America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Argentina – Cinco meses sin una ley opositora


Más división que acuerdo

Publicado el 7 de Agosto de 2010

Por Alberto Dearriba Periodista.
En tren de sospechar libremente, uno puede suponer que, si a los que votan contra las corporaciones los estimula el gobierno, los que lo hacen a favor son beneficiados por los intereses más concentrados.

Tras cinco meses de sesiones ordinarias en el Congreso sin que el Grupo A consiga sancionar ley alguna, espadas de la oposición descubrieron con ayuda de los medios más concentrados que los integrantes de la Cámara Alta están en situación de remate y se venden al mejor postor. La primera piedra fue lanzada por el ex oficialista Felipe Solá, quien aseguró que el gobierno sale de shopping para torcer voluntades. Su humorada –que empaña al cuerpo en su conjunto sin precisar un caso concreto– es tan ofensiva como la que podrían haber proferido los legisladores oficialistas cuando el propio Solá votó contra la resolución 125 en la Cámara Baja, pese a integrar entonces la bancada oficialista.
En tren de sospechar libremente, uno puede suponer que si a los que votan contra las corporaciones los estimula el gobierno, los que lo hacen a favor son beneficiados por los intereses más concentrados. Salvo que exista un doble estándar para juzgar la moral de los legisladores: cuando votan a favor de proyectos oficialistas son corruptos y cuando lo hacen en contra, son paladines de la democracia.
Más de una docena de diputados que llegaron a sus bancas en las boletas del Frente para la Victoria votan sistemáticamente contra el gobierno en la Cámara Baja, sin que los medios echen sospechas sobre ellos. Un puñado de senadores arribados de la misma forma a la Cámara Alta apoyan los proyectos opositores. El vicepresidente de la Nación gozó durante más de un año de la categoría de principal opositor luego de aquella madrugada célebre que lo convirtió en un héroe republicano al votar contra el gobierno que todavía integra formalmente.
Pero ni Solá, ni Cobos, ni sus pares que se pasaron a la oposición son corruptos por haber votado en favor de los sojeros, sino que decidieron priorizaron sus vínculos con los intereses agroexportadores antes que continuar junto al gobierno.
No se trata aquí de ocultar ningún posible chanchullo en una casa que quedó manchada a partir de la sanción de la “Ley Banelco”, en la que la justicia detectó sobornos a los legisladores para que aprobaran una ley que flexibilizaba normas laborales, con lo cual se favorecía a las empresas. Pero no parece justo que la santafesina Roxana Latorre se convierta en la peor del colegio cuando decide no votar el proyecto opositor que impulsa el 82% móvil para las jubilaciones, porque considera que se tata de una movida demagógica. ¿A cuento de qué el senador Emilio Rached viene a contar ahora que el gobierno lo apretó cuando se votó la 125? Es poco creíble que el Senado sea una cloaca cuando la oposición no puede imponer su voluntad, y un faro institucional cuando sepulta un proyecto oficialista.
Sería más propio pensar que si bien el kirchnerismo perdió las elecciones de junio del año pasado al ver reducido su número de legisladores, las cuentas tampoco son tan favorables al conglomerado opositor, en el cual además andan a los codazos por las candidaturas presidenciales.
El heterogéneo Grupo A puede mantenerse unido cuando apunta con un proyecto a limar el poder del kirchnerismo, pero no logra coincidencias cuando debe decidir quién paga el pato de los proyectos que imagina. Están todos de acuerdo con aumentar las jubilaciones, pero sólo los diputados de centroizquierda proponen que la medida sea financiada con un aumento en los aportes patronales, que reponga el nivel que tenían antes que Domingo Cavallo los podara. Distribuir recursos es siempre popular. Cristina Fernández lo graficó al señalar que no sólo estaba de acuerdo con el 82%, sino con el 100%. Pero establecer cargas para solventar el beneficio pone de mal humor a quienes deben pagarlas. Impulsemos entonces lo que junta votos y no lo que provoca mal humor, parecen haber acordado los legisladores del centro a la derecha
Las contradicciones internas del Grupo A también aparecen claramente en el intento por rebajar las retenciones a las exportaciones de soja. La conductora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, apoya férreamente la postura de la Sociedad Rural que propone mantener sólo las de la soja en un 25%. Carrió describió una parábola que la llevó desde posiciones de centroizquierda en sus comienzos, a defender a capa y espada una renta extraordinaria. Está claro el giro a la derecha de sus propuestas políticas. Pero nadie tiene derecho a echar la honra de la chaqueña a los perros por este cambio. Se trata de una opción acorde con sus reales convicciones, que evidentemente no eran aquellas de sus comienzos. Los socialistas en cambio parecen más consecuentes en este aspecto con sus planteos históricos, ya que coinciden con la Federación Agraria en segmentar las retenciones. Y también los radicales son congruentes con sus vaivenes históricos, ya que no consiguen unificar una postura en el bloque que cuenta con la mayor cantidad de agrodiputados de entidades distintas.
Peronistas de derecha, macristas, radicales y lilitos, son capaces de rendirse juntos como lo hicieron la semana pasada ante la corporación sojera en la Sociedad Rural, o esta semana en la comida con el titular del grupo mediático más concentrado. Pero no se ponen de acuerdo para sancionar una ley. Pueden encontrar una brecha ahora con el proyecto para modificar al Indec, que tal vez sea el primero que atraviese los gruesos muros del Congreso. Les resulta más fácil unirse cuando se trata de limar al gobierno, pero estallan cuando deben apostar a intereses económicos en pugna.
Ante estas dificultades, lanzaron una campaña de sospechas generalizadas sobre la Cámara Alta que los medios que expresan el poder amplificaron. Intentan encubrir la incapacidad política de la oposición, o la aritmética parlamentaria desfavorable, para señalar, en cambio, al dinero corruptor del gobierno como freno de sus aspiraciones. Desesperados por la imposibilidad de derrotar al oficialismo y así cumplir con el sector de la sociedad que siente un odio visceral hacia el kirchnerismo, escupen peligrosamente hacia arriba. Utilizan la estrategia de los directores técnicos de fútbol, que antes de los partidos siembran sospechas sobre la honra de los árbitros con el fin de condicionar sus fallos. Se suman a peligrosas posturas antipolíticas, que apuntan a explicar todo por la vía fácil del soborno, sin tener en cuenta la ideología, el alineamiento partidario y los intereses concretos de los jugadores. Carlos Reutemann no votó contra la 125 porque lo sobornaron, sino porque es un conservador convencido, con intereses personales que se ven perjudicados por las retenciones. Cobos vio la posibilidad de dejar de ser el tipo que tocaba sólo la campanita y se tiró políticamente a la pileta. A Solá no le pagó Monsanto, sino que responde al sector con el cual tejió buena parte de su carrera política durante el menemismo. Culpar de todo a la billetera gubernamental –confundiendo el juego habitual de la política con la coima que engrosa fortunas personales– no hace más que esconder las propias limitaciones y debilitar al sistema democrático en su conjunto.
Los legisladores opositores invirtieron cinco meses intentando denunciar sin éxito supuestas violaciones constitucionales, sin resultados concretos ni mejoras en las encuestas. Dijeron que usar reservas para pagar deuda desataría sobre la economía las siete plagas de Egipto. Pero se pagó prácticamente todo el Fondo de Desendeudamiento completo y la economía sigue creciendo.
A partir de septiembre –mientras continúan ingresando los dólares de la cosecha récord– se volcarán al consumo más de 1400 millones de pesos por mes, por efecto de los aumentos en las jubilaciones y en las asignaciones por hijo (universal, familiar y discapacitado). No es que los jubilados vayan a bailar en una pata por el incremento de casi el 17% que tendrán sus escasos haberes desde septiembre; ni que los padres de los chicos vayan a tirar manteca al techo por el nuevo nivel de las asignaciones. Tampoco cambiará substancialmente la vida de quienes perciben el salario mínimo que era de 1500 pesos y no podrá ser menor a 1740 desde este mes y de 1840 pesos desde enero. Pero queda en claro que fue el kirchnerismo el que sacó los haberes previsionales del congelamiento, puso a funcionar el Consejo del Salario Mínimo y convocó a las negociaciones colectivas que establecieron aumentos promedio del 25%. Frente a estas módicas mejoras, están las increíbles propuestas de alcanzar mañana mismo el anhelado objetivo del 82% móvil, sin contrapartida fiscal alguna. Lo plantean quienes congelaron, privatizaron y recortaron los haberes. Los que creyeron que la crisis se salvaba con más ajuste, en vez de apostar a un mercado interno más generoso. Los que creen que la inversión social es una dádiva propia del detestable populismo.    <

Tiempo Argentino

07/08/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina… oposición o golpismo a la hondureña?


El desafío de la oposición automática

Sorpresa. Diferencias ideológicas pero estrategia común en un Parlamento anti K.

04-03-2010 /  Representantes de la UCR, Pro, Coalición Cívica, Gen y peronismo disidente unidos contra el Gobierno. El arco anti K debutó con un triunfo parlamentario. El pacto con Carlos Menem y la estrategia oficialista para sortear el cerco.

Por Luz Laici

Puede parecerlo algunas veces más que otras, pero la política nunca es un juego de suma cero. Tampoco de lógicas binarias, con un ring que muestra al derrotado sin poder levantarse ante la cuenta regresiva y al triunfador cargado en hombros por sus seguidores más fieles. Justamente, la precisa imagen que intentó imponerse en los últimos días tras el discurso de Cristina Fernández en la apertura de las sesiones ordinarias, la embestida de una oposición que, disfrazada de selección nacional, intenta mantenerse abroquelada a pesar de los quiebres internos y su virtual conquista de espacios de poder en el Parlamento.Sin embargo, en el medio de esa pelea entre oficialistas y antikirchneristas sin distinción de ideologías, hay cuarenta millones de argentinos que se levantan cada mañana, salen a trabajar, llevan a sus chicos a la escuela, lidian con ciudades inundadas y piensan cómo estirar la plata que tienen en el bolsillo para pagar la carne, los útiles y, con suerte, algún que otro regalito para la mascota del hogar.

Un espejo que no miente: la realidad, siempre, es mucho más compleja. Pase y vea.
El lunes 1 de marzo la Presidenta volvió a pisar el Congreso para inaugurar las sesiones ordinarias. Dijo Cristina: “Vengo a hablar del país real, que me toca administrar todos los días, donde se baten récords de consumo (… otro país, al que denomino virtual o mediático, en el que suceden cosas horribles, donde nada está bien, todo está mal”. La división tuvo sus ejemplos concretos:

– “La Argentina virtual hablaba de que no íbamos a recaudar en nuestra balanza de comercio exterior más de 6 mil millones de dólares. Recaudamos 17 mil millones”.

– “Nos hablaban de que nuevamente se iban a disparar los índices de desocupación, que íbamos a trasponer largamente los dos dígitos. Cerramos el año en el 8,4 por ciento”.

– “En cuanto a las reservas acumuladas, el año 2009 fue de crecimiento mucho menor, 0,9 (por ciento), pero tuvimos crecimiento positivo (…) pese a la crisis superamos este año los 48 mil millones de dólares. Queremos llegar de vuelta a los 50 mil millones, tope al que habíamos llegado en marzo de 2008, batiendo récords en toda la serie histórica”.

– “Los superávit gemelos, fiscal y comercial, que fueron bandera de esta gestión y condiciones y pilares macroeconómicos del sostenimiento, fueron para el período 2003-2008, 82.966 millones de dólares (a favor). Durante el período de la convertibilidad tuvimos balanza comercial negativa”.
No fue caprichoso el contraste presidencial. Detrás de la pólvora, el discurso K reveló una estrategia que tendrá a las mejoras económicas como pilar de supervivencia. Y dio las primeras puntadas, con hilo: CFK anunció la derogación del decreto de necesidad y urgencia 2010/09 –que preveía la creación del Fondo del Bicentenario con reservas del Banco Central– y dio a conocer la firma de otros dos, con igual origen monetario pero distintas características –uno conforma el Fondo de Desendeudamiento Argentino, para cancelar deuda con acreedores privados; y otro simple, que prevé pagos al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo– que contaron con ejecución inmediata por parte de la entidad monetaria del país.

El revés del Gobierno pegó en el mentón opositor, que masculló bronca y puso en marcha una revancha automática. En la mañana del martes 2, representantes de la UCR, el Pro y la Coalición Cívica presentaron nuevas medidas cautelares para impedir la ejecución de la decisión presidencial. Un guión judicial que mutó de forma para presentarse en el Parlamento. Con tensión recargada y epicentro en el despacho del radical Oscar Aguad, el arco anti K decidió convocar a la Comisión de Finanzas de la Cámara baja. Y, en boca del diputado Alfonso Prat Gay, anunció: “Citamos a declarar a la presidenta del Central, Mercedes Marcó del Pont, junto al directorio de la entidad y al ministro de Economía, Amado Boudou”. Del “nosotros” del ex golden boy no participaron, claro, los legisladores oficialistas que resistieron la embestida opositora con su propia medicina: “¿Acaso eso es buscar consensos?”, repitieron.

No encontraron respuesta. Pero sí una explicación lógica: sin provincias ni municipios que gestionar –y ante los cuales rendir cuentas–, los lilitos dispusieron enfrentar a los K con artillería pesada y caiga quien caiga. ¿Para tanto? Tanto y más. “Si la Argentina tolera estas actitudes (en referencia a las decisiones presidenciales) no habrá orden institucional”, advirtió Carrió el pasado miércoles 3 y convocó a la Organización de Estados Americanos –cuestionada en los últimos meses por ratificar las elecciones en Honduras, que convalidaron el golpe de Estado contra el gobierno de Manuel Zelaya– a intervenir en el curso institucional de la Argentina (ver nota aparte). Una imagen que generó escozor. Aunque no fue la única: el mismo miércoles, las pantallas mediáticas mostraron a Hilda “Chiche” Duhalde junto a los radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales, el peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá, el socialista Rubén Giustiniani, la romerista Sonia Escudero, el cómico Nito Artaza y la lilita María Eugenia Estenssoro, entre otros, alrededor de la misma mesa. El objetivo: “salvar” a la Patria. El mecanismo para el debut: rechazar el pliego de Marcó del Pont, presentado por el Ejecutivo ante el Senado para que la ratifique como presidenta del Central. Y, de cara al futuro, discutir un proyecto de ley girado a la Comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados –comandada por la disidente y esposa de Luis Barrionuevo, Graciela Camaño– que pretende limitar la facultad presidencial de emitir decretos.

Lejos de la vorágine opositora, el Gobierno optó por no desesperar. “Si se están peleando todos contra todos”, justificó un funcionario cercano al matrimonio K y continuó: “(Mauricio) Macri está enfrentado a (Felipe) Solá y (Francisco) De Narváez, Lilita defenestra a (Julio) Cobos y los radicales no saben para dónde disparar. Lo mejor es que se desgasten entre ellos y se enfrenten en sus propios pagos, donde tendrán que explicarle a su gente por qué estando en las antípodas ideológicas son aliados en el Congreso. Las contradicciones van a empezar a saltar”. Y no son pocas. Por caso, el arco anti K deberá explicar:

– Su acercamiento con Carlos Menem, fuertemente cuestionado por legisladores como Carrió y convertido en pieza clave para derrotar al oficialismo. El armado opositor trocó su fidelidad a cambio de garantizarle un asiento en comisiones de gestión como Presupuesto y Hacienda y Relaciones Exteriores.

– La conformación de un espacio compartido por el socialista Giustiniani –candidato a vicepresidente por la lista de Lilita, en 2007, y defensor acérrimo de la gestión de Binner en Santa Fe– y el ex corredor de Fórmula 1 y ex gobernador provincial Carlos Reutemann.

– La unión entre el líder del Frente Cívico, Luis Juez, y sus eternos enemigos provinciales: el radicalismo.

En definitiva, la correlación de fuerzas entre los representantes de la oposición –hoy un espacio plagado de histeria, especulación, ambición y apenas alguna buena intención– definirá la sensatez (o no) de sus referentes. Carrió no tendrá gestiones a cargo pero los radicales son responsables de gobernaciones como Catamarca o Río Negro, los peronistas disidentes de San Luis o Neuquén y los socialistas del destino de Santa Fe. “Y entonces hasta los gobernadores deberán revisar su accionar”, reflexiona Matías Kulfas, director del Banco Nación y presidente de la Asociación de Economistas para el Desarrollo de Argentina (AEDA). “Las provincias mantienen un doble discurso: le reclaman fondos a la Nación pero no implementan acciones para generar recursos. Santa Fe, por ejemplo, tiene suelo fértil pero un impuesto a la tierra con una valuación del 10 por ciento sobre su valor real. ¿Por qué los dirigentes no cambian esta situación? En las provincias se muestran como víctimas pero también son responsables de que los gobiernos tengan déficit.”

Con la mira puesta en sobrevivir el 2010 –para ganar las elecciones presidenciales del 2011–, el matrimonio Kirchner ordenó actuar con celeridad para sortear los obstáculos judiciales y parlamentarios –un ámbito en el que resistirá los avances contra la gestión, como sucedió semanas atrás, cuando los senadores oficialistas se retiraron del recinto y dejaron sin quórum la sesión– y trazó dos caminos de seducción. Uno tiene como destino a los empresarios, con los que Cristina Fernández compartió una cena en Olivos semanas atrás y considera aliados imprescindibles para garantizar el desarrollo sostenido. En tren de establecer una convivencia armónica, la relación ya forjó un toma y daca primario: el Gobierno aseguró que mantendrá un dólar competitivo y fijó un techo para las negociaciones salariales –mientras la mayoría de los gremios reclama recomposiciones en torno al 25 y, en algunos casos como los frigoríficos, del 30 por ciento, el Ministerio de Trabajo deslizó como preferencia incrementos que ronden el 19 por ciento–, pero dejó en claro que no cederá espacios de intervención estatal en la economía.

El otro, en cambio, tiene como bandera de llegada al interior del país: con promesas a los gobernadores, el oficialismo pretende traccionar el apoyo político partidario necesario para romper el cerco de la oposición en el Parlamento y sancionar leyes clave para la gestión de gobierno. “Todos respetan a quien le da de comer”, chicanea un aliado K, que suma otras cartas: la posibilidad de conquistar a representantes de centroizquierda en votaciones específicas o torcer la decisión de legisladores más proclives al coqueteo entre bandas, como el caso de la santafesina Roxana Latorre, el pampeano Carlos Verna o el mismísimo Menem, que salvó al Gobierno de una derrota en el Senado –permitiendo que el cuerpo reeligiera al bonaerense K José Pampuro como presidente provisional– y luego benefició a la oposición que alcanzó la mayoría en las comisiones.
Señora y señor lector. La tira Valientes habrá terminado en TV pero no podrá decir que no tiene con qué entretenerse. Con Corte Suprema de lujo pero oposición automática, navegar el rumbo del país avizora como una historia de novela.

Veintitrés

09/03/2010 Posted by | Como Registrarse., Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – El Lole y sus muertos


Foto: Sur

14-02-2010 /

El lado oscuro de Carlos Reutemann: nepotismo extremo y víctimas por represión e inundaciones.

Por Politica
political@miradasalsur.com

Operación chiquita y simple, tan simple como el Lole mismo: él, más un asesor y medio de imagen, habrán hecho la temerosa cuenta elemental. Visto y considerando el mapa de la fragmentación opositora, habrá levantado un dedito detrás del otro. “Este se lleva 17%, este otro 16%, aquel 14 y medio, por allí veo un 22. Má sí, yo me largo.” Lo resumió bien un periodista en Santa Fe, Juan Manuel Berlanga: “Cuando tenía que soportar, soportó. Cuando el clima de crispación subía el rating, crispó. Cuando no tenía que aparecer, se mudó a un sótano. Al tercer día resucitó y chicaneó con el choreo de la Plaza y la Rosada”.

El Lole, espasmódico extremo, pretende acaso volver a ser Esperanza Blanca del establishment mediático. El mismo que con centro en la Capital, un poco por desprecio al país federal, otro mucho por proteger a los candidatos rubios, hace un trabajo de desmemoria sistemático con la biografía política del ex corredor. Hay por lo menos cuatro ejes poderosos en esa biografía que la comunicación hegemónica oculta con eficaz delicadeza: las privatizaciones y negociados que se hicieron en su gobierno, la tragedia y los muertos por la inundaciones del año 2003, los otros muertos por la feroz represión en diciembre del 2001 y por último, el menos recordado aunque se trate de un rubio político “institucionalista”, los altísimos niveles de nepotismo político (ver recuadro) que Reutemann inauguró en su provincia apenas inició su gestión como gobernador, aprendiendo de Menem, para protegerse.

Esos niveles de nepotismo, con redes que hasta hoy llegan al Poder Judicial y la Corte Suprema de la provincia, puede que expliquen el hecho de que Reutemann jamás dio explicaciones ante la Justicia por los fusilamientos del 2001, como sí debió hacerlo Fernando de la Rúa en un mapa institucional más complejo que el de una ciudad o una provincia. Fue el gobernador Hermes Binner el que sacudió la desmemoria colectiva el año pasado cuando dijo que “Indudablemente la orden (de reprimir) la dio el poder político y la policía, sin más, cargó contra los que protestaban y hubo siete muertos”.

Olvidos casuales. Reiteradamente la impunidad del Lole fue criticada por diversos actores políticos y sociales santafesinos. El secretario adjunto de la seccional Rosario de ATE, Gustavo Martínez recordó más de una vez que “Santa Fe fue la provincia con mayor cantidad de víctimas fatales durante la represión de diciembre del 2001”, y que “aún nadie ha rendido cuentas por los 23 muertos en la inundación” de abril de 2003 en la ciudad. El sindicalista integró la Comisión Investigadora No Gubernamental de la Masacre de Diciembre de 2001. Desde ese lugar recordó que el ex gobernador diseñó un gabinete generoso en represores y antiguos funcionarios de la última dictadura, como el ministro de Hacienda, Juan Carlos Mercier, que ocupó un cargo similar durante el régimen genocida. O secretarios de Seguridad como el teniente coronel Rodolfo Riegé, “responsable de 40 desapariciones forzadas de personas”, y Enrique Álvarez, “quien formó y forma parte de la Side desde marzo de 1976”.

No se trata sólo de los fantasmas del pasado con que se rodeó el Lole sino de los datos duros y concretos surgidos de las investigaciones sobre la represión desatada en el Gran Rosario en 2001 y de las que se desprenden conclusiones estremecedoras: cuatro personas fueron fusiladas antes que De la Rúa dispusiera el estado de sitio, el dispositivo represivo fue tan impresionante que actuaron las Tropas de Operaciones Especiales, la Dirección de Drogas Peligrosas y todas las reparticiones de la fuerza, “inequívoco indicio –escribió el periodista Carlos Del Frade– de que la orden provino de la Secretaría de Seguridad Pública encabezada por Enrique Álvarez, dependiente del Ministerio de Gobierno”.

Los testimonios acumulados demostraron que ese despliegue policial adoptó la forma de una emboscada diseñada en el contexto de una protesta pacífica, que la represión estalló sincronizada y sin provocación, con la súbita irrupción de patrulleros y disparos a mansalva desde el interior de los vehículos, que se produjo el típico enredo deliberado de órdenes, que no hubo tareas de dispersión de manifestantes sino de persecución y gaseadas hasta el interior mismo de las viviendas, que se destruyeron pruebas y se desobedecieron las instrucciones dictadas por el juez a cargo, que se amenazó e intimidó  a familiares de las víctimas y a testigos, que se fabricó una causa penal contra una de las víctimas (caso Lepratti), que se usaron armas letales y munición de plomo.

No puede sorprender en ese contexto el caso de la muerte de Juan Marcelo Delgado, de 28 años, rematado con cinco balazos. En su cuerpo quedaron cinco orificios de armas de fuego de distintos calibres. Cuatro proyectiles quedaron incrustados dentro del abdomen.

Yo no fui. Clarín, TN, La Nación, América, nadie quiere recordar aquellos hechos. Reutemann la juega de víctima cuando se los recuerdan. La actitud fue similar cuando el desborde del río Salado que asoló la ciudad de Santa Fe en 2003. Dos de sus frases de entonces: “A mí nadie me avisó”, “Estoy haciendo de intendente y de ingeniero y no soy ni intendente ni ingeniero”. Según las denuncias iniciadas en aquellos años el río se derramó sobre la ciudad por un tramo de defensa –600 metros de vacío que debían completar todo un anillo– que… fue inaugurado tres veces.
Una investigación de la revista Tercer Mundo demostró que si se hubiera completado ese tramo de la defensa “se hubiera evitado el ingreso de la masa hídrica que inundó la mayor parte de la ciudad” y que cuando se produjo la catástrofe la contención de emergencia “se hizo en cinco días, por lo que quedó en evidencia la desidia del Gobierno”.

Saber protegerse. Carlos Reutemann nunca purgó sus responsabilidades ni por los muertos del 2001 ni por los del 2003. Es más que verosímil explicar el hecho por las redes de protección políticas, judiciales y mediáticas. Cantidad de parientes y amigos de Carlos Reutemann fueron designados en cargos estratégicos que llegan a la misma Corte Suprema provincial, que en diciembre pasado volvió a elegir como su presidente a Rafael Gutiérrez, primo del ex corredor.
En Santa Fe circula este chiste:

–¿Te enteraste de que el juez Fulano quiere echar al perro de la puerta de Tribunales?

–¿Por qué?

–Porque quiere poner al suyo.

SUR

16/02/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Necesidad mutua


Duhalde

Por Néstor Leone

La trama de intereses detrás del respaldo de Clarín a la candidatura de Eduardo Duhalde

Las reuniones existen y son más habituales de lo que se cree. Secretas, de alto contenido político y ciertamente amenas. De un lado, el empresario que supo convertir un diario de tirada mediana en un conglomerado de medios con capacidad de construir agenda e influir de manera decisiva en la opinión pública de la Argentina. Del otro, el político que fue sinónimo de maquinaria electoral y que es considerado, por muchos empresarios, como un hábil piloto de tormentas. Tienen necesidades complementarias y conveniencias mutas. Lo saben y se buscan. Pero, sobre todo, tienen un enemigo común, con el que han compartido tiempos de buenas relaciones y con el que hace rato están en disputa. Ese enemigo común, a pesar de su capacidad inextinguible para recuperar la iniciativa, no atraviesa su mejor momento. Y eso los entusiasma: piensan que, entre ambos, pueden contribuir a marcarle nuevos límites o condicionar su futuro, aunque el poder de fuego de ambos ya no sea el mismo.
Ésas han sido las razones y el contexto para que Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, y Eduardo Duhalde, el político que siempre vuelve (aunque nunca se haya ido), retomaran las reuniones del pasado. Ésas que fueron clave en el contexto de la crisis de 2002 y que mantienen de manera episódica desde hace tiempo. La situación del mayor emporio periodístico del país, herido en sus posibilidades por las últimas movidas del Gobierno, genera las nuevas condiciones. Tanto como la escasez de alternativas opositoras de cara a 2011. Una serie de objetivos de mínima los puso en marcha. Dos aspiraciones de máxima, los envalentona: que Duhalde vuelva a ser presidente de la Nación y que Néstor Kirchner, más tarde o más temprano, termine preso.

EL GRAN DECISOR

Magnetto nunca aceptó sentarse con otros en pie de igualdad, dicen quienes lo conocen o lo han tratado. Y esto incluye a empresarios y a políticos de toda laya o responsabilidad. Se concibió a sí mismo como el más importante decisor de la Argentina, más allá de los poderes instituidos, y actúa en consecuencia. Es más, siempre se jactó, en reuniones sociales, de haber puesto a dos vicepresidentes (Carlos Ruckauf y Carlos “Chacho” Álvarez) y haber influido en varias de las políticas clave del país.
Una anécdota, conocida en el mundo empresario, lo pinta de cuerpo entero.
Cuentan que en Lisboa, el pope de Clarín se cruzó con Jesús de Polanco, presidente del poderoso grupo español Prisa. Advertido de la intención del propietario del diario El País de incursionar en el mercado argentino, Magnetto le pidió que lo visitase al llegar a estas latitudes. Pero la gentil invitación no cayó bien en su partenaire. El veterano hombre de negocios, fallecido en 2007, al salir de su asombro, no dejó pasar lo que consideró una osadía y lo interrumpió en seco: “Cuando voy a otros países suelo hablar con los gobiernos, no con los competidores”, espetó. A Magnetto no le gustó nada la reacción e inició una guerra de baja intensidad, con jugadas varias para obstaculizar el desembarco. Finalmente, Prisa compró radio Continental, su nave insignia en el país, a través de una firma controlada asentada en Estados Unidos, y recién hubo unidad de acción a partir de la discusión de la ley de medios.
Como cabeza del Grupo desde hace más de tres décadas, Magnetto le dio su impronta y le permitió consolidarse como conglomerado de medios. Mediante sus audaces estrategias de posicionamiento y su interpretación de “lo que pasa” en la sociedad (con dosis variadas de indefinición ideológica y pragmatismo) logró convertir a sus productos en formadores clave del sentido común argentino. Con su lógica política, imbatible hasta aquí, acaparó sonantes conquistas para el Grupo. Se sabe cómo opera Clarín: pasa del apoyo inicial a los gobiernos, a la negociación y de ésta a la crítica feroz cuando el poder político de turno ingresa en su declive.
Con los Kirchner intentó algo parecido, con resultados diversos. La prórroga por diez años de todas las licencias de televisión abierta y radios mediante un decreto cuestionable, de 2005, y el permiso para concretar la fusión de Cablevisión y Multicanal cimentaron parte de las buenas relaciones iniciales entre los Kirchner y el CEO del Grupo, siempre matizada por la mutua desconfianza. La cobertura del conflicto entre el gobierno nacional y el “campo”, la incursión del Estado en las trasmisiones de fútbol y la ley de medios significaron la ruptura definitiva, con consecuencias gravosas para el Grupo.
Esta confrontación, es vox populi, no llega en un buen momento: las finanzas del Grupo atraviesan dificultades. La crisis global, que no dejó de pegar fuerte en los medios, y la caída de las ventas, ligado a esto último y al declive tendencial de los diarios de papel, conforman un cuadro de situación que ya los mantenía preocupados. La salud de Magnetto, en vilo desde hace unos años, complica más las cosas, sobre todo, si se tiene en cuenta el déficit de cuadros empresariales que ha mostrado el Grupo en los diferentes frentes abiertos.
Por eso, son varios los que ven nubarrones en el futuro del Grupo. “Clarín hoy es como Tyson en su decadencia: le termina mordiendo la oreja a su rival como símbolo de impotencia”, señala un analista avezado de los medios, quien prefirió reservar su identidad. “Están tirando la última ficha al único número que pueden jugarla”, reconoce otro, en el mismo sentido. Es claro, no están hablando de la continuidad del Grupo o su supervivencia, garantizada por su peso histórico y su potencial todavía importante, sino de la ascendencia indiscutida sobre el resto del empresariado y la capacidad de influir no sólo sobre la opinión pública sino también sobre el poder político. Algunas reuniones de empresarios encumbrados, a espaldas de Magnetto y “para no quedar presos de esta pelea entre dos gigantes”, es un ejemplo. El descubrimiento tardío de la cantidad de rencor que había sembrado entre pares, es otro. La posibilidad de que el poder político mensure distinto el poder de fuego del Grupo, un tercer ejemplo, para nada menor.

EL ELEGIDO

 

En este contexto cenagoso, la opción Duhalde no tardó en llegar y convertirse en una apuesta fuerte del Grupo. Se sabe, la relación con el ex presidente siempre fue buena y se deben varios favores mutuos, que se remontan a la salida de la crisis de 2002 (ver aparte). Ahora, también parece que es mutua la conveniencia y la necesidad. Del lado del Grupo no parecen ocultarlo. En  reuniones sociales varias de las últimas semanas, directivos encumbrados dejaron correr el rumor para instalarla como posibilidad cierta. Saben que, para remontar el terreno perdido durante el último año, el actor indicado es Duhalde y no otro. Insinuaron con Carlos Reutemann, poco después de las elecciones de junio, y quedaron desairados con las indecisiones del Lole. En tanto, a Julio Cobos lo consideran el mal menor, pero no un “candidato propio”.
Desde el duhaldismo, reconocen reuniones habituales con la plana mayor del Grupo y la importancia que podría tener un eventual apoyo. “Duhalde nunca dejó de reunirse con Magnetto. La relación fue siempre muy buena”, reconoce un seguidor cercano al hombre de Lomas de Zamora. “En las elecciones de 2005, con Chiche de candidata, fuimos víctimas del acuerdo Kirchner-Clarín”, se ataja otro, duhaldista histórico, sin  desmentir las reuniones con Magnetto. El abrazo en público de Duhalde con el director del Grupo Clarín, José Aranda, a la vista de todos, en el último Coloquio de Idea, hablan de algunos vectores explícitos del acuerdo. La entrevista que concedió al diario, hace unas semanas, o ciertas notas, como la que firmó el 28 de octubre Eduardo van der Kooy bajo el sugerente titulo de “Duhalde, frente a la enorme tarea de reconstruir un liderazgo”, son señales de los aprontes implícitos.
“Duhalde es el tipo que más se acomodó al pensamiento de Magnetto. Nunca le discutiría su poder, porque el poder real no le importa”, confía un hombre del peronismo, que conoce el paño. En tanto, otros, más ligados a los medios, le dan entidad a lo que ya es un secreto a voces en el ambiente político: que el hombre fuerte de Clarín militaría para ver preso a Néstor Kirchner en plazo mediante. Con toda su flota de medios involucrada, le han escuchado a Magnetto, intentará darle sobrada difusión a las denuncias habidas y por haber sobre enriquecimiento ilícito en su contra.
Imbuido en el espíritu de consenso que tanto se pregona, con el Pacto de la Moncloa como modelo, el ex presidente está convencido de que puede ser una figura clave en el poskirchnerismo. Lo que aún no sabe es en calidad de qué: si como candidato a presidente (su aspiración máxima), como elector de una alternativa ganadora o como obstáculo para cerrar caminos a una potencial continuidad de la pareja patagónica y abrir el camino para el triunfo de Cobos. Conocedor de sus fuerzas, sabe que su problema es la escasa imagen positiva que conserva, de cara a la sociedad, aun cuando desde el empresariado se lo ve como “un hombre de consensos”. Y sabe, también, que difícilmente pueda recuperar el poder territorial inmenso del que hizo usufructo en su provincia. Intentará, eso sí, presentarse como ambulancia de heridos y armador del descontento K.
Por lo pronto, está preocupado por la escasez de candidatos alternativos con piné. A Reutemann ya le dio una especie de ultimátum para decidirse, pero la desilusión con el santafesino parece difícil de remontar. Con Felipe Solá la relación, aunque más próxima que hace un tiempo, sigue siendo sinuosa. Con Francisco de Narváez y Mauricio Macri, los otros hombres de Unión-PRO, además, parece haber cierto rencor. Nada que no pueda subsanar, es cierto, si los intereses son complementarios. Los resabios en el armado de las listas de junio último, donde quedaron varios duhaldistas afuera, y los cruces con De Narváez de estas semanas, dan la pauta. “Si alguno cree que puede ser candidato a presidente un extranjero, yo lo voy a buscar a Lula”, lo ninguneó el lomense, no casualmente en la entrevista con Clarín. “Tanto Duhalde como Kirchner son lo viejo, la vieja política, y creo que tenemos que mirar lo nuevo”, contragolpeó el empresario.
Mientras tanto, las reuniones de Duhalde son variadas y con una asiduidad cada vez mayor. Y no sólo con Magnetto. Con Roberto Lavagna, dicen que se ve seguido. Con Alberto Fernández, son varios los que aseguran que reabrió el diálogo. Durante la última semana, esas charlas las trasladó a Estados Unidos, donde estuvo invitado a una ronda de charlas en la Universidad de Harvard y compartió estadía con varios opositores, como el arista Alfonso Prat Gay y la ex vicejefa de gobierno porteño, Gabriela Michetti. Y con dirigentes todavía oficialistas pero díscolos, como los gobernadores Mario Das Neves o Juan Manuel Urtubey.
Con necesidades complementarias y conveniencias mutas, Magnetto y Duhalde, dos actores centrales de la vida política, intentan reacomodarse en el nuevo escenario. Saben que las fichas han cambiado y que el juego ahora es más difícil. Pero apuestan a su poder de fuego y a su peso histórico. Con la esperanza de revertir el rumbo. Y con el íntimo temor de ya no ser.

Leyes a medida

El Grupo Clarín tiene sobrados motivos para agradecer el breve paso de Eduardo Duhalde por el Ejecutivo, entre enero de 2002 y mayo de 2003. Durante esos meses, se aprobaron la Ley de Bienes Culturales (conocida como Ley Clarín), que limita el ingreso del capital extranjero en medios más allá del treinta por ciento, y la Ley de Quiebras, que impide que acreedores puedan tomar el control de una empresa en dificultades económicas.
Era época de crisis para el Grupo, que debía lidiar con algunos contratiempos financieros y esas leyes eran un buen reaseguro, casi tanto como lo fueron la devaluación y la pesificación asimétrica que licuó buena parte de sus deudas.

Fuente – Debate

06/11/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario