America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Elecciones porteñas – Las estrategias de comunicación


Publicado el 12 de Julio de 2011

Por Eduardo Anguita Periodista y Director de Miradas al Sur.
Una campaña política con propuestas y valores ‘tal cual son’ puede dejar de lado el valor de lo emocional, tanto o más importante que lo racional en una campaña. No es pecado saber re-presentar las propuestas. Sobre todo si, del otro lado, hay marketineros expertos.

Reducir el análisis de las elecciones del domingo a los aciertos o desaciertos en los mensajes de las campañas del PRO y del FPV sería deambular entre la estupidez y el cinismo. Del mismo modo, desdeñar el papel de la comunicación es entender bastante poco de política. Una campaña electoral es una disputa de voluntades entre algunos candidatos concretos. Hay un escenario y, de acuerdo al lugar desde el cual se lo mire, hay protagonistas y antagonistas. El escenario porteño, se ha dicho excesivamente, le es por lo menos esquivo al peronismo. Pero, en esta oportunidad, tenía que enfrentar a Mauricio Macri, un candidato que partía de un piso alto, tanto por los votos obtenidos en las elecciones de 2003 como en las de 2007. Además, corría con la ventaja de estar al frente de la Ciudad. En todas las elecciones provinciales, salvo la de Catamarca, venían ganando los oficialismos. En una situación de crecimiento económico y prosperidad, el voto por el cambio es más difícil de obtener que el voto por la continuidad.
Se ha dicho el domingo por la noche que el FPV hizo una elección histórica en la Ciudad y no parece una afirmación acertada. En rigor, el FPV sacó algo más de 14%, mientras que el total de votos a la fórmula Daniel Filmus–Carlos Tomada llegó de las otras dos listas de adhesión. Se trata de una elección bastante similar a la de 2007. En aquel entonces, cabe recordar, la actual presidenta ganaba en primera vuelta. Es decir, en un escenario nacional favorable al FPV, en la Ciudad, las dificultades del kirchnerismo para llegar a franjas más amplias del electorado no eran pocas.
¿Qué se hace cuando la prédica ideológica y el debate de propuestas no alcanzan para atraer votantes sin definición política o con una definición diferente a la del candidato? Se recurre a las estrategias de comunicación. Y quienes hacen esos menesteres no siempre son personas o equipos o agencias que tienen cercanía política o doctrinaria con los candidatos. Tanto las encuestas de opinión como la formación de reuniones de votantes (los llamados grupos actitudinales) para estudiar conductas sirven para establecer cuáles son los contenidos de los mensajes que cada franja de votantes está dispuesto a escuchar. También para saber qué tonos y qué estilos de comunicación van a ser retenidos y aceptados así como los que van a pasar desapercibidos o rechazados. Los expertos en comunicación política pueden orientar en determinar qué tipo de programas de televisión son los que van a acercar a franjas de electores que resultaban proclives o indiferentes a una propuesta determinada.
Hay dos argumentos para desestimar esta pequeña introducción a la necesidad de tener estrategias comunicacionales. El primero es que lo importante es transmitir los valores y las propuestas “tal cual son”, sin pasar por el tamiz de la publicidad. El segundo es que el sistema de medios está tan ideologizado –en contra del kirchnerismo– que sólo quedan los pocos medios de comunicación involucrados con el proceso de cambio que vive la Argentina desde 2003. Ambos argumentos son un autoengaño.
El primero, particularmente, porque una elección en la Ciudad no deja de ser una campaña política de proximidad, de vecindad, de gestión de intereses de quienes viven en el distrito. En consecuencia, al compromiso militante y al esfuerzo genuino que hicieron Daniel Filmus, Carlos Tomada, Juan Cabandié y miles de militantes, se le hace imprescindible un equipo de comunicadores que vaya testeando los resultados de las aproximaciones, de las caminatas y charlas con los vecinos. Sencillamente porque esos actos sirven sólo si se multiplican y son vistos por miles de otros ciudadanos, mientras que resultan poco eficaces si no se contagian. Para eso, la mitad de la comunicación es la convicción y la propuesta del candidato, la otra mitad es lo que tienen en la cabeza y sobre todo en el corazón aquellos a quienes van dirigidos los mensajes. Otro aspecto interesante es que los equipos de comunicación suelen evaluar no sólo la capacidad de impacto y aceptación de los mensajes propios sino los de los competidores. Una campaña política con propuestas y valores “tal cual son” puede dejar de lado el valor de lo emocional, tanto o más importante que lo racional en una campaña. No es pecado saber re-presentar las propuestas. Sobre todo si, del otro lado, hay marketineros expertos.
En cuanto al segundo punto, el papel de los medios, hay que tener presente que no todo se limita a exponer en radio o televisión las ideas propias o participar de un debate con adversarios. Los medios de comunicación audiovisuales son una ventana a la vida de personas notables. Hay programas de chimentos, hay programas para ir con la familia y para contar las cosas que cada uno hace al margen de la política. Pero, además, hay situaciones que un candidato puede crear o provocar que la televisión “vaya” a un lugar en vez de que el candidato vaya al set de televisión, para que sean las cámaras las que busquen la acción de esos candidatos, para que los descubra en otras situaciones que no sean los actos o caminatas políticas. Precisamente, los especialistas en comunicación que promueven artistas, deportistas o personas públicas de diversa índole saben cómo encontrar vetas y aprovechar una vez para mostrar a la persona íntima, otra vez al hijo o al padre de familia y otra, al intelectual o al goleador.
Para que estas y otras actividades propias de la comunicación funcionen hace falta que quienes tienen la conducción política deleguen en un equipo muy pequeño la gestión y el análisis estratégico de la comunicación. No las decisiones, pero sí las evaluaciones y los consejos. Sí las alternativas para que el candidato pueda decidir.
Esta breve esquela, estos mínimos apuntes parecen verdades de Perogrullo innecesarias en este momento. Sin embargo, de modo más explícito o más discreto, más emocional o racional, los resultados de las elecciones porteñas crearon un sacudón muy fuerte en buena parte de la sociedad. Por eso, parece necesario repasar muchas de las cosas que se proponen como recetitas de manual.
No es un ejercicio inútil reparar en que el kirchnerismo es demasiado atípico en materia de comunicación política. La presidenta Cristina Fernández lanzó su candidatura a la reelección el mismo día en que anunciaba la convocatoria a 220 nuevos canales de televisión de aire. Tan fuerte es el vínculo que tiene en la actualidad con la sociedad que pasa desapercibido el hecho de que, una vez más, no está pendiente de lo que piensen o hagan los dueños de los medios de comunicación actuales, a quienes lógicamente no los pone feliz esa convocatoria a la pluralidad de voces. Pero el vínculo de la presidenta con la sociedad, a través de sus apariciones en los actos públicos, es de una intensidad poco común. No sólo porque tiene resultados de gestión para comunicar ni tampoco por su capacidad oratoria. Hay algo del orden de lo emocional que, particularmente desde la muerte de Néstor Kirchner, hace de Cristina no sólo una heroína contemporánea. No sólo lo es, sino que también lo representa para muchas personas que la toman como un punto de referencia en sus logros y frustraciones cotidianas. Ella ocupa un lugar simbólico notable: es, al mismo tiempo, un espejo del dolor y de la fortaleza. Eso es un dato de la realidad que podrán estudiar psicólogos, antropólogos, historiadores y sociólogos. Los especialistas en comunicación estudian el vínculo. Estudian la empatía que una mujer convertida en personaje simbólico ocupa en el imaginario del ciudadano común. Y los comunicadores suelen advertir cuándo ese vínculo sube en potencia y también pueden advertir si ese vínculo entra en declive. Los especialistas en esas cosas se ganan la vida como un laboratorista que busca vacunas o un operario que limpia vidrios de pisos altos. Se puede reparar en ellos o se los puede desestimar. Hay tantas cosas que son aleatorias que esta puede ser una más de ellas. Sobre todo, para muchos políticos que, por ser buenos comunicadores, creen que son también buenos estrategas de comunicación.<

Tiempo Argentino

13/07/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Europa: Actuar para erradicar el capitalismo y cualquier otra forma de opresión


07-06-2009

Frente a las elecciones al parlamento europeo

Damien Millet y Eric Toussaint

Rebelión

Los defensores del capitalismo, y en primer lugar los dirigentes de la Unión Europea, han perdido toda credibilidad. Desde hace años pisotean los derechos de los pueblos, pero no dudaron en defender lo contrario de sus publicitados principios para organizar el salvamento de los bancos. Los partidos que están en el poder en Europa podrían haber actuado de otra forma, nacionalizando los bancos y recuperando el coste de esa operación con el patrimonio de los grandes accionistas y de sus administradores. El instrumento público de crédito así constituido podría financiar proyectos socialmente útiles, respetuosos con el medio ambiente, generadores de empleos, que al mismo tiempo garantizara el ahorro de los particulares. La crisis pone sobre el tapete propuestas descartadas durante la larga noche neoliberal, como la reducción radical del tiempo de trabajo (con contratos compensatorios y sin pérdida de salario) o la indexación de los salarios y de las ayudas sociales con el coste de vida. Europa necesita una nueva disciplina financiera: se debe abrir los libros de contabilidad de las empresas capitalistas a auditorías internas (sindicatos) y externas, reglamentar todos los productos financieros y prohibir a las empresas que tengan activos en un paraíso fiscal. Se debe transferir los grandes medios de producción, de comercialización, de las finanzas, de la comunicación y otros servicios al dominio público, retirándolos de las manos de los capitalistas. Es necesario promover de forma sistemática los bienes comunes.

En el plano político, los ciudadanos europeos deben recuperar el poder político que se les ha confiscado. Los pueblos que pudieron expresarse sobre el tratado constitucional manifestaron su rechazo, pero los dirigentes no lo tuvieron en cuenta sin el menor escrúpulo. Durante ese tiempo, Venezuela, Ecuador y Bolivia nos mostraron un ejemplo a seguir. Los ciudadanos y ciudadanas eligieron en esos países una Asamblea Constituyente con el fin de elaborar un proyecto de Constitución, discutido con los movimientos sociales y aprobado por referéndum. En estos tres países, los electores tienen ahora el derecho de revocar cualquier cargo electo a medio mandato, mientras que ninguna Constitución europea prevé un mecanismo semejante, altamente democrático.

Los países de Europa deben acabar con el saqueo de los recursos naturales y los saberes del Sur, deben aumentar la ayuda pública al desarrollo, que hay que rebautizar como «contribución a la reparación», como reembolso de la deuda ecológica, social e histórica. Europa debe anular la deuda del Tercer Mundo y aplicar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en todas sus dimensiones, especialmente en lo que concierne al derecho de libre circulación y de radicación de las personas. Europa debe abandonar la energía nuclear y poner a buen recaudo todas las armas nucleares presentes en su territorio. Europa debe salir de la OTAN y retirar sus tropas de todos los territorios ocupados militarmente. Europa debe cerrar todas las bases militares estadounidenses en su territorio. Todos los países miembro de la Unión Europea deben dar la independencia a los pueblos que todavía hoy colonizan (Antillas «francesas», «holandesas», territorios británicos de ultramar, Nueva Caledonia, Isla de la Reunión, Ceuta, Melilla, etc.). Europa debe romper los acuerdos de partenariado con Israel y hacer todo lo necesario para conseguir que sean respetados los derechos del pueblo palestino.

El capitalismo ha hundido a la humanidad en una profunda crisis multidimensional: financiera, económica, climática, alimentaria y energética, sin olvidar las guerras y la carrera armamentística. El patriarcado perpetúa un sistema que oprime a las mujeres en todas los ámbitos de la vida. Como afirma la asamblea de mujeres reunida en Belem con ocasión del Foro Social Mundial, el 1 de febrero de 2009: «Frente a la crisis, las respuestas paliativas que se continúan basando en la lógica del mercado no nos interesan. Eso no puede llevar más que a la supervivencia del mismo sistema. Necesitamos avanzar hacia la construcción de alternativas para oponernos al sistema patriarcal y capitalista que nos oprime y nos explota».1

De igual forma apoyamos la declaración de los pueblos indígenas adoptada también en Belem: «Esta crisis de modelo de desarrollo capitalista, eurocéntrico, machista y racista es total y nos lleva a la mayor crisis socio ambiental climática de la historia humana. La crisis financiera, económica, energética, productiva agrava el desempleo estructural, la exclusión social, la violencia racista, machista y fanatismo religioso, todo junto a la vez. Tantas y tan profundas crisis al mismo tiempo configuran una auténtica crisis civilizatoria, la crisis del “desarrollo y modernidad capitalista” que ponen en peligro todas las formas de vida. Pero hay quienes siguen soñando con enmendar este modelo y no quieren asumir que lo que está en crisis es el capitalismo, el eurocentrismo, con su modelo de Estado Uni-Nacional, homogeneidad cultural, derecho positivo occidental, desarrollismo y mercantilización de la vida.»2

El capitalismo, el patriarcado y todas las formas de opresión no desaparecerán por sí mismas: sólo la acción consciente de las mujeres y hombres puede desembocar en la creación de otro sistema, que debe tener por objetivos la satisfacción de los derechos humanos indivisibles y la proyección de la naturaleza. En ruptura con la trágica caricatura estalinista, se trata de acabar con el capitalismo y de reinventar un proyecto ecologista, socialista y feminista, anclado en la realidad del siglo XXI.

Traducido por Griselda Pinero.

1 Extracto de la declaración de la asamblea de mujeres: http://www.cadtm.org/spip.php?article4103

2 Texto original en español: http://www.cadtm.org/spip.php_?article4133

07/06/2009 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario