America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

“NUESTRO ESPACIO VA A CRECER” – ENTREVISTA A CARLOS HELLER, CANDIDATO A DIPUTADO DEL FPV



“Nuestro espacio va a crecer”
Heller resalta el nivel de aprobación del proyecto que se votó esta semana en Diputados. Imagina una buena elección del FpV.

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Por Nicolás Lantos
El kirchnerismo “va a crecer” en octubre porque “hay mucha gente que no quiere un cambio de rumbo y que no está en contra de este proyecto”, sostiene el diputado del Frente Nuevo Encuentro Carlos Heller, candidato a diputado por el Frente para la Victoria en la ciudad de Buenos Aires. En diálogo con Página/12, Heller opinó sobre los cambios anunciados por el Gobierno tras las PASO, sobre la relación entre su bloque y la Casa Rosada y sobre las propuestas hacia el futuro.

–Usted siempre ha propuesto una reforma tributaria profunda, en ese sentido ¿cómo evalúa los cambios que se votaron el miércoles en la Cámara de Diputados?

–A ver, yo empezaría por el final. Hubo un debate y se votó: 139 a 91, una mayoría mucho más amplia que la que obtienen generalmente los proyectos del Poder Ejecutivo o del oficialismo. Es decir, que estamos hablando de un consenso parlamentario muy amplio. No quedan dudas de cuál es la voluntad del Parlamento. Además, lo que se votó tiene un claro carácter progresivo y redistributivo. Uno puede hacer un análisis de lo que falta y decir que hay que ir hacia una reforma más abarcativa y completa. Lo cierto es que de 2003 para acá han pasado de representar un 23 a un 40 por ciento de los ingresos tributarios por Ganancias, Ingresos Brutos, retenciones. De a poco se va cargando menos en el consumo y más en los que más tienen. Lo que se votó es un avance que sigue en ese sentido.

–¿Cómo evalúa que va a repercutir la reapertura del canje de deuda?

–Yo creo que lo que hay que tener claro es que desde 2005, cuando Argentina hace la primera apertura del canje, su objetivo fue siempre que el ciento por ciento de los acreedores entraran, no es que se discriminó en distintos tipos de acreedores. De todas formas, como el fallo de la cámara dice que Argentina es “un deudor recalcitrante” y que “carece de voluntad de pagar”, cosa que es mentira porque Argentina ha cumplido con rigurosa puntualidad sus obligaciones, se planteó la reapertura para abrir una vez más esa posibilidad y eliminar un argumento en el debate. ¿Cómo van a reaccionar? No lo sé. Supongo que hay un porcentaje que va a adherir, viendo que Argentina viene pagando con regularidad, así que pueden considerar después de tantos años que es una buena salida.

–¿Cree que en este nuevo contexto puede reflotar su proyecto de una nueva ley de entidades financieras?

–Nosotros siempre vamos a seguir insistiendo con eso porque creemos que es parte de las reformas pendientes que quedan después de esta década de avances inéditos. Pero también reconocemos que la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central ha sido una reforma sustancial que permitió instrumentar muchas de las cosas que nosotros poníamos en esa ley. Si bien creemos que reemplazar la ley de entidades financieras tiene un altísimo valor simbólico porque significa seguir derribando símbolos del neoliberalismo y de la dictadura, ha habido avances en esa materia que han sido más que significativos.

–¿Qué otros temas quedan pendientes, a su entender?

–Hay manejos de tiempos que tienen que ver con quién tiene el escenario completo y el rumbo del proyecto. Pero visto en esa perspectiva, una ley de inversiones extranjeras es algo imprescindible. El tema de la reforma impositiva integral es otra reforma pendiente, hay que revisar cuestiones como la permanencia en el Ciadi, los tratados bilaterales de inversión, rediscutir el tema de los recursos naturales…

–Como parte del bloque de Nuevo Encuentro, durante estos años apoyaron al Gobierno como aliados. ¿Van a permanecer así después de diciembre o comienza una nueva etapa?

–Néstor Kirchner decía que florezcan mil flores, y cuando decía que florezcan mil flores se refería a la necesidad de construir un espacio frentista que abarcara tradiciones y culturas diferentes en el marco de un proyecto común. Eso no debería significar perder identidades. El tema es cómo mantener la identidad y al mismo tiempo aportar a la construcción de algo común. No hace falta renegar de los orígenes de cada uno. Nosotros no nos sentimos como aliados ni como gente que apoya sino que nos sentimos parte de este proyecto.

–En tanto candidato a diputado, ¿cómo evalúa el resultado de las PASO en la Ciudad y qué espera para octubre?

–Evidentemente en las PASO se produjeron algunos fenómenos, como el de una lista donde distintas vertientes compitieron, mientras que en otras listas no hubo competencia. Eso genera un fenómeno de desnivel de la atención que suscitó cada una y que de ninguna manera va a repetirse en octubre, cuando se van a votar candidatos concretos. Yo tengo mis dudas de que todos los que votaron a Prat Gay o a Terragno automáticamente vayan a votar a Pino Solanas. Lo mismo pasa en Diputados. Nuestro espacio va a crecer con respecto a las PASO, creo que hay mucha gente que no quiere un cambio de rumbo y que no está en contra de este proyecto, pero que en estas elecciones se dio el lujo de votar a otras propuestas para que superen el piso. Nosotros vamos a trabajar intensamente con el objetivo de que Daniel Filmus renueve su banca. Esa pelea es totalmente posible y la daremos con convicción.

PÀGINA12

07/09/2013 Posted by | General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Argentina – Las abismales diferencias entre el 2002 y la actualidad por Carlos Heller


LAS ABISMALES DIFERENCIAS ENTRE EL 2002 Y LA ACTUALIDAD

ARTÍCULO PUBLICADO POR: CARLOS HELLER

En los últimos días, algunos políticos, economistas y gremialistas intentaron comparar errónea y malintencionadamente la situación actual con la de fines de 2001. Estas observaciones, escasas pero no por ello menos importantes, incluyeron palabras que relativizaron la cuestión, como “parece”, “es como si”, “¿no será que puede ser que…?”, evitando una mención concluyente pues, es a todas luces conocido, tales proposiciones son absolutamente falaces. Pero intentan instalar el tema y las dudas sobre la sociedad.

El ejercicio de mantener viva la memoria ha resultado ser indispensable y los últimos años han demostrado la importancia de recuperar esa memoria que desea ser arrebatada al pueblo por diversos motivos. En el caso de la economía, la eliminación de la memoria, o de los relatos históricos, es esencial para el sostenimiento de las teorías ortodoxas o neoliberales, pues estas basan su fortaleza en que no existe otro estadio que el capitalismo financiero actual. Parece mentira, pero a pesar de los desmanes causados por estas teorías en los noventa y en la década actual, todavía está presente y vivo Fukuyama y su “fin de la Historia”.

Creo que es una tarea importante recordar y dejar bien en claro que el 2001 y la actualidad son dos realidades, dos modelos distintos en su esencia y completamente opuestos.

Comencemos por los datos importantes. En el último trimestre de 2001, la población con problemas de trabajo ascendía a más de un tercio de la población, con el 18,3% de desocupación y el 16,3% de subocupación. En el último trimestre de 2011, la desocupación alcanzó al 6,7 % de la población económicamente activa, y la subocupación al 8,5%. Sigamos con lo importante: el 2001 finalizó un quinquenio con un crecimiento del PBI del 3%, mientras que 2011 finalizó un quinquenio con un crecimiento del PBI del 39 por ciento.

Dejemos por un momento estos datos. Recordemos las caras de la gente en el teatro, el cine y los comercios allá por el 2000 y 2001, y veamos hoy las expresiones de los rostros. El cambio es abismal. Además, esos mismos lugares hoy están colmados de gente consumiendo, cuando en el inicio del siglo los consumidores raleaban y había una inmovilidad total.

No podemos desvincular estas observaciones de la vida diaria, de las políticas sociales implementadas, prácticamente inexistentes en 2001, ensombrecidas además por una jubilación indigna y congelada de $ 150 mensuales. De un 55% de cobertura de la población en edad jubilatoria en 1996, se pasó a más de un 90% en la actualidad, luego de incluir a 2,4 millones de beneficiarios que no reunían los requisitos formales. Cabe mencionar también la Asignación Universal por Hijo, impensable en la Convertibilidad aunque fervorosamente reclamada por la sociedad a través de organizaciones como el Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo).

En lo concerniente a lo cambiario y monetario, las diferencias son aun más abismales. A diciembre de 2001, las reservas internacionales llegaban a los 17.900 millones de dólares, y los depósitos del sector privado en dólares más que duplicaban esa cifra, alcanzando los 45.500 millones de esa moneda. Hoy las reservas internacionales logran un valor de 47.300 millones de dólares, y los depósitos en moneda extranjera al sector privado suman 11.500 millones de dicha moneda.

Hacia el 2001, la deuda externa se había vuelto una variable incontrolable por la magnitud de los vencimientos, las elevadas tasas de interés en dólares que llegaron a superar el 20% anual, y la continua dependencia de los planes de ajuste del FMI. Hoy, la deuda con acreedores privados y organismos internacionales llega al 18,7% del PBI, y no existe ningún condicionamiento del FMI.

Se pueden dar muchos datos más, pero no harían más que ratificar que al comparar el 2001 con la actualidad hablamos de dos realidades económicas totalmente distintas en todas las áreas.

Pero hay una conducta que no ha cambiado lo suficiente, y es la elevada preferencia de ciertos sectores por ahorrar en dólares. No fue suficiente que quienes han ahorrado en dólares todos estos años, desde el 2003, hayan perdido rentabilidad comparada con la imposición de plazos fijos en pesos. Son las herencias que han dejado las innumerables crisis financieras por las que atravesó nuestro país.

Esta demanda, que se reanimó con el inicio de la crisis internacional, se exacerbó luego de las últimas elecciones y en particular luego de la reasunción presidencial, generando un importante drenaje de divisas hacia las cajas de seguridad, una decisión legalmente válida pero no justificable, ni tampoco sustentable desde el análisis macroeconómico. Son divisas que deberían quedar en el Banco Central para ejercer con más eficiencia la política cambiaria y monetaria. También es cierto que ese alto nivel de demanda está asociado a la bonanza de la economía y a la capacidad de ahorro de los particulares.

En este entorno, y ante la continua compra de dólares, la AFIP tomó medidas para incrementar la transparencia y eliminar operaciones especulativas. Luego de unas semanas de ajustes, la operatoria se normalizó. Al comprobar que muchos de los compradores de dólares derivaban los billetes al mercado ilegal, a principios de mayo la AFIP redujo el nivel de autorizaciones, generando una escasez de oferta en dicho mercado, y la consiguiente suba del dólar ilegal.

En este entorno la elevada especulación ha llevado el dólar paralelo, también llamado “blue”, a valores extremadamente altos, potenciados por la pequeñez del mercado. Tomar esos valores como expresión de una “voluntad del mercado” es una insensatez, pero además la voluntad del mercado no siempre se condice con las necesidades de la política económica o cambiaria y mucho menos con los intereses del conjunto de la sociedad.

Relacionar estos desajustes con los sucesos de 2001 es tan engañoso y errado que invita a pensar que esta asociación está originada en razones espurias.

Esta nota fue publicada en Tiempo Argentino el 27.05.2012

30/05/2012 Posted by | Economía, General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Los desafíos de la transformación por Carlos Heller


LA CENTROIZQUIERDA Y EL PARLAMENTO QUE VIENE

El próximo 10 de diciembre se abre una nueva etapa institucional con la asunción de nuevos diputados y senadores en el Congreso Nacional.
Los desafíos se multiplican en tiempos en que lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no termina de morir.
Nuestra América es el escenario donde las fuerzas sociales y políticas de raigambre popular y transformadora pujan frente a la resistencia de los sectores del privilegio, que se niegan a democratizar la riqueza, el poder y el conocimiento.
La debacle del modelo neoliberal se expresó tanto a través de estallidos sociales como de recambios en los gobiernos por vía electoral. Con matices, lo nuevo de esta etapa, en la que conmemoramos el bicentenario, es la voluntad política de construir proyectos diversos, colectivos y soberanos en América Latina.
En nuestro país la trabajosa labor de desarticular la pesada herencia neoliberal, se ve desafiada en estos tiempos por la renovada ofensiva de la vieja y nueva derecha, que detrás de un lenguaje a menudo confuso y contradictorio, activa, a través de  diversos mecanismos, el socavamiento y la deslegitimación del proceso iniciado en 2003. La estrategia restauradora es obstaculizar e impedir que se profundicen aquellos aspectos que abren paso a un  nuevo modelo social que privilegie el derecho de todos los habitantes a una vida digna.
La profusa actividad de los medios de comunicación, empeñados en esmerilar al oficialismo, desviando del debate cuestiones de fondo y estimulando un estado de crispación social, es acompañada por fuerzas opositoras que, en la mayoría de los casos, no presentan ideas y proyectos sobre los puntos fundamentales en discusión. Cabe mencionar que  el gobierno de Mauricio Macri constituye un botón de muestra de que las promesas de la autodenominada “nueva política” se revelan como vaciamiento del espacio público, autoritarismo en la gestión, promoción de sospechosos negocios privados, recortes del gasto social, represión del conflicto social y ensañamiento con los sectores más vulnerables. Elitismo e Ineficiencia son las banderas inscriptas en la gestión realmente existente del gobierno PRO. Y eso es todo lo que tiene para ofrecer la derecha, en sus variadas versiones.

LAS LUCHAS EN LA CÁMARA
Los rasgos de la disputa se expresarán directamente en la dinámica de la Cámara de Diputados.
Nuestra labor será consistente con la posición asumida desde los orígenes: la autonomía no confrontativa con el gobierno nacional. Desde la irrenunciable independencia política, seguiremos sosteniendo posiciones de apoyar todo lo que programáticamente consideremos positivo y señalar y batallar por lo que falta. Nuestra consigna electoral de partir del medio vaso lleno tiene plena vigencia.
Ante la nueva configuración de fuerzas en el Parlamento quiero precisar que  nos negamos a ser rueda de auxilio o instrumentos útiles de intereses restauradores  esencialmente reaccionarios. La noción de gobierno en disputa resulta clara y ante ella no somos analistas ni observadores neutros, somos parte del campo popular que se involucra y da pelea. Desde esta perspectiva, apoyamos las  medidas que van en dirección a la superación del modelo neoliberal: la unidad latinoamericana; la renovación de la Corte Suprema; la política de memoria, verdad y justicia; la reinstalación de un modelo productivo fundado en el mercado interno; el retorno de las organizaciones de trabajadores como interlocutores en la discusión de la economía; la estatización de Aerolíneas y del sistema previsional; la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la universalización de la asignación  por hijo.
Los cambios que profundicen este camino demandan más cambios, y ellos generarán resistencia y conflictividad política y social. Es necesario impulsar reformas profundas. Los cambios en la  política impositiva  y la sanción de una nueva “Ley de Entidades Financieras”, remplazando la actual implantada por la dictadura militar, constituyen tareas del momento que se avecina. Para ello nuestra responsabilidad desde el Parlamento será la de conformar un espacio de izquierda amplio que contribuya a traccionar  en esa dirección. Pero también debemos ser conscientes de que es preciso desarrollar el poder social, a través de las organizaciones populares, que sea capaz de sostener y profundizar la direccionalidad transformadora y democrática del proceso en curso.
El discurso que circula con más impunidad públicamente -en los medios y en muchos sectores de la oposición política- incurre en una paradoja notable: invoca a la concordia mientras hacen sonar los tambores de guerra.
Carentes de ideas, son pálidas rememoraciones de un neoliberalismo que es social, económica y políticamente retrógrado. El discurso de los políticos de la derecha, defendiendo políticas de ajuste en el contexto de la crisis capitalista mundial, y la adhesión a las pretensiones restauradoras de las grandes organizaciones empresariales de la industria y del agro, son suficientemente demostrativas del futuro que esas fuerzas políticas nos están proponiendo.
Entonces, los falsos llamados a la concertación que hacen algunos representantes del viejo orden intentan disimular un hecho que se refleja en la dinámica social y política: el conflicto está planteado entre quienes quieren retornar a las viejas recetas neoliberal-conservadoras y el ancho campo popular que, con sus tensiones y contradicciones, se propone superar un modelo de exclusión inhumano, injusto y antidemocrático.
La democracia como sistema político se fortalece cuando da respuesta a las necesidades postergadas del pueblo.
Así, la democracia entendida como gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, tiene asignaturas pendientes que saldar. El derecho a la alimentación, a la salud, al trabajo, a la educación, a la vivienda, a la justicia, a la recreación. El drama de la pobreza es resultante de la escandalosa distribución de la riqueza.

CONSTRUCCIÓN
Decía Abraham Lincoln que se puede mentir a todos poco tiempo, a muchos poco tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
Las versiones falaces e interesadas que inundan los grandes medios intentan socavar los cambios que nosotros  apoyamos.
Nuestro trabajo parlamentario apuntará a defender el camino emprendido, a profundizarlo, a articular la labor legislativa con las demandas y necesidades de las mayorías populares. Coherentes con nuestro origen cooperativista, impulsaremos medidas que favorezcan la economía social, la redistribución progresiva del ingreso, los pasos que otorguen más fortaleza a la democracia, dándole densidad participativa y protagónica.
En esa convicción pondremos nuestra energía y nuestra capacidad de trabajo, en la certeza de que la unidad de lo diverso para confrontar con lo antagónico debe encontrar sus caminos de construcción en el seno de la sociedad civil, y también en la disputa que daremos por democratizar más las instituciones representativas.
Frente a los intereses minoritarios del privilegio, cualquiera sea su expresión, opondremos nuestra vocación para construir unidad en la diversidad, como camino insoslayable para garantizar el derecho de las mayorías a la construcción de una vida digna de ser vivida.

* Diputado nacional por el Partido Solidario

Debate

05/12/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , | Deja un comentario

Chávez, el fantasma al que apuesta la derecha


LA NACIONALIZACION DE EMPRESAS EN VENEZUELA Y LA ESPECULACION ELECTORAL DEL ESTABLISHMENT POLITICO-EMPRESARIO LOCAL

Chavez

La postura del establishment local, a la que ayer se sumó Elisa Carrió, intenta mostrar a Techint como víctima de un “atropello estatizante” en Venezuela, buscando asimilarlo a la política oficial local. Una falacia en clave electoral.

Por Raúl Dellatorre

La nacionalización de empresas siderometalúrgicas en Venezuela, una decisión que tiene estrecha vinculación con la política de desarrollo sostenida y plebiscitada más de una decena de veces por el gobierno de Hugo Chávez, se metió insidiosamente en la campaña electoral argentina. Insidiosa pero no subrepticiamente, ya que no entró por la ventana sino por un gran portón, llevado de la mano nada menos que del principal grupo empresario con raíz local y de los voceros habituales del establishment, tanto desde el plano gremial empresario como político. El ejercicio intenta reeditar lo sucedido un año atrás, cuando las entidades que representan al sector terrateniente más concentrado (Sociedad Rural Argentina y CRA) pretendieron y lograron arrogarse la representación del “campo” como si fuera un todo, único y con intereses comunes y no contradictorios entre pequeños agricultores y cabañeros o pooles sojeros. Hoy, mientras un cada vez más nutrido núcleo de empresas industriales argentinas se beneficia y desarrolla a partir de los convenios de complementación con Venezuela, en un esquema de integración que tiene escasos o nulos precedentes para Argentina, Techint y el establishment político y empresario pretenden presentar una acción contra el ejercicio abusivo del poder monopólico como “un ataque a los capitales argentinos en el exterior” que debe ser defendido como una razón de Estado.

El viernes pasado, el gobierno venezolano anunció la decisión de iniciar el proceso de nacionalización de cinco empresas siderometalúrgicas. En tres de ellas (Matesi, Tavsa y Comsigua) tiene participaciones el grupo Techint, al igual que en Sidor, nacionalizada semanas atrás. El proceso de traspaso del control de Sidor en favor del Estado venezolano culminó con el pago de una indemnización de 1970 millones de dólares al grupo Techint, que con eso se dio por conforme. Pero, para llegar a ese acuerdo, primero buscó poner al gobierno de Chávez en la piel del brutal expropiador, al igual que busca hacer ahora por estas tres empresas.

Después de la nacionalización de Sidor, era un hecho casi inexorable que sucediera lo propio con los eslabones inmediatos de la cadena, las empresas procesadoras del acero que produce la primera, para transformarlo en insumos intermedios para uso de la industria metalúrgica venezolana. Alegar que “nos tomó por sorpresa” es abusarse de la ignorancia del interlocutor. Lo sabía Techint, lo sabían las empresas que ahora fueron nacionalizadas, así como todo observador que estuviera atento al proceso de transformación del modelo industrial en Venezuela: de un modelo monopólico, atrasado tecnológicamente y de exclusión se pretende ir a un modelo industrial socialista. Para ello, algunos eslabones y resortes pasarán a manos del Estado, sobre todo los ubicados en lugares estratégicos o monopólicos.

Que muchas de estas empresas aprovechaban su situación monopólica para cometer abusos, tampoco es un secreto. La expropiación de Sidor fue el corolario de una serie de denuncias porque compraba el mineral de hierro a una empresa estatal, a precio subsidiado, y luego ofrecía el acero a precios exorbitantes al mercado interno. Si no se lo aceptaban en esas condiciones, lo vendía al exterior a sus propias filiales (México, por ejemplo) pero a precios menores a los anteriores. El caso de Tavsa hoy es semejante. Recibe el acero para producir tubos para la industria petrolera exclusivamente de Sidor (hoy estatal) y le vende una altísima proporción de su producción a Pdvsa (estatal). Pese a esta condición supuestamente de “encierro”, la empresa logra fabulosas ganancias, además de tener la “llave” que puede bloquear el proceso de inversiones petroleras.

Por otra parte, mientras que los voceros de las empresas más concentradas demandan “protección al capital nacional” en Venezuela ante una política que supuestamente los ahuyenta, decenas de firmas industriales medianas argentinas están obteniendo contratos que les permiten multiplicar los resultados que lograban con su nivel normal de negocios. Los acuerdos de complementación entre las dos naciones han permitido, desde 2007 para acá, que se instalaran en Venezuela empresas nacionales fabricantes de tractores y maquinaria agrícola que, durante los ’90, pasaron por procesos de cierre y liquidación: Roque Vasalli y Pauny son sólo dos ejemplos de ello. La primera de Firmat, Santa Fe, la segunda de Las Varillas, Córdoba, se encuentran en pleno proceso de montaje e instalación de sus establecimientos en tierras bolivarianas. Otras empresas del sector frigorífico seguirán sus pasos, por convenios ratificados durante la última visita de Hugo Chávez a la Argentina, aportando todo el equipamiento para armar la cadena de valor en el interior de aquel país, desde el matadero a la fabricación de calzados.

Esta parte de la historia, la que compete a la industria liviana y mediana del interior del país, está fuera del planteo que realizan la UIA, la Asociación Empresaria Argentina, la Cámara de la Construcción, Techint y Elisa Carrió. El establishment en pleno identificó, ilusoriamente, los intereses de Techint con los de la industria argentina. Ilusoria, pero no inocentemente, porque de esta forma buscó incorporar a la campaña electoral la figura de Chávez, a la que caracteriza con el atropello contra el capital privado, como el irrespetuoso en el trato con los países poderosos, el generador de odio por intolerancia a una oposición que quieren hacer ver como “acorralada” por el abuso en el uso del poder oficial. Y pretenden asimilar al gobierno argentino y a la sociedad política Cristina-Néstor Kirchner con esa caracterización. La táctica de campaña es golpear sobre la imagen; no profundizar, ni por error, en los contenidos.

La candidata Carrió sostuvo ayer, respecto de la nacionalización de las tres empresas vinculadas a Techint, que “está muy claro que Chávez acordó eso con el matrimonio Kirchner, cuando estuvo la semana pasada acá. Se reunió con la Presidenta, contó con el aval del ex presidente y luego vino el proceso de confiscación y apropiación en Venezuela (…). “Esto es muy preocupante para la Argentina, porque el aval de Kirchner a lo que está haciendo Chávez en Venezuela es el modelo de Kirchner, de ganar las elecciones del 28 de junio próximo”. El fantasma del “socialismo del siglo XXI” fue convocado imprevistamente a participar en la campaña.

El gobierno nacional intentó evitar prestarse a la polémica. En una escueta comunicación, el ministro de Planificación, Julio De Vido, señaló que “el Gobierno repetirá sin dudar las gestiones de la misma forma que lo hizo ante la nacionalización de Sidor, respetando como ha hecho siempre las decisiones soberanas de otros Estados, pero protegiendo los intereses de los nacionales”.

Más enfático, Carlos Heller, primer candidato por el FpV en Capital Federal, dio respuesta. Sostuvo que la nacionalización “es una decisión de los venezolanos, que está en el marco de un proyecto que llama socialismo del siglo XXI”. Heller defendió “el libre derecho de nación de elegir el modelo para el desarrollo”, frente a lo cual consideró que “es lógico que los empresarios de AEA estén alarmados y horrorizados por lo que pasa en Venezuela, porque defienden el concepto de libertad empresaria para obtener la mayor rentabilidad posible”.

No sólo AEA lo defiende. Aunque la oposición de derecha al Gobierno pretende evitar poner en debate qué modelo de acumulación defiende, a veces, sin querer, se le nota.

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24/05/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario