America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

EL PRESIDENTE MAURIZIO MACRÌ: DEL DISCURSO A LA REALIDAD – Horacio Verbitsky


EL ARTE DEL NOMEACUERDO

El discurso inaugural alerta contra la tentación de subestimar a Macrì. No sólo construyó un partido nuevo y sostuvo los liderazgos que le permitieron controlar el Poder Ejecutivo nacional, bonaerense y porteño. También se presenta como deportista y adalid de la honestidad, dejando en las sombras su carácter de hombre de negocios dudosos con el Estado, que les costó la carrera a varios de sus socios, desde Rousselot hasta Boggiano. Su viaje a Brasil, para reactivar los negocios de la famiglia.

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Por Horacio Verbitsky
El primer olvido del presidente Maurizio Macrì fue la Patria, en la fórmula de su juramento, limitado a Dios, la honestidad y los libros sagrados. En correspondencia, se pronunció ante la Asamblea Legislativa por “un nacionalismo más sano”, frase trunca por la falta del término de comparación. ¿Más sano que cuál? La misma discreción tuvo su promesa de sostener “todos nuestros reclamos soberanos”, que tampoco especificó, “sin que eso impida un normal relacionamiento con todos los países del mundo”. No parece el estilo de Susana Malcorra enviar ositos a los kelpers, pero es obvio que las Malvinas se perderán en las últimas páginas de la agenda, en línea con la célebre declaración de Macrì a este diario, cuando dijo que un país tan grande no necesita sumar el déficit adicional que implicaría la recuperación de las islas. El mal de la Argentina es la extensión, como decía Sarmiento y ridiculizaba Jauretche. Tampoco parece quedar espacio para la reivindicación contra las deformidades del sistema financiero internacional sobre la que giró la política exterior argentina en los últimos años. De hecho, el master Daniel Pollack ya recibió a un enviado oficial para discutir cómo se cumplirá el inaceptable fallo del juez de Wall Street Thomas Griesa. Peor aún, en su diálogo telefónico con Barack Obama, Macrì compró completo el breviario estadounidense para las relaciones con Subamérica: colaboración contra “el extremismo violento”, el narcotráfico, que según Malcorra sería “uno de los grandes temas de la agenda latinoamericana”, el cambio climático y “la agenda comercial y económica”. Mientras en todo el mundo se hace evidente que los bombardeos aéreos lejos de acabar con el terrorismo fundamentalista son su mejor cartilla de reclutamiento, incluso entre europeos y estadounidenses nativos, el gobierno de PRO se dispone a poner de nuevo al país en esa mira tremenda, como ya ocurrió dos décadas atrás.

Al dirigirse a los presidentes vecinos que lo escuchaban en la Asamblea Legislativa, el presidente dijo que creía “en la unidad y la cooperación de América Latina y del mundo”, colocando todas las relaciones en un mismo plano. No basta un picado con Evo para compensar tal indiferenciación, sobre todo cuando su ministra de Relaciones Exteriores comienza por decir que “el ALCA no es mala palabra” y Macrì acuerda con los empresarios paulistas apurar el tratado de libre comercio Mercosur-Unión Europea. Lo mismo que en su anunciado “apoyo a la justicia independiente”, en esas definiciones estaba implícita la referencia al gobierno que había concluido doce horas antes. Con la misma intención, sus voceros habían anunciado que el discurso inaugural no insumiría más de media hora, cuando el último de CFK ante la misma audiencia institucional, en marzo de este año, duró seis veces más.

Galería de espejos

Esa interpretación contrastante se multiplicó como en una galería de espejos en los análisis políticos de los medios que celebran el cambio como una cuestión de interés propio. Para eso son las columnas de opinión. Lo objetable está en los espacios informativos, que escamotearon la realidad de los hechos, con tal de despedir con abucheos adjetivos a la ex presidente. Pasaron por alto que al salir de la reunión posterior a la segunda vuelta, Macrì dijo que había acordado en forma cordial con Cristina los detalles de la transmisión del mando que sería, “como corresponde”, en el Congreso. Pero en la quincena transcurrida desde ese 25 de noviembre, cambió de idea, en buena medida por recomendación de un amigo peronista de toda la vida y de los aliados radicales, explicitada en la frase de su nuevo jefe, el intendente santafesino José Corral, de “no ceder a los caprichos de Cristina”. Se trataba de hacer una demostración de fuerza, que en realidad es de aprensión.

Como en los años de la guerra fría, cuando las dos superpotencias presentaban en forma caricaturesca al adversario y luego actuaban como si esa deformidad fuera un retrato hiperrealista, el nuevo presidente temía un abucheo, de La Cámpora en los palcos del Congreso y de una multitud kirchnerista en el trayecto a la casa de gobierno. El prejuicio, como la neurosis, es inmune a los datos de la realidad. Que el gobierno saliente cediera todas las entradas para la Asamblea Legislativa, que acordara lugares separados para cada fuerza en las calles y que ofreciera dejar el bastón y la banda en el Congreso no fue suficiente. Sin siquiera previo aviso Macrì recurrió a la Justicia para obturar el consenso y el diálogo que pondera de palabra. Lo hizo patrocinado por su amigo de toda la vida José Torello y por el abogado del Grupo Clarín y responsable de la fuerza de choque de la UCEP para el desalojo de indigentes del espacio público porteño, Fabián Rodríguez Simón. El disparate resultante refleja el desquicio que se instaló en estos años, a partir de la caprichosa relectura constitucional de Ricardo Lorenzetti, el primer presidente de la Corte Suprema en advertir que la división de poderes podía violarse también en el sentido opuesto al tradicional si antes se robustecía la autoconciencia corporativa del poder teóricamente más débil, sin bolsa y sin espada, según el anacronismo tradicional. Por si la medida cautelar no llegaba a tiempo, el Poder Ejecutivo había acordado con Lorenzetti que el presidente de la Corte encabezaría la ceremonia en el Salón Blanco. Primero Jorge Di Lello y luego la jueza María Servini supusieron que los constituyentes fueron tan estultos como para disponer en cada traspaso doce horas de aplicación de la ley de acefalía y decidieron sustituirlos, creando un asombroso frangollo institucional. Con funcionarios así, ¿quién necesita jueces o fiscales macristas?

Este episodio no pareció de 2015 sino de 2001/2002, y el recordatorio fue completo con la presencia frente al estrado de cuatro de los seudopresidentes de aquellos días amargos: Fernando de la Rúa y los senadores Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde. Para que comenzara a oírse la música de fondo de entonces, que comenzaba con el estribillo “Que se vayan todos”, sólo faltaban los más astutos Carlos Menem y Eduardo Camaño. Quedó más que claro por qué CFK no tenía nada que hacer en ese rancio revoltijo. Otro que estaba fuera de lugar era Lorenzetti, pero no se daba cuenta. La insondable vanidad le dibujaba una incontenible sonrisa en los labios, prólogo del beso y el abrazo con el nuevo presidente, como si fuera uno más del gabinete de los CEO que juraría más tarde entre chanzas de estudiantina en el bellísimo Museo del Bicentenario, otro de los legados de una década impar. La imagen de neutralidad que conviene a Lorenzetti no se beneficia con el nombramiento del secretario letrado de la Corte, Gonzalo Cané, como secretario de Cooperación con el Poder Judicial de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Es curioso que el forcejeo protocolar no haya sido analizado más allá de su costado risueño, que se tornó desopilante con la aparición de un segundo y de un tercer bastón, la pugna entre los plateros Pallarols padre e hijo y la amenaza de depositar las insignias al pie del ícono lujanero. El empecinamiento oficialista por eludir al Congreso, donde su representación es parva, y llevar la ceremonia al fuerte gubernativo, bajo la mirada aprobatoria de Lorenzetti, transmite un mensaje simbólico: ése será el eje sobre el que girará el gobierno cuando concluyan los fandangos y rigodones con los ex candidatos presidenciales. La primera demostración fue el decreto de necesidad y urgencia para modificar la ley más debatida y con mayor respaldo social de la historia argentina, que regula los servicios de comunicación audiovisual, y la de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

Del rosa al amarillo

Después de escuchar a Macrì se comprende la brevedad: el sentido de sus políticas nunca estará cifrado en las palabras, que utiliza para velar y no para traslucir actos e intenciones: un océano de buenas intenciones y generalidades con las que nadie puede disentir y ni una palabra sobre las políticas concretas que conducirían a ese reiterado vivir mejor, como si bastara con desearlo. Si algo debe reconocerse al flamante jefe supremo de la Confederación Argentina es la congruencia entre su primer mensaje y las consignas de la campaña que lo llevó a esa posición: nada por aquí, nada por allí. Después de tantos años en los que el Poder Ejecutivo explicaba en detalle el sentido y las consecuencias de cada medida de gobierno, no hay dudas de que existe ahora “una visión nueva de la política”. El contraste fue patente en la media jornada transcurrida desde que Cristina se convirtió en calabaza y Macrì y Michetti mostraron el uso no convencional que su gobierno puede darle al balcón de Perón y de Evita, al que nunca osaron asomarse Kirchner ni su esposa. Nunca antes en la historia argentina un gobernante fue despedido por semejante muchedumbre. Las cifras son siempre discutibles, pero hay que remontarse muchas décadas hacia atrás para encontrar una concentración al mismo tiempo tan abigarrada y tan extensa, más propia de una inauguración que de una clausura y tan poblada de jóvenes. La desconcentración insumió más de una hora desde los fuegos artificiales y el saludo final de la ex presidente. Al día siguiente, sólo un tercio de plaza bien tupida, con mayoría racial, recibió a Macrì. El discurso de Cristina fue un repaso circunstanciado de las transformaciones que realizó su gobierno y un mensaje nítido para quien la sucede: están todas las condiciones dadas para que lo haga mejor aún. Lo reconoció incluso el nuevo ministro de Hacienda y Finanzas, Adolfo de Prat Gay, quien dijo que “la Argentina está en buenas condiciones”, sin urgencias. “Nos dejan una herencia complicada pero no se compara con otros momentos del país”. CFK dijo que podía mirar a los ojos a los 42 millones de argentinos y los instó que cada uno “tome su bandera y sepa que él es el dirigente de su destino y el constructor de su vida, que esto es lo más grande que le he dado al pueblo argentino: el empoderamiento popular, el empoderamiento ciudadano, el empoderamiento de las libertades, el empoderamiento de los derechos”. Un mensaje político e ideológico.

Macrì planteó “tres ideas centrales: pobreza cero, derrotar el narcotráfico y unir a los argentinos”. Agregó luego una “intención básica: combatir la corrupción” y “otro pilar de su gobierno”: revolucionar la educación pública. Esa es la agenda que reitera sin pausa el Papa Bergoglio, con quien Macrì intenta mejorar la relación. A eso apuntó también la ceremonia religiosa que pidió al cardenal Mario Poli al iniciar su mandato y la designación en la Sedronar del ex subsecretario de Salud Mental y Abordaje de las Adicciones de La Pampa, Roberto Moro. Según el diario pampeano La Arena, quien lo propuso fue Poli, quien entre 2008 y 2013 estuvo al frente de la diócesis de Santa Rosa. Este nombramiento no fue consultado con el Frente Pampeano que integró PRO. Uno de sus dirigentes, el diputado provincial socialista Luis Solana, se quejó por la designación de quien integró “el peor equipo de salud que tuvo La Pampa”, lo cual “demuestra que a veces el rango no está en función del mérito”. Si Moro fuera sólo inepto, sería un alivio ante la candidatura que no prosperó del ex vocero de Eduardo Duhalde, Eduardo Amadeo.

Además Macrì prometió decir siempre la verdad y universalizar la protección social a todos los chicos. Como este es uno de los saldos menos discutibles de la gestión anterior, la mera afirmación quebranta la promesa que la precede. Otro punto que intentó enfatizar fue que el país “no está dividido” y que pasadas las elecciones “todos debemos unirnos”. También se comprometió a cuidar desde el Estado a los que menos tienen y convocó “al arte del acuerdo”. Sólo le faltó decir que para un argentino no hay nada mejor que otro argentino, como el Perón del 73. Pero aquel presidente volvía después de 18 años de proscripción y exilio forzoso a un país devastado por las dictaduras. Regresó a la presidencia con el mayor porcentaje de votos de la historia nacional y estaba dispuesto a sacrificar muchos puntos de su programa histórico en aras de una concordia tan necesaria como improbable. Macrì obtuvo apenas unas décimas por encima de los dos puntos porcentuales de ventaja sobre un gobierno de doce años, que no pudo presentar por restricciones constitucionales su candidatura natural y que le deja la mejor situación socioeconómica que haya recibido cualquier presidente de la democracia argenta. Pese a ello ha constituido un gabinete económico fundamentalista y corporativo, cuyas políticas conducen a la confrontación que el discurso rechaza. Si los hechos también tienen algo que decir, durante su administración porteña no mostró inclinación por el arte del acuerdo: Macrì fue el gobernador que más leyes vetó en el país y Cristina la presidente que menos vetos y decretos de necesidad y urgencia firmó. Es imaginable el asombro de las generaciones futuras y la dificultad que tendrán para entender cómo una presidente tan respetuosa de los límites políticos e institucionales de su poder pudo ser vilipendiada como autoritaria y caprichosa en los términos soeces que se hicieron comunes en estos años. Tampoco es un hecho menor que Macrì haya sido el primer presidente que asume el cargo con una grave cuenta pendiente, en la causa por las escuchas ilegales en la que está procesado por el juez Sebastián Casanello, y que tratará de saldar con ayuda del ahora denominado fiscal independiente Jorge Di Lello.

Un exceso de retórica

Subestimar a Macrì sería un error grave. Pese a su torpeza expresiva y a la chatura conceptual de sus mensajes, ha sido capaz de construir una carrera política que lo llevó en pocos años desde la empresa familiar a la presidencia. Para ello creó un partido político nuevo, que reclutó su personal en las universidades privadas, las empresas y las ONG y reemplazó los modos de la militancia y la comunicación. La Universidad Católica se jactó de que Macrì y de sus principales colaboradores son egresados de sus carreras (Ricardo Buryaile, Ricardo Negri, Alfonso de Prat Gay, Pedro Lacoste, Germán Garavano, Santiago Otamendi, Andrés Ibarra, Guillermo Dietrich, María Eugenia Vidal, Ramiro Tagliaferro y Javier Ortiz Batalla). “Y después dicen que la Universidad Torcuato Di Tella copó el gobierno”, dice un profesor de la UTDT.

En el último año Macrì mostró además un carácter que no se le conocía, cuando se jugó a todo o nada detrás de Horacio Rodríguez Larreta en la interna porteña y de María Eugenia Vidal en la elección general bonaerense, claves de su éxito en la contienda presidencial. No subestimarlo pero tampoco tomar al pie de la letra sus palabras. Su primera ciudadanía es la del país del no me acuerdo. En su discurso ante el Congreso, dijo que tanto “en el deporte” como en el gobierno porteño había formado buenos equipos, pero con notable prudencia, omitió cualquier mención a su actividad principal, como hombre de negocios dudosos con el Estado.

Su anunciado programa Pobreza Cero es en primer lugar un exceso de retórica. Pobreza Cero no hay en ningún lugar del mundo y nadie siquiera se la propone. El cotejo con lo sucedido durante su gobierno porteño es elocuente. La pobreza se redujo en todo el país, pero en la Ciudad Autónoma en menor proporción, pese a que es la más rica del país. Según el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, entre 2003 y 2014, en el Área Metropolitana de Buenos Aires salieron de la pobreza 27 de cada 100 habitantes y de la indigencia 15 de cada 100. Pero este promedio se descompone entre los datos de la Ciudad Autónoma y los de los partidos del Gran Buenos Aires que integran el AMBA, y ahí se aprecian las diferencias. Mientras dejaron de ser pobres 32 de cada 100 bonaerenses del conurbano, en la Capital esta buena noticia sólo alcanzó a 13 de cada 100. Respecto de la indigencia, la reducción en el Gran Buenos Aires benefició a 15 de cada 100, y en la Ciudad a 4 de cada 100. El desempleo en la Ciudad también es más elevado que el promedio nacional y la cantidad de población en villas de emergencia se incrementó un 50 por ciento. La revolución educativa que se produjo en estos años en la CABA consistió en la subejecución del presupuesto votado por la Legislatura y la derivación de recursos de la educación pública a la privada. También se incrementó la mortalidad infantil, mientras descendía en el resto del país.

Bromas de mal gusto

Tanto el alegado combate contra la corrupción como las promesas de honestidad y sinceridad parecen una broma de mal gusto. Durante la campaña electoral, Macrì dijo que le había pedido a su amigo y socio Nicolás Caputo que no licitara una sola obra en la Ciudad y que las que terminó eran las licitadas cuando el jefe de gobierno era Jorge Telerman. Es un deliberado engaño: no ganó licitaciones Caputo S.A. pero sí SES SA, en la que el testigo de boda de Macrì tiene la mitad de las acciones y cuyos contratos con el gobierno porteño se multiplicaron por diez. El ex diputado bonaerense de la Coalición Cívica Libertadora, Walter Martello, reprodujo una frase significativa del balance del Grupo Caputo: “Se aguarda para el 2015 una solución rápida del conflicto con los holdouts que permita revertir la actual tendencia negativa en el nivel de actividad”. Martello sostiene que Caputo le aconsejó a Macrì pagar a los fondos buitre todo lo que ordenara Griesa porque tenía entonces en ejecución una cartera de obras para la Ciudad y la Nación por 1500 millones de pesos. Desde que asumió en 2007, el gobierno de Macrì en la CABA acumuló más de doscientas denuncias por delitos tan variados como estafa, asociación ilícita, abuso de autoridad, violación de deberes de funcionario público, enriquecimiento ilícito, falsificación de documentos públicos, amenazas, abandono de personas, omisión maliciosa y falsedad ideológica en su declaración jurada patrimonial ante la Oficina Anticorrupción, lavado de activos y peculado.

Así como Sebastián Piñera aprovechaba cada contacto bilateral con CFK para plantear los reclamos de la línea aérea LAN en la Argentina, Macrì utilizó su primer encuentro con Dilma Rousseff para solicitar que se reviviera el crédito del banco brasileño de desarrollo para el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento. Piñera era el principal accionista de LAN y aunque había colocado esas acciones en un fideicomiso, seguía gestionando a favor de la compañía chileno-estadounidense. Del mismo modo, Macrì tiene interés directo en las obras del Sarmiento, que están a cargo de un consorcio integrado por la constructora brasileña Odebrecht, la española Comsa, la italiana Ghella y la argentina Iecsa. Las dos últimas forman parte del grupo que conduce el nuevo jefe de la famiglia Macrì, el primo Angelo Calcaterra, hijo de la hermana de Franco y Tonino Macrì, María Pía.

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13/12/2015 Posted by | Uncategorized | , , , | 1 comentario

retuites.org.ve – MENSAJE DE CHÁVEZ AL PUEBLO ARGENTINO EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA SIEMBRA DEL COMPAÑERO NÉSTOR KIRCHNER.


retuites.org.ve – MENSAJE DE CHÁVEZ AL PUEBLO ARGENTINO EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA SIEMBRA DEL COMPAÑERO NÉSTOR KIRCHNER..

¡Honor y gloria a Néstor Kirchner!

¡Néstor vive, la lucha sigue!

¡En la luz de Néstor: Viva Cristina!

¡¡Viviremos y Venceremos!!

Hugo Chávez Frías

¡Hasta La Victoria Siempre!

28/10/2011 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | 1 comentario

“Éramos un país corporativo” – Entrevista a Agustín Rossi


Publicado el 4 de Septiembre de 2011

Por Felip Yapur

El jefe del bloque de Diputados del Frente para la Victoria resalta la transformación que impuso el kirchnerismo en la lógica de la administración de las decisiones políticas, elogia la masiva participación de la juventud y reclama un sinceramiento de las diferencias que imperan en el peronismo. Reivindica la impronta que Néstor Kirchner y Cristina Fernández le dieron al PJ, retomando las banderas del primer peronismo y la defensa de los Derechos Humanos. El tercer piso de la Cámara de Diputados está destinado exclusivamente para el peronismo. Eso es así desde hace mucho tiempo. El despacho del jefe del bloque de Diputados del Frente para la Victoria (FPV) es tan grande que empequeñece al que lo usa. Agustín Rossi lo ocupa desde hace seis años y allí vivió buenos tiempos y también de los malos. La disminución del bloque luego de la Resolución 125 o la pelea por las retenciones fue uno de esos momentos agrios que luego se repitió con la derrota de las legislativas de 2009. Sin embargo, Rossi asegura que el haber atravesado con éxito los dos años en que la oposición controló la Cámara Baja y el resultado de las primarias está relacionado directamente con el cambio de paradigma que significaron las presidencias de Néstor Kirchner y ahora de Cristina Fernández. “Ellos dos pusieron en práctica los mejores valores y las banderas históricas del primer peronismo, que es lo más sentido por todos nosotros. A eso le agregaron la política de Derechos Humanos. Ahí está el peronismo”, afirma.
Para Rossi, el peronismo de estos tiempos es el rechazo al ALCA, los juicios por Memoria, Verdad y Justicia, y las políticas de distribución de la riqueza que se aplican desde 2003. A todo ello le agrega otro ítem que considera vital: la participación de la juventud. Sostiene que el discurso de la participación de los jóvenes es común para todas las fuerzas políticas, pero asegura que es el FPV el único que renueva y forma los nuevos cuadros dirigenciales: “En diciembre tendremos decenas de diputados nacionales, provinciales y concejales que son jóvenes, que forman parte de la generación del Bicentenario.”

–En estos últimos dos años usted tuvo la dura tarea de defender los proyectos del gobierno en minoría. Pero a juzgar por los resultados, para el Grupo A tener la mayoría en la Cámara Baja no le trajo ningún beneficio.
–No fueron buenos estos dos últimos años parlamentarios. Exceptuando la ley de matrimonio igualitario, que atravesó a todos los bloques de manera horizontal. El resto giró alrededor de la lógica oficialismo versus oposición. Por una oposición que se quedó con la fotografía del 3 de diciembre de 2009, fecha en que se reconstituyó la arquitectura de la Cámara y donde fue la única vez que mostraron una mayoría tan contundente de 138 diputados. En esa oportunidad se quedaron con la conducción de las comisiones y la mayoría en ellas, pero después intentaron construir una agenda pensando que esa mayoría la tendrían siempre y quedó demostrado que no. Imponían un temario que nosotros no compartíamos, pero después no lograban imponerla en el recinto cuando no conseguían el quórum o se quedaban sin él en medio de la sesión. Entonces estos dos años terminaron siendo malos por esa lógica. Me parece que si hubiéramos tomado otro camino, como sucede ahora en las últimas sesiones cuando construimos una agenda de consenso, todo habría sido mejor. Pero bueno, supimos que la capacidad de iniciativa estaba limitada por ser la primera minoría, pero también fuimos viendo que teníamos capacidad para frenar todo aquel proyecto que fuera en contra del modelo.
–Insisto, entonces no era suficiente el número. Lo que le faltó a la oposición es lo que sobró al oficialismo: un proyecto político.
–Nosotros lo dijimos, esa mayoría de diciembre de 2009 no estaba expresada en las urnas. Porque se juntaron desde Pino Solanas, pasando por De Narváez, los Rodríguez Saá, Carrió, el radicalismo y hasta el socialismo. Eso fue una mayoría en contra del oficialismo. Incluso, en términos de números de bancas, nosotros seguíamos siendo la primera minoría, pero ellos rompieron la tradición de respetar esa proporción en la distribución de las presidencias de comisiones. Lo único que respetaron es que nos dejaron la presidencia de la Cámara.
–En esa oposición también había peronistas como los legisladores que responden a Duhalde o a los hermanos Rodríguez Saá.
–Era lógico con todo lo que pasó en la Argentina. El kirchnerismo como proyecto político tensionó y exigió definiciones y por eso ya todos saben quién es quién en la política argentina.
–Está bien, pero el peronismo no dejó de disputar su interna en elecciones generales como sucedió desde 2003 a la fecha. ¿No cree que es necesario rediscutir el partido como herramienta electoral y de construcción política?
–Hay que sincerar todo. En 2003 fuimos como partido con tres opciones con Néstor Kirchner, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá. Eso continuó hasta ahora. Entonces, esta idea de que formamos parte de lo mismo me parece que ya no va más. Podrá haber un origen similar, pero ya no se puede discutir que es un todo. Lo mismo pasa con Duhalde, que estamos enfrentados desde hace varias elecciones. Entonces, no se puede pensar que esos votos se sumarían tras una interna. El kirchnerismo le dio una impronta al justicialismo que yo reivindico, que nos comunica con los mejores valores y banderas más históricas del primer peronismo y que es lo más sentido por todos nosotros. A eso le agregó todo lo que significa la política de Derechos Humanos y, obviamente, adecuado a la época y a la coyuntura internacional que vive. Pero me parece que ahí está el peronismo. Antes estaba en Néstor y ahora el peronismo está en Cristina. Por eso, no creo que haya nada que nos una a esos otros sectores, sobre todo después de las primarias, porque no entiendo qué podemos tener en común con ese dirigente que habla del “sucio trapo rojo”. ¿Qué nos une con él? Ahora nada. Tal vez en el pasado, cuando la transición, pero ahora no hay nada en común. Hoy, los valores, las ideas, la forma de construcción y las mejores cosas que le ha dado el peronismo a la política, se ven expresadas en estos años de Néstor y Cristina.
–Así como Kirchner le dio una impronta novedosa al peronismo, ¿es posible decir que la presidenta le da su impronta al kirchnerismo con el protagonismo de la juventud?
–Para cualquiera que quiera este espacio político, eso es una muy buena noticia. Todo espacio político que se precie tiene que tener una renovación dirigencial y formación de cuadros. Nosotros lo estamos haciendo. La presidenta le dio una respuesta de jerarquía a un fenómeno de jerarquía. Porque la juventud no participa tanto desde hace tiempo, se reconocen oleadas como fue en los ’70 y en los ’80. Ahora está la generación del Bicentenario, que supo movilizarse, participar activamente en política, y luego de diez años del que se vayan todos, la verdad es que ahora es una muy buena noticia. Ello fortalece las instituciones, oxigena la democracia y le da a la política sentido de futuro, de trascendencia. Entonces está la presidenta abriendo las compuertas para que haya una innumerable cantidad de jóvenes que participan en todo el país, y eso me parece perfecto, porque en diciembre tendremos diputados nacionales, provinciales y concejales jóvenes en todo la Argentina. Eso está muy bien y lo único que deben pensar esos jóvenes es en convocar a todos aquellos que todavía están fuera para construir este modelo de país. Uno vio cómo se han envejecido estructuras políticas en el país por la no inclusión de los jóvenes. Y se puede ver cuando ese aluvión colma los espacios políticos, como nos sucede a nosotros. Además está muy bien que quien ejerce la conducción política sea la que garantice esos niveles de participación. Y nadie tiene que tener miedo de nada.
–La participación de los jóvenes significa un corrimiento en lo cuadros dirigenciales, eso también sucederá en el FPV.
–No me parece mal, además cada vez que apareció la participación juvenil se la intentó estigmatizarla. Y en esto, si bien La Cámpora es una de las tantas organizaciones juveniles que existen, el intento de estigmatizarla tiene como objetivo real frenar la participación juvenil y no tanto a la organización. Hay que tener claro eso y estar contento de que tantos jóvenes participen y, sobre todo, en nuestros espacio.
–¿Usted también es un ejemplo de esa participación de sectores nuevos? Digo, llegó a ser jefe de bloque sin experiencia legislativa.
–(Ríe) Era un momento muy particular. Porque había una conducción colegiada fruto que veníamos del distanciamiento con Duhalde y mi designación no siguió los cánones estipulados que decía que debía ser un legislador con experiencia. Pero no fui el único, no hay que olvidarse que nombramos a Patricia Vaca Narvaja como vicepresidenta de la Cámara.
–Cuando le dicen que el kirchnerismo es un gobierno revolucionario o que revolucionó las estructuras tradicionales, ¿coincide con esa lectura?
–Veamos. Primero cambió el paradigma en el que se construyó la sociedad de los ’90. El de hoy es la antítesis de esos años. En aquellos se buscó terminar con el tema de los Derechos Humanos imponiendo la teoría de los dos demonios. Con toda la política, a través de Néstor, comenzamos a reconstruir el relato, dejando en claro que acá hubo un plan sistemático de secuestro, tortura, muerte, desaparición y robos de bebés. Y además se decidió que sea la justicia que determine las responsabilidades. El kirchnerismo también pone de vuelta en valor la producción, la industrialización y el trabajo. Nosotros creamos nuevamente el mercado interno, el consumo de un modelo que tiene que tener una potencialidad exportadora pero con un mercado interno fortalecido, que no es una condición suficiente, pero sí necesaria como para garantizar distribución del ingreso y movilidad social ascendente. Me parece que el kirchnerismo recupera el rol del Estado que es absolutamente diferente al que se generó en los ’90. Hoy el Estado es central en la vida de los argentinos y tiene una política de inclusión en los sectores etáreos más importantes que son los niños y adultos mayores. Es el Estado que tiene la capacidad y la fortaleza de ponerse en el centro del dispositivo económico cuando la crisis de 2008 y 2009. Ahora bien, lo pueden definir como revolucionario, reformista o transformador, pero lo cierto es que ha sido un gobierno que nos emparentó con las mejores tradiciones del primer peronismo. Ha pasado todo y de manera muy vertiginoso como por ejemplo fue el no al ALCA. Eso fue estratégico.
–Ese cambio paradigmático genera riesgos al tocar intereses de sectores y corporaciones históricamente favorecidos.
–La lógica en la que nos hemos movido todo este tiempo es que somos un espacio político que  preserva para la política las decisiones más importantes en lo que hace al Estado nacional. No comparte esas decisiones con ninguna corporación ni sector en particular. El rol de la política es preservarse ese nivel de decisiones para sí, porque la política, y en este caso el kirch-nerismo, es la que tiene que garantizar el interés general. Entonces, me parece que esto es lo novedoso porque éramos un país claramente corporativo y ahora nosotros le transmitimos que la política ocupa un espacio de centralidad. Seguiremos gobernando de esa manera y siempre vamos a tomar las decisiones en el marco del interés general de la sociedad. Esto es lo que hizo Néstor, lo que está haciendo Cristina y seguirá siendo así. Recuerdo que en los primeros años de Néstor, los directivos de algunas corporaciones nos decían que estaban de acuerdo con las decisiones del gobierno, pero que antes solían ser avisados con anticipación. Eso no es más así. Pero no significa que las corporaciones vayan a desaparecer, lo que pasa es que ahora la ley es pareja para todos.<

Tiempo Argentino

05/09/2011 Posted by | Ciencia y Tecnología, Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – “Plantean lo mismo que llevó al desastre”


ENTREVISTA AL MINISTRO DE TRABAJO, CARLOS TOMADA, EN EL CONGRESO DE LA CONFEDERACION SINDICAL INTERNACIONAL

La central de trabajadores fijó su cumbre para esta fecha, con intención de enviar un mensaje a los líderes del G-20, que se reunirán el fin de semana. “Hay una ofensiva de la derecha para imponer una rebaja en las condiciones laborales”, advierte Tomada.

Por David Cufré

Desde Vancouver

“Hay una ofensiva de la derecha para imponer una rebaja en las condiciones laborales”, advierte el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en entrevista con Página/12. El funcionario acompaña a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para participar del segundo congreso de la Confederación Sindical Internacional (CSI), que comenzó el lunes y concluye mañana en esta ciudad. La unificada central de trabajadores fijó su cumbre para esta fecha con intención de enviar un mensaje a los líderes del G-20, que se reunirán el próximo fin de semana en Toronto. El encuentro se produce en momentos en que avanzan las políticas de ajuste y flexibilización laboral en buena parte de Europa. “Hay una idea de hacer pagar la crisis a los sectores más débiles, y también a los países más débiles”, sostiene Tomada, quien alerta sobre la vocación de países centrales y organismos como el FMI para extender aquellas recetas al resto del mundo.

Cristina fue invitada a exponer hoy en la CSI en reconocimiento a sus gestiones para sumar a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a los cónclaves del G-20. En un principio también iba a venir el presidente de Brasil, Lula Da Silva, pero luego esa visita se canceló. En cambio, curiosamente, el otro mandatario que estará presente será el de Grecia, país que impuso violentos recortes a los derechos de trabajadores y jubilados.

–¿La presencia de los presidentes de Argentina y Grecia es para poner en debate dos modelos de acción frente a la crisis? –le preguntó este diario al jefe de la cartera laboral.

–Supongo que no estará planteado en esos términos, pero la imagen que se transmite es muy obvia. Cristina sostendrá que la forma de enfrentar la crisis no es con ajustes, ni con reducción de salarios y jubilaciones, ni con aumento de la edad jubilatoria, y que esta situación no debe ser aprovechada por algunas cúpulas para hacer retroceder derechos laborales. En su política internacional, la Argentina siempre ubicó la cuestión del empleo como un eje fundamental. No olvidemos que en la famosa Cumbre de las Américas de Mar del Plata, en la que se le dijo no al ALCA, el gobierno argentino propuso que el lema del encuentro fuera: “Crear empleo para erradicar la pobreza y fortalecer la democracia”. Es decir que desde un principio se ha tenido una posición muy definida en esta cuestión.

–Pero esta vez pareciera que países como la Argentina están a la defensiva frente a un avance de los discursos flexibilizadores.

–Puede ser. Después de la última cumbre del G-20, en Pittsburgh, se suponía que la siguiente reunión nos encontraría transitando la salida de la crisis. Pero en el medio estalló Europa. Creo que eso teñirá las discusiones del G-20 en Toronto, con diferentes posturas sobre cuál es la forma de responder a esta situación.

–Grecia, España y otras naciones europeas terminaron aceptando las recomendaciones del FMI. ¿Hay presiones sobre la Argentina?

–Hay una idea, muy afín al capitalismo salvaje, que es que la crisis la paguen los que menos tienen. En términos locales, que la paguen los más débiles, y en términos internacionales, también que la paguen los países más débiles.

–¿Cuál será la respuesta?

–Vamos a plantear la necesidad de que esto se resuelva en otros términos, digamos más keynesianos. No hay que excluir sino incluir, dinamizar el funcionamiento de la economía y que los países más poderosos aporten para que la crisis no se profundice. También recordaremos que aún están pendientes las metas que se había fijado el G-20 en un principio: la redefinición del sistema financiero internacional, el control a los flujos de capitales especulativos, la generación de mayor equidad en el comercio mundial y la reformulación de organismos como el FMI. Estos temas serán expuestos por nuestro lado, porque parece de “fantaciencia” que el FMI esté planteando otra vez lo que llevó a los desastres que se están atravesando.

–¿Estas diferencias de criterio aparecieron en la asamblea de la OIT de la semana pasada?

–Sí, en alguna medida. En mi intervención dije que iba a hablar desde la experiencia argentina, en un doble sentido. De lo que pasó en el país cuando era el mejor alumno del FMI y de lo que es ahora, que goza de la consideración de la OIT. Los resultados son evidentes, más allá de que algunos nos quieran hacer creer que la Argentina está en una situación parecida, cuando no peor, a la de 2001. Pareciera que nosotros, que hemos generado 4,5 millones de puestos de trabajo, que hemos incorporado a 2,5 millones de jubilados que no se iban a jubilar nunca, que hemos bajado el trabajo en negro a 34,6 por ciento, que hemos incorporado la Asignación Universal por Hijo, igual no pudimos sacar al país de la situación de 2001. Y la verdad es que el país es otro. Las negociaciones colectivas no dejaron de funcionar ni siquiera en medio de la crisis.

–¿Hay críticas a la conducción de la CSI por no haber reaccionado con decisión frente a las políticas de ajuste en Europa?

–No, yo no las veo. Las centrales sindicales europeas han expresado su disconformidad. En España es muy claro. Y también se generó una reacción en el movimiento obrero internacional, por aquello de que cuando ves las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar. Hay una postura de confrontación, nadie dijo “bueno, está bien, qué le vamos a hacer si estamos en crisis”.

–¿En el G-20 habrá una ofensiva de países centrales para extender las políticas de flexibilización laboral?

–Hay una nueva ofensiva de la derecha para imponer una rebaja en las condiciones laborales. A mí no me gusta hacer mucha leña con visiones conspirativas, pero uno observa la crisis internacional, que empezó siendo financiera, luego se convirtió en económica para algunos países y ahora parece que todo se resolviera por el lado de una crisis del empleo. Pareciera que lo que se está buscando es hacer retroceder los derechos laborales que todavía persistían en el modelo de bienestar europeo. Hacerlos retroceder y además producir un daño brutal en los niveles de empleo. Entonces la pregunta es: cuál será el saldo de la crisis. Cómo saldrán los trabajadores de esta crisis.

–¿Cómo saldrán en Argentina?

–Argentina enfrentó la crisis mucho más sólida que otras veces. Se aplicaron políticas activas, contracíclicas, tuvimos fortalezas en términos de superávit, de reservas, y también una muy fuerte convicción del rol protagónico del Estado, de la necesidad de preservar derechos de los trabajadores. La impresión es que podemos emerger de este contexto global con una situación más consistente, más sólida y también más solidaria.

–Aunque no tuvo la intensidad de otros países, el empleo se resintió en 2009 por la crisis internacional. ¿Eso puede volver a ocurrir si los problemas europeos se profundizan?

–Vamos a seguir con la misma coherencia que hasta ahora. Cuando tuvimos que enfrentar la crisis hicimos una clara opción por la preservación de los puestos de trabajo y el mantenimiento de la negociación colectiva. El horizonte que veo no es diferente. Tendrá mayor o menor velocidad en función de circunstancias de la economía internacional, pero la dirección de la política económica y social irá en esas grandes líneas. Para este gobierno, la política de ingresos tiene tanta importancia macroeconómica como la cambiaria o la fiscal. Nunca la vamos a subordinar porque es un factor de desarrollo, no un problema a resolver. Concretamente, la respuesta es que el empleo registrado seguirá creciendo, que bajará el trabajo en negro y continuará funcionando la negociación colectiva.

–¿Habrá una convocatoria al Consejo del Salario Mínimo a corto plazo?

–No sé si será pronto o no, pero el Consejo del Salario Mínimo se convoca todos los años y no hay ninguna razón para imaginar que este año no se vaya a convocar.

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24/06/2010 Posted by | Economía, General, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Kirchner a UNASUR, su carga simbólica


07-05-2010

Ángel Guerra Cabrera

La Jornada

Con la elección de Néstor Kirchner como secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en la cumbre extraordinaria celebrada en Argentina, el bloque dio otro paso firme hacia su consolidación como mecanismo de independencia, unidad e integración subregional. Y es que haberle asignado esa responsabilidad al ex presidente argentino tiene una gran carga simbólica toda vez que fue bajo su mandato y gracias a la influencia que le confería ser jefe de Estado del país sede que se hizo posible, entre otras causas, desactivar la puesta en vigor del ALCA en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, instrumento “monroísta” concebido para la recolonización de América Latina por Estados Unidos, enterrado allí según lo expresara entonces el presidente venezolano Hugo Chávez. A la sazón, ya la rebelión antineoliberal latinoamericana -razón principal de que pudiera ser derrotado el ALCA- había llevado a la presidencia de sus países, además de a Kirchner y a Chávez, a Lula da Silva y Tabaré Vázquez en Brasil y Uruguay respectivamente, y estaba por ser elegido un mes después Evo Morales, que acudió a la Cumbre (paralela) de los Pueblos todavía como candidato.

Otros acuerdos importantes de la cumbre fueron el apoyo a Argentina en el diferendo con el Reino Unido por la soberanía sobre las Malvinas y la censura a la ilegal exploración británica de recursos naturales en la plataforma continental argentina, la condena a la racista ley Arizona, el respaldo a las acciones de Paraguay en defensa de la seguridad ciudadana y la decisión de acelerar la dilatada ayuda a Haití. No fue posible alcanzar consenso sobre Honduras ya que Colombia y Perú reconocen el gobierno de Lobo a diferencia de los otros diez miembros.

UNASUR nació en Cusco en diciembre de 2004, aunque fue bautizada en isla Margarita en 2007. Es muy joven comparada con sus similares de otros continentes aunque fue en el nuestro donde más temprano surgieron las ideas de unidad e integración de varios de sus próceres, señaladamente Bolívar, pero donde las oligarquías y el imperialismo, primero británico y luego estadounidense, le han puesto más obstáculos a su concreción. Sin embargo, pese a su juventud, UNASUR ya ha cumplido importantes funciones no obstante las diferencias ideológicas y políticas que por la índole plural de una organización de este carácter es natural que existan entre los Estados miembros.

Su decisiva contribución para frenar y desmantelar el golpe de Estado separatista enfilado por Estados Unidos para derrocar al gobierno de Evo Morales fue histórica, pues nunca antes los gobiernos latinoamericanos habían conseguido unirse para derrotar un plan sedicioso de la potencia del norte contra uno de ellos. UNASUR también ha cumplido un importante papel en la preservación de la unidad suramericana y latinoamericana que Estados Unidos se proponía resquebrajar a partir del ataque a Ecuador por la zona de Sucumbíos, y en evitar nuevas intervenciones militares yanquis, amenaza enormemente potenciada a partir de la reactivación de la IV Flota, el golpe de Estado en Honduras y el convenio para la instalación de bases yanquis en Colombia, este último rechazado clamorosamente en la cumbre de Bariloche por una mayoría de miembros del bloque.

Kirchner tiene por delante la institucionalización de UNASUR, que debería permitir un sostenido avance de las acciones integracionistas. De suma importancia es promover la ratificación del Tratado Constitutivo de la organización por los parlamentos de los países miembros, ya que sólo lo han hecho los de Bolivia, Ecuador, Venezuela y Guyana entre las doce naciones que la integran. Otro asunto trascendental es acabar de poner en funcionamiento el Banco del Sur, que podría haber constituido una importante herramienta en medio de la crisis capitalista pero cuyo arranque sigue dilatándose. Además existen numerosas iniciativas de integración regional que habría que estudiar para su aprobación y puesta en funcionamiento. En este campo la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América Latina y el Caribe acumula ya un cúmulo de experiencias de gran valor, sobre todo porque se apartan de los mecanismos tradicionales del comercio internacional, ya que buscan la complementación, la solidaridad y el beneficio mutuo antes que la ganancia a ultranza. Algunas de ellas son muy sencillas y poco costosas, como la campaña de alfabetización con el método Yo sí puedo, cuyo efecto multiplicador en la educación y la cultura es incalculable.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/05/06/index.php?section=opinion&article=024a1mun

07/05/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Solidaridad, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Nueva ofensiva de Estados Unidos sobre los pueblos de América



Yankees go home!

Ana Esther Ceceña y Humberto Miranda

Rebelión

Aunque parece ya lejano porque ocurrió en marzo de 2008, el presunto ataque colombiano a Ecuador en la provincia de Sucumbíos marcó el inicio de un nuevo ciclo dentro de la estrategia estadounidense de control de su espacio vital: el continente americano. No se trató de un hecho aislado, sino de una primera piedra de un camino que continúa abriéndose paso.

En aquel momento se desplegaban iniciativas de creación de plataformas regionales de ataque bajo el velo de la guerra preventiva contra el terrorismo. Pero si en Palestina y el Medio Oriente había ya costumbre de recibir las ofensivas del Pentágono desde Israel, y aderezadas con sus propósitos particulares, en América no había ocurrido un ataque unilateral de un Estado a otro “en defensa de su seguridad nacional”.

El ataque perfiló las primeras líneas de una política de Estado que no se modificó con el cambio de gobierno (de Bush a Obama) sino que se adecuó a los tiempos de la política continental que, en esa ocasión, dio lugar a un airoso reclamo de Ecuador, secundado por la mayoría de los presidentes de la región en la reunión de Santo Domingo.

Prudentemente se detuvo esta escalada militar para bajar las tensiones y dar paso al cambio de gobierno en Estados Unidos, pero la necesidad de detener el crecimiento del ALBA y la búsqueda de caminos seguros para intervenir en la región, sobre todo frente a Venezuela, Ecuador y Bolivia, llevó nuevamente a Estados Unidos a involucrarse en proyectos desestabilizadores o directamente militaristas.

Nuevas formas de viejos propósitos. La doctrina formulada por Monroe y reiterada por Kennedy con la Alianza para el Progreso (Alpro), tiene expresiones contemporáneas en el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) y el Proyecto Mesoamericano (antes Plan Puebla Panamá), pero también en la creación de una retícula militar que envuelve la región en su conjunto.

La revolución cubana en 1959 generó una cuña de subversión social que puso en entredicho el dominio estadounidense en el continente. La victoria cubana en Playa Girón en 1961, la supervivencia del proceso cubano después de la “crisis de los misiles”, y su permanencia en medio del acoso y las dificultades se constituyeron en un dique simbólico que desde entonces aparece como bastión de esperanza y dignidad, y como posibilidad real frente a la dominación.

Por esta misma razón, Cuba ha sido cuidadosamente separada del resto del continente mediante políticas de “extensión de la democracia” y combate a las tiranías (Alpro) promovidas financieramente a través de la USAID, mediante su expulsión de la Organización de Estados Americanos y mediante la manipulación de los imaginarios hasta convertirla en caso único e irrepetible, con tal éxito que en muchos sentidos el proceso cubano no es incorporado a los análisis sino como experiencia aislada que es a la vez añorada y rechazada por las izquierdas del continente.

Después de Cuba y de las experiencias insurgentes en casi todos los países de América Latina, los procesos democráticos fueron violentamente interrumpidos por dictaduras militares financiadas por la USAID, tan activa nuevamente en nuestros días, y preparadas por la Escuela de las Américas. Se abrió una larga noche para el continente y América volvió a ser, en cierta medida, “para los americanos”.

Las dictaduras se transformaron en neoliberalismo, las riquezas de nuestros países dejaron de ser “patrimonio estratégico de la nación” para convertirse en atractivos de inversión. La ilusión hegemónica de una América unida defendiendo los intereses americanos se encaminó en los tratados de libre comercio.

Los levantamientos contra el neoliberalismo, los tratados regionales, el ALCA y, recientemente, contra los dos megaproyectos de reordenamiento territorial y creación de la infraestructura de la integración energética y el saqueo (Plan Puebla Panamá, crecido hasta el Putumayo incorporando a Colombia, y hoy transformado en Proyecto Mesoamericano, e Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica), obligaron a la inteligencia hegemónica a recolocarse estratégicamente en el continente.

La insuficiencia del mercado como disciplinador general es acompañada por la presencia creciente de las políticas y fuerzas militares en todo el continente. El ethos militar se impone como eje ordenador de la totalidad.

Como una vuelta de tuerca más, las movilizaciones antineoliberales dan lugar a cambios institucionales y experiencias de gobierno contrahegemónicas en Venezuela, Bolivia y Ecuador, y con esto se pone en riesgo, o por lo menos en dificultades, el dominio estadounidense. Con estas nuevas experiencias –que se agregan a la cubana y la reubican geopolíticamente-, no sólo se cuestionan las reglas del juego establecidas sino que grandes extensiones territoriales e inmensas fuentes de recursos empiezan a salir del control hegemónico.

La amenaza de esta confluencia y de su potencial ampliación, los triunfos democráticos, la constitución del ALBA, Petrocaribe y las señales de distanciamiento de las políticas de Washington –encaminadas en múltiples ocasiones por los organismos internacionales-, es asumida como un peligro mayor por los guardianes de la seguridad de Estados Unidos que, independientemente de quien ocupe la presidencia, mantiene una política de estado para defender como hinterland el continente americano y enfrentar desde esta plataforma el juego de competencias con el resto del mundo.

El golpe de Estado en Honduras -uno de los eslabones más frágiles del ALBA-, conducido por un militar hondureño formado en la Escuela de las Américas, tramado en vinculación con la base de Palmerola, consultado con el personal de la Embajada estadounidense y asumido por la oligarquía hondureña -que si existe es por el auspicio de los intereses de EEUU que requieren parapetarse en socios locales-, es el primer operativo de relanzamiento de la escalada iniciada en Sucumbíos.

Como parte de una ofensiva con múltiples variantes, que combina el juego de fuerzas constituidas internamente con intervenciones desde el exterior, que se presenta lo mismo con faceta militar que diplomática, económica o mediática, el golpe en Honduras abre un sendero diferente que pone en riesgo cualquier tipo de procedimiento democrático y deja sentado un precedente perverso. Cómo leer si no la deslegitimación de un gobernante constitucional y legítimo, derrocado por un golpe espurio que violenta la Constitución y las formas democráticas, y que, no obstante, mediante un extraño subterfugio termina siendo acusado de ser él el violador de la Constitución y, por ese mecanismo, es equiparado con el gobierno de los golpistas. Tan defensor como violador de la Constitución es uno como el otro en el esquema de diálogo que se impuso después del golpe y que, de no ser por la movilización popular exigiendo el restablecimiento de la constitucionalidad y rechazando tanto el golpe de Estado como la militarización, ya sería un dato más en la historia.

Honduras no es cualquier país. No solamente es integrante del ALBA y Petrocaribe sino que el gobierno de Zelaya empezaba a hablar de reforma agraria en las tierras que históricamente han sido parte del reino de la United Fruit Company, responsable de muchas masacres. Honduras fue el espacio desde donde se organizó la contrainsurgencia en los años de las luchas revolucionarias centroamericanas y es todavía el espacio de emplazamiento de la base militar estadounidense de Soto Cano o Palmerola, una de las mayores en la región latinoamericana que ha funcionado como cuartel general del Comando Sur desde su creación.

El depuesto gobierno de Zelaya, empujado por la movilización popular que desde hace un año cuestionó la existencia de Palmerola en el II Encuentro contra la Militarización, empezaba a hablar de la recuperación de las instalaciones de esa base. Esto, en un momento de ascenso de la presencia militar estadounidense, de ampliación, reactivación o modernización de sus posiciones en el continente, aceleró sin duda la intervención1 que, evidentemente, responde a intereses económicos y geopolíticos mucho más trascendentes que los de la oligarquía local.

No obstante, a pesar de su gravedad, el golpe en Honduras sólo anuncia lo que se vislumbra para los gobiernos que han osado desafiar al imperio y que no cesan de ser acosados. Honduras resultó atropellado en una búsqueda por alcanzar objetivos de mucha mayor importancia geoestratégica como Venezuela, Ecuador y Bolivia, y constituye ya, independientemente de su desenlace, uno de los soportes de la estrategia en curso.

Honduras constituyó el elemento desencadenador o, mejor, la cortina de humo que dio paso a la reactivación del proyecto interrumpido después del ataque a Sucumbíos: el establecimiento de una sede regional de la llamada guerra preventiva en América, justo al lado del Canal de Panamá y en la entrada misma de la cuenca amazónica pero, lo más importante en términos estratégicos coyunturales, en las fronteras de los procesos incómodos para los grandes poderes mundiales liderados por Estados Unidos.

Mientras la nebulosa levantada por Honduras desvió la mirada, se vuelven a desatar los montajes para acusar de cómplices de las FARC, único grupo reconocido como terrorista por el Pentágono en la región, a los presidentes de Venezuela y Ecuador, pero, sobre todo, se revive un viejo acuerdo entre Colombia y Estados Unidos que otorga inmunidad a las tropas estadounidenses en suelo colombiano y permite la instalación de 7 bases militares estadounidenses que se suman a las seis ya registradas por el Pentágono y por el Congreso en su Base structure report.

El plan de disciplinamiento continental pasa por quebrar geográfica y políticamente las alianzas progresistas y los procesos emancipatorios continentales. En Honduras se trata de introducir una cuña divisoria que debilite y quiebre los potenciales procesos democráticos en Centroamérica, y simultáneamente que se articule con el corredor de contención contrainsurgente conformado por México, Colombia y Perú, al que poco a poco se van sumando otros posibles aliados (ver mapa). La “israelización” de Colombia que se erige como punto nodal, articulada a este corredor, parece estar intentando tender una cortina de separación entre Venezuela, Ecuador y Bolivia, creándoles condiciones de aislamiento relativo, en el plano geográfico. Colombia como plataforma de operaciones enlazada a todo un entramado de posiciones y complicidades que rodean y aislan las experiencias contrahegemónicas y/o emancipatorias para irlas cercenando, disuadiendo o derrotando a medio plazo.2

Pero además de este corredor geopolítico, que además se entrelaza geográficamente con las zonas de mayor riqueza del continente, se puede ubicar otra línea de intervención más sutil que podría establecerse como el eje Miami-México-Bogotá3, en el cual se pretende agrupar una derecha supuestamente endógena, portadora de un pretendido modelo latinoamericano propio frente a las propuestas emancipatorias emergentes. La participación de los grupos anticastristas de Miami y de sus contrapartes en el Pentágono en el golpe de Honduras se hizo evidente tanto en las sorprendentes declaraciones anticomunistas de los protagonistas del golpe, que parecían como salidas de la prehistoria política, como en la aparición en escena de personajes como Otto Reich.

Este conjunto de hechos permite concluir que está en curso un proyecto de recolonización y disciplinamiento del continente completo. Con la anuencia y hasta entusiasmo de las oligarquías locales, con la coparticipación de los grupos de ultraderecha instalados en algunos gobiernos de la región, en América Latina se está conformando mucho más que un nuevo Israel, desde donde el radio de acción se debe medir con las distancias que los aviones de guerra y monitoreo alcanzan en un solo vuelo sin necesidad de cargar combustible; o con los tiempos de llegada a los objetivos circunstanciales, que son muy reducidos desde las posiciones colombianas; o con la capacidad de respuesta rápida ante contingencias en las principales ciudades de los alrededores: Quito, Caracas y La Paz; o con la seguridad económica que les da establecerse al lado de la franja petrolera del Orinoco, equivalente a los yacimientos de Arabia Saudí, y al lado del río Amazonas, principal caudal superficial de agua dulce del continente, al lado de los mayores yacimientos de biodiversidad del planeta, frente a Brasil y con posibilidades de aplicar la técnica del yunque y el martillo, contando con la cooperación de Perú, a cualquiera de los tres países que en Sudamérica han osado desafiar a la hegemonía.

Si bien Honduras muestra claramente los límites de la democracia dentro del capitalismo, el trasfondo de Honduras, con el proyecto de instalación de nuevas bases en Colombia y la inmunidad de las tropas estadounidenses en suelo colombiano, convertiría a ese país en su totalidad en una locación del ejército de Estados Unidos que pone en riesgo la capacidad soberana de autodeterminación de los pueblos y los países de la región. Una base militar estadounidense del tamaño de un país completo y en el corazón de la amazonia.

Todo hace pensar que las acciones desde este enclave militar en América del Sur se dirigirán a los Estados enemigos o a los Estados fallidos, que, de acuerdo con las nuevas normas impulsadas por Estados Unidos, pueden ser históricamente fallidos o devenir, casi instantáneamente, Estados fallidos “por colapso”. Cualquier contingencia puede convertir a un país en un Estado fallido súbito y, por ello, susceptible de ser intervenido. Y entre las contingencias están las relaciones de sus gobernantes con algún grupo calificado como terrorista (es ahí que se explica la insistencia por acusar a los presidentes Chávez y Correa de mantener vínculos de colaboración con las FARC), los conflictos transfronterizos o la penetración del narco.

Una vez decretado el Estado fallido, la intervención puede realizarse desde Colombia, que ya estará equipada para avanzar sobre sus vecinos.

Es de prever la búsqueda de otros emplazamientos militares en el futuro cercano (por lo pronto en Perú, que ya está estableciendo compromisos de operación amplia de tropas estadounidenses en su territorio desde 2006 y con posibilidades de uso de bases en Chiclayo y en la zona del VRAE) combinada con procesos de fortalecimiento de los aparatos de inteligencia y militares en general al interior de los países latinoamericanos. Asimismo, es de esperar que la construcción de los Estados fallidos pasará por estimular deserciones militares, inculpar o corromper altos funcionarios de gobiernos progresistas por vínculos con las actividades criminalizadas por la hegemonía o por la implantación del narcotráfico en barrios marginales de ciudades como Caracas u otras, como herramienta para desatar conflictos y desestabilizar/controlar una región cada vez más rebelde.

A sólo unos meses del ascenso presidencial de Obama, ya resulta ingenuo pensar que existe un cambio en la política estadounidense hacia la región. El esquema de dominación está claro y delineado. Estados Unidos va, como decía Martí, “con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América”. Deberá haber una respuesta múltiple, regional, social, solidaria, en bloque. Una respuesta que se extienda desde el Río Bravo hasta la Patagonia y que reditúe a la independencia de nuestras naciones.

500 años de lucha nos han dotado a los pueblos de América Latina de suficiente experiencia para encarar las batallas presentes contra el saqueo, la colonización y las imposiciones de todo tipo. Hoy esa lucha pasa por detener y revertir la militarización y el asentamiento de las tropas de Estados Unidos en Colombia y en todos nuestros países para que los últimos 500 años en rebeldía no hayan sido en vano.

No hay consigna más sensata y oportuna en este momento que la renovada “Yankees, go home”.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=91998

24/09/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Argentina- Temas para la Unión Industrial Argentina


Por Enrique Martínez *

Las organizaciones empresarias, sindicales o de cualquier otro origen corporativo son componentes necesarios y saludables del tejido social. Con el aporte de su mirada sectorial, un gobierno puede y debe configurar los diagnósticos que le marquen los errores o aciertos de su gestión y de allí pensar las correcciones.

La Unión Industrial Argentina (UIA) es el ámbito de convocatoria de las grandes corporaciones industriales del país y por lo tanto su voz debe ser tenida en cuenta en el marco mencionado. En este momento, la UIA ha concentrado su reclamo en bloquear el acceso de Venezuela al Mercosur, sobre la base de que su modelo político social es distinto al resto y su proceso de nacionalizaciones en marcha estaría perjudicando a grandes industriales argentinos. Sorprende la iniciativa, justo en el momento que la Organización de Estados Americanos (OEA), con Estados Unidos incluido, está discutiendo a fondo revertir la injusta exclusión de Cuba del organismo, que se basó en argumentos en esencia similares a los que ahora sostiene la UIA sobre Venezuela.

Pero más allá de eso, de prosperar la iniciativa, y producirse el previsible enfriamiento de las relaciones con Argentina, se provocarían algunos daños a la industria local que vale la pena exponer, aparte de la actual corriente de intercambio.

Se está completando en el INTI un relevamiento de la industria argentina de equipos para generación y distribución de energía eléctrica, solicitado por Venezuela, para atender un plan de 10 mil millones de dólares de inversión en los próximos cinco años.

Se está construyendo un ámbito de desarrollo conjunto para producir la microelectrónica que abastezca componentes para celulares, PC, televisores, que ya se están ensamblando en Venezuela.

Se prevé estudiar y avanzar en ámbitos binacionales en lo relativo a industrias para utilizar el gas natural; producir fertilizantes fosfatados; integrar la cadena de valor del aluminio aguas abajo; aprovechar los cueros vacunos, el sebo y las menudencias; utilizar la energía solar y la eólica.

Al INTI, como ente de apoyo a la industria argentina, le sería importante saber si la UIA ha hecho un análisis de costo/beneficio de sus acciones para bloquear el acceso de Venezuela al Mercosur.

Si no lo han hecho y lo hicieran, y descubrieran que la industria argentina perderá mucho más de lo que ganará, aun así quedarían varios espacios de posible reclamo al gobierno nacional, que justificarían el accionar gremial de la UIA, que me permito sugerir.

1 La UIA podría reclamar que la exportación de concentrados mineros se industrialice en la Argentina. La gran minería que actúa hoy en el país es evaluada cotidianamente por sus posibles efectos negativos sobre el medio ambiente. Pero además de eso debiera ser evaluada –y muy negativamente– porque todo el valor industrial agregado se realiza fuera del país.

2 La UIA podría reclamar que los créditos con que la Anses está auxiliando a las terminales automotrices que operan en el país tuvieran como condición colateral un importante aumento de la participación de los autopartistas argentinos en la producción de autos. El momento de apoyar a los fabricantes de componentes es justamente cuando las terminales están siendo auxiliadas financieramente.

3 La UIA podría pedir y consensuar un plan nacional de aumento de la industrialización de nuestra producción agropecuaria, con destino al mercado interno y a la exportación, con unidades de producción diseminadas por todo el país.

4 La UIA podría conocer y apoyar el plan que el INTI ha presentado a la Anses para financiar plantas de faenamiento bovino y aviar y de industrialización de leche en las zonas más pobres del Norte argentino. Este proyecto apuntala el desarrollo local, generará trabajo industrial donde hoy no lo hay y beneficiará a los fabricantes de bienes de capital argentinos.

Se podría empezar por estos cuatro frentes, a pesar de que hay varios más, donde la UIA podría actuar para fortalecer la industria argentina, sin riesgo alguno de que un análisis costo/beneficio les dé negativo. Este es nuestro humilde aporte. Si no tenemos razón, o si se puede hacer algo mejor, o efectivamente Venezuela es un peligro para el futuro nacional, al INTI al menos le gustaría entender los motivos.

* Presidente del INTI.

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03/06/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

El desafío de América Latina


15-03-2009

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Noam Chomsky

La Jornada

Hace más de un milenio, mucho antes de la conquista europea, una civilización perdida floreció en un área que conocemos ahora como Bolivia.

Los arqueólogos están descubriendo que Bolivia tenía una sociedad muy sofisticada y compleja, o, para usar sus palabras, uno de los medios ambientes artificiales más grandes, extraños y ecológicamente más ricos del planeta… sus poblaciones y ciudades eran grandes y formales, y eso creó un panorama que era una de las obras de arte más grandes de la humanidad.

Ahora Bolivia, junto con buena parte de la región, desde Venezuela hasta Argentina, ha resurgido. La conquista y su eco de dominio imperial en Estados Unidos están cediendo el paso a la independencia y a la interdependencia que marcan una nueva dinámica en las relaciones entre el norte y el sur. Y todo eso tiene como telón de fondo la crisis económica en Estados Unidos y en el mundo.

Durante la pasada década, América Latina se ha convertido en la región más progresista del mundo. Las iniciativas a través del subcontinente han tenido un impacto significativo en países y en la lenta emergencia de instituciones regionales.

Entre ellas figuran el Banco del Sur, respaldado en 2007 por el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz, en Caracas, Venezuela; y el Alba, la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, que podría demostrar ser un verdadero amanecer si su promesa inicial puede concretarse.

El Alba suele ser descrito como una alternativa al Tratado de Libre Comercio de las Américas patrocinado por Estados Unidos, pero los términos son engañosos. Debe ser entendido como un desarrollo independiente, no como una alternativa. Y además, los llamados acuerdos de libre comercio tienen sólo una limitada relación con el comercio libre, o inclusive con el comercio en cualquier sentido serio del término.

Y ciertamente no son acuerdos, al menos si las personas forman parte de sus países. Un término más preciso sería acuerdos para defender los derechos de los inversionistas, diseñados por corporaciones multinacionales y bancos y estados poderosos para satisfacer sus intereses, establecidos en buena parte en secreto, sin la participación del público, o sin que tengan conciencia de lo que está ocurriendo.

Otra prometedora organización regional es Unasur, la Unión de Naciones de América del Sur. Modelada en base a la Unión Europea, Unasur se propone establecer un Parlamento sudamericano en Cochabamba, Bolivia. Se trata de un sitio adecuado. En 2000, el pueblo de Cochabamba inició una valiente y exitosa lucha contra la privatización del agua. Eso despertó la solidaridad internacional, pues demostró lo que puede conseguirse a través de un activismo comprometido.

La dinámica del Cono Sur proviene en parte de Venezuela, con la elección de Hugo Chávez, un presidente izquierdista cuya intención es usar los ricos recursos de Venezuela para beneficio del pueblo venezolano en lugar de entregarlos para la riqueza y el privilegio de aquellos en su país y el exterior. También tiene el propósito de promover la integración regional que se necesita de manera desesperada como prerequisito de la independencia, para la democracia, y para un desarrollo positivo.

Chávez no está solo en esos objetivos. Bolivia, el país más pobre del continente, es tal vez el ejemplo más dramático. Bolivia ha trazado un importante sendero para la verdadera democratización del hemisferio. En 2005, la mayoría indígena, la población que ha sufrido más represiones en el hemisferio, ingresó en la arena política y eligió a uno de sus propias filas, Evo Morales, para impulsar programas que derivaban de organizaciones populares.

La elección fue solamente una etapa en las luchas en curso. Los tópicos eran bien conocidos y graves: el control de los recursos, los derechos culturales y la justicia en una compleja sociedad multiétnica, y la gran brecha económica y social entre la gran mayoría y la elite acaudalada, los gobernantes tradicionales.

En consecuencia, Bolivia es también ahora el escenario de la confrontación más peligrosa entre la democracia popular y las privilegiadas elites europeizadas que resienten la pérdida de sus privilegios políticos y se oponen por lo tanto a la democracia y a la justicia social, a veces de manera violenta. De manera rutinaria, disfrutan del firme respaldo de Estados Unidos.

En septiembre pasado, durante una reunión de emergencia de Unasur en Santiago, Chile, líderes sudamericanos declararon su firme y pleno respaldo al gobierno constitucional del presidente Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una gran mayoría, aludiendo a su victoria en el reciente referéndum.

Morales agradeció a Unasur, señalando que por primera vez en la historia de América del Sur, los países de nuestra región están decidiendo cómo resolver sus problemas, sin la presencia de Estados Unidos.

Estados Unidos ha dominado desde hace mucho la economía de Bolivia, especialmente mediante el procesamiento de sus exportaciones de estaño.

Como el experto en asuntos internacionales Stephen Zunes señala, a comienzos de la década de los años 50, en un momento crítico de los esfuerzos de la nación para convertirse en autosuficiente, el gobierno de Estados Unidos obligó a Bolivia a utilizar su escaso capital no para su propio desarrollo, sino para compensar a ex dueños de minas y repagar su deuda externa.

La política económica que se impuso a Bolivia en esa época fue precursora de los programas de ajuste estructural implementados en el continente 30 años más tarde, bajo los términos del neoliberal Consenso de Washington, que ha tenido por lo general efectos desastrosos.

Ahora, las víctimas del fundamentalismo del mercado neoliberal incluyen también a países ricos, donde la maldición de la liberalización financiera ha traído la peor crisis financiera desde la gran depresión.

Las modalidades tradicionales del control imperial -violencia y guerra económica- se han aflojado. América Latina tiene opciones reales. Washington entiende muy bien que esas opciones amenazan no sólo su dominación en el hemisferio, sino también su dominación global. El control de América Latina ha sido el objetivo de la política exterior de Estados Unidos desde los primeros días de la república.

Si Estados Unidos no puede controlar América Latina, no puede esperar concretar un orden exitoso en otras partes del mundo, concluyó en 1971 el Consejo Nacional de Seguridad en la época de Richard Nixon. También consideraba de importancia primordial destruir la democracia chilena, algo que hizo.

Expertos de la corriente tradicional reconocen que Washington sólo ha respaldado la democracia cuando contribuía a sus intereses económicos y estratégicos. Esa política ha continuado sin cambios, hasta el presente.

Esas preocupaciones antidemocráticas son la forma racional de la teoría del dominó, en ocasiones calificada, de manera precisa, como la amenaza del buen ejemplo. Por tales razones, inclusive la menor desviación de la más estricta obediencia es considerada una amenaza existencial que es respondida de manera dura. Eso va desde la organización del campesinado en remotas comunidades del norte de Laos, hasta la creación de cooperativas de pescadores en Granada.

En una América Latina con una flamante autoconfianza, la integración tiene al menos tres dimensiones. Una es regional, un prerrequisito crucial para la independencia, que dificulta al amo del hemisferio escoger países, uno después de otro. Otra es global, al establecer relaciones entre sur y sur y diversificar mercados e inversiones. China se ha convertido en un socio cada vez más importante en los asuntos hemisféricos. Y la última es interna, tal vez la dimensión más vital de todas.

América Latina es famosa por la extrema concentración de riqueza y de poder, y por la falta de responsabilidad de las elites privilegiadas con respecto al bienestar de sus países.

América Latina tiene grandes problemas, pero hay también desarrollos prometedores que podrían anunciar una época de verdadera globalización. Se trata de una integración internacional en favor de los intereses de pueblo, no de inversionistas y de otras concentraciones del poder.

(Los sobre lingüística y política acaban de ser recolectados en The Essential Chomsky, editados por Anthony Arnove y publicados por The New Press. Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts de Cambridge).

http://www.jornada.unam.mx/2009/03/14/index.php?section=mundo&article=022a1mun&partner=rss

22/03/2009 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Acuífero Guaraní


Un bien estratégico:

aún no hay legislación adecuada que lo proteja

El Acuífero Guaraní:

Tesoro codiciado en tiempos de sed

Es una de las mayores reservas subterráneas del mundo. Está en una zona estratégica, la Triple Frontera, y lo comparten Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. El agua ya es un bien escaso en Europa y EE.UU.

29_agua1

Documental explicativo para entender como funciona el acuifero Guarani y conocer las instituciones internacionales que se ocupan de la gestion del mismo.

Acuífero Guaraní – Parte 1 de 2

Acuífero Guaraní – Parte 2 de 2

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Sed: Invasión Gota a Gota 1

Sed: Invasión Gota a Gota 2

Sed: Invasión Gota a Gota 3

18/02/2009 Posted by | Medio Ambiente, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario