America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

1976 – 24 de marzo – 2012

Otro aniversario del 24 de marzo. Por que la memoria nos trae a la actualidad tanto dolor, tanta deshumanización? Porque los pueblos que no recuerdan su pasado no merecen futuro? Seguramente, pero el dolor por si mismo no genera conciencia, sino que debemos interpretar, conocer causas y efectos. Dicho esto puedo abocarme a analizar, de manera sintética, estos años desde el 76 hasta la actualidad.
Arturo Jauretche, en noviembre de 1955, a dos meses del derrocamiento del gobierno peronista, publicó una respuesta al plan económico elaborado por encargo del gobierno de facto de Aramburu y Rojas. Afirmaba Jauretche: “.El plan Prebisch significará la transferencia de una parte sustancial de nuestra riqueza y de nuestra renta hacia las tierras de ultramar. Los argentinos reduciremos el consumo, en virtud de la elevación del costo de vida y del auge de la desocupación. De esta manera, no solamente aumentarán nuestros saldos exportables, sino que serán más baratos, lo que será aprovechado por el consumidor extranjero que ensanchará su cinturón a medida que nosotros lo vayamos achicando. La mayor parte de nuestra industria, que se sustentaba en el fuerte poder de compra de las masas populares, no tardará en entrar en liquidación. ….
Poco a poco se irá reconstruyendo el estatuto del coloniaje, reduciendo a nuestro pueblo a la miseria, frustrando los grandes ideales nacionales y humillándonos en las condiciones de país satélite…”
Jauretche analizó su presente y proyectó el futuro. Como tal análisis fue realizado sobre sólidas y honestas bases, no se equivocó.
Se hizo necesario instaurar la mas sangrienta y nefasta dictadura cívico militar oligárquica. La resistencia popular desarrollada desde el 55 hasta el aniquilamiento de toda una generación de militantes populares impidió la consecución total de los propósitos del golpismo del 55. Esta conciencia fue la “culpable” del 76. Era necesario exterminar esa generación para instaurar el proyecto de país de Prebisch y de Martínez De Hoz
Pero no basta con un montón de militares dispuestos a asesinar, hace falta apoyatura política, civil. Hace falta no solo matar a los conscientes sino darle sustento ideológico convincente a la matanza. En definitiva, hacía falta modificar las conciencias de los que quedaran vivos. Se debía contar con los partidos políticos y la prensa adicta al proyecto. Así es que nunca el 24 de marzo de instauró una dictadura militar, fue y con todas las letras una dictadura cívico militar de neta ideología oligárquica. Es claro el motivo de no llamar a las cosas por su nombre, había que poder reciclar en el futuro a todos aquellos hombres e instituciones que una vez finalizado el gobierno de facto pudieran hacerse del poder y continuar su labor.
Hoy, 36 años mas tarde y a instancias del gobierno nacional y popular comienza a denominarse la realidad, se habla de dictadura cívico militar. Es una gran aproximación. Hace 30 años algunos pocos agregábamos, sin lograr respuesta, “oligárquica”, que lleva implícita la raíz de la barbarie instalada.
Creo necesario, por lo tanto, recordar el papel de muchos en aquellos años
Lenin decía, “la burguesía entendía por libertad de prensa la libertad de los ricos de publicar periódicos, el acaparamiento de la libertad por los capitalistas, que condujo por doquier en todos los países, sin exceptuar los más libres, a la venalidad de la prensa”.
Magdalena Ruiz Guiñazú se jacta sobre su pasado, integrante de la CONADEP, amiga de Harguindeguy y vocera y amiga de Martínez de Hoz, es un ejemplo de reciclaje, puesta a investigar los crímenes se transformó de adicta al “proceso” a demócrata ferviente. Hoy vuelve a su cauce gorila y oligárquica, del que nunca podrá desprenderse, pues forma parte de su esencia.
El radicalismo aportó embajadores, alcaldes y funcionarios a la dictadura, al igual que el socialismo democrático y los conservadores ( en total mas de 800 funcionarios, mas de la mitad radicales). Ricardo Balbín, puede verse en los diarios de los días anteriores al 24 de marzo, decía “dicen que se viene el golpe y no seremos nosotros quienes pongan piedras en su camino”, visitó España, en 1978, para asegurar que en Argentina operaba- una guerrilla industrial, con lo que justificó la matanza de cientos de sindicalistas. Jorge Luis Borges viajó a Chile a recibir un galardón de Pinochet y volvió diciendo que quería para todos los países de América Latina “Gobiernos de caballeros, como los de Pinochet y Videla”. La Iglesia católica y la gran prensa apoyaron sin retaceos. El dirigente sindical peronista Jorge Triaca (el mismo que en el juicio a los militares, en 1985, declaró “no recordar” ningún caso de represión a la clase obrera) fue la cabeza visible de un grupo de peronistas que negoció con la dictadura.
Se puede decir muchas cosas de la Guerra de Malvinas, lo que no se justifica es haber pactado con el imperio como lo hacía Alfonsin en aquellos días del 82, concurriendo a la embajada de EE UU, proponiendo la asunción de Arturo Illia al gobierno. Aquel usurpador del poder, quien no tuvo empacho en hacerse de la presidencia y mantenerse allí gracias a la proscripción de las mayorías. No concibo aliarse a un imperio opresor para derrocar a un gobierno ilegítimo autóctono.
Alfonsín intentó primero que fuera la justicia militar la que juzgara a sus pares, como si la dictadura hubiera sido un hecho de guerra ajeno a los civiles. Sólo después de que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas declaró inobjetable todo lo actuado, el presidente sentó a algunos de los implicados en el banquillo. En abril de 1986, se dio instrucciones del poder ejecutivo al judicial, rechazadas con indignación por los jueces. Luego, en diciembre de ese año, el proyecto de ley de punto final, una aberración jurídica, fue votada vergonzantemente en el Parlamento. El 16 de abril de 1987, Alfonsín capituló en Semana Santa. Los sublevados reclamaban el inmediato fin de las persecuciones a sus camaradas y la reivindicación ante la sociedad por la victoria frente a la subversión. Los héroes de las Malvinas (el calificativo es del propio Alfonsín) consiguieron que el Gobierno pusiera en marcha la aberración suprema: la ley llamada de Obediencia Debida, votada por el Parlamento el 5 de junio de ese mismo año.
En el artículo segundo de la ley de Obediencia Debida establece que ésta “no será aplicable respecto de los delitos de sustitución de Estado civil y sustracción u ocultación de menores, violación y usurpación de la propiedad”, se excluyó nada menos que la tortura, con lo que el Gobierno radical no sólo convirtió en inimputables a la mayoría de los acusados, sino que se puso al margen de su propia legalidad, ya que Argentina es firmante de todos los tratados ínternacionales que señalan a la tortura como crimen contra la humanidad, no prescriptible ni excusable.
Debe tenerse bien en cuenta que José Alfredo Martínez de Hoz, cuando asumió el cargo de ministro de Economía de la dictadura, sostenía que “Argentina nunca debió industrializarse” y preocuparse sólo por contener los habitantes suficientes para concretar un eficiente “modelo” agrario.
No puede articularse una nación económica y políticamente soberana, sin transformarse en industrialmente poderosa, esto lo entendieron muy bien los golpistas del 76, por eso impusieron a sangre y fuego el proceso de desindustrialización, para lo cual fue necesario no solo una política económica librecambista, sino también destruir la conciencia nacional que había inundado a amplios sectores de la sociedad argentina, haciendo realidad nuevamente la argentina semicolonial,
La historia no es un simple recordatorio y enumeración de hechos, por supuesto nunca objetivos, es un proceso dinámico, un continuo devenir que determina el presente y condiciona el porvenir. Lo que sucede hoy es producto del pasado. Sin la dictadura cívico militar oligárquica no hubiera sido posible la fuerte arremetida ideológica durante el gobierno de Alfonsín, que so pretexto de la “modernización del estado” sentó las bases de la total entrega de las empresas nacionales, que el capital extranjero destruyo irremediablemente y hoy, quizá con errores y lentamente, se intenta recomponer. Sin la dictadura no hubiera sido posible tampoco que Alfonsin destruyera la industria militar, cediendo a las presiones de EE UU para desmantelar el proyecto del misil Cóndor, que mas allá de ser un arma, hubiera sentado las bases para una floreciente industria aero-espacial, permitiendo al país no depender de Europa o EEUU para poner un satélite de comunicaciones en órbita. No hubiera sido posible que Menem entregara la Fabrica Militar de Aviones de Córdoba a la Loocked, por suerte actualmente nacionalizada, destruyendo 50 años de creación de una independencia en materia de construcción de aviones, si le agregamos el desmantelamiento de Aerolíneas Argentinas, el combo está completo.
Sin la dictadura impuesta en el 76, María Julia Alzogaray, la hija del capitán ingeniero que pasó a la inmortalidad tratando de pasar el invierno, no hubiera efectivamente entregado las comunicaciones, estafado con la “limpieza” del riachuelo, y muchas otras hazañas que seria largo enumerar pero que sin duda todos recuerdan.
Cavallo no hubiese podido llorar ante los jubilados sin la atroz labor de Videla y compañía, seguro ni hubiera podido ser conocido, ni hubiera existido políticamente. Nos hubiéramos privado del descuento del 13 % a los empleados y jubilados que el militante de la Coalición Cívica López Murphy impuso en su breve paso en el Ministerio de Economía de De la Rúa. Si, De la Rúa, se acuerdan que en diciembre de 2001, su gobierno necesito de mas de 30 muertos para intentar subsistir y no lo logró?, bueno, tampoco hubiese existido ese hecho, seguramente, de no haber existido la dictadura.
Intentemos un pequeño ejercicio de imaginación: algo de esto hubiere sido factible si existiera la generación luchadora y nacional de las décadas del 60 y 70 ?. No hace falta ser muy inteligente para saber la respuesta. Por eso los partidos políticos y organizaciones colonizadas ideológicamente, no solo la oligarquía, sino también aquellos a los que Jauretche denominaba “el medio pelo”, que como decía Borges de él mismo, tienen en Argentina su oficina y en Europa su hogar, por eso los llamo colonizados ideológicamente, necesitaron y organizaron la dictadura exterminadora.
En estos días, la arremetida es contra aquellos jóvenes que intentan participar en política, se demoniza a “La Cámpora”, quizá por que la unificación de la JP está inmersa en esta agrupación, pero lo mas importante es que la reacción comprende perfectamente que si avanza la concientización ideológica, el compromiso político militante, la descolonización cultural, será posible en el futuro el triunfo nacional y popular. No seamos inocentes, la comparación con aquella “juventud maravillosa” no responde a una realidad actual, sino en una visualización acertada de un posible futuro, ya que lejísimo se está de tener aquella comprensión ideológica, forjada en la resistencia, en la formación ideológica constante. Seguramente aquellos jóvenes setentistas, cuya formación incluía no solo las luchas populares peronistas, sino también la reinterpretación del marxismo, muy en boga en aquellas épocas, que permitía disputar a la “izquierda tradicional y antipopular” la conducción revolucionaria. Hoy esto es impensable, nuestros jóvenes recién empiezan luego de oscuros años de neoliberalismo, de individualismo militante, de concientización cipaya, el trabajoso camino de deconstruir cultura, de entender la justicia social, de internalizar la historia latinoamericana. A veces escucho a compañeros hablarles a los nuevos expresándoles que son el futuro, que son el resguardo de lo conseguido, saben que? de ninguna manera es real, será así en la medida que la formación de cuadros no se postergue, porque hoy existe un profundo sentimiento de pertenencia que sin ideologización e internalización cultural puede ser lamentablemente pasajero y derrotado por la oligarquía, cuyos cuadros están preparados, pues constituyen el sistema de poder mismo.
Son tiempos riesgosos, pero oportunos, de nosotros depende el futuro de esta parte del mundo. Estas tierras pueden transformarse en un ámbito de paz y oportunidades siempre y cuando no tengamos miedo a destruir los que sueñan con volver, como en el caso de la Argentina, a un modelo agroexportador, con riquezas que disfruten las clases dominantes y una mayoría sojuzgada y empobrecida.
Equivocado o no, el Che Guevara vino a las tierras bolivianas a levantar su guerrilla con el objeto de influir en Argentina, su meta no solo era Bolivia, sino primordialmente Argentina, era consciente y así lo sostenía, que la revolución Latinoamericana solo podía triunfar si lo hacía en estas pampas y añadía que una vez conseguida la misma en Brasil y Venezuela, además de la Argentina, la liberación sería indestructible. Sabia que los alimentos y la industrialización de aquella época en este país, sumada a al industria y fortaleza brasilera y la energía petrolera venezolana, haría posible la liberación. Eso lo saben hoy muy bien los sectores neoliberales que quieren una sud-américa para pocos, gozando de parte de su riqueza y entregando la mayoría de ella a los imperios que sostengan su poder.
No se si contribuyo en algo, ojalá que aunque sea sirva para recordar y sacar conclusiones, y solo me queda expresar un deseo, parafraseando al comandante: “hasta la victoria siempre” OJALA
Javier

25/03/2012 - Posted by | General, Historia, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , ,

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