America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Empresarios y economistas destacaron que las elecciones ratificaron el modelo productivo


Empresarios y economistas destacaron ayer que las elecciones primarias ratificaron el modelo productivo vigente y expresaron la confianza en que se mantenga el crecimiento económico y la creación de empleos, en contraposición con las crisis que se viven en Europa y Estados Unidos.

El titular de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, dijo que “fue un triunfo contundente de la Presidenta (Cristina Fernández de Kirchner), que permitió conocer lo que piensa el hombre de la calle sobre el Gobierno Nacional”.

De la Vega, en diálogo con Télam, señaló también que “fue muy positivo el posterior mensaje de la Presidenta, agradeciendo el triunfo y reafirmando los valores del diálogo y la convivencia”.

Por el lado de las consultoras de mercado, Mariano Lamothe, de Abeceb.com, dijo que la gente apoyó al oficialismo porque “no ha tenido riesgo de pérdida de empleo” y por “el crecimiento de los ingresos, a través del salario real”.

“Esto limpia las nebulosas que puede haber habido en caso de retrasos en las inversiones”, consideró el especialista.

El economista Enrique Dentice, de la Universidad Nacional de San Martín, opinó a su vez que “la gente se da cuenta de que nadie, salvo Cristina, tiene en claro el rumbo, y también a las personas adecuadas para llevar adelante esto”.

“Cuando los economistas analizaban el problema de la inflación nunca entendieron que los problemas que el gobierno pretende resolver es la exclusión, la pobreza y el desempleo”, evaluó el economista.

Desde el sector pyme, el presidente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA), Pablo Reale, coincidió en destacar la “excelente elección” de la Presidenta y agregó que “este masivo respaldo ciudadano demuestra que la mayoría entiende que una sociedad más justa, equitativa e inclusiva es posible, y se expresa en las políticas implementadas desde 2003”.

“El amplio margen de triunfo de Cristina Kirchner implica un respaldo a la profundización de este modelo de crecimiento con inclusión y movilidad social ascendente”, agregó Reale.

Para Roberto Dvoskin, de la Universidad de San Andrés, “Cristina coloca los problemas donde están, sigue con lo que está haciendo y le va bien”, por lo cual “se va a mantener el modelo que la gente apoyó”.

A su turno, el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Osvaldo Cornide, atribuyó el triunfo oficialista al “reconocimiento por las políticas sociales y económicas que se impulsan desde hace ocho años”, lo cual “pone en evidencia la satisfacción de una mayoría de la sociedad, que valora el modelo de reindustrialización y creación de empleos”.

Eduardo Fernández, presidente de APYME (Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios), destacó a su vez el “amplio apoyo a Cristina de las PyME urbanas y rurales, que respaldan a un gobierno sólido y con propuestas ante la crisis internacional”.

“Vemos con mucha expectativa la posibilidad de que el gobierno tenga un apoyo para que se consoliden programas y tareas pendientes en beneficio de las PyME tradicionales y de miles de empresas que se crearon en los últimos años”, agregó Fernández.

Por su parte, el ex presidente de la UIA y actual titular de Cámara Argentina de la Industria Plástica (CAIP), Héctor Méndez, sostuvo que el pueblo votó mayoritariamente a “una política incuestionable” y que el resultado “ojalá sirva para consolidar la democracia y el crecimiento económico”.

“Nadie puede puede poner en duda los méritos de la Presidenta y así quedó demostrado en las elecciones de ayer”, agregó Méndez.

Por último, el titular de la CAIP, que se encuentra convaleciente tras haber sido sometido a una intervención quirúrgica programada, añadió que “la poca homogeneidad de la oposición favoreció” a la Presidenta.

Adriano de Fina, gerente de AIERA (Asociación de Importadores y Exportadores), dijo que la entidad “está conforme con el resultado y con lo que pareciera ser la continuidad de un modelo económico que claramente ha favorecido a las exportaciones argentinas, que aumentaron más de 200% desde 2003”.

Marcelo Fernández, titular de la Confederación General Empresaria (CGERA) juzgó que el “rotundo y contundente” triunfo de Cristina “es un claro apoyo hacia políticas de reindustrialización, generación de empleo, creación y distribución de riqueza”.

“El pueblo deja en claro que estas deben ser las políticas de Estado en la Argentina del futuro”, afirmó el empresario.

En tanto, el titular de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA), Néstor Walenten, confió en que “en nuevo mandato el Gobierno encuentre la posibilidad de generar crédito hipotecario para que los asalariados puedan accedar a su vivienda”.

Gustavo Ortolá, directivo de la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV), dijo a su turno que con su voto la gente manifestó que “en general, está bien”.

Guillermo Oliveto, de la consultora “W” (especializada en consumo masivo) destacó que durante la administración kichnerista “un amplio margen de la población tuvo acceso al consumo y se sintió incluida en el sistema económico”.

“En el acumulado de 2002 a 2011 el consumo masivo creció 70% y en ese mismo período el PIB aumentó 84%, mientras el desempleo bajó del 20 al 7%”, enumeró.

“La gente tiene trabajo, consume, se acuerda del caos del 2001 y ve lo que pasa actualmente en Europa y tiene esperanza de un futuro mejor”, resumió.

Olivetto concluyó que “la principal variable para entender el proceso ha sido el empleo. Este no fue un `voto cuota´, sino que tiene que ver con lo social, con la dignidad, los proyectos, la posibilidad de imaginar el futuro”.

Telam

16/08/2011 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – El árbol y el bosque


[29/07/2010 | 21:43] La súbita preocupación del autodenominado Grupo A por la justicia social resulta, aparentemente, incomprensible dada su férrea oposición a todas aquellas medidas tomadas por el Poder Ejecutivo tendientes a desmontar la herencia del neoliberal-conservadurismo desde 2003 a esta parte.

Para comprender esta aparente paradoja hay que ir más allá del debate alrededor del objetivo de lograr el 82 por ciento móvil de las jubilaciones.

Hay que mirar el proceso político más general, inscripto en la batalla fundamental del actual período histórico: desandar los caminos empujados a partir de la dictadura genocida desde 1976. La etapa abierta allí fundó un nuevo régimen de acumulación apoyado en el terrorismo de Estado. Como bien denunció Rodolfo Walsh en su Carta Abierta a la Junta Militar, el aniquilamiento masivo contra los cuerpos y el despojo de los bienes y los derechos de los militantes populares tuvo un sentido que trascendía esos crímenes horrendos: “Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”.

Ese plan, instrumentado para la región por golpes de Estado sangrientos en los años setenta, abrió las compuertas para la instalación de los proyectos neoliberal-conservadores, y el año 2001 expresó en nuestro país un agotamiento de ese proyecto de orden social.

¿Qué región y qué país encontró ese fin de ciclo?

Una América Latina desunida, subordinada a los mandatos imperiales de Estados Unidos, que transitó irresponsablemente por las calles de las “relaciones carnales” y la imposición de las fórmulas ruinosas del Consenso de Washington.

La aplicación sistemática de esas fórmulas se expresó en procesos de concentración y extranjerización de la economía, subordinación a los vaivenes del mercado financiero internacional, elevadísimos costos sociales en términos de desigualdad, exclusión, desempleo. Cualquier indicador social revela los efectos catastróficos que ratifican los pronósticos de Rodolfo Walsh.

En términos económicos, el modelo de acumulación se fundó en políticas exportadoras en detrimento del mercado interno, desplegando una economía de servicios -a expensas de una economía productiva- con sus consecuencias en términos del nivel y calidad del empleo.

La privatización de las jubilaciones resultó no sólo un mecanismo fraudulento contra los trabajadores aportantes sino un muy eficaz dispositivo de vaciamiento del Estado, convertido en garante, en última instancia, de administradoras que estimularon irresponsablemente un capitalismo especulativo.

Todo este proceso supuso también una reconfiguración del papel del Estado, asumiendo el rol de garante de negocios del capital transnacional y sus aliados vernáculos, que se apoderaron vía privatizaciones del patrimonio público construido con el esfuerzo de generaciones de argentinos.

Las políticas sociales de vivienda, salud y educación propendieron a procesos de mercantilización y abdicación por parte del Estado nacional en materia de garantías de derechos.

Cuando se impuso la Alianza, en 1999, continuó con la misma política, y muchas de las figuras estelares del denostado (por la Alianza) gobierno menemista integraron las filas del nuevo oficialismo. La figura paradigmática de Domingo Felipe Cavallo es apenas un botón de muestra de los elencos estables de las políticas neoliberal-conservadoras.

Todavía está fresca en la memoria la reducción nominal del trece por ciento de los salarios estatales y las jubilaciones, que avalaron la entonces ministra Patricia Bullrich y el antaño secretario de Desarrollo Social y actual senador, Gerardo Morales.

Los hechos del 19 y 20 de diciembre fueron una suerte de corolario dramático de aquel ciclo.

El desempleo entonces rondaba el 25 por ciento; la pobreza, el 52 (con el agravante de que si tomamos el universo de niños, adolescentes y jóvenes el indicador se ampliaba al 74 por ciento); la desigualdad era inédita y exasperante.

Medidas que construyen

Fue Aristóteles, un gran estudioso de las sociedades de su tiempo, quien definió a la democracia como el gobierno del mayor número de personas a favor de los más débiles de la sociedad.

Las medidas implementadas desde 2003 nos permiten ver una orientación general que va en dirección a la construcción de una sociedad más democrática, en el marco de un proyecto de unidad regional y de articulación Sur-Sur.

La política exterior renunció expresamente a las “relaciones carnales” con Estados Unidos y promovió activamente la unidad de los países de nuestra América. La elección de Néstor Kirchner como secretario general de la Unasur, tal vez, expresa ese reconocimiento unánime de la región.

En el plano institucional del Estado, reconocemos especialmente el cambio de la Corte Suprema. Esta decisión constituyó una valiosa reconstrucción de un instituto que, en los noventa, fue transformado en soporte y garantía de la impunidad y el privilegio como política de Estado.

En un sentido convergente, el impulso a las políticas de memoria, verdad y justicia ha sido fundamental para la aceleración de las causas por genocidio y la tardía, pero muy valorable, aplicación de justicia.

La política económica se reorientó al estímulo de la producción, y esas definiciones generaron más de cinco millones de nuevos puestos de trabajo en los últimos siete años. Lo pendiente -aunque hay avances en esta dirección- es el mejoramiento de la calidad de los empleos, profundizando el concepto de “trabajo decente”.

La distribución del ingreso entre capital y trabajo avanzó en equidad, y la brecha de la desigualdad se redujo, pero de modo limitado. Este punto también constituye una asignatura pendiente, aunque caben reconocer pasos que van en esa dirección.

Y si en algo el Gobierno dio muestras concretas de su voluntad reparadora, fue en las políticas sociales que viene implementando, aun con las contradicciones, tensiones, disputas y dificultades de remontar un escenario devastado por un cuarto de siglo de políticas estatales para la desigualdad y la exclusión.

En el segmento de la niñez, la Asignación Universal por Hijo constituye una medida de las más progresivas y justas de los últimos sesenta años. Es curioso que quienes hoy se rasgan las vestiduras por el 82 por ciento móvil hayan expresado del modo que pudieron su oposición a esta medida.

Las nacionalizaciones promovidas por el gobierno nacional, como Aerolíneas o la recuperación por parte del Estado del sistema previsional, fueron impugnadas por la misma oposición que hoy reclama mejoras en los haberes jubilatorios.

Con relación a nuestros jubilados y pensionados, también la acción de gobierno demostró, hasta hoy, una orientación inequívocamente democratizadora: dos millones cuatrocientos mil nuevos jubilados que no estaban incluidos en el sistema por diversas causas, aumentos progresivos y la sanción de una ley de actualización de haberes.

Proyecto de País

Mientras que el Gobierno avanzó en la dirección correcta -aun con las insuficiencias que fueron señaladas arriba y otras que exceden el sentido de estas líneas, la oposición vociferante resistió cada una de las medidas progresivas sin otras razones que desgastar al Poder Ejecutivo.

El alineamiento con el monopolio mediático, la oposición a las nacionalizaciones, las críticas a la Asignación Universal por Hijo o los gritos desaforados contra la relación con Venezuela constituyen parte de un mismo proyecto restaurador neoliberal. Por este motivo, suena increíble la demanda del 82 por ciento móvil proviniendo de quienes, siendo gobierno, ajustaron, privatizaron, excluyeron; y quienes siendo oposición resisten las medidas gubernamentales que apuntan a fortalecer la justicia social.

El hecho adicional de que los proyectos de actualización del 82 por ciento móvil carezcan, en general, de la explicitación de fuentes de financiamiento sustentables en el tiempo, hacen pensar que el sentido de esta intervención sigue siendo limar al gobierno nacional.

El Bloque Nuevo Encuentro, que integro, coincide con el objetivo de restituir el 82 por ciento, pero para que esto sea posible es preciso instrumentar otras medidas. La restitución de los aportes patronales para las grandes empresas -que el Grupo A, seguramente, no apoyaría- o la continuidad de las retenciones -que, paradójicamente, la oposición derechista apuesta a derogar- son pasos que permitirían avanzar en el sentido planteado. Allí van las ideas de gravar la especulación financiera, el juego, las industrias extractivas que serían fuentes genuinas de financiamiento. En lugar de eso, con una increíble irresponsabilidad, las espadas de la derecha apuestan a desfinanciar al Estado.

Está poco difundido que los ingresos de la Anses se generan con alrededor de un sesenta por ciento de contribución de trabajadores y empleadores, y el cuarenta por ciento restante por ingresos tributarios. El problema, como se ve, es mucho más complejo que una mera consigna de barricada.

En estos años, la Argentina más que duplicó lo que destina de su presupuesto a la previsión social y es el país de América Latina que tiene mayor aporte, en términos de PBI, a la previsión social. Estos son hechos y no palabras.

La discusión en torno al 82 por ciento móvil esconde otras disputas, ocultando intenciones e intereses inconfesables. Esas banderas del privilegio son sostenidas por quienes despliegan toda su energía en un proyecto restaurador cuya aplicación nos devolvería a un pasado inviable.

No seremos cómplices de una estrategia que multiplicó la pobreza y la injusticia social. Por lo que se hizo bien y, fundamentalmente, por lo que falta, nuestras fuerzas se unirán en torno a un proyecto que otorgue dignidad y justicia a todas y todos, sin inadmisible exclusiones ni repugnantes exclusivismos.

Esta nota fue publicada en la Revista Debate el día 24 de julio de 2010.

|| Fuente: (Por: Carlos Heller -DEBATE)

30/07/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

La lógica mortal del capitalismo


17-03-2009

Tariq Alí

The Nation

El socialismo está de moda. “Ahora todos somos socialistas”, declara el Newsweek. Tal y como lo dice la derecha, vivimos actualmente en los Estados Unidos Socialistas de Europa. Pero ¿qué tienen que decir de la crisis económica global quienes se definen como socialistas (y sus amigos progresistas)?

La crisis que está enfrentando el capitalismo es una vívida demostración de la insulsez que subyace en el atractivo de la globalización (alias el consenso de Washington) como un mantra para todo, todas las épocas, todos los países y todos los continentes. El desempleo masivo una vez más castiga al capitalismo mundial avanzado, del mismo modo que lo ha hecho a lo largo de los treinta y cuatro ciclos económicos desde 1854. El plano que ofrecen Eherenreich y Fletcher de las condiciones actuales, subrayan las flaquezas de la izquierda en todos los aspectos, con lo que se plantean la vieja pregunta: ¿qué hacer?

Antes de abordar la pregunta, unos puntos de desacuerdo. A pesar de la burla a aquellos de la izquierda quienes, en el pasado, vieron cada bajón como una oportunidad para proclamar que el fin del capitalismo estaba próximo, los autores caen en la misma trampa. Esta vez, nos dicen, el “paciente no se levantará de la camilla”. No estoy de acuerdo. El capitalismo siempre hizo frente a las crisis, que son parte de la lógica mortal de una economía basada en el sistema de mercado con apoyo del estado. Ya ha fallado muchas veces, pero se ha rehecho, inclusive durante los períodos en que tuvo que enfrentarse a desafíos políticos de envergadura. No se debe subestimar su capacidad de adaptarse y sobrevivir aunque lo haga como siempre a costa de la mayoría explotada.

Hasta que no emerja una alternativa económica y sociopolítica viable, avizorada por una mayoría como tal, no habrá crisis final del capitalismo. Para salvarse a ellos mismos, las élites actuales considerarán aquellas propuestas a la crisis que preservan el status quo. La elección a la que se enfrentan domésticamente es entre establecer un servicio de crédito público y funcionamiento bancario orientado a reactivar el sector productivo, o sostener un desacreditado, desregulado Wall Street/City de Londres cuyas operaciones están basadas en capital ficticio. Los rescates en Nueva York y Londres están diseñados para hacer lo segundo. Globalmente, es más difícil aceptar una pérdida del control atlanticista, pero si la presión continúa creciendo, el bloque del Lejano Oriente puede sugerir un nuevo repertorio de instituciones basadas en el control multilateral y no en el control imperial, liderando el desmantelamiento pero también la renovación.

¿Qué alternativas? Con la entrada después de 1990 del capitalismo en Rusia, China, Vietnam, etc., las redes de comunicación mundiales cacarearon que el capitalista Cenicienta había derrotado a las hermanas feas, comunismo y socialismo. La mutación fue experimentada por una mayoría de los ciudadanos menos privilegiados del mundo como un desplome de todas las perspectivas anticapitalistas.

Un nuevo clima de cambio se desarrolló lentamente: el Caracazo en 1989, Seattle una década después, seguidos por el nacimiento del Foro Social Mundial para contrarrestar la ideología de Davos, seguido por una panoplia de movimientos sociales de masas en América del Sur. El dramático desmoronamiento de la economía argentina condujo a los experimentos de autogestión obrera, ocupación de fábricas y soviets (consejos) de distrito en Buenos Aires para discutir un futuro diferente. En Venezuela, Bolivia, Ecuador y Paraguay, el desafío de los movimientos sociales al orden neoliberal produjo gobiernos que representaban una nueva forma de democracia social radical que busca combinar las empresas del estado, socializadas, las cooperativas y las individuales y privadas de pequeño tamaño. Estos gobiernos elegidos popularmente rompieron el aislamiento de Cuba y obtuvieron su ayuda en la construcción de infraestructuras sanitarias y educativas que benefician a la mayoría. Si Cuba, por su parte, aprendió la importancia del pluralismo político de sus nuevos aliados, los resultados podrían ser beneficiosos.

Lo que sucede en América Latina es importante para los Estados Unidos. El patio trasero se ha removido. El gran número de población hispánica del interior de Estados Unidos mantiene lazos con su pasado. El efecto ha sido a menudo negativo (por ejemplo, entre los cubanos en Florida, pero ahí también el ambiente está cambiando). Los movimientos sociales en América del Sur desafiaron la desregulación y la privatización más efectivamente que el trabajo organizado lo ha hecho en América del Norte o en Europa Occidental. Si fuera adoptado en los Estados Unidos, este modelo podría formar una presión popular para un servicio sanitario nacionalizado, inversión masiva en educación y reducción del gasto militar, y en contra de los rescates para la industria de la automoción y las aerolíneas arruinadas. Dejémoslas caer, de manera que la infraestructura del transporte público pueda ser construida sobre una base ecológica sensata y un servicio ferroviario más eficiente que sirva a las necesidades de todos. Sin acción de abajo, no habrá cambio de arriba.

Tomado de Sin Permiso. Traducción parawww.sinpermiso.info: Daniel Raventós

Rebelión

22/03/2009 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

LA EXPLOSIÓN DEL DESEMPLEO


03-03-2009

desempleo

Ignacio Ramonet

Le Monde Diplomatique

Hay que repetirlo: la crisis aún no ha tocado fondo. Y las próximas noticias van a ser peores. Las Bolsas siguen desplomándose. Los planes de rescate fracasan uno tras otro. No impiden que las principales economías del mundo -Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, España- entren en recesión. Grandes o pequeños, los bancos se hallan en situación objetiva de quiebra. Si no se nacionaliza la banca urgentemente y en bloque, el sistema financiero occidental podría perecer.

Lo más grave es que esta nueva fase de la crisis arrastrará a algún país en su caída. Por ejemplo: Irlanda, inmersa en una grave recesión, con un sector bancario muy vapuleado y un déficit público que podría elevarse hasta el 11% del PIB. Otros países (Letonia, Estonia, Ucrania, Pakistán) podrían declararse en quiebra.

El huracán económico se ha llevado por delante una cuarta parte de la riqueza mundial. Y está provocando, en casi todo el planeta, el cierre de fábricas, la explosión del desempleo, una escalada proteccionista y la radicalización de las protestas sociales.

Causa de pobreza, de angustia y de exclusión, la lepra del desempleo se extiende. En Estados Unidos, la recesión ha destruido 3,6 millones de puestos de trabajo, a un ritmo nunca visto. La mitad durante los últimos tres meses. El total de parados ya asciende a 11,6 millones. Y firmas gigantes como Microsoft, Boeing, Caterpilar, Kodak, Pfizer, Macy’s, Starbucks, Home Depot, SprintNextel o Ford Motor planean desprenderse de 250.000 asalariados en 2009. La confianza de los consumidores se ha desplomado.

En China, la caída de las exportaciones provoca el hundimiento de la producción fabril y despidos masivos. Más de 20 millones de trabajadores venidos del campo han perdido su empleo. En la India, entre octubre y diciembre de 2008, medio millón de puestos de trabajo se destruyeron.

En Francia, una cifra resume la magnitud del seísmo: el número de horas de paro forzoso pasó de 200.000 en enero de 2008 a 13 millones en diciembre (1). Ya hay más de 2,5 millones de desempleados. Y para los menores de 25 años, el aumento de la tasa de paro alcanzó, en 2008, el 20%…

En España, durante el pasado mes de enero, el número de despidos aumentó en casi 200.000 personas; y el total de desocupados sobrepasa ya los 3.320.000. En 2009, el paro afectará a unos 850.000 trabajadores más, con lo cual la suma de parados superará los cuatro millones… Más de 827.000 hogares cuentan con todos sus miembros desempleados…
En la UE, el número de parados es de 17,5 millones, 1,6 millones más que hace un año. Y para 2009, se prevé la pérdida de 3,5 millones de empleos. En 2010, la desocupación escalará hasta el 10% de la población activa.

En Sudamérica, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2009, se registrará un aumento de 2,4 millones de desempleados. Si bien los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay), así como Venezuela, Bolivia y Ecuador, podrían capear el temporal, varios Estados centroamericanos, México y Perú, por sus lazos con la economía estadounidense, sufrirán.

El director general de la OIT, Juan Somavía, estima que el número de desempleados en el mundo (190 millones en 2008) podría incrementarse en 51 millones más a lo largo de 2009. Y recuerda que los trabajadores pobres (que ganan apenas dos euros diarios) serán 1.400 millones, o sea el 45% de la población activa mundial (2).

La brutal explosión del desempleo provoca naturalmente el retorno del nacionalismo económico. Rusia ha decidido elevar el gravamen para los coches importados y ha introducido aranceles a la carne de ave y de cerdo. Ecuador lo ha hecho para los teléfonos móviles y el material de transporte. La India ha anunciado que prohibirá durante seis meses la importación de juguetes de China. Argentina e Indonesia han creado nuevos aranceles para limitar algunas importaciones.

Grecia ha prohibido a sus bancos que socorran a las sucursales en otros países balcánicos. EEUU ha decidido apoyar a las Big Three (Chrysler, Ford, General Motors) de Detroit, pero sólo para que salven sus plantas en el país. No ayuda a las multinacionales extranjeras (Toyota, Kia, Volkswagen, Volvo) instaladas en su territorio. Francia y Suecia han anunciado que condicionarán las ayudas a sus industrias automotoras: sólo podrán beneficiarse los centros ubicados en sus respectivos países. La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, declaró que el protectionismo podía ser “un mal necesario en tiempos de crisis”. El ministro español de Industria, Miguel Sebastián, insta a “consumir productos españoles”. Y en Alemania, gran país exportador, una reciente encuesta reveló que el 78% de los empresarios de PYME eran favorables a medidas protectionistas (3).

Este auge del nacionalismo económico está provocando brotes de xenofobia. En Reino Unido, uno de los países más golpeados por la crisis, con unas previsiones de reducción de la actividad del 2,8%, miles de obreros del sector de la energía, gritando la  consigna ” UK jobs for British workers! ” (“Empleos británicos para trabajadores británicos”), se declararon en huelga contra la contratación de trabajadores portugueses e italianos en las obras de la refinería Total de Lindsey (Lincolnshire). Al mismo tiempo, en ese mismo país, cientos de miles de polacos eran “invitados” a regresar a su tierra natal. Igual en Irlanda, donde el sentimiento antipolaco crece a medida que aumenta el índice de desempleo. En Italia se está expulsando sin miramientos a los rumanos. Y en todas partes se cuestiona el derecho de residencia de los inmigrantes legalmente establecidos (léase, p. 3, el artículo de Javier de Lucas ).

En numerosos países, grandes empresarios o banqueros que reclaman a gritos -y obtienen del Estado- ayudas millonarias, se aprovechan de la crisis para despedir a mansalva y reducir costes. Una actitud que, en el actual contexto de crecimiento descontrolado del desempleo, enfurece. Por eso se multiplican las protestas sociales. Las turbulencias ya han causado la caída de los Gobiernos de Bélgica, Islandia y Letonia. Se han registrado manifestaciones en Francia, con una huelga nacional el 29 de enero, enfrentamientos violentos en Guadalupe y una nueva jornada nacional de acción prevista para el 19 de este mes. Los países más vulnerables de la UE: Hungría, Bulgaria, Grecia, Letonia, Lituania… también han registrado protestas y disturbios más o menos violentos.

Para los ciudadanos, el desempleo es una de las peores formas de represión; una demostración en carne propia de la violencia del capitalismo. Por eso la rabia. Se avecinan tiempos sombríos. El concepto de crisis no alcanza a explicar el momento que estamos viviendo. Un cambio de era. Una mutación de valores. ¿Una esperanza de justicia y de progreso?

Notas:
(1) Sami Nair, “¿Xenofobia o Europa social?”, El País , Madrid, 7 de febrero de 2009.
(2) Le Monde , París, 28 de enero de 2009.
(3) Time Magazine , 4 de febrero de 2009.

http://www.monde-diplomatique.es

04/03/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario