America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

EL CANDIDATO A VICE HABLA DE KIRCHNER, CRISTINA, SCIOLI Y LO QUE VENDRA – Horacio Verbitsky


EL CANDIDATO A VICE HABLA DE KIRCHNER, CRISTINA, SCIOLI Y LO QUE VENDRA
“Hay cosas que ya no se pueden hacer”

En el primer reportaje que concede desde que se anunció su candidatura a la vicepresidencia, Carlos Zannini habla de sus orígenes humildes y su militancia primero maoísta y luego peronista. Kirchner, Cristina, Scioli y el próximo gobierno, las elecciones de hoy en Córdoba y la Ciudad Autónoma, la situación de la justicia, los buitres, la renovación generacional y el populismo. Ni cero a la izquierda ni garante o tutor. Un proceso colectivo y el liderazgo de Cristina.

Carlos-Zannini

Por Horacio Verbitsky
Pregunta –Hay una curiosa polarización interpretativa sobre su candidatura. Para algunos va a ser un cero a la izquierda, sin más poder que la campanita del Senado. Otros lo ven como el comisario político, garante de la continuidad del proyecto kirchnerista, el tutor que va a impedir que Scioli se desvíe, en una curiosa metáfora vegetal. ¿Como ve su rol el propio interesado?

Respuesta –No creo que los vicepresidentes sean figuras inservibles. La fórmula que conformamos con Daniel dice mucho por sí misma, porque tiene unidad en la diversidad. No somos iguales, venimos de historias y pensamientos diferentes pero tenemos un punto de convergencia a partir del 2003. Somos emergentes de la crisis y parte de un proceso que se va construyendo día a día. Tampoco creo que sólo el presidente o sólo el vice puedan hacer algo en un país que ha madurado mucho. Hemos protagonizado un gobierno de reparación de las heridas que tenía la Argentina, de apertura y ampliación de derechos. No es un producto que ya esté terminado, es un trabajo que sigue en construcción. No puede depender ni de una persona ni de dos, ni de un grupo de iluminados, sino de la sociedad. Es la sociedad la que tiene que hacerse cargo del rumbo a seguir. Mi historia de militancia y de práctica política y mi experiencia en el gobierno me indican dónde pararme ante los grandes dilemas. Yo vi cómo Néstor enfrentó los mismos dilemas que se les plantearon a todos los presidentes anteriores y los superó reconstruyendo la relación de la política con la sociedad, haciendo en la política lo que la sociedad necesitaba para salir de sus males. Si Néstor hubiera hecho lo políticamente correcto en el 2003, no hubiera transformado nada. Fue por caminos que le indicaban estar siempre cerca del pueblo. Y Cristina profundizó esos caminos y los llevó a un nivel que nadie esperaba doce años atrás. Por eso creo que no tiene sentido hacer futurología sobre mi papel. La idea de un comisario político es una descalificación preventiva.

–Pero también hay gente que se ilusiona con que eso sea así.

–Si piensan que de mí dependerá que el rumbo del gobierno sea coherente con el actual y con nuestra historia, me están asignando una tarea que no voy a poder cumplir. No es tarea de un hombre sino de la sociedad. En cada dilema voy a estar siempre del lado de los que menos tienen, de los más humildes, de los intereses provinciales, en contra de la porteñidad. En donde siempre estuve.

–¿La porteñidad?

–No se trata solo de los porteños. Se puede ser del interior y tener mentalidad de puerto. Yo tengo una mentalidad federal que arraiga en la historia argentina. Por ser del interior conozco qué lejos se ve la Capital, cuánto duelen las decisiones tomadas, que un prócer argentino haya prometido pagar deuda externa sobre el hambre y la sed de los argentinos.

–Cuando Scioli era vicepresidente se manifestó contra la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y a favor de la actualización de las tarifas de los servicios públicos. En defensa de los más humildes, Kirchner planteó que no iba a haber una actualización tarifaria y le hizo el vacío en forma drástica. Lo de- salojó de su despacho en la casa de gobierno, despidió a todos los funcionarios que él había nombrado en Turismo. ¿Qué cambió desde aquel Scioli a este que va a ser su cabeza de fórmula? ¿El le puede hacer lo que Kirchner le hizo a él?

–Hay una mezcla de leyendas y realidades. Es cierto que hubo diferencias y el propio Scioli se encarga de decir que las tuvo pero que ha cambiado, ha evolucionado, ha comprendido. Después de aquellos acontecimientos, el propio Néstor posibilitó que fuera el candidato de nuestro proyecto en la provincia de Buenos Aires. No creo que las cosas pasen a mayores. Si hubiera diferencias sustanciales, sin duda que tendría ámbito donde plantearlo y la posibilidad de rectificación si fuera necesario.

–Ambitos políticos…

–Personales, políticos y sociales.

–Pero usted no prevé que eso vaya a ocurrir.

–No, porque entiendo que todos hemos crecido en la Argentina y comprendido que hay cosas que ya no se pueden hacer. Nunca más el FMI dirigiendo la política argentina, aunque hoy sustituyan al FMI los fondos buitres. Nunca más decisiones en contra de la voluntad popular. Esto es también la profundización de la democracia. Todos hemos dado prueba de nuestro crecimiento afrontando distintas crisis. En la memoria se confunden las cosas, pero el camino que inició Néstor fue continuado por Cristina no sin profundización y no sin crisis. Ha sido un camino duro.

–Con profundización y con crisis.

–Y con una gran injusticia respecto de Cristina, que tiene que ver con su condición de género. Nosotros mismos le atribuimos a Néstor muchas más cosas de las que hizo. Para hacer esa atribución se las quitamos a Cristina. Y son mérito de ella. Nuestro proyecto sufrió un duro golpe con la muerte de Néstor y fue un punto muy crítico pero a partir de ahí pareciera que Cristina hubiera tenido más fuerza. Y algunos pretenden seguir negándole la condición de líder y conductora, o la capacidad de trabajo en los temas del estado.

–Hace mucho que ya no ocurre. Por el contrario ahora los propios se entristecen y los extraños se alegran ante la perspectiva de que en unos meses no va a estar ella al frente del estado, justamente porque nadie desconoce todo lo que ella ha hecho.

–Quise decir que siempre tratan de desmerecer la acción de Cristina y de adjudicarle el mérito a otro. Alguien la aconsejó, alguien le dijo, alguien tuvo la idea. Las cosas buenas parecen que no fueran de ella. Los que estamos cerca vemos la grandeza de esta mujer que no puede ser minimizada. Ella se concibe como parte de un proceso y dice yo puedo poner estos cuadros porque Néstor sacó aquel cuadro. Es cierto, es parte de un proceso colectivo, pero la genialidad que ha demostrado en la política, la capacidad para hacerse cargo de los problemas de la Argentina en el nivel internacional y para llevar al gobierno por terreno pavimentado o enripiado, es admirable.

–El presidente de la Corte Suprema, Ricardo Luis Lorenzetti, exhortó en alguna de sus homilías en contra de la judicialización de la política y planteó que hay temas que tiene que resolver la política y no la justicia. Sin embargo, parece haber abandonado esa idea y se siente más cómodo con que sea la justicia la que resuelva las cuestiones de la política.

–Lo primero que hay que diferenciar es que dentro de la Justicia hay sectores que trabajan para que no haya ningún cambio y también gente muy interesada en que la justicia respete a la sociedad. Entre los jueces hay una tensión permanente, que existe también en otros órdenes, entre tomar decisiones en favor de la corporación, que son en general un pequeño grupo que se asume como representante de esa corporación, o en favor del conjunto. No siempre esta Corte ha estado en el sentido que nosotros pensamos que debía tener, de protagonizar el cambio que se hizo en el Ejecutivo, que pasó por el Legislativo. En cambio todavía seguimos esperando que haya un mejor servicio de justicia.

–Piensa que si alguien intentara pagarle a los buitres habría una reacción popular. ¿Habló con Scioli de ese tema?

–No entramos en detalle como no entramos en detalle en muchísimos temas. Pero es respetuoso de la política que conduce Cristina y que ejecuta Axel. Yo llevo la ventaja de que he estado trabajando en el asunto y conozco los planteos jurídicos de los buitres y de la Argentina y también la legislación: hemos contribuido a que la Argentina tenga una legislación muy clara. Las leyes argentinas impedirían un acuerdo.

–Por lo menos un acuerdo en los términos que plantea el juez.

–Que incluye una ganancia exorbitante. Sólo aceptaríamos en condiciones de equidad y cumplimiento de la ley, no como pretende el juez Griesa.

–El mismo estado que prohíbe ese tipo de negociación es el que se somete a la jurisdicción de los tribunales de Nueva York. ¿No son actos propios contradictorios?

–Son cosas que han ocurrido en distintos momentos.

–Por eso dije el mismo estado y no el mismo gobierno.

–No hay actos propios convalidantes de la gestión del juez. Es cierto que se pactó la prórroga de la jurisdicción a los tribunales de Nueva York. Pero eso no implica que el juez Griesa sea juez de la reestructuración de la deuda argentina, cuando sólo tiene el caso de un pequeño grupo que no llega al uno por ciento de los bonos comprendidos en la reestructuración. Por eso la Argentina quiere que haya tribunales internacionales, a partir de una convención, para que exista una jurisdicción internacional en estas reestructuraciones.

–La gente que ha estado trabajando en economía con Scioli en estos años tiene posiciones distintas sobre el tema. Hay algunas declaraciones desafortunadas.

–Scioli debe recibir diez opiniones diferentes y tendrá que evaluar cuál es la más adecuada. De modo que yo no comprometería a Scioli por lo que digan sus asesores.

–Me parece muy prudente de su parte (risas). Y que diga esto, va a contribuir a que efectivamente no lo comprometan esas opiniones. Hablaba de todo lo que no se ha hecho en la Justicia.

–También hay que hablar de todo lo que sí se ha hecho, porque en materia de juicios por crímenes de lesa humanidad es mucho el avance que se ha logrado. Es necesario rescatar esos resultados que enorgullecen a la Argentina y que son tomados como ejemplo a nivel mundial.

–Sin dudas. Incluso Lorenzetti ha dicho en reiteradas ocasiones y consta en un libro firmado por él que estos juicios forman parte del contrato social de los argentinos. Ninguna voz calificada de la sociedad lo pone en duda. Hasta el ingeniero Macri firmó en 2010 una declaración propuesta por el CELS que considera esos juicios como política de Estado y que fue aprobada por unanimidad de la Cámara de Diputados. ¿Qué otros avances mencionaría?

–Se han dictado leyes que le han mejorado las herramientas a la justicia. Tiene la resistencia de algunos la aplicación de esas leyes, pero van todas en el sentido de democratizar, abrir, permitir el control, e incluso una participación de la sociedad importante.

–¿Y qué cosas no se han hecho?

–Se ha permitido la judicialización de la política, y con ello la politización de la justicia. En el caso Cabral se ve muy claro: sólo lo defienden los opositores. Eso habla muy mal de la independencia de quien era subrogante durante mucho tiempo sin haber pasado por un concurso.

–Más allá de la anécdota Cabral, ¿cuáles son las asignaturas estructurales pendientes?

–La aplicación de la ley de medios, el abuso de las cautelares contra medidas de gobierno.

–¿El acceso a la justicia para los sectores vulnerados?

–Si, la lentitud, y la resistencia a la aplicación de un nuevo código que podría abreviar trámites. El problema de la justicia, como el problema de la educación, requiere la participación positiva de los propios actores, tanto de los docentes como de los miembros de la justicia. Ningún cambio se puede hacer en contra de los que deben participar de ese cambio. De modo que la tarea de convencer, de trabajar para lograr consensos es muy importante, porque puede ser muy bueno el código pero muy mala la gestión de ese código.

–La Corte Suprema ha sido reacia a las modificaciones planteadas por el ejecutivo y el congreso: declaró inconstitucionales algunas leyes y decidió no aplicar otras ¡por resolución administrativa! Incluso esterilizó aquella ley que no fue cuestionada en forma explícita, la del acceso igualitario a los puestos judiciales. No se han hecho los concursos y la Corte confirmó por resolución a los empleados transitorios como planta permanente, con lo cual sepulta también esa posibilidad.

–Hemos sido el único gobierno en el último medio siglo que no buscó tener una corte adicta, para que se pueda creer en ella. Esto se ve desde el proceso de selección de los candidatos, hasta la limitación del número de miembros. Estamos orgullosos de haber contribuido así a mejorar la calidad institucional. La Corte hizo cosas que me gustaron y otras que no. Pero lo fundamental, y me parece que ahí está lo grande de su déficit, es que no se puso a la cabeza de mejorar la justicia efectivamente.

–El juicio político a los miembros de la mayoría automática menemista, el decreto 222 que modificó el procedimiento para la selección de los miembros de la Corte, las audiencias públicas del Senado previas a la confirmación y los criterios para la selección de candidatos están en el haber del gobierno. Pero no es lo mismo esta Corte de tres jueces y un fantasma que la Corte de siete miembros. Murió Enrique Petracchi, que además de su indiscutido talento jurídico fue quien inició todas las reformas positivas en su funcionamiento, las audiencias públicas, la transparencia, la circulación de los votos, la identificación de los abogados litigantes. También murió Carmen Argibay y se jubiló Raúl Zaffaroni. Fayt es un sello que maneja Lorenzetti porque ya no está en condiciones de otra cosa y la oposición se niega a la designación de nuevos miembros. Me parece que esto hace imprescindible una negociación entre las fuerzas políticas, porque es lo que manda la Constitución. Cuando dice dos tercios quiere decir acuerdo amplio, que nadie pueda imponer algo. ¿Está de acuerdo con que es imprescindible ese tipo de negociación y en ese caso cómo la imagina?

–Cuando la Constitución pide dos tercios pide un consenso especial. No es que los constituyentes no previeron que iba a ser difícil, quisieron hacerlo más difícil y que no dependiera de un solo sector. En estas condiciones, la única posibilidad de obtener un consenso puede pasar por un acuerdo político o por un acuerdo sobre la calidad del enviado.

–La oposición dice: ninguno que mande este gobierno.

–Cuando la oposición se cierra así, elige no tener Instituciones. La presidenta cumplió en término el envío de un pliego, que está sin tratar en el Senado por falta de consenso. No hay opositores que estén en condiciones de discutir con el gobierno y cumplir sobre ningún consenso porque parecen comandados por el Círculo Rojo. Ese nombre es una hermosa maniobra de ocultamiento, porque yo quisiera saber el nombre de los que integran el Círculo Rojo.

–¿Quisiera saberlo o quisiera que lo dijeran? Sospecho que lo sabe.

–Lo sospecho pero quisiera que le pongan ellos el nombre. Ese círculo rojo está bastante tenido en cuenta por estos días, muchos van y le consultan. Mientras el Círculo Rojo no les dé el “OK”, no va a haber consenso. De modo que tenemos instituciones sometidas a un poder corporativo, porque no puede tener otro origen. No son tres viejos de la tribu a los que van y consultan, ni el oráculo de Delfos. Son seres de carne y hueso cuyos nombres ocultan bajo esa denominación.

–Esto quiere decir que el tema de la Corte queda pendiente para el próximo gobierno.

–No, queda pendiente de la sensatez de los opositores.

–No parecen tener mucha. ¿Y si queda pendiente para el próximo gobierno?

–Se prorroga la situación. El próximo gobierno va a tener el mismo problema. Siempre se necesitará consenso de las distintas fuerzas políticas.

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05/07/2015 Posted by | Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Las mil y una noches del kirchnerismo por Roberto Caballero


nestor por siempre

Entre el game over de los años felices y la voluntad de ganar. El Estado como botín corporativo y las conclusiones imaginarias.

Roberto Caballero
El kirchnerismo tiene más de mil y una noches, pero hay una en particular, de 2009, que tensó al máximo los nervios de su conducción política. Las planillas daban como irreversible el triunfo de Francisco De Narváez en la provincia de Buenos Aires. Néstor Kirchner, furioso con los resultados, habría dicho “se acabó, nos vamos”. La mitología oficial –más o menos fiel a los hechos, claro– atribuye a Cristina una determinación que no dejó lugar a dudas: “No nos vamos nada, de acá nos sacan con los pies para adelante.” Dos años después, la presidenta fue reelegida con el 54% de los votos, un escenario impensado la noche de aquella discusión.

Es probable que la primera reacción de Kirchner haya interpretado la congoja profunda de la militancia reunida frente al Hotel Intercontinental. Una multitud aguerrida, forjada en los duros combates de la 125, que veía cómo un advenedizo les arrebataba la supremacía electoral en un territorio que suponían blindado. Ni los discursos épicos, ni las testimoniales, ni las obras públicas, ni la candidatura del ex presidente habían servido. Las ganas de irse eran visceralmente explicables, sentimentalmente comprensibles, humanamente justificables. Era salir del laberinto de la derrota, aunque sea por abajo, enterrándose.

Pero en el medio del desconcierto generalizado, Cristina advirtió que la debacle definitiva, la que jubila de verdad a un proyecto político, no estaba a la vuelta de una elección de medio término chueca, sino en pensar las decisiones futuras usando el mismo razonamiento que los adversarios. En dos años, los que se ufanaban del fin de ciclo inaugurado por “alika, alikate” trastocaron en platea abatida ante una rotunda victoria oficial inimaginada. Hoy De Narváez está vencido antes de competir. Se convirtió en un fantasma de sí mismo.

La irrupción de Sergio Massa en las PASO vuelve a poner en debate al kirchnerismo. Es un fenómeno muy parecido al que provocó De Narváez hace cuatro años. Un sector de su militancia está previsiblemente disgustado con los resultados. Les resulta inexplicable que después de todo lo que hizo el gobierno en una década, en una campaña de dos semanas el intendente de Tigre haya sacado algunos votos más que Martín Insaurralde. Lo viven como el aviso de una tragedia que comenzó a suceder.

Quieren irse. Sólo se les escuchan bufidos. Se entusiasman nada más cuando hablan de un idílico llano desde el cual (ya sueltos de manos de las complicaciones que genera la gestión cotidiana del Estado) piensan jaquear la restauración conservadora, agitando las banderas emancipatorias al viento. En ese momento se les iluminan los ojos. La trinchera es una fantasía atractiva. Después la bruma retorna a sus pupilas. Se encorvan. Vuelven a lo suyo, convencidos de que ya perdieron. Sin querer jugar el partido hasta el final.

El abatimiento que registran es el efecto real de una conclusión imaginaria: llegó el final, el game over de la década, el epitafio para los años felices, el Papa es un suplicio, el peronismo un atajo a la inescrupulosidad, los fondos buitre el conjunto del imperialismo financiero. Creen, al fin de cuentas, que la derrota la decide el oponente. Leen la realidad con sus ojos y en sus medios. Asumen que esta es inmodificable, además, porque la pretensión de sus adversarios se les presenta como insalvablemente predestinada.

En cualquier batalla la primera decisión es ir por la cabeza del otro. No es una ciudad, no es una frontera, es el ánimo del que está enfrente el que hay que minar hasta reducirlo a la impotencia que garantiza la victoria propia. Para este subgrupo kirchnerista, el partido terminó cuando el otro gritó un gol. Es una pena, esto de querer volver a la calle y resignar el control del Estado.

Porque eso mismo quiere el antikirchnerismo: quedarse con el Estado. No estamos en el 2001, cuando nadie quería el Estado porque el Estado estaba destruido. En aquel momento, el botín era otro: la devaluación salvaje para licuar de un plumazo las deudas de las empresas. Ese era el negocio que pretendía el bloque económico concentrado. No les interesaba quién era el presidente, por eso pasaron varios candidatos antes de que Eduardo Duhalde agarrara esa brasa caliente y ejecutara la pesificación asimétrica que dejó un tendal.

Hoy el Estado es literalmente rico, tiene mucho dinero, presupuestos abultados, el déficit fiscal –en el peor de los casos– es del 1% del PBI y la relación deuda-PBI es la más baja de los últimos 20 años. Eso se logró en una década. Los que hablan de fin de ciclo van, en realidad, por el Estado que reconstruyó el kirchnerismo. La devaluación es una excusa, no hay que equivocarse. Están los que quieren volver al endeudamiento para ganar dinero con las colocaciones y los que buscan reorientar el dinero público dedicado a los planes sociales hacia la rentabilidad de sus empresas. Para eso necesitan controlar el Estado.

Arrebatárselo a un signo político insumiso a sus intereses. Mandarlo a su casa, como hicieron con Raúl Alfonsín, que también tenía un Estado, complicado, pero Estado al fin y con muchas empresas. Sergio Massa es el ariete electoral de este proyecto de entrega del Estado a los deseos corporativos. En los ’90 lo querían para hacer plata con las privatizaciones. Ahora para administrar sus cuantiosos recursos en un sentido inverso al reparto inclusivo.

El fin de ciclo del que hablan la AEA (Asociación Empresaria Argentina) y Clarín es un atajo gramatical hacia el copamiento de un Estado, que ahora existe. Los funcionarios kirchneristas que quieren salir disparados de sus despachos para retornar románticamente a las calles deberían saber que están orbitando alrededor de un conjuro ajeno. No hacen lo que quieren, están bailando con la música que otros le ponen.

De las mil y una noches que vivió el kirchnerismo, la del Hotel Intercontinental dejó una enseñanza útil para todos los tiempos. La peor de las derrotas no es la que te infringe el adversario, en una circunstancia precisa. Es entregarle en bandeja la voluntad de ganar.
INFONEWS

16/09/2013 Posted by | General, Historia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Sigan participando – Eduardo Aliverti (Excelente artículo)


Página/12 :: El país :: Sigan participando.

Estos hablan de seguridad jurídica? Estos son los que critican a los trabajadores cuando reclaman en las calles sus derechos?

14/05/2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Macri miente: La Ciudad que Mauricio Macri no mira


Página/12 :: El país :: La Ciudad que Mauricio Macri no mira.

11/05/2012 Posted by | Economía, Política Argentina, Reflexiones, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Cristina: “Trabajemos juntos, unidos y organizados para construir un país mejor”


Télam – Cristina: "Trabajemos juntos, unidos y organizados para construir un país mejor".

29/04/2012 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized, Videos | , , , | Deja un comentario

Un ejercicio colectivo de memoria histórica – Roberto Caballero


Publicado el 6 de Noviembre de 2011

 

Por Roberto Caballero

El fracaso de la “corrida bancaria” trajo el recuerdo del “golpe de Estado económico” que sufrió Raúl Alfonsín, el ultimátum de Claudio Escribano a Néstor Kirchner y el lockout agropecuario a Cristina, a sólo cuatro meses de asumir. La quita de subsidios, el escándalo de Duran Barba y la cumbre de la presidenta con Obama en el G-20.

No es para cantar victoria pero sí para alegrarse, al menos por el momento. El último arrebato de los dueños del poder y del dinero para condicionar al gobierno de Cristina Kirchner, tras las contundentes cifras electorales del 23 de octubre, resultó un fracaso.
Luego de la reacción oficial que introdujo mayores controles a la compra de dólares,…

No es para cantar victoria pero sí para alegrarse, al menos por el momento. El último arrebato de los dueños del poder y del dinero para condicionar al gobierno de Cristina Kirchner, tras las contundentes cifras electorales del 23 de octubre, resultó un fracaso.
Luego de la reacción oficial que introdujo mayores controles a la compra de dólares, la “corrida bancaria” alentada por el sector más conservador de la economía y sus diarios acabó cediendo. El viernes 28 de octubre, el Banco Central tuvo que vender U$S 350 millones. Una semana después, el mismo día que la presidenta se reunió con Barack Obama en la cumbre francesa del G-20, se deshizo de apenas U$S 30 millones para contener el precio de la divisa estadounidense, que se mantuvo en $ 4,27 por unidad.
La semana, aunque agitada, tuvo su costado didáctico. Entre otras cosas, porque fue un ejercicio colectivo de memoria histórica. Una vez más, quedó probado que una parte del poder se debate en las urnas y otro tanto en las pizarras de la City. No importa qué tan holgado haya sido el triunfo de Cristina: el establishment se pronuncia todos los días a través del lenguaje duro e implacable de las finanzas y sus derivados. Algunos habrán recordado, seguramente, las denuncias de Raúl Alfonsín sobre el “golpe de estado económico” que aceleró su entrega del mando. Otros, quizá, el ultimátum que José Claudio Escribano le hizo a Néstor Kirchner cuando estrenaba el sillón de Rivadavia. Los más jóvenes, el lockout agropecuario con apoyatura mediática de 2008, a sólo cuatro meses de la primera asunción de Cristina. Salvo en la década de 1990, con Carlos Menem y Domingo Cavallo –dúo que se regodeaba en complacerlo–, el poder económico siempre se las arregló para delimitar su territorio frente a cualquier acechanza democrática. Es cierto, detrás de la fuga de divisas que lastimó las reservas del país, hay de todo: empresarios nacionales que quieren una devaluación, empresarios nacionales y extranjeros que no digieren la reelección, empresarios extranjeros que remiten utilidades al exterior por presión de sus casas matrices y también particulares que eligen el dólar como reserva de valor ante un impreciso cambio de reglas por impacto de la crisis mundial. Nada raro: la habitual fauna especulativa que eufemística y fantasmalmente se hace llamar “los mercados” haciendo de las suyas. Lo novedoso, en la experiencia de la última semana, es que enfrente encontraron un Estado que no se dejó llevar por delante, lo que es muchísimo. El Ejecutivo reaccionó primero con la firma de un decreto por el cual petroleras y mineras deben liquidar de ahora en más sus dividendos en la Argentina. Luego, interviniendo en la compra-venta de dólares, respetando el derecho individual a atesorarse en la moneda estadounidense –parte de una subcultura económica que atraviesa a todas las clases sociales–, pero ralentizando la operatoria por vía de controles fiscales nada laxos, es cierto, pero de indudable cuño legal que despejan dudas sobre la acusaciones de “chavización” del gobierno. Si el éxito de una medida se mide por su grado de eficacia, con sólo mirar los números puede afirmarse que esta fue una decisión acertada.
No fue, sin embargo, la única señal oficial de mando férreo sobre las finanzas. La otra es la quita de subsidios a la luz, el agua y el gas que consumen bancos, financieras, casinos y aeropuertos, entre otros rubros un tanto insólitos, que permitirá un ahorro de $ 600 millones anuales. Si bien el equilibrio fiscal fue siempre una impostura de la derecha empresaria y política, desconocer que el kirchnerismo tiene una visión propia sobre el asunto desde su origen ligada al manejo racional de los recursos desde una perspectiva distributiva, sería ver sólo la parte medio vacía del vaso. La anunciada revisión de las subvenciones estatales a los servicios públicos, con criterios de equidad social y sin traslado a las tarifas, suena a algo más bien difícil de implementar, pero hay que admitir que empezó como debía: quitándoselas a los que no las necesitan. Habrá que ver cómo sigue, sin perder la perspectiva sobre lo hecho por el gobierno en los últimos años y sin atarse a los prejuicios y a la histeria que proponen los diarios hegemónicos.
El frente político, mientras tanto, continúa siendo generoso con el oficialismo. Gran parte del mérito es propio, aunque la oposición aportó lo suyo luego del desconcierto en el que se hundió tras el golpe electoral. El radicalismo analiza reformar su carta orgánica para reinventarse desde las cenizas, el peronismo anti-K agoniza por las deserciones y el macrismo está entrando, paulatinamente, en una fase de descomposición por acumulación de escándalos. El llamado a indagatoria judicial a Duran Barba, gurú y mano derecha de Mauricio Macri, por la campaña sucia contra Daniel Filmus, amenaza con dejar al descubierto un entramado de espionaje que horrorizaría a los periodistas que investigaron el Watergate. Al uso de herramientas tecnológicas enmascaradas como falsas encuestas para manipular la decisión del electorado, hay que sumar la clasificación ideológica de vecinos de Belgrano, Villa Urquiza, Saavedra, Coghlan y Vicente López, en lo que podría constituir ya no una falta a la Ley Electoral sino al Código Penal que castiga la inteligencia interior. La jueza Romilda Servini de Cubría tiene peritajes que complican severamente al consultor ecuatoriano y sus socios; y evidencias muy concretas y preocupantes para el entorno de Macri sobre el financiamiento global de esta operatoria canalla. ¿Se usaron fondos públicos? La respuesta hay que buscarla en la desesperada reacción de Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gabinete PRO, que en el programa A dos voces, que se emite por la señal oficialista (del macrismo) TN, ante una tibia pregunta sobre el caso, abrió grandes los ojos y atinó a decir: “Filmus es un mentiroso, Filmus es un mentiroso”, como si el sentado en el banquillo fuera el senador del FPV y ex candidato a jefe comunal porteño y no él, que firmó los contratos millonarios a favor de empresas ligadas a Duran Barba, a las que dijo no conocer en durante una conferencia de prensa que vio medio país. Casualmente, son las mismas empresas involucradas en la maniobra que intentó asociar al padre de Filmus con Sergio Schoklender. Comentario obligado: causó estupor en la profesión periodística que Clarín omitiera informar en un primer momento sobre el llamado a indagatoria a Duran Barba. Recién lo hizo, en su edición impresa, 48 horas después de producida la noticia que, obviamente, reflejaron todos los medios con un día de anticipación. La revelación de Tiempo Argentino sobre el asesoramiento del ecuatoriano a Clarín en el affaire Papel Prensa quizá explique esta protección antiperiodística, en sintonía con el blindaje mediático que le brindan a Mauricio Macri.
Con la oposición desdibujada, las mayores preocupaciones del kirchnerismo gobernante provienen de sus propios aliados. El mismo día que Cristina Kirchner se reunía con la titular de la Confederación Sindical Mundial, que la elogió por sus políticas públicas en defensa del empleo, Pablo Moyano reclamó airadamente una suba del mínimo no imponible de Ganancias y adelantó una movilización para diciembre del Sindicato de Camioneros. El reclamo es viejo, lo novedoso, en este caso, es que la presidenta había viajado a Cannes junto a Hugo Yaski, de la central alternativa CTA; y Gerardo Martínez, titular de la UOCRA y rival interno de Hugo Moyano, a quien aspira a suceder al frente de la CGT. Hace rato que el diálogo entre el Ejecutivo y el líder camionero padece averías, algunas incomprensibles, agudizadas tras la muerte de Néstor Kirchner. Unos y otros se reprochan cosas, con algo de razón de cada parte. Pero cada vez que Moyano reclamó en público a la presidenta, lejos de arrimar soluciones, se ganó su gélida distancia. No fue una buena estrategia la suya: en todo el proceso que llevó a Cristina a ganar con el 54% de los votos, actuó más como gremialista que como político. El gremialista pelea por su sector, el político por el bien común. Son dos visiones, no necesariamente antagónicas, pero sí distintas. Esto es tan cierto como que los candidatos que se alistan para remplazarlo en la CGT como sindicalista oficial cargan con mochilas oprobiosas: el que no fue informante de los servicios de la dictadura se prestó al remate del patrimonio nacional en los ’90. Ni al gobierno ni a Moyano les fue mal en el pasado, cuando llegaron a entenderse bien. Parecen empeñados, ahora, en remarcar sus diferencias: si Cristina critica al duhaldista “Momo” Venegas porque corta la Ricchieri, Moyano sale a defender la protesta. El tiempo le dará la razón al que se equivoque menos de los dos.
Finalmente, Cristina habló en el G-20 y se reunió con Barack Obama. La relación con los EE UU progresa tal como se preveía: hay acuerdos en las áreas de seguridad y lucha antiterrorista, y no los hay tan fluidos en materia económica; no, al menos, como los que existen con otros países. El discurso de la presidenta, en el que habló del “anarco-capitalismo financiero” y apeló a la inclusión social antes de que los pueblos indignados hagan tronar el escarmiento, a Obama le sonó “apasionado”. En realidad, lo fue. Para los estadounidenses, sin embargo, el calificativo puede no ser tan elogioso como uno supone. Cristina se reveló como una voz poderosa y nítida de los países emergentes. Su llamado a construir un “capitalismo serio”, rodeada de Obama, Merkel, Sarkozy y Cameron, es decir, los mandamases de un capitalismo que lo único que tiene de serio es su propia y aguda crisis, logró el efecto esperado: destacarla del resto y oxigenar un poco a ese club anacrónico de dictadores de las finanzas que insiste con avanzar a paso lento pero firme hacia un verdadero precipicio.  <

Tiempo Argentino

08/11/2011 Posted by | Economía, General, Historia, Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

¿Qué quiere Obama? – Atilio Borón


¿Qué quiere Obama?.

31/10/2011 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Cristina: “A esta mujer la mueve un profundo amor por Argentina”


ElArgentino.com – Cristina: “A esta mujer la mueve un profundo amor por Argentina”.

¡Felicitaciones Cristina, el pueblo supo comprender ese profundo amor que te mueve!

24/10/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , | Deja un comentario

“No soy neutral, siempre voy a estar del lado de la inclusión social”


Télam – “No soy neutral, siempre voy a estar del lado de la inclusión social”.

20/10/2011 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized, Videos | , , , , | Deja un comentario

Horacio González con Fontevecchia: “Es más ingenuo el lenguaje de 6.7.8 que el de TN”


En una entrevista, el director de la Biblioteca Nacional analiza todo: el “fenómeno” Del Sel, el ADN a los Noble Herrera, el luto de Cristina y el “asco” de Fito Páez.

Usted dijo que Del Sel implica “un vaciamiento completo de la palabra política”. En distintas proporciones, ¿eso es común al PRO?

— Sí, porque es un fenómeno generalizado en los modos de hacer política. Y porque hay una propensión a aceptar ese procedimiento, que garantiza mayor éxito electoral. Pertenezco a una tradición intelectual y crítica que no se resigna a esa erosión en el uso de sus dispositivos políticos, en el lenguaje, y no pude menos que criticar una campaña electoral que se hacía deliberadamente sobre el uso del desconocimiento jactancioso de lo que significa la vida política con sus articulaciones evidentes, que son todas de un carácter cognoscitivo y lingüístico.

— La época del político orador coincide con la aparición de la radio y en las últimas décadas la televisión incrementó el valor de la imagen

— Sí. Es notorio el caso del peronismo. La televisión festeja el 17 de octubre su aniversario, la primera transmisión es el 17 octubre de 1954, y el peronismo tuvo que readecuarse a la televisión. El enorme impacto de la retórica televisiva de los programas de discusión alrededor de una mesa produce un gran proyecto de equiparación por parte de asesores políticos, gabinetes psicotécnicos de los que se valen los políticos. Es una gran revolución conceptual desde el punto de vista de la política y creo que se vota en los países en relación con esta técnica. La televisión tiene una verdadera nostalgia por la palabra “política”, de ahí que se la intenta recrear de muchas maneras; incluso en programas de discusión en una mesa, por más que se la intenta rodear de tecnología, finalmente predomina la palabra “política”. No podemos imaginar a un Lisandro de la Torre, un Sarmiento o un Saint Julian Cook hablando como hablaban, hoy, en la edad de la televisión. Serían grandes rebeldes, no por sus ideas políticas o por sus ideologías, sino por tener otro tipo de recursos expositivos.

—Macri tiene problemas de dicción. Probablemente, no podría haber sido un candidato triunfante en la época de la radio.

—Es probable. Escuché a Duran Barba afirmar sus tesis, las largas caravanas por la Ciudad, el orador de la esquina, la oratoria parlamentaria. Eso sería conveniente en una sociedad de masas o del espectáculo. Habrá que definir mejor esa sociedad que no es receptiva para este tipo de articulaciones del lenguaje. Por eso se está votando en la Argentina un destino nacional en relación con qué articulaciones del lenguaje va a tener la política en el futuro.

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02/08/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized, Videos | , , , , | Deja un comentario