America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Entre la crisis neoliberal, las protestas masivas y los escribas del poder – Ricardo Forster


11.08.201

Mientras entre nosotros arrecia una feroz campaña contra quienes, desde distintos lugares y experiencias y sin haber ahorrado reflexiones críticas, han defendido, y lo siguen haciendo, el ciclo político abierto en mayo de 2003 por Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández; en lejanas geografías primermundistas, de aquellas que tanto añoraban los escribas melancólicos de “repúblicas perdidas” y de economías “serias y responsables” sólidamente entramadas en el mercado global, surgen, potentes, miles y miles de voces que se “indignan” por aquello mismo que, entre nosotros, defienden esos “desinteresados e independientes” escribas de la corporación mediática y libretistas, graciosos y bizarros, de una oposición que, si la dejasen hacer con libertad sus verdaderos proyectos de gobierno, no harían otra cosa que reconducir al país hacia el camino de “la seriedad y el respeto a los contratos una y otra vez mancillados por el populismo reinante en una Argentina atormentada por la corrupción y la venalidad”.

¿Resulta, tal vez, llamativo que los mismos medios de comunicación hegemónicos que se dedican, día y noche, a demoler las políticas del Gobierno o a desprestigiar a personalidades como el juez Zaffaroni o a demonizar a los intelectuales de Carta Abierta (del mismo modo que antes lo habían hecho con especial virulencia con Hebe de Bonafini o exigiéndole a las Abuelas de Plaza de Mayo que le pidieran disculpas a la señora Herrera de Noble) no establezcan ninguna relación entre la crisis recesiva que hoy sacude al mundo desarrollado y las sempiternas recetas de ajuste que, entre nosotros, siempre han sido defendidas por los mismos que denunciaron “el aislamiento internacional de Argentina como producto del “populismo” kirchnerista? ¿Es verosímil una oposición que, enfrascada en servirles de fuerza de choque a las corporaciones, silencia el carácter de la crisis como producto de la extenuación del modelo neoliberal y la situación cualitativamente distinta en la que se encuentra el país gracias a las políticas de desendeudamiento, activación del mercado interno, protección ante el canto de sirena de los famosos mercados de capitales tan añorados por nuestros economistas ortodoxos y al uso racional de las reservas que se viene implementando desde el 2003? ¿Qué otra cosa hay, además de un deseo de profecía autocumplida, del titular tipo catástrofe con el que la corporación mediática busca promover una estampida del dólar en el mercado local? ¿Cuáles son los objetivos de estas acciones y omisiones?

Sus consecuencias ya las conocimos, anticipadamente, con toda su violencia y asfixia social a lo largo de los años noventa cuando, entre nosotros, se aplicaron con rigurosidad estricta las mismas recetas que ahora se aplican en los países europeos y que ha aceptado también, chantaje de la ultraderecha republicana de por medio, un Obama desprovisto de todos aquellos atributos que lo habían llevado al gobierno en medio de una oleada de entusiasmo popular como no recordaba Estados Unidos desde la época de Kennedy. Lejos de haber sido el Roosevelt que necesitaba su país y en especial los más desfavorecidos de sus habitantes, Obama, quedándose a mitad de camino, terminó por hacerle el juego a la derecha ultraliberal del Tea Party (cruzando el Atlántico algo semejante hizo Zapatero hundiendo en el fango los valores que decían defender los socialistas españoles dejando el camino expedito para que la derecha llegue libre de culpa y cargo al gobierno).

Detrás de toda crisis (y en este caso de un peligro inminente de recesión) se esconde la tendencia desenfrenada del gran capital a concentrar todavía más la riqueza y a aprovecharse del “pánico” astutamente generado en el interior de las sociedades contemporáneas para disciplinar más y mejor a sus habitantes convenciéndolos de que no queda otro camino que el del recorte del famoso gasto fiscal que traducido a lenguaje coloquial no significa otra cosa que suspensión de programas sociales y ajuste brutal sobre los sectores más desfavorecidos.

En nuestro caso, y cuando la memoria no falla, las imágenes que regresan inmediatamente son las de finales de los años ’90 cuando el gobierno de la Alianza, en vez de repudiar el modelo de la convertibilidad menemista, no hizo otra cosa que atenerse a las demandas ortodoxas del FMI acelerando el estallido y su propia bancarrota. Mientras que algunos referentes de la oposición se ocupan de la inflación (único mal desde la perspectiva del establishment) dejan intacta la lógica económica ortodoxa, fundada en las exigencias de los mercados globales y sus organismos internacionales promotores de las más diversas tragedias sociales por las que atravesó América latina en las últimas décadas del siglo pasado (y por las que siguen atravesando otras regiones del mundo asoladas por esas políticas que multiplicaron los endeudamientos y el hambre de los pueblos como en el norte del África, contribuyendo a un aumento exponencial del precio de los alimentos y a la caída de la inversión social acelerada por las recetas de ajuste “sugeridas” por el FMI). Su interpretación de la crisis mundial es nula, ciega o, peor todavía, atentatoria contra los intereses de las mayorías allí donde vuelven a reclamar recetas aceleradoras del desastre como se viene expresando en gran parte de los países europeos y en los Estados Unidos.

En el deseo perverso de ciertos actores políticos, económicos y mediáticos están las imágenes, alucinadas, de interminables colas de asustados ahorristas delante de las casas de cambio para comprar oro, dólares, euros, rupias, yenes o lo que sea mientras se desmorona el peso y nos hundimos en una crisis que se lleva puesto al tan odiado gobierno kirchnerista. Sería muy bueno que los sectores democráticos de la oposición se desmarcaran de ese juego brutal y salieran, desde una perspectiva que podría considerarse patriótica, a cerrar filas a favor del sostenimiento de la estabilidad económica basada en la protección del trabajo, del mercado interno y de los salarios por sobre las maniobras de los especuladores de siempre. ¿Podrán escaparle al abrazo de oso de las corporaciones? Me embarga, estimado lector, un inevitable pesimismo al intentar responder positivamente a esta pregunta.

¿Resulta acaso extraño que los mismos periodistas que critican despiadadamente a los intelectuales de Carta Abierta o al juez Zaffaroni respondiendo a las órdenes estratégicas de sus patrones que buscan destruir los núcleos simbólicos del kirchnerismo (así lo vienen haciendo con las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo y ahora lo intentan con un juez de la Corte Suprema y contra quienes, proviniendo del campo de la vida cultural y académica, decidieron constituir un colectivo de debate político en apoyo de las mejores políticas del gobierno nacional) no tengan una sola palabra para reflexionar sobre nuestra oposición y sus “proyectos” asociados a los intereses de las grandes corporaciones y a las políticas de ajuste que se vienen implementando como “salida de la crisis” causada por la exacerbación del propio neoliberalismo? ¿Puede, a esta altura, sorprendernos el grado de agresividad de estos escribas que multiplican sus columnas denunciando a la bestia kirchnerista y a sus secuaces mientras sueñan con prepararle el terreno a la restauración conservadora?

Por esas extrañas coincidencias de la historia, mientras Europa y Estados Unidos se enfrentan, con una perplejidad paralizante, a la continuidad de la crisis, en nuestro país se sigue insistiendo con la profundización de una política económica que nos ha permitido, como no había sucedido antes en contextos de alteración global de los famosos mercados, capear, del mejor modo posible, los efectos de la bancarrota de un capitalismo depredador que sigue insistiendo, en su caída, con terminar de destruir los últimos restos del viejo Estado de bienestar. Desde España a Israel, los jóvenes, sobre todo, han abierto sus ojos y salido del efecto “ideológico” (perdón por utilizar palabras pasadas de moda y demasiado intelectuales) que, durante las últimas décadas y al amparo de la expansión metastásica de ese extraordinario maridaje de consumo exponencial y sociedad del espectáculo, había logrado sostener, en el plano del sentido común y de los imaginarios culturales disponibles, el andamiaje devastador del neoliberalismo.

Más de 300.000 israelíes han salido a las calles de las principales ciudades para reintroducir, en el espacio público y en el habla cotidiana, palabras y conceptos brutalmente deslegitimados por la “deconstrucción” que el capital-liberalismo hegemónico desde mediados de los años setenta había logrado generalizar en el interior de sociedades que supieron conocer las “virtudes” de formas estatales nacidas del modelo bienestarista que contribuyó, como nunca antes en la historia de esas sociedades, a darle forma a una inédita equidad social y a lo que los actuales manifestantes definen como un orden basado en “la justicia social” (concepto que los argentinos conocemos bien y alrededor del cual se desarrolló una parte sustantiva de nuestra tradición política popular y contra el cual también se descargaron las formas más crudas de la violencia represiva). Esos jóvenes indignados (que en nuestra región hoy lo manifiestan los estudiantes chilenos que develan la “verdad” del modelo trasandino –el más desigual en términos de acceso a la educación de América latina y uno de los más injustos del planeta– tan elogiado por nuestros opositores y sostenido en la perpetuación del pinochetismo bajo ropaje democrático) vuelven a apropiarse de esas palabras saqueadas hasta el hartazgo por la ideología dominante que, junto con una brutal transformación de las estructuras económicas (el famoso pasaje del capitalismo de producción al capitalismo especulativo-financiero asociado con la desactivación del Estado social), desplegó una cuidadosa y global revolución cultural-simbólica destinada a sostener, en el plano de las conciencias, lo que se desarrollaba en el plano de las estructuras materiales.

Sin ese proceso de horadación sistemática de las “antiguas concepciones bienestaristas”, sin la fragmentación de la sociedad, sin el vaciamiento del rol del Estado como garante de la igualdad de oportunidades y, fundamentalmente, sin la colonización acabada de las conciencias y del sentido común, la implementación de esa política salvaje que condujo, primero a los países periféricos a situaciones sin salida y de penuria social desconocida hasta entonces, y después a los países desarrollados a enfrentarse a su propia crisis, no hubiera sido posible. Para mutilar la estructura de derechos que habitaron esas sociedades era imprescindible deslegitimar, en el interior de las conciencias, la trama de valores que había desembocado en el Estado de bienestar. Sin ruborizarse, y utilizando el arsenal propio de los medios de comunicación concentrados y hegemónicos, los escribas orgánicos del establishment se han convertido en la vanguardia del retroceso, en los publicistas de la regresión neoliberal. Su tarea, astutamente encomendada por los estrategas de la destitución que, como dice ahora un amigo, han pasado a ser de la destrucción, es avanzar contra aquellos núcleos simbólicos que preocupan a la clase media progresista. Por eso se trata de disparar contra la política de derechos humanos, contra la Corte Suprema a través de Zaffaroni o contra quienes, por libre convicción, decidieron salir de los ámbitos universitarios para decir su palabra política en la esfera pública rompiendo la supuesta hegemonía de tantos bienpensantes que hoy se han transformado en los mejores propagandistas de la restauración.

Para ellos se trata de continuar alimentando un sentido común capturado por los paradigmas que se vienen desplegando desde los años ’80 allí donde el giro hacia el neoliberalismo inició el proceso de devastación de toda alternativa a la lógica implacable del mercado global. Enfrentados a la crisis de sus propias ideas, demudados ante la caída de sus ídolos ideológicos y de sus países emblemas, buscan, una vez más, servir con fidelidad a prueba de balas a esas mismas corporaciones que han alimentado, con el fuego de la especulación y de la acumulación exponencial de las riquezas, el incendio de esa misma economía neoliberal que buscaron implementar en todo el planeta. Por una vez, Sudamérica eligió, de la mano de algunos de sus gobiernos de matriz democrática y popular, un camino muy distinto al de la ortodoxia imperante. Contra esa sabia y valiente decisión es contra la que se dirigen los dardos despiadados de los grandes medios de comunicación y de sus escribas de turno.

Veintitrés

12/08/2011 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

¡Argentinos, a las urnas! – Roberto Caballero


12.08.2011

Este domingo, quizá, tal vez, nazca el “cristinismo”, mezcla de los que quieren más de este modelo “nacional y popular” y los que por viveza y sentido de supervivencia admiten que cambiar de montura a mitad del río es desaconsejable.

La primera presidencia de Cristina Kirchner fue una presidencia débil. A poco de asumir, con el lock out de las patronales agropecuarias, que mantuvieron paralizado el país durante cuatro meses, también se fraccionó la fuerza parlamentaria del Frente para la Victoria. Desde entonces, la presidenta gobernó sin mayorías legislativas.

También gobernó, y esto es muy evidente, sin ningún tipo de apoyatura mediática.
También gobernó, y esto es doblemente evidente, sin la lealtad del aparato del PJ, que desde mucho antes de las testimoniales coquetea con Eduardo Duhalde o cualquier otra opción no K, imponiendo en los hechos una lógica de toma y daca, al mejor estilo vandorista.

Gobernó Cristina Kirchner sin el aval expreso ni tácito de ninguna fuerza opositora, que por el contrario eligio de modo constante encolumnarse detrás de todas las operaciones mediáticas de demolición de la figura presidencial, con la coyuntural excepción del socialismo y algunos sectores más o menos progresistas en las votaciones por la reestatización de Aerolíneas Argentinas, las AFJP y el matrimonio igualitario. Que quede en actas para la historia futura.

Gobernó Cristina sin una Corte Suprema adicta, como la que tuvo el menemismo.

Gobernó Cristina sin vicepresidente, después de la vergonzosa traición de Julio Cobos.

Gobernó, también, durante el último año sin su marido que, a la vez, era el jefe político que –ella misma confesó– la protegía de las crueldades del poder; y sin presupuesto, nada menos.

Gobernó, siendo mujer, contra el prejuicio machista de la sociedad y de todo el sistema institucional, en una soledad tan concurrida que produce pavura.

Frente al mito construido por Joaquín Morales Solá –el censor de Clemente en la dictadura– sobre el autoritarismo y la vocación por el control absoluto del kirchnerismo, hay que decir que no hubo en los últimos 40 años de democracia argentina una presidenta que haya gobernado, como ella, desde tan extrema condición de debilidad.

Se la acusó de “yegua”, de “loca”, de “bipolar”, de “fanática”, de “soberbia” y, el colmo, de estar casada con un “nazi”; y, sin embargo, ahí está, mostrándose descarnadamente sobre la tarima, haciendo su duelo en público, pero sin dejar de gobernar, mientras el mundo se desploma, literalmente, en una situación de adversidad que a otros presidentes los hizo huir en helicóptero y tirar la toalla antes de lo previsto.

Me imagino que somos muchos los que, legítimamente, nos preguntamos cómo sería un gobierno de Cristina Kirchner con mayorías parlamentarias, con una oposición menos subordinada a los poderes corporativos, con los grupos monopólicos de la comunicación cediendo –democráticamente– algo de su posición dominante en el discurso público, con un peronismo menos corleónico y feudal, con un vicepresidente que le cuide el sillón cada vez que viaja y no la despida con un serrucho en la mano, con empresarios, banqueros y sindicatos que la ayuden a reconstruir la confianza entre argentinos y no hagan de la puja distributiva natural en democracia una pelea de suma cero constante, donde prevalecen los intereses de bando por encima de la Nación.

Me gustaría, y creo que nos pasa a varios, ver gobernar a Cristina con algo del poder que le dieron, en 2007, los 7 millones de argentinos que la votaron para que fuera presidenta constitucional.
Porque esta mujer, con casi nada, se mantuvo en pie. Con casi nada, digo, porque tres meses después de asumir comenzó la más impiadosa campaña de demonización, con fines destituyentes, de la que se tenga memoria. No tuvo respiro. Los actos multitudinarios con la CGT, el acompañamiento de Madres y Abuelas, la red de medios alternativos que desafía cotidianamente la hegemonía desinformativa de Clarín y la militancia de corazón que cobró visibilidad con los funerales de Néstor Kirchner ayudaron, sin duda, en toda esa etapa dramática. Hablan de la conciencia colectiva de un pueblo en una encrucijada determinada de su historia y de un liderazgo, el de Cristina, sobre todos esos sectores que expresan los valores de la reconstrucción nacional, después del desastre de 2001. Pero para disciplinar a los dueños del poder y del dinero de este país hace falta, además, ganar elecciones por la mayor cantidad de votos posible.

De cara a las elecciones del próximo domingo 14 y las definitivas de octubre, Cristina tiene los votos kirchneristas asegurados. Se trata de una minoría política intensa, nacionalmente estructurada, que le es incondicional. Sin embargo, le hacen falta más votos “cristinistas” si quiere gobernar, después de tanto viento en contra, con algo de tranquilidad durante los próximos cuatro años. Esos votos exceden el marco militante de los que acompañan su proyecto. Están en otras multitudes, más silenciosas, que interpretan que Cristina encarna una curiosa virtud: ella es el oficialismo y, se sabe, que cuando hay crisis la gente se vuelve menos audaz, quizá hasta más conservadora, es decir, vuelve a elegir al que está porque no come vidrio. Pero también una candidata y estadista como ella, resume el malestar y la solución a ese malestar. Cristina parece ser la garantía de preservar lo bueno y, a la vez, profundizar el cambio que corrija lo malo. Sus opositores se prepararon para ser opositores, pero generan dudas y más dudas sobre sus condiciones para gestionar en tiempos bravíos. Es Cristina la única que puede oxigenar el Gabinete y relanzar el gobierno; y también la que inicie el impostergable recambio generacional en la administración de la cosa pública, que entierre la vieja política para siempre. Es un puente de plata posible. No hay otro. No, al menos, a la vista, salvo para los voluntaristas, que creen que administrar un país es cosa sencilla y para cualquiera.

A la Cristina sola, sin apoyo en el Congreso, agraviada por Héctor Magnetto y sus 200 licencias radiales y televisivas, blanco de la saña opositora más superficial, inmersa en la mayor crisis del capitalismo planetario y sin marido, ya la vimos gobernar y, de todos los que la critican, nadie lo hubiera hecho mejor. Eso es un mérito.

Este domingo, quizá, tal vez, nazca el “cristinismo”, mezcla de los que quieren más de este modelo “nacional y popular” y los que por viveza y sentido de supervivencia admiten que cambiar de montura a mitad del río es desaconsejable.

El mundo se ha vuelto un lugar hostil. Es poco lo que podemos hacer para solucionar lo que ocurre en Washington, Madrid, París y Atenas. Pero es mucho lo que se puede hacer acá, con todos los inconvenientes que existen –y van a seguir existiendo–, para asegurarle un futuro a nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

¿Cómo sería un país si Cristina gobernara con algo de poder?

Con sinceridad, no lo sabemos.

El domingo podemos dar un paso para averiguarlo.

¡Argentinos, a las urnas!

Tiempo Argentino

12/08/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Murió Francisco Solano López, el dibujante de El Eternauta


Martín García
A las 4.15 de este viernes 12 de agosto de 2011 falleció a los 83 años Francisco Solano López, el dibujante de historietas que inmortalizó el personaje de El Eternauta creado por Héctor Germán Oesterheld.

Estaba internado desde el domingo 7 de agosto en la sala de terapia intensiva del hospital Italiano al cuidado de tres de sus hijas que viven en el país: Marina, Viviana y Lorena. Sus otros hijos, Martín y Gabriel viven en Europa.

Su familia informó que aquellos interesados en contactarse en esta circunstancia pueden hacerlo a la siguiente dirección de correo electrónico: (contacto@marinalopez.com.ar).

Había sufrido un ACV que le había obligado a internarse en una clínica de recuperación para volver a tragar, por lo que estaba respirando a través del cuello. En la clínica realizaba distintos ejercicios, entendía todo, y podía escribir en un papel los conceptos que no podía expresar con su voz.

El domingo 7 de agosto intentó levantarse de la cama solo y se cayó golpeando su cabeza en el piso, lo que provocó una hemorragia cerebral que no pudo evitarse por los anticoagulantes que recibía a raíz del ACV que había sufrido. Estuvo en coma desde entonces.

Hacía pocos días le mostré en una netbook los resultados del dibujo animado de “Eva de Argentina”, la película de María Seoane sobre la vida de Evita. Le había gustado el resultado de su trabajo, ya que había asesorado a la directora sobre el dibujo en el que había trabajado.

El miércoles, desde Santiago del Estero, le pedía Marina, su hija, que le dijera que me esperara, quizás el entendiera a pesar de su estado, a pesar de todo, y yo todavía tenía que ir a Tucumán.

Me esperó.

Anoche baje del avión y estuve a solas con él. Era tarde. Le dije todo lo que le debíamos. Lo acaricié y le dije: “Gracias, gracias Solano, por todos nosotros”; también -“Gracias papá por salvarme la vida, por Gabriel, su hijo, que está tan lejos, al que Solano sacó del país durante la represión, en momentos en que su vida no valía nada. También por Martín…

Gabriel, aquel compañero peronista cuyo guión de la historieta “Ana” que dibujara Solano fuera tan impresionante.

Como “Slot Bar”; “Ministerio” de Ricardo Barreiro, ese inolvidable “loco” combativo e intenso guionista que Solano llevo al cenit.

Pero no quiero meterme a fondo con la enorme y maravillosa obra que nos dejó, ya que hay gente más autorizada para eso. Sólo aquellas que me tocaron, que las viví de cerca en sendos momentos.

Como su presencia permanente, amable y comprometida en la Mesa de los Sueños de los Compañeros de Utopías de la Agrupación Oesterheld.

Como su regalo de la estatuilla de “El Eternauta” a la compañera Cristina, en ocasión de consagrarse la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en el Teatro Argentino junto a Elsa Oesterheld y a Gabriel Mariotto, pasándole la posta de la inmortal obra suya y de Héctor.

Su última obra la realizó para Télam, ya que ilustró una “sitcom” escrita por Teodoro Boot llamada “La Sección Imposible”, cuya publicación, en capítulos, seguirá sorprendiéndonos.

Por decisión de su familia, sus restos no serán velados, su cuerpo será cremado y quedará en una bóveda de la familia en Recoleta.

Deja diez nietos que lo admiraban y adoraban.

Y miles, millones de jóvenes que siguen utilizando sus trazos del dibujo de El Eternauta, en su militancia, como bandera por una Argentina nueva en la que Oesterheld y él, Solano López, serán por siempre los patriotas de la historieta.

Gracias, Solano.

Llueve, diluvia en Buenos Aires, ya sabemos que son lágrimas que nos limpian por dentro aunque nos impresionen tanto por fuera.

Telam

12/08/2011 Posted by | Arte, cine nacional, General, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , | 1 comentario

“América latina es el continente del futuro” Guido Mantega


Guido Mantega, ministro de Economía de Brasil remarcó en C5N que “Lula y Dilma despertaron a Brasil” y sostuvo que “crecimos mucho porque teníamos un gran potencial adormecido”

A su vez aseguró en Post Data que “nuestros líderes apoyaron las inversiones en industria, implementaron políticas no conservadores y se creo un gran mercado de consumos que trajo inversiones por eso hoy tenemos un continente mejor que Europa y los EEUU”.

Luego agregó que “ahora podemos enfrentar la crisis y los problemas en mejores condiciones”.

En cuanto a su visión de la Argentina destacó que “construimos una relación importante que no había porque hasta 2003 se peleaban y había restricciones. Ahora eso no existe porque construimos una unidad económica muy importantes”.

Además señaló que “vamos a llegar a un nivel comercial de 40 mil millones de dólares”.

Infobae.com

12/08/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , | Deja un comentario

Esto es PRO, lo que votaron los ciudadanos de Buenos Aires!



11-08-11

La Justicia investiga a funcionarios porteños por extorsión a dueños de pubs

El juez de Instrucción de la Ciudad, Juan Ramos Padilla, detalló a Radio 10 que cuenta con documentación que demuestra que empresarios pagaban “entre 30 y 40 mil dólares mensuales” para trabajar. “Hay una cantidad enorme de boliches que estaban siendo sometidos”, dijo

Que la coima es casi tan antigua como la humanidad no es novedad. Pero que funcionarios encargados de controlar la habilitación de bares y boliches pidan dinero a empresarios a cambio de hacerlos “zafar” de las inspecciones roza lo novelesco. 

Según confirmó el juez de Instrucción de la Ciudad Juan Ramos Padilla, avanza la investigación de una red de servicios que, mediante el pago de una cuota evitaban inspecciones a bares y boliches porteños. 

“La investigación es incipiente. Hay una serie de escuchas a partir de las quejas de algunos dueños de boliches y bares que mostraban una reticencia muy fuerte a cómo se los extorsionaba para poder trabajar”, explicó Ramos Padilla, quien aseguró que analizaron escuchas durante un mes y medio. 

“Si ponés tanta suma te avisamos cuando viene la inspección; si ponés tanto te habilitamos y dejamos tranquilo; si no ponés te cerramos todos los días”, son algunas de las frases resultantes de las escuchas que enunció el magistrado.  

“He visto empresarios llorar por no poder trabajar y temerosos de firmar la denuncia”, contó Ramos Padilla, quien remarcó: “En algunas de las escuchas hay uno (funcionario) que se jacta de haber abierto Beara pese a haber habido muertos”. 

El magistrado destacó que “hay una cantidad enorme de boliches que estaban siendo sometidos; en algunos casos al punto del funcionario querer quedarse con la propiedad”. 

“Este asunto de los pagos ya se transformó en una cuestión cultural, que a algunos les resulta natural. Esto no es de un determinado gobierno, es una lacra que venimos arrastrando”, analizó Ramos Padilla, quien aseguró haber secuestrado documentación en la que el empresario “separaba mensualmente el dinero para la coima”. 

Consultado acerca de la cifra de los pagos, el magistrado informó que “de acuerdo al boliche, entre 30 y 40 mil dólares mensuales”. 

Y sobre la pena que le correspondería a los supuestos implicados, aseguró: “Trabajamos en la hipótesis de asociación ilícita, estafa, extorsión. Todo sumaría una pena enorme”. 

Infobae.com

12/08/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | Deja un comentario