America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Palabras de Vìctor Hugo Morales a sus oyentes!!


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Hace un mes. Parece un siglo. Se preguntaran que pasará conmigo. No lo sé.

Hace un mes del despido intempestivo de Radio Continental. Los detalles son conocidos.
Un mes sin “La Mañana”.
Se preguntarán que pasará conmigo. No lo sé.
El mejor ofrecimiento de trabajo era de un canal.
Los vaivenes de la pauta y, sobre todo los pagos retenidos por el gobierno, deben estar jugando en contra.
El operador del macrismo dentro del canal, tipo fuerte-la fortaleza del contacto con el gobierno- consiguió cobros y promesas.
Las empresas están en eso. Mi frustración fue grande porque además, quien encaró la conversación, fuera de Buenos Aires, en ámbito que blindaba la importancia de la charla, al cabo de casi un mes no volvió a llamar.
Es probable que la interna derrumbara su propósito, generoso conmigo pero con dificultades ante esa realidad económica. Ganó el operador de adentro.
Gana el gobierno en su vigilancia, premios y castigos. Nada más advertir que si no se cumple me pueden convocar, los apura en el trámite.
Una radio fuerte me pregunto a través de los comentaristas si yo escucharía una oferta para relatar. Toda mi vida escuche las ofertas, aun sí sabía que la respuesta sería negativa porque es la forma de saber dónde uno está parado.
El interés del mercado algo nos dice.
Pasaron los días, y el canal dueño de esa radio arregló tener también a River y/o a Boca con el Fútbol para Todos (esa estafa colosal del gobierno de Macri: el Estado-paga todo, como un gil, pero le da a Magnetto, y para disimular a otros, las mejores trasmisiones por el 10 por ciento de lo que paga el Estado) por lo que infiero que ese fue el motivo por el que nunca más llamaron. Pero aquí no tengo evidencias. Quizás fue un intento aislado del colega. Y la empresa lo disuadió por otros motivos. Pero justo en esos días, todo el futbol se arregló por tele.
Una radio por el fútbol llamó y pidió cotización. Ahí anda en el aire. Debo haber pedido mucho. Todavía no me siento en liquidación. Más adelante se verá. Otra emisora se conectó, pensando en “La Mañana”, pero por lo que cuento más adelante el tema se hace difícil, aunque es gente que me gusta.
Antes quiero contarles que fui a relatar a Ecuador. Radio Huancavilca de Guayaquil. Era un partido amistoso pero relaté como si estuviera dando una prueba. No conocía a un sólo jugador, salvo Ronaldinho, que era invitado especial, como yo, pero bastante más especial. Estuve los 45 minutos sin fallar un solo jugador. Cuando estaba en el aeropuerto de Quito, ya de vuelta, el dueño de la radio me llamó y me pidió que me pusiese un chip en la cabeza para reservar el mes de junio, porque les gustaría contratarme para que les relate la Copa América. Quizás lo hizo para acariciarme el ego.
Pero volviendo a Buenos Aires, lo que les digo es que fantaseo con comprar un espacio en Radio Madre.
Eso me permitiría armar una trasmisión de fútbol con los que echaron como corolario de mi desafuero de la emisora en la que trabajaba. Pero la radio sale con algunas dificultades al aire. Se proponen arreglarlo. Si así fuera sería una oportunidad que en lo simbólico me atrae, me tira.
De lo contrario prefiero que los que me dicen que me extrañan, me extrañen.
Los que se olviden no harán otra cosa que cumplir con lo humano de la conducta.
Mucho más me importa que recuerden la estafa que se ha cometido en nombre de la democracia. Cada vez que vean el futbol fuera de la TV Pública, pero pagado por el Estado, díganle ladrones. Miren la pantalla y piensen la palabra. La estafa brutal de Clarín, la adulteración de la democracia.
En ese sentido, sigo cuando puedo con las charlas para denunciarlos. Al Gobierno, a Lombardi, que dijo “que lindo…” a los que se roban todo ante la mirada atónita de ustedes y la complicidad de otros.
Gracias al Colectivo el Faro que hacen memoria en lugar emblemático de Mar del Plata y me conmovieron el jueves 4 de febrero. A los amigos de las RCT de Chapadmalal -elijan ese lugar para el descanso, es único- y a la gente de Merlo, de La Colonial, que tampoco podré olvidar.
Hace un mes. Parece un siglo. Los echo de menos.
Gracias siempre.
Víctor Hugo

11/02/2016 Posted by | Censura, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , | 2 comentarios

Macri y su neoliberalismo plus – Alfredo Serrano Mancilla


Macri y su neoliberalismo plus

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Alfredo Serrano Mancilla
Rebelión

Mil por ciento de rentabilidad. Es la versión plus del neoliberalismo. Es lo que Macri propone al mundo en contra del pueblo argentino. Una gran llamada al capital financiero. La oferta es insuperable. El neoliberalismo logró superar la tasa de ganancia del capitalismo industrial gracias a la financiarización de la economía. Además, sin necesidad de bregar con trabajadores. El sueño para el capital privado. Ganar mucho sin obligación laboral. Sin base material equivalente. El neoliberalismo forjó así un nuevo mundo económico: especulativo, improductivo, ocioso.
Luego de una década, llega Macri y lo rescata, lo ensalza. Es más, lo encumbra hasta la cúspide de la nueva pirámide económica para Argentina. Una nueva estructura a medida para el capital financiero internacional. Solo necesitó cinco días en Nueva York para negociar el pago con dos fondos buitres: Montreux Partners y Dart Management. El principal carroñero de todos aún no da su brazo a torcer. Elliott Management, de Paul Singer, quiere más. Veremos. Macri siempre puede ser más generoso con el capital. Lo del pueblo argentino ya es otra cosa.

Ante tanta generosidad, lo normal sería la adhesión de la totalidad de los litigantes con sentencias favorables del juez estadounidense Griesa. Serían casi 7.000 millones de dólares en efectivo que el Estado argentino debería soltar de sus arcas públicas. Si le sumamos los otros acuerdos con los bonistas y lobbistas italianos, el desembolso ascendería a 8.100 millones de dólares. Lo que va para uno no puede ir para otro. Lección presupuestaria básica. Macri aboga por la reciprocidad: apostar por aquellos que apostaron por él. Fuera queda cualquier posibilidad de destinar ese platal a la educación pública, a programas sociales de vivienda, a políticas de ciencia y tecnología, a reindustrialización. El neoliberalismo a lo Macri no entiende nada de economía real.

No hay magia para esta ecuación de economía política. La respuesta está en la deuda externa, o mejor dicho, la deuda eterna. Se paga para tener acceso al mercado financiero internacional. Pero se va al mercado financiero internacional para pagar. Un gran circulo vicioso neoliberal. Macri, en tan poco tiempo, ha comenzado a demostrar grandes dotes para subirse a este carrusel. Lo hizo desde sus primeros pasos como Presidente. Prometió que había dólares para todas y todos. Pero que tenía que salir a buscarlos afuera. Porque adentro, mejor dejar tranquilos a los dueños del campo. Que hagan lo que quieran con los dólares: que liquiden cuando mejor les venga, que devalúen si así les conviene. La salida neoliberal es siempre la misma, la que viene de afuera. Se fue de gira a pedir prestado dólares a la gran banca privada internacional (JP Morgan, Deutsche Bank, Citibank, HSBC, Goldman Sachs). Tampoco logró tanto como quiso. Tuvo que, por ahora, activar lo mismo que había criticado anteriormente: el swap con China (3086 millones de dólares). Pero en vez de ser usado para desarrollo interno, tal como estaba previsto, se dedicó a eso que llaman “liberalización” en el acceso al dólar. Otra paradoja. Una más. Liberar adentro para quedar atrapado por fuera. Otra fiesta que le costará caro al pueblo argentino: más deuda externa, más deuda eterna.

Macri desea erigirse como el nuevo adalid de la new age neoliberal. Confía en que luego le llegará algún Premio Nobel de Economía, o de la Paz. Cualquiera sabe. Por el momento, Lagarde, desde el FMI, ya lo ha reconocido por sus esfuerzos. No es para menos. Recortes en el sector público, tarifazo de la luz; se viene otro para el gas. La devaluación sigue en marcha: la del tipo de cambio, pero también la salarial.

Macri no debería hablar más de la mano invisible del mercado. Su neoliberalismo plus es demasiado visible.

Alfredo Serrano Mancilla. CELAG

Rebelión

10/02/2016 Posted by | Economía, General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | Deja un comentario

Una carta de Adriàn Paenza a los votantes de Macri


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Adriàn Paenza: No te alcanzó. Fueron presos varios milicos y no te alcanzó. Te devolvieron 118 nietos, pero no te alcanzó. Te devolvieron el Carnaval y no te alcanzó. Te devolvieron Aerolíneas y no te alcanzó. Te devolvieron YPF y no te alcanzó. Te devolvieron los trenes y no te alcanzó. Te devolvieron el agua (AYSA) y no te alcanzó. Te pudiste comprar una moto, o un autito, o una casita en el mejor de los casos y no te alcanzó. Llenaste el pasaporte de sellitos y no te alcanzó. Compraste uno o dos plasmitas (de esos que tienen el calco “Fabricado en Tierra del Fuego” no te alcanzó. Tenés cada vez más laburo y no te alcanzó. Si tenés suerte te podés dar el lujo de laburar de lo que te gusta, pero tampoco te alcanza.

Te jubilaron y te aumentaron la jubilación dos veces por año (puede ser que no te alcance pero contra el 13% menos de la Bullrich y las marchas de tooodos los miércoles noventosos, no me digas que no estás en Disney). Te dieron una netbook, Tecnópolis, Canal Encuentro, Paka-Paka, cultura por todos lados y no te alcanzó. Te colgaron arriba del marote dos satélites made in Argentina, pero no te alcanzó. Te pasaron toooodos los partidos gratis y en hd y no te alcanzó (si, con tus impuestos).

Te dieron una Asignación Universal por Hijo, el matrimonio igualitario, la ley de Identidad de Género, la de Empleadas Domésticas y creeme que puedo seguir un rato largo, pero no te alcanzó. Te lo cantó El Indio, La Renga, Charly, Fito, León y una lista interminable de artistas a los que seguiste y admiraste toda tu vida, pero no te alcanzó (seguramente están todos pagos). Te metieron en el balero que todo es una mierda y compraste como loco.

Te inyectaste cuantas dosis de mierda diaria estuvo al alcance de tu control remoto, pero eso parece que tampoco te alcanzó porque siempre querés meterte un poco más. Te hiciste eco de cuanta denuncia de corrupción te zumbaba en el oído y terminaste votando a un tipo procesado que jamás te dio una propuesta concreta ni te blanqueó con quién iba a formar su dream team, pero a vos no te importó porque todo lo otro no te alcanza. Te lo avisó la extrema derecha con Cecilia Pando a la cabeza, pero vos preferís no saber bien quién es. También te avisó Cavallo, Duhalde, Melconian, Sturzenegger, Prat Gay (si, el que zafó casi un palo verde del corralito y dijo horrorizado que podía llegar a gobernar un santiagueño), pero a vos no te alcanzó.

Comprás eso de “pobreza cero” como si fuese una promo de super y vos viste cómo los muchachos de Mauricio fajaban a la gente sin techo que paraba en la Plaza Almagro hace un par de años, pero no te alcanzó. Hoy te ponen a Macri, ayer fue a De La Rúa, antes de ayer a Menem y en cuatro años te pondrán otro títere, pero a vos tampoco te alcanzó y seguís consumiendo el mismo veneno desde hace más de 40 años (como verás, los del clarinete son los únicos que siempre están y pisan fuerte).

Tenés internet para seguir proyectos de ley (y cómo se votan), canales transmitiendo en vivo desde el Senado para vigilarlos de cerca (como para darte cuenta quién se sienta a debatir y quién te está tomando por pelotudo hablándote de falta de diálogo) pero obviamente no te alcanzó y preferís que el humo del choripan te tape el bosque. Tuviste 12 años para darte cuenta de al menos alguna de todas estas cosas, pero no te alcanzó. Qué te voy a decir? Si no te interesa ni lo que se hizo ni lo que falta hacer… por más título que le pongan, ustedes no cambian más…….ADRIAN PAENZA

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09/02/2016 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | 36 comentarios

El Nobel Stiglitz, preocupado por las políticas de Macri


Perspectivas inciertas en Argentina

El Premio Nobel de Economía y su principal colaborador en relación a la temática argentina explican en esta nota exclusiva el porqué de su preocupación por las primeras medidas tomadas por el gobierno de Macri.

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Escribir una leyenda

 Por Martín Guzmán * y

Joseph Stiglitz **

La elección de Mauricio Macri como presidente de Argentina puso fin a doce años de gobiernos liderados por el matrimonio Néstor Kirchner y Cristina Fernández. El nuevo gobierno hereda un país que está cerca de una crisis de balanza de pagos, explicada en parte por el deterioro de las condiciones externas, y en parte por un mal manejo de la macroeconomía en los últimos años, especialmente desde 2011. Al mismo tiempo, el nuevo gobierno recibe un escenario considerablemente menos dramático que el que Kirchner había heredado en 2003.

El experimento de la década anterior que siguió las prescripciones del Consenso de Washington (caracterizado por una liberalización de las relaciones comerciales y financieras y la privatización de las empresas públicas), por el que país se convirtió en el alumno predilecto del FMI, combinado con el experimento de la Convertibilidad, terminó en desastre. Al momento en que Kirchner asumió la presidencia, el país acababa de experimentar la crisis económica y social más severa de su historia. El desempleo, la desigualdad y la pobreza habían alcanzado valores record. La desindustrialización y la debilidad del sistema educativo no presagiaban nada bueno para el futuro.

El período que siguió a la devaluación y el default mostró una recuperación espectacular. En una economía que estaba severamente restringida por la demanda, el país siguió un conjunto de políticas que condujeron a reducciones sustanciales en los niveles de desempleo, pobreza y desigualdad. También llevó a cabo una profunda reestructuración de la deuda que contribuyó en gran medida a la recuperación de la sostenibilidad macroeconómica. El tipo de cambio real más competitivo estableció las condiciones para la reindustrialización, lo que a su vez condujo a la creación de empleo para una buena parte de la población que había sido excluida del mercado laboral en la década previa. Las condiciones internacionales en que se llevó a cabo este esquema de políticas eran favorables. Como resultado, el PBI creció en promedio más que 8 por ciento por año durante el período 2003-2008.

Durante la primera presidencia de Fernández, el país navegó la crisis financiera internacional con relativo éxito. Pero a partir de 2011, el curso de políticas no se adaptó a las nuevas circunstancias, en las que sectores clave ya no estaban restringidos por la demanda. En lugar de diseñar de forma cuidadosa políticas macro y micro para favorecer un incremento consistente de la oferta y la demanda, las políticas estuvieron principalmente inclinadas a empujar la demanda en un contexto que ya no era puramente keynesiano. De modo que la demanda creció, pero la oferta no acompañó. Algunos sectores (particularmente importante, el sector de energía) experimentaron cuellos de botella. Las presiones inflacionarias se intensificaron (con la intervención política en el Indec, los reportes oficiales se tornaron no creíbles, pero todas las estimaciones sugieren que la inflación anual era superior al 20 por ciento antes de la devaluación de Macri). El tipo de cambio real se continuó apreciando, dañando la estrategia de desarrollo que el país había seguido desde 2003. Las exportaciones y la actividad real se estancaron. La no sorpresiva huida de capitales y el deterioro de la balanza comercial fueron atacados con una variedad de controles sobre el tipo de cambio y las exportaciones. Pero la caída en las reservas no se detuvo.

El país había seguido una política exitosa de reducción de deuda (incluyendo el repago de toda la deuda con el FMI, un acto que incrementó la autonomía del país) y logró sostener esta política aún cuando la economía se estaba deteriorando. Pero los superávits fiscales de la época de la administración de Néstor Kirchner se convirtieron en déficits significativos.

El final del gobierno de Fernández encuentra a un país con un record mixto: mejoras significativas para la vida de muchos, una distribución del ingreso más igualitaria, una economía cercana al pleno empleo, un ratio de deuda sobre producto históricamente bajo, pero un equilibrio externo deteriorado que amenaza con revertir parte de ese progreso.

Las nuevas políticas deben apuntar a restablecer la “consistencia” macroeconómica, resolviendo los desequilibrios externos y fiscales y reduciendo la inflación, sin deshacer el progreso que ha sido alcanzado durante la última década. Durante las primeras semanas del gobierno de Macri se tomaron decisiones rápidas e importantes; los impuestos a la exportación de commodities fueron eliminados o reducidos, y también se eliminaron los controles al tipo de cambio. Lo último significó una devaluación del peso con respecto al dólar de alrededor del 35 por ciento.

Cualquier curso de acción (incluyendo no hacer nada) es riesgoso en el contexto actual. Hay cuatro riesgos que sobresalen: (i) la aceleración de la inflación; (ii) un empeoramiento de la balanza comercial, o un deterioro de la ya precaria posición de las reservas internacionales; (iii) marcados incrementos en la desigualdad; y (iv) las respuestas a la inflación o a la pérdida de reservas podrían, a su vez, llevar al peor de los mundos posibles: la estanflación (recesión con inflación).

Hay varias incertidumbres asociadas a las decisiones recientes. Las cuatro principales son (a) la proporción de la devaluación que se traspasará a los precios que pagan los consumidores locales; (b) la respuesta de las exportaciones y las importaciones a las nuevas condiciones; (c) la respuesta de la inversión extranjera al nuevo ambiente; (d) el acceso a un “préstamo puente”, que depende en parte de si hay un arreglo (y en qué términos) con los fondos buitre, algo que debe ser aprobado por el Congreso.

Los ganadores inmediatos de las recientes medidas son los exportadores de bienes agrícolas y otros commodities, que recibirán mucho más por lo que venden. Si la devaluación no intensificase las presiones inflacionarias (como la mayoría en el directorio del BCRA cree), entonces conduciría a restaurar la competitividad sin caídas en los salarios reales. Pero esta forma de pensar es demasiado ilusa.

Si la reducción en los impuestos a las exportaciones y la devaluación se trasladan a mayores precios domésticos para los bienes que se exportan e importan, los salarios reales caerán. Los trabajadores demandarán mayores incrementos salariales, y la inflación se acelerará. El Banco Central presumiblemente intentaría moderar estas nuevas presiones inflacionarias vía incrementos de las tasas de interés. Si esto se hace con cuidado, podría enfriar la demanda solo lo suficiente como para restaurar una apariencia de equilibrio macroeconómico. Aún así, el desempleo crecería en los sectores en los que no hay cuellos de botella. Lo más probable es que el desempleo crezca y la inflación sea solo parcialmente contenida; la economía experimentaría una estanflación.

Si el Banco Central responde de forma excesivamente agresiva, en la búsqueda de restaurar la confianza en los mercados de que hará lo que sea necesario para contener la inflación, podría crear una recesión que afectaría con más severidad a los pobres y más vulnerables. Establecer un régimen de metas de inflación (lo que el Gobierno anunció que hará) hace que este escenario sea más probable.

Y la transmisión de la devaluación a precios puede ir más allá de los bienes que se comercian internacionalmente. Argentina es una economía con una larga historia de inestabilidad de precios relativos, en la que el dólar estadounidense es frecuentemente la moneda de referencia para la fijación de precios también de los bienes que no se comercian internacionalmente. Si el traspaso se extiende a los precios de esos bienes y servicios, las presiones inflacionarias serán aún mayores. Muchos pensamos que ésta es la hipótesis más sensata.

Los optimistas piensan que el nuevo régimen de políticas conducirá a un influjo de inversión externa productiva, que habrá una resolución “justa” con los fondos buitre que abrirá el acceso a los mercados de crédito internacionales para que Argentina consiga el financiamiento que le permita lidiar con cualquier brecha de divisas que enfrente, y que el ajuste del tipo de cambio que ya ha ocurrido (combinado con una gran liquidación de exportaciones que estaba a la espera de una devaluación de una “única vez” en la moneda nacional) será suficiente para resolver el problema de las reservas.

Los pesimistas, mirando el estancamiento global, y la recesión en el vecino Brasil, son menos optimistas sobre las posibilidades de que haya entradas de divisas a esa escala. Les preocupa que, especialmente con un traspaso alto de los costos a los precios, habrá una necesidad de nuevas devaluaciones; y el reconocimiento de esto por parte de los exportadores podría dilatar las liquidaciones de stocks. Y tampoco es obvio que haya un acuerdo posible para el problema de la deuda que sea aceptable tanto para la sociedad argentina como para los fondos buitre (aunque la sugerencia reciente del ministro de Economía de no pagar los intereses que reclaman los fondos buitre es un punto de partida razonable para llegar a un acuerdo). En general, restaurar el crecimiento requerirá no solamente inversión externa directa, sino más inversión pública, en educación, infraestructura y conocimiento.

Las acciones iniciales del Gobierno, aún cuando sean entendibles desde una perspectiva política, son preocupantes. En particular, la reducción de los impuestos a las exportaciones es una gran transferencia de riqueza hacia los ricos, a expensas de un gran costo para los trabajadores. Cualquiera que sean los beneficios en términos de eficiencia, las consecuencias distributivas y las implicancias para el desarrollo de esta medida no pueden ser ignoradas. Argentina y el mundo esperan a ver cómo el Gobierno hará para compensar esos efectos.

Las recientes políticas económicas parecen descansar sobre supuestos controversiales sobre cómo la devaluación afectará a los precios domésticos y cómo la inversión responderá a los nuevos precios relativos y a un conjunto de políticas nuevas que están más determinadas por el mercado. Pero si esos supuestos no se ajustan a la realidad, el Gobierno tendrá que reaccionar rápidamente, interviniendo para evitar los posibles efectos recesivos así como los incrementos en la desigualdad y en la pobreza. De otro modo, las promesas de desarrollo inclusivo se volverán un sueño lejano.

* Economista – Investigador de la Universidad de Columbia, EE.UU., del IIEP-Baires (UBA Conicet) y profesor adjunto de la UNLP.

** Economista estadounidense, profesor de la Universidad de Columbia. Recibió el Premio Nobel de Economía en 2001. Fue vicepresidente del Banco Mundial y presidente del Consejo de Asesores Económicos de Estados Unidos durante la presidencia de Bill Clinton.

El artículo, publicado en exclusivo por Página/12, es una versión extendida y traducida del texto publicado por los economistas en el sitio web de Project Syndicate el 29 de enero, bajo el título “Argentina’s Uncertain Perspectives”.

07/02/2016 Posted by | Economía, Educación, General, Industrias, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | 1 comentario

SOBRE LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL – Carta Abierta del exministro de la Corte Raúl Zaffaroni


En sólo 50 días de gestión, el gobierno macrista recibió críticas de diversos sectores. En este caso Raúl Zaffaroni mediante una carta nos hace reflexionar sobre nuestro presente y pasado.

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Texto de la Carta Abierta

La situación del país es insólita, pero en modo alguno desesperante: el campo popular superó momentos mucho peores. Además, toda Latinoamérica sufre esta etapa avanzada del colonialismo corporativo. Por suerte, frente a las horribles tragedias de nuestros hermanos, hasta el presente no llevamos la peor parte ni mucho menos.

No obstante, no dramatizar no significa subestimar el panorama argentino actual, que es de caos institucional (gobierno por decretos-leyes, incluso en materia penal y tributaria; despidos masivos e indiscriminados de funcionarios; distribución centralizante de la coparticipación federal; designación de jueces supremos por decreto; clarísima usurpación de competencias del Congreso; amenaza a la autonomía del Ministerio Público; desbaratamiento del AFSCA; supresión de toda disidencia en los medios de comunicación; endeudamiento e inflación; devaluación acelerada del salario real; extorsión manifiesta al sindicalismo; y un largo etcétera).

El Poder Judicial complica más las cosas: los jueces cercanos al campo popular son estigmatizados como militantes ; los que consienten y legitiman el caos institucional, son los imparciales o políticamente impolutos. En poco tiempo se acentuará el desprestigio del Poder Judicial, cuyo grueso lo compone una masa silenciosa que, dentro de todo, hace bastante bien las cosas. Es muy posible que en el futuro sea el chivo expiatorio, sobre el que recaiga la totalidad de la responsabilidad de este caos institucional.

Si bien las cuestiones institucionales no provocan movilizaciones masivas, las tropelías institucionales preanuncian siempre atropellos de otro orden que, por otra parte, se advierten discursivamente sin tapujos. A este caos institucional se suma la torpeza política, con una tónica general que no puede menos que recordar la prepotencia de la revolución fusiladora. La prisión de Milagro Sala es ordenada por una justicia manipulada impúdicamente con tal grado de descaro, que ni siquiera al recordado Menem se le pudo achacar.

No se trata sino de una clarísima muestra de grosería política revanchista. Al escándalo de pretender que la protesta configura sedición, se suma el injustificado requerimiento previo de fuerzas federales que ha costado 43 vidas. (En perspectiva regional no es descabellado calcular 43 + 43 = 86, pues tanto a los normalistas de Ayotzinapa como a nuestros gendarmes los podemos poner a la cuenta de los virreinatos del colonialismo avanzado). El papelón internacional de la Argentina con este caso es considerable y nos afecta a todos los ciudadanos.

La exigencia transnacional de intervención de Fuerzas Armadas con pretexto de combate al narcotráfico, conforme a la experiencia regional, pone en riesgo la Defensa Nacional, pero implica también una intimidación pública, de la que forma parte el renacimiento de procedimientos policiales archivados hace años. Torpeza política, control de medios, movilización de fuerzas federales, riesgo para las Fuerzas Armadas de la Nación, intimidación pública, manipulación judicial y caos institucional generalizado, forman un cocktail de alto y peligroso poder embriagante, debilitante de frenos inhibitorios. Frente a esto, muchos ciudadanos –y en particular los más jóvenes- preguntan: ¿Qué podemos hacer? ¿Qué debemos hacer?

No soy la persona indicada para proporcionar esa respuesta, dado que no es jurídica ni institucional, sino política y, por ende, esa naturaleza indica que deben proporcionarla los políticos. Pero los políticos del campo popular aún están shockeados. No saben bien qué hicieron mal. Creo que no han hecho nada demasiado mal; quizá no admitieron que algunas tazas molestas se podían reacomodar en el armario. No contaron con la versión local de monopolio mediático propio de nuestra región (no tolerado por ninguna de las democracias del mundo desarrollado) y que, como parte de las corporaciones transnacionales, aprovecharía ese flanco para estafar a alguna gente, haciéndole creer que el cambio se limitaría a remover algunas tazas de una posición que les resultaba antipática. El error táctico fue no moverse con la rapidez necesaria para mostrar que no venían a cambiar de posición las tacitas, sino a romper el armario.

Pero nuestros políticos parece que comienzan a reaccionar, como crecientemente se les reclama; la reunión de gobernadores es prometedora. En breve volverán a ser protagónicos si dejan de pasarse facturas y postergan el internismo, que es el cáncer de los partidos del campo popular, como lo demuestra el espejo del radicalismo.

Sería suicida distraerse con el internismo y alejarse del Pueblo, pues pelearían por un armazón vacío: toda estrategia y táctica popular debe priorizar la respuesta al Pueblo. Pero en tanto terminen de salir del estupor y asuman la función natural de conducción y orientación, debe primar la prudencia. Nuestro Pueblo no está indefenso. La pretensión de una construcción mediática de realidad única, está condenada al fracaso. La tecnología comunicacional actual no es la de 1955 ni la de 1976. Además, no faltará en el propio campo mediático empresarial quien aproveche la demanda de al menos el 50% del mercado: si medio mercado (con perspectivas de aumentar) demanda galletitas, alguien las ofrece.

Las plazas no cesarán; en este caso no es verdad que la gente se cansa. Las cesantías masivas en la administración de miles de funcionarios, los convierte mecánicamente en militantes. Y dentro de escasos meses se sumarán las otras víctimas de este descalabro de concentración de riqueza y de crecimiento de lo único que harán crecer: el coeficiente de Gini, o sea la desigualdad social.

Esa militancia necesita conducción, orientación y también contención de los políticos, ante todo porque debemos cuidar la vida de nuestra gente. Deben conducir porque debe contenerse a cualquiera que se descontrole y detectar a los provocadores. Ni la menor violencia debe salir del campo popular, porque la están esperando para reprimir, y para la represión son todavía más torpes que en lo político, que es decir. No debe olvidarse que la violencia nunca fue propia del campo popular, sino de sus enemigos : los sucesivos virreinatos destrozaron la modesta vivienda de Yrigoyen, anularon la elecciones de Pueyrredón-Guido, fusilaron en las dictaduras de 1930 y 1955, derogaron una Constitución por bando militar, convocaron a una Constituyente sin Congreso, bombardearon la Ciudad de Buenos Aires y ametrallaron a los trabajadores, destituyeron jueces masivamente, sancionaron el decreto 4161, proscribieron partidos mayoritarios, impusieron penas validas del estado de sitio, anularon las elecciones de 1962, encarcelaron a presidentes electos por voto popular, sometieron civiles a juicios militares, asesinaron y desaparecieron a decenas de miles de personas, robaron bebés, se autoamnistiaron, y hoy provocan el caos institucional.

A toda costa se debe impedir cualquier pretexto que permita legitimar la represión. La protesta debe canalizarse orgánicamente, con conducción y contención, agotando todas las medidas legales, ocupando todos los espacios de libertad que tenemos por ley y Constitución. La lucha no violenta es de valientes, no de timoratos ni medrosos, porque no evita la violencia de los otros, sino que la deja en descubierto y los deslegitima y debilita. Se trata de la vieja técnica oriental: la defensa consiste en usar la fuerza del contrincante para debilitarlo.

Los defensores de la violencia suelen ironizar respecto de Gandhi, recordando que los ingleses victimizaron a miles de personas en la India, que luchaban pacíficamente. La idealización de la violencia, en la que se nos educa desde niños, les impide calcular el tiempo que hubiese durado y los millones que hubiesen perecido si la lucha por la independencia de la India hubiese sido violenta. ¿O se olvidan que los colonialismos son impiedosos? Pero la lucha contra el caos requiere orden y organización: La organización vence al tiempo, decía Perón. Es menester conducción y organización, para que todo ciudadano, dentro de sus posibilidades, se convierta en creativo, en pensador, en jurista, en difusor, en síntesis, en político. En breve serán pocos los que digan Yo no entiendo ni quiero saber de política. La política es el gobierno de la polis, y a poco andar -y por el camino que adopta este virreinato- todo ciudadano se dará cuenta de que quienes fomentan la antipolítica y se proclaman apolíticos, en realidad quieren ejercer el monopolio de la política, o sea, del gobierno; más que nunca su torpeza va mostrando una opción bien férrea : o nos gobernamos nosotros o nos gobiernan otros. Insisto en que no soy la persona indicada, pero de momento me permito sugerir:

(a) Nada de violencia.

(b) Ocupación de todos los espacios legales y constitucionales para reclamar, denunciar y protestar.

(c) No asumir ningún riesgo inútil.

(d) Reclamar de los políticos que despierten de su schock.

(e) Contención de quien se descontrole y separación urgente de los provocadores.

(f) Utilización de todos los espacios de comunicación.

(g) Postergación de todo internismo.

(h) Privilegio de la función de conducción y orientación popular.

(i) Generosidad con los errores ajenos y corrección de los propios.

(j) La fuerza se vence usando las neuronas, o sea, lo que a la fuerza le falta: la razón.

Hace muchos años, había un busto de Evita en la columnata de entrada al Cementerio de la Chacarita. La dictadura de 1955 lo retiró. El día de difuntos, la gente pasaba y cada uno dejaba una flor en el lugar en que había estado el busto, hasta que se formó una montaña de flores. Aprendamos la lección popular: enterremos la prepotencia del caos institucional bajo una montaña de flores.

Raúl Zaffaroni

Diario Registrado

02/02/2016 Posted by | General, Justicia, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , | 2 comentarios