America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Postales caribeñas – Luis Bruschtein


Se esforzaron por resaltar los parecidos entre Chávez y Cristina, pero las elecciones en Venezuela demostraron que las oposiciones son más parecidas que los oficialismos. El chavismo y el kirchnerismo reconocen sus coincidencias, pero al mismo tiempo aceptan que encarnan procesos diferentes. El centroderecha argentino había sido muy casero hasta ahora, pero su encuentro con la oposición venezolana se producía al mismo tiempo que Mauricio Macri se encontraba con el jefe de gobierno español, el conservador Mariano Rajoy. Se generaron lazos fuertes, aunque a los venezolanos les interesa más referenciarse con Miami que con otras fuerzas latinoamericanas, algo que puede tentar también al centroderecha local.

La oposición argentina con su disciplinada escolta mediática desembarcó en Caracas para festejar la caída del tirano o denunciar un fraude escandaloso. “Hay que ver al gordo Lanata este domingo que va a transmitir en directo la caída de un dictador”, decían algunos tweets que promovían al programa emblema de la oposición. Buscaban magnificar cualquier rebote en Argentina de la ansiada derrota de Chávez para desgastar a la Rosada. No estaban preparados para que ocurriera exactamente lo contrario, que su presencia sirviera para certificar el liderazgo auténtico de su demonio preferido en una elección ejemplar por la masiva participación ciudadana, por el orden sin incidentes y por la absoluta transparencia.

El desconcierto de la delegación del centroderecha argentino y los medios que la acompañaron quedó en evidencia por sus metidas de pata, al romper la veda electoral para anunciar el triunfo del candidato que en realidad perdió, o hablar de la necesidad de que Chávez reconociera su derrota, cuando el que se estaba preparando para ocultar la suya con denuncias de un fraude inexistente era el centroderecha venezolano, o al provocar un conflicto con periodistas en el aeropuerto. Extrañamente, de los doce mil periodistas de todo el mundo que cubrieron los comicios, ellos fueron los únicos que tuvieron problemas. La prensa antichavista (expresada por los grandes medios locales) anduvo como Pancho por su casa y los grandes medios norteamericanos resaltaron, por el contrario, la libertad con la que pudieron trabajar, incluyendo conferencias de prensa brindadas por Chávez a las que no asistieron los pequeños conspiradores argentinos.

Mal que les pese, la presencia del centroderecha rioplatense no logró constatar ni denunciar ninguna dictadura y, al revés, no pudo menos que certificar el alto nivel participativo de la sociedad que se ha conformado en el proceso democrático bolivariano. En una dictadura no vota en forma voluntaria más del 80 por ciento del padrón. En Argentina, donde el voto es obligatorio, el presentismo más alto apenas llega al 70-75 por ciento. La aprobación de esas elecciones por parte de los observadores del centroderecha implica también que la actuación del Consejo Nacional Electoral resultó transparente, lo cual demostró que el gobierno venezolano respeta la independencia de poderes por lo menos en los mismos estándares que las democracias mundiales. Y la actividad de los medios, sobre todo las coberturas groseramente antichavistas y abiertamente favorables al candidato opositor Henrique Capriles de los grandes medios venezolanos, de la mayoría de las agencias internacionales y del grupito de representantes de los grandes medios argentinos, demostró también que la libertad de prensa está vigente.

Es chistoso que la oposición venezolana se cuide tanto de acusar de golpista a Chávez porque, no hace tanto, ella misma participó en un golpe frustrado contra el gobierno democrático bolivariano. Ese tema se suele mencionar al pasar como algo implícito entre demócratas que suelen respaldar golpes de Estado para defender a la democracia.

La base social del centroderecha argentino, movilizada en el conflicto por la 125 y en los cacerolazos porteños, mantiene una actitud destituyente, es decir, no discute con el Gobierno, sino que busca su caída. La oposición venezolana pasó por esa estación, con esa misma mezcla de furia y desprecio, hasta el golpismo descarado. Ahora tomó conciencia de que para sostener alguna expectativa de triunfo necesita sacarle votos al chavismo y su estadio actual es el de reconocer algunos resultados de la revolución y acatar la Constitución bolivariana. Capriles, que tiene más antecedentes de derecha, se presentó como un reformista en la campaña y prometió, sin que le creyeran demasiado, que iba a mantener a las misiones, que son los amplios programas sociales que impulsó el chavismo.

Sirve el paralelismo, porque si el centro derecha argentino quiere crecer, necesita morder el 55 por ciento de Cristina Fernández. A esa misma conclusión llegaron antes los venezolanos cuando diseñaron una línea de acción menos agresiva con el chavismo. Pero aquí, la estrategia de confrontación permanente acentuó los rasgos más derechistas de Mauricio Macri. En vez de acercarlo, ese discurso lo aleja de la principal cantera disponible y hace que cada vez sea más difícil agregarle algunos toques de mínimo reformismo a la imagen ultramontana del jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Poco a poco, la fuerza de Macri, acompañada por exponentes de las derechas del radicalismo, el PJ y otras, va encontrando una identidad internacional. Pierde los beneficios de la anomia inicial y gana lo que puede con los reflejos de otros procesos. La crisis española opacó el brillo de Mariano Rajoy y la estrella ascendente de Capriles lo hubiera reemplazado. También fracasó, pero se consolida una red de identidades como las que construyeron en Sudamérica Kirchner, Lula, Chávez, Evo, Lugo, Correa y Mujica. Capriles, Rajoy y Macri, y en menor medida el ex presidente colombiano Uribe y el chileno Piñera, dan forma a la constelación derechista.

Para la derecha venezolana, Rajoy o Macri son estrellas menores. El faro está en Miami, en las usinas de la ultraderecha norteamericana y cubana, muy ligadas a la colectividad de venezolanos residentes que se autoasumen como exiliados de Chávez. La burguesía venezolana tiene allí su principal lugar de residencia y en segundo lugar su país. Hay una tendencia creciente de las derechas latinoamericanas por referenciarse con Miami, cuyos centros de pensamiento cuentan con un poderoso arsenal mediático con inserción en todos los países de América latina. Ese fue el lugar –si se quiere en una decisión visionaria– que les facilitó la CIA a las primeras oleadas de exiliados cubanos.

Si los latinos votan en masa a los demócratas, y en especial a Barack Obama, las colectividades cubano-venezolanas y demás, de Miami, optan siempre por los candidatos más derechistas y no se llevan bien con los otros latinos. Miami es La Meca de los latinoamericanos ricos. Allí vacacionan y allí se sienten parte del gran imperio. No son colectividades con tradición democrática. Con la excusa del anticomunismo, han impulsado y apoyado todos los golpes militares en América latina, incluyendo al más reciente de Honduras. E incluso varios de sus representantes forman parte del Grupo de Tareas de los fondos buitre que operan contra Argentina. Algunos aspectos de esa línea de pensamiento se expresan en la forma tan parcializada con que la CNN cubre los procesos políticos latinoamericanos populares. Y la CNN no es la vertiente más recalcitrante.

Para los países caribeños, la relación con Miami resulta lógica hasta por el clima. La globalización y el desarrollo de los medios acercaron el Caribe al sur, y la base social del centroderecha argentino ya generó un lazo de familiaridad cultural y vagamente ideológico sin que todavía se exprese claramente en el plano de la política. Un embrión de esa inclinación se produjo con el menemismo y después se cortó. Sería una forma de alinearse con los Estados Unidos y con sus grupos más derechistas, los mismos que diseñaron con ese objetivo a ese primer exilio cubano lleno de agentes de la dictadura de Batista.

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13/10/2012 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

EL DEBATE SOBRE LA PROTESTA (Después de las cacerolas)



El análisis de la movilización contra el Gobierno. La consigna del miedo. La “distorsión” de la idea de libertad. La espontaneidad y la organización. La necesidad de “no desdeñar” lo ocurrido.

Por Eduardo Jozami *
El discurso antipolítico

Se oían desde la calle ruidos más leves que los que habitualmente identifican los cacerolazos y mirando a los edificios no se veía nadie en las ventanas. ¿Por qué se ocultaban, cuando otras veces, como el 19 de diciembre –frente a un gobierno que había declarado el estado de sitio y al día siguiente mataría 40 manifestantes–, aparecían orgullosos y sin temor en los balcones? Todavía no encuentro respuesta para esta curiosa actitud que observé en la zona de Palermo, pero que, me dicen, se repitió en muchos otros lugares. ¿Los ocultos caceroleros tendrían miedo?

Tanto se instaló la idea de que este gobierno generaba miedo, utilizando una frase de la Presidenta que –afortunada o no– estaba destinada a la relación con sus propios funcionarios, que es posible que algunos lo hayan creído. Esta fábula del miedo venía bien también para valorizar la presencia de la gente. Esos miles de personas, decía el canal de noticias que alentaba la movilización, vinieron porque vencieron al miedo. Podría pensarse, entonces, que también expresaban a otros tantos, menos decididos, que no se atrevieron a salir.

El discurso del miedo está inescindiblemente ligado al que afirma que vivimos en una dictadura. Ninguno de los dichos que se escucharon en la marcha podrían fundar esa afirmación, porque –además– el argumento se refuta al mismo momento de expresarlo: las dictaduras no han permitido que sus opositores los insulten en la calle y por los medios, sin ser molestados, como ocurrió esta vez.

En la historia argentina, algo similar ocurrió siempre que asumió un gobierno popular. En 1930, durante la gestión de Hipólito Yrigoyen, a quien en realidad sólo podía reprochársele su dificultad para controlar a su propio partido, la oposición calificaba al presidente como antidemocrático y autoritario y, muchos, reclamaban su renuncia. Después, conocerían efectivamente lo que era una dictadura, cuando con Uriburu se introdujo la represión más salvaje –es entonces que aparece la picana eléctrica– y se retrocede a los tiempos del fraude.

Nada diferente ocurrió con Perón, jaqueado desde su asunción en 1946. Su triunfo en las elecciones de ese año fue inobjetable y la dirigencia de la Unión Democrática, que creía haber ganado la elección, se apresuró a reconocer que en los comicios no había nada que impugnar. Sin embargo, cuando meses después Perón asumió el gobierno, los legisladores radicales se retiraron del recinto en actitud de repudio. Es demasiado ingenuo pensar que, naturalmente, consideraron al nuevo gobierno antidemocrático porque había derrotado a la Unión Democrática. Sin embargo, desde entonces siempre funcionó esa simplificación. Los sectores altos de la sociedad, los grupos del poder económico y una parte considerable de la clase media siempre entendieron que sólo ellos constituyen el verdadero país y que, por lo tanto, si un gobierno no contempla sus intereses eso prueba que las instituciones no están funcionando bien.

Es notable que esto ocurra también con los sectores medios porque estos gobiernos, y en particular el actual, están lejos de haberlos afectado en sus ingresos, como se advierte en el boom de consumo en los años kirchneristas, del que estos grupos fueron actores importantes. Buena parte de los concurrentes a la movilización eran gente de clase media que no se queja por su nivel de vida sino que rechaza, en principio, todas las políticas sociales que se destinen a mejorar la situación de los más pobres. El incremento de la Asignación Universal por Hijo, medida muy importante adoptada en los días previos, lejos de favorecer una mirada más positiva sobre la acción de gobierno, parece haber aumentado el descontento de los manifestantes: “Prefiero ser gorila y no planero”, decía una de las consignas que en Facebook convocaba a la marcha y, después, pudo verse por TV algunas señoras que protestaban contra la asignación que estaría favoreciendo la “procreación irresponsable”: bandadas de jóvenes adolescentes estarían redoblando su disposición a tener hijos, alentadas por el incremento de la asignación. En esta idea tan ridícula que, sin embargo, circula de un modo inquietante, subyace algo más que un absurdo cálculo económico, se expresa una mirada sobre los pobres, sobre el valor que para ellos tiene la llegada de un hijo, que linda con el racismo y muestra que estos grupos de clase media siempre celosos del ascenso social de los que menos tienen, no les reconocen a éstos el derecho de ciudadanía.

No es la primera vez que los manifestantes del jueves pasado aparecen en escena. Son los que acompañaban a Blumberg, constituyen también una parte de los que salieron a la calle en el 2001. La consigna “que se vayan todos” no tuvo esta vez la adhesión masiva de entonces, quizá porque se rescata algunas figuras políticas del arco opositor. Sin embargo, el discurso antipolítico es el dominante, lo que no impide llegado el caso la identificación con un partido, como se advierte en el caso del PRO. Cuando ese discurso antipolítico no aparece, como en el 2001, confundido con otro que se le parece, pero es muy distinto porque ataca a la vieja política reivindicando la participación y la solidaridad social, manifiesta su carácter profundamente reaccionario y amenazador.

Aunque pueda haber algunos confundidos, la mayoría de los que salieron a la calle pertenecen a ese espacio de centroderecha más reacio al kirchnerismo. Sin embargo, no estamos diciendo con esto que no haya que tomar nota del episodio. No como ya lo ha han hecho algunos que –portadores del mismo sentido común reaccionario sobre el tema de la inseguridad– se manifiestan con falsa ingenuidad dispuestos a tomar “las acciones necesarias para satisfacer las expectativas de la sociedad”, como si no supieran que las expectativas de los manifestantes no van precisamente en el sentido de consolidar este proceso de transformación.

De todos modos, aunque hayan estado, más o menos, los que tenían que estar, es bueno preguntarse qué fue lo que permitió esta irrupción que hace unos meses no parecía posible. Es innegable que el plazo del 7 de diciembre exaspera al monopolio mediático y jugó como acelerador de esta protesta, pero quizás lo más importante sea ver qué podemos hacer nosotros para hacer más difíciles estas maniobras, para aislar a las voces de la derecha, para seguir ganando aliados. Por supuesto, habrá que mostrar en la calle que somos muchos más los que sostenemos a Cristina y que estamos dispuestos a redoblar nuestra militancia, pero esto no es contradictorio con la disposición al diálogo y la explicación más completa de las medidas de gobierno que pueden afectar a los sectores medios.

Entre ellas, la restricción de moneda extranjera es, probablemente, la que ha tenido más influencia para enrarecer el clima político. Será necesario explicar más por qué la preservación de las reservas es una tarea prioritaria para garantizar la viabilidad y el sostenimiento de la actual política económica cuyos beneficios en materia de empleo e ingresos alcanzan a los sectores medios y a la inmensa mayoría de la sociedad. También debe explicarse que ciertos objetivos como la pesificación del mercado inmobiliario, lejos de atacar a los sectores medios, facilitarían en el mediano plazo, el acceso a la propiedad. Por otra parte, será más fácil aceptar las restricciones, en la medida en que resulten más previsibles y sean adecuadamente informadas. Por supuesto que si uno pone en un platillo de la balanza las grandes transformaciones del período kirchnerista y en el otro, las restricciones al uso de divisas, resulta imposible y hasta casi mezquina la comparación, pero sería un error subestimar los inconvenientes que la cuestión cambiaria está provocando hoy.

Se ha dicho que la marcha interpela tanto al Gobierno como a la oposición. Pero quienes dicen esto, generalmente apuntan a la necesidad de unificar el frente antikirchnerista. Este discurso, claramente impulsado por la corporación mediática, está destinado a apretar a la oposición de centroizquierda para que disminuya sus coincidencias con el Gobierno en el Parlamento y adopte el discurso de la oposición más dura. Actitudes como las de las senadoras María Eugenia Estenssoro y Norma Morandini, negándose a repudiar la tapa incalificable de la revista Noticias, muestran que esta estrategia avanza por los bordes del FAP, la fuerza que conduce Hermes Binner. No será fácil, sin embargo, que quienes apoyan la política de derechos humanos, la ley de medios y la Asignación Universal se sumen al discurso destituyente que demoniza a la Presidenta y quiere volver al orden neoliberal de los ’90. El kirchnerismo puede hacer su aporte a este debate de la oposición y, en la incierta perspectiva del 2015, sería torpe decir que no nos interesa.

La inmensa mayoría de quienes votaron a este gobierno sigue celebrando medidas como la recuperación de YPF o la política de derechos humanos que acaba de anotarse otro éxito con las condenas a prisión perpetua de los represores de Bahía Blanca, una ciudad sometida, hasta no hace mucho, al rígido control ideológico de la Marina y el diario La Nueva Provincia. Es esta confianza que se funda en las grandes transformaciones que vivimos la que nos permita imaginar las calles del 27 de octubre, cuando un pueblo entusiasta –sin odios porque vive la alegría de esta hora de transformaciones– acompañe a la Presidenta en la evocación de Néstor Kirchner.

* Director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Miembro de Carta Abierta.

Por Agustín Rossi *
Violenta y organizada

Pasadas algunas horas de la protesta del jueves por la noche, considero oportuno hacer algunas reflexiones que contribuyan al análisis de la situación. Se dijeron muchas cosas por estos días. Entre ellas, los medios hegemónicos se encargaron de resaltar el carácter “espontáneo”, “pacífico” y “sin banderas partidarias”. Valdría la pena analizar cada una de estas cuestiones.

La protesta tuvo una alta dosis de organización. Desde comienzos de septiembre se venía convocando a la protesta por las redes sociales y por los medios opositores, con la adhesión expresa de dirigentes de partidos de derecha. En el camino a Plaza de Mayo hubo camionetas con equipos de audio que acompañaron la marcha. Hubo cientos de carteles idénticos con la misma consigna. Durante toda la tarde, las radios y los canales opositores no hicieron otra cosa que alimentar la convocatoria. Había cámaras instaladas y periodistas apostados en cada una de las ciudades donde se preveía una buena concurrencia. Los sectores conservadores utilizaron todos los resortes disponibles para garantizar el resultado. Como suelo decir a menudo, parafraseando a Evita, la derecha nunca duerme.

Fue una protesta sin disturbios, pero fue una manifestación cargada de violencia. Para corroborarlo, basta con mirar los videos subidos a las redes sociales, escuchar los testimonios de sus protagonistas y leer las consignas que aparecían en los carteles de la convocatoria. No parece muy republicano y respetuoso de las instituciones pedir que se vaya un gobierno reelegido hace meses o desearle a través de cantos y pancartas la muerte a la Presidenta de la Nación. Muchos se refugiaron, incluso, en el remanido recurso de agredir a Cristina por el sólo hecho de ser mujer. Tampoco faltaron las descalificaciones a los argentinos que cobran la Asignación Universal por Hijo. Los discursos escuchados fueron profundamente violentos.

A su vez, fue una protesta con un fuerte contenido político-ideológico, aunque la mayoría de los manifestantes (y los medios) se encargaron de negarlo. La mayoría de los que fueron al cacerolazo tenían una clara posición tomada en contra de nuestro gobierno. No había ciudadanos indefinidos: estuvieron en la manifestación los que están en contra de las políticas de nuestra Presidenta, aunque no portasen banderas partidarias.

En este marco, la protesta del jueves a la noche fue la clara confirmación de que en la Argentina –en contra del discurso dominante en los medios de comunicación hegemónicos– todas las libertades están plenamente vigentes. En nuestro país existe la más absoluta libertad de prensa. Esto lo podemos corroborar cotidianamente en los diarios, las radios y los canales de televisión. Del Gobierno –y muy especialmente de la Presidenta de la Nación– se puede decir lo que se quiera, desde los análisis más sesudos hasta las bajezas más extraordinarias, como la reciente tapa de la revista Noticias. Hay que recordar que fue la mismísima Cristina Fernández de Kirchner la que impulsó cambios en la tipificación del delito de calumnias e injurias.

Además, los argentinos pueden movilizarse y protestar por los motivos que crean oportuno. Hay plena libertad para expresar y peticionar lo que se considere necesario. Cuando Néstor Kirchner empezó a sacar a la Argentina “del infierno”, había un promedio de cuatro cortes de rutas por día. Durante la 125, la Mesa de Enlace organizó casi 3000 piquetes en menos de cinco meses. Los trabajadores organizados pueden plantear con libertad sus pretensiones, más allá del encuadre ideológico de la organización gremial que lo impulse. Como vemos, en la Argentina hay un pleno derecho de los argentinos a expresarse cuando quieran, cómo quieran y por lo que quieran, y el jueves quedó demostrado nuevamente.

Los medios de comunicación hegemónicos, de alto protagonismo en la convocatoria del jueves pasado, fueron los encargados de describir e interpretar los hechos construyendo un relato destinado a menoscabar a nuestro Gobierno y descalificar a la Presidenta.

Los que votamos a Cristina, el jueves no estuvimos en el cacerolazo ni nos sentimos representados por el relato hegemónico de los hechos acontecidos. Sí nos representa, en cambio, cada una de las medidas tomadas por la Presidenta en estos diez meses de su segundo mandato. Avanzamos con el nuevo Estatuto del Peón Rural, con la ley que limita la extranjerización de tierras, la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y la nacionalización de YPF. A pesar de la crisis mundial, garantizamos la continuidad de las negociaciones paritarias, la vigencia de la movilidad de los haberes jubilatorios y el aumento de la AUH y las asignaciones familiares. Implementamos políticas anticíclicas para que podamos sostener la actividad económica y el empleo. Protegimos a la industria nacional, apoyamos crediticiamente a proyectos de inversión y seguimos impulsando la obra pública local. A esto sumemos Pro.Cre.Ar para construir 100.000 nuevas viviendas en el próximo año. Seguimos ampliando derechos a través del nuevo Código Civil que estamos debatiendo y la ampliación del voto a los 16 años. Llevamos a todos los foros internacionales la causa Malvinas y seguimos trabajando por la integración latinoamericana.

Como vemos, Cristina obtuvo el 54 por ciento de los votos en octubre de 2011 a partir de un programa de gobierno que estamos ejecutando a pesar de las turbulencias que nos impone la economía mundial. Lo ha dicho muchas veces: “Soy la Presidenta de los 40 millones de argentinos”. Por eso, nuestro Gobierno piensa siempre en el bienestar general, con un especial compromiso con los sectores más vulnerables de la sociedad. Seguiremos caminando en este sentido: más crecimiento, más inclusión, más igualdad, más justicia social, posibilidades de progreso para todos, movilidad social ascendente, distribución de la riqueza. Nada nos va a apartar de este rumbo.

* Presidente del bloque de Diputados del FpV.

Por Horacio González *
¿El medio pelo en la calle?

Hay un mercado de imágenes y una ideología que pertenece al mercado de imágenes. Podemos darles nombre: inseguridad urbana, inflación económica y corrupción política. ¿Es que no existen estas cuestiones? Por supuesto que existen. Tienen su grado empírico y efectivo de existencia en todos los grandes tráficos entre economía pública, vida urbana, instituciones públicas y privadas. Son características de toda vida metropolitana no sólo moderna –de las megalópolis contemporáneas–, sino de las que ya retrataban los grandes tratadistas políticos del siglo XVI, la Florencia de Maquiavelo, por ejemplo. ¿Cuál es la diferencia entre la existencia real de estas dimensiones oscuras de la vida social –siempre hay ilegalidades diversas, las ilegalidades son un percutor de la reproducción del capitalismo– y lo que aquí llamamos el mercado de las imágenes? La diferencia es que todos esos temas reales que las democracias progresistas deben resolver con políticas renovadas, cuando ingresan al mercado de las imágenes se convierten en cuestiones autobiográficas, en efigies e iconografías de un sistema de ideas. La conocida propensión de los grandes medios del todo el mundo es haber logrado, gracias a tecnologías expositivas que antes fueron patrimonio de las vanguardias, que un caso o varios casos, incluso numerosos casos de cada uno de estos nuevos flagelos aparezcan como arquetipos de una genérica institución política, considerada como un nuevo Leviatán. Siempre se pensó que un puñado de casos eran un tema estadístico. En el mercado de imágenes, todo ello tiene rango ideológico y furtivo.

Serían ciertos Estados que por cualquier razón, especialmente si hay políticas de cuño popularista o de énfasis social de por medio, los contemplados por una razón potencial que los cuestiona señalando elementos que afectan al existir profundo, todo lo que responde al orden de la securitas, la inflatio y la corruptio. Sí, dicho en latín, porque estas nociones ya están en los autores más antiguos. Sólo que ahora, presentadas como tejidos mentales, urdimbres subyacentes del alma colectiva e interpelaciones a la condición ciudadana, han rehecho en todo el mundo la noción misma de clase media con disponibilidad para las grandes maniobras morales. Es correcto el nombre si se las quiere ver como un mundo difuso, cuya armazón interna son esos arquetipos que a menudo son invisibles, pero que apuntan a la definición existencial del hombre medio, no el homo cualunque ni el medio pelo, sino el que se define por sus condiciones exteriores de vida segura, mundo social límpido y carencia de reflexión sobre las biografías profesionales. La clase media es la más creyente en su autodeterminación –suele salir a las calles con la bandera de la libertad– y es también la más teledirigida en sus prácticas políticas. Consigue la hazaña de llamar libertad a una tautología que se mueve como giróscopo interno de sus propios temores. Así, la libertad puede ser sinónimo de su misma pérdida.

¿Hay que condenarla por eso? Sí, porque en nombre de la libertad del mercado de las imágenes, frustran la comprensión de la libertad que laboriosamente descubren las sociedades en la construcción real de sus derechos. Tal distorsión de la idea de libertad puede ser condenada en el tribunal severo de las filosofías de la emancipación. No obstante, como también se emplea la palabra, aunque sea de modo literal, la cuestión de la libertad nos reclama atención y más aguzados análisis de movilizaciones como la ocurrida el jueves pasado en las grandes capitales del país.

No es necesario pasar nuevamente por la trilla de tópicos no desdeñables, pero que son los más visibles, vituperables y aprehensibles de lo que ya se ha dicho una y otra vez. No trivialicemos la cuestión, aunque sea necesario decir que hay en esos sectores movilizados resurrectos catafalcos de ultraderecha, póstumos gozadores de los bombardeos del ’55, señoras que acaban de salir del shopping con la bolsita de compras que se suman sin ningún distanciamiento gramatical al carrusel rimbombante de los juglares caceroleantes, el personal estable de la 125, el hombre o mujer popular que hizo entrar desdichadamente en su ácido anecdotario conversacional las palabras “populismo”, “negros de porquería” o “cepo cambiario”. No obstante, no parece adecuado desdeñar lo ocurrido ni a través de cómputos ceñidos de manifestantes ni por medio de comparaciones con capítulos ancestrales o más recientes de la vida nacional. Lo que ocurrió, ocurrió de sorpresa aunque con un clima preexistente –perfectamente intuible– y en perfecta retroalimentación circular con la malla intensa de enunciados que sale de la conocida aparatología comunicacional.

Todo ello merece una reflexión profunda que es el cuño último de la vida política, pues en ella, nada en verdad redunda, sino que todos son hechos nuevos. Cierto que éstos tienen molduras, playas naturales de estacionamiento, sumas y picos estadísticos que el buen analista recopila. Pero no es posible dejar de comprender, y hay que hacerlo sin lamentar, sin lanzar invectivas y sobre todo sin creer que el mundo ya está interpretado. Jauretche escribió el Mediopelo preocupado por el hecho de este gran sector de la población no se animara a recorrer caminos comunes con los sectores que asumen con mayor decisión un ánimo popularista, le falte o no mayor precisión en sus proclamas y mensuras.

No escribió ese mentado libro Jauretche para condenar a un gran manchón social y simbólico, sino para estudiar –como lo hicieron y lo hacen sociólogos académicos de todo tipo de orientación– a un sector ambiguo –que hace de esta noción su fuerza– tanto en sus formas de circulación económica como de consagración de prestigios, consumos culturales, formas de certificación honorífica y simbologías que sitúan el ser en el mundo. Los libros de Jauretche son contemporáneos de las obras de Vance Packard sobre la publicidad y el prestigio como orden clasificatorio de las personas, también relacionados, con obvias diferencias que no vienen al caso ahora, con la obra de Pierre Bourdieu sobre el modo en que se reproducen los símbolos distintivos en el poder de las aristocracias y mesocracias. ¿No convendría revisar ahora estas nociones antes de echar mano a lo que ya sabemos para cuestionar a estos sectores que –para decirlo rápido– presentan una gran cantidad de prejuicios sociales e incluso étnicos, como formas de conocimiento?

Siento que no hemos hecho lo necesario para abordar más resueltamente (esto es: más imaginativamente) esta crucial cuestión cultural, que posee manifestaciones nuevas y largas tradiciones que la cimentaron. No son necesarias las pedagogías quejosas, las reeducaciones soberbias ni mucho menos el abandono de la cuestión por ser un arduo acertijo político. Lo político consiste en anotar todo signo novedoso de la vida en común en un cuadernito invisible, que al fin de cuentas es la conciencia social de los representantes del pueblo. Esto que ocurrió, ocurrió. Y no se puede desdeñar su gravosa repercusión. Y ocurrió también en los planos soterrados de toda la conciencia social del país. Es un fenómeno riesgoso, con potencial desestabilizador; así se lo quiere y así se quieren. Saber de que todo esto ocurre en el Hotel del Abismo impone menos señalar a los que medran con el espectáculo –sábese quienes invisten o se invisten en ese rol– que buscar en el trasiego y legado democrático del país nuevas razones que hagan de lo ocurrido un síntoma también de reflexión para los que pisaron el pavimento –de Santa Fe y Callao, sea–, para posibilitarnos decir lo que quizá no se quiera oír, para que acaso la historia pase de creer que algunos hacen lo que deben a que se tome conciencia de que en general no saben lo que hacen. Frase dura del decir político y definición última de la conciencia. Si la decimos, es porque es necesario que crezca en nosotros una crítica más sabia sobre lo que los otros hacen. Y al poder decir que hacemos política porque siempre es bueno transitar el camino que nos permita saber que los que criticamos a “los que lo hacen pero no lo saben”, estamos pugnando para mostrar también un saber que valga la pena ser sabido.

* Director de la Biblioteca Nacional.
Miembro de Carta Abierta.
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16/09/2012 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

La pacífica marcha del odio (Golpista y reaccionaria)


La pacífica marcha del odio.

16/09/2012 Posted by | Economía, General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized, Videos | , , , , | Deja un comentario

De afuera y de adentro Por Eduardo Aliverti


 

 

La política argentina ahonda semana a semana su profundo contraste. Es una percepción que ya excede a la cercanía del 23 de octubre. Y se ve corroborada por cómo repercuten aquí las alarmas, crecientes, del escenario económico internacional.

Puede otorgarse el hándicap de apartar que Cristina volvió a marcar agenda con su intervención en las Naciones Unidas. La exigencia de reconocer al Estado palestino como miembro de la ONU; la línea tendida hacia Irán para avanzar en el esclarecimiento del atentado a la AMIA; el refuerzo del reclamo por Malvinas, mediante la advertencia de que podrían revisarse varios acuerdos con Londres, encontraron en las figuritas opositoras locales una displicencia absoluta. A ninguna de ellas le pareció que hubiera algo interesante para decir sobre esas posturas oficiales, establecidas por la Presidenta en uno de los marcos institucionales más relevantes del mundo. Si acaso se considerara que la posición del país frente a temas semejantes no reviste mayor interés, o bien que se trató de declamaciones obvias y prenunciadas, es en cambio injustificable que la incidencia de los vientos mundiales y regionales tampoco merezca siquiera opiniones entre la diáspora opositora. Lo mínimo a que debe aspirarse de quienes se pretenden actores políticos –para el punto: cómo está parada la Argentina frente al avatar de los países centrales– es un marcaje de líneas generales, de críticas consistentes, de propuestas asequibles. Apenas eso, para empezar a hablar. Pero no hay ni eso, que tiene todo de inexcusable como nada de insólito y que, en muy buena porción, explica por qué fueron barridos de las urnas. Puestos ante la crisis financiera del orbe desarrollado, que podría no ser estructural pero obliga a sacar cuentas internas, acaba de escucharse la voz de Mercedes Marcó del Pont en la asamblea del FMI. Basta de recetas ortodoxas, basta de ajustes que invariablemente recaen sobre los sectores desfavorecidos, basta de insistir con lo que ya fracasó. ¿A dónde quieren ir a parar con estrangulamientos como el griego? Doscientos mil empleos públicos suprimidos y otros 150 mil hacia fines de 2015, recortes en las jubilaciones y privatizar cuanto se quiera con excepción –por ahora– del Partenón. Otro tanto en Portugal, mientras en España hay ya 5 millones de desocupados. Y los “indignados” asomaron la cabeza por Wall Street, para que el presidente francés se pregunte en público por la receta argentina y la canciller alemana, desde el motor europeo, recurra al “que se jodan todos”. Es la recuperación del mercado interno, estúpido, dice la titular del Banco Central de estas pampas. Es que no hay otro escarmiento que el que debe caer sobre las fórmulas neoliberales. Es que son las potencias mundiales las que armaron este descalabro y es que a la Argentina le va mejor por no plegarse al desatino de que a la plata la hace la plata. Es que se le dio al Estado un papel que podrá no ser revolucionario, en términos marxistas clásicos, pero sí regulador de los desequilibrios de clase. Y es también que frente a la devaluación cambiaria de Brasil, nuestro socio comercial top, las cosas pasan por articular el interés regional con la protección de sectores industriales amenazados. José Mercado ya no es la salida. Eso dice el Gobierno y lo aplica en alguna estimable o muy atendible medida. Hablan sí de salida, pero de capitales, aunque, con sus intereses a cuestas, no reparan en que si hay una sangría de divisas como la pregonada, debe haber, primero, una actividad económica pujante que la habilite.

¿Qué dicen y hacen a estos respectos por fuera ya de las opciones testimoniales extintas, como la Coalición Cívica y Proyecto Sur? ¿Y qué en los agrupamientos sectoriales y sindicales que corren por izquierda al kirchnerismo? ¿Qué es de la vida propositiva de radicales, padrinos, colorados, sultanes sanluiseños, acerca de los desafíos de una globalización cínica que chucea al, según ellos, falso modelo nac & pop? Es lo que volvió a verse en los últimos días. Es el reciclaje de su programación cómica. Es la operación bastarda de propagandizar que el Gobierno persigue periodistas que manipularían las cifras de inflación. Es que un juez, no Guillermo Moreno, pidió los datos para saber si hay colegas que trafican información pendenciera. Es que el juez parecería haber perdido parte de su cordura, porque las fuentes periodísticas no están sometidas a peritaje; y porque, incluso bajo sospecha de influencia pecuniaria en su abordaje analítico, es una acusación de probanza imposible. Imaginémoslo de otra manera, análoga. Cualquiera puede concluir en la deducción de que los avisos publicitarios de un medio periodístico influyen en su trazado editorial. ¿Cómo se certifica? De ninguna forma que no sea el sentido común, la apreciación metódica. Bajo esos indicadores y en todo caso, la primera y esencial pregunta es a quién puede ocurrírsele que alguien en el Gobierno puede estar tan rematadamente loco como para promover y exponer la idea de una persecución a la prensa. Increíble, pero eso fue lo difundido por un grupejo de diputados ansioso por no perder la figuración que el voto popular no les dejó ni en cuotas. De Silvana 2,06 por ciento Giudici, quien se animó a establecer similitud con las listas negras de la dictadura, vaya y pase esperar lo que sea. En el ambiente periodístico y legislativo se la conoce hace tiempo como la diputada-Clarín, y aun así su insignificancia no permite ni que haya unanimidad sobre cómo pronunciar su apellido. Para Patricia Bullrich, los adjetivos se agotaron hace rato. Pero, ¿cómo se llega a que caiga en este bochorno un jurista con los quilates de Ricardo Gil Lavedra? ¿Cómo es que un profesional de su tamaño incurre en la grosería de ignorar la protección constitucional que ampara a las fuentes de los periodistas? Descartado que pueda desconocerlo, más que por completo porque da vergüenza ajena sólo hipotetizarlo, no hay otra explicación que el haberse rendido a la desesperanza, fugando hacia el ridículo. Se diría que esos tristes parlamentarios dispusieron de la amplificación prestada por los grandes medios, pero es al revés. Son los medios en guerra contra el oficialismo quienes instalan la temática, para que el coro desquiciado de la oposición se les suba a babucha.

También podría decirse que el dato de esa conferencia de prensa desopilante –la adjetivación es aplicable a prensa, no a conferencia– es francamente menor. Unos diputados más bien ignotos y serviciales confunden a un juez con el Poder Ejecutivo. Y la prensa que quedó desnuda se cobija en ellos para mal disimular sus zonas pudendas bien que hubo, además, unos pronunciamientos corporativos. Sin embargo, es otra vez el peso de lo simbólico. Es la impotencia agravada por el 14 de agosto. Es que a falta de alguna cosa seria para decir frente a la buena o mala topadora kirchnerista –llámese Cristina en las Naciones Unidas, dólar administrado, cantidad de reservas o niveles de consumo–, deben recurrir a mandobles que le pegan al aire. Más todavía: episodios como el de Felipe Solá, que ahora quiere volver a la casita de los viejos, son de lo único que les queda para armarse de algún ¿discurso? Su agenda ya ni siquiera consiste en cargar contra el oficialismo sino en regodearse (?) con las internas propias.

Por cierto, entregan herramientas para el divertimento. Pero a la vez es aburrido terminar en lo mismo sucesivamente, periodísticamente dicho. El problema es que tampoco pueden inventarse debates o alternativas que no hay.

Página 12

26/09/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Ciudad Autonoma de Buenos Aires – Los funcionarios (niños bian) del PRO, se autoadjudican prestamos hipotecarios, mientras la ciudad tiene 450.000 habitantes sin viviendo propia…


Los funcionarios (niños bian) del PRO, se autoadjudican préstamos hipotecarios, mientras la ciudad tiene 450.000 habitantes sin vivienda propia…,  son inimputables que ningún medio denuncia….Claro cómo Clarín lo va a denunciar, si obtiene sin licitación una orden por 274.000.000 de dólares (PRIMA -del Grupo Clarín) para proveer de netbooks a las escuelas de la Ciudad con un sobreprecio de dos veces más del valor real…

http://www.diarioregistrado.com/Politica-nota-50075-Negocios-de-ultimo-momento-entre-Macri-y-el-Grupo-Clarin.html

Marianike

Para Ruanova, “es muy grave” que el titular del Ciudad “no dé explicaciones” sobre los créditos

El legislador porteño de Nuevo Encuentro (NE), Gonzalo Ruanova, manifestó hoy que “es muy grave” que el presidente del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger, “no dé explicaciones” sobre los créditos hipotecarios otorgados a funcionarios macristas, cuando la Ciudad “tiene 450 mil habitantes sin vivienda propia”.
“Estamos muy preocupados porque después de 72 horas de haber pedido explicaciones por el otorgamiento de préstamos hipotecarios a funcionarios y diputados macristas, no hay respuesta oficial”, aseguró Ruanova al referirse a la sesión del miércoles en la Legislatura, donde fue interrogado sobre el tema el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta.

Tras la sesión, la Comisión de Vivienda que preside la legisladora Rocío Sánchez Andía, invitó al titular del Banco Ciudad a la reunión de comisión del miércoles venidero, pero ayer se supo que Sturzenegger desistió de la invitación por encontrarse fuera del país dictando un curso.

“El Banco Ciudad es el instrumento que tiene la ciudad para el acceso al crédito hipotecario con tasas más bajas y requisitos accesibles, para que el porteño pueda llegar al techo propio y no sólo lo hagan los funcionarios o los que militan en el partido de Mauricio Macri”, recordó Ruanova.

En la denuncia, el legislador de NE mencionó entre los beneficiarios a la candidata a vicejefe de gobierno porteña, María Eugenia Vidal, con “un crédito por 311.000 pesos, que paga con una cuota de 4.900”, y que al vicepresidente de esa entidad, Juan Curutchet, “se le otorgó un préstamo por 697.000 pesos y paga una cuota de 9.700”.

Ruanova puntualizó que la Ciudad “tiene un déficit de 450 mil habitantes sin vivienda, de los cuales 167 mil viven en villas y los demás en inquilinatos”, y agregó que “sólo el 1 por ciento logra reunir los requisitos para poder ser propietario”.

“En 2010, el Ciudad otorgó 5.156 créditos con tasa fija a un promedio de 113 mil pesos por cada crédito, y sorprende que a la ministra de Desarrollo Social se le otorgara un monto altamente superior, sin que pueda cumplir con el requisito de estabilidad laboral que exige el Banco”, señaló.

Para Ruanova “es imprescindible que la Ciudad tenga una ley de ética, que Macri no permitió tratar”, porque “en cualquier ciudad del mundo, un funcionario que conduce un banco no puede otorgarse un crédito”.

“Cuando se ocupa un cargo público, no se puede sacar ventaja comparativa para tomar beneficio y satisfacer la demanda propia”, sentenció.

Los integrantes de la Comisión de Vivienda, ante la falta de respuesta oficial y la ausencia de Sturzenegger, analizan la posibilidad de llamar a interpelación al titular del Banco Ciudad.

Telam

25/06/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Gov. de la Ciudad de Buenos Aires.- Los despidos de Macri para festejar el Bicentenario


EL MINISTERIO DE EDUCACION PORTEÑO EMPEZO AYER A DESPEDIR DOCENTES A CONTRATADOS Y A REDUCIR SALARIOS

Ya suman un centenar los contratos rescindidos. El ajuste alcanza con fuerza al área que diseñó los contenidos para el Bicentenario censurados por el ministro Bullrich, que se defendió diciendo: “Redujimos contratos de nuestra gestión”. Protesta gremial.

Por Nora Veiras y Werner Pertot

El gobierno de Mauricio Macri volvió a apelar al ajuste de personal: esta vez focalizado en Educación. Al anochecer de un día agitado en que los distintos gremios denunciaron rescisiones de contratos y reducciones salariales, el ministro Esteban Bullrich twitteó: “La decisión que tomé fue reducir los contratos de nuestra propia gestión, la estructura política, no estamos reduciendo planta docente”. Sus colaboradores, en diálogo con Página/12, precisaron que “por ahora, son unos cien” y apuntaron al ex ministro Mariano Narodowski: “Se nombraron 930 personas en los últimos dos años, una barbaridad”. Los dichos de Bullrich se contradicen con la realidad de los contratos dados de baja en las áreas de Currícula, Evaluación, Inclusión Social, Infraestructura Escolar, entre otras, donde todos pertenecen a personal técnico. Hoy, por la mañana, se movilizarán frente a la cartera educativa, en Paseo Colón al 200, y exigirán una entrevista con Bullrich.

En el edificio de Esmeralda 55, donde funcionan las direcciones generales de Planeamiento Educativo y de Educación Estatal –el corazón pedagógico de la gestión–, los rumores de despidos habían empezado el lunes. “Reducción de Presupuesto” fue el motivo esgrimido por los responsables del área en la que a principios de año estalló el escándalo por la censura a los textos sobre el Bicentenario, elaborados por la Dirección de Currícula. Los rumores mutaron en información ayer por la mañana, cuando empezaron a comunicarse en forma oficiosa las rescisiones de contratos. Roberto Araujo, delegado de la junta interna de Educación de ATE en Esmeralda 55, explicó que “primero decidimos cortar la calle entre las 14.30 y las 19. Es falso que sean contratos políticos. Son contratos de locación que el macrismo flexibilizó como una forma de precarización. Además, en otros casos, se redujeron en un 30 por ciento los montos que no llegaban ni a 2000 pesos mensuales”. En la Dirección General de Planeamiento, a cargo de Mercedes Miguel, ya habían recortado el sueldo de cuatro de los directores de área en sumas que oscilaron entre los 1600 y 3000 pesos al no contabilizarles la antigüedad docente.

Dichos oficiales

En febrero pasado, Página/12 detalló los despidos que habían comenzado en Infraestructura Escolar y que “en el gobierno porteño, la orden de Bullrich y del subsecretario de Gestión Económica, Mario Terzano, es reducir un 30 por ciento”. Apenas asumió Macri, despidió a 2400 contratados y ante la ola de protestas prometió revisar “caso por caso”. “Si hay algún caso puntual que cambió de tipo de contratación, se va a tomar en cuenta. Vamos a revisar caso por caso”, repitió ayer la muletilla un estrecho colaborador de Bullrich. “Hoy hay un estilo de gestión que establece que trabajemos con menos gente. Queremos optimizar al máximo el uso de recursos”, comentó otro cortertulio del ministro abonando la tesis de descargar responsabilidades sobre Narodowski.

El argumento en este caso también se cae al confrontarlo con la realidad. Los contratos son anuales, es decir que la gestión de Bullrich, que asumió en la primera semana de enero, fue la encargada de revisar, hace seis meses, todas las designaciones que tienen una duración anual. Bullrich, afecto a las nuevas tecnologías, apeló a Twitter para fijar su posición y asumir como propia la decisión de aplicar el ajuste. Sin embargo, otros funcionarios señalan que la orden de achicar proviene de Hacienda. Señalaron a Andrés Ibarra, quien abandonó el Ministerio de Educación luego de varios meses de frío con Bullrich. Ibarra es un hombre del Grupo Macri que acompañó al jefe de Gobierno en su gestión en Boca y ahora estará al frente de todas las decisiones de personal.

En Hacienda, en cambio, negaron que hubieran dado ninguna orden a Educación y recordaron que Ibarra acababa de asumir ayer. “Bullrich no lo atendió a Ibarra en todo el tiempo que estuvo en el ministerio y ahora se acuerda de que existe”, se quejaban en el entorno del ministro de Hacienda, Néstor Grindetti. Otros macristas afirman, no obstante, que este recorte se va a repetir en diversos ministerios.

La protesta

Llamados telefónicos informales fueron avisándoles a docentes contratados en distintas áreas de Educación que no se presentarán más a trabajar. La decisión política requiere una instrumentación formal: los contratos son refrendados por el propio ministro y necesitan de algo más que una voz administrativa que al otro lado de la línea informe el imprevisto cambio de condiciones para abandonar el trabajo. Alejandro Demichelis, secretario adjunto de la Unión de Trabajadores de la Educación, calificó de “inexplicable” la decisión porque “estábamos trabajando en un cronograma de estabilidad para los docentes contratados y hacen esto”. El dirigente detalló que con el recorte se afecta especialmente las áreas de Inclusión Escolar, que trabajan con los chicos de las zonas más vulnerables, Infraestructura Escolar, Currícula y Evaluación. Demichelis estimó que “serán entre doscientos y trescientos los despedidos”.

La asamblea de trabajadores de la sede de Esmeralda 55 fue acompañada por dirigentes de UTE, ATE, Ademys y por los legisladores Francisco “Tito” Nenna (Frente para la Victoria) y María Elena Naddeo (Diálogo por Buenos Aires). La subsecretaria de Educación Ana Ravaglia y el asesor del ministro, Sergio Siciliano, se acercaron a intentar justificar la medida pero no lograron convencer.

En la sede de Infraestructura Escolar, el área que se caracteriza por la menor ejecución presupuestaria del gobierno porteño –un uno por ciento de los recursos disponibles se usaron en el primer trimestre– se formalizaron cambios y se esperan más reducciones. Néstor Oscar Gasparoni fue reemplazado por Claudio Viola. El nuevo director es un arquitecto tucumano, proveniente de Recrear, estrecho colaborador de Pablo Walter, la mano derecha de Bullrich que entró a la política seducido por el represor Antonio Domingo Bussi. Walter fue diputado provincial y nacional por el bussismo y cuando el general perdió poder por la reactivación de los juicios de lesa humanidad recaló en Recrear. En esa fuerza, creada por el ex ministro de Economía y Defensa de la Alianza Ricardo López Murphy, surgió Bullrich. Viola tendrá que aplicar una reducción de contratos que ronda el 30 por ciento.

“Es una decisión propia de reducción de la planta macrista”, argumentaban anoche los hombres de Bullrich. Una explicación que, por un lado, parece poner en evidencia la ineficiencia de la propia gestión y por otro, no deja dudas de las desavenencias internas de PRO. En ese escenario es donde las lealtades políticas hacen agua y se impone la decisión de ajustar en educación.

Página 12

02/06/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario