America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

La Presidenta


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16/08/2015 Posted by | General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | | 2 comentarios

Elecciones en América latina Por Emir Sader


Elecciones en América latina

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Por Emir Sader
Los escenarios electorales se repiten de forma muy similar en los países de gobiernos posneoliberales de América latina: a las candidaturas de los gobiernos se oponen siempre candidaturas de derecha. Aquéllas cuentan con las políticas sociales redistributivas, éstas con el monopolio privado de los medios de comunicación. Una toca a las condiciones de vida de la gran mayoría, la otra intenta tocar la conciencia de la gente.

No hay ninguna duda de que los gobiernos de Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia y Ecuador han mejorado de manera sustancial las condiciones de vida de las personas. La redistribución de renta, la disminución de las desigualdades, el aumento de las posibilidades de que las personas puedan encontrar formas dignas de supervivencia: todo apunta a esa dirección, que no es negada ni siquiera por la oposición.

Pero nadie tampoco niega el rol de los medios de comunicación privados, que se han vuelto, hace tiempo, el partido político de la derecha. Así, a menudo las campañas electorales miden los resultados de las políticas sociales en contra de la eficacia de los medios de comunicación.

La efectividad de las políticas sociales va creando un consenso entre quienes suelen votar masivamente por los candidatos de estos gobiernos, en que ven los méritos de esas políticas y de la perspectiva de su continuación. Las capas medias de las grandes ciudades son el blanco privilegiado de las campañas de los medios privados de comunicación, los cuales concentran su accionar en la difusión de la idea de que sus países andan mal, que los gobiernos eligieron el camino equivocado, que los Estados cobran demasiados impuestos, que son corruptos, que deberían restringir sus espacios en función de las iniciativas privadas, que no respetan la libertad de prensa, etcétera.

Así como las políticas sociales de los gobiernos posneoliberales son muy similares, las campañas de los medios de comunicación monopolistas parecen realizadas por una misma empresa privada, ya que son igualitas.

Si los gobiernos tienen problemas actualmente, las alternativas se ubican a su derecha y no a su izquierda. Los candidatos de la oposición –sea en Ecuador o en Venezuela, en Bolivia o en Brasil, en Argentina o en Uruguay – son los mismos de siempre, a veces hijos de los de siempre. La novedad está en que a veces dicen que van a mantener políticas de los actuales gobiernos. Esto sucede cuando se dan cuenta de que la gente puede querer adecuaciones, pero en el marco de la continuidad de las políticas actuales. Hacen como que van a mantener los avances sociales, pero cuando tienen que revelar su política económica y/o sus futuros ministros de economía, en caso de que ganaran –o alguien lo revela–, se ve que las políticas sociales actuales son absolutamente incompatibles con los enunciados básicos de los personeros conspicuos que asesoran los candidatos de la oposición.

El poder de los medios privados de comunicación da a la derecha un fuerte poder desestabilizador, al valerse de campañas de terrorismo económico, de denuncismo de supuestos escándalos del gobierno, quitando energías y poder de acción de los gobiernos. Pero esa misma derecha se muestra incapaz de generar candidatos y plataformas vencedoras en las elecciones, entonces tienen que apelar a esquemas golpistas para intentar romper la continuidad de los gobiernos progresistas. El esquema es similar en países como Venezuela, Ecuador, Brasil, Bolivia, Argentina.

Por eso es esencial romper con el monopolio privado de los medios de comunicación, que mantiene capacidad de influencia incluso en los países donde ya hay ley de regulación de los medios. Pero el objetivo esencial, con o sin esa regulación, es que los grandes sectores de la población, beneficiarios de las políticas sociales que caracterizan a esos gobiernos, tengan conciencia social de sus derechos y de qué fuerzas representan la garantía de esos derechos y cuáles representarían su fin.

Por lo tanto es necesario construir en el conjunto de la sociedad la hegemonía de las políticas posneoliberales, priorizando las políticas sociales redistributivas, lo cual significará el punto de no retorno para esos gobiernos.
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12/08/2015 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | 1 Comentario

Confluencias – Mario Goloboff * (Muy interesante artìculo sobre la juventud militante)


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Por Mario Goloboff
A despecho de quienes inventaron la inventada grieta, nuestra sociedad, bien homogénea, diferente de tantas otras, abunda en confluencias. De toda clase, de todo tipo: originarias, inmigratorias, religiosas, lingüísticas, genéricas, económicas, sociales, culturales. Y es sobre las ideológicas y las políticas que me parece interesante razonar. Por primera vez en la historia argentina, se alcanza a percibir una novedosa confluencia, no sólo de ideas y de territorios (conceptuales, claro está, pero asimismo geográficos e identitarios), sino también, en la ocasión, y ésta parece su originalidad, de generaciones, de épocas, de edades, etaria, nos gusta decir latinamente ahora, es decir, de viejos y de jóvenes, tal como jamás se había visto en el país.

Es obvio, natural, necesario, casi obligatorio, referirse al espacio político que los reúne a casi todos, bajo las banderas o el mote de oficialismo, pero (porque) ¿qué otro espacio creó, dio nacimiento o alentó a esta cantidad y calidad de figuras nuevas? ¿Qué otro partido, formación, sujeto político, cultural, puede jactarse de tener alrededor un número tan considerable de voces frescas y de nuevos movimientos que, hacia principios de siglo o pocos años antes, no existían o no tenían la menor resonancia pública? En fin, nombres propios que, contradiciendo lo que algunos lingüistas dicen de éstos, han ido adquiriendo una significación mayúscula (así como los de los movimientos que integran) durante los últimos años.

Cada vez que aparece un fenómeno singular, se trata de entenderlo con las herramientas que se tienen, las cuales pertenecen, por definición, al pasado. Pero el pasado pasa, inclusive con sus herramientas, a las que arrastra el olvido. Y es probable que haya que interpretar los fenómenos nuevos con herramientas nuevas. O inéditas, u originales, o improvisadas al efecto. Ello conduce a que, descontando la tendenciosidad (descontando la malevolencia), muchos opositores hayan juzgado anómala esta presencia multitudinaria y también selectiva de tantos jóvenes, o económicamente interesada o infantilmente seducida. Y sin embargo esos nombres individuales, de muchachas y muchachos, por lo general menores de 40 años, integran o forman, además, el significado de otros nombres propios, que son los de los movimientos que han surgido y de los cuales ellos provienen, y la aparición y presencia de esos movimientos también constituyen un fenómeno original, tal vez mayor que el de los individuales, puesto que revalorizan el pensar y el sentir, el obrar, el actuar colectivos: Batallón militante, La Cámpora, Corriente Nacional Martín Fierro, Envar El Kadri, Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat, Los Irrompibles, La Kirchner, Kolina, Miles, Movimiento Evita, Movimiento San Martín, Nuevo Encuentro, la Tupac Amaru… En el semivacío semántico que, como decía, para algún lingüista, dejan los nombres propios, algo debe de representar en nuestro pueblo la constelación de signos que son todos estos nombres, surgidos la mayoría de ellos en las inmediaciones del siglo XXI y que, sospecho, van a quedarse un tiempo más bien largo…

Una de sus grandes originalidades radica en el hecho de que casi siempre, en la historia conocida, este tipo de movimientos juveniles aparece como reivindicatorio contra los mayores, representa la juventud de los partidos que enfrenta a sus dirigentes y en última instancia se propone desplazarlos, trae la sangre nueva de las ideas y de las acciones al anquilosado y geróntico aparato. Mientras que el fenómeno sobre el que aquí reflexionamos es bastante distinto, quizás porque ha sido impulsado inicial y sabiamente por esos mayores, quizás porque los propios jóvenes reivindican aquel pasado y la continuidad de aquel pasado en sus símbolos, emblemas y hasta nombres, tal vez porque fueron aquellos mayores los que iniciaron la lucha contra todo lo viejo que imperaba en nuestro suelo.

Aunque insuficiente como explicación, puede suponerse que buena parte de los mayores ha comprendido a lo largo de estos años que los jóvenes no eran sus enemigos sino sus continuadores o sus herederos; puede también pensarse que aceptan este trasvase generacional porque coinciden en las ideas o porque no tienen más remedio que hacerlo o porque los jóvenes son, ahora y aquí, menos rebeldes o el desarrollo tecnológico los ha llevado a conocer mejor la realidad y eso se impone, si bien esto último es lo que viene afirmándose sobre la marcha de los adelantos científicos y técnicos de todo tipo en cualquier sociedad occidental al menos desde Tomaso Campanella, el magnífico utopista condenado por la Santa Inquisición, quien, al final de La ciudad del sol (1602), aludiendo sin nombrarla a la invención de la imprenta, ponía en boca del viajero: “¡Oh, si supieras lo que cuentan sobre este siglo nuestro, basándose en la astrología y en los profetas, tanto los nuestros como los hebreos y de otras naciones! Que hay más historia en cien años que la que el mundo tuvo en cuatro mil, y que más libros se han hecho en esta centuria que en los cinco milenios anteriores”.

Es lo que permite considerar, en el umbral del siglo XXI (transcurridas las cinco centurias posteriores), a un enorme filósofo del derecho y de la política llamado Norberto Bobbio, senador vitalicio de la República italiana, en su libro De senectute e altri scritti autobiografici (1996), de una manera algo “antiproustiana”, que el tiempo de los viejos, el de la memoria, “avanza al contrario que el real” y sostener que “en las sociedades evolucionadas, el cambio cada vez más rápido, tanto de las costumbres como de las artes, ha trastrocado la relación entre quien sabe y quien no sabe. El viejo se convierte crecientemente en quien no sabe con respecto a los jóvenes que saben, y saben, entre otras cosas, porque tienen más facilidades para el aprendizaje”.

¿Por qué no adaptarse a esta enseñanza? ¿Por qué no aceptar que estos jóvenes no son tan “jóvenes”, es decir, tan inexpertos, tan poco formados, tan primerizos, tan subestimables? ¿Por qué incurrir en el mismo error que han cometido otras generaciones de “mayores”, la de ser ciegos a los trabajos, a los antecedentes, inclusive a los brillos y títulos y méritos? (Mientras, simultáneamente, defienden la opinión y el dudoso voto de gente que evidentemente no muestra estar ya lúcida, como los del buen ex profesor de Derecho Político, tan la contracara de don Norberto Bobbio, miembro todavía de un alto tribunal…)

Después de todo, nuestro Roberto Arlt (“un genio rioplatense”, para Juan Carlos Onetti) vivió apenas 42 años. Y Javier Heraud, quien se decía “el Rimbaud de la poesía peruana”, lo fue, en efecto, y así quedó en la historia y en la literatura, asesinado en el Río Madre de Dios por balas de las que se utilizan para matar fieras, a la edad de 21. Y puesto que hablamos de Perú (acaso sea, entonces, un aura especial de los latinoamericanos) puede evocarse el caso de José Carlos Mariátegui, tal vez el pensador más impresionante del siglo XX en el continente, muerto, después de una larga enfermedad y sufrimiento, a la edad de 36 años, más maduro, sin duda, que muchos señores tan vigilantes, tan adustos.

* Escritor, docente universitario.
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22/07/2015 Posted by | Educación, General, Política Argentina, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | | 1 Comentario

Luces de esperanza – Bernardo Kliksberg


Luces de esperanza

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Por Bernardo Kliksberg *
La pobreza y la desigualdad son la cuestión clave en un mundo con más del 50 por ciento en pobreza y vulnerabilidad, y una América latina que, a pesar de los avances, tiene 170 millones de pobres y la peor desigualdad del planeta. Estamos inundados de mitos sobre los pobres, que han sido asumidos por amplios sectores de las clases altas y medias. Es fundamental darles un “baño de realidad”. El autor dirigió, junto con Irene Novacovsky (fundadora del Sistema de Información, monitoreo y evaluación de las políticas públicas, Siempro, replicado en numerosos países), una investigación de impacto sobre una de las mayores políticas sociales, que ha tenido la Argentina democrática, como es la Asignación Universal por Hijo para trabajadores informales (AUH), puesta en marcha por Cristina Fernández de Kirchner, e implementada por la Anses, dirigida por Diego Bossio (director general), y Rodrigo Ruarte (secretario general). Integraron el equipo de investigación, experimentados investigadores sociales: Isidro Aduriz, Victoria Arinci, Horacio Chitarroni, Naomi Wermus y Elisa Trotta Gamus (coordinadora).

La AUH se propuso mejorar la vida de los 3,6 millones de niños más pobres del país. Se encuestó a 3068 beneficiarias, una muestra estadística con un margen de error menor a un tres por ciento. Los resultados están a disposición del que las quiera consultar en la obra El gran desafío. Romper la trampa de la desigualdad desde la infancia, publicada por la entidad patrocinante, la Organización Iberoamericana de la Seguridad Social, y por Biblos (ver el riguroso comentario de Alfredo Zaiat, Página/12, 21/6/15). No sabíamos antes de iniciar la investigación, lo que íbamos a encontrar. Hallamos buenas noticias para el país entero. La AUH incidió en que subieran los indicadores de salud, educación, ocupación, e inclusión social, y bajarán entre otros los de deserción y repetición escolar, trabajo infantil y embarazo adolescente. Además las cifras derrumban los mitos.

– Mito 1: La pobreza es responsabilidad individual.

Un periodista preguntó a un candidato a vicepresidente de EE.UU., en plena crisis del 2008, con dos dígitos de desocupación: “Usted ha propuesto abolir casi todos los sistemas de protección social. Si viniera un joven desocupado muy enfermo y le dijera: ‘¿Qué hago para sobrevivir si estoy desocupado y no tengo por tanto ningún seguro médico?’, ¿qué le diría?”. Contestó: “Si él llegó a esa situación es un problema de él”. La manera más sencilla de liberarse de toda “culpa”, por las “víctimas” es endilgarles la responsabilidad. Sus destinos no son la resultante de la falta de oportunidades y las desigualdades generadas por políticas como las menemistas en los ’90 o las pinochetistas. La pobreza es un problema individual, no colectivo. Los 3,6 millones de niños que cubrió la investigación formaban parte de procesos de transmisión intergeneracional de la pobreza. No habían elegido nada. Desde su nacimiento, estaban muy abajo. Los 370 millones de personas en pobreza y vulnerabilidad en América latina no llegaron a ellas por errores personales. Hay políticas económicas que son productoras netas de pobres como las del Consenso de Washington o la austeridad. Se solía comentar fatalísticamente en la región que: “Las políticas sociales recogen los muertos y heridos que dejan las políticas económicas”.

– Mito 2: Los recursos entregados a los pobres son despilfarrados.

Sectores de las elites plantean paternalmente: “No estamos en contra, lo que pasa es que en cuanto tienen dinero en el bolsillo lo gastan en licores y juego, no saben cómo administrarlo, no saben qué se debe comer, qué vamos a esperar de ellos, si apenas leen”. Las beneficiarias de la asignación universal son madres con tres o más hijos. El autor viene recomendando desde hace muchos años, que ellas deben ser las que reciban los programas. Las madres de AUH gastaron casi todo en mejores alimentos, más frutas, verduras y lácteos, pañales desechables, zapatitos, ropa, útiles escolares, remedios y hasta un “gustito” para los chicos. ¿Alguien conoce mejores administradores de recursos escasos que las madres pobres?

– Mito 3: Fomenta el no trabajo y la vagancia.

El derrotado Del Sel, cuando lo dijo lo llamó “un sincericidio: “Si hay más chicas embarazadas quizás es porque algo ha provocado que se embaracen, quizá para tener plata a los tres meses”. Alguna vez él o sus asesores vieron algún estudio sobre eso. ¿Creía realmente que la mujer va a decidir su maternidad por algunos pesos adicionales? Las cifras dicen lo opuesto. La escolaridad ascendió fuertemente en los hogares que recibieron la AUH, y al aumentar los años de educación de las niñas la asignación para embrazadas pobres, como se ha verificado una y otra vez internacionalmente, baja la maternidad adolescente. Es una vía muy efectiva para reducirla dicen la Unicef, la Unesco, y la Organización Mundial de la Salud. Otros más sofisticados que Del Sel dicen: “Con la AUH la gente deja de trabajar”; “Premia a los que no quieren trabajar”. No son hogares que no trabajan. La AUH es el 25 por ciento de sus ingresos, el otro 75 por ciento lo conseguían trabajando, pero en las peores ocupaciones y cobrando muy poco. No podían negociar, debían sobrevivir. Ahora, como tienen un “piso mínimo” asegurado, buscan mejores trabajos y capacitarse.

– Mito 4: “Estas mujeres no son recuperables.”

Dicen ciertas voces: “Tienen tres o más hijos, los maridos les pegan, no han terminado la secundaria”; “No se puede hacer nada”. Estarían muy sorprendidos ante los hechos. Junto a la AUH, el Ministerio de Desarrollo Social, Alicia Kirchner (ministra), y Carlos Castagneto (viceministro) creó el programa Ellas Hacen. Ha ofrecido preparar a las mujeres que perciben la AUH en oficios de inserción segura, plomeras, electricistas, construcción y otros. Ya hay miles de plomeras trabajando. Fue una apuesta a la autoestima dicen los líderes del programa. Está dando resultados inesperados. Así aumentaron las separaciones de mujeres de cónyuges golpeadores. Con un oficio, e ingresos, las mujeres se emancipan y buscan compañeros que las respeten.

– Mito 5: Sólo llega un reducido porcentaje de los fondos.

La Anses ha bancarizado la AUH. Las madres pobres abren una cuenta bancaria, se les deposita mensualmente, tienen una tarjeta del banco. La bancarización sola es un gran avance en su condición. Los instrumentos gerenciales aplicados por Anses han llamado la atención internacional. Varios países están interesados en sus tecnologías para llegar sin corrupción posible directamente a amplísimos sectores.

– Mito 6: Los importes no se actualizan.

La investigación producida ha hecho un conjunto de recomendaciones para mejorar y profundizar la AUH. La primera de ellas es un sistema de actualización semestral de sus montos, similar al que se usa para las jubilaciones. Por decisión presidencial (23/6/15) se ha convertido en un proyecto de ley que está en tratamiento en el Senado. Como dice el papa Francisco, es imperioso “escuchar el grito de los pobres”. Los mitos tratan de “sofocarlo”, y desensibilizarnos. La AUH, hoy referencia obligada en política social en la región, enseña que cuando se les restituyen de modo digno sus derechos básicos, se rompe la trampa en la que los ha encerrado la pobreza y la desigualdad y se encienden luces de esperanza para ellos y toda la sociedad.

* Asesor honorario de la Unicef; asesor principal de la dirección de la FAO para América latina y el Caribe; asesor especial de la dirección del PNUD para la región.

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01/07/2015 Posted by | Economía, Educación, General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Salud, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | 1 Comentario

Mao, Sartre y Zannini – José Pablo Feinmann


Mao, Sartre y Zannini

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Por José Pablo Feinmann
La derecha argentina vive días de amargura. El horizonte se ha oscurecido, y a ese candidato dócil, que, en el peor de los casos, habría de ganar las elecciones presidenciales si no lo hacía el candidato perfecto, obediente, hijo de uno de los impecables representantes del capitalismo nativo (con sus caras luminosas y las otras oscuras, tan oscuras como noche sin luna o habitaciones subterráneas, abovedadas y secretas), ese candidato dócil, decíamos, ha dejado de serlo. No por él, acaso. Aunque él consintió el escarnio. Sino por el vicepresidente que le han adosado. Podrá, él, decir lo que quiera, pero que se lo han adosado, sí, se lo han adosado. ¿Y quién sino ella, la dictadora, la autoritaria, la pérfida conductora, la malvada y hasta el mismo Mal, podría ser la culpable de semejante agresión al republicanismo? En suma, a Scioli le han puesto a Zannini. Y basta echar una mirada sobre él, Zannini, para ver qué es, ya que ni siquiera lo esconde. Es un chino y además así le dicen. Le dicen Chino. No sería grave si el Chino no hubiese sido (y, se dice, aún es, ya que nadie deja de ser lo que fue) maoísta en su juventud, que aún se prolonga hasta nuestros días, prepotente. ¿Cuál es el peligro real, hoy, de semejante simetría? Por decirlo claro: si donde hubo amor cenizas quedan, ¿qué resta hoy de Mao en Zannini? ¿Es Zannini el retorno de Mao? ¿Es Zannini el protagonista de un nuevo Gran Salto Hacia Adelante, como el que diera el líder chino en 1958? (Leer la contratapa de Juan Forn –excelente como todas– “Cara a cara con la revolución”, del 19/06/2015.) Ante todo, ¿quién fue Mao? ¿Por qué adhirieron a él, no sólo las fervorosas y letales juventudes chinas de la Revolución Cultural, sino los más grandes pensadores franceses, con Sartre a la cabeza pero también con Lacan, Foucault y Deleuze?

Mao fue un gran líder político que –entre muchos otros logros– consiguió que una nación de cientos de millones de habitantes leyera solamente un único libro, un pequeño libro con sus tapas teñidas de rojo, que contenía sus consejos, sus escritos, sus discursos. Ese libro fue impuesto por una formación político-militar llamada Guardias Rojos, y que estaba al servicio del gran líder y dirigida por una fascinante mujer llamada Chiang Chin o, sobre todo en Occidente, Madame Mao. Que solía definirse como “el perro furioso de Mao”. Dado que cuando Mao le ordenaba que mordiera, ella mordía. Los Guardias Rojos –jóvenes la enorme mayoría– leían el Libro Rojo o imponían su lectura a todos y en todas partes. Eran fanáticos y brutales. Hoy, todo esto permanece como parte de la historia más dura del autoritarismo en el siglo XX. De aquí que una definición de maoísmo no pueda sacudirse su sinonimia con autoritarismo, Estado dictatorial, ideología de violencia y muerte. De acuerdo. Aunque podríamos reflexionar si en el ámbito de la “civilización occidental capitalista” no leemos diariamente nuestro libro de Mao, con otros colores, con más sutileza, con más tecnología. Lo Uno ideológico que difunde el poder comunicacional por medio del entretenimiento, del cine, de la propaganda, de la moda, coloniza las conciencias, no de un país, sino de enteros continentes. Y la violencia no le es ajena a este sistema sujetador de sujetos, sino que estalla en todas partes, ya que –desde el inicio de la Guerra contra el Terror– la potencia hegemónica, con el respaldo de todo el Occidente capitalista, puede entablar guerras donde lo necesite. En un mundo sin ideas ni ideologías, el concepto geopolítico que justifica las guerras intervencionistas es el de democracia. Y la democracia siempre falta donde está el elemento energético que el imperio necesita. Así, las tropas de la civilización y de Occidente intervienen, restablecen los valores democráticos, asesinan a los dictadores y se quedan con el petróleo o lo que sea necesiten.

Del Libro Rojo se publicaron más de novecientos millones de ejemplares. Se trata del libro con más ediciones y mayor difusión después de la Biblia, acaso el Libro Rojo del Occidente capitalista y cristiano. Son, lo dijimos, recopilaciones de frases, escritos y discursos de Mao. Una de sus frases más brillantes es: La bomba atómica es un tigre de papel. La recopilación perteneció a Lin Piao, que fuera ministro de Defensa de Mao y cayera luego en desgracia hasta morir en un vuelo hacia Moscú, presuntamente porque se le acabó el combustible o porque lo liquidó la artillería de su jefe, cuyo pensamiento tan prolijamente había reunido; olvidando, tal vez, una sola máxima: “Si tu enemigo huye en un avión, no lo mates. Bastará con derribar el avión”. En el prólogo a la edición de 1966, Lin Piao había escrito: “Para asimilar el pensamiento de Mao Tse-tung es necesario estudiar una y otra vez sus muchos conceptos fundamentales; conviene aprender de memoria sus frases clave, estudiarlas y aplicarlas reiteradamente. En la prensa deben insertarse citas del presidente Mao de acuerdo con la realidad, para que la gente las estudie y las aplique”. Y así seguía. El Libro Rojo era la condensación de la sabiduría política y guerrera de Mao Tse-tung. Fue la Biblia del Occidente revolucionario durante los sesenta y parte de los setenta. Los jóvenes de la izquierda peronista lo leyeron con fervor. Algunos textos fueron tan consultados como los del mismísimo Perón, sobre todo: Sobre la guerra popular y uno muy serio, bien trabajado, Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo. Perón, desde Madrid, se identificaba con el gran líder chino. Lo citaba. Y una consigna se cantó en las más combativas movilizaciones: “Mao y Perón / Un solo corazón”.

En Francia, grandes pensadores adhirieron, si no al pensamiento de Mao, a su política revolucionaria, a su condición de jefe revolucionario que se ponía, desafiante, a la izquierda de Moscú, siempre entregado a esa coexistencia pacífica que irritaba a Ernesto Guevara. En París, el maoísmo animó las rebeliones de Mayo del ’68, tan bullangueras, tan creativas en esas consignas que habrían de pasar a la historia, reunidas en libros prestigiosos, bellas literariamente en tanto, aquí, en Argentina, apenas un año después estallaba el Cordobazo, sin consignas de vuelo literario pero con muertos en el presente y, muy especialmente, en el horizonte, primero a manos del sanguinario brigadier Lacabanne (puesto para esa tarea por López Rega, elogiado por Mariano Grondona exactamente por eso en su pieza macabra “Meditación del elegido”) y luego por Jorge Videla. No hubo un solo muerto en el Mayo francés. Podían ser bravos porque sabían (y muy bien lo sabían) que no tenían a un Videla en el horizonte. Llamaron a Sartre para que les hablara públicamente. Y ahí fue el genial autor de la Crítica de la razón dialéctica y el prólogo al libro de Fanon sobre los condenados de la tierra. Su primera charla fue un éxito. Sartre necesitaba que los jóvenes rebeldes lo escucharan. Quería demostrarles a sus rivales posestructuralistas que era el más vigente. Hubo un segundo encuentro. Sartre llega y se encuentra con un papel sobre el escritorio. Ahí se lee: “Sartre, no nos des la lata. Sé breve”. Se desalienta, supone que está viejo. Que el maltrato dado a su cuerpo durante la escritura de la Crítica lo ha deteriorado sin retorno. Entre otras cosas tomaba veinte pastillas diarias de anfetaminas, fumaba cuarenta cigarrillos, bebía alcohol en abundancia y recurría a las aspirinas, casi diez por día, para quitarse los dolores de cabeza. (Ver: Carlos Correas, “Atisbos sobre Sartre”, en Tomás Abraham presenta: Vidas filosóficas, Eudeba, Buenos Aires, 1999, p. 23.) Tenía sesenta y tres, casi sesenta y cuatro años. Estar cerca de los jóvenes era lo único que lo rejuvenecía. Al darse cuenta, los jóvenes le faltan el respeto. Ninguno o casi ninguno habría leído la Crítica, ¿para qué? ¿O acaso no tenían a mano el Libro Rojo de Mao, mucho más pequeño, fácil y con el prestigio que siempre tienen los revolucionarios sobre los intelectuales? Apenas leyó ese papel oprobioso, fruto de la soberbia de los tilingos rebeldes, niños de la pequeña burguesía parisina, de los que sólo uno murió porque dio un mal paso y se cayó al río, Sartre debió insultarlos duramente e irse a su casa y seguir con su interminable Flaubert, que es, ni más ni menos, que la aplicación práctica de las categorías todavía formales de la Crítica a una existencia individual. “Entre individuo e historia hay identidad ontológica y reciprocidad metodológica” (Crítica, cito de memoria). Pero andaba mal. Sus años postreros son tristes. Sus empeños en seguir militando hasta el final, metiendo el cuerpo en varias causas, prestando su nombre a personas y organizaciones que ni siquiera lo habían leído, patéticos. Tanto miedo a envejecer le jugaba en contra. Así, lo veremos vendiendo el diario maoísta La Causa del Pueblo, a él, que no era maoísta, que sólo quería ayudar a gente con la que disentía pero era incapaz de no querer.

Si Zannini fue –en el pasado– un maoísta, lo fue como lo fueron tantos. Hoy es un hombre de la democracia. Y aquí radica toda la diferencia. Zannini no cree –como Lenin en El Estado y la revolución– que pueda existir una dictadura democrática. Es conocido este argumento: la dictadura del proletariado es democrática porque es una dictadura del pueblo, de las mayorías proletarias y campesinas. No hay tal cosa. Nunca la hubo. La dictadura del proletariado es un concepto trágico de Marx. Siempre terminó por ser la dictadura del partido y luego la del líder todopoderoso, con la teoría convertida en dogma. Zannini, sin duda, endurece la fórmula de Scioli al integrarla. Se dirá, también, que la cristiniza. Es posible. Pero hay algo que puedo jurar. Mao Tse-tung, aunque el Frente para la Victoria gane por paliza, no será el nuevo vicepresidente de la Argentina.

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21/06/2015 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Expectativa y esperanza entre turistas argentinos por la visita de Cristina


07/06/2015 Posted by | General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Videos | | Deja un comentario

Buitres y guanacos – Horacio Verbitsky


Buitres y guanacos

Entre el pago a los buitres de Macrì y la rebaja de salarios del cazador de guanacos Lucas Llach, es posible imaginar cómo gobernaría esa alianza PRO-UCR-CCL. Por suerte Carrió se desentiende de la economía, ocupada en defender al renunciante golpeador De Narváez y a la República Perdida. Massa se paraliza ante el vacío sádico de Macrì, que cada día le baja el precio y ya ni gratis lo acepta. La batalla de los republicanos contra la corrupción no cabe en la canasta de Recalde.

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Dentro de dos semanas, justo cuando se cierre la inscripción de aspirantes a la presidencia de la Nación, se cumplirá un año del fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos que dejó firme la decisión del juez de Wall Street Thomas Griesa a favor de los fondos buitre.

Maurizio Macrì visitaba Israel. Gracias a las seis horas de diferencia estaba bien despierto cuando recibió un llamado desde la radio del Grupo Clarín. Pero no lo parecía: “Habrá que pagar al contado”, opinó. También dijo que lo había hablado con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Sin querer, el diálogo se puso humorístico:

–¿Y qué le dijo Netanyahu?

–Sólo asintió, porque es un hombre de pocas palabras.

En cambio el gobierno mantuvo invariable la propuesta que Cristina comunicó en la celebración rosarina del Día de la Bandera, de “un acuerdo beneficioso e igualitario para el ciento por ciento de los acreedores”. Ni los buitres ni su juez lo aceptaron, la Argentina mantuvo su posición y no sucedió ninguna de las catástrofes vaticinadas por medios, políticos y economistas opositores. Esto fortaleció a los candidatos del FpV que, con matices menores entre ellos, prometen continuar con las mismas políticas de CFK. El viernes, un nuevo fallo de Griesa sumó otros 5400 millones de dólares a la cuenta que la Argentina debería pagar a quienes no renegociaron en 2005 o 2010, una prueba adicional de que el rechazo oficial fue acertado. Hasta ahora, Macrì no dijo esta boca es mía.

El presidente del bloque de diputados bonaerenses de la Coalición Cívica Libertadora, Walter Martello, explicó entonces que quien influyó a Macrì para fijar aquella posición tan instantánea como disparatada fue su amigo de infancia, asesor, testigo de boda y financista, Nicolás Martín Caputo. Para avalarlo, reprodujo una frase significativa del balance que en esos días presentó el Grupo Caputo: “Se aguarda para el 2015 una solución rápida del conflicto con los holdouts que permita revertir la actual tendencia negativa en el nivel de actividad”. Caputo tenía entonces en ejecución una cartera de obras para la Ciudad y la Nación por 1.500 millones de pesos, agregó Martello para que se comprendiera el sentido del consejo. Pero desde que Elisa Carrió sentenció que “Macrì es corrupto pero republicano” y se integró a la alianza que irá a las PASO con la UCR y el PRO, la información ya no está accesible en esa página. Los negocios por encima del interés colectivo, el Estado como gestor de esos beneficios particulares. Nada sorprendente porque así nació la PROpuesta Republicana. Caputo tiene menos éxito con su amigo cuando se trata de decisiones políticas, como el acercamiento que propugna a Sergio Massa.

El talón de Aquiles

Ernesto Sanz anunció que su candidato a vicepresidente será Lucas Llach, quien ya estaba coordinando los equipos técnicos del senador mendocino. La diligente prensa escrita y televisada permitió saber que se trata de uno de los hijos del ex viceministro de Economía de Menem y ex ministro de Educación de De la Rúa, Juan Llach, y que realizó un posgrado en Harvard. También se divulgó que corre descalzo, apoyando el pie en los metatarsianos y no en los talones, pero es tan sofisticado que lo denomina barefoot running. Además supimos que postula como ideal la dieta de hace ocho mil años y que la puso en práctica en un Mesón de Comida Paleolítica bautizado con el ingenioso nombre Como Sapiens, que Llach comparte con Cecilia, hija del diputado de PRO Federico Pinedo. Con los mismos aires del infante Froilán, Llach propuso una carrera “Persiguiendo al guanaco 2015”, hasta que los camélidos cayeran muertos por agotamiento y deshidratación, pero no llegó a realizarla por la sensata prohibición del gobierno de Chubut. Los malditos peronistas, siempre interviniendo desde el Estado en las iniciativas privadas. Además inventó TipType, un teclado virtual para Android y apostó 500 dólares a quien pudiera escribir más rápido en el telefonito. Martín Lousteau puede respirar aliviado de que su colega y amigo no se postule para gobernar la ciudad de Buenos Aires, inagotable incubadora de freaks y nerds, y en cambio se arriesgue a reclamar el voto de bonaerenses, salteños, riojanos y sanjuaninos. El haber elegido a Llach también demuestra que Sanz no se propone capitalizar la extensa estructura partidaria en la competencia con Macrì, sino ponerla a disposición del precandidato neocon. Ni siquiera le molesta la contradicción con su compañero de fórmula sobre temas centrales, como la Asignación Universal por Hijo, que Sanz denigró como promotora del vicio y Llach encomió como el mejor aporte del kirchnerismo.

Lo curioso es la omisión generalizada sobre el pensamiento económico de Llach, y no porque él lo haya ocultado. Por el contrario, lo difundió en dos libros sobre historia económica escritos en colaboración con Pablo Gerchunoff, el jefe de asesores del ministerio de Economía en los gobiernos de Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa. Especialista en privatizaciones, reforma del sector público y del mercado laboral, hace quince años Gerchunoff defendió ante estupefactos diputados radicales y del Frepaso la rebaja de sueldos a 130.000 empleados públicos como única alternativa para no despedir a 30.000. Los radicales no conciben ajustar más que sobre los asalariados, de modo que su horizonte intelectual se limita a la opción binaria entre el hambre y las ganas de comer, siempre ajenos, claro.

El enemigo principal

En Como Sapiens, Llach sostiene que “la agricultura y la domesticación de animales permitieron que aumentara la población. Pero más no siempre es mejor”. Este razonamiento es idéntico al que la oligarquía aplica desde el golpe de 1955, cuando el segundo ministro de Hacienda del dictador Aramburu, Roberto P. Verrier, descubrió que éste era un país espléndido pero le sobraban cinco de sus veinte millones de habitantes, cosa que en 1991 le recordé en una entrevista al padre de Llach, al entonces peronista y hoy radical Javier González Fraga y al ex viceministro radical Adolfo Canitrot, quienes disimulaban con distintas tácticas su afinidad profunda con Verrier. En las seis décadas transcurridas desde la Revolución Fusiladora, la política del mal llamado liberalismo argentino consistió en excluir de la civilización, el consumo y/o los derechos políticos a esa masa bárbara que hoy, si se mantuviera aquella proporción, pasaría de los diez millones. Agrega Llach en Como Sapiens que “la dieta llena de harinas, arroces, azúcares es una alimentación muy diferente a la que nuestro cuerpo está genéticamente preparado para recibir”, basada en carnes, frutas, verduras y frutos del mar. Esta pleitesía al determinismo genético no es traída a colación aquí en forma caprichosa, porque se reitera en los ensayos económicos del candidato. En el segundo de sus libros (Entre la equidad y el crecimiento. Ascenso y caída de la economía argentina, 1880-2002, de 2004) Llach y Gerchunoff afirman que existe un “rasgo genéticamente igualitario de la Argentina”, acentuado “a partir de la inauguración de una democracia auténtica” con el Yrigoyenismo, que contradice las tendencias “más favorables al crecimiento”. Es posible que en plena campaña electoral, Llach no sea tan explícito y delegue las explicaciones en su predecesor en la candidatura vicepresidencial de 2011, González Fraga. La semana pasada, ante una convocatoria de la Unión Industrial, JGF, expuso la discontinuidad con la política económica actual que propone su partido. Para conseguir lo que denominó “un shock de confianza” recomendó “eliminar las retenciones y las trabas al comercio exterior, poniendo fin a los controles de precios”. No hace falta mencionar los salarios para que los entendidos adviertan que esta batería de medidas reduciría su poder adquisitivo en forma drástica. En la misma línea, JGF también planteó el pago a los fondos buitre (con una quita del 50 por ciento, dijo) y la reconciliación con el FMI, con la idea de que así se produciría “un fuerte ingreso de capitales”.

El pecado original

La primera respuesta al planteo de Llach y Gerchunoff la firmó Axel Kicillof, quien entonces sólo era docente e investigador de la UBA e integrante del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino, que sesionaba en una habitación del estudio jurídico de Héctor Recalde. En un artículo que se publicó en este diario el 5 de septiembre de 2004, dijo que la obra vestía con modernos ropajes las vetustas ideas de José Alfredo Martínez de Hoz y Roberto Cortés Conde, que a la manera de los relatos de la Teología atribuyen todas las desgracias a un pecado original: la abundante tierra y la escasa población, que redundaron en salarios excesivamente altos en el paraíso agroexportador perdido en 1930. Los primeros habitantes se acostumbraron a ese estado de bonanza y convirtieron la equidad en un “valor político prioritario” que fue transmitiéndose de padres a hijos durante más de cien años. Este punto de partida generó una dinámica fatal, porque “para los autores el crecimiento requiere bajos salarios y una completa apertura comercial que permita aprovechar la especialización primaria a escala internacional”. Pero los argentinos, escribió Kicillof, “en lugar de someterse a su natural destino reclamaron obstinadamente altos salarios, lo que sólo pudo lograrse mediante medidas proteccionistas, industrialistas y deficitarias. De esta forma Gerchunoff y Llach sostienen que la búsqueda de equidad se contrapone al crecimiento”. El actual ministro explicó que en los periodos de sobrevaluación de la moneda (como la convertibilidad), el salario medio es alto en dólares pero no implica un elevado nivel de vida para la población. En un anticipo de los debates actuales, Kicillof dijo entonces que Llach y Gerchunoff cargaban la baja creación de empleo, el déficit fiscal crónico y el endeudamiento externo a la debilidad de los gobiernos de Menem y De la Rúa para oponerse a la abominada pasión igualitaria. “El dogma neoliberal según el cual el crecimiento no es compatible con la ‘equidad’ fue desmentido por todas las experiencias de desarrollo mundialmente exitosas. Pero, ciegos ante toda evidencia, y sordos ante todo cuestionamiento de las bases teóricas sobre las que se sustenta, esta afirmación se convirtió en el caballito de batalla de los intereses que a toda costa y en toda circunstancia se oponen al desarrollo industrial y promueven la caída de los salarios”. Para esta concepción, el salario sigue siendo el enemigo principal, ayer, hoy y mañana.

En 2005 otras dos investigadoras de CENDA, Cecilia Nahón y Mariana González (quienes ahora son embajadora en Estados Unidos y Subsecretaria de Coordinación Económica y Mejora de la Competitividad), desmenuzaron en un trabajo académico la obra de Llach y Gerchunoff y la tradición ideológica que la sustenta: “Aquella que celebra melancólicamente el período agroexportador, condena el proceso de industrialización local y justifica como incuestionables y naturales el ajuste regresivo y la liberalización de las últimas décadas. En un momento en que se alzan fuertes críticas hacia las políticas de apertura, liberalización y desindustrialización implementadas desde la dictadura militar, los autores defienden su continuidad. Se trata de un intento de justificar una vez más las eternas recomendaciones de política económica del dogma neoliberal. En lugar de profundizar en el debate acerca de las alternativas reales para el desarrollo de la Argentina, los autores insisten con viejas recetas cuyos resultados están a la vista: treinta años de fiel devoción neoliberal han arrojado al país a la mayor crisis económica, política y social de su historia”. En sus conclusiones, Nahon y González señalan que “la regresiva redistribución del ingreso de los últimos treinta años parece no ser suficiente para los autores: se insinúa que se requería aún más desigualdad para que florecieran los resultados de las acertadas políticas neoliberales. La década del noventa hubiera sido un verdadero éxito si la sociedad hubiera aceptado con sabia resignación una caída aún mayor de los salarios (…) La remanida receta de Gerchunoff y Llach no involucra una disyuntiva entre la equidad y el crecimiento, sino el riesgo de una nueva década pérdida en ambos sentidos. Se trata del eterno retorno de fórmulas ya fracasadas. Hoy, en cambio, es tiempo de planificar el desarrollo económico nacional priorizando la mejora en las condiciones de vida de los trabajadores”. Llach prefiere perseguirlos, descalzo pero con su botellita de agua, hasta que caigan muertos como guanacos por agotamiento y deshidratación.

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07/06/2015 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Solidaridad, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Clarín y los fondos buitre, socios en la evasión, comparten domicilio legal


Clarín y los fondos buitre, socios en la evasión
Por Alejandro Giuffrida / @alegiuffrida

Dos de las firmas del Grupo Clarín que mueven millones de dólares están inscriptas en oficinas de Delawere, Estados Unidos. En el mismo lugar también tiene negocios el fondo de inversión de Paul Singer, entre otros grandes conglomerados multinacionales.
Orange Street 1209, Wilmington, Delaware. Ese es el domicilio donde el Grupo Clarín decidió situar a dos de sus compañías, VLG Argentina y Grupo Clarín Services, para operar fuera de los alcances, ya no de la ley argentina, sino de las regulaciones estándares internacionales. Delaware es uno de los distritos de Estados Unidos particularmente conocido por su trato preferencial con las corporaciones.

En un duro artículo periodístico, New York Times denuncia, por ejemplo, que la radicación de conglomerados económicos en Delaware y más específicamente en el 1209 de Orange Street persigue el claro objetivo de reducir o “domesticar” impuestos, sortear regulaciones, dar con tribunales amistosos e incluso “cubrir huellas”. Y concluye: “Es fácil configurar empresas fantasmas acá; nadie hará preguntas”.

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En Orange Street 1209 funciona The Corporation Trust Company, un edificio que acumula denuncias por albergar domicilios legales de grandes emporios económicos que buscan eludir impuestos, entre ellos algunas cuantas firmas vinculadas a Paul E. Singer y su fondo buitre Elliott Management. Ese es el caso por ejemplo de Elliott Capital Advisors (el brazo de Paul Singer en el Reino Unido), según lo reconoció la misma inversora ante la SEC (Securities and Exchange Commission), el organismo del gobierno norteamericano equivalente a la Comisión Nacional de Valores argentina, en una reciente operación financiera.

También de Elliott Associates L.P., el fondo de cobertura inicial que Singer creó en 1977, que se posiciona hoy como una de las ramas centrales de Elliott Management, y que acusa el mismo domicilio que las empresas del Grupo Clarín.

La coincidencia con las empresas del Grupo Clarín es la primera vez que se conoce periodísticamente y se pudo demostrar a partir de los balances que el holding de medios presenta ante las autoridades bursátiles argentinas dada su participación en la Bolsa de Comercio local.

Pero los vínculos van todavía más allá: la fundación Paul Singer Family Foundation acusó también el mismo domicilio que las firmas de Clarín en un formulario por ellos mismos presentado ante las autoridades fiscales de Estados Unidos.

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El funcionamiento de The Corporation Trust fue analizado ampliamente por Nicholas Shaxson en su libro “Las islas del tesoro”, que es considerado hoy una de las investigaciones más profundas y serias que se realizaron sobre los paraísos fiscales y las políticas corporativas para evadir impuestos.

VLG Argentina y Grupo Clarín Services no son las únicas que se alojan en Delaware. También GCSA Investments, otra firma del Holding argentino, que prefirió utilizar el domicilio Walker Road 874, Suite C.
Allí se aloja otro proveedor de servicios corporativos, con menos fama que The Corporation Trust, pero que de acuerdo a su sitio web ofrece idénticos servicios.

En el caso de VLG, el Grupo Clarín posee el 50% a partir de una participación directa e indirecta; en tanto que es dueño en su totalidad de las financieras Grupo Clarín Services y GCSA Investments.

http://www.eldestapeweb.com/clarin-y-los-fondos-buitre-socios-la-evasion-n6274

31/05/2015 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

25 DE MAYO 2015- FELIZ DÌA DE LA PATRIA!


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25/05/2015 Posted by | General, Historia, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , | Deja un comentario

21 de MAY. Cristina Fernández inauguró hoy el Centro Cultural Kirchner.


Cristina Fernández de Kirchner dejó hoy inaugurado, con un discurso transmitido por la cadena nacional, el Centro Cultural Kirchner en el antiguo Palacio del Correo, que ya quedó abierto al público y será, afirmó, “el más importante de Latinoamérica”.

25/05/2015 Posted by | General, Historia, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized, Videos | , , , | Deja un comentario

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