America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

El triunfo de Syriza y el espejo de América latina – Julio Burdman


El triunfo de Syriza y el espejo de América latina
Por Julio Burdman

3001_20141230H5rWc1
La Europa del Sur está siendo atravesada por la ola ascendente de la izquierda radical. Denominación tal vez algo imprecisa para denominar a un conjunto heterogéneo de protagonistas, pero que se impone por fuerza de las circunstancias. En Grecia, como en los 70, se produjo el nodo inicial de la ola: el 25 de enero, la coalición de izquierda Syriza ganó por amplio margen las elecciones parlamentarias y su líder, Alexis Tsipras, asumió como primer ministro. Podría seguir España, ya que para fines de este año están previstas las elecciones generales allí y la izquierda radical, representada por el partido Podemos y la Izquierda Unida, tienen posibilidades reales de imponerse y gobernar -sobre todo, si se unen.

Para 2016, año en el que deberían realizarse las elecciones parlamentarias en Irlanda -que podrían adelantarse-, el partido nacionalista de izquierda Sinn Fein -referido en otra época como el “brazo político del IRA”, aunque era algo más que eso- hoy lidera las encuestas. La lista sigue, pero estos son los procesos más significativos de los próximos 12 meses. Y los que pueden impulsar, si son exitosos, las chances de las izquierdas en otras partes de Europa.

Con sus historias, tradiciones y estructuras diferentes. Convergen fuerzas jóvenes y movimientos centenarios, nacionalistas y ecosocialistas, partidos y coaliciones sociales, nuevos políticos y dirigentes con medio siglo de militancia. Pero nuevas cosas los unen, como una oposición coordinada a las políticas europeas de “austeridad”. Todos los antes mencionados forman parte, junto a otros 20 partidos del continente, del grupo de la Izquierda Radical o Unitaria (GUE/NGL) en el Parlamento Europeo, donde varias de sus nuevas estrellas, incluido el español Pablo Iglesias, ocupan bancas de eurodiputados. Entre los miembros del grupo predominan los eurocomunistas, pero también hay casos como los del francés Jean-Luc Melenchon o el alemán Oskar Lafontaine, antiguos socialdemócratas que abandonaron los partidos en los que habían militado por décadas para fundar nuevas agrupaciones de izquierda, como son Parti de Gauche y Die Linke respectivamente.

Desde mediados del siglo XX, el discurso de los eurocomunistas y la izquierda se empantanaba en el intento de diferenciarse ideológicamente de los socialdemócratas. Grupo en el que contamos al Partido Socialista Obrero español, el Socialista francés, el Socialdemócrata alemán, el Laborista británico o el PASOK griego, entre otros. Aún cuando a veces formaran alianzas, como en Italia o España, había una competencia por un electorado similar que los eurocomunistas pretendían ganar semánticamente, convenciendo a los votantes de que había una “izquierda”, a secas y sin el prefijo “centro”, que era la “verdadera” izquierda, la que verdaderamente los merecía.

Pero hoy, crisis financiera mediante, los partidos del bloque ascendente plantean una estrategia más clara y eficaz. Para Syriza, Podemos y el resto, los socialdemócratas no existen más. La centroizquierda selló su fin una vez que se alió a la centroderecha para implementar las políticas del ajuste neoliberal, asociado a Alemania, el Banco Central Europeo, los grandes bancos y el FMI. La confusión entre las fuerzas “del sistema” fue la gran oportunidad de la izquierda radical para politizar, subirse al ring y confrontar en igualdad de condiciones con quienes detentan el poder.

Como advertían Fravia Freidenberg y Esperanza Casullo, el dato desequilibrante de la política europea era la incapacidad de la centroizquierda para absorber las nuevas demandas democráticas. La paradójica consecuencia de ello fue que Syriza se convirtió en el nuevo centro. En un extremo quedaron los partidos del sistema, la troika y los memoranda, en el otro los extremistas antieuropeos de derecha -en ese sentido, los nazis de Amanecer Dorado resultaron funcionales a la pronta asimilación de Alexis Tsipras- y en el medio, entre ambos, aquellos que proponen reformular las políticas de ajuste sin renunciar a Europa, nunca gobernaron y merecen la oportunidad. Por esa razón, Tsipras rechaza ser clasificado como un fenómeno de reacción o protesta social, aunque reivindique la política en las calles y las organizaciones de desocupados. El nuevo premier griego atribuye su triunfo electoral a su programa: Syriza hizo el mejor diagnóstico y formuló la mejor propuesta, hablando reiteradamente de renegociación de la deuda, crecimiento económico y estado de bienestar como las claves de la “alternativa al neoliberalismo”.

Sin embargo, más allá de la retórica estructurada de Tsipras, el arma con la que cuenta para gobernar es la política antes que sus ideas económicas neokeynesianas. Lo que propone no es antieuropeísmo ni la salida del euro sino un New Deal desde Europa (léase, siempre, Alemania) y para el Sur de Europa. Desde la campaña electoral planteó la cuestión de las reparaciones de Alemania por la Segunda Guerra Mundial, traducidas en un plan de inversión pública respaldado por el Banco Central Europeo. Y otro punto que forma parte de sus demandas a Europa es que el BCE respalde un bono griego de circulación, lo que recuerda bastante a las cuasimonedas que dieron resultado en Argentina. Y a las propuestas del desdoblamiento gradual y de facto de la zona euro, sobre las que hay un consenso discreto pero creciente.

Tsipras deberá encontrar aquellos puntos, como éste, en los que habla el mismo idioma que Merkel. Alemania no tiene demasiados incentivos políticos para interesarse en un New Deal europeo, electoralmente inviable para sus políticos, aunque algunos líderes de diferentes países europeos sí podrían querer contener el revisionismo de los partidos del GUE/NGL. Tsipras descarta la posibilidad de una Grecia aislacionista cayéndose de Europa, e ilusiona -y asusta- con una nueva ola política en todo el continente, que incluye a diversos separatistas y autonomistas (el triunfo simultáneo de Sinn Fein en las dos Irlandas, por ejemplo). Contener, para los conservadores europeos, podría querer decir que el nuevo gobierno griego asuma solo los costos de crear su propia periferia monetaria.

Kirchner, Lula y el new deal

En un reportaje poco antes de las elecciones, le preguntaron a Tsipras si acaso su pasada gira por América del Sur y sus frecuentes odas a Néstor y Cristina Kirchner, Lula y Chávez no eran parte de una estrategia para “asustar” a Merkel y forzar a “la troika” a negociar mejores condiciones para los griegos. Somos, para el periodista, el cuco de una amenaza estratégica y verosímil. Pero Tsipras insistió en que no, y reiteró que América del Sur es, para él, una fuente de modelos e ideas. Ahora bien, si Tsipras realmente estudió Hay motivos para creerle a Tsipras, ya que en sus palabras y argumentos se trasluce que estamos ante alguien que estudió la historia suramericana del siglo XXI. A nosotros, lo que pasa en Grecia y otros países nos va a servir, y mucho, para entender mejor lo que sucedió y sigue sucediendo por aquí.la política suramericana de la última década, ya debería saber que el New Deal europeo que propone lo irá llevando a una creciente separación de la zona euro, de la que será muy difícil retornar. Kirchner inició su gobierno proponiendo una revisión moderada de las relaciones internacionales argentinas, pero la propia dinámica de su política reformista lo llevó a profundizar la autonomía. La “razonabilidad” mostrada por Tsipras en sus primeros días como premier no lo convierten en un nuevo Felipe González: si su ascenso, y el de los partidos de la izquierda radical europea se inicia de la mano de una confrontación con los partidos del sistema y las políticas de austeridad, tiene por delante un camino de politización.
Diario BAE

07/02/2015 Posted by | General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Un buen análisis político latinoamericano- Ernesto Laclau: “Puede haber Congresos con una voluntad antidemocrática”


Por:  Alejandra Rodríguez y Exequiel Siddig

esiddig@miradasalsur.com

Contra la moda que reivindica el parlamentarismo europeo, defiende la necesidad de presidencialismos fuertes en Latinoamérica. Se declara partidario de la reelección indefinida.

Hace una década, América del Sur comenzaba el largo e inexorable periplo de tocar fondo, una serie de crisis que detonarían jornadas de crispación antineoliberal masiva. Los ejemplos son conocidos. El 26 de febrero de 1989, el gobierno venezolano de Carlos Andrés Pérez, conchabado con el FMI y su paquete económico, subía el 30% del precio de la nafta. Esta decisión desembocaría, tres días más tarde, en el llamado “Caracazo”. De este y otros ajustes anteriores, surgiría diez años más tarde la “Revolución Bolivariana”.
En Bolivia, la “Guerra del Gas”, la privatización del agua y el atosigamiento anticocacolero del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada parirían, en enero de 2006, al primer presidente aymara y el primer Estado del mundo constitucionalmente plurinacional.
En Ecuador, la traición electoral del presidente Lucio Gutiérrez al Partido de Unidad Plurinacional Pachakutik llevaría a la presidencia, en 2007, a un cuadro formado en Harvard pero con la mirada puesta en la reivindicación nacionalista de una economía totalmente dolarizada.
A los liderazgos de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, los críticos conservadores los han acusado de abrevar en la tradición populista latinoamericana, un régimen con una presunta tendencia autoritaria. Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, así como el de Fernando Lugo, son atacados con los mismos argumentos. “Pero la amenaza real a la democracia viene de la oligarquía neoliberal”, tercia Ernesto Laclau, uno de los más reconocidos politólogos argentinos, profesor hace más de 35 años en la Universidad de Essex, Inglaterra, donde reside.
Vino a dar clases en el Centro de Estudios del Discurso y las Identidades Sociopolíticas de la Universidad de San Martín, un instituto creado en 2007 a su amparo y del que es su director honorario. Sin embargo, su presencia en el país tiene una intención política definida. Contra la moda que reivindica el parlamentarismo europeo como la panacea de las nuevas democracias en Latinoamérica, Laclau redobla la apuesta y defiende la necesidad de presidencialismos fuertes.
“Un proceso de democratización como el que han experimentado Venezuela y Bolivia serían impensables sin la figura de Chávez y de Evo”, dice en su casa, cerca de Plaza San Martín, antes de regresar a su cátedra en Colchester, Inglaterra. “Para las democracias latinoamericanas, soy partidario de la reelección presidencial indefinida. No en el sentido de que vayan a elegirse presidentes de por vida, sino de que éstos puedan presentarse a elecciones una y otra vez. Porque cuando la voluntad colectiva de cambio se ha aglutinado alrededor de ciertos significantes, imágenes y nombres, la discontinuidad de ese proceso puede llevar a la reconstrucción del viejo régimen sobre la base de diluir el poder en una serie de comités y corporaciones de distinto tipo”.

–¿Pueden existir Congresos antidemocráticos hoy en América Latina?
–¿Con una voluntad antidemocrática? Sí, claro que puede haber.
–¿Y en el caso del Congreso argentino actual?
–La oposición fue demasiado estúpida para hacer pleno uso de las posibilidades que se le plantearon. Pero, evidentemente, la tendencia a transformar el Congreso en una forma de coartar la acción del Poder Ejecutivo se movía en una dirección corporativa antidemocrática.
–¿En qué ocasiones, por ejemplo?
–En muchas circunstancias. Una fue intentar tomar por asalto todas las comisiones del Congreso, aprovechando una mayoría circunstancial e ignorando la proporción de los votos que el pueblo había expresado en las elecciones.

En su ya clásico libro La razón populista, Laclau intentaba alejarse de la percepción eurocéntrica del populismo como un régimen político tendiente a menguar los valores de la democracia representativa. “El populismo es simplemente un modo de construir lo político”, escribía. Se trata de un discurso que divide a la sociedad e interpela a los de abajo, confrontándolos con los que detentan el poder. En el populismo, hay “una dicotomización del espacio público”, aunque no tiene un signo político determinado. Puede ser de izquierda o de derecha. Para Laclau, “populistas fueron tanto el fascismo italiano como el maoísmo”.
Desde su perspectiva, la imprecisión del vocablo ayudó a su ninguneo tanto en la teoría como en la retórica política. En principio, el populismo no se asemeja al entramado de relaciones clientelísticas que compran una identificación basada en la oportunidad (lo que en mal criollo equivaldría a “van por el chori y la coca”). Tampoco cabe la acusación de que se trata de un sistema de manipulación de masas bajo la apelación a los “bajos instintos” de la comunidad no letrada.
Finalmente, es falso pensar que el populismo erige un liderazgo demagógico que traiciona la voluntad popular. En este punto, y como precisó en su conferencia “Populismo y democracia” , en el Hotel Bauen el 5 de mayo último, Laclau piensa con Derrida que no hay un modelo puro al que el representante se deba ceñir, sino que hay sólo representación. “Es una relación doble, que va del representado al representante y viceversa. Algo cambia en el proceso: el político elabora un discurso para equiparar la demanda de un grupo al interés nacional y, al mismo tiempo, ese discurso altera la identidad de ese grupo”.

El ejemplo del peronismo. Para explicar su teoría sobre el populismo, Laclau recurre al peronismo. En el régimen oligárquico argentino previo a la crisis del ’30, las demandas sociales se abastecían individualmente a través de un esquema de punteros políticos, caudillos y congresales (“doctores”), de modo que no existiera identificación de las demandas de los diferentes grupos entre sí (“lógica de la diferencia”).
La cultura de la resistencia creada a causa de las demandas no satisfechas de los migrantes internos de las décadas del ’30-’40, crearon entre sí una “lógica de la equivalencia”, en el sentido que las demandas se identificaron en su orfandad estatal. “El peronismo tenía un discurso puramente equivalencial”, afirma Laclau. “La gente ya no necesitaba el favor personal de un puntero para acceder al médico, porque la organización social nueva había construido un hospital sindical.”
En definitiva, el populismo laclausiano tiene tres dimensiones: la integración de una multiplicidad de demandas en una “cadena equivalencial”; la formulación de una frontera interna que divide el campo social en arriba/abajo; y la consolidación de la cadena equivalencial en una identidad popular que excede la simple suma de los lazos solidarios entre las demandas.

–A la luz de los procesos de crisis económica y reconfiguración del campo popular en lo que va del siglo en América Latina, ¿qué sistema político conviene a la región?
–Hoy América Latina se debate entre el camino de las democracias nacional-populares y la parlamentarización del poder con el objetivo de imposibilitar llevar a cabo los cambios sociales. En la experiencia democrática de las masas latinoamericanas hay, por un lado, una tendencia administrativista, oligárquica o tecnocrática, que consiste en diluir el poder en una serie de instituciones corporativas. Por otro lado, una tendencia populista que lleva a la consolidación del poder alrededor de ciertos centros. Ahora, esos centros tienen como punto importante de referencia la concentración en ciertas figuras. Eso puede tener una dirección de derecha o de izquierda. El gaullismo en Francia, la V República, hubiera sido impensable sin la concentración simbólica de una nueva figura: De Gaulle. O sea, que no es una cuestión de la ideología del régimen, sino de la existencia de un discurso que divide a la sociedad en dos campos antagónicos. En América Latina, se da una combinación bastante sana entre un institucionalismo reafirmado –porque ya no hay regímenes que estén invocando la destrucción de las instituciones del Estado liberal; es decir, nadie está proponiendo la derogación de la división de poderes– y el momento de un Poder Ejecutivo fuerte con fuertes identificaciones colectivas.
–¿Hay diferencias en la apelación a “los de abajo” entre el gobierno de Néstor Kirchner y el de Cristina Fernández? Por ejemplo, Libres del Sur o Barrios de Pie son movimientos sociales que alguna vez formaron parte de la “transversalidad” kirchnerista, pero hoy están por fuera del dispositivo de poder estatal.
–Hay que retomar una perspectiva histórica. En la Argentina, después de la crisis del 2001, hubo una enorme expansión horizontal de la protesta social: las fábricas recuperadas, los piqueteros y toda esa serie de fenómenos similares. La limitación de toda esa onda expansiva de la protesta social –que lanzó a la esfera pública a grupos que nunca habían participado de ella– fue que no logró traducir sus efectos al nivel político. El lema era “que se vayan todos”. Pero decir que se vayan todos, implica que siempre se va a quedar alguno.
–¿Por qué?
–Porque el poder como tal no puede desaparecer. Y si ese uno no ha sido elegido por el campo popular, posiblemente no va a seguir una orientación de tipo popular. De modo que llegamos a las elecciones de 2003 con una bajísima participación ciudadana en el sistema político. Las cosas salieron bien porque, por esos avatares impredecibles de la política peronista, el que fue elegido fue Kirchner. Pero si hubiesen sido elegidos De La Sota o Reutemann, no quiero pensar dónde estaríamos ahora. Todas las posibilidades de ajuste económico hubiesen sido implementadas, la protesta popular hubiese sido acallada de una forma u otra. Kirchner tuvo la virtud de darse cuenta de que toda esa expansión horizontal tenía que complementarse con una penetración vertical de efectos en el nivel del sistema político. Y tuvo una política de incorporación de sectores en ese sentido. Esa política, muy lejos de haber triunfado totalmente, es una cierta dirección en la cual el proceso comenzó a moverse. Esa combinación entre expansión horizontal e integración vertical es lo que define finalmente la calidad de un sistema democrático.
–¿Cuáles son los bordes del “campo popular”, cómo se constituye? ¿El peón ganadero que vota una opción de derecha como De Narváez compone el campo popular? ¿Y el taxista que celebra la xenofobia radial de González Oro? ¿Y el politólogo progre que no tiene militancia en una organización social?
–¿Cómo decirlo a priori? Eso es imposible. Lo seguro es que cualquier política de constitución del campo popular tiene que actuar sobre esos sectores. Para ganarlos. Finalmente, toda la movilización del campo en el 2008 fue una movilización contrahegemónica, que consiguió que muchas demandas populares, que debieron ser parte del campo popular, se situaran en la vereda de enfrente. Ahora hay que reconquistar ese espacio, es decisivo. El campo popular no es una entidad que se pueda definir platónicamente en abstracto; el campo popular es un área expansiva o regresiva. En mi teoría, he tratado no sólo de hablar de “significantes vacíos” (sin significados taxativos), que implica el campo popular, sino de “significantes flotantes”, porque muchas demandas democráticas pueden ser reabsorbidas por un polo reaccionario.
–¿Es por eso que el populismo no es una ideología?
–Claro. Insisto en esto: el populismo es una forma de construcción de la política sobre la base de la dicotomización del espacio social. Eso se puede hacer desde las ideologías más diversas. El fascismo absorbió demandas democráticas en una onda expansiva que era profundamente antidemocrática. El nazismo hizo lo mismo en Alemania. Siempre hay una cierta área de indiferencia política sobre la cual la acción va a ser necesaria. Es exactamente lo que Gramsci denominaba una “guerra de posición”, en la cual las trincheras se van desplazando constantemente de un punto al otro.
–Respecto del reclamo por la “inseguridad”, le pido una reflexión. Hagamos un itinerario caprichoso. Comienza, tal vez, a partir de las primeras tomas de rehenes con De la Rúa, y con la vocación mediática de “vender” una imagen de Buenos Aires como una ciudad bogotizada. Comienza a presentarse a “los delincuentes” como el enemigo interno contra un “nosotros” trabajador y honrado. Luego aparece Juan Carlos Blumberg y la modificación de la ley para bajar la edad de imputación de los delitos. Continúa con la reacción de este gobierno, con el ministro Aníbal Fernández discerniendo entre “inseguridad” y “sensación de inseguridad”. Hoy, finalmente, es una demanda instalada en todos los sectores de la política.
–El discurso sobre la inseguridad es un típico discurso por el que el espacio de la derecha se va reconfigurando. En el caso Blumberg, fue una burbuja que explotó, porque trataron de hacer olas en una dirección política de derecha, en la cual las cadenas equivalenciales que trataban de formar eran imposibles. Simplemente, la gente no se la creyó y, después de un tiempo, se encontraron aislados, a tal punto que Blumberg ha desaparecido como fenómeno político. El significante de la inseguridad es típicamente “flotante” porque, por un lado, hay demandas reales alrededor de la seguridad (que tienen que ser parte de una política progresista de Estado), pero por otro, esa demanda es tan fluida que puede ser articulada como un elemento que organice el discurso conservador de la derecha, que insiste en la represión. Y que quiere extender la idea de inseguridad sobre fenómenos que la exceden, como los piqueteros o los asambleístas de Gualeguaychú. El típico discurso de lo que en inglés se conoce como law and order .
–En este retorno de lo político, ¿cree que las generaciones post dictadura en la Argentina descubrieron la política, finalmente?
–Por supuesto. De hecho, la situación es mucho mejor ahora que hace 10 años. Es el momento de politización mayor. La participación política juvenil es visible, hay lenguajes políticos nuevos. Ahora, cuando doy conferencias, encuentro un esfuerzo en los auditorios juveniles por ligar la discusión teórica a problemas concretos que están experimentando. Hace 15 años, la gente se quedaba en un nivel teórico abstracto y la relación con la política concreta no existía. Hoy todo el mundo discute acerca del kirchnerismo, hasta qué punto es la izquierda o no lo es. Sin dudas vivimos un momento mucho más vivo, que me recuerda a los años ’60.

HOBSBAWN, EL MENTOR
El acervo intelectual del profesor Ernesto Laclau abreva en aguas intelectuales tan eclécticas como el posmarxismo gramsciano, la deconstrucción à la Derrida y el psicoanálisis de Jacques Lacan. Su primera obra, Política e ideología en la teoría marxista: capitalismo, fascismo, populismo (1978), ya descubría su universo de temas. Con su esposa, Chantal Mouffe, escribió un clásico de la ciencia política, Hegemonía y estrategia socialista (1985), del que Ricardo Forster y otros celebraron sus 25 años en la última Feria del Libro.
Formado en la UBA durante los primeros ’60, Laclau militó en la izquierda nacional con Jorge Abelardo Ramos y dirigió el semanario del partido Lucha Obrera. El responsable de su mudanza a Inglaterra fue uno de los más prestigiosos historiadores del siglo XX, Eric Hobsbawn.
“En el ’66, después de graduarme, obtuve mi primer cargo en la Universidad de Tucumán, con tan buena suerte que a los seis meses vino el golpe de Onganía. No fue un golpe terriblemente represivo pero, de todos modos, mil profesores universitarios quedaron afuera; yo fui uno de ellos. De modo que volví a Buenos Aires a trabajar en el Instituto Di Tella, en un proyecto de investigación cuyo asesor era Hobsbawn. A él le gustó mi trabajo y me preguntó si quería que me ayudara a conseguir una beca en la Universidad de Oxford para hacer mi doctorado. Le dije que sí. Jamás había pensado en ir a estudiar a Inglaterra. Estuve en Oxford desde 1969 hasta el ’72. Ese año estuve por volver a la Argentina, pero en el ’73 conseguí un fellowship en la Universidad de Essex. Después, la situación política se deterioró y ya no pude volver al país.”

Miradas al Sur

17/06/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Documento oficial de la Fuerza Aérea de EEUU revela las verdaderas intenciones detrás del Acuerdo Militar con Colombia


07-11-2009

Eva Golinger

Aporrea

Un documento oficial del Departamento de la Fuerza Aérea del Departamento de Defensa de Estados Unidos revela que la base militar de Palanquero, Colombia “garantiza la oportunidad para conducir operaciones de espectro completo por toda América del Sur”. Esta afirmación contradice las explicaciones del presidente Álvaro Uribe y el Departamento de Estado de EEUU sobre el acuerdo militar firmada el pasado 30 de octubre entre Washington y Colombia. Los gobiernos de Colombia y EEUU han mantenido públicamente que el acuerdo militar se trata solamente de operaciones y actividades dentro del territorio colombiano para combatir el narcotráfico y el terrorismo interno. El presidente Uribe ha reiterado múltiples veces –incluso en la reunión de la UNASUR en Bariloche, Argentina– que su acuerdo militar con Washington no afectará a sus vecinos. No obstante, el documento de la Fuerza Aérea de EEUU confirma lo contrario e indica que las verdaderas intenciones y objetivos detrás del acuerdo son poder realizar operaciones militares a nivel regiomal para combatir la “amenaza constante…de los gobiernos anti-estadounidenses”.

El acuerdo militar entre Washington y Colombia autoriza el acceso y uso de siete instalaciones militares en Palanquero, Malambo, Tolemaida, Larandia, Apíay, Cartagena y Málaga. Adicionalmente, el acuerdo permite “el acceso y uso de las demás instalaciones y ubicaciones” por todo el territorio colombiano, sin restricciones. Junto con la imunidad plena que este acuerdo otorga a los militares, civiles y contratistas estadounidenses que entrarán a territorio colombiano en el marco del convenio, la autorización para que EEUU utilice cualquier instalación en el país, incluidos los aeropuertos comerciales, significa una entrega total de la soberanía colombiana.

El documento de la Fuerza Aérea destaca la importancia de la base militar de Palanquero y habla de la necesidad de invertir 46 millones de dólares para acondicionar la pista aérea, las rampas y varias otras instalaciones de la base para convertirla en una Localidad de Cooperación en Seguridad (CSL) de EEUU. “Estableciendo una Localidad de Coperación en Seguridad (CSL) en Palanquero apoyará la Estrategia de Postura del Teatro del Comando Combatiente (COCOM) y demostrará nuestro compromiso con la relación con Colombia. El desarrollo de este CSL nos da una oportunidad única para las operaciones de espectro completo en una subregión crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y establidad están bajo amenaza constante de las insurgencias terroristas financiadas por el narcotráfico, los gobiernos antiestadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales…”

No es dificil imaginar qué gobiernos en Suramérica son considerados por Washington como “antiestadounidenses”. Sus constantes declaraciones agresivas contra Venezuela y Bolivia, e incluso Ecuador, demuestran que son los países del ALBA que son percibidos por Washington como una “amenaza constante”. Clasificar un país “antiestadounidense” es considerarlo un enemigo de Estados Unidos. Bajo este contexto, es lógico pensar que EEUU reaccionaría frente a una región llena de “enemigos” con una agresión militar.

La lucha contra el narcotráfico es secundaria

Según el documento, “El acceso a Colombia profundizará la relación estratégica con Estados Unidos. La fuerte relación de cooperación en seguridad también ofrece una oportunidad para conducir operaciones de espectro completo por toda Suramérica, incluyendo el apoyo para las capacidades de combatir el narcotráfico.” Aquí es evidente que la lucha contra el narcotráfico es un asunto secundario. Este hecho contradice las explicaciones de los gobiernos de Colombia y Washington que han intentado aparentar que el objetivo principal del acuerdo militar es combatir el narcotráfico. El documento de la Fuerza Aérea prioritiza a las operaciones militares continentales necesarias para combatir “amenazas constantes”, como los gobiernos “antiestadounidenses” en la región.

Palanquero es la mejor opción para el alcance continental

El documento de la Fuerza Aérea explica que “Palanquero es sin duda el mejor lugar para invertir en el desarrollo de la infrastructura dentro de Colombia. Su ubicación central está dentro del alcance de las áreas de operaciones…en la región…y su ubicación aislada ayudará…minimizar el perfil de la presencia militar estadounidense. La intención es utilizar la infrastructura existente… mejorar la capacidad de EEUU para responder rápidamente a una crisis y asegurar el acceso regional y la presencia estadounidense… Palanquero ayuda con la misión de movilidad porque garantiza el acceso a todo el continente de Suramérica con la excepción de Cabo de Hornos…”

Espionaje y guerra

Adicionalmente, el documento de la Fuerza Aérea confirma que la presencia militar estadounidense en Palanquero, Colombia aumentará las capacidades de espionaje e inteligenica, y permitirá a las fuerzas armadas estadounidenses aumentar sus capacidades para ejecutar una guerra en Suramérica. “El desarrollo de [la base en Palanquero] profundizará la relación estratégica entre EEUU y Colombia y está en el interés de las dos naciones… [La] presencia también incrementará nuestra capacidad para conducir operaciones de Inteligencia, Espionaje y Reconocimiento (ISR), mejorará el alcance global, apoyará los requisitos de logística, mejorará las relaciones con socios, mejorará la cooperación de teatros de seguridad y aumentará nuestras capacidades de realizar una guerra expedita.”

El lenguaje de guerra de este documento evidencia las verdaderas intenciones detrás del acuerdo militar entre Washington y Colombia: están preparándose para una guerra en América Latina. Los últimos días han estado llenos de conflictos y tensiones entre Colombia y Venezuela. Hace días, el gobierno venezolano capturó tres espías del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia –su agencia de inteligencia y espionaje– y descubrió varias operaciones activas dirigidas a la desestabilización y el espionaje contra Cuba, Ecuador y Venezuela. Las operaciones Fénix, Salomón y Falcón, respectivamente, fueron reveladas por documentos que encontraron junto a los funcionarios capturados del DAS. Hace dos semanas, también se hallaron 10 cadáveres en el estado Táchira por la frontera con Colombia. Luego de realizar las investigaciones pertinentes, el gobierno venezolano descubrió que los cuerpos pertenecían a un grupo de paramilitares colombianos que se habían infiltrado en territorio venezolano. Esta peligrosa infiltración paramilitar desde Colombia forma parte de un plan de desestabilización contra Venezuela que busca crear un para-estado dentro del territorio venezolano y asi debilitar al gobierno del Presidente Chávez.

El acuerdo militar entre Washington y Colombia sólo aumentará esta tensión y violencia regional. Ahora, con la información revelada en el documento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se hace evidente –sin duda ninguna– que Washington está buscando promover una guerra en Suramérica, utilizando a Colombia como base de operaciones. Frente a esta declaración de guerra, los pueblos de América Latina tienen que mostrar unidad y fuerza. La integración latinoamericana es la mejor defensa contra la agresión imperial.

*El documento del Departamento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos fue redactado en mayo 2009 como parte de la justificación del presupuesto para 2010 enviado por el Pentágono al Congreso estadounidense. Es un documento oficial de la Fuerza Aérea y reafirma la veracidad del Libro Blanco: La Estratégia de Movilidad Global del Comando Aéreo de la Fuerza Aérea de EEUU que fue denunciado por el Presidente Chávez durante la reunión de la UNASUR en Bariloche el 28 de agosto pasado. He puesto el documento y la traducción no-oficial de los segmentos sobre la base de Palanquero en la página web del Centro de Alerta para la Defensa de los pueblos, un espacio que estamos construyendo para asegurar que las denuncias e información estratégica esten disponibles para que los pueblos puedan defenderse con contundencia frente a la constante agresión imperial.

Documento original en inglés: http://www.centrodealerta.org/documentos_desclasificados/original_in_english_air_for.pdf

Traducción no oficial al español: http://www.centrodealerta.org/documentos_desclasificados/traduccion_del_documento_de.pdf

evagolinger@hotmail.com

Fuente: http://www.aporrea.org/tiburon/a89582.html

12/11/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

La cuestionada supremacía estadunidense en América Latina – Noam Chomsky


07-09-2009

Noam Chomsky

La Jornada

Estados Unidos fue fundado como un imperio infante en las palabras de George Washington. La conquista del territorio nacional fue una gran aventura imperial. Desde los primeros días, el control del hemisferio fue una meta vital.

América Latina ha conservado su primacía en la planeación global de Estados Unidos. Si Estados Unidos no puede controlar a América Latina, no puede esperar lograr un orden exitoso en otros lugares del mundo, declaró el Consejo Nacional de Seguridad del presidente Richard M. Nixon en 1971, cuando Washington estaba considerando el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende en .

Recientemente el problema del hemisferio se ha intensificado. América del Sur se ha movido hacia la integración, un prerrequisito para la independencia; ha ampliado sus vínculos internacionales y ha empezado a enfrentar sus desórdenes internos, entre los cuales destaca el tradicional dominio de la minoría europeizada pudiente sobre un océano de miseria y sufrimiento.

El problema se agudizó hace un año en Bolivia, el país más pobre de Sudamérica, donde, en 2005, la mayoría indígena eligió a un presidente de sus propias filas, Evo Morales.

En agosto de 2008, después de la victoria de Morales en un referendo, la oposición integrada por elites respaldadas por Estados Unidos se tornó violenta, desembocando en la matanza de unos 30 partidarios del gobierno.

En respuesta, la recién formada Unión de Repúblicas Sudamericanas (Unasur) convocó a una reunión cimera. Los participantes –todos los países de América del Sur– declararon su pleno y firme apoyo al gobierno constitucional del presidente Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una gran mayoría.

Por primera vez en la historia de América del Sur, los países de nuestra región han decidido cómo resolver nuestros problemas, sin la presencia de Estados Unidos, observó Morales.

Otra manifestación: el presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha prometido poner fin al uso por parte de Estados Unidos de la base militar de Manta, la última instalación de ese tipo de Estados Unidos en América del Sur.

En julio, Estados Unidos y Colombia firmaron un acuerdo secreto para permitir a Estados Unidos la utilización de siete bases militares en Colombia.

El propósito oficial es contrarrestar el narcotráfico y el terrorismo, pero altos oficiales militares y funcionarios civiles de Colombia familiarizados con las negociaciones revelaron a la Associated Press que la idea es hacer de Colombia un centro para las operaciones del Pentágono.

El acuerdo proporciona a Colombia un acceso privilegiado a abastecimiento militar de Estados Unidos, según informes. Colombia ya es actualmente el mayor recipiente de ayuda militar estadunidense (aparte de Israel-Egipto, una categoría separada).

Colombia ha tenido de lejos el peor historial de derechos humanos en el hemisferio desde las guerras centroamericanas de los años 80. La correlación entre la ayuda de Estados Unidos y las violaciones a los derechos humanos ha sido notada desde hace tiempo por académicos.

La Ap citó también un documento de abril 2009 del Comando de Movilidad Aérea de Estados Unidos, en el que se propone que la base Palanquero en Colombia podría convertirse en locación de seguridad cooperativa.

Desde Palanquero, “casi la mitad del continente puede ser cubierta por un (trasporte aéreo) C-17 sin recargar combustible”, señala el documento. Esto podría formar parte de una estrategia global en ruta que ayude a lograr la estrategia y contribuya a encaminar la movilidad a África.

El 28 de agosto, la Unasur se reunió en Bariloche, Argentina, para analizar la cuestión de las bases militares en Colombia.

Después de un debate intenso, la declaración final subrayó que Sudamérica debe mantenerse como una tierra de paz y que fuerzas militares extranjeras no deben amenazar la soberanía e integridad de ninguna nación de la región. E instruyó al Consejo de Defensa Sudamericano que investigue el documento del Comando Aéreo de Movilidad.

El propósito oficial de las bases no escapó a las críticas. Morales dijo haber sido testigo que soldados de Estados Unidos que acompañan a tropas bolivianas dispararon contra miembros del sindicato de cultivadores de coca.

Así que ahora somos narcoterroristas, continuó. Cuando no pudieron seguir llamándonos comunistas, nos llamaron subversivos, y después traficantes, y terroristas desde los ataques del 11 de septiembre. Advirtió que la historia de América Latina se repite.

La responsabilidad final de la violencia en América Latina yace con los consumidores de drogas ilegales en Estados Unidos, dijo Evo Morales. Si la Unasur enviara tropas a Estados Unidos para controlar el consumo, ¿lo aceptarían? Imposible.

El hecho de que la justificación de Estados Unidos por sus programas antidrogas en el extranjero sea considerada siquiera digna de debate es una ilustración más de la profundidad de la mentalidad imperial.

El pasado febrero, la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y democracia emitió su análisis sobre la guerra contra las drogas de Estados Unidos en las décadas pasadas.

La comisión, encabezada por los ex presidentes latinoamericanos Fernando Cardoso (Brasil), Ernesto Zedillo (México) y César Gaviria (Colombia) llegó a la conclusión de que la guerra contra las drogas había sido un fracaso total y exhortó a un cambio radical de política, alejada de medidas de fuerza en lo interno y en el exterior, y hacia medidas mucho menos costosas y más eficaces de prevención y tratamiento.

El informe de la comisión, como estudios previos y los antecedentes históricos, careció de un impacto detectable. Esta falta de respuesta refuerza la conclusión natural de que la guerra contra las drogas, como la guerra contra la criminalidad y la guerra contra el terrorismo se libran por razones ajenas a las metas anunciadas, que son reveladas por las consecuencias.

Durante el decenio pasado, Estados Unidos ha incrementado la ayuda militar y el adiestramiento de oficiales latinoamericanos en tácticas de infantería ligera para combatir el populismo radical, un concepto que, en el contexto latinoamericano, envía escalofríos a la espalda.

El adiestramiento militar está siendo desplazado del Departamento de Estado al Pentágono, eliminando previsiones de derechos humanos y democracia antes bajo supervisión congresional, siempre débiles pero al menos un disuasivo para los peores abusos.

La Cuarta Flota de Estados Unidos, desbandada en 1950, fue reactivada en 2008, poco después de la invasión de Colombia a Ecuador, con responsabilidad para el Caribe, Centro y Sudamérica, y las aguas que la rodean.

Sus operaciones diversas incluyen el combate al tráfico ilícito, cooperación de seguridad en el teatro, interacción de militares a militares y adiestramiento bilateral y multinacional, detalla el anuncio oficial.

La militarización de América del Sur se alinea con designios mucho más amplios. En Irak, la información es virtualmente nula acerca de las bases militares de Estados Unidos allí, así que debe suponerse que permanecen para proyección de fuerza. El costo de la inmensa ciudad-en-una-ciudad que es la embajada en Bagdad se elevará a mil 800 millones de dólares al año, de mil 500 millones que se habían estimado.

El gobierno de Obama también está construyendo megaembajadas en Pakistán y Afganistán.

Estados Unidos y el Reino Unido están exigiendo que la base militar de Diego García sea exenta de de la zona libre de armas nucleares de Africa, como lo están las bases de Estados Unidos en zonas similares en el Pacífico.

En pocas palabras, las acciones de un mundo de paz no caen en el cambio en el que puedes creer, para pedir prestado el eslogan de campaña de Obama.

http://www.jornada.unam.mx/2009/09/06/index.php?section=mundo&article=024a1mun

08/09/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Reflexiones de Fidel – Es la hora del recuento y de la marcha unida


Fidel_con_las_manos_enlaz

27 Agosto 2009

Esta reflexión no va dirigida a los gobiernos sino a los pueblos hermanos de América Latina.

Mañana 28 de agosto se iniciará en Argentina la reunión Cumbre de UNASUR cuya trascendencia no puede ignorarse. En ella se debe analizar la concesión de siete bases militares en territorio de Colombia, a la superpotencia norteamericana. Las conversaciones previas de ambos gobiernos se mantenían en riguroso secreto. El acuerdo debía presentarse al mundo como hecho consumado.

En horas de la madrugada del 1º de marzo del 2008, las Fuerzas Armadas de Colombia, entrenadas y armadas por Estados Unidos, habían atacado con bombas de precisión a un grupo de guerrilleros que penetró en una apartada zona del territorio ecuatoriano. Al amanecer, hombres de las tropas élites colombianas transportados en helicópteros ocuparon el pequeño campamento, remataron a los heridos y se apoderaron del cadáver del jefe guerrillero Raúl Reyes, quien al parecer sostenía en esos días un encuentro con jóvenes visitantes de otras nacionalidades, interesados en conocer las experiencias de la guerrilla que desde la muerte del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, hace más de 50 años, sostiene la lucha armada. Entre las víctimas había estudiantes universitarios de México y Ecuador que no portaban armas. El método fue brutal, al estilo yanqui. El gobierno de Ecuador no había recibido advertencia alguna antes del ataque.

El hecho constituyó una acción humillante para el pequeño y heroico país suramericano, envuelto en un proceso político democrático. Se sospechaba fuertemente que la base aérea norteamericana de Manta había ofrecido información y cooperado con los atacantes. El presidente Rafael Correa adoptó la valiente decisión de solicitar la devolución del territorio ocupado de la base militar de Manta, cumpliendo estrictamente los términos establecidos en el convenio militar con Estados Unidos, y retiró su embajador en Bogotá.

La entrega de territorio para el establecimiento de siete bases militares de Estados Unidos en Colombia, amenaza directamente la soberanía y la integridad de los demás pueblos de Sur y Centroamérica con las que nuestros próceres soñaron crear la gran patria latinoamericana.

El imperialismo yanki es cien veces más poderoso que los imperios coloniales de España y Portugal, ajeno por completo al origen, los hábitos y la cultura de nuestros pueblos.

No se trata de estrechos chovinismos. “Patria es humanidad”, como proclamó Martí, pero jamás bajo el dominio de un imperio que ha impuesto al mundo una tiranía sangrienta. En nuestro propio hemisferio los cientos de miles de compatriotas latinoamericanos asesinados, torturados y desaparecidos en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y otros países de Nuestra América, durante las últimas cinco décadas por golpes de Estado y acciones que Estados Unidos promovió y apoyó, demuestran de forma irrebatible lo que afirmo.

Cuando analizo los argumentos con que Estados Unidos pretende justificar la concesión de bases militares en territorio de Colombia, no puedo menos que calificar de cínicos tales pretextos. Afirma que necesita esas bases para cooperar en la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo, el tráfico de armas, la emigración ilegal, la posesión de armas de destrucción masiva, los desbordes nacionalistas y los desastres naturales.

Ese poderoso país es el mayor comprador y consumidor de drogas del planeta. Un análisis de los billetes que circulan en Washington, capital de Estados Unidos revela que el 95 por ciento pasaron por manos de  personas que consumen drogas; es el mayor mercado y a la vez el mayor suministrador de armas para el crimen organizado en América Latina, con ellas están muriendo decenas de miles de personas cada año al Sur de su frontera; es el mayor Estado terrorista que ha existido nunca. No solo lanzó las bombas contra ciudades civiles en Hiroshima y Nagasaki;  en sus guerras imperiales como las promovidas en Vietnam, Iraq, Afganistán, Pakistán y otros países ubicados a miles de kilómetros de distancia en las que han muerto millones de personas; es el mayor productor y poseedor de armas de destrucción masiva, incluidas las nucleares, las químicas y las biológicas.

Los paramilitares colombianos, muchos de los cuales proceden de los desmovilizados de las Fuerzas Armadas y constituyen, en parte, sus reservas, son los mejores aliados y protectores de los narcotraficantes.

El llamado personal civil que acompañaría a los soldados en las bases de Colombia son, como norma, ex militares norteamericanos perfectamente entrenados, que son después contratados por empresas privadas como Blackwater, que se hizo famosa por los crímenes cometidos en Iraq y otras partes del mundo.

Un país que se respete a sí mismo no necesita mercenarios, ni soldados, ni bases militares norteamericanas para combatir el narcotráfico, ni proteger la población en los casos de desastres naturales, o brindar cooperación humanitaria a otros pueblos.

Cuba es un país sin problemas de drogas ni altos índices de muertes violentas, cuyo número decrece por año.

El único propósito de Estados Unidos con esas bases, es poner América Latina al alcance de sus tropas en cuestión de horas. La alta jerarquía militar de Brasil recibió con verdadero desagrado la noticia sorpresiva del acuerdo sobre la instalación de bases militares de Estados Unidos en Colombia. La base de Palanquero está muy cerca de la frontera con Brasil. Con esas bases, unidas a las de las Islas Malvinas, Paraguay, Perú, Honduras, Aruba, Curazao y otras, no quedaría un solo punto del territorio de Brasil y del resto de América del Sur fuera del alcance del Comando Sur, donde en cuestión de horas, mediante el empleo de sus más modernos aviones de transporte, puede hacer llegar tropas y otros medios sofisticados de combate. Los mejores especialistas en la materia han suministrado los datos necesarios, para demostrar el alcance militar del acuerdo yanki-colombiano. Tal programa, que incluyó el restablecimiento de la IV Flota, fue diseñado por Bush y heredado por el actual gobierno de Estados Unidos, a quien algunos líderes suramericanos demandan el debido esclarecimiento de su política militar en América Latina. Los portaaviones nucleares no se necesitan para combatir las drogas.

El objetivo más inmediato de ese plan es liquidar el proceso revolucionario bolivariano y asegurar el control del petróleo y otros recursos naturales de Venezuela. El imperio, por otro lado, no acepta la competencia de las nuevas economías emergentes en su patio trasero, ni países verdaderamente independientes en América Latina. Cuenta con la oligarquía reaccionaria, la derecha fascista y el control de los principales medios de difusión masiva internos y externos. Nada que parezca verdadera equidad y justicia social tendrá su apoyo.

La emigración de latinoamericanos hacia Estados Unidos es consecuencia del subdesarrollo, y este es consecuencia del saqueo a que hemos sido sometidos por parte de ese país y del intercambio desigual con las naciones industrializadas.

México fue desgajado de América Latina por el Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. La mayoría de los 12 millones de emigrantes ilegales en el primero de esos países son mexicanos y también la mayor parte de los cientos que mueren cada año en el muro de la frontera con aquel país.

Con una población de 107 millones de habitantes, en medio de la actual crisis económica internacional, el índice de pobreza crítica en México se ha elevado al 18 por ciento y la pobreza general alcanza a más de la mitad de sus habitantes.

Nada perturbó tanto la vida de Martí, el Apóstol de nuestra independencia, como la anexión a Estados Unidos. Desde 1889 venía tomando conciencia de que ese era el mayor peligro para América Latina. Soñó siempre con la Patria Grande, desde el río Bravo hasta la Patagonia;  por ella y por Cuba dio su vida.

El 10 de enero de 1891 escribió en La Revista Ilustrada de Nueva York un ensayo titulado “Nuestra América”, en el que expresó inolvidables frases: “… ¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.”

Cuatro años más tarde, después de su desembarco por Playitas en la provincia oriental de Cuba, cuando ya marchaba por los campos insurrectos, sostuvo un encuentro con el periodista del Herald George E. Bryson, el 2 de mayo de 1895. Este le contó que había entrevistado en la Habana al famoso general Arsenio Martínez Campo. El jefe español le dijo que antes de conceder la independencia a Cuba prefería entregarla a Estados Unidos.

De tal forma impactó la noticia a Martí, que el 18 de mayo escribió a su amigo mexicano Manuel Mercado la famosa carta póstuma en la que habla del “…camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de Nuestra América, al  Norte   revuelto y brutal que los desprecia…”

Al día siguiente, desoyendo el consejo del General Máximo Gómez, quien le indicó permanecer en la retaguardia, solicitó a su ayudante un revolver, cargó contra una tropa española bien posesionada y murió en el combate.

“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”, sentenció en su última carta.

firma fidel

Fidel Castro Ruz

agosto 27 de 2009

28/08/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Las ‘bases’ en Colombia son estratégicas para EEUU


La Onda

Adital –

Moniz Bandeira

El cientista político e historiador, al ser entrevistado por La ONDA digital por las recientes declaraciones del Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, negando que su gobierno quiera instalar bases militares en Colombia, el analista brasileño afirma que en realidad “esto es engañoso” porque “las bases quedan nominalmente bajo el control de las Fuerzas Armadas colombianas, pero los militares americanos las manejan de hecho y pueden usarlas como quieran”.

-¿Se puede pensar que el nuevo despliegue de las Bases norteamericanas en Colombia, el golpe en Honduras, entre otros hechos de las últimas semanas, pretende ser una repuesta militar integral, económica y política de Estados Unidos a Sudamérica ante el surgimiento de gobiernos progresistas?

– No creo que ese despliegue de las bases militares de Estados Unidos en Colombia, sea a causa del surgimiento de gobiernos progresistas. Estos no amenazan la seguridad de los Estados Unidos. Venezuela sigue suministrando cerca de 15% del petróleo diario consumido en los Estados Unidos. Eso es lo que importa.
El objetivo del despliegue de las bases en Colombia es estratégico y se conjuga con la restauración de la IV Flota en el Atlántico Sur. Eso permite a los Estados Unidos ampliar su presencia en la región  y asegurar el control de sus recursos naturales, como, por ejemplo,  el agua y el petróleo. América del Sur queda así cercada y, consecuentemente el Brasil, cuya capacidad militar – como ha señalado el profesor argentino Juan Gabriel Tokatlian -, los Estados Unidos tratan de restringir, buscando proyectar su poder en la Amazonía.

– Se argumenta por parte de quienes promueven las Bases militares que Colombia tiene que tener en cuenta la relación de Venezuela con Rusia, Irán y la relación activa del gobierno del presidente Chávez con la FARC.  ¿En su opinión esto justifica la instalación de las 8 Bases de Estados Unidos en Colombia?

– No es cierto. Todo eso es un pretexto para que los Estados Unidos demarquen militarmente a América del Sur como su espacio geopolítico, frustrando el desarrollo de la Unasur y del Consejo de Defensa de la América del Sur e impidiendo que Brasil y los demás países afirmen su propia identidad. Esas iniciativas no interesan a los Estados Unidos, no les convienen, mucho menos cuando hay un proyecto para la integración de las industrias bélicas de Brasil, Argentina y Venezuela. Eso afectará su mercado de armamentos, puesto que los Estados Unidos destinan 50% de sus gastos a la investigación y desarrollo de la industria bélica y su cadena productiva, sustentadas con las encomiendas del Pentágono, que constituyen una forma de subsidios.

– Se dice que los nuevos movimientos del gobierno norteamericano tiene como verdadero objetivo el control del Pacifico, especialmente los hidrocarburos y el creciente comercio entre China y la región sudamericana, en particular con Brasil y Venezuela. ¿Comparte esta apreciación?

– Puede ser. Hay muchos objetivos involucrados. Pero es importante señalar que  la instalación y ampliación de las Bases militares en Colombia, avanzando sobre la Amazonia, sucede al despliegue de la IV Flota en el Atlántico Sur, al margen de las fronteras marítimas de Brasil, donde Petrobras ha descubierto enormes reservas de petróleo en aguas profundas, entre los Estados de Espíritu Santo y Santa Catarina.

– Si se tiene en cuenta el mensaje de Obama en la V Cumbre de las Américas frente a la mayoría de los presidentes Sudamericanos y de Centro América  de “una nueva era”, ¿está el presidente demócrata, condicionado por la herencia de la guerra preventiva de Bush?

– El Presidente Barack Obama no tiene el control de la máquina gubernamental y encuentra fuerte resistencia, incluso dentro del Departamento de Estado. Mantiene muchos de los hombres que trabajaron para el presidente George W. Bush, entre ellos, Robert Gates, secretario de Defensa. El embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa es un cubano-americano, Higo Llorens, vinculado a Roger Noriega y Otto Reich, que fueron secretarios de Estado Asistentes en la administración del presidente George W. Bush. Otto J. Reich fue quién respaldó al frustrado golpe militar-empresarial contra el gobierno del presidente Hugo Chávez, en 2002. Y se sabe que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, tiene como asesor a una figura siniestra, John Negroponte, que sirvió al gobierno del presidente Ronald Reagan como  embajador en Tegucigalpa (1981- 1985) , donde orientó la creación la base de El Acuate, para que la CIA pudiera entrenar a los Contra, de Nicaragua, que asesinaron no sólo a los presuntos simpatizantes o militantes sandinistas, sino también a campesinos en Honduras. Y hay noticias de que, desde el Departamento de Estado, él ha respaldado al embajador Hugo Llorens para que articulara con las fuerzas políticas de la oposición y el Ejército el derrumbe del gobierno del presidente Manuel Zelaya.

– ¿Usted cree que Obama está interesado en este enfoque militar del problema del narcotráfico o tiene otra alternativa?

– El Presidente Barack Obama ha negado la intención de implantar bases militares en Colombia. Pero esto es engañoso. Las bases quedan nominalmente bajo el control de las Fuerzas Armadas colombianas, pero los militares americanos las manejan de hecho y pueden usarlas como quieran.
Así los Estados Unidos pueden negar que las bases sean suyas. Además, y a pesar de que el combate al narcotráfico sea presentado como un objetivo de esas Bases, hay un acuerdo operativo estableciendo explícitamente que su uso “no está prohibido para otros tipos de organizaciones” del Departamento de Defensa de los Estados Unidos.  El enfoque en el problema del narcotráfico es más un pretexto, una justificativa. No parece que sea fundamental en la estrategia de Estados Unidos. Su objetivo es mucho más amplio, tanto que no se restringe a América Latina y al Caribe, bajo la jurisdicción del USSOUTHCOM (Comando Sur), comandado  General Douglas Fraser. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la fuerza militar de Estados Unidos no tiene como misión principal la defensa de sus fronteras nacionales, sino la ofensiva, consolidar su imperio, con una cadena de casi 1.000 bases, inclusive secretas, extendida por los más diversos países, proyectando su poder sobre todos los continentes, en los cuales instaló comandos militares, cinco con responsabilidad geográfica. Los generales son, en realidad, pro-cónsules del Imperio Americano. Y el Presidente Obama no tiene condiciones de cambiar esa estructura de poder. Hay poderosos intereses económicos y políticos involucrados.

– En caso de concretarse la instalación de estas Bases ¿se pondría el peligro la paz continental  y obligaría a los países vecinos de Colombia a aumentar su armamentismo?

– Colombia es solamente el Caballo de Troya de Estados Unidos. No creo que Colombia vaya ahora a atacar a ningún país, ni siquiera a Venezuela. Colombia está aislada y “presa” de Venezuela por un vínculo de interdependencia.  Sus exportaciones de manufacturas y productos agrícolas tienen su principal mercado en Venezuela, de la que depende también del suministro  de gas natural. Sin embargo, aunque la amenaza parezca remota, Brasil tiene que armarse. Y hace muchos años la principal hipótesis de guerra en los estudios del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas brasileñas es la guerra contra una potencia tecnológicamente superior en la Amazonía. Ejercicios militares, para entrenamiento, son realizadas todos los años en esa región.

– ¿La reciente gira muda de Uribe fue positiva para los intereses del gobierno colombiano?

– No, la visita del presidente Álvaro Uribe a algunos países de América del Sur no logró ningún resultado. Todos los presidentes con los cuales habló se manifestaron contra la instalación de bases de Estados Unidos, pero entienden que es una decisión soberana de Colombia.

– ¿Son Venezuela, Ecuador y Bolivia una amenaza real para la realidad geopolítica de Sudamérica y de Estados Unidos?

– ¿Esos países qué amenaza pueden representar para Sudamérica o Estados Unidos? No son ninguna potencia, no tienen industria desarrollada, dependen de importaciones de armamentos y de piezas de reposición y carecen incluso de seguridad alimentar.  Pensar o decir que esos países puedan representar cualquier amenaza es tontería, ignorancia o lo hacen con objetivo político, de propaganda, para asustar y justificar la instalación de bases de tropas de Estados Unidos en Colombia y Perú. El único país que puede constituir una amenaza es Estados Unidos, porque es una potencia y necesita de recursos naturales.

– ¿Militarmente Brasil está en condiciones de hacer frente a este nuevo desafió geopolítico teniendo en cuenta que comparte 16 mil kilómetros de frontera con Colombia Perú y Ecuador?

– Hace muchos años las Fuerzas Armadas brasileñas consideran la hipótesis de guerra en la Amazonía contra una potencia tecnológicamente superior y por eso entrenan a las tropas en la lucha de guerrillas, en la selva. Pero esta amenaza es aún remota e incluso para una potencia tecnológicamente superior es difícil combatir y ocupar una región como la Amazonia.

– ¿Qué papel puede tener el Consejo de Defensa de la Unión de Naciones Sudamericanas?

– El Consejo Sudamericano de Defensa está aun en proceso de constitución y, con la instalación y ampliación de las bases en Colombia el gobierno de Washington, está también tratando de impedir su consolidación, tanto que el Presidente Álvaro Uribe no participará de la próxima reunión. Uribe está transformando a Colombia en un protectorado de los Estados Unidos de América.

– En este contexto ¿qué apreciación le merece la incidencia de la crisis económica mundial en la realidad  brasileña?

– Todos los países están sufriendo la crisis porque la economía mundial es un todo. El sistema capitalista envuelve a todos los países, tanto a las potencia industriales cuanto a los países en desarrollo o atrasados, agrícolas. Pero la situación de Brasil es mejor porque su economía fue mejor administrada, sus bancos están sólidos,  su producción no depende tanto de las exportaciones, solamente cerca de 13%, pues tiene un amplio mercado interno y además su comercio exterior no está volcado hacia los Estados Unidos, donde está el epicentro de la crisis. Brasil, a pesar de la crisis crece al rededor 1% este año, mientras México, cuya economía fue estrechamente acoplada a la de Estados Unidos, con el NAFTA, sufre una caída de 5%.

– Se argumenta últimamente que los mecanismos de integración como el Mercosur están en crisis, y no dan satisfacción a las necedades comerciales de sus integrantes. ¿Puede estar en peligro la existencia del Mercosur?

– La constitución del Mercosur, con el Tratado de Asunción, aun no ha completado 20 años. Y no puede hacer milagros. Problemas hay, como en todo proceso de integración, como ocurrió y aun ocurre en Europa. Y gran parte de los problemas es generada por los socios menores, como Paraguay, que hasta hoy no eliminó la bi-tributación. Pero es necesario recordar que fueron Uruguay y Paraguay que insistieron en adherir al proceso de integración Brasil-Argentina, que era bilateral. Como son países predominantemente importadores, el arancel externo común tuvo que ser bajado y la mayor parte de los agujeros en la unión aduanera quedaron en estudio. Sin embargo, si los mecanismos del Mercosur no dan para la satisfacción a las necesidades comerciales de esos países, peor será para ellos si salen del Mercosur.
La mayor parte de las exportaciones de Uruguay hoy se destinan a Brasil. En segundo lugar, está el Mercosur como un todo. Aisladamente, con una población de 3,3 millones de habitantes, Uruguay no tiene condiciones de competir en el mundo, no tiene mercado para atraer inversiones, una economía de escala, que permita organizar la producción de modo a alcanzar la máxima utilización de los factores productivos y bajar los costos de los bienes y servicios. Uruguay y también Paraguay sólo son viables integrados con Brasil y Argentina, constituyendo un mercado con más de 250 millones de habitantes. Sin estar unidos al Brasil y a la Argentina, Uruguay  y Paraguay, los países pequeños de América del Sur, no tienen condiciones de obtener mejor inserción en el mercado mundial, en el siglo XXI, donde van a predominar los grandes espacios económicos como China, Estados Unidos, Unión Europea, Rusia, India y Brasil.  Ellos sólo serán viables si (permanecen) unidos a Brasil y Argentina, integrando un gran espacio económico y geopolítico, del cual el Mercosur , a pesar de todas las dificultades, de todas las contradicciones, es el punto de partida para la integración de toda o por lo menos de una parte de la América del Sur.

– El candidato del Partido Colorado Pedro Bordaberry en diálogo con LA NACIÓN de Buenos Aires dijo que a expensas de una “izquierda carnívora” que hay en Sudamérica, Brasil sacaba sus beneficios y ventajas con Washington”. El doctor Luis Alberto Lacalle ha dicho cosas similares.   ¿Qué opinión le merecen las opiniones de  Bordaberry y Lacalle?

– Pedro Bordaberry, hijo del dictador que fue una marioneta, un testaferro de los militares, es un ignorante. Son apreciaciones  llamativamente ingenuas, tanto la de Bordaberry como de Luís Alberto Lacalle, el candidato del Partido Blanco, pretender comparar el Uruguay con Brasil y pretender que pueda tener un rol internacional, buscar una inserción internacional propia, fuera de su realidad geopolítica. Uruguay es un lindo país, su pueblo es admirable y la fuerza de trabajo es de buen nivel, bien educada. Tiene que desarrollarse. Pero lo que dicen Bordaberry y Lacalle es ridículo. Demuestran ignorancia. Es necesario ser realista, sin ilusiones. Uruguay es un pequeño Estado, muy chico, con 3,5 millones de habitantes, en la Cuenca del Plata. No tiene expresión económica y/o política. Aisladamente, poco o nada puede ofrecer a los Estados Unidos. ¿Carne, arroz, cereales, soja?. Los Estados Unidos tienen su propia producción o pueden importar de cualquier otro país, como Brasil y Argentina. ¿Mercado?.  Su mercado es diminuto, insignificante para las grandes inversiones de capital.  Pero, Brasil, aisladamente, sin los otros socios del Mercosur,  ya es un mercado común, que integra 26 Estados, dentro de un territorio de 8,5 millones de kilómetros cuadrados, con recursos minerales y energéticos, y una población de cerca de 200 millones de habitantes, con seguridad alimentar. Además es una potencia industrial, la mayor del hemisferio sur, y un grande exportador de commodities. ¿Qué beneficios ventajas Brasil ha sacado de sus buenas relaciones con Washington? Los beneficios y ventajas que ha sacado de sus relaciones con Washington son los mismos que Washington ha sacado de sus buenas relaciones con Brasil.
En realidad, Brasil es el país que más interesa económica y políticamente a los Estados Unidos en la América del Sur. Ambos países son las dos mayores masas geográficas, demográficas y, a pesar de la asimetría, económicas del Hemisferio. Tienen necesariamente que mantener buenos relaciones, que son de interés recíproco, en medio de muchas discrepancias, tanto económicas cuanto políticas, que sólo pueden ignorar hombres desinformados, como Bordaberry y Lacalle, que nada saben de lo que pasa en la escena exterior.  Hacen demagogia,  que desmerece el nivel cultural del pueblo uruguayo.

Más sobre el autor: “EE.UU. tiene también un interés económico

14/08/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

El Presidente de Bolivia, Evo Morales, en Buenos Aires, en carrera para la reelección


evo-en-argentina

“Si buscan matarnos es porque se sienten derrotados”

En el hotel donde se alojó durante su estadía en Buenos Aires, Evo señaló a Página/12 que buscará la reelección “para terminar lo que empezamos” y que la oposición más seria “son los jerarcas de la Iglesia y algunos medios”.

Por Santiago O’Donnell

Evo Morales está de buen humor. Viene de conseguir que el Congreso boliviano le habilite la posibilidad de llamar a elecciones presidenciales en octubre, en las que buscará su reelección ante una oposición fragmentada y sin líder. Para sacar la ley electoral del Senado tuvo que negociar duro, hacer huelga de hambre y ceder en cuanto a la participación extranjera en las elecciones y la representación indígena en el futuro Parlamento. Pero sacó la ley.

Después de un año difícil, en el que debió sortear un intento de golpe, esta vez no viene a pedir apoyo internacional, ni comprensión porque el gas no alcanza, sino que viene a agradecer, y de algún modo retribuir, el apoyo del gobierno argentino en los momentos difíciles. Antes de sentarse a hablar con Página/12 en una suite del hotel que algunos soñaron con ver transformado en hospital de niños, Morales dice en otra entrevista, con el canal de televisión estatal, que Néstor Kirchner fue como un padre para él, y el apoyo argentino un bálsamo para su país.

Alegre, distendido, hasta afectuoso en la manera de tocar el hombro para enfatizar una coincidencia o de sonreír con picardía en busca de complicidad, Morales contesta con ganas y sin cassette todas las preguntas que su apretada agenda le permite.

-¿Por qué quiere ser reelegido? ¿Qué cosas le quedan por hacer?

-No es un deseo de Evo Morales. Es un sentimiento del pueblo boliviano y especialmente del movimiento popular. Segundo, yo acepto para concluir todo lo que empezamos: la industrialización por ejemplo, la consolidación de las transformaciones estructurales, asumir el rol del Estado en términos de crecimiento. Tercero, si Evo se va, puede haber fracturas hacia el interior del movimiento. Esos tres temas son los que hicieron que acepte la candidatura.

-Después de dos años de despegue se nota cierto amesetamiento en la economía boliviana. ¿Cómo los afecta la crisis mundial y cómo van a hacer para retomar el crecimiento?

-Los tres primeros años anduvimos muy bien. La crisis nos puede afectar primero en el precio del gas. Y segundo en la entrada de remesas. La gran ventaja que tiene Bolivia en este momento es que tiene mucha producción. Excepto trigo, en esos somos dependientes de la Argentina. Pero ya hemos implementado ciertas políticas, créditos al cero por ciento de interés para el tema de alimentación. Si hubiera algún problema se arregla produciendo más.

-¿Entonces la crisis no va a afectar la economía boliviana?

-Se va a sentir, le repito, con el tema del gas. Algunos ingresos bajarán para los departamentos, para las alcaldías y para el tesoro nacional. Pero también, en tres años, hubo un incremento en inversión y están acostumbrados a eso, a esa recta, la gente lo reconoce. Ha crecido como el 500 por ciento la inversión.

-¿Por qué le cuesta al MAS (oficialismo) conseguir otra figura presidenciable? Da la impresión de que cada vez que aparece uno, se cae.

-No hacen falta líderes. Sobran líderes. La disputa es porque todo el mundo se cree presidenciable. Ese es el problema.

-¿Cómo va a hacer para que respeten la nueva Constitución los que preferían la vieja?

-Tome el caso de las tierras. Los terratenientes ahora pueden quedarse con un máximo de cinco mil hectáreas. Más del 80 por ciento decide con su voto voluntariamente que el máximo será de cinco mil hectáreas. Imagínese. Ahora hay que implementar eso, es toda una tarea.

-¿Someterse al orden legal sirve para convencer a los demás de que hagan lo mismo?

-Eso es lo que nosotros hicimos. Gobernar subordinados al pueblo. Es el pueblo el que decide y nosotros somos sus sirvientes.

-Con respecto a lo que pasó hace dos semanas, ¿usted cree que la ley electoral se destrabó por su huelga de hambre o por las concesiones que tuvo que hacer?

-En el 2006 en Diputados, donde tenemos mayoría, ya estaba aprobado el voto extranjero. Pero en el Senado, donde tenemos minoría, no estaba aprobado. Por fin, con el nuevo proyecto de ley transitoria electoral nos limitamos a un porcentaje de voto extranjero. Se tiene que hacer la huelga de hambre para que se apruebe el voto extranjero, aunque sea limitado. Del total de los votos de Bolivia sólo puede haber un seis por ciento de voto extranjero. De eso trató la negociación, lamentablemente.

-¿Qué tal el 6 a 1?

-…

-El 6 a 1…

-¿Qué es eso?

-El partido de fútbol.

-¿Querés que te diga la verdad? Entre nosotros, yo hinchaba por Bolivia, pero también quería que gane la Argentina. Yo estaba en Viena ese día. Yo sabía que si ganaba la Argentina nos daban la altura (la autorización definitiva de la FIFA para jugar en la altura). Si gana Bolivia no nos dan la altura. Le soy sincero. Cuando volví yo lo dije en la reunión de gabinete.

-Pero usted lleva la verde en el corazón. No me diga que hizo fuerza por la Argentina.

-Yo soy muy realista. Más importante es ganar la altura que ganar ese partido.

-¿Qué le parece Obama?

-Mira, quiere mucho cambiar, pero está rodeado, ¿no? Lo entiendo. Ayer lo hablamos con Cristina. No es fácil cambiar porque los grupos de poder siempre resistirán.

-¿Y cómo le va con su oposición? ¿Va ganando la pulseada?

-¿Nosotros? Sí, nosotros. Si buscan matarnos es porque se sienten derrotados. En el 2006 dijeron que habían convocado un millón. Yo calculaba 300, 400 mil. 2007, 2008, cincuenta mil. Antesito, cuando la aprobación de la ley electoral, mucha gente dijo que eran cinco mil. Yo calculo quince mil. De trescientos mil bajaron a quince mil. La mitad de esa gente son empleados de las prefecturas o las alcaldías y fueron obligados a salir a la marcha. Pero si no tienen candidato, no tienen programa, no tienen nada. La mejor oposición son los jerarcas de la Iglesia Católica y algunos medios de comunicación. Esa es nuestra oposición.

-¿Ya se arregló el tema del impuesto a los hidrocarburos (que Morales les quitó a las prefecturas para financiar un programa de jubilación)?

-No, ya no hablan de eso, ya hay acuerdo.

-¿Ya no le reclaman plata desde la Media Luna?

-Pero la plata no se queda con el Evo, se queda con los viejos. Personas de la tercera edad. La Renta Dignidad (que financia el impuesto) es para todos los viejos.

-¿En qué momento creyó que su gobierno corría peligro?

-Con el (intento de) golpe de Estado (el año pasado). Tomaron aeropuertos, edificios públicos… yo estaba seguro de que iban a fracasar. Pero era usar la fuerza o no usar la fuerza. Ellos estaban buscando masacre y muerte. Si yo mandaba a las fuerzas armadas a Santa Cruz, habría habido reacción de grupos, un muerto, nueva reacción y masacre. Es lo que buscaban ellos. Incluso tengo una polera que dice “Evo asesino, renuncie”. Ellos habían hecho imprimir cantidad de poleras, para que salgan a marchar cuando haya un muerto. Tuvieron que quemar las poleras.

-¿Qué significa para usted la Pacha Mama?

-Para mí la naturaleza, la Madre Tierra, que le decimos Pacha Mama, es más importante que el ser humano. El ser humano, sin Pacha Mama, no es ser humano. La Pacha Mama, la Madre Tierra, la naturaleza, el planeta, sin ser humano sigue siendo planeta.

-¿Cree en Dios?

-Yo, para mí, Dios es la misma naturaleza. Si hay que ir a rezar, en la iglesia, no creo en esas cosas.

sodonnell@pagina12.com.ar

29/04/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , | 2 comentarios

La IV Flota operará en Perú


3 de Febrero de 2009

iv_flota

ALAN GARCIA PERMITIRA EL INGRESO DE MILITARES DE ESTADOS UNIDOS

Durante este año, los buques norteamericanos podrán ingresar a los puertos peruanos para reabastecerse durante su misión de patrullaje en la región. Fue una de las exigencias de Washington para aprobar el Tratado de Libre Comercio.

Por Carlos Noriega

Desde Lima

Mientras diversos gobiernos de la región cuestionan la decisión de Washington de resucitar, después de 58 años, la Cuarta Flota de la Marina de Estados Unidos para patrullar los mares de América latina, el gobierno peruano ha dictado una ley para facilitar sus operaciones, permitiendo que los buques de guerra norteamericanos utilicen los puertos peruanos. Esta ley fue aprobada por el Congreso, casi sin debate y con el apoyo del oficialismo, el fujimorismo y la derechista Unidad Nacional, durante una sesión nocturna en la que también se aprobaron otras dos normas exigidas por Washington para poner en marcha el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países, que entró en vigencia el 1º de febrero.

Según esta norma, durante todo el año 2009 la Cuarta Flota norteamericana podrá utilizar los puertos peruanos de El Callao, en Lima, y Salaverry, 550 kilómetros al norte de la capital peruana. Son catorce buques de guerra, trece fragatas misileras y un crucero de la marina norteamericana, los que podrán ingresar a los puertos peruanos para reabastecerse durante su misión de patrullaje en la región. El primer buque norteamericano en llegar a puertos peruanos será la fragata misilera “Rodney M. Davis”, que arribará el 11 de febrero y permanecerá durante diez días en el Perú antes de continuar su tarea de patrullaje por las aguas de América del Sur.

Simultáneamente a esta decisión de facilitar las operaciones en la región de la Cuarta Flota, el gobierno de García también ha dispuesto el ingreso a territorio peruano de militares norteamericanos armados para misiones de “entrenamiento táctico en el campo” y de “apoyo informativo”. Los soldados estadounidenses operarán, principalmente, en las zonas más conflictivas del país, donde hay fuerte presencia del narcotráfico y de las últimas columnas armadas que quedan del grupo maoísta Sendero Luminoso. En 2008, el presidente García autorizó la entrada al Perú de más de mil soldados norteamericanos. Estados Unidos tiene una importante presencia en seis bases peruanas, ubicadas en las zonas donde hay narcotráfico y guerrilla, y cerca de la frontera con Colombia. Junto a estas normas que permiten la presencia militar de Estados Unidos en el país y facilitan sus operaciones navales en la región, el gobierno de García también ha ordenado la realización de operaciones militares junto con Colombia en julio de este año.

“Para las operaciones de la Cuarta Flota era clave para Estados Unidos tener una base en el Pacífico sur, y ya lo han logrado gracias a la decisión del gobierno peruano. El Perú se convierte en un apostadero de la Cuarta Flota norteamericana para sus operaciones en América del Sur. Estados Unidos tiene el apoyo irrestricto del Perú para realizar operaciones militares en la región. Esto es preocupante”, señaló a Página/12 el experto en temas militares Ricardo Soberón. Acerca de las operaciones militares junto con Colombia, Soberón opina que “eso involucra peligrosamente al Perú con el Plan Colombia”.

Cuando el presidente ecuatoriano Rafael Correa anunció que no renovaría el convenio para el funcionamiento de la base militar norteamericana en Manta, el cual vence este año, la administración Bush inició tratos con el gobierno de García para mudar esa base al Perú. Esas gestiones avanzaron paralelamente a las negociaciones por el TLC. El gobierno del Perú ya había aceptado que se instale en el país una base militar norteamericana pero, ante las protestas que surgieron cuando esto trascendió, dio marcha atrás. Ahora les han dado a los norteamericanos los puertos peruanos para que su flota opere desde ellos. Los buques de guerra norteamericanos que patrullarán permanentemente en la región se convertirán en bases móviles, desde las cuales podrán monitorear con sus equipos de comunicaciones toda la región, que es lo que se hacía desde Manta, y también podrán intervenir militarmente cuando lo consideren necesario. Esos buques tienen un gran poder combativo. “Estados Unidos ya no necesita una base militar en el Perú, porque la presencia permanente de la Cuarta Flota en la región es el reemplazo a la base de Manta”, afirmó Soberón.

Aunque Washington asegura que la Cuarta Flota tiene como misión central la lucha contra el narcotráfico, su presencia en la región es vista como una amenaza y un factor de presión contra los países críticos de Washington. “Un objetivo central de esa presión norteamericana es Venezuela. Desplegando a la Cuarta Flota, Estados Unidos busca recuperar presencia política y militar en la región, defender sus intereses estratégicos y mostrar que las aguas de América del Sur forman parte de esos intereses. La intención de Estados Unidos es tener una fuerza operativa en América latina que responda ante cualquier eventualidad. Eso no va cambiar con el gobierno de Obama”, dijo el experto Soberón.

Página 12

10/02/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario