America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

El Partido Judicial entró en operaciones – Roberto Caballero


El Partido Judicial entró en operaciones

Luego de la marcha del 18F, se acelera el uso por goteo de causas judiciales para asediar al gobierno nacional y a sus funcionarios. La confesión de Laura Alonso y las comparaciones odiosas del diario La Nación.
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Si el kirchnerismo no hubiera mantenido las mayorías parlamentarias en octubre de 2013, el Parlamento Nacional estaría discutiendo hoy la manera de llevar a juicio político a Cristina Kirchner, como confesó el miércoles 18F la diputada del PRO, Laura Alonso: “Soy de las personas que creen que hay que poner en estudio el pedido de juicio político contra el canciller y hay que poner en estudio la posibilidad de un pedido de juicio político contra la presidenta”, dijo el día de la marcha de los paraguas, quizá envalentonada por la cantidad de gente convocada.

La apertura del proceso destituyente en el Congreso del que habló Alonso, referente local de Vital Voices Global Partnership, ONG financiada por la Fundación Paul Singer, titular del litigante contra Argentina NML Capital Limited en el juzgado de Thomas Griesa, tiene destino de fracaso en el recinto legislativo, pero adquiere trámite sumarísimo en la tapa de los diarios hegemónicos y en los tribunales del Partido Judicial amotinado contra el gobierno.

A nadie escapa que el turbulento escenario abierto con la denuncia de Alberto Nisman, se vio todavía más alterado tras la muerte dudosa del fiscal, el 18 de enero. Desde entonces, tanto Alonso como su socia Patricia Bullrich, trataron de involucrar al gobierno en el hecho, abonando la tesis de un crimen de Estado que, según la evidencia recogida hasta el momento, se aleja un poco más cada día.

“Aunque la muerte de Nisman haya sido trágica y conmovedora, esto no hace más digerible su labor en la causa AMIA, ni exime a sus actos del juicio y la crítica de los muchos que contemplan azorados los capítulos de esta historia dramática”.
La irrupción en escena de una testigo, Natalia Fernández, que dijo en el diario del Grupo Clarín SA lo que después rectificó prolijamente en el expediente que instruye bajo múltiples presiones la fiscal Viviana Fein, no fue obra del azar.

El objetivo, precisamente, fue desautorizar la pesquisa de Fein, que aún hoy está convencida de que no intervinieron terceras personas en el departamento de Le Parc; y en lo posible arrastrar el expediente al fuero federal con otra carátula, que extienda en el tiempo la idea del asesinato y el desgaste institucional que provoca.

Pero el abogado de Fernández, Sebastián Smoler, tocó timbre cuando lo mandaron a espiar: es el apoderado, desde 2012, del partido “Unión por Todos”, el de Bullrich, socia del macrismo.

En su momento, Smoler fue el redactor de la acción de amparo que la propia Bullrich presentó contra el paquete de leyes que el Poder Ejecutivo envió al Congreso para democratizar la justicia, punto de inicio de la rebelión judicial.

La mesera Fernández figura en el padrón con domicilio en Venezuela 628, en Monserrat, donde tiene sede un local del PRO
Smoler, el abogado de Bullrich y de la testigo que se desinfló (y se desinfló en serio, porque Clarín, luego de haber hecho una tapa con sus supuestas revelaciones, no publicó absolutamente nada el viernes 20, cuando se supo que ella las había rectificado, y recién lo hizo ayer en su página13), es el mismo que estampó su firma debajo de aquella presentación. Y el que, desde su Twitter, ataca seguido a la presidenta, a quien llamó “imbécil” cuando se torció el tobillo, “patética” en innumerables ocasiones y calificó de “persona con evidentes problemas psiquiátricos” cada vez que pudo.

Quizá no quiera decir nada. Tal vez, sí. Su representada, la mesera Fernández de fama fugaz en la tapa de Clarín y sus licencias no adecuadas a la ley, figura en el padrón electoral con un domicilio, Venezuela 628, que no es el suyo, el particular, sino que pertenece a un edificio, levantado justo en el cruce con la calle Perú, en el barrio de Monserrat, donde tiene su sede un local del PRO, regenteado por el senador Diego Santilli, del mismo partido que Alonso, la socia de Bullrich en la trama. ¿Causalidad o trampa del destino? Los hechos son fácticos, las interpretaciones son libres.

Bullrich y Alonso son las diputadas opositoras que venían coordinando con Nisman de manera promiscua (el cruce de llamados telefónicos ya admitido entre todos ellos es una extraña versión de la independencia de poderes de la que nadie parece tomar cuenta) la presentación en el Congreso donde se iba a utilizar el dictamen inconsistente del fiscal para lanzar la ofensiva final contra la presidenta. ¿Quizá buscando número para forzar su juicio político? La propia Alonso reconoció ante los medios, después de declarar ante la fiscal Fein: “Nos reunimos a principios del año pasado (2014). Hablamos sobre el Memorándum de Entendimiento con Irán y yo le dije: ‘No me des detalles de la denuncia porque no me quiero enterar.’ Le pregunté si luego de que él presentará la denuncia, yo debía pedirle el juicio político a la presidenta, y ‘Nisman me dijo que sí.'” Siempre según Alonso, Nisman estaba interesado por su rol institucional como vicepresidenta de la Comisión de Juicio Político porque, como le dijo, “Cristina había ordenado todo.”

El cadáver de Nisman podrá haber sido investido de un halo heroico por la multitud antikirchnerista que se movilizó bajo la lluvia del miércoles pasado, pero en vida fue el fiscal que acudía a recibir órdenes de la Embajada de los Estados Unidos, se encontraba a coordinar acciones con Roger Noriega, el ex secretario de George Bush para la región, y proveía letra al fondo buitre de Singer en su pelea con el país para cobrar sus bonos basura.

La catarata de fallos adversos y llamados a indagatoria no es casual. Es una operación por goteo que puede y va a terminar mal.
Todo esto está más acreditado que su denuncia por encubrimiento que, de tan floja en su probanza, no pudo siquiera ser suscripta en su totalidad por Gerardo Pollicita, el fiscal que tomó la posta y ahora rehuyó la invitación de tres comisiones parlamentarias para que explique dónde está el presunto delito que imputa a Cristina Kirchner. La excusación de Pollicita, de todos modos, tiene sentido: como la denuncia presupone que el Memorándum con Irán es parte constitutiva de la ilegalidad reprochada, ¿cómo les explica a los diputados y senadores que la presidenta es imputable y ellos, que lo votaron, no lo son?

Sorprende el pedido que Bullrich hizo para anular la citación de Pollicita. Sobre todo, sus argumentos: “Los jueces y fiscales deben ser libres de cualquier interferencia o apariencia de interferencia por parte de otros poderes.” Cuando ella lo citó a la comisión de Legislación Penal, ¿no interfería?

Aunque la muerte de Nisman haya sido trágica y conmovedora, esto no hace más digerible su labor en la causa AMIA, ni exime a sus actos del juicio y la crítica de los muchos que contemplan azorados los capítulos de esta historia dramática.

La intención de desatar una crisis política con el dictamen, operatoria de la cual Nisman fue protagonista consciente según las charlas que mantenía con Bullrich y Alonso hasta horas antes de su muerte, es tan repudiable como el uso de su cadáver para golpear contra las instituciones de la democracia.

Los protagonistas de la maniobra están claros. Las relaciones entre sí son públicas. La finalidad, conocida ahora por boca de Alonso, era evidente: una presidenta acusada de encubrir el mayor atentado de la historia argentina era pasible de ser juzgada, si encima después se la señala como responsable del asesinato del fiscal que la acusaba, pierde las mayorías parlamentarias y, sin ellas, puede ser removida. Tanto ella como Bullrich trabajaron durante todo este mes para convertir el caso Nisman en una causal de destitución. El aval a la jugada del aparato de agitación y propaganda del Grupo Clarín SA vino por añadidura. Era obvio.

No les salió, es verdad, pero sí lograron generar el clima para una gran marcha que, en vez de ir a pedir “justicia” al Palacio de Tribunales, se plantó en la Plaza de Mayo con exigencias diversas hacia la Casa Rosada.

Encabezada por un grupo de oficiales de segunda jerarquía del Partido Judicial, en guerra solapada contra el gobierno, la movilización tuvo su primer efecto el viernes, cuando la Sala I de la Cámara Federal, integrada por Eduardo Farah, Jorge Ballesteros y Eduardo Freiler, confirmó el procesamiento del vicepresidente de la Nación, Amado Boudou, por la causa Ciccone. El segundo en la línea de sucesión presidencial.

La legitimación callejera finalmente habilitó a los tres camaristas a ceder al pedido que Jorge Lanata les hizo el año pasado, cuando por Radio Mitre mandó a escrachar a sus hijos en la escuela si no avanzaban contra el vice.

Los mismos camaristas respaldaron al juez Claudio Bonadio por su actuación en la causa Hotesur. Se trata de la empresa familiar de la presidenta. El magistrado ya allanó la AFIP buscando las declaraciones juradas de Cristina y de sus hijos, entre ellas, la de Máximo Kirchner, jefe de La Cámpora; y la Inspección General de Justicia procurándose la carpeta societaria. En tribunales dicen que las indagatorias son inminentes. ¿Acaso es un reaseguro por si Daniel Rafecas, el juez que recibió la denuncia de Nisman-Pollicita por encubrimiento, decide archivarla? ¿O será para mantener un doble acoso sobre la jefa de Estado?

Durante la misma jornada, el juez Luis Rodríguez citó a indagatoria nada menos que a la procuradora del Tesoro, Angelina Abbona, la abogada del Estado nacional, en el marco de un expediente que tiene como rehén a Mariano Recalde, referente de La Cámpora y titular de Aerolíneas Argentinas, acusado por el presunto delito de “administración fraudulenta”. También Rodríguez había llamado antes a indagatoria a José “Pepe” Sbattella, titular de la UIF por informar datos financieros que el Grupo Clarín SA no quería que se divulgaran.

Y el mismo día, la Cámara Nacional en lo Civil y Comercial Federal (más conocida como la cámara Miami, algunos de cuyos integrantes viajaban a congresos de la fundación CERTAL, de la que el fiscal Ricardo Sáenz es secretario general), confirmó el fallo de primera instancia del juez Horacio Alfonso que suspendió el proceso de adecuación de oficio del Grupo Clarín SA.

No había registro de una corporación que volviera a desafiar el poder democrático y a sus funcionarios con tanta saña y poder de fuego simbólico y material.
A esto se deben sumar el fallo del juez en lo contencioso administrativo Pablo Cayssials, titular del Juzgado 9, que hace dos semanas le concedió al Grupo Clarín SA otra cautelar, por el mismo tema de la adecuación de oficio, en este caso a pedido de Julio Blanck, Nelson Castro, Jorge Fernández Díaz, Jorge Lanata, Alfredo Leuco, Marcelo Longobardi, Joaquín Morales Solá, Magdalena Ruiz Guiñazú y Eduardo van der Kooy, bajo el argumento de que la adecuación del oligopolio, validada por la Corte Suprema en su fallo definitivo por la constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, constituye un riesgo para la libertad de expresión. Un contrasentido jurídico. ¿Cómo el funcionamiento de un oligopolio de la comunicación, que acalla voces por definición, va a ser la garantía de la libertad de expresión a preservar? Bueno, eso dice la cautelar.

La catarata de fallos adversos y llamados a indagatoria no es casual. Es una operación por goteo que puede y va a terminar mal. Desde que el gobierno lanzó el paquete de siete leyes para democratizar el Poder Judicial, las distintas corrientes de la judicatura más conservadora se abroquelaron en un frente único cada vez más agresivo y temerario. Son los mismos que amenazan con activar 300 causas que tienen a medio centenar de funcionarios en la mira de sus procedimientos discrecionales. Lo dice Adrián Ventura, en su nota “La Justicia llevó al gobierno a un paso más hacia el abismo”, del viernes 20. ¿Cuáles fueron los factores que cambiaron el escenario? Según él, “son tres: las duras críticas de la presidenta sobre los jueces, el manoseo de los fiscales hecho por la procuradora y los cambios de operadores dentro de la SIDE, que le sacaron al gobierno eficacia en la Justicia”.

Quizá la palabra golpismo remita a otra cosa en la memoria de los argentinos. Pero desde los tiempos en que el Ejército era un “partido de gobierno” que se salteaba la más elemental voluntad popular para imponer dictaduras y mandar a la cárcel, al destierro o a la tumba a los militantes políticos, no había registro de una corporación que volviera a desafiar el poder democrático y a sus funcionarios con tanta saña y poder de fuego simbólico y material. Además, contando con el silencio del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti.

El discurso es el mismo: la República, la libertad, la justicia y el combate contra la corrupción. La defensa de valores tan sagrados siempre justifica en el imaginario la excepcionalidad o el salteo de las reglas. Por eso, aunque algunos quieran devanarse los sesos buscando una nueva palabra, destituyente sigue siendo la mejor calificación para definir el alzamiento del Partido Judicial contra el gobierno kirchnerista que se vive por estas horas. ¿Cómo no pensar que el intento fracasado en el Legislativo prosigue con esta revuelta tribunalicia?

En este contexto, la última operación de sentido que lanzó el diario La Nación mete miedo. Dos de sus columnistas, el mismo jueves 19, asociaron al kirchnerismo –mayoría política del país por voluntad popular, con dominio del Ejecutivo, robustez parlamentaria en ambas Cámaras y más del 60 por ciento de las gobernaciones provinciales–, con el MTP que copó el Regimiento de La Tablada en 1989.

La rusticidad analítica de un columnista puede llevarlo a comparar lo incomparable. Ocurre que, en este caso, los que compartían la misma alucinación eran dos y en la misma edición.

¿Por qué La Nación trató de vincular a los violentos atacantes de un cuartel con un movimiento democrático que llegó al poder por elecciones limpias? ¿En qué se basan los columnistas del diario para sostener que el kirchnerismo tomó por asalto el Estado y debe ser echado de cualquier forma?

El asalto a La Tablada dejó muertos, torturados y desaparecidos a manos del Ejército. Estos últimos, delitos que Alberto Nisman dejó impunes, cosa que se puede verificar en el archivo, obedeciendo las órdenes de los mismos sectores de Inteligencia que fueron desplazados de la SI en diciembre. Tal vez ahora no sea con artillería y fósforo, como ocurrió en 1989. ¿Quizá lo intenten usando expedientes y citaciones judiciales?

El problema lo tienen los que ven en el kirchnerismo al MTP y confunden un gobierno constitucional con un grupo armado a ser reducido por la fuerza. De miradas tan distorsionadas, al estilo fubista de Sabsay, sólo pueden surgir apreciaciones delirantes de la realidad.

Pero, no por eso, menos peligrosas.

Cuidemos a los jóvenes

Máximo Kirchner asomó con su discurso en Argentinos Juniors a la primera plana de la política. Coronó así el lento proceso de construcción de La Cámpora, una de las organizaciones kirchneristas, la de impronta más juvenil en todo el espacio del FPV. El estadio desbordaba cuando el hijo de dos presidentes constitucionales se hizo escuchar. Habló emocionado, no dijo nada violento, no hizo más que agradecer a su militancia y hasta se emocionó recordando a su padre. Fue demasiado para el país conservador. Máximo Kirchner traía una novedad irritante para la vieja política: después de Néstor y Cristina, otro Kirchner llenaba un estadio en la Capital Federal y le hablaba a toda la sociedad.

Desde entonces, el juez Claudio Bonadío, quien ya sonaba como candidato a procurador de un eventual gobierno massista, lo puso en la mira. Bonadío allanó la AFIP en busca de su declaración jurada por la causa Hotesur. Es un secreto a voces en Tribunales y sets televisivos opositores que el juez intentará citarlo a su juzgado en breve. Si así fuera, el proceso de demonización mediática de la juventud kirchnerista entrará en una nueva fase: la del ataque del Partido Judicial, que coseche lo que el oligopolio sembró con odio durante todos estos años. El problema no es el lavado, hay 4040 cuentas en Suiza, entre ellas, la de los dueños y accionistas de Cablevisión, que nadie busca. Tampoco los cargos: la causa Papel Prensa, donde se investigan delitos de lesa humanidad –los más graves que puedan cometerse– y la presunta participación de Héctor Magnetto, Ernestina Herrera de Noble y Bartolomé Mitre en ellos, duerme el sueño eterno en un juzgado federal cuyo titular, Julián Ercolini, fue ubicado por el diario La Nación junto al palco el 18F, a metros de Vicente Massot, director del procesista La Nueva Provincia. La lista de la impunidad garantizada a los poderosos de verdad, los que trascienden todos los gobiernos, es interminable.

El problema es que la derecha no puede con su instinto: siempre devora a los jóvenes. Así, la democracia del futuro vive amenazada. Y la de ahora también.

INFONEWS

22/02/2015 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Gracias Nèstor, gracias Cristina, gracias cientìficos argentinos!


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18/10/2014 Posted by | Ciencia y Tecnología, General, Industrias, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Lobby – Luis Bruschtein


Lobby

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Por Luis Bruschtein
Imagen: EFE.
“¿Cuál es la verdad sobre el acuerdo de Argentina con Irán?” fue el título de una solicitada que publicó en junio del año pasado el fondo NML, de Elliott Management a toda página en el diario norteamericano The Washington Post. Una estrategia de los fondos buitre fue usar este acuerdo con el gobierno iraní para difamar al gobierno argentino en la opinión pública norteamericana. Otro aviso mostraba a la presidenta Cristina Kirchner con el ex mandatario iraní, Mahmud Ahmadinejad y titulaba: “¿Pacto con el diablo?”. Paul Singer, dueño de Elliott Management, buscaba debilitar a la Argentina y aprovechar el aceitado y poderoso lobby pro invasión a Irán que contribuyó a organizar. Además de ser uno de los mayores soportes económicos de los candidatos derechistas del Partido Republicano, Singer ha entregado cinco millones de dólares en el último año a dos ONG, una de ellas la Fundación para la Defensa de las Democracias, que impulsan acciones contra Irán, incluyendo la opción de una escalada militar abierta.

En Estados Unidos es un tema de debate: ninguno es partidario de los gobiernos iraníes, pero los sectores moderados representados por el presidente Barack Obama prefieren estrategias de negociación y presión pacíficas. Y están los recalcitrantes, los ultraconservadores y guerreristas, como los que sostiene Singer, que vienen presionando fuertemente por una invasión abierta.

El especulador financiero se ha definido como creyente del “excepcionalismo estadounidense” –un término que no hace falta explicar– y piensa que Estados Unidos está en la etapa inicial de una larga guerra contra el mundo musulmán.

Esto es una parte del universo ideológico del dueño de Elliott Management. Pero las publicaciones en The Washington Post iban más allá de una campaña ideológica contra Irán. Porque la firma de esas publicaciones no fueron de Singer ni de los fondos buitre, sino del Grupo de Tareas Americano para Argentina, que es pagado por ellos. La intención apuntaba también al interior de Argentina, a debilitar el frente interno del Gobierno, instalar una semilla envenenada en el seno de la colectividad judía argentina.

Resulta paradójico que este gobierno sea el que más militó en los foros internacionales la denuncia del ataque terrorista contra la AMIA, el que más impulsó las investigaciones y los juicios y, sin embargo, ha sido el más atacado en el último acto que organizó la dirigencia de la colectividad judía argentina en el aniversario del atentado. Hubo arengas en sintonía con esa “doctrina Singer” que es claramente visualizada como extremista y peligrosa en todo el mundo. En los insólitos discursos hubo calificativos desmedidos, como “tenebroso pacto” y hasta se calificó de “traidor” al canciller Héctor Timerman. Siempre hay oportunistas que buscan ganancia en río revuelto y obviamente ese giro no se originó en las solicitadas de los fondos buitre. En todo caso, esas solicitadas y esos discursos constituyen manifestaciones de un proceso de derechización de las dirigencias de la colectividad judía local. Transformación que va a contramano del tradicional espíritu humanista de la cultura judía, un espíritu que produjo grandes artistas y pensadores transgresores y progresistas.

En ese camino hacia situaciones reaccionarias, un acto que debería haber sido monolítico terminó dividido en cuatro. Los discursos exaltados llevaban la semilla de la división de algo que, por el contrario, debería unir a los argentinos en el repudio al atentado terrorista más sangriento que ha sufrido el país. Es un proceso de derechización que, hay que decirlo, acompañó a la derechización de los gobiernos israelíes. Es esquizofrénico hacer un acto de repudio al atentado a la AMIA y a los pocos días llamar a otro para justificar los bombardeos a la población civil en Gaza, donde han masacrado a decenas de niños y mujeres palestinos.

No improvisan ni inventan. Las tramas que fueron delineando los fondos buitre para incidir en el frente interno tienen sus anclajes locales, como el tema iraní. La solicitada del año pasado se pregunta: “¿Por qué Argentina está dispuesta a negociar con Irán y se niega a hacerlo con sus acreedores que respetan la ley?”.

Hay para elegir: trataron de sensibilizar “al campo”, con un esfuerzo más propagandístico que efectivo en el Congreso norteamericano, para impedir que Estados Unidos compre carne argentina; advirtieron por la sequía de inversiones en Vaca Muerta si no les pagaban, y hasta publicaron una lista con los candidatos presidenciales argentinos que prefieren, porque serían más “amigables con ellos”. Parece burdo, pero no lo es. No buscan tanto el apoyo explícito a sus intereses, sino problematizar la interna en cada uno de esos temas para debilitar al Gobierno y alimentar una especie de fantasía subliminal que relacione la solución de estas problemáticas con la suya. Es una forma también de equipararse con la colectividad judía, con las patronales rurales o con los candidatos opositores como “víctimas” de un gobierno izquierdo-populista de corte autoritario.

Singer es una de las 400 personas más ricas del planeta. Como lo cortés no quita lo valiente, los respaldos financieros a sectores políticos con los que se identifica, los aprovecha también como lobby para sus negocios. Hay una mezcla de interés político e interés económico. No solamente buscan que les paguen sino que además les interesa un retorno a la Argentina de los ‘90, un país dócil para sus intereses. En gran medida, esa doble faz hace tan difícil negociar con ellos.

Cuando la Casa Blanca respaldó la posición argentina y luego lo hizo el Fondo Monetario, estaba anunciado que este organismo se presentaría como amicus curiae de la Argentina. De repente hubo una contramarcha, la Casa Blanca enfrió su respaldo y lo mismo hizo el FMI. En el medio, el lobby de Singer había logrado que el Congreso citara al secretario de la Reserva Federal, Jacob Lew, quien soportó un durísimo interrogatorio del representante de Florida, el cubano americano Mario Díaz-Balart, un reconocido ultraconservador que considera al gobierno argentino como un enclave izquierdista enemigo. Díaz-Balart acusó a Lew de haber alentado al gobierno mexicano y al FMI para respaldar la posición argentina en contra de los fondos buitre. El lobista o “cabildero” Cornellius Harvey McGillicudy IV, otro ultraderechista del Tea Party, ex representante por Florida, conocido como Connie Mack, forma parte también del elenco estable guerrerista, antilatino y anticubano que integran Diaz-Balart y otros políticos de Miami. Mack fue el encargado de operar contra la delegación plural de legisladores argentinos que viajó a Washington.

En febrero pasado, en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano, los senadores también cubanoamericanos Marc Rubio (republicano) y Bob Menendez (demócrata) provocaron una ríspida discusión cuando se planteó la designación de Noah Mamet como nuevo embajador en Argentina. Denunciaron que el gobierno argentino hostiga a los “medios independientes” y no paga sus deudas internacionales. Insistieron que con Cristina Kirchner no se puede considerar al gobierno argentino como “amigo” de los Estados Unidos. Confrontado, Mamet aseguró que en Buenos Aires promoverá que se resuelva la deuda con el Club de París.

Está comprobado que por lo menos tres senadores, entre ellos Rubio y Menéndez, han recibido grandes aportes monetarios de los fondos buitre a través de intermediarios o directamente de estos fondos. En 2011, el Senado norteamericano rechazó un proyecto presentado por Rubio que proponía cortar los créditos del Banco Mundial a la Argentina hasta que no se resolviera el conflicto con los capitales especulativos. Y Menéndez es investigado por el FBI por haber protegido a dos banqueros ecuatorianos prófugos de la Justicia de su país.

El conflicto con los fondos buitre define campos con una claridad casi esquemática. Singer representa lo peor de la política estadounidense. Moviliza a los mismos sectores que han promovido guerras en todo el mundo y que obstaculizan cualquier salida pacífica, desde el Tea Party hasta los cristianos integristas fanáticos, los mismos esencialistas que acusan de hereje a Darwin y respaldaron a Ronald Reagan y a los Bush. Algunos de ellos, como los grupos de Miami, han sido siempre enemigos de los procesos populares en América latina e históricamente han colaborado con la CIA para derrocar gobiernos democráticos e instalar dictaduras. No es casual que ahora reciban aportes de los fondos especulativos.

Los temas que eligieron para dividir el frente interno no son ingenuos. Son cuestiones que ya han provocado situaciones críticas. La publicación de sus presidenciables preferidos no fue ingenua. Los que se quedan callados se alinean con ellos. Mauricio Macri y Sergio Massa aceptaron en silencio esa calificación. Buscaron que Daniel Scioli hiciera lo mismo para provocar un quiebre con el Gobierno. El gobernador bonaerense fue el único de los tres que se diferenció y condenó las maniobras de los “capitales especulativos”. Si su objetivo es el regreso a la Argentina sobreendeudada, sus aliados internos están a la vista entre los que participaron en los gobiernos de ese período, los medios que los sostuvieron y los economistas y opinadores que todavía hoy los reivindican. Este sector de la política argentina es el aliado natural de los sectores más recalcitrantes y derechistas de la política norteamericana que forman el lobby de los fondos buitre.

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26/07/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Entre los buitres y los predicadores de la eutanasia – Roberto Caballero


Domingo 22 de Junio de 2014 OPINIÓN
Por Roberto Caballero
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Entre los buitres y los predicadores de la eutanasia

Los autores del endeudamiento carnal, el Blindaje y el Megacanje dan lecciones de negociación al gobierno. De no creer.

“El miedo sirve sólo para perderlo todo”: Manuel Belgrano

Perjudicar al 92,4% de los bonistas que entraron en el canje de deuda para beneficiar al 0,4% más irritable del grupo que no aceptó hacerlo en tiempo y forma es un hecho injusto. Cuando el promotor de la injusticia, además, es un juez, se trata de un fallo doblemente leonino. Esto, al menos por ahora, es lo que propone Thomas Griesa: darle a una extrema minoría una extrema utilidad injuriando a una mayoría de acreedores que, en su momento, consintió la idea de que Argentina debía crecer para poder pagar lo que se les adeudaba. Además de ciertos tropiezos legales sobre los que últimamente opinan los que saben de asuntos legales y los que no saben nada de ellos, esta es una perspectiva moral que cuestiona una negociación ligera o cualquier acuerdo prematuro con los fondos buitre.

Hay otra perspectiva, estrictamente económica, que postula que, aunque quiera, nadie puede pagar lo que no tiene. Axel Kicillof usó una metáfora cristalina para explicarlo: si un juez le exige a alguien que se suicide, este no puede acatar el fallo, porque nadie puede ser obligado a ir contra su propia vida. El fallo de Griesa, en principio, pide eso: páguele cash y ahora a este grupo de gente, y si es con la plata de los otros, no me importa demasiado. A él no, claro. Pero a la Argentina, sí.

Si Argentina entra en default, sus activos pasarán a valer menos. Lo que hoy se paga caro, mañana valdrá la mitad: empresas, acciones, pozos, papeles, recursos, salarios.
Como están las cosas hoy, la justicia de Nueva York, al levantar el stay (el amparo) sobre los fondos destinados a los bonistas reestructurados, deja abierta la puerta a que el depósito del bono Discount pagadero en aquella plaza financiera el 30 de junio próximo, sea incautado por los buitres. Ya se dijo: moralmente es dañino. Si Argentina paga, aunque lo haga en fecha precisa, como lo viene haciendo hace años, no paga a los que debe y quiere, sino al grupo más recalcitrante que, por fuera de los dos canjes exitosos, desconoció el esfuerzo del país a lo largo de esta década. Así, la política soberana sobre la deuda estalla por los aires.

Eso es un default técnico: la plata no le llega a los bonistas reestructurados en Nueva York, tal como establecían los acuerdos de 2005 y 2010 y, aun queriendo cumplir, Argentina incumple. En otras palabras, económicamente hablando, es obligada a suicidarse.

Es cierto que Griesa es un juez de Nueva York y Argentina aceptó que una parte de la deuda –no toda, durante los canjes se redireccionó otra buena parte de los bonos a Europa– se someta a esa jurisdicción extraña y lejana. Lo que no dicen los que solemnemente plantean esta disyuntiva como una cuestión de honor es que muchos de ellos y los partidos que integran aplaudieron de pie el default de Adolfo Rodríguez Saá malvinizando sus discursos hasta el paroxismo. Ayer se creían Fidel Castro, hoy argumentan engolados como si estuvieran en el Tea Party. ¿Cómo se hace para cumplir lo incumplible? Esta es la pregunta seria. Cri-Cri. Tampoco tienen respuesta.

Favorecer al MNL Elliot de Paul Singer, con negociación o sin ella, crea la condición desventajosa de que otros buitres puedan reclamar idéntico trato. Esta demanda podría equivaler a unos 15 mil millones de dólares cuando el Banco Central no llega a atesorar 30 mil millones de dólares, producto de sucesivas corridas cambiarias y el aceleramiento de la fuga de divisas del año pasado. Esto desencadenaría una nueva quiebra del Estado Nacional que repercute en la vida cotidiana de los argentinos.

Además, como sería dentro de diez días, es decir, antes de diciembre, según la cláusula RUFO, nuestro país podría verse obligado a pagar el 100% de las acreencias a los bonistas que entraron de buena fe en el canje y habían aceptado, en su momento, una quita de casi dos tercios de lo que pretendían originariamente. No sólo esa cláusula: la ley cerrojo que votó el Congreso Nacional obliga a mejorar la oferta a los bonistas en sintonía con el mejor acuerdo alcanzado. Si a los buitres se les paga el 100%, a los otros les corresponde lo mismo. No hay espacio político opositor que ignore esta exigencia. Los cálculos menos difíciles hablan de 100 mil millones de dólares extra. Es la definitiva sepultura de cualquier sueño de autonomía financiera por varias generaciones. Como volver al 2001 y, lo que es peor, a sus consecuencias.

Este es el verdadero drama de la crisis con Griesa y los buitres. Hasta hoy, todos los escenarios son malos. Podrá discutirse cuál es la mejor elección entre lo malo, lo peor y lo horrible, porque no todo es exactamente lo mismo. Pero irrita ver a los autores del blindaje, del Megacanje y del default incluidos predicando desde la supremacía de los medios hegemónicos que se debe pagar de cualquier manera. Son la frutilla de un postre envenenado. Ellos crearon el monstruo del endeudamiento salvaje y ahora dicen sueltos de cuerpo que corresponde cuidarlo, vestirlo y alimentarlo para que no se violente. Es mucho.

La mayoría de la oposición no actúa a la altura de la encrucijada, y eso agudiza un problema de por sí grave. Atribuyen el fallo de Griesa no a una política diseñada para el saqueo de las economías emergentes o periféricas, cristalizada además por la subordinación malsana de nuestros gobernantes de la vieja política a los organismos multilaterales de crédito, sino a una negociación mal llevada por el oficialismo. Aturden con un argumento irrisorio, cuando no mezquino.

¿Reestructurar el 92,4% de una deuda amasada en 40 años de malos gobiernos con una quita monumental y un período de gracia que le permitió crecer al país puede ser el resultado de una mala negociación? ¿Evitar 900 juicios que pedían embargos en tribunales extranjeros durante una década es posible con negociadores bartoleros? ¿Coincidir con los gobiernos de los Estados Unidos, Francia, Brasil y México, entre otros, ante la Corte de los Estados Unidos en recurrir un fallo que pone en crisis la autonomía de los Estados-Nación para reestructurar sus deudas en el futuro puede ser el resultado de una estrategia dispendiosa, temperamental, o “ideológica”, como acusa la derecha desde los sets de televisión?

Detrás de los elogios a la “independencia judicial” estadounidense, ¿no hay acaso una voluntad de sumisión colonial imperecedera de cierto sector de la sociedad nacional? Para la postura negociadora de la Argentina en todo este embrollo, ¿no es más nociva esa tendencia automática a la subordinación que el propio Griesa? Claro que sí: el endeudamiento fue producto de la adhesión carnal al Consenso de Washington de estos mismos sectores que hoy fustigan y atacan al gobierno porque intenta resolver el problema que ellos mismos fabricaron, con algún margen de autonomía que jamás se les cruzó siquiera por la cabeza.

En este melodrama político, el Griesa de Nueva York es un actor de reparto. Son los “griesas” que habitan de fronteras para adentro los verdaderos protagonistas del dilema que atravesamos. Cuando Cristina Kirchner, desde Rosario, asegura que se le pagará al total de los acreedores porque primero está la Patria y después su gobierno –el que con mayor dignidad encaró el asunto de la deuda–, le está hablando a la historia. Con un grado de responsabilidad que sus actuales críticos no tuvieron cuando administraron el Estado. La celada del arrodillamiento perpetuo como alternativa produce una política y un país mediocres.

Pareciera que a los secuaces del endeudamiento, a los machos del set de televisión, que ahora gritan airados frente a la cámara cuando antes eligieron recortar salud, educación, jubilaciones, salarios, fábricas y trabajo argentino para cumplir lo incumplible, necesitan que a la Argentina le vaya mal para acertar en sus profecías. Confunden a un gobierno con un país. No son antikirchneristas: son predicadores de la eutanasia como solución a todos los males. Si el gobierno paga, está mal. Si no paga, está peor. Si reestructura el 93% de su deuda, es poco. Si arregla con el total, es entreguista. Si consigue una quita de dos tercios, es falaz. Si renegocia y estira los plazos, se vendió a Chevron. Si el agro gana plata, se alquiló a Monsanto. Si no baja las retenciones, es satélite de Cuba. Si adecúa a Clarín, ataca la libertad de expresión. Si no lo hace, pactó con Magnetto. Si arregla con el Club de París, se bajó los pantalones. Si no lo hace, es Venezuela. Si Boudou no es investigado, es porque el gobierno maneja la justicia. Si el vicepresidente es investigado, de todos modos dirán que el gobierno maneja la justicia.

La izquierda zonza y la derecha loca tiene un mismo país en la cabeza: uno que no existe. Que no está habitado por 40 millones de personas de carne y hueso diversas sino por fantasmas vocacionalmente afectos a sus relatos de precipicio. Por suerte, la calle está repleta de personas que no encajan en el país esquizoide que relatan con tanta saña.

Volviendo a lo importante, Cristina Kirchner, en su discurso rosarino, bajó los decibeles. Los “griesas” de acá le habían reprochado que durante su cadena nacional hablara de una “extorsión” como si fuera una extorsión. La presidenta, esta vez, ni siquiera les dejó la grieta para que la recriminaran tomando el atajo de la semántica. Dejó abierta una hendija para algún tipo de negociación, bajo paraguas judicial, que involucre al 100% de los tenedores de bonos, incluidos los que no entraron al canje, que sirva para evitar el default.

Los abogados argentinos ya trabajan para obtener del Griesa de Nueva York un guiño para eso. Puede pasar, por ejemplo, que se proteja vía amparo nuevamente el depósito de los bonistas, y se abra un diálogo con los holdouts. Cristina aprovechó la tribuna para reiterar que nuestro país tiene voluntad de pago y que no quiere dejar de hacerlo. Su último mensaje buscó instalar que la disposición a negociar siempre estuvo del lado del gobierno argentino y no de los buitres.

En el Ministerio de Economía, mientras tanto, trabajan a destajo en otra alternativa por si Griesa persiste en su fallo original. Sería un gol al ángulo, en el último minuto de descuento, cuando la mayoría esté mirando para otro lado. El factor sorpresa y el secretismo, aseguran, es clave para su éxito. Esta opción podría respetar el derecho de los bonistas que aceptaron el canje, evitar las imposiciones de imposible cumplimiento de la justicia neoyorquina y satisfacer la demanda de los buitres –que, hay que admitirlo, tiene una posición casi ideal para marcar el ritmo de cualquier negociación: un fallo que les da la razón en todo– en tiempos prudenciales. Así dicho, parece un milagro. Quizá lo sea.

¿Cómo afectaría un nuevo default a la economía de los argentinos? Hay preguntas que son más difíciles que sus respuestas. Basta con pensar qué ocurrió con el anterior. La única diferencia es que la macroeconomía está mucho mejor que lo que dicen sus detractores en público. Pero la tele volvería a hablar de riesgo país, las calificaciones internacionales serían catastróficas, las inversiones genuinas se paralizarían porque los créditos subirían sus tasas, la actividad se retraería, los empresarios echarían por las dudas, el consumo se achataría y algunos aventuran que el default es sinónimo de devaluación asegurada. Mejor, ni soñarlo. Es una pesadilla conocida.

Hay actores sectoriales del país que pretenden resultados distintos comportándose del mismo modo que los llevó al desastre. Como si los problemas del país fueran del país y no de la acción de los que habitan en él. Es un pensamiento fácil y peligroso. Es la antesala conceptual para dejarles brasas ardientes a las futuras generaciones. Así vivió la Argentina durante décadas. Lo bueno que sucedió en el último tercio democrático fue, precisamente, porque aparecieron nuevas recetas para resolver viejas encrucijadas. Cuando se dice que el kirchnerismo no endeudó al país, no hay relato. Es verdad. La deuda hoy llega a apenas al 40% del PBI. En 2003, llegaba a un PBI y medio. No lo dice Kicillof, lo reconoce el FMI, aunque le duela, a la vez que admite que el fallo de Griesa pone en riesgo futuras reestructuraciones de deuda. De no creer.

La presidenta deslizó algo en Rosario, el Día de la Bandera. Hay que admitir que ella ve más lejos que el resto. Advirtió que los buitres eran una avanzada. Que lo que estaban buscando, en realidad, era otra cosa, no resolver unos papeles de la deuda. Habló de los recursos naturales: con Vaca Muerta, nuestro país pasa a integrar el selecto grupo de potencias hidrocarburíferas productoras de gas y de shale.

Si Argentina entra en default, sus activos pasarán a valer menos. Lo que hoy se paga caro, mañana valdrá la mitad: empresas, acciones, pozos, papeles, recursos, salarios. Con el desendeudamiento, nuestro país recuperó autonomía, es decir, capacidad para tomar decisiones sobre su propia riqueza. Buena parte del excedente producido en estos años, que antes iba a pagar servicios de deuda, se volcaron a la salud, a la educación, a jubilaciones, a infraestructura y a políticas sociales esenciales para reparar el tejido social, cultural y productivo del país dañado por el neoliberalismo.

¿Qué pasaría con un nuevo e infinito endeudamiento de 100 mil millones de dólares? Lo contrario. Con un agravante: todo lo que hoy vale algo, pasaría a valer la mitad. Se compra por migajas. No es solamente la ambición de los comisionistas que necesitan que Argentina pida deuda para pagar más deuda, como se hacía antes, por ejemplo, con el Megacanje, y llevarse un par de decenas de millones a su casa. Eso es chiquitaje. Ahora van por todo. Los que sueñan convertirse en futuros nuevos dueños del país se frotan las manos. En diez días, suponen, la Argentina podría caer en la trampa. Ni siquiera quieren esperar a que ganen Daniel Scioli, Sergio Massa o el FAUNEN dentro de un año y medio. Cualquiera de estos candidatos, que hoy les ofrece en bandeja lo que quieran con tal de entrar en la Casa Rosada, es menos confiable que su propio poder para incidir en los escenarios económicos. ¿A ver si la política, después de la enfermedad kirchnerista, cree que puede hacer lo que quiere con el Estado, la economía y las empresas? Los quieren de mozos, no como encargados del negocio. De repositores y no de gerentes.
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26/06/2014 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Una presidenta entre dos poderes judiciales. Fondos buitre y constitucionalidad de la Ley de Medios.


_Cristina

28–08–2013 /
Una presidenta entre dos poderes judiciales. Fondos buitre y constitucionalidad de la Ley de Medios.

Por Roberto Caballero

Una presidenta constitucional en ejercicio, elegida democráticamente por el voto popular, es desafiada por dos poderes judiciales, el de Estados Unidos y el de su propio país, para forzarla a tomar decisiones que no quiere ni puede tomar.

Es decir, estos dos poderes intervienen directa o indirectamente en la gobernabilidad del país, pero gracias a la supremacía comunicacional de los medios concentrados, el tema transita el debate público de modo intrascendente.

Lo terrible, lo irremediable, lo que es abordado como un complejo asunto de Estado, es que la empresa chilena LAN debe desalojar un hangar del Aeroparque y hace pucheros.

Vamos de vuelta.

La justicia neoyorquina le exige al gobierno argentino que pague a los fondos buitre barriendo con las consecuencias positivas de un canje de deuda exitoso que reactivó la economía, la producción, el empleo, el salario, las jubilaciones y además generó divisas para cumplir con los bonistas, y no pasa nada. O no pasa mucho.

O, de última, se dice que es una complicación que el kirchnerismo cosecha por ineptitud o testarudez, o por ambas cosas. Eso es todo lo que pasa, según los editorialistas antikirchneristas.

Veamos lo otro. La justicia local le dice al gobierno que las leyes que impulsa y son votadas por mayoría en el Congreso están viciadas de inconstitucionalidad –basta ver la licuación de la reforma que intentó el Ejecutivo–, entrometiéndose en asuntos de legislación como si el Palacio de Tribunales fuera el de Versalles, y no pasa nada.

O no pasa mucho. O, de última, se señala que es lo que el kirchnerismo recoge por ser satánicamente autoritario en su ADN. Eso es todo lo que pasa, según los opinadores del establishment.

Nadie se pregunta, sin embargo, dos cuestiones centrales, que parecen sepultadas por las toneladas de antikirchnerismo bovino que desparrama la prensa dominante.

¿Dónde queda la soberanía nacional? ¿En Times Square?
¿Y la soberanía popular? ¿En Talcahuano y Lavalle?

El gobierno tendrá aciertos y errores. Cada uno puede elegir qué lado de la balanza hace pesar más en su evaluación.

Pero las decisiones que permitieron una década de reconstrucción las tomó en Buenos Aires y no en Washington; y todas y cada una de ellas fueron validadas por el voto popular en elecciones libres y democráticas. Cristina Kirchner encarna entonces la soberanía nacional y popular, guste más o guste menos lo que hace o dice.

Esta idea de que todo lo que hace el kirchnerismo está pésimo y cualquier crítica se ajusta a una verdad incontrastable para poder lapidarlo, es una mala idea que no sólo conspira contra el oficialismo: lo hace contra todo el sistema institucional.

El que hay, el que pudo recomponerse después de 2001. Tiene un tufillo electoral que trata de manera liviana cuestiones bien trascendentes.

Vamos otra vez. En un fallo de claro corte político, un tribunal de justicia de los Estados Unidos acaba de descargar sobre los argentinos, los kirchneristas y los no kirchneristas, un estigma aborrecible: somos “deudores recalcitrantes” después de haber pagado religiosamente miles de millones de dólares de deuda externa durante diez años, con el esfuerzo que sabemos, al 93% de los acreedores que confiaron en la reactivación del país.

Puso en un pie de igualdad a esos acreedores y a los “fondos buitre” que litigan contra la Argentina y exigen que se les pague el valor nominal de los bonos que compraron a precio de remate.

¿Alguien se preguntó qué sucedería si el fallo de la Cámara fuera avalado por la Corte Suprema de los Estados Unidos?

El 93% que aceptó una quita del 75% del valor de sus bonos, volverían a reclamarlo. Y Argentina quebraría su economía una vez más. No por culpa del kirchnerismo: sería una decisión tomada bien lejos de la Casa Rosada.

Por eso no se entiende qué critican los opositores como Martín Redrado, Alfonso Prat-Gay y Carlos Melconian que antes del 2003 apoyaron a Domingo Cavallo en su política de superendeudamiento, antesala del default que todavía pagamos. ¿Qué cátedra quieren dar ahora? ¿Desde qué púlpito? ¿A qué costo social?

¿No comprenden, acaso, que si se llevan puesto al gobierno con la ayuda de la justicia estadounidense y los fondos buitre se llevan también puesta la economía nacional?

También se puede ganar elecciones sin dañar al país. ¿O no es la idea?

Preocupa también el antikirchnerismo latente de algunos de los jueces de la Corte Suprema nacional. Sus últimos acuerdos corrieron el límite de convivencia esperable y atendible entre los poderes.

Esta Corte que ayudó a integrar Néstor Kirchner, dejando en el pasado a la Corte adicta del menemismo, no puede ceder al pavoneo opositor en esta encrucijada histórica.

Con un frente externo complicado, no es de lo más aconsejable que algunos supremos jueguen a ver quién llega más lejos en una pulseada institucional.

Esa es una factura que tarde o temprano todos vamos a tener que pagar, porque acá no hay ganadores y los perdedores se cuentan de a millones.

El máximo tribunal del país también debe tener oídos para aquellos poderes democráticos, aunque estén presididos por opciones políticas que no son de su agrado; y no sólo para la Sociedad Rural y la Asociación Empresaria Argentina (AEA).

Hoy, a las 10 de la mañana, cuando se inicie la audiencia pública convocada para tratar la constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, se habrán cumplido casi cuatro años de dilaciones judiciales que, en los hechos, se transformaron en una política de sostenimiento de los grupos concentrados de la comunicación, específicamente, del más agresivo a la hora de mantener su posición dominante en el mercado, el Grupo Clarín SA.

Todo este debate estuvo atravesado por los argumentos envenenados del litigante que, precisamente, comanda el armado de la agenda pública de medios en nuestro país desde una formidable y cuestionada capacidad de instalación.

El daño producido a la autoridad del Estado democrático por vía de la justicia cautelar fue y es inconmensurable.

Ha sido una mochila pesadísima de trasladar para los funcionarios y personas con intervención en la esfera de la opinión pública que vieron a lo largo de todos estos años cómo su honra era arrojada a los perros para neutralizar su eficacia e influencia, ahogando o etiquetando las voces disidentes del relato único que impuso Héctor Magnetto.

Los supremos deben saber que ese poder dañino que el Grupo Clarín SA desparramó sobre todos los que osaron desafiarlo, va a volverse recargado si se decide la inconstitucionalidad de los artículos antimonopólicos de la Ley de Medios de la Democracia.

Y no pueden ignorar que más temprano que tarde ese mismo poder que durante cuatro años de demoras judiciales ayudaron a incrementar va a dejar de acariciar sus trayectorias inmaculadas y va a desatar un proceso fulminante de desacreditación cuando ya no necesite de sus fallos amigables.

En 30 años de democracia, hubo 73 proyectos de ley para democratizar la comunicación. Todos fracasaron, menos este. De los autores de los proyectos anteriores quedó poco y nada en el tintero, la mayoría de ellos fueron eyectados de la actividad política, enviados al ostracismo por la trituradora de los medios concentrados.

Es un listado histórico del que la Corte no puede deslindarse. La sociedad no espera un fallo político, kirchnerista o antikirchnerista, espera que los supremos, después de tres décadas de ejercicio democrático, refuercen la idea de que la igualdad ante la ley no es puro grupo.

Esto ocurre en un contexto. No son días fáciles. El frente externo se complica. El interno, se enrarece. Los profetas de fin de ciclo se ceban. Son capaces de darle la razón a la justicia de New York o al Grupo Clarín SA con tal de complicar las políticas de gobierno.

Pero Cristina Kirchner no está sola, porque no llegó sola hasta acá. Hay millones de personas que no quieren perder lo ganado y, mucho menos, la realidad de precipicio que ofrece la Argentina del pasado revestida de novedad.

Los millones silenciosos son los dueños de la soberanía amenazada. Habrá que escuchar qué dicen cuando se pronuncien.

Infonews

29/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Vigilar y castigar por Luis Bruschtein



Para los mercados, los jóvenes son consumidores. Y por lo tanto deben ser seducidos y bombardeados igual que los adultos. El bombardeo mediático sobre los jóvenes es permanente, demoledor, y no tiene la mínima consideración del joven como persona. Les crea necesidades y urgencias sin importar su capacidad económica o nivel cultural. Trata de convencerlos de que no existen, de que no son nada, si no tienen tal o cual zapatilla o lentes de sol, gorras o remeras. El poder de convencimiento de ese machacamiento es casi invencible. El neoliberalismo se rige por los mercados que consideran a los jóvenes aptos para consumir. Pero el neoliberalismo no los considera aptos para votar. Pueden consumir, pero no pueden votar.

Los temas de género formaron parte de un debate profundo y enriquecedor. Pero las cuestiones referidas a los jóvenes permanecían en ese lugar tan engañoso de las verdades indiscutibles. Es como es, son como son y se los trata como se los trata. Hay un joven que es estudiante, otro que es desocupado, un joven delincuente, el violento, el trabajador, el gay o el heterosexual. Son identidades que fragmentan al joven como identidad. Que fragmentan y al mismo tiempo generalizan, como que el ser joven está a un paso de la droga, la delincuencia, la estupidez o la violencia. Cada una de esas identidades se convierte en todos los jóvenes según el momento. Como por motivos políticos el tema de la inseguridad ha sido tomado por los grandes medios como uno de los más enfatizados, se repite hasta el infinito la imagen del joven-delincuente. En ese proceso de edición-enfatización, los jóvenes pobres pasan a convertirse en equivalentes a delincuentes, drogones y violentos.

A veces el disparador es la inseguridad, a veces la educación. Hay un debate que empieza a despuntar. Hay un replanteo de la vieja mirada frente al joven. Hay un debate sobre el rol de la comunidad en relación con el joven. Hay un debate sobre la responsabilidad del Estado en ese tema desde una mirada global y no parcializada por cada circunstancia y menos por la agenda interesada de los grandes medios. No se trata del joven como problema, sino como persona, una identidad que la sociedad todavía no le ha confirmado.

En ese debate se generó un contrapunto. Ese duelo ya existía: para Macri, que ya está en campaña para el 2015, es importante para destacarse del resto de la oposición convirtiéndose en el principal objetor de la Rosada. No queda clara la razón del gobierno nacional para aceptar ese posicionamiento pero, en principio, le resulta conveniente y más fácil contraponerse con el centroderecha. De esa manera tensionan a todo el escenario en función de esa polarización.

Como las matryoshkas rusas, bajo cada tapa que se levanta aparece otra. Para el Gobierno implicó radicalización. Para el macrismo fue una marcha acelerada a posiciones muy a la derecha en relación con los jóvenes. En el rubro educación, el gobierno de Macri no se había destacado por una acción progresista. Mariano Narodowski, el primer ministro de Educación, y quizás el más idóneo de la gestión macrista, debió renunciar porque se había usado su ministerio para pagar el salario encubierto al espía Ciro James. Más allá de las implicancias legales (Macri y Narodowski están procesados), involucrar de esa manera al Ministerio de Educación en una operación encubierta para espiar en forma ilegal a los ciudadanos es un indicio de la concepción global sobre juventud y educación, tan inficionada de rasgos vigiladores y autoritarios. Indicios que se confirman cuando se designa a Abel Posse como reemplazante de Narodowski. Lo primero que hizo Posse fue reivindicar a la dictadura, lo que provocó otro escándalo y su renuncia. Finalmente asumió el actual ministro, Esteban Bullrich, un hombre que de a poco se fue ganando la confianza de Macri, porque proviene de la fuerza de Ricardo López Murphy. Es conservador y no lo oculta, tampoco elude el diálogo, y en general es más creíble que algunos de origen progre que abrevan en la gestión conservadora de la ciudad de Buenos Aires y que se esconden en dobles discursos y justificaciones famélicas.

Cuando se produjo el conflicto por el estado edilicio de las escuelas, las dos propuestas de Bullrich tuvieron ese rasgo vigilador y autoritario: ordenó poner cámaras en las escuelas y pidió a las autoridades que hicieran listas con los estudiantes que habían participado en las tomas.

Por otro lado, desde hace relativamente poco tiempo, desde el gobierno nacional se empezaron a desarrollar actividades de estímulo a la participación política de los jóvenes utilizando un juego concebido a partir de la historieta El Eternauta. Lo paradójico de estos hechos es que quien había introducido la historieta de Osterheld en las escuelas porteñas había sido Narodowski. Los grandes medios hicieron una campaña para denunciar que La Cámpora estaba haciendo proselitismo en las escuelas secundarias y en los jardines de infantes. De todo eso, Bullrich sacó los argumentos para instalar un 0800 para que la gente denuncie actividades políticas de La Cámpora en las escuelas.

El Ministerio de Educación de la Ciudad separó a seis docentes que en el marco del conflicto contra la fusión de 220 cursos habían hecho una parodia sobre Bullrich y Macri. Cuando se produce un conflicto, los docentes reúnen a la comunidad educativa de las escuelas para explicar los motivos de su protesta. Esta vez, en lugar de un paro o de un discurso, los docentes hicieron esa famosa parodia, sin contenidos proselitistas ni partidarios, que aludía exclusivamente a la problemática de las escuelas.

En otro plano de esta misma discusión, el kirchnerismo presentó en el Congreso un proyecto de ley para instaurar el voto optativo para los jóvenes mayores de 16 años. Son debates espejados. Van en sentido opuesto. El kirchnerismo va en el sentido de dar a los jóvenes desde los 16 años la oportunidad de participar y ser contenidos por una sociedad que por lo general tiende a marginarlos, sobre todo a los jóvenes pobres. El macrismo (con cámaras de vigilancia, listas negras, teléfonos para delatar y represión a los docentes) va en el sentido de vigilancia y castigo como herramientas de formación. Son herramientas que se deducen de un concepto jerárquico de autoridad y de una idea de sociedad que castiga excluyendo.

Los grandes medios intervienen en ese debate a través de sus opinadores. Resaltan fuera de contexto la parodia realizada por los maestros o la participación de un dirigente de La Cámpora en la inauguración de un jardín de infantes en un barrio humilde o confunden a conciencia El Eternauta con el Néstornauta. En el caso del proyecto sobre la edad para votar sugieren que se trata de una maniobra oficialista para obtener más votos para lograr la re-reelección de la presidenta Cristina Fernández. Nadie sabe el contenido de ese voto. En la ciudad de Buenos Aires, entre los activistas de los colegios, La Cámpora tiene presencia, pero la mayoría de los centros están en manos de agrupaciones de izquierda antikirchnerista. Y entre los chicos que no participan en política, lo más probable es que se inclinen por el macrismo, permeabilizados por el alegato de la antipolítica sobre el que cabalga el discurso derechista. A nivel nacional es probable que ese voto sea muy parecido, con algunas diferencias, al voto de los más adultos.

Los argumentos que introducen los grandes medios, como ese de buscar la re-reelección con el voto adolescente, o el supuesto lavado de cerebro que realiza La Cámpora en los jardines de infantes o con el Néstornauta en los secundarios o con esa descontextualización del acto de los maestros, tienen una carga muy reaccionaria, con acusaciones muy parecidas a las que utilizaba la propaganda de la dictadura a través de los medios de aquel entonces. Los canales de televisión y las publicaciones de la editorial Atlántida insuflaban permanentemente el miedo a “la infiltración subversiva en las aulas” e incluían, en ese tiempo, a los curas progresistas como deformadores de la mentalidad de los jóvenes.

Para los operadores de los grandes medios se trata simplemente de otra escalada para debilitar al gobierno que estableció la ley de medios. Pero el macrismo va desa-rrollando en ese itinerario una línea de pensamiento coherente y antitético del que se plantea desde el kirchnerismo. En ese punto se da un debate muy interesante más allá de las pujas de poder. Ese debate permite visualizar desde el punto de vista de las ideas un bloque conservador que refleja los valores que han sido dominantes en la Argentina, con sus sectores de derecha e incluso algunos de los sectores progresistas permitidos en aquel sistema de ideas, que formaron parte de ese sistema y ahora tratan de imaginarse a la izquierda de los conservadores más duros.

Del otro lado aparece un bloque con proveniencias diversas, desde el peronismo hasta la izquierda, el radicalismo y el progresismo, que avanza un poco a tientas y que va encontrando espacios de cambio y democratización del viejo sistema a medida que avanza. Cada paso que da lo compromete a dar otro más y en ese transcurso va desarrollando un nuevo sistema de ideas. Hay un polo conservador con bagaje ideológico estructurado y un polo de cambio que va conformando su bagaje a medida que avanza.
Página 12

01/09/2012 Posted by | Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | 1 comentario

Confundir políticas contracíclicas de supervivencia con demagogia o mesianismo puede ser suicida


ESCUPIR AL CIELO


Por Luis Bruschtein

La referencia histórica resulta inapelable. Hace nueve años, cuando comenzaba el gobierno de Néstor Kirchner había una presión interna muy fuerte para romper con las recetas ortodoxas que habían producido la hecatombe. Kirchner leyó ese mandato y desarrolló líneas de acción que no fueron bien recibidas por el establishment internacional. Nueve años después, como dijo Cristina Kirchner en Tucumán, “vivimos en un mundo dado vuelta”. O sea, en el mundo está pasando lo que pasó nueve años atrás en la Argentina, quhttps://americalatinaunida.wordpress.com/wp-admin/edit.phpe ahora está bien. Pero hay una diferencia: al revés de lo que sucedió en Argentina y en otros países, los que mantienen el timón son los mismos que provocaron la crisis generando burbujas especulativas.

Ahora Argentina viene con nueve años con record de crecimiento y, en contraposición, las economías de la Euro Zona empiezan a mostrar números rojos. El discurso del Gobierno se basa en esa evidencia: los que hoy están en crisis por aplicar las políticas del neoliberalismo critican a la Argentina por aplicar medidas heterodoxas que sacaron al país de la crisis. Y si hubiera necesidad, está el mismo Rodrigo Rato dándole la razón. En aquellos años era el titular del Fondo Monetario Internacional y no se cansaba de criticar las políticas que se implementaban en Argentina. Fue uno de los mayores defensores del neoliberalismo y un crítico durísimo del gobierno de Néstor Kirchner. Pasaron los años, se produjo esta voltereta en el mundo y Rato está en las puertas de la cárcel por haber quebrado uno de los grupos financieros más grandes de España. Rato hundió Bankia por aplicar las medidas que quería que se aplicaran en Argentina. Y junto con Bankia se hundieron todos sus pequeños y medianos accionistas.

La historia de Rato tiene una moraleja insoslayable para la Argentina, ya que si hubieran aplicado las medidas que exigía el banquero español, en este momento la clase media estaría en la calle otra vez, rompiendo cajeros automáticos y golpeando las cortinas metálicas de los bancos. Sin embargo, hay un sector de esa clase media que se muestra furiosa con las medidas que las salvaron de ese calvario. Resulta paradójico que esa parte de la clase media, muy confundida también por una estrategia mediática que siempre se benefició con las políticas de los ‘90, escupa al cielo como si quisiera que volvieran esas políticas que la fundieron.

Sobre la base de esa moraleja tan ilustrada con la historia de Rato, el Gobierno reivindica la aplicación de paquetes anticícilicos y de inclusión alineados en la misma lógica que sacó al país de la crisis del 2001-2002. Tiene esa ventaja frente a las exigencias de los economistas ortodoxos siempre convocados por los medios. En ese marco tomó medidas que son el ABC de la economía: protegió la producción interna y las divisas, cerró las aduanas y estableció el control de cambios.

Estas decisiones generaron una postal de época: esa misma clase media clamaba al cielo para que dejara pasar el huracán furioso que estaba empujando para llevársela puesta. Frente a la amenaza de una crisis, el control de cambios parecería nada más que una molestia pero fue motivo de cacerolazos y enojos. El encarecimiento de los artículos importados fue tomado por ese sector también como una agresión, cuando en realidad es una protección. El lanzamiento de un plan masivo de construcción de viviendas populares fue criticado como una mentira demagógica, igual que los créditos para los jubilados.

Confundir políticas contracíclicas de supervivencia con demagogia o mesianismo puede ser suicida, algo que este sector de las capas medias, muy influenciadas una y otra vez por los medios, tiende a cometer. Creció con el peronismo y se hizo antiperonista; respaldó el golpe del ’76, que la hundió con la tablita, y se colgó del “voto cuota” con el menemismo, que la llevó al borde de la extinción. Si las economías como la argentina no se protegen, los coletazos de la crisis serán mucho peores para ellas porque la historia demostró que las economías centrales tienden a resolver sus crisis trasladándolas a las emergentes.

Página12

10/07/2012 Posted by | Economía, General, Historia, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Insólito: según encuesta publicada en La Nación el 83% de los argentinos están satisfechos con su vida « El Ojo con Dientes


RARO NO? EL 4% DE INSATISFECHOS SON LOS LECTORES DEL MISMO DIARIO, ESTA TODO DICHO!!!

Insólito: según encuesta publicada en La Nación el 83% de los argentinos están satisfechos con su vida « El Ojo con Dientes.

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02/06/2012 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Azul un ala – Por Luis Bruschtein


Página/12 :: El país :: Azul un ala.

26/11/2011 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Octubre llega en tres meses – Roberto Caballero


05.08.2011

Leyendo la nueva resolución del juez Daniel Rafecas, se entiende mejor por qué el oligopolio mediático que responde a Héctor Magnetto castiga de modo impiadoso a Hebe de Bonafini, a Estela de Carlotto y al jurista y miembro de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni: Madres y Abuelas son los símbolos de la lucha contra la impunidad y Zaffaroni representa al poder judicial que no se arrodilla ante las corporaciones. El tamaño de la agresión mediática, que intentó instalar en la opinión pública que Bonafini es una “brujita malévola y ladrona”, Carlotto una “mentirosa” y Zaffaroni un “proxeneta” es proporcional al temor que provoca en los accionistas de Clarín y La Nación, rendir cuentas por una serie de violaciones a los Derechos Humanos en el marco de la causa judicial que investiga la apropiación de Papel Prensa, en complicidad con Videla y Martínez de Hoz. El movimiento de Derechos Humanos y la justicia que no se subordina expresan una amenaza concreta para sus negocios y su libertad.

En su resolución de 66 páginas, Rafecas declaró por segunda vez “inescindible” el despojo accionario del que fueron víctimas los Graiver de los delitos de “lesa humanidad” investigados como parte del “Circuito Camps”, en el juzgado platense de Arnaldo Corazza. Esta es una decisión clave, porque está apoyada en la interpretación que Rafecas hizo ahora de la prueba reunida en el último año del expediente –que de apenas 100 fojas creció a 70 cuerpos, gracias a la incansable labor de la Secretaría de Derechos Humanos, el informe “Papel Prensa – La Verdad” y la investigación periodística de Tiempo Argentino–, a la que el magistrado no dudó en calificar de “importante” y “verosímil” en su escrito. Lo de Rafecas no sólo es relevante: además neutraliza las múltiples operaciones de prensa de Clarín y La Nación que intentan, por todos los medios a su alcance, desacreditar el avance judicial sobre Magnetto, Ernestina Herrera y Bartolomé Mitre, en este verdadero leading case de la sociedad cívico-militar. Lo de la incompetencia es anecdótico. No se está discutiendo la evidencia, que es lo fundamental, sino en qué juzgado todo este material documental puede ser más útil para hallar la verdad y la reparación que reclaman las víctimas de vejámenes y tormentos hace 28 años.

La andanada impiadosa contra los pañuelos y la amenaza velada a todo el poder judicial que esconde el tan promocionado pedido de renuncia a Zaffaroni por el inútil escándalo de los “puticlubs”, tiene un solo objetivo: marcarles un límite de tintes mafiosos a los que se atreven a pedir memoria, verdad y justicia, cuando los sentados en el banquillo son los dueños del aparato comunicacional más poderoso e influyente de la Argentina.

Los imputados de delitos gravísimos e imprescriptibles intuyen, con sabia antelación, que si Cristina Kirchner es reelecta, su situación judicial se vería agravada. Tienen hasta octubre para dar vuelta el escenario político actual. Y octubre llega en tres meses. El affaire Schoklender impactó tanto en la opinión pública que siendo Macri el procesado fue Daniel Filmus el que terminó dando explicaciones. Ellos lo saben. Cuanto más lastimadas queden las banderas asociables al capital simbólico del kirchnerismo (Madres y Abuelas apoyan las políticas públicas contra la impunidad y Zaffaroni es la referencia más clara de la Corte independiente que Néstor Kirchner logró darle a este país), mayores son las posibilidades del bloque político-mediático conservador en las urnas y menores las del kirchnerismo.

¿Qué pasaría con aquel juez que llame a indagatoria a Magnetto por Papel Prensa y sus cómplices si Duhalde o Alfonsín vencieran en las nacionales? Hasta el último pinche judicial sabe que si el coraje lleva implícito un juicio político, lo apropiado es la cautela. ¿Pero qué ocurriría si las encuestas no mienten y octubre corona un nuevo ciclo K?

Los diarios que fueron oficialistas del genocidio no quieren ni pensarlo.

Tiempo Argentino

06/08/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario