America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Versos de un admirador para Víctor Hugo Morales



SOS CELESTE-ALBICELESTE

SOS DE TODOS EL MÁS GROSO,

AYER TRAS EL ALBOROZO

POR LOS GOLES DE ARGENTINA

SALIERON DE TU CABINA

GRITOS DE GUERRA TRIUNFAL.

UN PEDIDO PECULIAR

TENGO QUE HACERTE MORALES

¡CUIDÁ LAS CUERDAS VOCALES!

¡TE VÁS A DESGAÑITAR!

****************

A PEDIDO DEL CHARRÚA¡

RECIÉN SALIDO DEL WÁTER

VAN VERSOS P’AL VIEJO BLATTER

CAPO MAFFIA DEL FUT-BÓL

¿HABRÁ CORRIDO EL ALCOHOL

ENTRE LOS JUECES DE FIFA?

SI PARECE QUE HAY TARIFA

PA’SER ÁRBITRO PARCIAL.

DOS HORRORES MÁS QUE MAL.

¡NO SIRVEN NI PA’ UNA RIFA!

Carlos Marsal

29/06/2010 Posted by | Arte, General, Sociedad y Cultura, Tus Poemas, Uncategorized | , | Deja un comentario

La guerra póstuma de Saramago


Las ideas anticatólicas del escritor portugués anuncian nuevas polémicas

Imagen: Veintitres

24-06-2010 /  El Vaticano lo atacó en un furioso obituario. Las razones del enfrentamiento. Quiénes continuarán con su batalla contra las religiones.

Por Diego RojasEs algo extraño lo que pasa cuando muere el autor de algún texto que marcó nuestra existencia. Quedan las palabras impresas, el sentido atrapado de esa narración o poesía, el recuerdo del placer o el goce de la lectura y, también, la certeza de que es imposible que aquello se repita con los mismos trazos, las mismas formas. Cuando la semana pasada se supo que José Saramago había muerto, a los 87 años, millones de lectores sintieron esa aprensión que sucede a las malas noticias. Ya no se podrían leer novelas como El año de la muerte de Ricardo Reis, El evangelio según Jesucristo o Ensayo sobre la ceguera, entre muchas otras. Saramago había muerto. Todos estaban afligidos, conmocionados. Es decir, casi todos.

L’Osservatore Romano, el órgano oficial del Vaticano, publicó un particular obituario del escritor. “Fue un hombre y un intelectual de ninguna admisión metafísica, hasta el final anclado en una proterva confianza en el materialismo histórico, alias marxismo”, decía el artículo firmado por Claudio Toscani. “Uncida como estuvo siempre su mente por una desestabilizadora banalización de lo sagrado y por un materialismo libertario que cuanto más avanzaba en los años más se radicalizaba, Saramago no dejó nunca de sostener una simplificación teológica inquietante: si Dios está en el origen de todo, él es la causa de todo efecto y el efecto de toda causa”, continuaba. El cadáver de Saramago todavía no estaba completamente frío.

Sin embargo, no habría que indignarse: las guerras de ideas no se detienen porque uno de los contendientes muera. Y Saramago, de creer en la vida después de la vida, hubiera disfrutado de este enfrentamiento póstumo con los ideólogos de la superstición religiosa. Aunque vale aclarar que es señal de honorabilidad rendir homenaje al enemigo en el momento en que cesa su existencia, si se considera que fue un digno oponente. El diario del papa Joseph Ratzinger estuvo lejos de esa actitud.

Tal vez tenía razones: Saramago no sólo se había convertido en un exquisito narrador, condición que le valió ganar el Premio Nobel de Literatura en 1998, sino que había hecho de la militancia una de sus pasiones. Convencido comunista, consideraba que una de sus tareas era sacudir de las conciencias al opio de los pueblos –tal como calificaba Karl Marx a las religiones–. No sólo apoyaba, entonces, a los movimientos políticos de liberación que se esparcen por el mundo, sino que reflejaba en obras o discursos una férrea oposición a la existencia de seres divinos o a la posibilidad de vida después de la muerte. En El evangelio según Jesucristo o en Caín, su última producción literaria, había plasmado sus obsesiones sobre el asunto y determinado que, en todo caso, los dioses recogían las peores características del ser humano, como la omnipotencia, la tendencia a la violencia, la rigidez de pensamiento o el autoritarismo.

“Saramago defendió a los palestinos con una claridad formidable, como pocas veces se mostró frente al Estado de Israel –señala el padre Luis Farinello a Veintitrés–. Se comprometió con su tiempo y siempre puso toda la carne al asador en sus argumentaciones, que a veces redundaban en posiciones que negaban todo valor a la religión, con lo que no acuerdo. Me siento más cerca de lo que dijo Ernesto Cardenal que lo que planteó esa nota, que refleja a una Iglesia conservadora, cerrada en sí misma, lejana de las angustias del hombre de hoy.” Cardenal, poeta que fue ministro sandinista durante la revolución nicaragüense, había afirmado: “Era un gran escritor, merecedor como pocos del Nobel, pero además un bello ser humano, un comunista profundamente honesto, defensor de todas las buenas causas, un hombre humilde”.

*La nota completa, en la edición impresa de Veintitrés

29/06/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

El Nobel de Economía criticó duro al FMI y sus recetas erróneas



Stiglitz propone que los gobiernos creen sus propios bancos

28-06-2010 /  Ante la falta de crédito en el mundo, el Premio Nobel de Economía recomendó a los gobiernos que creen sus propios bancos en lugar de destinar fondos al rescate de entidades financieras. Dijo que no hay que reducir el gasto público sino redireccionarlo.


Joseph Stiglitz, economista y Premio Nobel

Si los bancos no prestan, los gobiernos deberían crear sus propios bancos y encomendarles esa tarea, propone el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. “En Estados Unidos entregamos a la banca 700.000 millones de dólares. Si hubiésemos invertido sólo una fracción de esa cantidad en la creación de un nuevo banco, habríamos financiado todos los préstamos que se necesitaban”, explicó Stiglitz en declaraciones al diario Independent on Sunday.

En realidad, se habría conseguido con mucho menos: “Pongamos 100.000 millones, apalanquemos esa cantidad por un factor de diez a uno (atrayendo fondos del sector privado) y obtendremos una capacidad crediticia de un billón de dólares, más de lo que necesita la economía real”, explica.

El problema en los Estados Unidos es que el estímulo fiscal no fue el que era necesario: “Consistió en buena parte en recortes de impuestos, y cuando se dio dinero a los bancos, fue a los que no debía haber ido”, destacó el Nobel.

“Consecuencia de todo ello es que no se ha restablecido la actividad crediticia. Es previsible que este año se embarguen dos o más millones de casas más que el año pasado”, advirtió el experto estadounidense.

Tras los ataques de los mercados financieros a Grecia, primero, y luego a España, el consenso parece ser el de que los gobiernos deben ahorrar, criticó Stiglitz, que comparó la situación actual a la de los Estados Unidos durante la presidencia de Herbert Hoover.

Los gobiernos, como el británico, no sólo se niegan a estimular la economía sino que se dedican a recortar el gasto, como hizo Hoover en 1929, con la consecuencia de que el “crac” de Wall Street degeneró en la Gran Depresión.

“Hoover creía que cuando se entra en recesión, aumentan los déficits, por lo que optó por los recortes, y esto es precisamente lo que quieren ahora los estúpidos mercados financieros que nos metieron de lleno en los problemas que tenemos”, señaló el Premio Nobel.

Según Stiglitz, es el clásico error de quienes confunden la economía de una familia con la de una nación.
“Si una familia no puede pagar sus deudas, explica, se le recomienda que gaste menos para que pueda hacerlo. Pero en una economía nacional, si se recorta el gasto, decae la actividad económica, nadie invierte, disminuye la recaudación fiscal, aumenta el gasto en desempleo y uno termina sin dinero para pagar las deudas”, explicó.

“Hay muchos experimentos que lo demuestran gracias a Herbert Hoover y el Fondo Monetario Internacional”, dice Stiglitz, y enumeró entre otras cosas las recetas erróneas que el organismo recomendó no sólo en la Argentina sino también en países como Corea, Tailandia, Indonesia y otras naciones en desarrollo en los años ochenta y noventa.

“Sabemos lo que ocurre. Las economías van a debilitarse, se reducirán las inversiones y se producirá una terrible espiral descendente”, dijo Stiglitz, que recordó lo sucedido en Japón, que se sometió a un experimento similar en 1997, que cuando estaba en vías de recuperación, aumentó el IVA y se hundió en una nueva recesión.

La respuesta, según Stiglitz, no es reducir el gasto público sino redireccionarlo: “Se puede recortar el dinero que se gasta en la guerra de Afganistán. Se recortan varios cientos de millones de dólares desperdiciados en el sector militar. Se reducen las subvenciones al petróleo”.

“Hay muchas cosas que pueden recortarse. Y hay que aumentar el gasto en otras áreas como la investigación y el desarrollo, la infraestructura, la educación”, que son áreas en las que el gobierno puede obtener una buena rentabilidad de sus inversiones.

Según Stiglitz, “no hay tampoco ninguna razón por la que no podrían aumentarse en un 40 por ciento los impuestos a las ganancias especulativas”. Ese tipo de especulación, destacó, “no beneficia a la sociedad y la Tierra va a seguir ahí, con independencia de que la gente especule o no. Y a cambio de eso, se rebaja el gravamen a otras actividades como la investigación y desarrollo”.

Buenos Aires Económico

29/06/2010 Posted by | Economía, General, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

EEUU – Un enorme despilfarro militar que no ha conseguido ganar una sola guerra


28-06-2010

William Pfaff

Antiwar

En Afganistán, Pakistán e Iraq, las principales regiones de interés militar para los EEUU hoy (obviando los centenares de sitios a los que ha enviado a soldados, agentes y mercenarios estadounidenses para yugular algún que otro brote eruptivo de conflicto étnico, tribal, religioso o territorial), hay indicios de que las cosas van yendo cada vez más por su lado.

En Afganistán, el General David McChrystal ha optado por un acto de insubordinación; el presidente afgano patrocinado por los EEUU habla de hacer las paces con los enemigos talibanes y de ordenar a los EEUU y a la OTAN que abandonen el país (precisamente cuando acaban de descubrirse miles de millones de dólares en yacimientos de litio, oro y otros minerales codiciados por los dirigentes de cualquier nación moderna).

Hay disputas entre kurdos, turcos e iraquíes en Iraq, disputas que los EEUU consideraban más o menos pacificadas, aun si no sometidas al gobierno. Hay desórdenes en Somalia, Yemen y el Sáhara. Diríase que los EEUU no son la nación más poderosa de la tierra.

En mayo pasado, el Secretario de Defensa de los EEUU, Robert Gates, ofreció una serie de charlas, en su mayor parte no publicadas, sobre los gastos en defensa, que hace un buen número de años que está disparados, y no sólo desde los ataques de al-Qaida sobre Nueva York y Washington en 2001, aun si esas embestidas “abrieron una espita en el gasto de defensa, que prácticamente dobló el presupuesto de base en el último decenio”. Se supone el gasto armamentístico estadounidense se realiza para librar a los estadounidenses de problemas; pero no está funcionando.

El Secretario dijo que “la espita se ha cerrado, y seguirá cerrada por un buen período de tiempo”. Lo cierto es que todos los intentos del Congreso de cerrar la espita o de reducir el gasto militar han terminado en un fracaso durante estos últimos años, porque la del gasto militar es una causa electoralmente irresistible, aun cuando los resultados sean irracionales o linden incluso con lo ridículo.

El Secretario Gates dio buenos ejemplos de esto último cuando habló en la convención anual de la Liga de la Armada a comienzos de mayo. Dijo que prácticamente todos los grandes programas armamentísticos en fase de desarrollo o de producción, incluyendo los dos principales proyectos de la Armada -el llamado Navío de Combate Costero y el programa para el caza multiservicios Joint Strike (al que algunos gobiernos europeos poco avisados se sumaron contractualmente) están pasados de presupuesto, van con retraso y saturados de problemas.

Lo que se ignora es por qué desarrollan los EEUU estas armas.

Se está comprando la nave de combate costero para operaciones en aguas poco profundas y costeras, a fin de emplear a la Armada en la guerra contra el terror (o contra piratas, o contra “extremistas violentos”, de acuerdo con la moda terminológica que cada quién prefiera), de donde la Armada ha estado embarazosamente ausente, dado que los terroristas raramente son gentes marinas, mientras que los piratas, aun siéndolo a menudo, no pasan de usar lanchas hinchables tipo zodiac. Si se culmina el proyecto, el barco se terminará previsiblemente cuando los EEUU abandonen la guerra contra el terror, frustrados y hartos de fracasos, y cuando la Armada decida que, después de todo, es una Armada de mar adentro, y no precisa de tales navíos.

En su discurso ante la Liga de la Armada, Gates llamó la atención sobre los que la Armada estadounidense posee ya:

Once grandes grupos de portaaviones nucleares patrullando los mares y dispuestos para enfrentarse a flotas enemigas. Ninguna otra nación posee un solo grupo de portaviones de este tipo, de modo que no hay flotas a las que enfrentarse. Francia (¡siempre Francia!) ha construido un portaviones nuclear moderno y está pensando si puede permitirse construir otro. Ninguna otra armada tiene más que unos cuantos portadores para reactores de despegue horizontal y helicópteros (los EEUU tienen 10 de este tipo). Los EEUU tienen 57 submarinos nucleares equipados con misiles de ataque (más que todo el resto del mundo sumado), más 79 navíos Aegis equipados con misiles defensivos y capaces de portar 8.000 misiles de lanzamiento vertical. En total, se estima que la Armada estadounidense dispone del equivalente a la suma de las 13 armadas que le siguen en capacidad en el mundo.

El Cuerpo de Marines de la Armada, que dispone de sus propias fuerzas aéreas y blindadas, no tiene equivalente alguno en el extranjero, y tiene por sí misma, mayor envergadura que la mayoría de los ejércitos nacionales extranjeros.

Gates podría haber recitado cifras similares sobre la enorme desproporción entre el ejército y las fuerzas aéreas estadounidenses y los del resto del mundo tomados de consuno (exceptuando a China y a la India, que tienen fuerzas terrestres dos o más veces mayores que el ejército regular estadonudense –excluidos los auxiliares mercenarios estadounidenses—, pero se trata de ejércitos terrestres no aptos para combatir contra los EEUU, ni es demasiado probable que su gobiernos lo quisieran).

Pero este poder titánico ha sido incapaz de producir paz en ninguna parte. Durante los 65 años transcurridos desde el final de la II Guerra Mundial, los estadounidenses han gastado más en gasto militar que todo el resto del mundo sumado con la declarada intención de pacificar el mundo y afianzar la democracia.

Se han librado guerras o llevado a cabo intervenciones militares en Corea, China (a través de las fuerzas mercenarias le Kuomintang y de las tribus tibetanas), Cuba (a través de los exiliados) Laos, Vietnam, Camboya, Líbano, Libia. Iraq (por partida doble), Irán, Somalia, Afganistán (por partida doble), Pakistán (con zánganos y con fuerzas especiales), Nicaragua (a través de los “contras”), Granada, Panamá, la República Dominicana, Chile, Grecia y por doquiera. Más, probablemente, pero esos son los sitios que recuerdo ahora mismo.

Incompleta o no, no ofrezco esta lista a cuenta de un irreprimible sentimiento de indignación. Algunas de esa intervenciones estaban justificadas, la mayoría, no; otras han de verse en el contexto de la época. El motivo de mi listado es un hecho que nadie parece acabar de entender, y es: se ganaron batallas, pero los EEUU no consiguieron ganar ni una sola guerra. No hay una sola victoria (salvo las que se dirán enseguida), y ni una sola de las intervenciones arrojó un resultado positivo, tal vez con la excepción de Kosovo. Las únicas victorias inequívocas se dieron en Granada, contra una cuadrilla de albañiles cubanos, y en Panamá, en donde 500 civiles (según estimaciones de la ONU) fueron asesinados para poder detener al presidente Manuel Noriega y encerrarlo en la celda de una cárcel de Miami. Y ya ha cumplido su condena.

William Pfaff (1928) es un analista político de origen germano-estadounidense, columnista habitual del International Herald Tribune y frecuente colaborador de la New York Review of Books.

Traducción para www.sinpermiso.info: Roc F. Nyerro

Fuente: http://original.antiwar.com/pfaff/2010/06/22/runaway-defense-spending/

rCR

29/06/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario