America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

0800-BUCHON


0800-BUCHON

Francisco “Tito” Nenna *
Una pesadilla que educa en el miedo

El 0800 dispuesto por el ministro de Educación local, Esteban Bullrich, y defendido sin vergüenza por el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, no es una medida aislada de una gestión sin rumbo sino un engranaje más de una administración con una matriz profundamente autoritaria y fascista. Sucesor del pedagogo Mariano Narodowski y el inefable Abel Posse, Bullrich no contrató en la cartera al espía Ciro James ni despotricó contra el rock, pero en 2010 instrumentó un memorándum para que los directores de escuelas enviaran a las comisarías listas negras con los nombres de los estudiantes que tomaban establecimientos educativos para reclamar mejores condiciones edilicias.

El ingeniero en sistemas y el alcalde procesado implementaron una medida aberrante por donde se la mire y la justifican bajo el chantaje de que El Eternauta posee una carga ideológica y partidaria, como si la resolución que el PRO impuso a los colegios para que en cada acto patrio se entonaran las estrofas del himno a Sarmiento estuviera desprovista de cualquier remisión política y facciosa. Aparentemente, hace falta que los maestros le expliquen a Bullrich que el mundo no obedece a códigos binarios y que la construcción del conocimiento no se genera sobre jergones impolutos y rodeados de probetas lustradas con asepsia científica, sino que las comunidades educativas trascendieron hace décadas la figura del docente subido a las tarimas y elaboran las tramas de aprendizaje bajo la comprensión de que en los pupitres no hay recipientes vacíos ni tábulas rasas.

Cada estudiante es un sujeto de derecho que piensa, siente y expresa una manera de habitar el aula, los pasillos de la escuela y el mundo mismo. Suponer que una experiencia lúdica llena la cabeza de un adolescente con ideas ajenas a la currícula no sólo revela la falta de preparación que el actual ministro tiene para el cargo que ejerce, sino que demuestra que, al igual que Narodowski y Abel Posse, Bullrich apuesta a educar en el miedo.

En definitiva, Macri no rechaza la obra de Oesterheld ni el taller de La Cámpora por su contenido –y no sólo porque jamás leyó esa historieta– sino que se rasga las vestiduras porque lo atemoriza que los jóvenes se sacudan los chalecos de fuerza impuestos por la propaganda mediática que lo exhibe como el jefe de Gobierno que resiste a la adversidad colocando baldosas en homenaje a Ricardo Arjona. Porque el proyecto del PRO no es otra cosa que la reducción de la política a la administración de los recursos estatales en favor de los grupos económicos y la difusión de la foto glamorosa por Twitter, mientras la Policía Metropolitana arremete en el Hospital Borda o Ravi Shankar desembarca en el distrito porteño para hablar del amor en la ciudad más desigual del país.

En ese magma, Bullrich es la innegable continuidad represiva y persecutoria inaugurada por Narodowski y Posse, eyectados del ministerio por las mismas virtudes que el sucesor esculpe a diario en su derrotero. El problema que Macri acusa, así, no es El Eternauta sino el resplandor de una juventud que se planta, unida y organizada, ante la fosforescencia mezquina de la última chance que barajan los nostálgicos del neoliberalismo para someter la Argentina a las pesadillas con las que siempre se enriquecieron.

* Legislador porteño por el Frente para la Victoria.

Alejandro Demichelis *
¡Nunca más!

Las trabajadoras y trabajadores de la educación de la Ciudad de Buenos Aires dimos ayer una “clase magistral”, demostrándole al jefe de Gobierno que tenemos memoria, que no dejaremos que el amedrentamiento, la persecución y el miedo entren nuevamente en las escuelas públicas.

Demostramos que no toleramos autoritarismo, listas negras, mordazas, líneas telefónicas delatoras, separación de cargos a docentes por decir lo que piensan.

Tenemos en nuestra historia a Isauro Arancibia, Américo Marchetti, Marina Vilte, los pibes de La Noche de los Lápices, al gran maestro militante Alfredo Bravo y a Carlos Fuentealba.

Tenemos a las Madres, las Abuelas y los Hijos en nuestro corazón, en nuestras palabras y en nuestras acciones.

Ayer le dijimos Nunca Más a la política de derecha, a esa que quiere silenciar, a la que le molesta el disenso, a la que castiga, a la que no entendió que la noche de la dictadura quedó atrás, que seguiremos luchando comprometidamente por una educación pública nacional, popular y democrática.

* Secretario de Prensa de Ctera.

Enrique C. Vázquez *
Cuestión de política

La puesta en funcionamiento de un 0800 por parte del Gobierno de la Ciudad para que cualquiera denuncie la difusión de ideas políticas en las escuelas constituye una medida que debería preocupar a todo aquel que comulgue con valores democráticos y republicanos.

Desde un punto de vista formal, la iniciativa del Ministerio de Educación no se corresponde con los mecanismos habituales para recibir reclamos y revisar situaciones problemáticas en el sistema educativo.

Si el ministro Bullrich quisiera saber si en un colegio de la ciudad hay militantes políticos que realizan propaganda o actividades que, desde su óptica, son inconvenientes, debería solicitar información al director del área y, por extensión, a los supervisores y directivos escolares. Y si un miembro de la comunidad está en desacuerdo con alguna actividad que se desarrolla dentro del ámbito escolar, el camino razonable es dirigirse al colegio y plantear sus inquietudes a las autoridades del establecimiento. Habilitar un 0800 para “denunciar”, salteándose los mecanismos institucionales establecidos, parecería indicar que se descree de la voluntad de diálogo de los directivos escolares con la comunidad y del buen funcionamiento de la vía jerárquica.

Pero la cuestión de fondo es la política en las escuelas. O, mejor, cuánta y qué política se puede hacer en ese ámbito.

Recientemente llegó a las escuelas medias un instructivo que promueve y pauta la organización de los centros de estudiantes. Sin embargo, la política parece ser, para quienes gestionan la Ciudad, un peligro del que los adolescentes deberían ser preservados.

Es lícito, entonces, preguntarse: ¿de qué deben ser protegidos los estudiantes? ¿De la política en general? ¿De la política partidaria? ¿Hay una forma de participación política sana (la “nueva forma” de hacer política tan declamada) y otra que debe denunciarse? ¿Cuál es el límite que separa a una de otra? ¿Es negativo para la democracia que haya partidos que difundan sus ideas? Si la política partidaria y la consecuente propagación de ideas son inherentes a la democracia, ¿que los jóvenes la aprendan y ejerciten en los colegios entraña algún riesgo? Finalmente, ¿qué Formación para la Ciudadanía vamos a enseñar de aquí en más? ¿Habrá un capítulo para ejercitar entre los adolescentes la práctica denunciadora?

La propuesta oficial parece responder más a una “sintonía fina” con la prédica de cierta prensa y reforzar su identificación con un electorado para el que “política”, “partidos”, “propaganda” resultan desagradables, que a una acción práctica efectiva para evitar la entrada de la “mala” política en los colegios.

El ministro Bullrich objetó que en las escuelas públicas se realice proselitismo político, en horario escolar y con fondos públicos. Si vamos a debatir esta cuestión, pongamos también en la balanza el adoctrinamiento ideológico-religioso-político que se realiza en los colegios confesionales de gestión privada, que funcionan con subsidios del Estado, que pagamos todos. ¿Estará evaluando el gobierno habilitar un 0800 para proteger los derechos de los jóvenes que asisten a esas instituciones?

* Vicerrector del Colegio Nº 4 D.E. 9 Nicolás Avellaneda
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01/09/2012 Posted by | Educación, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Quiénes son los precursores del espionaje pedagógico


Por Ricardo Ragendorfer

Una información obtenida por Miradas al Sur probaría que Ciro James hacía inteligencia sobre los docentes por cuenta del Ministerio de Educación.

El enorme salón de Costa Salguero, lleno de invitados y con miles de rosas, exhibía una iluminación tenue. En ese marco, Juliana Awada declamaría: “Es el momento más lindo de mi vida”. Entre los presentes flotaba un emotivo silencio. Y Mauricio Macri contestó: “Gracias por haberme elegido”. Su tono traslucía un dejo de distracción. Tal vez entonces haya recordado aquel consejo de su guía espiritual, el gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba: “Casate ahora, Mauricio, porque para las elecciones de 2011 es mejor que te muestres como un hombre casado que como un soltero con dos divorcios encima”. La seña de la jueza de paz para que firmara lo devolvió a la realidad. Y tras estampar su rúbrica, pronunció la siguiente frase: “Ahora, mi estado civil es feliz”. Semejante ocurrencia verbal –de la que Durán Barba tampoco parecía ser ajeno– hizo que la concurrencia estallara en un aplauso. Era ya el mediodía del 16 de noviembre.
En ese mismo instante, lejos de allí, el ex ministro de Educación porteño Mariano Narodowski preparaba su declaración indagatoria sobre el caso de las escuchas telefónicas, fijada para el día siguiente. Según el abogado Carlos Beraldi, el humor de su cliente no era el mejor.
Ello sería corroborado en la mañana del miércoles por los cronistas frente a los tribunales de Comodoro Py. Al concluir el trámite judicial, Narodowski no ocultó su irritación al ser rodeado por una turba de micrófonos. Y sus únicas palabras fueron: “Sólo dije que contraté a Ciro James como abogado, no como espía”. En realidad, su presencia ante el juez federal Norberto Oyarbide había sido tortuosa. Es que, habiendo negado en tres oportunidades anteriores todo vínculo personal con James, ahora se vio en la obligación de variar sus dichos, dado el descubrimiento de por lo menos 59 comunicaciones telefónicas establecidas entre el celular del espía y el suyo. “No recuerdo haber hablado por teléfono con ese señor, pero tampoco lo descarto”, fue al respecto su justificación. A la vez, dejó una puerta abierta para llegar a Andrés Ibarra, quien –de acuerdo a la declaración de Narodowsky– habría llevado a James al Ministerio. Tampoco dejó bien parada a su jefa de Gabinete, Rosana Barroso, quien supervisaba el trabajo del hombre que se hizo célebre por pinchar celulares ajenos.
Ése, precisamente, es uno de los enigmas del caso. ¿Qué funciones cumplía James en Educación? En su momento, Barroso declaró de manera imprecisa que éste, en su carácter de abogado, asesoraba sobre asuntos legales relativos al personal, como licencias y ausentismo, a cambio de unos 6 mil pesos por mes. Sin embargo, ya se sabe que no hay ningún informe ni dictamen firmado por él, como tampoco otro tipo de constancias que documenten sus presuntas tareas. Es que desde el comienzo se sospechó que la contratación de James en el ministerio de Narodowsky era una forma de enmascarar y retribuir su verdadera labor como agente de inteligencia. Su incorporación, tal como consta en la causa, se produjo justo una semana después de iniciada la pinchadura telefónica a Daniel Leonardo, el cuñado manosanta de Macri. La Sala I de la Cámara Federal señaló también que la presencia del ex policía en el ministerio era parte del armado de una estructura de inteligencia ilegal. Sin embargo, una información a la que accedió en exclusiva Miradas al Sur demostraría que James sí cumplió una función específica por cuenta de esa cartera: nada menos que la de espiar a los docentes.

La pupila municipal. El dato explotó en medio de una conversación trivial. “Ese tipo, Ciro James, estuvo una vez en el canal”, fue la frase que, casi a boca de jarro, soltó un ex sonidista de Ciudad Abierta, la señal televisiva del Gobierno porteño. El diálogo transcurría en un bar ubicado en la esquina de Arévalo y Cabrera. Y tras tomar un sorbo de cerveza, aquel hombre prosiguió: “Vino por una cámara”. La historia sería reveladora. En resumidas cuentas –según esa fuente–, en la tercera semana de octubre de 2008, el director del canal, Juan Puigbó, atendió una llamada; del otro lado de la línea estaba el secretario de Comunicación porteño, Gregorio Centurión. Y sus palabras fueron:
–Mañana va pasar por el canal un muchacho del Ministerio de Educación para pedir prestada una cámara.
–¿Qué cámara?
–No sé… una cámara. ¡Ojo, que viene de parte del Ruso!
Se refería a Narodowsky.
Al día siguiente, un sujeto de baja estatura, con unos kilos de más y cabello castaño algo ralo llegó al edificio de la emisora, situada en la calle Azcuénaga 780. Lo acompañaba una mujer joven que vestía un tailleur color cremita. Él se anunció en la recepción; ella no pronunció palabra alguna. La secretaria se comunicó por una línea interna con Puigbó. Éste se hallaba ocupado, por lo que derivó el asunto a un productor, quien no tardó en ir al encuentro de los visitantes. Ella mantuvo su silencio; él no. Por el contrario, ese hombre se mostraba muy amable y dicharachero. A modo de presentación, dijo, simplemente: “Ciro James”. Y extendió hacia su interlocutor una tarjeta personal con el escudo de la ciudad en relieve. Acto seguido, puso empeño en mostrarse como un verdadero conocedor en materia de cámaras de video, sin ocultar su preferencia por una modernísima AZ1.
–¿La necesitás para grabar un programa? –preguntó el productor
–No, precisamente –respondió James, con una media sonrisa.
–Ah, es para grabar un evento –insistió el otro.
–Algo así. Necesito la cámara para grabar el conflicto docente.
En ese instante, la sonrisa se hizo amplia. Pero su brutal sinceridad terminó por jugarle en contra, ya que Puigbó –siempre de acuerdo a la misma fuente–, al enterarse del uso que James le daría al aparato, abortó el préstamo. Lo cierto es que al rato de que el espía se fuera con las manos vacías, recibió una segunda llamada de Centurión: “Juancito, me hiciste quedar para la mierda con Narodowsky”, fueron sus exactas palabras, antes de colgar. No menos cierto es que en los pasillos de Ciudad Abierta circuló la versión de que el visitante había conseguido, al final, una cámara en otra dependencia de la Ciudad.
En el atardecer del lunes 20 de octubre, Macri siguió los acontecimientos desde el ventanal de su despacho como si estuviera viendo un partido en un palco de la Bombonera. Junto a él estaban Horacio Rodríguez Larreta, y otros funcionarios de menor rango. Uno de ellos mantenía una permanente comunicación telefónica con el fiscal general porteño, Germán Garavano, cuyo secretario a su vez hablaba por otro aparato con la fiscal Valeria Massaglia, quien acababa de ordenar a la Guardia de Infantería que impidiera la instalación de la carpa docente sobre la Avenida de Mayo, frente a la sede del Gobierno porteño. Es de dominio público que ello primero desató forcejeos y, luego, una violenta represión. Su resultado: tres maestros heridos y un paro nacional. Pero, entonces, casi nadie reparó en un sujeto de baja estatura, con unos kilos de más y cabello castaño que, cámara en mano, tomaba primeros planos de los maestros en lucha.
La existencia de este episodio fue confirmada a Miradas al Sur tanto por el productor de Ciudad Abierta –cuya identidad se preserva, ya que él aún trabaja allí– como por Puigbó. Pero, por alguna extraña razón, ambos optaron por correr de la escena a sus respectivos protagonismos. Tanto es así que mientras el primero de ellos aseguró no haber sido la persona que recibió al espía, Puigbó –quien renunció a su cargo a los pocos meses– adujo que justo en el día del hecho él estaba convaleciente por un espasmo bronquial.
–¿Pero a usted le consta de que James fue al canal a pedir una cámara para filmar a los docentes? –preguntó Miradas al Sur.
La respuesta fue:
–Sí. A eso le pongo la firma.

La pista educativa. A comienzos de julio, la Cámara Federal le dictó la falta de mérito a Narodowsky con el argumento de que no había suficientes pruebas que lo comprometieran. Ahora, si la imputación avanza, podría ser acusado de integrar una organización de espionaje. Y, desde luego, el salto hacia la luz del episodio ocurrido en Ciudad Abierta no lo favorece. Como tampoco a Rosana Barroso, quien –al estar sospechada de encubrimiento– tendrá que presentarse a indagatoria el próximo miércoles. Su situación, por cierto, es más que vidriosa. Y ello, hábida cuenta de que el reciente testimonio de Narodowsky no hizo más que enterrarla.
“A la licenciada Barroso la conozco desde 1996, fue mi alumna y trabajó conmigo en la Universidad de Quilmes”, contó Narodowski en su primera indagatoria.
Lo cierto es que la relación entre la joven funcionaria y el ex ministro parece inspirada en el personaje de Pigmalión. La empatía entre ellos es tal que en 2001 hasta firmaron juntos dos trabajos académicos. Por entonces, la señorita Barroso ya alternaba su oficio pedagógico con el interés por la política. Ambiciosa por el poder y apasionada por el dinero, no tardó en hallar en el PRO un espacio propiciador para semejantes apetencias. Su guía en ese viaje sería Francisco Aráoz Bugallo, un macrista de la primera hora, con el que mantuvo una relación sentimental. Desde luego, Macri no tardó en fijarse en ella. Y la convirtió en una de sus chicas de confianza. Tanto es así que, durante la primavera de 2007, cuando, ya electo, intentaba armar su gabinete, ella le arrimó el nombre de su añejo mentor. Días después, un asombrado Narodowski aceptaría el cargo de ministro.
Sin embargo, junto con el entonces subsecretario administrativo de Ministerio, Andrés Ibarra, la protegida de Narodowsky conformaría una dupla singular. Ambos reportaban directamente a Macri, quien así controlaba a uno a través del otro, además de reducir al pobre ministro a una figura protocolar. Su antigua discípula –también una cultora del bajo perfil– se movía en el ministerio como un líbero, manejaba la caja paralela, sin dar ningún tipo de explicaciones. Tanto es así que llegó a dibujar 23 contratos para manejar unos 690 mil pesos anuales, bajo la pantalla de un presunto programa llamado Recorriendo Escuelas. Con ese presupuesto financió, entre otros emprendimientos, el local partidario de Mitre y Combate de los Pozos, en el que funciona la Fundación Proyecto País, de su amigo Aráoz Bugallo. Para ella fue una linda época, mientras duró. Ahora está a un paso de su procesamiento.
En tanto, casi en estado de gracia, Macri celebraba la parte religiosa de su boda en una estancia de Tandil. Tal vez entonces haya evocado otro consejo de Durán Barba: “Si desdoblás la fiesta, Mauricio, la noticia se duplica para los medios y capta la atención pública dos veces por un mismo hecho”. Quizá pensara en ello al bailar el vals de los novios. En fin, así son los hombres que se llevan el trabajo a la casa.

Miradas al Sur

27/11/2010 Posted by | Educación, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , | 2 comentarios

Gob. de la Ciudad de Buenos Aires – Casamientos y otros servicios


Domingo 8 de Agosto de 2010.


Por R. Ragendorfer y W. Goobar

Rodríguez Larreta está bajo la lupa de Oyarbide. En tanto, nuevas sospechas complican a Macri.

Las relaciones entre algunos protagonistas del espionaje telefónico efectuado desde las entrañas del Gobierno de la Ciudad desafían todas las leyes del azar.

Al respecto, Horacio Rodríguez Larreta no logra explicar una casualidad en particular: la que vinculó en una sociedad comercial a su mujer, la afamada wedding planner Bárbara Diez, con Silvia Daniela Zanta, nada menos que esposa del espía Ciro Gerardo James, justo en la etapa más intensa de dichas operaciones de inteligencia. Para desentrañar semejante jugada del destino, el juez federal Norberto Oyarbide acaba de citar a Daniela Laura Claiman, la tercera editora de la guía de bodas Todo salvo el novio, tal como se llamaba el emprendimiento en cuestión.
En paralelo, dos nuevas circunstancias podrían agravar la situación procesal de Mauricio Macri. Se trata de la aparición en Misiones de otras 200 escuchas ordenadas de manera ilegal por los jueces de Posadas. Y las maniobras irregulares en la licitación del mobiliario urbano –por lo cual Macri es investigado por un juez del fuero contencioso administrativo– podrían explicar las escuchas al empresario Carlos Ávila.

Bodas y celulares. La cónyuge de Rodríguez Larreta cimentó su prestigio profesional a través de una cartera de clientes rebosantes de glamour; experta en jubileos, fue ella quien se encargó de alegrar los casamientos de celebridades como Florencia Peña y Mariano Otero, Gastón Portal y Mariana Fabianni, Guillermo Coria y Carla Francovigh, de Florencia de la V y Pablo Goycochea, entre otros. Junto con eventos corporativos para empresas como Techint, Artear, Pol-Ka y Freddo, su facturación anual arañaría el millón de pesos.
Lo cierto es que la vida le sonríe por partida doble; su esposo, Horacio, es uno de los pocos funcionarios del círculo más íntimo de Macri que por ahora se ha mantenido indemne ante el affaire de las escuchas ilegales. Pero el nexo entre Bárbara y la señora del espía puede alterar esa circunstancia.
Lo cierto es que, mientras James hacía pinchaduras ilegales, ellas organizaban eventos para ricos y famosos. De hecho, existen numerosas llamadas cruzadas entre el celular de la wedding planner y el que utilizaba la mujer de James, a nombre –para colmo– del ex agente del Batallón 601, Jorge Zenarruza, un personaje que atraviesa el expediente como un fantasma apenas disimulado.
El gerenciamiento de la guía Todo menos el novio fue compartido por el trío Diez, Claiman y Zanta desde octubre de 2007 hasta el 8 de mayo de 2009. Aunque en su momento Diez se presentó espontáneamente en el juzgado para aclarar tal vínculo, una serie de incógnitas hicieron que Oyarbide citara a declarar a Claiman.
Se sabe que la ley de las probabilidades es una ecuación entre sucesos esperados y sucesos posibles. En ese sentido, el inoportuno nexo comercial entre la mujer del jefe de Gabinete y la del espía, desarrollado justo cuando se produjo el nombramiento de éste en el ministerio de Educación con un sueldo de 6.000 pesos mensuales, excede con creces la naturaleza lógica de dicho cálculo entre lo real y lo posible. Más aún, cuando Rodríguez Larreta y su esposa afirman que no conocían al entonces recluta de la Metropolitana.
El querellante Sergio Burstein pidió al juzgado de Oyarbide “un entrecruzamiento de llamados para determinar la eventual existencia de comunicaciones entre Rodríguez Larreta y Ciro James o su esposa, como también entre la señora Diez, el espía o su mujer, desde el 16 de febrero de 2007 hasta la fecha”. En un escrito, su abogado, Hernán del Gaizo, consigna que “resultaría sumamente ilustrativo comprobar si luego de cesar la sociedad –y encontrándose James detenido– existiese un contacto telefónico”.
Del Gaizo señala la coincidencia cronológica entre la formación de la sociedad entre las dos esposas, la puesta en funcionamiento del aparato paraestatal de espionaje y la inserción de James en el Ministerio de Educación porteño. Todo eso coincidió también con la intrusión telefónica sufrida por el cuñado de Macri, el manosanta Néstor Leonardo. Esa simultaneidad lo lleva a pensar que puede haber sido Rodríguez Larreta quien propuso el ingreso bien remunerado de James a la administración pública local, presentándolo a Macri como un experto en obtener el contenido de conversaciones telefónicas. Resulta por lo menos llamativo –señala Del Gaizo– que “para el trámite de su nombramiento en el Ministerio de Educación porteño conste, entre los estudios de James, un curso de seguridad en las comunicaciones y transmisión de datos en Estados Unidos, cuando supuestamente era sólo contratado como asesor letrado”.
Larreta y James no son los únicos protagonistas de esta historia preocupados en estos días por sus esposas o ex esposas.

Donde hubo fuego. La aparición de otras 200 escuchas realizadas de manera irregular a través de los juzgados misioneros es un hecho que los abogados de Macri no esperaban.
Ese paquete de pinchaduras –que está en poder de la Comisión Especial de Seguimiento Legislativo formada en Misiones a raíz del escándalo de las escuchas– va del año 2006 hasta el presente. La cuestión es que allí podrían aparecer las grabaciones supuestamente realizadas a Isabel Menditeguy, la ex esposa de Macri, cuando ambos libraban una batalla judicial y extrajudicial por el reparto de sus bienes. Ello agravaría la situación procesal del mandatario porteño porque se trata de un asunto en el que el móvil excluyente es su interés personal .Tales conversaciones revelarían otro tema particularmente incómodo para el jefe de Gobierno porteño: los números reales de su patrimonio, los cuales podrían no coincidir con los de sus declaraciones juradas.
La otra jaqueca de Mauricio radica en el posible nexo entre un oscuro negocio de 120 millones de pesos y las escuchas. Ya se sabe que a fines de mayo la Cámara del Crimen anuló el sobreseimiento que le habían dictado en primera instancia en una causa por administración fraudulenta. El delito consistió en que él y otros imputados –entre ellos, Juan Pablo Piccardo– habrían adjudicado la licitación del mobiliario urbano a una empresa investigada por presentar documentación falsa para esa compulsa. Se trata de la firma Publicidad Sarmiento, propiedad de los mendocinos Eduardo y Orlando Terranova. Este último es el padre de Orly, el corredor de rally que fue candidato a concejal del PRO.
Ahora trascendió que el empresario Carlos Ávila –uno de los escuchados por James– estaba muy interesado en ese negocio, aunque sin lograr alzarse con la licitación. Oyarbide cree que la intervención a su celular pudo haber tenido que ver con esa circunstancia.

LA MAZORCA EN CIFRAS
El informe preliminar realizado por la oposición sobre los legajos de la Policía Metropolitana señala que el 73 por ciento de los altos mandos de esa fuerza trabajaron durante la última dictadura militar. También sostiene que el 82 por ciento de ellos viene de la Federal y que un 17 por ciento fue dado de baja en la purga de 2004. Pese a que, para su elaboración, los legisladores habían solicitado revisar 926 legajos, sólo les facilitaron 52, que pertenecen a los altos mandos. Así, del informe –que es preliminar– se desprende que 38 de esos 52 oficiales trabajaron durante la dictadura militar e, incluso, algunos de ellos actuaron en distintos centros clandestinos de detención. Muchos de ellos se especializaron en temas como lucha antisubversiva, guerrilla urbana e inteligencia en cursos que hicieron durante las décadas del setenta y del ochenta. Dos de ellos fueron recientemente enviados a El Salvador para hacer cursos de contraterrorismo en la International Law Enforcement Academy (Ilea), cuya enseñanza se equipara a la de la Escuela de las Américas. Por otro lado, el informe indica que 43 de ellos pertenecieron a la Policía Federal, y nueve altos oficiales pasaron a disponibilidad en 2004. La designación del ex comisionado mayor, Ricardo Cajal, es un ejemplo. Éste había sido separado por proteger un prostíbulo, en un caso en el que hubo coimas, amenazas y una causa armada contra quien lo había denunciado. Macri ya había tenido en su policía a Fausto Colombo, a quien tuvo que separar luego de que fuera procesado por encubrimiento de tres prostíbulos. En esa ocasión, a través de su ministro Guillermo Montenegro, había dicho que “tomarían todos los recaudos”. No fue así. El informe sumó a 23 agentes que fueron removidos por el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri; seis de ellos tienen denuncias penales. A esta incipiente lista se le acaba de sumar el comisionado Rodrigo Simón, de 57 años. Es que fue arrestado en Villa Adelina en una situación embarazosa: tenía encima 400 pastillas de éxtasis, 15 kilos de marihuana y dos de cocaína. El Ministerio de Seguridad confirmó el hecho, pero sin deslizar comentarios al respecto.

Miradas al Sur

13/08/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Gob. de la Ciudad de Buenos Aires – El espía que devoraba hamburguesas antes de visitar la casa de Mauricio


13-06-2010 /

Una prueba revela la atención personalizada que Ciro James le dispensaba al alcalde porteño.

El mapa que da por tierra las mentiras de Mauricio Macri.

Por: R. Ragendorfer y W. Goobar
delitosypesquisas@miradasalsur.com

Una prueba revela la atención personalizada que Ciro James le dispensaba al alcalde porteño. Comenzaba el primer segmento vespertino de la señal TN correspondiente al 8 de junio cuando la cámara exhibió la ancha sonrisa del invitado; era nada menos que el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a quien el animador Franco Salomone presentaría con una exagerada cordialidad. El zócalo de la pantalla mostraba la siguiente inscripción: “Vecinos vigilantes”. El funcionario pasó a explicar de qué se trataba:

–Le pedimos a la gente que nos ayude…

Salomone quiso saber de qué manera.

–Es simple: si ven un coche mal estacionado, le sacan una foto y la suben a nuestro sitio –fue la respuesta.

Luego, agregaría:

–Estamos impulsando una nueva cultura.

Fue su modo de significar que la delación era a partir de ahora una política de Estado.
La entrevista concluyó con Salomone declamando el correo electrónico al cual los soplones debían enviar dichas imágenes.

En ese mismo instante –por medio de una fuente vinculada a la empresa Nextel–, Miradas al Sur accedía a una imagen de otro signo; semejante documento que aún no fue incorporado al expediente del Macrigate– podría sellar de una manera lapidaria la suerte de Mauricio Macri. Se trata del mapa de triangulación de las antenas de esa empresa, correspondiente al lugar en el que se activó el equipo de Ciro James a las 23.05 del 27 de mayo de 2008. Su resultado no deja duda alguna, dado que determina –con una aproximación menor a los 100 metros radiales– la presencia del espía en la intersección de la Avenida del Libertador y la calle Tagle, en donde por entonces el jefe de Gobierno se domiciliaba. Tal conclusión ya era manejada por los investigadores mediante otros peritajes efectuados sobre las celdas invisibles de la telefonía celular, pero nunca de manera tan precisa como ahora. La diferencia es la siguiente: en el procesamiento de Macri se detalla en días sucesivos el paso del celular de James por tres antenas cercanas a la zona de Barrio Parque. Sin embargo, en esas fojas, los investigadores no efectuaron la correspondiente triangulación de las tres antenas en un mismo momento, lo cual permite establecer el recorrido y la localización del celular bajo rastreo.

El hecho en sí se refiere a las escuchas ilegales sobre el celular del cuñado manosanta, Néstor Leonardo; es decir, la pinchadura más embarazosa para heredero de don Franco.
El interés en el esposo de Sandra Macri no estaba depositado en sus poderes ocultos sino en una cuestión más terrenal; por aquellos días, los integrantes del clan libraban una batalla sin cuartel por el control de Socma, la nave insignia del imperio familiar. Y la figura de Leonardo –“un cazafortunas”, según el suegro– despertaba recelo. Su teléfono estuvo intervenido entre el 23 de mayo y el 22 de junio de 2008. Durante ese lapso, James retiró en 14 oportunidades las grabaciones del cuñado en la sede de la Side situada en la Avenida de los Incas. Y, luego de hacer escala en algún local McDonalds –el espía es un consumidor compulsivo de hamburguesas–, se dirigía con su preciada carga al hogar de Mauricio, en Barrio Parque. Inmediatamente después de la entrega final, sería recompensado con un jugoso contrato en el Ministerio de Educación.

En su momento, los defensores del alcalde porteño argumentaron que James en realidad podría haber entregado los registros sonoros en la residencia de Franco Macri. Ello no tardó en ser desestimado, ya que el anciano magnate se encontraba por entonces en China. Ahora, la triangulación de Nextel a la que accedió Miradas al Surprueba con claridad que el espía supo circular en forma puntual por el lujoso noveno piso de la calle Tagle.

Al respecto (ver el mapa), se advierte en forma indubitable que su teléfono, de acuerdo a las rectas de rastreo (líneas negras) trazadas sobre la división de tres celdas de Nextel en sectores (Palermo 3, Salguero 3 y Facultad 1) convergen hacia el domicilio en la cual Mauricio vivía. Y permiten descartar de modo rotundo el domicilio del jefe del clan.

El juzgado que instruye el caso remitirá en el transcurso de la semana entrante un pedido para que la empresa Nextel entregue tal elemento de prueba. Y en ello hay una razón de peso: una triangulación secuenciada –minuto a minuto– le permitirá al juzgado establecer con minuciosidad el recorrido exacto del espía en el momento de la acción.

En los últimos días, sin embargo, habrían surgido otras evidencias contra el alicaído líder del PRO.

La vida de los otros. El caso Leonardo evidencia que en una primera etapa la estructura del espionaje macrista fue utilizada para dirimir entre parientes una interna empresarial. Pero con una leve salvedad: los gastos corrieron por cuenta del Gobierno porteño.

En aquellos días apareció en escena otro integrante de la famiglia: Ángelo Calcaterra –sobrino de Franco–, quien se quedó con los baluartes más lucrativos del holding Sideco. Sin embargo, se vería envuelto en una incómoda causa judicial.

Ese expediente fue iniciado por graves irregularidades en un proceso licitatorio que tenía como finalidad la reconstrucción del Hospital Santojanni. Resultó adjudicada la firma del primo Ángelo. Y fue el por entonces juez federal Guillermo Montenegro quien instruiría dicho proceso. Lo cierto es que, con una celeridad inusitada, éste decidió archivar el expediente. Ocurrió en octubre de 2007; es decir, a meses de que Macri ganara las elecciones. Por su parte, Montenegro ya había aceptado el ofrecimiento de integrar el gabinete del PRO.

El 25 de agosto de 2009, un legislador radical, Pablo Sebastián Litardo, presentó una denuncia contra Montenegro por su desempeño en el caso Calcaterra. Eso lo convirtió en un nuevo blanco del espionaje macrista. Cinco días después, el entonces subjefe de la Metropolitana, Osvaldo Chamorro –que el próximo martes será indagado– inició una investigación sobre él.

A las 12.50 del 4 de septiembre, Chamorro requirió desde su computadora los datos personales y patrimoniales de Litardo en la base de referencias comerciales Nosis. Era la primera fase de una investigación ilegal destinada a reunir información sobre amistades, actividades y cualquier circunstancia en la vida de Litardo que, llegado el caso, pudiesen ser usadas en su contra. Sólo Macri, Calcaterra y eventualmente Montenegro podían tener un motivo para espiarlo.

Tanto las escuchas a Leonardo como la investigación sobre Litardo apuntan inequívocamente sobre la figura del ex presidente de Boca. No obstante –según deslizó una fuente del Gobierno porteño– lo que más preocupa por estas horas a Mauricio es la posibilidad de que aparezca alguna escucha telefónica hecha a su ex esposa Isabel Menditeguy cuando ambos protagonizaron un tormentoso divorcio. Dicho trámite se inició tras la separación de la pareja, en el otoño de 2005, y se prolongaría hasta junio de 2008. Al principio, la mujer le reclamaba al que fue su cónyuge unos 120 millones de dólares.

Dicen que, en la intimidad, Mauricio la llamaba a ella Lupita. Y que Isabel lo había bautizado a él con el siguiente sobrenombre: Pipino. La edición del jueves 8 de marzo del diario La Nación vino con una sorpresa. En la página 3 y sobre un fondo negro, apareció un texto críptico y de tono amenazante en el que una tal Lupita G. le reclama a un tal Pipino unas obligaciones patrimoniales incumplidas.

El texto completo de la solicitada dice: “Las investigaciones reservadas detectaron que el sujeto extrajo dinero y otras cosas de valor con artificios y engaños. Con el ánimo de no pagar, eludió todas sus obligaciones y sigue sin dar respuesta satisfactoria alguna. Curiosamente, ese mismo sujeto se presenta ante los demás y dice defender prácticas e ideas honorables. ¿Habrá que denunciarlo?”.

Por entonces, Macri había transferido activos y efectuado donaciones a sus hijos para reducir su patrimonio. Y la señora Menditeguy confirmaría en los diarios que los bienes de su ex se habían devaluado en varios millones, debido a que su ex suegro le había vendido a Calcaterra las empresas más lucrativas del holding Sideco. Al final, Isabel obtuvo por su divorcio unos 25 millones. Ahora, el hombre al que llamaban Pipino teme la aparición de añejas grabaciones relacionadas con esa disputa.

El agente que volvió al frío. Siempre luego del mediodía del martes, mientras Rodríguez Larreta concluía por TN su anuncio sobre la puesta en marcha del polémico Servicio Macrista de Delación Vecinal, el jefe de Gobierno porteño, cuyo vehículo oficial había quedado atascado en la avenida Paseo Colón, no dudó en recurrir al auxilio de un motoquero –tal como los medios lo reflejaron sin omitir el simpático lapsus de Mauricio, quien calificó de “motochorro” a su auxiliador–, para no llegar con más demora al edificio judicial de la avenida Comodoro Py, en donde tendría que fundamentar ante la Sala I de la Cámara Federal la recusación al juez Norberto Oyarbide.

Sus defensores, Ricardo Rosental y Santiago Feder, lo aguardaban allí con una expresión sombría; el motivo: la declaración testimonial de Hugo Álvarez –el agente de la Side señalado en confusas circunstancias como el autor del llamado que alertó a Sergio Burstein sobre la pinchadura de su celular– había derrumbado tal creencia, junto con la estrategia de responsabilizar a través de su persona al Poder Ejecutivo nacional por el armado de la causa.

El periodista Daniel Santoro había revelado su identidad en el marco de una supuesta investigación exclusiva publicada el 3 de junio en el diario Clarín. Desde el 31 de mayo, sin embargo, tal primicia era ya un engorroso secreto a dos voces: la del diputado del PRO Cristián Ritondo, y la del columnista de La Nación Carlos Pagni. La jactancia del primero anticipó en los pasillos de la Legislatura los detalles de dicha revelación, mientras una nota –sin firma– del otro, publicada en paralelo a la de Santoro, desnudaba el carácter apócrifo de su pesquisa. Ahora era público que el asunto había sido en realidad fruto de una operación urdida en las entrañas del macrismo. Y por su orquestador de cabecera: Miguel Ángel Toma.

El acto final de la maniobra tuvo visos desopilantes, ya que los abogados Rosental y Feder no salían de su perplejidad al no poder reconocer en el juzgado de Oyarbide al agente Álvarez, a quien la inteligencia macrista señalaba como el autor de la llamada a Burstein. Feder hasta deslizó que aquel hombre era en realidad un doble que reemplazaba al verdadero Álvarez.

Lo cierto es que la maniobra dejó al descubierto un aparato de espionaje al servicio del PRO, que –en este caso– fue usado para al menos tres propósitos: identificar al agente de la Side, realizar un seguimiento sobre su persona e intervenir –tal como refleja la nota de Santoro– sus llamadas al organismo de la calle 25 de Mayo. En otras palabras, Macri y los suyos esta vez habrían incurrido en una clara violación a la Ley de Inteligencia por haber revelado secretos de Estado.

A un paso de que la Cámara confirme su procesamiento, Macri se aproxima a su escenario más temido: pedir licencia por tiempo indeterminado como única forma de eludir el juicio político y la destitución.

Miradas del Sur

14/06/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Gob. de la Ciudad de Buenos Aires – ESPIAS – Fueron destituidos los jueces que pidieron las escuchas



Los magistrados Horacio Gallardo y José Luis Rey, implicados en la causa del espionaje montado por Ciro James y el Fino Palacios, fueron destituidos por un jury misionero. Norberto Oyarbide, juez de la causa por las escuchas, había pedido el desafuero de los magistrados y ahora podría ordenar su detención.

Gallardo y Rey habían autorizado las intervenciones telefónicas a personas de diversos sectores sociales, entre ellos el dirigente de la comunidad judía Sergio Burstein y el empresario Carlos Ávila.

Por esos hechos fueron procesados y detenidos el ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge “Fino” Palacios y el ex policía federal Ciro James, y fueron citados a indagatoria el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y su ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro.

Página 12

21/04/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Gob. de la Ciudad de Buenos Aires – El espía de Macri que se fue de Boca


CiroDigon.

En 2006 James conminó a Digón a retirarse de Boca

26-10-2009 /  La secuencia fotográfica –a la que accedió Miradas al Sur– muestra al espía Ciro Gerardo James actuando en la cancha de Boca Juniors; esas imágenes derrumban todas las excusas y argumentos expuestos por Mauricio Macri, Guillermo Montenegro y Mariano Narodowski

Por Ricardo Ragendorfer y Walter Goobar.
rragendorfer@miradasalsur.com

La secuencia fotográfica –a la que accedió Miradas al Sur– muestra al espía Ciro Gerardo James actuando en la cancha de Boca Juniors; esas imágenes derrumban todas las excusas y argumentos expuestos por Mauricio Macri, Guillermo Montenegro y Mariano Narodowski, tanto en la conferencia de prensa brindada en el atardecer del jueves como en la presentación de ambos al día siguiente en la Legislatura porteña.

Allí se esgrimió la curiosa creencia de que el detenido era nada menos que un infiltrado de la Policía Federal en el Gobierno de la Ciudad. Y que su misión –siguiendo expresas directivas del Poder Ejecutivo nacional– consistía en malograr el lanzamiento de la Metropolitana. La clave de tal argumento es que ningún funcionario macrista había tenido conocimiento de su condición policial.

Pero el testimonio gráfico muestra a este personaje con un chaleco de la Federal en el estadio de Boca Juniors, cuando intenta aplicar el derecho de admisión al ex vicepresidente del club, Roberto Digón, por orden del comisario Jorge Fino Palacios, cuando era jefe de seguridad del lugar. Ello compromete al propio jefe de Gobierno, puesto que en aquel momento ejercía la presidencia de Boca. No deja bien parado a Narodowski, ya que el gerente del club era el actual subsecretario de Educación, Andrés Ibarra. Y Montenegro integraba con otros socios una comisión de seguridad interna. Lo cierto es que ninguno de ellos podía desconocer la existencia de James. Aún así, todos los funcionarios porteños involucrados en el affaire del espionaje municipal persisten en sostener su ignorancia al respecto.

La fallida coartada de los dos ministros recibió su tiro de gracia por boca del Fino. “A James lo recomendé yo”, sostuvo en un diálogo telefónico con el diario La Nación, en el cual reconocía que su trabajo en el área de inteligencia de la Federal no era un secreto para las autoridades macristas.

La teoría del boicot. En la noche del miércoles, varios vehículos oficiales con vidrios polarizados y custodia permanecían en los alrededores del edificio de la Avenida Libertador 2359. En el único departamento del segundo piso reside el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. Y en esa ocasión tenía ilustres visitantes: el secretario general de la gestión, Marcos Peña, Montenegro y el mismísimo ingeniero Macri, además de algunos asesores. Ninguno degustó los deliciosos canapés ofrecidos por la wedding planner Bárbara Diez, esposa del anfitrión. En la inapetencia de los presentes había razones de peso.

El juez federal Norberto Oyarbide acababa de probar que James se había comunicado unas 150 veces con un celular perteneciente a la agencia de seguridad Arpa, que regentea Palacios. Dichas llamadas fueron efectuadas en el mismo período en que fue pinchado el teléfono de dirigente de la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la Amia, Sergio Burstein. Otras tantas comunicaciones del espía fueron hechas al teléfono del comisario mayor Roberto Ontiveros –ex jefe de la base antiterrorista que el Fino armó en la Triple Frontera y, ahora, segundo en la jerararquía de la Metropolitana–, mientras que a su titular, Osvaldo Chamorro, le fueron detectadas 80 conversaciones con ese mismo interlocutor, a lo que se suman otras 49 realizadas al suboficial Adalberto Ontiveros, quien es primo de Roberto y secretario privado del sucesor de Palacios. Otro informe acerca de las comunicaciones –cuyo origen es Nextel– confirmó que unas 290 llamadas salientes del celular de James se hicieron precisamente desde la antena que corresponde al Ministerio de Seguridad. Ello robustece la versión –adelantada el domingo pasado por Miradas al Sur– de que el espía circulaba de manera habitual en el quinto piso del edificio de la Avenida Patricios. Tales circunstancias desataron una serie de allanamientos.

Al respecto, durante la reunión en lo de Rodríguez Larreta, el ministro de Seguridad se quejó amargamente por haberse enterado a través de la pantalla de Crónica TV sobre la requisa en su propio despacho. El procedimiento se extendió a los de Chamorro y Ontiveros, mientras otro grupo de la Federal irrumpía en el Ministerio de Educación. Las oficinas comerciales del Fino tampoco se salvaron; las sucursales de Arpa –una en la calle Ugarte 3058, de Olivos; otra en Sarandí 296, Capital–, además de la sede de la consultora Strategic Security Consulting –ubicada en Maipú al 200–, fueron puntualmente visitadas por los enviados de Oyarbide, al igual que el estudio jurídico en el que Chamorro desarrolla su profesión de abogado, situado también en Maipú al 200. En todos los casos fueron secuestradas las computadoras y cajas con documentación.

En medio de aquel dramático contexto, en el departamento de la Avenida Libertador se respiraba una atmósfera casi clandestina. Y allí, por cierto, fue ideada la estrategía del boicot, consistente en victimizarse y culpar al kirchnerismo de insertar un palo en las ruedas de la aún latente Metropolitana. Aquel guión sería afinado a la mañana siguiente –ya con la presencia de Narodowski– en la sede gubernamental de Bolívar 1. Horas después, Macri, junto con su Estado Mayor, daria su primera conferencia de prensa desde que explotó el caso.

Para entonces, los medios ya difundían una denuncia de la  legisladora de Nueva Democracia, Gabriela Cerruti: James habría trabajado en la estructura de seguridad montado por el Fino en Boca, un vínculo  laboral que el macrismo –según ella– conocía “más que bien. El jefe de Gobierno no tardó en desmentir esa información. Aún así, al caer la noche, Montenegro se dirigió con premura hacia el club de la Ribera para chequer el asunto. Al respecto –dicen– su averiguación fue satisfactoria: al haber sido James empleado –en negro– de Palacios, no había registros suyos en los libros de Boca.

La conexión bostera. En una entrevista publicada el 24 de mayo de 2007 en el diario Página 12, el entonces juez Montenegro se refería a su pasión por Boca con las siguientes palabras:

–Quiero dar una mano donde voy todos los domingos con mis hijos. Yo en Boca tengo platea. Y estoy en la comisión asesora de seguridad, junto con un grupo de locos, abogados y jueces, desde 2006.

Y, por cierto, aquella platea se encontraba a unos metros de la que poseía el sindicalista tabacalero Roberto Digón. Tanto es así que el 2 de abril de ese año, antes de comenzar el partido entre el equipo local y Banfield, Montenegro presenció cómo personal de seguridad del club –encabezado por el Fino– intentaba echarlo del estadio, a causa de sus denuncias por estafas en la venta de entradas ante River, en 2004. El más activo en ese procedimiento fue un muchacho rubio con chaleco de la Federal, al que los dirigentes conocían –según Digón– por su nombre de pila: Ciro. Miradas al Sur consiguió fotos exclusivas del episodio. Así se pudo determinar que aquel colaborador de Palacios no era otro que el hoy afamado James.

Palacios y sus hombres fueron conchabados en Boca a pedido de Macri por el gerente del club, Andrés Ibarra. “Es posible que a James lo haya llevado Ibarra –actual subsecretario de Educación– a esa cartera para espiar a estudiantes y docentes”, especula Cerruti en su denuncia.

Acerca del vínculo que lo une al área de Narodowski, el comisario Chamorro fue explícito: “Más de 100 personas abocadas a la implementación de la nueva policía firmaron contratos de locación de servicios con otros ministerios”. Según el uniformado, la idea era evitarles un lucro cesante mientras tramitaban la baja en sus fuerzas de origen.

Al saberse que James estaba acusado de pinchar el teléfono de Burstein, el ministro de Educación llamó a éste para “solidarizarse”. Pero a la vez se mostró remiso en colaborar con la Justicia. Durante la interpelación del viernes, el diputado ibarrista Eduardo Epsztein le recriminó esa actitud. “Como argentino y judío, usted debería sentir vergüenza ante sus antepasados”, fueron sus palabras. Por respuesta, el ministro guardó un incómodo silencio.

La esfera judicial. Ahora se sabe que el acompañante de James en su último viaje a Posadas, en donde solía entregar las escuchas ilegales, tiene estado militar. Jorge Raúl Zenarruza es coronel retirado del Ejército con una especialización en inteligencia. Y prestó servicios en el Batallón 601 entre 1976 y 1979. Su persona interesa sobremanera a los investigadores, puesto que dos de los celulares que usaba James estaban a su nombre. Éste, además, supo ser socio en una empresa telefónica de Manuel Zenarruza, hijo del ex represor, quien a su vez egresó en 1994 del Colegio Militar. No se descarta que el juez pida en los próximos días la indagatoria de su padre.

Por otra parte –a pedido del fiscal Alberto Nisman– Oyarbide solicitó los videos de seguridad instalados en la sede de Observaciones Judiciales de la Side, situada en la Avenida de los Incas, en donde el espía retiraba las grabaciones a Burstein y Carlos Ávila. La razón: determinar si se movilizaba en un vehículo del Ministerio de Seguridad.

El lunes se definirá la situación judicial de James. Al respecto, se cree que el magistrado resolverá procesarlo.

En tanto, trascendió un ya añejo episodio ocurrido en el feudo de Montenegro. A fines de abril, el empresario Mario Olivera, director de la empresa proveedora de equipos de inteligencia Maxx Technology, fue a mostrar sus mercancías. “Yo les ofrecí chalecos antibalas con GPS y cámaras térmicas. Estaba la plana mayor de la Metropolitana. Al final, sin ninguna razón, quisieron confiscarme los equipos. Me dijeron que yo me iba, pero los equipos no. Armé un escándalo; los amenacé con llamar a la Federal. Al final, logré zafar”, contó Olivera a Miradas al Sur.

Allí ahora el clima es vidrioso. Tanto es así que el viernes se conoció la renuncia de Fernando Moras Mom, un estrecho colaborador de Montenegro. Allegados al ex funcionario sostuvieron que éste “se fue asqueado por lo que vio en el Ministerio”, y que “el escándalo es peor de lo que los medios han reflejado”.

El Argentino

27/10/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario