America Latina Unida

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Chávez: “Detrás de la derecha estaba un proyecto colonial”


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10/10/2012 Posted by | General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Los dilemas de la pobreza – Enrique Martínez, presidente del INTI


Enrique Martínez, presidente del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) reflexiona sobre el problema de la pobreza y la desigualdad.

El primer problema es entender la pobreza de necesidades y no confundirla con la pobreza de expectativas. La primera es una deficiencia casi biológica, intolerable en una comunidad digna. La segunda es un conflicto del capitalismo moderno, en que quien más tiene más quiere, tanto más agudo cuanto más se unifica el mercado mundial.

El segundo problema es quienes tienen la responsabilidad institucional de atacar la cuestión, no son pobres y muy probablemente no lo han sido nunca, ni ellos ni su entorno habitual. Operan sobre escenarios donde la pobreza está corporizada en otros. Se imaginan como sienten y qué quieren los pobres, leen sobre ellos, formulan y aplican teorías, pero en definitiva nunca pueden estar suficientemente seguros de ir en la dirección correcta, porque actúan sobre grupos humanos, no sobre la materia inanimada.

Con esos dos dilemas a medio resolver, el camino habitual es buscar asegurar que un pobre sea un consumidor de los bienes básicos que necesita. Trabaje o no. Es decir: Si trabaja mejor, pero se entiende que esa posibilidad tiene fuertes condicionantes de mercado y puede no darse. Si no trabaja, se buscan opciones para subsidiar su consumo.

Tal es en definitiva el marco en que quedan contenida las políticas de reducción de la pobreza en nuestros países.

Yo creo que esta lógica, sea por izquierda o por derecha, convalida la teoría del derrame. Es que en definitiva lleva a admitir que un país tiene una capacidad de generar trabajo acotada, que puede ser menor que la cantidad de gente que necesita trabajar. Eso tiene que ver con la perversa figura de la competitividad, ya que se postula que alguien gana y alguien pierde y desea que los perdedores no seamos nosotros. A su vez, asocia la competitividad con los niveles de salario real y termina señalando que si queremos tener capacidad de ocupación plena, debemos tener salarios reales bajos. O contrario sensu, si aspiramos a salarios reales altos, deberemos estar preparados a subsidiar el consumo de quienes queden fuera de la producción.

No estoy de acuerdo con limitarse de este modo.

La forma sustentable de eliminar la pobreza es con toda la población trabajando. La manera de conseguir esto tiene que solo parcialmente con el mercado. Bien focalizada, una política de producción de bienes básicos que tenga dimensión local – en cada rincón de la República – y que tenga como demanda primaria la reducción del subconsumo actual de indigentes y pobres, permitiría asegurar ocupación y consumo al mismo tiempo. Hay problemas de tecnología, de logística, de comercialización, a resolver. Muchos y algunos bien complejos. Pero es un camino solvente para escapar a la trampa de pensar por izquierda y actuar por derecha, convalidando sin quererlo el sistema vigente.

A mi criterio, todo plan de reducción de pobreza que sostenga la inviabilidad de generar trabajo para alguna franja de la población, basándose en argumentos culturales – más de una generación sin trabajar -, de formación técnica – solo título primario o menos -, de contexto comunitario desordenado – villas, violencia, aislamiento – es falaz. Estas situaciones de enfermedad social se resuelven solo poniendo a los ciudadanos frente a su responsabilidad de asegurar su supervivencia, pero dando a la vez la contención técnica, económica y social debida. La única opción a este esfuerzo es el subsidio al consumo, combinado con la represión cuando el subsidio es insuficiente, situación habitual.

Revista 2010

17/12/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Una invitación – Sandra Russo



Por Sandra Russo

Acabo de recibir en mi correo electrónico una invitación. Dice así:

“Si no te animás y preferís que te sigan: robando, mintiéndote, burlándote, pisoteándote, riéndose de vos, maltratándote, violando tus derechos, privándote de educación, seguridad, etc., quedate en tu casa tranquilo. Pero por favor enviá este mail a todos los que puedas. Seguramente hay mucha gente que se cansó de vivir a diario todo esto y quiere que se la escuche!!! ‘Para que el mal triunfe, basta con que los hombres de bien se queden de brazos cruzados’. Edmund Burke. CACEROLAZO… Para que los Kirchner escuchen de una vez el ruido de las urnas que con temeridad desobedecen (de eso se trata la democracia”.

El correo me lo mandó alguien que no me conoce ni sabe cómo pienso; me tiene en su mailing desde que alguna vez hice una consulta on line por un objeto de diseño. Me sentí tan invadida por un pensamiento tan ajeno que le contesté, aunque sé que no sirve para nada. Estoy hasta las extensiones que no tengo de las ñoñadas de la derecha, sobre todo porque fíjense: uno lucha todo el día con las palabras, para que sean correctas, directas, lo más precisas posible. Y en las últimas semanas hemos presenciado el espectáculo de la derecha diciendo cualquier cosa. La impunidad con la que hacen uso del lenguaje y formatean la realidad a su antojo es notable. Están acostumbrados a decidir todo, hasta el nombre de las cosas. Lo último de lo último, según pudo saberse en el cónclave de notables que visitó la Legislatura porteña, es que no quieren que se diga que son de derecha. Les molesta. Lo toman como una ofensa. ¿Cómo se explica? Son muy bien tratados por la gran prensa. No hay campañas multimediáticas de desprestigio de ningún pope de estos que ahora sitúan el mal en Venezuela. Se diría que es al revés. Ellos son los ideólogos del nuevo eje del mal en la región, ellos son los que pusieron la semillita intelectual. No es que defienda todo lo que pasa en Venezuela, ya que para eso tendría que saberlo. Nadie está informado sobre lo que pasa en Venezuela. (A Alvaro Vargas Llosa, por ejemplo, le hicieron notas cuando “lo detuvieron en el aeropuerto de Caracas y le retuvieron el pasaporte”. Ni una ni otra cosa. Fue un trámite migratorio largo.) La información que llega es tan sesgada y tendenciosa que desinforma. Pocos argentinos están en condiciones de discutir algo relacionado con Venezuela, porque lo que circula son clichés. En fin, pero ellos dicen que no son de derecha. Quieren ser el centro porque quieren además ser la voz oficial del mundo.

Siguiendo con la historia del mail, por ese mismo medio y controlando el tono le pregunté a la señora que me invitó a cacerolear qué hay de su propio respeto por las urnas que eligieron un gobierno hasta el 2011. Le pedí que dejaran de coquetear con los sobresaltos institucionales, y le indiqué que a mi parecer respetar los mandatos constitucionales es lo único democrático, educado y chic.

Después me quedé repasando el texto. No es un correo escrito por una señora de Barrio Norte irritada con este Gobierno. La frase de Edmund Burke da la pista. La escuché varias veces desde el año pasado. En sí misma, no es mala. Habla del mal, habla del “triunfo del mal”. De Burke no sabía casi nada, y la frase me llevaba a pensar, por ejemplo, en el Holocausto o en el genocidio argentino. El mal no habría triunfado si las personas de bien no se hubiesen quedado de brazos cruzados. Estaba pifiándola feo, ya que Burke fue un filósofo irlandés del siglo XVIII para quien el mal estaba encarnado por… la Revolución Francesa.

Me enteré también de que en España, hace un par de años, se creó la Fundación Burke, que está dedicada a fomentar, relanzar y profundizar políticas conservadoras. Burke, cuya obra más famosa es Una indagación filosófica acerca de nuestras ideas sobre lo Sublime y de lo Bello, es el intelectual en el que abreva la reacción conservadora en muchos países. En uno de los artículos de la Fundación Burke, en un link llamado “Lo conservador”, leí que ese sector defiende una civilización nacida de la síntesis de “la filosofía griega, el derecho romano y el cristianismo”. Y también que esa confluencia “permitió el florecimiento de la libertad: gobierno limitado, libertad individual, responsabilidad personal, sometimiento del Poder al Derecho, economía libre y una invariante moral para el orden político”.

Todo me pareció correcto pero la trampa estaba en lo de la “economía libre”. El neoliberalismo es un bicho que se camufla en la democracia. Burke integraba el Parlamento británico a mediados del siglo XVIII y mantuvo un posición opuesta a la Thomas Paine en relación con la Revolución Francesa: rechazaba la “falta de respeto por la tradición legal consuetudinaria”. Si fuera por Burke, Francia sería aún monárquica. Pero también, en lo económico, fue de los primeros en darle piedra libre al mercado. De esos conservadores, fue el primer liberal.

Quizá por eso se entienda que ahora Burke sea retomado, plumereado y expuesto como think tank de los sectores que en todo el mundo quieren restaurar un orden que no encuentran porque está todo dado vuelta. Empezando, claro, por el ombligo de “nuestra civilización”, que debió admitir en los hechos que cuando todo cae lo único que queda en pie para resolver, salvar, financiar, subsidiar y mantener algún tipo de orden es el Estado.

En otro de los artículos, un ensayista español señalaba que lo más urgente que hay que restaurar es la legitimidad del pensamiento conservador, “acomplejado” en la actualidad (es eso: los acompleja ser de derecha). Así, sostiene, como incluso los gobiernos conservadores no lo son lo suficiente, “actúan aceptando la proscripción del elemento religioso en el debate público, debilitando la familia, aumentando o manteniendo el tamaño y control del Estado de bienestar, consolidando así un modelo claramente intervencionista”.

Estas ideas se vinculan con el relato vigente y en permanente construcción sobre el nuevo “eje del mal” en América latina. Son su leche cultivada. Y contienen bacilos contra cualquier tipo de cambio en puerta. Aunque ese cambio sea democrático. Desconocen la soberanía popular. No es un concepto en el que se detengan, más que para sugerir que si el cambio es profundo, conviene abortarlo.

Son los mismos que están contra el aborto. Se niegan sistemáticamente a admitir la interrupción de un embarazo, pero cada tanto instan a abortar un gobierno.

Una frase más de Burke que no tiene desperdicio: “El dinero es el sustituto técnico de Dios”.

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19/09/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

PROFUNDIZACION DEL ANTINEOLIBERALISMO O RESTAURACION CONSERVADORA


La disyuntiva latinoamericana

Por Emir Sader

América latina se ha caracterizado en esta década por un viraje espectacular, que la ha trasformado de territorio privilegiado de políticas neoliberales en el eslabón más frágil de la cadena neoliberal. Gobiernos que de distintas formas enfrentan los modelos neoliberales han proliferado, pudiendo llegar a diez. A pesar de que la revista británica The Economist anunció que con la crisis esos gobiernos no se extenderían más en el continente –porque la crisis impondría la agenda de la derecha, centrada en el ajuste fiscal y en el combate a la violencia–, desde entonces triunfó el gobierno de Mauricio Funes y del Frente Farabundo Martí en El Salvador.

Desde la elección de Hugo Chávez, en 1998, la derecha ha intentado, de distintas maneras, recobrar fuerza, tumbar a esos gobiernos y recuperar la apropiación del Estado en sus manos. El golpe de 2002 en Venezuela, el intento de “impeachment” de Lula en 2005, las sucesivas ofensivas de los grandes agricultores en Argentina, del separatismo en Bolivia. Actualmente, el golpe en Honduras, la derrota electoral del gobierno en Argentina y la elección de Pepe Mujica como candidato del Frente Amplio en Uruguay son otras tantas de las últimas escaramuzas entre las dos fuerzas que ocupan el campo político en América latina a lo largo de esta década.

América latina se debate entre profundizar las trasformaciones progresistas operadas por esos gobiernos o la restauración de la derecha. Donde se debilitan esos gobiernos no gana ningún sector de izquierda, sino que se fortalece la derecha. Las primeras corrientes que fracasaron en la lucha antineoliberal fueron las provenientes de la llamada ultraizquierda –sea grupos políticos de corte doctrinario u organizaciones sociales que no han roto con la visión corporativa de la “autonomía de los movimientos sociales”–. El campo político ha quedado polarizado entonces entre esos gobiernos –más moderados o más radicales– y la derecha.

La elección de Mujica como candidato del Frente Amplio representa más claramente el intento de profundización de las trasformaciones antineoliberales. Su condición como favorito en las encuestas apunta en esa dirección. Por el contrario, la derrota del gobierno argentino representa el intento de frenarlas y de construir un recambio de derecha. El golpe de Honduras, conforme su desenlace, puede terminar con un gobierno que daba pasos en la dirección antineoliberal o permitir que el retorno de Zelaya recobre con más fuerza esa dinámica.

Lo mismo se puede decir de Brasil: las elecciones presidenciales del 2010 pueden hacer que el gobierno de Lula sea un largo paréntesis en la dominación de la derecha o la profundización de las transformaciones iniciadas, con la victoria de Dilma Rousseff, que crece rápidamente en las encuestas, apoyada en el 80 por ciento de respaldo popular y solamente 6 por ciento de rechazo del gobierno Lula. Todo apunta hacia una gran victoria de Evo Morales y el MAS en las elecciones de diciembre de este año, garantizando la continuidad y la profundización del proceso de fundación del nuevo Estado boliviano.

Los efectos de la crisis sobre los países del continente estrechan los márgenes de las políticas de conciliación de clases desarrollada por gobiernos como los de Argentina, Brasil, Uruguay, entre otros, obligándolos a definiciones entre seguir con las concesiones al gran empresariado –en particular al capital financiero– o la intensificación de las políticas sociales como eje obligado de un gobierno antineoliberal.

Hay visiones que nunca han considerado a esos gobiernos como diferenciados de sus antecesores neoliberales, pero que en la práctica corren a saludar la posibilidad de su sustitución por la derecha. Para ellas –que combinan catastrofismo y derrotismo– no habría ningún cambio significativo, una derecha sustituiría a la otra. Cambalache, ninguno es mejor, todo es igual. Las visiones que se limitan al plano de la crítica están al margen de los procesos reales de enfrentamiento al neoliberalismo en el continente. El futuro de América latina se decide entre la profundización de las transformaciones apenas empezadas o procesos de restauración conservadora, en que serán derrotados el campo popular y las izquierdas en su totalidad. El futuro sigue abierto, la disputa hegemónica frente al agotamiento del neoliberalismo y las alternativas, entre lo viejo que insiste en sobrevivir y lo nuevo que encuentra dificultades para nacer es lo que marca el presente latinoamericano.

* Filósofo y politólogo brasileño. Director de Clacso.

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16/07/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , | 1 comentario

La Derecha al Desnudo


Por Ricardo Forster

25-06-2009 /
Ricardo Forster

Cada época de la historia no sólo inventa sus propias palabras sino que ilumina con nueva luz antiguos vocablos que habían caído en desuso o simplemente se habían ausentado de escena. Así sucedió con gran parte de las herencias políticas provenientes de lo inaugurado por la Revolución Francesa allí donde, en los años hegemonizados por la retórica neoliberal, muy pocos siguieron hablando de derechas e izquierdas en un tiempo de profunda despolitización que anunciaba, también, la doble muerte de la historia y de las ideologías. La astucia del poder logró, en aquellas décadas finales del siglo veinte, naturalizar su propia ideología destituyendo por inactual cualquier tradición que pudiera recordar el contenido brutal y salvaje del capitalismo desplegado después de la caída del Muro de Berlín.

La panacea del mercado global unida a una profunda transformación cultural asentada en el papel central de las grandes corporaciones de la industria de la comunicación, la información y el espectáculo, habilitó un doble proceso: por un lado, el advenimiento de una sociedad hiperindividualista dominada por la lógica del consumo y, por el otro lado, la producción de una nueva forma de sentido común y de opinión pública fuertemente capturada por una derecha portadora de nuevos arsenales capaces de horadar historias, biografías, conciencias y pertenencias.

Algo de esa hegemonía amparada en el ocultamiento de sus intenciones comenzó a quebrarse a partir de la crisis desatada en el corazón primermundista del capitalismo especulativo-financiero (entre nosotros esa evidencia se manifestó con toda su crudeza en la bancarrota del 2001 que se llevó puesta a la convertibilidad sin acabar, de todos modos, de romper el ensueño neoliberal que, insisto, penetró honda y radicalmente en amplios estratos de la población).

Mientras algunos medios de comunicación repiten una y otra vez el carácter anodino y hasta pueril de la campaña electoral buscando, quizás, aportar un nuevo granito de arena a la despolitización de la sociedad, lo que vemos emerger de un modo algo imprevisto es, por el contrario, la más fuerte evidencia de lo que podríamos denominar el “inconsciente ideológico” de nuestras derechas; un inconsciente que logra, como en el caso de De Angeli, sortear cualquier represión del superyó para lanzar a boca de jarro sus exabruptos reaccionarios enmarcados en su habla “campestre”, directa y sin sutilezas, como supuestamente le gusta a la gente. Pero también lo siguen Biolcatti y Macri cuando el primero afirma que el 29 deberíamos tener otro gobierno y cuando el segundo regresa sin escalas a la década neoliberal de los noventa reivindicando la reprivatización de Aerolíneas Argentinas.

A estas perlas de la derecha argentina (¿Vale en estos tiempos pos posmodernos utilizar categorías que habían sido abandonadas como inactuales? ¿Vale regresar sobre lo que hoy, como ayer, significa ser de derecha? ¿Nos permite, el amigo lector, utilizar estos giros anacrónicos?) hay que agregarles el apoyo que las declaraciones de Macri recibieron de su socio De Narváez (ambos unidos por su condición de herederos que se dedican a gastar la plata de los papis jugando a ser políticos exitosos y a trasladar a la vida pública sus caprichos de adolescentes ricos e impunes) y, como no podía faltar, de Gabriela Michetti que dobló la apuesta de su jefe y exigió la reprivatización del sistema jubilatorio.

Extrañas circunstancias las actuales que nos muestran a una derecha que no esconde sus ambiciones y que coloca en el centro de la escena su visión de la sociedad: visión que va desde el regreso a la lógica privatizadora vinculada al desguace del Estado con la creación de dispositivos de vigilancia y represión articulados a partir de la construcción de una política del miedo. Todo cabe dentro del cajón de sastre de la derecha vernácula: el regreso a la política brava de los conservadores de principios de siglo veinte que llevaban a votar a sus peones como quien lleva el ganado al abrevadero; el retorno sin pudores de lo peor del neoliberalismo noventista junto con las lógicas de “mano dura” y mapas de la seguridad que no son otra cosa que diseños para la construcción de guetos y de muros que pongan fuera de la visibilidad a los excluidos y a los pobres.

De Angeli dice brutalmente lo que piensan, pero no dicen públicamente, los Macri y los De Narváez; Biolcati expresa su lógica destituyente de un modo que silencian los otros actores políticos de la derecha (pienso en Lilita Carrió y en sus continuos anuncios apocalípticos que la han llevado a utilizar discrecional e impunemente palabras y conceptos como fascismo, totalitarismo, hitlerismo, etc., para referirse a Néstor Kirchner o al gobierno nacional democráticamente elegido por la mayoría del pueblo argentino. Allí también se anida un pensamiento y una práctica de derecha: un denuncismo vacío que se apropia de la memoria histórica, en especial de aquella que nos recuerda los horrores reales de otros tiempos, para rapiñarlos de su sentido y del dolor de las víctimas colocándolos en la actualidad al precio de su absoluta deshistorización).

Saliendo del redil de la derecha (insisto, y sabrá perdonarme el lector, en la utilización de categorías políticas anacrónicas según los analistas formados en los lenguajes de la encuestadología, la publicidad y el marketing) es interesante detenerse en un cierto aspecto del debate televisivo del miércoles pasado, debate del que participaron los cuatro candidatos mejor posicionados de la ciudad de Buenos Aires. No sorprendió la nada conceptual de Gabriela Michetti, su juego gestual que reemplaza lo que las palabras y las ideas no dicen; tampoco el esfuerzo inútil de Prat-Gay por disimular su aspecto de yuppie de la banca Morgan y de concheto porteño que habla de los pobres como quien habla de cosas y objetos.

Sí sorprendió la estrategia que eligió Pino Solanas para acrecentar sus chances electorales: eligió descargar todas sus baterías contra Carlos Heller como representante del gobierno nacional y como candidato del kirchnerismo. Pino fue brutal e inmisericorde, nunca mencionó a la derecha, nunca se detuvo a criticar al macrismo y a su gestión en la ciudad (apenas y, casi en tono de burla, le recordó a Michetti que todavía estaban habilitados 54 prostíbulos, en un gesto que no se entendió muy bien si respondía a una crítica por la explotación de mujeres o un recurso moralista). Su estrategia fue horadar al Gobierno silenciando incluso aquellas políticas que en otras ocasiones ha reivindicado; para Pino, como para Claudio Lozano, la derecha no parece existir a la hora de elegir su estrategia electoral y de imaginar que ellos serán los herederos de una derrota del kirchnerismo desconociendo que la única alternativa de poder real que se prepara para ir por todo –como lo vienen anunciando sin ruborizarse– es esa derecha que permaneció innombrada durante todo el debate por el cineasta-candidato.

¿Sorprende? No demasiado, porque no deberíamos olvidar que durante el debate parlamentario en torno a la resolución 125, Claudio Lozano, compañero político de Solanas, no sólo que votó en contra en su condición de diputado sino que luego hizo lobby para que los senadores del ARI de Tierra del Fuego hicieran lo mismo. Durante el conflicto con las patronales agropecuarias Proyecto Sur se alineó con los intereses de la derecha bajo el supuesto apoyo a una Federación Agraria que ya se había pasado con armas y bagajes del lado de la Sociedad Rural.

Interesantes son las cosas que se vienen sucediendo en este último tramo de la campaña; de una campaña electoral que, lejos de no aportar elementos significativos, nos ofrece la posibilidad de vislumbrar dónde se coloca cada quién y qué proyectos se defienden. Por eso y por otras cosas, esta no es una elección más; en ella se juega probablemente el destino de los próximos años en el país; en ella nuevamente se ponen de manifiesto lo que intentaba clausurar el discurso neoliberal que decretó la muerte de las ideologías junto con el fin de la historia. Algunas palabras vuelven a resonar, vuelven a tener sentido y el universo complejo de la política logra sustraerse, aunque sea tibiamente, del dominio abrumador de los lenguajes mediáticos y de su transformación en una mera mercancía. Cuando podemos correr por un rato al ejército de publicistas, de encuestadores, de opinólogos y de expertos en marketing, lo que aparece es lo olvidado de la política: en este caso lo que se muestra es la visión que tiene la derecha y de qué modo se prepara para intentar regresar al poder.

Su discurso ha abandonado los eufemismos allí donde, hacia el final de la campaña y cuando ya no está tan segura de ganar electoralmente, elige decir con brutalidad aquello que piensa hacer si logra capturar nuevamente el gobierno. Sus ideas de la sociedad, de la seguridad, de los derechos humanos, del papel del Estado, de la crisis mundial, de América latina vienen a expresar, aunque resulten horribles, algo de todo aquello que fue capturando al sentido común de las clases medias a lo largo de la década menemista y que todavía se prolonga en nuestros días cruzados por el desafío que el kirchnerismo, con sus ambigüedades, dificultades y contradicciones le planteó, sin embargo, a los poderes desde siempre hegemónicos en la Argentina.

La derecha sabe quién o quiénes son sus verdaderos adversarios, por eso no les teme y hasta promueve a aquellos que ejercen una crítica testimonial, sin capacidad para cuestionar ese poder real y que son habilitados por los mismos espacios corporativo-comunicacionales que suelen disparar toda su munición gruesa contra quien sí viene afectando sus intereses. Por todo esto, y más, estas no son elecciones comunes y corrientes ni tampoco suponen, como nos lo hacen creer ciertos opinadores profesionales, que nada importante está en juego.

Están en juego la política y la idea de una democracia que sea capaz de habitar el conflicto no como fin de la convivencia social sino como genuino recreador de la vida colectiva; están en juego tanto la recuperación de concepciones distribucionistas como las que defienden un rol activo del Estado en la defensa de los más débiles; están en juego, de cara al bicentenario, el proyecto de una integración latinoamericana sustentada en principios comunes de justicia y equidad y la afirmación de políticas anticíclicas que no perjudiquen a los trabajadores sino que defiendan el salario y el mercado interno…

Estas son algunas de las cosas que están en juego frente al avance de una derecha que apuntará a la reprivatización y a la ampliación exponencial de la concentración de la riqueza y del poder en cada vez menos manos. Poco o nada tienen de anodinas unas elecciones en las que tanto se pone en juego; poco y nada tienen de ingenuas aquellas críticas testimoniales que prefieren hacer pie en la crítica del Gobierno antes que señalar el peligro real que viene desde la derecha que, eso hay que recordarlo, no busca destituir lo inaugurado el 25 de mayo del 2003 por lo que hizo mal sino por todo aquello que se hizo bien. Mejor sería no olvidarlo en defensa de nosotros mismos.

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http://www.elargentino.com/nota-46696-La-derecha-al-desnudo.html

26/06/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica | , , , , | 1 comentario

El liberalismo y las crisis: aprender y responder


23-05-2009

Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa

Altereconomía

La ideología liberal domina casi sin fisuras los ambientes sociales y, especialmente, los académicos. Aunque su visión de cómo pueden funcionar en realidad las cosas sociales está claramente fantaseada y los principios en los que se basa (el universo mercantil como orden natural de los seres humanos) no deberían casar muy bien con los anhelos fundamentales de las personas, lo cierto es que calado muy hondo en la sociedad y que actualmente no son pocos los ciudadanos de todas las clases sociales que no han interiorizado sus mismos principios y propuestas de actuación. Es la consecuencia de que su versión más impura y oportunista, pero la más combativa, el neoliberalismo de los últimos treinta años se haya impuesto tan generalizadamente frente a las ideologías progresistas.

El liberalismo se presenta públicamente como la gran ideología de la eficiencia, del equilibrio, de la competencia y de los mercados perfectos, … pero al materializarse en prácticas políticas concretas no ha hecho otra cosa que lo contrario de lo que dice defender.

En España lo vemos cada día en aquellas comunidades gobernadas por el PP, donde la Administración pública es el instrumento en el que toman forma las tramas de corrupción más amplias y groseras, las privatizaciones de los bienes públicos, las concesiones a los empresarios amiguetes y el acceso más sectario a los medios de comunicación desde donde se manipula y se engaña a la ciudadanía como en ningún otro sitio. Y en el resto del mundo los liberales siguen los mismos procedimientos. Lo hemos visto recientemente en la administración Bush, con las prácticas de socializar las pérdidas de los grandes bancos quebrados o a punto de hacerlo, mientras que durante años y años las ganancias fueron a parar a los accionistas privados y a los sueldos millonarios de los directivos.

El liberalismo realmente existente es, en realidad, una ideología a la hora de la verdad muy intervencionista en favor de los ricos y de aquellos para quien el fin, su fin, el afán de lucro, justifica los medios.

No debe extrañar, de hecho, que las contundentes y pioneras medidas de choque liberales tras la caída de la rentabilidad a finales de los años sesenta tuvieran que necesitar una dictadura para implantarse. Sólo en un contexto de autoritarismo y eliminación de disidentes, como en el Chile de Pinochet, los gurús de la ideología neoliberal, con Milton Friedman a la cabeza, pudieron llevar a la práctica sus políticas a favor de un mercado que solo resultaba libre en apariencia porque a la postre lo organizan en torno a grandes oligopolios, privatizando por doquier y repartiendo la riqueza nacional entre unas pocas manos privadas. La propia extensión del “libre mercado” por el mundo ha necesitado siempre de la sangrienta intervención del Estado y de sus ejércitos, y aunque el colonialismo es tal vez la mejor demostración de ello también las dos recientes guerras del golfo ilustran ejemplarmente este fenómeno.

Con las políticas liberales nunca han aparecido mercados equilibrados y perfectos sino más concentrados y oligárquicos, porque sencillamente se ha buscado desde siempre hacer dominante la ley de la selva, la norma de no tener norma, la legalización de la posibilidad de que los poderosos machaquen a los desfavorecidos.

Las continuas medidas privatizadoras y desreguladoras llevadas a cabo por gobiernos liberales han permitido a unas pocas pero grandes corporaciones alcanzar un poder extraordinario que supera en muchos casos al de los propios Estados. Hacen y deshacen a su antojo, sin apenas responsabilidades, y en sus manos queda el devenir de la economía mundial y de las millones de personas que la integran. Y todo en nombre de la libertad de elección, de la que solo los poderos gozan en sentido pleno.

Y precisamente por el carácter contradictorio de este sistema y de esta ideología dominante el resultado final siempre es el mismo: dramáticas crisis que arrasan con la exigua riqueza de los más desfavorecidos, el desempleo de la mayor parte de la población pero nunca de los responsables últimos de las crisis, y la acentuación de la pobreza, la desigualdad y el hambre en todo el mundo. La Gran Depresión que siguió al crack del 29 en Estados Unidos y la actual crisis económica, ya denominada por algunos como la Gran Recesión, son ejemplos claros de todo esto, pero no los únicos.

Desde que el neoliberalismo volvió a reorientar la economía mundial se han sucedido graves crisis a lo largo de todo el mundo: la crisis asiática, la crisis de las puntocom en EEUU, las crisis latinoamericanas que culminaron con el hundimiento de la economía Argentina… El liberalismo está en el origen de las más grandes sacudidas que ha sufrido la economía mundial. Nada como las políticas liberales para favorecer el beneficio pero nada tampoco como el liberalismo para provocar después crisis gigantescas.

Pero la vigencia del liberalismo a pesar de sus constantes fracasos es también algo sobre lo que conviene reflexionar.

Es la muestra de que la derecha sabe perfectamente lo que hay que hacer para poder gobernar en su interés: generar pensamiento, lograr la hegemonía ideológica y convicción social, civilizar a partir de sus principios morales.

Es verdad que, basado en la mentira y en la tergiversación de los hechos sociales, el liberalismo tiene esa enorme capacidad de regeneración y de legitimación gracias a los medios que ponen a su servicio los poderosos. Las miles de instituciones privadas, fundaciones y otras organizaciones que el neoliberalismo ha articulado mundialmente en torno a unas cuantas sencillas ideas han servido para que los poderosos pudieran dotarse de discursos legitimados socialmente con los cuales acrecentar su poder y dinero. Y con ellos la derecha ha aplastado sutilmente a toda la oposición.

Y eso es lo que debería servirnos de lección. Frente a esa dominación ideológica, la izquierda necesita despertar y comenzar a recuperar el espacio social del pensamiento y de los principios morales que guían la acción social que ha cedido a la derecha en las últimas décadas. Una tarea que tiene que comenzar por la denuncia sistemática de las falsedades del pensamiento liberal.

Es urgente que la izquierda dedique su tiempo y esfuerzo a desvelar las mentiras y falacias que componen el ideario liberal y explicar paralelamente a los ciudadanos los fenómenos sociales de forma clara y precisa, partiendo de conceptos elementales y bajando a la realidad.

De lo contrario, la salida a esta crisis, como en otras ocasiones, tomará será una vuelta de tuerca más, donde de nuevo los salarios serán los que padecerán las consecuencias y con ellos todos los trabajadores que necesitan de ellos en todo el mundo para subsistir.

Las gentes necesitadas, los desposeídos, las personas humildes, los trabajadores, las mujeres y los hombres de todo el mundo necesitan alternativas que pongan en pie un nuevo tipo de relaciones sociales y respuestas distintas, más justas e igualitarias, a los problemas que ha creado la dominación de los grandes capitalistas y financieros.

Pero nada de eso podrá alcanzarse sin el pensamiento, sin la reflexión constante, sin la inteligencia colectiva de partidos, sindicatos, organizaciones, movimientos y personas de todas las corrientes de izquierdas. De un pensamiento del que ha de nacer la denuncia, la movilización y la acción. Todo lo demás, es hoy día accesorio. Y la unidad de todas las izquierdas en ese objetivo un presupuesto esencial para poder avanzar.

23/05/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Que decia Carrio sobre Kirchner hace pocos años?


Vean, recuerden…. jajaja cuánta incoherencia!

02/05/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario