America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Seducido y abandonado…


30/11/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Argentina – Cinco meses sin una ley opositora


Más división que acuerdo

Publicado el 7 de Agosto de 2010

Por Alberto Dearriba Periodista.
En tren de sospechar libremente, uno puede suponer que, si a los que votan contra las corporaciones los estimula el gobierno, los que lo hacen a favor son beneficiados por los intereses más concentrados.

Tras cinco meses de sesiones ordinarias en el Congreso sin que el Grupo A consiga sancionar ley alguna, espadas de la oposición descubrieron con ayuda de los medios más concentrados que los integrantes de la Cámara Alta están en situación de remate y se venden al mejor postor. La primera piedra fue lanzada por el ex oficialista Felipe Solá, quien aseguró que el gobierno sale de shopping para torcer voluntades. Su humorada –que empaña al cuerpo en su conjunto sin precisar un caso concreto– es tan ofensiva como la que podrían haber proferido los legisladores oficialistas cuando el propio Solá votó contra la resolución 125 en la Cámara Baja, pese a integrar entonces la bancada oficialista.
En tren de sospechar libremente, uno puede suponer que si a los que votan contra las corporaciones los estimula el gobierno, los que lo hacen a favor son beneficiados por los intereses más concentrados. Salvo que exista un doble estándar para juzgar la moral de los legisladores: cuando votan a favor de proyectos oficialistas son corruptos y cuando lo hacen en contra, son paladines de la democracia.
Más de una docena de diputados que llegaron a sus bancas en las boletas del Frente para la Victoria votan sistemáticamente contra el gobierno en la Cámara Baja, sin que los medios echen sospechas sobre ellos. Un puñado de senadores arribados de la misma forma a la Cámara Alta apoyan los proyectos opositores. El vicepresidente de la Nación gozó durante más de un año de la categoría de principal opositor luego de aquella madrugada célebre que lo convirtió en un héroe republicano al votar contra el gobierno que todavía integra formalmente.
Pero ni Solá, ni Cobos, ni sus pares que se pasaron a la oposición son corruptos por haber votado en favor de los sojeros, sino que decidieron priorizaron sus vínculos con los intereses agroexportadores antes que continuar junto al gobierno.
No se trata aquí de ocultar ningún posible chanchullo en una casa que quedó manchada a partir de la sanción de la “Ley Banelco”, en la que la justicia detectó sobornos a los legisladores para que aprobaran una ley que flexibilizaba normas laborales, con lo cual se favorecía a las empresas. Pero no parece justo que la santafesina Roxana Latorre se convierta en la peor del colegio cuando decide no votar el proyecto opositor que impulsa el 82% móvil para las jubilaciones, porque considera que se tata de una movida demagógica. ¿A cuento de qué el senador Emilio Rached viene a contar ahora que el gobierno lo apretó cuando se votó la 125? Es poco creíble que el Senado sea una cloaca cuando la oposición no puede imponer su voluntad, y un faro institucional cuando sepulta un proyecto oficialista.
Sería más propio pensar que si bien el kirchnerismo perdió las elecciones de junio del año pasado al ver reducido su número de legisladores, las cuentas tampoco son tan favorables al conglomerado opositor, en el cual además andan a los codazos por las candidaturas presidenciales.
El heterogéneo Grupo A puede mantenerse unido cuando apunta con un proyecto a limar el poder del kirchnerismo, pero no logra coincidencias cuando debe decidir quién paga el pato de los proyectos que imagina. Están todos de acuerdo con aumentar las jubilaciones, pero sólo los diputados de centroizquierda proponen que la medida sea financiada con un aumento en los aportes patronales, que reponga el nivel que tenían antes que Domingo Cavallo los podara. Distribuir recursos es siempre popular. Cristina Fernández lo graficó al señalar que no sólo estaba de acuerdo con el 82%, sino con el 100%. Pero establecer cargas para solventar el beneficio pone de mal humor a quienes deben pagarlas. Impulsemos entonces lo que junta votos y no lo que provoca mal humor, parecen haber acordado los legisladores del centro a la derecha
Las contradicciones internas del Grupo A también aparecen claramente en el intento por rebajar las retenciones a las exportaciones de soja. La conductora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, apoya férreamente la postura de la Sociedad Rural que propone mantener sólo las de la soja en un 25%. Carrió describió una parábola que la llevó desde posiciones de centroizquierda en sus comienzos, a defender a capa y espada una renta extraordinaria. Está claro el giro a la derecha de sus propuestas políticas. Pero nadie tiene derecho a echar la honra de la chaqueña a los perros por este cambio. Se trata de una opción acorde con sus reales convicciones, que evidentemente no eran aquellas de sus comienzos. Los socialistas en cambio parecen más consecuentes en este aspecto con sus planteos históricos, ya que coinciden con la Federación Agraria en segmentar las retenciones. Y también los radicales son congruentes con sus vaivenes históricos, ya que no consiguen unificar una postura en el bloque que cuenta con la mayor cantidad de agrodiputados de entidades distintas.
Peronistas de derecha, macristas, radicales y lilitos, son capaces de rendirse juntos como lo hicieron la semana pasada ante la corporación sojera en la Sociedad Rural, o esta semana en la comida con el titular del grupo mediático más concentrado. Pero no se ponen de acuerdo para sancionar una ley. Pueden encontrar una brecha ahora con el proyecto para modificar al Indec, que tal vez sea el primero que atraviese los gruesos muros del Congreso. Les resulta más fácil unirse cuando se trata de limar al gobierno, pero estallan cuando deben apostar a intereses económicos en pugna.
Ante estas dificultades, lanzaron una campaña de sospechas generalizadas sobre la Cámara Alta que los medios que expresan el poder amplificaron. Intentan encubrir la incapacidad política de la oposición, o la aritmética parlamentaria desfavorable, para señalar, en cambio, al dinero corruptor del gobierno como freno de sus aspiraciones. Desesperados por la imposibilidad de derrotar al oficialismo y así cumplir con el sector de la sociedad que siente un odio visceral hacia el kirchnerismo, escupen peligrosamente hacia arriba. Utilizan la estrategia de los directores técnicos de fútbol, que antes de los partidos siembran sospechas sobre la honra de los árbitros con el fin de condicionar sus fallos. Se suman a peligrosas posturas antipolíticas, que apuntan a explicar todo por la vía fácil del soborno, sin tener en cuenta la ideología, el alineamiento partidario y los intereses concretos de los jugadores. Carlos Reutemann no votó contra la 125 porque lo sobornaron, sino porque es un conservador convencido, con intereses personales que se ven perjudicados por las retenciones. Cobos vio la posibilidad de dejar de ser el tipo que tocaba sólo la campanita y se tiró políticamente a la pileta. A Solá no le pagó Monsanto, sino que responde al sector con el cual tejió buena parte de su carrera política durante el menemismo. Culpar de todo a la billetera gubernamental –confundiendo el juego habitual de la política con la coima que engrosa fortunas personales– no hace más que esconder las propias limitaciones y debilitar al sistema democrático en su conjunto.
Los legisladores opositores invirtieron cinco meses intentando denunciar sin éxito supuestas violaciones constitucionales, sin resultados concretos ni mejoras en las encuestas. Dijeron que usar reservas para pagar deuda desataría sobre la economía las siete plagas de Egipto. Pero se pagó prácticamente todo el Fondo de Desendeudamiento completo y la economía sigue creciendo.
A partir de septiembre –mientras continúan ingresando los dólares de la cosecha récord– se volcarán al consumo más de 1400 millones de pesos por mes, por efecto de los aumentos en las jubilaciones y en las asignaciones por hijo (universal, familiar y discapacitado). No es que los jubilados vayan a bailar en una pata por el incremento de casi el 17% que tendrán sus escasos haberes desde septiembre; ni que los padres de los chicos vayan a tirar manteca al techo por el nuevo nivel de las asignaciones. Tampoco cambiará substancialmente la vida de quienes perciben el salario mínimo que era de 1500 pesos y no podrá ser menor a 1740 desde este mes y de 1840 pesos desde enero. Pero queda en claro que fue el kirchnerismo el que sacó los haberes previsionales del congelamiento, puso a funcionar el Consejo del Salario Mínimo y convocó a las negociaciones colectivas que establecieron aumentos promedio del 25%. Frente a estas módicas mejoras, están las increíbles propuestas de alcanzar mañana mismo el anhelado objetivo del 82% móvil, sin contrapartida fiscal alguna. Lo plantean quienes congelaron, privatizaron y recortaron los haberes. Los que creyeron que la crisis se salvaba con más ajuste, en vez de apostar a un mercado interno más generoso. Los que creen que la inversión social es una dádiva propia del detestable populismo.    <

Tiempo Argentino

07/08/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – “La imagen positiva de la Presidenta está en 52%”


El politólogo Roberto Bacman, director de la encuestadora CEOP, aseguró ayer que la imagen positiva de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner creció y se ubica en el 52 por ciento, al tiempo que indicó que el mejor candidato del Peronismo Federal es Eduardo Duhalde.“La imagen positiva de la Presidenta está en 52%”

“La imagen positiva de la Presidenta ha crecido, está en un 52 por ciento”, señaló Bacman en diálogo con Radio América.

Agregó que “la oposición corre el riesgo de no superar el 40% de Kirchner en primera vuelta” y subrayó que dentro del Peronismo Federal, muchos no votarían por Mauricio Macri.

“Reutemann no tiene la misma intención de voto que tenía años atrás”, detalló Bacman y dijo que “Macri y De Narváez van al mismo electorado”.

Respecto a la situación en la UCR, apuntó que “el Cobismo o el Panradicalismo con Alfonsín son más rivales de Kirchner”, aunque el Radicalismo “debe remontar la mochila del fracaso económico de sus gobiernos”.

Telam

14/07/2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , | 1 comentario

¿Por qué nadie quiere ser de derecha?, por Ricardo Forster


22-06-2010 /


Ricardo Forster

¿Resulta acaso sorprendente que la derecha argentina sienta una cierta inquietud existencial al ser identificada precisamente como de derecha? ¿Está sucediendo un reacomodamiento de piezas en el mapa político de la oposición que parece haber descubierto que la defensa cerrada de las corporaciones económico-mediáticas ya no rinde el rédito esperado? ¿Resulta, tal vez, impresentable quedar pegado a las vicisitudes del inefable Mauricio Macri, que su antiguo socio y colega de herencias busca separarse ostentosamente acusándolo de “derechoso”? Extrañas parábolas que fueron iniciadas, no por De Narváez o algún otro de los peronistas disidentes, sino por Ricardo Alfonsín que, lanzado a la carrera presidencial, percibió que el pequeño Cobos se estaba volviendo cada vez más pequeño y que hacía falta regresar al ilusionismo socialdemócrata para volver a la mística extraviada de los orígenes.

El hijo del padre, hábil a la hora de captar el cambio de atmósfera, hace borrón y cuenta nueva respecto de sus votos nada progresistas en los últimos dos años (votó en contra de todas las leyes de avanzada que se presentaron en el Congreso de la Nación, desde la reestatización jubilatoria, la recuperación de Aerolíneas Argentinas hasta llegar, por supuesto y como gran coronación, al rechazo de la ley de servicios audiovisuales); su objetivo, ahora, es construir su candidatura desde la perspectiva de alguien que se presenta como un genuino exponente del progresismo argentino (de ese que lleva dentro suyo un antiguo gorilismo y que suele desconfiar de la falta de prolijidad del plebeyismo populista, de un progresismo aferrado a lo políticamente correcto, al life style y al sacrosanto temor que desde siempre le han causado las multitudes). Incluso el Grupo Clarín, casi al borde del precipicio y sin saber de qué modo salir de su propio atolladero causado por sus oscuridades impresentables, últimamente se le ha dado por describir las atrocidades cometidas durante la dictadura videlista, focalizando en torturas y desapariciones y como adelanto de un improbable mea culpa.

Nadie quiere, en estos días que corren, salvando los editoriales del siempre liberal-conservador diario de los Mitre, definir su identidad política acercándose peligrosamente a la derecha de la pantalla. Nadie quiere, en estos días de festejos y alegrías heredadas del Bicentenario y que se continúan en estas semanas mundialistas en las que la selección argentina amenaza con transformar en mito a Maradona de la mano de Messi y de un equipo que venía de punto y en un par de partidos ha pasado a ser banca incluso contra gran parte de la prensa nacional, ser presentado como un animal de derecha.

Nadie, en especial aquellos que pelean por una suerte de candidatura peronista neoliberal, desea que les recuerden su ostensible inclinación hacia el poder concentrado y hacia las recetas conservadoras (Macri, de todos ellos, es el que lleva la delantera en una carrera de la que nadie quiere ser el ganador, porque la meta es ser identificado como el heredero de Menem).

Con diversos grados de astucia, y en eso De Narváez demuestra que aprende rápido y que tiene alrededor suyo a un ejército de asesores que permanentemente le susurran cosas al oído, los impresentables de un peronismo prostibulario se afanan por demostrar que ellos nada tienen que ver con ese fantasma horrible que viste los ropajes de la derecha. El problema es que nadie parece creerles porque la foto, por sí sola, es más que elocuente allí donde se presentan juntos Eduardo Duhalde, Rodríguez Saa, Ramón Puerta, De Narváez, Juan Carlos Romero, Felipe Solá y, como haciéndose el distraído, el enigmático y siempre escurridizo ex piloto de Fórmula 1 muy acostumbrado a bajarse del auto antes de llegar a la meta.

Lo cierto es que esta truope que se asemeja a una tienda de los milagros, a la que también hay que agregar al entrerriano Busti y al chubutense Das Neves, sabe que tiene que desmarcarse del espectro que la acosa, un espectro que los lleva directamente hacia lo peor de la última década y que los muestra ocupando sin mediatintas el costado derecho de la política argentina, en especial allí donde el kirchnerismo se ofrece como el heredero de las tradiciones nacional populares del peronismo y desde el radicalismo, y tal vez en alianza con el socialismo santafesino y algo de lo que quede de la coalición cívica, amenaza con expropiar el imaginario progresista y republicano que tanto atrae a la clase media.

Los “federal-peroconservadores” intuyen que los tiempos actuales no llevan los aires de la restauración ni que resulta conveniente, al menos por ahora, mostrarse como lo que efectivamente son y representan.
No deja de ser interesante y algo extraño que al gobierno de Cristina Fernández se lo empiece a correr por izquierda cuando, como sucedió hasta ahora, se lo hizo por derecha y en consonancia con los intereses económicos más concentrados.

Los radicales, pese a las declaraciones inoportunamente reaccionarias y prejuiciosas de Sanz al afirmar que la asignación universal lo único que había logrado es aumentar el consumo de paco y el juego de azar entre los pobres y a la figura cada vez más conservadora de Cobos, parecen haber encontrado en Ricardo Alfonsín la figura que los puede colocar en el andarivel democrático y progresista, ese que parecieron haber olvidado y que, con olvidos de por medio, intentan recuperar en concordancia con socialistas y seguidores de Carrió (la gente de Proyecto Sur no parece estar dispuesta a jugar ese juego de engaños y de diluciones y preferirá, quizás, insistir con Pino Solanas en la soledad de su candidatura). Su jugada es astuta aunque dependerá de la memoria que tenga una parte significativa de la clase media a la hora de elegir repetir más de lo mismo y sabiendo que los radicales han llevado al país hacia el precipicio cada vez que fueron gobierno desde la recuperación de la democracia.

Lo positivo de la emergencia de Alfonsín en detrimento de la de Cobos es que ofrece la oportunidad de que la batalla electoral tienda a girar hacia carriles en los que los adversarios buscarán mostrarse, cada uno, como el mejor exponente de un proyecto de transformación y redistribución en el país. Eso incluso acelera lo que ha caracterizado al kirchnerismo que ha optado, en casi todas las oportunidades, por la profundización y no por el repliegue ante los avances de las corporaciones y de la oposición en esos momentos difíciles que se abrieron desde el voto no positivo del pequeño señor Cobos.

De todos modos, el camino hacia octubre de 2011 es demasiado largo y siendo Argentina un país tan complejo y laberíntico, tan zigzagueante y caprichoso, es aventurado imaginar que el actual escenario se mantenga intocado. Lo que sí parece ser evidente, si se sostiene el crecimiento de Ricardo Alfonsín, es que el mayor desafío al que se enfrentará el kirchnerismo no vendrá desde el seno del peronismo, no será un desafío marcado por la impronta de un neomenemismo o de un conservadurismo duhaldista, sino que adquirirá los rasgos de una alianza neoprogresista heredera, aunque bajo otras circunstancias históricas, de aquella otra alianza que llevó al gobierno a De la Rúa y al Chacho Alvarez con los resultados conocidos y sufridos.

Un progresismo vacío, retóricamente republicano y muy débil ante los poderes económicos se enfrentará al único gobierno democrático que después del 55 logró mantener su modelo pese a los claros avances destituyentes a los que tuvo que enfrentarse a partir de la rebelión gauchócrata. Será cuestión de seguir de cerca este duelo que, por esas extrañas parábolas de la realidad nacional, encuentra a los adversarios tratando de mostrarse como los más consecuentes en la búsqueda de un proyecto progresista.

Lo que al menos sí se sabe es que uno está en el gobierno afanándose por profundizar políticas que mejoren la distribución y el trabajo, a la vez que continúen en la senda de políticas de memoria y justicia, en medio de una brutal crisis económica mundial, y los otros han tratado de bombardear sistemáticamente ese camino aunque ahora se envuelvan en ropajes progresistas.

Buenos Aires Económico

22/06/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – NUEVA DENUNCA DE CARRIÓ Y COBOS


11/03/2010 Posted by | General, Humor, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Argentina – Asumió el Jefe político de la oposición


NO AL GOLPE INSTITUCIONAL DEL SENADO,

NO AL AJUSTE, NO A LA VUELTA AL PASADO ;

NO A OTROS CORRALITOS

NO A COBRAR CON PATACONES, NO QUITA DE 13 % A LOS SUELDOS DE EMPLEADOS y JUBILADOS,

NO AL CIERRE DE FABRICAS, NO A LA DESOCUPACION

06/03/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Mafalda y sus amigos


http://dequemequierenconvencer.blogspot.com/2010/02/oposicion-psiquica-carta-abierta-leida.html

21/02/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , | Deja un comentario

Argentina – El diario de la conspiración


 Foto: Sur.

17-01-2010 /  Las charlas íntimas de Héctor Magnetto con Cobos y con Redrado, por separado, y las de estos dos. El rol de Pinedo y Morales en la maniobra destituyente más fuerte de la democracia.

Por Daniel Olivera
politica@miradasalsur.com

Magnetto: “Que los llamen a Alberto (Fernández) y a Sergio (Massa), ellos tienen muy en claro quien juega con quien y de qué manera podemos armar algo sólido… Un gobierno no se hace del día a la noche, acá está en juego el destino de la Argentina. A esta gente los dejamos avanzar mucho, pero todavía podemos hacerlos retroceder y poner las cosas en su lugar.

Cobos: “Yo hace rato que vengo trabajando con Montero en el armado de equipos técnicos y de ahí puede salir un esquema muy valioso. Un gabinete no se puede improvisar. No nos olvidemos que vamos a encontrar un país en ruinas y hay que reconstruirlo”.

Magnetto: “¿Y ya se perfila quién puede articular todo un esquema de gobierno?”

Cobos: “¿Una persona que pueda ser un… jefe de Gabinete, dice usted?”

Magnetto: “Sí, ¿en quién están pensando ustedes?”

Cobos: “Baglini perfectamente está en condiciones de hacerse cargo de una responsabilidad así. Tiene mucha experiencia, conoce de política y de economía y no tuvo el desgaste de muchos otros que estuvieron con De La Rúa”.

Héctor Magnetto se quedó en silencio, sin decir palabra. En ese cargo, Alberto Fernández siempre fue su punto de referencia, su modelo de dirigente político dúctil y flexible, capaz de comprender e intentar buscar zonas de conciliación entre los intereses de su Grupo y los del kirchnerismo. Pero ese nombre está vedado.

Frente a Magnetto estaba el hombre que más había corroído al kirchnerismo y por lo tanto no se podía permitir la jactancia de la duda ni dar una señal equívoca. Julio Cobos desvió la mirada hacia el Hermenegildo Sabat que como un imán captura la atención de todos aquellos que alguna vez ingresaron a la oficina del hombre fuerte de Clarín. Le sirvió también para no incomodar a su interlocutor. Para Cobos, la reunión era una bendición después de algunos meses de obligado autoexilio de los medios, cuyo efecto colateral más importante fue un fuerte descenso de su imagen en las encuestas. Magnetto ya había recorrido varias veces el espinel opositor, tratando de convencer, sin éxito aparente, a Reutemann. Ahora avanzaba con decisión por la opción más conservadora: la de Cobos y el regreso del viejo panradicalismo, aquellos dinosaurios políticos que sobrevivieron al colapso del 2001.

“¿Hasta dónde avanzará?”, se preguntó Cobos. Unos minutos después, salía del despacho del número uno del Grupo con la firme convicción de que los tiempos se aceleraban dramáticamente. Y que así como la caída de De la Rúa se consumó en menos de un año, un eventual regreso al poder de “los radicales” podría demorar mucho, pero mucho menos. Magnetto le acababa de mostrar el atajo para saltar un puesto en el organigrama del Estado de la República Argentina, el que lo llevaría de ser vice a ser el Presidente.

-Hay que estar preparados Julio, esta situación va a hacerse insostenible y todos creen que el hombre es usted. No llegan al 2011, no pueden llegar…Me dicen que si la economía se recupera ellos se van a fortalecer y no podemos permitir que eso suceda. Hay que frenarlos como sea para que no sigan haciendo daño al país, y yo sé de mucha gente que podría trabajar con gran eficiencia en esa tarea patriótica. Y una vez que se caigan, usted podría reconstruir las instituciones.

Cobos no tuvo tiempo a pensar en el bronce. Sólo pensó en el descomunal trabajo que le demandaría tirar abajo el andamiaje kirchnerista y volver atrás en el tiempo. Restituir por ley los fondos a las AFJP y desarmar el esquema estatal de jubilaciones, reprivatizar Aerolíneas, cerrar de una buena vez la herida abierta de los juicios a militares y civiles involucrados en los horrores de la dictadura, renegociar acuerdos con los organismos multilaterales de crédito, reasignar partidas presupuestarias de miles de millones de dólares que hoy solventan políticas sociales, romper relaciones con gobiernos como el de Hugo Chávez o Rafael Correa de Ecuador. La lista mental que pudo hacer a la salida de esa reunión no tenía fin, pero sí estaba seguro de que había una ley que sí o sí debería retrotraer a su estatus quo pre-Kirchner: la Ley de Medios Audiovisuales. La madre de todas las leyes para la supervivencia de su flamante “padrino” político, el que acababa de ungirlo como el elegido.

¿Tendría tiempo para pensar en sus tradicionales vacaciones a la chilena, como buen mendocino conservador? ¿O las cosas se precipitarían de tal modo que en los próximos meses podría estar probándose la banda presidencial? ¿Cuánto podría hablar con su grupo íntimo? ¿Estaba en manos de Gerardo Morales, el radical que más lo detestaba? ¿Cómo y dónde lo golpearía Lilita Carrió, haciendo saber el profundo desprecio que sentía por él?

Uno, seguramente el de mayor experiencia y habilidad, de sus operadores políticos le allanó el camino. Como antes lo había hecho Magnetto, anticipándole que inauguraría una nueva categoría presidencial: la de presidente antes de tiempo. ¿Qué le explicó? Buena parte de lo que había omitido Magnetto cuando lo recibió. Que Martín Redrado, sería el alfil que jugaría una carta tan ganadora que colocaría al Gobierno contra las cuerdas, provocando en los hechos una virtual “126”. Que Redrado no estaría solo ni mucho menos, que Gerardo Morales (sí, el mismo que lo odiaba y recelaba y que tantas veces lo acusó de traidor) y Federico Pinedo serían los “caballos” del ajedrez que le irían limpiando el terreno en el Congreso y en la Justicia.

Redrado: “Desde mi lugar yo les puedo decir que estamos fuertes para aguantar un cimbronazo como el que implica la caída de un gobierno y reemplazarlo por otro. ¿Se acuerda del 2001? Ahí las cosas eran explosivas porque nos quedamos sin oxígeno de afuera. Ahora es distintos, desde el Banco Central yo fui construyendo puentes muy sólidos con los grandes inversores. Pero no podemos dejarlos que manejen esa caja a su antojo, el peligro es que con esa plata pueden intentar ganar el 2011.”

En ese punto exacto de la charla los protagonistas entraron, como en la película Avatar, en otra dimensión de diálogo. Más denso, más espeso. Más, que duda cabe, conspirativo. Rémoras de la vieja historia de la Argentina golpista, cuando los sectores del establishment asumían directamente el control de la situación y relegaban toda consideración democrática, cuando hablan de las instituciones para conspirar contra las mismas instituciones que dicen defender con afán republicano.

Después de varios meses de hacer de su oficina de Clarín el centro de operaciones políticas destituyentes más influyente de la Argentina (relegando a un rol casi decorativo a Eduardo Duhalde), Magnetto volvió a sentir una dosis de ilusión. Enfrente suyo estaba un hombre en el que podía confiar. A Martín Redrado y su ambición (imposible despegar su nombre del rasgo personal que mejor lo caracteriza)
lo conocía desde otras épocas muy difíciles: las de ayudar a que el Grupo Clarín cotizara en la Bolsa de Nueva York. Y Redrado, con sus sólidos contactos aceitados desde la era menemista, los había auxiliado y guiado en ese intrincado mundo aún para un gigante de los medios de Latinoamérica como lo era Clarín en esos tiempos. También Magnetto recordaba como Redrado coqueteaba con ser la “esperanza blanca”, el Cavallo rubio y de ojos celestes del duhaldismo.

Magnetto: “Y vos crees que frenando el Fondo (del Bicentenario) los herimos de muerte”.

Cuando Redrado tuvo que contestarle a Magnetto, respondió que sí, que esa era la jugada a hacer, que había llegado el tiempo de pasar a la acción. Le explicó con aparente solvencia técnica por qué los fondos buitres harían el trabajo sucio y cómo al final del camino, los Kirchner tendrían que retroceder iniciando un camino que para él, Redrado, era sin retorno. Esa maravillosa música a los oídos de Magnetto terminó de cerrar la maniobra más audaz del ejército conspirativo de la restauración conservadora.

La reunión entre Redrado y Cobos tuvo la excusa ideal cuando el entonces titular (en plenitud) del BCRA le presentó formalmente al presidente del Senado el esquema técnico del Fondo del Bicentenario. Casi como en las películas de Hollywood, los protagonistas centrales de la conspiración se reunieron para “hablar” del centro de la conjura.

Lo que vino después ya es historia conocida. La “resistencia sin agua y sin luz” de Redrado en el Central, los fallos del juez Griesa en los Estados Unidos, las charlas imperdibles de Federico Pinedo con la jueza María José Sarmiento, analizando el soporte técnico para trabar la remoción de Redrado del BCRA, la aparición de Cobos con cara póker volviendo de sus “vacaciones” en Chile y tratando de generar una escenografía similar a la de julio del 2008 cuando saltó a la consideración pública como un Judas Iscariote que era bañado en las mieles de la popularidad por el antikirchnerismo rabioso y militante, y con un Gran Hermano dirigido por el enemigo más poderoso al que se enfrentaron Néstor y Cristina en casi siete años de poder: Héctor Magnetto.

Un hombre que consume los tiempos, y para quien el 2011 le resulta una vida.

Miradas al Sur

19/01/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Carta Abierta número siete La nueva declaración de la agrupación de intelectuales


CARTA ABIERTA / 7

El tiempo que viene

Los intelectuales de todo el país que publicaron la primera carta abierta durante el conflicto por la resolución 125 dan a conocer hoy la séptima carta –que Página/12 adelanta aquí–, en la que hacen una lectura de la nueva realidad que se crea a partir del 28 de junio y los próximos dos años de gobierno.

El tiempo no es una abstracción sin contornos. Imperioso, es una cuchilla que nos clava fatalmente al presente. No es posible omitir la realidad coyuntural. Juraron los nuevos diputados, estremecen los robos que desembocan en asesinatos, la prensa arrecia en sus campañas, los movimientos entre las fuerzas enfrentadas no cesan. Ante los micrófonos y en la calle se alzan voces de degüello. El Gobierno rechaza las presiones y la injerencia en la vida política nacional de un alto funcionario del Departamento de Estado norteamericano. Un nostálgico del orden dictatorial es nombrado ministro de Educación de la ciudad de Buenos Aires. Los sectores conservadores, que venían largamente agitados de antemano, han conseguido sonar verosímiles al acusar al gobierno nacional de provocar la agitación. Franjas considerables del viejo pensamiento progresista aceptan el dictamen y entregan a las derechas un inusual protagonismo. ¿Pero no hemos hablado ya de todo esto? Sí, porque en los tramos más inmediatos y condensados de la historia se presentan las tensiones del gran tiempo que se habita, las premuras, las urgencias que no dejan de conmovernos.

Pero sólo es posible iluminarla si nos sustraemos de lo más evidente de esa temporalidad. (…) Hacer propio el tiempo es tan necesario como hacer aquello que ya hicimos, y en esta Carta insistimos: hacer ejercicio vivo de la palabra, juego activo con la lengua, afectuoso encuentro con sus potencias. (…) Se trata de hablar distinto del hablar de los medios de comunicación masivos. Distingamos nuestras urgencias de las suyas; pensemos nuestros proyectos sin sus ataduras. La coyuntura nos merece como mujeres y hombres no sometidos a sus coacciones evidentes. La crítica a los medios de comunicación es la necesaria crítica a la razón de la época, y sus enseñanzas son materias reconstructivas de la comunicación tecnológica y humana. Sin ahondar en su poderosa significación, en su capacidad para crear sentido común y articular los lenguajes de las derechas contemporáneas, resultará muy difícil dar la batalla cultural indispensable, esa que nos permita disputar los relatos de la patria.

Se dirá que pedimos grandes encuadres históricos cuando es preciso vivir en el fervor de una coyuntura. Alertar precisamente sobre la necesidad de una mirada que abarque un ciclo mayor de tiempo es el motivo de esta Carta. Estamos ante dos años que condensan tramos de tiempo muy vastos, en los que se jugarán para el pueblo argentino los horizontes mayores de justicia, democracia y economía pública distributiva (…) Hablemos pues del tiempo por venir. Contemplar más secuencias exige interpretar el momento que vivimos con más riqueza conceptual. Una épica social debe salir de este juego entre la estructura del presente y sus puntos de condensación más dramáticos; una épica social que trabaje para un vuelco consistente de la situación, porque peligra una experiencia sustantiva en la vida política de los argentinos. (…) ¿Cuáles serían esos trazos épicos en una sociedad desmenuzada por lógicas de acumulación y consumo que sustraen las vidas de lo público? Los sectores medios urbanos que en otros momentos cultivaron la modernización cultural y política, hoy se dejan entusiasmar por el barniz eficientista de las derechas, cuando esa tintura enmascara el huevo de la serpiente: el anudamiento de la retórica securitista, la sensibilidad del caceroleo y la defensa del terrorismo de Estado. Es necesario desarmar estos complejos acertijos, porque los dos años próximos serán una eternidad metida en el pliegue diario de la historia.

Con esa perspectiva, no decimos nada nuevo si advertimos que, sin tener asumida la dimensión latinoamericana, las acciones políticas nacionales se ven menguadas en su potencia y su horizonte. Las situaciones y las experiencias en las naciones de nuestra región son disímiles y requieren ser tomadas en relación con el mundo histórico del que surgen, sin anteponer estereotipos de cofradía frente a las realidades singulares. Los recientes pronunciamientos electorales en Uruguay y Bolivia reafirman la persistencia del proceso histórico abierto con el inicio del nuevo siglo para los pueblos del continente, al tiempo que se inscriben en lo profundo de sus tradiciones populares y libertarias. (…) En cada uno de nuestros países se juega hoy el destino de la región toda (Chile es un ejemplo elocuente), y el conjunto entero es puesto en riesgo cuando uno de sus eslabones se rompe. La cruda realidad del procedimiento golpista en Honduras obliga a nuevas modulaciones tan firmes como preocupadas que sepan, por un lado, desnudar las complicidades de los poderosos de siempre y, por el otro, desarmar las retóricas que esgrimiendo supuestas virtudes republicanas vienen a horadar a los gobiernos democráticos, acusándolos (si han elegido proyectos de transformación) de ser responsables de un vaciamiento de esas mismas instituciones, como lo preanuncian los sordos y alarmantes ruidos destituyentes que suenan en Paraguay. Nuestro tiempo y nuestro porvenir merecen la profundización de la integración latinoamericana y la alertada denuncia de las políticas imperialistas.

En la sal inmediata de los acontecimientos argentinos percibimos recrudecer las acciones de un vasto bloque político que actúa para debilitar el mandato presidencial y dar por agotado un ciclo para que llegue mortecino al 2011. No nos resignamos a que un conjunto de críticas al Gobierno –a las que en ciertos casos no restamos validez– sean el pretexto para entronizar mediocres derechismos, con sus exaltadas patronales, sus monaguillos pretendidamente republicanos y sus tribunos jacobinos que hablan por izquierda para zambullirse sin disgusto en la correntada neoconservadora.

Pero no apresuremos los trazos. Muchos son los conflictos que agitan las calles de la política argentina, y verlos bajo un único régimen de significación se parece a no verlos. (…) Esto es, no debemos poner en las mismas columnas las disputas por recursos encaradas por los movimientos sociales, las acciones parlamentarias de los dirigentes opositores, las movilizaciones urbanas bajo las banderas de la seguridad. No debemos hacerlo nosotros cuando son muchos los que procuran incluirlos en una misma narración que, enlazando esas vetas heterogéneas, las haga confluir como única fuerza de demolición. No es así. Constituir otra explicitación que haga momentáneo el acuerdo parlamentario de heterogéneos grupos es necesario, así como actuar sensiblemente en dirección a las izquierdas y los progresismos sociales y políticos es ineludible (…) Del mismo modo, esas fuerzas están exigidas de una responsabilidad mayúscula: la de evitar su confluencia –sean cuales fueran las razones o las coartadas– con las acciones de la oposición que buscan hacer girar en un sentido regresivo el tiempo de la historia.

Las necesarias argumentaciones no se constituyen en el interior de un palacio, ni siquiera en la amistad que nos reúne en un colectivo político. (…) Una narrativa entonces debe ser consecuencia de una novedosa estrategia de composición y de una voluntad crítica capaz de desmenuzar la actualidad y, dentro de la actualidad, los problemas que ponen en juego las nuevas derechas, pero también los que arrastran los movimientos populares y las fuerzas gubernamentales.

Esta narración debe poder decir los nombres adecuados para hechos efectivamente acaecidos. No tiene derecho a obviar las palabras necesarias y tiene la obligación de proveer las que faltan para que no sean sugeridas por el equívoco, la mala fe o la ignorancia. Algunas medidas gubernamentales muchas veces se presentan despojadas del marco interpretativo que dé cuenta de su real importancia. Porque esa interpretación reclama una discusión sobre qué significan la idea de desarrollo, las formas contemporáneas del trabajo y la situación del Estado. ¿Qué son hoy las instituciones estatales? ¿Cuál es su capacidad de incidencia y realización de políticas para todo el territorio nacional? ¿Cuánto arrastran de modos burocráticos, cuando no de confrontaciones mezquinas por recursos escasos en las que la alusión a lo público es más una mascarada que una efectiva apuesta a su reconstitución? ¿Se han desprendido esas instituciones de lo que una profunda reconversión neoliberal instauró en ellas o adormecen sus contornos más nítidos bajo otra lengua ideológica? Cada una de las instituciones estatales puede verse como un terreno minado de conflictos entre lógicas distintas, y una de las deudas del momento es poder diferenciarlas para apostar a la expansión de sus núcleos más renovados. (…)

Del mismo modo, la movilización social no puede considerarse sin situarla, en cada momento, bajo las preguntas de su condición y legitimidad. No para menoscabarla en nombre de una empresa ordenancista, sino para considerarla en sus ambigüedades y contradicciones. (…) La experiencia gubernamental en curso supo poner como enunciado central la renuencia a la represión. Lo sostuvo, sustrayéndose con valentía a la airada vociferación del orden. Esto no impide reconocer que los conflictos laborales, las representaciones sindicales, los movimientos sociales, configuran un mapa de reclamos por la justicia tanto como –paradójicamente– una superficie de disputa que a menudo se ve atravesada por el desdén hacia lo público en función de intereses privados o sectoriales. Nuestro país tiene profundas reservas democráticas, las tiene en su idea del conflicto, en los usos de las calles, en su sistema educativo. Y ninguna de esas prácticas está eximida del riesgo de caer en alguna forma de cooperación involuntaria con la destrucción de la vida colectiva.

Un Bicentenario con compromiso social

Sigamos revisando lo que acucia. Cuestiones como la de la seguridad exigen un trato capaz de abrevar en las fuentes profundas de la democracia argentina, no para negarlas en tanto problema sino, por el contrario, para sustraerlas de la gritonería linchadora. La vida en las grandes metrópolis mundiales registra la dificultad de resolver los abismos en los que caen porciones enormes de poblaciones desplazadas. Actos de violencia irracional son llevados a cabo al servicio de una economía ilegal que a veces involucra tramos oscuros del mismo Estado. Existen distintos estratos de culpabilidad para tratar esto, lo que no excluye la interpretación exacta del momento culpable en que alguien dispara un arma homicida. Es para bien del conjunto que hay necesidad de mantener una sociedad abierta, sin concesiones a las formas medievales de vindicta. Leer con perspectiva crítica una escena urbana atravesada por complejas formas de anomia y de violencia no puede hacernos soslayar la significación que estos dramas de lo cotidiano tienen en el interior de las conciencias públicas y privadas. (…) Son las derechas a cielo abierto las que se solazan cada vez que una voz humilde grita su desgarramiento. Argumentos que ni siquiera deben tener forma argumental: les basta con golpes comando de sensiblería y gimoteo, no el auténtico dolor de las víctimas sino el inducido por el gabinete de asesores en el marketing lagrimeante. El progresismo no ha sabido tratar estas cuestiones. Ni el problema del Estado ni las características de las luchas, menos aún la violencia de las sociedades contemporáneas. Esa incapacidad abona la causa de aquellos que creen resolver los dramas reales con el grito de orden. No olvidar de qué modo la travesía del miedo suele concluir en el sumidero del autoritarismo (…)

Es necesario responder con imaginación específica y trazar razonamientos de largo plazo en estos asuntos y en todos los que inquietan y demandan soluciones concretas, sean muy visibles o no. También configurar un mapa de encuentros y alianzas que procuren la preservación de las mejores políticas desplegadas en estos años. Se requieren, por ejemplo, observaciones más agudas sobre el movimiento social y las orientaciones democráticas que se mueven en el ámbito de las representaciones laborales, y en esa dirección, son bienvenidas las medidas cautelosas pero progresistas en relación con los trabajadores del subterráneo. (…) Creemos en una Argentina con esferas y agremiaciones sindicales en las que, a la vez que resuene la voz del tradicional movimiento obrero, también los nuevos movimientos puedan esbozar sus primicias, actuando con la lucidez que requiere un país sometido al ataque de fuerzas reaccionarias bien conocidas.

(…) Romper el hechizo neoliberal de los noventa implica regresar creativamente sobre una idea de política que sea portadora de una amalgama de sueños utópicos y de proyectos históricamente realizables. Es necesario recorrer el Bicentenario y el año 2011 munidos de una nueva imaginación pública, democrática y movilizadora. Lo solemos denominar un proyecto y más modestamente un plan, un tejido de previsiones. ¿Se le puede imponer a la historia una retícula cargada a priori? Sabemos que no. Pero una previsión general sobre el devenir puede y debe ser explicitada. Convoquemos nuevos pensamientos para hacer leyes sociales, reformemos la educación para elevar su nivel teórico y social, y para que el justo afán de sus luchas gremiales no descuide una convivencia productiva con la preservación de la escuela pública como sujeto social atesorado en la memoria democrática argentina.

La realidad de la escuela pública habla, con la gravedad de un alerta, sobre el destino completo del país. Su fundación estuvo entre los logros más relevantes de una política laica y republicana que funciona como la imagen invertida de lo que llaman republicanismo las derechas contemporáneas. (…) En la década del ’90, bajo la idea de reforma se hizo trizas el sistema educativo. No sólo por una cuestión de escuálidos presupuestos, también porque se dejó cada región y cada escuela a su suerte, y el Estado nacional se privó de la facultad de intervenir en programas, en regulaciones y en la formación docente. Porque no fue sólo un problema económico, es que los dramas de la educación pública actual no se resuelven con la bienvenida expansión presupuestaria. Son problemas no tan sólo de calidad, sino de sentido, de formación y de derechos. Porque una escuela pública disminuida es un mecanismo de profundización de las diferencias sociales, como lo prueba el incesante crecimiento de la enseñanza privada. Lejos de la escuela igualadora, estamos ante el abismo de instituciones que en muchos casos acentúan la polarización social.

No decimos con esto que haya vacancias de medidas sociales destinadas a disminuir esa polaridad. Las hay y de profundo alcance. Las hay que portan una innovación profunda como son la universalización de la asignación por hijo y el programa de ingreso social con trabajo. (…)

La política es una apuesta sobre el tiempo que vivimos y el tiempo que adviene. (…) Es así que son necesarias imaginativas movilizaciones en la ciudad y en la mente colectiva dispuesta a la aventura del pensar crítico. Un hito legal se ha instituido: la ley de servicios audiovisuales. Ahora, precisamos canales mediáticos de expresión renovada, poéticas comunicacionales y a la vez un nuevo rigor en la información que recree la objetividad pública de las noticias. Un país no puede vivir facciosamente todos los años de su historia, pues para atrás no sabrá interpretar su linaje, y hacia delante se deshace.

La Pirámide

Modesto monumento republicano, la Pirámide de Mayo testimonia un recorrido, la necesidad de evaluarlo y el deseo de no postergar el anuncio concertado de nuevos proyectos. Los gobernantes deben hacerlo. La sociedad argentina también debe hacerlo sin ira y con pasión transformadora. El Bicentenario y el 2011 no deben transcurrir huecos de imaginación. Es preciso detener a las fuerzas conservadoras que se mancomunan para el batacazo. Podremos hacerlo con despliegues públicos de la economía justa y soberana, propuestas educativas que favorezcan la lucha por el conocimiento clásico, moderno, técnico y humanístico, con nuevos horizontes del pensamiento social, científico y tecnológico. Todos podemos presentar nuestros enunciados. Invitamos a hacerlo y este es el momento. Lo decimos frente a la Pirámide, con ánimo fundador que se sabe deudor de lo mejor de su pasado, obelisco sugerente de la presencia conductora del pueblo histórico y del pueblo que busca respuestas inmediatas. Somos parte de ambos pueblos. (…)

La Pirámide deberá decirles no a las abstracciones publicitarias euforizantes que se presentan como plan de gobierno, lo mismo da un Lacalle, un Cobos, un Piñera o un De Narváez, o desarrollismos que se llaman productivos para no pronunciar –como Duhalde– el verdadero nombre de un giro a la derecha. Cualquier proyecto de transformación igualitario y democrático debe buscar sus enlaces con la anómala experiencia política abierta en el 2003. No son tolerables los retrocesos ni las menguas, como pretenden los adalides de la restauración. Pero la persistencia de los hechos más valorables no es concebible si muchos de los que dependen de su destino no son conmovidos por la revelación de ese enlace. No para sumarse o aprobar a ciegas, sino para ser protagonistas directos en un pie de igualdad de una tarea común en una etapa nueva.

Habrá que bosquejar un tejido de previsiones, un proyecto sensible a las exigencias de la época, promovido a la manera de una gran convocatoria social. Ni el Bicentenario puede ser un conjunto autosatisfecho de celebraciones ni el 2011 pura reiteración de lo ya hecho. Perdura lo que cambia y cambia lo que sabe barajarse de nuevo. Se precisa una política que aglutine voluntades. (…)

Sugestivo monolito, la Pirámide de Mayo tiene en su interior otra pirámide y en su exterior, la Plaza que la rubrica con sus sonidos. ¿Qué escuchamos? ¿Qué intuimos? Que revistiendo una esperanza hay otra esperanza, como verdadera moral de los insistentes. Que el pueblo quiere saber de qué se trata en materias que van desde una seguridad ciudadana, que no surge de la voz de los trogloditas, a una política económica que lo tenga como protagonista, una economía con el universo de soberanías eficientes que el hilo conductor de nuestra historia siempre ha reclamado. Sin concesiones a las formas más cuestionables de la globalización. (…)

La Pirámide: lugar de una invocación o de un llamado. Les habla a los que procuran ahondar las medidas de justicia desde la centroizquierda, a los movimientos sociales, a los sindicatos en su reflexión madura sobre nuevas representaciones del trabajo, a las izquierdas que unan la pasión de un legado a las duras enseñanzas recibidas, a los liberales capaces de juzgar sin odios redundantes, al peronismo en su archipiélago incesante, buscando nuevas palabras orientadoras para sostener los cambios de época y una nueva época de cambios. (…)

Escuchemos las voces. La economía justa reclama que las explotaciones de la naturaleza, las políticas extractivas y agropecuarias atiendan los reclamos de los movimientos que cuidan la casa común del hombre. (…) No en nombre de un ecologismo globalizado que considera esas cuestiones con olvido de su horizonte de realización. Más bien, desde la perspectiva de las ideas que, surgidas de los socavones mineros, las organizaciones campesinas o los saberes de los pueblos indígenas, reclaman formas no destructivas del trato a la naturaleza. Una economía más justa reclama también una revisión del sistema de transporte, que coloque al ferrocarril en su centro. Razones hay de todo tipo para hacerlo. Económicas, sociales, laborales, de integración regional. Dificultades también de todo tipo: las brutales concesiones y desguaces realizados en los ’90 dejaron una escena catastrófica, pueblos abandonados, vías levantadas, estaciones cerradas, material vendido como chatarra. Y otro tanto cabe decir del hospital público y las políticas de atención primaria de la salud, aún no recuperados de la devastación sufrida en los ’90 con el único propósito de convertir a la enfermedad en un negocio, manejado por mafias y grupos empresarios privados que siguen cobrando millonarios dividendos y víctimas.

Economía con autonomía creativa, decimos entonces. Aludimos a la revisión de lo que por momentos es sancionado como imposibilidad y al salto necesario sobre las vallas que restringen la redistribución de los ingresos. Uno de esos obstáculos continúa siendo el trabajo no registrado, fuente inagotable de inequidad y atropellos que afecta a poco menos de la mitad de la mano de obra ocupada. Tributos más progresivos y un sistema impositivo renovado son imprescindibles si el horizonte es el de la distribución de los recursos económicos hacia los más desposeídos. La reforma financiera lo es para orientar el flujo de los capitales a zonas de rentabilidad social y ampliación laboral. Nos espera un duro trabajo de demolición de los valores y las prácticas de la injusticia y de la desigualdad que se han vuelto parte de un sentido común naturalizado por los ideólogos del mercado y de su inexorabilidad incuestionable. (…)

Los nuevos facciosos han avanzado mucho. Se presentan en nombre del interés general. Han fabricado la figura de los gobernantes advenedizos, del falsario y del impostor para señalar una experiencia política que, sin embargo, en una fisura inesperada de la historia, originó cambios a partir de 2003, los balbuceó de improviso, indudablemente con menguas y desperfectos pero abriendo un surco sin el cual seguiríamos encerrados en la pura lógica de lo testimonial. Y muchas veces los plasmó con oportuno sentido de la excepcionalidad que encarnaban. Una parte de la sociedad y el invisible esqueleto minoritario que anima los cánones de la conflagración general contra el gobierno, combate las aspiraciones generales a la transformación de la vida colectiva. Están más activos que nunca los destituyentes mientras a los constituyentes nos hacen aparecer como errantes en un desierto por apoyar a un gobierno democrático. La palabra corrupción, la palabra seguridad, están listas para provocar el escandalizado martillazo final. (…)

El lenguaje ha sido detonado por dentro. La Pirámide en su intencionada mudez no puede aceptarlo. No puede ser ella el sepulcro de la memoria del pueblo argentino y la pérdida de sus nociones orientadoras de progreso y crítica. No puede contemplar pasivamente el espectáculo de los que se frotan las manos cada vez que una porción popular se opone con masculladas injurias a las mismas medidas que objetivamente los favorecen. ¡Algo grave ha pasado! (…) Una parte del país recibe con apatía lo que debía reanimarlo, y los que perciben su misión reanimadora cargan vacía, demasiadas veces, la mochila del largo plazo, del lenguaje material y efectivo de la promesa a ser cumplida. Precisamos ver nuevamente la política como promesa y proyecto. Y la precisamos ver todos, incluso quienes aún no sospechan que formarán parte del tendal de víctimas de los descabezadores y aplanadores que no se detendrán en un gobierno ni en un sector social –la historia argentina es pródiga en ejemplos–, a la hora de la cosecha y la revancha.

La situación actual, tan compleja que es, sigue manteniendo sin embargo una apertura histórica. Es necesario saber que las operaciones de cierre de ciclo que pululan por doquier tienen a su favor el estado real de agrietamiento en la opinión general, sometida a operaciones de escepticismo, folletín moralizador y miedo. La cancelación de expectativas es un martilleo diario. ¿No lo escuchamos presentado de muchas maneras? Con gravedad, con inocencia, con taimadas denuncias ante los gobiernos extranjeros. En el colmo de la estulticia, son acusaciones permanentes que minan la creencia pública, pues lo importante es generar el cuadro mayor de incredulidad y el hartazgo. En nombre de la política procuran la despolitización general. (…)

Es necesario crear e imaginar nuevos lenguajes. La Pirámide es símbolo laico y profundo de un republicanismo democrático y social, no de un republicanismo que haga retroceder a la democracia. En ella, la idea de patria es una memoria que viene de la infancia y adquiere la gravedad de un mejor destino para todos. Puede entonces desprenderse de las visiones que finalmente la condenan a ser mera rememoración de los hechos bélicos fundantes. Liberada de ampulosas y gastadas atribuciones, puede también acoger a todos aquellos que hoy habitan el suelo argentino y muy especialmente a los contingentes migratorios que hacen realidad, en estas calles, este momento de nuestra América. Son, por eso, la de patria y la de república, ideas capaces de tramarse con formas políticas nuevas y en gran parte ajenas a las tradiciones que aquellas palabras connotan. La Pirámide fue un lenguaje nuevo con las Madres de Plaza de Mayo y sigue siendo a la vez clásico. Es la forma geométrica y conmemorativa de los antiguos, viviente en las culturas milenarias de los pueblos americanos preexistentes y de los revolucionarios que inauguraron el siglo XIX sudamericano. (…) Por la necesidad imperiosa de recuperar lenguaje y memoria, por darle curso a sueños y poéticas emancipatorias, leemos esta carta en el corazón de una patria urgida y que nos reclama intensidad reflexiva, pasión del espíritu y compromiso con el pueblo al que pertenecemos.

Por razones de espacio, se eliminaron algunas líneas. La versión completa de la Carta 7 en www.cartaabierta.com.ar

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22/12/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , | 1 comentario

Argentina – Desventuras de la Patria Virtual



Por Luis Tonelli

Amarillismo mediático, cabezas quemadas, amenazas campestres y fascistas autodefinidos

Los Pomar no fueron víctimas, como se pensó, de la inseguridad. Fueron víctimas, en realidad, de la “sensación” de inseguridad. O, por lo menos, lo fue la memoria de esta familia, pisoteada por el amarillismo periodístico durante veinticuatro días.
Ahora, los medios vuelven sobre sus pasos sin ningún problema, luego de haber saturado pantallas y éteres con las opiniones de decenas de seudoexpertos en seguridad, mediums varios, parapsicólogos colifatos y vecinos de ésos que “se las saben todas”. Así le echan la culpa a las autoridades por haber seguido las hipótesis descabelladas que ellos mismos difundían, y no la más simple y más obvia: que los Pomar habían muerto en un accidente automovilístico.
O sea, de la causa más probable de muerte “no natural” en este bendito país (en 2007 se registraron 8.205 muertes en accidentes de tránsito frente a 2.001 homicidios, lo que no significa que no haya crimen, pero lo pone en perspectiva). Y, dado que hay un tercio más de suicidios que de homicidios, es más probable que uno se mate a sí mismo que otro lo mate a uno. Por supuesto, podemos decir que no creemos en estos números, ya que al IndeK no se le puede creer nada, pero es más fácil falsificar un índice de inflación que esconder cuántos fueron los asesinados en un año.
De todos modos, esto es lo que sucede en la Patria Real, porque en la Patria Virtual, ya se sabe, la inseguridad es la que nos está matando a todos. O, mejor dicho, los chicos villeros nos están matando a todos, a pesar de que los menores sólo protagonicen una fracción de los homicidios y de que la inseguridad cobra más víctimas en los contextos signados por la pobreza.
Tanto es así que el lema de una marcha por la inseguridad fue “por los que no están y por los que aún estamos”. Frase que podría reflejar un profundo sentimiento cristiano en eso del “recuerda que del polvo vienes y que en polvo te convertirás” (o sea, y dicho estadísticamente, que la posibilidad de que algún día nos alcance la Parca es, lamentablemente, del ciento por ciento). O bien de heideggerianismo, por eso de que “nacemos para morir”.
Sin embargo, el lema entendido en el contexto mediático actual habla más bien de la ilusión generalizada de una vida eterna, dedicada al consumo, a la diversión y al espectáculo, y una juventud perenne sostenida por cirugías estéticas tácticas y estratégicas, que sólo puede ser interrumpida cuando un “negro cabeza quemada” te mata por un celular y unas zapatillas. Claro que ahora hay que tener cuidado con los “falsos cirujanos plásticos cabeza quemada”, ya que también pueden matarte. O sea, si querés estar lindo o linda, ¡pagalo!
¿Fue ausencia de profesionalismo de la policía bonaerense la que llevó a sus autoridades a hacerle caso a la truchada mediática antes que hacer el rastrillaje como se debía en uno de los pocos lugares arbolados donde podían estar escondidos los cadáveres y el auto de los Pomar? Haga el experimento de recorrer con Google Earth la Ruta 31 y casi el único lugar frondoso muy cerca de la ruta, que de “modo amateur” se puede detectar, es aquél en el que tuvo lugar el accidente. ¿O bien fue desidia, o incluso una conspiración policial en contra del poder político, como contribución a la renovación constante de hipótesis mediáticas sin costo alguno, para ser lanzadas como anzuelos para el rating, y luego desechadas o contradichas sin ningún pudor?
No importa; ya se sabe, en estas épocas virtuales el que “con medios mata, por medios muere”, y la televisiva conducción de la Policía de la provincia bonaerense recibió del gobernador Daniel Scioli su descabezamiento completo, por un hecho que nada tuvo que ver con la seguridad, porque finalmente los Pomar ya estaban muertos. Un hecho mediático leído por uno de los políticos que más entiende de la política mediática.

Las hipótesis y los escenarios de la Patria Virtual sirven para el regreso, no de los muertos muertos, pero sí de los muertos vivos que abundan tanto en la política argentina. Claro que, si encima a alguno de ellos se lo nombra ministro de Educación de la muy progresista, avanzada y sofisticada Ciudad de Santa María de los Buenos Aires, como es el caso de Abel Posse, la verdad es que estamos en el horno con papa y batata  (o será que la ciudadanía optó por un jefe de gobierno que no tiene nada de progresista, avanzado y mucho menos, de sofisticado).
El retroceso que significa el nombramiento de este dinosaurio, mal diplomático y peor escritor, en reemplazo de Mariano Narodowski es enorme. Narodowski, quien más allá de los resultados concretos en una cartera muy conflictiva (y privatizada por los intereses corporativos, como sostiene en un excelente artículo de Clarín el especialista Gustavo Iaes) es un respetado y bien intencionado académico, quedó desplazado por una interna macrista con la excusa del caso del espionaje por haber estado nombrado James, Ciro James en su Ministerio. Porque, salvo que el ex ministro de Educación sea un psicópata, nadie puede pensar que haya estado al tanto de la red de espías en el gobierno porteño.
A la inversa, Abel Posse no necesita de revisión de prontuario o de carpetazo alguno, porque lo importante es lo que piensa hoy. Valgan como botones de muestra estos extractos de una nota escrita para La Nación, o sea, no declaraciones en vivo o sacadas de contexto. “Muchos ‘garantistas’ pagaron su lujo humanista con los cadáveres humanísimos de ciudadanos honestos acribillados delante mismo de sus hijos o padres, mujeres violadas y decenas de policías que mueren sin afecto oficial ni el respeto debido a su profesión imprescindible y peligrosa”. O bien: “Hoy el vandalismo, el piqueterismo politizado y la protesta de tantos desamparados se derraman por las calles con su perfil agresivo. El oficialismo culpable y la mayoría de susurrantes opositores no estuvieron a la altura de la batalla que exige el orden público en un país crispado y conflictivo, donde nunca existió una cultura de respeto ciudadano”. Y, por último, este llamado a algo muy cercano a una dictadura: “¿Qué cantidad de poder tendrá que tener el futuro gobierno democrático después de la demolición institucional de los K y la anarquización, desjerarquización e indisciplina que van de la misma familia al colegio, a la universidad, y que cubre tantos aspectos de la vida comunitaria?”.
Resulta escalofriante que estos valores fascistas se filtren de algún modo y lleguen a la cabeza de los chicos porteños, y también muy preocupante que luego de insistir en el nombramiento de alguien tan polémico como Jorge “Fino” Palacios en la Policía Metropolitana con los resultados a la vista, Mauricio Macri insista con la misma perspectiva nombrando nada más y nada menos que a Posse como ministro de Educación.

Mientras tanto, el C.A.M.P.O. tuvo su acto político en El Rosedal con una cantidad nada impresionante de asistentes: unos 10.000, según los mismos organizadores. Reunión que más que estar dirigida al gobierno de Cristina Fernández fue un aviso de advertencia a los opositores, especialmente a aquéllos que consideran que, a grandes rasgos, la política de retenciones no ha estado muy errada en lo esencial. No por nada el día elegido para la concentración agraria fue el de la asunción del nuevo Congreso y, como siempre, fue Hugo Biolcati, el dirigente que puso bien evidente la presión a la oposición, cuando les advirtió que “estamos pidiendo por la concreción de lo que votó el país”, leáse la demanda agraria de (no sólo, como aclaró) una imposible eliminación de las retenciones a la soja sin causar un colapso financiero y social comparable al generado por la abrupta salida de la convertibilidad.
Así que son las figuras opositoras las que reciben ahora las demandas del Campo y enfrentan la necesidad de dar muestras de poder frente al kirchnerismo, por lo que necesitan de su unificación. Y, por el otro lado, necesitan diferenciarse para llegar con las mejores perspectivas al 2011.
Ha comenzado a circular la idea de una gran primaria abierta de la oposición de la que participen todas sus figuras, al ya descontar que Néstor Kirchner se presentará finalmente por una lista única, sin competencia interna.
Algo que no seduce para nada a Julio Cobos, quien al marchar al frente de las encuestas, y con la situación de la interna radical encaminada, pretende flotar por encima de los conflictos con sus competidores.

Debate

17/12/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario