America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

ESPIONAJE – La mirada de Estados Unidos sobre América Latina y la decisión de la región de resistir a lo que se considera una grave violación a todas las normas del derecho internacional y humanitario – Stella Calloni



Lo que oculta la NSA y las resistencias locales – Stella Calloni

La mirada de Estados Unidos sobre América Latina y la decisión de la región de resistir a lo que se considera una grave violación a todas las normas del derecho internacional y humanitario.

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Recientemente el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera sostuvo que América Latina debe aspirar a convertirse en un “estado continental”, como Europa y Estados Unidos pensando en una integración real y explicando que el futuro es de los Estados continentes. “Cuando consolidemos eso, el destino de América Latina va a cambiar y el destino del mundo va a depender mucho de lo que suceda en esta región y en Centroamérica que están viviendo un momento excepcional en su historia”, el primero en 180 años “en que tenemos una articulación creciente”.

“El destino de América Latina va a cambiar y el destino del mundo va a depender mucho de lo que suceda en esta región y en Centroamérica que están viviendo un momento excepcional en su historia, el primero en 180 años en que tenemos una articulación creciente”,
Álvaro García Linera

Recordó García Linera que América Latina es productor de alimentos, materias primas y tiene grandes reservas de petróleo, gas, agua, biodiversidad y otros recursos y una población joven.

Lo que el vicepresidente boliviano dijo en un diálogo cultural, realizado recientemente en El Salvador fue uno de los grandes temas de debate en el último foro de San Pablo, donde se denunció que la ofensiva “imperialista en América Latina” se intensificó en la presente década, precisamente como respuesta al avance en los procesos de cambios “heterogéneos” que experimenta la región, tan rica en recursos naturales y humanos.

En este aspecto se remarcó que después de la reactivación de la IV Flota y la instalación de más bases militares en Colombia (2009) y otros países, Estados Unidos, en acuerdo con los poderes económicos locales derrocó gobiernos progresistas en Honduras 2009 y Paraguay 2012 a través de “golpes institucionales” o “golpes blandos”.

También la constitución de la Alianza del Pacífico es parte de la misma ofensiva, tratando de fragilizar las alianzas regionales progresistas, como el ALBA, CELAC, UNASUR. Otro dato importante citado es el accionar de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) impulsando una campaña contra todo intento de democratización y control social de los medios de comunicación, que están en manos de monopolios, cuyos dueños son los integrantes de esta sociedad en realidad empresarial.

“La ofensiva imperialista en América Latina se intensificó en la presente década, precisamente como respuesta al avance en los procesos de cambios “heterogénos” que experimenta la región, tan rica en recursos naturales y humanos.”

La SIP forma parte de la ofensiva contra los gobiernos empeñados en un proceso de integración emancipatoria. Las recientes denuncias del ex funcionario de inteligencia Edward Snowden, asilado en Rusia, sobre el espionaje de Estados Unidos en nuestros países demostró que esta ofensiva aumenta de intensidad ante la creciente resistencia de gobiernos y poblaciones.

El secretario de Estado norteamericano John Kerry afirmó en estos días que Estados Unidos continuará espiando en el mundo en la lucha contra el terrorismo y para tratar de explicar esto a los indignados gobierno regionales realiza una gira por varios países.

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner en su discurso en el Consejo de Seguridad de la ONU al comienzo de este mes advirtió sobre la necesidad de replantear y redefinir nuevas prácticas en diversos temas como el espionaje estadounidense, señalando que esto, que se debatió en la reunión, son temas que afectan, “ya no a la soberanía de los países, sino también la libertad de las personas y el derecho a la intimidad”.

En Brasil el canciller Antonio Patriota habló de una “sombra de desconfianza” si EE.UU no brindaba explicaciones satisfactorias a las denuncias de espionaje contra ciudadanos brasileños y advirtió que este accionar es “inadmisible y violatorio de los derechos humanos”. Las denuncias de Brasil están basadas en documentos filtrados por Snowden, donde se demostraba que ese país formó parte de una red de 16 bases de espionaje operadas por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por su sigla en inglés) de Estados Unidos, que intervinieron millones de llamadas telefónicas y correos electrónicos.

Por su parte, el investigador Belga Michel Collon advirtió sobre una versión estadounidense en el tema del espionaje que trata de minimizar las características de este y su alcance para América Latina. Señala que la NSA admite que “sólo vigila el 1.6 por ciento del tráfico en Internet”.

Collon advierte : ”cuidado con creer esas versiones. De hecho la Red transporta mil 826 peta bytes al día. Pero el 62 por ciento del tráfico son los medios de comunicación y el entretenimiento. “Y si deducimos además las descargas (ilegales o no) entonces la Red es solamente el 11,9 por ciento. Ahora bien, al menos dos tercios de los emails son spams. Resumiendo, según las estadísticas de Estados Unidos, la NSA se interesa por el 2,9 por ciento del tráfico. Así que lo que espía es prácticamente todo.Y nos toma por imbéciles”.

El anuncio de Brasil de que lanzará un satélite para desligarse de Estados Unidos y protegerse del espionaje, que se ejecuta sobre toda América Latina , también lleva un mensaje muy claro. El ministro de Comunicaciones de Brasil, Paulo Bernardo, anunció que el lanzamiento sería en 2015 este lanzamiento y que su país pretende elevar la seguridad de sus comunicaciones , para protegerse del espionaje de EE.UU y además incrementar la seguridad de sus informaciones.

Brasil tendrá un satélite internacional y además desarrolla un sistema de comunicación por cable que lo conectará a Europa y África, para liberarse de EE.UU. en sus comunicaciones a nivel global. Y ya un movimiento similar alumbra en toda América y hay avances en Venezuela y otros países. La región decidió resistir a lo que se considera una grave violación a todas las normas del derecho internacional y humanitario.
TELAM

31/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Rafael Correa : “América Latina no vive una época de cambios, sino un cambio de época” – RT


Rafael Correa a RT: “América Latina no vive una época de cambios, sino un cambio de época” – RT.

04/12/2011 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Chile – Piñera muestra rápidamente sus intenciones


27-01-2010

Juan Andrés Lagos

Rebelión

A pocas horas de la segunda vuelta presidencial, Sebastián Piñera delineó aspectos sustantivos de lo que será su política exterior. En reunión con corresponsales extranjeros se mostró partidario de componer un “eje” con los presidentes derechistas Calderón, de México; Uribe, de Colombia; García del Perú, y aunque no los mencionó, sí considera en esa correlación al jefe de estado de Panamá.

En forma simultánea a esas declaraciones, Piñera lanzó una directa crítica al Presidente Hugo Chávez y a la Revolución Bolivariana, adelantando incluso contenidos de lo que será su presencia como Presidente electo en la próxima Cumbre del Grupo de Río.

Sus cuestionamientos a Venezuela apuntaron a lo que denominó como “populismo” e intentos “totalitarios”. Hay que recordar que el Grupo de Río tuvo una muy positiva transformación reciente, al incorporarse con plenos derechos Cuba. Pero Piñera no quedó sólo ahí.

Se mostró “amigo y admirador” de Sarkozy, y señaló que su modelo de relaciones exteriores para la región será “la integración” al estilo europeo, esto es, búsqueda de espacios comunes sobre la hegemonía gravitante de un capital especulativo que se nutre de la usura que proviene, principalmente, de las economías de países del tercer y cuarto mundo.

No pasaron muchas horas de estos primeros anuncios del nuevo jefe de estado chileno, cuando el vocero del Departamento de Estado norteamericano se apresuró a mostrar su alegría por la “ejemplar elección” de Piñera y señalar que esperan ansiosos trabajar con su nuevo “socio”.

LO QUE VIENE

Chile, formalmente, es parte de UNASUR, aún cuando la derecha ha votado en contra en el Parlamento para su incorporación oficial.

De hecho, Michelle Bachelet fue presidenta pro tempore de UNASUR y su momento más relevante fue cuando en Santiago de Chile, UNASUR se reunió para condenar los intentos golpistas norteamericanos en Bolivia y expresó su respaldo claro al Presidente Evo Morales.

En esa misma reunión quedaron bastantes descolocados García y Uribe.

Es bien probable que Piñera trate de cerrar la participación de Chile en UNASUR y debilitar su incidencia como sub-sistema de integración multilateral.

Con esa línea buscará debilitar la potente política exterior del gobierno de Lula y por cierto del Presidente Hugo Chávez.

Lo más probable es que la expresión del “nuevo eje” se abra paso en el Cono Sur también sobre la base de una fuerte alianza con los capitales financieros y la derecha de Argentina.

Si hay un paso estratégico para intentar detener el avance emancipador de los pueblos de América, en estos momentos, es “minando” las bases que sustentan los desarrollos de integración y que se expresan, claramente, en sub sistemas como UNASUR.

Luego, desde esa nueva posición de fuerza internacional, resulta coherente que Piñera pretenda frenar la creciente influencia del sub-sistema de integración más avanzando en el continente, el ALBA, y desde una línea pro norteamericana fortalecer la hegemonía estratégica de la OEA, hasta ahora interpelada y cuestionada por esos mismos avances populares e integracionistas.

Ciertamente, la elección de Piñera ha sido un potente aliento a las derechas de América, las mismas que en décadas pasadas respaldaron e impulsaron golpes de estado, dictaduras y la imposición del capitalismo en su expresión más salvaje, especulativa y depredadora.

Hay que reconocer que la temprana inserción de Chile en el mundo globalizado capitalista, en esta nueva fase, la impulsaron los gobiernos de la Concertación.

Tal línea de política exterior sólo sufrió un corrimiento hacia posturas de cercanía y de lazos de intercambio con América Latina y El Caribe en el gobierno de Michelle Bachelet.

Ante eso la derecha criolla reaccionó con fuerza y dura crítica.

Se va a requerir una fuerte profundización de la solidaridad con los pueblos del continente.

Del mismo modo, una denuncia clarificadora de la real situación política chilena y el papel de cada uno de los actores políticos que fueron parte, en más o menor grado, del triunfo de la derecha y de Piñera.

Hay que asumirlo, en el continente no es fácil la compresión de la real situación política de Chile. Hay confusión y también ciertas distorsiones evidentes.

Se requiere superar todo eso y abrir paso a un proceso en el cual, efectivamente, surjan las verdades.

Fuente – Rebelión

27/01/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Chile – La derecha viene a cenar


Editorial de “Punto Final”, edición Nº 703, 22 de enero, 2010)

MANUEL CABIESES DONOSO


Sebastián Piñera: 3.582.800 votos (51,60%).

Eduardo Frei:  3.359.801 votos (48,39%).


Las cifras lo dicen todo. La elección del 17 de enero no merece mayor discusión.

Lo concreto es que a partir de marzo, Chile tendrá un gobierno de derecha que se sumará a la mafia de enemigos del proceso liberador de América Latina. EE.UU. reserva a Piñera un lugar destacado junto a los regímenes de Colombia, Honduras, Panamá y Perú. Un grupo tenebroso que intenta ampliar mediante elecciones o golpes de Estado según la receta hondureña.

El propósito es frenar el proceso de independencia y socialismo democrático que se reinició en la última década. Ese proceso tiene sus enclaves en Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Pero cuenta también con defensores en Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. La dirección principal de la contraofensiva norteamericana persigue eliminar -usando cualquier medio- al gobierno revolucionario del presidente Hugo Chávez. La revolución bolivariana es considerada la pieza maestra que sostiene y articula al renacido movimiento por la independencia y soberanía de los pueblos que desafía la hegemonía yanqui en la región.

El próximo 26 de septiembre hay elecciones parlamentarias en Venezuela. El presidente Chávez enfrentará por enésima vez -desde 1998- el veredicto ciudadano. La oposición, casi toda digitalizada desde Washington, se jugará por retornar a la Asamblea Nacional -que abandonó voluntariamente en diciembre de 2005 para provocar un colapso institucional que no ocurrió-. Buscará usar esas elecciones para avanzar en un plan desestabilizador “a la hondureña”.

En forma simultánea, junto con tejer las redes de conspiraciones políticas, financieras y militares, EE.UU. viene montando en torno a Venezuela un cerco de bases militares con asiento en Colombia, Panamá y las islas holandesas de Curazao y Aruba. Se les suma la reactivada IV Flota norteamericana que patrulla el Caribe con su carga de cañones y misiles. El gobierno venezolano ha denunciado las incursiones de aviones espías en su espacio aéreo.

Los aprestos de intervención -o de apoyo militar a un golpe- son tan evidentes que han despertado el rechazo del gobierno de Brasil. El presidente Lula y las fuerzas armadas brasileñas saben que, a largo plazo, EE.UU. no se conformará con las enormes riquezas naturales de Venezuela. También intentará apoderarse de las reservas de agua de la Amazonia y de los grandes yacimientos de petróleo que existen en la plataforma submarina del Atlántico brasileño.

Todo lo anterior explica porqué la elección de Piñera ha provocado tanta expectación en el exterior, comparativamente más que en Chile. Desde luego los chilenos sabíamos -a través de los códigos del lenguaje de medias tintas a que nos hemos mal acostumbrado-, que la Concertación se presentaba derrotada a la confrontación electoral. Agotada como proyecto político y destrozada por disputas intestinas y ambiciones personales. En cambio, en naciones que tienen fundados motivos de preocupación por el rumbo agresivo de la política de EE.UU., se creía que la Concertación -aun con todas sus vacilaciones y blandenguerías- saldría airosa de la prueba. A ese engaño contribuyó la imagen de una presidenta Bachelet con 80% de respaldo popular.

El tema internacional casi no se tocó en la campaña presidencial, impidiendo que los chilenos conocieran los peligros que afrontan pueblos hermanos. El golpe hondureño ni se mencionó, tampoco la instalación de bases militares en Colombia y Panamá, ni el fracaso de la Conferencia sobre Cambio Climático en Copenhague, ni la crisis capitalista, ni… El listado de temas que tienen que ver con el mundo, la Humanidad y nuestra América Latina que los candidatos no abordaron en la campaña, es interminable. Repasarlo sólo sirve para confirmar la insularidad política en que vivimos. Este factor -que ha producido ignorancia, erosión ideológica y despolitización-, permite a la derecha y a la Concertación manipular las conciencias de los ciudadanos y direccionarlas con técnicas de marketing y métodos farandulescos.

Piñera es parte de una “nueva derecha” que pretende haberse desvinculado del reciente pasado de dictaduras militares que atropellaron los derechos humanos en América Latina. Esta derecha -que ha conseguido esconder su ADN golpista- ha llegado a Chile para quedarse, por lo menos es lo que pretende.

La “nueva derecha” es un invento de los estrategas del Departamento de Estado que conduce Hillary Clinton, cuyo talante imperial se ha puesto en evidencia durante los últimos meses. El nuevo engendro político viene a reemplazar a los gobiernos socialdemócratas y/o socialcristianos, como el de la Concertación, que han sufrido un acelerado desgaste por su aplicado servicio al neoliberalismo y su traición a los trabajadores. Esta “nueva derecha” controla todavía pocos gobiernos y algunos, como el de Alvaro Uribe, apestan a muerto.

Por eso, la victoria de Piñera -con un programa populista que sigue las aguas de la Concertación pero que garantiza mano dura con el movimiento social para blindar la inversión privada-, es recibido con júbilo por los sectores más reaccionarios del continente. Sin embargo, la “nueva derecha” necesita victorias en países importantes como Argentina y Brasil (ya cuenta con México) e intentará meter su contrabando político en Venezuela y Ecuador para destruir esas revoluciones por dentro.

Para el chileno medio, atrapado en la telaraña de deudas que tejen 29 millones de tarjetas de crédito que constituyen su vía de acceso al consumo, la política es una galaxia lejana a su interés cotidiano. La democracia representativa sólo lo obliga a votar, pero no le reconoce derecho a participar. Los asuntos políticos que atañen a su condición de ciudadano pertenecen al ámbito de lo accesorio y superfluo que no soluciona sus problemas concretos. Por eso, delega esos asuntos en los políticos profesionales a quienes, a la vez, considera unos zánganos aborrecibles. No es para menos: entre los 14 millones de pesos mensuales de la dieta de un diputado, y los 257 mil pesos que gana más de la mitad de los trabajadores chilenos, hay un abismo de desigualdad. El quintil más bajo de ingresos, según la encuesta Casen, destina más del 60% de sus salarios a pagar deudas que superan todas las fronteras de la usura. Este abismo de desigualdad no intentaron cerrarlo los partidos de la Concertación -hoy en liquidación- y menos lo hará esta “nueva derecha” exultante que celebró su victoria bailando y descorchando botellas de champaña como en 1973, cuando instigó a los militares a derramar la sangre de miles de chilenos.

Trabajadores agobiados por extenuantes jornadas, viviendo el constante temor de pasar a integrar el ejército de 800 mil cesantes, temiendo enfermar por el costo de la atención médica y de los medicamentos y por las interminables listas de espera en los hospitales, con las esperanzas perdidas de obtener educación de calidad para sus hijos, viviendo en la promiscuidad de departamentos de 45 metros cuadrados, acosados por la droga y la delincuencia, relegando a la clandestinidad del recuerdo familiar las atrocidades de la dictadura militar-empresarial, ¿qué ánimo o qué tiempo tendrán para preocuparse de la dimensión política del triunfo de Piñera?

Por eso, no debe extrañar que cientos de miles de chilenos hayan votado por la “nueva derecha”, esperando ingenuamente que ese gobierno aliviará sus miserables condiciones de vida. Esta actitud pasiva e indiferente al retroceso político que significa legitimar a los herederos de la dictadura y facilitar así las amenazas a la soberanía de pueblos hermanos, es resultado del fracaso estruendoso de la Concertación. Pero también de la injustificable tardanza de la Izquierda para superar su fragmentación y levantar una alternativa popular e independiente. Ahora estamos en el punto de volver a empezar, porque la historia no ha terminado. De nosotros depende acortar el tiempo que la derecha pretende quedarse en el poder.


MANUEL CABIESES DONOSO


(Editorial de “Punto Final”, edición Nº 703, 22 de enero, 2010)

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27/01/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La Sociedad Interamericana de Prensa, la voz de los dueños de los poderosos medios de comunicación


12-11-2009

 

La SIP, activo copartícipe de la guerra mediática contra las naciones del ALBA

Percy Francisco Alvarado Godoy

Rebelión

Los fuertes ataques lanzados fundamentalmente contra los países progresistas de América Latina, todos ellos pertenecientes al ALBA como Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, en el marco de la 65 Asamblea de la entidad y basados en mentiras y difamaciones de periodistas opositores al servicio de las oligarquías nacionales y a los dueños de los poderosos medios de comunicación, han concentrado la mayor parte de la atención de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Aunque en el marco de este evento se han analizado temas relacionados con otras naciones como Argentina, Honduras, Colombia y México, la intención de este escenario mediático es sumarse a la campaña ideológica iniciada hace unos días por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, aupadas por las nuevas estrategias de Estados Unidos para la región, contra las naciones del ALBA.

Era de esperar todo este andamiaje de ataques difamadores contra las naciones progresistas de América Latina, por el hecho de que la SIP responde a los intereses de los grandes monopolios de la información, interesados en desvirtuar las profundas reformas sociales que se llevan a cabo en los mismos y, sobre todo, sus dirigentes, dueños a su vez de la prensa opositora en dichas naciones, son los propios cabecillas dentro de la SIP.

De dudoso historial que la asocia a la defensa a ultranza de dictaduras como las de Anastasio Somoza, en Nicaragua; a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, en República Dominicana; a la dictadura cívica militar de Uruguay y a la criminal dictadura pinochetista de Chile, la SIP pretende erigirse hoy como juez de la libertad de expresión en el continente. Su callada complicidad con la desaparición de cientos de miles de personas en la época de la represión militar en Latinoamérica le resta moralidad y respeto. Mucho se ha escrito sobre el sucio papel de la SIP en América Latina, destacándose la pluma de José Steinsleger, avezado periodista, y por parte del chileno Ernesto Carmona, quien en el Seminario Internacional “Periodismo, Ética y Democracia” de CIESPAL, celebrado en de octubre de 2009, en Ecuador, así como la periodista Natalia Brite, pusieron al desnudo la esencia injerencista de la SIP y sus estrechos vínculos con los grandes monopolios de la información de Estados Unidos y Europa.

Su complicidad en la guerra sucia desatada contra gobiernos progresistas como el de Jacobo Árbenz Guzmán, en Guatemala y de Salvador Allende, en Chile, a instancias de la CIA estadounidense, ponen en duda también su honestidad e imparcialidad al juzgar el comportamiento de la libertad de expresión en el continente.

Al cobijar y proteger a los medios de comunicación que participan de manera descarada en labores de desestabilización en muchas de las naciones progresistas, la SIP no hace otra cosa que proteger los intereses de los ricos medios de comunicación en cada país, alineados a la oposición contrarrevolucionaria y antiprogresista.

Prueba de su total parcialidad a entarimado mediático de la desinformación globalizada es que, con respecto al golpe inconstitucional en Honduras, solo se ha limitado a tímidos lamentos sobre la libertad de prensa por parte de los golpistas, creando una falsa imagen de supuesta crítica a los mismos, sin denunciar las masacres sufridas por el pueblo, las persecuciones y la propia inconstitucionalidad del golpe. Como señala uno de los periodistas a los que me referí con anterioridad, la causa de esta posición ambivalente obedece a que el golpe de estado en Honduras fue apoyado por los propios dueños de medios de comunicación, socios de la SIP, como Carlos Roberto Flores Facussé, ex presidente de Honduras y dueño del periódico La Tribuna, y Jorge Canahuati Larach, el multimillonario dueño de los diarios La Prensa y El Heraldo, así como por José Rafael Ferrari y el contrarrevolucionario de origen cubano, Ralph Nodarse, prácticamente dueños de la televisión en ese país.

Vocero de las maniobras de la SIP, su presidente saliente y dueño del diario El Tiempo, el colombiano Enrique Santos, se atrevió a proclamar que “la SIP está activa y está siempre estará donde se le necesita”, lanzando fuertes diatribas contra Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. No es extraño que Enrique Santos sea primo del actual Ministro de Defensa de Colombia, frecuentemente vinculado al paramilitarismo, al Mossad y a los planes agresivos contra Venezuela.

La SIP, los conglomerados mediáticos y el terrorismo ideológico

De acuerdo con el historial de los líderes de la SIP, no escapa al ojo avizor que la misma está comprometida hasta el tuétano con los grandes monopolios de la información. La propia página web de la SIP en Internet ofrece datos más que suficientes al respecto.

El presidente honorario de la SIP, impuesto de forma vitalicia, es Scott C. Schurz, dueño de 13 importantes periódicos de Estados Unidos, 9 canales de televisión, 13 emisoras de radio, un directorio telefónico y una empresa de impresión, diseminadas en los estados norteamericanos de Indiana, Kentucky, Maryland, Pennsylvania, California, Florida, Missouri, Michigan, Georgia, Dakota del Sur, Kansas y Virginia.

Quien ha sido presidente de la SIP, Earl Maucker, es también el director del periódico del Sun-Sentinel de Fort Lauderdale, Florida, dependiente del gigantesco monopolio informativo denominado Sentinel y dueño de varios grandes periódicos como el Chicago Tribune, Los Angeles Times, el Baltimore, el Daily Press de Virginia, el Hartford CourantThe Virginia Gazette y Newsday, el Orlando Sentinel, The Morning Call de Pennsylvania y AM New York. Es dueño igualmente de News in Education Review, City & Shore Magazine, el Forum Publishing Group, la Radio TV Digital WXEL, TCPalm.com y WPTV Nuevo Canal 5. de Connecticut,

Otro alto jefe de la SIP es William E. Casey. Casey, vinculado a la editorial Down Jones & Co., de New York, y dueña de The Wall Street Journal. El actual dueño de Down Jones & Co es el multimillonario Rupert Murdoch quien es a su vez dueño de 175 periódicos dispersos en todo el mundo, así como de los estudios cinematográficos 20th Century Fox, del el sitio de internet MySpace y de la Cadena de TV Fox, enfrascada actualmente en una guerra mediática contra el presidente Obama.

Aunque la SIP cuenta con varios órganos directivos como el Comité Ejecutivo, el Consejo Consultivo y la Junta de Directores, el poder real se concentra en los representantes de los monopolios informativos norteamericanos, quienes condicionan la proyección ideológica de la misma..

Por su parte, Natalia Brite desnuda la labor de la SIP en la guerra desinformativa y desestabilizadora contra los países del ALBA en el momento actual, al expresar en su artículo “Una voz al servicio de las dictaduras”, lo siguiente con respecto a la SIP: “En efecto, la concentración casi infinita de los conglomerados mediáticos en las últimas dos décadas ha generado dentro de los sistemas de representación democrática un nuevo fenómeno que ha sido denominado ‘terrorismo mediático’, cuyo objetivo es la conquista del campo simbólico, para imponer la ideología dominante y cuya táctica es la desestabilización permanente; agresiva e impiadosa de los gobiernos que se interpongan a sus dictados.”

La SIP ataca a Cuba

Uno de los primeros países que sufrió los más álgidos y venenosos ataques de la SIP fue Cuba. Una retahíla de mentiras que incluyen la fabricada persecución y encarcelamiento de fingidos periodistas, el aumento de la represión contra las supuestas manifestaciones independientes y el control gubernamental para impedir el acceso libre de la población a internet, son los argumentos insustanciales empleados por la SIP en sus ataques anticubanos.

La confusión principal del veneno ideológico del informe anticubano es referirse a un grupo de contrarrevolucionarios quintacolumnistas como supuestos periodistas independientes, cuando ha quedado ampliamente demostrado que estas personas tienen como misión exclusiva lanzar mentiras sobre la realidad cubana a cambio de unos pocos dólares entregados por sus financistas de la CIA, la USAID y la NED.

Las falacias arguyen la existencia de 102 acciones represivas contra los más de 70 fingidos periodistas independientes, cuando en realidad son legítimas medidas adoptadas por el estado cubano contra quienes desean subvertir el orden institucional, desvirtúan la realidad económico social del país, inventan supuestos actos represivos y persecuciones, difaman y calumnian, para complacer a sus jefes de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en la Habana (SINA), donde se les orienta qué decir y qué calumnias fabricar.

Las apócrifas conclusiones a las que arribarán los personeros de la SIP, que se emitirán esta semana como una denuncia contra Cuba y otros países progresistas, serán rechazadas oportunamente y no tendrán vigencia ni el más mínimo indicativo moral, pues se basan en la mentira, en la sucia componenda mediática, en la detracción ideológica y, sobre todo, se enmarcan en la más execrable guerra desinformativa.

La SIP, de dudosa moralidad por su sucio maridaje con la ultraderecha norteamericana, las oligarquías nacionales y por su deshonesto historial a favor de pasadas dictaduras y de ataques a gobiernos democráticos y progresistas, carece de fuerza moral para enjuiciar a Cuba y a los países del ALBA.

Una prueba de las mentiras fabricadas contra Cuba y divulgadas por los medios de la SIP, lo representa la difusión de una noticia en la que el grupúsculo extremista Cuba Democracia Ya pidió que se “eviten más linchamientos y secuestros” en la Isla.

Por el contrario, ni la SIP ni los grandes monopolios mediáticos que representa alzaron su voz para denunciar el permanente terrorismo padecido por el pueblo cubano y actos barbáricos como el criminal atentado de Barbados contra un avión cubano en pleno vuelo. Tampoco estos monopolios de la prensa norteamericana ha dado cobertura al caso de los Cinco Héroes Cubanos Prisioneros en Estados Unidos. Su silencio cómplice, así como su agresividad parcializada, son parte de su guerra ideológica mantenida durante casi cinco décadas para satanizar a la Revolución Cubana.

Ataques a Venezuela dentro de la SIP

Ayer, presidente de la República, Hugo Chávez, denunció las diversas estrategias contra la estabilidad de la Revolución Bolivariana y la continuidad de su mandato, dentro de las que se encuentran las acusaciones de la SIP por supuestas persecuciones a la libre expresión en Venezuela. La búsqueda primero de un referéndum revocatorio en el 2010, la aspiración a dominar la Asamblea Nacional en el 2011 para boicotear al gobierno bolivariano, aspirar a vencer mediante diversas vías en las elecciones presidenciales del 2012 y, por último, derrumbar los logros alcanzados por la Revolución Bolivariana, son los planes estratégicos de la contrarrevolución escuálida.

No está alejado de la realidad el presidente Chávez, pues los medios de comunicación en manos de la burguesía venezolana, miembros activos de la SIP, son parte del vasto plan desestabilizador contra su gobierno y los principales promotores del terrorismo mediático contra el mismo. Las falsas acusaciones sobre el amordazamiento de la prensa privada y el reforzamiento del aparato estatal de la información, son argumentos de la SIP para cuestionar la libertad de expresión en Venezuela. Sin embargo, es en el trasfondo la respuesta oficial por desarticular las campañas mediáticas y venenosas de la oposición y la búsqueda de genuinos y legítimos medios para hacer prevalecer la verdad de lo que sucede en Venezuela.

Históricamente, los grandes medios de comunicación en Venezuela han estado en manos de grandes grupos oligárquicos, vinculados estrechamente con los poderosos monopolios de la información de Estados Unidos. Las principales cadenas televisivas como Venevisión, Globovisión y Televen, así como importantes periódicos como El Nacional, El Universal, Últimas Noticias y Panorama de Maracaibo, están manos privadas, aunque estos dos últimos diarios se destacan por su imparcialidad, mientras que los otros medios mencionados son abiertamente detractores de la Revolución Bolivariana.

Como respuesta al manejo mediático y desestabilizador de los medios de comunicación, la Revolución Bolivariana se ha dedicado a fortalecer los medios públicos de comunicación, logrando en los últimos años abrir Venezolana de Televisión, Telesur, ViVe, TVes, ANTV y varias estaciones locales de televisión. De la misma manera, el estado emplea para fines de la información objetiva dos emisoras radiales: Radio Nacional y YVKE Mundial. Por su parte, en la prensa escrita se destacan los diarios Diario Vea y el Correo del Orinoco.

Los ataques de la SIP a favor de los medios privados y opositores están encaminados a acusar al gobierno de Chávez de un supuesto intento por hegemonizar las comunicaciones en Venezuela. Para ello, argumentan que el gobierno secuestra espacios de emisión a todos los medios televisivos y radiales del país, ha realizado 107 ataques contra periodistas, escondiendo que realmente muchos de estos periodistas han participado en campañas desestabilizadoras, intentos de golpe de estado, asesinatos y otras conjuras gubernamentales, como es el caso de Rafael y Patricia Poleo.

Otro de los ataques del informe contra Venezuela está dirigido a acusar al gobierno de cerrar 34 emisoras radiales y de anunciarse el cierre de otras 201. La verdad es que la aplicación por el gobierno de una política justa de convertir a los medios de comunicación en un instrumento de la verdad, como se contempla en el Proyecto de Ley Orgánica de Participación Ciudadana, que presupone la fiscalización de los medios de comunicación por parte de un Consejo Nacional de Vigilancia de los Medios de Comunicación Social, en representación de las masas populares, asusta a los oligarcas vinculados a la oposición mediática.

La aprobación por la Asamblea Nacional de Venezuela en el año 2004 de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, conocida como Ley Resorte, luego de un democrático proceso de discusión popular, ha sido otro de los factores que ha generado acusaciones infundadas contra Chávez. La ley Resorte exige a los medios de comunicación opositores un verdadero alineamiento con la justicia social, apego a la verdad y someterse al consenso y control social. Esto, obviamente afectó a los grandes medios de la burguesía.

La SIP no ha parado en apoyar las detracciones contra el gobierno venezolano, pero jamás se declaró, ni tan siquiera ruborizada, contra el frustrado golpe de estado de abril de 2002, ni contra el sabotaje petrolero, ni contra las amenazas hacia la soberanía venezolana por parte de Colombia, Israel y Estados Unidos. No podía esperarse otra cosa de ella.

La SIP y sus ataques a Ecuador

En el marco de la 65 Asamblea de la SIP en Buenos Aires también se lanzaron álgidas acusaciones contra el gobierno de Rafael Correa, acusándolo de que la Ley de Medios, en proceso de elaboración por su administración, lesionará la libertad de expresión en el país. Tal acusación provino de César Pérez, perteneciente al Diario El Universo.

De acuerdo con la prensa opositora al proyecto de Correa, y la propia SIP, el nuevo proyecto de medios es “restrictivo, generará censura gubernamental, incentivará la autocensura y limitará el periodismo investigativo”. El proyecto en sí, estipula que el registro de medios debe ser renovado anualmente y el estado creará una institución rectora para examinar el comportamiento de la prensa.

Los ataques insidiosos y desestabilizadores del canal televisivo Teleamazonas, condujo a que el gobierno de Correa le sancionara en dos oportunidades.

Asimismo, las perfidias sostenidas por los representantes de la prensa mediática en Ecuador ante la SIP, acusaron al gobierno de perseguir y agredir físicamente a varios periodistas.

El 20 de octubre pasado el Secretario de Comunicaciones del Ecuador refutó la labor insidiosa dentro de la SIP sobre su país, defendiendo la Ley de medios que se votará en febrero próximo, al destacar que “es necesaria una ley de Comunicación que regule los abusos de la prensa”.

Luego, puntualizó: “La ley debe garantizar primero el derecho de los ciudadanos a que no sea afectada su honra, a mantenerse bien informados, a tener acceso a información de calidad y también debe garantizar que los medios puedan realizar su ejercicio de periodismo, que no tengan censura previa pero sí que tengan responsabilidad ulterior”.

En esencia, la Ley de Medios del Ecuador no hace otra cosa que proponer la división equilibrada del espectro electromagnético, por donde pasan las ondas de radio y de televisión, otorgando proporcionalmente el 33% de dicho espectro para los sectores: público, privado y comunitario. Tal medida atenta contra la hegemonía de los poderosos intereses privados en los medios de comunicación.

La SIP contra Bolivia

Bolivia tampoco escapó a los ataques de la SIP, cuya prensa está asociada y depende de los poderosos monopolios de la comunicación, particularmente del Grupo español PRISA, propietario del diario reaccionario ibérico El País, y que posee la propiedad de diversos medios de comunicación en Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, México, Panamá, así como en Bolivia.

En Bolivia, el grupo PRISA es propietario de varios periódicos como El Nuevo Día, Extra y La Razón. Así como la cadena televisiva ATB Bolivia.

Los infundios esgrimidos por la prensa opositora, al servicio de los intereses desestabilizadores y separatistas, acusan al presidente Evo Morales de atacar frecuentemente a los medios de comunicación, de agresiones físicas y verbales a 111 periodistas en los últimos seis meses, así como 36 ataques contra los órganos de prensa del país.

El insidioso informe ante la SIP sobre Bolivia imputa falsamente al gobierno de querer emplear los medios de comunicación en su propio beneficio político en función de las venideras elecciones generales de diciembre próximo.

La SIP se ha visto involucrada en diversas campañas tendenciosas contra Bolivia, tal como ocurrió en el 2003 cuando apoyó abiertamente al presidente Gonzalo Sánchez de Losada ante el estallido social que exigía su renuncia. No hizo lo mismo en el 2006 cuando Evo Morales, ya presidente, quiso apoyar el desarrollo de medios de prensa vinculados a los movimientos sociales.

Los principales delitos del presidente Evo Morales son aquellos que lo han llevado a cuestionar el papel mediático de los grandes medios de comunicación y su interés por abrir paso a una prensa en función de los pobres. Reservar espacios en los medios para los trabajadores fue un pecado inaceptable para la SIP.

La SIP contra Nicaragua

Otro informe presentado ante la 65 Asamblea de la SIP sataniza igualmente al gobierno nicaragüense de Daniel Ortega.

Para los detractores del gobierno sandinista, como el director de El Nuevo Diario, Francisco Chamorro, el gobierno de Nicaragua pretende silenciar a la prensa independiente entiéndase a los dueños de los poderosos medios opositores, mediante un supuesto acoso, persecuciones y atropellos contra periodistas.

Los medios al servicio de la oposición (El Nuevo Diario, La Prensa, Trinchera y Nicaragüita) tratan de ilegalizar la decisión de la Corte Suprema de Justicia, de allanar el camino de Daniel Ortega a un nuevo mandato presidencial en las elecciones del 2011. Para ello, defienden a ultranza las posiciones desestabilizadoras de los partidos de oposición dentro de la Asamblea Nacional como el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN) y la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).

Otro engendro antisandinista y mediático radicado en Miami, la Sociedad Nicaragüense Americana de Periodistas (NAJS), ha tratado de realizar labores de lobby con congresistas de la ultraderecha norteamericana, buscando el aislamiento y las presiones foráneas sobre el gobierno de Daniel Ortega.

Para terminar, recuerdo que en estos precisos momentos la SIP prepara su nuevo informe sobre la libertad de expresión en el continente para hacerlo público en las próximas horas. Extensas páginas cargadas de diatribas se darán a conocer al mundo con el fin de demonizar a las naciones progresistas de América Latina, cuyo único delito es zafarse del yugo colonial impuesto por Estados Unidos, dominio santificado por la SIP y sus burdos lacayos y detractores mediáticos a sueldo, dispersos por nuestras naciones y cargados de temor y odio hacia la verdad, a lo que se debe decir y a lo que se abrirá a la luz a pesar de todo.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

12/11/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Nueva ofensiva de Estados Unidos sobre los pueblos de América



Yankees go home!

Ana Esther Ceceña y Humberto Miranda

Rebelión

Aunque parece ya lejano porque ocurrió en marzo de 2008, el presunto ataque colombiano a Ecuador en la provincia de Sucumbíos marcó el inicio de un nuevo ciclo dentro de la estrategia estadounidense de control de su espacio vital: el continente americano. No se trató de un hecho aislado, sino de una primera piedra de un camino que continúa abriéndose paso.

En aquel momento se desplegaban iniciativas de creación de plataformas regionales de ataque bajo el velo de la guerra preventiva contra el terrorismo. Pero si en Palestina y el Medio Oriente había ya costumbre de recibir las ofensivas del Pentágono desde Israel, y aderezadas con sus propósitos particulares, en América no había ocurrido un ataque unilateral de un Estado a otro “en defensa de su seguridad nacional”.

El ataque perfiló las primeras líneas de una política de Estado que no se modificó con el cambio de gobierno (de Bush a Obama) sino que se adecuó a los tiempos de la política continental que, en esa ocasión, dio lugar a un airoso reclamo de Ecuador, secundado por la mayoría de los presidentes de la región en la reunión de Santo Domingo.

Prudentemente se detuvo esta escalada militar para bajar las tensiones y dar paso al cambio de gobierno en Estados Unidos, pero la necesidad de detener el crecimiento del ALBA y la búsqueda de caminos seguros para intervenir en la región, sobre todo frente a Venezuela, Ecuador y Bolivia, llevó nuevamente a Estados Unidos a involucrarse en proyectos desestabilizadores o directamente militaristas.

Nuevas formas de viejos propósitos. La doctrina formulada por Monroe y reiterada por Kennedy con la Alianza para el Progreso (Alpro), tiene expresiones contemporáneas en el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) y el Proyecto Mesoamericano (antes Plan Puebla Panamá), pero también en la creación de una retícula militar que envuelve la región en su conjunto.

La revolución cubana en 1959 generó una cuña de subversión social que puso en entredicho el dominio estadounidense en el continente. La victoria cubana en Playa Girón en 1961, la supervivencia del proceso cubano después de la “crisis de los misiles”, y su permanencia en medio del acoso y las dificultades se constituyeron en un dique simbólico que desde entonces aparece como bastión de esperanza y dignidad, y como posibilidad real frente a la dominación.

Por esta misma razón, Cuba ha sido cuidadosamente separada del resto del continente mediante políticas de “extensión de la democracia” y combate a las tiranías (Alpro) promovidas financieramente a través de la USAID, mediante su expulsión de la Organización de Estados Americanos y mediante la manipulación de los imaginarios hasta convertirla en caso único e irrepetible, con tal éxito que en muchos sentidos el proceso cubano no es incorporado a los análisis sino como experiencia aislada que es a la vez añorada y rechazada por las izquierdas del continente.

Después de Cuba y de las experiencias insurgentes en casi todos los países de América Latina, los procesos democráticos fueron violentamente interrumpidos por dictaduras militares financiadas por la USAID, tan activa nuevamente en nuestros días, y preparadas por la Escuela de las Américas. Se abrió una larga noche para el continente y América volvió a ser, en cierta medida, “para los americanos”.

Las dictaduras se transformaron en neoliberalismo, las riquezas de nuestros países dejaron de ser “patrimonio estratégico de la nación” para convertirse en atractivos de inversión. La ilusión hegemónica de una América unida defendiendo los intereses americanos se encaminó en los tratados de libre comercio.

Los levantamientos contra el neoliberalismo, los tratados regionales, el ALCA y, recientemente, contra los dos megaproyectos de reordenamiento territorial y creación de la infraestructura de la integración energética y el saqueo (Plan Puebla Panamá, crecido hasta el Putumayo incorporando a Colombia, y hoy transformado en Proyecto Mesoamericano, e Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica), obligaron a la inteligencia hegemónica a recolocarse estratégicamente en el continente.

La insuficiencia del mercado como disciplinador general es acompañada por la presencia creciente de las políticas y fuerzas militares en todo el continente. El ethos militar se impone como eje ordenador de la totalidad.

Como una vuelta de tuerca más, las movilizaciones antineoliberales dan lugar a cambios institucionales y experiencias de gobierno contrahegemónicas en Venezuela, Bolivia y Ecuador, y con esto se pone en riesgo, o por lo menos en dificultades, el dominio estadounidense. Con estas nuevas experiencias –que se agregan a la cubana y la reubican geopolíticamente-, no sólo se cuestionan las reglas del juego establecidas sino que grandes extensiones territoriales e inmensas fuentes de recursos empiezan a salir del control hegemónico.

La amenaza de esta confluencia y de su potencial ampliación, los triunfos democráticos, la constitución del ALBA, Petrocaribe y las señales de distanciamiento de las políticas de Washington –encaminadas en múltiples ocasiones por los organismos internacionales-, es asumida como un peligro mayor por los guardianes de la seguridad de Estados Unidos que, independientemente de quien ocupe la presidencia, mantiene una política de estado para defender como hinterland el continente americano y enfrentar desde esta plataforma el juego de competencias con el resto del mundo.

El golpe de Estado en Honduras -uno de los eslabones más frágiles del ALBA-, conducido por un militar hondureño formado en la Escuela de las Américas, tramado en vinculación con la base de Palmerola, consultado con el personal de la Embajada estadounidense y asumido por la oligarquía hondureña -que si existe es por el auspicio de los intereses de EEUU que requieren parapetarse en socios locales-, es el primer operativo de relanzamiento de la escalada iniciada en Sucumbíos.

Como parte de una ofensiva con múltiples variantes, que combina el juego de fuerzas constituidas internamente con intervenciones desde el exterior, que se presenta lo mismo con faceta militar que diplomática, económica o mediática, el golpe en Honduras abre un sendero diferente que pone en riesgo cualquier tipo de procedimiento democrático y deja sentado un precedente perverso. Cómo leer si no la deslegitimación de un gobernante constitucional y legítimo, derrocado por un golpe espurio que violenta la Constitución y las formas democráticas, y que, no obstante, mediante un extraño subterfugio termina siendo acusado de ser él el violador de la Constitución y, por ese mecanismo, es equiparado con el gobierno de los golpistas. Tan defensor como violador de la Constitución es uno como el otro en el esquema de diálogo que se impuso después del golpe y que, de no ser por la movilización popular exigiendo el restablecimiento de la constitucionalidad y rechazando tanto el golpe de Estado como la militarización, ya sería un dato más en la historia.

Honduras no es cualquier país. No solamente es integrante del ALBA y Petrocaribe sino que el gobierno de Zelaya empezaba a hablar de reforma agraria en las tierras que históricamente han sido parte del reino de la United Fruit Company, responsable de muchas masacres. Honduras fue el espacio desde donde se organizó la contrainsurgencia en los años de las luchas revolucionarias centroamericanas y es todavía el espacio de emplazamiento de la base militar estadounidense de Soto Cano o Palmerola, una de las mayores en la región latinoamericana que ha funcionado como cuartel general del Comando Sur desde su creación.

El depuesto gobierno de Zelaya, empujado por la movilización popular que desde hace un año cuestionó la existencia de Palmerola en el II Encuentro contra la Militarización, empezaba a hablar de la recuperación de las instalaciones de esa base. Esto, en un momento de ascenso de la presencia militar estadounidense, de ampliación, reactivación o modernización de sus posiciones en el continente, aceleró sin duda la intervención1 que, evidentemente, responde a intereses económicos y geopolíticos mucho más trascendentes que los de la oligarquía local.

No obstante, a pesar de su gravedad, el golpe en Honduras sólo anuncia lo que se vislumbra para los gobiernos que han osado desafiar al imperio y que no cesan de ser acosados. Honduras resultó atropellado en una búsqueda por alcanzar objetivos de mucha mayor importancia geoestratégica como Venezuela, Ecuador y Bolivia, y constituye ya, independientemente de su desenlace, uno de los soportes de la estrategia en curso.

Honduras constituyó el elemento desencadenador o, mejor, la cortina de humo que dio paso a la reactivación del proyecto interrumpido después del ataque a Sucumbíos: el establecimiento de una sede regional de la llamada guerra preventiva en América, justo al lado del Canal de Panamá y en la entrada misma de la cuenca amazónica pero, lo más importante en términos estratégicos coyunturales, en las fronteras de los procesos incómodos para los grandes poderes mundiales liderados por Estados Unidos.

Mientras la nebulosa levantada por Honduras desvió la mirada, se vuelven a desatar los montajes para acusar de cómplices de las FARC, único grupo reconocido como terrorista por el Pentágono en la región, a los presidentes de Venezuela y Ecuador, pero, sobre todo, se revive un viejo acuerdo entre Colombia y Estados Unidos que otorga inmunidad a las tropas estadounidenses en suelo colombiano y permite la instalación de 7 bases militares estadounidenses que se suman a las seis ya registradas por el Pentágono y por el Congreso en su Base structure report.

El plan de disciplinamiento continental pasa por quebrar geográfica y políticamente las alianzas progresistas y los procesos emancipatorios continentales. En Honduras se trata de introducir una cuña divisoria que debilite y quiebre los potenciales procesos democráticos en Centroamérica, y simultáneamente que se articule con el corredor de contención contrainsurgente conformado por México, Colombia y Perú, al que poco a poco se van sumando otros posibles aliados (ver mapa). La “israelización” de Colombia que se erige como punto nodal, articulada a este corredor, parece estar intentando tender una cortina de separación entre Venezuela, Ecuador y Bolivia, creándoles condiciones de aislamiento relativo, en el plano geográfico. Colombia como plataforma de operaciones enlazada a todo un entramado de posiciones y complicidades que rodean y aislan las experiencias contrahegemónicas y/o emancipatorias para irlas cercenando, disuadiendo o derrotando a medio plazo.2

Pero además de este corredor geopolítico, que además se entrelaza geográficamente con las zonas de mayor riqueza del continente, se puede ubicar otra línea de intervención más sutil que podría establecerse como el eje Miami-México-Bogotá3, en el cual se pretende agrupar una derecha supuestamente endógena, portadora de un pretendido modelo latinoamericano propio frente a las propuestas emancipatorias emergentes. La participación de los grupos anticastristas de Miami y de sus contrapartes en el Pentágono en el golpe de Honduras se hizo evidente tanto en las sorprendentes declaraciones anticomunistas de los protagonistas del golpe, que parecían como salidas de la prehistoria política, como en la aparición en escena de personajes como Otto Reich.

Este conjunto de hechos permite concluir que está en curso un proyecto de recolonización y disciplinamiento del continente completo. Con la anuencia y hasta entusiasmo de las oligarquías locales, con la coparticipación de los grupos de ultraderecha instalados en algunos gobiernos de la región, en América Latina se está conformando mucho más que un nuevo Israel, desde donde el radio de acción se debe medir con las distancias que los aviones de guerra y monitoreo alcanzan en un solo vuelo sin necesidad de cargar combustible; o con los tiempos de llegada a los objetivos circunstanciales, que son muy reducidos desde las posiciones colombianas; o con la capacidad de respuesta rápida ante contingencias en las principales ciudades de los alrededores: Quito, Caracas y La Paz; o con la seguridad económica que les da establecerse al lado de la franja petrolera del Orinoco, equivalente a los yacimientos de Arabia Saudí, y al lado del río Amazonas, principal caudal superficial de agua dulce del continente, al lado de los mayores yacimientos de biodiversidad del planeta, frente a Brasil y con posibilidades de aplicar la técnica del yunque y el martillo, contando con la cooperación de Perú, a cualquiera de los tres países que en Sudamérica han osado desafiar a la hegemonía.

Si bien Honduras muestra claramente los límites de la democracia dentro del capitalismo, el trasfondo de Honduras, con el proyecto de instalación de nuevas bases en Colombia y la inmunidad de las tropas estadounidenses en suelo colombiano, convertiría a ese país en su totalidad en una locación del ejército de Estados Unidos que pone en riesgo la capacidad soberana de autodeterminación de los pueblos y los países de la región. Una base militar estadounidense del tamaño de un país completo y en el corazón de la amazonia.

Todo hace pensar que las acciones desde este enclave militar en América del Sur se dirigirán a los Estados enemigos o a los Estados fallidos, que, de acuerdo con las nuevas normas impulsadas por Estados Unidos, pueden ser históricamente fallidos o devenir, casi instantáneamente, Estados fallidos “por colapso”. Cualquier contingencia puede convertir a un país en un Estado fallido súbito y, por ello, susceptible de ser intervenido. Y entre las contingencias están las relaciones de sus gobernantes con algún grupo calificado como terrorista (es ahí que se explica la insistencia por acusar a los presidentes Chávez y Correa de mantener vínculos de colaboración con las FARC), los conflictos transfronterizos o la penetración del narco.

Una vez decretado el Estado fallido, la intervención puede realizarse desde Colombia, que ya estará equipada para avanzar sobre sus vecinos.

Es de prever la búsqueda de otros emplazamientos militares en el futuro cercano (por lo pronto en Perú, que ya está estableciendo compromisos de operación amplia de tropas estadounidenses en su territorio desde 2006 y con posibilidades de uso de bases en Chiclayo y en la zona del VRAE) combinada con procesos de fortalecimiento de los aparatos de inteligencia y militares en general al interior de los países latinoamericanos. Asimismo, es de esperar que la construcción de los Estados fallidos pasará por estimular deserciones militares, inculpar o corromper altos funcionarios de gobiernos progresistas por vínculos con las actividades criminalizadas por la hegemonía o por la implantación del narcotráfico en barrios marginales de ciudades como Caracas u otras, como herramienta para desatar conflictos y desestabilizar/controlar una región cada vez más rebelde.

A sólo unos meses del ascenso presidencial de Obama, ya resulta ingenuo pensar que existe un cambio en la política estadounidense hacia la región. El esquema de dominación está claro y delineado. Estados Unidos va, como decía Martí, “con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América”. Deberá haber una respuesta múltiple, regional, social, solidaria, en bloque. Una respuesta que se extienda desde el Río Bravo hasta la Patagonia y que reditúe a la independencia de nuestras naciones.

500 años de lucha nos han dotado a los pueblos de América Latina de suficiente experiencia para encarar las batallas presentes contra el saqueo, la colonización y las imposiciones de todo tipo. Hoy esa lucha pasa por detener y revertir la militarización y el asentamiento de las tropas de Estados Unidos en Colombia y en todos nuestros países para que los últimos 500 años en rebeldía no hayan sido en vano.

No hay consigna más sensata y oportuna en este momento que la renovada “Yankees, go home”.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=91998

24/09/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Frei defiende el neoliberalismo en Latinoamérica


Por: Esteban Silva Cuadra*
Fecha de publicación: 10/08/09

Manifestamos nuestro rechazo y desacuerdo con los calificativos conservadores y sobre ideologizados en contra de los gobiernos de Venezuela y Bolivia formulados por ex Presidente, Eduardo Frei y candidato presidencial de la Concertación en el Seminario

“América Latina en la Perspectiva Estratégica”, organizado por el Ejército de Chile.

Sus declaraciones son inapropiadas en el fondo y en la forma dado en el lugar en que fueron efectuadas, toda vez que ellas califican peyorativamente y con un claro sesgo conservador la política soberana definida democráticamente por otros pueblos como la República Bolivariana de Venezuela del Presidente Hugo Chávez y Bolivia del Presidente Evo Morales. Los gobiernos de izquierda entre los cuales también se cuenta el Ecuador del Presidente Rafael Correa, y que reivindican la alternativas anti neoliberales y el socialismo del siglo XXI, cuentan con un enorme respaldo democrático y ciudadano en sus respectivos países y han impulsado Asambleas

Constituyentes aprobando nuevas Constituciones que representan los intereses de las grandes mayorías.

La calificación del candidato Frei sobre lo que es o no democrático e institucional en relación con otros países o su afirmación acerca de la legítima demanda marítima boliviana, en nada contribuyen a las relaciones vecinales, la integración sudamericana y el respeto de Chile hacia otros procesos democráticos, progresistas y de izquierda enteramente legítimos y válidos. El Chile de la Concertación tiene muy poco que enseñarle al resto de nuestro continente pues exhibe hoy, después de 20 años, una sociedad enormemente desigual e injusta, una constitución firmada por el ex Presidente Lagos que consagra el modelo neoliberal de Pinochet y un sistema electoral binominal que excluye a un importante sector de los chilenos.

Nuestra política internacional y de relaciones con Latinoamérica es claramente distinta y alternativa a la expresada por el candidato Frei.

Para la candidatura Presidencial de la izquierda chilena encabezada por Jorge Arrate, el liderazgo progresista de Chile y su contribución a la integración Latinoamericana, sólo se construye en la búsqueda de nuevos modelos de desarrollo más justos y en el respeto a la autodeterminación y la soberanía de los pueblos, participando activamente en instancias como el Banco del Sur, Telesur, fomentando la integración de políticas sociales y la profundización institucional de UNASUR, y de sus relaciones con ALBA, CARICOM, SICA y el Grupo de Río.

* Director Ejecutivo y encargado internacional del Comando presidencial de Jorge Arrate.
barometrointernacional@gmail.com

Aporrea. Org.

11/08/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Llamamiento contra el Golpe de Estado en Honduras a la Clase Obrera Mundial



06-08-09

Llamamiento del Frente Nacional contra el Golpe de Estado en Honduras a la Clase Obrera Mundial. Todos a organizar el boicot contra la dictadura militar-empresarial de Roberto Micheletti.
El 28 de junio del presente año, cuando la población hondureña se preparaba a participar en la Encuesta Popular sobre la instalación de una Cuarta Urna, en la cual se decidiría si se convoca o no a una Asamblea Constituyente, miles de efectivos militares secuestraron al Presidente Constitucional de la República, Manuel Zelaya Rosales y lo expulsaron hacia la vecina Costa Rica; ocuparon la Casa Presidencial, clausuraron violentamente todas las estaciones de radio y televisión independientes, persiguieron a los funcionarios del gobierno e implantaron un Estado de Sitio en todo el país.
De esa forma, se hizo efectivo un Golpe de Estado, que horas más tarde fue “legalizado” por el Congreso Nacional (asamblea legislativa), colocando en la Presidencia a Roberto Micheletti Bain, dirigente del mismo Partido político del Presidente Zelaya, mediante ridículos argumentos de que el gobernante depuesto había “renunciado”. Esa versión fue desmentida por el mismo Presidente Zelaya, además de que el Congreso Nacional no tiene atribuciones constitucionales para separarlo de su cargo. Asimismo, se argumentó la existencia de una orden de captura sin que el Presidente fuera sometido a un juicio en el cual pudiera defenderse de las acusaciones que se le hacían.
Detrás del golpe se encuentran la cúpula empresarial, los cuatro partidos políticos de la burguesía (Partido Liberal, Partido Nacional, Partido Demócrata Cristiano y Partido Innovacion y Unidad socialdemócrata), las cúpulas de las iglesias católica y evangélica, asi como los dueños de los principales medios de comunicación. Todos ellos hicieron una alianza contrarrevolucionaria temiendo que la consulta popular del 28 de junio diera poder al pueblo y, en especial, a la clase obrera y al campesinado pobre, para iniciar la construcción de una nueva sociedad, donde los privilegios de clase de la burguesía y de los terratenientes fueran eliminados.
También es necesario decir que detrás de ese golpe de estado, esta la mano del Imperialismo norteamericano y de la ultraderecha latinoamericana, quienes lo ven como una oportunidad de frenar los avances de la izquierda en la región centroamericana y la influencia de la revolución venezolana, tras los recientes triunfos electorales del Frente Farabundo Marti para la Liberacion Nacional (FMLN) en El Salvador y del Frente Sandinista en Nicaragua.
Sin embargo, la respuesta del Pueblo hondureño no se hizo esperar desde la primera hora del golpe. Las masas populares se lanzaron a las calles, a conquistar las plazas públicas y a protestar en la Casa Presidencial (edificio sede del gobierno) en contra de miles de efectivos militares, armados con tanquetas, helicópteros, aviones y artillería pesada. Desde entonces, las masas populares salen TODOS LOS DIAS a la calle desde hace un mes, a protestar, a ejecutar medidas de presión para derrocar al gobierno usurpador, realizando masivas movilizaciones, cortes de carreteras, toma de edificios públicos, etc. haciendo uso del Articulo 3 de nuestra Constitución Política que da derecho a la Insurrección Popular en caso de la imposición de un gobierno por la fuerza de las armas. Aunque esta lucha ha costado la vida de varios hondureños, asesinados por los militares, gracias a la misma el gobierno usurpador no ha logrado controlar la situación, ni derrotar a las masas y por tanto no ha logrado consolidarse como gobierno.
La máxima expresión organizativa de la resistencia popular es el “Frente Nacional contra el Golpe de Estado” que unifica a todas las expresiones sociales y políticas del movimiento popular y conduce el movimiento nacional hacia el derrocamiento de la dictadura. Este frente está constituido por organizaciones obreras, campesinas y populares en general, así como por los partidos y movimientos políticos de izquierda y centro que se han declarado en contra del golpe de estado.
La reacción internacional fue contundente desde el punto de vista diplomático: Salvo el régimen sionista de Israel, ningún otro país del mundo se atrevió a reconocer a la dictadura militar-empresarial impuesta en Honduras. Tanto la Organización de Estados Americanos (OEA), la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), el Grupo de Río, los países asociados al ALBA, entre otros, condenaron el golpe de estado, porque correctamente interpretan que se trata de un primer golpe a las de por sí limitadas democracias burguesas existentes en Latinoamerica, y que, de consolidarse, sentaría un precedente funesto para hacer retroceder las conquistas sociales y las libertades democráticas de los pueblos y trabajadores, proclive a ser imitado por las fuerzas más reaccionarias en otros países de la región y del mundo.
Sin embargo, esta reacción no ha pasado aún de declaraciones diplomáticas que, si bien son útiles, no son suficientes para golpear a la dictadura ni en lo económico, ni en lo militar.
El único gobierno que tuvo siempre una política ambigua respecto al gobierno usurpador, fue el gobierno norteamericano liderado por Barack Obama. Mientras declaraba reconocer al Gobierno del Presidente Manuel Zelaya como único presidente, dio visa a los emisarios de los golpistas para que estos ingresen a territorio norteamericano a hacer lobby a favor del golpe; no ha suspendido los principales programas de apoyo económico y militar en Honduras; no aplica el boicot comercial como en cambio si ha hecho contra Cuba , y se niega a declarar que se trata de un “Golpe de Estado”. Más bien ha promovido una negociación entre el legítimo Presidente de los hondureños, Manuel Zelaya, con el dictador Micheletti, a través de un mediador: el Presidente de Costa Rica, Oscar Arias.
Para el Frente Nacional contra el Golpe de Estado, la mediación del Presidente Arias es una estrategia del Departamento de Estado de los Estados Unidos para lograr cierto reconocimiento internacional al dictador Micheletti, dilatar en el tiempo la salida al conflicto para que el movimiento de resistencia se desgaste y someter al Presidente Zelaya a condicionamientos inaceptables ante su eventual reinstalación en el poder, a fin de que abandone las reivindicaciones políticas que han motivado la movilización popular, como son la lucha por una Asamblea Constituyente y por el castigo a los culpables del golpe. Por consiguiente, el Frente Nacional contra el Golpe de Estado, solo acepta una reinstalación inmediata, segura e incondicional del Presidente Zelaya a su cargo.
La clase obrera hondureña, que desde el principio respondió activamente a la resistencia popular, organizó para la tercera semana una movilización unificada con sus propios métodos de lucha: la Huelga general y la toma de los centros de trabajo, comenzando con un paro general de 48 horas de las tres centrales sindicales del país (CUTH, CGT y CTH) los pasados días 23 y 24 de julio, que se ha repetido el 30 y 31 del mismo mes. En solidaridad los compañeros de organizaciones populares de El Salvador y Nicaragua hicieron cortes en las aduanas para impedir el ingreso y salida de mercadería a Honduras. Inmediatamente las asociaciones empresariales de Honduras y Centroamérica, que son solidarias con los usurpadores, pusieron el grito en el cielo porque dicho boicot implica pérdidas millonarias para sus empresas. Eso significa que la huelga y el boicot comercial son armas efectivas para desgastar las bases económicas de los golpistas, más que las declaraciones formales.
Por todo lo anterior, el Frente Nacional contra el Golpe de Estado hace un llamamiento a las organizaciones representativas de la clase obrera mundial para que organicen y ejecuten una solidaridad militante con la clase obrera y con el pueblo de Honduras, realizando acciones de boicot a todos los productos que entran y salen a puertos hondureños, a fin de asfixiar económicamente a la dictadura; a hacer manifestaciones de repudio a la dictadura enfrente de las embajadas de Honduras y de los Estados Unidos; a hacer actos político culturales en solidaridad con la lucha del pueblo hondureño; y en general a ejecutar cuanta acción fortalezca la lucha del pueblo hondureño y su clase obrera para sacudirnos este régimen opresor y alcanzar una nueva sociedad.
SOLO LA UNIDAD MUNDIAL DE LA CLASE OBRERA DERROTARA EL EXPERIMENTO FASCISTA EN HONDURAS FRENTE NACIONAL CONTRA EL GOLPE DE ESTADO. www.ecoportal.net
Tegucigalpa M.D.C. 31 de julio de 2009 – HONDURAS
Más información sobre la resistencia al golpe en Honduras:
http://contraelgolpedeestadohn.blogspot.com
http://viacampesina.org/main_sp/
www.todosconhonduras.org/
http://www.enlazandoalternativas.org/spip.php?rubrique58
www.movimientos.org/honduras.php
www.aler.org
http://www.telesurtv.net/noticias/canal/senalenvivo.php

Enviado por Cora

08/08/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Honduras: Sabían y ayudaron un poquito – Juan Gelman


16-07-09

tropas y zelaya

Por Juan Gelman

La Casa Blanca conocía desde hacía meses el golpe que se preparaba en Honduras, aunque ahora los voceros del Departamento de Estado finjan una inocencia sorprendida. El actual embajador estadounidense en Tegucigalpa, Hugo Llorens, lo sabe muy bien: el 12 de septiembre de 2008 llegó al país centroamericano y, nueve días después, el ahora golpista general Romeo Vásquez declaraba por la emisora HRN que lo habían buscado “para botar del gobierno al presidente Manuel Zelaya Rosales” (www.proceso.hn, 21-9-08). Agregó: “Somos una institución seria y respetuosa, por lo que respetamos al Señor Presidente como nuestro Comandante General y nos subordinamos como manda la Ley”. Igualito que Pinochet antes de alzarse contra Salvador Allende. Cualquier semejanza es apenas obra de la realidad.

El 2 de junio de este año, Hillary Clinton acudió a Honduras para participar en una reunión de la OEA. Entrevistó a Zelaya y le manifestó su disconformidad con el referéndum que el mandatario planeaba llevar a cabo simultáneamente con las próximas elecciones presidenciales. Funcionarios norteamericanos señalaron que “no creían que ese plebiscito fuera constitucional” (The New York Times, 30-6-09). Seis días antes del golpe, el diario hondureño La Prensa informaba que el embajador Llorens se había reunido con políticos influyentes y jefes militares “para buscar una solución a la crisis” causada por el referéndum (www.laprensahn.com, 22-6-09). La “solución” encontrada es notoria.

Es difícil suponer que los mandos militares de Honduras, armados por el Pentágono y formados en la Escuela de las Américas, que a tantos dictadores latinoamericanos les enseñó cómo hacerlo, se hayan movido sin el acuerdo de sus mentores. Por lo demás, los golpistas no ocultaron las razones de su acto: Zelaya se estaba acercando demasiado al “comunista” de Chávez, el venezolano más odiado por la Casa Blanca: en julio de 2008, bajo su mandato, Honduras adhirió a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), el nuevo “eje del mal” en América latina. Demasiado, ¿verdad?

Demasiado, sí, porque Honduras es territorio estratégico para el Pentágono, que desde la base de Soto Cano, donde se estacionan efectivos de la fuerza aérea y de la infantería estadounidenses, no sólo domina América Central: este verdadero enclave es fundamental en el esquema militar de EE.UU. para una región rica en recursos naturales. Aunque nunca tocó los intereses de las corporaciones extranjeras ni de los dueños locales del poder económico, Zelaya constituía un peligro de “desestabilización”. Cabe señalar que el referéndum sobre la convocatoria o no de una Asamblea Constituyente que podría permitir la reelección de Zelaya no era vinculante. Nadie se molestó en Washington por la reforma constitucional que permitió en Colombia la reelección de Alvaro Uribe, gran aliado de EE.UU., que ni siquiera fue plebiscitada. Es que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Los golpistas hondureños son impresentables. El general Romero Vásquez Velásquez, echado por Zelaya, de regreso con el golpe y autor del secuestro y expulsión del presidente, fue alojado en la penitenciaría nacional en 1993 junto con otros diez miembros de una banda acusada de robar 200 automóviles de lujo (www.elheraldo.hn, 2-2-93). Era entonces mayor del ejército; como general, se dedica a robar un gobierno elegido en las urnas. Otro impresentable es el ministro consejero Billy Joya, que no hace honor a su apellido (o sí, según se mire): fue jefe de la división táctica del batallón B3-16, el escuadrón de la muerte hondureño que torturó y “desapareció” a numerosas personas en los años ’80. El “Licenciado Arrazola” –uno de sus alias– es un experto en la materia: estudió los métodos de las dictaduras argentina y chilena (www.michelcollon.info, 7-7-09).  Son antecedentes conocidos, pese a lo cual, o por eso mismo, fue elegido para formar parte del régimen golpista, tan democrático pues.

La represión en Honduras continúa. El jueves de la semana que pasó fue detenido el padre de Isis Obeid Murillo, el joven de 19 años asesinado por el ejército en el aeropuerto de Tegucigalpa: tuvo la peregrina idea de exigir públicamente justicia para su hijo (www.wsws.org, 11-7-09). Los salvadores de la democracia expulsaron a periodistas de Associated Press, desaparecieron de la pantalla al Canal 21 y efectivos armados ocuparon el canal 36 (Miami Herald, 1-7-09).

Es la concepción de la libertad de prensa que caracteriza a los golpistas.

La Casa Blanca sigue blanda con lo que calificó de “acto ilegal”. Hillary se niega a llamarlo “golpe de Estado” porque eso implicaría automáticamente el cese de la ayuda económica y militar estadounidense a Honduras. Las conversaciones sobre un arreglo pacífico que tienen lugar en Costa Rica, en las que el presidente Oscar Arias actúa de mediador a pedido de Obama, son una farsa. Pero tienen un costado importante: entrañan un reconocimiento oficioso del régimen impuesto. Arias ya anunció que tratará de “presidente” tanto al golpista Micheletti como al mandatario elegido en las urnas y depuesto. Esto sí que es ecuanimidad.


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16/07/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina- Temas para la Unión Industrial Argentina


Por Enrique Martínez *

Las organizaciones empresarias, sindicales o de cualquier otro origen corporativo son componentes necesarios y saludables del tejido social. Con el aporte de su mirada sectorial, un gobierno puede y debe configurar los diagnósticos que le marquen los errores o aciertos de su gestión y de allí pensar las correcciones.

La Unión Industrial Argentina (UIA) es el ámbito de convocatoria de las grandes corporaciones industriales del país y por lo tanto su voz debe ser tenida en cuenta en el marco mencionado. En este momento, la UIA ha concentrado su reclamo en bloquear el acceso de Venezuela al Mercosur, sobre la base de que su modelo político social es distinto al resto y su proceso de nacionalizaciones en marcha estaría perjudicando a grandes industriales argentinos. Sorprende la iniciativa, justo en el momento que la Organización de Estados Americanos (OEA), con Estados Unidos incluido, está discutiendo a fondo revertir la injusta exclusión de Cuba del organismo, que se basó en argumentos en esencia similares a los que ahora sostiene la UIA sobre Venezuela.

Pero más allá de eso, de prosperar la iniciativa, y producirse el previsible enfriamiento de las relaciones con Argentina, se provocarían algunos daños a la industria local que vale la pena exponer, aparte de la actual corriente de intercambio.

Se está completando en el INTI un relevamiento de la industria argentina de equipos para generación y distribución de energía eléctrica, solicitado por Venezuela, para atender un plan de 10 mil millones de dólares de inversión en los próximos cinco años.

Se está construyendo un ámbito de desarrollo conjunto para producir la microelectrónica que abastezca componentes para celulares, PC, televisores, que ya se están ensamblando en Venezuela.

Se prevé estudiar y avanzar en ámbitos binacionales en lo relativo a industrias para utilizar el gas natural; producir fertilizantes fosfatados; integrar la cadena de valor del aluminio aguas abajo; aprovechar los cueros vacunos, el sebo y las menudencias; utilizar la energía solar y la eólica.

Al INTI, como ente de apoyo a la industria argentina, le sería importante saber si la UIA ha hecho un análisis de costo/beneficio de sus acciones para bloquear el acceso de Venezuela al Mercosur.

Si no lo han hecho y lo hicieran, y descubrieran que la industria argentina perderá mucho más de lo que ganará, aun así quedarían varios espacios de posible reclamo al gobierno nacional, que justificarían el accionar gremial de la UIA, que me permito sugerir.

1 La UIA podría reclamar que la exportación de concentrados mineros se industrialice en la Argentina. La gran minería que actúa hoy en el país es evaluada cotidianamente por sus posibles efectos negativos sobre el medio ambiente. Pero además de eso debiera ser evaluada –y muy negativamente– porque todo el valor industrial agregado se realiza fuera del país.

2 La UIA podría reclamar que los créditos con que la Anses está auxiliando a las terminales automotrices que operan en el país tuvieran como condición colateral un importante aumento de la participación de los autopartistas argentinos en la producción de autos. El momento de apoyar a los fabricantes de componentes es justamente cuando las terminales están siendo auxiliadas financieramente.

3 La UIA podría pedir y consensuar un plan nacional de aumento de la industrialización de nuestra producción agropecuaria, con destino al mercado interno y a la exportación, con unidades de producción diseminadas por todo el país.

4 La UIA podría conocer y apoyar el plan que el INTI ha presentado a la Anses para financiar plantas de faenamiento bovino y aviar y de industrialización de leche en las zonas más pobres del Norte argentino. Este proyecto apuntala el desarrollo local, generará trabajo industrial donde hoy no lo hay y beneficiará a los fabricantes de bienes de capital argentinos.

Se podría empezar por estos cuatro frentes, a pesar de que hay varios más, donde la UIA podría actuar para fortalecer la industria argentina, sin riesgo alguno de que un análisis costo/beneficio les dé negativo. Este es nuestro humilde aporte. Si no tenemos razón, o si se puede hacer algo mejor, o efectivamente Venezuela es un peligro para el futuro nacional, al INTI al menos le gustaría entender los motivos.

* Presidente del INTI.

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03/06/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario