America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

¡YES, SIR! – ATILIO A. BORON


¡YES, SIR!

Nota1

POR ATILIO A. BORON

Tal como se preveía, no habían transcurrido doce horas desde su victoria electoral cuando en conferencia de prensa Mauricio Macri ratificó su vocación de convertirse en un proxy de Washington en la región. En línea con los deseos de la Casa Blanca arremetió contra la República Bolivariana de Venezuela y confirmó que solicitaría la suspensión de ese país como miembro del Mercosur porque, según él, habría infringido la cláusula democrática al “perseguir a los opositores y no respetar la libertad de expresión”.

Derrocar al gobierno bolivariano es una vieja obsesión del gobierno de Estados Unidos, para cuyo efecto no ha reparado en límite o escrúpulo alguno. Hasta ahora su ofensiva sólo había encontrado un socio dispuesto a avanzar por ese escabroso sendero: el narcopolítico colombiano Álvaro Uribe. Juan M. Santos, que lo sucedió en el Palacio Nariño, no se prestó a tan peligroso juego. Es más, el conservador presidente colombiano no se ha cansado de agradecerle a Venezuela su colaboración en el proceso de paz en curso en La Habana. Macri parece ignorar estas sutilezas de la política internacional y ser un hombre temerario y de frágil memoria, combinación peligrosa si las hay. Habría que recordarle que la sumisión incondicional al imperio ya se practicó en la Argentina durante el menemato, con el nombre de “relaciones carnales”, y que este país pagó con sangre tamaña insensatez. No se entiende por qué habría de repetir ese desatino, salvo para dar cumplimiento a un acuerdo secreto con la Casa Blanca cuya contrapartida seguramente no tardaremos en conocer.

Macri parece no haber sido tampoco informado que el pasado 28 de Octubre la República Bolivariana fue reelegida para integrar el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La Asamblea General de la organización aprobó esa resolución con 131 votos, sobre un total de 192 miembros. Formular las acusaciones que hizo Macri pasando por alto un dato tan significativo como este, que ratifica la presencia de Venezuela en un organismo en el cual participan países como Francia, Estados Unidos, Alemania y Japón, es por lo menos un acto de llamativa irresponsabilidad o una muestra de peligroso amauterismo en el manejo de las relaciones internacionales. ¿Cree acaso que los países del Mercosur van a acompañar su arrebato antibolivariano? ¿Ignora que las decisiones del Mercosur requieren el consenso de todos sus miembros? Para empezar, el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa se apresuró a declarar que su país “no ve razón para aplicar la cláusula democrática a Venezuela en el Mercosur.” Y lo más probable es que el gobierno brasileño siga el mismo curso de acción, en cuyo caso las amenazas de Macri caerían producto de su inviabilidad política.

Volviendo al caso de los opositores políticos en Venezuela, ¿qué diría Macri si en los próximos días, siguiendo el ejemplo de Leopoldo López, Daniel Scioli hiciese público su desconocimiento del resultado electoral y poco después del 10 de diciembre intensificase esa campaña movilizando contactos internacionales e impulsando, cada vez con mayor fuerza acciones violentas exigiendo “la salida” extraconstitucional de un “gobierno ilegítimo” apelando a procedimientos vetados por la constitución y las leyes de la república? ¿Llamaría en tal hipotético caso a Scioli un “opositor político” o lo calificaría, en función de la normativa vigente, como un político incurso en el delito de sedición, que en este país tiene una pena que oscila entre los cinco y veinticinco años de prisión? La legislación venezolana es similar a la argentina y ambas a la de Estados Unidos, donde el delito tiene una penalidad que, en ciertos casos, llega hasta la prisión perpetua o la pena de muerte. En realidad López, cuya mujer estuvo la noche del domingo en los festejos del bunker de Cambiemos, no es un “disidente político” injustamente perseguido por el gobierno bolivariano. Es el cabecilla de un intento de alterar por la fuerza el orden constitucional vigente en su país y derrocar al gobierno surgido de elecciones en un sistema que el ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter dijo que era “más confiable y transparente que el nuestro.” Para ello contó con la colaboración de Uribe, para reclutar un numeroso grupo de mercenarios que camuflados como heroicos “jóvenes universitarios” luchaban valientemente para restaurar las libertades conculcadas en su país. Lanzados a las calles para impulsar “la salida” de Maduro y el derrumbe del orden institucional vigente hicieron uso de cuanta forma imaginable de violencia pueda existir, desde incendios de escuelas y guarderías infantiles hasta la destrucción de medios de transporte públicos y privados, combinado con ataques violentos a universidades y centros de salud, erección de “guarimbas” (barricadas desde las cuales se controlaban los movimientos de la población y se apaleaba o asesinaba impunemente a quienes osaran desafiar su prepotencia) y asesinatos varios. Como producto de estos desmanes murieron 43 personas, la mayoría de ellas simpatizantes chavistas o personal de las fuerzas de seguridad del estado. Tiempo después se descubrió que buena parte de los “guarimberos” eran paramilitares colombianos y que casi no había universitarios venezolanos involucrados en esos luctuosos acontecimientos. La justicia de la “dictadura chavista” lo condenó a una pena de 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de reclusión. Disconforme con la transición posfranquista en España, el 23 de Febrero de 1981 el teniente coronel Antonio Tejero Molina quiso también él alterar el orden constitucional tomando por asalto el Congreso de Diputados. En su cruzada restauradora el “tejerazo” no produjo ni una sola muerte ni hubo que lamentar pérdidas materiales de ningún tipo. Sin embargo, la justicia española lo sancionó con 30 años de prisión, expulsión del Ejército, pérdida de su grado militar e inhabilitación durante el tiempo de su condena. Nadie lo consideró un opositor político sino un militar sedicioso. Peor es el caso de López, por la mucha sangre derramada por su culpa y por la destrucción de bienes provocada por su apología de la violencia, pese a lo cual la sentencia de la justicia venezolana fue insólitamente benigna. Pero Macri no lo ve así y sigue considerándolo un opositor maltratado por un poder despótico. Mal comienzo en materia de política exterior. Y un paso preocupante en el intento de avanzar en el “reformateo” neoliberal del Mercosur, otra vieja ambición de Estados Unidos, para hacerlo confluir con la Alianza del Pacífico y la Unión Europea dominada por la Troika.

Buenos Aires, noviembre de 2015.

http://www.cronicon.net/paginas/edicanter/ediciones111/nota01.htm

12/12/2015 Posted by | General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

La verdadera foto del fin de ciclo – Roberto Caballero


La verdadera foto del fin de ciclo

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Nota de Tiempo Argentino

La cumbre del Malba, donde Héctor Magnetto se codeó con Daniel Scioli, Sergio Massa y Hermes Binner, confirma la tendencia post fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de Medios: el Grupo Clarín está debilitado –debe partir su oligopolio en seis grupos empresarios independientes entre sí– y pretende revertir su declinación comercial y política convocando a una serie de eventos para repensar al país, bajo el título “Democracia y Desarrollo”, y con una campaña de márketing de fuerte presencia en las calles y la TV anunciando que hay “un nuevo Clarín”.

Cuando Magnetto era un hombre muy poderoso su rostro era desconocido. Tampoco necesitaba rodearse de precandidatos presidenciales. O, si lo hacía, era bajo la protección de las sombras. El CEO de Clarín no era eventero, mandaba a esos eventos a sus cuadros intermedios a decir que existía y los bendecía a la distancia. Poner el cuerpo es resignar anonimato, perder poder.

Magnetto no es Frigerio, y este Clarín no es como aquel: está en declinación.
Cuando el Grupo Veintitrés nació, Sergio Szpolski y Matías Garfunkel hicieron un evento, casualmente, en el Malba. Para una empresa flamante y de volumen escaso, codearse con políticos mediáticos era una manera de instalarse aparentando más influencia de la que tenía. A esa reunión del Malba también asistió Scioli, eterno candidato con debilidad por las cámaras.

Donde algunos ven poder de convocatoria (“las fotos del fin de ciclo K”, se apresuró a titular el bisemanario Perfil en su edición de ayer), en realidad, lo que puede advertirse es un manotazo acuciante que acerque al Grupo Clarín nuevamente al centro de la escena, con la ayuda de algunos políticos con hambre de canapés.

El título de la jornada, “Democracia y Desarrollo”, busca asociar a este Clarín con lo que fue Clarín en el pasado: una usina orgánica de pensamiento frigerista, es decir, desarrollista, que influya en el poder político y empresario. Pero Frigerio está muerto y junto a Magnetto no aparecía ninguna de los referentes que podían saludar las “batallas” que el frondicismo proponía como proyecto nacional. Estaban esta vez la Sociedad Rural –a quien el frondicismo combatió por su obsesión agroexportadora que impedía el desarrollo industrial– y la AEA y el Foro de Convergencia Empresarial, que defienden postulados neoliberales y la vuelta al capitalismo financiero de los ’90. Nada más lejos del desarrollismo.

Magnetto no es Frigerio, y este Clarín no es como aquel: está en declinación.

Por lo demás, pasada la feria judicial, el juez federal Julián Ercolini, que investiga los presuntos delitos de lesa humanidad cometidos por Héctor Magnetto y Ernestina Herrera de Noble en el despojo a los Graiver de Papel Prensa, podría llamar al CEO de Clarín a indagatoria.

Se trata del mismo juez que acaba de procesar a Luis D’Elía por la trompada al productor rural Alejandro Gahan durante al 125, delito por el que el dirigente piquetero ya fue condenado. En CN23 se los pudo ver a D’Elía y Gahan cerrando heridas, pidiéndose disculpas y dándose un fuerte apretón de manos. Es un canal que sólo tienen los clientes de Cablevisión Satelital por la censura empresaria que todavía impone Magnetto, que desconoce así resoluciones de la AFSCA.

Pero no se puede tapar el sol con la mano. Esto también vale para Ercolini, quien ya habría tomado la decisión de avanzar en el expediente Papel Prensa. La cita no sería en el Malba esta vez, sino en Comodoro Py.

Esa sería la verdadera foto del fin de ciclo.

INFONEWS

16/06/2014 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones | , , , , , , , , | Deja un comentario

Camionazos por Horacio Verbitsky


Camionazos

Con métodos gremiales para dirimir un conflicto político, Moyano pone a prueba su capacidad de daño contra la presidente cuya reelección reclamó hace apenas un año como garante de un modelo económico que recuperó “la dignidad de los trabajadores”. Las deserciones que lo aíslan, el calidoscopio sindical y las alianzas contra natura. Scioli intenta aprovechar la fisura para sus propios fines, luego del anuncio de su candidatura presidencial. Los medios y el poder político.

Por Horacio Verbitsky

Luego de meses de amenazas, Hugo Moyano comenzó los paros de camioneros, con el propósito de desabastecer de billetes los cajeros automáticos. Si se atiende a la jactancia con la que hace ya algunos años Moyano se refirió a su poder, la escalada proseguirá con la acumulación de basura en las calles y/o la falta de combustible en los surtidores, las góndolas raleadas en los supermercados, los kioscos de diarios y revistas con ejemplares atrasados, la distribución postal paralizada, los cereales desbordando los silos y los puertos inactivos. Al fundamentar el plan de lucha, su hijo y adjunto, Pablo Moyano, se refirió a la propuesta insatisfactoria de la patronal camionera en la mesa de discusión paritaria, es decir una motivación de raíz laboral. Si así fuera, el conflicto tramitaría por los carriles normales, con intervención del Ministerio de Trabajo en un tira y afloje natural entre las partes, que se zanjaría con alguna cifra intermedia entre el 30 por ciento de aumento que reclaman los conductores y el 18 por ciento que ofrecen los empresarios, tal como ha ocurrido en los años anteriores y como siguió pasando este año en los gremios que ya cerraron la negociación. Es tan obvio que el gobierno prefiere una contención salarial como que no hay topes inamovibles establecidos y cada acuerdo depende de las respectivas relaciones de fuerza y las condiciones de cada sector. Pero el desafío de los Moyano tiene menos que ver con los regateos salariales que con la lucha por el poder, en una primera instancia, sindical, pero en el fondo, político. Por eso, también reclaman que los patrones absorban el impuesto a las ganancias que pagan los trabajadores de mayores ingresos, es decir una cuestión de política pública, cuya resolución depende del Estado. Es difícil que los propietarios accedan, sobre todo desde la advertencia que CFK les hizo en un discurso, sobre el posible corte a los subsidios que reciben si los utilizan en forma dispendiosa. Esta bandera y el proyecto de participación en las ganancias segmentan la representación de Moyano, ya que convocan a la delgada franja superior de la heterogénea fuerza de trabajo. Más de un tercio de los asalariados aún tiene empleos informales y entre los privados formales el tercio que menos gana accede apenas al diez por ciento de la masa salarial. En esa base de la pirámide inyecta recursos el gobierno, porque sabe que se vuelca al consumo y sostiene la demanda agregada en un momento de grave crisis internacional. Moyano, en cambio, aboga por mayores ingresos para la cúspide. De todos modos, una vez cerradas las principales paritarias y definida la sucesión en la CGT, el gobierno deberá incrementar las asignaciones familiares y el mínimo no imponible para la cuarta categoría del impuesto a las ganancias, para que el fastidio que Moyano expresa no se extienda a sectores asalariados más significativos. El Congreso de la CGT es el primer objetivo de Moyano, quien quiere que propios y ajenos constaten que puede forzar al gobierno a una capitulación. Es la misma línea que siguió en su apuesta por mechar candidatos sindicales en las listas del Frente para la Victoria. Pero hasta ahora, con excepción de algunas escaramuzas, sólo había recurrido a las concentraciones masivas, en avenidas y estadios. Nada de eso le dio resultado, y ante cada nuevo incremento de la presión, Cristina se felicitó por no haber cedido: es fácil imaginar cuánto mayor sería hoy la molestia si Moyano tuviera hombres propios en la vicepresidencia y en un tercio de las bancas legislativas, como había pedido. Pensar que el incremento de la fuerza vaya a lograr un efecto distinto sobre la personalidad presidencial, es una presunción improbable, por muchas y variadas razones. Además, en aquel acto por el 1º de mayo en la Avenida 9 de Julio, hace apenas un año, Moyano pidió la reelección de Cristina porque la definió como “la garantía de profundizar este modelo económico” para “seguir recuperando la dignidad de los trabajadores”. En medio de la peor coyuntura económica mundial en tiempos de paz en un siglo y cuando la Argentina adopta todo tipo de medidas para proteger el empleo y los ingresos populares, es inverosímil afirmar que aquella persona se haya convertido en el enemigo de los trabajadores a la que hay que combatir con todos los medios y alianzas disponibles, de TN a la Sociedad Rural.
El participacionismo

Moyano parte de supuestos contradictorios. Al mismo tiempo cree que su hegemonía en la CGT obedeció a su propio mérito y fortaleza y que las candidaturas para sustituirlo sólo se sostienen por el impulso oficial, pero que aún así no serán viables porque la mayoría de los delegados al Comité Central Confederal del 12 de julio le responden. La pugna que Moyano sostuvo con los gobiernos neoliberales de las décadas de 1980 y 1990 y el poder acumulado por su gremio, que creció junto con la importancia de los servicios (paradojal consecuencia del modelo que impugnaba), pesaron en el momento de la decisión. Pero Moyano no hubiera sido electo en 2004 ni, sobre todo, reelecto en 2008, si Néstor Kirchner no lo hubiera ungido como su interlocutor privilegiado en el movimiento sindical. Esto le permitió incrementar su nómina de afiliados, mordiéndoles el padrón a los otros gremios que representaban a trabajadores sobre grandes ruedas, y obtener una serie de canonjías estamentales sobre el resto de sus pares. A cambio, garantizó negociaciones paritarias tranquilas e impidió desbordes sociales, es decir aquello que hoy le reprocha a quienes aspiran a sucederlo. Este rol hoy en disputa no se explica por la biografía de los dirigentes, sino por la estructura sindical participacionista, donde el poder se dispensa desde el Estado. Así, Moyano incrementó su incidencia, pero no las simpatías de que gozaba. Su aislamiento se ha profundizado desde que se lanzó en velocidad a la colisión con el gobierno, con expresiones verbales que, es ostensible, no son su fuerte. La segunda hipótesis de Moyano no tiene más fundamentos que la primera: que el gobierno se haya cansado de sus hoscas intimaciones no equivale a decir que prefiera entronizar en la CGT a los sindicalistas empresarios que fueron el caballo de Troya del menemismo dentro del movimiento obrero. Uno de ellos, Armando Cavalieri, pidió apoyo para desbancar a Moyano, que le discute el encuadramiento sindical de 5000 trabajadores de logística. La respuesta del gobierno fue ambivalente. A través del diputado Carlos Kunkel apoyó al candidato de Moyano en Comercio, el ex asociado de Cavalieri Oscar Nieva, pero no llegó a prohibir el voto a los jubilados, entre quienes Cavalieri hizo la diferencia que le permitió retener el gremio que conduce desde hace cuatro décadas, y obtener congresales que pueden ser decisivos para la elección en la CGT. Nadie lo dirá, pero la idea no es fortalecer a dirigentes vergonzosos como Oscar Lescano o el propio Cavalieri, sino ponerle algún límite a Moyano, cuyas contribuciones a ese propósito son destacables.
Cinco por uno

¿Quiere decir esto que se partirá la CGT? La mera pregunta denota escasa percepción del cuadro sindical. De hecho, la CGT ya está tan o más fracturada que la CTA y cada una de las cinco fracciones de este calidoscopio se atraen y se repelen en un juego cuya única regla es la inestabilidad. Los denominados Gordos no asisten desde hace años a las reuniones de la Comisión Directiva, y un grupo de gremios que siguen al gastronómico Luís Barrionuevo han creado un organismo paralelo denominado “CGT Azul y Blanca”. La novedad que puede cristalizar en el Congreso del mes próximo es el regreso de Los Gordos a la central, en alianza con sectores que en los últimos años reconocieron la conducción de Moyano, como aquellos que se hacen llamar Independientes, y que incluyen a José Lingeri, Héctor Rodríguez y Gerardo Martínez, y una exteriorización más visible de la división preexistente. Ante esta perspectiva, Moyano amagó con alejarse pero sin abandonar la central, tal como lo hicieron sus rivales en estos años. Su proyecto era replegarse sobre el Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA), que lideró en la resistencia al neoliberalismo, y sobre la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), a la que Kirchner devolvió la personería retirada por la dictadura. Pero es poco lo que le queda de ambas estructuras. Muchos de los gremios que integraron el MTA, igual que los de la CATT, le han hecho saber que no lo seguirán hasta estrellarse contra un gobierno sólido que hace tan poco consideraba el mejor para los trabajadores desde el de Juan Perón. De los dirigentes que durante años flanquearon a Moyano, sólo siguen a su lado Juan Carlos Schmidt y Omar Plaini, pero hasta ellos mantienen contacto frecuente con altos funcionarios del gobierno y sólo comparten el lado gremial de las exigencias de Moyano. La afirmación de Amado Boudou de que la presidente no necesita de la dirigencia sindical porque se comunica en forma directa con los trabajadores, es desmentida por la práctica diaria, de la que el mismo vicepresidente participa, de reuniones permanentes con secretarios generales de todos los gremios. Los taxistas, los colectiveros, los marítimos, los aeronavegantes y los conductores de locomotoras abandonaron también la CATT, con lo cual la intimidación de Moyano se reduce a poco más que su propio gremio y a una parte de los pilotos de aviones y los ferroviarios del encarcelado José Pedraza. Pasar de las palabras a la acción tiene dos riesgos simétricos: que fracase y que tenga éxito, lo cual supone que no hay opción ganadora. Cada sector lidia como puede con sus contradicciones. Moyano pasó su próxima movilización del 27 al 26 de junio, para que coincida con el décimo aniversario del asesinato de Kosteki y Santillán y al mismo tiempo recompuso su relación con Gerónimo Venegas, el dirigente de los estibadores rurales cómplice del alto índice de informalidad del trabajo rural. También ha tenido citas con las cámaras patronales agropecuarias, que tampoco quieren pagar impuestos, pero cuyo lockout por la extraterritorialidad de sus posesiones tuvo mínima inserción rural y ninguna urbana, y con la UCR, el partido cuyos últimos dos gobiernos terminaron en forma desastrosa para los trabajadores. Sólo le falta concertar alguna acción con los centenares de caceroleros que se creen poseedores de un derecho individual a atesorar dólares, pero que intentan disimular esta pretensión vergonzante con grandilocuentes consignas patrióticas y moralistas. Pensar que esta ensalada de intereses contrapuestos pueda ser una base política muestra el extravío de quien busca posicionarse como líder popular. Por su parte, los grandes gremios que quieren librarse de Moyano se ven constreñidos a buscar el apoyo de un gobierno que les repugna más que a él. Los que apoyan a ese gobierno (como la CTA que dirige Hugo Yasky) no se sentirían en buena compañía cerca de West Ocampo o Daher, y están impulsando un reagrupamiento sobre un eje muy nítido, cuyo mejor expositor fue un personaje trágico, desgarrado entre dos lealtades: “La contradicción principal es entre el proyecto financiero neoliberal y el proyecto nacional popular y latinoamericano, y eso se expresa en la antinomia política kirchnerismo-antikirchnerismo. Nosotros sabemos de qué lado estamos”, dijo en diciembre el otro hijo del camionero, Facundo Moyano. ¿Nosotros? El otro sector de la CTA, representado por Pablo Micheli, sólo puede disimular su nimia capacidad de movilización mimetizándose con agrupaciones pequeñas pero compactas que siempre lo han cuestionado por izquierda como Barrios de Pie o la Corriente Clasista y Combativa, y tendiendo puentes hacia Moyano, a quien durante años despreció, como expresión de una burocracia sindical que en los últimos años demostró ser más representativa que la conducción miniceteaísta, a la que Micheli accedió con un fraude comprobado por la justicia. Moyano no necesita de esos métodos para ganar una elección en Camioneros, pero no los desdeñaría en la CGT, aunque la ferocidad de su ruptura con el gobierno también ha abierto grietas en sus propias filas. Le pasa con Cristina lo mismo que padeció Víctor De Gennaro con Kirchner: la emergencia imprevista de un liderazgo de masas cuya mera existencia cuestionaba el rol al que se creían destinados por la historia o la providencia. Uno y otro emprendieron el difícil tránsito del sindicalismo a la política y cuando quisieron enfrentar a esos gobiernos afines, se les quebraron sus fuerzas sindicales y se despertaron compartiendo el lecho con quien nunca hubieran deseado cuando eran más libres de elegir.
La Ñata contra el vidrio

Quien aprovechó la fisura para sus propios fines fue el gobernador de Buenos Aires Daniel Scioli, quien recibió a Moyano en su reducto de Villa la Ñata para un partido de futsal. En una impremeditada metáfora, los naranjas de Scioli vencieron a los verdes de Moyano por 15 a 8, y el gobernador superó la mejor marca de Messi, al anotar 6. Desde el kirchnerismo se considera que el anuncio de sus aspiraciones presidenciales fue un error político, motivado por la presión del vicegobernador Gabriel Mariotto y los bloques legislativos, que responden a Olivos. A tres años de la apertura de la sucesión presidencial, Scioli se habría expuesto a un prematuro desgaste, cuando su preocupación excluyente debería ser cómo llegar a fin de mes, dilema que se le repetirá treinta y seis veces. La interpretación opuesta sostiene que Scioli madrugó al gobierno nacional (y a cualquier otro competidor) al instalarse como candidato, pero con la suficiente prudencia como para subordinar esa posibilidad a la de Cristina. De ahora en adelante, no necesita hablar más del tema y puede manejarse sólo con gestos y símbolos, ese lenguaje a la vez simple y complejo, que llega al pueblo sin mediaciones y que sólo la presidente domina tan bien o mejor que él. Una vez plantada la bandera, el gobernador puede esperar que se arrimen quienes se sienten excluidos del esquema kirchnerista, que no son pocos en la clase política, porque Cristina está llevando a cabo la mutación que Kirchner no pudo. Entre ellos, el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, quien repite la parábola de Domingo Cavallo en 2001: se presenta como el padre del modelo que supuestamente conoce el camino de salida. Las diferencias son tan obvias que ni merecen enumerarse. El Congreso de la FUA de este fin de semana indica hasta dónde está dispuesto a llegar Scioli: el jefe de la JP que responde a Alberto Pérez, el funcionario Nicolás Milazzo, se alió con la Franja Morada radical y con las diversas vertientes de la paleoizquierda para vencer al kirchnerismo, que rechazó un ofrecimiento de dibujar los resultados para aparecer perdiendo “por sólo veinte votos” y se abocará a construir una nueva entidad sobre terreno menos pantanoso.
Página 12

18/06/2012 Posted by | Economía, General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Con tendencia al crecimiento – Octubre 2011


Página/12 :: El país :: Con tendencia al crecimiento.

06/09/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

La embajada de los EE UU maneja a un “grupo de periodistas cautivos”


 

El escándalo de los papers secretos del Departamento de Estado divulgados por WikiLeaks


Publicado el 2 de Diciembre de 2010

Por Roberto Caballero
Director.

En 2007, cuando estalló el affaire de Antonini Wilson, el embajador Earl Wayne admitió haber acudido a ellos para montar una operación de distensión. Qué otras cosas dicen los cables que no publican los medios tradicionales.

Impresiona ver cómo los documentos reservados del Departamento de Estado que publicó WikiLeaks se transformaron, de la noche a la mañana, en el oráculo de la política local. No importa que 180 mil de los 250 mil papers secretos hablen del conflicto en Medio Oriente. No importa que la principal víctima del escándalo sea el propio Barack Obama, que planteó algunas tibias diferencias con la agenda conservadora del complejo militar-industrial de su país. Nada de eso importa. Interesa acá, por sobre todas las cosas, mencionar el supuesto colon irritable de Néstor Kirchner y la pasión de Cristina por los shoppings. O la opinión de Sergio Massa y Alberto Fernández, dos expulsados del paraíso kirchnerista, precisamente por opinar como opinan, en público y en privado. O los supuestos consejos de Aníbal Fernández a Daniel Scioli para que no se meta con el narcotráfico, aunque el mismo cable desclasificado aclare que las versiones corresponden “a informes de inteligencia y periodísticos no confiables”. Da lo mismo confundir la firmeza diplomática argentina para recuperar las Malvinas con un rebrote de la fiebre militarista. Cristina es Galtieri, y viceversa. Es igual el Ejército y una dictadura que la jefa de Estado de una democracia. Todo tiene sabor a poco, cuando no a viejo, pero se lo presenta con la fuerza de una novedad. Que no existe.
Los dos diarios tradicionales de mayor tiraje, Clarín y La Nación –en una sociedad editorial que ya se refleja de modo obvio en sus títulos de tapa–, hacen un abordaje de chismes a lo Intrusos en el espectáculo que, en el mejor de los casos, estaban destinados a nutrir las legendarias Charlas de Quincho, del inefable Julio Ramos; o las tapas de la revista Noticias, de Jorge Fontevecchia.
Una lectura tranquila de los materiales, sin embargo, permite descubrir los límites de esa misma prensa cartelizada cuando quedan expuestas sus intencionalidades. En el cable confidencial 1311, remitido desde Buenos Aires al Departamento de Comercio de los Estados Unidos –fechado el 31 de diciembre de 2009–, la embajadora Vilma Martínez eleva una síntesis del incidente generado entre ambos gobiernos por las declaraciones del secretario de Asuntos Latinoamericanos, Arturo Valenzuela, ante una docena de periodistas locales, el 16 de diciembre. Escribió Martínez: “A pesar de la amplia gama de temas abordados por Valenzuela (en esa reunión), los medios de comunicación argentinos se concentraron exclusivamente en su observación sobre la preocupación de la comunidad empresarial estadounidense por la inseguridad jurídica y la gestión económica local.”. La embajadora, sorprendida, relató: “Como ejemplo de la naturaleza sensacionalista de gran parte del periodismo, el diario La Nación tituló el 17 de diciembre ‘Crecen los cruces con EE UU por la advertencia de inseguridad jurídica en el país’ y el 18 de diciembre ‘Protesta ante EE UU por las críticas del enviado de Obama’.” Hay un dato que se le escapó a Martínez: el domingo 16, Joaquín Morales Solá publicó su habitual columna dominical, bajo el siguiente título: “El peor momento en décadas de la relación con Washington”. Los reales beneficiarios de aquel incidente entre los EE UU y la Argentina aparecen también en el cable remitido por la embajadora: los integrantes de la AmCham (la Cámara de Comercio Argentino Estadounidense). Ni los Estados intervinientes, ni los lectores de La Nación, ni el derecho a la comunicación. A veces, una operación periodística puede confundirse con “sensacionalismo de prensa”, pero no deja de ser una operación, lisa y llana.
El cable confidencial 2345, del 14 de diciembre de 2007, remitido por el entonces embajador Earl Wayne al Departamento de Justicia, al FBI y al Consejo Nacional de Seguridad, en Washington, es otra muestra de la manipulación. En él se habla sobre el affaire de Antonini Wilson. Es maravilloso. Ubiquemos el contexto: primera semana de Cristina en el poder. El 12 de diciembre, el FBI presentó una acusación formal ante una corte de Miami, contra agentes venezolanos que habrían ocultado que la valija con U$S 800 mil era para financiar la candidatura oficial. Si bien en la acusación no figuraba el nombre de la presidenta, el fiscal Tom Mulvihill, dijo que la plata era “para ayudar a la campaña de Cristina Kirchner”. La Nación, el 13 de diciembre, tituló: “Según el FBI, la valija de Antonini era para la campaña de Cristina Kirchner”. La réplica del gobierno argentino no se hizo esperar. Denunció una operación de inteligencia de los Estados Unidos contra la Argentina. Los ánimos estaban muy caldeados. El cable de Wayne refleja el interés de Washington por bajarle el tono a la disputa, explicando que en los EE UU la justicia es independiente del poder político. Ese era el eje a imponer. El apartado lleva un encabezado gracioso: “El imperio contrataca: respuesta de la misión”. Escribió el divertido Waine: “Lo que comenzó con un día negro para la imagen de los EE UU en Argentina –con titulares llenos de ataques de CFK y otros acerca de nuestras supuestas oscuras intenciones– se termina de modo más optimista, ya que el trabajo de los departamentos de Estado, de Justicia y el FBI para revisar y aprobar nuestro proyecto de orientación sobre el tema nos permitió llevar nuestra historia a un grupo cautivo de periodistas argentinos.” Digamos que Waine logró su cometido a medias. El sábado 15, La Nación tituló “EE UU se despega del caso Antonini” y en su bajada reflejó: “El embajador Waine aclaró que Washington no tiene que ver con la investigación; defendió la independencia judicial”. El eje previsto. Tres días más tarde, Andrés Oppenheimer, de La Nación y The Miami Herald, hizo lo suyo con su columna: “La gratuita pelea de la Casa Rosada con EE UU”. Allí escribió: “En lugar de aplaudir la investigación del Departamento de Justicia norteamericano y resaltar que la acusación en ningún momento sugiere que ella (Cristina) o algunos de sus colaboradores estaban al tanto de las contribuciones venezolanas…” Paños fríos: con reproche, pero paños fríos. Lo más llamativo, lo que seguramente no saldrá publicado en otro diario que no sea Tiempo Argentino, es que ahora se sabe que la Embajada de los EE UU tiene “un grupo de periodistas cautivos”, que actúa en sociedad con ella para resolver sus problemas diplomáticos. Sería bueno conocer sus nombres. ¿Habrá que esperar una próxima entrega de WikiLeaks?
Hay más. En el cable confidencial 827, del 15 de julio de 2009, producido por Tom Kelly –a cargo de la oficina diplomática en Buenos Aires, por ese entonces–, y dirigido a la Oficina de Asuntos Hemisféricos, el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento del Tesoro, se destaca un párrafo hasta ahora omitido por el sistema tradicional de medios. Es el que manifiesta la preocupación de los EE UU por el creciente giro a la izquierda del gobierno de Cristina Kirchner. Kelly escribió: “La diputada kirchnerista Patricia Vaca Narvaja envió recientemente una carta a Nancy Pelosi (demócrata, presidenta de la Cámara de Representantes) pidiendo que Estados Unidos desclasifique toda la información disponible sobre la dictadura militar argentina. El gobierno de Kirchner ha manifestado una recurrente obsesión por volver a pelear la ‘Dirty War’ (Guerra Sucia) de los años ’70 y principio de los ’80, este pedido puede ser el preludio de otra ofensiva retórica contra el gobierno de los EE UU por su apoyo a los regímenes militares de la región.” El veredicto de Kelly tiene algo de humor: “Red Dawn. Unlikely”, escribió debajo. Se trata de una película (Amanecer rojo) de 1984, dirigida por John Milius, ambientada en 1980. La trama es simple: la URSS y un grupo de aliados latinoamericanos invaden los EE UU. Es el comienzo de la Tercera Guerra Mundial. Por suerte, Kelly agregó, luego de su alusión al filme, la definición “unlikely”, es decir, “poco probable”. La ironía no es sólo patrimonio de los británicos.
Un capítulo aparte merece la construcción de cierto relato canalla de la embajada estadounidense sobre nuestro país. Buena parte de sus fuentes provienen del “grupo de periodistas cautivos”, al que se alude en el cable 2345, de Wayne. Es pura retroalimentación: estos periodistas transcriben los asuntos mirados desde AmCham y luego, los diplomáticos estadounidenses, con la información ya legitimada porque se publicó en los diarios tradicionales, la levantan y la envían a Washington como “asunto confidencial y secreto”. Un circuito cerrado, en general, de malas o pésimas noticias, si se tiene en cuenta la crispación de los medios, donde esos periodistas trabajan, con el gobierno K.
También hay funcionarios oficiales, ex funcionarios oficiales y opositores que le dan letra a la embajada, de modo alegre, con cierto morbo cipayo, ese que asquea a “los nacionales”, como se definía con orgullo Arturo Jauretche.
Hacen recordar a esos viejos unitarios que, en su pelea contra Juan Manuel de Rosas, hablaban pestes de él y su gobierno a sus amigos franceses e ingleses.
Se ve que algunos llevan 150 años sin entender nada.
Nada de nada.<
Con la colaboración
de Clara Encabo.

Tiempo Argentino

03/12/2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – La semana política


14-12-2009

El tridente ofensivo conservador: Mesa de enlace, legisladores y el clarinete

Emilio Marín

La Arena

La semana transparentó la estrategia de la oposición para jaquear y algo más a Cristina Fernández. Atacará con un tridente ofensivo integrado por la Mesa de Enlace, los legisladores de derecha y el monopolio Clarín.

Contar con tantos jugadores y dinero no significa necesariamente que ese espectro vaya a ganar el partido. Ya se vio desde el 29 de junio hasta el 3 de diciembre que el gobierno, debilitado y todo, se las compuso para sacar buenos resultados.

Con el recambio legislativo, empieza otro partido. Y quienes venían perdiendo en estos meses lo afrontan con tremenda sed de revancha y el ánimo casi delictivo de mandar a la enfermería a sus rivales, con los huesos rotos.

Eso se vio en la tribuna armada por los ruralistas en el Rosedal de Palermo; la convocatoria destituyente le pareció muy romántica, “casi de una cita de amor”, a la decadente Mirtha Legrand.

Los discursos de los dirigentes de la Mesa de Enlace fueron violentos y uno directamente se fue de mambo. Hugo Biolcati, por defender a la corrupta e ineficiente policía actuante en el caso de la familia Pomar, dijo que había que descabezar a la gobernación de Buenos Aires. Al hablar de ese modo, tan torpe, también demostró que es un desagradecido: Daniel Scioli fue el único miembro del gobierno que acudió a la última exposición rural.

“Es un golpista hecho y derecho”, le contestó el jefe de Gabinete. “Fue una frase poco feliz”, lo defendió Eduardo Buzzi, cada vez más compenetrado en su papel de ex chacarero aliado a los sojeros y pooles de siembra.

El gobierno bonaerense debería reflexionar que el drama de estos días no es el de los menores con problemas con la ley penal, a los que impulsa bajar la edad de imputabilidad a 14 años. El drama son los latifundistas, grandes tamberos y exportadores ya mayorcitos de edad, y que no andan de caño sino cometiendo delitos más atroces.

¿Se despabilará Scioli y querellará a Biolcati por esos dichos que rozan el delito contra la democracia? Lo más probable es que no. Que en algún tiempo vuelva a la Rural y se saque otra foto sonriente con los dueños de los campos.

No es que la concentración ruralista haya sido tan grande como la pintaron sus organizadores y los medios afines. Para Clarín y “La Nación” hubo 20.000 personas, que una cronista del primero informó que se notaba venían de los barrios acomodados de la Capital.

Para Ambito Financiero fueron 6.000 personas, número correcto también para Canal 7. Aún partiendo la diferencia, da una concurrencia muy menor a la de actos anteriores, cuando los sojeros estaban en el apogeo del hostigamiento al gobierno.

Una cosa que sí habrá que tener en cuenta es que el jueves se blanqueó la relación de una buena parte de la Unión Industrial Argentina con la Mesa de Enlace. Chau conflictos entre gran burguesía industrial y latifundistas-exportadores, o al menos entre los segmentos que mostraron su romance en Palermo. Fue una cita de amor para Biolcati y sus gauchócratas con los ejecutivos de Techint, Ledesma, Aceitera Gral Deheza y otros monopolios. Esto reconoce un padrinazgo ideológico: Eduardo Duhalde.

Aprestos en el Congreso

Los acuerdos y desacuerdos del 3 de diciembre pasado dieron un paso más y esta semana se pusieron de acuerdo los jefes de bancadas en la distribución de las presidencias de las 45 comisiones de Diputados. Se supo también que el multimillonario Ramón Puerta, duhaldista-macrista, será el vicepresidente 3º de la Cámara, un asunto que no pudo dilucidarse en aquella ocasión por diferencias entre este grupo y la Coalición Cínica.

En algunos casos se sabe qué partido tendrá la presidencia de tal comisión y, en otros, no en todos, los nombres propios. De las cuatro comisiones que juzgaba como más importantes para la gobernabilidad, al kirchnerismo le fueron conferidas tres. La otra, de Asuntos Constitucionales, seguirá en manos de la tránsfuga Graciela Camaño, electa con votos oficialistas y fugada hacia el bloque de Felipe Solá.

Algunas determinaciones lucen como poco propicias para una Cámara más democrática. Por ejemplo, haber ubicado a Gabriela Michetti en la comisión de relaciones con el Mercosur, pues la ex vice jefa de gobierno porteño y su jefe Mauricio Macri son enemigos de la amistad con la República Bolivariana de Venezuela. Michetti en todo caso pudo ser titular de una comisión de relaciones con el ALCA y EE UU, pero afortunadamente no existe.

La presidencia de Relaciones Exteriores quedó para Alfredo Atanasoff, ex jefe de Gabinete de Duhalde y actualmente operador de De Narváez. Atanasoff hizo en junio de 2002 el anuncio de que el gobierno reprimiría a los movimientos piqueteros y poco después de produjo la masacre de Puente Pueyrredón. Su experiencia parecía ameritar una designación en la órbita policial antes que en la vinculación con la política internacional.

Que en Finanzas se haya ubicado a Alfonso Prat Gay debe haber dejado muy tranquilos a los banqueros y el establishment económico. Estos lo tratan como uno de los suyos, luego de haber trabajado años en el JP Morgan.

Otro cambio regresivo se registrará en Obras Públicas, pues dejar su lugar Edgardo Depetri, ligado a la CTA, y entra Christian Gribaudo, hombre del PRO.

Una de las involuciones más notables se verificará en Agricultura, pues recalará allí Ricardo Buryaile, vicepresidente de CRA, quien supo proponer el cierre del Congreso si éste votaba por la resolución 125. Se decía que a ese lugar iría Ulises Forte, de la FAA, pero al final también en estos planos la entidad de Buzzi quedó atrás de la Rural y CRA.

Otro que tendrá que esperar es Claudio Lozano, de Proyecto Sur, que sonaba para encabezar la comisión de Trabajo pero no pudo desplazar a Héctor Recalde. De este modo algunas de las promesas hechas por la derecha a Fernando Solanas empiezan a incumplirse. ¿Cómo hará el cineasta para demostrar que el nuevo Congreso será mejor que el anterior, si tiene esa composición y esas comisiones?

Signos a tener en cuenta

La profecía de Solanas difícilmente se haga realidad. La abrumadora mayoría de los indicios no sugieren que el nuevo Congreso vaya a ser superador y positivo en cotejo con el anterior, y no porque éste haya sido la maravilla elástica.

Once diputados nacionales de la Mesa de Enlace Rural y los partidos opositores más conservadores, no es precisamente una buena influencia en la dirección democrática. Buryaile es un botón de muestra.

Oscar Aguad en la conducción del bloque radical deja a Ricardo Alfonsín, que aspiraba a ese cargo, casi convertido en un activista de los derechos humanos. En Córdoba acaba de sentenciarse a cadenas perpetuas al general Luciano B. Menéndez y varios policías de la D-2, departamento de la fuerza en la que se apoyó Aguad mientras fue ministro de Asuntos Institucionales de Ramón Mestre.

El condenado Menéndez terminó su alegato del viernes con una declaración de simpatía política hacia el curso derechista que considera está llegando luego del 28 de junio. “Pareciera que después de seis años de despotismo estamos por recuperar nuestra democracia republicana, representativa y federal, y que van a volver a regir la Constitución, la ley, la justicia y la libertad, en la patria de la libertad”, expresó el represor que ya arrastra tres condenas perpetuas.

La denuncia del gobernador de San Luis contra la nueva ley democrática de medios está a consideración de la Corte Suprema de Justicia, según dictaminó la Procuración General. Desde el diario “La Nación” se hace campaña abierta para que el alto tribunal falle a favor de la inconstitucionalidad de la norma, alegando que violentó aspectos del federalismo.

Pero por las dudas, Julio Cobos también demora en el Senado la firma que avale la resolución de la Comisión Bicameral designando autoridades del órgano de aplicación de la mencionada ley.

La táctica es demorar todo cuanto se pueda la instrumentación y puesta en marcha de la norma, para tratar que la justicia la objete en alguna de las muchas denuncias de las empresas privadas de la comunicación. Esa pérdida de tiempo sería funcional a Aguad, De Narváez, Elisa Carrió y otros diputados que habían prometido proponer podas a la ley, en un todo de acuerdo con los reclamos del Clarinete.

Este último jugador del tridente ofensivo (monopolio de la información) hizo múltiples aportes a la campaña de la oposición. Uno bastante menor fue triplicar el número de concurrentes al Rosedal. Lo esencial es el esfuerzo realizado por ese y otros monopolios en materia de susanismo. El neologismo se refiere a la labor de Susana Jiménez metiendo miedo en la población con el “acá no se puede vivir”, “te matan por nada”, “hay que reprimir” y otros tantos lugares comunes del medio pelo argentino nativo o por opción.

Los datos de la realidad indican que en el país hay 5 homicidios por día cada 100.000 habitantes, cifra que se eleva a 32 por día en México, 54 por día en EE UU y 136 por día en Brasil. Por la forma y la cantidad de veces que la TV pasa esos 5 asesinatos diarios, Argentina luce peor que Irak.

Antes el título del tango “Tinta Roja”, de Cátulo Castillo, servía para ironizar sobre las policiales de Crónica TV; ahora son de casi todos los canales. Como plus negativo sugieren venenosamente, que -además de cada asesino concreto- Cristina Fernández es responsable, coautora o cómplice.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

FUENTE – http://www.rebelion.org/noticia.php?id=96968

14/12/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario