America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Retroceso y medio – Luis Bruschtein


Retroceso y medio

 Por Luis Bruschtein

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Se puede gobernar legalmente pero sin legitimidad. La diferencia es importante. Gobernar con decretos puede ser legal pero deslegitima las medidas que se toman y desacredita al Parlamento que aparece como un organismo decorativo menor. Si en esa línea, el Poder Judicial asume un rol de complicidad con el desprecio al Congreso, la calidad democrática se resiente aún más. Por supuesto que no se puede comparar con una dictadura. La diferencia es más que importante porque en este caso se trata de un presidente elegido y no de un general impuesto, pero para funcionar como presidente hay que respetar las leyes. Mauricio Macri, que ganó el gobierno por apenas dos puntos de diferencia, ya lleva un récord de decretos que incluyen desde la designación de magistrados a la Corte Suprema hasta la modificación de las condiciones que deben reunir aspirantes a determinadas funciones. Y además arremetió contra todos los funcionarios cuyos cargos fueron concebidos a contraturno de los Ejecutivos para evitar abusos, como en la Afsca y Aftic, en RTA o en el Banco Central y en la Procuraduría.

Si para estar en la Oficina Anticorrupción hay que ser abogado, es poco elegante modificar ese reglamento a imagen y semejanza del personaje candidateado. Es al revés, el personaje tiene que reunir las condiciones que requiere el cargo. Tiene sentido que el reglamento se pueda cambiar por decreto en función de un argumento razonable para el mejor desempeño de ese cargo, pero resulta monárquico que se lo haga solamente para poder designar a un candidato en especial y en el momento previo a designarlo, ya sea Laura Alonso o a cualquier otro en ese cargo.

El Presidente no es el patroncito. No es sólo la forma, que ya de por sí es calidad democrática. En todos estos casos van juntos el fondo y la forma. Hay otros dos decretos por los cuales organismos que fueron creados para que funcionen de la manera más independiente de los cambios políticos, perdieron de hecho esa condición. La ley que creó la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (Aftic) y Radio y Televisión Argentina S.E. estipulaba numerosas medidas para garantizar pluralidad e independencia, una de las cuales establece que sus autoridades se renuevan a contraturno del Ejecutivo. Los directorios están integrados por representantes de las provincias, de la oposición y de la actividad profesional y el titular es propuesto por el Ejecutivo cuando le toca la renovación. Los dos primeros organismos fueron englobados por un Ministerio de Comunicaciones cuyo titular, Oscar Aguad, ya dijo que tienen que subordinarse a los lineamientos de ese Ministerio, intervino por decreto a los organismos y puso al frente de ellos a un militante del PRO y a su yerno. RTA quedó dentro del Sistema de Medios Públicos que a su vez depende de la Jefatura de Gabinete, después de forzar la renuncia de su titular Tristán Bauer con acusaciones denigrantes.

Estos organismos fueron creados por la ley de medios, una de las más debatidas en la historia, con audiencias públicas en la Corte Suprema, y en el Congreso, asambleas en Universidades, sindicatos, asociaciones profesionales y barriales. Nunca antes una ley se discutió en forma tan amplia y masiva. Y lo mismo ocurrió cuando fue aprobada por el Congreso, por la Corte y por los organismos internacionales de la OEA y la ONU. Los ahora integrantes de la Alianza Cambiemos (radicales, macristas y Carrió) se retiraron del recinto en el momento de la votación porque la perdían por mucha diferencia. Los diputados del Frente Para la Victoria habían conseguido el respaldo de las demás fuerzas, desde el socialismo hasta partidos provinciales, después de una larga negociación que implicó concesiones y la introducción de cambios sugeridos por los otros bloques.

En todo el proceso de adecuación, el único multimedia que planteó problemas fue el Grupo Clarín que, para evitar su desmonopolización, trabó la ley con la complicidad de parte del Poder Judicial, pese a que había sido declarada constitucional por la Corte por el voto de seis de sus miembros. El único en contra fue Carlos Fayt, visiblemente parcializado en contra del gobierno.

El argumento para los decretos del gobierno macrista que subordinan a estos organismos de regulación de los medios audiovisuales privados y públicos es que la ley de medios fue utilizada como una herramienta de persecución. Si el único planteo pendiente es del Grupo Clarín, se deduce que la única víctima fue esta corporación a la que ellos entonces están defendiendo. El Grupo Clarín es una de las empresas más grandes de este país, con gran influencia en partidos políticos, asociaciones empresarias locales e internacionales, y en el Poder Judicial.

Los decretos y medidas contra la ley de medios, la forma violenta y descalificadora con que lo han hecho, el despliegue policial y las acciones propias de patoteros para sacar a Martín Sabbatella de la Afsca muestran resentimiento y revanchismo. Pensar que la ley de medios fue sólo una herramienta para perjudicar a una corporación mediática porque era crítica del gobierno kirchnerista es pensar que la posición dominante de Clarín en la generación de contenidos, en la circulación de la información y en la manipulación de la opinión pública no es nociva para una sociedad democrática. Nadie, oficialista, opositor o megaempresario oportunista, puede tener el derecho a manejar semejante poder de manipulación. Lo que están planteando el macrismo y el radicalismo es que la sociedad debe resignarse a ver la realidad sólo como quiera el grupo mediático dominante. No dan opciones democráticas para la información, aunque escudan esta ofensiva autoritaria con un barniz de democratismo vacío.

Hace menos de veinte días que asumió Mauricio Macri y en ese lapso el portal de Página/12 sufrió un ataque informático masivo que lo bloqueó por varios días; ya se anunció que serán levantados programas como 6,7,8 al que nadie podrá negarle audiencia. Es el más emblemático y el más irritativo para el actual oficialismo. Pero también se anunció el levantamiento de los programas de Dady Brieva en radio y televisión. Y de la misma manera se anunció que no habrá más Duro de domar ni Televisión registrada, TVR, y nadie podrá decir que es porque no tienen público. Igual que la salida de Roberto Navarro de C5N, que había sobrepasado a TN en el rating. En ninguno de ellos se aplica el argumento de que no tenían audiencia. El único argumento es el político. Los canales o las radios no quieren tener estos programas porque es evidente que temen la censura ideológica de la pauta oficial y la privada, que ahora se orientan con los mismos parámetros. Es claro que la pluralidad que a duras penas existía en el sistema de medios públicos y privados se está reduciendo a la mínima expresión porque la limitación de la pauta la sufrirán todos los medios críticos al gobierno macrista. Es un gobierno que se llena la boca con la libertad de expresión pero cuyo accionar está reduciendo el mundo de los contenidos simbólicos y de la comunicación a una sola mirada ultradominante.

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26/12/2015 Posted by | General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La reforma constitucional y el contexto sudamericano


La reforma constitucional y el contexto sudamericano – Infonews | Un mundo, muchas voces.

19/07/2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La estafa que empobreció a los argentinos, salvando a unos pocos!


La estafa que pagó toda la Argentina | Tiempo Argentino.

17/09/2011 Posted by | Economía, General, Historia, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Teoría y práctica en la política económica peronista


Por

Eric Calcagno, senador de la Nación

politica@miradasalsur.com

El senador Eric Calcagno sostiene que no debe temerse la discusión por el poder. (TELAM)

Quizás haya que reconocer, junto con los múltiples críticos de los movimientos populares, que las políticas económicas de los gobiernos peronistas se han caracterizado mucho más por el avance en el campo de lo concreto, la modificación –para bien o para mal– de las estructuras materiales de la sociedad argentina, que por una teorización sistemática y acabada de objetivos e instrumentos en cada momento histórico. Tal vez porque en el peronismo ha primado siempre la cultura del resultado: no decimos “¿qué hacer?”, sino que lo hacemos. Habrá que rastrear tal vez en los orígenes fundacionales: un general busca ganar batallas, no comentarlas. Nuestro General las ganaba, y casi todas: la política, la económica, la social, la cultural… aunque no siempre en el mismo momento. Ojalá sea designio de la propia historia, que nos configura al mismo tiempo que la transformamos, que ésta sea la oportunidad para que los herederos del General podamos establecer nuestra política en las medidas económicas que hagan una sociedad más justa, que no admitirá retrocesos si los valores que defendemos están incorporados al acervo cultural común.
Es mejor construir sobre las bases materiales de la producción, la distribución, el consumo, entendidas como facetas de una misma unidad, para nada lineales ni separadas, que lanzar sobre el papel los principales ejes de la economía, lo cual en el proyecto nacional aparece como un ejercicio necesario pero limitado. Debe –quizás– entenderse lo que sigue como un punto de partida, como un estado de situación en un momento dado de la historia argentina; jamás como un comentario, ojalá como una guía, con la esperanza que la reflexión sirva para análisis de los intelectuales e inspiración de los cuadros, tanto como para arsenal de los militantes.

Estrategia económica realista. No debe amedrentar, ni al escribiente ni al lector, hablar de poder. De eso se trata. Cómo se obtiene, cómo se utiliza, qué se hace, son algunos de los elementos que permiten distinguir entre dictaduras y democracias, entre oligarquías y proyectos populares. El sistema de acumulación de poder llama a la estrategia, y de ella nos vamos a ocupar en primer término.
En efecto, la estrategia consiste en la conducción y la realización de un modelo por los mejores medios; recibe su inspiración y sus fines de la política, y se apoya sobre la habilidad táctica. Debe combinar todos los elementos del poder para lograr sus fines y tener una clara noción de la realidad y de la relación de fuerzas que se enfrenta. De lo contrario, podemos naufragar en un idealismo que no es más que considerar las personas y las cosas, así como las relaciones que las regulan, cómo queremos que sean más que cómo son. Es lo que Freud llamaba una ilusión: un error con deseo.
Desde el punto de vista nacional y popular, la elaboración de una estrategia económica debe estar tan alejada de la quimera como del conformismo: hay demasiadas cosas en juego. La enunciación de quimeras pertenece al género de la política o economía-ficción, loable en cuanto aspiración y a veces admirable como literatura, pero ineficaz como concreción; en sentido inverso, proyectar la continuidad lisa y llana de un presente que aún tiene rasgos de injusticia, es prueba de mediocridad, servilismo o complicidad. Ni la quimera ni la continuidad constituyen una estrategia económica aceptable. Con esa perspectiva, la estrategia es la carta de navegación que permite arribar al puerto deseado; pero no sólo es necesario un rumbo, sino también los medios que permitan llegar.
El Proyecto Nacional en ejecución parte de la base de que es posible aplicar una estrategia de defensa del interés nacional y del bienestar popular; no es demagogia ni mitología, sino realismo político. Pretender que se adopten políticas que defiendan los intereses de la Nación y de su población, no representa un desvarío voluntarista. Sólo que para que se realice deben cumplirse varios requisitos.
Una estrategia económica nacional debe comenzar por una estrategia del poder. Para que deje de ser una abstracción académica y se convierta en un instrumento de acción, es indispensable que el gobierno elabore y aplique un Proyecto Nacional y ejerza potestad o influencia sobre ciertas áreas clave de la economía. Las relaciones entre política y economía, en nuestros días, rememoran la polémica clásica del siglo XVII donde brillaron Pascal y Spinoza, acerca de la fuerza y de la justicia. Una justicia sin fuerza es impotente; una fuerza sin justicia es tiránica, decían ellos; un proyecto nacional sin una política económica efectiva no es viable; una economía sin proyecto nacional es la crisis permanente.
El primer ámbito es el de la economía real. En cuanto a su funcionamiento, es indispensable el ejercicio de la potestad estatal sobre los servicios públicos, que implica, según los casos y la evaluación que se haga, mayor supervisión, control, regulación o propiedad. También debe compatibilizarse la acción empresaria extranjera con el interés nacional argentino, mediante políticas crediticias, monetarias, arancelarias, fiscales y de regulación. Al mismo tiempo, el Gobierno Nacional deberá afirmar su autoridad sobre el sector financiero y, en particular, sobre el Banco Central. Ya se realizó una reforma fundamental que fue la estatización del sistema jubilatorio. Estas reformas son las que habilitan la recuperación de un Estado capaz de ser el instrumento de transformación económica.
Es importante aclarar este punto, ya que aquellos que predican “estados mínimos” son los que más introdujeron al Estado en la vida social argentina, ya sea con la violencia sin límites del gobierno militar, ya sea con la aplicación terminal de la convertibilidad. Nosotros consideramos que al carecer los movimientos políticos nacionales y populares de rentas financieras o agrarias propias, ni aceptar ser los socios locales y menores de imperios empresarios, es el Estado el único instrumento de transformación económica que tenemos, así como son las elecciones el único modo de acceso al gobierno político del Estado que deseamos.

Estado y gobierno. En el Proyecto Nacional, encaramos el doble desafío, entonces, de transformar el instrumento de cambio al mismo tiempo que transformamos la sociedad. Debe perfeccionarse su funcionamiento, que adolece de graves deficiencias, sobre todo después de la ola neoliberal (1976-2001). Vemos que no se trata entonces de una situación ideal del Estado, que a todos sirve por igual, sino que en su misma conformación histórica, en sus atribuciones y en sus funciones –y en la modalidad como las ejerce– nos va la política. El Estado siempre interviene, jamás es neutro –jamás lo fue–. Reconocer este hecho no significa partidizarlo, pero tampoco ignorarlo. Con la oleada neoliberal habían desaparecido las empresas públicas y ministerios, como obras públicas o planificación. Sin prospectiva, un Estado (más aún: una empresa) es ciego. En esa acción política de primera magnitud la estrategia es la recuperación de la soberanía, que, a su vez, es posible por el desligamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) realizado en diciembre de 2005, así como por la política de desendeudamiento. El FMI ya no dicta más nuestra política económica.
El Estado tiene como función la salvaguarda de los bienes permanentes de una Nación, que, entre otros, son la defensa de la soberanía nacional, el mantenimiento de la democracia, la vigencia del orden dentro del derecho, el desarrollo económico y la justicia social. A su vez, el Gobierno debe asegurar el cumplimiento de esos objetivos, para lo cual administra y hace política. Más aún: hay que crear política donde antes no la había. Plantear la política es plantear los problemas: ninguna injusticia es más duradera que la que permanece en silencio (de allí la importancia de los medios de comunicación…). Reconocer y resolver un problema no es ser conflictivo, sino ejercer los derechos políticos ciudadanos, desde la militancia, y conducir el Estado en esa dirección cuando se ejerce el liderazgo. Aparicio Saravia decía: “la Patria es la dignidad arriba y el regocijo abajo”.

29/07/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Marcó del Pont habló del “negocio del endeudamiento”


“El negocio del endeudamiento es muy rentable para algunos sectores”, dijo más precisamente la presidenta del Banco Central.

Advirtió que “hay intereses económicos” de los que están planteando el endeudamiento externo como alternativa al pago de la deuda, lo que supone “jugosas comisiones”. Advirtió que “sería grave” que se vedara pagar la deuda con reservas que, además se van a recuperar.
La presidenta del Banco Central de la República Argentina (BCRA) Marcó del Pont expresó que “el negocio del endeudamiento es muy rentable para algunos sectores” del poder económico, al referirse a los que plantean como alternativa el endeudamiento externo en lugar del uso de reservas.

“Siempre hay intereses económicos, claramente en aquellas propuestas que fueron tan agresivas cuando se definió la creación del Fondo del Bicentenario; lo que se estaba planteando como alternativa es el endeudamiento en el sector externo.

Sabemos que ese endeudamiento, que supone una enorme valorización financiera para algunos sectores, son jugosas comisiones. El negocio del endeudamiento es un negocio muy rentable para algunos sectores del poder económico”, explicó.

En declaraciones a Canal 7 Marcó del Ponto sostuvo que “no hay muchas propuestas en la Argentina para hacer frente a los servicios de la deuda que generaron otros gobiernos, no generó este gobierno. Están los que dicen vayan a endeudarse en el resto del mundo, hagan buenas señales y tomen deuda al 12 o al 15% y eso, como lo planteaba la presidenta de la Nación, hay que justificarlo ante la sociedad porque sería un mal manejo de la administración pública, de la cosa pública”.

Por otro lado, agregó “están los que plantean el ajuste”, lo que llevaría a achicar obras y afectar salarios y jubilaciones. “Se votó un Presupuesto, después se votó una medida maravillosa como es la Asignación Universal por Hijo, que generó un nuevo compromiso en materia de recursos. ¿Que están planteando: achicar obras, no hacer caminos, escuelas, programas de salud, vivienda? ¿Qué es lo que se puede achicar de forma tal de compensar estos 6.500 que hoy están en reservas y que se pueden ser utilizados, legítimamente están siendo utilizados por el gobierno nacional”.

Marcó del Pont advirtió que “sería muy grave que se le vedara a la Argentina, a todos los argentinos por preconceptos, prejuicios, posiciones ideológicas en contrario esa posibilidad de desplegar políticas que favorezcan al conjunto de la sociedad y de hacer uso de todos estos instrumentos”.

“Y las reservas –agregó- es importante explicar que las reservas no cayeron como ‘maná’ del cielo, son fruto de este modelo y decisiones como ésta, de tomar una parte para pagar en los servicios de la deuda, en lo que nos habilita es seguir retroalimentando este modelo virtuoso que genera, entre otras cosas, que haya crecimiento de las exportaciones, que esas exportaciones generen dólares, que el Banco Central pueda comprar esos dólares y por lo tanto acumular nuevas reservas”.

Sostuvo que ahora, con el pago de la deuda 2010 “va a pasar lo mismo que cuando fue el pago al Fondo, en un año ya hemos recuperado diez mil millones de dólares. Esto va a pasar de vuelta. En unos meses el Banco Central va a estar recuperando esos dólares. Esta discusión casi sería abstracta en términos de lo que están diciendo, que esto puede generar cimbronazos en el mercado de cambios, inflación, una cantidad de cosas que se dicen sin ningún tipo de argumentación y fundamentación”.

La titular del BCRA afirmó que “también hay que discutir lo que le ha significado a la Argentina esta política de desendeudamiento en términos de tener autonomía a la hora de tomar decisiones; es como cuando se discutió con el Fondo y en realidad lo que nos importaba no era que íbamos a dejar de pagar intereses o servicios sino básicamente que recuperábamos autonomía para hacer políticas públicas propias”.

“Un país que no está endeudado, que tiene una relación Deuda-Producto que era del 150 por ciento en el año 2002, hoy no llega es el 49 por ciento; esto nos da autonomía, capacidad de maniobra, la posibilidad de haber transitado la crisis sin haber destruido capacidad productiva, sin haber destruido fuentes de trabajo y estando en condiciones hoy en el 2010 para volver a crecer y va a volver a crecer mucho y va a crear mucho empleo. Evidentemente siempre hay discusiones políticas y siempre hay intereses económicos”, concluyó.

06 de marzo de 2010

DERF, Agencia Federal de Noticias

08/03/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized, Videos | , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – El gobierno mete la pata hasta acá por Orlando Barone


martes 26 de enero de 2010


Este gobierno raro respecto a tantos gobiernos anteriores insiste en enfrentarse con los lobbies económicos, con los medios de comunicación hegemónicos y con los agroganaderos prósperos. Todos juntos. ¿Por qué en lugar de enfrentarlos no los asocia y los premia todavía con mejores negocios que los que hoy los benefician? Si es lo único que quieren. Tampoco se entiende que se insista en enjuiciar a los ex militares represores y en avanzar en la lucha por los Derechos Humanos, a sabiendas que hay sectores de poder que preferirían amnistiarlos y pasarlos por la amnesia. Tanta terquedad en querer descubrir la presunta apropiación de los hijos de la fundadora del diario Clarín, para recibir la obvia represalia de una andanada mediática opositora. ¡Ah, si canjearan el ADN dudoso por tapas del diario a favor! Es raro este gobierno. ¿Por qué en vez de repartir asignaciones universales y jubilaciones y planes a los más necesitados, no se dirige hacia las clases medias urbanas, recupera el ecosistema y se evita la reacción cacerolera y la catarsis crispada boca a boca? El gobierno debería predicar menos Milagro Sala y más Alfredo De Angeli; menos fútbol para todos, y más que el que quiere ver fútbol pague; menos Mar del Plata y Mar de Ajó, y más Punta del Este y Punta Cana; y menos sindicatos y más corporaciones y patrones. Qué necesidad tiene de enfrentarse con el grupo mediático más poderoso y extorsivo, si cediéndole algo grande a cambio con telefonía incluida lo tendría a su favor incluyendo su plantilla de miles de comunicadores. Y si el gobierno hubiera dejado al Banco Central tranquilo no tendría tantos planteos judiciales en contra y el establishment y los fondos buitres no estarían al acecho entre bancas y togas.
Y los partidos de la oposición no se la pasarían desconfiando de la influencia del Alba, de los díscolos del sur y de Evo Morales. ¿Por qué no tener la prudencia política de mimar a la Santa Iglesia, a la farándula mano dura que tanta adhesión recibe de las masas televisivas, y a los economistas ortodoxos del ajuste; en lugar de acercarse a los garantistas blandos, a Florencia Peña, y a los economistas afines del grupo Fénix? ¿Qué quiere este gobierno? ¿Ser apoyado por Carta abierta de los intelectuales que escriben en difícil y que pretenden un proyecto popular, o ser aliado del grupo Aurora con sede en el diario la Nación y que cuenta con accionistas culturales del voto calificado?
Si quisiera gobernar sin tener que dormir con un ojo abierto tendría que reivindicar al Cobos furtivo, y además ceder, parar y retroceder. Pero elige tocar intereses delicados aún a costa del riesgo de perder. ¿Si al Gobierno realmente le interesara mantener cómodamente el poder sería tan estúpido de echarse encima a Héctor Magnetto el empresario más ligado a todas las fuentes de presión? ¿Y para qué confluir con las abuelas y las madres de plaza de mayo en lugar de confluir con la sociedad del borrón y cuenta nueva que no mira nunca para atrás pero si mira a la derecha? Gobernar o enfrentar. Flotar o avanzar. Esa es la cuestión. El gobierno avanza y enfrenta. Y esa es su apuesta y su franqueza. Es lógico que para aquellos que les duele, mete la pata hasta acá.

Carta abierta leída por Orlando Barone el 26 de Enero de 2010 en Radio del Plata.

26/01/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

EL PANTANO ARGENTINO – EL IRRESISTIBLE DESARROLLO DE LA CRISIS DE GOBERNABILIDAD


POR JORGE BEINSTEIN*

El nuevo año comenzó mal en Argentina, el conflicto causado por el desplazamiento del presidente del Banco Central, Martín Redrado, disparó una grave crisis institucional donde se enfrentan dos bandos que van endureciendo sus posiciones. Por un lado una oposición de derecha cada vez más radicalizada ahora con mayoría en el poder legislativo encabezada por el vicepresidente de la República y que se extiende hacia los núcleos más reaccionarios del poder judicial y de las fuerzas de seguridad (públicas y privadas).


Fachada del Banco Central de la Argentina

Se trata de una fuerza heterogénea, casi caótica, sin grandes proyectos visibles impulsada por los grandes medios de comunicación que operan como una suerte de “partido mediático” extremista, su base social es un agrupamiento muy belicoso de clases medias y altas. En el otro bando encontramos a la presidenta Cristina Kirchner resistiendo desde el Poder Ejecutivo con sus aliados parlamentarios, sindicales y “sociales”, su perfil político es el de un centrismo desarrollista muy contradictorio oscilando entre las capas populares más pobres a las que no se atreve a movilizar con medidas económicas y sociales radicales y los grandes grupos empresarios y otros factores de poder que busca en vano recuperar para recomponer el sistema de gobernabilidad vigente durante la presidencia de Néstor Kirchner.

A este abanico de fuerzas locales es necesario incorporar la intervención de los Estados Unidos que a partir de la llegada de Barak Obama a la Casa Blanca se muestra cada vez más activa en los asuntos internos de Argentina.

Esto debe ser integrado al contexto más amplio de la estrategia imperial de reconquista de América Latina marcada por hechos notorios como el reciente golpe de estado en Honduras, el despliegue de la Cuarta Flota, las bases militares en Colombia y otras actividades menos visibles pero no menos efectivas como la reactivación de su aparato de inteligencia en la región (CIA, DEA, etc.) y la consiguiente expansión de operaciones conspirativas con políticos, militares, empresarios, grupos mafiosos, medios de comunicación, etc.

LA OLA REACCIONARIA

Como es sabido la crisis se desató cuando el presidente del Banco Central decidió no acatar un decreto llamado de “necesidad y urgencia”, con fuerza de ley, que le ordenaba poner una parte de las reservas a la disposición de un fondo publico destinado al pago de deuda externa. De ese modo Redrado (apoyándose en la “autonomía” del Banco impuesta en los años 1990 por el Fondo Monetario Internacional, FMI) desafiaba la legalidad y asumía como propia la reivindicación del conjunto de la derecha: no pagar deuda externa con reservas sino con ingresos fiscales obligando así al gobierno a reducir el gasto público lo que seguramente impactaría de manera negativa sobre el Producto Bruto Interno, el nivel de empleo y seguramente sobre los salarios.

En una primera aproximación, la crisis aparece como una disputa sobre política económica entre neoliberales partidarios del ajuste fiscal y keynesianos partidarios de la expansión del consumo interno, sin embargo la magnitud de la tormenta política en curso obliga a ir más allá del debate económico, no existe proporción entre el volumen de intereses financieros afectados y la extrema virulencia del enfrentamiento. Tampoco se trata de un problema causado por la necesidad de pagar deuda externa ante una situación financiera difícil, por el contrario, el Estado tiene un importante superávit fiscal y la deuda externa representa actualmente cerca del 40 % del Producto Bruto Interno contra un 80 % en 2003 cuando Néstor Kirchner asumió la Presidencia de la República.

Para empezar a entender lo que esta ocurriendo es necesario remontarnos al primer semestre del 2008 cuando estalló el conflicto entre el gobierno y la burguesía rural, en ese caso también la confrontación apareció bajo el aspecto económico: el gobierno intentó establecer impuestos móviles a las exportaciones agrarias, cuyos precios internacionales, en ese momento, subían vertiginosamente, los grandes grupos del agrobusiness se opusieron, aunque estaban ganando mucho dinero pretendían ganar mucho más acaparando la totalidad de esos beneficios extraordinarios. Para sorpresa, tanto del gobierno como de los propias elites agrarias, su protesta fue inmediatamente respaldada por la casi totalidad de los empresarios rurales, incluso por sectores que por su área de especialización o ubicación regional no tenían intereses materiales concretos en el tema, y rápidamente los cortes de ruta, magnificados por los medios de comunicación, arrastraron la adhesión de las clases altas y medias urbanas, estructurándose, de esa manera, una marea social reaccionaria cuya magnitud no tenía precedentes en la historia argentina de los últimos cincuenta años. Para encontrar algo parecido sería necesario remontarnos a 1955 cuando una masiva convergencia conservadora de clases medias apoyó el golpe de militar oligárquico.

La movilización derechista de 2008 estuvo plagada de brotes neofascistas, alusiones racistas a las clases bajas, insultos al “gobierno montonero” (es decir supuestamente controlado por ex guerrilleros marxistas reciclados), etc. Esa ola reaccionaria se prolongó en las elecciones legislativas de 2009 donde la derecha obtuvo la victoria (y la mayoría en el Parlamento), antes y después de ese evento estuvo permanentemente alimentada por los medios de comunicación concentrados. Actualmente es difícil diagnosticar si mantiene o no su nivel de masividad, el conflicto se desarrolla por ahora sin presencias multitudinarias, la gran mayoría de la población observa la situación como a una pelea por arriba entre grupos de poder.

Si evaluamos la trayectoria en los dos últimos años de la confrontación entre una derecha, cada vez más audaz y agresiva, y un gobierno, crecientemente acorralado, no es difícil imaginar un escenario próximo de “golpe de estado”, no siguiendo los viejos esquemas de las intervenciones militares directas, ni siquiera pensando en una réplica del caso hondureño (golpe militar con fachada civil) sino más bien en un abanico de alternativas novedosas donde se combinarían factores tales como la manipulación de mecanismos judiciales, el empleo arrollador del arma mediática, la utilización de instrumentos parlamentarios, la movilización de sectores sociales reaccionarios (cuya amplitud es una incógnita fuerte) incluyendo acciones violentas de grupos civiles dirigidos desde estructuras de seguridad policiales o militares. En este último caso, deberíamos tomar en consideración las posibles intervenciones del aparato de inteligencia norteamericano que dispone actualmente de un importante know how en materia de golpes civiles, como las llamadas revoluciones coloridas o blandas, algunas exitosas como la “naranja” en Ucrania (2004), la que derrocó a Milosevic (Yugoslavia 2000), la de “las rosas” (Georgia 2003), la de “los tulipanes” (Kirguistán 2005), la “del cedro” (Líbano 2005) y otras fracasadas como la “revolución blanca” (Bielorrusia 2006), la “verde” (Irán 2009) o la “revolución twitter” (Moldavia 2009).

En todas esas “revoluciones”, orquestadas por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, las convergencias entre grupos civiles y medios de comunicación golpearon contra gobiernos considerados “indeseables” por el Imperio, tuvieron éxito ante estados sumergidos en crisis profundas, fracasaron cuando las estructuras estatales pudieron resistir y/o cuando las mayorías populares les hicieron frente.

LAS RAÍCES

¿Cuáles son las raíces de esa avalancha derechista?, no puede ser atribuida al descontento de las elites empresarias y de las clases superiores ante drásticas redistribuciones de ingresos en favor de los pobres o a medidas económicas izquierdizantes o estatistas que afecten de manera decisiva los negocios de los grupos dominantes. Por el contrario, la bonanza económica que marcó a los gobiernos de los Kirchner significó grandes beneficios para toda clase de grupos capitalistas: financieros, industriales exportadores o volcados al mercado interno, empresas grandes o pequeñas, etc. Argentina experimentó altas tasas de crecimiento del PBI y enormes superávits fiscales impulsados por exportaciones en vertiginosos ascenso. Y aunque la desocupación se redujo la estructura de distribución del Ingreso Nacional heredada de la era neoliberal no varió de manera significativa. La gobernabilidad política permitió la preservación del sistema que tambaleaba hacia 2001-2002, las estatizaciones decididas durante la presidencia de Cristina Kirchner fueron en realidad medidas destinadas a preservar el funcionamiento del sistema más que a modificarlo, la estatización de la seguridad social privada, por ejemplo, fue precipitada por la crisis financiera global y el agotamiento de una estructura de saqueo de fondos previsionales, la estatización de Aerolíneas Argentinas significó tomar posesión de una empresa totalmente liquidada a punto de desaparecer.

Si alguna presión existe a nivel de las clases altas es hacia una mayor concentración de ingresos y ello debido a su propia dinámica gobernada por el parasitismo financiero global-local que opera como una suerte de núcleo estratégico, central de sus negocios. En ese sentido la resistencia del gobierno a esa tendencia en aras de la gobernabilidad aparece ante dichas elites como un “intervencionismo insoportable”.

Otro factor decisivo es la creciente agresividad de los Estados Unidos acosado por la crisis, sabiendo que el tiempo juega en su contra, que la decadencia de la unipolaridad imperial les puede hacer perder por completo sus tradicionales posiciones de poder en América Latina. En realidad eso ya está empezando a ocurrir a partir del proceso de integración regional, de un Brasil autonomizándose cada vez mas de los Estados Unidos, de la persistencia de la Venezuela chavista, la consolidación de Evo Morales en Bolivia, etc. La Casa Blanca está embarcada en una loca carrera contra el tiempo, extiende las operaciones militares en Asia y Africa heredadas de la era Bush, apadrina el golpe militar en Honduras y otras intervenciones en América Latina. La caída o degradación integral del gobierno kirchnerista sería para los norteamericanos una muy buena noticia, debilitaría a Brasil, reduciría el espacio político de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Pero existe un fenómeno de primera importancia que probablemente los Kirchner ignoraron y que buena parte de la izquierda y el progresismo subestimaron: el cambio de naturaleza de la burguesía local, cuyos grupos dominantes han pasado a constituir una verdadera lumpen burguesía donde se interconectan redes que vinculan negocios financieros, industriales, agrarios y comerciales con negocios ilegales de todo tipo (prostitución, tráfico de drogas y armas, etc.), empresas de seguridad privada, mafias policiales y judiciales, elites políticas y grandes grupos mediáticos. Es la más importante de las herencias dejadas por la dictadura, consolidada y expandida durante la era Menem.

La política de derechos humanos del gobierno no afectó solo a grupos de viejos militares criminales aislados e ideológicamente derrotados, al golpear a estos grupos estaba desatando una dinámica que dañaba a una de las componentes esenciales de la (lumpen) burguesía argentina realmente existente. Cuando empezamos a desentrañar la trama de grupos mediáticos como “Clarín” o no mediáticos como el grupo Macri aparecen las vinculaciones con negocios provenientes de la última dictadura, personajes clave de las mafias policiales, etc. En esos círculos dominantes la marea creciente de procesos judiciales contra ex represores pudo ser vista, tal vez en su comienzo hacia mediados de la década pasada, como una concesión necesaria al clima izquierdizante heredado de los acontecimientos de 2001-2002 y que mantenida dentro de límites modestos no afectaría la buena marcha de sus negocios. Pero esa marea creció y creció hasta transformarse en una presión insoportable para esas elites.

Finalmente es necesario constatar que así como se desarrolló ese proceso de humanización cultural democratizante también se desarrolló, protagonizado por los grandes medios de comunicación, un contra proceso de carácter autoritario, de criminalización de los pobres, de condena al progresismo que pone a los derechos humanos por encima de todo. En cierto sentido, se trató de una suerte de reivindicación indirecta de la última dictadura realizada por los grandes medios de comunicación, centrada en la necesidad de emplear métodos expeditivos ante la llamada “inseguridad”, la delincuencia social, los desordenes callejeros. La misma encontró un espacio favorable en una porción importante de la población perteneciente a las clases medias y altas muchos de cuyos miembros no se atreven a defender a la vieja y desprestigiada dictadura militar pero que han encontrado un nuevo discurso neofascista que les permite levantar la cabeza.

Esta gente se movilizó en el 2008 en apoyo de la burguesía rural y contra el gobierno “izquierdista”, estuvo a la vanguardia de la victoria electoral de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires y de los políticos de derecha en las elecciones parlamentarias de 2009.

¿JUGANDO CON FUEGO?

La crisis actual puede llegar a tener serias repercusiones económicas, es lo que esperan muchos de los dirigentes políticos de derecha que sueñan con apoderarse del gobierno en medio del caos y/o de la pasividad popular. La parálisis del Banco Central o su transformación en una trinchera opositora podría desordenar por completo al sistema monetario, degradar al conjunto de la economía lo que sumado a un Tsunami mediático convertiría al gobierno en una presa fácil.

En teoría, existe la posibilidad de que el gobierno acorralado por la derecha busque desesperadamente ampliar su base popular multiplicando medidas de redistribución de ingresos hacia las clases bajas, estatizaciones, etc. La derecha cree cada vez menos en esa posibilidad lo que la hace más audaz, más segura de su impunidad, considera que los Kirchner están demasiado aferrado al “país burgués”, por razones psicológicas, ideológicas y por los intereses que representan y que por sus cabezas no asoma ni siquiera débilmente esa alternativa de ruptura. Una sucesión de hechos concretos parecen darle la razón, después de todo Martín Redrado, fue designado como presidente del Banco Central por Néstor Kirchner y confirmado luego por Cristina Kirchner, ahora ellos “descubren” que es un neoliberal reaccionario mientras buscan reemplazarlo por algún otro neoliberal o buen amigo de los intereses financieros.

También existe la posibilidad de que el caos buscado por la derecha o las medidas económicas que ésta seguramente tomará si conquista el gobierno desate una gigantesca ola de protestas sociales haciendo estallar la gobernabilidad y reinstalando a escala ampliada al fantasma popular de 2001-2002. Pero esa derecha considera cada vez menos probable la concreción de dicha amenaza, está cada vez más convencida de que los medios de comunicación combinados con un sistema de represión puntual, no ostentoso pero enérgico pueden controlar a las clase bajas. Es muy probable que esas elites degradadas, lanzadas en una cruzada irracional, estén atravesando una serie crisis de percepción.

*Jorge Beinstein es economista argentino, docente de la Universidad de Buenos Aires. jorgebeinstein@gmail.com

ALAI, enero 12 de 2010.

20/01/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Independencia


Por Alfredo Zaiat

El concepto de independencia del Banco Central se ha instalado en el debate económico como un valor por encima de las instituciones democráticas. Es una idea que permite ocultar la influencia que ejerce el poder financiero sobre las autoridades de la entidad monetaria. Se trata de una concepción conservadora y corporativa del diseño de la política económica que la ortodoxia ha conseguido imponer en el sentido común de la sociedad. Tan contundente ha sido ese logro que hasta dirigentes del centroizquierda la defienden en peculiares alianzas discursivas. Resulta misterioso ese triunfo cultural de considerar la independencia del Banco Central como una estrategia sensata. Dos antecedentes recientes enseñan que esa autonomía provoca fabulosos descalabros económicos y sociales. Esa independencia, o sea tener la capacidad de instrumentar una estructura normativa de escaso control a los bancos y favorable a los intereses de los banqueros, estuvo en su máximo apogeo al momento de desencadenarse dos crisis extraordinarias: la debacle de Wall Street con la crisis subprime y el derrumbe bancario en Argentina con el corralito y la pesificación asimétrica. Estos antecedentes deberían abrir el cuestionamiento a la “independencia” del Banco Central.

Si se quiere una idea conservadora, antipolíticas y de preservación de intereses de minorías privilegiadas, no hay que buscar mucho. Se encuentra en la expuesta con la “independencia” del Banco Central. En su esencia, considera que los gobiernos tienen objetivos de corto plazo y, por lo tanto, tentados a la demagogia. Para frenar esa tendencia de los políticos a impulsar estrategias expansivas, que implicarían acelerar el descenso del desempleo o disminuir la tasa de interés para ampliar el crédito productivo, se necesita de un factor de contención de esos “despropósitos” económicos. Con aura de técnico experto, alejado de las miserias del mundo terrenal, emerge entonces el economista ortodoxo que reúne las características para ser seleccionado para ejercer el cargo de presidente del Banco Central con posterior ratificación del Senado. Ese funcionario tendrá la misión de limitar el riesgo de ese eventual desequilibrio que derivaría en inflación provocado por las ambiciones de los políticos.

De esa forma colisiona la supuesta irresponsabilidad cortoplacista de políticos contra la prudencia de economistas que dicen saber cómo evolucionarán las variables, en especial la inflación, si no se respetan ciertos equilibrios macroeconómicos. Esa concepción considera que las máximas autoridades de un gobierno estiman que su suerte electoral depende del nivel de actividad económica y el empleo. Por ese motivo, demandan políticas monetarias expansivas, medidas que una banca central debería resistir si es “independiente” para evitar un proceso inflacionario. Así se constituye en forma indirecta, a través de la estrategia monetaria, un dispositivo conservador de la política de ingresos dado que institucionaliza la amenaza de una mayor desocupación en el supuesto de que no se verifique una limitación en materia salarial, que en caso de excesos provocaría inflación. Para la visión ortodoxa la misión única de la banca central es preservar el valor de la moneda y la inflación es su principal enemigo. Toda la política económica debe estar subordinada a esa meta. Así el presidente del Banco Central se convierte en la figura rectora de la gestión económica. En la práctica y llevado al extremo, es la constitución de un poder autónomo dentro del espacio de gestión del poder político. Un ministro de Economía no necesita el aval del Senado para su designación ni para su remoción como establece la Carta Orgánica del BCRA para su presidente. Y ambos tienen sus respectivas cuotas de responsabilidad sobre la gestión del rumbo de la economía. Pero el titular del Palacio de Hacienda tiene la máxima y no goza de esos mecanismos institucionales de protección del presidente del Banco Central. De ese modo se ha ido consolidando la inconsistencia de otorgar autonomía a un área fundamental para el diseño de una política económica coordinada. El Banco Central se ubica en el lugar de confiable para los agentes económicos cuando su conducción interviene según su parecer, aunque estuviera en contradicción con la estrategia gubernamental. Esa credibilidad significa en los hechos que la autoridad monetaria se desprende de la responsabilidad inmediata con respecto al desarrollo de la economía real. La “independencia” se entiende como la facultad del presidente del Banco Central, desde el punto de vista institucional y práctico, para tomar las decisiones que considere más acertadas, sin previa ni posterior interferencia de ninguna otra autoridad. Resulta peculiar este pensamiento sobre la calidad institucional que coloca en un segundo plano la calidad de la representación democrática. Un rasgo característico de esa corriente es “que tiende a considerar a los gobiernos electos como agentes insensatos, ineptos y oportunistas; en tanto considera a las autoridades monetarias como agentes sensatos, idóneos y consustanciados con los intereses de los ciudadanos”, explican los economistas Martín Abeles y Mariano Borzel, en el documento del Cefid-Ar Metas de Inflación: implicancias para el desarrollo. Para agregar que “la propuesta de independencia de la autoridad monetaria conforma, desde la perspectiva teórica de, por ejemplo, la ciencia o la filosofía política, un esquema institucional manifiestamente ‘elitista’ que, al independizar a la autoridad monetaria de los gobiernos electos, excluye al soberano (electorado) de toda influencia sobre uno de los resortes fundamentales de la administración macroconómica”. Sólo la presencia dominante del pensamiento ortodoxo en la esfera de la economía puede sostener ante la sociedad ese contrasentido.

La evidencia empírica de las últimas dos décadas ha mostrado que esa forma de organización ha provocado mayores descalabros económicos que la inflación en el nivel de actividad y del empleo. Los banqueros centrales de la realidad, no los que se esbozan en marcos teóricos, no poseen el poder sobrenatural de ordenar las variables económicas que le brindaría la independencia del gobierno. El caso más paradigmático ha sido el del otrora poderoso presidente de la Reserva Federal (banca central estadounidense), Alan Greenspan. El hombre de las finanzas mundiales de los noventa con su “independencia”, la reverencia del poder político y las alabanzas del mundo financiero fue perfeccionando un sistema de casino global. Ese mercado especulativo a escala mundial explotó con la crisis de las hipotecas subprime. La caída del Muro de Wall Street, que precipitó la mayor recesión mundial desde el crac del ’29, dejó en evidencia la profunda debilidad de ese cuadro teórico acerca del funcionamiento del Banco Central.

Otro caso impactante, por el elevado costo económico y social de la “independencia” de la entidad monetaria, fue la convertibilidad, con el desenlace del corralito y la pesificación asimétrica. La experiencia histórica revela que las caídas del Producto durante el ciclo recesivo son más pronunciadas cuando mayor sea la independencia de la banca central. Esto se verifica porque las autoridades de la entidad monetaria sobreactúan su firmeza frente al poder político, que reclama flexibilidad para superar rápido la crisis, para defender lo que consideran su “credibilidad” e “independencia”.

La banca central debe estar al servicio del crecimiento económico y del empleo, con tasas bajas que alienten la inversión, y cuidando de ese modo el valor de la moneda. Este se protege cuando la tasa de inflación está controlada, a la vez que se fortalece con el vigor de la actividad económica. Estos múltiples objetivos requieren de coordinación de la política fiscal, de ingresos y monetaria con sintonía fina de la gestión económica global. La independencia del Banco Central atenta contra esa forma alternativa de funcionamiento y organización de la economía cuyo objetivo es el interés general.

azaiat@pagina12.com.ar

10/01/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina: PRAT GAY: “EL GRAN ENCUBRIDOR” (completo)


El candidato y su causa por el vaciamiento del 2001

Prat y Elisa

Por Lázaro Llorens

“Ética, República, y Distribución del Ingreso”. Esto dice el eslogan de campaña de la Coalición Cívica, alianza política que capitanea Elisa Carrió. Sin embargo, su principal candidato a diputado por Capital, Alfonso Prat Gay, tiene un grave asunto pendiente con la justicia, reñido con la ética, la república y la distribución del ingreso.

A raíz de una denuncia penal realizada por el exdiputado del ARI Mario Cafiero, en el 2007, el fiscal Oscar Amirante lo imputó por el delito de defraudación. Lo investiga por el vaciamiento de los bancos del 2001, en el cual Prat Gay habríatenido un importante papel: ocultar desde la presidencia del Banco Central la fuga de 26 mil millones de dólares que quedaron en un puñado de bancos, entre estos el JP Morgan, entidad de la cual Prat Gay fue su Jefe de Negociosen el mundo hasta el 2001. En la causa también está imputado Mario Blejer, y cientos de banqueros.

En su dictamen, el fiscal Amirante sostiene que en la crisis financiera del 2001, que terminó con el famoso corralito “existió un plan destinado a proteger y favorecer a determinados grupos de poder económico y en especial a lospatrimonios de los bancos”. Y en ese plan “Prat Gay -ex hombre de Cavallo y del JP Morgan- tuvo un rol clave. Fue el gran encubridor de toda la maniobra. Pues, a pesar de que los balances del Banco Central evidenciaban ladescomunal estafa que los bancos habían realizado con las reservas, cuando arribó al Central tapó todo” disparó Mario Cafiero ante Veintitrés.

El plan

En el 2001, los principales bancos internacionales advertían que Argentina con su convertibilidad se encaminaba hacia el default de su deuda. Frente a esto, sostiene el fiscal en su dictamen, los bancos, en connivencia con funcionarios públicos, llevaron adelante un plan para poner al resguardo sus intereses y huir preventivamente del la crisis. Con ese propósito, un pool de bancos internacionales, en cuya cabeza estaba el JP Morgan Chase & Co, sustituyeron 19 mil millones de dólares que tenía el sistema financiero argentino como reservas, ante posibles contingencias de la convertibilidad (RML – Requisitos Mínimos de Liquidez) por títulos de la deuda externa argentina que estos bancos tenían en su poder, y sobre los que se avizoraba un seguro default. Así, fugaron los dólares al exterior, y dejaron en los bancos argentinos títulos de escaso valor. A la par, este pool de bancos internacionales, nuevamente con el JP Morgan a la cabeza, hicieron caer un contrato que tenían con el Banco Central por 7 mil millones de dólares, agrega Amirante. Era un “contrato de pases contingentes” que establecía que ante una crisis o fuga de depósitos, estos bancos internacionales debían asistir con 7 mil millones de dólares al Banco Central. Había sido contratado en 1996 luego de la “crisis del tequila”, y por él el Banco Central pagó 200 millones de dólares. “Esto dos hechos, echar manos a las reservas que trepaban a 19 mil millones de dólares; y desobligarse del contrato de “pases contingentes” con el BancoCentral, fueron el núcleo de una serie de actos estafatorios que estuvieron destinados a salvaguardar los intereses de un grupo de bancos internacionales encabezados por el JP Morgan y el City Bank, en desmedro de los genuinos intereses argentinos” sintetizó el ex diputado Mario Cafiero ante Veintitrés.

Esta serie de actos “estafatorios” que se llevaron adelante en medio de la crisis más profunda que atravesaba Argentina en 100 años, cuando la pobreza era una epidemia y los presidentes duraban días, fueron expuestos por el fiscal Amirante en su dictamen. Secuencialmente ellos son:

-Blindaje: fue la fase uno del plan. Para cumplir sus compromisos con los acreedores externos, mediante este acuerdo firmado a fines del 2000, Argentina se comprometió, ante el FMI, a sustituir el financiamiento externo por financiamiento interno. El monto comprometido fue de 20 mil millones de dólares. El mismo monto que entonces tenían en reservas los bancos argentinos, acumuladas desde la crisis del Tequila.

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-Plenos poderes para Cavallo: Para asumir nuevamente como ministro en marzo del 2001, el “Mingo” exigió que se le otorgaran plenos poderes para así supuestamente, poder sortear la caída de la convertibilidad y la economía. En realidad lo fue para hundirla definitivamente. Porque Cavallo usó esos plenos poderes, para entre otras cosas, reformar la Carta Orgánica del Banco Central. Y permitirle a los bancos integrar las reservas con títulos de la deuda. Y a la par puso a estos directamente bajo la supervisión del presidente del Banco  Central. O sea del cofrade de estos, el banquero Roque Maccarone, del Banco Rio y Banco Galicia, a quién el Mingo había designado en sustitución del removido Pedro Pou. De esta manera Mingo preparó el terreno para hacerle minga a las reservas.

-Megacanje: este canje de deuda, por el cual están procesados Domingo Cavallo, Daniel Marx y el JP Morgan, fue la fase tres. Se realizó a mediados del 2001 y tuvo un doble objetivo. El primero fue hacer caer el contrato de pases contingentes que tenían el JP Morgan Chase & Co y otros bancos con el Banco Central. Con ese fin, mediante el canje se esterilizaron los títulos de la deuda que el Banco Central debía entregar como garantía de ese contrato, para poder recibir el “préstamo contingente”. Con lo cual, al no existir esas garantías, el contrato de pases contingentes por 7 mil millones de dólares no se pudo cumplir. No por culpa del JP Morgan y sus asociados, sino por culpa del Banco Central y el Estado argentino.

El otro objetivo fue introducir los títulos de la deuda externa que estos bancos internacionales tenían en el exterior -uno de cuyos principales colocadores había sido el JP Morgan- en los bancos argentinos; para canjearlos por las reservas. “Con este canje, los bancos internacionales y el JP Morgan, se sacaron los bonos de encima y se los enchufaron a los bancos locales, llevándose los dólares” explicó Cafiero a esta revista. “Así se fueron 19 mil millones de dólares de reservas” agregó.

-Prestamos Garantizados. Fue el remate final de la maniobra. Los implementó Cavallo en diciembre del 2001 por Decreto de Necesidad y Urgencia. En el mismo momento en que instauró el legendario “corralito”, con lo cual se le confiscaron los ahorros a ciento de miles de ahorristas argentinos. Para el Fiscal, esta operación también tuvo un doble propósito. El primero fue resguardar el patrimonio de los bancos locales que, tras el Megacanje y el escamoteo de las reservas, habían quedado atiborrados de bonos de la deuda que estaban a punto de caer en default. Con los Préstamos Garantizados, poniendo como respaldo el impuesto al cheque, Cavallo les garantizó a los bancos locales el cobro de esos bonos, que hasta el día de hoy se siguen pagando puntualmente.

El otro objetivo fue disimular el multimillonario escamoteo de las reservas. En febrero del 2001, según los balances del BCRA, las reservas (Requisito Mínimo de Liquidez) eran de 19 mil millones de dólares. En noviembre de ese año, tras el Megacanje, esas reservas prácticamente no existían. Habían sido reemplazadas por más de 20 mil millones de dólares en títulos de la deuda. Estos números que arrojaban los propios balances de los bancos eran muy elocuentes. Evidenciaban que en pocos meses, las reservas se habían evaporado. Y esa evaporación no se podía justificar aduciendo que las reservas se habían utilizado para pagar los depósitos que retiraron los ahorristas. Porque los balances también mostraban que si bien de febrero (antes de asumir Cavallo) a noviembre del 2001, se habían retirado depósitos por 21 mil millones de dólares, en ese ínterin los bancos también habían recuperado préstamos (de manera anticipada, infligiendo un gravísimo daño a la economía del país) por 20 mil millones de dólares. Es decir, que con el cobro de los créditos, los bancos habían solventado el pago de los depósitos que la gente retiró. Para maquillar este atraco de las reservas, se implementaron los denominados “Prestamos Garantizados”. Mediante esta normativa, en un ingenioso acto de contabilidad creativa, Cavallo les permitió a los bancos que computaran los títulos de la deuda, la mayoría de ellos otorgados con el Megacanje, como prestamos. Mediante esta simple modificación contable, los préstamos de los bancos se incrementaron de golpe en 20 mil millones de dólares. Esto les permitió a los bancos sostener, en sus balances y ante la sociedad, que las cuantiosas reservas faltantes se habían ido por el masivo retiro de depósitos ocurrido durante la crisis económica del 2001. Cuando en realidad habían sido fugados al exterior, dejando al sistema financiero repleto de títulos de la deuda externa sin valor.

“Los Prestamos Garantizados fueron un paso vital que les permitió a los bancos estar cubierto en varios frentes” afirma el fiscal Amirante en su dictamen. Y enumera: “Uno de estos fue ocultar su política de recuperación de préstamos durante la crisis. Los bancos durante la crisis del 2001 recuperaron mayores montos en préstamos de los que perdieron por retiro de depósitos. La contabilización de la operación de los Prestamos Garantizados disimuló esta criminal política bancaria”.

Prat Gay

Desde el primer momento, Alfonso Prat Gay estuvo involucrado con este descomunal escamoteo de las reservas del sistema financiero. A fines del 2000, simultáneamente en que Argentina con el Blindaje, se comprometía a usar sus reservas para cumplir con sus acreedores internos, Prat Gay saltó a laescena pública. Lo hizo gracias a una serie de extensas entrevistas que le efectuó el diario LA NACION, directamente a sus oficinas del JP Morgan Chase & Co en Londres. Lugar desde donde el actual candidato por la Coalición Cívica, se desempeñaba como Jefe de Investigación y de Estrategias de Monedas. Uno de los cargos más importantes del JP Morgan. Su función era especular con los movimientos monetarios y los tipos de cambio en todo el mundo, para sacar suculentas ganancias de ellas. Sin importar el daño social que ocasionara a los países afectados. En esa ocasión, en una de las tantas entrevistas concedidas a LA NACION, Prat Gay textualmente dijo que “JP Morgan recomendaba -a Argentina- un acuerdo político para que se reduzcan las deudas de los inversores externos, ante el creciente peso de la deuda pública Argentina.” Su imagen saltó a la consideración pública a mediado del 2001, cuando “Mingo” Cavallo arribó al ministerio de economía con el gobierno de la Alianza. Allí, antes de concretar el Megacanje, que tenía como principal agente al JP Morgan, Cavallo postuló a Prat Gay, que aun era Jefe de Negocios del JP Morgan, como vicepresidente del Banco Central. No era un cargo testigo. Desde la vicepresidencia del Central se tiene el control directo de todos los bancos que operan en el país. “Se pretendió poner a un pedófilo, a cuidar el orfanato” señalaron algunos.

En esa oportunidad, en otra de las tantas entrevista que publicó LA NACION, Prat Gay indicó que la “urgencia no eran los depósitos, sino si el Estado podía pagar su deuda”. Y respaldó “el uso de reservas para pagar la deuda pública”. A pesar de esto su nombramiento no prosperó. El senado de la Nación, a raíz de un dictamen de la Oficina Anticorrupción, rechazó su pliego. Remarcó que el nombramiento de Prat Gay violaba un inciso de la Ley de Ética Pública que decía que ninguna persona podía ocupar un cargo público, si se había desempeñado hasta un año antes en un cargo privado con intereses contrapuestos. Realizado el Megancaje, y tras el préstamo con que el FMI se puso en sustitución del incumplido compromiso del “préstamo contigente” del JP Morgan y otros, con el que se alimentó la definitiva fuga de divisas, Cavallo no conforme con ese rechazo, pretendió incorporarlo a su equipo económico en remplazo de Daniel Marx. Otro de los cerebros de este plan de vaciamiento, según los denunciantes.

Del Morgan al Central. El salto del JP Morgan al Banco Central Prat Gay recién lo pudo dar al año siguiente. Más precisamente en noviembre 2002, cuando el ex presidente Eduardo Duhalde lo nombró presidente de esa entidad, en cumplimiento de otra de las precondicionalidades exigidas por el FMI, para arribar a la firma de un nuevo Acuerdo.

Prat Gay había aterrizado a Buenos Aires procedente directamente de Londres, el 6 de enero del 2002. El mismo día en que Duhalde decretaba la devaluación del peso. En los meses previos a su nombramiento en el Central, el actual candidato de Carrió se había desempeñado como asesor de Mauricio Macri, en momentos en que actual Jefe de la Ciudad comenzaba a meditar su actual carrera política.

El ex ejecutivo del JP Morgan Chase & Co llegó al Central cuando el país ardía por los cuatro costados. Y los bancos, por su incautación de los depósitos a los ahorristas, ni siquiera podían abrir sus puertas. A todo esto, en los balances del Banco Central, había grandes rastros del atraco que habían cometido los bancos contra las reservas. Eran tan evidentes que los propios auditores externos del Banco Central (la consultora KPMG) y la Auditoria General de la Nación (AGN) habían rechazado en Agosto del 2002, los balances del 2001, debido a las gravísimas inconsistencias que presentaban sus cuentas.

Específicamente, la AGN, en su informe había manifestado que “debido al efecto muy significativo que sobre los estados contables pudieran tener eventuales ajustes y reclasificaciones…que pudieran requerirse de la situación de incertidumbre planteadas, no estamos en condiciones de expresar y, por lo tanto, no expresamos una opinión sobre los estados contables del Banco Central de la República Argentina, considerados en su conjunto”.

En este delicado contexto asumió Prat Gay la presidencia del Banco Central. Y su arribo, “tuvo como objeto tapar todo lo acontecido en torno a las reservas y el contrato de pases contingentes, hechos en lo que el JP Morgan estaba seriamente comprometido” explicó el ex-diputado Mario Cafiero ante Veintitrés. “Prat Gay fue el gran encubridor” agregó.

Su llegada también implicó un inmediato acuerdo con el FMI. Y una compensación integral a los bancos por la pesificaición asimétrica, y los activos que tenían en dólares. “No solo ocultó la maniobra. A la par procuró, junto con Lavagna, que los bancos, los grandes responsable de la catástrofe del 2001, no salieran perjudicados,” concluyó el ex diputado. Aun así la tarea de Prat Gay no fue sencilla. En el 2003 la AGN y la consultora  KPMG, rechazaron nuevamente los balances del Banco Central. Ambos auditores continuaban señalado que no había continuidad en las cuentas del Banco. Este balance llevó estampada la firma de Prat Gay. Recién en el ejercicio del 2003, el actual candidato a diputado por la Coalición Cívica pudo aliñar las cuentas. Sin hacer una sola mención de los 26 mil millones de dólares que se fugaron en el 2001 de las bóvedas del sistema financiero argentino

Por todos estos gravísimos hechos, que perjudicaron a ciento de miles de ahorristas nacionales, y a toda la sociedad argentina, el fiscal Amirante, al imputar entre otros muchos banqueros a Alfonso Prat Gay, en su dictamen señaló: “Esta investigación se propone abrir la caja negra del sistema bancario y financiero para poder determinar si las catástrofes se debieron a causa naturales o si hubo negligencia, impericia o dolo. Esa caja negra se llama Banco Central de la República Argentina y el conjunto de bancos del sistema financiero.”

RECUADRO 1

Mario Cafiero: “Acá hay muchos socios del silencio”

Mario Cafiero, denunciante en la causa que lleva adelante el fiscal Amirante, es un profundo investigador de la deuda externa Argentina. Es uno de los autores del libro “La Argentina Robada”, donde se expone con lujo de detalles como fue el vaciamientos del los bancos del 2001. A nivel político, Cafiero fue junto con Carrió uno de los fundadores del ARI, partido del cual se alejó hace unos años por divergencias con su líder. Lo paradójico es que hoy en el ARI-Coalición Cívica, están muchos de los funcionarios o banqueros que el denunció o cuestionó.

-¿Qué siente al ver que gente que usted denunció está hoy en el ARI?

-Cuando investigamos sobre el Megacanje, el señor Ruckauf me echó del PJ. En ese momento Carrió, que era diputada, me dio su respaldo y apoyó todas nuestras denuncias. Allí es cuando decidimos armar el ARI. Pero al poco de andar empiezo a notar un desinterés de su parte. Sobre todo cuando presentamos la investigación de los bancos. Allí empezó a cambiar su posición.

Pero la gran sorpresa fue cuando en la plataforma del ARI del 2003, encontramos que una de las propuestas era garantizar el pago de los Préstamos Garantizados, que eran parte de toda esta cuestión del vaciamiento de los bancos. Yo no podía entender como eso estaba allí.

-¿Y qué pasó?

-Desde ese momento empiezan mis diferencias fuertes con Carrió. Pero después la cosa empeora cuando en el ARI comenzaron a parecer personajes que nosotros habíamos cuestionado. Primero apareció Enrique Olivera que había sido presidente del Banco Nación en el Megacanje; luego Patricia Bulrich, que había firmado el decreto con Cavallo de los Prestamos Garantizados. Y la gran sorpresa fue cuando apareció Prat Gay como un colaborador o espada de Carrió.

-Vaya sorpresa…

-Si. Ahí nos dimos cuenta que Carrió había tomado una posición política de no molestar, ni investigar los grandes intereses financieros internacionales que son los que están detrás de Prat Gay y de toda esta gente. Pero a mi todo esto me dio una gran tranquilidad de conciencia. Por que para mi hice lo que correspondía, seguir con las investigaciones, y no ser socios del silencio. Por que acá hay muchos socios del silencio. No son responsables de las maniobras pero si de no denunciarlas. Los manuales anticorrupción dicen que está cunde, cuando los malos hacen, y los que se dicen buenos dejan hacer.

RECUADRO 2

Millonario, hincha de Boca y evasor

Cuando asumió la presidencia del Banco Central, en su declaración jurada, Prat Gay reconoció tener un patrimonio de 10 millones de dólares. En esa oportunidad manifestó también que tenía 6,5 millones de dólares en varias cuentas corrientes. Para muchos, esta declaración de Prat Gay, hincha fanático de Boca, olía a cuento. Señalaban que era ridículo que un experto en finanzas tenga semejante suma de dinero en cuentas a la vista que no devengan ninguna renta. Se especuló con que el actual candidato de Carrió, tenía esos dineros a plazo fijo, del cual cobraba un importante interés, y que en realidad con su declaración estaba evadiendo impuestos. El hecho pasó. Pero luego, a mediados del 2007, la actual ministra de salud de la Nación, Graciela Ocaña, otra ex ARI, denunció que Prat Gay tenía “una doble moral” por haber fugado casi 800 mil dólares antes del corralito. Ante la prensa, Ocaña textualmente disparó “nosotros desde el congreso emitimos un informe desde la comisión de Fuga de Capitales. Armamos un listado con 1.400 personas que habían girado plata al exterior durante el corralito. Y en el puesto 67 figuraba Prat Gay con un giro de 780 mil dólares”.

RECUADRO 3

“No es ético que Prat Gay se presente a las elecciones”

* Por Ricardo Monner Sans, presidente de la Asociación Civil Anticorrupción. Y abogado patrocínate. Con base en los serios estudios e investigaciones efectuadas en esta denuncia no me parece ético que Alfonso Prat Gay se presente a las elecciones próximas como candidato. Porque si bien desde el punto de vista exclusivamente jurídico nadie es culpable hasta que exista sentencia final, basada en la cosa juzgada, los planos aquí son diferentes. La relación del sufragio -el pueblo soberano- y quien lo representa, no admite ninguna duplicidad de conducta. Si el Estado es una categoría moral enderezada hacia el bienestar general y hacia afianzar la conducta, los hombres y mujeres que integran los órganos del poder tienen que exhibir intachable trayectoria.

http://proyectonacional.files.wordpress.com/2009/06/prat_gay.pdf

08/06/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , | 13 comentarios

Chile en recesión


22-05-2009

Más de un millón de cesantes

Paul Walder

Punto Final

A comienzos de mayo, el establishment económico empresarial chileno dio su veredicto: algunos vieron la luz al final del túnel, otros sintieron el fondo del pantano. Todos, más o menos a coro, con matices y estilos diversos, han dicho que Chile ha comenzado a salir de la crisis. Una novedad, sin duda: sería el primer país del mundo en comunicar tal evento. Porque los otros han sido los operadores de Bolsa en Wall Street.

Ya no se trata de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Simplemente, lo menos es más, visión que ha superado al relato del ministro de Hacienda de Ricardo Lagos que repitió durante un lustro que la economía iría “de menos a más”. Y así estamos. Seguimos esperando.

Cuando el Banco Central publicó a inicios de mayo el desempeño económico de marzo, no dio una buena noticia. La economía chilena se había contraído en 0,7 por ciento, parte de un proceso iniciado a fines del año pasado. Desde noviembre de 2008 la economía nacional ha venido retrocediendo a un ritmo discreto, claramente recesivo. Durante el primer trimestre del año, la actividad económica se redujo en 2,1 por ciento, lo que es, a todas luces, un síndrome recesivo.

Hacienda no lo ve así. Y ve positivo lo negativo. Ve que lo negativo es menos de lo esperado, por lo que podría decirse, y así lo expresa, que es positivo. El ministro Andrés Velasco ha demostrado en un ejercicio de optimismo exaltado que lo negro es blanco, o que lo menos es más, porque, dijo, “ al hacer todos los ajustes técnicos que corresponden, la economía creció 0,2 por ciento respecto del mes de febrero y 0,5 por ciento respecto de diciembre de 2008, cosa que no había pasado el mes anterior”. Todo lo demás, también dijo, son “vaticinios a veces catastrofistas”.

La visión de Velasco ha sido aplaudida y compartida por la cúpula económica y empresarial. En una especie de cuadro estadístico del ánimo económico, El Mercurio exhibió la interpretación del “mercado”. Y sanciona: la economía chilena ha caído menos de “lo esperado”; las cosas, sugiere el diario, no son tan malas. ¿Para quién no son tan malas?

Trabajadores soportan

la crisis

No para los trabajadores. La feroz contracción de la economía tiene su efecto directo en el empleo. La encuesta que realiza el Departamento de Economía de la Universidad de Chile para el Gran Santiago ha arrojado cifras dramáticas, peores a las registradas tras la crisis asiática. Durante el primer semestre del año, la tasa de desocupación en Santiago alcanzó al 12,8 por ciento -o 363 mil personas sin trabajo-, la cifra más alta desde el tercer trimestre de 2003. Y algo similar ocurre en el desempleo nacional -bien se conocen los despidos masivos y cotidianos en la industria minera y salmonera-, que en marzo registró un 9,5 por ciento, con casi 670 mil personas sin empleo. Un número que viene en aumento y no se relaciona con el optimismo de las elites gubernamentales, funcionarias y empresariales. Según el muy oficial Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en marzo “el número de desocupados aumentó un 23 por ciento (126 mil personas quedaron sin trabajo) respecto a igual periodo del año anterior” y entre ellos los cesantes, que son los que perdieron el trabajo, crecieron en casi 28 por ciento (123.800 trabajadores). Todo en los albores del invierno, que es el período del año caracterizado no sólo por el frío, sino por las más altas cifras de desempleo.

Estos son los cálculos oficiales. Pero otras estimaciones son simplemente pavorosas. El economista Orlando Caputo establece el índice del desempleo real, compuesto por los desocupados y los inactivos con deseos de trabajar. La combinación de estas dos variables coloca el número de desempleados en un millón 200 mil personas, que es más del 16 por ciento de la fuerza de trabajo. “Para calcular el desempleo real a nivel del país, se puede aplicar a la información del INE la metodología usada por la Universidad de Chile para Santiago: proyectando directamente el porcentaje de los inactivos con deseos de trabajar, que publica la U. de Chile para el Gran Santiago, a los inactivos totales del país, según el INE”, precisa Caputo.

Estos datos se unen y suman a otros de marzo y abril: no sólo creciente desempleo, también caída en la producción, en las exportaciones, en las ventas. En marzo pasado las ventas de los supermercados (según el índice que elabora la Cámara Nacional de Comercio) bajaron 7,8 por ciento, en tanto las de artículos perecibles, como lácteos y sus derivados, cayeron en 17 por ciento. La caída de las ventas en marzo, que están expresando la contracción más bestial de todas que es la de los alimentos, es la más violenta de los últimos doce meses. Aquí, a diferencia de lo que dice la elite económica y empresarial respecto a la actividad económica, cada día se cae más abajo.

En la producción, algo similar. La industria bajó su actividad en casi un diez por ciento durante el primer trimestre del año. Y aún es peor en las exportaciones. Las faenas industriales cayeron 26 por ciento en febrero pasado. Un evidente descalabro, pero menor que las exportaciones, que van de mal en peor. En enero bajaron 71 por ciento, en febrero 42 por ciento, y en marzo, tuvieron un retroceso ¡del 82 por ciento! Y si es así con las exportaciones, las importaciones también reflejan la recesión: en marzo cayeron más de un 30 por ciento.

¿Luz al final del túnel?

El Banco Central ha venido bajando las tasas de interés desde inicios del año. Una actividad que en tiempos del capitalismo tradicional impulsaba el consumo, la inversión y el crecimiento económico. En la segunda semana de mayo, el Banco Central volvió a rebajar la tasa de interés, para colocarla en un 1,25 por ciento anual, proceso que había iniciado en enero, tras recortar la tasa de 8,25 por ciento, que mantenía desde las presiones inflacionarias por los alimentos y el petróleo en los mercados internacionales desde mediados de 2008.

Pero en tiempos de una crisis profunda, estructural para muchos y terminal para algunos, el uso de estas políticas no tiene ni fuertes ni débiles efectos. Desde la rebaja en enero, la economía chilena ha venido retrocediendo sin dar señales de reactivación, como desean ver las elites. La producción y el comercio están desde hace meses muy resentidos por un cada vez más débil consumidor que ha visto menguados sus ingresos y en no pocos casos carece totalmente de ellos, como es en el caso de un trabajador cesante.

Usura, endeudamiento y desempleo: la mezcla fatal

El Banco Central ofrece una tasa del 1,25 por ciento anual, que es la tasa rectora del dinero que lleva a circulación a través del sistema financiero privado. Pero, ¿qué es lo que recibimos? Las tasas al alcance del consumidor, si observamos las ofertas que reproduce y publica la Superintendencia de Bancos, pueden llegar hasta a un 51 por ciento anual para un crédito de consumo por un millón de pesos en el Banco París. Si ello nos parece alto o excesivo, miremos la realidad.

Un estudio realizado a fines de abril por el Sernac, reveló que la usura es una práctica cotidiana en los negocios financieros. El informe, elaborado sobre créditos de 500 mil, un millón y tres millones de pesos, incluyó a 35 instituciones financieras. Detectó que la diferencia en las tasas de interés entre una y otra entidad puede llegar hasta el 648 por ciento. En pesos, resulta aún más increíble: para créditos de 500 mil pesos a 24 meses, se puede pagar desde 58.192 pesos hasta 345.280 pesos adicionales. En el caso de un préstamo de un millón, a 24 meses, se pagará desde 89.840 pesos hasta 672.248 pesos adicionales. Si el monto es de tres millones de pesos, a 24 meses, un consumidor pagará desde 269.520 hasta 1.483.632 pesos. Frente a estos y muchos otros números, ¡qué importancia tiene para el consumidor final que el Banco Central baje su tasa de interés al 1,25 por ciento anual! Una rebaja que sólo abarata los costos de la banca, pero que no alcanza a llegar al consumidor.

Ante esta situación, sin duda crítica, alguien podría preguntarse sobre los actuales niveles de consumo, los que sin duda se mantienen gracias al crédito. Sin embargo, estos van en una clara declinación. Y si consideramos el creciente desempleo, el impacto sobre los ingresos y la capacidad de pago de los créditos sin duda será grande.

El Banco Central publicó el año pasado en su Informe de Estabilidad Financiera una encuesta sobre niveles de endeudamiento de los hogares. Se trató de una encuesta previa a la crisis, realizada en 2006. Entonces la deuda promedio de los chilenos en casas comerciales, cajas de compensación y compañías de seguro aumentó 6,1 por ciento respecto de abril de 2006, y llegaba a un promedio de dos millones 800 mil pesos por persona. Para el Banco Central no se trataba de montos preocupantes, pero sugería tomar algunos resguardos y ser prudente en los gastos. En suma, considerando estas deudas de consumo, más las hipotecarias, el informe concluía que los hogares destinaban más de un 20 por ciento de sus ingresos a pagar deudas.

Pero las cosas han cambiado. Hace un mes, el Banco Central publicó un nuevo informe sobre deudas de los chilenos. Sin cifrar las deudas, estableció la relación entre deudas riesgosas por no pago y desempleo. “Aun cuando los riesgos financieros que enfrenta un hogar son variados y provienen de distintas fuentes, la pérdida del empleo es, empíricamente, un determinante crucial en el riesgo de crédito. Al aumentar el desempleo y simular un escenario similar al de la crisis asiática (en el cual el desempleo bordeó el 11%), la deuda en riesgo aumenta respecto de la situación inicial, y pasa a representar entre 22 y 28 por ciento de la deuda total de los hogares”. ¿Pero qué sucederá si las tasas de desempleo no son las de la crisis asiática, sino mucho más altas?

Ante este panorama, la pregunta es cómo sobrevivimos y quién está pagando los costos de esta crisis. Hay quienes sugieren, como el mismo Sernac, cotizar e informarse antes de comprar o suscribir un crédito. Pero bien se sabe que la concentración del mercado impulsa a la colusión entre los carteles. Y bajo un sistema tan concentrado, el mercado ya no existe. Está comprobada -y también confesada- la colusión en el sector de las farmacias, pero hay sospechas más que fundadas en otras áreas, como las tiendas por departamentos, las grandes ferreterías, el transporte aéreo y terrestre y, por cierto, el sector financiero. Sin una clara y sólida regulación el mercado se mueve a sus anchas. Enriquece a quienes lo controlan y empobrece a los más débiles.

Las elites económicas y empresariales, y también las políticas, han desarrollado un discurso que se eleva cual singular melodía en medio del rumor, a ratos rugido, de la crisis. Con el estribillo de la “luz al final del túnel” y de “hemos tocado fondo” y la aplicación de algunas medidas paliativas, como los subsidios a la contratación y al empleo, se nos intenta seducir una vez más acerca de un futuro esplendor: que la crisis actual, como tantas otras inherentes a la esencia del capitalismo, pasará tarde o temprano. Tras la turbulencia, el cielo límpido, el sol radiante, el crecimiento y el auge económico… Las mismas promesas de antaño, de los años del neoliberalismo radiante.

El gobierno ha puesto en marcha su publicitado programa de ayuda a los desempleados. Pero se trata de un detalle, una nimiedad. Para el economista Manuel Riesco, el problema del seguro de desempleo es que para “ acceder a él, se exigió doce meses de cotizaciones en los últimos dos años, con las tres últimas continuas. Es decir, para acceder, hay que haber cotizado al menos un mes de cada dos a lo largo de dos años, y los tres meses anteriores a perder el empleo”. Un avance respecto a las exigencias anteriores, sin embargo se estrella con la realidad: las estadísticas de los últimos 25 años del sistema previsional demuestran que las personas que cotizan en promedio menos de un mes de cada dos, alcanzan a sólo dos tercios de la fuerza de trabajo. Es decir, “la mitad de la fuerza de trabajo cotiza menos de un mes de cada tres, un tercio cotiza menos de un mes de cada cinco y un quinto cotiza menos de un mes de cada diez. Esta realidad no ha cambiado en años recientes, como lo demuestran las propias estadísticas del seguro de desempleo”, afirma Riesco

(Publicado en Punto Final Nº 685, 15 de mayo 2009)

22/05/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario