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Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Ingenio Ledesma: pasado, presente y futuro


Ingenio Ledesma: pasado, presente y futuro – Télam – Agencia Nacional de Noticias.

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11/02/2013 Posted by | Agricultura yGanadería, General, Historia, Industrias, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | 1 comentario

El gran esfuerzo del Estado – Hernán Brienza


10.02.2013

La infraestructura es fundamental para el desarrollo económico de la Argentina agroexportadora.

Sucede algo con el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner: lo realmente importante pasa inadvertido en los medios de comunicación. No hay tapas ni titulares que registren lo verdaderamente relevante en términos de políticas públicas. Incluso el sector del periodismo que comparte los principios del modelo de desarrollo económico actual termina enmarañado en las trampas discursivas que plantea la agenda de los diarios y cadenas audiovisuales opositoras. Los alaridos histéricos de los turistas “desdolarizados” en el Buquebús contra el viceministro de Economía, Axel Kicillof, quien viajaba en la misma clase económica que la mayoría de ellos, iniciaron la semana. Y luego continuaron los gritos de los soldados chilenos, de Alfredo Astiz, los brulotes enviados por José Manuel de la Sota acompañado por Luis Barrionuevo contra el gobierno nacional, las especulaciones sobre Scioli, las paranoias de Joaquín Morales Solá, las peleas con Gran Bretaña, las crisis en las policías santafesinas y cordobesas, los desaguisados de Mauricio Macri, incluso las dificultades que surgieron en la causa AMIA continúan siendo cuestiones menores respecto de los dos temas principales a mi entender de los últimos días y los próximos años.
Sabrán disculpar mi obsesión por las cuestiones infraestructurales, pero para mí el crecimiento económico de un país y la distribución o redistribución de la riqueza se asientan justamente en las obras de soporte como el transporte, las comunicaciones y la construcción de vías que fortalezcan y fortalezcan el desarrollo tecnológico y humano. A fines de diciembre, dijimos en una nota como esta en Tiempo Argentino, que posiblemente el gobierno nacional se instalaría “una vez más por encima de las minucias cotidianas y proyectar a futuro: hablar de modernización, de progreso, de crecimiento, pero también encontrar nuevos discursos teóricos que contengan el salto cuantitativo con interpretaciones cualitativas. Y en términos económicos pensar y desarrollar, un megaplan, algo así como un Plan Quinquenal de Obra Pública monumental, que permita revolucionar la infraestructura a lo largo y a lo ancho del país. Un proyecto de inversión que incluya y obligue a gobernadores e intendentes a cohesionar la matriz energética nacional –acoplando la generación hidroeléctrica, la eólica y la nuclear–, a construir las autovías necesarias –la 14, la 7, la 3–, recomponer la vía ferrocarrilera, desempolvar el proyecto del tren rápido a Córdoba, erradicar la infraestructura de la pobreza y la indigencia construyendo viviendas, pavimentando calles, construyendo cloacas y redes de gas para los barrios carenciados de todas las localidades del país. Y agregaría, también, que es hora de pensar en serio una mayor regionalización productiva y una descentralización de la Ciudad de Buenos Aires.”
Aquella nota estaba basada en algunas señales que había arrojado el gobierno en ese sentido, como por ejemplo, el Plan Quinquenal energético pensado y diseñado para Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Y en la intuición de los caminos futuros que podía tomar la conducción de la presidenta. Esta semana, según las medidas que tomó el Poder Ejecutivo, parece que ese será finalmente el rumbo elegido: apostar a los planes de infraestructura.
A principios de la semana, la presidenta realizó un anuncio fundamental para el desarrollo económico de la Argentina agro-exportadora. Durante un acto en la Casa Rosada, la jefa del Estado declaró de interés público la tarifa del transporte ferroviario de carga, lo que implica la intervención en las valores para que no haya precios diferenciales según quien contrate el servicio. Además, anunció que la nueva concesión será operada por el propio Estado. La presidenta informó que se creará la Asociación Ferrocarril de Carga y Logística General Belgrano y su interventor será Marcelo Bosch. Luego de prometer que “gran parte de los vagones van a ser recuperados en talleres argentinos por trabajadores argentinos”, Cristina aseguró que “el Belgrano Cargas es un tren emblemático y nuestro objetivo es que se dé abasto al Plan Agrario 2020, la única forma de sacar tanta cantidad de granos es por vía marítima y trenes”.
Se trata, obviamente, de una cuestión de infraestructura fundamental para el desarrollo económico argentino, que como se sabe, está diseñado en un modelo agroindustrial para las próximas décadas. El gran esfuerzo del Estado, en poner finalmente en funcionamiento sin discriminaciones, no debería ser respondido por los exportadores con especulaciones para liquidar sus producciones en función del precio del dólar. Es peligroso apretar al gobierno nacional. A Repsol le fue mal, por ejemplo. Y no creo que los exportadores estén interesados en un esquema como el que puso en marcha Juan Domingo Perón en su primer gobierno con el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio, con el que centralizaba toda la compra de granos a través del Estado. ¿Se imagina, estimado exportador, si usted sigue especulando con el aumento del dólar lo que podría ocurrir si el gobierno nacional centraliza las compras a través del Estado controlando el precio? Mejor, no, ¿no?
El segundo punto trascendente de la semana fue el lanzamiento del Plan Quinquenal de Educación, a través del cual se busca que los chicos vayan al menos 13 años a la escuela. “La educación es una parte importante de nuestro proyecto político”, dijo la presidenta y anunció la creación del Plan 2012-2016 que prevé la creación de 600 nuevas escuelas y 700 jardines maternales para la población de 45 días a tres años de edad; la ampliación de 3000 salas de cuatro años, con el objetivo de que para 2016 el 100% de los chicos de cuatro años vayan a la escuela; la construcción de 2000 playones deportivos para escuelas de todos los niveles, en conjunto con intendencias, y la incorporación de 3750 aulas secundarias, además de 36 institutos de formación docente y refacción de 200 entre 2013 y 2016.Por último, el Plan Quinquenal prevé, también, el fortalecimiento de las escuelas técnicas, con la construcción de 30 nuevos edificios exclusivamente para esta área, y 200 obras de ampliación de otros establecimientos de este tipo. 
¿Por qué es importante el Plan Quinquenal de Educación? Sencillo: muchos sectores supuestamente progresistas, e incluso algunos sectores del liberalismo conservador hacen del discurso educativo una de sus banderas principales. El kirchnerismo sabe que no es con discursos como se construye la igualdad basada en la formación de niños de todos los sectores sociales, sino con ladrillos. Primero, recompuso los salarios de los trabajadores docentes, más allá de las peleas paritarias, la segunda etapa, entonces, es asentar la infraestructura.
Los discursos de la oposición, las operaciones mediáticas, la histeria de ciertos sectores sociales tienen un límite verdadero: la solidez y la estabilidad económica, por un lado, y la construcción de obras de infraestructura que cambien definitivamente el perfil productivo de la Argentina. -<dl
TIEMPO ARGENTINO

11/02/2013 Posted by | Agricultura yGanadería, Ciencia y Tecnología, Economía, Educación, General, Industrias | , , , , , , | Deja un comentario

LECTURAS EL CAMPO Y SUS TRANSFORMACIONES – Diez años que revolucionaron la producción agrícola argentina – Por Jorge Castro ESPECIAL PARA CLARIN


10 FEB 2013 00:00h

La última década fue la de mayor crecimiento agrícola de toda la historia del país, superando a la era del “granero del mundo”

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Tecnología. Monitor de rendimiento de una cosechadora de última generación equipada con piloto automático.

Los últimos 10 años fueron los de mayor crecimiento agrícola de toda la historia argentina, superando a la expansión del período previo a la Primera Guerra Mundial, cuando el país era el “granero del mundo” y la producción de granos y carnes era impulsada por la demanda de Europa, eje entonces de la economía global.

Dice Lucio G. Reca: “A principios del siglo XX, el incremento de la producción de granos requería un aumento similar del área cultivada, pues los rendimientos se mantenían constantes, dadas las limitaciones en la oferta de mejores semillas y prácticas de cultivo”.

A diferencia de entonces, los avances contemporáneos “(…) han sido resultado de un intenso proceso de incorporación de nuevas tecnologías, que posibilitaron un marcado aumento de los rendimientos y del área cultivada. (Por eso) la superficie dedicada a los granos se triplicó y la producción creció 7 veces”.

El factor decisivo en el aumento excepcional de la productividad del agro argentino ha sido el cambio tecnológico, ante todo de la biotecnología (semillas transgénicas) y de los métodos de labranza (siembra directa). Hay que sumarle los avances en las telecomunicaciones (telefonía celular, Internet) y en la tecnología del espacio (imágenes satelitales). Reca estima que dos tercios del incremento de la productividad proviene de las nuevas tecnologías.

Este salto tecnológico encontró una fuerza de trabajo (recursos humanos) excepcionalmente calificada para canalizarlo. El porcentaje de graduados universitarios entre los productores argentinos es superior al Medio Oeste norteamericano. Además, son más jóvenes (42 años promedio), y notoriamente dispuestos a innovar.

No sólo la fuerza de trabajo canalizó la ola innovadora. También encontró una estructura empresarial capaz de desatar su enorme potencial de productividad.

Se trata de los pooles de siembra, integrantes de un complejo sistema de contratos y especializaciones que transformó a la producción agrícola argentina en una densa estructura de organizaciones en red. Los pooles de siembra se caracterizan por su desinterés en la propiedad de la tierra y de la maquinaria agrícola, y por su preocupación obsesiva por la innovación tecnológica y la producción en gran escala. Para ello, utilizan enormes capitales que obtienen en forma directa del sistema financiero internacional.

Atrás quedó, enterrado en la historia, el campo argentino integrado por los grandes latifundistas, de productores-propietarios (“oligarquía terrateniente”), que compartían la actividad con los arrendatarios de la Pampa Húmeda.

El boom agrícola argentino de los últimos 20 años es inseparable del impacto de la globalización y de la emergencia de China/India en el comercio internacional, convertidos en el nuevo eje de la demanda mundial de alimentos.

Lo que ha ocurrido en la Argentina es una revalorización cualitativa de la producción agrícola como impulso esencial del proceso de acumulación, portadora de la más avanzada tecnología y líder en el incremento de la productividad.

Esta capacidad innovadora caracterizó al agro argentino entre fines del siglo XIX y la década del 30. Luego, la crisis de estos años, la Segunda Guerra Mundial y el vuelco de la economía hacia adentro en la segunda posguerra, a través de una estrategia forzada de sustitución de importaciones, la convirtieron en una actividad secundaria, poco expansiva, carente de vocación por la productividad. De ahí que la producción y el área sembrada cayeran de 20 millones de toneladas de granos y 15,5 millones de hectáreas en 1935 a 5,3 millones de toneladas y 5,8 millones de hectáreas en 1952.

Lo que ha ocurrido en el terreno agrícola en los últimos 20 años se revela en los siguientes datos: la producción de granos creció 6,6% anual entre 1995 y 2008 (vs. 2,8% anual en el mundo), lo que representa una tasa 40% mayor que la del período 1900-1914, cuando aumentó 4,6%.

Entre 1995 y 2008, la producción de soja se expandió 8,4% anual, y la Argentina se convirtió en la primera exportadora mundial de aceites y harina de soja (56% y 48% del total), y uno de los 3 mayores vendedores de granos del mundo.

Dice Daniel Lema respecto a la intensificación como factor esencial del cambio agrícola realizado en la Argentina, que en el período 1968-2008, la productividad de todos los factores (PTF) creció a una tasa acumulada de 2,4% anual; que luego, en la etapa 1990-2008, y en especial en la fase 1997-2008, se duplicó (4,8%/5%). La PTF es responsable de dos terceras partes del crecimiento agrícola. Esto corrobora que ha sido el cambio tecnológico la fuente crucial del salto experimentado en la producción.

Lema muestra que las ganancias de productividad en el sector primario se han trasladado a la totalidad de la cadena productiva y, por extensión, al conjunto de la actividad económica, incluyendo a la industria manufacturera.

Este derrame positivo, de abajo hacia arriba, de la productividad agrícola primaria, ha provocado una incorporación creciente al mercado mundial de un número cada vez mayor de sectores industriales vinculadas a ella.

Si esto es así, la clave de la reconversión de la industria argentina y en primer lugar de la manufacturera sigue el camino de la superior productividad de la actividad agrícola.

IECO-CLARIN.COM

11/02/2013 Posted by | Agricultura yGanadería, Ciencia y Tecnología, Economía, General, Industrias, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , | Deja un comentario