America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

“La Ley de Medios es un ejemplo de pluralidad para el mundo”


“La Ley de Medios es un ejemplo de pluralidad para el mundo” – Infonews | Un mundo, muchas voces.

06/12/2011 Posted by | Ciencia y Tecnología, General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , | Deja un comentario

“Negar los cambios es una lectura injusta” – Adrián Paenza


“Negar los cambios es una lectura injusta” | Revista Veintitrés.

Foto: Pablo Stubrin

Obviamente no está todo bien, pero hay tantas cosas que están mejor y las tantas cosas son tan significativas y tocan la vida de tanta gente… Puede importar o no, a mí me importa.

05/11/2011 Posted by | Ciencia y Tecnología, Economía, General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La apuesta a un futuro de desarrollo fue clave para el triunfo de Cristina


La apuesta a un futuro de desarrollo fue clave para el triunfo de Cristina | Tiempo Argentino.

30/10/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Memoria y balance por Marcelo Capurro


Debate.

Por primera vez en décadas, un gobierno estableció políticas de Estado, las aplicó y creó los mecanismos jurídicos necesarios para su trascendencia en el tiempo.

21/10/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , | Deja un comentario

Prensa canalla internacional – Un malintencionado análisis del diario El País sobre Cristina


Los opositores lo único que pretenden es subestimar a Cristina y al Pueblo Argentino ante la gran elección del domingo, pero no lo conseguirán es muy alta la autoestima que tenemos con los grandes logros alcanzados y los que se alcanzarán en los próximos 4 años..

Marianike

El diario El País de España, del Grupo Prisa, dueño de Radio Continental en Argentina, publicó en una editorial que “quizás, lo mejor que tiene la ex señora Kirchner es su viudez”. La Nación lo reprodujo inmediatamente.

Hace dos días, en el diario El País de España, que pertenece al Grupo Prisa, la misma empresa que es dueña de Radio Continental, se publicó un editorial sobre el triunfo del kirchnerismo en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. No solo se la denomina despectivamente a la primera mandataria argentina sino que también hay graves errores en la información que denotan un básico conocimiento respecto de la situación argentina.

A la presidenta Cristina Fernández  se la nombra como “viuda del ex presidente Néstor Kirchner” antes que por su investidura presidencial. Y, por otra parte, a Eduardo Duhalde se lo menciona como “Juan Carlos Duhalde”.

Pero el parcial y malintencionado análisis no culmina ahí. El medio aprovechó la oportunidad para defender los multimedios aliados. Así lo describieron: “El mandato de Cristina Fernández ha sido radical en el tono y, ante la debilidad de la oposición, ha convertido a determinados medios informativos en sus auténticos enemigos”.

El sitio web lanacion.com reprodujo el editorial, junto a una nota de opinión del periodista M.A. Bastenier, también de El País, donde sostiene que “quizás, lo mejor que tiene la ex señora Kirchner es su viudez”.

Diario Registrado

18/08/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , | 2 comentarios

–La historia de la ciencia argentina no empezó con este Gobierno, pero es verdad que Néstor Kirchner y Cristina Fernández pusieron fin a 40 o 50 años de maltratos y ninguneos.


Adrián Paenza: “La ciencia es una herramienta para resolver problemas”

Año 4. Edición número 160. Domingo 19 de junio de 2011

Por 

Sebastián Feijoo

sfeijoo@miradasalsur.com

De periodista deportivo a best seller de libros sobre matemáticas, Adrián Paenza analiza la fructífera relación que, desde 2007, el Gobierno mantiene con la comunidad científica.

Hasta hace poco menos de una década hubiera resultado descabellado pensar que una persona apasionada por la geometría, los algoritmos y las estadísticas tuviera un lugar destacado en la vida nacional. Acaso uno de los grandes méritos del recorrido profesional de Adrián Paenza haya sido divulgar un compromiso y una dedicación sin descansos por la ciencia en general y las matemáticas en particular. Y al mismo tiempo demostrar que esa pasión podía tener un lugar importante en el mercado literario, los medios y hasta una influencia valiosa en las políticas de la Argentina.
Pasaron muchos años desde que un joven periodista deportivo sorprendía por su lenguaje preciso, su capacidad para cuestionar algunos lugares comunes del fútbol y su identificación por la renovación táctica del Ferro de Carlos Timoteo Griguol. Ese camino de prestigio y reconocimiento se cortó abruptamente hace poco más de 15 años, luego de un confuso incidente y su controvertida e injusta salida no deseada del programa Fútbol de Primera. Sin dudas, fue un muy mal momento. Pero al mismo tiempo terminó abriéndole a este licenciado y doctor en ciencias matemáticas un nuevo horizonte. Primero se lanzaría al periodismo político y económico, y luego dispararía un fenómeno impensado para la ciencia en los medios. “En ese momento tan difícil me ayudó mucho gente como Víctor Hugo Morales, Jorge Lanata y Horacio Verbitsky. Fueron muy generosos conmigo. Quizá si no hubiera pasado lo de Fútbol de Primera hoy seguiría siendo comentarista de fútbol. No lo sé. Lo cierto es que en este tiempo pude hacer un montón de otras cosas y hasta quizás influí de forma positiva en mucha gente”, detalla Paenza en diálogo telefónico con Miradas al Sur, desde Chicago (EE.UU.).
En ese montón de cosas puede incluirse –entre otras– el programa de televisión Científicos Industria Argentina, galardonado con el Premio Martín Fierro en 2007 y 2011; Alterados por Pi, que se emite por el Canal Encuentro, y la serie de libros Matemática… ¿Estás ahí?, convertida en un sorpresivo éxito editorial. Pero Paenza también se transformó casi en un militante de la ciencia argentina. Y su muy buena relación con Néstor Kirchner y Cristina Fernández impactó positivamente en la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y del Programa Conectar Igualdad. “Uno puede aportar alguna idea o reunir gente sólo cuando lo escuchan”, aclara.
–Usted siguió muy de cerca el lanzamiento del satélite argentino SAC-D Aquarius desde California (EE.UU.). ¿Qué reflexión le merece el hecho?
–Fui un testigo privilegiado de un acontecimiento que para la Argentina es muy significativo. Estamos entre los doce países del mundo que pueden producir satélites con estas características tecnológicas y un porte de casi una tonelada y media. La Nasa, por supuesto, puede fabricar estos satélites, no necesita de nosotros. Sin embargo, decidió hacer este proyecto conjunto. No es que los argentinos fueron contratados y seguían las direcciones que tomaba la gente de la Nasa: discutían como pares. Esto es un episodio muy importante para la historia de la ciencia argentina y no es la primera vez que sucede. La gente del Invap y todos los que participaron ya habían hecho otros satélites, pero ninguno de este porte. Es un acontecimiento muy particular que pone a la ciencia argentina en un lugar muy privilegiado.
–¿Se puede tomar al satélite Aquarius como un símbolo de este presente de la ciencia argentina?
–La historia de la ciencia argentina no empezó con este Gobierno, pero es verdad que Néstor Kirchner y Cristina Fernández pusieron fin a 40 o 50 años de maltratos y ninguneos. Hoy nuestros científicos cuentan con un clima favorable para trabajar. Desde el Gobierno hay una conciencia de que para poder progresar y ser independientes es necesario producir nuestra propia ciencia. Eso se nota fuertemente con el incremento de los presupuestos y en la creación del Ministerio de Ciencia e Innovación Productiva. Todavía hay mucho camino por recorrer. Pero ya desde la época del propio Néstor Kirchner, cuando el ministerio todavía no existía, las nuevas políticas en el rubro eran evidentes. Previamente, los científicos argentinos habían debido soportar maltratos y ataques insultantes. Claro que, al mismo tiempo, lograron mantenerse vivitos y coleando, lo cual también es muy significativo. Afortunadamente, hoy tienen un contexto muy distinto para desarrollarse e incluso vuelven muchos que se habían radicado en el exterior.
–En algunas declaraciones públicas se mostró contrariado sobre la cobertura que algunos medios le dieron al lanzamiento del satélite argentino.
–Es verdad. A mí me sorprendió que Clarín, Canal 13, Radio Mitre y todos los medios que forman parte de ese conglomerado, posiblemente el más influyente de la Argentina, no hubieran mandado un periodista a cubrir este acontecimiento tan significativo. Ellos lo mostraron porque fue un hecho que le rompió los ojos a todo el mundo. Pero no haber tenido un periodista propio desentonó con lo que habitualmente Clarín les propone a sus lectores. La Nación y Página/12 sí tenían a sus representantes. Es raro que no hubiera habido un periodista del grupo más grande del país. Es una lectura mía. Pero… ¿por qué tengo que tener razón? Lo que digo es que me sorprendió.
–Usted cumplió un rol importante en el acercamiento de Cristina Fernández con muchos científicos.
–Antes de ser presidenta, Cristina me pidió, a través de Daniel Filmus, y por una iniciativa que también incluyó a Kirchner, que organizáramos una reunión en Nueva York con los científicos argentinos más destacados que estaban en la zona. Esto se hizo en 2007, antes de las elecciones. Finalmente, yo le sugerí a la embajada casi todos los nombres. Fue una reunión pública. Cuando estábamos todos reunidos dije que si la convocatoria era sólo para la foto, mejor que la hiciéramos rápido. Y Cristina me respondió: “Yo te dije a vos que no vine acá a sacarme una foto”. Ella participó muy activamente del encuentro y ese día le presenté a Lino Barañao. Después creó el Ministerio de Ciencia e Innovación Productiva y lo nombró al frente. Cuando Lino me llamó para contarme me pasó un mensaje de la Presidenta: “Decile a Adrián que se dé cuenta que no había sido para la foto”. Más allá de la anécdota, tanto Cristina como Néstor tenían claro que hay que apuntar al desarrollo y no sólo al de la soja, que por supuesto no tiene nada de malo, claro. Hoy, la ciencia y la inversión en tecnología están en la agenda con un lugar de privilegio. El siguiente paso debe ser establecer políticas de Estado.
–¿Cuáles sería las más indicadas?
–Algo así, requiere de la participación de mucha gente. Pero primero tenemos que decidir qué país queremos ser. Dónde pretendemos apuntar. Podemos apostar a la nanotecnología, a la biónica, a la biotecnología, a la generación de software y/o a la biogenética, por citar apenas algunos ejemplos. Tenemos que organizar prioridades, coordinar esfuerzos. Para asumir políticas de Estado hacen falta muchas voluntades. Pero las cosas no se hacen de un día para el otro. Hay que cuidar y estimular el capital que tenemos. El lanzamiento del satélite argentino no es algo que empezó hace unas semanas. La Argentina ya le vendió un reactor nuclear a Australia y Cristina no era la presidenta y Kirchner tampoco. No es que de pronto apareció el Invap. Pero el Invap ahora tiene mejores condiciones de trabajo porque el país invierte más y mejor en ciencia. Debemos seguir exigiéndonos e ir más allá.
–La ciencia argentina también parece tener una mejor consideración social. ¿Considera que Tecnópolis es un buen esfuerzo para seguir avanzando en ese sentido?
–Cuanto más acceso haya, cuantas más formas se encuentren de comunicarle a la gente cuánto y dónde la ciencia puede beneficiarla, mejor. El desafío es generar los vasos comunicantes, mostrar que la ciencia está en todas partes y la necesidad que tenemos de ella en la vida cotidiana. La ciencia como herramienta para resolver problemas: no como un ente abstracto. Hubo un tiempo en el que los científicos se sentían parte de una elite. Hay que terminar con esto. La ciencia está hecha para todo el mundo. Por supuesto que hay gente que tiene más capacidades, más destreza para hacer algo, pero todos los esfuerzos son valiosos y hay que saber aprovecharlos.
–Cuando trabajaba como periodista deportivo, ¿alguna vez imaginó vivir este momento personal?
–La verdad que no. Por entonces, ni yo ni casi nadie hubiera podido pensar que se podían vender tantos libros de matemáticas, ni generar distintos programas de televisión de ciencia. Pero lo que más me emociona, en realidad, es vivir este momento de la Argentina, que por supuesto es perfectible, pero que transita por muchas de las cosas que tienen que ver con lo que yo pretendo para mi país.

• Los nuevos proyectos televisivos para este año
El periodista, docente y matemático sigue ideando nuevos proyectos para televisión. Ya grabó una serie de capítulos para un programa que en principio se llamaría Matemáticas y sufragio o El sufragio y la matemática. El envío se emitirá por el canal del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, con fecha a confirmar.
Pero Paenza también prepara otro programa que en este caso será para Canal 7. Irá desde julio y se llamará El debate. “Ya grabamos los seis primeros capítulos y tenemos muchas expectativas. Creo que hay algunos temas centrales en la vida de las sociedades, en particular la de la Argentina, que nunca se discuten. Obviamente, hay muchos temas profundos a resolver que no pueden hallar la solución en un programa de TV. Pero consideramos que sí nos permitirá pensar y exponer diversas posiciones. Creemos que es un avance, un aporte para tener una agenda diferente a la que impone el día a día de los medios.”
–Discusiones como la despenalización del aborto o del consumo de drogas muy rara vez tienen lugar en la televisión argentina.
–Por eso nos atrapa. Queremos mostrar diferentes opiniones, preguntarnos qué necesita la sociedad, ver la incidencia de la Iglesia… También nos interesa la eutanasia. ¿Tenemos derecho a una muerte digna? ¿Se podría regular?
–¿Cómo será la mecánica de programa?
–Yo voy a funcionar como un moderador ante dos invitados con opiniones contrapuestas. Cada uno tendrá una primera intervención en la que expondrá su posición. Luego tendrán una más breve, para rebatir los argumentos del otro. A su vez, esas personas presentarán historias y a otros especialistas. También habrá invitados que pregunten. Creo que es un formato atractivo y ante todo valioso para pensar.
–Más allá de las críticas que pueden hacerse a la televisión, este tipo de programas demuestran que se puede ir más allá del show permanente.
–Sobre todo porque las personas que estamos en el programa no somos improvisados. Yo trabajo en el medio desde 1972. Se pueden hacer muchas cosas y cambiar paradigmas, también en televisión. Y en buena hora que ocurra esto. Estamos viviendo un momento muy particular de la Argentina. Un momento que yo no creí que iba a ver y que estoy disfrutando y celebrando. Más allá de los tironeos y dolores cotidianos que produce lógicamente todo proceso de crecimiento. Siento y pienso que vamos hacia delante y ese siempre es un desafío al que no hay que rehuirle.

24/06/2011 Posted by | Ciencia y Tecnología, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Es ella – Eduardo Anguita



Es ella

19.06.2011

Eduardo Anguita

Esta semana se oficializará. Cristina Fernández de Kirchner lanzará su candidatura. Y esto ya no es especulación, sino la mera lectura de la ley electoral, de la cual se deduce que el sábado 25 vence el plazo para la inscripción de las listas de precandidatos para las elecciones nacionales del 23 de octubre. Estos días serán de muchos cabildeos porque, además de saber quién acompañará a la Presidenta, el Frente para la Victoria (FpV) deberá inscribir los precandidatos a cubrir parte de los 130 asientos que se renovarán en la Cámara de Diputados en los 25 distritos del país, así como los 24 que deberán cubrirse en el Senado por la renovación de las bancas de Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz.

En julio de 2005, cuando oficializó su candidatura a senadora, Cristina lo hizo en el Teatro Argentino de La Plata, su ciudad natal. En julio de 2007, también en julio, se lanzó desde el Teatro Argentino. Las instalaciones de ese teatro ya fueron reservadas en previsión de que la Presidenta quiera repetir. En 2005 obtuvo casi el 50% de los votos. En 2007, el 45,29%. Los encuestadores y analistas de opinión pública afirman que si los comicios presidenciales fueran ahora ése sería el piso de los votos. A su vez, todos los sondeos confirman que ningún candidato a acompañarla en la fórmula le agrega votos. Sin embargo, no cabe duda de que el kirchnerismo buscará potenciar al máximo las adhesiones en los comicios para lograr mayoría en ambas cámaras, cosa no sencilla porque las bancas de diputados que se renuevan son las de 2007, donde el oficialismo obtuvo 78, lo cual le sumaba 13 a las que ya tenía y le permitía lograr la mayoría absoluta. Luego, con la magra elección de 2009, el FpV perdía una veintena de bancas en Diputados y también cuatro en el Senado. Esto es, en ningún escenario, ni el más optimista para el oficialismo, un nuevo mandato de Cristina Fernández de Kirchner será con mayoría simple en ambas cámaras. Es decir, la profundización del modelo, que requiere del tratamiento y votación de muchas leyes, descansará en contar con primeras minorías fuertes más la búsqueda de aliados.

En ese sentido, los sectores políticos opositores deberían sacar alguna conclusión de haber acompañado la estrategia de los dueños de La Nación y Clarín que intentaron hacerle creer a un sector de la población que existía “la oposición” que después tomó el inexplicable nombre de “Grupo A”. La realidad actual es que las otras siete fórmulas que quedaron inscriptas para las elecciones de octubre llegaron con gravísimas dificultades. Salvo el Partido Obrero (que vuelve a estar aliado a otros dos grupos de izquierda) y Elisa Carrió –que va sin ningún tipo de aliados– el resto de los candidatos lograron alianzas muy frágiles. En el caso de Ricardo Alfonsín, por la escasa afinidad ideológica entre los radicales y los seguidores de Francisco De Narváez. En el caso de los socialistas, porque el Frente Amplio Progresista adelgazó apenas 72 horas después de lanzarse ya que Proyecto Sur se inscribió en soledad, cuando Fernando Solanas sufrió un temblor en sus filas al resignar que Víctor De Genaro fuera el compañero de fórmula de Hermes Binner. Por último, la esperanza blanca del peronismo, de la que tanto hablaron La Nación y Clarín, quedó reducida a dos oscuras listas, la de Alberto Rodríguez Saá, que no tiene quién lo acompañe y la de Eduardo Duhalde, que por ahora lleva de compañero a Mario Das Neves, quien perdió hasta el apoyo de su delfín en Chubut, el gobernador electo Martín Buzzi.

Magnetto, el gran elector. Debe reconocerse la habilidad del CEO de Clarín. Hasta el 26 de octubre de 2007 logró influir en el armado político de casi todas las fuerzas políticas. Hasta entonces, el monopolio alternaba noticias ciertas con otras destinadas a extorsionar al presidente Néstor Kirchner. El mismo domingo de las elecciones, con veda mediante, aquel 27 de octubre, Clarín titulaba: “Hay clima de segunda vuelta”. La realidad era que Cristina ganaba en primera vuelta por los dos motivos que nuestro sistema electoral hacía que no hubiera ballottage: por obtener más del 45% de los votos positivos y por tener más de 10 puntos de distancia de quien la secundó, que aquella vez fue Elisa Carrió con el 23%. El tercero en aquella oportunidad fue Roberto Lavagna, que obtuvo el 17% de los votos. Es decir, hasta el día de los comicios, el CEO de Clarín tenía una relación aceitada con el oficialismo y participaba de modo decisivo en las decisiones de Carrió y Lavagna. Conviene recordar que el principal nexo con Clarín era Alberto Fernández, entonces jefe de Gabinete. Desde ya, no fijaba la estrategia, ya que esta corría por cuenta de Néstor Kirchner, pero Fernández tenía una visión corporativa de la política que le permitía ser parte del equipo chico de Kirchner y, al mismo tiempo, ser el principal interlocutor de Clarín y Techint, entre otras grandes empresas acostumbradas a colocar ministros y secretarios de Estado. El caso de Fernández es interesante, no para demonizarlo, sino para observar cómo cambió la percepción de lo que es la política en la sociedad argentina y cómo algunos dirigentes perdieron el rumbo quizá sin advertir esos cambios y no sólo por afinidad ideológica con las corporaciones.

En efecto, la pregunta que cualquier observador debe hacerse es ¿por qué Cristina Fernández de Kirchner obtuvo el 45,2% de los votos con Clarín y La Nación –bastante– a favor y ahora ése es el piso de intención de voto para los próximos comicios con la mayoría de los grupos mediáticos ferozmente en contra? La primera lectura es que se cae la profecía autocumplida de que no podía competirse electoralmente sin el apoyo de los dueños de los medios. Pero eso, aunque parcialmente cierto, deja de lado el componente principal de esta etapa de la vida política argentina y latinoamericana que vive un cambio formidable. La identificación con las causas sociales y de derechos humanos, el crecimiento económico y los programas de inclusión social llevaron a que el protagonismo popular pasara de la simple adhesión a la incorporación creciente a partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales.

En estos años, el kirchnerismo fue la única fuerza que apostó en esta dirección. Y no sólo al peronismo, sino a una cantidad significativa de aliados. Como ejemplo, esta semana, quienes se presentaron como voceros del llamado operativo clamor –la reelección de Cristina– fueron Jorge Sapag, del Movimiento Popular Neuquino, reelecto gobernador; Martín Sabbatella, de Nuevo Encuentro, quien limó asperezas con Daniel Scioli al decidir que no presentará candidatos propios a diputados nacionales, sino que irá con los del Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral, y Eduardo Accastello, el radical intendente de Villa María. Pero más allá de ciertas figuras significativas, lo que cambió en el escenario político es que el kirchnerismo logró enamorar a la juventud, consolidar la identidad de los trabajadores y los sectores populares. Además, se da un fenómeno interesante: la fórmula Hermes Binner-Norma Morandini tiene un perfil nada anti-K. Por el contrario, el mismo Binner se ocupó de defender la política de Derechos Humanos del Gobierno y de tomar distancia de la miserable campaña contra las Madres de Plaza de Mayo orquestada por los grandes medios. Un dato no menor es que la primera nota de esa campaña, firmada por Luciana Geuna en Clarín, estaba ya en manos de los editores de Clarín desde un año atrás. Es decir, con la habilidad de saber castigar en el momento adecuado, el monopolio esperó para intentar asustar a una parte del electorado. Quizás haya logrado algún rédito confundiendo a alguna gente, pero debe analizarse en perspectiva. Hace unos meses, Magnetto invitaba a cenar a quienes creía principales referentes opositores. Barajaba distintas alternativas, con Mauricio Macri o sin él, con Eduardo Duhalde o sin él. En cuanto a La Nación –que cuenta con el respaldo de Techint– apostaba a una fórmula encabezada por el radical Ernesto Sanz. La realidad es que, de cara a octubre, la oposición no podrá aspirar siquiera a entrar en una segunda vuelta ni colocará en sus listas a los operadores de Magnetto.

MIRADAS AL SUR

21/06/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Ciudad de Buenos Aires La pelea por un tema capital – Eduardo Anguita


Publicado el 28 de Diciembre de 2010

Por Eduardo Anguita
Director de Miradas al Sur. 

El paisaje de la ciudad en enero será de tranquilidad. Pero, a no engañarse, los sectores más postergados, los del sur porteño, no sólo no se van de vacaciones sino que tienen los mismos o más problemas que el resto del año.

 

A diario, alrededor de 3 millones de bonaerenses ingresan a la Ciudad de Buenos Aires a trabajar. En ella, hacen infinidad de gastos. Un flujo incesante de turistas llega a Ezeiza y, antes de viajar a otros destinos turísticos, disfrutan de la Reina del Plata. En ella, hacen infinidad de gastos. Una cantidad de inmigrantes de países limítrofes se radican en Buenos Aires. Ellos también hacen infinidad de gastos. En la ciudad, además, están radicadas la mayoría de las casas centrales de las grandes empresas comerciales, financieras o industriales, y ellas también tributan al fisco porteño.
Una clave para entender por qué Buenos Aires es un tema capital es que todos esos gastos tienen distintas alícuotas del impuesto a los Ingresos Brutos. En promedio, cada compra le representa un tributo del 3% a la Ciudad. La recaudación de Ingresos Brutos es tan importante para las arcas fiscales porteñas que significan el 75% de los ingresos. Aunque la publicidad del PRO hable tanto de “los vecinos” de Buenos Aires, la ciudad está financiada por una cantidad de personas que no son, estrictamente, vecinos porteños. El coeficiente de recursos públicos de esta ciudad –que es, además, la Capital Federal– por habitante es muchísimo más alta que el de cualquier otra ciudad argentina. Tiene tantos recursos que prácticamente se autofinancia. Sólo recibe el 10% de recursos de la Nación, cuando el promedio de las provincias argentinas requieren del 50% de aportes federales. La mayoría proviene de impuestos coparticipables, pero otros son recursos que surgen de leyes especiales o de decisiones propias del Ejecutivo Nacional.
La Ciudad de Buenos Aires parece una joya. O lo es. Pero no en el sentido generoso de que funciona bárbara. En este caso, la metáfora sería que es una joya hecha con metales preciosos que cuestan sangre. Sangre que no es precisamente de quienes tienen que administrar el presupuesto. Mauricio Macri se queja de que la Legislatura no se lo vota. ¡Qué bueno sería un debate a fondo de la aplicación de los gastos! ¡Que bueno si, además, se le sumara el pésimo control que hace la oposición!
Los porteños –y quienes gastan la plata en Buenos Aires– se enteraron en estos últimos meses que la subejecución del Presupuesto de vivienda en 2010 fue tal que sólo se gastaron alrededor de 100 millones de pesos, mientras que dejaron de aplicarse unos 300 millones. Con cuentas de entrecasa, se trata de no menos de 3000 soluciones habitacionales que unas tantas familias se perdieron porque, deliberadamente, el PRO decidió no aplicar ese dinero. Estos días, Macri tuvo la peregrina idea de mandar a la Metropolitana al Rosedal… ¡por temor a que lleguen los ocupas! Algo similar pasó con los arreglos de las escuelas. Los secundarios tomaron algunos establecimientos y Esteban Bullrich, ministro de Educación, creyó que era momento de hacer las listas negras y vaticinó que llegaba la marea roja secundaria. Por suerte, la justicia frenó a Bullrich y no bien fueron los fondos, los pibes volvieron a clase. Terminó el año normalmente.
En el rubro publicidad, en cambio, se sobreejecutó presupuesto. Y las partidas para el rubro más jugoso –recolección de residuos– creció tanto que se multiplicó casi por tres desde que asumió el PRO hasta la fecha. Ni los porteños ni los no vecinos que llegan a la ciudad y gastan sus dineros pueden verificar en qué mejoró la calidad de la recolección de basura. El cartoneo sigue siendo una actividad que mueve a miles de trabajadores informales y a varios pícaros que arreglan con la policía –la Federal en este caso– y con punteros para hacer entrar camiones que carecen de autorización y que llevan a los cartoneros como ganado. Esos pícaros forman parte de una intermediación que deja al cartonero como mano de obra barata y les impide que las cooperativas de recolección sean tales. Ni hablar de la ilegalidad de los transportes de combis que llevan y traen a quienes se mudaron a barrios privados y deben viajar tres horas diarias para poder trabajar. El listado de caos organizado podría seguir. Sin embargo, el problema más grave que deja el PRO es la brutal desigualdad con que administra los barrios del sur porteño. Hay que decirlo, un sur que le dio muchos votos a Macri gracias al armado de la pata PRO peronista que en el último mes fue parte decisiva de los desmanes con resultado de muerte.
Verano porteño. El paisaje de la ciudad en enero será de tranquilidad. Se notará el éxodo a las playas. Pero, a no engañarse, los sectores más postergados, los del sur porteño, no sólo no se van de vacaciones sino que tienen los mismos o más problemas que el resto del año. A través de los medios ya se sabe que el oficialismo tiene, al menos, tres postulantes firmes para encabezar las elecciones. Se trata de Daniel Filmus, Carlos Tomada y Amado Boudou. Y que la presidenta no va a vetar a ninguno de ellos ni a quienes aspiren a sumarse a esa carrera  hasta que haya suficientes datos como para mostrar cuál de ellos expresa mejor al electorado porteño con chances para competir con el PRO.
Pero más allá de las virtudes o defectos que puedan tener los precandidatos, hay una serie de temas a considerar. Porque de lo que parece tratarse no es de figuras sino de tomar conciencia de cuáles son los caminos a seguir y, sobre todo, cuáles no. Los escollos no son pocos. El primero es que el jefe de gobierno puede fijar a voluntad la fecha de los comicios. Por ley, esta no podrá coincidir con la fecha de las elecciones nacionales. Y Macri la fijará en función de su propia alquimia: sea por las encuestas, los avances judiciales por las escuchas ilegales, o su ambición de quedarse con algo jugoso, que para él parece ser la Capital, ya que sus posibilidades de competir por la Casa Rosada parecen casi descartadas. Es decir, es todavía muy probable que Macri aparezca un día y anuncie, sin pedir permiso a nadie, una fecha temprana de comicios porteños.
Vale la pena recordar que en el mes de junio se votará por las comunas. Una elección en la que todo indica que crecerán los opositores. Aunque estén dispersos, en las comunas pueden hacer valer alianzas parciales o imponer su inserción. Es decir, si Macri adelanta la fecha, es posible que sea antes de las elecciones de comunas.
Otro tema importante es cómo resolverán los candidatos K sus posibilidades reales de hacer un buen papel por la jefatura de gobierno. Una es a través de encuestas y armado político. La otra es una interna abierta. La primera va en la dirección de consolidar el liderazgo de la presidenta, en el sentido de que sea ella quien dé la última palabra sobre quién es el candidato. La gran debilidad de esa modalidad es que la ciudad es un distrito esquivo y las posibilidades de ganar no parecen tan sencillas. De modo que cualquier resultado sería adjudicado rápidamente a Cristina. Una interna abierta parece una buena solución, pero no parece haber tiempo como para fijar reglas y fecha de realización, habida cuenta de la dispersión. Para conjurar las limitaciones y debilidades, nada mejor que redoblar las fortalezas: construcción de organización de base, militancia, articulación y compromiso. Eso es mística. Pero también inteligencia.  <

28/12/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , | 2 comentarios

Entrevista a José Pablo Feinmann – “Hay que dejarse de joder y apoyar el proyecto”


Por Daniel Enzetti
Se apasiona cuando dice que la demostración popular generada por la muerte de Kirchner “fue el golpe político más espectacular del matrimonio”. El movimiento, para él, tendría que llamarse “neokeynesianismo nacional y popular”.

Pasaron casi dos meses desde la muerte de Néstor Kirchner. ¿Cuál es tu opinión sobre el escenario político actual?
–En principio me gustaría decir que siento dolor. Me da mucha bronca que alguien se muera a los 60 años. Está bien, hay gente que se muere antes, porque este mundo y la vida misma es muy injusta. Si vos pensás que (Amadeus) Mozart se murió a los 36, (George) Gershwin a los 38, y al mismo tiempo (Jorge) Videla está por los 80 y pico, te horrorizás. Y este tipo brillante, que lo tenía todo para ser un gran político, y lo era, ¡que se muera a los 60! Kirchner era un tipo lleno de vida, jodón, un chico grande que no sabía qué hacer con ese cuerpazo, le gustaba el rock y era divertido, sabía un vagón de política y era una fiera para la pelea, para la pelea más sucia.
–Su último papel.
–Claro, porque de eso tenemos que hablar, de quién va a remplazarlo en ese lugar. Porque Néstor iba a las piñas, digamos, y pegaba muy bien. Mirá, al principio del gobierno de Kirchner me llevé algunas sorpresas con varios muchachos, que incluso habían leído mis libros. Una vez se me acerca (Héctor) “El Chango” Icazuriaga, y me invita a que lo visitara a su oficina en la SIDE. Cuando le reconocí que no podía creer esa invitación, me contestó “tranquilo José, con nosotros las cosas cambiaron, ahora entrás a este edificio y al rato salís sano y salvo” (se ríe). ¿Sabés lo que me dijo el Chango? “No te creas lo que se habla por ahí, Néstor va por Duhalde.” En ese momento pensé: “La puta madre, este tipo es distinto”, porque prácticamente todos eran del aparato duhaldista.
–Y los medios insistían con lo de Chirolita.
–Sí, ¡mirá qué Chirolita de Duhalde resultó ser con el tiempo! (se ríe). Pero volviendo a su muerte, y al mapa político que veo, la pérdida para el país es terrible. La gran sorpresa, que ya estaba un poco preanunciada por los festejos del Bicentenario, fue lo espontáneo del apoyo de la gente cuando se supo la noticia, algo que tapó la prensa opositora. Fue hasta divertido, porque los reporteros de los canales iban a las agrupaciones kirchneristas y preguntaban si habían venido por el choripán, mientras que a los garcas que concentraron en la Plaza San Martín, los noteros los entrevistaban por los “motivos” de su presencia ahí. Y acá se reveló otra cosa, que fue la actitud de Cristina, poderosa y sensible a la vez, completa. Ella dijo algo muy inteligente: no hay que confundir dolor con debilidad. “Si tengo que gobernar sin presupuesto, gobernaré sin presupuesto.” El panorama lo veo muy bien porque la presidenta está fuerte y segura. A Cristina no le van a torcer el brazo estos idiotas.
–¿Qué recordás de Kirchner cuando lo conociste?
–Lo conocí bastante y compartí muchas cosas con él entre 2003 y 2006. Hablábamos sobre el proyecto de partido de centro izquierda, de la trasversalidad. Yo le rompía mucho las pelotas con la militancia territorial, con la necesidad de formar cuadros, y le decía que nadie se sostiene sin eso, y que la política no es mediática, o mejor dicho, que eso no es lo único. El se resistía bastante. Claro, era una personalidad tan segura de sí que no pensaba mucho en esto de los cuadros, pero a la vez se asumía como un político moderno, y veía en lo mediático la nueva manera de hacer  política. Para mí, esta movilización que hubo fue el golpe político más espectacular de la pareja Kirchner y de este proyecto, tan espectacular que a ese proyecto habría que darle un nuevo nombre, para que deje de llamarse K. “Neokeynesianismo nacional y popular” me parecería fantástico. Esos días en la Plaza de Mayo se vieron cosas increíbles, pero que ya se vislumbraban antes. Últimamente estuve dando muchas conferencias en el interior del país, y por ejemplo de las 1000 personas que me escucharon en el Chaco, la gran mayoría eran pibes jóvenes; era impresionante.
–Te iba a preguntar, justamente, tu opinión sobre la juventud y una especie de “vuelta a la militancia” que se ve en muchos lugares.
–Por eso digo que con la muerte de Néstor la juventud explotó, pero en realidad ya había arrancado antes. Lo veo con mis hijas: la mayor trabaja en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, que dirige Eduardo Jozami, y la menor me vive preguntando dónde militar, porque tiene muchas ganas de hacer cosas. Me parece que los jóvenes recibieron el “calor” que les daban Néstor y Cristina, esa suerte de conjunción donde ella era lo racional, con una inteligencia superlativa, y él lo visceral, lo peleador. Los jóvenes fueron algo impresionante, porque entre otras cosas, y volviendo a los Kirchner, reconocieron la fuerza de un tipo joven que había muerto, y la ternura de alguien a la que justamente se le reprochaba no demostrar sus sentimientos, reconociéndole que “sólo” era inteligente. Bueno, esos días Cristina los mató a todos, porque más sensible, imposible. Lloró, acariciaba el cajón, le decía “cabezadura”. Impactó. Pero además, no olvidemos en este contexto de las ganas de la juventud lo que significa el mapa latinoamericano. Hace un montón de tiempo que América Latina no presenta una serie de gobiernos populares como estos, porque no hay mucho más que se pueda hacer. Cuando recibo los folletos de los llamados partidos de izquierda, ruidosos pero compuestos por muy poca gente, me doy cuenta que no entienden nada de política. Son maximalistas, piden siempre reforma agraria, toma del poder, expropiación de la fortuna. El Plan de Operaciones de Mariano Moreno, más o menos. Es lo mismo que Moreno, que en esa época no tenía nada, a nadie más que a (Juan José) Castelli. Pero no vamos a discutir eso ahora, saco el tema porque yo creo que Moreno hizo un plan y no se preguntó nunca con qué poder político imponerlo, lo mismo que los partidos de izquierda.
–Tampoco pudo. ¿Y lo del veneno en el barco?
–¿Qué veneno? No creo que haya sido veneno, eso es un invento de (Felipe) Pigna. No… ¿quién querría matar a Moreno? (Cornelio) Saavedra era un tarado. ¿Los ingleses lo iban a matar? ¡Si Moreno les iba a dar la isla Martín Garcia! Dejá, estoy podrido de discutir de esas cosas. Además, no discuto, y menos con los pibes de los partidos de izquierda. Para ellos todo es reaccionario,  nada alcanza, siempre falta algo, y eso no es hacer política. Si supieran lo que es llegar al poder y tener que ver lo que aparece, las cosas que hay que hacer para poder gobernar, incluso en lo que hay que convertirse para poder gobernar. En este país la izquierda nunca entendió que la realidad ofrece resistencias, y que se pueden hacer ciertas cosas y otras no. Más o menos eso están entendiendo los gobiernos populitas y populares de América Latina. El de (Rafael) Correa es interesante por lo que pasó, por el coraje que tuvo el tipo. Lo de Evo (Morales), bueno, ¿quién no lo puede querer a Evo? Además, no olvidemos que Bolivia es un país que mata a todos sus presidentes progresistas, lo arregla así, simplemente. (José) Mujica también despierta esperanzas. Te cuento una anécdota de Mujica: estábamos en una cena hablando de varias cosas, con Hernán Patiño Meyer. En un momento, Mujica se me acerca al oído y me dice: “¿Sabés qué pasa José?, antes queríamos cambiar el mundo; ahora, si asfaltamos algunas calles estamos conformes” (se ríe).
–Claro, ya no estaban más los tupamaros.
–Bueno, ¡pero ese es un tipo que se da cuenta de la coyuntura y de cómo viene la mano, viejo! Tenemos un imperio arriba que está distraído, pero puede volver, y volver de mal humor. La mina esta que ganó el Oscar por la película de Irak, Kathryn Bigelow, si filma en la Triple Frontera es porque los yanquis algo están pensando…
–Volviendo a los partidos de izquierda y al llamado progresismo, como por ejemplo “Pino” Solanas. ¿Qué opinás del desconocimiento de los avances que pudo hacer el país desde 2001?
–En realidad preferiría no hablar de Pino, porque me iría de boca. Tengo mucha bronca con él, mucha bronca. Pino no para de subirse a estatuas. Desde La hora de los Hornos estaba bien, pero ya cuando después hace una película con todas las respuestas del viejo, va al exilio… Se puede hacer una política independiente apoyando a un gobierno que es sin duda lo mejor que podemos tener. Y si es lo mejor que podemos tener, y las elecciones están a seis meses, hay que dejarse de joder y apoyar este proyecto. Lo que pasa es que Pino quiere estar a la cabeza de algo importante, y eso “importante” es Proyecto Sur, eso es Pino en su personalidad, yo lo conozco bien. Además le debo muchos insultos, porque cuando se estrenó Eva Perón, con un guión que era totalmente mío, empezó a putear contra la película diciendo que agredía al general Perón, que parece propiedad suya. Otra cosa, recuerdo aquel proyecto del Imaginario Latinoamericano que quiso hacer en el ’89.
–Cuando tuvo aquella famosa pelea con Julio Bárbaro, el secretario de Cultura de Menem.
–Sí. Julio me llamó muy dolorido. “Pino anda diciendo que soy un corrupto”, me contaba. Bueno, al final se pelearon y vino “El Turco” y les dijo “no muchachos, esto es para mí” (ndr.: el lugar elegido para el proyecto era Galerías Pacífico, donde finalmente Carlos Menem instaló un shopping beneficiando a su empresario amigo Mario Falak).
–Hablemos de toda la oposición, porque también están la UCR, el PRO, la Coalición Cívica de Elisa Carrió. ¿Los ves desesperados por ocupar un nicho, nerviosos porque se dan cuenta que quedaron descolocados políticamente?
–El tema es que nacieron descolocados. Porque escuchame, “Ricardito” Alfonsín es un personaje patético, lo único que tiene es ser hijo de Raúl, y encima le dijeron “el bigote no te lo saques”. Para mí, ser hijo de alguien no es ningún rédito, y eso tiene la UCR; es decir, no tiene nada. Con respecto a esta mujer que yo no nombro, la señora con sobrepeso y de relación directa con Dios, no tiene idea de lo que es la política, ni de lo que significan las declaraciones públicas, ni de lo que es manejarse dentro de la sociedad civil. Te pongo un ejemplo definitivo: una persona que dice que Kirchner es Hitler sin los campos de concentración, y la cabeza no le da para darse cuenta que Hitler sin los campos de concentración no es Hitler, directamente no sabe pensar, querido…
–Vayamos a cuestiones semánticas: ¿hay una “derecha” hoy en la Argentina? Y si es así, ¿cómo está representada, y en qué se diferencian los que nombramos recién de esa derecha?
–Sí, por supuesto que hay una derecha. Cuando yo hablaba con Néstor en los primeros tiempos, le decía que la derecha necesita uno solo, y no apareció. Me refiero a que no apareció ese tipo que pudiera plantarse frente a Néstor y Cristina. Fijate cuando surgió (Juan Carlos) Blumberg, y recordá la fragilidad de Néstor, que creo que lo llevan a Río Gallegos con un problema intestinal. Ahí está la verdadera derecha, porque esa movilización la hizo Radio 10. La verdadera derecha está en los medios de comunicación. La revolución comunicacional son los medios, que atrapan tu subjetividad. Michel Foucault, cuando habla de sujetar al sujeto, no analiza los medios de comunicación, pero dice que el poder tiene la función de sujetar al sujeto, es decir hacer del sujeto un vasallo del poder a través del manejo de la información. Yo a eso lo llamo “el sujeto otro”, el sujeto que es otro de sí mismo, porque no es el auténtico sujeto, es el sujeto constituido desde afuera por los medios. Por eso la lucha contra Clarín tiene un gran sentido, un sentido te diría ontológico, para que no exista un medio tan enorme que pueda hacer que toda la población piense lo que ese medio quiere que piense. Porque la función de los medios es lograr que la verdad sea la que ese medio marca. Es una lucha por la verdad, y el que impone la verdad tiene el poder.
–Convertir aquello subjetivo en algo “objetivo”.
–Claro, por eso decía lo de la verdad del poder, lo que ellos tratan de imponer a través de los grandes diarios y hasta de los noteritos que mandan por ahí, bien adoctrinados con la idea del ALCA, de reducir el Estado, de dejar totalmente libre al mercado, de usar los salarios como reguladores de la economía, de no distribuir la riqueza. Bueno, ese es el plan de la derecha: rechazar los populismos latinoamericanos, abrirse a relaciones por ejemplo con Chile y alejar el “fantasma” de (Hugo) Chávez, o las “relaciones carnales” con los Estados Unidos, como muy bien dijo Menem. Con respecto a la pregunta de en qué se diferencia esa oposición de la derecha, te diría que en nada. Directamente “son” la derecha. ¿Cuántas veces la señora con sobrepeso estuvo de acuerdo con La Nación, y Pino con Clarín? ¿Dónde fueron cuando se hizo la concentración de la 125? Pino estuvo con la Sociedad Rural. Un tipo de izquierda nunca puede estar con la Sociedad Rural.
–Recuerdo una respuesta que Jorge Lanata le dio a Ernesto Tenenbaum, cuando le aclaró que él siempre estuvo a favor de los más débiles, y como en la puja Gobierno-Clarín el grupo era el débil, apoyaba a Clarín sin dudar.
–Mi respuesta es que Lanata está loco. Miente. Es muy sencillo, se miente. ¿Cómo va a considerar a Clarín algo débil? Me da pena que haya salido al escenario del Maipo con un plumero. Pero es muy piola, en vez de salir con plumas, como las vedettes, salió con un plumero. Qué piolada se mandó; ese muchacho cruzó la vereda del peor modo en la historia. Y en cuanto a Página/12, lo fundó, pero lo dirigió nada más que dos años… y al lado lo tenía a Ernesto Tiffenberg, así que ojo con atribuirle todo a ese tipo.
–¿Le tenés miedo a la palabra populismo, un término que muchos tienden a demonizar?
–No, para nada. Lo que pasa es que para la derecha es sinónimo de manipulación de masas, de agresión a las instituciones, de desprecio al parlamentarismo, de masas vacías. Ojo, porque también hay un toquecito de izquierda, que consiste en decir que el populismo tapa la lucha de clases. Y que no distingue dentro del concepto de pueblo los conflictos internos, los conflictos sociales, lo cual es falso. Comprendo que ellos sacan el tema del populismo para no nombrar tanto al peronismo. En el fondo son gorilas, porque como dice Horacio González, ser gorila es pensar a partir de un prejuicio. Vos tenés un prejuicio, un prejuicio casi visceral: sos antiperonista, y si sos antiperonista no podés pensar la Historia argentina, te la perdés. Fijate en mi libro: tiene todas las posiciones posibles, se enojaron todos, pero a su vez todos quedaron conformes. Dijeron: “Bueno, qué abierto”. Porque como el peronismo es tan basto, yo no tomé ninguna postura. Por ejemplo: el primer gobierno de Perón estuvo bien, pero de 1953 a 1955, una cagada atrás de otra. Se fue sin pelear, no como Salvador Allende, que murió en su puesto. Después, la resistencia peronista es gloriosa. En cuanto a los montoneros, bajo una dictadura como la de (Juan Carlos) Onganía es comprensible, pero la violencia desde el ’73 no tiene sentido, porque ya está el gobierno democrático de (Héctor) Cámpora. Y menos tiene sentido el asesinato de (José) Rucci, a partir de lo cual Montoneros se ilegaliza, y yo me voy con la JP Lealtad.
–¿Y Perón?
–A su vez Perón esta ilegalizado desde Ezeiza. Es un Perón siniestro, no tonto, pero siniestro, que viene a hacer la tarea sucia de los militares, incomprensible. El viejo le dijo a Jorge Antonio: “Yo llego, tomo un vaso de agua, un micrófono, pego dos gritos y todos los pibes se van a sus casas”. Era un megalómano infernal, ese sí que se creía Dios. Y en lugar de hacer política, de integrar, como lo había hecho siempre, no, le da el avance a (José) López Rega, admite la Triple A. Nadie puede decir que Perón no sabía lo de la Triple A. Yo esto te lo digo con mucha pena, con mucho dolor: ojalá se hubiera muerto en Madrid, es una tragedia que Perón haya vuelto.
–¿Por qué decís que últimamente resurgió el gorilismo? Convengamos que la palabra gorila estaba un poco olvidada.
–Por los Kirchner, porque acá hay una cosa importante que está en juego. Cuando Néstor dice “pertenezco a una generación diezmada”, ay mamita, ¿vos te imaginás todos los Grondonas, los Morales Solá? “Este es un montonero”, gritaron. Y vieron que efectivamente el gobierno se llenaba de setentistas,  lo que para mí es formidable. Por eso le va tan bien, es un gobierno muy inteligente, y ahí está la explicación de por qué mataron a tantos compañeros. Fue una generación como hubo pocas. Con el tema del gorila, hay algo que Eduardo Aliverti dijo perfecto: con Menem estábamos todos bien, estábamos todos de acuerdo, porque el monstruo estaba ahí. Pero resulta que acá viene un tipo que dice que es peronista, y que pertenece a los setenta, y entonces los medios empiezan a tirarle de todos lados. Por ejemplo las radios, ¡y los taxistas! Porque te digo una cosa: en este país, los taxistas son un instrumento ideológico. ¿Qué es el tacho ideológico? El tipo que mientras maneja te habla, te habla, te habla de cualquier cosa. Los tacheros se meten en política, y de repente te sacan un tema. “Voy a Talcahuano y Corrientes”, le decís al tachero, y lo primero que te contesta es “Y… si llegamos, fíjese que están los piqueteros”. Y uno no tiene ganas de hablar de eso, te tenés que hacer el burro. Con tacheros tengo varias. Una vez me subí a un auto y el tipo me habló de “esa negra infame”, por Cristina. Otro día lo putearon a “ese tira bombas de Kunkel”. Mirá, yo creo que hay una central que los adoctrina, una especie de Escuela de las Américas de tacheros (se ríe). El tacherismo,  además, estuvo adoctrinado durante muchos años por Radio 10. Pero no sólo los taxistas son el problema, no nos olvidemos que durante la dictadura, los autos tenían pegada la calcomanía de que éramos derechos y humanos. Hay que preguntarse un poco por las convicciones de nuestro pueblo.
–En la época de la comunicación y las distancias que se acortan, sin embargo le das importancia a la militancia territorial, al trabajo de base. ¿Por qué?
–Porque creo que los medios no están en manos nuestras; los medios están en manos de todo el poder mediático. Y porque no le tengo mucho aprecio a Internet, me parece que es como una cloaquita. Te cuento mi caso: hay un tipo que se hace llamar José Pablo Feinmann, tiene como 10 mil abonados, e incluso me manda cosas a mí. En la red por ahí creés una cosa, y andá a saber qué es. ¡Y los foros, escribe cada tipo, son impunes! Una vez un tarado hizo un foro porque yo escribí una nota cuando se murieron (Ingmar) Bergman y (Michelángelo) Antonioni, diciendo cosas horribles de ellos. Resulta que  abrieron un foro, y algunos estaban a favor de la nota. Lo increíble es que los que estaban en contra no argumentaban absolutamente nada, lo único que hacían era putear. Eso te demuestra el nivel de intolerancia y desconocimiento.
–¿Quién es para vos la “buena gente”, como dijiste en el programa TVR?
–La gente buena es la gente que respeta los Derechos Humanos, la que quiere reducir la pobreza, los que escriben buenos libros, los profesores, los buenos periodistas, los que no se dejan comprar.
–¿Que opinás del cachetazo de Graciela Camaño a Carlos Kunkel?
–Eso es impotencia, un verdadero acto de impotencia. Cuando vos no tolerás lo que está diciendo el otro, y no se lo podés refutar hablando, reaccionás de esa manera. Una piña nunca es un acto de justicia, es un acto de desesperación. Un acto violento por el cual vos tratás de intimidar al otro para que no hable más. “Le cierro la boca de una trompada”. No, lo que tenés que hacer es cerrarle la boca con argumentos. El Congreso es un recinto de la democracia, pero si vos vas y le das una piña a otro, ese lugar se convierte en el basural del barrio. No sé, esa mujer debe hacer artes marciales, porque mirá que hay que darle una piña a Kunkel (se ríe).
–¿Qué realidad imaginás en lo inmediato, teniendo en cuenta 2011 como año electoral y de reacomodamiento de piezas después de lo que pasó con Kirchner?
–Veo y deseo la reelección de Cristina, y la formación de un gabinete donde no falte Juan Manuel Abal Medina hijo, y al que Martín (Sabbatella) esté invitado, porque realmente es un tipo que demostró mucha inteligencia . Como decíamos antes: un tipo que conserva su identidad y a la vez no va a joder el proyecto. Quiero que siga ese proyecto, nacional, popular, autónomo, de soberanía, de intervención del Estado para que no haya injusticia social. Un proyecto donde el Estado no sea devorado por los poderosos, donde entregue créditos para que los pequeños puedan crecer, donde se impulse el desmantelamiento de todos los monopolios, donde se implemente la Ley de Medios, donde sigan desarrollándose los Derechos Humanos, y los juicios a los responsables de la dictadura. Te digo algo: la gente está enamorada de Cristina, por su entereza y por la manera en que siguió adelante. <

Tiempo Argentino

27/12/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

La inflación, el miedo y la política por Ricardo Forster



Pensar críticamente la cuestión no menor de la inflación es intentar ir más allá de un fenómeno económico; es tratar de desarticular un viejo recurso del poder concentrado en el interior de nuestras sociedades de mercado, recurso que busca invisibilizar las causas reales del aumento de precios para transferirlas hacia el orden político. Una manera artera de proyectar la amenaza de lo indiscernible, una suerte de regreso de los dioses dormidos que se lanzan, ávidos de sangre, sobre los ciudadanos-consumidores que, horrorizados ante lo que no comprenden, suelen volverse carne de cañón de distintas propuestas autoritarias y antidemocráticas. 

La querella alrededor de la inflación jamás es neutral ni inocente, encierra, dentro de sí, el conflicto que suele atravesar a la sociedad y que siempre tiene que ver con la distribución de los ingresos y de la renta. Hay una “política” que el poder concentrado, que las grandes corporaciones (y la mediática es una de sus principales piezas), utilizan para debilitar los procesos democráticos en especial cuando estos, como el que vivimos los argentinos desde mayo de 2003, apuntan hacia el corazón del litigio por la igualdad. Los precios, sus aumentos, son como descargas de artillería contra los intereses populares. La recreación de la memoria del miedo, herramienta utilizada a destajo por el capitalismo neoliberal, encuentra en la subordinación de la política a la economía una de sus estrategias preferidas, en particular cuando los fenómenos económicos se convierten, por el arte de magias negras, en fenómenos que se escapan a los simples mortales para mutar en fuerzas descomunales que, como huracanes arrasadores, amenazan con llevarse los últimos restos de lucidez que le quedan a la sociedad.

Néstor Kirchner logró algo decisivo: invertir la inercia del poder omnisciente de las corporaciones para reinaugurar un tiempo democrático atravesado por las políticas de la reparación y la equidad. Contra esa decisión histórica es contra la que se alzan las fuerzas reaccionarias, la oposición y el establishment económico. Es ahora a Cristina Fernández a quien le toca, en el interior de una coyuntura potenciada por la reconstrucción de antiguas memorias de la equidad y por la marca excepcional dejada por el nombre de Kirchner, despejar, en la conciencia del pueblo, la trama que se oculta detrás de esta “guerra de precios”.

Nuestro país tiene un raro privilegio: haber sido uno de los contados casos de la historia del siglo XX que atravesó la terrible experiencia de la hiperinflación, una experiencia que suele dejar marcas imborrables en el cuerpo social y en lo más profundo del inconsciente colectivo. El recuerdo, siempre paradigmático, de la devastación económica alemana como escalón previo al triunfo del nazismo, nos ofrece una clara muestra de las potenciales consecuencias de vivir un período hiperinflacionario.

Todo se subvierte cuando estalla la economía y los precios entran en una carrera loca hacia el abismo; pero lo que realmente se quiebra no es el orden económico (en general a esos períodos de crisis galopante suelen suceder reacomodamientos en la concentración del capital), sino la trama de la convivencialidad entrelazada con ese otro núcleo insustituible de las sociedades modernas que es la política democrática. El frenesí alucinante de un mercado enajenado se traduce, de inmediato, en el debilitamiento de los lenguajes de la representación y en la pérdida de la legitimidad política allí donde lo que suele emerger es un reclamo de orden y saneamiento autoritario de una sociedad que parece desquiciada por fuerzas que se vuelven, para el común de los mortales, indescifrables, jeroglíficos incomprensibles que amenazan con devorar la vida cotidiana hasta convertirla en una guerra de todos contra todos.

Los procesos de inflación galopante son vividos, por las sociedades, como brutales interrupciones semejantes a catástrofes naturales, aunque con una distancia no menor: a diferencia de esas catástrofes que provienen de la naturaleza, la que genera el desquicio de la economía y amenaza el bolsillo de los ciudadanos es el producto, así se dice desde las usinas mediáticas, de acciones identificables, de políticas y de políticos que son denunciados, muchas veces por los mismos causantes de la inflación a través de un ardid narrativo, como gestores del mal, como los responsables que deben ser removidos del poder para que vuelva la calma y la normalidad. Lo que casi nunca es denunciado como causante de la inflación es el poder económico que suele actuar desde la opacidad y la astucia que lo caracteriza allí donde logra invisibilizar su responsabilidad directa. La terrible experiencia del gobierno de Alfonsín está allí para recordarnos lo que puede hacer el establishment económico para desestabilizar y finalmente destituir a las autoridades democráticas. No hay espectáculo más nauseabundo que ver de qué modo los grandes causantes del aumento desorbitado de precios se muestran ante la opinión pública como simples víctimas de algo que ellos suelen desencadenar para apuntalar sus propios intereses corporativos y garantizar, de ese modo, su absoluto predominio en la disputa por la renta.

Extraño fenómeno psicológico por el cual una crisis económica tiene como una de sus principales consecuencias no la denuncia y el rencor contra los que hegemonizan el poder del capital, los que fijan los precios y se transforman en los beneficiarios de la especulación, sino que el odio suele volcarse hacia la política, en especial cuando esta se despliega como parte de la experiencia democrática (o hacia sectores vulnerables como los extranjeros o las minorías). La desesperación por la caída al vacío se traduce en rechazo de la política y de los políticos para dejar paso, muchas veces, al frenético reclamo de mano dura y orden capaces, según este imaginario, de sanear el desquicio económico producido por la malversación del sistema de partidos. La experiencia de la Alemania de Weimar y su bancarrota están allí como señal ominosa de las respuestas que suele dar el “sentido común” de los ciudadanos ante situaciones de aguda crisis inflacionaria (allí el chivo expiatorio, junto al sistema de partidos propio del orden democrático, serían los judíos). Lo primero que se debilita es la democracia y la idea de lo político como escenario para el procesamiento de los conflictos. Por eso, la inflación siempre se cruza con la política; su núcleo no responde a tecnicismos que sólo pueden descifrar los especialistas, sino que atraviesa la puja decisiva (como la que hoy estamos viviendo) por el modelo de sociedad.

En las últimas tres décadas, la Argentina ha sufrido algunas heridas devastadoras que dejaron sus marcas profundas en el cuerpo social y cultural; nuestro presente, de un modo u otro, todavía sigue atravesado por esas heridas. La primera y más brutal fue, sin dudas, la infligida por la dictadura militar inaugurada en marzo de 1976. El terror de Estado se desplegó con una intensidad inédita en la historia nacional dejando no sólo un saldo de miles de muertos y desaparecidos sino también marcando a fuego, desde la lógica del horror, la vida de nuestra sociedad (las diversas formas de violencia que todavía insisten entre nosotros están aquí como muestra de una persistencia nunca saldada del todo y vuelve imprescindible la profundización, que viene desarrollándose desde 2003, de una genuina política de la memoria asentada en la justicia). La segunda herida, de otras características, fue la producida por la fallida aventura malvinense, una aventura llevada adelante por una dictadura exhausta pero apoyada por una vastísima parte de nuestra sociedad que, una vez consumada la derrota y desplegada la crónica de la vergüenza, buscó, como otras veces, despegarse de sus propias responsabilidades y complicidades para proyectar fuera de sí el mal del engaño, la improvisación y la impunidad que caracterizó la invasión de las islas un 2 de abril de 1982. Bañarse en las aguas puras de la inocencia ha sido una constante de muchos sectores de la sociedad que suelen eludir, rápidamente, sus responsabilidades efectivas.

La tercera herida es la que parece regresar hoy a través de la alarma inflacionaria multiplicada por el aparato mediático y convertida, por ese discurso del engaño, en el centro pecaminoso de un proceso al que se pretende horadar y deslegitimar en lo que tiene de virtuoso; es aquella que se produjo hacia el final del gobierno de Alfonsín y que llevó a nuestro país a contemplar los bordes del abismo hiperinflacionario. De esa experiencia traumática, desoladora y subvertidora del tejido social, emergió el menemismo, la convertibilidad y todas sus consecuencias. Ninguna sociedad sale indemne de una experiencia de esa naturaleza que la deja en estado de absoluta disponibilidad, sin recursos propios, inerte ante el ejercicio de alternativas brutales en su supuesta terapéutica (allí está aquella frase anticipatoria del futuro ministro de la convertibilidad: “Cuanto peor mejor”, dejemos que la hiperinflación se devore toda posibilidad de resistencia social hasta el punto de romper cualquier memoria reivindicatoria de derechos e igualdades tan cara a la historia social argentina). Los efectos de la hiperinflación no se agotan ni desaparecen cuando se sale de ella; todo lo contrario: permanecen en lo más recóndito de las prácticas culturales, se vuelven núcleos que habitan zonas de nuestro inconsciente listos a derramarse sobre nuestra cotidianidad ante cualquier coyuntura en la que los precios comienzan a moverse.

Lo sabe cierta prensa que representa los intereses de la derecha vernácula: el fantasma de la inflación tiene consecuencias políticas directas, su regreso pone en vilo no sólo a los actores sociales y económicos, sino que debilita al poder político, lo somete, de nuevo, al miedo que emerge de ese fantasma profundamente arraigado en los lenguajes del imaginario de época. Junto con el espectro que regresa lo que también se expresa con fuerza es la sospecha, nunca acallada del todo en amplios sectores de nuestra sociedad, de la política y de los políticos como fuente de todos los males y en especial esos que llevan hacia el infierno en el que los precios se desbocan y la vida de todos los días parece entrar en una espiral indetenible que amenaza con arrojarnos al más profundo de los abismos.

Es contra ese discurso de la catástrofe contra el que se deben desplegar las acciones de un gobierno, el que hoy encabeza Cristina, el primero en décadas, que no sólo reabrió el litigio por la igualdad a favor de los débiles y de los incontables, sino que también se plantó con firmeza y decisión ante el eterno chantaje de las corporaciones económicas. En la politización de la economía sigue estando la clave, como lo vio Kirchner, de la profundización de un proyecto más igualitario.

Veintitres

07/12/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios