America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Argentina – El “plan Honduras”


Carrió desatada

04-03-2010 /  Pidió la intervención de la OEA por las reservas. La diputada sugirió que otros Estados deben intervenir en la Argentina para “preservar el orden institucional”. Enojos internos y problemas de cartel en la Coalición Cívica.

Por Franco Mizrahi

A las 20 del miércoles 3 de marzo, la diputada nacional y líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, ingresó al Senado de la Nación cual estrella de televisión y ante las cámaras se acomodó entre el senador del PJ anti K Adolfo Rodríguez Saá y el legislador de la CC Alfonso Prat Gay. Carraspeó, esperó que las señales de cable le dieran pantalla completa y profetizó: “Si la Argentina tolera estas actitudes no habrá más orden institucional. La Presidenta y la titular del Banco Central de la República Argentina, Mercedes Marcó del Pont, han desobedecido  a la Justicia y al orden constitucional y han violentado las competencias propias del Congreso de la Nación. La única pregunta que cabe es si no han violado los artículos 17, 18 y 20 de la cláusula de conducta democrática de la Organización de los Estados Americanos. Un Estado-Nación, lo primero que es, es una moneda. El Congreso o la Corte Suprema de Justicia deberían actuar en defensa de la República”.

Acostumbrados a sus proclamas ampulosas, en el salón pocos advirtieron que, esta vez, la diputada había superado todas sus marcas: en un día cargado de tensión política, Carrió había sugerido que la OEA debía intervenir en la Argentina. ¿De qué modo?  Según los artículos citados por la dirigente de la CC, estarían dadas las condiciones para “recurrir al Secretario General o al Consejo Permanente a fin de solicitar asistencia para el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática” (artículo 17). El artículo 20 es más contundente: “En caso de que en un Estado Miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado Miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente. (…) Si la urgencia del caso lo aconsejare, el Consejo Permanente convocará de inmediato un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General para que ésta adopte las decisiones que estime apropiadas, incluyendo gestiones diplomáticas, conforme a la Carta de la Organización, el derecho internacional y las disposiciones de la presente Carta Democrática”.

Es decir, la intromisión de organismos y otros Estados en la política doméstica. La última vez que la OEA tuvo una actitud similar fue durante el golpe de Estado en Honduras. El antecedente no es casual: desesperada por retener algún protagonismo en el variopinto arco opositor, la diputada ya no se conforma con profetizar catástrofes. Está dispuesta a propiciarlas.

El discurso en el Senado coronó una semana difícil para Carrió. El inicio del primer día de marzo encontró a la titular de la Coalición Cívica sentada en el sofá de su casa frente al televisor. Inquieta, seguía el discurso de Cristina Fernández en la Asamblea Legislativa.

La diputada no había asistido a la Asamblea porque, dijo, “no hay que ir a inaugurar sesiones que luego se van a impedir”. Pero su tropa, a pesar de la ausencia de su líder, estuvo presente. Al igual que los referentes de la oposición, a los que Lilita había intentado convencer de pegar el faltazo. Entre las pocas bancas vacías figuran las de la jefa del bloque de la Cámara alta de la CC, María Eugenia Estenssoro, y las de los senadores del PJ anti K Juan Carlos Romero, Carlos Reutemann, Adolfo Rodríguez Saá y Chiche Duhalde.

Ningún referente del Acuerdo Cívico la acompañó. Y eso la molestó: “Era obvio que íbamos a una trampa… Miren si yo estaba ahí, ¿cómo le explicaba a la sociedad que no sabía lo que iba a pasar? La oposición debe tener una actitud más clara y responsable. Con esa tibieza no se puede enfrentar al kirchnerismo”.

El primer antecedente de esta postura de Lilita se dio con la convocatoria al diálogo político que realizó el Gobierno a fines del año pasado, luego de la derrota electoral de Néstor Kirchner.
El desencadenante, en esta ocasión, fue la frustrada sesión en la Cámara alta para decidir la conformación de las comisiones, cuando el oficialismo se retiró del recinto porque la oposición no logró quórum. Entonces, Carrió planteó retrucar la jugada de los alfiles K con el operativo “desplante”. Pero hasta su amigo Gerardo Morales, jefe del bloque de senadores por la UCR, le respondió por televisión: “El radicalismo tiene que estar porque es un acto institucional supremo.”

A su vez, dentro de la Coalición, el liderazgo de Carrió tiene adherentes pero también detractores. Según asegura una fuente que conoció las internas del partido, hay dos líneas marcadas: “Por un lado están los más fieles como Alfonso Prat Gay, Estenssoro y Patricia Bullrich. Ellos siguen sus instrucciones. Mientras que por lo bajo otros comienzan a quejarse de ciertas actitudes de su jefa”.
Son quienes no coinciden con su modelo de conducción, algo que criticaron los ex ARI que terminaron rompiendo con ella.

Uno de los legisladores que abandonó la CC el año pasado fue el senador Samuel Cabanchik, que armó el monobloque Proyecto Buenos Aires Federal. Argumentó su salida en una gran “desazón frente a la falta de cohesión interna, los débiles mecanismos democráticos de participación y el escaso grado de institucionalización que ha alcanzado la Coalición Cívica”.

Desde el partido desmienten las fricciones internas. En todo caso, dejan entrever, las diferencias son hacia afuera: “Ningún presidente de bloque debería haber estado presente”, sostuvo el diputado Fernando Iglesias.

Buscando respuestas para comprender este escenario, Adrián Pérez, diputado de la CC, aseguró: “Las estrategias sobre cómo frenar el atropello del Gobierno tuvo miradas diferentes. Somos bloques distintos y es legítimo que cada cual marque la suya”. Sin embargo, luego desafió: “El tiempo dirá cuál fue la correcta”.

La Coalición Cívica no dejó que avanzaran las agujas del reloj y en la tarde del martes 2 de marzo, a través de una carta dirigida al vicepresidente Julio Cobos que fue presentada en la Comisión de Acuerdos del Senado, Carrió impugnó a Mercedes Marcó del Pont como presidenta del Banco Central por no ser una “persona idónea para ocupar el cargo”. Cargó contra ella porque “dispuso la transferencia de reservas del BCRA (…), dando cumplimiento a decretos insanablemente nulos emitidos el mismo día. La transferencia de reservas podría configurar la comisión de los delitos de acción pública tales como abuso de autoridad y violación de los deberes de los funcionarios públicos”.

Poco tiempo después, se sentaba frente a las cámaras para pedir la intervención de la OEA. Para Carrió, una discusión contable sobre el destino de una porción de las reservas del Banco Central equivale a la ruptura del régimen democrático. En un país donde aún duelen las secuelas de los golpes civiles y militares, la comparación es una afrenta a la memoria. O, peor, una apuesta peligrosa.

Veintitrés

11/03/2010 Posted by | Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Argentina… oposición o golpismo a la hondureña?


El desafío de la oposición automática

Sorpresa. Diferencias ideológicas pero estrategia común en un Parlamento anti K.

04-03-2010 /  Representantes de la UCR, Pro, Coalición Cívica, Gen y peronismo disidente unidos contra el Gobierno. El arco anti K debutó con un triunfo parlamentario. El pacto con Carlos Menem y la estrategia oficialista para sortear el cerco.

Por Luz Laici

Puede parecerlo algunas veces más que otras, pero la política nunca es un juego de suma cero. Tampoco de lógicas binarias, con un ring que muestra al derrotado sin poder levantarse ante la cuenta regresiva y al triunfador cargado en hombros por sus seguidores más fieles. Justamente, la precisa imagen que intentó imponerse en los últimos días tras el discurso de Cristina Fernández en la apertura de las sesiones ordinarias, la embestida de una oposición que, disfrazada de selección nacional, intenta mantenerse abroquelada a pesar de los quiebres internos y su virtual conquista de espacios de poder en el Parlamento.Sin embargo, en el medio de esa pelea entre oficialistas y antikirchneristas sin distinción de ideologías, hay cuarenta millones de argentinos que se levantan cada mañana, salen a trabajar, llevan a sus chicos a la escuela, lidian con ciudades inundadas y piensan cómo estirar la plata que tienen en el bolsillo para pagar la carne, los útiles y, con suerte, algún que otro regalito para la mascota del hogar.

Un espejo que no miente: la realidad, siempre, es mucho más compleja. Pase y vea.
El lunes 1 de marzo la Presidenta volvió a pisar el Congreso para inaugurar las sesiones ordinarias. Dijo Cristina: “Vengo a hablar del país real, que me toca administrar todos los días, donde se baten récords de consumo (… otro país, al que denomino virtual o mediático, en el que suceden cosas horribles, donde nada está bien, todo está mal”. La división tuvo sus ejemplos concretos:

– “La Argentina virtual hablaba de que no íbamos a recaudar en nuestra balanza de comercio exterior más de 6 mil millones de dólares. Recaudamos 17 mil millones”.

– “Nos hablaban de que nuevamente se iban a disparar los índices de desocupación, que íbamos a trasponer largamente los dos dígitos. Cerramos el año en el 8,4 por ciento”.

– “En cuanto a las reservas acumuladas, el año 2009 fue de crecimiento mucho menor, 0,9 (por ciento), pero tuvimos crecimiento positivo (…) pese a la crisis superamos este año los 48 mil millones de dólares. Queremos llegar de vuelta a los 50 mil millones, tope al que habíamos llegado en marzo de 2008, batiendo récords en toda la serie histórica”.

– “Los superávit gemelos, fiscal y comercial, que fueron bandera de esta gestión y condiciones y pilares macroeconómicos del sostenimiento, fueron para el período 2003-2008, 82.966 millones de dólares (a favor). Durante el período de la convertibilidad tuvimos balanza comercial negativa”.
No fue caprichoso el contraste presidencial. Detrás de la pólvora, el discurso K reveló una estrategia que tendrá a las mejoras económicas como pilar de supervivencia. Y dio las primeras puntadas, con hilo: CFK anunció la derogación del decreto de necesidad y urgencia 2010/09 –que preveía la creación del Fondo del Bicentenario con reservas del Banco Central– y dio a conocer la firma de otros dos, con igual origen monetario pero distintas características –uno conforma el Fondo de Desendeudamiento Argentino, para cancelar deuda con acreedores privados; y otro simple, que prevé pagos al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo– que contaron con ejecución inmediata por parte de la entidad monetaria del país.

El revés del Gobierno pegó en el mentón opositor, que masculló bronca y puso en marcha una revancha automática. En la mañana del martes 2, representantes de la UCR, el Pro y la Coalición Cívica presentaron nuevas medidas cautelares para impedir la ejecución de la decisión presidencial. Un guión judicial que mutó de forma para presentarse en el Parlamento. Con tensión recargada y epicentro en el despacho del radical Oscar Aguad, el arco anti K decidió convocar a la Comisión de Finanzas de la Cámara baja. Y, en boca del diputado Alfonso Prat Gay, anunció: “Citamos a declarar a la presidenta del Central, Mercedes Marcó del Pont, junto al directorio de la entidad y al ministro de Economía, Amado Boudou”. Del “nosotros” del ex golden boy no participaron, claro, los legisladores oficialistas que resistieron la embestida opositora con su propia medicina: “¿Acaso eso es buscar consensos?”, repitieron.

No encontraron respuesta. Pero sí una explicación lógica: sin provincias ni municipios que gestionar –y ante los cuales rendir cuentas–, los lilitos dispusieron enfrentar a los K con artillería pesada y caiga quien caiga. ¿Para tanto? Tanto y más. “Si la Argentina tolera estas actitudes (en referencia a las decisiones presidenciales) no habrá orden institucional”, advirtió Carrió el pasado miércoles 3 y convocó a la Organización de Estados Americanos –cuestionada en los últimos meses por ratificar las elecciones en Honduras, que convalidaron el golpe de Estado contra el gobierno de Manuel Zelaya– a intervenir en el curso institucional de la Argentina (ver nota aparte). Una imagen que generó escozor. Aunque no fue la única: el mismo miércoles, las pantallas mediáticas mostraron a Hilda “Chiche” Duhalde junto a los radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales, el peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá, el socialista Rubén Giustiniani, la romerista Sonia Escudero, el cómico Nito Artaza y la lilita María Eugenia Estenssoro, entre otros, alrededor de la misma mesa. El objetivo: “salvar” a la Patria. El mecanismo para el debut: rechazar el pliego de Marcó del Pont, presentado por el Ejecutivo ante el Senado para que la ratifique como presidenta del Central. Y, de cara al futuro, discutir un proyecto de ley girado a la Comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados –comandada por la disidente y esposa de Luis Barrionuevo, Graciela Camaño– que pretende limitar la facultad presidencial de emitir decretos.

Lejos de la vorágine opositora, el Gobierno optó por no desesperar. “Si se están peleando todos contra todos”, justificó un funcionario cercano al matrimonio K y continuó: “(Mauricio) Macri está enfrentado a (Felipe) Solá y (Francisco) De Narváez, Lilita defenestra a (Julio) Cobos y los radicales no saben para dónde disparar. Lo mejor es que se desgasten entre ellos y se enfrenten en sus propios pagos, donde tendrán que explicarle a su gente por qué estando en las antípodas ideológicas son aliados en el Congreso. Las contradicciones van a empezar a saltar”. Y no son pocas. Por caso, el arco anti K deberá explicar:

– Su acercamiento con Carlos Menem, fuertemente cuestionado por legisladores como Carrió y convertido en pieza clave para derrotar al oficialismo. El armado opositor trocó su fidelidad a cambio de garantizarle un asiento en comisiones de gestión como Presupuesto y Hacienda y Relaciones Exteriores.

– La conformación de un espacio compartido por el socialista Giustiniani –candidato a vicepresidente por la lista de Lilita, en 2007, y defensor acérrimo de la gestión de Binner en Santa Fe– y el ex corredor de Fórmula 1 y ex gobernador provincial Carlos Reutemann.

– La unión entre el líder del Frente Cívico, Luis Juez, y sus eternos enemigos provinciales: el radicalismo.

En definitiva, la correlación de fuerzas entre los representantes de la oposición –hoy un espacio plagado de histeria, especulación, ambición y apenas alguna buena intención– definirá la sensatez (o no) de sus referentes. Carrió no tendrá gestiones a cargo pero los radicales son responsables de gobernaciones como Catamarca o Río Negro, los peronistas disidentes de San Luis o Neuquén y los socialistas del destino de Santa Fe. “Y entonces hasta los gobernadores deberán revisar su accionar”, reflexiona Matías Kulfas, director del Banco Nación y presidente de la Asociación de Economistas para el Desarrollo de Argentina (AEDA). “Las provincias mantienen un doble discurso: le reclaman fondos a la Nación pero no implementan acciones para generar recursos. Santa Fe, por ejemplo, tiene suelo fértil pero un impuesto a la tierra con una valuación del 10 por ciento sobre su valor real. ¿Por qué los dirigentes no cambian esta situación? En las provincias se muestran como víctimas pero también son responsables de que los gobiernos tengan déficit.”

Con la mira puesta en sobrevivir el 2010 –para ganar las elecciones presidenciales del 2011–, el matrimonio Kirchner ordenó actuar con celeridad para sortear los obstáculos judiciales y parlamentarios –un ámbito en el que resistirá los avances contra la gestión, como sucedió semanas atrás, cuando los senadores oficialistas se retiraron del recinto y dejaron sin quórum la sesión– y trazó dos caminos de seducción. Uno tiene como destino a los empresarios, con los que Cristina Fernández compartió una cena en Olivos semanas atrás y considera aliados imprescindibles para garantizar el desarrollo sostenido. En tren de establecer una convivencia armónica, la relación ya forjó un toma y daca primario: el Gobierno aseguró que mantendrá un dólar competitivo y fijó un techo para las negociaciones salariales –mientras la mayoría de los gremios reclama recomposiciones en torno al 25 y, en algunos casos como los frigoríficos, del 30 por ciento, el Ministerio de Trabajo deslizó como preferencia incrementos que ronden el 19 por ciento–, pero dejó en claro que no cederá espacios de intervención estatal en la economía.

El otro, en cambio, tiene como bandera de llegada al interior del país: con promesas a los gobernadores, el oficialismo pretende traccionar el apoyo político partidario necesario para romper el cerco de la oposición en el Parlamento y sancionar leyes clave para la gestión de gobierno. “Todos respetan a quien le da de comer”, chicanea un aliado K, que suma otras cartas: la posibilidad de conquistar a representantes de centroizquierda en votaciones específicas o torcer la decisión de legisladores más proclives al coqueteo entre bandas, como el caso de la santafesina Roxana Latorre, el pampeano Carlos Verna o el mismísimo Menem, que salvó al Gobierno de una derrota en el Senado –permitiendo que el cuerpo reeligiera al bonaerense K José Pampuro como presidente provisional– y luego benefició a la oposición que alcanzó la mayoría en las comisiones.
Señora y señor lector. La tira Valientes habrá terminado en TV pero no podrá decir que no tiene con qué entretenerse. Con Corte Suprema de lujo pero oposición automática, navegar el rumbo del país avizora como una historia de novela.

Veintitrés

09/03/2010 Posted by | Como Registrarse., Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Necesidad mutua


Duhalde

Por Néstor Leone

La trama de intereses detrás del respaldo de Clarín a la candidatura de Eduardo Duhalde

Las reuniones existen y son más habituales de lo que se cree. Secretas, de alto contenido político y ciertamente amenas. De un lado, el empresario que supo convertir un diario de tirada mediana en un conglomerado de medios con capacidad de construir agenda e influir de manera decisiva en la opinión pública de la Argentina. Del otro, el político que fue sinónimo de maquinaria electoral y que es considerado, por muchos empresarios, como un hábil piloto de tormentas. Tienen necesidades complementarias y conveniencias mutas. Lo saben y se buscan. Pero, sobre todo, tienen un enemigo común, con el que han compartido tiempos de buenas relaciones y con el que hace rato están en disputa. Ese enemigo común, a pesar de su capacidad inextinguible para recuperar la iniciativa, no atraviesa su mejor momento. Y eso los entusiasma: piensan que, entre ambos, pueden contribuir a marcarle nuevos límites o condicionar su futuro, aunque el poder de fuego de ambos ya no sea el mismo.
Ésas han sido las razones y el contexto para que Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, y Eduardo Duhalde, el político que siempre vuelve (aunque nunca se haya ido), retomaran las reuniones del pasado. Ésas que fueron clave en el contexto de la crisis de 2002 y que mantienen de manera episódica desde hace tiempo. La situación del mayor emporio periodístico del país, herido en sus posibilidades por las últimas movidas del Gobierno, genera las nuevas condiciones. Tanto como la escasez de alternativas opositoras de cara a 2011. Una serie de objetivos de mínima los puso en marcha. Dos aspiraciones de máxima, los envalentona: que Duhalde vuelva a ser presidente de la Nación y que Néstor Kirchner, más tarde o más temprano, termine preso.

EL GRAN DECISOR

Magnetto nunca aceptó sentarse con otros en pie de igualdad, dicen quienes lo conocen o lo han tratado. Y esto incluye a empresarios y a políticos de toda laya o responsabilidad. Se concibió a sí mismo como el más importante decisor de la Argentina, más allá de los poderes instituidos, y actúa en consecuencia. Es más, siempre se jactó, en reuniones sociales, de haber puesto a dos vicepresidentes (Carlos Ruckauf y Carlos “Chacho” Álvarez) y haber influido en varias de las políticas clave del país.
Una anécdota, conocida en el mundo empresario, lo pinta de cuerpo entero.
Cuentan que en Lisboa, el pope de Clarín se cruzó con Jesús de Polanco, presidente del poderoso grupo español Prisa. Advertido de la intención del propietario del diario El País de incursionar en el mercado argentino, Magnetto le pidió que lo visitase al llegar a estas latitudes. Pero la gentil invitación no cayó bien en su partenaire. El veterano hombre de negocios, fallecido en 2007, al salir de su asombro, no dejó pasar lo que consideró una osadía y lo interrumpió en seco: “Cuando voy a otros países suelo hablar con los gobiernos, no con los competidores”, espetó. A Magnetto no le gustó nada la reacción e inició una guerra de baja intensidad, con jugadas varias para obstaculizar el desembarco. Finalmente, Prisa compró radio Continental, su nave insignia en el país, a través de una firma controlada asentada en Estados Unidos, y recién hubo unidad de acción a partir de la discusión de la ley de medios.
Como cabeza del Grupo desde hace más de tres décadas, Magnetto le dio su impronta y le permitió consolidarse como conglomerado de medios. Mediante sus audaces estrategias de posicionamiento y su interpretación de “lo que pasa” en la sociedad (con dosis variadas de indefinición ideológica y pragmatismo) logró convertir a sus productos en formadores clave del sentido común argentino. Con su lógica política, imbatible hasta aquí, acaparó sonantes conquistas para el Grupo. Se sabe cómo opera Clarín: pasa del apoyo inicial a los gobiernos, a la negociación y de ésta a la crítica feroz cuando el poder político de turno ingresa en su declive.
Con los Kirchner intentó algo parecido, con resultados diversos. La prórroga por diez años de todas las licencias de televisión abierta y radios mediante un decreto cuestionable, de 2005, y el permiso para concretar la fusión de Cablevisión y Multicanal cimentaron parte de las buenas relaciones iniciales entre los Kirchner y el CEO del Grupo, siempre matizada por la mutua desconfianza. La cobertura del conflicto entre el gobierno nacional y el “campo”, la incursión del Estado en las trasmisiones de fútbol y la ley de medios significaron la ruptura definitiva, con consecuencias gravosas para el Grupo.
Esta confrontación, es vox populi, no llega en un buen momento: las finanzas del Grupo atraviesan dificultades. La crisis global, que no dejó de pegar fuerte en los medios, y la caída de las ventas, ligado a esto último y al declive tendencial de los diarios de papel, conforman un cuadro de situación que ya los mantenía preocupados. La salud de Magnetto, en vilo desde hace unos años, complica más las cosas, sobre todo, si se tiene en cuenta el déficit de cuadros empresariales que ha mostrado el Grupo en los diferentes frentes abiertos.
Por eso, son varios los que ven nubarrones en el futuro del Grupo. “Clarín hoy es como Tyson en su decadencia: le termina mordiendo la oreja a su rival como símbolo de impotencia”, señala un analista avezado de los medios, quien prefirió reservar su identidad. “Están tirando la última ficha al único número que pueden jugarla”, reconoce otro, en el mismo sentido. Es claro, no están hablando de la continuidad del Grupo o su supervivencia, garantizada por su peso histórico y su potencial todavía importante, sino de la ascendencia indiscutida sobre el resto del empresariado y la capacidad de influir no sólo sobre la opinión pública sino también sobre el poder político. Algunas reuniones de empresarios encumbrados, a espaldas de Magnetto y “para no quedar presos de esta pelea entre dos gigantes”, es un ejemplo. El descubrimiento tardío de la cantidad de rencor que había sembrado entre pares, es otro. La posibilidad de que el poder político mensure distinto el poder de fuego del Grupo, un tercer ejemplo, para nada menor.

EL ELEGIDO

 

En este contexto cenagoso, la opción Duhalde no tardó en llegar y convertirse en una apuesta fuerte del Grupo. Se sabe, la relación con el ex presidente siempre fue buena y se deben varios favores mutuos, que se remontan a la salida de la crisis de 2002 (ver aparte). Ahora, también parece que es mutua la conveniencia y la necesidad. Del lado del Grupo no parecen ocultarlo. En  reuniones sociales varias de las últimas semanas, directivos encumbrados dejaron correr el rumor para instalarla como posibilidad cierta. Saben que, para remontar el terreno perdido durante el último año, el actor indicado es Duhalde y no otro. Insinuaron con Carlos Reutemann, poco después de las elecciones de junio, y quedaron desairados con las indecisiones del Lole. En tanto, a Julio Cobos lo consideran el mal menor, pero no un “candidato propio”.
Desde el duhaldismo, reconocen reuniones habituales con la plana mayor del Grupo y la importancia que podría tener un eventual apoyo. “Duhalde nunca dejó de reunirse con Magnetto. La relación fue siempre muy buena”, reconoce un seguidor cercano al hombre de Lomas de Zamora. “En las elecciones de 2005, con Chiche de candidata, fuimos víctimas del acuerdo Kirchner-Clarín”, se ataja otro, duhaldista histórico, sin  desmentir las reuniones con Magnetto. El abrazo en público de Duhalde con el director del Grupo Clarín, José Aranda, a la vista de todos, en el último Coloquio de Idea, hablan de algunos vectores explícitos del acuerdo. La entrevista que concedió al diario, hace unas semanas, o ciertas notas, como la que firmó el 28 de octubre Eduardo van der Kooy bajo el sugerente titulo de “Duhalde, frente a la enorme tarea de reconstruir un liderazgo”, son señales de los aprontes implícitos.
“Duhalde es el tipo que más se acomodó al pensamiento de Magnetto. Nunca le discutiría su poder, porque el poder real no le importa”, confía un hombre del peronismo, que conoce el paño. En tanto, otros, más ligados a los medios, le dan entidad a lo que ya es un secreto a voces en el ambiente político: que el hombre fuerte de Clarín militaría para ver preso a Néstor Kirchner en plazo mediante. Con toda su flota de medios involucrada, le han escuchado a Magnetto, intentará darle sobrada difusión a las denuncias habidas y por haber sobre enriquecimiento ilícito en su contra.
Imbuido en el espíritu de consenso que tanto se pregona, con el Pacto de la Moncloa como modelo, el ex presidente está convencido de que puede ser una figura clave en el poskirchnerismo. Lo que aún no sabe es en calidad de qué: si como candidato a presidente (su aspiración máxima), como elector de una alternativa ganadora o como obstáculo para cerrar caminos a una potencial continuidad de la pareja patagónica y abrir el camino para el triunfo de Cobos. Conocedor de sus fuerzas, sabe que su problema es la escasa imagen positiva que conserva, de cara a la sociedad, aun cuando desde el empresariado se lo ve como “un hombre de consensos”. Y sabe, también, que difícilmente pueda recuperar el poder territorial inmenso del que hizo usufructo en su provincia. Intentará, eso sí, presentarse como ambulancia de heridos y armador del descontento K.
Por lo pronto, está preocupado por la escasez de candidatos alternativos con piné. A Reutemann ya le dio una especie de ultimátum para decidirse, pero la desilusión con el santafesino parece difícil de remontar. Con Felipe Solá la relación, aunque más próxima que hace un tiempo, sigue siendo sinuosa. Con Francisco de Narváez y Mauricio Macri, los otros hombres de Unión-PRO, además, parece haber cierto rencor. Nada que no pueda subsanar, es cierto, si los intereses son complementarios. Los resabios en el armado de las listas de junio último, donde quedaron varios duhaldistas afuera, y los cruces con De Narváez de estas semanas, dan la pauta. “Si alguno cree que puede ser candidato a presidente un extranjero, yo lo voy a buscar a Lula”, lo ninguneó el lomense, no casualmente en la entrevista con Clarín. “Tanto Duhalde como Kirchner son lo viejo, la vieja política, y creo que tenemos que mirar lo nuevo”, contragolpeó el empresario.
Mientras tanto, las reuniones de Duhalde son variadas y con una asiduidad cada vez mayor. Y no sólo con Magnetto. Con Roberto Lavagna, dicen que se ve seguido. Con Alberto Fernández, son varios los que aseguran que reabrió el diálogo. Durante la última semana, esas charlas las trasladó a Estados Unidos, donde estuvo invitado a una ronda de charlas en la Universidad de Harvard y compartió estadía con varios opositores, como el arista Alfonso Prat Gay y la ex vicejefa de gobierno porteño, Gabriela Michetti. Y con dirigentes todavía oficialistas pero díscolos, como los gobernadores Mario Das Neves o Juan Manuel Urtubey.
Con necesidades complementarias y conveniencias mutas, Magnetto y Duhalde, dos actores centrales de la vida política, intentan reacomodarse en el nuevo escenario. Saben que las fichas han cambiado y que el juego ahora es más difícil. Pero apuestan a su poder de fuego y a su peso histórico. Con la esperanza de revertir el rumbo. Y con el íntimo temor de ya no ser.

Leyes a medida

El Grupo Clarín tiene sobrados motivos para agradecer el breve paso de Eduardo Duhalde por el Ejecutivo, entre enero de 2002 y mayo de 2003. Durante esos meses, se aprobaron la Ley de Bienes Culturales (conocida como Ley Clarín), que limita el ingreso del capital extranjero en medios más allá del treinta por ciento, y la Ley de Quiebras, que impide que acreedores puedan tomar el control de una empresa en dificultades económicas.
Era época de crisis para el Grupo, que debía lidiar con algunos contratiempos financieros y esas leyes eran un buen reaseguro, casi tanto como lo fueron la devaluación y la pesificación asimétrica que licuó buena parte de sus deudas.

Fuente – Debate

06/11/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina: Cafiero y Llorens cuestionan a Prat Gay: “el gran encubridor”


lunes, 08 de junio de 2009

Mario Cafiero y Lázaro Llorens manifestaron en una nota enviada a InfoAlternativa que “resulta escandaloso, por lo contradictorio, que una fuerza como la Coalición Cívica que dice defender la Ética, la República, y la Distribución del Ingreso, lleve como primer candidato a Alfonso Prat Gay”. Lo identifican como responsable de la “tarea a favor de los banqueros” encubriendo “graves estafas” cuando fue presidente del Banco Central.

En el correo enviado a este medio titulado “El gran encubridor” por Lázaro Llorens, sostienen:

Me parece un importante aporte periodístico para saber quién es Alfonso Prat Gay, candidato a primer diputado nacional por la Coalición Cívica en la Capital Federal. Esta nota fue publicada muy parcialmente en la Revista Veintitrés y luego ningún diario nacional, ni opositor ni oficialista, quiso publicarla. Por eso es que lo hacemos por este medio.

Los electores deben saber que Alfonso Prat Gay:

Hace su carrera profesional en el banco JP Morgan CHASE de Londres, como Jefe de Investigación y de Estrategias de Monedas.

En el 2001 llega a la política acompañando a Domingo Cavallo y haciendo lobby públicamente a favor de las calamitosas medidas del “Mingo”. Ellas consistían concretamente, en que se emplearan las abundantes reservas del sistema financiero para atender los vencimientos de la deuda pública. Medida que luego desembocó en la instauración del célebre “corralito” bancario.

En el 2001 ve frustrado su nombramiento en el Banco Central porque el Senado le rechaza su pliego, por manifiesta incompatibilidad con la ley de ética pública.

Casi por la ventana y en el marco de las negociaciones con el FMI (después de haber asesorado a Mauricio Macri) ingresó en el 2002 como presidente del Banco Central. Lo hizo de la mano de Eduardo Amadeo –actual candidato del PRO– quien había sido el artífice de la escandalosa derogación de la ley de subversión económica, que otorgó impunidad a los banqueros que se habían llevado puestas las reservas del sistema financiero, sustituyéndolas por títulos de la deuda destinados a caer en default.

Como Presidente del BCRA , Prat Gay completó la tarea a favor de los banqueros, encubriendo dos graves estafas: el incumplimiento de un multimillonario contrato de seguro de iliquidez que el Banco Central había contratado con sus ex empleadores del J P Morgan CHASE; y las maniobras de sustitución de las reservas liquidas bancarias por títulos públicos.

Junto a Javier Llorens hemos aportado elementos a la Justicia para desnudar a los bancos en sus maniobras de vaciamiento y estafas a los ahorristas. Hay una causa abierta en la justicia donde el fiscal Amirante imputó a los funcionarios responsables, entre ellos a Alfonso Prat Gay. Dice el fiscal Amirante en su resolución: “Esta investigación se propone abrir la caja negra del sistema bancario y financiero para poder determinar si las catástrofes se debieron a causa naturales o si hubo negligencia, impericia o dolo. Esa caja negra se llama Banco Central de la República Argentina y el conjunto de bancos del sistema financiero.”

Con estos antecedentes resulta escandaloso, por lo contradictorio, que una fuerza como la Coalición Cívica que dice defender la Ética, la República, y la Distribución del Ingreso, lleve como primer candidato a Alfonso Prat Gay. Por nuestra parte tenemos una total tranquilidad de conciencia, porque hemos advertido personalmente en tiempo y forma a Lilita Carrió sobre este particular.

Nos entendemos obligados a hacer públicos estos descalificantes antecedentes de Prat Gay, para aportarle elementos a quienes tienen que decidir honestamente su voto el 28 de junio.

(Fuente: Mario Cafiero y Javier Llorens)

Nota completa en: http://proyectonacional.files.wordpress.com/2009/06/prat_gay.pd

08/06/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario