America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

El Sistema, Capitalismo, el Imperio: ¿cómo funciona y nos explota?


03/01/2012 Posted by | Economía, General, Medio Ambiente, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Salud, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Entrevista a la economista Loretta Napoleoni, autora de Economía Canalla: la nueva realidad del capitalismo


 


“Hace falta cambiar radicalmente el sistema, donde el gobierno tenga en cuenta los intereses de la población y no los de la oligarquía”

Andrés Mourenza

NoticiasdesdeTurquía / Rebelión

La economista italiana Loretta Napoleoni (Roma, 1955) es una de las autoras más críticas con el capitalismo financiero occidental y posee unas ideas radicalmente alternativas a las que se suelen oír a derecha e izquierda en Europa, tal y como ha demostrado en sus últimos libros publicados en España (La mordaza: las verdaderas razones de la crisis económica, traducido por J. C. Gentile, y Economía Canalla: la nueva realidad del capitalismo, traducido por Lourdes Bassols y A. F. Rodríguez Esteban, ambos editados por Paidós). Además se mueve con soltura a la hora de analizar con la precisión de un cirujano la situación desde las estepas de Asia Central a las fábricas del sudeste asiático y los precarios europeos, interconectando hechos que en los medios de comunicación aparecen como inconexos pero que, en este mundo globalizado, tienen mucha más relación de la que creemos habitualmente. La tesis de su nuevo libro (Maonomics, publicado en Italia por Rizzoli), presentado durante el Festival de Periodismo de Ferrara organizado por la revista italiana Internazionale a principios de octubre, es todo un mensaje a los gobiernos de Occidente: “La amarga medicina china contra los escándalos de nuestra economía”.

ANDRÉS MOURENZA: En su último libro asegura que los comunistas chinos son mejores capitalistas que nosotros los occidentales. ¿Por qué?

LORETTA NAPOLEONI: En los últimos 20 años, en el proceso de globalización, quienes han conseguido atraer los mayores beneficios –incluso en la distribución de la riqueza- han sido los chinos y no nosotros. Nosotros hemos creado una serie de desequilibrios al abandonar ese tipo de capitalismo tradicional y productivo -que es el que se ha trasladado a China- y nos hemos concentrado al cien por cien en un capitalismo de servicios y financiero sin los controles necesarios, lo que ha desembocado en la creación de una serie de burbujas, la última de ellas la burbuja financiera.

España es un gran ejemplo de este tipo de capitalismo. Toda la riqueza que se produjo en España en los últimos años se concentró en el sector servicios. No ha habido inversiones en el sector agrícola, a pesar de que España podría ser el granero de toda Europa, pero ha optado por otro camino debido a que han sido los bancos quienes guiado las inversiones y, dado que el mercado inmobiliario era el que más beneficios daba, todas las inversiones se concentraron ahí. Luego explotó la burbuja.

A.M.: El problema es que el capitalismo chino se apoya en unas condiciones laborales de profunda explotación.

L.N.: El capitalismo chino ha vivido el mismo desarrollo que nuestro capitalismo pero en un periodo de tiempo más breve. Nuestro capitalismo nació con la revolución industrial, en la que había una gran explotación de los trabajadores. Esto ha sucedido también en China ya que el capitalismo no se inicia nunca en un plano igualitario, sino en base a la explotación. El capitalismo es un sistema basado en la explotación de los recursos y el trabajo es un recurso.

Sin embargo, al llegar a un determinado nivel de desarrollo, China también ha cambiado. En 2007 fue introducida una nueva legislación laboral, en la que se reconoce el derecho a huelga. Las condiciones de los trabajadores chinos son mejores que antes y continúan mejorando, porque tienen la fuerza que da la clase obrera. Además, mientras en casi todo el mundo occidental la pobreza está aumentando, en China está retrocediendo.

En Occidente la distribución de las rentas es favorable a la oligarquía, es decir, a una parte muy pequeña de la población. Tampoco nos queda industria y esto es un grave problema. ¿Cómo nos recuperaremos de la crisis si no producimos nada?

A.M.: ¿Cuál es la respuesta?

L.N.: Debemos volver a producir. De todas formas, la economía es como un sistema de vasos comunicantes. En algún momento llegaremos a un nivel en el que el coste del trabajo en nuestros países será tan bajo que las empresas de otras partes del mundo se deslocalizarán aquí y volveremos a producir. El nivel de desempleo -que en los países occidentales está creciendo desenfrenadamente-, el subempleo, el trabajo precario… son todas señales de la decadencia económica de estos países.

A.M.: ¿Nos esperan por tanto tiempos de peores condiciones laborales y menos derechos para los trabajadores europeos?

L.N.: Sí. Habrá un proceso en el que el coste del trabajo en Asia aumentará y el coste del trabajo nuestro continuará descendiendo. El coste del trabajo no es sólo el salario. Son también los beneficios sociales (pensiones, seguridad social, ayudas, subsidio de desempleo…). Dado que China está aún muy alejada de nuestros niveles sociales, las previsiones son negativas.

A.M.: Además de economista, usted es también experta en terrorismo: ¿cuál es la relación entre Bin Laden y la crisis financiera?

L.N.: Está claro que Bin Laden no ha creado la crisis financiera, aunque le hubiese gustado. La idea de Bin Laden y su ataque a las Torres Gemelas era destruir la economía estadounidense y, de este modo, eliminar el apoyo de EEUU a los regímenes oligárquicos musulmanes que son contra los que realmente lucha. Bin Laden no quería destruir EEUU, quería destruir Arabia Saudí, pero no puede destruir Arabia Saudí porque tiene el apoyo de Washington. Está claro que era un plan absurdo, pero en realidad este ataque produjo una reacción en cadena a nivel político que, si bien no creó la crisis, la amplificó.

A.M.: ¿Por qué?

L.N.: Porque la reacción de George W. Bush fue malintencionada. Hubo una manipulación del ataque para poder llevar adelante una política expansionista que se basaba en una intervención armada en Irak. Estados Unidos no tenía la capacidad económica para llevar a cabo esta intervención armada –de hecho, la guerra en Irak ya ha costado casi 5 billones de dólares- y para conseguir el dinero necesario para la guerra redujo los tipos de interés, lo que produjo un aumento de la competitividad de los bonos del Tesoro estadounidense en los mercados internacionales y, así, vendiendo su deuda, Estados Unidos sí pudo financiar la guerra. Pero esta bajada de los tipos de interés se produjo en un momento en que, al contrario, deberían haber sido aumentados porque la economía crecía muy rápidamente y se estaban comenzado a formar las burbujas. La conjunción de estos dos factores provocó que la burbuja financiera se inflase a niveles más elevados de los normales.

A.M.: ¿Y cómo afecto esto a nuestras economías nacionales?

L.N.: El caso de España está relacionado con estos hechos, porque el momento en el que el mercado inmobiliario español alzó el vuelo fue tras el 11-S, cuando los tipos de interés bajaron. Los tipos de interés europeos están siempre relacionados con los de EEUU: si los estadounidenses bajan los tipos de interés, los europeos tenemos que bajarlos también para que no se escapen los capitales.

A.M.: La reacción estadounidense, ¿favoreció el auge del terrorismo?

L.N.: Sí. Hoy por hoy, la actividad terrorista en el mundo, fuera de Europa, ha crecido. En el mundo musulmán es mucho mayor hoy que hace 20 años y esto ha sido favorecido por la presentación de Bin Laden y Al Qaeda como unos super-enemigos con un poder que claramente no tenían. Esto es algo que creado unas condiciones ideales para el reclutamiento de militantes de Al Qaeda. A nadie se le hubiera ocurrido hacer lo que hizo Washington, porque nunca se debe inflar el poder de un grupo terrorista; al contrario, se debe reducir, porque si no se contribuye a la propaganda de la organización terrorista. ¿Es posible imaginar que durante la campaña más dura de ETA, cuando asesinó a Miguel Ángel Blanco, el gobierno español hubiese dicho: ETA es muy poderosa, puede destruir nuestro país? No. Pero es lo que ha hecho Estados Unidos con Al Qaeda.

A.M.: ¿Por qué lo hizo?

L.N.: Porque debía justificar la intervención armada en Irak, ya que nadie quería ir a la guerra. La guerra era ilegal y por tanto EEUU debía justificar la intervención armada en base a algunos factores y el más importante era el “super-peligro”. EEUU venía a decir: “Si no intervenimos, Al Qaeda nos lanzará una bomba atómica en Nueva York”.

A.M.: Estos miedos a Bin Laden y el terrorismo global, ¿que papel juegan en la economía mundial?

L.N.: Hoy ya no tienen ese papel tan destacado ya que las finanzas se han concentrado en sus propios problemas. Pero el terrorismo es un fenómeno importante porque nos cuesta dinero. Nos cuesta dinero a los países que estamos en Irak y nos cuesta dinero estar en Afganistán.

A.M.: Esta guerra de Afganistán, que empeña tantos recursos, ¿cómo nos afecta en estos momentos de crisis?

L.N.: La guerra en Afganistán ha creado una deuda enorme, pero creo que el mayor problema es político, porque ha creado una importante desestabilización de toda Asia Central. Fuimos a Afganistán y abrimos la caja de Pandora. La única solución es China. Dado que Pekín es consciente de que los taliban querrían penetrar en el mercado chino de la droga, especialmente con la heroína, tengo la esperanza de que China los detenga. Por ahora, los taliban no han conseguido vender su heroína dentro de China y están concentrados en Uzbekistán, Tayikistán, Irán y Pakistán –en este último país, el número de toxicómanos ha aumentado de manera increíble-. Pero está claro que cuando estos mercados estén saturados, los taliban irán a por China. Si sucede esto, los chinos intervendrán en Afganistán y si intervienen los chinos quizás podemos resolver algo, ya que los chinos no se comportan como lo hacemos nosotros.

A.M.: Parece entonces que la salvación de los gobiernos occidentales estancados en Afganistán pasa por China…

L.N.: Sería increíble. Pero es algo que he confirmado con diplomáticos paquistaníes.

A.M.: En otro de sus libros, Economía canalla, asegura que una de las soluciones a la crisis económica occidental son las finanzas islámicas.

L.N.: Sí, porque es un sistema basado en la cooperación de grupo. La relación entre el banco y el individuo no puede ser revendida. Una vez que se firma un contrato, que puede ser para un crédito o para un préstamo, debe permanecer tal y cómo se ha pactado. Es decir, no se puede vender la deuda del cliente a otros bancos o clientes. La deuda no se considera un bien de intercambio, sino una relación asociativa entre el banco y el cliente. Esto es muy importante, porque aboliría la titularización [La titularización es una operación por la que una entidad transforma un activo no negociable, generalmente un préstamo, en un título que sí es negociable en los mercados y que puede ser adquirido directamente por los inversores] y, así, habríamos evitado la crisis. De hecho, la crisis no ha afectado a las finanzas islámicas. No digo que debamos coger este modelo y aplicarlo, pero si que deberíamos reflexionar sobre este modelo e introducir reglas que reduzcan el fenómeno de titularización.

A.M.: La crisis sub-prime de 2008 provocó un debate sobre la regulación de los movimientos de capitales que fue aparcado tras la crisis de las deudas estatales de 2009 ¿dónde se ha quedado este debate?

L.N.: Hay necesidad de regulación, pero los gobiernos no la han llevado a cabo. Los estadounidenses tienen unas reglas y los europeos tenemos otras distinta. Una de las discusiones que está teniendo lugar es qué hacer en caso de que un banco se declare en quiebra y algunos de los inversores hayan invertido en ese banco a pesar de saber que era una inversión incorrecta. Es decir, ¿por qué salvamos los bancos? ¿Salvamos los bancos porque queremos salvar a los ahorradores o los salvamos para salvar a los especuladores? Islandia ha salvado sólo a los ahorradores y no ha garantizado su dinero a todos los inversores extranjeros. Y por ello el mercado internacional le ha dado la espalda. Irlanda, al contrario, ahora está usando el dinero de los pensionistas para cubrir la deuda del banco Anglo Irish [Banco comercial irlandés muy afectado por las hipotecas basura cuyo rescate ha hecho aumentar el déficit público un 20 por ciento este año]. Lo hace porque si no el mercado internacional le dará la espalda. Por tanto es un discurso moral. ¿Es justo utilizar el dinero de las pensiones para salvar la locura de Anglo Irish y salvar a los especuladores? Esta es la verdadera pregunta.

A.M.: La globalización desdibuja las fronteras. ¿Queda algún limite entre grandes finanzas y actividad criminal?

L.N.: No, por desgracia. Es un problema fundamental. Por desgracia, el desenfrenado aumento de la economía ilegal y criminal en los últimos diez años es muy preocupante. Y la crisis económica lo convierte en más preocupante todavía. En el momento en que hay escasez de dinero líquido se busca quién lo tiene. Y quien tiene líquido, habitualmente, es el crimen organizado.

Tenemos también el problema del tráfico de droga. Por un lado, España es el puerto de entrada de la cocaína que viene de Sudamérica y, por el otro, tenemos a los taliban, que con la heroína se han convertido en narco-taliban. Estos fenómenos han crecido de una forma desmesurada en los últimos años. Por tanto, diría que esa frontera es aún más lábil hoy que diez años atrás.

El tema de la criminalidad se refiere también al sistema económico. La economía actual es una economía canalla, una economía que recibe dinero sucio y que evade impuestos. Por tanto hace falta volver a un Estado que tenga más presencia en la economía y en la vida de los ciudadanos.

A.M.: ¿Como ve el futuro?

L.N.: Negro. En mi opinión, hace falta cambiar radicalmente el sistema. Hay que volver a un Estado donde el gobierno tenga en cuenta los intereses de la población, no los intereses de la oligarquía y hace falta volver a un paradigma en el que la economía produzca algo. Donde la producción se base en un pacto entre trabajo y capital, es decir, donde la producción no esté sólo destinada al beneficio inmediato y las stock-options que se embolsan los directivos. De otro modo, regresaremos a la Edad Media.

Fuente: www.noticiasdesdeturquia.blogspot.com

Fotografía: Álvaro Deprit / OnOff Picture (http://www.onoffpicture.com/)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

20/10/2010 Posted by | Economía, General, Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Sobre la mayor propuesta filantrópica del mundo: El desarrollo no puede ser limosna


lunes 9 de agosto de 2010

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Según acaba de aparecer pomposamente anunciado en la prensa en días pasados, “cuarenta empresarios en Estados Unidos prometieron donar, por lo menos, la mitad de sus fortunas a obras de caridad, en vida o después de muertos, gracias a una campaña del inversor Warren Buffett y el fundador de Microsoft, Bill Gates y su esposa Melinda Gates”.

La iniciativa, denominada The giving pledge (“La promesa de donar”), ha atraído a varios connotados magnates. A partir de la carta que los promotores de este proyecto hicieran llegar a quienes figuran en la lista de los multimillonarios Forbes, una buena cantidad de acaudalados dio su respuesta afirmativa. De momento ya son 38 los que se han sumado: el alcalde de Nueva York y financista Michael Bloomberg; el ejecutivo del mundo del entretenimiento Barry Diller; el cofundador de Oracle Larry Ellison; el magnate petrolero T. Boone Pickens; el fundador de CNN Ted Turner; el creador de la saga “Star Wars” George Lucas; el heredero de los hoteles Hilton, Barron Hilton; el banquero David Rockefeller, entre otros. Algunos otros archimillonarios, como el mexicano Carlos Slim –considerado en estos momentos “el hombre más rico del mundo”, con una fortuna estimada en 53.500 millones de dólares– rechazaron la propuesta.

De acuerdo a lo manifestado por uno de los promotores de la iniciativa, Buffett: “cuarenta de las familias y personas más ricas de Estados Unidos se declararon dispuestas a gastar la mayor parte de su fortuna con fines caritativos”.

Los patrimonios de estos 40 millonarios, sumados, rondan los 230 mil millones de dólares. “Si uno quiere hacer algo por sus hijos y demostrarles amor, lo mejor es apoyar a esas organizaciones que se ocupan de lograr un mundo mejor para uno y sus hijos”, declaró el fundador del imperio financiero Michael Bloomberg al sumarse a la cruzada. “No hay un contrato jurídico, es una promesa moral”, explicó por su parte Warren Buffett para describir cómo funcionaría el proyecto.

Valga agregar que en Estados Unidos hay alrededor de 400 fortunas que superan los 1.000 millones de dólares cada una, lo que representa 40 % de los patrimonios de este nivel existentes en el mundo. Con esta iniciativa, calcula la revista Fortune, se podrían recaudar 600.000 millones de dólares.

La medida anunciada abre interrogantes: ¿se volvieron locos estos millonarios? ¿Es una estrategia fríamente calculada de la que aún no sabemos dónde apunta en realidad? ¿Hay un proyecto político tras todo esto? ¿Es un negocio más, bien montado, que más allá de la declarada filantropía, les dará más ganancias aún a sus protagonistas? ¿Es un chiste de mal gusto, una explosión de arrogancia y fanfarronería? ¿Sentimiento de culpa? Esto último es lo menos probable.

Independientemente de la(s) respuesta(s) que puedan darse al respecto, la ocasión puede ser buena para plantearse otros interrogantes más de fondo: ¿cómo se logra el desarrollo? ¿Es posible concebirlo a partir de donaciones, de filantropía, de “buenas acciones” caritativas?

Digamos al respecto que –según nos informa la agencia Ria Novosti– Carlos Slim, “el magnate mexicano, gasta más de 5.000 millones de dólares anualmente en programas sociales a través de los fondos Telmex y Fundación Carlos Slim, con lo que paga los estudios universitarios de más de 165.000 jóvenes mexicanos de familias pobres. Además, el empresario acaudalado asignó 4.000 millones de dólares a la realización de programas educativos y médicos para los jóvenes, y destina centenares de millones de dólares en el apoyo de pequeñas empresas en México y toda América Latina”. ¿Es eso fomento al desarrollo? ¿Qué región del continente cambió realmente su situación con estas ayudas?

Desde terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, la potencia hegemónica, Estados Unidos, viene “ayudando” al desarrollo en distintas partes del mundo: en la Europa destruía por el conflicto bélico, con el legendario Plan Marshall, que salvó al viejo mundo del “peligro soviético” con una multimillonaria intervención que, a decir de Noam Chomsky, más bien “creó el marco para la inversión de grandes cantidades de dinero estadounidense en Europa, estableciendo la base para las multinacionales modernas”. Si Europa Occidental fue favorecida con ese aluvión de dólares en los primeros años de la post guerra, hasta el 51 más precisamente, el principal favorecido fue el capitalismo estadounidense. Es decir: una ayuda que tuvo más autoayuda que otra cosa.

En otras áreas del globo, el Norte desarrollado –siendo Estados Unidos el primero a través de su ya histórica Alianza para el Progreso en los años 60 del pasado siglo bajo la administración de John F. Kennedy, sumándose luego las potencias europeas y Japón ya recuperadas de la Gran Guerra siguiendo el ejemplo de Washington– desde hace décadas viene ayudando al Sur. Las toneladas de comida que cayeron en paracaídas sobre las famélicas poblaciones africanas, o los millones de dólares que se invirtieron en los innumerables procesos post guerra en otros tantos innumerables países del Tercer Mundo; las cantidades de dinero puestas en programas de desarrollo y las cuantiosas donaciones que han llegado a las regiones más pobres del planeta, por lo que se ve no han sacado de la pobreza a nadie. Más allá de la quizá bienintencionada declaración de la Organización de Naciones Unidas de fomentar la paz y el progreso internacionales, estas contribuciones que han tenido lugar por espacio de medio siglo chocan con una realidad que las contradice: ninguna ayuda internacional ayudó a algún país pobre a dejar de ser tal.

Si los tigres asiáticos, por ejemplo, o China en su complejísimo “socialismo de mercado”, produjeron enormes saltos adelante en el orden al progreso –entendido al modo occidental, lo cual puede llevar a otro tipo de interrogantes que no tocaremos aquí–, sin ningún lugar ello no tuvo en su base ninguna donación, ninguna acción caritativa ni filantrópica. Y si la Rusia semifeudal de 1917 pasó a ser potencia unos años después construyendo la primera revolución socialista de la historia, no fue por la caridad de nadie sino por el trabajo fecundo de su gente.

La caridad, la beneficencia, nunca desligadas de la compasión, sólo pueden servir para ratificar el estado de cosas dado. La filantropía necesita forzosamente la mano suplicante; una cosa es condición de la otra, y ambas se retroalimentan mutuamente. Y la condición final del proceso caritativo es que nada cambie. La limosna no está destinada a cambiar nada sino a ratificar el estado de cosas: al mendigo en su mendicidad, y a quien la otorga en su carácter de poseedor de algo. La limosna, la caridad, la filantropía irremediablemente alimentan el circuito de postración de quien la recibe. Esa es su estructura íntima.

La cooperación internacional que venimos viendo desde hace ya varias décadas no ha pasado nunca –ni podrá pasar– de su nivel de limosna, de hecho caritativo. Por supuesto que en su amplio marco pueden encontrarse espacios alternativos, y a veces funciona como elemento de avanzada que puede acompañar procesos de transformación real. Pero en términos generales no está concebida para ser factor de cambio sino para continuar manteniendo el statu quo. La caridad no se hace para cambiar nada, obviamente. Los mecanismos de cooperación internacional, en ese sentido, son instrumentos que están al servicio del mantenimiento del estado de cosas dado. De hecho, cuando surgen los primeros programas de ayuda de Estados Unidos en la década del 60 (como respuesta a la revolución cubana de 1959) se los concebía como “estrategias contrainsurgentes suaves, no militares”. Pasados los años, aunque ahora no se los nombre así, no dejan de ser eso: estrategias contrainsurgentes, mecanismos para continuar la sujeción. ¿Por qué una limosna podría dejar de ser eso?

Ahora bien: ¿por qué estos millonarios se proponen donar parte de su fortuna? (bueno, al menos eso declaran como “compromiso moral”, porque de firmar papeles, nada). Sea como fuera: chiste de humor negro o acto de fe, desgravación impositiva o estrategia contrainsurgente, no deja de ser patético. Si se trata de lograr “un mundo mejor”, como pide uno de los donantes, la caridad no es el camino. “No se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva”, escribía Marx en 1850. Más allá de las ¿buenas? intenciones de unos cuantos magnates (el verdadero gobierno del mundo), las cosas no han cambiado en lo sustancial y la necesidad de cambio sigue siendo la misma de hace 150 años.

Argenpress

10/08/2010 Posted by | Economía, General, Reflexiones, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Los dilemas de la pobreza – Enrique Martínez, presidente del INTI


Enrique Martínez, presidente del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) reflexiona sobre el problema de la pobreza y la desigualdad.

El primer problema es entender la pobreza de necesidades y no confundirla con la pobreza de expectativas. La primera es una deficiencia casi biológica, intolerable en una comunidad digna. La segunda es un conflicto del capitalismo moderno, en que quien más tiene más quiere, tanto más agudo cuanto más se unifica el mercado mundial.

El segundo problema es quienes tienen la responsabilidad institucional de atacar la cuestión, no son pobres y muy probablemente no lo han sido nunca, ni ellos ni su entorno habitual. Operan sobre escenarios donde la pobreza está corporizada en otros. Se imaginan como sienten y qué quieren los pobres, leen sobre ellos, formulan y aplican teorías, pero en definitiva nunca pueden estar suficientemente seguros de ir en la dirección correcta, porque actúan sobre grupos humanos, no sobre la materia inanimada.

Con esos dos dilemas a medio resolver, el camino habitual es buscar asegurar que un pobre sea un consumidor de los bienes básicos que necesita. Trabaje o no. Es decir: Si trabaja mejor, pero se entiende que esa posibilidad tiene fuertes condicionantes de mercado y puede no darse. Si no trabaja, se buscan opciones para subsidiar su consumo.

Tal es en definitiva el marco en que quedan contenida las políticas de reducción de la pobreza en nuestros países.

Yo creo que esta lógica, sea por izquierda o por derecha, convalida la teoría del derrame. Es que en definitiva lleva a admitir que un país tiene una capacidad de generar trabajo acotada, que puede ser menor que la cantidad de gente que necesita trabajar. Eso tiene que ver con la perversa figura de la competitividad, ya que se postula que alguien gana y alguien pierde y desea que los perdedores no seamos nosotros. A su vez, asocia la competitividad con los niveles de salario real y termina señalando que si queremos tener capacidad de ocupación plena, debemos tener salarios reales bajos. O contrario sensu, si aspiramos a salarios reales altos, deberemos estar preparados a subsidiar el consumo de quienes queden fuera de la producción.

No estoy de acuerdo con limitarse de este modo.

La forma sustentable de eliminar la pobreza es con toda la población trabajando. La manera de conseguir esto tiene que solo parcialmente con el mercado. Bien focalizada, una política de producción de bienes básicos que tenga dimensión local – en cada rincón de la República – y que tenga como demanda primaria la reducción del subconsumo actual de indigentes y pobres, permitiría asegurar ocupación y consumo al mismo tiempo. Hay problemas de tecnología, de logística, de comercialización, a resolver. Muchos y algunos bien complejos. Pero es un camino solvente para escapar a la trampa de pensar por izquierda y actuar por derecha, convalidando sin quererlo el sistema vigente.

A mi criterio, todo plan de reducción de pobreza que sostenga la inviabilidad de generar trabajo para alguna franja de la población, basándose en argumentos culturales – más de una generación sin trabajar -, de formación técnica – solo título primario o menos -, de contexto comunitario desordenado – villas, violencia, aislamiento – es falaz. Estas situaciones de enfermedad social se resuelven solo poniendo a los ciudadanos frente a su responsabilidad de asegurar su supervivencia, pero dando a la vez la contención técnica, económica y social debida. La única opción a este esfuerzo es el subsidio al consumo, combinado con la represión cuando el subsidio es insuficiente, situación habitual.

Revista 2010

17/12/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

A calzón quitado – Osvaldo Bayer


Desde Bonn, Alemania

Parece que está de moda hablar del hambre de los niños en el mundo. El papa Ratzinger, nuestro cardenal Bergoglio, empresarios del campo y tantos otros. Aquí en Alemania se está discutiendo esto a calzón quitado. Claro, se está ante elecciones nacionales. Entonces, lo que durante los gobiernos estables es un juego de transacciones y entendimientos, cuando se juega el poder, se sale a decir la verdad. Y han salido a la luz las estadísticas oficiales y los estudios de organizaciones empresarias, religiosas, obreras, etcétera.

Sí, aunque nadie lo crea, Alemania, una especie de diamante del sistema, uno de los países mejor organizados dentro del capitalismo, presenta un cuadro actual que va dejando una vez más desnudo a ese sistema. Lo bueno para la información es que, dada la disputa, surge la verdad. Fuentes informáticas del sistema sacan a la luz la verdad ante una vidriera de lujo que esconde lo que realmente sucede en el patio interior. Por ejemplo, la revista Stern –no por cierto izquierdista– publica un estudio titulado “¿Qué hacer contra la desigualdad?”, con su subtítulo “Dos terceras partes de la población alemana no poseen casi nada mientras que apenas una décima parte posee el 60 por ciento de la riqueza”. Y “Nuestra sociedad se divide cada vez más entre los ricos cada vez más ricos y los que no tienen nada”.

De acuerdo con la definición del gobierno, se considera pobre a quien gana menos del 60 por ciento de lo que se necesita para mantener un hogar medio, y al soltero que gana menos de 781 euros por mes. Debido a eso, el Instituto para la Investigación de la Economía señala que el 18 por ciento de los hogares alemanes está debajo de ese nivel, mientras que el gobierno sostiene que sólo es el 13 por ciento. La pobreza aquí es más común entre las mujeres solas que crían a sus hijos que entre hombres, y más entre jóvenes y niños que entre ancianos. Y se ha comprobado que a aquel que cae en la pobreza le cuesta mucho poder salir de ella.

Es que la llamada crisis mundial fue aprovechada por los más diestros en manejar el poder. Por ejemplo, está desapareciendo el clásico “lugar de trabajo” y va siendo reemplazado por trabajadores por hora, por trabajo de horario limitado, por trabajo por contrato, por trabajo sin salario básico y por el desmantelamiento paso a paso del derecho de indemnización por despido. Es decir, el sistema se aprovecha de la crisis que ha producido por sí mismo para alcanzar una nueva era de capitalismo más profundo. Es decir, la crisis va ahondando el neoliberalismo asocial. Que, claro, para los defensores del sistema, puede dar un gran empujón hacia adelante a la economía. La receta de siempre. La Oficina de Estadísticas de Alemania ha dado a conocer la información que los llamados empleados y obreros “atípicos”, es decir, los que no tienen un empleo fijo, han aumentado de 5,3 a 7,7 millones. Y ya se ha llegado a que esos “atípicos” representen el 22 por ciento de todos los que trabajan. El mismo estudio admite que el riesgo de caer en la pobreza de esos trabajadores “atípicos” es del 14 por ciento.

Si ése es el panorama que nos presenta el sistema capitalista central, podemos ponernos a pensar qué ocurre con los llamados “países subdesarrollados”.

Por ejemplo, el continente africano está siendo devorado poco a poco por la avidez del capital de los países industrializados. Se trata en su mayor parte de multinacionales, de bancos y de gobiernos. Compran los mejores campos, en especial con arroyos o fuentes de agua. Ya se han comprado alrededor de 20 millones de hectáreas. Este nuevo procedimiento ha sido llamado “neocolonialismo” o, en inglés, land grabbing. Son dedicados al cultivo de alimentos básicos que se exportan a los respectivos países. Es decir, que se les quita esa tierra a los habitantes africanos, que justamente cultivaban allí sus alimentos. La ministra alemana para el Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul, ha denunciado esto señalando que “en Madagascar, una empresa de Corea del Sur compró 1,3 millón de hectáreas para el cultivo de maíz. Por su parte, China ha adquirido 2,8 millones de hectáreas de la República del Congo, para dedicarlas a combustibles agrarios. Arabia Saudita ha hecho lo mismo con 500 mil hectáreas en Tanzania”. Y agregó: “Los más perjudicados con estas compras son las poblaciones que tienen que luchar contra el hambre”. También se aseguran los derechos sobre el agua y todo se convierte además de land grabbing en water grabbing. Todo esto provoca la emigración de las poblaciones autóctonas, ya que esas empresas traen trabajadores de sus propios países, o de otros, e imponen procedimientos mecánicos de producción. Se ha comprobado que se eliminaron grandes superficies boscosas y de plantas que las poblaciones empleaban como medicinales. Es decir, que toda esta nueva acción trae consigo problemas ecológicos. Todo esto invita a que Naciones Unidas tome en sus manos, desde ya, con toda energía, el problema del desequilibrio ecológico y la defensa de los pobladores autóctonos.

Aquí nace la pregunta: ¿cómo es posible que, ante estos exabruptos del capitalismo cada vez más ávido, no haya una reacción mundial de aquellas instituciones que se atribuyen la razón y la sapiencia de saber el origen y el destino final del hombre? Por ejemplo, las iglesias. Elijamos a Roma. El Papa hizo conocer un documento en el cual se llamaba la atención sobre el hambre en el mundo y la obligación de todas las sociedades de combatirlo. Pero no basta con palabras, con declaraciones o con la firma de un documento. ¿Por qué no inicia una acción por la cual visite a cada uno de los verdaderos dueños de la tierra y le señale que todo lo que hace va creando, tarde o temprano, violencia; y que lo único que vale, para la historia, es aquello que se haga para cuidar la vida y así eliminar violencia? Porque el germen de toda violencia es, siempre, la desigualdad.

Umberto Eco acaba de escribir una nota donde señala que una publicación le pidió que escribiera un artículo sobre la libertad de prensa. Y él se negó, porque a la libertad de prensa hay que aplicarla y no defenderla. Y Berlusconi está allí porque el pueblo lo vota, a pesar de que es alguien a quien no le interesan los problemas del Estado sino sólo quiere satisfacer sus necesidades personales. Dice Eco que el pueblo italiano vota a ese personaje. Y que a su artículo lo leerían sólo aquellos que conocen el peligro que es Berlusconi para la verdadera democracia, pero no salen a la calle. Mientras, Berlusconi maneja la televisión y otros medios. ¿Es democracia eso? Y como sátira pone que, en 1931, Mussolini obligó a todos los profesores universitarios a jurar obediencia a su gobierno. A los profesores universitarios, nada menos. De 1200 profesores sólo se negaron doce a la orden del dictador, el uno por ciento, y fueron inmediatamente destituidos de sus cátedras. (Algunos de esos que juraron fidelidad a Mussolini, en la posguerra se presentaron como figuras del movimiento antifascista. Pero quienes quedaron para la historia fueron aquellos doce que no aceptaron rebajarse ante el dictador.) Ellos –escribe Umberto Eco– salvaron el honor de la universidad.

Y termina Eco: “Por eso a veces debemos negarnos, aunque con ello no tengamos mucha influencia. Pero por lo menos las generaciones venideras sabrán que hubo algunos que se negaron a ser serviles al sistema”.

Y por todo eso se les llama democracias a países donde los políticos son elegidos por el papelito en las urnas cada dos años, mientras los verdaderos dueños del poder aumentan cada vez más sus fortunas, que no es otra cosa que aumentar su poder. Un ejemplo: el estado alemán de Hessen acaba de publicar estadísticas que señalan el crecimiento de los millonarios. En el año 2002 eran 1626, en 2009 esa cifra ha crecido a 1860. Justamente en el primer cuatrimestre, 125 empresas cerraron sólo en la región renana, con el consiguiente despido de sus trabajadores. Entre las empresas que cerraron están tres de renombre: Karstadt, Woolworth y Adessa. En esa región, informa el General Anzeiger de Bonn, cierran un promedio de diez empresas por semana. Al mismo tiempo llegó al Parlamento la denuncia de que la primera ministra Angela Merkel le hizo una fiesta para su cumpleaños al presidente del Deutsche Bank, el famoso Ackermann, el ejecutivo que más dinero ha ganado hasta ahora en su cargo: más de 12 millones de euros por año. La primera ministra le señaló a Ackermann que podía invitar a la fiesta a treinta de sus amigos. Así se hizo. Todos los gastos corrieron por cuenta del Estado, es decir que lo pagaron los ciudadanos que pagan impuestos. Una anécdota, sí, pero que muestra que allí donde hay dinero poco vale la ética.

Karl Doemens escribe en el Frankfurter Rundschau con ironía: “Por supuesto que el cumpleaños-party en homenaje al poco sufrido Josef Ackermann junto a sus treinta amigos conservadores no le debe haber caído muy bien a un obrero desocupado de Opel. Por supuesto no pretendemos que la jefa de gobierno invite al jefe del Banco Alemán con un servicio de pizza. Pero este cumpleaños-party deja en la boca un gustito amargo”.

Como pocas veces, en Europa se sufre el aumento de la desocupación entre los jóvenes. Uno de cada cinco europeos de menos de 25 años está buscando actualmente una ocupación. La ILO pronostica que este año el aumento de los desocupados va a ser de 30 millones, es decir que se va a llegar a una cifra mundial de 240 millones de gente sin trabajo. En España, la situación se ha vuelto dramática: uno de cada tres jóvenes está sin trabajo.

Aquí, en Alemania, ha comenzado a actuar un Partido de la Juventud, que lleva el nombre de “Peto” que, traducido del latín, significa: “Yo exijo”. Fue fundado por cinco estudiantes. En las elecciones comunales en Monheim, “Peto” presenta como candidato a burgomaestre a un joven de 27 años. Prometen gobernar para los jóvenes y para quienes quedaron jóvenes y se sienten jóvenes. Ojalá que exijan y logren por lo menos eliminar para siempre los niveles de pobreza y que cada joven tenga trabajo.

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29/08/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , | 1 comentario

Argentina: Los diez mandamientos de la Sociedad Rural


Por Mario Rapoport *

El país está viviendo desde hace largo tiempo un conflicto agropecuario que lo tiene en vilo. Muchos han analizado sus ejes centrales: los motivos que lo causaron; la responsabilidad de los distintos actores; los costos del conflicto; sus repercusiones en la coyuntura política y económica nacional; su incidencia en medio de la crisis económica mundial. Pero pocos se han detenido a examinar el sustrato ideológico que subyace a las manifestaciones o discursos públicos de las instituciones agropecuarias y sus antecedentes históricos. Una comparación, por ejemplo, de las posiciones presentes y pasadas de la Sociedad Rural Argentina, la entidad madre de esas instituciones y su principal referente, permite aclarar si se trata de respuestas a determinadas políticas en defensa de intereses del sector o si caracteriza también un modelo de país. De allí podríamos extraer, comparando, una especie de decálogo o diez mandamientos que fundamentan, sin agotar ni por lejos todo lo dicho, el modelo de referencia. Las épocas son distintas, las opiniones similares. Veámoslos uno por uno.

1 Sobre la noción de patria. Ya desde los comienzos de su vida pública, el lema de la SRA, “cultivar el suelo es servir a la patria”, constituye toda una definición: la noción de patria se confunde con el sector agropecuario y sus labores. “Ese [era un] llamado a los sentimientos nacionalistas” confiesa la institución en sus Anales del 1 de enero de 1927. El mismo que ahora las actuales autoridades, partidarias de la más absoluta libertad de comercio, utilizan; como Hugo Biolcati, su presidente, en la reciente inauguración de la exposición rural de este año: “Cuando el campo dice patria piensa con nostalgia en aquel magnífico granero del mundo”. Ya en 1876, en momentos en que se discutía una nueva Ley de Aduanas, el ministro Norberto de la Riestra, librecambista y defensor de los intereses agropecuarios, empleaba el término “desierto” en el mismo sentido que Biolcati utiliza el de “granero del mundo”. Decía que para “ser ricos y hacer frente a la inmensa importación de Europa […], porque sus fábricas producen tanto cuanto necesita el mundo entero, nosotros tenemos nuestro desierto”. A lo que el diputado Vicente Fidel López le respondía: “Pero nuestro desierto se agota tanto más cuanto que está habitado por gente que no trabaja, y yo le diré al señor ministro por qué es que no trabaja; es porque cuando se tiene una extensión de veinte leguas que da una excelente renta, al capitalista se la da a condición de tener la tierra y el país despoblado; así, pues, nosotros necesitamos poblar la tierra, […] acabar paulatinamente con el desierto. ¿Y sobre qué vamos a trabajar? Sobre nuestras materias primas precisamente. Es preciso tener materia prima, señor presidente, no para mandarla a Europa y sacar dinero por ella, porque ese dinero se va irremediablemente en los consumos. Es preciso tener materia prima para elaborarla […] por el inmenso valor que tiene la materia manufacturada […] contra la debilidad de la materia prima”. Desierto o granero del mundo, De la Riestra o Biolcati, estos principios desgranan el hilo argumental de un viejo y repetido discurso. Al menos, así surge de las Memorias de la entidad rural o, más directamente, de las expresiones de sus principales representantes o defensores. Por ejemplo, entre otros muchos, en la Memoria de 1970 se sostenía también que “la grandeza de la nación se construyó en torno a la producción agropecuaria”.

2 La defensa de la propiedad privada. Un principio esencial es “El respeto por la propiedad privada [que] constituye el punto de partida de toda política agropecuaria racional”, dice la Memoria de 1972.

3 Las relaciones con el Estado. En la Memoria de 1977, en plena dictadura militar, la SRA se pronuncia sobre este tema en los siguientes términos: “El programa económico determina que la función del Estado en la economía nacional se basa en el principio de subsidiaridad, que la empresa privada es el verdadero motor que impulsa todo el proceso económico y que el Estado no debe ejercer su actividad en este campo más que en forma complementaria y subsidiaria del individuo y de las organizaciones sociales intermedias”.

4 La cuestión de los impuestos. La Memoria de 1964 califica como “injusto” e “inconveniente” que se grave al campo, “fuente básica de la riqueza sobre la que se estructura la vida económica de la nación”. Ya en 1961, sobre las retenciones establecidas entonces, la Memoria de la SRA opinaba que “son la demostración evidente de un tratamiento discriminatorio que vulnera las disposiciones acerca de la igualdad de las cargas publicas contenidas en la Constitución”. El presidente de la SRA en 2002, Enrique Crotto, denunciaba, a su vez, en la exposición rural de ese año, que la Argentina es el único país del mundo “que impone tributos a los que ingresan divisas”. Hugo Biolcati, en un discurso ante el cuerpo diplomático el 24 de junio de 2009, sostiene aún más enfáticamente que el gobierno argentino “viene confiscando la renta agropecuaria desde hace al menos seis años a través de las retenciones.”

5 Los precios de los productos. “Nuestra única demanda es que se reconozca el valor íntegro de nuestros productos”, declara la Memoria de 1971. En la mencionada alocución del presidente de la SRA del mes de junio, llega a afirmarse: “Los precios son una señal fundamental para los productores, ya que pueden determinar qué se produce, dónde y en qué cantidad. Los productores necesitamos que los gobiernos permitan a las fuerzas del mercado actuar libremente […]”

6 La opinión sobre la industria. En noviembre de 1927, el entonces presidente de la SRA, Luis Duhau, en un discurso en la Cámara de Comercio Argentino-Británica, criticaba a los propulsores de la industrialización y del desarrollo del mercado interno: “[…] menos mal que la República Argentina importa tejidos e hierros. Peor es el caso de vuestro país (Gran Bretaña), que compra en el exterior sus alimentos y materias primas. Vuestra dependencia es mayor que la nuestra, pues no podríais prescindir fácilmente de la carne y el pan. Nosotros, felizmente, podemos llevar el mismo traje tres o cuatro estaciones y tal vez darlo vuelta”. En la Memoria de 1962 se enfatiza: “La industrialización no se realizó con el campo sino a costa del campo”.

7 Los vínculos con los trabajadores. En 1944 la SRA se pronunció sobre el Estatuto del Peón Rural de manera tajante: “Este Estatuto no hará más que sembrar el germen del desorden social al inculcar en la gente de limitada cultura aspiraciones ilimitadas […] pretende colocar al jornalero sobre el mismo patrón en comodidades y remuneraciones”. La Memoria de 1970 afirma: “El trabajador es acreedor a un salario digno pero nos oponemos a cualquier régimen que implique participación y cogestión”.

8 La inserción internacional del país. En el ya citado artículo de los Anales de la SRA de enero de 1927 se sostiene: “Para un país como el nuestro, en plena era agrícola-granadera, que debe buscar en el extranjero los productos manufacturados que no puede producir, debe elegirlos entre aquellos que son consumidores de nuestra producción”[…] “A Inglaterra, que absorbe la mayoría de nuestros productos, debemos considerarla […] como una prolongación de nuestras fronteras y preocuparnos de su prosperidad industrial como si fuera propia”.

9 La postura acerca de la democracia. La Memoria de 1981 dice: “Cuando por aplicación de los mecanismos constitucionales […] se llega a situaciones que ponen en peligro la existencia misma de la nación, es evidente que estos mecanismos son endebles”. Así se justifica el golpe de Estado de 1976, que “puso fin a una democracia débil, falsa, inauténtica, ineficiente”. En la Memoria de 1983 el tono es más solapado: “El respaldo de la Constitución no se reduce a la elección de sus gobernantes sino al respeto de todas sus normas, el próximo gobierno debe restaurar el orden”.

10 El ideario económico. En 1927 Luis Duhau considera que “[…] debemos en el presente hacer más intenso el intercambio comercial entre Gran Bretaña y la República Argentina. Sigamos […] a los economistas clásicos que nos enseñaron que cuanto mayor es el intercambio tanto más considerables son las ventajas que derivan de los países que lo realizan”. En la Memoria de 1976 se expresa: “Lo que llena de asombro no es que durante 30 años hayamos errado el rumbo sino que ciertos grupos sigan insistiendo que los alimentos deben ser baratos, sin querer advertir que ello significa bajos salarios y una pobreza generalizada”.

Estos 10 mandamientos no bajaron del Monte Sinaí, fueron hallados seguramente en un viejo pergamino que rodaba, desde 1866 (año de la fundación de la SRA), por las llanuras interminables de la Pampa Húmeda.

* Economista e historiador.

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04/08/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , | 2 comentarios

Europa: Actuar para erradicar el capitalismo y cualquier otra forma de opresión


07-06-2009

Frente a las elecciones al parlamento europeo

Damien Millet y Eric Toussaint

Rebelión

Los defensores del capitalismo, y en primer lugar los dirigentes de la Unión Europea, han perdido toda credibilidad. Desde hace años pisotean los derechos de los pueblos, pero no dudaron en defender lo contrario de sus publicitados principios para organizar el salvamento de los bancos. Los partidos que están en el poder en Europa podrían haber actuado de otra forma, nacionalizando los bancos y recuperando el coste de esa operación con el patrimonio de los grandes accionistas y de sus administradores. El instrumento público de crédito así constituido podría financiar proyectos socialmente útiles, respetuosos con el medio ambiente, generadores de empleos, que al mismo tiempo garantizara el ahorro de los particulares. La crisis pone sobre el tapete propuestas descartadas durante la larga noche neoliberal, como la reducción radical del tiempo de trabajo (con contratos compensatorios y sin pérdida de salario) o la indexación de los salarios y de las ayudas sociales con el coste de vida. Europa necesita una nueva disciplina financiera: se debe abrir los libros de contabilidad de las empresas capitalistas a auditorías internas (sindicatos) y externas, reglamentar todos los productos financieros y prohibir a las empresas que tengan activos en un paraíso fiscal. Se debe transferir los grandes medios de producción, de comercialización, de las finanzas, de la comunicación y otros servicios al dominio público, retirándolos de las manos de los capitalistas. Es necesario promover de forma sistemática los bienes comunes.

En el plano político, los ciudadanos europeos deben recuperar el poder político que se les ha confiscado. Los pueblos que pudieron expresarse sobre el tratado constitucional manifestaron su rechazo, pero los dirigentes no lo tuvieron en cuenta sin el menor escrúpulo. Durante ese tiempo, Venezuela, Ecuador y Bolivia nos mostraron un ejemplo a seguir. Los ciudadanos y ciudadanas eligieron en esos países una Asamblea Constituyente con el fin de elaborar un proyecto de Constitución, discutido con los movimientos sociales y aprobado por referéndum. En estos tres países, los electores tienen ahora el derecho de revocar cualquier cargo electo a medio mandato, mientras que ninguna Constitución europea prevé un mecanismo semejante, altamente democrático.

Los países de Europa deben acabar con el saqueo de los recursos naturales y los saberes del Sur, deben aumentar la ayuda pública al desarrollo, que hay que rebautizar como «contribución a la reparación», como reembolso de la deuda ecológica, social e histórica. Europa debe anular la deuda del Tercer Mundo y aplicar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en todas sus dimensiones, especialmente en lo que concierne al derecho de libre circulación y de radicación de las personas. Europa debe abandonar la energía nuclear y poner a buen recaudo todas las armas nucleares presentes en su territorio. Europa debe salir de la OTAN y retirar sus tropas de todos los territorios ocupados militarmente. Europa debe cerrar todas las bases militares estadounidenses en su territorio. Todos los países miembro de la Unión Europea deben dar la independencia a los pueblos que todavía hoy colonizan (Antillas «francesas», «holandesas», territorios británicos de ultramar, Nueva Caledonia, Isla de la Reunión, Ceuta, Melilla, etc.). Europa debe romper los acuerdos de partenariado con Israel y hacer todo lo necesario para conseguir que sean respetados los derechos del pueblo palestino.

El capitalismo ha hundido a la humanidad en una profunda crisis multidimensional: financiera, económica, climática, alimentaria y energética, sin olvidar las guerras y la carrera armamentística. El patriarcado perpetúa un sistema que oprime a las mujeres en todas los ámbitos de la vida. Como afirma la asamblea de mujeres reunida en Belem con ocasión del Foro Social Mundial, el 1 de febrero de 2009: «Frente a la crisis, las respuestas paliativas que se continúan basando en la lógica del mercado no nos interesan. Eso no puede llevar más que a la supervivencia del mismo sistema. Necesitamos avanzar hacia la construcción de alternativas para oponernos al sistema patriarcal y capitalista que nos oprime y nos explota».1

De igual forma apoyamos la declaración de los pueblos indígenas adoptada también en Belem: «Esta crisis de modelo de desarrollo capitalista, eurocéntrico, machista y racista es total y nos lleva a la mayor crisis socio ambiental climática de la historia humana. La crisis financiera, económica, energética, productiva agrava el desempleo estructural, la exclusión social, la violencia racista, machista y fanatismo religioso, todo junto a la vez. Tantas y tan profundas crisis al mismo tiempo configuran una auténtica crisis civilizatoria, la crisis del “desarrollo y modernidad capitalista” que ponen en peligro todas las formas de vida. Pero hay quienes siguen soñando con enmendar este modelo y no quieren asumir que lo que está en crisis es el capitalismo, el eurocentrismo, con su modelo de Estado Uni-Nacional, homogeneidad cultural, derecho positivo occidental, desarrollismo y mercantilización de la vida.»2

El capitalismo, el patriarcado y todas las formas de opresión no desaparecerán por sí mismas: sólo la acción consciente de las mujeres y hombres puede desembocar en la creación de otro sistema, que debe tener por objetivos la satisfacción de los derechos humanos indivisibles y la proyección de la naturaleza. En ruptura con la trágica caricatura estalinista, se trata de acabar con el capitalismo y de reinventar un proyecto ecologista, socialista y feminista, anclado en la realidad del siglo XXI.

Traducido por Griselda Pinero.

1 Extracto de la declaración de la asamblea de mujeres: http://www.cadtm.org/spip.php?article4103

2 Texto original en español: http://www.cadtm.org/spip.php_?article4133

07/06/2009 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Hacia atrás, pero también hacia delante. El testimonio de una superviviente, feminista y marxista


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Alejandra Ciriza · · · · ·   10/05/09

Conferencia-testimonio de nuestra amiga, la filósofa feminista y marxista Alejandra Ciriza, en el Coloquio Internacional sobre Género, Feminismos y Dictaduras en el Cono Sur, celebrado la pasada semana en Florianópolis (Brasil).

Tiempo

Ñaupaman Rishun, la idea que los pueblos indios de nuestra América tienen de la temporalidad, ilustra con bastante fidelidad la noción del tiempo que me ha acompañado durante estos años, treinta y tres, desde que, un 24 de marzo de 1976 la dictadura más asesina que haya asolado mi país, Argentina, iniciaba su aterrador recorrido.

No es que no hubiera habido represiones ni dictaduras anteriores, solo se trata de  que entonces se iniciaba una que aplicó una metodología hasta entonces inédita: no sólo se fusiló, encarceló, torturó, sino que inauguraron una nueva forma de tratamiento del /la adversario/ a político: la detención  -desaparición forzada de personas.

Milité, tal vez no sea preciso decirlo, no lo sé, en una organización político-militar, el PRT-ERP. Pero tal vez también eso explique más de lo que yo misma desearía.

Lo cierto es me incorporé tardíamente respecto del tiempo de la revolución. Lo hice cuando la orden de exterminio ya había sido impartida por el gobierno de María Estela Martínez de Perón. Lo hice bajo condiciones no elegidas, bajo las presiones  y límites que impuso el reflujo de una de esas oportunidades en las que los y las condenados de la tierra realizan una de sus recurrentes tentativas por tomar el cielo por asalto.

La revolución, que como dice  Andrés Rivera, es “un sueño eterno”, poblaba mi imaginación política, como la de muchos y muchas de los jóvenes y las jóvenes de mi generación. Habríamos de inaugurar un tiempo nuevo.

En esa trayectoria colectiva e individual, en ese tiempo denso en que se produce lo que Walter Benjamin llama “el salto dialéctico”, ese que, “bajo el cielo libre de la historia” produce la revolución,  algunas y algunos sobrevivimos y otras y otros perdieron la vida y la libertad.

Nosotras, las feministas de izquierda

Para mí, que transité las experiencias más decisivas de mi vida  personal y política en los años setenta, se trata de mantener una relación ambivalente con el tiempo, recordar hacia atrás, y a la vez mirar hacia adelante en una tensión inevitable entre nuestras raíces y nuestras esperanzas, entre nuestros sueños y utopías y las determinaciones de lo dado. Tal vez a ello deba mi obsesión por la historia, por recuperar las marcas que pueda hallar del movimiento de mujeres en Argentina, y las de quienes buscábamos la transformación radical del capitalismo, con la convicción de que la vida misma, humana y natural, es incompatible  con su lógica. Lo curioso es que de las condiciones impuestas por la dictadura y de las formas de resistencia resultó la (re)emergencia, si hemos de creerle a Gramsci, del movimiento de mujeres, inesperadas antagonistas bajo las brutales condiciones de la dictadura.

También se trata de sostener la tensión siempre irresuelta que implica la pertenencia a una doble tradición: ser  de izquierda y ser feminista; ser feminista y ser de izquierda.

Muchas de nosotras procuramos mantenerla apostando a sostener una perspectiva que tuviera en cuenta la relación clase/género sexual a sabiendas de que no pocas veces sucedería aquello que Heidi Hartmann  había señalado: algo en las demandas feministas producía una cierta incomodidad en los espacios de militancia.

De mi parte he sido feminista desde que guardo memoria. Feminista práctica en la infancia, y la  primera adolescencia, en compañía de mis primas y mi hermana, niñas insurrectas ante nuestra abuela, una mujer fuerte y libre, fata Morgana de un reino de plantas variadas y maravillosas, bruja de calderos donde se cocían dulces cristalinos y asombrosos, como no he vuelto a comer nunca más desde que ella dejara la cocina. Mi abuela, hada y bruja de mi infancia, era fuerte y libre, pero sexista y autoritaria.

Feminista teórica a partir de que fui hallando, como pude, ávida y curiosa como era, palabras para mis posiciones. Margaret Mead, Simone de Beauvoir, Engels, Alexandra Kollontai.

Feminista en una organización político-militar de izquierda sobre la que vale la pena señalar el compromiso con la transformación de cada uno y cada una de nosotras en sujetos capaces de encarnar subjetiva, personalmente nuestros compromisos políticos.

Feminista hoy, en la producción de teoría y en la práctica política en las organizaciones de mujeres y feministas en mi país.

Feminista y marxista, hermana de mis hermanas políticas, militantes de izquierda, detenidas desaparecidas, torturadas en los centros clandestinos y las cárceles de la dictadura, violadas y asesinadas. Compañera de mis compañeras, que parieron en los centros clandestinos de detención, que nos dejaron como herencia la búsqueda de sus cuerpos y de sus hijos e hijas. Feminista y marxista, compañera de las mujeres encarceladas durante la dictadura, muchas de las cuales pudieron allí transformar sus relaciones con otras mujeres construyendo otras sociabilidades. Compañera de quienes tuvieron que irse fuera,  compañera de quienes permanecimos en la zona gris de un país habitado por el terror ejercido por los de arriba.

Compañera fraternal de varones y mujeres con los cuales hemos compartido y compartiremos sueños, y sin embargo muchos de ellos y ellas son consistentemente patriarcales.

Colocada en ese lugar estrecho e incómodo creo que es preciso abrir un boquete que permita reconstruir hacia atrás y públicamente nuestras genealogías, decir que ser mujer no fue indiferente durante los años de plomo, que la tortura tomó formas específicas para con los cuerpos de las mujeres, que la dictadura secuestró mujeres embarazadas y que hay aún en Argentina más de 400 niños y niñas desaparecidos y desaparecidas, muchos y muchas de ellas/ellos nacidas en cautiverio y que la misma iglesia que hoy condena el aborto es la que bendijo el exterminio, las picanas, violaciones y apropiaciones.

Para nosotras y las y los que vienen es necesario mirar hacia atrás y decir públicamente que la resistencia a la dictadura fue mujeril, encarnada en Azucena Villaflor, fundadora de Madres de Plaza de Mayo, en las Abuelas que aún hoy buscan sus nietos y nietas, en las mujeres de sectores populares que ante la prohibición de las actividades sindicales y políticas salieron a reclamar por pan y trabajo. Decir que del exilio muchas volvieron feministas, y que durante el exilio interno muchas otras rumiaron preocupaciones  postergadas en el fragor de la pelea. Eso que Eva Giberti llamó la “cultura de catacumbas”.

En los 80, erguidas sobre las ruinas de la dictadura, el primer 8 de marzo en democracia, las mujeres tomábamos en Argentina el espacio público para reclamar por nuestros derechos específicos: de las entrañas donde se gestó, durante la resistencia a la dictadura más cruel que conociera la Argentina, paríamos, un 8 de marzo de 1984, la irrupción pública del movimiento de mujeres y feministas en Argentina.

Sobrevivir y testimoniar

Para nosotras, quienes hemos sobrevivido, se hace indispensable al menos la  intentona de horadar en la doble muralla de estas tradiciones des-encontradas.

Sobrevivir… En el diccionario de la Real Academia Española la palabra correcta es superviviente, del latín, supervīvens, -entis. Se dice de quien “conserva la vida después de un suceso en el que otros (y otras) la han perdido”.

Hace un tiempo me preguntaba qué me /nos impulsaba a testimoniar y qué deseaba/mos transmitir, me preguntaba qué me/nos ha impulsado cada 24 de marzo a la calle, qué obstinación nos mantiene alertas a los juicios por verdad y justicia, qué lazo me/nos une a quienes fueron nuestros compañeros y compañeras de militancia, aún cuando muchos de ellas y ellos ya no están, aún cuando la historia y la política nos haya separado en muchos casos, aún cuando sea  tan difícil reunirse.

La cuestión del testimonio ha sido objeto de debates filosóficos de los que no voy a ocuparme. No porque los desconozca o los considere improcedentes desde el punto de vista conceptual, pero tal vez por una vez no es ahora mi función, según parece, colocarme en esa posición que es, de alguna manera, también mía. No es como académica, se me dijo, que se me invita, sino  por haber transitado la experiencia de la militancia, la supervivencia, el exilio interno.

Tal vez una de las marcas más claras tenga que ver con la ruptura de las solidaridades, de la continuidad de nuestras historias personales y políticas. Interrumpidas nuestras vidas, colocados  en una suerte de extrema individualización y silencio: conservando apenas, algunas y algunos, nuestras vidas cuando otras y otros la habían perdido, sin haber podido en muchos casos elaborar las ausencias, cumplir con los rituales de despedida, hacer el trabajo de duelo.

Tal vez  para que la vida recobrara su sentido es que muchos hemos procurado recuperar los lazos que nos ligaban y nos ligan a ese pasado significativo, no sólo por lo doloroso, sino por los sueños y las prácticas que fueron posibles mientras duró.

Quienes sobrevivimos a menudo procuramos testimoniar y transmitir un relato, no sólo del 24 y del horror, sino un relato en que el horror no se transforme en parálisis,  el relato de nuestros sueños y utopías, de nuestra resistencia,   de las luchas aún en democracia.

Transmitir, no sólo con las palabras, sino con las prácticas, pues aún cuando nada digamos transmitimos lo que somos, lo que pudimos hacer con nuestra historia, lo que encarnamos: nuestras solidaridades y nuestros odios, nuestras pequeñeces y nuestros dolores, nuestros deseos, esos que  tanto nos costó recuperar una vez oscurecido el  deseo de la revolución, incluso lo que no desearíamos transmitir, lo que nos atraviesa desde la subjetividad, desde el cuerpo y el inconsciente, desde los dolores no tramitados, desde las condiciones no elegidas y sus marcas en nuestras subjetividades y en los límites que impone a nuestras prácticas e imaginación política.

De mi parte he deseado transmitir esa herencia tensa y doble que me liga a mi/nuestro  pasado político y al deseo de transformar el mundo sobre la base de la idea de que la reproducción de la vida humana y el cuidado de la naturaleza son imposibles en el capitalismo,  bajo la idea de que la revolución, si alguna vez la transitamos, no podrá hacerse sin nosotras, las mujeres de todos los colores y todas las orientaciones sexuales.

En mí insiste la idea de esa suerte de densidad del tiempo que a veces sólo la poesía puede invocar, como ahora, por ejemplo, con el gesto de traer al presente nuestro pasado y encarar el futuro, como lo hacía Paco Urondo para decir con él la pura verdad:

Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:

sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido
y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.

Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no
sirve y se corrompe.

Puedo hablar y escuchar la luz

……………………………………………

Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme

Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.

Francisco Urondo, escritor y militante político, tenía 46 años cuando fue  asesinado en Mendoza el 16 de junio de 1976 en Guaymallén,  junto a Alicia Raboy, su compañera.

Yo tenía 19 años cuando, un 24 de abril de 1976, llegaba a Mendoza desde Córdoba, tras la desaparición de mis compañeras de militancia, María del Carmen y Adriana Vanella, asesinadas en Córdoba por los esbirros de Menéndez un 20 de abril de 1976.

Alejandra Ciriza, militante por los Derechos Humanos, activista feminista y socialista, es profesora de filosofía política en la Universidad de Mendoza, Argentina.

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31/05/2009 Posted by | Poemas de Autor, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Chile: ¿Progresismo o socialismo?


La Cumbre Progresista convocada por la presidenta Michelle Bachelet en Viña del Mar, confirmó lo que sus críticos anticipaban. No tuvo resultados tangibles, como acuerdos significativos o resoluciones eficaces, para enfrentar la crisis capitalista. Pudo verse sólo como un escenario ad hoc para las maniobras de EE.UU., Gran Bretaña y, en alguna medida, de España, en busca de alianzas para descargar en otros los costos de la crisis. Fue un intento de revivir el proyecto político -“tercera vía”- del laborismo británico y del Partido Demócrata norteamericano. Ha cambiado de nombre -ahora se llama “progresismo”- pero aunque se viste de seda es el mismo reformismo de siempre, leal al capitalismo. Incluso ha adoptado una consigna: ¡muera el neoliberalismo, viva el capitalismo!, que intenta someter a los pueblos a la restauración capitalista.

¿Podría haber sido distinta la Cumbre de Viña del Mar? No parece posible, porque todo estaba calculado para que fuera como fue. Así la pensó el centro ideológico que opera en Londres con los escombros de lo que fue la “tercera vía” de Tony Blair y Bill Clinton. Por lo tanto, expresó lo que en realidad es el “progresismo”: un desteñido reformismo socialdemócrata a la orden del gran capital. Todos los participantes en la reunión de Viña del Mar han asumido, con matices, las políticas neoliberales -que ahora condenan- y se han ceñido a las orientaciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Por las dudas, se tuvo cuidado de evitar la presencia de voces disonantes que podían decir verdades molestas al denunciar la explotación y el vasallaje que imponen las superpotencias. La presencia en la reunión del vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, no pasó más allá de lo protocolar, aunque aprovechó la ocasión para reiterar que su gobierno no piensa levantar el bloqueo a Cuba, condenado en la ONU por los otros participantes en la Cumbre, que callaron al respecto. Por su parte, el primer ministro británico, Gordon Brown, aprovechó su paseo a Chile para rechazar, una vez más, todo intento argentino de replantear su soberanía en las islas Malvinas.

Entretanto, la crisis capitalista avanza por el mundo. Cientos de millones de trabajadores están cesantes o serán despedidos en los próximos meses. La OIT anuncia otros 50 millones de desempleados para este año. Se derrumban los bancos de inversión y las compañías de seguros requieren descomunales salvatajes estatales. Consorcios emblemáticos del imperio norteamericano, como Chrysler y General Motors, están quebrados. Se inyectan a las principales economías cientos de miles de millones de dólares, pero la recesión no cede. El comercio mundial decrece y caen los precios de las exportaciones. Se anticipa que la crisis se prolongará varios años.

Es evidente que el “progresismo”, fruto del neoliberalismo, no tiene las soluciones para esta crisis.

En la naturaleza misma del capitalismo están las crisis cíclicas, que son su forma de restablecer los equilibrios perdidos. Dejan una estela de sufrimiento, cesantía, desmantelamiento productivo y ajustes implacables. Por lo mismo, el “progresismo” -que se enmarca y ajusta al capitalismo- no puede proponer soluciones de fondo. Es parte del sistema. Debería apuntar hacia problemas centrales como el rol del dólar en la economía mundial, el control o la nacionalización de los grandes bancos, el combate a la especulación financiera, el endeudamiento de Estados Unidos, el fortalecimiento de los instrumentos de control estatal, la deuda externa de los países pobres, las medidas efectivas contra el calentamiento global y la crisis energética. El “progresismo”, disfraz del reformismo de siempre, se conforma con llamados “humanitarios” que no van más allá del lugar común, como la necesidad de preocuparse de los pobres o de los problemas del medioambiente. Es difícil, sin embargo, creer que a los líderes del “progresismo” se les escapan las verdaderas causas de la crisis, entre otras, el desarrollo de una economía especulativa que beneficia a los grandes consorcios financieros.

Existe una coyuntura mundial en que el socialismo aparece cada vez con más fuerza como una opción necesaria y posible. No reemplazará en esta crisis al capitalismo global, pero avanza en la conciencia colectiva y en la experiencia de diversos países latinoamericanos y caribeños -entre los cuales llevan la avanzada Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Ecuador- que aspiran al “socialismo del siglo XXI”, con características nuevas, audaces, de acuerdo a sus propias idiosincrasias. Se han sumado a esta corriente países como Paraguay, Honduras y ahora El Salvador. Impulsan proyectos integradores como el ALBA y se plantean una moneda regional, el sucre. Ha surgido la Unasur -incluso en el plano de la defensa regional- y en mayo se lanzará el Banco del Sur con participación de Brasil y Argentina en los 10 mil millones de dólares de su capital inicial. Estos países aspiran al manejo racional de la economía, al término de la explotación del hombre y la naturaleza, al despliegue de la solidaridad y a la integración de los pueblos, así como a la conservación del medioambiente y a la equidad en las relaciones individuales y colectivas. El pleno desarrollo de la humanidad está ligado a la posibilidad del socialismo, no a la recomposición del capitalismo globalizado ni a la resurrección del reformismo con etiqueta de “progresismo”, que no va más allá de un engaño para desviar las potencialidades del cambio social y político que abren coyunturas como la actual.

Mientras en el mundo continúa el desplome de las Bolsas y la bancarrota de empresas transnacionales, en Chile siguen perdiéndose empleos (más de cien mil en el último semestre), la cesantía oficial sube al 8,5% (620 mil personas) y la producción industrial vuelve a bajar, esta vez en 11,5%. Lo mismo sucede en otros renglones de la producción. Se configura una recesión que anuncia un resultado de -3% en la actividad económica del año. No obstante estas señales de hambre y desempleo, las raleadas fuerzas de Izquierda están dedicadas a jugar al póker de las negociaciones electorales, de espaldas a la realidad social. Lo urgente es construir las defensas para contener el aluvión de la crisis. Una vez más el reformismo amenaza subordinar a vastos sectores sociales para ponerlos al servicio del capitalismo. Hace falta en Chile una alternativa que levante al socialismo como eje de la capacidad y talento creativo del pueblo. Es el momento de volver a hablar de un proyecto socialista para Chile.

PF

(Editorial de “Punto Final”, edición Nº 683,, 3 de abril 2009)

17/05/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

América Latina: “Impulsar un proteccionismo regional”


ENTREVISTA A EMIR SADER, SECRETARIO EJECUTIVO DE CLACSO

En diálogo con Página/12, Sader aseguró que América latina debe responder con mayor integración económica frente a la crisis. Señaló que en Argentina, el conflicto rural “desnudó a la nueva derecha política, social y económica.”

Por Sebastián Premici

El filósofo y politólogo Emir Sader analizó ante Página/12 el posicionamiento de América latina frente a la crisis económica mundial. Para el secretario ejecutivo de Clacso, los países del Sur todavía no están preparados para ofrecer soluciones colectivas a la crisis, algo que se vio en la última reunión del G-20. Sader abogó por un proteccionismo regional para potenciar el consumo interno, política que debería complementarse con la creación de una moneda común para la región. En este proceso, considera necesaria la integración de Venezuela al Mercosur. Desde el plano político, aseguró que el conflicto entre el Gobierno y las entidades agropecuarias dejó al desnudo a la “nueva derecha” de la Argentina. También defendió la designación por parte del Estado de directores en las empresas privadas.

–¿Cuál es su visión sobre las relaciones de poder entre los agentes económicos de América latina como consecuencia de la eclosión de la crisis económica mundial?

–Esta es una crisis de superproducción o subconsumo, con la característica actual que la desregulación neoliberal promovió una fenomenal transferencia de capitales del sector productivo al financiero. Desde el “Manifiesto Comunista” es conocida la tesis del subconsumo, donde se conjuga el potencial capitalista para producir con la incapacidad para redistribuir renta para el consumo. Esto es un movimiento histórico del capitalismo. Más del 90 por ciento de los intercambios comerciales del mundo no involucran bienes sino papeles. Se creó un sistema totalmente especulativo, con el sistema financiero a la cabeza. Por lo tanto, era lógico que la crisis surgiera del sector financiero, que impuso formas ficticias de consumo. La novedad es que la crisis se dio en el centro del capitalismo, la segunda novedad es que el Estado volvió a ser un agente económico y la tercera es que la crisis resulta una oportunidad para los globalizados. Con las diferentes cumbres mundiales, los Estados nacionales vuelven a ser protagonistas del concierto internacional. Sin embargo, el sur del mundo fue a la reunión del G-20 desarticulado, sin una propuesta propia.

–¿Por qué cree que hubo una desarticulación en los países del Sur?

–América del Sur reaccionó a la crisis de manera diversificada, en vez de proponer la cohesión. Por ejemplo, el Banco del Sur no se propuso la implementación de una moneda única en la región. Esto sólo lo pensó el ALBA (Alternativa Bolivariana para los pueblos de América), con el Sistema único de Compensación Regional –Sucre– pero de una manera muy pequeña. Por su parte, Argentina reaccionó con el proteccionismo nacional mientras que Brasil arremetió con el libre comercio. Si prosperaran ambas ideas por separado, se produciría el debilitamiento regional. Por suerte ahora resurgió la idea de un proteccionismo regional para fortalecer el mercado de consumo interno. Sin embargo, América del Sur todavía no está preparada para ofrecer soluciones colectivas.

–En este contexto, ¿cree que hay una puja política entre Brasil y Venezuela para ver quién dirige la integración económica de la región?

–La línea divisoria en América latina no es entre izquierda buena e izquierda mala. Si Lula peleara con Hugo Chávez, perderían los dos y la región también. La línea divisoria debe ser entre los que están a favor de los tratados de libre comercio y los que están a favor de la integración regional. La Unasur, por ejemplo, agrupa algunos países que están por el libre comercio, por lo tanto no pueden integrarse económicamente ya que están en otra sintonía política. Chile tiene el 70 por ciento de su exportación volcada hacia Estados Unidos. Si bien la Unasur viene ganando peso geopolítico, no puede ser un acuerdo económico. Por lo tanto, el ámbito natural para la integración económica es el Mercosur. El freno al ingreso pleno de Venezuela retrasa la integración, ya que Chávez tiene propuestas en el área energética, sociales, políticas y en las comunicaciones.

–¿El Mercosur debería avanzar hacia una moneda común?

–Una moneda única en la región presionaría para la creación de un Banco Central único y para que haya convergencia en la política económica. Rafael Correa (presidente de Ecuador) dijo que está dispuesto a abandonar el dólar pero que no puede volver al viejo Sucre. Si América latina quisiera salir mejor parada de la crisis, tendría que regular el sistema financiero y fortalecer su mercado interno. Es en este contexto donde se hace cada vez más relevante contar con una moneda regional. Además, este tema es planteado muy fuertemente por Rusia y China, sobre todo por el carácter falso de la moneda norteamericana. Estados Unidos está preparando una burbuja alrededor del dólar, fabricando moneda que no tiene respaldo. Por eso no tiene sentido que el Banco del Sur deposite reservas en dólares ni en bancos norteamericanos.

–Como reacción ante la crisis, Europa está apostando al proteccionismo social, despidiendo y persiguiendo a los trabajadores inmigrantes. Hay una profundización de la derecha. ¿Cree posible que en América latina se dé un giro hacia el conservadurismo, como consecuencia de la crisis?

–Todas las analogías con la crisis del 29 son mecánicas. En un seminario de economistas que se realizó en Cuba muchos decían que ahora se vendrían guerras. ¿¡Pero guerras de qué y contra quién!? Algunos análisis son muy lineales. En Europa se vienen dando gobiernos conservadores mucho antes de la actual crisis económica. El único caso donde se dio la caída de un gobierno conservador fue Islandia, que casi no existe. Pero en un momento de crisis como el actual, puede aparecer cierta desconfianza hacia las políticas de mercado para generar mecanismos de protección social y del empleo. Aun los más conservadores tratan de limitarse a los modelos clásicos, como Alemania y Francia. En América latina, el nacionalismo tiene signos diferentes que al de Europa. En el Viejo Continente el nacionalismo fue de derecha. En cambio, el proteccionismo del sur tiene un instinto progresista. Ahora, si el proteccionismo atenta contra la integración regional, debilitará a los países. Por eso insisto con que la alternativa es la protección regional.

–En relación al giro hacia la derecha en América latina, puede verse en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia o en Guayaquil de Ecuador, intentos para dividir a la región y que las zonas ricas sean las únicas que usufructúen los recursos naturales. También ocurrió en Argentina a raíz del conflicto con el sector agropecuario.

–No creo que en Bolivia se dé la separación como piden los santacruceños. Amenazan con esa posibilidad para que la reforma agraria no llegue a sus tierras y para que el Estado no se apropie más de los derechos de exportación del gas. Ellos cobraban un 18 por ciento y Evo un 84 por ciento. En Argentina, los que representaron los intereses del campo en el conflicto del año pasado son la nueva derecha. Se equivocaron tanto los que decían que no hubo contradicciones interburguesas en el conflicto, como aquellos que apoyaron a los pequeños productores, que estaban metidos en el medio del conflicto pero hegemonizados por el gran capital agrario exportador de los agronegocios, que es claramente la cara de la derecha política, social y económica. Y que además contó con la ayuda del frente de la prensa de oposición. No hay cómo engañarse, eran bloques políticos muy claramente identificables. Otra cosa fueron los errores del Gobierno que permitió que los pequeños productores fueran hegemonizados por los grandes agentes económicos. No existió, ni existe, ninguna justificación para aquellos sectores que se dicen de izquierda pero que apoyaron a las entidades agropecuarias. Esa fue la cara de la derecha, que sirvió para despertar la reacción de la clase media blanca de los centros urbanos.

–La clase media blanca que usted caracterizó fue el sustento social de la oposición agroexportadora (formada tanto por las entidades como los partidos políticos opuestos al kirchnerismo). ¿Cómo imagina el escenario electoral para 2011?

–Todas las elecciones en América latina son parecidas. Hay un bloque de derecha, con toda la prensa a favor de ellos. Pero el pueblo aparece votando a favor de las políticas sociales. Cuando Lula resultó reelecto, un periodista en Brasil dijo que el pueblo había votado contra la opinión pública. Los medios fabrican la opinión pública y la creen pero el pueblo no respeta esa opinión, blanca y cristiana. Aquí las fronteras entre derecha e izquierda dentro del peronismo son menos definibles. Por razones oportunistas, muchos menemistas se aliaron con Kirchner. El peronismo, a través de Menem, llevó a cabo el neoliberalismo. Y no hubo rechazo de izquierda. Actualmente hay un bloque de derecha y otro de izquierda, ambos articulados alrededor del Gobierno. En nuestro caso, el Estado en Brasil significa Petrobras. Lula perdió el control del aparato estatal. Los sectores de izquierda se equivocan, mientras que la derecha nunca se equivoca, porque sabe cuál es su enemigo y los intereses económicos que están en juego.

–El nombramiento de directores por parte del Estado argentino en algunas empresas privadas, y de servicios públicos, luego de la estatización de las AFJP, ¿es una forma para evitar que al Gobierno se le escape de las manos el manejo del Estado, como ocurrió en Brasil?

–Es una novedad. Si el Estado tiene derechos, ¿por qué no los va a ejercer? El Estado argentino fue mucho más privatizado que el brasileño. Por eso la estatización de las AFJP fue una medida interesante, correcta desde lo económico y lo político. La medida tendría que haber tenido el apoyo de toda la izquierda, más allá de que ahora se demande que los trabajadores de ese sector queden amparados.

Página 12

04/05/2009 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario