America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Buitres y guanacos – Horacio Verbitsky


Buitres y guanacos

Entre el pago a los buitres de Macrì y la rebaja de salarios del cazador de guanacos Lucas Llach, es posible imaginar cómo gobernaría esa alianza PRO-UCR-CCL. Por suerte Carrió se desentiende de la economía, ocupada en defender al renunciante golpeador De Narváez y a la República Perdida. Massa se paraliza ante el vacío sádico de Macrì, que cada día le baja el precio y ya ni gratis lo acepta. La batalla de los republicanos contra la corrupción no cabe en la canasta de Recalde.

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Dentro de dos semanas, justo cuando se cierre la inscripción de aspirantes a la presidencia de la Nación, se cumplirá un año del fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos que dejó firme la decisión del juez de Wall Street Thomas Griesa a favor de los fondos buitre.

Maurizio Macrì visitaba Israel. Gracias a las seis horas de diferencia estaba bien despierto cuando recibió un llamado desde la radio del Grupo Clarín. Pero no lo parecía: “Habrá que pagar al contado”, opinó. También dijo que lo había hablado con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Sin querer, el diálogo se puso humorístico:

–¿Y qué le dijo Netanyahu?

–Sólo asintió, porque es un hombre de pocas palabras.

En cambio el gobierno mantuvo invariable la propuesta que Cristina comunicó en la celebración rosarina del Día de la Bandera, de “un acuerdo beneficioso e igualitario para el ciento por ciento de los acreedores”. Ni los buitres ni su juez lo aceptaron, la Argentina mantuvo su posición y no sucedió ninguna de las catástrofes vaticinadas por medios, políticos y economistas opositores. Esto fortaleció a los candidatos del FpV que, con matices menores entre ellos, prometen continuar con las mismas políticas de CFK. El viernes, un nuevo fallo de Griesa sumó otros 5400 millones de dólares a la cuenta que la Argentina debería pagar a quienes no renegociaron en 2005 o 2010, una prueba adicional de que el rechazo oficial fue acertado. Hasta ahora, Macrì no dijo esta boca es mía.

El presidente del bloque de diputados bonaerenses de la Coalición Cívica Libertadora, Walter Martello, explicó entonces que quien influyó a Macrì para fijar aquella posición tan instantánea como disparatada fue su amigo de infancia, asesor, testigo de boda y financista, Nicolás Martín Caputo. Para avalarlo, reprodujo una frase significativa del balance que en esos días presentó el Grupo Caputo: “Se aguarda para el 2015 una solución rápida del conflicto con los holdouts que permita revertir la actual tendencia negativa en el nivel de actividad”. Caputo tenía entonces en ejecución una cartera de obras para la Ciudad y la Nación por 1.500 millones de pesos, agregó Martello para que se comprendiera el sentido del consejo. Pero desde que Elisa Carrió sentenció que “Macrì es corrupto pero republicano” y se integró a la alianza que irá a las PASO con la UCR y el PRO, la información ya no está accesible en esa página. Los negocios por encima del interés colectivo, el Estado como gestor de esos beneficios particulares. Nada sorprendente porque así nació la PROpuesta Republicana. Caputo tiene menos éxito con su amigo cuando se trata de decisiones políticas, como el acercamiento que propugna a Sergio Massa.

El talón de Aquiles

Ernesto Sanz anunció que su candidato a vicepresidente será Lucas Llach, quien ya estaba coordinando los equipos técnicos del senador mendocino. La diligente prensa escrita y televisada permitió saber que se trata de uno de los hijos del ex viceministro de Economía de Menem y ex ministro de Educación de De la Rúa, Juan Llach, y que realizó un posgrado en Harvard. También se divulgó que corre descalzo, apoyando el pie en los metatarsianos y no en los talones, pero es tan sofisticado que lo denomina barefoot running. Además supimos que postula como ideal la dieta de hace ocho mil años y que la puso en práctica en un Mesón de Comida Paleolítica bautizado con el ingenioso nombre Como Sapiens, que Llach comparte con Cecilia, hija del diputado de PRO Federico Pinedo. Con los mismos aires del infante Froilán, Llach propuso una carrera “Persiguiendo al guanaco 2015”, hasta que los camélidos cayeran muertos por agotamiento y deshidratación, pero no llegó a realizarla por la sensata prohibición del gobierno de Chubut. Los malditos peronistas, siempre interviniendo desde el Estado en las iniciativas privadas. Además inventó TipType, un teclado virtual para Android y apostó 500 dólares a quien pudiera escribir más rápido en el telefonito. Martín Lousteau puede respirar aliviado de que su colega y amigo no se postule para gobernar la ciudad de Buenos Aires, inagotable incubadora de freaks y nerds, y en cambio se arriesgue a reclamar el voto de bonaerenses, salteños, riojanos y sanjuaninos. El haber elegido a Llach también demuestra que Sanz no se propone capitalizar la extensa estructura partidaria en la competencia con Macrì, sino ponerla a disposición del precandidato neocon. Ni siquiera le molesta la contradicción con su compañero de fórmula sobre temas centrales, como la Asignación Universal por Hijo, que Sanz denigró como promotora del vicio y Llach encomió como el mejor aporte del kirchnerismo.

Lo curioso es la omisión generalizada sobre el pensamiento económico de Llach, y no porque él lo haya ocultado. Por el contrario, lo difundió en dos libros sobre historia económica escritos en colaboración con Pablo Gerchunoff, el jefe de asesores del ministerio de Economía en los gobiernos de Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa. Especialista en privatizaciones, reforma del sector público y del mercado laboral, hace quince años Gerchunoff defendió ante estupefactos diputados radicales y del Frepaso la rebaja de sueldos a 130.000 empleados públicos como única alternativa para no despedir a 30.000. Los radicales no conciben ajustar más que sobre los asalariados, de modo que su horizonte intelectual se limita a la opción binaria entre el hambre y las ganas de comer, siempre ajenos, claro.

El enemigo principal

En Como Sapiens, Llach sostiene que “la agricultura y la domesticación de animales permitieron que aumentara la población. Pero más no siempre es mejor”. Este razonamiento es idéntico al que la oligarquía aplica desde el golpe de 1955, cuando el segundo ministro de Hacienda del dictador Aramburu, Roberto P. Verrier, descubrió que éste era un país espléndido pero le sobraban cinco de sus veinte millones de habitantes, cosa que en 1991 le recordé en una entrevista al padre de Llach, al entonces peronista y hoy radical Javier González Fraga y al ex viceministro radical Adolfo Canitrot, quienes disimulaban con distintas tácticas su afinidad profunda con Verrier. En las seis décadas transcurridas desde la Revolución Fusiladora, la política del mal llamado liberalismo argentino consistió en excluir de la civilización, el consumo y/o los derechos políticos a esa masa bárbara que hoy, si se mantuviera aquella proporción, pasaría de los diez millones. Agrega Llach en Como Sapiens que “la dieta llena de harinas, arroces, azúcares es una alimentación muy diferente a la que nuestro cuerpo está genéticamente preparado para recibir”, basada en carnes, frutas, verduras y frutos del mar. Esta pleitesía al determinismo genético no es traída a colación aquí en forma caprichosa, porque se reitera en los ensayos económicos del candidato. En el segundo de sus libros (Entre la equidad y el crecimiento. Ascenso y caída de la economía argentina, 1880-2002, de 2004) Llach y Gerchunoff afirman que existe un “rasgo genéticamente igualitario de la Argentina”, acentuado “a partir de la inauguración de una democracia auténtica” con el Yrigoyenismo, que contradice las tendencias “más favorables al crecimiento”. Es posible que en plena campaña electoral, Llach no sea tan explícito y delegue las explicaciones en su predecesor en la candidatura vicepresidencial de 2011, González Fraga. La semana pasada, ante una convocatoria de la Unión Industrial, JGF, expuso la discontinuidad con la política económica actual que propone su partido. Para conseguir lo que denominó “un shock de confianza” recomendó “eliminar las retenciones y las trabas al comercio exterior, poniendo fin a los controles de precios”. No hace falta mencionar los salarios para que los entendidos adviertan que esta batería de medidas reduciría su poder adquisitivo en forma drástica. En la misma línea, JGF también planteó el pago a los fondos buitre (con una quita del 50 por ciento, dijo) y la reconciliación con el FMI, con la idea de que así se produciría “un fuerte ingreso de capitales”.

El pecado original

La primera respuesta al planteo de Llach y Gerchunoff la firmó Axel Kicillof, quien entonces sólo era docente e investigador de la UBA e integrante del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino, que sesionaba en una habitación del estudio jurídico de Héctor Recalde. En un artículo que se publicó en este diario el 5 de septiembre de 2004, dijo que la obra vestía con modernos ropajes las vetustas ideas de José Alfredo Martínez de Hoz y Roberto Cortés Conde, que a la manera de los relatos de la Teología atribuyen todas las desgracias a un pecado original: la abundante tierra y la escasa población, que redundaron en salarios excesivamente altos en el paraíso agroexportador perdido en 1930. Los primeros habitantes se acostumbraron a ese estado de bonanza y convirtieron la equidad en un “valor político prioritario” que fue transmitiéndose de padres a hijos durante más de cien años. Este punto de partida generó una dinámica fatal, porque “para los autores el crecimiento requiere bajos salarios y una completa apertura comercial que permita aprovechar la especialización primaria a escala internacional”. Pero los argentinos, escribió Kicillof, “en lugar de someterse a su natural destino reclamaron obstinadamente altos salarios, lo que sólo pudo lograrse mediante medidas proteccionistas, industrialistas y deficitarias. De esta forma Gerchunoff y Llach sostienen que la búsqueda de equidad se contrapone al crecimiento”. El actual ministro explicó que en los periodos de sobrevaluación de la moneda (como la convertibilidad), el salario medio es alto en dólares pero no implica un elevado nivel de vida para la población. En un anticipo de los debates actuales, Kicillof dijo entonces que Llach y Gerchunoff cargaban la baja creación de empleo, el déficit fiscal crónico y el endeudamiento externo a la debilidad de los gobiernos de Menem y De la Rúa para oponerse a la abominada pasión igualitaria. “El dogma neoliberal según el cual el crecimiento no es compatible con la ‘equidad’ fue desmentido por todas las experiencias de desarrollo mundialmente exitosas. Pero, ciegos ante toda evidencia, y sordos ante todo cuestionamiento de las bases teóricas sobre las que se sustenta, esta afirmación se convirtió en el caballito de batalla de los intereses que a toda costa y en toda circunstancia se oponen al desarrollo industrial y promueven la caída de los salarios”. Para esta concepción, el salario sigue siendo el enemigo principal, ayer, hoy y mañana.

En 2005 otras dos investigadoras de CENDA, Cecilia Nahón y Mariana González (quienes ahora son embajadora en Estados Unidos y Subsecretaria de Coordinación Económica y Mejora de la Competitividad), desmenuzaron en un trabajo académico la obra de Llach y Gerchunoff y la tradición ideológica que la sustenta: “Aquella que celebra melancólicamente el período agroexportador, condena el proceso de industrialización local y justifica como incuestionables y naturales el ajuste regresivo y la liberalización de las últimas décadas. En un momento en que se alzan fuertes críticas hacia las políticas de apertura, liberalización y desindustrialización implementadas desde la dictadura militar, los autores defienden su continuidad. Se trata de un intento de justificar una vez más las eternas recomendaciones de política económica del dogma neoliberal. En lugar de profundizar en el debate acerca de las alternativas reales para el desarrollo de la Argentina, los autores insisten con viejas recetas cuyos resultados están a la vista: treinta años de fiel devoción neoliberal han arrojado al país a la mayor crisis económica, política y social de su historia”. En sus conclusiones, Nahon y González señalan que “la regresiva redistribución del ingreso de los últimos treinta años parece no ser suficiente para los autores: se insinúa que se requería aún más desigualdad para que florecieran los resultados de las acertadas políticas neoliberales. La década del noventa hubiera sido un verdadero éxito si la sociedad hubiera aceptado con sabia resignación una caída aún mayor de los salarios (…) La remanida receta de Gerchunoff y Llach no involucra una disyuntiva entre la equidad y el crecimiento, sino el riesgo de una nueva década pérdida en ambos sentidos. Se trata del eterno retorno de fórmulas ya fracasadas. Hoy, en cambio, es tiempo de planificar el desarrollo económico nacional priorizando la mejora en las condiciones de vida de los trabajadores”. Llach prefiere perseguirlos, descalzo pero con su botellita de agua, hasta que caigan muertos como guanacos por agotamiento y deshidratación.

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07/06/2015 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Solidaridad, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Imperdible sincericidio de Carriò con Lanata, sobre la oposiciòn


Màs claro imposible, funcionales a corporaciones y no a favor del pueblo. Esto demuestra a las claras quienes son los opositores al kirchnerismo : Un medio de comunicaciòn que maneja como tìteres a los polìticos, que solo salen a criticar todo, sin propuestas claras y a hacer permanentemente operaciones polìticas, tergiversando e inventando hechos con sistemàticas mentiras.

Marianike

23/10/2014 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

REALIDADES O BURBUJAS



REALIDADES O BURBUJASSi uno se aferra a la proclama post-PASO de Clarín y sus congéneres, la conclusión es tajante: “Ahora sí. Chau Cristina, chau kirchnerismo”. Eufemismos al margen, ese el mensaje. No vale la pena detenerse exhaustivamente en el análisis del nuevo mapa político-electoral que formula el espectro opositor, desde el momento en que todo lo que se diga se resume en esa lapidaria exégesis.

Ahora bien, ¿es realmente tan taxativo el panorama adverso que supone para el oficialismo el escenario dejado por las primarias? ¿Puede considerarse una entelequia la posibilidad de reposicionamiento K de cara 2015? Lo de Sergio Massa, ¿fue verdaderamente un “triunfazo” o fue una victoria clara, pero dentro de lo que se esperaba?

En la frialdad de los números, el kirchnerismo, dentro de todo, no salió tan lesionado como se presume. Según las proyecciones, ganaría cuatro bancas en Diputados y perdería sólo un escaño en el Senado. No obstante, en lo conceptual y simbólico, particularmente si se tiene en cuenta el contraste con la adhesión lograda en 2011, podría pensarse en un cambio de escenario .

Igualmente, la utilidad de la comparación de ambas instancias electorales es relativa. Aquella fue presidencial y ésta, legislativa. El público no vota de igual manera en los dos casos. El comicio de medio término suele ser crítico para la administración de turno, por cuanto se entiende que el votante tiene la chance de ejercer un control sobre el ejercicio del poder. Bajo tales condiciones, y después de diez años de gestión, es lógico que el Gobierno no la tenga fácil.

Pero no siempre la foto de una elección legislativa tiene su correlato en la elección para Presidente. Se vio ésto ya en los llamados de 2009 y 2011. Es cierto que las circunstancias eran otras. De todos modos, la impresión, fogoneada desde la oposición, guarda similitud. Esto es, ver al Gobierno limitado a una “función decorativa” hasta que cumpla el mandato. Esa lectura falló en aquel entonces. ¿Quién puede asegurar que no pueda fallar ahora?

Veamos desde otro ángulo esta situación con un ejemplo. Elisa Carrió acaba de resucitar políticamente con una buena penetración en el electorado capitalino, siendo quizás una de las “vedettes” del pasado domingo. ¿Pero podría “Lilita” mantener esa performance si hoy se candidateara a Presidenta? ¿Le confiaría el votante su futuro –y el de sus hijos- a una persona que cree sinceramente estar imbuida de un poder divino? Probablemente Carrió sea el arquetipo del candidato puramente legislativo y entonces no es válido hablar de recuperación sino simplemente de que es el Congreso el lugar en el que la pone el electorado.

En cuanto a Sergio Massa, si bien su estampa joven y su impronta de “nueva oposición” lo colocan en un lugar atendible como presidenciable, su fortaleza a nivel nacional como hombre capaz de aglutinar al antikirchnerismo es aún un signo de interrogación. Vale tener presente también que el Intendente de Tigre ganó con un porcentaje de interés innegable. Pero no fue una tromba. Fuera del tradicional clima festivo que impone una elección favorable y el ánimo de consabidos titulares, habría que ver cuántos dirigentes de la oposición, en su fuero íntimo, se animan hoy a sentenciar la defunción kirchnerista. Massa ganó por seis puntos. ¿Quién puede asegurar que el Gobierno no puede revertir esa diferencia en 2015?

Poco a poco, comienzan a ganar cuerpo las especulaciones referidas a un posible incremento de votos de Massa para octubre, entre otras cosas, ante la probabilidad que algunas voluntades que acompañaron a Francisco de Narváez pasen a engrosar el caudal del Frente Renovador. Puede ser que ésto suceda, e incluso que Massa –como algunos anticipan- ronde los 40 puntos. Lo que cuesta rubricar es que ese cuadro tenga su replay exacto en la elección presidencial.

De todas maneras, las conjeturas sobre cuán funcional podría ser para Massa el denarvaísmo merece algunos reparos. Hace pocas horas, Hugo Moyano (quien repentinamente se percató de que su mejor negocio pasaba por asociarse al “Colorado”) se encargó de sembrar dudas sobre la asunción de la banca por parte del hombre de Tigre si es que resultaba finalmente elegido. “Vamos a ver en primera instancia si asume, porque en varias oportunidades ha sido electo y no ha asumido esa responsabilidad. A veces quedan dudas, por más que haya firmado una escritura”, subrayó el camionero, para indicar también que Massa “no tiene el voto cautivo”.

Dos cosas: por un lado, menos mal que Moyano pertenece a la oposición. Es más, no sería extraño que, en tren de defender a Massa, alguna ponencia de a entender que el cegetista rebelde es realidad un operador solapado del Gobierno.

Y por otro, si estas palabras de Moyano hubiesen salido de boca de la Presidenta, ameritaban, sin inconvenientes, una nota de Clarín a página completa dedicada a fogonear el “sangrado por la herida” presidencial. El “periodismo independiente” jamás descansa.

Fernando “Pino” Solanas aseguró que “el apoyo de las corporaciones mediáticas” a la candidatura de Sergio MASSA por el Frente Renovador “no es inocente”. “El fuerte poder mediático que tuvo no lo ha tenido nadie”, sostuvo, y comparó el apoyo que recibe Sergio Massa con el que los grandes medios también dispensan a Mauricio Macri. Lo dijo Solanas y no el FpV, haciendo evidente que no estamos frente a una victimización sino a una realidad vista y compartida por varios.

De igual forma, la lectura que hace el PRO de los resultados metropolitanos (particularmente frente al mayor caudal de UNEN) pone el acento en mostrar gestión y “no leer los diarios”, destacando la interpretación que mediáticamente se hizo del resultado en la capital. No se advierte en este punto qué diferencia esta recomendación de la efectuada por la Presidenta cuando indica que los resultados en la Antártida no tuvieron la suficiente difusión. Ambos están marcando la operatoria mediática pero la crítica carga contra Cristina de Kirchner.

Seguramente –y a diferencia de 2009- el principal argumento opositor en su advertencia sobre la evaporación que le espera al kirchnerismo reside en lo difícil que se ha puesto el terreno para la eventual re-reelección de Cristina, problema agravado por el boomerang que, según el ojo anti-K, implica para las perspectivas oficialistas el fuerte personalismo de la Presidenta. “Si no es Cristina, no es nadie”, acostumbran a repetir en la cocina del arco opositor.

¿Es francamente ésto así de simple? Si la Presidente ungiese, por ejemplo, a Daniel Scioli como candidato a sucederla, ¿puede certificarse que de todas maneras perderá ante el neo-crítico Massa, pese a tener el Gobernador un nivel de popularidad por encima del 50%?

Si el conductor del Frente Renovador decide finalmente probar suerte en la carrera a Presidente de la Nación, ¿que harán José Manuel de la Sota, Mauricio Macri, Elisa Carrió, Ricardo Alfonsín y demás? ¿Se sentarán sólo a observarlo y aplaudirlo?

La oposición siempre coincidió –y coincide- en el objetivo de destronar al oficialismo. Aunque, con las urnas cerca, cada uno de sus exponentes se autoadjudica en términos de exclusividad la capacidad de hacerlo. Esto ya es un mal endémico del mundo opositor. En una elección legislativa, pasa un tanto inadvertido. En un sufragio presidencial, es fatal.

Desde otro prisma, algo para destacar. El mix de dirigencia y medios opositores, en su arremetida contra el Ejecutivo, no titubean en alertar sobre el teórico desprecio de Cristina al voto popular cuando le viene de malas. ¿Es ésto lo que ocurre o es lo que el antikirchnerismo dice que ocurre, al calor de la advertencia presidencial sobre los intereses agazapados detrás de la elección?. Desde que el kirchnerismo nació, siempre hubo una brecha entre el comportamiento propio y el que le es adjudicado.

Además, la oposición –sobre todo la más acérrima- no cesó durante años en tildar a esta administración de cruel, intolerante, corrupta y cuanto calificativo pueda imaginarse en esa tónica negativa. ¿Significa entonces ésto que los ciudadanos que la avalan son cómplices? De seguro la oposición dirá que no, y que lejos de su ánimo está el pretender “condenar” al votante kirchnerista. Pues entonces la Presidenta tampoco está “condenando” a la gente que en esta elección no eligió al oficialismo, más allá de que determinadas opiniones lo interpreten en contrario.

En definitiva, el problema de la hipersensibilidad instalada tras las PASO estriba en que los avisos acerca del infausto destino con el que, supuestamente, habrá de toparse el kirchnerismo, no parten tanto del análisis de lo acontecido, sino más bien del deseo de que así suceda. Al punto de que algunos sienten la convicción de tener el visto bueno para relamerse.

La democracia necesita constructores, y no individuos al acecho. La democracia necesita acciones y realidades no burbujas de jabón de lindas formas pero con corta duración. Evidentemente, todavía hay bastante por aprender

INFORME RESERVADO.NET/strong>

19/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

De terror por Luis Bruschtein


Un escenario aterrador: el Vatayón Militante está reclutando presos (y de los peores) para formar escuadrones de la muerte kirchneristas, La Cámpora está desarrollando una campaña de lavado de cerebros en escuelas y jardines de infantes, se nacionalizan empresas para esconder negociados obscenos, los movimientos sociales se han convertido en grupos de choque rentados por el Gobierno y la prensa libre está amordazada. Carrió dice que vivimos bajo una dictadura fascista, la diputada independiente (del PRO) Laura Alonso dice que todas las libertades y garantías individuales están en riesgo y un ex secretario de Cultura afirma que los militantes kirchneristas son peores que los nazis.

Frente a tanto exceso pasa casi desapercibido que el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires esté procesado por la formación de un grupo de inteligencia ilegal en el área del Gobierno de la Ciudad, por haberle dado apoyo material y por haberse aprovechado de sus actividades. El macrismo se respalda en ese escenario estremecedor y explica que se trata de otra operación del kirchnerismo para encubrir el sistema nacional-socialista hitleriano que se está incubando a pasos acelerados en el país.

Nadie aclara cómo la prensa “libre” favorecida por el 90 por ciento de la pauta publicitaria privada que es, a su vez, el 90 por ciento o más de la pauta total, está silenciada. Porque esos medios son los que han realizado la campaña contra el Vatayón Militante y contra La Cámpora, contra la estatización de Ciccone, son los que publican panfletos como el del ex secretario de Cultura Marcos Aguinis y los que dan entidad a las expresiones de histeria política que son imposibles de constatar en la realidad. No hubo ninguna medida contra esos medios. Son y serán criticados (como es normal que suceda con cualquier medio de cualquier signo político), pero no fueron perseguidos ni silenciados y seguirán su actividad por muchos años.

Hasta resulta gracioso que el escritor que fue asesor del ex presidente De la Rúa acuse a los militantes sociales kirchneristas de ser peores que los nazis porque “al menos –escribió– los nazis tenían una ideología, en tanto que los kirchneristas lo hacen sólo por dinero”. Gracioso, si no fuera patético, porque De la Rúa fue responsable de una política represiva que produjo decenas de muertos entre la militancia social como la que cuestiona Aguinis. Una militancia que resistió las políticas neoliberales de los años ’90 que respaldó Aguinis. Pero además, Aguinis fue secretario de Cultura durante once meses en el gobierno de Raúl Alfonsín. No hizo nada que valga la pena destacar. Pasó por el cargo sin pena ni gloria. Pero por esos mínimos once meses se hizo acreedor de una jubilación de privilegio que no tuvo vergüenza en cobrar. Aguinis es un hombre de derecha y no tiene autoridad para calificar de ser “peores que los nazis” a militantes que participaron en la resistencia contra el neoliberalismo de los años ’90 que destruyó al país y que fue apoyado por Aguinis, que nunca fue perseguido y, por el contrario, se benefició materialmente por su actividad pública con una inmerecida jubilación de privilegio. El hombre incluso defendió su derecho a cobrarla. Más aún, en esa época se dijo que había sido apartado del cargo por su inoperancia y por haber usado los vehículos oficiales para actividades personales. El dicho popular asienta que el ladrón piensa que los demás son como él. Es una metáfora, pero alguien que después de pasar once meses en la administración pública piensa que tiene derecho a una jubilación de privilegio, es lógico que suponga que los demás son como él. A una persona así ni se le pasa por la cabeza que pueda haber una militancia desinteresada.

Si el país estuviera como lo pintan, habría bandas violentas aterrando a los opositores o atacando a los medios opositores o amedrentando a la población. Las policías estarían haciendo allanamientos, maltratando a las personas y habría centenares de presos políticos. No hay nada de eso. Y si se produjeron hechos aislados, ninguno quedó impune como en otras épocas. Lo real es que lo del Vatayón Militante admite un debate sobre las políticas penitenciarias de reinserción, pero no se trata de la creación de bandas kirchneristas como dieron a entender los grandes medios “silenciados”. Lo del adoctrinamiento en escuelas y jardines de infantes no resiste el menor análisis. Y si se piensa, tampoco lo resiste la afirmación de que se estatizó Ciccone para tapar un negociado. Puede haber o no hechos de corrupción, pero estatizar para taparlos sería como tirar la bomba atómica para destruir un hormiguero.

En todo caso, el tema de la corrupción es discutible. Para los medios opositores y la oposición política, estaría probada la participación del vicepresidente Amado Boudou. El Gobierno lo niega. Y la Justicia hasta ahora no ha podido probar las acusaciones que hicieron los medios. Es una investigación que ni siquiera tiene procesados. No hay nada que apure al Gobierno para tapar nada, porque en la Justicia no parece haber ningún destape. Usar este argumento para votar en contra de la estatización de Ciccone después de haber presentado proyectos para estatizar esa misma empresa, como sucedió con los radicales y una parte de los diputados del Frente Amplio Progresista, pone en evidencia la debilidad de las convicciones. Fue más coherente Luis Juez en ese sentido, que apoyó la estatización, aunque mantiene la misma tesitura que el resto de la oposición respecto de las denuncias de corrupción formuladas por Clarín y La Nación.

Uno de los reclamos de la oposición es la falta de diálogo por parte del Gobierno, pero es muy difícil, aquí y en cualquier parte, establecer un diálogo con alguien que lo acusa de nazi-fascista o que lleva a niveles de insulto cualquier tema que se podría prestar a debates enriquecedores. En ese punto, la oposición cierra la posibilidad del mismo diálogo que reclama.

Lo que sí haría un régimen nazi o uno fascista sería espiar la vida privada de los ciudadanos bajo sospecha o molestos para el poder. No hay ninguna acusación mediática ni legal contra el gobierno nacional sobre ese tema. Sin embargo, uno de los dirigentes más importantes de la oposición, el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, está procesado en un juicio por espionaje telefónico ilegal y los grandes medios se esfuerzan por mantener el tema fuera de los titulares. Ayer el fiscal federal Jorge Di Lello pidió que la causa, en la que está procesado Mauricio Macri, fuera elevada a juicio oral.

La única defensa a la que atina el macrismo es acusar nuevamente al gobierno nacional de haber armado la causa. Sin embargo, no se trata esta vez de una acusación mediática imposible de probar ante la Justicia o una acusación efectista como las que suelen montarse en las operaciones de ese tipo. En este caso ya hubo una investigación que reunió pruebas suficientes para acusar a Macri de partícipe necesario en la formación de un grupo de inteligencia ilegal en su gobierno y de haberse favorecido con su actividad en, por lo menos, dos casos: el espionaje al familiar de víctimas de la AMIA, Sergio Burstein, y el que se realizó a un cuñado del mismo Macri, que no es aceptado por la familia. La investigación judicial fue desarrollada en primera instancia, luego ratificada por la Cámara y luego por Casación. Se trata de una causa que difícilmente pueda ser considerada parcial o manipulada en algún sentido.

Macri tiene que responder a esas acusaciones concretas, no le alcanza con acusar al gobierno nacional. Pero su estrategia dilatoria da la impresión de que no tiene más respuestas. El juicio oral y público recién se realizaría a finales del año próximo, es decir poco después de las elecciones del 2013 y antes de las del 2015, donde Macri será candidato presidencial. La especulación de Macri es estirar las acciones legales hasta el fin de su mandato. Entre tanto se mantendrá esta situación tan grave y, al mismo tiempo, silenciada en la que un jefe de Gobierno, uno de los principales dirigentes de la oposición y candidato presidencial, esté procesado por la Justicia por abuso de poder para espiar en forma ilegal a los ciudadanos. Quizás esta situación explique la estrategia de Macri de victimizarse o de confrontación permanente y sobre cualquier tema con la Casa Rosada. Si su única defensa es acusar al gobierno nacional, tiene que colocarse públicamente como su principal enemigo.

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04/09/2012 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Una respuesta a Sarlo ¿Qué te pasa, Beatriz? – Norberto Galasso Historiador.


Una respuesta a Sarlo

¿Qué te pasa, Beatriz?

Publicado el 26 de Octubre de 2011

Por Norberto Galasso Historiador.

Me hacés acordar a Borges, Beatriz, cuando dijo que el 17 de Octubre fue todo una farsa armada desde el gobierno. Peor todavía, a Mirtha Legrand cuando dudó que el cadáver estuviese adentro del féretro, o a Carrió cuando sostuvo que el llanto de los jóvenes lo organizó Fuerza Bruta.

He leído tu  artículo en La Nación del lunes 24 de octubre. Y en verdad, Beatriz, estoy  sorprendido, demasiado sorprendido. Casi una página de Beatriz Sarlo en el diario de los Mitre para sostener que si bien hay algunos “motivos económicos”, la causa del  triunfo electoral de Cristina tiene su explicación profunda en que se trató  de la “autoinvención” de una viuda. La lectura de ese artículo me dejó perplejo. Sólo se me ocurre preguntarte: ¿Qué te pasa,  Beatriz?
Vos quizás no recuerdes que nos conocimos en 1966, en la editorial Jorge Álvarez que funcionaba en la calle Talcahuano y donde circulaban jóvenes  escritores  progresistas (te supuse marxista). Después, te visité  en un  departamento de la calle Coronel Díaz para entregarte unas páginas sobre la Década Infame para la editorial de Carlos Pérez –lamentablemente desaparecido– (te supuse posadista). Más tarde, tuviste la gentileza de  registrar algunos de mis libros como “recibidos” en tu revista Punto de vista (te supuse “prochina”)  y en una ocasión, bajo la dictadura, nos encontramos en una manifestación obrera de la cual nos corrieron las fuerzas represivas con gases lacrimógenos (te supuse peronista de izquierda). Ya bajo el gobierno de Alfonsín, nos cruzamos, si mal no recuerdo, en el Teatro San Martín, pero no advertiste mi presencia, quizás porque moviéndote siempre en la crítica vanguardista no habías registrado en tu memoria esos encuentros casuales con alguien de la Izquierda Nacional, encuentros que no llegaron a convertirse en amistad, pero sí en esa complicidad recóndita entre quienes aspiramos a una sociedad distinta (aunque ya te  supuse socialdemócrata). Por eso, cuando alguien me decía: Beatriz ha sido peronista, trabajó cerca del posadismo, fue prochina, pro alfonsinista y socialdemócrata yo intentaba justificar esos cambios como producto de una búsqueda, una auténtica y trabajosa búsqueda en un país complicado donde las palabras se vacían de contenido y hay que realizar  grandes esfuerzos para saber lo que ocurre y dónde ubicarse. Siempre te consideré inteligente y sin ningún interés subalterno, fuese prestigio o dinero.
Sé que no te importa demasiado saber que defendía tus giros políticos, como tampoco que siempre te he leído con respeto y te he valorado como  intelectual. Quizás tampoco te importe ahora que te pregunte –siguiendo el ejemplo de Kirchner con Clarín– “¿Qué te pasa, Beatriz?”. Y formulé la pregunta porque ese artículo es indigno de vos y ahora debo suponer que te hiciste “mitrista”. Claro, para mí eso ya es más grave porque nunca he escrito ni voy a escribir jamás en La  Nación  hasta que –suceso imposible– ese matutino denuncie que Mitre fue un genocida que arrasó con el  Paraguay según lo denunció Alberdi y lo cantó Guido Spano con aquel: “Ya no existe el  Paraguay / donde nací como tú.”
Por eso siento la necesidad de reprocharte este último salto mortal que diste. Porque ya eran suficientes tus colaboraciones en Clarín para venir a recalar, desde hace un tiempo, en La Nación, que es, como se sabe,  todo lo contrario de la nación. Siento la necesidad de decírtelo y no vas a poder contestarme “conmigo, no” porque vos no tenés “coronita” ni tampoco me podés imputar alguna actitud o conducta dudosa, ni concesiones de ningún tipo que hayan ido en perjuicio de las mayorías populares. 
Y vamos al artículo, donde  reducís un gran triunfo electoral, por márgenes poco habituales del 54% de Cristina al 17% para la segunda fuerza (con la que casualmente vos simpatizás).
Lo titulaste “Victoriosa autoinvención”. Y a poco de empezar reproducís, como si la compartieses, la declaración de la pitonisa derrotada, que espero que ya no salga más en las pantallas televisivas después del  l%  de los votos, es decir, de ser repudiada por el 99% de la sociedad argentina: “De lo que pase ahora, nosotros no somos responsables, sino los millones que la votaron.” Es decir, implícitamente, más de 11 millones de imbéciles,  tontos,  engañados o boludos, según el calificativo que quieras emplear. 
Pocas líneas después, te referís a un cántico: “Néstor no se murió / Néstor vive en el pueblo”. Y nada más. No, Beatriz, no, debiste decirlo completo: “Néstor no se murió / Néstor no se murió / Néstor vive en el Pueblo / la puta madre que los parió.” Así se expresa la juventud que proclama su dolor y  su bronca por la muerte de un presidente militante,  y también  alude a  sus opositores. Así, completito.  ¿O es que en la Tribuna de doctrina no se puede putear? ¿Se puede mentir, difamar, distorsionar la historia, pero se trata de un órgano tan delicado y  de tan elevada cultura que no se puede putear?
Pero esto es anecdótico. Lo fundamental de tu artículo constituye una interpretación pobrísima de un acontecimiento riquísimo. Este último es el cambio operado en la Argentina en los últimos ocho años,  que  vos lo reducís a una cosmética fúnebre, a un montaje cinematográfico, a una “puesta en escena”, según lo subtitulás. Y esto no se  puede permitir en una intelectual que hace años que piensa, elabora tesis, critica, argumenta con tan alto nivel que ha dado clases en la Facultad de Filosofía y Letras (¡ah! y también en Cambridge,  supuesto templo de la sabiduría universal).
Entonces decís –cuando tu pueblo se moviliza y le otorga a Cristina 40 puntos de diferencia respecto al segundo-, vos decís,  -y no quisiera recordártelo– decís: “La Presidenta Viuda  fue la protagonista de la obra y la directora de la obra, una creación suya y de un grupo muy chico de publicitarios e ideólogos que la dejó hacer y perfeccionó lo perfeccionable. En lo esencial, una autoinvención” (La Nación, 24/10/2011). Luego, seguís de este modo: “Después del entierro de Néstor, Cristina Kirchner dispuso casi de inmediato todos los elementos de la puesta en escena y vestuario: su luto, su palidez (atenuada con el transcurso de los meses), su figura erguida, su voz potente, que podía quebrarse por la emoción que ella misma se provocaba al mencionar al marido ausente.” ¿Cómo no nos dimos cuenta, Beatriz? Quizás se ponía cebolla cortada en el escote para provocarse lágrimas… y nosotros, tan boludos, ¡nos creíamos que era dolor, que era tristeza!
Pero decís más todavía: “La Presidenta hizo una actuación de alta escuela, mezcla de vigor y emoción, se colocó a sí misma al borde del llanto y se rescató por un ejercicio público de la voluntad. Es la gran actriz de carácter sobre un escenario diseñado meticulosamente por ella misma.” Y más aún: “A veces, un flash la asimila a buena actriz de la televisión representando a una gran mujer política, el mismo empaque de señora que ha bajado a las cosas pero que conserva sus aires, la misma ropa con brillos, un poco de sobreactuación, un poco de distancia y mucho de afectividad.”
Me hacés acordar a Borges, Beatriz, cuando dijo que el 17 de octubre fue todo una farsa armada desde el gobierno. Peor todavía, a Mirtha Legrand cuando dudó que el cadáver estuviese adentro del féretro o a Carrió cuando sostuvo que el llanto de los jóvenes lo organizó Fuerza Bruta. Y vuelvo a preguntarte: ¿Qué te pasa, Beatriz?
No puedo creer que pienses que todo ha sido un invento, todo ficción. ¿En estos últimos años no hubo disminución de la desocupación, ni de la pobreza, ni de la indigencia, no hubo hundimiento del ALCA en Mar del Plata ni constitución de la Unasur, no hubo lucha contra la Sociedad Rural y las grandes corporaciones mediáticas, ni Asignación Universal por Hijo, ni Asignación Prenatal, ni matrimonio igualitario, ni Ley de Medios, ni hubo captación parcial de la renta agraria diferencial a través de las retenciones, ni estatización de las AFJP para  recuperar los aportes previsionales de los trabajadores, ni aumento de jubilados y para jubilados? ¿Sólo hubo un escenario bien montado, una mujer pálida por el cosmético y una leyenda para incautos?
Para peor, agregás que, por cierto, hubo “inversiones en cultura…, necesarias para montar el espectáculo” y contar con los artistas, aunque “habrá que examinar su transparencia porque hay mucho dinero en juego flotando por áreas grises”, es decir, “pan y circo”, o lo que es lo mismo “choripán y Coca Cola” para 11 millones de argentinos a quienes se les compraron los votos. No eran entonces boludos, eran corruptos. Y de  esas inversiones  en la farándula, con algo –reconocés– de “subsidios, miniturismo, bolsas de shoppings o plasmas”, se montó la gran mentira  que provocó el 54% de los votos.
Finalmente agregás que la gran “novedad en la historia electoral argentina no está dada por el triunfo por 40 puntos de diferencia sino en  el lejano segundo lugar obtenido por Binner”. Eso sí es genuino e importante, ¿no es cierto? Esos tres millones de votos fueron concientes, de gente culta, progresista, que seguramente leyó alguna vez las sesudas elucubraciones de “Norteamérico Ghioldi”. Aunque, te digo, no es tan novedoso: esa palidez del candidato, ese empaque y seriedad que hacen recordar demasiado a los socialistas del treinta, tan poco graciosos que a su candidato Nicolás Repetto lo llamaban el “candidato del cianuro”, algo así como el aburrimiento de De la Rúa, quiero suponer  sin Banelco. Pero con un gran don de la oportunidad este Binner se abraza con otro “socialista”, el ex presidente uruguayo Tabaré (Marx los perdone desde la eternidad por llamarse socialistas), a quien supongo te referís cuando hablás del  “inspirador uruguayo” que apoyó a Binner, que “supo esperar desde años atrás”, que vetó la ley del  aborto y luego fue a decirle a Bush que le diera armas para hacerle la guerra a nuestra patria. Mejor referente, imposible. 
Por eso te pregunto, ¿qué te pasa, Beatriz? Y no te enojés y me digas “conmigo, no”, ubicándote en una supuesta altura de ética, progresismo y cultura elevada para terminar  descalificando la alegría de tu pueblo en las calles;  desvalorizando un gran triunfo popular como hace muchos años no se había visto con tanta contundencia.
¿Acaso vale la pena rodar por la pendiente de esta manera para escribir en el diario que el genocida de la Guerra del Paraguay se dejó de guardaespaldas, como bien decía Homero Manzi? En serio, ¿te pasa algo, Beatriz? <

Tiempo Argentino

26/10/2011 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , | 2 comentarios

LA SOLUCION EUROPEA DEL GRUPO AHHH….PARA LOS PROBLEMAS ARGENTINOS – Horacio Verbitsky


 

Barcelona

Por detrás de los candidatos del Grupo Ahhh… hay una trama de hombres del sector financiero, como González Fraga, Redrado, Amadeo y De Prat Gay, decididos a sustituir el populismo kirchnerista por las ortodoxas metas de inflación, con aumento de tasas de interés, reducción del gasto público y las retenciones, apreciación cambiaria y nuevo endeudamiento público. Son medidas similares a las que se están aplicando en Europa, de Grecia a Inglaterra, con resultados que la Argentina ya conoció.

 

CFK no está capacitada para gobernar, la sociedad se cansó de su autoritarismo y su soberbia, el país vive en el desorden, la inseguridad golpea a todas las clases sociales, la inflación corroe los ingresos populares, la corrupción ha llegado a niveles inauditos, pese a la favorable coyuntura internacional se está desaprovechando una ocasión única para el desarrollo, los derechos humanos son una cobertura para robar, el federalismo ha sido abolido a golpes de caja, la presidente está más atenta a los espejos que a las ventanas, los pocos colaboradores con quienes se comunica dicen que a ella no se le habla, se la escucha, los resultados de la Capital, Santa Fe y Córdoba son la primicia del derrumbe. Este es el alimento cotidiano desde hace más de tres años. Pocas veces el discurso político y mediático de oposición ha sido tan persistente y uniforme, con piezas intercambiables. Sin embargo, las únicas dudas para las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias de hoy tal como las expresan analistas, encuestadores y políticos se reducen a determinar si Cristina obtendrá más del 40 por ciento de los votos y quién será el segundo candidato más votado detrás de ella. La incongruencia es indisimulable: o mañana de madrugada, cuando se disponga de un panorama nacional definido (ya que en Buenos Aires, Entre Ríos, San Luis y San Juan se eligen también candidaturas provinciales y municipales, ejecutivas y legislativas con múltiples listas y combinaciones posibles) se asistirá a una enorme sorpresa, o la vulgata del pensamiento único se revelará como una mera expresión de deseos y la sociedad dará la espalda a quienes se ofrecen como sus mejores intérpretes y desinteresados redentores.

Metas

En teoría todas las candidaturas presidenciales están en un pie de igualdad, y por primera vez hasta las fuerzas más pequeñas gozaron del mismo espacio, gratuito, en los mejores horarios de la televisión (más un plus para cada uno de acuerdo a los votos obtenidos en la elección anterior). Cada fuerza lo aprovechó como mejor pudo. Esta es una de las reformas debidas a la nueva ley de los partidos políticos y el régimen electoral, que tiende a reducir la incidencia del poder económico y de los aparatos partidarios. Pero en la práctica, las metas de cada uno son distintas. Podrían agruparse en tres franjas:

1

Cristina Fernández de Kirchner-Amado Boudou: superar el 40 por ciento de los votos válidos emitidos. Esto reforzaría su favoritismo para imponerse en las elecciones presidenciales, dentro de dos meses.

2

Ricardo Alfonsín-Javier González Fraga, Eduardo Duhalde-Mario Das Neves, Alberto Rodríguez Saá-José María Vernet y Hermes Binner-Norma Morandini: obtener el segundo lugar, con la esperanza de aglutinar todo el voto opositor en la primera vuelta presidencial.

3

Elisa Carrió-Adrián Pérez, Alcira Argumedo-Jorge Cardelli y José Saúl Wermus (Jorge Altamira)-Christian Castillo: llegar al 1,5 por ciento del padrón en la mayor cantidad posible de distritos, ya que ése es el piso que les permitiría presentarse en octubre con listas completas.

También en otras categorías, o entre una y otra, hay objetivos parciales:

Daniel Scioli aspira a mantener el record por el cual desde 1983 cada vez que la gobernación de Buenos Aires se puso en juego al mismo tiempo que el Poder Ejecutivo Nacional, el candidato bonaerense obtuvo más votos que el presidente de su misma lista. Esto no tiene mayor importancia para la obtención del cargo, que se adjudica por simple mayoría en vuelta única, sino como proyección política futura: pese a que en 2007 la diferencia no llegó al 2,5 por ciento, Scioli pudo jactarse de su aporte a la elección de Cristina. Distinto sería si los términos se invirtieran, hoy y/o en octubre.

José Manuel De la Sota tiene objetivos afines a los de Scioli. Si bien ya fue electo gobernador de Córdoba, hoy presentará una lista de candidatos a diputados que competirá con la única autorizada por la presidente, con el sello del Frente para la Victoria. Cada voto menos que recaude su lista respecto de los que él obtuvo el domingo pasado, lo alejará un paso de su propósito de proyectarse a la escena nacional, en el que pocos creen fuera de Córdoba.

Payadas y payasadas

Los cierres de campaña exacerbaron algunas características de cada candidato. La diputada Elisa Carrió dijo que la familia de Dios es tan grande que caben ella misma, “el payador, el payaso y Llambías” (sic), según la transcripción del azorado cronista de este diario, a quien le impactó el estruendoso silencio que se produjo. Para Alcira Argumedo, Proyecto Sur debería tomar conciencia de su fuerza y apelar al sentido del humor. No es un caso único. El ex senador Eduardo Duhalde, quien ya intentó llegar a la presidencia por elecciones hace doce años, dijo que le asombraba la cantidad de estúpidos que había en la Argentina y, al día siguiente, que el gobierno ofendió a los porteños al considerar que votaron mal. Como si el esfuerzo de la campaña le hubiera limado el superyó, dijo que no competía con Ricardo Alfonsín, Hermes Binner y Elisa Carrió, sino sólo con la presidente. “Con todo respeto”, aclaró. Por haber tenido hace cuarenta años un fugaz cargo en el sindicato municipal de Lomas de Zamora se proclamó el primer sindicalista presidente, antes que Lula. Podrán discutirlo el mes próximo, cuando el ex mandatario brasileño llegue al país con el propósito de apoyar a Cristina y, según dijo, explicarles a algunos amigos argentinos que en la actual coyuntura global y regional, no hay mejor perspectiva para los pueblos de Sudamérica que la reelección de CFK. La Argentina fue anfitrión y parte en la primera reunión del Consejo Sudamericano de Economía y Finanzas, que reúne a los ministros de Hacienda y a los presidentes de los bancos centrales para coordinar medidas defensivas. En la primera reunión, además del incremento y la desdolarización del comercio intrarregional, se analizaron tres recursos, alternativos o complementarios, aún está por verse: la ampliación del Fondo Latinoamericano de Reservas (Flare) que desde hace tres décadas integran Venezuela, Colombia, Uruguay, Ecuador, Perú, Bolivia y Costa Rica; el fortalecimiento de la Corporación Andina de Fomento, como propone desde hace años su presidente, el asombroso bailarín boliviano Enrique García; o la puesta en marcha del demorado Banco del Sur.

Un plan de negocios

Mucho antes de que se abriera el proceso electoral, Duhalde suscribió junto con el ex jefe de gabinete de Fernando de la Rúa, Rodolfo Terragno, un Plan del Bicentenario. En medio de una tibia sopa de generalidades contiene un solo trozo de carne: el plan de incentivos para la inversión transnacional elaborado por los secretarios de Energía de Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa y el propio Duhalde, los de la privatización de YPF, la exportación descontrolada de un recurso estratégico agotable y la disminución del horizonte de reservas. En diciembre de 2010, Duhalde y Terragno maquillaron este programa como un “Acuerdo de Gobernabilidad y Políticas Públicas” y se lo hicieron firmar también a Maurizio Macrì, Margarita Stolbizer, Hermes Binner y Ricardo Alfonsín. Al presentar el compromiso, Terragno fue explícito: su inspirador es el ex secretario de energía Daniel Montamat, quien plantea la necesidad de ofrecer al capital extranjero condiciones para una inversión de 7000 millones de dólares anuales en petróleo y gas. Con toda coherencia, la plataforma del Peronismo opositor que presenta Duhalde reivindica las reformas neoliberales realizadas cuando fue vicepresidente de Carlos Menem y rechaza medidas centrales del actual gobierno, como la recuperación del sistema previsional, el uso de sus recursos para dinamizar la inversión productiva y el empleo de una parte de las reservas excedentes para proseguir el desendeudamiento que inició Néstor Kirchner y que, por primera vez, pone a la Argentina a salvo del torbellino financiero global.

Calma radicales

Duhalde propone aplicar, en cambio, el esquema de metas de inflación, en desacuerdo con el cual Kirchner no renovó el mandato de Alfonso de Prat Gay al frente del Banco Central y lo sustituyó con Redrado, quien hoy acompaña al pesificador asimétrico de Lomas de Zamora. Coincide en esto con Javier González Fraga, jefe de los equipos económicos del duhaldista Movimiento Productivo Argentino y candidato a la vicepresidencia del radicalismo. JFG es uno de los más íntimos amigos personales de Eduardo Amadeo, candidato duhaldista a la gobernación bonaerense, y mentor intelectual de Alfonso de Prat Gay, a quien Alfonsín dijo que le gustaría tener como ministro de Economía. Este anuncio enfureció a Elisa Carrió porque “Ricardito”, como aún lo llamaba, sólo la notificó por los diarios de esta apertura del libro de pases, y ensombreció al estructuralista cepalino Adrián Ramos, que encabezaba el equipo económico de Alfonsín y se orientaba hacia otro esquema, de reformas graduales más atentas a la producción y el empleo. El temor de Alfonsín a la inflación se comprende sin necesidad de grandes explicaciones. Pero las propuestas de González Fraga y la trama de relaciones tejidas con Amadeo, De Prat Gay y Redrado, todos ellos hombres del sector financiero, muestran que las peleas del Grupo Ahhh… en el Congreso, no se trasladarían en forma necesaria y automática a un eventual gobierno de coalición que los incluiría, de posiciones bien vistas por el establishment. A esto se refería Francisco de Narváez cuando reveló que entre el Peornismo opositor y lo que queda de la UCR hay más conversaciones de las que se conocen, con vistas al futuro. JGF insiste en la flotación pura del tipo de cambio, la independencia del Banco Central y la reducción de las retenciones a la exportación de soja e hidrocarburos, que es como exponer a un niño desnudo a la granizada del viernes. Para reemplazar los ingresos que el Estado obtiene por las retenciones, postula reiniciar el ciclo del endeudamiento, aprovechando que luego de ocho años de kirchnerismo la deuda pública en dólares con acreedores privados es la más baja de la historia en relación con el Producto y una de las menores del mundo. Abandonar el esquema actual de flotación administrada de la moneda y reducir o eliminar retenciones a las exportaciones de commodities cuyos precios siguen en alza, conduciría a una apreciación del peso capaz de liquidar a breve plazo la reconstrucción industrial de estos años. Es cierto, como repiten CFK y su ministra Débora Giorgi, que la economía argentina es la única de América que no se reprimarizó, mérito significativo pero que también se explica porque su desindustrialización fue de una profundidad excepcional en la década de MenemDuhalde, Cavallo y De la Rúa. Pero aún moderando el entusiasmo, es inocultable el contraste con Brasil, donde se aplican las políticas que ilusionan a la oposición argentina. En el “país serio” del discurso alfonsinista, el encarecimiento de la moneda nacional debido a las exportaciones, sin los tipos de cambio diferenciales que aquí generan las retenciones, tiende a producir aumentos de precios internos, que se intentan contener con aumentos de tasas de interés. Pero esto a su vez promueve el ingreso de capitales especulativos y aumenta la deuda pública, al estilo de la convertibilidad argentina. Ese perfecto círculo vicioso, en el que también crecen las importaciones deteriora la producción nacional y el empleo, como también ocurre en Chile, otro modelo admirado por el arco que va de Alfonsín a Macri. La vituperada inflación argentina, que expresa la puja distributiva y no parece en riesgo de incrementarse más allá de los (decrecientes) niveles actuales, no ha afectado la productividad del trabajo ni la competitividad de la industria, ya que el costo laboral por unidad de producto está entre un 25 y un 50 por ciento por debajo del de 2001 (según se mida contra el dólar o contra el tipo de cambio real multilateral) (1). Esta constelación garantiza niveles de actividad y de empleo que ya desearía España.

Frente Antiinflacionario Progresista

Más notable es que también Hermes Binner, que no tiene nexos conocidos con el sistema financiero ni las grandes empresas, se incline por el mismo tipo de enfoque de metas de inflación. El acuerdo con González Fraga y De Narváez lo alejó de Alfonsín por razones políticas y, si se quiere, estéticas. Pero no implicó ninguna diferencia de fondo en materia económica. Por el contrario, entre ambos frentes predominan las coincidencias. “Hay que confiar en el capitalismo”, respondió el líder socialista cuando le preguntaron por las consecuencias de la crisis global que estalla hoy en Europa y Estados Unidos. Es difícil advertir qué tendría de progresista, para no hablar ya de socialista, la intención de enfriar la demanda mediante la suba de la tasa de interés y garantizar la sustentabilidad de la deuda mediante medidas fiscales, reducir la excesiva inversión pública y generar un clima beneficioso para la inversión privada, como propone. El GEN, que forma parte del FAP, presentó además un proyecto de ley de entidades financieras que, a diferencia del que elaboró el diputado Carlos Heller, sólo agrega algunas reglas de protección al usuario a la ley neoliberal vigente. Según el director del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo (CEFID-Ar), Guillermo Wierzba, de este modo el FAP replica “el programa de los abdicantes partidos socialistas europeos en el momento de su peor crisis” y tiende a producir “la chilenización de la economía argentina”. Tal vez Claudio Lozano o Humberto Tumini podrían explicar qué tiene este proyecto de progresista, pero están muy ocupados tratando de persuadir al electorado de que hoy no le renueve el voto de confianza a Cristina.

Página12

14/08/2011 Posted by | Economía, General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Carabineros de #Chile aplican gran brutalidad con este niño de 10 años! – Basta de salvaje neoliberalismo!!


ESTO ES LO QUE QUIEREN MACRI, RICARDITO, DE NARVÁEZ, DUHALDE, CARRIO, CUANDO NOS PIDEN IMITAR A CHILE?

04/08/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Sofía, a los 101 años, le contestó a Carrió


Año 4. Edición número 161. Domingo 26 de junio de 2011

Por 

Octubre

Sofía Yussen de D’alessio sigue celebrando la vida. Su historia sabe de alegrías y tristezas. La muerte de su padre en el terremoto de San Juan y la desaparición de su hijo – el Bebe José Luis, militante de Montoneros– durante la última dictadura militar, marcaron su historia. También el exilio forzado que debió emprender a los 67 años. Hechos que dejaron huellas imborrables en esta mujer que, pese a los malos momentos, derrocha optimismo y tiene una asombrosa vitalidad; además de una lucidez que se nutre de una larga experiencia. “¿Qué tiene que ver el luto de la Presidenta con la política…? Ella se viste con colores llamativos y aun así no consigue el apoyo de la gente”, dice Sofía. Y su decir tiene una razón. Sofía quiso responderle a Elisa Carrió. Y lo hizo durante una breve charla telefónica que mantuvo con Miradas al Sur. Su repuesta apuntó a los dichos de la candidata a presidenta de la Coalición Cívica, quien aseguró –en una de sus ya clásicas arremetidas mediáticas– que la Presidenta “llora frente a los pobres” y que “el vestido negro forma parte de una escena semiótica”. Una embestida que remató sosteniendo que el luto de Cristina Kirchner “forma parte de un disfraz”. “Lo único que quiero es dejarles a mis nietos un país mejor. La verdad es que me sentí mal cuando escuché a Carrió. No la entiendo, ni como mujer ni como ciudadana que soy. Creo que la mueve la envidia. Cristina y Néstor hicieron mucho por la Argentina. Lo de Carrió es pura banalidad”, dice Sofía, quien además de dedicar su tiempo a la familia –“tengo dos nietos y dos bisnietos”, explica con emoción– participa de Madres de Plaza de Mayo. Ella, Sofía, a los 101 años, derrocha ternura y ganas de seguir. “Si me invitan voy, cómo no voy a ir”, dice ante la posibilidad de concurrir al programa 6-7-8 que se emita por Canal 7. Está claro. No es el deseo de figurar lo que la mueve.

Miradas al Sur

26/06/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , | Deja un comentario

DESPUES DE KIRCHNER, LA IMPLOSION DEL GRUPO AHHH…


 

La hipnosis terminó

La muerte de Kirchner no creó un vacío de poder en el Gobierno sino en el Grupo Ahhh…. Las boutades de Carrió y Reutemann, en sendas pausas del spa y el campo, dejaron castañeteando los dientes a sus respectivas coaliciones. Sin fuerza, cohesión ni proyecto enfrentan a un gobierno coherente, fortalecido por el reconocimiento popular a su líder muerto y la adhesión a su continuadora, por temor a cualquier cambio de rumbo.

Imagen: Télam y DyN.

Por Horacio Verbitsky

Las boutades de Reutemann y Carrió, en sendas pausas del campo y el spa, dejaron castañeteando los dientes a sus respectivas coaliciones.

La imponente eclosión afectiva producida en cuanto se supo que había muerto Néstor Kirchner actuó como el chasquido que despierta a un hipnotizado. La bruma de imágenes inducidas por sugestión se disipa y la realidad recupera su nítida primacía. La espuma de los días y la trivialidad del debate mediático, detrás del cual eran visibles los intereses, habían tendido un velo deformante, que desapareció en un minuto. Clarín ni siquiera tuvo tiempo de levantar el aviso transparente de un hipermercado que estaba en su portada on line y que durante varios minutos proyectó una salva de fuegos de artificio sobre la noticia de la muerte de Kirchner, como involuntaria celebración. La ruta de la emoción recondujo a la racionalidad perdida.

Un hombre ordinario

Unos minutos más tardó en instalarse la respuesta al nuevo escenario: como el primer día del gobierno de Kirchner en 2003, igual que al asumir Cristina en 2007 o como al conocerse los resultados del escrutinio de 2009, la condición pregonada para la gobernabilidad fue el consenso y la concertación con los intereses corporativos. Esta insistencia en torcer la voluntad del gobierno por medios insidiosos, es una muestra de impotencia de quienes no pueden imponer sin amenazas su propia agenda, por falta de fuerza, de cohesión y de proyecto. Kirchner tuvo la sagacidad de persistir en el rumbo trazado sin amilanarse por riesgos ni contratiempos. Esa obstinación en perseguir un objetivo claro por encima de las contradicciones inevitables de la acción política, la sencillez del discurso que repitió sin variar durante años y su coherencia con la práctica es lo que el país reconoció con demostraciones de amor y gratitud como no se recuerdan en muchas décadas, por parte de la multitud más diversa de la historia, donde los sindicatos obreros coincidieron con las minorías sexuales. Sólo la ceguera irremediable de quien no quiere ver puede confundir con necrofilia este diálogo profundo de una sociedad en mutación con el liderazgo que le permitió emerger. A los pocos días, comenzó una desaforada idealización. ¿Quién podrá llenar el vacío que deja tan enorme figura?, es el solapado subtexto que, una vez más, apunta a menoscabar a Cristina, reciclando la ficción de que él era el único poder real. El mejor ejemplo está en el título de la crónica del diario Washington Post, “Transición sudamericana: las dos mujeres que liderarán el futuro de Brasil y Argentina”. A ambas les vaticina “una transición difícil”, como si CFK recién se hiciera cargo de la presidencia, al mismo tiempo que la electa Dilma Rousseff. Kirchner sólo fue un hombre ordinario que, puesto en una situación extraordinaria, estuvo a la altura del desafío. No más, pero tampoco menos. Lo mismo vale para su esposa. Eso es lo que el pueblo celebró en Buenos Aires y Santa Cruz, con tristísima satisfacción.

¿Por qué cambiar?

Fueron una pareja sentimental y política, que compartió vida y proyecto. Y al pueblo jamás le fue mejor en décadas. La economía crece por encima del 9%; la relación deuda/PIB se redujo diez veces y es la menor desde el empréstito Baring de 1826; las reservas son las más elevadas de la historia; las relaciones con los países vecinos son estrechas y cooperativas, con Estados Unidos y Europa, cordiales y respetuosas pero en un pie de igualdad. Los jefes de la dictadura criminal están presos y son juzgados. La justicia funciona con independencia del gobierno, aunque no siempre de los poderes fácticos. La producción y las exportaciones agrícolas y de automóviles serán este año las mayores de la historia. El consumo crece a pesar de la elevada inflación, los salarios formales superan el IPC, la Asignación Universal por Hijo compensa la diferencia para los precarios, el desempleo cayó a 7,6% y sigue bajando. Los obreros de la multinacional francesa Renault, que presentó un nuevo auto, con 40% de piezas argentinas, aclamaron a la presidente. Son tan jóvenes como quienes colmaron la Plaza de Mayo y las calles porteñas para despedir a Kirchner. ¿Por qué debería cambiar Cristina una política que goza de tanta adhesión? Si ella se lo propusiera, hoy sería reelecta en primera vuelta, por mayor diferencia que en 2007, cuando dobló a la segunda fuerza.

La famosa crispación

Kirchner no está y CFK pasó los últimos días en la cumbre del G-20. Si el relato predominante fuera cierto, esto debería reflejarse en un clima de serenidad y concordia. Por el contrario, todas las contradicciones del Grupo Ahhh… asomaron como fracturas expuestas. Los efectos más deletéreos afectaron al Peronismo opositor, la Coalición Cívica Libertadora, el radicalismo, el socialismo y el PRO, donde se produjo una verdadera implosión. Una semana antes del 27 de octubre, José Scioli pedía proyectos y ofrecía cargos en el futuro gabinete presidencial de su hermano. Su trabajo junto a Francisco de Narváez no obedecía a que se hubiera distanciado del gobernador bonaerense, como acordaron simular: Daniel Scioli aspiraría a la presidencia y De Narváez lo acompañaría como candidato en la principal provincia del país. En el último diálogo con Scioli, Kirchner cortó camino y lo invitó a que compitiera con él en las primarias justicialistas. “Si me ganás yo te apoyo”, le dijo. Scioli protestó lealtad pero siguió con su plan de congregar al kirchnerismo y al peronismo disidente, sin confrontar con nadie. El espacio político para esa fantasía se le ha hecho minúsculo y no le queda mejor alternativa que la reelección en Buenos Aires. Pero esto ha desacomodado al Peronismo opositor. Como también desapareció en acción el vicepresidente Julio Cobos (beneficiario del mayor hit musical del año), De Narváez ha renovado los contactos con el senador Carlos Reutemann, quien pegó un portazo en las narices del ex senador Eduardo Duhalde y sus acólitos, quienes pretendían seguir como si nada hubiera sucedido. Reutemann estaba negociando con Kirchner un acuerdo para impedir que en Santa Fe volviera a imponerse el Pacto Radical-Socialista. Implicaba la elección en primarias justicialistas entre el diputado kirchnerista Agustín Rossi y el entenado reutemista Jorge Obeid. Para Kirchner, y para Cristina ahora, la condición era que el senador sojero apoyara la candidatura presidencial del FpV. La votación por el presupuesto fue una prueba ácida para esa amalgama: Rossi solicitó que los seis diputados nacionales que responden a Reutemann y Obeid votaran el proyecto oficial, a lo que se negaron. La confluencia de julio sólo es posible dentro de un acuerdo para octubre. De otro modo, sólo resolvería los problemas de Reutemann, lo cual no constituye una prioridad en Olivos. Otro tanto vale para Córdoba, donde siguen bien encaminadas las conversaciones con el ex gobernador José De la Sota, menos remilgado que Reutemann. En la Capital, los contactos se habían entablado con colaboradores de los más próximos a Pino Solanas. En combinación con CFK, Pino hasta podría ganar la jefatura municipal. El problema es que esto lo obligaría a despedirse de su regalada existencia, y además dispersaría su tropa, una sumatoria de microemprendimientos como los de Claudio Lozano, Humberto Tumini y Miguel Bonasso, siempre asidos de algún faldón nacional para no caerse del mapa. También se movieron las placas tectónicas en las cámaras patronales agropecuarias, cuya Mesa de Enlace pasó al olvido, dada la avidez de Eduardo Buzzi por reubicarse en la nueva situación. Hasta hace poco pretendía llegar a la gobernación de Santa Fe por el duhaldismo. Hoy pugna por la mera subsistencia, desprestigiado en todos los ambientes que supo frecuentar, y sólo anhela que le tiren un cable desde la nave oficial. ¡Hasta fue mencionado por Clarín, que no perdona, entre los operadores del FpV para la aprobación del presupuesto!

La implosión

El mayor escándalo lo produjo la jefa de la Coalición Cívica Libertadora, con su denuncia de un nuevo Pacto de Olivos. Los radicales nunca habían abjurado de la reforma constitucional de 1994, negociada entre su líder Raúl Alfonsín y el entonces presidente Carlos Menem. Sin embargo, a la sola mención de Elisa Carrió saltaron como si se tratara del peor insulto. Es cierto que estaban sensibilizados por la propia fractura que los partió al medio en la disputa por la presidencia del bloque, que ahora se repite en el Senado. También cruje la bancada macrista que, como animal de dos cabezas, se intercambia acusaciones cara a cara. Más sosegada fue la respuesta oficial ante el otro exabrupto de Carrió, acerca de una presunta “Banelco de Cristina”. Aníbal Fernández recurrió al mecanismo psicológico de la proyección y Rossi dijo que el escándalo de una denuncia sin fundamentos fue la única forma de impedir una derrota en la inminente votación presupuestaria. Lo confirmó la camaleónica asistente de Carrió, Patricia Bullrich, ex ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa, al confesar que “si no denunciábamos, perdíamos la votación”. Ya las declaraciones de las diputadas Cinthya Hotton (macrismo evangélico) y Elsa Alvarez (radicalismo patagón) sobre llamados telefónicos habían sido interpretadas por la prensa de oposición como ofrecimientos de soborno, cosa que ninguna de ellas había dicho. Sería ingenuo, si no fuera perverso, suponer que una gestión semejante se haga por teléfono y sin una relación personal previa. La verdadera Banelco fue el traslado de 5 millones de pesos para pagar a senadores propios y ajenos por parte del secretario del Senado, no un diálogo político sobre la importancia de contar con un presupuesto para el último año de gestión. La denuncia es de tan extrema gravedad que no se entiende cómo las dos legisladoras omitieron su judicialización, obligatoria por el artículo 117 del Código Procesal Penal, ni accedieron a identificar quién o quiénes les ofrecieron qué cosa. En cambio, se propicia una investigación parlamentaria, en la que una vez más se buscará enlodar al gobierno, como ocurre desde el día en que Cristina juró el cargo. El Grupo Ahhh… y sus satélites de izquierda no escarmentaron con la ley previsional del 82 por ciento. Ese único éxito parlamentario que consiguieron en un año se les volvió en contra. Cuando CFK cumplió su promesa de vetarla no hubo una sola protesta de los presuntos afectados, mientras en Francia más de tres millones de personas paralizaban el país para reclamar por el aumento de tres años en la edad jubilatoria. Hacía falta un esfuerzo de voluntarismo y microclima para no percibir la valoración del gobierno que latía en las capas profundas de la sociedad y que salió a la superficie en cuanto la muerte de Kirchner hizo entrever el peligro de un cambio de rumbo.

De Buenos Aires a Seúl

“Esta presidente inteligente y luchadora como pocas, valiente como ninguna” (según la definición del nieto de uno de los grandes juristas del establishment liberal, que se refiere a ella como “la chica que nos gusta”) presidía al mismo tiempo la apertura de la mesa de Finanzas en la Cumbre Mundial del G-20 en Corea. Allí reivindicó sus políticas activas para superar la crisis financiera y sostener el empleo y el consumo. Mencionó la acumulación de reservas como defensa contra la volatilidad de los mercados, el pago con ellas de compromisos externos para invertir los recursos fiscales en la economía real y las restricciones al ingreso de capitales especulativos. “Las finanzas tienen que volver a la escala de la producción de bienes y servicios y tenemos que mejorar los salarios porque la gente tiene que consumir”, explicó. Para tirria de quienes no abandonan las catastróficas recetas del establishment, concluyó que en la Argentina “comprobamos que no puede crecer un sector a costa de que se derrumbe el resto de la sociedad”, y que esa enseñanza es aplicable a escala global. No es una conclusión presuntuosa. En Holanda, los economistas Servaas Storm and C.W.M. Naastepad, de la Universidad Tecnológica de Delft, acaban de publicar un artículo (“El costo de la desigualdad”) en el que analizan las consecuencias de la teoría de la tasa de desempleo que no acelera la inflación (o, por su sigla en inglés, la NAIRU), responsable de los espectaculares desequilibrios que culminaron con el colapso de 2007/2008. Para la NAIRU, que los autores equiparan con el ejército de reserva de desocupados de la doctrina de Marx, habría un desempleo de equilibrio, resultante del conflicto distributivo entre trabajadores y patrones. Su principal implicación es que los gobiernos y sus banqueros centrales no deberían promover el pleno empleo porque aceleraría la inflación. En consecuencia el mercado laboral debe ser desregulado, los estados de bienestar puestos a dieta y la posición negociadora de los sindicatos debilitada, de modo de reducir el salario real respecto de la productividad y mejorar la rentabilidad empresarial. Crecimiento e igualdad serían así incompatibles. Esta familiar descripción de lo que ocurrió en la Argentina del neoliberalismo está en la base de la crisis global. Al acentuarse la desigualdad y disminuir los ingresos del 90 por ciento de la población surgió un mercado cautivo de préstamos para mantener el nivel de vida de esos hogares. Al mismo tiempo se incrementaban los ingresos del 10 por ciento restante, origen de la sobreabundante liquidez que se depositó en fondos especulativos. Ese exceso de crédito no se utilizó para financiar el progreso técnico sino para la creación de nuevos e imaginativos instrumentos financieros, como la securitización de las hipotecas que, a partir de cierto punto, fueron insostenibles y pincharon la burbuja. Aunque la crisis haya emergido en el sector financiero, dicen los holandeses, sus raíces son más profundas y residen en el cambio estructural en la distribución del ingreso en los últimos treinta años. Para impedir la fragilidad financiera y la crisis es preciso “disciplinar a las empresas, los inversores y los mercados financieros”. Los autores proponen una toma de decisiones compartida a nivel de empresas, para desalentar la actividad especulativa y no productiva. “Un crecimiento más igualitario, traccionado por el salario y con baja desocupación, es crucial para impedir la acumulación de los excesos de liquidez que desencadenaron la actual crisis”. La alternativa a la NAIRU es el regreso a la regulación financiera y a políticas más equitativas de pleno empleo. Como si también volvieran de un sueño hipnótico, Storm y Naastepad enuncian algunas viejas verdades elementales. “El salario no es sólo un costo para las empresas (como supone la NAIRU) sino que mayores remuneraciones también producen beneficios macroeconómicos, como mayor demanda y más rápido aumento de productividad, mayor capacidad utilizada por las empresas y mayores ganancias”. Si aumentan la demanda y las utilidades también crecerá la productividad, por la inversión en nuevo equipamiento de tecnología más avanzada. Los mayores salarios, una fuerte protección legal para los trabajadores y su participación efectiva en la gestión de las empresas también motivarán a los trabajadores a comprometerse con las empresas a través de una mayor productividad. Además de los líderes de una docena de compañías globales, escucharon el mensaje de Cristina el presidente y vice de la Unión Industrial, Héctor Méndez y José Ignacio Mendiguren, los mismos que han liderado la oposición a todas las medidas que el gobierno adoptó en ese sentido y que ahora resisten, con el apoyo del Episcopado Católico, la participación obrera en las ganancias contenida en la Constitución desde hace 53 años. ¿Qué habrán entendido esas mentes obtusas, reacias al inevitable despertar?

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14/11/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

El acuerdo entre Magnetto y Carrió perjudica a todos


Publicado el 13 de Noviembre de 2010 Por Roberto Caballero
Director.


Es obvia la intencionalidad editorial de sus últimas tapas. Ofende a la inteligencia de sus lectores la suma de operativos de demolición política, falsamente presentados como noticias impactantes. Hablar de una estampida inflacionaria cuando no la hay (recordemos la híper, por favor); instalar que en el G-20 se juega el destino de la deuda del Club de París para luego –cuando esto no ocurra, porque no es el objetivo del viaje– calificar la gira presidencial como un fracaso; y la última, la más grave, enlodar el debate del Presupuesto 2011 con desopilantes denuncias sobre coimas o presiones, en alianza con la aun más desopilante Elisa Carrió.
En su desesperación, el Magnetto político arrastra a buena parte del sistema de representación parlamentaria. Convengamos que nadie hace más por la inseguridad jurídica del país que él defendiendo su cuenta bancaria. Es cierto: Magnetto no tiene ninguna chance de victoria. Su estrella declina. La Corte Suprema de la Nación, la más insospechada de los últimos 40 años, acaba de suspender las obras de José Aranda, el socio de Magnetto en Clarín, y del magnate húngaro George Soros, en la localidad correntina de Ayuí. Esto antes no pasaba. Es inédito.
Tampoco el discurso público actual tiene un solo dueño. En otro momento, ante la sola mención inflacionaria, millones hubiesen ido corriendo a comprar dólares, y fideos para abarrotar la alacena. Ya no.  Pero, aunque débil, Magnetto todavía puede hacer daño. Hoy, nuestro país, no tiene Ley de Presupuesto. ¿Qué quiere decir esto? Sencillo: después de una operación político-mediática encabezada por la dupla Magnetto-Carrió (aquella que dijo que Clarín era el único límite al autoritarismo K: ¿se acuerdan?), el Parlamento decidió que el Ejecutivo no disponga de fondos en 2011 para pagar, entre otras muchas cosas, la Asignación Universal por Hijo, la movilidad jubilatoria, los aumentos a docentes, empleados públicos y policías, la finalización de Atucha II, y así los etcéteras podrían seguir por miles. Una mayoría parlamentaria que sólo se pone de acuerdo en generar zozobra institucional, cuestionando el sistema presidencialista que nos rige, logró paralizar el país del año que viene. Todo esto, por supuesto, con el Clarín azuzando a la batalla final. En los hechos, quieren remplazar el proyecto de Presupuesto enviado por el Ejecutivo por uno distinto, confeccionado, desde la oposición, por Alfonso Prat Gay, hermano del Ceo de Molinos Río de la Plata, símbolo de la Argentina exportadora. Un capricho imposible, nacido de algún tipo de patología psiquiátrica. Que quede claro: no es Moyano el que bloquea, traba y perjudica la gobernabilidad democrática. Son Magnetto, Carrió y el dueño de los fideos y el arroz que aumentan en el súper.
Son ellos los que intentan deslegitimar con escenas melodramáticas la propuesta original. Hablan de una supuesta “Banelco”, agitada por la diputada Cynthia Hotton, cuya credibilidad está puesta en duda por ella misma cuando no identifica a quien sería el autor drecimiento, también indeterminado. Es muy recomendable escuchar su versión. Es infantil.
Nuestro país tiene incontables episodios de corrupción política. Las ofertas amistosas y los canjes de favores son la peor expresión de la vieja política. En la mayoría de los casos, no se conoce autocrítica pública de los involucrados, muchos de los cuales son los que ahora agitan estos fantasmas y se rasgan las vestiduras por las inverosímiles denuncias que Clarín amplifica, en su afán por dañar a la viuda de Néstor Kirchner, sepultado hace apenas dos semanas. Cualquier persona sensata diría que si el gobierno estaba dispuesto a ofrecer las dádivas, que se denuncian con más histeria que evidencias, habría obtenido la mayoría legislativa necesaria para sacar adelante su Ley de Presupuesto. Eso no ocurrió. Como tampoco va a pasar nada con las denuncias judiciales, útiles para la propaganda de cara a las elecciones del año próximo e inútiles para la vida de todos los días de millones de argentinos. Y conste que esto lo decimos hoy.
Algo estaría fallando, entonces, en la versión que Magnetto-Carrió pergeñaron para satisfacer un mismo objetivo: intoxicar el sentido común de la sociedad con las más burdas y cualunques expresiones de la antipolítica, para sembrar el miedo, la desconfianza y el sentido de catástrofe que hacen posible que en otras latitudes triunfen variantes, más o menos fascistas, del populismo conservador. Sí, conservador. Hace tiempo que la pelea dejó de ser entre Clarín y el gobierno. La pelea es entre la democracia de todos y el poder corporativo de unos pocos. Magnetto debería dejar su diario, fundar un partido político y lanzar su candidatura a presidente, como hizo Santos. Está a tiempo de hacerle ese favor a la democracia. Vice ya tiene: su nombre es Carrió.

Tiempo Argentino

Enviado por Cora

13/11/2010 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , | 1 comentario