America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Visión política de la integración latinoamericana – Por Eric Calcagno, senador de la Nación, y Alfredo E. Calcagno, doctor en Ciencias Políticas


Visión política de la integración latinoamericana.

08/12/2011 Posted by | Economía, Educación, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Estamos construyendo el ¨nuevo mundo¨


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02/12/2011 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Vientos del Sur – Eduardo Anguita (Interesante análisis del momento actual)


04.09.2011

Cristina Fernández de Kirchner mira al Sur desde el Sur. Son muchas las miradas que, por estos años, entendieron que los cambios de paradigmas vienen enganchados con la emergencia del sur. Ese proceso que tiene como protagonista principal a China –aunque esté al norte de la línea del Ecuador como otros países del sur– suma a otras naciones, empresas y entidades de lo más diversas. El inicio de la era Sabella de la Selección Argentina viene atada a estos vientos del sur. Su debut con Venezuela fue en Calcuta, una ciudad ubicada al este del territorio indio, cercano a la China. La otrora ciudad de la pobreza extrema hoy está subida al motor de una de las economías emergentes más fuertes del Globo. El equipo capitaneado por Lionel Messi se moverá algo más al este para mudarse a Bangladesh, otrora llamado Pakistán oriental, merced a las divisiones geográficas pergeñadas por el Imperio Británico de “dividir para reinar” una vez que debieron abandonar India como territorio colonial.

Allí, en la ciudad de Dacca, los albicelestes se medirán con Nigeria, el país más poblado de África, ex colonia británica, hoy con una economía emergente gracias al petróleo. Desde hace unos años, como en otras naciones africanas, la principal nación extranjera es China, tanto en comercio como en inversiones directas.

El fútbol, aquel invento inglés y con las ligas europeas por encima de las asiáticas, africanas o suramericanas, está avisando que los vientos vienen del Sur. El último Mundial en Sudáfrica, pese a las denuncias mediáticas de que se trataba de un país inseguro. El próximo en Brasil, la gran locomotora de esta región y principal socio político y comercial de la Argentina. El país futbolero sabe que la Fifa es una multinacional que tiene más afiliados que la mismísima ONU y que no sólo genera negocios sino que la diplomacia deportiva tiene hoy tanta o más potencia que los tanques mediáticos del sistema.

Y, hablando de medios, Clarín y La Nación se llamaron a silencio sobre el artículo publicado el viernes en The New York Times sobre la Argentina. En efecto, con la firma del editorialista Ian Mount, ese diario sugirió al presidente norteamericano Barack Obama tomar lecciones de cómo los gobiernos de Néstor y Cristina afrontaron la recuperación. “Argentina ha recobrado su prosperidad gracias a inteligentes medidas económicas”, dice el editorial y destaca que el Gobierno “intervino para mantener el valor bajo de su moneda, lo que impulsó la industria local haciendo las exportaciones argentinas más baratas afuera mientras mantenía las importaciones más caras”. Hay que observar que este artículo salió al día siguiente del discurso de la Presidenta con motivo del Día de la Industria, que tuvo un escenario histórico y una presencia del empresariado que aplaudió de pie a una dirigente política que jamás cedió a presiones corporativas. Por ejemplo, a las presiones de los sectores de la industria automotriz cuando querían un dólar más caro todavía. Con la actual cotización ($4,20) de la divisa norteamericana, las automotrices son el sector que más creció en estos ocho años. Hoy Argentina recuperó su capacidad de exportación automotriz y también sostiene un tejido de autopartistas radicados en el país. Ni hablar de la maquinaria agrícola, una industria potente otrora devastada en los noventa y que creció con alto nivel de financiamiento venezolano.

Entre las “valerosas lecciones” de estas latitudes sureñas subraya que “el recorte extremo de gasto público en una economía estancada sólo hará inhibir el crecimiento”. Cabe recordar que la salida de Roberto Lavagna del Ministerio de Economía hace ya seis años era porque quería enfriar la economía. Néstor Kirchner decidió que de ningún modo se iba a desalentar el consumo interno porque era uno de los pilares del modelo. En ese sentido, el artículo de Mount señala que otra de “las lecciones que nos da Argentina es que el gasto gubernamental para promover la industria y programas de infraestructura para crear empleo no convierte a un país en una especie de parodia soviética”.

Tecnoindustria. La celebración del Día de la Industria es, quizá, una muestra de los cambios profundos que explican por qué los vientos soplan distintos en el sur. Esta semana, la mexicana Alicia Bárcena, extraordinaria secretaria ejecutiva de Cepal, hizo público un informe que también fue olímpicamente ignorado por Clarín y La Nación, cuyo único interés es tratar de encontrar explicaciones de por qué Argentina no está blindada ante la crisis europea y norteamericana. La única verdad es que ellos quieren ser el factor que reste potencia a la marcha de la economía. El informe de Cepal afirma que el valor de las exportaciones de bienes de América latina y el Caribe se estima en el orden del 27% durante este 2011, en coincidencia con el aumento registrado durante 2010. La expansión se explica por un aumento del 9% en el volumen exportado mientras que el 18% restante se debe al aumento en los precios de los productos exportados por la región. Vale recordar que durante décadas, uno de los grandes problemas era que las exportaciones de productos primarios tenían precios decrecientes mientras que los productos industriales aumentaban. Eso se llamó el deterioro de los términos de intercambio. Un mundo con 6.000 millones de habitantes y un aumento creciente de alimentos, minerales, gas y petróleo modificó drásticamente los precios relativos. El superávit comercial 2011 de América latina es de 80.000 millones de dólares.

Un dato que probablemente asombre a los editores de la prensa opositora y que aún no tomó estado público es que los representantes de los mandatarios de los países que integran Unasur se reunieron el miércoles pasado en Río de Janeiro para dar curso a los estudios preliminares de un plan de largo aliento de la inversión pública regional. La creación del Banco del Sur podría ir acompañada de un plan de obras por la friolera de 110 mil millones de dólares.

Tan importante como esto es advertir que el intercambio no es Norte-Sur como en otros tiempos, sino Sur-Sur, encabezado por China y el resto de Asia emergente. La integración comercial de estas regiones no se hace con aquella fórmula colonial de que Inglaterra se lleva el cuero de las pampas para que luego los gauchos se pongan botas elaboradas en Manchester. Una pequeña muestra de cómo son las relaciones actuales está en la radicación de una planta de la multinacional china Lenovo en Tierra del Fuego. Tercera o cuarta en la fabricación de computadoras a nivel mundial y primera en la región Asia-Pacífico, Lenovo montó una pequeña planta y el viernes entregó la primera unidad fabricada en el país. En la misma dirección va la instalación en San Juan de una empresa canadiense RIM para fabricar los teléfonos BlackBerry.

Cuatro años más. La Presidenta hace tiempo que advierte la necesidad de posicionar al país para la creciente integración con socios como China e India. Estos países lograron avances tecnológicos, financieros y comerciales que les permiten exportar productos de altísimo valor agregado. De allí que la cena del jueves en Tecnópolis no tuvo nada de acto de campaña. Por el contrario, fue el discurso de una líder de Estado a los hombres de negocios, muchos de los cuales son principales beneficiarios de estos ocho años y, sin embargo, han preferido mirar al Norte en vez de percibir y ver las oportunidades crecientes que da el Sur. “Tenemos que ser todos lo suficientemente inteligentes –dijo Cristina– para no arruinar las bases del desarrollo argentino, que hemos construido con tanto esfuerzo”, y se trataba de una apelación a mantener el proceso de redistribución del ingreso a través de las negociaciones colectivas de trabajo, y de allí la presencia fundamental del titular de la CGT, Hugo Moyano, en el encuentro y no sólo del presidente de la UIA, José Ignacio De Mendiguren. Estaba, en solitario, el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, quien tuvo que recoger piola con su desprecio al pueblo tras las elecciones del 14 de agosto. Es cierto, como dicen por lo bajo los que coinciden con Biolcati, en el sentido de que muchos empresarios –o la gran mayoría– invierten en soja y no sólo los de la Sociedad Rural. Pero el gran problema no es dónde obtienen rédito rápido. El problema es si se trata de negocios accesorios que en un sistema capitalista no pueden prohibirse por decreto. El tema, tal como lo planteó la Presidenta es si estos empresarios saben que les conviene invertir más en el país. “Necesitamos mas inversión. Yo sé que la inversión requiere confiabilidad. Yo quiero darles la certeza de que estas políticas que hemos implementado desde 2003 no sólo las vamos a mantener, sino también a profundizar”. De allí que, entre las metas para 2020, planteó la necesidad de llevar la inversión al 28% del 23% nada despreciable que hay en la actualidad. También planteó otras metas perfectamente alcanzables como la duplicación del producto industrial y la disminución del desempleo al 5%.

El país vive otro clima. Un clima que difícilmente puede registrarse en el relato de los medios de comunicación opositores. La Presidenta hizo referencia al Rastrojero y al Pulqui, orgullos argentinos de los cincuenta. Esas páginas de logros en productos argentinos fueron literalmente sepultadas por la contrarrevolución que desplazó a Juan Perón en septiembre de 1955. Casi un año después, sin ninguna exigencia que no fuera un alineamiento ideológico, Aramburu y Rojas firmaron la inclusión del país a la órbita del FMI. Por supuesto, un hecho aplaudido por los hombres de negocios de entonces y por la prensa reaccionaria que aplaudía una dictadura y hoy son el eje opositor a un gobierno democrático.

Las oportunidades que brinda el sur quizá permitan disimular el oportunismo de ir tras la ganancia. La hipocresía forma parte de la búsqueda del beneficio. La Argentina puede blindarse ante la crisis externa, aun aceptando toda la precariedad que significa una metáfora semejante ante una crisis cuya profundidad todavía es desconocida. También puede tener un desarrollo de la inversión pública de los niveles extraordinarios registrados en los últimos ocho años. Y puede mostrar la fortaleza de un pueblo que acompaña y es sujeto activo del cambio. También, como planteó Cristina, necesita de un empresariado que se juegue en esta etapa. Porque la llamada burguesía nacional fue, en cada intento de crecimiento con equidad, un factor que sumó su esfuerzo y que luego fue perseguida por aquellos regímenes anticonstitucionales que se asociaban con empresarios sin sentido nacional ni respeto por los derechos del pueblo. Hoy, más que nunca, esos hombres de negocios pueden mirar el Sur y actuar en consecuencia. Es decir, apostar por la Argentina y por esta integración impresionante que tiene la región.

Miradas al Sur

05/09/2011 Posted by | Agricultura yGanadería, Ciencia y Tecnología, Economía, General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La Unasur rescata la creación del chileno Herrera


Por Julio Fernández Baraibar

La reunión de ministros de Economía de la Unasur, realizada en Buenos Aires la semana pasada, silenciada por los grandes monopolios informativos, ha sido uno de los jalones más importantes en la consolidación de nuestro gran bloque continental.

Ante el desarrollo de la crisis general del sistema imperialista basado en el capitalismo financiero, nuestra región ha respondido como nunca antes en nuestra historia pudo hacerlo.

La crisis del año 1929 sacudió todas nuestras economías sin control alguno, generó una ola de desocupación y empobrecimiento que aún hoy recuerdan los más ancianos y dio inicio a una dolorosa y espontánea migración hacia las grandes ciudades de millones de hombres y mujeres que habían perdido toda esperanza en sus pagos natales.

Por primera vez, esta crisis, que eclipsa en poder destructor a la de aquellos años, encuentra a nuestro continente en un exitoso proceso de integración y unificación política y económica.

La idea del blindaje de Sudamérica, para evitar que la producción industrial excedente y los capitales especulativos se vuelquen a nuestros mercados nacionales, complicando el lento camino de recuperación iniciado en la última década, tuvo una respuesta unánime.

Tanto Argentina, Brasil y Venezuela, como Colombia, Perú y Ecuador han acordado medidas, con el resto de los países de la región, que impidan la contaminación de nuestras economías y el resguardo de las mejorías alcanzadas por nuestros pueblos.

En ese marco es que se ha discutido el replanteamiento del papel que debe jugar el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al considerar que, más allá de la creación, en un plazo más mediato del Banco del Sur -dificultado por los complejos trámites políticos y administrativos- la región debe tomar en sus manos aquel instituto que creara, en 1960, el insigne chileno Felipe Herrera.

Vale la pena recordar quien fue este gran patriota latinoamericano. El abogado y economista Felipe Herrera nació en Valparaíso en 1922, fue militante del Partido Socialista, primero, y del Partido Socialista Popular, posteriormente.

En 1953 fue nombrado ministro de Hacienda por el presidente Carlos Ibáñez del Campo, en el mismo año en que Perón, desde Buenos Aires lanzara su proyecto del Nuevo ABC con Argentina, Brasil y Chile.

El joven ministro se convirtió en un admirador de la propuesta integradora del presidente argentino, a punto de que Alberto Methol Ferré lo considerara el principal discípulo y continuador del ideario continental de Perón.

Puede decirse, sin exagerar, que a partir de 1955, fue el chileno Felipe Herrera quien desde los libros, la acción política y diplomática continuó esos proyectos disueltos con la caída de Perón ese año y el suicidio del brasileño Getulio Vargas en el año 1954, en el momento en que el imperialismo norteamericano se despliega en el continente.

En sus memorias, escribe Herrera: “Hasta ese momento (finales de los años cincuenta) la política norteamericana frente a América Latina estaba fundada en tres objetivos globales y permanentes: Prevenir cualquier alineamiento de algún país del hemisferio con una potencia rival; Asegurar la presencia económica de los Estados Unidos en América Latina, y Procurar el establecimiento de regímenes estables en Latinoamérica, lo que en muchos países se tradujo en la instalación de prolongadas dictaduras”.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fue el resultado de los ingentes trabajos de Felipe Herrera en la búsqueda de la integración de nuestra región. Fue creado originalmente con la finalidad de financiar las grandes obras de infraestructura que nuestro continente reclamaba para la modernización de sus economías primarias y el intercambio en el seno de la región. Detrás de su construcción estaba el convencimiento de Herrera en las posibilidades de la Nación Latinoamericana.

Decía en su discurso “Integración económica y reintegración política”, pronunciado en Salvador de Bahía, en agosto de 1962: “No es una entidad ficticia la nación latinoamericana. Subyace en la raíz de nuestros Estados modernos, persiste como fuerza vital y realidad profunda. Sobre su singular material indígena, diverso en sus formas y maneras pero similar en su esencia, lleva el sello de tres siglos de dominación ibera. Experiencia, instituciones, cultura e influencias afines la formaron desde México hasta el Estrecho de Magallanes. Así, unitaria en su espíritu y en su fuerza, se levantó para su independencia”.

La presión norteamericana y la deserción de gran parte de las burguesías latinoamericana a la causa de la independencia económica del continente fueron convirtiendo a la creación del doctor Felipe Herrera en un instrumento del imperialismo. Las sucesivas direcciones, posteriores a las del fundador, resistieron, en el mejor de los casos, los designios de los EEUU convirtiéndose en voceros de intereses que no eran respetados en las decisiones financieras de la entidad.

Que la reunión de ministros de Economía de la Unasur hayan decidido rescatar esta institución hace evidente que la prédica de Felipe Herrera, colaborador del gobierno de Salvador Allende derrocado en 1973, no fue en vano.

El ministro brasileño Guido Mantegna ha declarado: “El BID ha otorgado un financiamiento importante hacia América Latina, pero fue desvirtuado a lo largo del tiempo, y no es controlado por los países latinoamericanos. Debería ser el Fondo Monetario de los países latinoamericanos”. No era otro el pensamiento y el deseo del chileno Felipe Herrera.

A quince años de su muerte América del Sur se está reencontrando con este precursor, al que el predominio del Consenso de Washington sepultó en un injusto olvido. Con la asunción de nuestros destinos, comenzamos también a asumir nuestro gran pasado y sus héroes.

Telam

16/08/2011 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Destino sudamericano



Por Néstor Leone

El desafío de Néstor Kirchner al frente de la Unasur. Proyección internacional y estrategia política con sello propio

Sabe que el desafío es grande y que las miradas estarán más atentas que de costumbre para evaluar con minuciosidad su desempeño y juzgar de manera terminante mucho más sus errores que sus eventuales aciertos. Y esto, tanto puertas adentro como más allá de nuestras fronteras. Quienes lo frecuentan o estuvieron en las últimas horas a su lado, corroboran esta impresión y señalan que se lo ve entusiasta. Quizá como pocas veces antes. Entusiasta e hiperactivo, hilvanando ideas, desechando otras. Leyendo mucho. Elaborando, en definitiva, una idea acabada de cómo será su vida política como primer secretario general en la historia de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Pero en lo que acuerdan todos, por sobre cualquier otro aspecto, es en que Néstor Kirchner concibe su designación como una gran oportunidad, más que como un desafío. Y que, como tal, piensa asumirla. Oportunidad para el país, que podrá rebatir con mayor proyección política el sistemático aislamiento que le endilgan y, a su vez, podrá ser protagonista clave del proceso de integración en ciernes.
Y, claro, oportunidad para él, que podrá tirar por la borda buena parte de los argumentos que resuenan como elementos casi inescindible de su personalidad. Por ejemplo, que es incapaz de generar consensos, que es renuente al diálogo si no puede imponer sus ideas o que desiste de construir instituciones sólidas. O, más aún, que tiene poco apego a las cuestiones internacionales. Ahí mismo, en ese cruce de reproches, está el secreto del cargo que ya desempeña.
El voto unánime de todos los presidentes de Sudamérica, en ese sentido, resulta un aval
inédito. Y, no menos importante, le ofrece un escenario privilegiado para mirar su futuro en clave geopolítica y abstraerse de las reyertas menores de la coyuntura local. O, lo que es mejor aún, le permite mirarlas “desde arriba”. Su idea de relanzar el Banco del Sur o de formar un observatorio que promueva el debate le dará espacio para mostrar la densidad política de su iniciativa. La necesidad de crear la superestructura que hace falta y de consolidar las que ya existen, pondrá a prueba sus dotes de gestor. O, si se quiere, de estadista.

PROYECCIÓN
En el entorno de Kirchner no andan con vueltas. Son conscientes de que el presidente uruguayo, José Mujica, fue decisivo en la elección. Y lo admiten abiertamente, con buena cuota de gratitud. La negativa de su antecesor, Tabaré Vázquez, conflicto ambiental mediante, había retrasado el acto que permitía convertir en un hecho la moción presentada, en octubre de 2008, por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, su principal impulsor. Que se hubiese repetido la negativa oriental, en forma de veto o de abstención, hubiera desactivado para siempre la posibilidad. Entre otras cosas, porque la condición de gobiernos como el de Colombia o el de Perú era que la decisión fuese unánime. De ahí las presiones opositoras sobre “el Pepe”, a ambas orillas del Plata, que operaban poniendo en dudas un voto que nunca lo estuvo (“inesperado respaldo”, titularon varios medios). Y de ahí, también, cierto compromiso de parte del gobierno argentino para reestablecer el vínculo normal entre ambos países, puente Gualeguaychú-Fray Bentos incluido.

Pero si la designación tuvo en Correa su principal promotor y en Mujica su condición necesaria, no hubiese sido posible sin el espaldarazo de Luiz Inácio Lula da Silva. El líder del PT está convencido de que la presencia de Kirchner es funcional a su estrategia de liderazgo extrarregional, que tiene a la alianza con Rusia, India y China como telón de fondo y la idea de ocupar una banca permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU como aspiración de máxima.
Bien acorde con sus genes políticos, apenas fue elegido, Kirchner ya elaboró en su cabeza la impronta que le dará a su gestión y parte del itinerario político que recorrerá. Aunque, claro, a su lado aseguran que todo está en gestión y nada puede darse como cerrado. Por lo pronto, ya eligió dónde situar sus oficinas, dado que la Unasur todavía no tiene edificio propio y no hay disposiciones estatutarias que le exijan trasladarse a Quito, la ciudad considerada sede de la entidad. Estarán ubicadas en el petit hotel de Carlos Pellegrini y Arenales, en la Ciudad de Buenos Aires, donde funcionó el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Desde ahí y acompañado de una serie de funcionarios, entre los que se menciona a Juan Manuel Abal Medina, lanzará sus primeras iniciativas e intentará coordinar la ardua tarea que tiene por delante.

Por ejemplo, deberá lograr que los ocho
países que todavía no han ratificado el Tratado Constitutivo del bloque en sus parlamentos nacionales lo hagan sin tanta dilación. Entre ellos, se cuenta a la Argentina. Y, como mandato no menos distante, deberá dotar a la entidad de las instituciones de las que todavía carece. Ágiles, flexibles y eficaces, en la medida de lo posible. En el mientras tanto, se prueba el traje de árbitro paciente, dispuesto a contener las diferencias ideológicas, mediar en las tensiones políticas y acercar posiciones cuando se presenten las consabidas asimetrías económicas.
Pero lo cierto es que Kirchner ya madura varias ideas propias para darle su sello. Entre ellas, darle vida a un observatorio temático, donde los derechos humanos, la cuestión indígena, los medios de comunicación y las políticas de desarrollo tengan debido lugar. La propuesta en danza, todavía en pañales, es que cada país pueda designar a sus mejores intelectuales para convertir al espacio en un verdadero foro de pensamiento. Se barajan varios nombres posibles y alguno ya fue tentado, aunque la sugerencia de Kirchner es que la idea todavía quede bajo llave. Eso sí, admitió que le gustaría mucho que la integrase el teórico político Ernesto Laclau. Para las cuestiones más políticas, en tanto, se mencionan a Rafael Follonier, actual Coordinador de Asuntos Técnicos de la Unidad Presidencial, por sus fuertes lazos con casi todos los gobiernos latinoamericanos, a Carlos Chacho Álvarez y el ex canciller, Rafael Bielsa.

Por otro lado, son varios quienes admiten que el relanzamiento del Banco del Sur, tantas veces proclamado y nunca en funciones, será otro de sus caballitos de batalla. Quizá, no con ese nombre, debido a que quedó preso de la exuberancia chavista de la que varios presidentes escapan. Pero sí con muchos de sus objetivos originales. Por ejemplo, financiar el desarrollo equilibrado de la región, favorecer la inversión productiva, promover la estabilidad macroeconómica y, sobre todo, lograr la mayor autonomía posible respecto de los centros financieros internacionales. La imposibilidad de agilizar la entrega de los doscientos millones de dólares, colectados por los gobiernos de la Unión para ser destinados a Haití y las víctimas del terremoto, debido a la ausencia de mediaciones financieras comunes, habla de esas necesidades.

SUPRANACIONAL
La Unasur, como tal, no tiene un largo camino recorrido. Pero sí arrastra un intenso itinerario de sueños integracionistas largamente compartidos como persistemente frustrados. Así se puede mencionar el ideal bolivariano de crear la “nación de repúblicas” o la invocación “arielista” de José Enrique Rodó. O los claros avances que significaron la Comunidad Andina de Naciones o el Mercosur, más concretos y tangentes. Los orígenes de la Unión pueden rastrearse en la primera Cumbre Sudamericana, convocada en el año 2000, en Brasilia. Y puede darse como fecha de nacimiento al 9 de diciembre de 2004, cuando la peruana e incaica ciudad de Cusco fue testigo de las primeras formalidades suscriptas. Entonces, se la llamaba Confederación Sudamericana de Naciones y tenía a Brasil, consciente de que su proyección internacional dependía del liderazgo que tuviese sobre sus vecinos, como principal aglutinador. Y ya tenía como valor extra el hecho inédito que significaba la participación de Guyana y Surinam, ex colonias de Gran Bretaña y Holanda, en un esquema de integración regional.

Con el tiempo, la sinergia fue consolidándose y las desconfianzas erosionándose. Así, la Unión se convirtió en garante inestimable de la continuidad democrática. Y esto, a pesar de no contar con las instituciones necesarias. De esta manera, se cuenta, por ejemplo, el ahogo del intento de golpe de Estado en Bolivia, el aislamiento al golpe que sí se produjo en Honduras, la distensión de las relaciones entre Colombia y Venezuela, el condicionamiento al acuerdo militar entre Bogotá y Washington y la búsqueda de una posición mancomunada sobre la situación de Haití o Chile, después de sus terremotos. Todo lo cual, por cierto, habla de su aceptación como herramienta de resolución política y, sobre todo, como instrumento de soberanía política. Más aún si se tiene en cuenta que muchos de estos problemas los dirimió, por primera vez en la historia, evitando que interviniera Estados Unidos o en contra de sus intereses.
Pero, donde más esperanzas ponen los líderes de la región y Kirchner, en particular, es en las cuestiones de defensa y de infraestructura. Para la primera, la Unasur ya tiene un Consejo de Defensa Sudamericano, al que se piensa darle más relieve. En sus orígenes fue una iniciativa también impulsada por Brasil, que no logró el necesario consenso, por no contar con la aprobación del presidente Álvaro Uribe, de Colombia. Al trabajar sobre la necesidad que significa contar con una estrategia común en un subcontinente con vastas reservas de recursos naturales, se pretende lograr la unanimidad necesaria.

En cuanto a la cuestión de infraestructura, está en marcha un Consejo de Planificación y Obras Públicas. Según pudo saberse, este organismo tiene previsto asegurar créditos a tasas convenientes y ya cuenta con cien obras catalogadas como necesarias para el desarrollo de la región. Además, pretende asegurar la conectividad de toda la región, ya fuere a través de caminos, rutas aéreas, hidrovías o gasoductos. En este punto, la cuestión energética asume un rol fundamental, a tal punto que se pone como objetivo de mediano plazo dar certidumbre a la provisión de los principales recursos.

LÓGICA LOCAL
Es evidente, la asunción de Kirchner como secretario de la Unasur también tiene su anclaje en la política local. El rápido rechazo opositor a la designación así lo demuestra, desde la desmesura de Elisa Carrió al considerar “una tragedia” el hecho, hasta el anticipo de más de un bloque de que denegará la licencia a su cargo de diputado nacional que el ex presidente todavía no pidió formalmente. O, claro, el pedido del vicepresidente Julio Cobos para que Kirchner “honre el cargo” y deje la diputación.
En tiendas kirchneristas, tanto la designación como las repercusiones se toman como datos positivos. Y así se los procesan. Por ejemplo, sostienen que esto demuestra que la Argentina, contrariamente a lo que sostiene la oposición y ciertos medios, sí tiene inserción virtuosa en el mundo. Y, a su vez, creen que la posición de privilegio que tendrá Kirchner le permitirá codearse con lo más granado del mundo de las grandes decisiones y mostrar en el exterior los aspectos más exitosos de la experiencia argentina. Sobre todo, en momentos en que las recetas del ajuste tienden a reverdecer y Europa no logra salir de su penumbra.

La Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe, de la que será protagonista la semana próxima (ver aparte), inaugurando su rol de secretario de la Unasur, será el primer escenario de lujo que tendrá. Una gira por varios países de la región, todavía en gestión, los otros mojones de un itinerario que, muy a su pesar, lo alejará un poco de la vorágine política local, de la cual es tan devoto. Es cierto, a mediados del año próximo, estará otra vez recorriendo rutas de cabotaje y, muy posiblemente, sin las luces del cargo continental. Su posible candidatura presidencial, cada vez más firme, le impedirá seguir ocupando el cargo, que dejará vacante para que otro ex presidente latinoamericano tome su posta. Pero, seguramente, para esa época la experiencia habrá dado algunos frutos. Los del mayor reconocimiento y proyección internacional, esperan en Olivos. Los del hombre del diálogo y consenso, piensan los más osados.

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La Unasur, La Nación y el “no sujeto”
Luego de machacar con el supuesto estado de aislamiento del país y de intentar convertir en sentido común el (no menos supuesto) retroceso de la presencia argentina en el orden internacional, el diario
La Nación mostró en las últimas semanas su desazón por la elección de Néstor Kirchner como secretario general de la Unasur, el principal órgano supranacional de la región.
La curiosa operación discursiva se llevó a cabo a través de una serie de notas editoriales y varios artículos de opinión de sus principales plumas. Uno de ellos, bajo el sugestivo título “Kirchner, réquiem para la Unasur”, fue publicado el lunes 5 de abril y argumentaba en contra de la decisión que los presidentes miembros estaban por tomar, a partir de ciertas características de la personalidad del santacruceño. “Pocos ex presidentes han hecho menos méritos para ser honrados con un cargo en un organismo internacional que Néstor Kirchner”, empezaba la nota, a modo de síntesis de lo que vendría líneas más abajo.
El miércoles 5 de mayo, fue Mariano Grondona quien se explayó sobre la sinrazón de la medida. “El enigma de Unasur” fue el nombre del artículo, y lo enigmático no era sólo la designación del ex presidente, sino también la potencialidad del organismo, al que redujo sólo a un sello de goma. De ahí la pregunta que enhebraba su posición: “¿Cuánto les costaba entonces ‘ceder’ a la Argentina sólo un sello de goma?”, sostenía.
Pero ninguno de los artículos citados u otros publicados por La Nación sobre el tema desnudó tanto la raíz profunda de la apreciación del diario sobre la integración regional como “Kirchner y la Unasur”, el editorial del 28 de abril último. Allí, el matutino fundado por Bartolomé Mitre concluye, terminante, que América del Sur “no es un sujeto histórico”, sino “apenas” un sujeto geográfico o una mera espacialidad.

El debut en la cumbre de España
El ex presidente Néstor Kirchner estrenará su cargo como secretario general de la Unasur en un debut más que significativo y en el que se han puesto muchas expectativas.
Será el lunes 17, cuando dé comienzo la VI Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe, calificada por el gobierno español como el encuentro más importante de su presidencia pro tempore del bloque europeo. La reunión se celebrará en Madrid y congregará a 60 jefes y jefas de Estado -33 latinoamericanos o caribeños y 27 europeos-, que representan a más de mil millones de ciudadanos.
La magnitud del encuentro estará dada porque supondrá “un salto cualitativo en las relaciones entre los dos grandes bloques hacia una asociación estratégica”, según resaltó el embajador de España en la Argentina, Rafael Estrella, en un encuentro con la prensa, el miércoles 12.
En palabras de Estrella, la cumbre tendrá como “uno de sus ejes centrales el afianzamiento y profundización de los lazos comerciales, así como la creación de un fondo de unos 130 millones de euros para financiamiento de inversiones en proyectos de infraestructuras en América Latina”.
Otra de las novedades destacadas será la formalización de la reapertura de las negociaciones entre la UE y el Mercosur (la Argentina tiene la presidencia pro tempore), estancadas desde hace más de seis años.

DEBATE

17/05/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Kirchner a UNASUR, su carga simbólica


07-05-2010

Ángel Guerra Cabrera

La Jornada

Con la elección de Néstor Kirchner como secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en la cumbre extraordinaria celebrada en Argentina, el bloque dio otro paso firme hacia su consolidación como mecanismo de independencia, unidad e integración subregional. Y es que haberle asignado esa responsabilidad al ex presidente argentino tiene una gran carga simbólica toda vez que fue bajo su mandato y gracias a la influencia que le confería ser jefe de Estado del país sede que se hizo posible, entre otras causas, desactivar la puesta en vigor del ALCA en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, instrumento “monroísta” concebido para la recolonización de América Latina por Estados Unidos, enterrado allí según lo expresara entonces el presidente venezolano Hugo Chávez. A la sazón, ya la rebelión antineoliberal latinoamericana -razón principal de que pudiera ser derrotado el ALCA- había llevado a la presidencia de sus países, además de a Kirchner y a Chávez, a Lula da Silva y Tabaré Vázquez en Brasil y Uruguay respectivamente, y estaba por ser elegido un mes después Evo Morales, que acudió a la Cumbre (paralela) de los Pueblos todavía como candidato.

Otros acuerdos importantes de la cumbre fueron el apoyo a Argentina en el diferendo con el Reino Unido por la soberanía sobre las Malvinas y la censura a la ilegal exploración británica de recursos naturales en la plataforma continental argentina, la condena a la racista ley Arizona, el respaldo a las acciones de Paraguay en defensa de la seguridad ciudadana y la decisión de acelerar la dilatada ayuda a Haití. No fue posible alcanzar consenso sobre Honduras ya que Colombia y Perú reconocen el gobierno de Lobo a diferencia de los otros diez miembros.

UNASUR nació en Cusco en diciembre de 2004, aunque fue bautizada en isla Margarita en 2007. Es muy joven comparada con sus similares de otros continentes aunque fue en el nuestro donde más temprano surgieron las ideas de unidad e integración de varios de sus próceres, señaladamente Bolívar, pero donde las oligarquías y el imperialismo, primero británico y luego estadounidense, le han puesto más obstáculos a su concreción. Sin embargo, pese a su juventud, UNASUR ya ha cumplido importantes funciones no obstante las diferencias ideológicas y políticas que por la índole plural de una organización de este carácter es natural que existan entre los Estados miembros.

Su decisiva contribución para frenar y desmantelar el golpe de Estado separatista enfilado por Estados Unidos para derrocar al gobierno de Evo Morales fue histórica, pues nunca antes los gobiernos latinoamericanos habían conseguido unirse para derrotar un plan sedicioso de la potencia del norte contra uno de ellos. UNASUR también ha cumplido un importante papel en la preservación de la unidad suramericana y latinoamericana que Estados Unidos se proponía resquebrajar a partir del ataque a Ecuador por la zona de Sucumbíos, y en evitar nuevas intervenciones militares yanquis, amenaza enormemente potenciada a partir de la reactivación de la IV Flota, el golpe de Estado en Honduras y el convenio para la instalación de bases yanquis en Colombia, este último rechazado clamorosamente en la cumbre de Bariloche por una mayoría de miembros del bloque.

Kirchner tiene por delante la institucionalización de UNASUR, que debería permitir un sostenido avance de las acciones integracionistas. De suma importancia es promover la ratificación del Tratado Constitutivo de la organización por los parlamentos de los países miembros, ya que sólo lo han hecho los de Bolivia, Ecuador, Venezuela y Guyana entre las doce naciones que la integran. Otro asunto trascendental es acabar de poner en funcionamiento el Banco del Sur, que podría haber constituido una importante herramienta en medio de la crisis capitalista pero cuyo arranque sigue dilatándose. Además existen numerosas iniciativas de integración regional que habría que estudiar para su aprobación y puesta en funcionamiento. En este campo la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América Latina y el Caribe acumula ya un cúmulo de experiencias de gran valor, sobre todo porque se apartan de los mecanismos tradicionales del comercio internacional, ya que buscan la complementación, la solidaridad y el beneficio mutuo antes que la ganancia a ultranza. Algunas de ellas son muy sencillas y poco costosas, como la campaña de alfabetización con el método Yo sí puedo, cuyo efecto multiplicador en la educación y la cultura es incalculable.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/05/06/index.php?section=opinion&article=024a1mun

07/05/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Solidaridad, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Frei defiende el neoliberalismo en Latinoamérica


Por: Esteban Silva Cuadra*
Fecha de publicación: 10/08/09

Manifestamos nuestro rechazo y desacuerdo con los calificativos conservadores y sobre ideologizados en contra de los gobiernos de Venezuela y Bolivia formulados por ex Presidente, Eduardo Frei y candidato presidencial de la Concertación en el Seminario

“América Latina en la Perspectiva Estratégica”, organizado por el Ejército de Chile.

Sus declaraciones son inapropiadas en el fondo y en la forma dado en el lugar en que fueron efectuadas, toda vez que ellas califican peyorativamente y con un claro sesgo conservador la política soberana definida democráticamente por otros pueblos como la República Bolivariana de Venezuela del Presidente Hugo Chávez y Bolivia del Presidente Evo Morales. Los gobiernos de izquierda entre los cuales también se cuenta el Ecuador del Presidente Rafael Correa, y que reivindican la alternativas anti neoliberales y el socialismo del siglo XXI, cuentan con un enorme respaldo democrático y ciudadano en sus respectivos países y han impulsado Asambleas

Constituyentes aprobando nuevas Constituciones que representan los intereses de las grandes mayorías.

La calificación del candidato Frei sobre lo que es o no democrático e institucional en relación con otros países o su afirmación acerca de la legítima demanda marítima boliviana, en nada contribuyen a las relaciones vecinales, la integración sudamericana y el respeto de Chile hacia otros procesos democráticos, progresistas y de izquierda enteramente legítimos y válidos. El Chile de la Concertación tiene muy poco que enseñarle al resto de nuestro continente pues exhibe hoy, después de 20 años, una sociedad enormemente desigual e injusta, una constitución firmada por el ex Presidente Lagos que consagra el modelo neoliberal de Pinochet y un sistema electoral binominal que excluye a un importante sector de los chilenos.

Nuestra política internacional y de relaciones con Latinoamérica es claramente distinta y alternativa a la expresada por el candidato Frei.

Para la candidatura Presidencial de la izquierda chilena encabezada por Jorge Arrate, el liderazgo progresista de Chile y su contribución a la integración Latinoamericana, sólo se construye en la búsqueda de nuevos modelos de desarrollo más justos y en el respeto a la autodeterminación y la soberanía de los pueblos, participando activamente en instancias como el Banco del Sur, Telesur, fomentando la integración de políticas sociales y la profundización institucional de UNASUR, y de sus relaciones con ALBA, CARICOM, SICA y el Grupo de Río.

* Director Ejecutivo y encargado internacional del Comando presidencial de Jorge Arrate.
barometrointernacional@gmail.com

Aporrea. Org.

11/08/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

América Latina: Ya está en las gateras el Banco del Sur


LOS MINISTROS DE ECONOMIA CONCLUYERON LAS NEGOCIACIONES Y AHORA SOLO RESTA LA APROBACION DE PRESIDENTES Y PARLAMENTOS

Los siete países miembros aportarán un capital inicial de 7000 millones de dólares. El anuncio llega en medio de la crisis internacional y sirve para contrarrestar la creciente presión del FMI, que busca volver a convertirse en el principal prestamista de la región.

El Banco del Sur ya está listo para que sea ratificado por los Parlamentos de sus países miembros y comience a funcionar. Los ministros de Economía del Mercosur, más Venezuela, Ecuador y Bolivia, acordaron ayer la letra chica de su estatuto, última escala técnica. El anuncio llega en medio de la crisis internacional y sirve para contrarrestar la creciente presión del FMI, que busca volver a convertirse en el principal prestamista de la región. “Se valora más la creación del Banco en el contexto de la crisis financiera internacional”, aseguró el ministro de Economía, Carlos Fernández, junto a su par brasileño, Guido Mantega. “Estamos dando otro paso en sentido de la integración financiera regional”, comentó Mantega, quien también ponderó que se haya logrado un acuerdo en medio de la crisis actual. “Hace tiempo que no se crea una institución financiera”, agregó el brasileño.

Los siete socios aportarán un capital inicial de 7000 millones de dólares. Argentina, Brasil y Venezuela pondrán 2000 millones cada uno. Uruguay y Ecuador, otros 400 millones en partes iguales; y Paraguay y Bolivia, los 200 millones restantes. Cada país tendrá un voto en el directorio, pero para la aprobación de los proyectos de más de 70 millones de dólares se necesitará el apoyo de los dos tercios del capital suscripto en el banco. Ahora sólo falta que el acuerdo sea ratificado por los presidentes y los Parlamentos de los distintos países. El ministro de Economía, Carlos Fernández, consideró que el acuerdo “tiene términos aceptables, por lo que puede ser rápidamente aprobado”. La reunión se llevó adelante en Buenos Aires y además de Fernández y Mantega participaron sus pares de Uruguay, Alvaro García; de Paraguay, Dioniso Borda; de Ecuador, María Elsa Bitel; de Venezuela, Alvaro García, y de Bolivia, Luis Alberto Arce Catacora.

El objetivo del banco es financiar proyectos de desarrollo en sectores clave de la economía para mejorar la competitividad y combatir la pobreza y la exclusión social. Podrán acudir a la institución los distintos Estados o empresas con previo aval de los Estados. En las negociaciones llevadas adelante durante los últimos tres años se descartó que la entidad opere como prestamista de última instancia, al estilo del FMI, como pretendían el presidente venezolano, Hugo Chávez, y su par ecuatoriano, Rafael Correa. Sin embargo, igual le otorgará a los gobiernos mayor fortaleza para seguir manteniendo distancia del Fondo Monetario.

Si los proyectos de infraestructura, por ejemplo, se pueden empezar a financiar con el dinero proveniente del Banco del Sur, entonces los gobiernos podrán disponer de mayores recursos propios para afrontar su deuda financiera sin tener que volver a depender de los préstamos del organismo multilateral, quien en los últimos acuerdos firmados con países como El Salvador, Ucrania, Islandia y Hungría demostró que sigue imponiendo las mismas exigencias de raíz neoclásica que llevaron a la crisis a la región.

Además, no hay que descartar que una vez que el banco esté en funcionamiento se vuelva a evaluar la posibilidad de que cubra necesidades de financiamiento frente a vencimientos de deuda, si es que la crisis internacional se profundiza. De ese modo, podría emular a los países asiáticos que recurrieron a esa estrategia para sortear las recetas del FMI, que siempre recomienda recortes subas de la tasa de interés y recortes en el gasto público, profundizando las crisis en momentos en los que por lo general se requiere reactivar la demanda para salir adelante. El Banco del Sur es una idea original del presidente venezolano Hugo Chávez. Fue en agosto de 2004, cuando propuso la conformación de una entidad financiera regional para “dejar de depositar nuestras reservas en los bancos del Norte” y poder disponer de esos recursos para “ayudarnos”, en vez de pedirle prestado al FMI y al Banco Mundial. Su intención es delinear la integración sobre la base de dos pilares clave: el financiero y el energético. El Banco del Sur cumpliría con el primer objetivo y el Gasoducto del Sur con el segundo, aunque esta última iniciativa por ahora está desactivada.

El proyecto contó con la adhesión inicial de Argentina, luego se sumaron Ecuador y Bolivia y finalmente Brasil, Paraguay y Uruguay, aunque la intención es ir sumando a otros países integrantes de la Unasur. Al comienzo Brasil llegó a decir que la iniciativa carecía de consistencia técnica y sugirió crear un fondo de estabilización regional que actuará como prestamista de última instancia frente a una eventual crisis de pagos. El temor era que Chávez utilizara el banco para disputarle el liderazgo en la región, pero finalmente bajó la guardia y se integró.

Luego de varios años de negociación en diciembre de 2007, los jefes de Estado firmaron el acta fundacional en Buenos Aires, un día antes de la asunción como presidenta de Cristina Fernández de Kirchner y definieron que el organismo tendría una sede en Caracas y dos subsedes, una en Buenos Aires y otra en La Paz. Entonces parecía que se iba a poner en funcionamiento en pocos meses, pero la iniciativa volvió a enfriarse por diferencias puntuales entre sus miembros. Brasil, por ejemplo, quería que los votos fueran proporcionales al capital aportado, mientras que el resto de los participantes se inclinaba por darle un voto a cada Estado independientemente del aporte, para que la impronta igualitaria y democrática lo diferenciara de los multilaterales dominados por las potencias centrales, como el FMI y el Banco Mundial. Finalmente, se optó por un voto para cada Estado, pero con ciertas restricciones vinculadas al capital aportado.

Página 12

09/05/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

América Latina: “Impulsar un proteccionismo regional”


ENTREVISTA A EMIR SADER, SECRETARIO EJECUTIVO DE CLACSO

En diálogo con Página/12, Sader aseguró que América latina debe responder con mayor integración económica frente a la crisis. Señaló que en Argentina, el conflicto rural “desnudó a la nueva derecha política, social y económica.”

Por Sebastián Premici

El filósofo y politólogo Emir Sader analizó ante Página/12 el posicionamiento de América latina frente a la crisis económica mundial. Para el secretario ejecutivo de Clacso, los países del Sur todavía no están preparados para ofrecer soluciones colectivas a la crisis, algo que se vio en la última reunión del G-20. Sader abogó por un proteccionismo regional para potenciar el consumo interno, política que debería complementarse con la creación de una moneda común para la región. En este proceso, considera necesaria la integración de Venezuela al Mercosur. Desde el plano político, aseguró que el conflicto entre el Gobierno y las entidades agropecuarias dejó al desnudo a la “nueva derecha” de la Argentina. También defendió la designación por parte del Estado de directores en las empresas privadas.

–¿Cuál es su visión sobre las relaciones de poder entre los agentes económicos de América latina como consecuencia de la eclosión de la crisis económica mundial?

–Esta es una crisis de superproducción o subconsumo, con la característica actual que la desregulación neoliberal promovió una fenomenal transferencia de capitales del sector productivo al financiero. Desde el “Manifiesto Comunista” es conocida la tesis del subconsumo, donde se conjuga el potencial capitalista para producir con la incapacidad para redistribuir renta para el consumo. Esto es un movimiento histórico del capitalismo. Más del 90 por ciento de los intercambios comerciales del mundo no involucran bienes sino papeles. Se creó un sistema totalmente especulativo, con el sistema financiero a la cabeza. Por lo tanto, era lógico que la crisis surgiera del sector financiero, que impuso formas ficticias de consumo. La novedad es que la crisis se dio en el centro del capitalismo, la segunda novedad es que el Estado volvió a ser un agente económico y la tercera es que la crisis resulta una oportunidad para los globalizados. Con las diferentes cumbres mundiales, los Estados nacionales vuelven a ser protagonistas del concierto internacional. Sin embargo, el sur del mundo fue a la reunión del G-20 desarticulado, sin una propuesta propia.

–¿Por qué cree que hubo una desarticulación en los países del Sur?

–América del Sur reaccionó a la crisis de manera diversificada, en vez de proponer la cohesión. Por ejemplo, el Banco del Sur no se propuso la implementación de una moneda única en la región. Esto sólo lo pensó el ALBA (Alternativa Bolivariana para los pueblos de América), con el Sistema único de Compensación Regional –Sucre– pero de una manera muy pequeña. Por su parte, Argentina reaccionó con el proteccionismo nacional mientras que Brasil arremetió con el libre comercio. Si prosperaran ambas ideas por separado, se produciría el debilitamiento regional. Por suerte ahora resurgió la idea de un proteccionismo regional para fortalecer el mercado de consumo interno. Sin embargo, América del Sur todavía no está preparada para ofrecer soluciones colectivas.

–En este contexto, ¿cree que hay una puja política entre Brasil y Venezuela para ver quién dirige la integración económica de la región?

–La línea divisoria en América latina no es entre izquierda buena e izquierda mala. Si Lula peleara con Hugo Chávez, perderían los dos y la región también. La línea divisoria debe ser entre los que están a favor de los tratados de libre comercio y los que están a favor de la integración regional. La Unasur, por ejemplo, agrupa algunos países que están por el libre comercio, por lo tanto no pueden integrarse económicamente ya que están en otra sintonía política. Chile tiene el 70 por ciento de su exportación volcada hacia Estados Unidos. Si bien la Unasur viene ganando peso geopolítico, no puede ser un acuerdo económico. Por lo tanto, el ámbito natural para la integración económica es el Mercosur. El freno al ingreso pleno de Venezuela retrasa la integración, ya que Chávez tiene propuestas en el área energética, sociales, políticas y en las comunicaciones.

–¿El Mercosur debería avanzar hacia una moneda común?

–Una moneda única en la región presionaría para la creación de un Banco Central único y para que haya convergencia en la política económica. Rafael Correa (presidente de Ecuador) dijo que está dispuesto a abandonar el dólar pero que no puede volver al viejo Sucre. Si América latina quisiera salir mejor parada de la crisis, tendría que regular el sistema financiero y fortalecer su mercado interno. Es en este contexto donde se hace cada vez más relevante contar con una moneda regional. Además, este tema es planteado muy fuertemente por Rusia y China, sobre todo por el carácter falso de la moneda norteamericana. Estados Unidos está preparando una burbuja alrededor del dólar, fabricando moneda que no tiene respaldo. Por eso no tiene sentido que el Banco del Sur deposite reservas en dólares ni en bancos norteamericanos.

–Como reacción ante la crisis, Europa está apostando al proteccionismo social, despidiendo y persiguiendo a los trabajadores inmigrantes. Hay una profundización de la derecha. ¿Cree posible que en América latina se dé un giro hacia el conservadurismo, como consecuencia de la crisis?

–Todas las analogías con la crisis del 29 son mecánicas. En un seminario de economistas que se realizó en Cuba muchos decían que ahora se vendrían guerras. ¿¡Pero guerras de qué y contra quién!? Algunos análisis son muy lineales. En Europa se vienen dando gobiernos conservadores mucho antes de la actual crisis económica. El único caso donde se dio la caída de un gobierno conservador fue Islandia, que casi no existe. Pero en un momento de crisis como el actual, puede aparecer cierta desconfianza hacia las políticas de mercado para generar mecanismos de protección social y del empleo. Aun los más conservadores tratan de limitarse a los modelos clásicos, como Alemania y Francia. En América latina, el nacionalismo tiene signos diferentes que al de Europa. En el Viejo Continente el nacionalismo fue de derecha. En cambio, el proteccionismo del sur tiene un instinto progresista. Ahora, si el proteccionismo atenta contra la integración regional, debilitará a los países. Por eso insisto con que la alternativa es la protección regional.

–En relación al giro hacia la derecha en América latina, puede verse en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia o en Guayaquil de Ecuador, intentos para dividir a la región y que las zonas ricas sean las únicas que usufructúen los recursos naturales. También ocurrió en Argentina a raíz del conflicto con el sector agropecuario.

–No creo que en Bolivia se dé la separación como piden los santacruceños. Amenazan con esa posibilidad para que la reforma agraria no llegue a sus tierras y para que el Estado no se apropie más de los derechos de exportación del gas. Ellos cobraban un 18 por ciento y Evo un 84 por ciento. En Argentina, los que representaron los intereses del campo en el conflicto del año pasado son la nueva derecha. Se equivocaron tanto los que decían que no hubo contradicciones interburguesas en el conflicto, como aquellos que apoyaron a los pequeños productores, que estaban metidos en el medio del conflicto pero hegemonizados por el gran capital agrario exportador de los agronegocios, que es claramente la cara de la derecha política, social y económica. Y que además contó con la ayuda del frente de la prensa de oposición. No hay cómo engañarse, eran bloques políticos muy claramente identificables. Otra cosa fueron los errores del Gobierno que permitió que los pequeños productores fueran hegemonizados por los grandes agentes económicos. No existió, ni existe, ninguna justificación para aquellos sectores que se dicen de izquierda pero que apoyaron a las entidades agropecuarias. Esa fue la cara de la derecha, que sirvió para despertar la reacción de la clase media blanca de los centros urbanos.

–La clase media blanca que usted caracterizó fue el sustento social de la oposición agroexportadora (formada tanto por las entidades como los partidos políticos opuestos al kirchnerismo). ¿Cómo imagina el escenario electoral para 2011?

–Todas las elecciones en América latina son parecidas. Hay un bloque de derecha, con toda la prensa a favor de ellos. Pero el pueblo aparece votando a favor de las políticas sociales. Cuando Lula resultó reelecto, un periodista en Brasil dijo que el pueblo había votado contra la opinión pública. Los medios fabrican la opinión pública y la creen pero el pueblo no respeta esa opinión, blanca y cristiana. Aquí las fronteras entre derecha e izquierda dentro del peronismo son menos definibles. Por razones oportunistas, muchos menemistas se aliaron con Kirchner. El peronismo, a través de Menem, llevó a cabo el neoliberalismo. Y no hubo rechazo de izquierda. Actualmente hay un bloque de derecha y otro de izquierda, ambos articulados alrededor del Gobierno. En nuestro caso, el Estado en Brasil significa Petrobras. Lula perdió el control del aparato estatal. Los sectores de izquierda se equivocan, mientras que la derecha nunca se equivoca, porque sabe cuál es su enemigo y los intereses económicos que están en juego.

–El nombramiento de directores por parte del Estado argentino en algunas empresas privadas, y de servicios públicos, luego de la estatización de las AFJP, ¿es una forma para evitar que al Gobierno se le escape de las manos el manejo del Estado, como ocurrió en Brasil?

–Es una novedad. Si el Estado tiene derechos, ¿por qué no los va a ejercer? El Estado argentino fue mucho más privatizado que el brasileño. Por eso la estatización de las AFJP fue una medida interesante, correcta desde lo económico y lo político. La medida tendría que haber tenido el apoyo de toda la izquierda, más allá de que ahora se demande que los trabajadores de ese sector queden amparados.

Página 12

04/05/2009 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La nueva Suramérica


07-04-2009

suramerica

Ignacio Ramonet

Le Monde Diplomatique

En El Salvador, la reciente victoria de Mauricio Funes, candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), tiene un triple significado. Por primera vez, la izquierda consigue arrebatarle el mando a la derecha dura que había dominado siempre este país desigual (el 0,3% de los salvadoreños acapara el 44% de la riqueza), con más de un tercio de los habitantes bajo el umbral de pobreza y otro tercio obligado a emigrar a Estados Unidos.
Este éxito electoral demuestra, además, que el FMLN tuvo razón al abandonar, en 1992 y en el contexto del fin de la guerra fría, la opción guerrillera (después de un conflicto de doce años que causó 75.000 muertos), y al adoptar la vía del combate político y de las urnas. A estas alturas, en esta región, un movimiento guerrillero armado está fuera de lugar. Ese es el mensaje subliminal que transmite, en particular a las FARC de Colombia, esta victoria del FMLN.

Por último, confirma que los vientos favorables a las izquierdas siguen soplando con fuerza en Suramérica (1). Desde la histórica victoria de Hugo Chávez en Venezuela hace diez años, que abrió el camino, y a pesar de las campañas de terror mediático, más de una decena de Presidentes progresistas han sido elegidos por voto popular con programas que anuncian transformaciones sociales de gran amplitud, redistribución más justa de la riqueza e integración política de los sectores sociales hasta entonces marginados o excluidos.


Cuando en el resto del mundo, y muy particularmente en Europa, las izquierdas, alejadas de las clases populares y comprometidas con el modelo neoliberal causante de la crisis actual, parecen agotadas y desprovistas de ideas, en Suramérica, estimuladas por la poderosa energía del movimiento social, los nuevos socialistas del siglo XXI desbordan de creatividad política y social. Estamos asistiendo a un renacimiento, a una verdadera refundación de ese continente y al acto final de su emancipación, iniciada hace dos siglos por Simón Bolívar y los Libertadores.

Aunque muchos europeos (hasta de izquierdas) lo sigan ignorando -a causa de la colosal muralla de mentiras que los grandes medios de comunicación han edificado para ocultarlo-, Suramérica se ha convertido en la región más progresista del planeta. Donde más cambios se están produciendo en favor de las clases populares y donde más reformas estructurales están siendo adoptadas para salir de la dependencia y del subdesarrollo.

A partir de la experiencia de la Revolución Bolivariana de Venezuela, y con el impulso de los presidentes Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa de Ecuador se ha producido un despertar de los pueblos indígenas. Asimismo, estos tres Estados se han dotado significativamente, por vía de referéndum, de nuevas Constituciones.

Removida en sus cimientos por vientos de esperanza y de justicia, Suramérica ha dado también un rumbo nuevo al gran sueño de integración de los pueblos, no sólo de los mercados. Además del Mercosur, que agrupa a los 260 millones de habitantes de Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela, la realización más innovadora para favorecer la integración es la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Sus miembros (2) han conseguido una estabilidad que les ha permitido consagrarse a la lucha contra la pobreza, la miseria, la marginalidad, el analfabetismo, para asegurar a los ciudadanos educación, salud, vivienda y empleo dignos. Han obtenido asimismo, gracias al proyecto Petrosur, una mayor cohesión energética y también un aumento significativo de su producción agrícola para avanzar hacia la soberanía alimentaria. Gracias a la creación del Banco del Sur y de una Zona Monetaria Común (ZMC), progresan igualmente hacia la creación de una moneda común cuyo nombre podría ser el sucre (3).
Varios Gobiernos suramericanos (4) dieron, el 9 de marzo pasado, un paso más que parecía inconcebible: decidieron constituir el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), un organismo de cooperación militar creado a través de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), organización fundada en Brasilia en mayo de 2008.

Gracias a estos recientes instrumentos de cooperación, la nueva Suramérica acude más unida que nunca a su gran cita con Estados Unidos en la Cumbre de las Américas que se celebra en Puerto España (Trinidad y Tobago) del 17 al 19 de abril. Allí, los mandatarios suramericanos debatirán con el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, quien expondrá su visión de las relaciones con sus vecinos del sur.

En su reciente visita a Washington, el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, le pidió a Obama que levantase por completo el embargo económico contra Cuba, argumentando que es algo a lo que se oponen todos los países de la región (5). El pasado 11 de marzo, Washington había anunciado que los cubanoamericanos podrán visitar a quien deseen en la isla una vez al año y permanecer en ella tanto tiempo como quieran. Aunque durante su campaña electoral, Obama prometió mantener el embargo parece que se avecina una era de acercamiento entre La Habana y Washington. Ya era hora. Queda pendiente normalizar también las relaciones con Venezuela y Bolivia. Más ampliamente, Washington debe admitir que aquello del “patio trasero” pasó a la historia. Que los pueblos de Suramérica se han puesto en marcha. Y que, esta vez, no se detendrán.


Notas:

(1) El concepto de Suramérica, del que se proclama partidario el bolivarianismo venezolano, rebasa el de “América Latina”. Porque reconoce la participación de las naciones indígenas y de los afrodescendientes; y abarca a países y territorios cuya “latinoamericanidad” sigue siendo cuestionada. En otras palabras, el concepto tradicional de “América Latina” se queda corto para definir el espacio suramericano como conjunto de realidades, desde Río Grande y el Caribe hasta la Tierra de Fuego.
(2) Bolivia, Cuba, República Dominicana, Honduras, Nicaragua y  Venezuela (Ecuador es país observador).
(3) Sistema Único de Compensación Regional.
(4) Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.
(5) Costa Rica y El Salvador, los dos únicos países de la región que no tenían relaciones diplomáticas con La Habana, anunciaron en marzo pasado su decisión de restablecerlas.

07/04/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario