America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

MAS DE PINO Y SU PROYECTO


 
LAS OTRAS “TRAMPAS” EN LAS QUE PUEDE CAER PINO SOLANAS
Papel Prensa y la centroizquierda
Por Edgardo Mocca

No es fácil dilucidar si el proyecto presentado por Cecilia Merchán, integrante del grupo parlamentario que lidera Pino Solanas, tenía el objetivo de ser convertido en ley o el de permitir una salida lateral de la fuerza ante el conflicto generado alrededor de Papel Prensa. Es un texto más detallado que el proyecto del Poder Ejecutivo, que pone en manos del Congreso cuestiones sustantivas del marco regulatorio para la empresa que la iniciativa oficial no precisaba.
Al día siguiente del dictamen en comisiones favorable al proyecto, Solanas dijo que sus diputados habían sido “entrampados”. La expresión no parece tener muchos significados posibles: por lo menos para el diputado-cineasta, el papel presentado tenía como destino ejercer un testimonio a favor de la capacidad reguladora del Estado y salir elegantemente del conflicto dejando al proyecto oficialista en minoría. No es muy común que el dirigente de una fuerza política se muestre consternado por la aprobación mayoritaria de una iniciativa propia; si otros hubieran sido los protagonistas, Pino habría dicho, seguramente, que es un “escándalo”. Pero el objetivo de desmarcarse del título de Clarín del día anterior (“El día que Pino quedó pegado al Gobierno”) resultó prioritario. Hay mucho espacio mediático en juego para la próxima campaña electoral.
Picardía más, picardía menos, el episodio es ilustrativo del choque de dos concepciones dentro de las fuerzas llamadas de centroizquierda. Mientras la coalición Nuevo Encuentro, encabezada por Martín Sabbatella, procura ocupar un lugar de independencia política sin dejar de comprometerse con las iniciativas oficiales que convergen con la orientación de la fuerza, Proyecto Sur, liderado por Solanas, ha adoptado una postura  de oposición global al Gobierno. En el fondo de la discusión está el juicio sobre el kirchnerismo: mientras unos piensan que es una fuerza contradictoria que ha aportado a construir una importante agenda de transformaciones, los otros la ubican en la continuidad del neoliberalismo y atribuyen a su discurso progresista el lugar de un simulacro político.
Lo interesante es que no se trata de un debate académico ni de una discusión programática en el contexto de una campaña electoral, sino que el campo de disputa es la política concreta y el escenario principal es el Congreso. El terreno, además, no es esencialmente fluido ni flexible; por el contrario, su contexto es una creciente polarización de posiciones a favor y en contra del gobierno.

A primera vista, la polarización es particularmente problemática para el sabatelismo, que está obligado a desarrollar una fuerza política propia y, al mismo tiempo, aparece emblocado con el oficialismo en los temas de más alta sensibilidad social. La presión de los medios concentrados es enorme; las principales figuras de este espacio solamente aparecen en los comentarios políticos como una referencia subsidiaria del kirchnerismo, cuando no directamente como “cómplices” del Gobierno, según la cuidada y moderada prosa hoy de moda en algunas redacciones. La compleja tarea de Nuevo Encuentro consiste en la captación de sectores que expresan entusiasmo con medidas como la ley de medios o la asignación universal sin sentirse políticamente contenidos en el heterogéneo mundo del kirchnerismo.
El espacio que lidera Solanas es habitualmente muy bien tratado en los grandes medios. Ha recibido cálidos elogios de figuras emblemáticas del conservadorismo argentino, como Mariano Grondona y su militancia duramente opositora le despeja el acceso a micrófonos y pantallas habitualmente obturadas para el universo de la izquierda. En principio parece no tener problemas de identidad, puesto que casi no tiene vasos comunicantes con ningún aspecto y ningún sector del oficialismo. Sin embargo, el espacio reconoce sus propias dificultades. Desde que en la sesión de la Cámara de Diputados que discutió la conformación de las comisiones parlamentarias fue incluido en la recordada clasificación ordenadora de Patricia Bullrich como parte del grupo A, el solanismo viene teniendo crecientes dificultades para desmarcarse de un arco opositor cuya cercanía lesiona la credibilidad de una fuerza que se reclama progresista.
El estilo expresivo e histriónico de Pino le abre un camino de diálogo mediático eficaz con la sociedad, lo que en la política de estos días es un apreciable capital. Al mismo tiempo da la impresión de que con frecuencia sobreactúa esa ventaja y se sitúa en un espacio prepolítico como el que supo ocupar durante muchos años Elisa Carrió. Puede plantearse el interrogante sobre la relación costo-beneficio de la estrategia adoptada por Solanas. En principio parece que puede ser muy rendidora en términos de atracción a un sector de votantes enfrentado con el establishment político, entendido por tal todo lo que gira en torno a las grandes estructuras del peronismo y del radicalismo; algo también similar a la cosecha de Carrió en el último período. El lado débil de la apuesta es la creciente personalización de la propuesta política, su exposición a la volatilidad congénita del voto de las clases medias de las grandes ciudades y las dificultades para dotar de una identidad consistente a la fuerza política.

Como se sabe, la cercanía de las elecciones no calma sino que tensa la lucha política. Hay quien dice que en las democracias contemporáneas todo el tiempo se está en campaña electoral. Desde esta perspectiva, las fuerzas que procuran expresar la constelación de la centroizquierda tendrán que afrontar exámenes exigentes. La cuestión de la ley regulatoria de la producción de papel será una de ellas y las fuerzas de Solanas están ante una dura disyuntiva. ¿Cómo harán para salir de la “trampa” en la que, dice su jefe, han caído? No se ven muchos caminos laterales. Si sostienen su propio proyecto  es muy probable que éste se convierta en ley; la consecuencia sería una fuerte presencia política asociada a un objetivo democrático y desmonopolizador y, al mismo tiempo, un paso difícil de revertir hacia la condición de bestias negras para los socios mayoritarios de la empresa en cuestión, es decir los principales medios de comunicación. Sería un viraje importante. Si adoptan una posición contraria a su propia iniciativa, sostendrán el respaldo mediático, pero ya no estará en juego solamente su credibilidad como fuerza progresista sino el piso básico de coherencia y seriedad política.
No será seguramente la última circunstancia dilemática para la centroizquierda en estos meses. Y en cada una de ellas no estará solamente en cuestión el desempeño electoral en 2011 sino la capacidad de estos jóvenes reagrupamientos para adquirir consistencia y proyección hacia el futuro.

http://www.debate.com.ar/2010/10/22/3306.php

23/10/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Reflexiones | , , , | Deja un comentario

CLUB DE PARÍS, FMI Y SOBERANÍA POR ALFREDO ERIC CALCAGNO


POR ALFREDO ERIC CALCAGNO

El FMI aplica, con sus recetas, políticas económicas que son erróneas. Pero poco le importa, porque su objetivo consiste en favorecer el sistema económico mundial. No depender del Fondo permite aplicar una política de desarrollo con inclusión social.

En su reciente visita a Alemania, la presidenta argentina Cristina Fernández consideró con la jefa de gobierno alemán, Angela Merkel, la situación del país suramericano frente a la deuda con el Club de París. En ese Club el único deporte que se practica es la renegociación de la deuda externa oficial multilateral, lo cual suele ser poco saludable para los deudores.

Se trata de reestructurar los pagos de los servicios de los préstamos otorgados o garantizados por los gobiernos o las agencias oficiales de los países acreedores. El Club se inauguró en 1955, curiosamente con una negociación con Argentina.

Ahora la Argentina tiene una deuda con 19 países desarrollados acreedores, cuyo monto asciende a cerca de 6.700 millones de dólares (que puede variar en función de los intereses a computar).

Por nuestra parte, pagarle al Club de París sirve para que los organismos de los países desarrollados que otorgan seguros a las inversiones en el extranjero, garanticen las inversiones en Argentina.

Pues bien: el Gobierno argentino expresó su voluntad de pagar en cuotas, pero el Club de París exige la conformidad del Fondo Monetario Internacional (FMI), que nada tiene que ver en estos préstamos.

La Argentina no acepta la injerencia del FMI y entonces la negociación está paralizada.

¿Por qué si un país quiere pagar, el Club de acreedores no recibe el pago?

Para entender esta aparente contradicción, hay que ubicar el problema en su verdadero lugar: es una cuestión política, más que técnico-económica. Existe un entretejido financiero internacional que tiene como eje al FMI y que pretende -hasta ahora con bastante éxito- manejar la política económica externa e interna de los países.

El FMI continúa con su peligrosidad comparable a la del mono con navaja. ¿Por qué actúa así? Ya lo explicó el Premio Nobel Joseph Stiglitz: aplica una teoría económica equivocada y sus objetivos consisten en favorecer al sistema financiero mundial. Además tiene la corpulencia necesaria como para hacer cumplir sus dogmas (el respaldo de los países poderosos y del sistema financiero internacional) y dispone de una navaja, con la que puede cortar el financiamiento institucional externo.

Hasta ahora había actuado sobre países que habían perdido su soberanía económica. La novedad es que acaban de ingresar en esta categoría varias naciones desarrolladas.

Los casos típicos son los de Grecia y España, que son obligados a aplicar drásticos planes de ajuste.

En el caso de España no existe un acuerdo stand-by con el FMI; pero sin embargo el FMI aprovechó el examen de rutina del art. IV, para esgrimir la navaja e imponer un fuerte plan de ajuste, “en la perspectiva del uso de recursos del FMI”. Ojo: este examen del art. 4 es el que quieren ahora realizar en la Argentina; por suerte no usamos recursos del FMI.

¿Cómo se remedia esto? Muy simple en la expresión pero difícil en la práctica: con la recuperación de la soberanía.

Los argentinos tenemos en nuestra historia varias experiencias de pérdida y recuperación de la soberanía. Sabemos que no todo es achacable al FMI, ya que varios gobiernos y las oligarquías nacionales obraron activamente en ese sentido; además usaron al FMI para legitimar sus pretensiones. La recuperación de la soberanía equivale a sacarle la navaja al mono.

Para lograrlo, el primer requisito era independizarse del FMI, que dictaba nuestra política económica. Este objetivo se logró en diciembre de 2005, cuando el presidente Kirchner anunció el pago inmediato de toda la deuda con el FMI, que llegaba a 9.810 millones de dólares; para eso se usaron reservas internacionales.

De tal modo, finalizó medio siglo de dependencia del FMI, que condicionó y degradó la política económica argentina.

Para evaluar este acontecimiento es necesario distinguir, por una parte, el objetivo perseguido y, por la otra, los instrumentos utilizados. El objetivo que se ha logrado consiste en independizarse de la tutela del FMI, que sólo puede intervenir cuando los países solicitan préstamos y reciben desembolsos.

Para desligarse del FMI podían utilizarse varios instrumentos. Algunos privilegiaban el aspecto financiero y otros el político. Veamos.

La primera alternativa era el no pago de la deuda con el FMI o la aplicación de una quita (análoga, por ejemplo, a la aplicada a los bonistas privados).

La segunda alternativa consistía en pagar toda la deuda. El Gobierno eligió esta última posibilidad. Tal decisión pudo adoptarse sobre la base de la buena posición de las reservas, que bastaban para hacer frente a cualquier eventualidad, y las favorables perspectivas del comercio exterior.

Para evaluar este acto no puede confundirse el objetivo con los instrumentos, ni subordinarse lo fundamental a lo accesorio. Se ha dicho, en tono de crítica, que una decisión política ha prevalecido sobre un tema económico. Sin embargo, es lógico que haya sido así. Ya Aristóteles decía que la economía es un arte ministerial de la política. En este caso, lo fundamental era recuperar un aspecto esencial de la soberanía, que es la facultad política de decidir el manejo de la economía; y lo accesorio, la forma de instrumentarlo.

En definitiva, para evaluar la conveniencia -o no- del pago al FMI es pertinente un relato medieval.

Había ciudades que estaban sojuzgadas por un enemigo poderoso y que querían recuperar su libertad. Podían hacerlo de dos maneras: o peleando, o pagando por su libertad.

La elección del método dependía de la fuerza de cada uno. Si lo más probable era el triunfo por las armas, ya sea por la mayor fuerza propia o porque el enemigo estaba debilitado, lo mejor era pelear. Se asumía un riesgo razonable. Pero se sabía que si se perdía, continuaría exacerbada la ocupación enemiga y aumentaría la exacción de riquezas.

Por eso, si no se estaba seguro de ganar la guerra, si el tributo era por una sola vez y podía pagarse sin mayores inconvenientes, convenía pagar.

No era una cuestión de valentía, de legalidad ni de justicia, sino el resultado de una cruda relación de fuerzas. Se pagaba el precio de la libertad si militarmente se era más débil.

En nuestro caso, el Gobierno optó por el pago. Como el resultado de la pelea era incierto, era más seguro comprar soberanía. Ahora la estamos utilizando.

La continuación de la dependencia del FMI hubiera hecho imposible la política económica de desarrollo económico con inclusión social que se practica.

Se obtuvieron muchas conquistas que hubieran sido vetadas por el FMI, tales como el sistema cambiario administrado, la renegociación de la deuda externa, la expansión del gasto público, las estatizaciones (de las jubilaciones, de la empresa de agua potable, de Aerolíneas Argentinas), el aumento de salarios y jubilaciones, la asignación universal por hijo.

La soberanía “es la capacidad real para autodeterminarse que tiene la unidad estatal” (Arturo E. Sampay). Su recuperación y afianzamiento es el requisito indispensable para poder aplicar un plan nacional y popular. El desligamiento del FMI fue una condición esencial para lograrlo. Ahora podemos decir “no”.

Octubre 17 de 2010

CRONICON

23/10/2010 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Finitud – Excelente carta de un lector de Tiempo Argentino


Publicado el 22 de Octubre de 2010

Por Juan Carlos Mourelos

En mi modesta opinión, un periodista es una persona que trata de exponer, en el medio en que actúa, una visión objetiva de la realidad. Es alguien que debe ser creíble y presentar la realidad tal como es, ampliando con su comentario profesional datos que permitan al lector, al televidente o al radioescucha formarse una opinión cierta o aproximada de la realidad, en un marco de responsabilidad, respeto, de humanidad, de certidumbre y de otras cualidades que a mi juicio no aparecen en la columna de opinión de fecha reciente publicada en La Nación por el periodista Morales Solá –el que cubrió el operativo “Independencia”, comandado por el gobernador de Tucumán durante el Proceso–. Cuando leí el comentario, quedé malamente sorprendido por su falta de humanidad. En la columna se evidencia un odio, diría enfermizo, hacia el ex presidente Kirchner, diciendo que “era el aspecto de un hombre frágil. Ya era antes un político débil”, “un poco más cansado que de costumbre, muy flaco, con signos inexplicables de cierto envejecimiento. Un político que asume la finitud de su carrera”. Sólo le faltó decir “¡viva el ACV!”, como cuando  a Evita le escribieron “¡viva el cáncer!” Un periodista no está para defender una posición partidaria, en este caso la más retrógrada que, por lo que dice la columna, conjuga con su pensamiento. Está para informar con la verdad haciendo notar lo que considera que está mal y exponiendo la realidad de lo que a su juicio está bien. Por si no lo sabe el periodista, le recuerdo algunas de las cosas que “se hicieron bien” en el gobierno kirchnerista, esas ejecutadas por Néstor y Cristina: se acumularon reservas por más de U$S 50 mil millones. Se desendeudó al país por U$S 50 mil millones. Se hicieron obras públicas sin tomar deuda. Cancelaron deuda con el FMI. Salimos del default. Se renegociaron deudas con quita del 70%. Hubo un crecimiento económico sostenido. Se impulsó la industria. Se crearon millones de puestos de trabajo. Se recuperó la fábrica militar de aviones, el Correo, Aerolíneas Argentinas, los fondos jubilatorios, el salario. Se mejoró la rentabilidad de las empresas. Se construyó la central nuclear de Atucha. Se creó un programa de mantenimiento de empleo. Se impulsó la política de Derechos Humanos. Hubo récords de ocupación en plazas turísticas. Se recuperó el agua (AySA). Se está ejecutando un fuerte plan de viviendas. Se estableció la Asignación Universal por Hijo. Se estableció lo movilidad previsional. Se devolvió a los jubilados y empleados públicos el 13% que los “liberales” habían quitado. Se aprobó la Ley de Medios. Se promovió el fútbol para todos, para que todos pudieran ver nuestro deporte nacional. Se repatriaron numerosos científicos. Se pudo sortear sin inconvenientes la crisis mundial. Se establecieron programas de educación. Se logró aumentar en un 25% la matrícula estudiantil. Se prestó atención a los ex combatientes de Malvinas. Néstor Kirchner fue designado secretario general de la Unasur y contribuyó a mantener la paz entre Colombia y Venezuela. La Argentina integra el grupo G-20. Y otros logros. Por supuesto que falta hacer mucho y se pueden haber cometido errores, pero cada medida que se impulsa desde el gobierno –para bien de todos los argentinos– automáticamente es rechazada por el grupo opositor que, sin haberlo leído, criticaba el informe sobre Papel Prensa, el que se opone al presupuesto sin conocerlo, el que quiere que se aplique el 82% a las jubilaciones sin proponer un programa financiero que ayude a sostenerlo y sólo pretende desfinanciar al Estado. El periodista no debiera opinar sobre la salud humana. Le recomendaría  que se analice a sí mismo, que lea a Pedro B. Palacios (Almafuerte), su poema  “Dios te salve”. Si el periodista reviera sus posturas e hiciera periodismo constructivo y objetivo, quizá no llegara a dibujarse su finitud.

Carta de un lector de Tiempo Argentino…

23/10/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , | 1 comentario