America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

¿Cómo negarse ante un pedido del imperio? – Atilio Borón


domingo 25 de julio de 2010


Uribe: función de despedida

Incondicional peón del imperio, Álvaro Uribe se despide de la presidencia de Colombia con una nueva provocación: la denuncia de la existencia de campamentos de las FARC en territorio venezolano.  Ni lerdo ni perezoso el Departamento de Estado salió a respaldar sin reservas la acusación formulada por Bogotá en la OEA, alentado por la supuesta “contundencia” de las pruebas presentadas por Uribe que denuncian al gobierno de Hugo Chávez por permitir la instalación de campamentos de la FARC y la realización …(clique abajo)
de diversos programas de entrenamiento militar de unos 1.500 efectivos de la guerrilla en territorio venezolano. El vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley,  declaró con singular insolencia que “Venezuela ha mostrado una conducta desafortunada e insolente” con su vecino y amenazó que si ese país “no coopera, Estados Unidos y los demás países obviamente lo tomarán en cuenta.”   Hay que recordar que desde 2006 Estados Unidos incluye a Venezuela en la lista de países que no cooperan en la lucha contra el terrorismo.  En la misma línea se manifestó el Subsecretario Adjunto para América Latina, Arturo Valenzuela, declarando que la denuncia hecha por Uribe era “muy seria.” Ambas declaraciones arrojan espesas sombras de dudas sobre las capacidades intelectuales de ambos funcionarios y, lo que es aún más grave, alimentan la sospecha de que por su afición a la mentira la calidad moral de ambos no parece ser demasiado diferente de la de Álvaro Uribe.

Es evidente que para los administradores imperiales cualquier cosa que convenga a sus intereses tratan de hacerla aparecer ante los ojos de la opinión pública como “seria y contundente”. Y son esos intereses los que movieron a la Casa Blanca a pedirle una última “prueba de amor” al gobernante colombiano pocos días antes de abandonar la presidencia. Como es de público conocimiento, el prontuario que la DEA, la CIA y el FBI han venido construyendo sobre Uribe por sus íntimas y prolongadas vinculaciones con los narcos no le permite al mandatario colombiano desobedecer ninguna orden originada en Washington, so pena de correr la misma suerte que el ex presidente panameño Manuel A. Noriega y terminar sus días en una cárcel de máxima seguridad de los Estados Unidos.[1] La disparatada denuncia de Uribe, un inveterado mentiroso, viene de perlas para impulsar la desestabilización que Washington quiere producir en vísperas de las cruciales elecciones venezolanas programadas para el 26 de Septiembre  y, a la vez, legitimar el impresionante programa de militarización que está imponiendo en América Latina, una de cuyas mayores expresiones ha sido la firma del tratado Obama-Uribe mediante el cual el país sudamericano cede al menos siete bases militares para uso de las fuerzas armadas de los Estados Unidos.  Por eso los personeros del gobierno norteamericano simulan que consideran “serias y contundentes” las pruebas que respaldan la denuncia de Uribe, sabiendo que no tienen asidero alguno y que son puro palabrerío y montajes fotográficos. Pero las mentiras son parte del discurso oficial de Estados Unidos, elementos imprescindibles para rodear con un halo de legitimidad los designios del imperialismo norteamericano, y esto por varias razones.

Mentiras porque, en primer lugar, si las FARC controlan cerca del 30 % del territorio nacional  (cosa que es archisabida en Colombia) no se entiende que sentido puede tener distraer nada menos que 1.500 hombres del teatro de operaciones, enviar a sus jefes a vacacionar en Venezuela y organizar 85 campamentos guerrilleros en el vecino país. Si  hay un político que miente sistemáticamente en nuestra región -¡y hay muchos!- Uribe se lleva las palmas: es en la propia Colombia  donde la crisis y putrefacción   del estado oligárquico permite que amplias franjas de su territorio, especialmente en las zonas selváticas,  estén contraladas por la guerrilla, los narcos y los paramilitares.  Diversas autoridades ecuatorianas comentaron luego del ataque que las fuerzas colombianas realizaron en su territorio que Ecuador no limita al norte con Colombia sino con una tierra de nadie controlada por las organizaciones descritas más arriba. Con una necedad sin límites Uribe acusa a sus vecinos de no hacer lo que él ha dado sobradas muestras de ser incapaz de hacer: controlar su propio territorio. Cerrando los ojos ante esta realidad Estados Unidos se monta sobre esta falaz denuncia para, desde allí,  acosar al gobierno bolivariano por su falta de colaboración en la lucha contra el narcotráfico, ocultando ante la opinión pública -¡con la complicidad de la “prensa libre”, por supuesto!- el molesto hecho de que el mayor exportador mundial de cocaína (y también de narcotraficantes) es la Colombia militarizada por Uribe y devenida gracias a su invalorable colaboración en un protectorado norteamericano.   Ante semejante cuadro de descomposición política, denunciar que las FARC  se instalan en Venezuela -¡y para colmo con el aval y la complicidad del gobierno de Hugo Chávez!- no pasa de ser una vulgar engañifa al servicio del imperio ; una acusación que carece por completo de entidad como para ser tomada mínimamente en serio. Es la calumnia que descerraja un personaje completamente inescrupuloso como Uribe. [2]

En segundo lugar, ¿cómo olvidar que Uribe fue el hombre que mintió alevosamente cuando sus fuerzas, apoyadas por las de Estados Unidos, incursionaron en territorio ecuatoriano aduciendo que iban en persecución de una columna de las FARC. Las pruebas demostraron que los guerrilleros  a los que supuestamente se perseguía luego de un enfrentamiento ocurrido en territorio colombiano estaban durmiendo -vestidos inclusive con pijamas- al momento de producirse el ataque y que, en consecuencia lo que tuvo lugar en Santa Rosa de Sucumbíos no fue un combate sino lisa y llanamente una masacre indiscriminada. Esta operación, realizada poco después de la medianoche del 1º de Marzo del 2008 fue realizada con el apoyo logístico y material de los efectivos norteamericanos estacionados en la base de Manta, los únicos que disponían de la tecnología necesaria y de aviones capaces de efectuar un bombardeo de asombrosa precisión en plena selva y en medio de la más absoluta oscuridad. Una muestra más de la enfermiza afición de Uribe por la mentira fue la historia montada en torno a la famosa laptop de Raúl Reyes, que en un prodigio tecnológico sin precedentes  sobrevivió indemne a un bombardeo que destruyó todo lo que había a su paso y cuyo disco rígido habría entregado valiosísima información sobre los profusos contactos de Reyes y las FARC con todos los enemigos de Uribe y Estados Unidos.[3]

Tercero, ¿cómo se le puede creer a un hombre que desde la presidencia de Colombia convalidó la acción de los paramilitares y del terrorismo de estado?  El 16 de febrero de este año la unidad de “Justicia  y Paz” de la Fiscalía colombiana publicó un informe en el que se revela que algo más de 4.000 paramilitares de las AUC, las Autodefensas Unidas de Colombia, aseguraron haber perpetrado 30.470 asesinatos en el período comprendido desde mediados de los ochenta hasta su “desmovilización” en 2003-2006. No sólo eso: la Fiscalía recibió además declaraciones de los paramilitares dando cuenta de 1.085 masacres, 1.437 reclutamientos de menores; 2.520 desapariciones forzadas, 2. 326 desplazamientos forzados y 1.642 extorsiones, además de 1.033 secuestros. Pese a este luctuoso record Uribe es considerado por sus mandantes en Washington como un campeón en la lucha por los derechos humanos.[4] En relación a esto, si el ansiado TLC entre Colombia y Estados Unidos no ha sido todavía ratificado por el Congreso  norteamericano es porque, tal como lo señala el conservador periódico colombiano El Tiempo, tan sólo en el año 2009 los paracos y las “fuerzas de seguridad” asesinaron a  40 sindicalistas, convirtiendo a Colombia en el país más peligroso del mundo para ese tipo de actividad. Sobre un total de 76 dirigentes gremiales asesinados en todo el mundo, el 52 %  de esos crímenes se perpetraron en un país al que Estados Unidos considera un ejemplar paradigma de la lucha por los derechos humanos y el combate al terrorismo.  La Central Única de Trabajadores de Colombia informó pocos meses atrás que desde 1986, año de su creación, 2.721 activistas y dirigentes de esa organización fueron asesinados por las “fuerzas de seguridad.” [5] Pese a ello, las credenciales democráticas de Colombia jamás fueron puestas en duda por Washington.[6]

Cuarto, el denunciante es nada menos que el responsable intelectual y político de la masacre serial  conocida con el nombre de “falsos positivos.” Tal como lo señalan distintas notas publicadas en Colombia por el Observatorio Latinoamericano, Cronicón, durante estos tres últimos años de gobierno de Uribe el balance es funesto. Se comprobó que las fuerzas militares ante el acoso del gobierno para que mostrara resultados concretos en la lucha contra la guerrilla el Ejército diseñó y ejecutó un plan criminal: recorrer las comunidades y aldeas más pobres del país ofreciendo trabajo a la enorme masa de desocupados y reclutando a un elevado número de indigentes, campesinos indefensos y jóvenes marginados, que luego eran asesinados a sangre fría y sus cadáveres se los hacía pasar como pertenecientes a guerrilleros ejecutados en combate para cobrar la recompensa establecida por el gobierno u obtener estímulos o ascensos en su carrera militar. Según estimaciones muy conservadoras estos crímenes de Estado, perpetrados cuando el futuro presidente de Colombia, Juan M. Santos era Ministro de Defensa,  superan los mil setecientos casos.[7] Otra faceta de esta criminal política mal llamada de seguridad democrática la brinda el hallazgo, dado a conocer el 16 de Febrero del 2010, “de la mayor fosa común de la historia contemporánea del continente americano, horrendo descubrimiento que ha sido casi totalmente invisibilizado” por los principales medios de comunicación de masas en Colombia y en el mundo.  “La fosa común contiene los restos de al menos 2.000 personas, está en La Macarena, departamento del Meta…(y fue descubierta ) gracias a la perseverancia de los familiares de desaparecidos y a la visita de una delegación de sindicalistas y parlamentarios británicos que investigaba la situación de derechos humanos en Colombia, en diciembre 2009.[8] Cabe añadir que esa zona había sido objeto de preferente atención por parte de las fuerzas armadas colombianas desde el 2005, con los nefastos resultados recientemente revelados.

Como ocurrió con todos los terrorismos de estado que asolaron la región en los años setentas del pasado siglo, los crímenes de lesa humanidad cometidos por sus perpetradores tenían también un trasfondo económico. En el caso de la Colombia de Uribe, con su comparsa de sanguinarios esperpentos,  entre las corruptas fuerzas armadas, los paramilitares y el narco se repartieron millones de hectáreas que en su desesperado éxodo dejaban tras de sí los campesinos  desplazados por los bombardeos y masacres indiscriminadas a que estaban sometidos. Tal como lo expusiera Jomary Orteon Osorio, del Colectivo de Abogados de Colombia, en la conferencia del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU reunida en Ginebra a comienzos de Mayo de este año, la cifra de los campesinos desplazados ascendería a 4.500.000 y sus tierras fueron luego transferidas, con gran provecho para los encargados desalojarlos, a los terratenientes y el agronegocios, auspiciantes y cofinanciadores del paramilitarismo. En esa misma conferencia se estableció que pese a los “éxitos” del gobierno de Uribe el número de desplazados sigue creciendo a razón de 150.000 personas por año.  El Ministro de Planeación de Colombia, Esteban Piedrahita Uribe, jefe de la delegación colombiana en esta conferencia, no desmintió las alegaciones antes formuladas y se limitó a decir que “hemos confiscado 2.000.000 de hectáreas a grupos criminales que se apropiaran ilegalmente de esas tierras y ahora la justicia va a decidir la devolución a sus verdaderos propietarios.”[9] En todo caso, hay que subrayar que el cálculo del número de hectáreas expropiadas en esta salvaje re-edición del proceso de acumulación originaria que Marx describiera en su célebre capítulo 24 del primer tomo de El Capital está sujeto a fuertes controversias. Hay quienes sostienen que el número de hectáreas así transferidas asciende a 6 millones pero hay otros que fijan esa cifra en torno a los 10 millones. En todo caso, cualquiera que sea el número que finalmente se establezca más allá de toda duda, lo cierto es que la política de seguridad democrática si hay algo que efectivamente aseguró fue la expropiación de la masa campesina y la apropiación de las mismas por el capitalismo agrario.[10]

Este es el hombre que hoy levanta su dedo acusador en contra de la revolución bolivariana. Es evidente que lo suyo es una maniobra más, dictada por los estrategas del imperio, para acosar al gobierno de Hugo Chávez y para legitimar la política del “hard power” (poder duro) a la cual parece haberse vuelto más afecto Obama que su ignominioso predecesor, pese a que en las declaraciones oficiales y en los escritos de algunos analistas cercanos a la Casa Blanca, como Joseph Nye, se hable con insistencia de las ventajas del “soft power” (poder blando, o la diplomacia tradicional)  o el “smart power” (el poder inteligente, de la nueva diplomacia) sobre la brutalidad y elevado costo del primero. Sin embargo, el imperio insiste en el poder duro de su impresionante dispositivo militar: por eso las bases en Colombia; en Aruba y Curazao, a pocos kilómetros del litoral marítimo venezolano; las que se encuentran en El Salvador y en Honduras y, ahora, la autorización para introducir nada menos que 7.000 marines y toda clase de armamento, además de portaviones, helicópteros, buques anfibios, aviones de última generación, en la vecina Costa Rica. Por eso también la Cuarta Flota.  El gobierno de Uribe cumple así un servicio de extraordinaria importancia para facilitar los planes destituyentes del imperialismo: incapaz de proteger su frontera de 586 kilómetros con Ecuador, a la que destina apenas 8 minúsculos destacamentos militares, y mucho más incapaz todavía de hacer lo propio en los 2.216 kilómetros que tiene la frontera colombo-venezolana, convertida en una zona liberada para narcos y paracos, trata por todos los medios de crear las condiciones que justifiquen la intervención militar norteamericana en América del Sur;   en lo inmediato, mantener viva la tensión entre Colombia y Venezuela luego del recambio presidencial, evitar que Santos modifique la agenda de confrontación permanente con la revolución bolivariana instituida por Uribe y enlodar la cancha para que Chávez llegue desgastado y acosado internacionalmente a las elecciones de finales de Septiembre. Preocupado por su futuro y agobiado por el espectro de Noriega pudriéndose en una cárcel gringa o de una querella planteada ante la Corte Penal Internacional, Uribe se esmera hasta el último día de su mandato para mostrar su total sumisión a los dictados de los imperialistas. Por eso es importante desenmascarar al denunciante, y exigir la pronta intervención de la UNASUR para desbaratar los planes de Washington en Nuestra América. Este no es un tema para la OEA (que además no supo desbaratar la provocación uribista) sino para la UNASUR, que será puesta a prueba con este incidente. Es de esperar que esta naciente organización de los países sudamericanos actúe de inmediato, ya mismo, porque de lo contrario puede ser demasiado tarde para evitar las graves consecuencias de todo orden que tendría la consumación del proyecto belicista de los Estados Unidos, implementado por Washington y sus proxys latinoamericanos.


[1] Para quienes tengan dudas al respecto se les recomienda consultar al Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, cuyos documentos desclasificados se encuentran ahora en la George Washington University. El que nos interesa en este momento se denomina U.S. INTELLIGENCE LISTED COLOMBIAN PRESIDENT URIBE AMONG “IMPORTANT COLOMBIAN NARCO-TRAFFICKERS” IN 1991, y en su subtítulo se dice que el por entonces Senador, y hoy presidente de Colombia, se dedicaba a colaborar con el Cartel de Medellín en los niveles más altos del gobierno y era un estrecho amigo de Pablo Escobar y sus “narco-asesinos.” Ver en detalle éstas y muchas otras similares caracterizaciones sobre Álvaro Uribe en

http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB131/index.htm

[2] No se nos escapa el hecho de que a lo largo de una frontera como la colombo-venezolana (de más de dos mil kilómetros de largo y con escasos accidentes geográficos que permitan delimitar claramente el terreno)  narcos, guerrilleros, paramilitares, contrabandistas y delincuentes comunes, amén de gente normal y corriente,  pueda cruzar de un lado al otro sin el menor inconveniente. No existen fronteras herméticamente cerradas  en América del Sur, y eso lo saben mejor que nadie los narcotraficantes. Pero acusar a Caracas de tolerar o avalar el establecimiento de bases o campamentos de las FARC en territorio venezolano sólo habla de la absoluta deshonestidad de Uribe y sus patrones.

[3] Ver la abrumadora evidencia aportada por el estudio de Margarita Vallejo y Horacio López, El ataque de Colombia en territorio ecuatoriano : detrás de las palabras y los hechos (Buenos Aires: Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación, 2009)

[4] Ver el informe en: http://www.telesurtv.net/noticias/ secciones/ nota/66984- NN/ex-paramilita res-colombianos- reconocen- haber-cometido- cerca-de- -30-mil-500- asesinatos/

[5] http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/asesinados-40-sindicalistas-el-ano-pasado-en-colombia-denuncia-organizacion-de-trabajadores_7120268-1

[6] A esta lúgubre estadística habría que agregar que bajo los ocho años del gobierno de Uribe se asesinaron en Colombia por lo menos a 27 periodistas, “por razones de oficio”, como dice un informe elaborado al respecto. Se trata de una estimación hecha por una fuente conservadora, impugnada por otras que aportan una cifra mucho mayor.

[7] Datos proporcionados en una entrevista realizada al director del Observatorio Latinoamericano, Fernando Arellano. Ver más antecedentes sobre el tema en el sitio web del Observatorio:   http://www.cronicon.net/paginas/cronicon_menu.htm

[8] Cf. http://www.publico.es/internacional/288773/aparece/colombia/fosa/comun/cadáveres; y también

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=99507

[9] Ver más antecedentes de este tema en el sitio Web de la Cadena Caracol, 4 Mayo 2010 http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=1019108

[10] Datos que surgen de estudios e investigaciones realizados por el MOVICE, Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado: 4,5 millones de desplazados, cifras 2009:

http://www.movimientodevictimas.org/index.php?option=com_content&task=view&id=278&Itemid=64

Sobre la superficie agrícola expropiada, ver las cifras del año 2009:

http://www.movimientodevictimas.org/index.php?option=com_content&task=view&id=274&Itemid=69

http://www.atilioboron.com/2010/07/como-negarse-ante-un-pedido-del-imperio.html#more

29/07/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Teoría y práctica en la política económica peronista


Por

Eric Calcagno, senador de la Nación

politica@miradasalsur.com

El senador Eric Calcagno sostiene que no debe temerse la discusión por el poder. (TELAM)

Quizás haya que reconocer, junto con los múltiples críticos de los movimientos populares, que las políticas económicas de los gobiernos peronistas se han caracterizado mucho más por el avance en el campo de lo concreto, la modificación –para bien o para mal– de las estructuras materiales de la sociedad argentina, que por una teorización sistemática y acabada de objetivos e instrumentos en cada momento histórico. Tal vez porque en el peronismo ha primado siempre la cultura del resultado: no decimos “¿qué hacer?”, sino que lo hacemos. Habrá que rastrear tal vez en los orígenes fundacionales: un general busca ganar batallas, no comentarlas. Nuestro General las ganaba, y casi todas: la política, la económica, la social, la cultural… aunque no siempre en el mismo momento. Ojalá sea designio de la propia historia, que nos configura al mismo tiempo que la transformamos, que ésta sea la oportunidad para que los herederos del General podamos establecer nuestra política en las medidas económicas que hagan una sociedad más justa, que no admitirá retrocesos si los valores que defendemos están incorporados al acervo cultural común.
Es mejor construir sobre las bases materiales de la producción, la distribución, el consumo, entendidas como facetas de una misma unidad, para nada lineales ni separadas, que lanzar sobre el papel los principales ejes de la economía, lo cual en el proyecto nacional aparece como un ejercicio necesario pero limitado. Debe –quizás– entenderse lo que sigue como un punto de partida, como un estado de situación en un momento dado de la historia argentina; jamás como un comentario, ojalá como una guía, con la esperanza que la reflexión sirva para análisis de los intelectuales e inspiración de los cuadros, tanto como para arsenal de los militantes.

Estrategia económica realista. No debe amedrentar, ni al escribiente ni al lector, hablar de poder. De eso se trata. Cómo se obtiene, cómo se utiliza, qué se hace, son algunos de los elementos que permiten distinguir entre dictaduras y democracias, entre oligarquías y proyectos populares. El sistema de acumulación de poder llama a la estrategia, y de ella nos vamos a ocupar en primer término.
En efecto, la estrategia consiste en la conducción y la realización de un modelo por los mejores medios; recibe su inspiración y sus fines de la política, y se apoya sobre la habilidad táctica. Debe combinar todos los elementos del poder para lograr sus fines y tener una clara noción de la realidad y de la relación de fuerzas que se enfrenta. De lo contrario, podemos naufragar en un idealismo que no es más que considerar las personas y las cosas, así como las relaciones que las regulan, cómo queremos que sean más que cómo son. Es lo que Freud llamaba una ilusión: un error con deseo.
Desde el punto de vista nacional y popular, la elaboración de una estrategia económica debe estar tan alejada de la quimera como del conformismo: hay demasiadas cosas en juego. La enunciación de quimeras pertenece al género de la política o economía-ficción, loable en cuanto aspiración y a veces admirable como literatura, pero ineficaz como concreción; en sentido inverso, proyectar la continuidad lisa y llana de un presente que aún tiene rasgos de injusticia, es prueba de mediocridad, servilismo o complicidad. Ni la quimera ni la continuidad constituyen una estrategia económica aceptable. Con esa perspectiva, la estrategia es la carta de navegación que permite arribar al puerto deseado; pero no sólo es necesario un rumbo, sino también los medios que permitan llegar.
El Proyecto Nacional en ejecución parte de la base de que es posible aplicar una estrategia de defensa del interés nacional y del bienestar popular; no es demagogia ni mitología, sino realismo político. Pretender que se adopten políticas que defiendan los intereses de la Nación y de su población, no representa un desvarío voluntarista. Sólo que para que se realice deben cumplirse varios requisitos.
Una estrategia económica nacional debe comenzar por una estrategia del poder. Para que deje de ser una abstracción académica y se convierta en un instrumento de acción, es indispensable que el gobierno elabore y aplique un Proyecto Nacional y ejerza potestad o influencia sobre ciertas áreas clave de la economía. Las relaciones entre política y economía, en nuestros días, rememoran la polémica clásica del siglo XVII donde brillaron Pascal y Spinoza, acerca de la fuerza y de la justicia. Una justicia sin fuerza es impotente; una fuerza sin justicia es tiránica, decían ellos; un proyecto nacional sin una política económica efectiva no es viable; una economía sin proyecto nacional es la crisis permanente.
El primer ámbito es el de la economía real. En cuanto a su funcionamiento, es indispensable el ejercicio de la potestad estatal sobre los servicios públicos, que implica, según los casos y la evaluación que se haga, mayor supervisión, control, regulación o propiedad. También debe compatibilizarse la acción empresaria extranjera con el interés nacional argentino, mediante políticas crediticias, monetarias, arancelarias, fiscales y de regulación. Al mismo tiempo, el Gobierno Nacional deberá afirmar su autoridad sobre el sector financiero y, en particular, sobre el Banco Central. Ya se realizó una reforma fundamental que fue la estatización del sistema jubilatorio. Estas reformas son las que habilitan la recuperación de un Estado capaz de ser el instrumento de transformación económica.
Es importante aclarar este punto, ya que aquellos que predican “estados mínimos” son los que más introdujeron al Estado en la vida social argentina, ya sea con la violencia sin límites del gobierno militar, ya sea con la aplicación terminal de la convertibilidad. Nosotros consideramos que al carecer los movimientos políticos nacionales y populares de rentas financieras o agrarias propias, ni aceptar ser los socios locales y menores de imperios empresarios, es el Estado el único instrumento de transformación económica que tenemos, así como son las elecciones el único modo de acceso al gobierno político del Estado que deseamos.

Estado y gobierno. En el Proyecto Nacional, encaramos el doble desafío, entonces, de transformar el instrumento de cambio al mismo tiempo que transformamos la sociedad. Debe perfeccionarse su funcionamiento, que adolece de graves deficiencias, sobre todo después de la ola neoliberal (1976-2001). Vemos que no se trata entonces de una situación ideal del Estado, que a todos sirve por igual, sino que en su misma conformación histórica, en sus atribuciones y en sus funciones –y en la modalidad como las ejerce– nos va la política. El Estado siempre interviene, jamás es neutro –jamás lo fue–. Reconocer este hecho no significa partidizarlo, pero tampoco ignorarlo. Con la oleada neoliberal habían desaparecido las empresas públicas y ministerios, como obras públicas o planificación. Sin prospectiva, un Estado (más aún: una empresa) es ciego. En esa acción política de primera magnitud la estrategia es la recuperación de la soberanía, que, a su vez, es posible por el desligamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) realizado en diciembre de 2005, así como por la política de desendeudamiento. El FMI ya no dicta más nuestra política económica.
El Estado tiene como función la salvaguarda de los bienes permanentes de una Nación, que, entre otros, son la defensa de la soberanía nacional, el mantenimiento de la democracia, la vigencia del orden dentro del derecho, el desarrollo económico y la justicia social. A su vez, el Gobierno debe asegurar el cumplimiento de esos objetivos, para lo cual administra y hace política. Más aún: hay que crear política donde antes no la había. Plantear la política es plantear los problemas: ninguna injusticia es más duradera que la que permanece en silencio (de allí la importancia de los medios de comunicación…). Reconocer y resolver un problema no es ser conflictivo, sino ejercer los derechos políticos ciudadanos, desde la militancia, y conducir el Estado en esa dirección cuando se ejerce el liderazgo. Aparicio Saravia decía: “la Patria es la dignidad arriba y el regocijo abajo”.

29/07/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Gob. de la Ciudad de Buenos Aires – La Justicia según Mauricio


Por

Eduardo Valdés, conductor del programa Café las palabras

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Mamarracho”: persona o cosa indigna de respeto. Ésa es la acepción que utilizó el jefe de Gobierno porteño en relación al fallo de la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal. La sentencia, firmada por unanimidad de los jueces Jorge Ballestero, Eduardo Freiler y Eduardo Farah, confirma la asociación ilícita de Jorge Fino Palacios, Ciro James y Mauricio Macri, que dictara el juez Norberto Oyarbide. La imputación es haber ordenado escuchar telefónicamente en forma ilegal a su cuñado Néstor Lorenzo y al dirigente de los familiares de víctimas del atentado a la Amia, Sergio Burstein.
“Cómplices de Néstor Kirchner” fue el término con el que calificó a los jueces. Este comportamiento de Macri es similar en todos los casos en los que le tocó lidiar con la Justicia. Veamos algunos ejemplos:

Febrero de 2001. Procesado por contrabando de autos por el juez Carlos Liporace –que ratificó otro fallo de Guillermo Tiscornia– y confirmado por la Cámara, la causa llegó a la Corte Suprema, que lo sobreseyó. Macri acusó a Liporace de llevar una “conspiración” en su contra. “En este país no van presos ni drogadictos ni delincuentes y se la agarran con uno. No quiero pensar en un supuesto complot contra mi figura, aunque en la Argentina estamos muy acostumbrados a estas cosas”, aseguró. Por su absolución en el Superior Tribunal, fueron imputados por la Comisión de Juicio político años más tarde, los magistrados Antonio Boggiano y Eduardo Moliné O’Connor, quienes resultaron destituidos.

Octubre de 2002. Por las cámaras de Seguridad en Boca, el juez Juan José Mahdjoubian procesó a Macri y Julio Grondona. El por entonces presidente xeneize declaró: “Lo que hizo este juez carece de fundamentos y es una falta de respeto. Se guió por falsedades”.

Enero 2008. A poco de haber asumido como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, chocó con el primer fallo en contra. La jueza Elena Liberatori limitó la intervención de la Obra Social de los Trabajadores Municipales. Macri la acusó de actuar “sin objetividad ni imparcialidad”.

Septiembre de 2008. El juez Roberto Gallardo ordenó al gobierno porteño cumplir con una ley que establece la construcción de viviendas en Casa Amarilla, para lo que la Legislatura votó una partida de 14 millones de pesos. La medida judicial llevó al embargo del dinero por pedido de la Asociación civil Casa Amarilla. Macri demandó al magistrado por daños y perjuicios por “impedirle obtener intereses con ese dinero”.

Octubre de 2008. El jefe porteño incumplió la orden del juez Gallardo que ordenaba enviar médicos las 24 horas a un parador de Parque Roca, donde murió un bebe de 4 meses por falta de atención médica. En ese lugar se encontraban alojadas por el propio Estado más de 400 familias de la Villa Cartón, que se había incendiado un tiempo atrás. La respuesta de Macri fue atroz: “El lugar no puede garantizar la seguridad de los profesionales médicos”. Implicaba la admisión de que el Gobierno no podía hacerse cargo de la seguridad de la población. En un hecho sin antecedentes en el derecho administrativo, el jefe de Gobierno recusó a Gallardo en 400 causas en las que estaba demandado el Estado porteño y vació el Juzgado.

Mayo del 2010. Denunció a cinco jueces de la Ciudad (Roberto Gallardo, Elena Liberatori, Patricia López Vergara, Guillermo Scheibler y Guillermo Treacy) ante el Tribunal Superior de Justicia. El motivo fue la objeción de los magistrados al procedimiento con el que seleccionó a Daniela Ugolini para cubrir la vacante del Superior Tribunal.
La estrategia siempre fue la misma, denigrar al que lo juzga. Ésta es la calidad institucional que defiende su famosa Propuesta Republicana.
A la fecha, no se escuchó nunca de boca de Macri una condena a Palacios elegido por él para dirigir la Policía Metropolitana. El Fino está procesado por el juez Ariel Lijo, por ser “autor penalmente responsable del delito de abuso de autoridad y autor del delito de violación de medios de prueba”, en la causa Amia, el peor atentado terrorista de la historia de la Ciudad.
Palacios, señalado como el jefe de la asociación ilícita que se le imputa pertenecer a Macri, declaró que Ciro James, autor de las escuchas a Burstein y a Lorenzo, fue recomendado por él para incorporarse al Gobierno de la Ciudad.
Por ahora, abundan los insultos, pero las explicaciones brillan por su ausencia. En los únicos jueces que confía el procesado jefe de Gobierno es en sus 24 diputados de PRO, quienes le garantizarán la división de poderes y la tan ansiada seguridad jurídica.

29/07/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario