America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

SERGIO MASSA, EL CANDIDATO DE CLARÍN – La cocina del show por Adrián Murano


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El intendente de Tigre es la nueva esperanza del Grupo para derrotar al Gobierno K. La estrategia de Magnetto, el rol de Alberto Fernández y los favores mediáticos en campaña.

Artista Exclusivo. Massa paseó su triunfo electoral por Canal 13. Alberto Fernández lubricó el vínculo entre el intendente y el multimedios de Magnetto.
Sergio Massa ganó las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias en buena ley. Es decir: sacó más votos que sus contrincantes en el distrito clave de la política nacional. Unos 3.041.969 bonaerenses lo eligieron como su candidato para las elecciones de octubre. Su principal elector, sin embargo, no estuvo entre esa multitud. Héctor Magnetto, el mandamás del Grupo Clarín, vota en Capital.

El fervor del empresario con la campaña de Massa se desplegó en todos los formatos con los que opera el multimedios: gráfica, radio y tevé. Un detallado estudio del sitio Diarios Sobre Diarios, especializado en análisis de medios escritos, detalló esos favores. “Clarín y La Nación votan a Massa y en contra del FPV” se titula el artículo, a tono con la contundencia del informe. El trabajo, publicado a una semana de las PASO, sostuvo que durante la campaña “Massa apareció 17 veces en la portada de Clarín y 18 en la de La Nación”. Sobre ese total, aclara el artículo, “Clarín lo trató favorablemente en 10 títulos –5 principales, 4 secundarios y 1 pequeño–, y en forma neutra en 7 noticias –1 central, 4 secundarias y 2 pequeñas–”. Según el trabajo de DSD, La Nación –suerte de subsidiaria editorial de Clarín– no se quedó atrás: “Lo editó (a Massa) en forma positiva en 9 títulos –4 principales, 1 secundario y 4 pequeños–, y en neutro en 9 noticias –6 centrales y 3 secundarias–. Además, publicó 2 títulos neutros –1 principal y 1 pequeño– para dirigentes del ‘massismo’”.

Pero no sólo de elogios se nutre una campaña mediática. A menudo, los medios son más eficaces para demoler que para construir. Entrenado en esa tarea, Clarín también favoreció a Massa denostando a su competidor, el intendente K Martín Insaurralde. Según el relevamiento de DSD, el lomense “sumó 8 menciones en la primera plana de Clarín y 8 en la de La Nación. Clarín lo cuestionó en 4 noticias –3 principales y 1 secundaria– y lo editó en neutro en otros 4 títulos –1 central, 1 secundario y 2 pequeños–. En ese sentido –agrega el informe–, La Nación lo trató en forma adversa en 4 noticias –2 principales, 1 secundaria y 1 pequeña–, en neutro en 3 títulos –2 centrales y 1 secundario– y favorablemente en 1 noticia principal”.

El trabajo de DSD –cuya versión completa se puede consultar en http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/notas/5/674-clarin-y-la-nacion-votan-a-massa-y-en-contra-del-fpv.php#.UgvxtNI99e0–revela que el fenómeno se replicó en territorio porteño, donde Elisa Carrió fue la precandidata “con mejor performance en las tapas de los dos diarios de mayor circulación”. El dato coincide con la actitud de los candidatos apenas concluida la jornada electoral. Tanto Massa como Carrió fueron agasajados por la principal espada periodística del Grupo, Jorge Lanata, en su show dominical. Pero la tarea, claro está, aún no fue concluida.

Massa transitará hacia el 27 de octubre sobre la alfombra roja tendida por el Grupo. Eso no implica, sin embargo, que el camino esté exento de sobresaltos. De tanto en tanto, el Grupo le requerirá muestras de fidelidad que lo pueden dejar en offside. Algo de eso ocurrió, precisamente, cuando La Nación le hizo decir a Mirta Tundis que, de resultar electa, anularía el Fútbol Para Todos. La declaración de la tercera candidata a diputada massista provocó una crisis de nervios, sobre todo en los intendentes de territorios peronistas, que sin sutilezas expresaron su temor. “¡Cómo mierda se le ocurre decirles a los negros del conurbano que les vamos a sacar el fútbol! ¡Por qué no les dice que les sacamos la Asignación Universal, así no nos vota nadie!”, se quejó ante Veintitrés, en lenguaje llano, un histórico colaborador del jefe comunal.

Después de aquella declaración, la consultora previsional de Telenoche fue apartada de la campaña, pero su nombre reapareció de manera curiosa tras la noche triunfal. “Cuídenos a nuestra joya”, le advirtió a Massa la dupla Santillán-Biasatti, que conduce el noticiero de El Trece. Pocas veces se observó, en vivo y en directo, semejante muestra de cariñosa complicidad entre un candidato y un medio de comunicación.

Una de esas veces fue el abrazo que el extinto Bernardo Neustadt estrechó con Carlos Menem la noche en la que el riojano obtuvo la reelección. A la manera de Neustadt, el domingo Lanata recibió con abrazos y mohines cómplices a Elisa Carrió. Es cierto que el animador y la diputada se prodigan una añeja amistad. Pero ese brote afectivo encaja en la mesa de arena que Magnetto dispuso para la próxima contienda electoral. El CEO de Clarín imagina la tapa del 28 de octubre con el siguiente podio: Massa en provincia, Carrió, Gabriela Michetti y Pino Solanas en Capital. Incontinente, la diputada que se propuso defender “a muerte” los intereses del Grupo Clarín ya inició su campaña a favor de la candidata a senadora del Pro.

Más cauto, acorde con el terreno cenagoso que le toca transitar, Massa evita las definiciones tajantes sobre cualquier cosa, pero en especial las relacionadas con el Grupo Clarín. Un ejemplo: cada vez que le preguntaron sobre la Ley de Medios, el candidato dijo que será respetuoso de lo que determine la Corte Suprema. Una salida elegante, pero de patas cortas: es probable que la Corte resuelva sobre la cuestión de fondo antes de los comicios. ¿Llegará entonces el momento de saber qué piensa Massa sobre la desmonopolización de la palabra? ¿Se animará el candidato a contrariar a su principal benefactor? Sería una demostración de carácter político que, hasta ahora, Massa no incorporó a su cuidado lenguaje gestual.

Los comunicadores afines al Grupo suelen despreciar el poder de fuego electoral del multimedios. Arguyen que, si así fuera, Cristina Fernández no hubiese obtenido el 54 por ciento de los votos en su reelección presidencial. Los antecedentes, sin embargo, le adjudican a Magnetto una formidable influencia política que el capo mediático ya no se esfuerza por disimular.

La leyenda comenzó a escribirse con la apropiación de Papel Prensa, durante la última dictadura cívico-militar. Por entonces, Clarín canjeó su silencio frente al genocidio por la posesión monopólica de un insumo estratégico para la prensa. Ya en democracia, el uso y abuso de esa posición dominante sirvió para condicionar competidores y al débil gobierno de Raúl Alfonsín. Así consiguió, por caso, que el mandatario radical le otorgara la explotación de Radio Mitre, con la esperanza de saciar su voracidad. Fue un error. Magnetto probó sangre y quiso más.

La derrota electoral de mayo de 1989 encontró a Alfonsín asfixiado por la híper, los saqueos organizados y los cuarteles en ebullición. Desesperado, el presidente se encomendó a un grupo de empresarios con la esperanza de que le permitieran mantener a flote la frágil balsa de la democracia en medio de la tempestad. Le faltaban seis meses para entregar su mandato. Apenas eso pedía, seis meses. “No”, le respondió Héctor Magnetto, mandamás del diario Clarín. “Imposible, el obstáculo es usted”, asestó, decretando la defunción anticipada del gobierno alfonsinista. Y alimentando su leyenda como figura determinante de la política nacional.

Desde entonces, muchos políticos locales se criaron en la creencia de que ningún dirigente sobrevive a cuatro tapas negativas en Clarín. Néstor Kirchner, que asumió con un anémico 22 por ciento de apoyo popular, aceptó esa maldición. El chaperón en aquella luna de miel era Alberto Fernández, un ex duhaldista devenido en jefe de Gabinete K. No fue casual que Fernández fuera eyectado del Gobierno justo cuando el kirchnerismo decidió enfrentar al multimedios. Y tampoco lo es que ahora reaparezca del brazo de Massa, la nueva “esperanza blanca” del Grupo. Sin el apoyo territorial o económico que pueden ofrecer intendentes, empresarios o sindicalistas, lo único que explica la presencia de Fernández en el dispositivo massista es su línea directa con la calle Piedras, comando central del Grupo. Es de esperar que, en los próximos sesenta días de campaña, el consiglieri Fernández sea un invitado frecuente a los programas políticos de TN donde se cantarán loas al intendente de Tigre.

Lo primero que hizo Carlos Menem fue modificar las leyes para permitir la expansión audiovisual del Grupo Clarín. Todavía no está claro cómo compensará Massa al multimedios desde su banca de diputado, pero Magnetto por ahora se conforma con usarlo como ariete en su guerra contra CFK. Por su parte, Massa sabe cómo complacer a sus jefes. Un talento que, en política, puede ser una virtud. Al menos lo fue para él, que hizo del agasajo su herramienta más eficaz. Graciela Caamaño de Barrionuevo, Mario Das Neves, Domingo Cavallo, Palito Ortega, Eduardo Duhalde y hasta la propia Cristina Fernández pueden dar fe de ese espíritu solícito que, en clave peronista, suele confundirse con lealtad. Ahora lo adoptó Magnetto, un peso pesado del poder real que lucha por su supervivencia. Son tiempos huracanados. Y Clarín no ofrece cobijo gratis.
14.08.2013

VEINTITRÉS

17/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

MASSA EXPUSO SU PENSAMIENTO ANTE EMPRESARIOS


NO HAY NADA DE RENOVADOR, ES UN ENGAÑO.. SE TRATA DE LAS MISMAS POLÍTICAS QUE NOS LLEVARON A LA CRISIS DEL 2001!
MARIANIKE

La economía según Massa
El candidato desgranó sus principales ideas económicas. Reclamó terminar con el desendeudamiento y pidió por el campo.

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Por David Cufré
Sergio Massa expuso ayer su pensamiento económico ante doscientos empresarios de compañías líderes. Fue un almuerzo en el Hotel Alvear, organizado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp). El candidato reflotó algunos conceptos que solían desplegarse en ese mismo escenario antes de 2003. “El desendeudamiento fue importante, pero hay que entender que estamos perdiendo oportunidades en un mundo donde sobra liquidez”, planteó, en contra de la línea oficial, que hizo de la independencia financiera una de sus banderas económicas. Massa pidió usar el “sentido común” y aprovechar para tomar plata en el exterior cuando la tasa es baja. También afirmó que estaría dispuesto a una vuelta de las AFJP para quienes deseen contratar un seguro de retiro, adicional a la jubilación estatal obligatoria. “El sistema de capitalización para todos fracasó, pero podría ser un régimen complementario”, deslizó.

Massa estuvo acompañado por sus economistas de cabecera: “Ricardo Delgado, que es el coordinador; Miguel Peirano (ex ministro de Economía) y Martín Redrado (ex presidente del Banco Central). También, gracias a la generosidad y la grandeza de Roberto Lavagna, hemos incorporado a parte de su equipo”, reveló. Uno de ellos es el hijo del ex ministro, Marco. El propio Delgado fue durante años la mano derecha de Lavagna en su consultora privada. Otros massistas presentes fueron el secretario de la Unión Industrial Argentina, José de Mendiguren; el diputado Felipe Solá y el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández.

Sin embargo, el discurso del intendente de Tigre estuvo lejos de los rasgos heterodoxos que supo mostrar Lavagna cuando era ministro de Néstor Kirchner y de los planteos desarrollistas de Mendiguren. Retomó la línea que solía distinguir a Redrado como el Golden Boy de los ’90. “Necesitamos un marco jurídico para mostrarle al mundo que en la Argentina se van a respetar las reglas, gobierne quien gobierne”, afirmó. “Debemos terminar con la idea de querer regular todo, de ponerle el pie en la cabeza todo el tiempo” al sector privado, agregó. También pidió repensar “quiénes son nuestros socios en el mundo”, aunque no avanzó más allá. “Tenemos que generar confianza para atraer inversiones. Hoy somos poco confiables”, insistió. Massa esquivó otra muletilla de la ortodoxia económica, la de la falta de un “clima de negocios” propicio, pero le dio vueltas a esa idea durante toda su presentación.

“El sector que más aporta a la balanza comercial es con el que peor estamos. El campo, que es la actividad que más posibilidades de crecimiento tiene, es el que sufre más fricciones”, reprochó el candidato. Luis María Etchebehere, presidente de la Sociedad Rural, lo aplaudió desde la mesa principal. Allí también estaban el anfitrión, Eduardo Eurnekian, presidente del Cicyp y de la Corporación América; Horacio Fargosi, titular de la Bolsa de Comercio; Héctor Méndez, presidente de la UIA; Lili Sielicky, de Laboratorios Phoenix, Antonio Estrany y Gendre, del Cicyp; Yin Hengming, embajador chino, y Luis Pérez Sánchez, embajador del Perú. Otros asistentes al evento fueron Cristiano Rattazzi, Federico Nicholson, Daniel Funes de Rioja y Santiago Blaquier, de la UIA; Juan Bruchou, del Citibank; Adrián Werthein, de Telecom; Juan Carlos López Mena, de Buquebus, y Jaime Campos, de AEA.

Massa empezó su discurso agradeciendo la “valentía” de los empresarios por invitarlo “a tan pocos días de las PASO, pese a que no soy el candidato del oficialismo”. Eurnekian aclaró que el 2 de octubre será el turno de Daniel Scioli para disertar ante la misma audiencia. Luego el intendente dio explicaciones sobre lo heterogéneo de su fuerza política. “Yo creo que no hay que montarse tanto en cuestiones ideológicas y quedarse con los valores”, argumentó. “Somos el único espacio donde tienen representación las cuatro centrales sindicales del país, y también el campo y la industria”, detalló. Y de ahí en más siguió exponiendo sus ideas económicas centrales. Una de ellas fue la de volver a los mercados internacionales de deuda. “El canje fue muy importante para arrancar, pero hoy estamos perdiendo oportunidades por no acceder al crédito barato”, interpretó.

También dijo que era lógico el déficit fiscal en períodos de recesión, pero “no tiene sentido” mantenerlo ahora. En esa línea, pidió establecer metas fiscales y monetarias, que también deberían ayudar a combatir la inflación, siguiendo la lógica tradicional de los economistas argentinos.

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08/08/2013 Posted by | Agricultura yGanadería, Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Cristina, Graciela y Alberto – Horacio Verbitsky


Algunas afirmaciones de la presidente en el libro La Presidenta han dado lugar a réplicas, sobre las que puedo hablar con conocimiento de causa. Conocí a Graciela Ocaña cuando la joven diputada analizaba formas transparentes de financiación de los partidos políticos junto con Juan Manuel Abal Medina (h), Nilda Garré y el licenciado Carlos Alvarez; la vi con frecuencia cuando colaboraba con Elisa Carrió en la investigación sobre lavado de dinero y seguí con interés cómo cumplió la ímproba tarea de adecentar el PAMI que le encomendó Néstor Kirchner. Por eso me resulta incomprensible que pueda integrar el armado político de Francisco de Narváez. El rol de honesta en las peores compañías tapa de fango sus mejores aristas. La línea ascendente, del peronismo de San Justo al primer Frepaso, al primer ARI y al kirchnerismo se quiebra en forma abrupta. En pocas palabras: de investigadora de Gaith Pharaon a correligionaria de González Fraga, su vida política se convierte en una letra de tango. ¿Acaso ignora la contadora Ocaña que todos los bienes del candidato del Peornismo Opositor están inhibidos por la Justicia, hasta cubrir 87,3 millones de pesos, porque no pudo justificar ante la AFIP un incremento patrimonial del 900 por ciento con fondos provenientes de misteriosos fideicomisos? Del mismo modo, es asombroso que Ricardo Alfonsín, cuya ética republicana tiene un límite en Raúl Zaffaroni, se muestre sonriente del bracete con “Francisco” y llegue a decirle “Creo en vos”. Pero, sobre todo, es impactante la visita de Ocaña a la redacción del diario Clarín. Con sus rulos reprimidos de un planchazo y la expresión ausente de quien es víctima de un secuestro, narró allí un supuesto diálogo con Cristina, en marzo de 2009, cuando la presidente habría intercedido por el sindicalista bancario Juan Zanola. Como una niña pudorosa, Ocaña explica que dejó pasar dos años y medio para contarlo porque le daba vergüenza. Qué curiosa protección habrá sido esa, clamó la hija de Zanola, que sus padres llevan ya dos años presos, a disposición de un juez al que, sin embargo, se considera sensible a la voluntad oficial. Aparte de este hecho indesmentible, un recuerdo personal: Ocaña me contó que fue Alberto Fernández y no Cristina quien se opuso a que denunciara al superintendente de Servicios de Salud y recaudador de campaña Héctor Capaccioli.

On y off

Alberto respondió por una doble vía a las pocas frases que Cristina le dedicó. En un artículo con su firma se deshizo en elogios a Kirchner y lo contrastó con CFK, a quien denigró como nunca nadie. Pero en declaraciones off the record a los columnistas políticos de Clarín y de La Nación fue impiadoso con el ex presidente. Según Fernández, la mañana del 17 de julio de 2008, luego del voto del Senado contra la resolución 125, Kirchner instó a su esposa a dejar la presidencia, y fue el jefe de Gabinete quien le hizo cambiar de idea. El mediodía de aquel jueves, mientras almorzaba con Nilda Garré, recibí un llamado de Alberto Fernández. Me dijo algo parecido a lo que cuenta ahora y me pidió que tratara de disuadir a Cristina para que no hiciera esa locura. Hice el llamado y dejé el mensaje. Recibí la respuesta el sábado 19. Impresionado por el relato de Alberto, le transmití a Cristina el mismo mensaje de solidaridad y aliento que consta en mis columnas y en mis actividades públicas de aquella época, como la movilización callejera a la Plaza del Congreso. También ella me dijo algo similar a lo que cuenta ahora: que nunca pensó en renunciar, que se sentía con fuerza para capear todos los temporales e ir más allá de lo que pudiera preverse, que sabía quién era quién y que no la harían claudicar. Su tono era triste, severo y decidido. Pocos días después, Fernández le anticipó a la edición electrónica de Clarín la renuncia a la Jefatura de Gabinete que aún no conocían Cristina y Néstor. “Si no hacía eso, lo hubieran presentado como que me echaron, igual que a Javier de Urquiza”, se justificó ante mi extrañeza por su procedimiento tan desconsiderado con la presidente, que pasaba por su peor momento. Mucho después, cuando le pregunté a Cristina por qué había designado para sucederlo a Sergio Massa, me contestó que ante la maniobra de Fernández no tuvo tiempo de pensarlo dos veces. No me convenció, pero entiendo la urgencia con que a veces debe actuar un liderazgo político.

El tiro del final

Releo ahora mi columna del domingo 20 de julio de 2008: “El tema de discusión al día siguiente de la derrota en el Senado fue si es posible gobernar la Argentina cuando se ha perdido la mayoría en el Congreso y se afilan las hachas de la guerra para cobrar las audacias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández en muy diversos campos. Un argumento postuló que de ahora en más sólo sería posible seguir acumulando derrotas o resignarse al rol de facilitador institucional de los intereses económicos más poderosos, y que mejor sería apurar el desenlace para ahorrarse esas opciones vergonzosas. Ya nada será igual, se regocijan las cámaras patronales, los políticos de la oposición y los medios que los acompañan como la sombra al cuerpo. El argumento opuesto replica que, como le pasó a Lula en Brasil, sólo se ha perdido una votación, por un margen muy estrecho. Ni la legitimidad institucional ni la fortaleza política del gobierno habrían sido afectadas. A este razonamiento se suman otros, de ética y de conveniencia: abandonar el gobierno y la presidencia partidaria desencadenaría una crisis institucional muy negativa para el país y desampararía a las personas y los sectores que, dentro y fuera del PJ, se jugaron por el proyecto kirchnerista. Además, si la derecha se hiciera cargo del gobierno recibiría una sólida situación económica y favorables condiciones internacionales. Esto le permitiría capitalizar los logros de la gestión actual, controlar la inflación con un típico ajuste del neoliberalismo sobre los más débiles y cargar en la cuenta de Kirchner y CFK los problemas que subsistieran”. Me parece que este texto contemporáneo de los hechos resuelve la contradicción entre los dos relatos. Allí donde no hay documentos, la historia se reconstruye a partir de las versiones contrapuestas de los protagonistas. Si en la conmoción de aquellas horas tremendas es normal que se hayan analizado distintas hipótesis, con dramatismo pero también con racionalidad, no es verosímil que haya sido Alberto quien recondujera a Cristina del desmayo al combate. La peripecia posterior de cada uno disipa cualquier duda. Mientras Alberto nutrió las fantasías de Scioli, Urtubey, Clarín, Techint y Gerardo Martínez sobre un poskirchnerismo antes de tiempo, Cristina ha recorrido con voluntad inflexible el curso de acción que me anticipó aquel sábado 19 y que ha puesto al país al reparo de las tempestades que llegan del Norte. La furia insultante de Alberto se desató por la referencia de Cristina a su vínculo con Clarín. Pero no hacía falta que lo dijera la presidente, porque lo saben hasta los dos jueces de la Corte Suprema a quienes el ex ministro abruma con sus alegatos informales a favor del Grupo en las causas pendientes. Estas descargas de Alberto y Graciela suenan a intentos de última hora por impedir lo inexorable, cuando se abran las urnas, este domingo.

Página12

10/08/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

LA CANDIDATURA DE CFK EN EL FRENTE PARA LA VICTORIA – HORACIO VERBITSKY



Final de juego

A tres meses de la muerte de Kirchner la candidatura de CFK emerge sin rivales en el Frente para la Victoria. Quedó desactivada la combinación propiciada por la AEA: Scioli-Urtubey por el FpV, Sanz-Michetti por la oposición, Gerardo Martínez a la CGT y Techint a la UIA, para negociar un pacto de contención salarial al estilo italiano. La disolución del Peornismo opositor, a insulto limpio.

Por Horacio Verbitsky

Con pocos días de diferencia, los gobernadores de Buenos Aires y de Salta, Daniel Scioli y Juan Manuel Urtubey, anunciaron que buscarán revalidar sus respectivos mandatos, y el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Maurizio Macrì, descartó la posibilidad de hacer otro tanto en su distrito, porque su proyecto es presidencial. Se perfilan de este modo las principales alternativas que el electorado tendrá por delante en octubre: CFK vs. Macrì y quien surja del proceso interno de la UCR, cada uno con sus respectivas alianzas. Además habrá diversos candidatos testimoniales reacios a cualquier combinación que contamine su pureza, como Elisa Carrió y Fernando Solanas, o los de aquellas microfracciones de la paleoizquierda que llegaran al número de afiliaciones requeridas y obtuvieran en las primarias obligatorias el porcentaje de votos que exige la ley.

Expresión de deseos

Esto descarta la compleja ingeniería electoral que desde mediados del año pasado propone la primera línea de la Asociación Empresaria (AEA), que debería haber conducido a la conformación de las fórmulas Scioli-Urtubey y Ernesto Sanz-Gabriela Michetti. La proyección nacional de Urtubey fue impulsada por el descubridor de talentos Alberto Fernández. Las reuniones tendientes a este resultado comenzaron a realizarse a mediados del año 2010, a instancias del directivo de la transnacional italiana Techint, Luis Betnaza, en la sede de la Unión Obrera de la Construcción. Betnaza es uno de los vicepresidentes de la Unión Industrial. En la media docena de encuentros realizados hasta ahora también participaron Michetti, Sanz, Urtubey, Alfonso de Prat Gay y el secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez. Dentro de las previsiones del grupo figura la ascensión de Martínez a la secretaría general de la CGT, en lugar de Hugo Moyano, y la de Betnaza a la presidencia de la UIA, por Héctor Méndez. En esas reuniones se discute la coyuntura económica, con proyección de filminas, y se postula un pacto político y económico del tipo del celebrado en La Moncloa al concluir la dictadura española, que implicó el trueque de democracia política por economía neoliberal. Un experimento similar realizó en la Argentina Carlos Menem, aunque sin la ceremonia y las formalidades del acuerdo europeo. En realidad, la inspiración más directa es el pacto social italiano, con sus capítulos de 1993 y 1996, dirigido a frenar el nivel de los salarios. Una nueva ronda, impulsada este año por la FIAT, insiste con el recorte de derechos laborales adquiridos y los sustituye por premios a la productividad. Los trabajadores de la FIAT lo plebiscitaron en Turín, bajo la amenaza de que la multinacional emblemática cerrara sus plantas en Italia. El plan económico del acuerdo argentino se basaría en las exportaciones agropecuarias, agroindustriales y de commodities industriales como los tubos sin costura, con un de-sarrollo de Pymes al estilo de las que incuba Techint para atenuar la pérdida de puestos de trabajo. Mientras el gobierno celebra que la Argentina haya batido el récord histórico de inversión, las transnacionales que realizan sus negocios a escala global bufan por tener que hundir capital en el país por exigencia de un gobierno populista que de otro modo los amenaza con la rescisión de sus contratos, como acaba de ocurrir con Edesur. Los últimos anuncios de Scioli, Urtubey y Macrì redujeron el proyecto de AEA a una mera expresión de deseos, aunque todavía falte una eternidad para el cotejo electoral. Scioli debe concentrarse ahora en la defensa de su posición bonaerense, que también le apetece al intendente de Tigre, Sergio Massa, cuyos niveles de conocimiento e instalación superan a los de Martín Sabbatella. Pero el ex intendente de Morón compartirá la boleta con CFK, imán con el que no puede soñar su ex jefe de gabinete, luego de su actuación estelar en el capítulo porno del WikiLeaks argentino. El plus que aporte Sabbatella puede implicar para Cristina la victoria en primera vuelta, pero es comprensible que no entusiasme a Scioli. Aunque no le impidiera retener el cargo, lo dejaría en clara inferioridad frente a la presidente. Sería la primera vez desde 1983 que un candidato presidencial obtuviera en Buenos Aires más votos que su candidato a la gobernación. (En 1983, Alfonsín atrajo 0,5 por ciento menos votos que Alejandro Armendáriz; en 1995 Menem quedó más de cinco puntos atrás de Duhalde en Buenos Aires; en 1999 Duhalde reunió 5,5 por ciento menos votos que Carlos Rückauf y en 2007, Cristina obtuvo el 2,1 por ciento menos que Scioli.) Los debates sobre la sucesión en 2015 asumirían otro color.

Lo que no fue

Cuando el esposo de una mujer baleada en una salidera bancaria le reclamó acción contra la inseguridad, Scioli le dijo que tenía las manos atadas y el hombre lo hizo público. Una semana después, Kirchner lo instó en público a no tener miedo y revelar quién le ataba las manos para luchar contra la inseguridad. Scioli no respondió pero aprobó los preparativos de sus colaboradores para lanzarse como candidato presidencial. Imaginaba que si en marzo de este año las encuestas sobre intención de voto le daban los mejores resultados, Kirchner lo ungiría como sucesor. Si el ex presidente se resistiera, Scioli intentaría reagrupar a todas las fracciones del peronismo detrás de su escisión. Durante un encuentro en Olivos, Kirchner invitó a Scioli a presentarse como candidato en las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias y le dijo que si le ganaba, él se encolumnaría detrás de su candidatura. Scioli se negó con protestas de lealtad. Esto es coherente con la imagen impoluta del gobernador que emerge de los cables de WikiLeaks (en uno de ellos consta que durante “el conflicto con el campo” Scioli se negó a “romper con los Kirchner” arguyendo que “si lo hago, se caen, y yo no soy golpista”). No es menos cierto que en caso de haber aceptado el reto, debía jugarse a todo o nada, lo cual no se ajusta a su personalidad. Esas eran las cavilaciones de Scioli la mañana del 27 de octubre, cuando una espontánea movilización tan doliente como combativa, que no cesó de crecer en las 72 horas siguientes, actuó como el chasquido que despierta a un hipnotizado. La ruta de la emoción recondujo a la racionalidad perdida en la espuma de los días y la trivialidad del debate mediático.

El 18 Brumario

El primer día del verano, cuando Cristina expulsó de su gobierno al principal operador de la jugada de Scioli, nadie descifró mejor el mensaje que el gobernador. Una semana después, todavía, Scioli hizo público un almuerzo en Puerto Madero con la embajadora de Estados Unidos, un par de hombres de negocios y uno de los principales operadores de la CIA en el país. También había sido invitado un juez de la Corte Suprema de Justicia, que tuvo el buen tino de no asistir. Esta semana se cumplirán tres meses de la muerte de Néstor Kirchner. Algunos con alivio, otros con decepción han comprobado que pese a su dolor, Cristina desmintió con pulso firme e iniciativa política constante la imagen de dependencia respecto de Kirchner, construida para menoscabarla. El intento de presentar algunos pequeños contratiempos como signos del Apocalipsis chocó con el sentido común general. Nadie creyó que la ocupación de una manzana en Lugano por una pequeña banda de especuladores inmobiliarios, desbaratada en forma incruenta por un juez sobrio y activo; la escasez de billetes en los cajeros automáticos durante unos pocos días por déficits de gestión, los cortes de luz focalizados en algunos barrios por breve plazo, debidos a la falta de inversión privada en distribución como para cubrir los picos de verano e invierno; las dificultades para cargar combustible en algunas estaciones de servicio a raíz de un conflicto gremial y una disputa de intereses en la cadena de comercialización; y la detención en Barcelona de tres hijos de brigadieres vinculados con Duhalde, al llegar en un avión con una tonelada de cocaína, pudieran equiparse con los saqueos y el caos que acompañaron los últimos días de las dos últimas presidencias radicales, con el corralito, con el apagón general que paralizó el tránsito y la industria en el verano de 1989, con la condena judicial por lavado de dinero del narcotráfico al cajero de la campaña Menem-Duhalde en 1989, Mario Caserta, o con el aporte económico del Cartel de Juárez a la campaña de Eduardo Duhalde en 1999. Los esfuerzos por convertir estas farsas en una tragedia fueron inútiles. Más éxito tuvo la elección en Mar del Plata del mejor culo del verano.

Cada ficha en su lugar

El lunes 10, desde su lugar de descanso en Punta del Este, el gerente de la UIA, Martín Echegoyen, envió un mail a los contertulios para informarles que la reunión de la tarde en la UOCRA se suspendía. No incluyó ninguna explicación, pero tampoco era necesaria. El jueves 13, en un reportaje con La Nación, Michetti blanqueó la relación con Sanz, De Prat Gay y Urtubey, pero los presentó como amigos del alma, sin explicar las coincidencias políticas y económicas sobre la próxima etapa del país y su proceso electoral en las que estaban trabajando. Por si alguien pudiera pensar que la guiaba un interés personal, Michetti repitió varias veces que su preferencia era que Macrì aspirara a la reelección en la Capital y no a la presidencia. Tanto Macrì como Sanz negaron el acuerdo, como si se hubiera tratado de una especulación estival y no de un proyecto concreto. Las pintadas a favor de la candidatura de Scioli para 2011 se volvieron más detallistas: ahora explicitan que su candidatura es a la gobernación, y el propio Scioli terminó por afirmar que su intención era acompañar desde Buenos Aires a Cristina. Luego de años de tirantez e incluso denuncias cruzadas, Urtubey recompuso la deteriorada relación con su vicegobernador Andrés Zottos, y juntos buscarán la reelección para gobernar Salta. Aceptó integrar la comitiva presidencial en el viaje a Medio Oriente y Turquía como ratificación de su resignado apoyo a Cristina. Las únicas esperanzas que aún expresan algunos políticos y medios de la oposición, es que ella decida no buscar un segundo mandato. Despejado de este modo el panorama, Sanz sigue en carrera presidencial dentro de la UCR, en disputa, por ahora, con Ricardo Alfonsín, y más adelante se verá si también con la estrella fugaz de Julio Cobos. Por el momento, se verifica una estampida de sus partidarios hacia el campo de Sanz, temerosos de quedar sin silla cuando se interrumpa la música. Las reyertas del Peornismo opositor suben de tono. Los hermanos Rodríguez Saa acordaron con el ex senador Duhalde escalonar comicios regionales a partir de abril, pero no han conseguido interesar a Mario Das Neves y Felipe Solá. El chubutense dice que le robaron la idea de las internas adelantadas pero sin consultarlo. El gauchito gil descubre con algún retardo que su ex protector es derechoso y recibe como única respuesta un sonoro calificativo de imbécil. Con estos niveles de exasperación, es difícil imaginar cómo podrían llegar a un acuerdo sostenible de convivencia. El único decidido a seguir sin calcular pros ni contras es Duhalde, porque su motivación es la venganza. Tanto Das Neves como Solá advierten que en estas condiciones de disolución del Peornismo opositor, Duhalde terminará apoyando a Macrì a cambio de un cargo legislativo que le garantice inmunidad. El giro que está imprimiendo a su campaña provocó pánico en sus propias filas. Salvo el acto de lanzamiento, el resto de sus presentaciones se realizan en pequeños salones, nunca colmados. Sus apelaciones en contra de los derechos humanos y laborales y en favor de la internación de chicos en cuarteles militares, sus estridentes propuestas de represión como principio ordenador de la sociedad tienen la ventaja de la nitidez sobre las formulaciones genéricas de otros postulantes, pero sólo son atractivas para una franja marginal. Su plana mayor se reduce al matrimonio Camaño-Barrionuevo, a Miguel Angel Tomanzano y al glamoroso sindicalista Gerónimo Venegas. Pero hasta Venegas comienza a expresar sus temores, al advertir la fragilidad del proyecto de Duhalde, que lo dejaría desprotegido. Varios ex funcionarios de su interinato presidencial están deliberando cómo hacerle entender que ya no es el que fue y que el conurbano se ha vuelto un yermo para él.

Cinco por dos

La inopia de la oposición y la marcha serena de los indicadores económicos, le confieren más interés a la competencia entre candidaturas dentro del oficialismo, en distritos donde se multiplican las alternativas, como la Capital y Santa Fe, en los que el Frente para la Victoria sólo obtuvo la adhesión de uno de cada diez electores en los últimos comicios. Ahora, en cambio, tres figuras fuertes se disputan la chance de destronar al macrismo en la Ciudad Autónoma, y dos aspiran a confrontar con el Frente Radical-Socialista en el Litoral. Un fenómeno que se observa en todo el país es que Cristina tracciona a los precandidatos locales de su fuerza, lo cual le permite esperar a que decanten las pugnas en cada distrito, sin ungir a ninguno. Cuatro de ellos son o fueron ministros de los gabinetes kirchneristas (Carlos Tomada, Amado Boudou, Daniel Filmus y Rafael Bielsa) y el restante preside el bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria (Agustín Rossi). A lo sumo, trascienden en sordina comentarios cálidos o reticentes hacia alguno de ellos, vertidos en privado por Cristina, y se sabe que al menos dos no clavaron la bandera antes de consultarla. Este es el panorama a siete meses de las primarias y a nueve de la elección presidencial. A medida que se definan las demás candidaturas, alguna podrá crecer hasta constituirse en una opción viable frente a la actual presidente. La dificultad surgirá cuando los interroguen sobre las políticas centrales del kirchnerismo, como la AUH: si las repudian, se aíslan de una sociedad que las apoya; si las asumen, aun con reparos, como ya hicieron Sanz y Duhalde, mellan la legitimidad de sus propios proyectos, basados en la diferenciación y la denuncia y se exponen al cotejo con la posición que asumieron cuando esas medidas se adoptaron.

Página 12

23/01/2011 Posted by | Economía, General, Politica Internacional, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Argentina – “Creo que la suerte de Macri estaría echada” – Alberto Fernández


7-05-2010 /

Alberto Fernández firmó que Mauricio Macri “fue golpista” con Aníbal Ibarra

El ex jefe de Gabinete aseguró hoy que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, “fue golpista” por “lograr la destitución de Aníbal Ibarra” tras el incendio del boliche Cromañón, donde murieron casi 200 personas, y consideró que “si aplicáramos esa misma doctrina, su suerte estaría echada”.


Alberto Fernández afirmó que Mauricio Macri “fue golpista” con Aníbal Ibarra

El ex jefe de Gabinete Alberto Fernández afirmó que Mauricio Macri, “fue golpista” por “lograr la destitución de Aníbal Ibarra” tras el incendio de Cromañón, y consideró que “si aplicáramos esa misma doctrina, su suerte estaría echada”.

“Si aplicáramos esa doctrina, su suerte sería espantosa”, sostuvo en referencia a la causa de las escuchas ilegales en la que Macri se encuentra procesado por decisión del juez federal Norberto Oyarbide.

“Pero, a diferencia de Macri, yo no soy un golpista, y él sí fue en ese momento un golpista: fue el primer Golpe de Estado que la democracia vivió. Por lo menos debería ir a rendir cuentas ante la Legislatura”, evaluó el ex funcionario nacional.

En declaraciones a radio FM Identidad, indicó que “fui uno de los que le dijo a Macri que no nombre a -el ex comisario Jorge “Fino”- Palacios al frente de la Policía -Metropolitana-, porque Palacios era un policía conocido por este tipo de prácticas”.

Asimismo, Fernández lamentó “la tozudez, el capricho, la soberbia propia de Macri, que hizo que no escuchara a ninguno de los que le advertimos que esa no era una buena idea”, dijo.

Según Fernández, así terminó: “teniendo que pagar las consecuencias del accionar de un hombre que indefectiblemente iba a hacer lo que hizo”.

El ex funcionario advirtió que Palacios “toda su vida hizo este tipo de cosas: escuchar gente, buscar información de modo ilegal”. Y agrego que “desde ese punto de vista Macri tiene una responsabilidad política inmensa”.

“No soy de los que piensan que tiene que ser destituido, aunque si aplicáramos la misma doctrina de Macri con Aníbal Ibarra, creo que su suerte estaría echada”, aseguró el ex jefe de Gabinete.

Además precisó que “Macri logró la destitución de Aníbal Ibarra por hechos que habían cometido inspectores municipales. Estos hechos -por las escuchas ilegales que investiga la Justicia- son directa responsabilidad suya, porque el único que nombró a Palacios fue él”, aludiendo al jefe de Gobierno porteño.

El Argentino

18/05/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Necesidad mutua


Duhalde

Por Néstor Leone

La trama de intereses detrás del respaldo de Clarín a la candidatura de Eduardo Duhalde

Las reuniones existen y son más habituales de lo que se cree. Secretas, de alto contenido político y ciertamente amenas. De un lado, el empresario que supo convertir un diario de tirada mediana en un conglomerado de medios con capacidad de construir agenda e influir de manera decisiva en la opinión pública de la Argentina. Del otro, el político que fue sinónimo de maquinaria electoral y que es considerado, por muchos empresarios, como un hábil piloto de tormentas. Tienen necesidades complementarias y conveniencias mutas. Lo saben y se buscan. Pero, sobre todo, tienen un enemigo común, con el que han compartido tiempos de buenas relaciones y con el que hace rato están en disputa. Ese enemigo común, a pesar de su capacidad inextinguible para recuperar la iniciativa, no atraviesa su mejor momento. Y eso los entusiasma: piensan que, entre ambos, pueden contribuir a marcarle nuevos límites o condicionar su futuro, aunque el poder de fuego de ambos ya no sea el mismo.
Ésas han sido las razones y el contexto para que Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, y Eduardo Duhalde, el político que siempre vuelve (aunque nunca se haya ido), retomaran las reuniones del pasado. Ésas que fueron clave en el contexto de la crisis de 2002 y que mantienen de manera episódica desde hace tiempo. La situación del mayor emporio periodístico del país, herido en sus posibilidades por las últimas movidas del Gobierno, genera las nuevas condiciones. Tanto como la escasez de alternativas opositoras de cara a 2011. Una serie de objetivos de mínima los puso en marcha. Dos aspiraciones de máxima, los envalentona: que Duhalde vuelva a ser presidente de la Nación y que Néstor Kirchner, más tarde o más temprano, termine preso.

EL GRAN DECISOR

Magnetto nunca aceptó sentarse con otros en pie de igualdad, dicen quienes lo conocen o lo han tratado. Y esto incluye a empresarios y a políticos de toda laya o responsabilidad. Se concibió a sí mismo como el más importante decisor de la Argentina, más allá de los poderes instituidos, y actúa en consecuencia. Es más, siempre se jactó, en reuniones sociales, de haber puesto a dos vicepresidentes (Carlos Ruckauf y Carlos “Chacho” Álvarez) y haber influido en varias de las políticas clave del país.
Una anécdota, conocida en el mundo empresario, lo pinta de cuerpo entero.
Cuentan que en Lisboa, el pope de Clarín se cruzó con Jesús de Polanco, presidente del poderoso grupo español Prisa. Advertido de la intención del propietario del diario El País de incursionar en el mercado argentino, Magnetto le pidió que lo visitase al llegar a estas latitudes. Pero la gentil invitación no cayó bien en su partenaire. El veterano hombre de negocios, fallecido en 2007, al salir de su asombro, no dejó pasar lo que consideró una osadía y lo interrumpió en seco: “Cuando voy a otros países suelo hablar con los gobiernos, no con los competidores”, espetó. A Magnetto no le gustó nada la reacción e inició una guerra de baja intensidad, con jugadas varias para obstaculizar el desembarco. Finalmente, Prisa compró radio Continental, su nave insignia en el país, a través de una firma controlada asentada en Estados Unidos, y recién hubo unidad de acción a partir de la discusión de la ley de medios.
Como cabeza del Grupo desde hace más de tres décadas, Magnetto le dio su impronta y le permitió consolidarse como conglomerado de medios. Mediante sus audaces estrategias de posicionamiento y su interpretación de “lo que pasa” en la sociedad (con dosis variadas de indefinición ideológica y pragmatismo) logró convertir a sus productos en formadores clave del sentido común argentino. Con su lógica política, imbatible hasta aquí, acaparó sonantes conquistas para el Grupo. Se sabe cómo opera Clarín: pasa del apoyo inicial a los gobiernos, a la negociación y de ésta a la crítica feroz cuando el poder político de turno ingresa en su declive.
Con los Kirchner intentó algo parecido, con resultados diversos. La prórroga por diez años de todas las licencias de televisión abierta y radios mediante un decreto cuestionable, de 2005, y el permiso para concretar la fusión de Cablevisión y Multicanal cimentaron parte de las buenas relaciones iniciales entre los Kirchner y el CEO del Grupo, siempre matizada por la mutua desconfianza. La cobertura del conflicto entre el gobierno nacional y el “campo”, la incursión del Estado en las trasmisiones de fútbol y la ley de medios significaron la ruptura definitiva, con consecuencias gravosas para el Grupo.
Esta confrontación, es vox populi, no llega en un buen momento: las finanzas del Grupo atraviesan dificultades. La crisis global, que no dejó de pegar fuerte en los medios, y la caída de las ventas, ligado a esto último y al declive tendencial de los diarios de papel, conforman un cuadro de situación que ya los mantenía preocupados. La salud de Magnetto, en vilo desde hace unos años, complica más las cosas, sobre todo, si se tiene en cuenta el déficit de cuadros empresariales que ha mostrado el Grupo en los diferentes frentes abiertos.
Por eso, son varios los que ven nubarrones en el futuro del Grupo. “Clarín hoy es como Tyson en su decadencia: le termina mordiendo la oreja a su rival como símbolo de impotencia”, señala un analista avezado de los medios, quien prefirió reservar su identidad. “Están tirando la última ficha al único número que pueden jugarla”, reconoce otro, en el mismo sentido. Es claro, no están hablando de la continuidad del Grupo o su supervivencia, garantizada por su peso histórico y su potencial todavía importante, sino de la ascendencia indiscutida sobre el resto del empresariado y la capacidad de influir no sólo sobre la opinión pública sino también sobre el poder político. Algunas reuniones de empresarios encumbrados, a espaldas de Magnetto y “para no quedar presos de esta pelea entre dos gigantes”, es un ejemplo. El descubrimiento tardío de la cantidad de rencor que había sembrado entre pares, es otro. La posibilidad de que el poder político mensure distinto el poder de fuego del Grupo, un tercer ejemplo, para nada menor.

EL ELEGIDO

 

En este contexto cenagoso, la opción Duhalde no tardó en llegar y convertirse en una apuesta fuerte del Grupo. Se sabe, la relación con el ex presidente siempre fue buena y se deben varios favores mutuos, que se remontan a la salida de la crisis de 2002 (ver aparte). Ahora, también parece que es mutua la conveniencia y la necesidad. Del lado del Grupo no parecen ocultarlo. En  reuniones sociales varias de las últimas semanas, directivos encumbrados dejaron correr el rumor para instalarla como posibilidad cierta. Saben que, para remontar el terreno perdido durante el último año, el actor indicado es Duhalde y no otro. Insinuaron con Carlos Reutemann, poco después de las elecciones de junio, y quedaron desairados con las indecisiones del Lole. En tanto, a Julio Cobos lo consideran el mal menor, pero no un “candidato propio”.
Desde el duhaldismo, reconocen reuniones habituales con la plana mayor del Grupo y la importancia que podría tener un eventual apoyo. “Duhalde nunca dejó de reunirse con Magnetto. La relación fue siempre muy buena”, reconoce un seguidor cercano al hombre de Lomas de Zamora. “En las elecciones de 2005, con Chiche de candidata, fuimos víctimas del acuerdo Kirchner-Clarín”, se ataja otro, duhaldista histórico, sin  desmentir las reuniones con Magnetto. El abrazo en público de Duhalde con el director del Grupo Clarín, José Aranda, a la vista de todos, en el último Coloquio de Idea, hablan de algunos vectores explícitos del acuerdo. La entrevista que concedió al diario, hace unas semanas, o ciertas notas, como la que firmó el 28 de octubre Eduardo van der Kooy bajo el sugerente titulo de “Duhalde, frente a la enorme tarea de reconstruir un liderazgo”, son señales de los aprontes implícitos.
“Duhalde es el tipo que más se acomodó al pensamiento de Magnetto. Nunca le discutiría su poder, porque el poder real no le importa”, confía un hombre del peronismo, que conoce el paño. En tanto, otros, más ligados a los medios, le dan entidad a lo que ya es un secreto a voces en el ambiente político: que el hombre fuerte de Clarín militaría para ver preso a Néstor Kirchner en plazo mediante. Con toda su flota de medios involucrada, le han escuchado a Magnetto, intentará darle sobrada difusión a las denuncias habidas y por haber sobre enriquecimiento ilícito en su contra.
Imbuido en el espíritu de consenso que tanto se pregona, con el Pacto de la Moncloa como modelo, el ex presidente está convencido de que puede ser una figura clave en el poskirchnerismo. Lo que aún no sabe es en calidad de qué: si como candidato a presidente (su aspiración máxima), como elector de una alternativa ganadora o como obstáculo para cerrar caminos a una potencial continuidad de la pareja patagónica y abrir el camino para el triunfo de Cobos. Conocedor de sus fuerzas, sabe que su problema es la escasa imagen positiva que conserva, de cara a la sociedad, aun cuando desde el empresariado se lo ve como “un hombre de consensos”. Y sabe, también, que difícilmente pueda recuperar el poder territorial inmenso del que hizo usufructo en su provincia. Intentará, eso sí, presentarse como ambulancia de heridos y armador del descontento K.
Por lo pronto, está preocupado por la escasez de candidatos alternativos con piné. A Reutemann ya le dio una especie de ultimátum para decidirse, pero la desilusión con el santafesino parece difícil de remontar. Con Felipe Solá la relación, aunque más próxima que hace un tiempo, sigue siendo sinuosa. Con Francisco de Narváez y Mauricio Macri, los otros hombres de Unión-PRO, además, parece haber cierto rencor. Nada que no pueda subsanar, es cierto, si los intereses son complementarios. Los resabios en el armado de las listas de junio último, donde quedaron varios duhaldistas afuera, y los cruces con De Narváez de estas semanas, dan la pauta. “Si alguno cree que puede ser candidato a presidente un extranjero, yo lo voy a buscar a Lula”, lo ninguneó el lomense, no casualmente en la entrevista con Clarín. “Tanto Duhalde como Kirchner son lo viejo, la vieja política, y creo que tenemos que mirar lo nuevo”, contragolpeó el empresario.
Mientras tanto, las reuniones de Duhalde son variadas y con una asiduidad cada vez mayor. Y no sólo con Magnetto. Con Roberto Lavagna, dicen que se ve seguido. Con Alberto Fernández, son varios los que aseguran que reabrió el diálogo. Durante la última semana, esas charlas las trasladó a Estados Unidos, donde estuvo invitado a una ronda de charlas en la Universidad de Harvard y compartió estadía con varios opositores, como el arista Alfonso Prat Gay y la ex vicejefa de gobierno porteño, Gabriela Michetti. Y con dirigentes todavía oficialistas pero díscolos, como los gobernadores Mario Das Neves o Juan Manuel Urtubey.
Con necesidades complementarias y conveniencias mutas, Magnetto y Duhalde, dos actores centrales de la vida política, intentan reacomodarse en el nuevo escenario. Saben que las fichas han cambiado y que el juego ahora es más difícil. Pero apuestan a su poder de fuego y a su peso histórico. Con la esperanza de revertir el rumbo. Y con el íntimo temor de ya no ser.

Leyes a medida

El Grupo Clarín tiene sobrados motivos para agradecer el breve paso de Eduardo Duhalde por el Ejecutivo, entre enero de 2002 y mayo de 2003. Durante esos meses, se aprobaron la Ley de Bienes Culturales (conocida como Ley Clarín), que limita el ingreso del capital extranjero en medios más allá del treinta por ciento, y la Ley de Quiebras, que impide que acreedores puedan tomar el control de una empresa en dificultades económicas.
Era época de crisis para el Grupo, que debía lidiar con algunos contratiempos financieros y esas leyes eran un buen reaseguro, casi tanto como lo fueron la devaluación y la pesificación asimétrica que licuó buena parte de sus deudas.

Fuente – Debate

06/11/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina- historia secreta de la ruptura entre la AFA y Clarín y sus consecuencias


Goles son amores

En las renegociaciones de 2004 y 2007 Grondona ya había buscado el apoyo oficial, pero Alberto Fernández no lo comunicó. También se opuso Sergio Massa, que tuvo un duro choque con Tristán Bauer. La justicia rechazó el primer recurso de Clarín. El inadmisible juicio del factótum de la SIDE contra La Nación y Clarín.

Por Horacio Verbitsky

La ruptura del contrato que ligaba a los clubes de fútbol de la AFA con el Grupo Clarín tiene consecuencias económicas y políticas cuyo efecto no se agotará en el corto plazo. Esta vez no se trata de un producto de la factoría K, sino de un encadenamiento azaroso de hechos no generados por el gobierno, que sí tuvo oídos receptivos y vio la oportunidad. Por primera vez el gobierno nacional pisa terreno más firme que el conglomerado mediático: el deseo unánime de los clubes por librarse de una situación extorsiva y su agrado por contar con un protector más poderoso, el apetito de las otras cadenas televisivas por participar en un negocio de más de 1100 millones de pesos anuales, la simpatía popular por la posibilidad de recibir en todos los hogares sin costo un espectáculo apasionante que hoy sólo está al alcance de los privilegiados que pueden pagarlo, la viabilidad de la exigencia oficial de que no se trate de un subsidio sino de una inversión lucrativa, conforman un cuadro novedoso. Hasta las protestas de la oposición política son tibias e inconvincentes. Francisco de Narváez y Maurizio Macri dijeron que el Estado debía tener otras prioridades que apoyar al fútbol, pero el canal América, del que es accionista el filántropo colombiano, saludó el anuncio con un videograph rotundo: “Fin de los monopolios”. Y el representante de la familia Calcaterra-Macri en el gobierno porteño le comunicó su apoyo en privado al Don Grondona. Otro efecto ostensible es la respuesta del Grupo Clarín, cuya furia hace vibrar las páginas del diario y las ondas de sus programas radioeléctricos, donde ha decaído el cuidado por las formas y los tonos y es posible escuchar a periodistas desencajados gritando “¡Son todos ladrones!”, como en una parodia de Peter Capusotto. Nunca el juego político del grupo ha quedado tan en evidencia. A continuación, la historia secreta de la impactante ruptura, de qué modo los cambios políticos postelectorales incidieron en su aprovechamiento y un análisis de las perspectivas que abrió.

Entre jueces y embajadas

La disputa jurídica no comenzó bien para el Grupo Clarín: el martes 11 la jueza comercial Paula María Hualde rechazó in limine una acción declarativa de certeza urgente de Televisión Satelital Codificada (TSC) contra la posible rescisión del contrato por la AFA y su cesión a terceros. La jueza dijo que obligar a la AFA a “adoptar determinada conducta o abstenerse de realizar otra” mediante ese recurso “importaría la obtención anticipada del objeto del litigio”, sin el proceso de fondo para decidir sobre la vigencia o no del contrato. Según la jueza el Código Civil no excluye “la posibilidad de obtener la resolución por vía judicial”. Esto augura que el juicio será largo. Clarín recién difundió el viernes la existencia de este fallo, pero no su contenido: dijo que Hualde rechazó “una medida cautelar presentada por la empresa para que la relación contractual se retrotrajera a la situación previa a la rescisión”. Nada de eso: el fallo fue firmado antes de que la AFA denunciara el contrato y uno de los argumentos de Hualde fue que la ruptura era sólo un “hecho hipotético o futuro”. El mismo viernes, la AFA anunció que presentará la demanda sugerida por la jueza. Clarín recurrió incluso a la embajada de los Estados Unidos, porque en T&C tiene socios de esa nacionalidad. La última vez que trascendió una gestión similar fue en 1991, cuando el frigorífico Swift denunció a la embajada que un cuñado de Carlos Menem le estaba solicitando una contribución económica para autorizar una exención impositiva. Pero aquella empresa no era argentina sino una filial de la estadounidense Campbell Soup y el reclamo no lo difundió ella sino este diario. Ahora la embajada solicitó confidencialidad, pero los socios de Clarín difundieron el encuentro.

Los contratos secretos

El primer contrato fue firmado en 1987 por Grondona como presidente de la AFA y Carlos Avila como creador y principal accionista de Torneos y Competencias, cuando no había internet ni teléfonos celulares y la televisión por cable recién comenzaba a difundirse. El Grupo Clarín se asoció con el self made man paraguayo en 1991 y más adelante pasó a ser el accionista principal en Televisión Satelital Codificada, Tele Red Imagen SA (Trisa), T&C Sports y T&C Max, que son las distintas marcas de la escudería. Este encadenamiento de sellos con participaciones cruzadas hace ilusorio cualquier control. La AFA puede auditar a TSC y Trisa, pero no a los cables de Clarín que les adquieren los derechos. El diseño de la relación fue asimétrico desde el primer día, de modo que la tajada principal no quedara en la AFA, cuyos ingresos siempre fueron mínimos. Cuando desplazó a Avila, Clarín mantuvo el mismo esquema pero ya sin la participación principal de Grondona. En su medida cautelar rechazada, Clarín afirmó que según los contratos tiene los derechos televisivos de los partidos de primera división “por todos los medios de transmisión y difusión creados o a crearse, incluyendo la televisión paga en todas sus variantes (cable, UHF, MMDS, DTH, aéreo codificado), televisión abierta, internet, y telefonía y cualquier otro medio o plataforma”. El contrato siempre tuvo carácter secreto. Los clubes sostienen que Grondona lo ocultó porque incluía conceptos que nunca fueron socializados con ellos y que convirtieron a un modesto ferretero de Sarandí en un potentado con inversiones dentro y fuera del país, con nombre propio o de fantasía. Por eso la palabra del Grupo Clarín para Grondona es tan ruda. Esto generó una relación de dependencia de los clubes, siempre endeudados y dependientes de los adelantos de Clarín, como en el sistema de explotación de los obrajes, donde el mensú no era dueño ni de la ropa que vestía. Cuando el endeudamiento los ponía al borde de la extinción, Clarín imponía nuevas condiciones. La corrupción entre privados no es menor que en el Estado, sino más difícil de investigar. El contrato se renegoció catorce veces y cada una expandió los beneficios para Clarín y sus empresas asociadas sin un incremento proporcional de la suma a pagar: extensión de la vigencia, mayor número de partidos a transmitir, programas complementarios. El contrato que rompió la AFA esta semana tenía vencimiento en 2014. La crisis se precipitó cuando Clarín procuraba su extensión hasta 2022, con ofrecimiento de adelantos millonarios para que los clubes pudieran cancelar sus deudas con jugadores y empleados, exigidas por los respectivos sindicatos.

De un Fernández a otro

En las renegociaciones de 2004 y 2007, Grondona buscó el apoyo oficial pero no obtuvo eco. Recién la semana pasada el gobierno se enteró que en ambos casos se había comunicado con el jefe de gabinete, Alberto Fernández, quien no transmitió el mensaje. En todos los conflictos con el Grupo Clarín, Fernández opinó que al gobierno le convenía negociar un modus vivendi razonable. Un funcionario que asistió a algunas de las primeras discusiones acerca del anteproyecto de ley de servicios audiovisuales recuerda que cuando se planteó la posibilidad de la transmisión de eventos especiales, Fernández reaccionó con desdén: ¿“Así que el Estado también en el fútbol?” En la primera visita de Kirchner a Carta Abierta, en julio del año pasado, el ex presidente atribuyó a Fernández la prórroga por diez años de las licencias de radiodifusión. Pocos días después Fernández dejó el gobierno. Ese mismo mes, CFK designó al frente del Sistema Nacional de Medios Públicos a Tristán Bauer quien le había presentado un proyecto de sistema de transmisión satelital directa al hogar. En el paquete de canales había uno de noticias y ninguno deportivo. Tampoco Sergio Massa simpatizaba con los proyectos de radiodifusión del gobierno en el que reemplazó a Fernández. En la primera semana de julio de este año, Massa y Bauer sostuvieron una discusión muy fuerte sobre el tema a vistas y oídas de la presidente. Bauer recriminaba la falta de apoyo de Massa para llevar adelante aquel proyecto satelital. CFK les pidió que no elevaran el tono y se retiró. Bauer pensó que había llegado al final de su carrera como funcionario, pero a la mañana siguiente quien se enteró de que había sido relevado fue Massa, y tres semanas después se publicó en el Boletín Oficial el decreto 943 que autorizó al Sistema de Medios Públicos a instalar y operar el sistema de televisión satelital. El decreto sólo habla de señales educativas, culturales e informativas. Aún nadie pensaba en el fútbol.

Llegaron los rusos

Al mismo tiempo, Grondona emprendía una nueva renegociación del contrato madre. Se quejaba del ninguneo que recibía, agravado por el clima triunfalista del grupo luego de las elecciones del 28 de junio. Salvo raras excepciones sólo podía hablar con el director de contenidos audiovisuales Ricardo Anglada. En 2006 había cometido una primera infidelidad con Clarín al vender a la empresa rusa Renova los derechos de televisación de los partidos amistosos de la selección argentina en el exterior. Con un socio fuerte pensaba que ampliaría sus márgenes de autonomía. Hasta ese momento, Clarín pagaba por cada uno de esos partidos 150 mil dólares. Los rusos firmaron por un millón y luego cedieron esos derechos al empresario argentino Guillermo Tofoni. La AFA le extendió el vínculo por dos años más, y T&C se opuso. En ese punto estaban cuando los sindicatos amenazaron con no iniciar el campeonato de primera si los clubes no pagaban sus deudas. Grondona acudió a dos funcionarios del gobierno nacional: Ricardo Echegaray, de la AFIP, para solicitarle un alivio fiscal, y el nuevo jefe de gabinete Aníbal Fernández, con la propuesta de un nuevo concurso de apuestas sobre el fútbol. Ninguna de esas gestiones tuvo respuesta afirmativa. Pero enterada de la novedad, la presidente autorizó a conversar sobre las posibilidades que se abrían. Grondona había encontrado alguien que rescatara la libreta del mensú y el gobierno consolidaba el terreno en su pugna con el grupo, que hasta ese momento no le era favorable. La separación entre quienes producen contenidos y aquellos que los distribuyen es una de las claves del anteproyecto de ley cuyo envío al Congreso anunció esta semana Agustín Rossi. El fútbol podrá ser la demostración comprensible para todos de su efecto democratizador. Por primera vez la política no se rinde.

Para el periodista Adrián Paenza, quien trabajó durante años en las transmisiones de T&C, el gobierno ha hecho “algo impensable en la historia argentina. Con todos sus errores e incluso algunas cosas para avergonzarse, como el Indec, ha puesto en la agenda cotidiana temas como el campo, las Fuerzas Armadas, los derechos humanos, el rol de las privatizaciones, la ciencia y ahora también Clarín y el fútbol. Creo que ni ellos pueden medir la trascendencia de todo esto”.

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16/08/2009 Posted by | General, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | 1 comentario