America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Los “Salieris” locales de Griesa juegan con fuego – Roberto Caballero


Los “Salieris” locales de Griesa juegan con fuego
Nunca aciertan, pero siempre presagian lo peor. El acoso de Bonelli a Kicillof. El juez irritado que dobló la apuesta y la violación al derecho de los bonistas. ¿Qué pasará mañana?

Buitres-carroñeros
Algunos creen haber encontrado en Thomas Griesa al padre colérico que finalmente viene a ponerle límites a las insolencias del kirchnerismo. Es asombroso, pero la figura del juez estadounidense, que se irrita porque debe suspender sus vacaciones ante cada audiencia en la que Argentina defiende su soberanía financiera, adquiere estatura de monumento en vida para los analistas que derraman sus fantasías en los diarios opositores. Todo lo que dice y hace Griesa parece salido de La Biblia. Cuanto peor sea para la Argentina, más acertada y providencial sería su decisión. El anciano magistrado, de 84 años, ocupa en los artículos de Marcelo Bonelli, por ejemplo, el mismo lugar de relevancia que Baltazar Garzón se ganó en la historia de la justicia penal universal. Claro que el andaluz ganó prestigio persiguiendo a dictadores, genocidas y violadores de los Derechos Humanos por todos los rincones del planeta. El neoyorquino próximo a jubilarse no: anda en menesteres menos altruistas. Sería como el negativo con toga de Theodore Kaczynski, el “Unabomber”: a su modo, Griesa también puede hacer estallar el sistema, en su caso, el de reestructuración de deudas soberanas a escala global, usando a la Argentina como víctima propicia. Con países en el mundo cuya relación deuda PBI ronda el 200%, a punto caramelo para la quiebra, ¿cómo se llama eso de exigir, tal como lo hace el magistrado estrella de Bonelli en su fallo y en la interpretación del pari passu decretado por la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que los bonos buitres se paguen al 100%, sin quita y sin plazos de gracia, en alineamiento automático con las exigencias de esos mismos especuladores financieros? Jugar con fuego, de mínima.

En realidad, hay otra pregunta más acuciante. ¿Los fondos buitre, marginales dentro del sistema financiero, quieren en verdad su dinero multiplicado? ¿Esto es un problema de avivada y simple usura de tipos audaces? ¿O lo que buscan es quedarse directamente con los países, sus activos y riquezas naturales complicándoles la vida con ayuda de jueces indolentes, cuando no cómplices? Desde su poltrona imperial, Griesa juega el TEG con Paul Singer, desconociendo la última e inestable racionalidad sistémica defendida por el FMI, el gobierno de los Estados Unidos, el de Francia, el de Brasil, el de China, el de Rusia y otros 130 países que se pronunciaron en este pleito a favor de la posición de la República Argentina. “Es plata manchada con sangre”, alertó el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, a la vez que denunció que nuestro país “es obligado a pagar una deuda inmoral e ilegítima”. Para ser más precisos, aunque queda claro que Pérez Esquivel habla de la avaricia de los cobradores y del origen espurio de las acreencias, hoy por hoy, de no haber éxito en la negociación, a nuestro país se lo está obligando a que incumpla los pagos. Porque si Argentina paga a todos a la vez como quiere Griesa, reabre la deuda al infinito y defaultea. Si no paga, ocurre lo mismo. Y si paga, y Griesa boicotea el cobro de los bonistas como lo hizo el viernes, nuestro país corre igual peligro de default.

El gobierno tiene 30 días para negociar un acuerdo con Pollack que contemple el bolsillo de los “demandantes” buitre de Griesa.
Ante este escenario minado, cabe interrogarse qué tiene el juez en la cabeza que en las audiencias se queja porque toda esta discusión le interrumpe las vacaciones. ¿Quiere que todos los acreedores cobren? ¿Busca que lo hagan sólo los buitres? ¿O en verdad pretende llevarse puesto todo el proceso de reestructuración argentino que es mirado en el mundo como un ejemplo posible de salida al problema de la deuda? Esto último suena dramático. Lo es. Pero es lo que va a ocurrir fácticamente si Griesa no se replantea la situación. Nuestro país depositó en fecha en el Banco de Nueva York los casi 1000 millones de dólares destinados a los bonistas que entraron en los canjes. Jorge Lanata vaticinó: “Mi interpretación judicial estricta es que Griesa va a embargar los fondos” para pagarle a los houldouts. Muchos pensaron lo mismo, no sólo él. Griesa se había negado a reponer el stay. La realidad desmintió a todos, incluido a Lanata: el juez imprevistamente ordenó al banco que se abstenga de pagar a los bonistas su dinero y la devuelva al tesoro argentino. “Cualquier intento de pagarles a los bonistas reestructurados sin pagarles a los demandantes es ilegal”, sentenció Griesa. En su jerga, “demandantes” es igual a “fondos buitre”.

¿Puede el juez castigar al 92,4% de los bonistas en su derecho a cobrar en tiempo y forma para beneficiar al 1% que ganó el juicio en Nueva York? Pareciera que sí. ¿Puede el Banco de Nueva York (BONY) retornar el dinero que es de los bonistas, no de la Argentina y tampoco de los buitres? “Simplemente tienen que devolvérsela”, respondió el juez neoyorquino ante la consulta del abogado del BONY. Igualmente, sus abogados estudiaron el caso durante todo el fin de semana. Mañana se sabrá qué concluyeron. Están entre cumplir con el juez o con sus clientes. Vaya dilema. Lo concreto, hasta ahora, es que el Tesoro Nacional ya dio por pagada su obligación, en las cuentas convenidas de aquella plaza, por lo tanto, Argentina no entró en default real. Y tampoco desacató la orden de Griesa, pese a lo que diga Bonelli: hay una negociación abierta con los holdouts, y con un mediador, Daniel Pollack, designado por el propio juez. Argentina honró su compromiso, como había anunciado. Pagó, pero Griesa obstruyó el cobro legal de los bonistas. Decidió poner en duda el derecho de propiedad de unos para garantizar el de los otros. El juez les está escamoteando la plata de los bonistas restructurados en sus propias narices. Los fondos están hoy, domingo, en una suerte de limbo. La de Griesa es una resolución inédita.

Salvo que, aunque el juez jure y perjure que su intención no es que Argentina entre en default, la jugada sea otra y de una envergadura monumental: que nuestro país pague primero a Singer –”los demandantes”– 1350 millones de dólares, después 15 mil millones al resto de los holdouts y, finalmente, por añadidura, producto del antecedente judicial creado, otros 120 mil millones a los holdin que reclamen idéntico tratamiento. En este escenario, todos ganarían, claro, menos la Argentina, que retrocedería al 2001 en materia de deuda. La exitosa quita de dos tercios que el país obtuvo en los dos canjes que impulsaron Néstor y Cristina Kirchner se esfumaría definitivamente si Griesa se sale con la suya.

En resumidas cuentas: si los bonistas no reclaman mañana al banco su plata disponible en las cuentas previstas, si el banco no defiende el derecho de sus clientes a cobrar (“el pago es una disrupción de la orden”, advirtió el juez en la audiencia del viernes), si las negociaciones se estancan y no llevan a ningún lado, y Griesa impone finalmente su capricho con la excusa del pari passu en beneficio de los “demandantes”, es casi una obviedad que nuestro país enfrenta una estrategia coordinada para sepultar su política soberana de desendeudamiento.

“Es lindo pelearse con los holdouts”, sentenció en cámara un irónico Marcelo Bonelli, mientras elevaba a Griesa a la categoría de prócer y al gobierno que evitó 900 embargos de los buitres lo hundía en el descrédito. “Cristina intenta ubicarse como víctima política de un complot internacional y ocultar la responsabilidad de la Casa Rosada por la sucesión de errores estratégicos, displicencia y ausencia de profesionalismo en la negociación que lleva a la Argentina a una nueva crisis externa”, escribió el viernes 27, en el “Panorama Empresario” de Clarín, bajo el título “El Gobierno juega con fuego en el borde de otro default”. Se trata del mismo Bonelli que en 2001 elogió el “blindaje”, el “megacanje” y el “corralito”, y que pocas horas antes del diciembre negro donde murieron 37 personas por la represión aseguró que estaba “todo bajo control”. Todavía puede verse en Youtube el reportaje en el que Fernando De la Rúa justificó sus medidas económicas porque Bonelli, en tiempo real, desde Clarín y Telenoche, las catalogaba de “sensatas”.

¿Será que Bonelli responde hoy a los mismos intereses que defendió hace 13 años? Convendría entonces ser cautelosos con la verdadera intención oculta de sus profecías. El “megacanje” aumentó de un día para otro la deuda en 50 mil millones de dólares y produjo casi 60 millones en pagos a comisionistas. Algunos fueron bancos, y los bancos suelen ser generosos con ciertos consultores y ciertos periodistas. Es difícil escapar a esas generosidades.

¿Los ataques a Axel Kicillof, que está a la cabeza de la estrategia defensiva de la Argentina en todo este litigio, son gratuitos? Escribió Bonelli, el viernes, mientras los abogados del país litigaban en los tribunales neoyorquinos: “Entre los banqueros se sostiene que la información confidencial sobre los abruptos giros de Kicillof fue utilizada por inversores para hacer suculentas utilidades financieras en estas acaloradas jornadas. Las decisiones generan subas y bajas en los títulos que fueron aprovechados por fondos de inversión con fluidos contactos con el Palacio de Hacienda.” Nadie en el mercado, ni siquiera los banqueros y empresarios que están en la antípoda ideológica del ministro de Economía a quien el diario La Nación recibió el día de su designación reprochándole su condición de marxista y nieto de rabino, llegó tan lejos como Bonelli en la búsqueda alucinada de asociarlo con algún manejo turbio. Además de instalar escenarios de cataclismos permanentes, Bonelli hace rato que está empeñado en meter cizaña entre el ministro y Juan Carlos Fábrega, el presidente del Banco Central, el otro jugador del dispositivo económico general que conduce la presidenta. Pero en su artículo del viernes da un salto en calidad e introduce una serie de presuntos detalles improbables cuya finalidad se descuenta, por repetida: que Elisa Carrió o Patricia Bullrich se presenten en la justicia para iniciar alguna causa mediática que distraiga al ministro de los asuntos trascendentes que lo ocupan. El affaire Boudou coopera bastante (ver recuadro). ¿Acaso el manto de sospecha es parte de una operación para neutralizarlo? ¿Buscarán ponerlo nervioso en esta encrucijada clave para el país? ¿Qué tan lejos puede llegar Clarín en su meticuloso trabajo de demolición de la postura nacional? Si esto surgiera de alguna usina de inteligencia privada que procura aislar a los funcionarios de la expectativa social podría llevar como título “Operación Buquebús, parte dos”. Por traslúcida, es torpe. Sirve, de todos modos, advertir el juego en que anda el adversario. Griesa está en Nueva York, pero los fondos buitre no tienen fronteras. Ni diarios, ni periodistas, ni políticos, ni operadores que resistan su fenomenal capacidad de persuasión.

A propósito de esto, el psicoanalista Jorge Alemán escribió en Página/12, el mismo día que Bonelli, el luminoso párrafo que sigue: “A pesar del escepticismo que este panorama infunde, todavía se puede pensar que el presente es injusto, pero la historia es el lugar donde la verdad retorna. Por ello, aquellos sermoneadores de la ética en medios hegemónicos salpicados de sangre, aquellos expertos en economía cómplices de lo peor, que recuerdan siempre las ‘reformas estructurales inevitables’, aquellos custodios de la ‘racionalidad’ que advierten día tras día sobre el demonio populista, aquellas izquierdas pseudo republicanas, pseudo socialistas de las ‘bellas almas’ reunidas que gustan denunciar el carácter prosaico del mundo, que no piensen que la cosa va a ser tan fácil para ellos, porque son muchos los que han tejido una memoria común, que los recordarán en su traición.”

Es poco lo que puede agregarse a una descripción tan acertada. El gobierno tiene 30 días para negociar un acuerdo con Pollack que contemple el bolsillo de los “demandantes” buitre de Griesa. Quizá sea poco tiempo. Pero analistas serios del mercado financiero estadounidense admiten que Argentina estaba 5 a 0 en el resultado, hasta que el país recogió adhesiones internacionales y ordenó el pago a los holdin en el BONY. En concreto, Griesa lo obstruye, aunque tampoco embargó los fondos e insiste con el papel del negociador. ¿Se puede hablar de un empate sobre la hora? Es prematuro, está por verse. Hay que observar un dato positivo: Griesa no embargó la plata como se suponía, Argentina todavía no defaulteó y los buitres no cobraron. Sobre la hora, casi, con una jugada de alto riesgo –el pago según prospecto–, la Argentina consiguió un tiempo de descuento y, tal vez, hasta penales. No hay que tener miedo a negociar y hay que negociar sin miedo, aconseja Aldo Ferrer. A veces, lo impensado puede suceder.

¿Un procesamiento oportuno?

Ariel Lijo es como un Griesa de cabotaje. Cuanto más complica al vicepresidente, más elogios cosecha en la prensa opositora. El procesamiento de Amado Boudou era esperado. Independientemente de su suerte judicial en el caso Ciccone, vale detenerse en la oportunidad que encontró el juez para dictar la medida. Argentina enfrenta un litigio internacional por la deuda donde no hay buenos. El éxito del gobierno es el éxito del país y lo mismo ocurre con su derrota. En medio de la tormenta, acorralar penalmente al segundo en la sucesión presidencial no parece inocuo.

Lijo es el juez que dejó impune las responsabilidades políticas en los asesinatos de Maxi Kosteki y Darío Santillán. Esos crímenes cerraron un ciclo abierto con el neoliberalismo en la Argentina. La Masacre del Puente Pueyrredón fue el epílogo trágico de políticas neoliberales que llevaron a la desocupación, la pobreza y al hiper-endeudamiento del país, con “blindaje”, “megacanje” y “corralito” incluidos, brutal paisaje social y económico cuyas secuelas intentaron ser reparadas desde el 2003 por el kirchnerismo en el gobierno.

En 2001 ese sistema injusto y excluyente estalló. Son varios los analistas que aseguran que la derrota contra los buitres en Nueva York haría retornar al país a aquel tiempo. No resulta extraño que en la previa de una resolución tan importante, el magistrado que concedió el beneficio del archivo de la causa a los responsables del asesinato de los dos militantes sociales se apure para procesar al vice de un gobierno que objetivamente trató, por todos los medios a su alcance, que el reloj de la historia avance y no retroceda. Cuando se analiza la situación en su debido contexto, no se puede ser otra cosa que suspicaz con la decisión de Lijo. Eso no hace más o menos culpable a Boudou en el caso de la imprenta. Simplemente nos hace a todos menos inocentes.
Infonews

30/06/2014 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina, para no olvidar – El neoliberalismo en democracia por Aldo Ferrer


18-02-2010 /


Aldo Ferrer

En el mar­co de una den­si­dad na­cio­nal muy frá­gil y vul­ne­ra­ble tu­vie­ron lu­gar, en la dé­ca­da del ’90, las po­lí­ti­cas neo­li­be­ra­les que en la Ar­gen­ti­na, más que en cual­quier otro país de la Amé­ri­ca la­ti­na, se lle­va­ron a ca­bo has­ta sus úl­ti­mas con­se­cuen­cias. Por ejem­plo, la Ar­gen­ti­na fue el úni­co de los paí­ses la­ti­noa­me­ri­ca­nos que ex­tran­je­ri­zó la em­pre­sa pe­tro­le­ra es­ta­tal. En un de­sen­fre­no de can­je de deu­da im­pa­ga­ble por ac­ti­vos va­lio­sos, si­mul­tá­nea­men­te se ven­die­ron y, ma­yo­ri­ta­ria­men­te, ex­tran­je­ri­za­ron, los prin­ci­pa­les sec­to­res de la in­fraes­truc­tu­ra de trans­por­tes, co­mu­ni­ca­cio­nes y ener­gía.

Nú­cleos fun­da­men­ta­les de la eco­no­mía y las prin­ci­pa­les em­pre­sas pri­va­das pa­sa­ron al con­trol de fi­lia­les de cor­po­ra­cio­nes tras­na­cio­na­les. Al fi­nal del pro­ce­so, de las 500 ma­yo­res em­pre­sas no fi­nan­cie­ras, más de 300, con cer­ca del 90% del va­lor agre­ga­do, se con­vir­tie­ron en fi­lia­les. El ré­gi­men de con­ver­ti­bi­li­dad con ti­po de cam­bio fi­jo con­vir­tió al Ban­co Cen­tral en una Ca­ja de Con­ver­sión, de pe­sos en dó­la­res, per­dien­do el con­trol de la po­lí­ti­ca mo­ne­ta­ria. To­da la po­lí­ti­ca eco­nó­mi­ca que­dó su­bor­di­na­da a los mo­vi­mien­tos de ca­pi­ta­les es­pe­cu­la­ti­vos.

La pri­va­ti­za­ción del sis­te­ma ju­bi­la­to­rio co­lo­có la prin­ci­pal fuen­te de for­ma­ción del aho­rro in­ter­no al ser­vi­cio de ren­tas de los in­ter­me­dia­rios, la es­pe­cu­la­ción fi­nan­cie­ra y la sa­li­da de ca­pi­ta­les. Los de­sa­rro­llos tec­no­ló­gi­cos de van­guar­dia en ener­gía nu­clear, in­dus­tria ae­ro­náu­ti­ca y mi­si­lís­ti­ca pa­ra fi­nes pa­cí­fi­cos, fue­ron pa­ra­li­za­dos, ven­di­dos o sim­ple­men­te des­man­te­la­dos, co­mo su­ce­dió con el pro­yec­to mi­si­lís­ti­co Cón­dor, de Fal­da del Car­men. El im­pul­so pri­va­tis­ta y ex­tran­je­ri­za­dor prác­ti­ca­men­te no de­jó na­da im­por­tan­te por ven­der.

Lo que no se ven­dió, co­mo las plan­tas nu­clea­res, no lo fue por­que no hu­bo in­te­re­sa­dos. Al mis­mo tiem­po, la po­lí­ti­ca eco­nó­mi­ca se ata­ba de pies y ma­nos ba­jo el ré­gi­men de la con­ver­ti­bi­li­dad. Fi­nal­men­te, la apre­cia­ción del pe­so des­tru­yó la com­pe­ti­ti­vi­dad de bue­na par­te de la pro­duc­ción de bie­nes tran­sa­bles.
Es­ta es­tra­te­gia de­te­rio­ró el te­ji­do de pe­que­ñas y me­dia­nas em­pre­sas, par­ti­cu­lar­men­te en los gran­des cen­tros ur­ba­nos y en las ac­ti­vi­da­des pro­duc­to­ras de bie­nes tran­sa­bles.

Con­se­cuen­te­men­te, au­men­tó la con­cen­tra­ción de la pro­duc­ción en po­cas fir­mas, ma­yo­ri­ta­ria­men­te ex­tran­je­ras. Se de­sar­ti­cu­la­ron las ca­de­nas de va­lor en las ac­ti­vi­da­des de ma­yor den­si­dad tec­no­ló­gi­ca, en don­de eran pro­ta­go­nis­tas mu­chas py­mes.

De­sa­pa­re­cie­ron en el sec­tor pri­va­do ac­ti­vi­da­des de in­ves­ti­ga­ción y de­sa­rro­llo, in­no­va­ción y adap­ta­ción de tec­no­lo­gía. Con la ven­ta de YPF, se des­man­te­ló el acer­vo tec­no­ló­gi­co acu­mu­la­do en la em­pre­sa, exac­ta­men­te al con­tra­rio de la ex­pe­rien­cia de Pe­tro­bras que se con­vir­tió en ti­tu­lar de tec­no­lo­gías de pun­ta, so­bre to­do en la pro­duc­ción offs­ho­re. Lo mis­mo su­ce­dió con la ex­tran­je­ri­za­ción de la fá­bri­ca de avio­nes de Cór­do­ba, mien­tras Bra­sil po­nía en mar­cha el de­sa­rro­llo de Em­braer, ac­tual­men­te la ter­ce­ra pro­duc­to­ra de ae­ro­na­ves del mun­do.

Los as­ti­lle­ros y la in­dus­tria na­val, in­clu­yen­do la de em­bar­ca­cio­nes de­por­ti­vas, su­frie­ron la mis­ma suer­te. Fue un ata­que sis­te­má­ti­co al sis­te­ma na­cio­nal de cien­cia y tec­no­lo­gía con­sis­ten­te con el man­da­to de que “los cien­tí­fi­cos fue­ran a la­var pla­tos”. El sec­tor agro­pe­cua­rio so­por­tó me­jor por­que co­men­za­ba una fuer­te ex­pan­sión de la de­man­da mun­dial y te­nía lu­gar, en el sec­tor, una re­vo­lu­ción tec­no­ló­gi­ca. Sin em­bar­go, su po­si­ción fi­nan­cie­ra es­ta­ba se­ria­men­te com­pro­me­ti­da al fi­nal del pe­río­do.

En la in­fraes­truc­tu­ra, se des­man­te­ló el sis­te­ma fe­rro­via­rio, en una épo­ca en la cual el fe­rro­ca­rril era re­va­lo­ri­za­do en el mun­do co­mo un efi­cien­te me­dio de trans­por­te. En cam­bio, se dio im­pul­so, ba­jo el ré­gi­men de pea­jes, a un de­sa­rro­llo con­si­de­ra­ble de la red de au­to­pis­tas y ca­rre­te­ras. Lo mis­mo su­ce­dió con el de­sa­rro­llo de ae­ro­puer­tos. La ex­tran­je­ri­za­ción de Ae­ro­lí­neas Ar­gen­ti­nas im­pli­có la ven­ta de una em­pre­sa es­ta­tal, ra­zo­na­ble­men­te efi­cien­te y com­pe­ti­ti­va, pa­ra con­ver­tir­la en un ob­je­to más de la es­pe­cu­la­ción y el sa­queo de ac­ti­vos pú­bli­cos.

De las pri­va­ti­za­cio­nes, só­lo so­por­ta­ron el test de la efi­cien­cia, las li­ga­das a los sec­to­res, co­mo el de las te­le­co­mu­ni­ca­cio­nes,?de ace­le­ra­do cam­bio tec­no­ló­gi­co, en los cua­les la re­vo­lu­ción tec­no­ló­gi­ca fue de tal mag­ni­tud que ha­ce in­com­pa­ra­ble la per­for­man­ce de las em­pre­sas ba­jo con­duc­ción pú­bli­ca an­tes de la pri­va­ti­za­ción y la pri­va­da, des­pués de la mis­ma. En otros paí­ses, co­mo Uru­guay, el man­te­ni­mien­to del sis­te­ma de co­mu­ni­ca­cio­nes en ma­nos del Es­ta­do tu­vo lo­gros ma­yo­res de efi­cien­cia y cos­tos que los al­can­za­dos en la Ar­gen­ti­na des­pués de la ex­tran­je­ri­za­ción.

En los sec­to­res de tec­no­lo­gía es­ta­bi­li­za­da, co­mo trans­por­te aé­reo y fe­rro­via­rio, aguas po­ta­bles y otros, las pri­va­ti­za­cio­nes fra­ca­sa­ron ca­si sin ex­cep­cio­nes. En re­su­men, el Es­ta­do y sus em­pre­sas (que de­bían ser re­for­ma­dos, con un es­pa­cio im­por­tan­te pa­ra la pre­sen­cia pri­va­da, en con­di­cio­nes de efi­cien­cia y trans­pa­ren­cia), fue­ron pues­tos al ser­vi­cio de la es­pe­cu­la­ción y el sa­queo del pa­tri­mo­nio pú­bli­co.

El pe­río­do de eu­fo­ria del Plan de Con­ver­ti­bi­li­dad, sos­te­ni­do por el cré­di­to in­ter­na­cio­nal y los in­gre­sos de­ri­va­dos de las pri­va­ti­za­cio­nes, per­mi­tió una con­si­de­ra­ble re­cu­pe­ra­ción de la ac­ti­vi­dad eco­nó­mi­ca res­pec­to del de­pri­mi­do ni­vel de la cri­sis de 1989/1990, pe­ro al fi­nal de la dé­ca­da del go­bier­no de Me­nem, en 1999, el PBI per cá­pi­ta es­ta­ba prác­ti­ca­men­te al mis­mo ni­vel de vein­te años an­tes. El sis­te­ma acu­mu­ló cre­cien­tes de­se­qui­li­brios fis­ca­les y?de ba­lan­ce de pa­gos, en un es­ce­na­rio de au­men­to cons­tan­te de la deu­da ex­ter­na.

En la dé­ca­da del ’90, la cuen­ta co­rrien­te del ba­lan­ce de pa­gos acu­mu­ló un dé­fi­cit su­pe­rior a u$s70.000 mi­llo­nes y la deu­da ex­ter­na au­men­tó otro tan­to. Los in­gre­sos de­ri­va­dos de las pri­va­ti­za­cio­nes del pe­tró­leo, las te­le­co­mu­ni­ca­cio­nes y, prác­ti­ca­men­te, la to­ta­li­dad de la in­fraes­truc­tu­ra de ser­vi­cios pú­bli­cos, no al­can­za­ron pa­ra com­pen­sar los de­se­qui­li­brios pro­vo­ca­dos por la apre­cia­ción cam­bia­ria y el con­jun­to de la es­tra­te­gia neo­li­be­ral.

La es­ta­bi­li­dad de pre­cios se sos­tu­vo so­bre la ba­se efí­me­ra de nue­va deu­da y la des­truc­ción de ca­pa­ci­dad com­pe­ti­ti­va. Los mo­men­tos de in­cer­ti­dum­bre en la eco­no­mía mun­dial pro­vo­ca­ron la fu­ga ma­si­va de ca­pi­ta­les, co­mo su­ce­dió con la lla­ma­da cri­sis del te­qui­la y, más tar­de, la de va­rios paí­ses asiá­ti­cos. El sis­te­ma se sos­te­nía so­bre la ba­se del res­pal­do del FMI y el ac­ce­so al cré­di­to in­ter­na­cio­nal. Cuan­do los de­se­qui­li­brios fue­ron ta­les, que la in­sol­ven­cia y el de­fault eran in­mi­nen­tes, el sis­te­ma se apro­xi­ma­ba al co­lap­so, lo cual su­ce­dió ba­jo del go­bier­no de la Alian­za.

La po­lí­ti­ca ex­te­rior fue con­sis­ten­te con la es­tra­te­gia del “rea­lis­mo pe­ri­fé­ri­co”, va­le de­cir, la ad­he­sión?in­con­di­cio­nal al cen­tro he­ge­mó­ni­co, pa­ra ser de­po­si­ta­rio de su con­fian­za y des­ti­na­ta­rio de los cré­di­tos e in­ver­sio­nes de los cen­tros de po­der in­ter­na­cio­nal. Las “re­la­cio­nes car­na­les” con los Es­ta­dos Uni­dos fue­ron una for­ma muy grá­fi­ca de ca­rac­te­ri­zar una po­lí­ti­ca cu­yo ob­je­ti­vo es­ta­ba re­du­ci­do a “trans­mi­tir se­ña­les amis­to­sas a los mer­ca­dos”. El com­pro­mi­so lle­gó al ex­tre­mo de in­vo­lu­crar­se en el con­flic­to del Orien­te Me­dio, con­tra­ria­men­te a la pru­den­te tra­di­ción de la me­jor po­lí­ti­ca ex­te­rior ar­gen­ti­na, de no en­tro­me­ter­se en los con­flic­tos de las gran­des po­ten­cias. Las con­se­cuen­cias de se­me­jan­te ac­ti­tud pro­ba­ble­men­te in­clu­yen que, po­co más tar­de, la Ar­gen­ti­na fue­ra es­ce­na­rio de ata­ques te­rro­ris­tas con­tra la co­mu­ni­dad ju­día.

Una eco­no­mía en cri­sis, sin ac­ce­so al cré­di­to in­ter­na­cio­nal, las re­glas del jue­go de la con­ver­ti­bi­li­dad ago­ta­das y una po­lí­ti­ca ex­te­rior gol­pea­da por la im­pru­den­cia, fue la he­ren­cia que re­ci­bió el go­bier­no de la Alian­za. La so­cie­dad bus­có una al­ter­na­ti­va a la es­tra­te­gia del go­bier­no Me­nem pe­ro, en de­fi­ni­ti­va, se li­mi­tó a in­ten­tar ad­mi­nis­trar me­jor la mis­ma po­lí­ti­ca, sin cam­biar las re­glas del jue­go, in­clu­yen­do la con­ver­ti­bi­li­dad y el uno a uno.

La cri­sis de con­fian­za im­pul­só la sa­li­da ma­si­va de ca­pi­ta­les, ge­ne­ró bro­tes de vio­len­cia, pro­vo­có la re­nun­cia del pre­si­den­te a fi­nes del 2001 y cul­mi­nó en un de­sor­den sin pre­ce­den­tes. El país vol­vía a pa­gar un al­to pre­cio por la fra­gi­li­dad y vul­ne­ra­bi­li­dad de su den­si­dad na­cio­nal.

La es­tra­te­gia neo­li­be­ral se ins­ta­ló con el gol­pe de Es­ta­do de 1976 y pre­do­mi­nó has­ta la ex­traor­di­na­ria cri­sis del 2001/2002. Ese cuar­to de si­glo fue el peor de la his­to­ria eco­nó­mi­ca ar­gen­ti­na. El PBI per cá­pi­ta dis­mi­nu­yó en 10% en­tre un ex­tre­mo y otro. El de­te­rio­ro so­cial que­dó re­fle­ja­do en el de­sem­pleo del 24% de la fuer­za de tra­ba­jo, un em­pleo in­for­mal de más del 50% de la ocu­pa­ción y pro­por­cio­nes sin pre­ce­den­tes de po­bre­za, in­di­gen­cia y con­cen­tra­ción del in­gre­so. Co­mo ve­re­mos en la pró­xi­ma no­ta, el de­sor­den de la ma­croe­co­no­mía fue tam­bién ex­traor­di­na­rio.

* Di­rec­tor Edi­to­rial de Bue­nos Ai­res Eco­nó­mi­co

20/02/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Para Ferrer, el sistema se vuelca a la producción


Tras los cambios en el BCRA


07-02-2010 /  El ex ministro de Economía aseguró que la llegada de Mercedes Marcó del Pont al Banco Central “volcará el sistema financiero a la producción”. “Argentina es un país con muchos recursos, tiene una tasa del orden del 30% del PBI, tiene un fuerte superávit de la balanza de pagos”, agregó Aldo Ferrer, en una conferencia

Aldo Ferrer, ex ministro de Economía e impulsor del Plan Fénix, sostuvo que “hay que controlar los capitales especulativos y regular la salida de divisas no justificadas” y aseguró que la llegada de Mercedes Marcó del Pont al Banco Central “volcará el sistema financiero a la producción”.

Ferrer dijo al diario Buenos Aires Económico (BAE) que Marcó del Pont “va a poner en relieve los que se ha manifestado en el Banco Nación, claramente a favor del financiamiento del desarrollo, de la inversión, del empleo, de la movilización de los recursos del país”.

El economista consideró que “hay que poner medidas que regulen el movimiento del capital especulativo, con medidas que restrinjan los capitales de corto plazo que ingresen en el país, y hay que controlar los capitales especulativos y hay que regular la salida de capitales que no estén justificadas”.

Ferrer explicó que tras la crisis de 2001 “vino el ordenamiento de la deuda pública y privada, se logró la fortaleza fiscal y el tipo de cambio competitivo, junto con un clima de inversiones y crecimiento” y todo ello “formó parte de un proceso que provocó un aumento del producto Bruto Interno de un 60 por ciento entre 2002 y 2008”.

Y ante el comienzo de la salida de la crisis financiera internacional desatada a fines de 2008 y 2009 Ferrer señaló que “la economía argentina tiene una fuerte capacidad de resistencia” y reflejó que el país “se basó esencialmente en los recursos internos y en el ordenamiento macroeconómico”.

“Argentina es un país con muchos recursos, tiene una tasa del orden del 30% del Producto Bruto Interno, tiene un fuerte superávit de la balanza de pagos”, completó el economista.

Según Ferrer “el país tiene que volver a pensar en sí mismo, volver a vivir con sus recursos financieros sin pensar que necesita de las finanzas internacionales” y en ese sentido indicó que “en la medida que logremos mantener el ahorro interno y los excedentes de los pagos internacionales del propio circuito productivo estarán los recursos para financiar al sector privado y público”.

El Argentino

08/02/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

INFORME ESPECIAL > LA PRESION PARA QUE ARGENTINA VUELVA AL FMI


logo-cash_ch

Domingo, 12 de Julio de 2009

La canción es la misma

El FMI exigió lo de siempre a los 23 países que requirieron su asistencia financiera desde noviembre de 2008, luego de comenzada la crisis internacional. Las recetas diseñadas son idénticas para todos los países, sin diferenciar situaciones sociales, políticas, económicas ni financieras. Las medidas son conocidas: ajuste fiscal, restricción monetaria, rebaja de salarios públicos y jubilaciones, suspensión del aguinaldo, suba del IVA, disminución del gasto social, alza de tarifas de servicios públicos y avanzar en privatizaciones.

Por Roberto Navarro

En el reciente proceso electoral varios candidatos propusieron que la Argentina vuelva a requerir crédito al FMI. También miembros de la administración kirchnerista piensan que el país debe volver al Fondo, como el presidente del Banco Central, Martín Redrado, y el ex jefe de Gabinete, Sergio Massa, entre ellos. Cash realizó un examen detallado de los últimos acuerdos del FMI y constató que las exigencias del organismo financiero internacional son las mismas que cuando el ex presidente Néstor Kirchner decidió cancelar la deuda y llevar adelante una política económica opuesta a la que propone el FMI. Ajuste fiscal, restricción monetaria, rebaja de salarios públicos y jubilaciones, suspensión del aguinaldo, suba de la tasa del IVA e impuesto a las ventas (Ingresos Brutos), rebaja del gasto social, alza de tarifas de servicios públicos y privatizaciones son algunas de las condiciones que le exigió el FMI a los 23 países que requirieron préstamos desde noviembre de 2008, luego de comenzada la crisis financiera internacional, hasta fines de junio último. Las recetas diseñadas por el Fondo son prácticamente idénticas para todos los países, sin diferenciar situaciones sociales, políticas, económicas ni financieras.

Desde que la administración kirchnerista desechó las recetas del FMI y avanzó con su propio plan económico, se registró el mayor crecimiento del PBI de la historia local. Pese a ello todavía quedan voces que sugieren desandar ese camino. Desde que el país vio cerradas sus posibilidades de refinanciar los pasivos públicos en el mercado financiero internacional, las obligaciones externas fueron cubiertas mediante la utilización del superávit fiscal del Tesoro, los saldos de los entes descentralizados, la renegociación de deudas con las AFJP y la Anses, la utilización de ahorros depositados en el Banco Nación, emisión de nueva deuda colocada a Venezuela y el canje de deuda de algunos títulos públicos. Algunos analistas piensan que esas herramientas no serán suficientes en los próximos años. En el Gobierno aseguran que los compromisos de aquí a finales de 2011 se pueden cumplir. Pero hay funcionarios que señalan que el dinero que se usarán para cancelar esos pasivos debería utilizarse para impulsar el consumo y la inversión.

“No es cierto que necesitemos dinero del FMI; eso sería fatal para el país: desandaríamos el camino de desarrollo que comenzamos en 2003”, señaló a Cash el economista del

Plan

Fénix Aldo Ferrer. Y agregó: “Lo que ingresaría en un préstamo lo perderíamos en recaudación por efecto del ajuste que nos impondrían, que terminaría en recesión. Lo que hay que hacer es recuperar la confianza para que se termine la fuga de divisas. Con esa plata, no necesitamos que nadie nos preste”. En los últimos doce meses se fugaron de la plaza local casi 25 mil millones de dólares, una cantidad similar a los vencimientos del país de aquí a fines de 2011. Los defensores de la vuelta al FMI afirman que así se recuperaría la confianza. Pero entre 2005 –cuando el país canceló su deuda con el FMI– y junio de 2008 se batieron records históricos de inversión. Y la fuga se dio, en el contexto de la crisis financiera internacional, a partir de que comenzó a generarse situaciones de tensión del marco macroeconómico (conflicto con el campo y fin de las AFJP), se aceleró el alza de precios internos y se perdió la credibilidad en las estadísticas oficiales.

Para conseguir un préstamo del FMI los países miembros tienen que cumplir una serie de condiciones: recetas económicas que el fondo exige por igual cualquiera sea la realidad económica del país que solicita el crédito. Según el apuro del país tiene una mayor capacidad para negociar las exigencias. Una vez alcanzado el acuerdo, el gobierno en cuestión escribe una Carta de Intención dirigida el presidente del FMI, en las que se detallan los compromisos adquiridos. Cash realizó un relevamiento de los acuerdos firmados desde noviembre de 2008.

Lo que sigue es un muestreo que representa a todas las cartas firmadas en los últimos ocho meses.

El Salvador

Hace apenas un mes, el 7 de junio, El Salvador requirió un préstamo al FMI de 800 millones de dólares. En la Carta de Intención enviada a ese organismo internacional se comprometió a “eliminar el subsidio a la electricidad y analizar otras subvenciones a los servicios públicos”. El resultado de esta medida será un ahorro para el Estado y el aumento de las tarifas. También se asegura que “se utilizará el producto de ingresos excepcionales, como los procedentes de las privatizaciones en curso, la venta de licencias y el otorgamiento de concesiones al pago de la deuda pública”. Lo mismo que en los noventa para Argentina fue denominado “vender las joyas de la abuela”.

Costa Rica

Uno de los orgullos de los costarricenses es su seguro universal de vehículos. El Estado, por una pequeña suma, le da cobertura contra terceros, robo e incendio al ciento por ciento de los propietarios. El 26 de marzo último, en la Carta de Políticas Económicas y Financieras dirigida al Fondo para conseguir un préstamo de 1500 millones de dólares, el país se comprometió a “la liberalización del mercado de seguros y comunicaciones”, un reclamo constante de las compañías norteamericanas del sector. Como en todos los acuerdos que analizó Cash, Costa Rica se comprometió a llevar adelante “una política monetaria más estricta, reducción de los gastos del Estado y mantener la tasa de interés en los niveles actuales”. La tasa de interés que cobra el Banco Central de Costa Rica al sistema financiero es del 15 por ciento, nivel que es contractivo teniendo en cuenta que la inflación del país apenas supera el 4 por ciento.

Pakistán

El 16 de marzo pasado el gobierno de Pakistán envió al Fondo un Memorandum Complementario para recibir la segunda cuota del préstamo que requirió el 20 de noviembre de 2008. El ministro de Finanzas pakistaní, Shaukat Tarin, señala en ese paper que “la consolidación de la estabilidad macroeconómica impide llevar adelante políticas anticíclicas”. Y agrega “aunque el crecimiento anual será menor al de 2008 y la inflación se mantiene baja, las políticas seguirán siendo orientadas a la reducción del 50 por ciento del déficit fiscal”. Entre los métodos que utilizará el ministro para reducir el déficit detalla “la eliminación de los subsidios al combustible y la electricidad y una ambiciosa reforma del sector público”. En definitiva, el gobierno de Pakistán aumentará la electricidad y el combustible a la población y despedirá empleados públicos. Además, el ministro señala que “se implementará un sistema de puntaje para la selección de las familias beneficiarias del plan social, con el objetivo de reducir el gasto innecesario”. Por el lado de los ingresos, Pakistán se comprometió a “ampliar la base imponible del IVA (en la actualidad los alimentos más indispensables no tributan), elevar la alícuota al impuesto a las ventas y reducir al mínimo todo tipo de exenciones impositivas”.

Ucrania

A pesar de que la crisis internacional está golpeando fuerte la economía ucraniana, su gobierno se comprometió a alcanzar un déficit fiscal cero durante 2009. El año pasado tuvo un saldo negativo del 2 por ciento. Para lograr ese equilibrio Ucrania acordó con el FMI congelar los salarios públicos y las jubilaciones durante todo el año en curso. Esto, con una inflación estimada en el 15 por ciento, implica un fuerte deterioro de los ingresos de ese sector vulnerable. En la primera página de la Carta de Intención el gobierno señala que va a “despolitizar” las tarifas de los servicios públicos. En el anexo aclara que va a eliminar los subsidios a la electricidad y el gas. Para que no queden dudas sobre su vocación de cumplir con las condiciones del FMI, en el inciso 15 del artículo C del Memorando de Políticas Económicas y Financieras el gobierno de Ucrania afirma “vamos a identificar y legislar cualquier medida que sea necesaria para mantener los objetivos fiscales”. Aclara que “en caso de ser necesarias nuevas medidas de ajuste fiscal, lo acordará con los funcionarios del Fondo”.

Hungría

El 4 de noviembre de 2008 Hungría acordó con el FMI un crédito de 12.500 millones de euros. El país europeo se propone reducir su déficit fiscal en un 70 por ciento durante 2009. Para lograrlo tomará una medida inédita: no pagará el aguinaldo anual a los empleados públicos ni a los jubilados.

La receta de siempre

Rebajas del salario real.
Rebajas de jubilaciones.
Eliminación del aguinaldo a empleados públicos y jubilados.
Reducción del gasto social.
Pago de deuda con la venta de empresas públicas.
Aumentos de tarifas de servicios públicos.
Restricción monetaria.
Mantener altas tasas de interés.
Suba del IVA.
Cobrar IVA a los productos de primera necesidad.
Aumentar impuesto a las ventas.

Fuente: Acuerdos de 23 países desde noviembre de 2008 hasta fines de junio último.

El costo de pedir un préstamo al FMI

“No han cambiado nada”

Carlos Heller
PRESIDENTE DEL BANCO CREDICOOP
Y DIPUTADO ELECTO

“Solicitarle nuevamente un crédito al Fondo Monetario Internacional, significa retornar a su sistema. Y esto se transforma en volver a la condicionalidad de antes. Es que, a cambio de otorgar el préstamo, exige los mismos requisitos que siempre. No ha cambiado nada. Estas entidades siguen siendo dirigidas por las mismas personas, que se encuentran bajo la cúpula de las mismas ideologías de la década anterior. Estamos hablando de un organismo que les pide a las consultoras privadas que les calcule el Producto Bruto. Entonces es evidente que no ha cambiado nada. Entre otras cosas, creo que no habría que volver a pedirle un préstamo al FMI porque efectivamente le van a poner una serie de exigencias al gobierno nacional que le van a impedir implementar políticas de corte keynesiano. Creo que es preferible seguir adelante en una economía con un superávit menor y, si es necesario, racionalizar gastos pero privilegiando la atención de situaciones de emergencia y asistencia social. No sería bueno caer en esa trampa. El balance de beneficios y perjuicios que involucraría volver al Fondo da negativo”

“Tienen un doble estándar”

HECTOR VALLE
ECONOMISTA

“Con la última reunión del G 20 en Londres, el FMI comunicó la flexibilización de las condicionalidades de sus líneas de crédito, y llevó a varios analistas a pensar que sería ahora menos costoso acceder al organismo internacional. En verdad, el FMI lanzó una nueva Línea de Crédito Flexible orientada a prevenir crisis, y que sólo califica para países en que las variables fundamentales de la economía y la aplicación de las políticas han sido muy sólidas. Esta es una condicionalidad en función de las políticas pasadas y se aplicará a aquellos países que tuvieron una fuerte vinculación con el FMI y aplicaron políticas de corte ortodoxo. El FMI ha establecido un doble estándar: impulsa a los países centrales a combatir la recesión con políticas anticíclicas y de fuerte aumento del gasto –la solución correcta–, mientras que para los países periféricos continúa solicitando políticas de ajuste. De no desaparecer los condicionantes, solicitar hoy un crédito al FMI podrá ser más ruinoso aún que en los noventa”

Página 12

13/07/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario