America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

La Mesa cerealera ◄ Por Julián Blejmar


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Los grandes jugadores del complejo exportador agrario disponen de un papel clave en el mercado financiero. Quiénes son estos actores, de qué forma operan, y cómo especulan con la liquidación de divisas.

Nota de Miradas al Sur

En declaraciones radiales efectuadas el pasado viernes, el ministro de Economía Axel Kicillof aseveró que “hay miles de silobolsas reteniendo la cosecha. Estimamos que son once millones de toneladas, que implican unos 4.000 millones de dólares. Por su parte, las cerealeras suspendieron sus créditos internacionales por unos 2.500 millones de dólares. Entonces, ahí tenemos unos 6.500 millones de dólares que podrían estar en las reservas, si no hubiera movimientos especulativos”.

En efecto, el paradigma sojero nacido a inicios de este siglo convirtió a los principales protagonistas del agro en verdaderos agentes financieros, con un poder de fuego que les permite incidir en variables clave de la economía, tal como está sucediendo en la actualidad con la cotización del dólar.

Sucede que si bien la Argentina tuvo una histórica dependencia del sector agropecuario, la combinación del alza de precios internacionales, novedosas técnicas de explotación agrícolas y el surgimiento de nuevos actores oligopólicos al interior de la cadena, potenció el rol de estos actores, permitiendo que desempeñen un rol que, desde algún aspecto, se asemeja al que supo tener el sector financiero (bancos privados y organismos multilaterales de crédito) durante el auge del neoliberalismo. Prueba de esto fue el instrumento financiero creado por el Banco Central a mediados de diciembre, para que las exportadoras de granos (cerealeras) liquiden divisas de la última cosecha, que retienen especulando con las futuras subas en el valor del dólar oficial. Así como se emiten títulos públicos con el fin de recurrir a los bancos y organismos multilaterales para equilibrar las cuentas públicas, en la actualidad las cerealeras, desde el sector privado, han logrado también este poder de otorgar las divisas que estabilicen las variables financieras que, al igual que el sector financiero, ellas mismas han ayudado a desequilibrar.

Y al igual que sucede con el sistema financiero, resulta complejo para el país lograr su beneplácito si no es a cambio de beneficios exorbitantes. El título creado por el Banco Central buscaba que las cerealeras aceleren la liquidación otorgándoles la posibilidad de recibir el pago de sus exportaciones al valor en el que se encontrara el dólar oficial en el lapso de los siguientes 91 a 180 días, por lo que en los hechos les permitía efectuar sus ventas sin necesidad de recibir el valor del dólar actual, que se sabe, es inferior al futuro. Además, les otorgaba una tasa del 3,65% anual. Pero no fue suficiente: por el momento entraron poco más de 350 millones de dólares, una cifra muy lejana a cualquier expectativa montada sobre sus tenencias.

El paradigma sojero nacido a inicios de este siglo convirtió a los principales protagonistas del agro en verdaderos agentes financieros.
Así, el Gobierno se encuentra realizando todo tipo de maniobras para intentar sostener los niveles de reservas y la cotización del dólar, con el objetivo de ganar tiempo hasta el mes de marzo, cuando, por cuestiones estacionales, las cerealeras deberían aumentar significativamente la liquidación de divisas. Una de estas medidas fue implementada en noviembre último, luego de que el Gobierno detectara que durante el transcurso del año las cerealeras habían comenzado disminuir la toma de créditos en el exterior para comenzar a hacerlo localmente en pesos, especulando con la devaluación de la moneda. Así, el Banco Central lanzó una normativa para que los bancos no otorguen más del 0,3% de su capacidad de préstamos para prefinanciar exportaciones de granos, bajo el objetivo de “inducir a las principales firmas a retomar la política de buscar fondos en el exterior”.

Pero si bien se intensificó este año, la especulación de las cerealeras fue fuerte desde el anterior. De acuerdo con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) durante 2013 la recaudación tributaria subió un 26,3% en relación con 2012. En esto tuvo que ver el aumento por sobre el 30% de los tributos más importantes: IVA, 30,7%; Seguridad Social, 30,9%; e Impuesto a las Ganancias, 32,6%. Pero también, con que otro de los tributos fundamentales, el proveniente por derechos de exportación, no sólo no aumentó sino que disminuyó, y en una cifra considerable: 9,5%. Ello, pese a que la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) afirmó que la cosecha de granos superó los 105 millones de toneladas, siendo un 16,4% superior a la del anterior ciclo.

Ya a mediados de año, más precisamente el 4 de junio, advirtiendo esta tendencia, la Presidenta manifestó en un acto público en Casa Rosada que en materia de recaudación fiscal se habían batido récords en todo tipo de tributos, pero que “para los que se preguntan si fue récord en materia de exportación, no, no lo fue, no fue porque ya sabemos lo que están haciendo, ya nos dimos cuenta”, posiblemente en referencia a la especulación que estaban realizando los principales actores de la cadena agropecuaria, pero también a las maniobras de evasión y elusión fiscal.

Los nuevos protagonistas. El informe “Complejo Oleaginoso” difundido por el Ministerio de Economía en 2012, arroja datos contundentes sobre la construcción y el gran poder de los principales actores de la cadena agrícola, cuyas tendencias no hicieron más que profundizarse a lo largo de estos últimos dos años, debido a las dificultades para establecer regulaciones públicas sobre este sector de la economía.

Sin dudas, la soja es el cultivo por excelencia, y da cuenta de este fenómeno. De acuerdo con el informe, los principales productos exportados en 2010 eran los pellets (comprimidos derivados de los granos luego de la extracción del aceite) de soja y girasol, con un 45% del total, los porotos de soja, con un 27%, y el aceite de soja, con un 23%. Si se tiene en cuenta el contexto de los últimos años, donde la soja fue el commodity que más aumentó –subiendo el precio de su tonelada de 180 dólares en el año 2000 a 300 en 2007, y a partir de allí hasta los 470 actuales, tocando picos de más de 600 en 2012–, es fácil advertir que esta tendencia hacia la sojización se intensificó.

Tomando como referencia este cultivo, el citado informe señala que las cinco primeras empresas exportadoras de granos de soja concentran el 66% de las ventas, mientras que las diez primeras dan cuenta del 96%. Estas cinco primeras empresas eran Cargill, con el 20% de las toneladas de granos de soja exportadas, Noble Grain (13%), ADM (12%), Bunge (11%), y Dreyfus (11%), aunque de acuerdo con el Ministerio de Agricultura, durante los últimos años ADM subió varios escalones, liderando en 2012 con índices similares a los de Cargill.

Se trata de empresas concentradas que, además, vieron multiplicada de forma exponencial su facturación, pues, de acuerdo con el informe, durante poco más de una década la superficie sembrada se soja creció en más de un 120%, aumentando las exportaciones del complejo oleaginoso a una tasa anual promedio del 12,6%, llegando a los 18 mil millones de dólares en 2010. Si se considera que, de acuerdo a la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) durante el 2013 se adquirieron granos por casi 23.000 millones de dólares, es fácil advertir que esta tendencia no se detuvo.

Pero las cerealeras son en rigor la punta de lanza de un entramado oligopólico, lo cual se advierte en la descripción que el informe del ministerio realiza sobre la composición de los cinco grupos anteriormente citados, en donde se puede advertir que estas cerealeras tienen injerencia no solo en las exportaciones sino en toda la cadena productiva.

La principal cerealera, el holding norteamericano Cargill, posee tres terminales portuarias propias (San Martín; Diamante; Bahía Blanca); 10 centros de acopio de granos (tres en Córdoba; dos en Sta. Fe; y cinco en Buenos Aires) y otros tantos que trabajan con exclusividad para la firma; cuatro plantas de procesamiento y comercialización de oleaginosas, aceites y subproductos. (Puerto San Martín, Quequén y Bahía Blanca); siete molinos harineros (cuatro en Buenos Aires, uno en Santa Fe; uno en La Pampa, y uno en el Chaco), y las marcas Favorita, Letizia, Rosafé, Trigoflor, Blancaflor, dos plantas frigoríficas (una en Buenos Aires, y una en Santa Fe); así como un centro productor de fertilizantes.

Otras de las principales, Bunge Argentina, del grupo norteamericano Bunge, es propietaria de cuatro plantas de producción de aceites y harinas proteicas (dos en Santa Fe, una en Córdoba y una en Buenos Aires); una planta de aceite, un puerto privado (Santa Fe, en asociación con AGD); tres terminales portuarias propias (San Martín, Ramallo y Bahía Blanca); trece centros de acopio de granos (cinco en el NOA, tres en Córdoba, tres en Santa Fe, dos en Buenos Aires), ocho centros de distribución de fertilizantes, y uno de producción y comercialización de semillas oleaginosas.

Asimismo, el grupo francés Louis Dreyfus posee dos plantas de producción de aceites y harinas proteicas (Santa Fe); tres terminales portuarias propias (Gral. Lagos; Timbúes; Bahía Blanca); 14 Centros de Acopio (uno en el NEA, tres en córdoba; tres en Santa Fe; uno en Entre Ríos; y seis en Buenos Aires). Noble Grain y ADM, en cambio, sí se han centrado en la Argentina en el negocio de la exportación.

Por eso, la concentración del sector se extiende también al procesamiento de la materia prima exportable. Sólo cinco empresas de las 37 productoras de aceite concentran cerca del 60% de la capacidad de producción. Ellas son Cargill, con el 15%, Molinos, con el 13%, Louis Dreyfus, con el12%, Bunge Argentina, con el 8%, y Vicentín, con el 6%. Un punto no menor, si se tiene en cuenta que el 75% de la producción primaria de soja es procesada industrialmente (representa el 84% de la producción total de aceites), y que nuestro país es el primer exportador mundial de aceite de soja y el segundo de aceite de girasol, detrás de Ucrania.

Especulación y evasión. La complejidad con estos actores concentrados, no solo radica en sus conductas especulativas, sino también en sus maniobras para evadir impuestos. Al contar con puertos y terminales propias, muchas de estas cerealeras tienen la facultad de eludir los controles del Estado, y así subfacturar. Las triangulaciones son otros de los mecanismos para eludir impuestos, al trasladar la utilidad generada en nuestro país a otro con menores impuestos y retenciones (o nulos, en el caso de los paraísos fiscales). Por esta razón, en 2011 la AFIP había suspendido provisoriamente del Registro de Operadores de Granos, que permite menores tasas de retención impositiva, a las firmas ADM y Cargill. También, según el organismo recaudador, el año pasado se realizaron operaciones de triangulación por unos 85.000 millones de pesos. Entre las mismas, detectaron una operación que la AFIP consideró irregular de Molinos con su filial en Chile, y tras realizar 41 allanamientos, se encontró un posible caso fraudulento por 250 millones de pesos con participación de 20 exportadoras y la firma Molino Cañuelas. Por eso, a comienzos de este año, la AFIP impuso una tasa del 0,5% a las empresas que triangulen sus exportaciones con países con los que Argentina mantiene convenios de información tributaria, y del 2% para las que lo hagan con naciones con los que no hay acuerdos.

Los protagonistas de siempre. Tal como se señaló, con su oligopolio sobre la exportación, y producción de aceites y harinas, las cerealeras han logrado un fuerte dominio sobre las variables financieras. No son, sin embargo, los únicos actores que mediante conductas especulativas pueden incidir en las cuentas públicas. En el citado informe del Ministerio de Economía, se sostiene que sobre los 73 mil productores del complejo oleaginoso, solo el 6% explica el 54% de la producción. Al igual que sucede con las cerealeras, semejante poder de mercado les otorga un rol clave en el sistema financiero. Claro está, la soja es también aquí la gran protagonista, pese a que los especialistas advierten sobre el riesgo natural y económico que representa esta “sojización”.

El 60% de la siembra es destinada a la soja, cuya superficie sembrada creció entre 2000 y 2011 en un 120%, y su producción en más del 152%, con una tendencia que, como se observa, amplia estos guarismos, quedando en escala mundial de producción sólo por debajo de Estados Unidos y Brasil. La concentración en la producción de este cultivo, se encuentra íntimamente ligada al desarrollo de los pools de siembra, mediante los cuales se realiza el arrendamiento de tierras, alquiler de maquinas, y nuevas tecnologías como las semillas transgénicas, preparadas para resistir el herbicida glifosato que destruye las malezas, así como la siembra directa que permite controlar malezas y hacer una mínima labranza para preservar el suelo.

Pero ello no implica que estas empresas hayan desplazado por su operatoria a los tradicionales terratenientes, sino que por el contrario han potenciado su incidencia. En el trabajo “Los propietarios de la tierra y las economías de escala, sustentos del paradigma sojero en la Argentina”, realizado en 2010 por el prestigioso investigador del Conicet, Flacso y la CTA, se señala que “las evidencias disponibles indican que, al igual que ocurrió en todos los paradigmas anteriores que se implantaron en el agro pampeano, en el actual sustentado en la producción de soja genéticamente modificada también reconoce al propietario como el factor decisivo en su implementación y desarrollo”, ya que “han sido, y lo siguen siendo, fundamentales porque controlan el recurso natural insustituible para la producción y, a partir de allí, las variables económicas y productivas de la empresa agropecuaria, cualquiera sea su tamaño”.

Asimismo, remarca que “la tradicional producción extensiva del agro pampeano resulta potenciada en el paradigma actual por el conjunto de factores tecnológicos y económicos que lo sustentan. Las consecuencias de una mayor influencia de las economías de escala (…) potencia la importancia de la gran propiedad en la producción pampeana, indicando que la centralidad en la producción agropecuaria es ejercida por el propietario, y por una fracción específica de ellos: los terratenientes pampeanos”.

Es en este contexto que deben entenderse las palabras del presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, cuando el 26 de mayo del año pasado reconoció ante Radio Mitre que los productores de soja liquidaban sus granos “por goteo”. Allí afirmó que “la cosecha es propiedad privada y los productores son dueños de venderla cuando quieran”, y demostró la fortaleza económica del sector agrícola al añadir que “la soja se puede mantener un año o más sin venderse”. En esas mismas declaraciones, Etchevehere señaló que en un contexto de “30% de inflación”, si se vendiese toda la cosecha de golpe, los productores sufrirían una devaluación de su dinero del 30%. El pasado jueves, planteó algo similar al afirmar que “conviene más especular con la inflación y el dólar que producir o fabricar productos”. Una lógica financiera incuestionable, sobre un contexto que no sólo las decisiones erradas del gobierno sino también las acciones de estos grandes jugadores del agro, y otros de la economía, han contribuido a crear. Y que en el caso de la Sociedad Rural, vuelve a entrar en colisión con su lema “cultivar el suelo es servir a la patria”.

26/01/2014 Posted by | Agricultura yGanadería, Economía, General, Industrias, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

LA CRISIS DE LA DERECHA LATINOAMERICANA


18dictadura

POR EMIR SADER

Este comienzo de siglo no ha sido particularmente favorable para la derecha latinoamericana. Después de haber gobernado gran parte de los países del continente por décadas seguidas – con dictaduras militares y gobiernos neoliberales, entre otros -, la derecha vive una situación de profunda debilidad política y aislamiento social en la región.

La derecha paga el precio de haber gobernado a través de dictaduras militares y/o de gobiernos neoliberales. Estuvo identificada con la ruptura con los procesos democráticos y/o con la centralidad del mercado. Pasados esos períodos, dejó de tener plataforma a proponer, cuando el modelo neoliberal se agotó y surgieron gobiernos que se proponen la superación de ese modelo.

A la vez que su gran aliado internacional, los Estados Unidos, igualmente identificado con las políticas neoliberales, además de los Tratados de Libre Comercio con ese país, también dejó de tener propuestas que hacer a los países del continente y perdió espacios en la región donde históricamente impuso su hegemonía.

El país que avanzó por la vía propuesta por el neoliberalismo, los organismos internacionales y los Estados Unidos fue México – el primero en firmar un Tratado de Libre Comercio (de América del Norte). Basta hacer un balance de lo que ha pasado con México desde entonces y lo que pasó con países que no han seguido ese camino, como los de los gobiernos progresistas, antineoliberales, del continente.

Basta constatar que México tiene más del 90% de su comercio exterior con Estados Unidos, hoy un factor recesivo y no dinamizador. México ha retrocedido desde entonces: es más violento, más concentrador de renta, más subordinado en el plano internacional, con un Estado más débil, una sociedad más fragmentada.

Mientras que los países que han optado no por Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, sino por los procesos de integración regional y el intercambio Sur-Sur, ya han logrado disminuir significativamente la desigualdad, la pobreza y la miseria, han afirmado una política externa independiente. Han expandido sus mercados internos de consumo popular mediante políticas redistributivas, en lugar de la centralidad de los ajustes fiscales.

Los resultados positivos de esas políticas en países como Bolivia, Argentina, Brasil, Venezuela, Ecuador, Uruguay, son un desafío para la derecha. En un comienzo buscaron desconocer esos avances, denunciando como ilusorios los avances sociales, atribuyéndolos a la demagogia, al uso abusivo del Estado para “comprar” apoyos populares (populismo), en base al desequilibrio de las cuentas públicas.

Hasta que, derrotados, sucesivamente, en los procesos electorales, se han dado cuenta de que esos países han cambiado y han cambiado para mejor. Pero no le queda a la derecha sino oponerse frontalmente a gobiernos que los han desalojado del gobierno y que los derrotan sistemáticamente.

Recién se pasó a promover a la Alianza para el Pacífico como la alternativa de las derechas latinoamericanas y de Estados Unidos para el continente, en oposición al Mercosur y a Unasur. Como si la salida para América Latina fuera abrirse al Pacífico.

¿Pero qué países están con esa propuesta? México, Chile, Perú, Colombia: todos con gobiernos debilitados, que presentan muy bajos índices de apoyo. Chile tendrá pronto nueva presidenta, que ya anunció que pretende bajar el perfil de la participación del país en la Alianza para el Pacifico y acercarse a los otros países del continente.

El fracaso del gobierno de Sebastián Piñera, en Chile, agotó rápidamente la nueva carta que la derecha se jugaba, la de promover empresarios de éxito en la esfera privada a gobernantes. Le queda el retorno del PRI en México, cuyo nuevo presidente ya empezó su primer año de gobierno con más rechazo que apoyo, augurando un sexenio que fracasará como fracasó el de su antecesor.

Perú, Colombia, México, tienen presidentes con muy bajo apoyo político interno, reflejando cómo sus propuestas de gobiernos se distancian tanto de países como Brasil, Ecuador, Bolivia, Uruguay, donde los gobiernos gozan de amplia popularidad y tienden a reelegirse o a elegir a sus sucesores.

Después de una década de emergencia de gobiernos nuevos, la polarización del campo político latinoamericano sigue siendo la que opone fuerzas neoliberales a fuerzas antineoliberales. La nueva forma que asumió la derecha, proponiéndose encarnar “lo nuevo”, ha envejecido prematuramente, pero insiste en sobrevivir, aun con cada vez menos apoyo. Mientas que los gobiernos posneoliberales encuentran dificultades para afirmarse en medio de un mundo donde todavía es hegemónico el neoliberalismo, más aun con la prolongada y profunda crisis de los países rectores de ese modelo. Pero claramente los gobiernos progresistas latinoamericanos representan lo nuevo, por el empuje de su crecimiento económico y, sobre todo, por su capacidad de para combatir la desigualdad, la pobreza y la miseria que siempre han aquejado a América Latina.

ALAI, 4 de diciembre de 2013.

26/01/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , , , , , , , , , | Deja un comentario

MEDIOS, PODER Y CONTRAPODER


NOVEDAD EDITORIAL DE DÊNIS DE MORAES, IGNACIO RAMONET Y PASCUAL SERRANO

Nota6

CRONICÓN.NET

Editorial Biblos de Buenos Aires acaba de publicar el libro Medios, poder y contrapoder: de la concentración monopólica a la democratización de la información, cuya autoría es de los reputados especialistas Dênis de Moraes, Ignacio Ramonet y Pascual Serrano. Su lectura es imprescindible para comprender el fenómeno de la máquina comunicacional planetaria que aplica, como bien previera el escritor británico Aldous Huxley en 1927, “todos los recursos de la ciencia para que la imbecilidad florezca”.

Este interesante trabajo bibliográfico, iniciativa del especialista en comunicación y cultura, investigador social y docente universitario de origen brasileño, Dênis de Moraes, hace un detallado análisis sobre el poder del sistema mediático en el mundo, el cual ha terminado por convertirse en un rentable negocio proveyendo un derecho humano como es el de la comunicación.

El impacto de los medios de comunicación concentrados en muy pocas manos; la explosión del periodismo en la era digital; democracia y libertad de prensa; las agencias alternativas y la realidad comunicacional en América Latina son algunos de los temas tratados en profundidad en este libro.

FORMAS Y EFECTOS DE LA COLONIZACIÓN DEL IMAGINARIO SOCIAL

En la primera parte de esta obra se examinan formas y efectos de la colonización del imaginario social por parte de los medios corporativos, a menudo con la divulgación masiva de “verdades” convenientes y rentables. Se analiza la configuración actual del sistema mediático, bajo la fuerte concentración monopólica en torno a megagrupos y dinastías familiares; las estrategias de comercialización de los bienes simbólicos; la subordinación de informaciones de interés general a ambiciones lucrativas; la retórica poco convincente de la corporaciones mediáticas a favor de la “libertad de expresión”, que oculta el deseo asumido pero no declarado de hacer prevalecer la libertad de empresa sobre las aspiraciones colectivas; la pérdida de credibilidad de la prensa y las implicaciones para la democracia.

La relación de esas problemáticas con las cuestiones focalizadas en la segunda parte del libro puede traducirse en la magistral síntesis de Edward Said: “Somos bombardeados por representaciones prefabricadas y reificadas del mundo que usurpan la conciencia y previenen la crítica democrática, y es al derrumbe y al desmantelamiento de esos objetos alienantes que, como dijo correctamente Charles Wright Mills, el trabajo del humanista intelectual debe ser dedicado”. De ahí la exigencia de una intervención consciente del pensamiento crítico en la batalla de las ideas, cuestionando los discursos hegemónicos de los medios, diciendo verdades al poder y discutiendo alternativas para modificar consensos y consentimientos sociales en los cuales se fundamenta el ejercicio de la hegemonía.

Dênis de Moraes, Ignacio Ramonet y Pascual Serrano reafirman las convicciones en otro periodismo plenamente posible, ético, plural e irreductible a la resignación y a la cooptación. Un periodismo que haga revivir la inquietud, la energía y la imaginación, y que sea capaz de motivar a tantos a elegirlo no solamente como profesión sino también como destino histórico para espíritus indomables.

EL SISTEMA MEDIÁTICO COMO VEHÍCULO ALIENANTE DEL CAPITALISMO

Una de las conclusiones a que llega De Moraes en uno de los acápites de este trabajo bibliográfico es que “en el proceso de reproducción ampliada del capitalismo, el sistema mediático desempeña un doble rol estratégico. El primero se refiere a su condición peculiar de agente discursivo de la globalización y del neoliberalismo. No solamente legitima el ideario global, sino que también lo transforma en el discurso social hegemónico, propagando valores y modos de vida que transfieren al mercado la regulación de las demandas colectivas. La doxa neoliberal procura neutralizar el pensamiento crítico, reducir el espacio para ideas alternativas y contestatarias, aunque éstas continúen manifestándose, resistiendo y reinventándose. Se trata, entonces, de una función ideológica, que consiste en “realizar la lógica del poder haciendo que las divisiones y las diferencias aparezcan como simple diversidad de las condiciones de vida de cada uno”, lo que significa “escamotear el conflicto, disimular la dominación y ocultar la presencia de lo particular, en tanto particular, dándole la apariencia de lo universal”. El segundo rol ejercido por los conglomerados de medios es el de agentes económicos. Todos figuran entre las trescientas mayores empresas no financieras del mundo31 y dominan las ramas de información y entretenimiento, con participaciones cruzadas en negocios de telecomunicaciones, informática y audiovisual, sin contar la enorme rentabilidad que obtienen con las transmisiones espectacularizadas de eventos culturales, deportivos, periodísticos, etcétera”.

“El sistema corporativo explota, con flexibilidad operacional y destreza tecnoproductiva, una gama de emprendimientos y servicios tornados convergentes y sinérgicos por la digitalización. La ejecución de tal objetivo implica la reorganización de las relaciones entre los grupos globales y públicos regionales, nacionales y locales, por intermedio de acciones de marketing que favorecen una oferta más heterogénea de productos, en consonancia con dinámicas estratificadas y desterritorializadas de consumo. La exacerbada competitividad obliga a los gigantes empresariales a promover hibridaciones con trazos característicos de países y regiones, con el propósito de ajustarse a demandas de clientelas específicas. Pero es preciso insistir en que esas eventuales mezclas con peculiaridades locales, regionales y nacionales, cuando se incorporan a productos y programaciones, se hacen a partir de criterios exclusivos de los grupos mediáticos, generalmente basados en investigaciones cualitativas de mercado”.

LOS AUTORES

Dênis de Moraes es doctor en Comunicación y Cultura por la Universidad Federal de Río de Janeiro, profesor del Departamento de Estudios Culturales y Medios de la Universidad Federal Fluminense e investigador del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico y de la Fundación Carlos Chagas Filho de Fomento a la Investigación del Estado de Río de Janeiro, en Brasil. Autor de La cruzada de los medios en América Latina: gobiernos progresistas y políticas de comunicación (2011), Mutaciones de lo visible: comunicación y procesos culturales en la era digital (2010), Sociedad mediatizada (2007), Cultura mediática y poder mundial (2006) y Por otra comunicación (2005).
Ignacio Ramonet es doctor en Semiología e Historia de la Cultura por la École des Hautes Études en Sciences Sociales y profesor emérito de la Université Denis-Diderot (París-VII), en Francia. Desde 1990 hasta 2008 fue director del mensuario Le Monde Diplomatique y actualmente dirige la edición española de la misma publicación. Autor de Hugo Chávez. Mi primera vida (2013), La explosión del periodismo: internet pone en jaque a los medios tradicionales (2011), Fidel Castro, biografía a dos voces (2006) y La tiranía de la comunicación (1998).
Pascual Serrano es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y dirige el portal Rebelión.org, en España. Fue asesor editorial del canal multiestatal latinoamericano Telesur. Autor de La comunicación jibarizada. Cómo la tecnología ha cambiado nuestras mentes (2013), Periodismo canalla: los medios contra la información (2012), Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryzard Kapuscinski, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa (2011) y Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo (2009).
Diciembre de 2013.

26/01/2014 Posted by | Economía, Educación, General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Salud, Uncategorized | , , , | Deja un comentario