America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Lo que Mauricio hizo que se vea más una cuota de odio en la piel

Por 

Eduardo Blaustein

Miradas al Sur presenció una encuesta cualitativa para intentar comprender lo decidido por los porteños, particularmente el voto a Macri. Las razones y emociones, el rol de los medios, la bronca antiká, el lugar de Filmus.

Bienvenidos al Encuentro de Dos Mundos. El lugar donde se estrellan nuestras sobrecargas de periodistas informados, nuestras certezas nac & pop, nuestros duros paradigmas. Es jueves por la noche. Mientras desde un equipo de audio se escucha a Cristina inaugurando Tecnópolis, once personas se van sentando en una habitación alrededor de una mesa que tiene vasos de café y galletitas. Tomados por una cámara, ya aparecen amuchados en un monitor de televisión, para que Big Brother los examine. “Vengo por la encuesta”, han dicho uno a uno en el piso siete de un edificio céntrico donde funciona la consultora Opinión Autenticada, la que la embocó bien en 2006 cuando el kirchnerismo misionero no pudo imponer un plebiscito de reelección indefinida y también se acercó mucho a los resultados bonaerenses en 2009. Los que ya charlan en torno de la mesa vienen de Balvanera, de Núñez, de La Boca. Cobrarán una cifra protocolar de150 pesos para ser radiografiados en un focus group, para que pretendamos entender por qué votan lo que votan. A juzgar por las caras, las ropas, las palabras y los gestos ninguno de ellos es un oligarca, ni un cheto intolerable, ni un Ceo corporativo. Son siete mujeres y cuatro hombres. Sólo uno de ellos parece pasar de los cincuenta. Son todos bien de barrio, lo que se llama gente del común, y el cronista de Miradas, calzando auriculares, podrá seguir cada palabra del otro lado de un vidrio unilateral, la famosa cámara Gesell. Buena parte de lo que digan, lo que sigue, es material no apto para kirchneristas sensibles o versión Tano Passman.
F. es el psicólogo que coordina el grupo y su tarea consiste en hacer que el grupo se exprese, cuidándose de hacer preguntas que contengan la respuesta. Larga su primer estímulo para aquellos que votaron a Mauricio Macri el domingo pasado. Es especialmente a ellos a quienes Miradas quiere escuchar. Van corriendo las respuestas:
“Porque hizo una buena gestión y para que siga, porque le faltan hacer bastantes cosas”. “Porque dentro de lo que es la política lo veo como de lo más honesto que hay, sin desmerecer a ninguno.” “Porque está haciendo, un poco hace, aunque mucho no sé cuál es su proyecto. Pero en Villa Crespo, que es donde vivo, veo algunas cosas.” “Porque es uno de los que mejor me cae dentro de la política.”
Las primeras respuestas son entre cuidadosas y políticamente correctas. Ya se irá viendo que en este tipo de encuestas cualitativas las personas suelen comportarse como palomitas blancas en un acto en el patio del recreo el 25 de mayo, muy correctas y dialogantes, nada de conflictos. Le toca el turno a una mujer de treinta y algo. Dice que Macri le da confianza, que él tuvo “la oportunidad de hacer cosas y la aprovechó” y que si sigue “va a seguir haciéndolas”. De pronto dispara con un clásico: “Él ya tenía dinero y no parece que va a llenarse los bolsillos con la política, aunque por ahí soy ignorante. Lo que hace lo hace por pasión”.
Algo más vehemente es otra mujer de entre cuarenta y cincuenta. Tiene alguna pinta de profe de inglés, quizá posea un título universitario, le gusta expresarse con buenas palabras. Es la única que con mucho énfasis dijo “Mauricio” en lugar de “Macri”. Retoma la idea de que Macri “ya era empresario y sabía manejar las cosas. Él se volcó a la parte cultural”. Menciona museos, conciertos y bicisendas, y agrupa esos sustantivos como “cosas de avanzada para llevar a Buenos Aires a nivel mundial, a un país del primer mundo. Se rodea de profesionales, eleva el nivel, él le da glamour a la gestión, lleva el glamour por la cuna de la que viene. Hizo el autobús de dos pisos (se refiere al turístico) como el que tienen París y Londres”.
Ahora le toca a un muchacho de unos cuarenta, buzo azul. Vuelve al argumento que es del propio Macri: terminar las cosas que la gestión PRO propone terminar: “La costumbre acá es que cambia el gobierno y se dejan las cosas colgadas”. Remata con otra frase clásica, relevante para todas las gestiones y más para captar el voto: “Las cosas que hizo se ven”.

En minoría. Hora de que hablen los votantes filmusistas. El primero (quizá la cara más nacional y popular, apenas más de treinta) usa argumentos kirchneristas. Dice que está de acuerdo con lo que hizo el Gobierno Nacional, que apostó a que “la Ciudad y la Nación se lleven bien, cosa que no veo en Macri”. La segunda filmusista es un tanto pelirroja. Subraya los dichos del preopinante y añade que ella, en Filmus, esperaba “algo distinto”. Como la respuesta es más bien vaga el coordinador le pide que ejemplifique. La pelirroja acude a argumentos no necesariamente kirchneristas: más seguridad, arreglo de calles, no pelearse con la Presidenta.
Qué dicen los votantes de Pino Solanas. Uno dice que lo primordial es salud y educación. Otro, acaso conspirativo, asegura que en las elecciones del domingo se sorprendió porque creía que “el Gobierno Nacional tenía todo arreglado y que iba a ganar Filmus”. “Por eso voté a Pino, porque tiene ideas de vanguardia. No es totalmente zurdo pero es socialista, y más humano.” Delicado, agrega que “Macri no me desagrada del todo” pero que la Metropolitana le parece “una payasada. Los veo jugando a las cartas en Devoto, que es mi barrio”. Hay una mujer que es la única votante radical. Votó a Silvana Giudice. Dice que la oyó hablar en La Boca y que le parece “una Pino en mujer”. Es la misma que dirá que Macri es “la cara más radical” en Capital y que acaso, como otros dos, vote a Duhalde presidente.
Pregunta de rigor para los que votaron a Macri. ¿Lo van a volver a votar en el ballottage? Unánime y entusiasta sí. ¿Lo votaron sabiendo que iba a ganar? Otro sí tumultuoso. Más interesante es la respuesta a una pregunta que intenta descifrar hasta qué punto votaron a Macri por Macri o en contra del Gobierno Nacional. Emerge, algo confuso, un “totalmente”. Un “totalmente” en contra del Gobierno Nacional. Y salen a la luz dos de las primeras frases crueles. Es que el ambiente ya se hizo movidito y se está dejando un poco de lado la corrección cívica:
–Quería bajarle un poco la soberbia a la Presidenta.
–Hubiera querido verle la cara cuando perdió.
Llega un momento difícil para el corazoncito del cronista y los lectores. Los tres que votaron a Pino dicen que votarán a Macri. Pero es aún más fuerte el modo en que hablan de Filmus, de su campaña, de la relación entre la campaña de Filmus y Cristina. Para explicar lo cual hay que anticipar algo del final de la charla entre los once. Porque incluso los más macristas se mostrarán al final híper respetuosos de la figura de Filmus. Lo colmarán de elogios: “un gran tipo”, “un tipo excelente”, “muy buen ministro de Educación” (“y de Salud”, agregará alguno), “un gran educador”.

¿Y entonces? Es ahí donde arremeten los votantes macristas. Muy, pero muy enojados, van diciendo “No me banco a Cristina”, “Cristina lo desprestigió mucho”, “Todo el tiempo salía la cara de ella en los afiches”, “Lo manejó”. Surge entonces la discusión célebre: El Maltrato Kirchnerista. El muchacho filmusista resiste en minoría la tesis de que el Gobierno Nacional maltrató al de la Ciudad. El macrista mayor, que no es ningún gil, un señor algo calvo con cara de tener un acumulado largo de charlas en bares y mucho diario encima, le dice que es la Presidenta la que nunca quiso ayudar a Macri, que fue Macri “el que siempre quiso dialogar con ella”, que no le dieron la Federal, que la Metropolitana “va a ser la mejor policía del país”. Y cuando termina, hace un gesto conciliador bajando la palma de su mano hacia el piso:
–Sin agresión, ¿eh?
Un gesto que uno podría decodificar como típico de Mauricio. Pero este señor se la cree. Y como dentro de un segundo medio mundo alrededor de la mesa coincidirá en que “Boudou es el amante de Cristina”, es el tiempo de decir que en el intercambio, maravillosa y tristemente, se combina todo lo que es humano: buenos razonamientos y otros no tanto, vivacidad, mucha información periodística devorada y puesta en circulación (incluyendo lo peor o las tapas de Noticias), las apelaciones solidarias junto a la suspicacia maliciosa, el amor al prójimo junto al prejuicio. Si lo que se pretende del focus es establecer la parte racional del voto, esa racionalidad queda expuesta en una doble lista hecha por el coordinador sobre una pizarra. Las opiniones de los entrevistados conforman esta lista despareja de lo que “Macri hizo bien”: el arreglo de la avenida Patricios que evitó inundaciones, la Metropolitana, el Metrobús, el Maldonado, parquizaciones bajo autopistas, continuar subtes y escuelas, encontrarse con actividades culturales en internet. Del lado de lo malo alguien dirá “Es un soberbio”. Del otro: “Tiene cero soberbia”. Del lado de lo negativo, la cosa es aún más confusa: la situación del Borda, ratas en el Rivadavia, bicisendas, gastar plata en las playitas (una macrista defiende las playitas).

Anotaciones. No aparece en la charla el problema de la vivienda, menos aún la Ucep, ni las escuchas, ni las bajas ejecuciones, ni la xenofobia (salvo por una votante que habla de los peruanos y bonaerenses que se atienden en los hospitales), ni el impacto económico y social de las políticas nacionales. Otra anotación: hablan de ciertas políticas del gobierno de Macri como si acabaran de descubrir lo que venía de lejos, particularmente las políticas culturales. Vamos todavía la comunicación macrista.
Ya pasó una hora larga de conversación. Pregunta ahora el coordinador qué debería hacer Daniel Filmus para ganar la segunda vuelta, por fulero que pinte el panorama. Se redoblan las frases crueles de los votantes macristas (como en 2008, las más fieras anti Cris son las mujeres): “Sacarse a la Presidenta de encima”, “Ella le juega en contra”, “Filmus tendría que ser él mismo”, “Pero él se puso esa mochila, nadie lo obligó”. El coordinador reitera la pregunta de cómo podría hacer Filmus para ganar en segunda. La muchachada se pone espesa:
–Fraude.
–Regalar cien mil netbooks en las villas.
–Despegarse de Cristina.
–No tiene tiempo de hacer eso.
El muchacho filmusista, con un cierto desasosiego, les pregunta entonces a los que votaron a Macri, una vez más, si lo hicieron por Macri o en contra de Cristina. Hay algo de fifty-fifty en la respuesta, con el ya sugerido toque de crueldad. Termina la rueda. Todos contentos, amables, en sana convivencia, saldrán del edificio con sus 150 pesos protocolares. Un digno rebusque, acaso un virtuoso choripán en la era de la comunicación y los paradigmas en choque permanente.

Miradas al Sur

17/07/2011 - Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , ,

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