y Palestina. No hace muchos años, si yo quería dar una charla sobre ese tema tenía que llevar protección policial en la universidad porque los encuentros podían acabar violentamente. Puedo recordar una ocasión en que la policía insistió en acompañarnos a mí y a mi mujer hasta nuestro coche tras una charla en una universidad. Ese aspecto no ha cambiado del todo, pero ha ido evolucionando con los años y ha cambiado de forma radical después de Gaza. Ahora me encuentro con audiencias entusiastas, muy implicadas, muy comprometidas, que quieren cambiar las cosas.

No ha afectado a los medios, y no ha afectado a la clase política ni a los intelectuales, pero algo está cambiando por todo el país y tarde o temprano esas cosas tienen efectos. En algún sentido se debió al fenómeno Obama, porque sembró muchas expectativas y entretuvo mucho a los activistas. Pero la desilusión ahora está ahí presente. Si esos cambios siguen desarrollándose, con el tiempo pueden finalmente traer cambios importantes, como ocurrió en el caso de Sudáfrica.

Gran parte de su trabajo se ha centrado en el control de los medios y en las deficiencias de la clase intelectual en Estados Unidos, donde resulta difícil mantenerse al margen de un estrecho espectro de opinión. ¿Cómo ve su propia posición en estos momentos?

En primer lugar, yo no diría que EEUU sea muy diferente de otras sociedades a ese respecto. Puede haber cuestiones diferentes, pero no hay muchas diferencias en relación con Inglaterra o Francia. En cada sociedad hay una franja de disidentes. Eso ha sido así a través de la historia. ¿Cómo lo hacen? Porque se sienten comprometidos con ciertos valores e ideales y deciden no conformarse. Normalmente, no se les trata muy bien y cómo se les trate depende de la naturaleza de la sociedad, que nunca actúa de forma muy cortés. En algunas sociedades puedes conseguir que te vuelen la cabeza, en otras que te lleven al Gulag, en otras que te difamen. A los sistemas de poder no les gustan los críticos y utilizan cualquier técnica posible para hundirte y condenarte.

Pero lo que siempre ha sido muy típico, a lo largo de la historia, es que las clases intelectuales se hayan subordinado al poder, con muy pocas excepciones. Pero aún hay personas que no se someten y siguen un camino independiente. A este respecto, EEUU no es realmente muy duro, por eso una persona con una cierta cantidad de privilegios, como les pasa a muchos, y ciertamente a mí, somos bastante inmunes ante una represión dura. Me tuve que enfrentar a la posibilidad de una larga sentencia de prisión, y casi me sentencian, pero fue a causa de una abierta y clara resistencia. No podía objetar nada porque estuve haciendo cosas que eran abierta y conscientemente ilegales en la resistencia contra la guerra, por eso si tenía que ir a prisión no podía llamarlo represión. Por hablar y escribir y cosas así, el castigo es la marginación y la difamación, pero puedo vivir con eso. Cuento con mucho apoyo entre la gente.

El periodista Chris Hedges está investigando en el New York Times, y hace unas pocas semanas se encontró con un memorando del editor jefe de ese periódico a los escritores y columnistas en el que les decía que no se podía mencionar mi nombre. La Radio Nacional Pública ha manifestado que soy la única persona a la que nunca le van a permitir aparecer en las noticias en horario estelar ni en los programas de debate. Pero ese no es un castigo muy grande, y cuando llegue a casa tendré cientos de mensajes llegados por correo, y entre ellos habrá un par de docenas de invitaciones para dar charlas por todo el país y en casi todas ellas habrá una audiencia importante de personas interesadas y comprometidas que son receptivas y que quieren hacer algo, y eso es más que suficiente para animarme a seguir adelante.

Tengo acceso a los medios extranjeros en determinadas circunstancias, por ejemplo, si me muestro crítico hacia EEUU, tengo acceso a los medios. Pero si voy a criticar a los países a los que me invitan, se acabó, sistemáticamente. Lo he notado incluso en Canadá. Si voy a Canadá, les gusta escuchar cómo critico a EEUU, pero si empiezo a criticar a Canadá, la puerta se cierra e igual ocurre por todas partes.

Por último, ¿por qué ha criticado la fórmula de “decirle la verdad al poder”, que el difunto Edward Said utilizó para describir el papel de los intelectuales?

Ése es actualmente un eslogan de los cuáqueros, me gustan los cuáqueros y quiero hacer muchas cosas con ellos, pero no estoy de acuerdo con el eslogan. En primer lugar, no tienes que decirle la verdad al poder, porque sabe bien cuál es. Y en segundo lugar, tú no le dices la verdad a nadie, eso es demasiado arrogante. Lo que puedes hacer es unirte a la gente y tratar de encontrar la verdad, por eso tienes que escuchar y decirles lo que piensas y así sucesivamente, e intentar animar a la gente para que piense por sí misma.

A uno le preocupan las víctimas, no los poderosos, por eso el lema debería ser comprometerte con los débiles y ayudarles y ayudarte a ti mismo a encontrar la verdad. No es un lema fácil para poder formularlo en cinco palabras, pero creo que es el correcto.

Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/2010/1001/intrvw.htm

10/06/2010 Posted by | Como Registrarse., General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario