America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Argentina – La vida que nos proponen



Por Dante López Foresi

(Diario EL VIGÍA) – Inmediatamente después de la eliminación de Argentina del Mundial, los más de 260 medios del grupo hegemónico del país, comenzaron a instalar las palabras humillación” y “fracaso”, para describir la actuación del equipo de Diego Maradona en el torneo. Al mismo tiempo, Diario EL VIGÍA tituló la noticia de la siguiente manera: Argentina, entre los 5 mejores del Mundo”. Las decenas de miles de personas que fueron a recibir a la Selección a Ezeiza quizás se encuentren más cerca de nuestra interpretación que de la destructiva óptica del partido político

En realidad, lo que los titulares de los diarios y las visiones antitéticas que los periodistas tuvimos de este episodio deportivo, reflejan claramente las distintas filosofías de vida e intereses que servimos. Dejemos por ahora de lado cuánto influyó en el tratamiento del papel de la Selección, el apoyo de Maradona para la creación de que hoy conforman esos medios pertenecientes al Grupo Clarín y sus aliados. Y no seamos tan ingenuos como para suponer que la diferencia fue sólo deportiva. Hay una razón profunda en estas disímiles interpretaciones de un mismo hecho. Fútbol para Todos y la destrucción del monopolio de TyC y el abrazo de Diego con las Abuelas de Plaza de Mayo, entre otras cosas. Apartemos por ahora de este análisis el protagonismo que “el caso barras bravas” tuvo en los medios concentrados, a diferencia de otros mundiales, durante los cuales para TyC, que mantenía la exclusividad en las transmisiones, las tribunas argentinas parecían repletas de carmelitas descalzas.

La imbecilidad y falta de creatividad ideológica de muchos, de uno y otro lado del mostrador, que interpretaban que un triunfo argentino en el Mundial beneficiaría a los Kirchner y una derrota los perjudicaría, no fueron más que un nuevo insulto de la dirigencia política, mediática y corporativa, a la inteligencia de los argentinos en su totalidad.

Creemos que es hora de empezar a informar respetando más al sentir popular que a las órdenes de los jefes mediáticos, sin menospreciar a quienes decidieron recibir de a miles a un equipo de fútbol que nos representó a todos. Desenmascarando toda vez que sea posible, a las operaciones políticas que sólo intentan horadar la imagen de quienes gobiernan, utilizando mezquinamente para ello hasta un Mundial de Fútbol, manoseando a nuestros jubilados o utilizando la fe religiosa para manipular cuestiones terrenales. Y, sobre todo, entender perfectamente a qué objetivos nos pretenden llevar quienes pontifican desde la televisión, sin repreguntas de periodistas, permitiendo un discurso político único, al cual luego esos mismos periodistas ilustran con títulos catástrofe.

Para ello, invitamos a una profunda reflexión introspectiva, donde podamos descubrir de qué manera reaccionamos individualmente ante las distintas opciones que nos presenta la vida cotidiana. El único antídoto contra la mala fe, es la alegría y la convicción. No pedimos modificar nuestra idiosincrasia de un día para el otro, convirtiendo la nostalgia y sensibilidad del “tango llorón” que tanto nos caracteriza en frivolidad y ceguera, sino plantearnos seriamente de qué manera disfrutamos mejor la vida tan breve y efímera que nos toca transitar.

Los argentinos no somos demasiado proclives a reconocer matices. Todo es blanco o negroanti o proéxito o fracaso. Y esa lógica falaz la aplicamos a todas las áreas de nuestras existencias. Y desde los medios concentrados, hoy más que nunca, intentan trasfundirnos un espíritu negativo y poco reflexivo, que genere un clima de discordia, insatisfacción e infelicidad, persiguiendo fines inconfesables. Pero lo suficientemente evidentes.

Que no nos roben la alegría”, dijo el presidente ecuatoriano en una entrevista realizada por el Canal Encuentro. Y esa frase sintetiza el camino necesario para que cada uno de nosotros viva su vida del mejor modo posible.

La eterna “guerra de la humanidad” fue entre decentes e indecentes. No entre derechas e izquierdas o entre oficialismos y oposiciones. Pero debemos estar atentos más que nunca, para detectar de qué lado se coloca cada quien cuando llega la hora de definirse. Y entender de una vez por todas que, salvo quienes hacen de la destrucción su norte en la vida, todos los sectores mencionados son necesarios para construir una verdadera identidad nacional y regional.

Las grandes decisiones que guían o encuadran nuestras vidas personales tienen un costo, y todas desconocen de matices. Son momentos, ráfagas de existencia donde tomamos determinaciones que nos presentan caminos bifurcados. Nos resultaría muchísimo más edificante tomar esas decisiones basándonos en ese espíritu individual constructivo, que nos hermana naturalmente con lo mejor de la sociedad: desde la alegría y la visión positiva, sin caer jamás en ingenuidades o negaciones.

Por eso, desde EL VIGÍA optamos por celebrar un quinto puesto en el Mundial, reconocer virtudes y defectos de uno y otro lado de la política y extender nuestras manos de papel impreso o digital para que todos se sientan respetados y escuchados. Y miramos con enorme pena a quienes viven a la defensiva, insultan y agravian para ser reconocidos por el enemigo que eligen o, simplemente, intentan socializar sus propias frustraciones personales, fantaseando cúspides a las cuales por mérito propio jamás llegarían ¿Cuántos eligieron la política porque fracasaron en sus profesiones o no poseen talento alguno en sus vidas pequeñas?

¿ Construimos o destruimos nuestras vidas y las de nuestros hijos? ¿Les enseñamos claramente la sutil pero enorme diferencia entre ser crítico y quejoso? Esa es la decisión que debemos tomar como sociedad. Que cada uno le ponga el título que desee. Nosotros elegimos transmitir a nuestros lectores los títulos que, sin mentirles ni ocultarles siquiera parte de la verdad, menos los afecten en sus vidas personales ni manipulen su estado de ánimo.

Lamentablemente, y para defender intereses económicos que nos llevaron al desastre y desintegración social, hay quienes necesitan imperiosamente que Usted, estimado lector, sea desgraciado y se sienta infeliz. Nosotros interpretamos que Argentina está entre los mejores cinco equipos del Mundo. Ellos, titulan que “Argentina fue humillada”. Quizás ambos estemos equivocados. No nos tenga demasiado en cuenta a la hora de votar. Vote por Usted y por su alegría. Con eso, será más que suficiente. Sólo le pedimos que sepa distinguir claramente entre quienes optamos por su equilibrio, y quienes sobreviven sólo gracias a la discordia y el desánimo.

12/07/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Argentina – Anomalías institucionales: La tergiversación de las formas de gobierno


Por:

Eric Calcagno, senador de la Nación, y Alfredo Eric Calcagno, Dr. en Ciencias Políticas.

politica@miradasalsur.com

No debe confundirse la tarea de control que tiene toda oposición parlamentaria con la pretensión de aplicar su propia agenda política. (TELAM)

Las iniciativas de la oposición buscan acotar las facultades presidenciales e imponer un virtual sistema parlamentario que le permita imponer su propio programa político y económico.

La forma de gobierno que rige en un país consiste en el modo que el ordenamiento jurídico positivo distribuye el ejercicio del poder político y establece el procedimiento para la determinación de los sujetos que ejercen ese poder (Arturo E. Sampay, Teoría del Estado). Es decir, dispone quiénes adoptan las decisiones estatales y cómo se instrumentan dentro del marco jurídico que se fija.
En la clasificación de Aristóteles se distinguen la democracia, la aristocracia y la monarquía, que pueden degenerar en formas impuras (la demagogia, la oligarquía y la tiranía).
Con el correr de los siglos se diseñaron y practicaron muchas otras formas referidas a diferentes aspectos del gobierno de los Estados. La más difundida es la que consagra la división de poderes. Su teórico reconocido es Montesquieu, quien en su Espíritu de las Leyes (1748) fundamentó la necesidad de que los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial sean rigurosamente separados.
Este sistema fue decantando a través del tiempo y se aplicó con variantes importantes en los países. Los que sirvieron de ejemplo a los demás fueron Inglaterra y Estados Unidos; las constituciones de los países latinoamericanos recogieron las formas estadounidenses.
La esencia de la división de poderes está entonces en cómo cada Poder (el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial) ejerce con autonomía sus funciones; y cómo interactúan con las fuerzas políticas, en especial los partidos políticos.

Gobierno y división de poderes. Las formas de gobierno señaladas y la división de poderes funcionan en una realidad política que distribuye el poder político de diferente modo según se practique un régimen presidencialista, o parlamentario, o se aplique el gobierno de los jueces .
En los regímenes presidencialistas el jefe de Estado es a la vez jefe de Gobierno. Al presidente se lo elige por el voto popular (lo cual le otorga legitimidad), desempeña a título individual el Poder Ejecutivo, es el jefe de la Administración, representa a la Nación en el plano internacional y participa en la elaboración de las leyes mediante las facultades de proponerlas y promulgarlas.
En los sistemas parlamentarios el equipo de gobierno surge del Parlamento. El presidente o el rey designa como jefe de gobierno a quien es capaz de armar una mayoría parlamentaria; con el mismo criterio debe abandonar sus funciones si queda en minoría. El Poder Ejecutivo y el Legislativo se basan en el mismo conjunto de legisladores. La índole del gobierno depende mucho del sistema de partidos y del régimen electoral. El jefe de gobierno tiene la atribución de disolver el Parlamento y llamar a nuevas elecciones.
El Poder Judicial tiene como función mantener el ordenamiento jurídico y resolver controversias; también interpreta la Constitución, a través del control y respeto de la idea de derecho prevaleciente.
Lo descripto es la anatomía del sistema, lo cual es fundamental en el plano jurídico; pero en el ámbito político interesa más la fisiologíadinámica suelen aparecer gruesas anomalías que no se advierten en la estática . Veamos dos de ellas.
La primera es la interferencia parlamentaria en la gestión de gobierno en un régimen presidencialista. Esto ocurre cuando el Parlamento impide al Poder Ejecutivo que cumpla con el proyecto nacional para el que fue elegido. Una cosa es que el Poder Ejecutivo deba respetar el marco legal y someter al parlamento las nuevas leyes que sean necesarias para llevar adelante su política, a lo que el parlamento puede oponerse; otra muy distinta es que la oposición proponga leyes que si se sancionaran trabarían el cumplimiento del programa básico del gobierno o que, peor aún, provocarían el desfinanciamiento del sector público, lo cual generaría una crisis fiscal, económica y social.
No debe confundirse la tarea de control que tiene toda oposición parlamentaria, con la pretensión de aplicar su propio programa económico y político, en contra del proyecto del Poder Ejecutivo en un sistema presidencialista. Es insólito e inaceptable que, basado en una mayoría circunstancial en el Parlamento, impida el cumplimiento del programa del Poder Ejecutivo; o más aún, que pretenda imponer por la vía legislativa su propuesta de gobierno, si la tuviera.
Frente a esta transgresión legislativa, la Constitución otorga al Poder Ejecutivo el derecho al veto para que pueda salvaguardar su proyecto nacional. Sin embargo se ha demonizado al veto, con ignorancia de la Constitución, cuyo Art. 99, Inc. 3 dispone que el presidente de la Nación “participa de la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las promulga y hace publicar”.
No puede hablarse entonces de un veto presidencial como si se tratara de un conflicto violento con el Congreso. La cuestión es más simple. No es el que Poder Ejecutivo ataque una ley aprobada por el Congreso, sino que como lo establece la Constitución Nacional, participa en la tramitación de cada proyecto, que para convertirse en ley requiere de su aprobación tanto como de la sanción por cada Cámara; la excepción se produce si cada Cámara insiste con los dos tercios de sus votos.
En síntesis, el híbrido de sistema presidencial con injertos parlamentarios tiene forma y espíritu de monstruo. La solución real es la política: si los partidos de la oposición tienen un programa alternativo podrán aplicarlo si alguna vez ganan las elecciones presidenciales; mientras tanto, en un régimen presidencialista pueden controlar pero no compartir el gobierno: el Poder Ejecutivo es unipersonal. La otra posibilidad es que promuevan una reforma constitucional para implantar un sistema parlamentario.
El segundo quebranto constitucional es el gobierno de los jueces. En el desempeño de sus funciones, los jueces no son entes abstractos, más allá del bien y del mal. No es así. En general tienen como eje teórico el derecho civil, que custodia el derecho de propiedad. Sin embargo, en la situación actual, lo decisivo no es la convicción ideológica sino la funcionalidad circunstancial de un pequeño grupo de jueces –en el pensamiento, en la acción o en ambos– a un establishment que se propone impedir la acción del gobierno y preservar sus monopolios y privilegios.
Es una táctica de retardo de corto alcance, ejecutada mediante recursos de amparo, de inconstitucionalidad y de medidas precautorias. No tiene la envergadura del gobierno de los jueces denunciada el siglo pasado en Francia, porque carece de jerarquía, de continuidad y de proyecto. Aquí no tiene destino, porque en cada caso la última palabra la tiene la Corte Suprema de Justicia. Es de desear que antes de extinguirse, esta judicialización cause el menor daño posible, que la justicia recupere su verdadero lugar y la política la plenitud de sus derechos. , que se refiere al funcionamiento real del sistema.

Pasiones egoístas. Para entender lo que ocurre es útil recordar que “el hombre es un ser en distensión permanente entre los requerimientos de sus pasiones egoístas y los imperativos de la conciencia que le señalan el bien que debe perseguir con su obrar social” (Arturo E. Sampay, Las inflaciones ).
Cuando esta contradicción se plantea a la escala de un país, las consecuencias pueden ser catastróficas. ¿Qué ocurriría si en la mayoría del arco opositor prevalecieran las pasiones egoístas, en vez de primar el sentimiento patriótico? Entonces tratarán de generar una crisis con la esperanza de que los catapulte al poder, y cuya responsabilidad intentarán descargar sobre el actual Gobierno. ¿Acaso van a sostener entonces que los sufrimientos de la población y el deterioro social y económico que sobrevendrían, sólo son daños colaterales transitorios no queridos, que se compensarán con exceso cuando los buenos (es decir, ellos) accedan al gobierno? ¿Se pretende reeditar una nueva versión de la vieja y desprestigiada consigna “cuanto peor, mejor”? Ojalá que la sensatez prevalezca por sobre las pasiones egoístas.

Miradas al sur

12/07/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Bergoglio, mariscal de los cielos


Por:

Gabriel Bencivengo

politica@miradasalsur.com

Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, el hombre que encolumna en la “guerrra de Dios” a lo peor del pasado argentino. (TELAM)

El obispo convocó a una marcha sobre el Congreso en alianza con procesistas y menemistas.

La posición del Episcopado frente a temas como el divorcio y el proyecto aprobado en Diputados para instaurar el matrimonio entre personas de un mismo sexo es conocida y sus reacciones, previsibles. Tampoco debería sorprender la postura belicosa del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, quien no dudó en definir como “una guerra de Dios” la cruzada que lo ocupa por estos días, tras su impreciso y frustrado proyecto de darle coherencia a un frente político que sirva de oposición al gobierno nacional.
“No se trata de una simple lucha política, es la pretensión destructiva al plan de Dios”, adoctrinó Bergoglio en una carta dirigida a los integrantes de la Orden de los Carmelitas Descalzos, horas antes de que un grupo de legisladores, a las apuradas y bajo presión, redactara y diera dictamen al proyecto de “unión civil” que reemplazó la “movida del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”, según calificó Bergoglio el proyecto por el matrimonio gay en la misiva que publicó el Boletín Eclesiástico.
Los discursos y las apelaciones de Bergoglio, sin duda, ruborizan a muchos sacerdotes y comunidades que integran la Iglesia Católica y se esfuerzan, al igual que muchos laicos, por revertir la pesada herencia social que, con la complicidad de la inmensa mayoría del Episcopado, dejó la dictadura cívico-militar que arrasó el tejido económico, político y cultural del país. Ni qué hablar del rechazo que produce entre quienes adhieren, desde el seno mismo de la Iglesia, al Concilio del Vaticano II y a la reflexiones de la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, realizada en Medellín en 1968.
Ausente de tales cuestiones, horas después de su mensaje a la Orden de los Carmelitas Descalzos, Bergoglio redobló la apuesta y, jesuita al fin, se puso al frente de los soldados de Dios para convocar, a través del Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal, a una marcha sobre el Congreso para el martes próximo. Tras definir el matrimonio heterosexual como un “bien de la humanidad”, les ordenó a párrocos, rectores de colegios católicos y capellanes que faciliten los medios para la concentración, punto culminante de una estrategia que pretende replicar ese mismo día en las diócesis de todo el país con sus respectivos obispos a la cabeza.
En los hechos, Bergoglio no hizo más que reiterar, esta vez con un lenguaje bélico, lo que sostuvo durante el Tedeum paralelo que ofició en la Catedral Metropolitana el 25 de Mayo pasado. En esa ocasión, escudado en metáforas bíblicas, se refirió a la iniciativa como la “envidia del Demonio por la que entró el pecado al mundo”. Una vez más ausente del reclamo de las minorías, les señaló a Mauricio Macri y Francisco de Narváez, entre otros asistentes, que no era hora de “detenerse en opciones fijadas por intereses que no tienen en cuenta la naturaleza de la persona humana, de la familia y la sociedad”.

La cruzada de Bergoglio. Lejos del camino que trazaron los obispos Jaime de Nevares, Miguel Hesayne, Jorge Novak y Enrique Angelleli –por nombrar a los más notorios–, Bergoglio hunde sus raíces en las usinas del integrismo y el nacional-catolicismo que encumbraron a Juan Carlos Aramburu y Raúl Francisco Primatesta, dos cardenales que se negaron a proteger a las víctimas de la dictadura y que les cerraron las puertas a los organizaciones de derechos humanos. Una actitud siniestra que practicaron, incluso, cuando sus propios sacerdotes eran secuestrados, torturados, asesinados u obligados al exilio.
Obviamente, Bergoglio no está solo en la cruzada. Obsesionado por consolidar un frente opositor, no duda en reclutar a las figuras más emblemáticas de los años noventa. Su “Contrato Social para el Desarrollo”, presentado en la Universidad del Salvador, fue coordinado por el ex ministro Roberto Dromi, y entre sus redactores y adherentes hay figuras que huelen a pasado, como Armando Caro Figueroa –promotor de la flexibilización laboral–, Horacio Jaunarena –defensor del Punto Final y la Obediencia Debida–, Roque Fernández –ejecutor del neoliberalismo local– y Andrés Delich –ex ministro de Educación de De la Rúa–.
La ganancia empresaria, la autonomía del Banco Central y las retenciones son algunos de los temas sobre los que avanza el documento. Ni una palabra dice, en cambio, de los derechos humanos. Una omisión coherente con el solapado apoyo que buena parte del Episcopado brinda a la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, un lobby entre cuyos principales conductores revista Alberto Solanet. Compañero de tertulias de Cecilia Pando y hermano de Manuel –ex funcionario de Leopoldo Galtieri–, Solanet insistió en febrero pasado –desde las páginas de La Nación – en definir como una “guerra” la represión ilegal y pedir “una generosa ley de amnistía”.
El objetivo lo comparte también Eduardo Duhalde y tiene como principal usina la Corporación de Abogados Católicos que preside Eduardo Bieule, para quien el matrimonio gay “sólo servirá para acentuar el proceso de desintegración moral en que nos encontramos sumergidos”. Entre los integrantes de la corporación figuran algunos de los socios del conservador Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, otra entidad con fuerte poder de lobby.
Aunque menos conocida, otra agrupación que también revista en las filas de Bergoglio es la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (Acde). Su titular, Adolfo Ablático, opera para el cardenal en el terrenal mundo los negocios. En la tarea lo ayuda José Antonio Aranda, vocal de la entidad, pero más conocido por su participación accionaria en Grupo Clarín SA, la empresa madre del holding propiedad de Ernestina Herrera de Noble y que conduce Héctor Magnetto, integrante de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), representativa de los más concentrado de la economía local.

Hoy como ayer. Al igual que el grupo cívico-militar interesado en una amnistía, un importante sector del Episcopado considera el catolicismo como un elemento integrante de la Nación. Religión y Patria, como antes fueran Religión y Rey, es uno de sus estandartes. La visión, que rechaza los modelos posconciliares, se funda en el integrismo y el nacional-catolicismo. Aunque larvada, la doctrina sobrevivió al fin de la dictadura y emerge cada vez que las instituciones democráticas avanzan sobre cuestiones que la Iglesia como institución cree que le competen por mandato divino.
Así ocurrió en 1986, cuando Raúl Alfonsín impulsó la ley de divorcio. Hoy, el Espiscopado demoniza la iniciativa por el matrimonio gay y a quienes la impulsan. Teñida de prejuicios, la supervivencia de la postura quedó patentizada en las palabras del obispo auxiliar de La Plata, Antonio Marino, quien aseguró la semana pasada que “según los estudios científicos, los homosexuales tienen hasta 500 parejas en la vida, padecen de más ansiedad, tienen más tendencias al suicidio y consumen con más frecuencia estupefacientes”.
Ni siquiera el caso de Christian Von Wernich disparó en el Episcopado un debate sobre la responsabilidad institucional de la iglesia en los años de la dictadura. En los hechos, Bergoglio afirmó entre líneas que la difusión del siniestro accionar del ex capellán de la Policía Bonaerense de Ramón Camps era un ataque a la Iglesia en su conjunto. Una negativa coherente con la cerrada oposición que encontró monseñor De Nevares entre sus colegas del Episcopado cuando, en los años de plomo, propuso formalmente la creación de una vicaría para atender las solicitudes de las víctimas de la represión ilegal.
Las nuevas estructuras parentales son una realidad y seguirán su curso. Atada al pasado, la cúpula de la Iglesia Católica se resiste tan siquiera a considerar que las leyes retrógradas nada cambiarán, sea cual sea la opinión de los exégetas de Dios.

Miradas al sur

12/07/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario