America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

MELENCHON Y LACLAU CERRARON EL CICLO DEBATES Y COMBATES


Página/12 :: El país :: América latina como guía.

13/10/2012 Posted by | General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Odiólar – Luis Bruschtein


Página/12 :: El país :: Odiólar.

22/09/2012 Posted by | Economía, Educación, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Lo que las cacerolas no podrán evitar jamás – Golpes que suenan a manotazos de ahogado


NO ES POR HAMBRE, NO ES POR FALTA DE TRABAJO, ES PORQUÉ NO PUEDEN COMPRAR DÓLARES

10.06.2012 |

Matías Garfunkel

Los datos de la realidad son incontrastables. No hay medio periodístico, hegemónico, contrahegemónico, dependiente o independiente, que pueda cambiar los hechos. Ni una cacerola ni los cientos de caceroleros que las atañen. No hay margen aunque hagan ruido, golpeen a los periodistas, se dejen influir por los relatos catastróficos editados por La Nación y Clarín, emitidos por la pantalla de TN, o por las frases acalambradas que transmite Radio 10. Y aunque por estos días, el aire suene intermitentemente a lata, el presente es cartesiano por claro y distinto.
Los cacerolazos, hijos del neoliberalismo y padres de expresiones como asambleas barriales, movimientos de desocupados, fábricas recuperadas, ferias del trueque, tuvieron su momento más álgido en 2001. Las poco más de 36 millones de personas que habitaban suelo argentino, atravesados por la desesperación, marcaban un nuevo récord: la tasa de desocupación más alta de la historia del país. Así, el 21,5% de la población activa estaba sin trabajo. En términos humanos, había casi 5 millones en la calle y casi 2 millones de subocupados, o empleados en negro o no registrados o precarizados y casi el 30% de los ocupados no tenía los aportes obligatorios. En definitiva, desde el segundo mandato de Carlos Menem y durante los años de gobierno de Fernando de la Rúa, en la Argentina se multiplicó el número de excluidos sociales. Son demasiado pocos los años que pasaron. No es tan difícil recordar que cuando sonaron los primeros bocinazos, el 12 de diciembre de 2001 que dieron paso a las cacerolas del 19 y 20, el índice de pobreza había marcado otro récord nacional al alcanzar el 53 por ciento. El análisis es un buen ejercicio. Tratar de descubrir por qué el Grupo Clarín, Perfil y La Nación se dedican sin descanso a ser cada vez más opositores. Por qué toda su maquinaria mediática está dedicada a instalar realidades que amplifican en todo el país. El cacerolazo del pasado jueves es un ejemplo de fácil acceso. Los planos cortos de las cámaras de TN daban la sensación de que una había multitud en Plaza de Mayo. Sin embargo, bastaba con mirar esa misma escena desde el primer piso del Cabildo para constatar que se trataba de una mancha de gente acalorada y nerviosa por el sólo hecho de poner sus pies abrigados en esa plaza que seguramente sienten que no les pertenece. ¿Y toda esa movida? ¿Es por la supuesta imposibilidad de adquirir dólares? Negativo. La construcción del relato es más fuerte.
Lo que los caceroleros no sospechan y bien saben los ideólogos del cacerolazo, es que los hombres y las mujeres, los chicos y las chicas que sacudían sus utensilios y agitaban cartulinas apartidarias, son los protagonistas de una canción de la que no saben la letra y que sólo está disponible hasta el próximo 7 de diciembre. La situación es provocar la mayor sensación de inestabilidad y de inseguridad posible hasta entonces. Quizás los que golpean cacerolas ni siquiera lo sepan pero la campaña de desestabilización ya está en marcha. Los medios hegemónicos, porque la oposición política ni siquiera tiene representación, la construyen minuto a minuto. Detrás, como históricamente, la derecha está agazapada. Con la excusa del dólar, los medios, que hoy ponen en marcha los recursos comunicacionales que desde hace tiempo estudian, llevan a unos pocos miles de las narices y los hacen saltar de bronca en la plaza haciéndoles creer que jamás podrán volver a ver un dólar.
No hace falta recordarle la realidad al lector. En vano se desperdiciaría tinta y papel enumerando los cambios realizados de 2003 a esta parte. En lugar de leer, quizá, un análisis interesante es recorrer un shopping cualquiera el sábado a la tarde. O intentar tomar un helado, sin esperar al menos diez números en cualquiera de las zonas “caceroleras” de la Ciudad de Buenos Aires un viernes a la noche. O abrir cualquiera de los diarios de circulación nacional y ver en las publicidades qué supermercado o cadena de electrodomésticos da más facilidades para comprar en cuotas fijas, expresadas en pesos. Toda una señal de una sociedad que marcha hacia la estabilidad. Es claro que sin propuestas es imposible la construcción de cualquier cosa: desde un juego que se le ofrece a un niño, hasta un negocio y mucho menos, un país.
Los caceroleros, y es muy rico semánticamente llamarlos así, se concentraron en puntos de la Ciudad en los que el metro cuadrado de una vivienda puede alcanzar los 10 mil dólares y el ABL impuesto por el macrismo es vergonzoso. Todos repitieron la frase “que se vayan”. Fue el producto de la propia impotencia, al no poder agregar una idea a ese imperativo, lo que hizo que los periodistas de la TV Pública y de la producción de Duro de Domar tuvieran que dejar su trabajo para terminar en la guardia de un hospital exponiendo sus cráneos a los rayos X. Vale la pena preguntarse por qué no hubo cacerolazos en Boedo o en Parque Chacabuco, por nombrar arbitrariamente dos puntos cualquiera de la Ciudad. En tanto, un mundo demasiado globalizado obliga a contextualizar: España tiene casi 6 millones de desocupados, un porcentaje que no se registraba desde 1994, Inglaterra alcanzó el máximo en los últimos 16 años con casi 3 millones, Italia también batió récord y su tasa de desempleo llegó al 10,9%, el nivel más alto desde 2004.
En la Argentina aún queda mucho por resolver. Y lo que viene quizás sea lo más difícil. La igualdad y la inclusión requieren de inteligencia y paciencia. Tiempo hay. Y voluntad sobra. Los caceroleros y los ruralistas lo saben. Por eso, se empeñan en visibilizarse con golpes que suenan más a manotazos de ahogado.

Tiempo Argentino

12/06/2012 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Reportaje de la Paco Urondo al economista Roberto Navarro


by soydondenopienso

“Si no fuera por Clarín y La Nación el tema dólar pasaría desapercibido”

31–05–2012 / El periodista y economista Roberto Navarro contó a LA PACO URONDO cuántos argentinos compran dólares en el país. Y tiró una primicia: el Gobierna analiza estatizar el juego.

RobertonavarroLA PACO URONDO: ¿Cuántas son las operaciones de compra y venta de dólares en el país?

Roberto Navarro: Según datos del Banco Central, en el primer trimestre de 2012 las operaciones afectaron al 10% de los argentinos. El año pasado el 12% de los argentinos mayores de edad compró dólares.

LA PACO URONDO: ¿Y para qué los compran?

RN: Para importaciones, para viajes, para ahorro. Hay un dato revelador: de ese total de personas que compran dólares, el 1% compra el 93% de los dólares.

LA PACO URONDO: ¿Cómo explicás entonces todo este tema que se ha generado?

RN: Es un mercado tan chiquito que hay que decir que si no existieran diarios que tienen la intención de ver todo para el país prácticamente pasaría desapercibido.

Acá hay una crisis financiera internacional que todos los días va subiendo de nivel porque entre otras cosas Italia y España pueden caer en default. Entonces los capitales buscan resguardo en bonos del Tesoro de Estados Unidos, Alemania.

Salen de muchos lugares, salen de Brasil, y están saliendo algunos de Argentina.

Son pocos jugadores, es un mercado chiquito. Cuando el Gobierno le cierra la canilla porque sabe que tiene que cuidar los dólares porque sirven para la importación, para su política económica, tienen que buscarlos en otro lado.

En Argentina se mueven 500 millones de dólares diarios y el mercado paralelo mueve 10 millones, es decir el 2%. Si no existiera Clarín y La Nación esto pasaría desapercibido. Eso es todo.

La Argentina está bastante sólida, Estados Unidos creció un 1% en el primer trimestre, la Unión Europea bajó 0.3%, Japón está estancado, Brasil creció 0.3%, y nosotros crecimos 4,8 según el Indec y 4 según los privados. Estamos bien en ese contexto.

Tenemos superavit comercial, algo de superávit fiscal. No hay problemas en la economía real para que haya estos ruidos de los que no nos enteraríamos si no estuvieran La Nación y Clarín.

LA PACO URONDO: Te saco del tema dólar, entonces. ¿Decías que la economía argentina está sólida, no le ves los problemas que otros economistas observan?

RN: En 2009 la crisis fue más fuerte para nosotros que ésta. La Argentina tiene algunas fortalezas sobre todo a partir de haber consolidado su mercado interno. Tiene ese activo que pocos países tienen. Obviamente si hay una crisis internacional muy fuerte va a repercutir, pero sigue creciendo más que otros países.

LA PACO URONDO: ¿El consumo sigue creciendo?

RN: Sigue creciendo, menos que antes. Porque vos tenés políticas de ingresos que superan a la inflación. Es la gran fortaleza de la economía argentina. Se están tomando las medidas para que el país esté preparado. Una de ellas, es que las divisas estén en manos del Estado.

LA PACO URONDO: Uno de los objetivos de las restricciones tiene que ver con evitar la fuga de capitales. ¿Sirvió? ¿Se redujo la fuga?

RN: Sí, claro, si no les vendés, no tienen dólares para fugar. El Estado no te vende dólares para que los saques. La fuga en Argentina comenzó en 2007 cuando muchos vieron venir la crisis internacional y empezaron a fugar dólares hacia otros mercados. Además hay una cultura argentina en relación con el dólar.

LA PACO URONDO: Te cambio de tema, a partir de algo que tuiteaste: ¿El Estado evalúa estatizar el juego?

RN: El Estado evalúa tener todos los ingresos que pueda. Y el juego es una manera fácil de obtener recursos fiscales. Además, son nichos de corrupción y cómo no decirlo, en el juego hay muchos enemigos del Gobierno. Es bastante factible que eso suceda. Va a haber anuncios del Gobierno para no caer en déficit fiscal, esta sería una. La semana que viene Cristina va a anunciar quita de subsidios para los usuarios de SUBE. Van a quedar subsidios sólo para aquellos que lo necesitan.

LA PACO URONDO: ¿Se van a quitar subsidios al transporte?

RN: Van a quedar para aquellos que los necesiten. Jubilados, destinatarios de políticas sociales. Y se va a utilizar ese dinero para desarrollar infraestructuras.

12/06/2012 Posted by | Economía, General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , | 3 comentarios

Un peso un dólar (cine argentino COMPLETA)


Un peso un dolar cine argentino COMPLETA – YouTube.

11/01/2012 Posted by | Arte, cine nacional, Cine Recomendado, Economía, Educación, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized, Videos | , , , | Deja un comentario

Dólar: desmienten versiones de Clarín y La Nación


ElArgentino.com – Dólar: desmienten versiones de Clarín y La Nación.

“Los que protestan es porque no pueden mostrar el origen de los fondos”, remató.

10/11/2011 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized, Videos | , , , , , , , | Deja un comentario

Acontecimientos, imposturas y contundencias – Por Ricardo Forster


 

02.11.2011

Pudimos comprobar, una vez más, que la verdadera oposición es la del establishment económico-financiero que busca debilitar al Gobierno.

 Decía, en otra de estas columnas, que hay momentos en los que la conjunción de acontecimientos permite visualizar, con mayor claridad, la marcha de una etapa histórica. Acontecimientos, cada uno por sí solo, capaces de ocupar sin inconvenientes la tapa de los diarios y de suscitar múltiples y apasionadas interpretaciones. Desde hace unos cuantos años, y al calor del retorno de lo político, que la Argentina nos tiene acostumbrados a esta acumulación sorprendente de hechos conmovedores que impiden la toma de distancia o la asepsia interpretativa. Como algo que parecía olvidado, el retorno de la política ha venido a conmover lo que parecía sellado. Lo que se abrió, otra vez y a fuerza de la contundencia de lo acontecido, es la dinámica conflictiva de la vida democrática que recuperó, después de la noche neoliberal, la vitalidad participativa y el apasionamiento que sólo puede nacer cuando, de nuevo, una sociedad se enfrenta a sus dilemas y a sus contradicciones.

Para algunos, esas profusas marcas dejadas sobre el cuerpo de la realidad constituyen la evidencia de que algo importante sigue recorriéndonos como sociedad; para otros, opositores acérrimos, estaríamos delante de una sofisticada dramatización que ha logrado transformar una impostura y una ficción en lo más parecido a la materialidad de la vida concreta. Los primeros, y el lector ya sabe que me encuentro entre estos, consideran que lo iniciado en mayo de 2003 ha conmovido profunda y decisivamente a una sociedad que no imaginaba lo que vendría y que esa inauguración ha permitido salirnos de la continuidad malsana de una decadencia que parecía imbatible (la abrumadora lista de acciones y decisiones fundamentales me ahorra mayores comentarios). Los otros, cultores de una analítica que se quiere demoledora y erigidos en la última reserva de una oposición famélica de ideas y posibilidades interpelativas, insisten, como lo ha hecho con su elocuencia bastante menguada Beatriz Sarlo, en la tesis de la actuación que se asocia a la aguda intervención, para hacer más impactante esa sofisticación actoral de parte de Cristina, de un selecto grupo de publicistas e ideólogos que han sabido sacarle el jugo a un acontecimiento –la muerte de Néstor Kirchner– capaz de torcer el rumbo del país y de capturar, en un movimiento hipnótico, a la mayoría de la población. Sin poder sustraerse a la irradiación de lo que los años ’90 dejaron como saldo de cuentas, instalados en la continuidad de un análisis despolitizador e inclinado a la pura artificialidad telemática y espectacularizante, no han podido comprender lo que viene sucediendo ni han logrado sobreponerse al impacto de la absoluta endeblez de sus argumentos sostenidos por los prejuicios de teorías deudoras de una posmodernidad largamente rebasada por la nueva etapa por la que estamos atravesando. Se trata, una vez más, de eludir prejuicios y obstáculos que impiden poner en valor aquello que vino a desmontar los discursos del fin de la historia, la muerte de las ideologías y la entrada en un tiempo pospolítico en el que todo se resolvería de acuerdo a los lenguajes massmediáticos.

Recorrer, entonces, con mirada escrutadora las señales dejadas por la última semana de octubre constituye, para alguien desprejuiciado y con intenciones de hacer una lectura comprensiva de la realidad argentina, una verdadera experiencia alejada de los lugares comunes y atiborrada de acontecimientos que, cada uno por sí mismo, hubiera merecido una larga reflexión. Me refiero, estimado lector y en orden de aparición, al arrasador triunfo, el domingo 23, de Cristina Fernández y del Frente para la Victoria, un triunfo que dejó al menos dos cosas en claro: la primera, que el kirchnerismo ha logrado subirse a lo más alto de la consideración popular revirtiendo las dificultades de los años 2008 y 2009, y la segunda, que la oposición ha demostrado su insustancialidad a la hora de constituirse en una fuerza alternativa.

También, y a lo largo de la semana, pudimos comprobar, una vez más, que la verdadera oposición es la del establishment económico-financiero que busca debilitar al Gobierno a través de la fuga de capitales y tratando de forzar una devaluación. La respuesta del kirchnerismo, en consonancia con su estilo y su capacidad para tomar decisiones impactantes en momentos oportunos, ha sido exigirles a las petroleras y a las mineras que liquiden sus divisas en el país. Volveré sobre esta cuestión que marca la nueva problemática a la que se enfrentará un gobierno que, y eso lo ha demostrado con creces, no se amedrenta ante las presiones de las corporaciones económicas como no lo hizo ante la munición gruesa que le tiraron, a lo largo de los últimos años, los grandes medios de comunicación concentrados. De la misma manera en que también está señalando la necesidad de encarar políticas que toquen cuestiones estructurales de la economía sabiendo, como lo sabe el kirchnerismo, que una decisión económica cobra real sentido cuando se inscribe en un proyecto que no se queda en el mero emparchamiento sino que busca avanzar hacia otra matriz productiva, social y política. Lo que se dirime en los mercados financieros y de cambio, en la lucha contra la especulación y la fuga de capitales, es la posibilidad o no de profundizar en el sentido de la igualdad. Allí donde todos los gobiernos democráticos han fallado para dejarse finalmente condicionar por las corporaciones económicas, el kirchnerismo deberá, como ya lo ha hecho, ejercer su poder soberano.

Otro de los acontecimientos decisivos ha sido el fallo histórico que se dictó el miércoles por la noche en la causa de la ESMA, una causa emblemática, tal vez la más cargada simbólicamente ya que nos remite a ese lugar maldito que representó el núcleo más visible y brutal del terrorismo de Estado. La ESMA es la dictadura, por sus mazmorras pasaron miles de hombres y mujeres que, en la mayoría de los casos, además de ser salvajemente torturados luego fueron asesinados. La ESMA, el juicio y la condena a los genocidas, constituye la mejor expresión de lo que implicó, desde la llegada de Néstor Kirchner al gobierno en mayo de 2003, el giro fundamental en relación a la política de derechos humanos, un giro que permitió, primero, anular las leyes de impunidad y los indultos, para luego, y reformada también la Corte Suprema de Justicia de la Nación –integrada ahora por jueces comprometidos con el Estado de Derecho y dispuestos a caminar en el sentido de la reparación jurídica–, avanzar, aunque con demoras producto de un aparato judicial deudor, en muchos de sus estamentos, de las rémoras del pasado, por la senda de la justicia logrando, de ese modo, que las otras dos palabras clave de la trilogía enarbolada por los movimientos de derechos humanos –memoria y verdad– se convirtieran, ¡por fin!, en una realidad visible y reparadora. ¿Resulta acaso extraño que los cultores de la idea sempiterna de la impostura y de la dramatización prácticamente hayan pasado por alto un acontecimiento simbólicamente tan decisivo que evidencia lo inocultable de un giro histórico que ha permitido avanzar sobre una reparación antes inimaginable? ¿Ahí también estamos ante un montaje y una pura ficción que busca capturar la conciencia de los incautos?

El tercer acontecimiento de esta semana inolvidable fue la jornada del jueves 27 en la que se cumplió el primer aniversario de la muerte de Néstor Kirchner. El mejor homenaje a un líder político extraordinario, que marcó a fondo la vida argentina de este comienzo de siglo, ha sido el reconocimiento popular a Cristina con ese caudaloso 54 por ciento (14 puntos por arriba del mágico 40 por ciento al que aspiraba Néstor para ganar en primera vuelta) y la inmensa alegría de ver condenados a los Acosta y a los Astiz. Lejos, esos dos acontecimientos constituyeron el mejor homenaje imaginable para un hombre que hizo de su vida una lucha continua por la justicia en su doble acepción de reparación social y judicial. Lo que no han comprendido, una vez más, quienes son incapaces de correrse de sus prejuicios, es que la muerte, además de una “escenificación cuidada en sus detalles”, y muy lejos de “una dramaturgia consumada por parte de quien interpretó cabalmente su papel hasta el menor de los detalles”, permitió correr un grueso velo que, una vez despejado, mostró, a una parte importante de la sociedad, lo que se buscó, con denodado esfuerzo mediático, ocultar. Pero también habilitó lo que raramente sucede en nuestras sociedades que es la confluencia, entrañable y caudalosa, de política y sentimiento, de tristeza y energía, de impacto emocional y movilización políticamente transfigurada en un apoyo sin medias tintas a Cristina (es en esos momentos únicos donde se suelen hacer añicos los análisis que piensan a la masa como un ente pasivo y carente, por lo tanto, de iniciativa, incapaz de apropiarse de un acontecimiento y transformarlo en un giro de la vida histórica; prefieren, esos analistas, seguir moviéndose, cómodos, por la zona de la incomprensión y el prejuicio y amparados en su supuesta sofisticación teórica que, en muchos casos, encubre la ignorancia y, peor todavía, el desprecio por los sentimientos y las experiencias populares). La muerte de Néstor Kirchner solidificó, en el interior de la multitud, la potencia de una interpelación que vino a conmover la dinámica de los acontecimientos. Cristina, su duelo, se inscribió, como no podía ser de otro modo, en el misterio del reconocimiento popular. El 27 de octubre, estoy tentado a arriesgar, quizás haya sido nuestro 17 de octubre y, como aquel momento parteaguas de la historia nacional, a muchos les costó entender qué es lo que estaba pasando y de qué modo algo decisivo dejó marca en la vida del pueblo.

Pero la oposición, la verdadera y no las escuálidas fuerzas políticas que sufrieron una paliza monumental el domingo 23, lejos de aceptar la contundencia del apoyo social a Cristina y más lejos todavía de adaptarse a las exigencias de un proyecto que no ha dejado de tocar intereses corporativos y a destacar que la etapa actual estará signada por la búsqueda de la mayor igualdad posible, ya ha mostrado cuál es su respuesta y lo viene haciendo, con distintos grados de virulencia, desde el comienzo del mandato de Cristina en diciembre de 2007 (su punto más álgido, pero no el único, fue la avanzada destituyente de la mesa de enlace y su socio mediático). La fuga de capitales, la presión sobre el dólar y el intento de forzar una devaluación son las armas que viene utilizando para volver reales las profecías de la catástrofe. Evidenciando reflejos rápidos y como señal de lo que será el camino a recorrer en su tercer mandato, el Gobierno ha salido con contundencia a responderle a la fuga y a la especulación. Lo que sigue estando en juego, ahora como ayer, son proyectos antagónicos de país y lo que también ha quedado claro es que, a diferencia de otras etapas de la democracia argentina, el kirchnerismo no se replegará ante los chantajes ni las presiones sino que, por el contrario, como lo hizo en el 2008 y en el 2009, doblará la apuesta. Tal vez, estemos ante el punto de partida de aquello que, sin grandes precisiones, se viene anunciando como la “profundización del proyecto” y, a estas alturas de los acontecimientos, ya no habría que recordarle a la derecha restauracionista que cuando más y mejor responde el kirchnerismo es cuando lo desafían. Ahí está una de las enseñanzas de Néstor: no retroceder ni amilanarse y responder con inteligencia y reduplicando los esfuerzos transformadores.

La semana que dejamos atrás es más que elocuente respecto de lo que sigue en pugna en la Argentina pero, también, ha servido para manifestar caudalosamente el grado de apoyo y de movilización de una parte significativa, mayoritaria, de la sociedad a la hora de sostener el camino emprendido desde mayo de 2003. Alrededor de Cristina, de su liderazgo indiscutido, se ha constituido una fuerza social y política a la que ya no se la puede arredrar con golpes de mercado ni mucho menos con operaciones de prensa. Mientras tanto el Gobierno seguirá dando señales elocuentes de hacia dónde quiere ir.

Veintitrés

05/11/2011 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Una causa justa que defender y la esperanza de seguir adelante – Fidel Castro Ruz *


Adital –

Durante las últimas semanas, el actual Presidente de Estados Unidos se empeña en demostrar que la crisis va cediendo como fruto de sus esfuerzos para enfrentar el grave problema que Estados Unidos y el mundo heredaron de su predecesor.

Casi todos los economistas hacen referencia a la crisis económica que se inició en octubre de 1929. La anterior había sido a finales del Siglo XIX. La tendencia bastante generalizada en los políticos norteamericanos es la de creer que tan pronto los bancos dispongan de suficientes dólares para engrasar la maquinaria del aparato productivo, todo marchará hacia un idílico y jamás soñado mundo.

Las diferencias entre la llamada crisis económica de los años 30 y la actual son muchas, pero me limitaré sólo a una de las más importantes.

Desde finales de la Primera Guerra Mundial el dólar, basado en el patrón oro, sustituyó a la libra esterlina inglesa debido a las inmensas sumas de oro que Gran Bretaña gastó en la contienda. La gran crisis económica se produjo en Estados Unidos apenas 12 años después de aquella guerra.

Franklin D. Roosevelt, del Partido Demócrata, venció en buena medida ayudado por la crisis, como Obama en la crisis actual. Siguiendo la teoría de Keynes, aquel inyectó dinero en la circulación, construyó obras públicas como carreteras, presas y otras de incuestionable beneficio, lo que incrementó el gasto, la demanda de productos, el empleo y el PIB durante años, pero no obtuvo los fondos imprimiendo billetes. Los obtenía con impuestos y con parte del dinero depositado en los bancos. Vendía bonos de Estados Unidos con interés garantizado, que los hacían atractivos para los compradores.

El oro, cuyo precio en 1929 estaba a 20 dólares la onza troy, Roosevelt lo elevó a 35 como garantía interna de los billetes de Estados Unidos.

Sobre la base de esa garantía en oro físico, surgió el Acuerdo de Bretton Woods en julio de 1944, que otorgó al poderoso país el privilegio de imprimir divisas convertibles cuando el resto del mundo estaba arruinado. Estados Unidos poseía más del 80% del oro del mundo.

No necesito recordar lo que vino después, desde las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki -que acaban de cumplirse 64 años del genocidio-, hasta el golpe de Estado en Honduras y las siete bases militares que el gobierno de Estados Unidos se propone instalar en Colombia. Lo real es que en 1971, bajo la administración de Nixon, el patrón oro fue suprimido y la impresión ilimitada de dólares se convirtió en la más grande estafa de la humanidad. En virtud del privilegio de Bretton Woods, Estados Unidos, al suprimir unilateralmente la convertibilidad, paga con papeles los bienes y servicios que adquiere en el mundo. Es cierto que a cambio de dólares también ofrece bienes y servicios, pero también lo es que desde la supresión del patrón oro, el billete de ese país, que se cotizaba a 35 dólares la onza troy, ha perdido casi 30 veces su valor y 48 veces el que tenía en 1929. El resto del mundo ha sufrido las pérdidas, sus recursos naturales y su dinero han costeado el rearme y sufragado en gran parte las guerras del imperio. Baste señalar que la cantidad de bonos suministrados a otros países, según cálculos conservadores, supera la cifra de 3 millones de millones de dólares, y la deuda pública, que sigue creciendo, sobrepasa la cifra de 11 millones de millones.

El imperio y sus aliados capitalistas, a la vez que compiten entre sí, han hecho creer que las medidas anticrisis constituyen las fórmulas salvadoras. Pero Europa, Rusia, Japón, Corea, China e India no recaudan fondos vendiendo bonos de la Tesorería ni imprimiendo billetes, sino aplicando otras fórmulas para defender sus monedas y sus mercados, a veces con gran austeridad de su población. La inmensa mayoría de los países en desarrollo de Asia, África y América Latina es la que paga los platos rotos, suministrando recursos naturales no renovables, sudor y vidas.

El TLCAN es el más claro ejemplo de lo que puede ocurrir con un país en desarrollo en las fauces del lobo: ni soluciones para los inmigrantes en Estados Unidos, ni permiso para viajar sin visa a Canadá pudo obtener México en la última Cumbre.

Adquiere, sin embargo, plena vigencia bajo la crisis el más grande TLC a nivel mundial: la Organización Mundial de Comercio, que creció bajo las notas triunfantes del neoliberalismo, en pleno apogeo de las finanzas mundiales y los sueños idílicos.

Por otro lado, la BBC Mundo informó ayer, 11 de agosto, que mil funcionarios de Naciones Unidas, reunidos en Bonn, Alemania, declararon que buscan el camino para un acuerdo sobre el cambio climático en diciembre de este año, pero que el tiempo se estaba acabando.

Ivo de Boer, el funcionario de mayor rango de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, dijo que solo faltaban 119 días para la Cumbre y tenemos “una enorme cantidad de intereses divergentes, escaso tiempo de discusión, un documento complicado sobre la mesa (doscientas páginas) y problemas de financiación¼ “

“Las naciones en desarrollo insisten en que la mayor parte de los gases que producen el efecto invernadero provienen del mundo industrializado.”

El mundo en desarrollo alega la necesidad de ayuda financiera para lidiar con los efectos climáticos.

Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, declaró que: “Si no se toman medidas urgentes para combatir los cambios climáticos pueden llevar a la violencia y a disturbios en masa a todo el planeta.”

“El cambio climático intensificará las sequías, inundaciones y otros desastres naturales.”

“La escasez de agua afectará a cientos de millones de personas. La malnutrición va a arrasar con gran parte de los países en desarrollo.”

En un artículo del The New York Times el pasado 9 de agosto se explicaba que: “Los analistas ven en el cambio climático una amenaza para la seguridad nacional.”

“Semejantes crisis -continúa el artículo- provocadas por el clima pudieran derrocar gobiernos, estimular movimientos terroristas o desestabilizar regiones completas, afirman analistas del Pentágono y de agencias de inteligencia que por primera vez están estudiando las implicaciones del cambio climático en la seguridad nacional.”

“‘Se vuelve muy complicado muy rápidamente’, dijo Amanda J. Dory, Secretaria de Defensa Adjunta para Estrategia, que trabaja con un grupo del Pentágono asignado a incorporar el cambio climático a la planificación de la estrategia nacional de seguridad.”

Del artículo de The New York Times se deduce que todavía en el Senado no todos están convencidos de que se trata de un problema real, ignorado totalmente hasta ahora por el gobierno de Estados Unidos desde que se aprobó hace 10 años en Kyoto.

Algunos hablan de que la crisis económica es el fin del imperialismo; quizás habría que plantearse si no significa algo peor para nuestra especie.

A mi juicio, lo mejor siempre será tener una causa justa que defender y la esperanza de seguir adelante.

Agosto 12 de 2009
9 y 12 p.m.

* Miembro del Consejo de Estado

14/08/2009 Posted by | General, Medio Ambiente, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina: El largo adiós del dólar


Economía

Feletti

29-04-2009 /

El economista y vicepresidente del Banco Nación detalla en estas páginas el momento histórico que atraviesa la economía mundial: el avance hacia una nueva moneda para el comercio internacional que irá reemplazando al dólar. La fuerza creciente de China y el verdadero significado del acuerdo firmado entre los bancos centrales del gigante asiático y de la Argentina.

Por Roberto Feletti

La Cumbre del G-20 realizada en Londres estuvo marcada por la búsqueda de una salida consensuada a la crisis económica mundial y un problema que marca un quiebre histórico: la revisión del actual sistema monetario, monopolizado por el dólar estadounidense. A continuación, el economista y vicepresidente del Banco Nación, Roberto Feletti, explica los alcances de esta discusión mundial y cuáles son las monedas que ganan terreno en el comercio internacional. Además, cómo se ubica la Argentina en esta coyuntura histórica.

I – El acuerdo de canje de monedas entre la Argentina y China.

Primero, este acuerdo de canje cambiario es una decisión acertada del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Con él amplía su capacidad de reservas internacionales y mejora su stock de intervención en el mercado local para prevenir cualquier ataque especulativo contra el peso. Esta es la medida más inmediata y más concreta.

¿Cómo funciona? Son líneas recíprocas contingentes, en este caso hasta 10.200 millones de dólares, de las cuales la Argentina puede acceder inmediatamente en esas contingencias a ampliar su stock de reservas con esos fondos recibidos en moneda china que luego puede cambiar por dólares si es que los necesitara.

Son préstamos a corto plazo, de no más de 180 días. La Argentina entrega pesos, China entrega yuans, la Argentina se compromete a recomprar esos pesos a una prima determinada que pacta con el Banco Central de China, con lo cual la Argentina se encontraría con un crédito contingente equivalente a 10.200 millones de dólares en yuans, que puede utilizarlos en esta moneda o cambiarlos a dólares o euros.

Esto en lo inmediato qué produce: una ampliación del stock de reservas del Banco Central, de rápida disponibilidad, con lo cual tiene un efecto disuasivo frente a cualquier pulseada con el mercado.

Se debe aclarar que este acuerdo no tiene por qué influir en un aumento en la compra de productos chinos, porque no es un crédito atado a la comercialización de productos. Sí refuerza el comercio bilateral existente, pero esto no necesariamente tiene que provocar alteraciones en el intercambio bilateral como algunos temen, ni un drástico cambio en lo que es la llegada de productos chinos a la Argentina.

II – La inserción de la Argentina en el comercio internacional.

Este acuerdo monetario con China está enmarcado en un tema importante: los cambios en la inserción internacional argentina. Uno de los problemas, y esto se vio claramente en los años ’90 cuando vivimos una apertura externa bastante generalizada, es la inserción económica entre la Argentina y los Estados Unidos. Ambas son economías tradicionalmente competitivas en términos de sus productos agropecuarios, por lo que nunca hubo una complementariedad entre la Argentina y los Estados Unidos como la pudo haber en su momento con el imperio británico.

Por el otro lado nos encontramos con la aparición de China como un demandante de productos agropecuarios concretos, esencialmente la soja y el aceite de soja, lo que le crea a la Argentina un socio complementario más definido. Y lo mismo pasa con Brasil.

Esta situación actual es muy diferente de lo que ocurría la década pasada. En los años ’90 uno veía un flujo de inversiones extranjeras procedentes de Europa al calor de las privatizaciones, con predominio español y francés. También un flujo de ventas externas básicamente orientado a Brasil, con fuerte saldo superavitario, y un fuerte saldo deficitario comercial con los Estados Unidos. O sea, le comprábamos mucho y no le vendíamos nada, mientras estábamos insertos en el área del dólar por la convertibilidad. Entonces, era una inserción internacional que podríamos denominar “rara”, porque le comprábamos a uno, le vendíamos a otro y recibíamos inversiones de otro bloque. No había ni bilateralidad ni compensación.

El escenario actual, en cambio, es mucho más equilibrado.

Estuvimos teniendo en el marco de la expansión del comercio internacional cierto déficit comercial con Brasil, con un tipo de cambio alto competitivo, pero con acuerdos más definidos en el tema industrial y en el alimenticio, nivelamos la situación con los Estados Unidos y empezamos a ser fuertemente superavitarios con países de la región como Venezuela, Chile inclusive México, y a tener un intercambio comercial creciente con Asia, que no lo teníamos. Entonces, en medio de esta crisis internacional, debemos aceptar que la Argentina hoy está mejor parada internacionalmente.

III – Cómo conseguir liquidez en el comercio bilateral.

El acuerdo entre la Argentina y China otorga liquidez al comercio bilateral. Este es otro punto a tener en cuenta y que ya está en vigencia con Brasil. Porque una de las situaciones que hoy se da, sobre todo en el continente, es el comercio regional, el comercio de Sudamérica, se expandió más de diez veces entre la primera mitad de los ’90 y la actualidad. O sea, pasó de diez mil millones a casi ciento veinte mil millones de dólares.

Ese movimiento internacional frente a la actual crisis hace que se pierda liquidez en dólar. Por ejemplo, el hecho de que uno tenga para exportarle a Brasil, el exportador va del peso al dólar y del dólar al real, y viceversa. El tener un intercambio bilateral inmediatamente produce otra forma del uso de las reservas y otra forma de liquidez.

Con el caso de China es igual, pero es más amplio porque ahí hay disponibilidad financiera además de la comercial. Pero básicamente este tipo de acuerdo y debates lo que están buscando no es reemplazar directamente al dólar como moneda de intercambio pero sí buscar alternativas en la ausencia de liquidez internacional.

Lo que no se vislumbra hoy, a diferencia de lo ocurrido desde mediados de los ’90 al inicio de la crisis, es que la capacidad de emitir moneda por parte de los Estados Unidos está en problemas.
La crisis y la destrucción de activos llevan como correlato de destrucción de capital financiero, entonces esa destrucción no es rápidamente reemplazable. Eso hace que se pierda liquidez y las emisiones monetarias que se están produciendo van acotadas a generar mayor liquidez al mercado interno norteamericano o en el caso de Europa están centradas en la crisis de los países del Este.

Entonces los países de la región que han expandido su comercio internacional tienen que buscar formas de nueva liquidez. Es ahí que se da la discusión sobre bilateralismo en el sistema de pagos.

IV – La búsqueda de una moneda para reemplazar al dólar, ¿responde más a la crisis financiera en los Estados Unidos o al crecimiento de China?

Es una mezcla de distintas situaciones. Es cierto que de no haberse producido la crisis financiera internacional, igual el modelo de crecimiento chino iba a llevar a un replanteo del uso del yuan como una moneda de reserva internacional. Es evidente que un país que contribuye al 14 por ciento del crecimiento del producto bruto global, en algún punto iba a plantear esta discusión.

Ahora, ¿qué acelera la crisis? Hay un replanteo interno de la política económica china, y lo mismo le va a pasar a Alemania y a la Unión Europea. Se está quebrando el modelo basado en el crecimiento de exportaciones y su derrame interno, es decir, un proceso de crecimiento basado en la tracción de la demanda externa: la capacidad de exportar y desde ahí distintos mecanismos de distribución interna que van produciendo que la expansión de la demanda externa genera expansión de la demanda interna. Ese modelo se estanca, producto de la crisis. Es evidente que la demanda externa va a caer, producto de la iliquidez internacional, de la necesidad de los Estados Unidos de cerrar sus brechas comerciales, porque tampoco puede seguir indefinidamente sosteniendo una brecha comercial, eso hace que China por un lado quiera consolidar mercados y en segundo lugar quiera producir una expansión de su mercado interno más aceleradamente. Y para eso necesita una moneda más dura, con más capacidad de hacer política monetaria –como nosotros llamamos en nuestra jerga–. China necesita una moneda más dura para su propio mercado interno y además tiene un volumen de reservas construidas en títulos de reserva norteamericana (letras del Tesoro), más las propias reservas líquidas, que tiene que necesariamente usar porque va a tener un excedente comercial menor, entonces necesariamente las va a tener que usar para sostener su mercado interno. Hasta tanto el yuan se consolide, porque tampoco China puede hacer una expansión monetaria ilimitada, se va a dar entonces una mezcla en la cual este país tiene por un lado que sostener mucho más su mercado interno que hasta ahora, porque antes la demanda externa era un factor de crecimiento que luego expandía, para hacer eso tiene que lograr que el yuan sea una moneda con más poder cancelatorio internacional, aunque al mismo tiempo tiene que usar parte de las reservas que tiene atesoradas en dólares. Este uso y esa necesidad de consolidación del yuan hacen que China esté replanteando el patrón monetario internacional. Por un lado, para que sus reservas que están en dólares no se deprecien, por eso China no puede producir un ataque especulativo contra el dólar, pero tiene que apostar a que el yuan se consolide como divisa con un grado de poder cancelatorio, por lo menos regional. No nos olvidemos que buena parte de la expansión china, además de Estados Unidos, es el sudeste de Asia y Japón. Tiene que hacer un equilibrio muy delicado.

Toda emergencia de gran potencia obliga a equilibrios delicados. China aparece jugando en el escenario internacional, primero como una nación que contribuye al 14 por ciento del crecimiento del producto bruto internacional, y segundo empieza a jugar un rol en esta redefinición importante porque también está en juego su propia estabilidad política y económica. No nos olvidemos que el Partido Comunista Chino cifra las expectativas de reforma de mercado en un modelo que debe producir inclusión social. Ello, si uno escucha los viejos discursos de sus dirigentes históricos o los de Hu Jintao hoy, es un marxismo “aggiornado”, es una economía socialista de mercado cuyo final es la inclusión de los chinos en el mercado de consumo y de hecho algo han logrado con el crecimiento económico: ellos ven cómo 15 millones de personas por año están siendo incluidas. Sostener eso hoy es más mercado interno que demanda externa, entonces, ahí el rol del yuan es muy importante. Y por otro lado tienen que defender su excedente de reservas, por eso es una de las discusiones más profundas. Por eso se habla de la canasta de monedas.

V – Cómo juega Europa en este cambio.

Otro tanto pasa en el modelo europeo. En la organización del euro se dio una acelerada revaluación por el peso de la competitividad de la economía alemana. Porque fundamentalmente la locomotora alemana como exportadora extrarregión garantizaba toda la organización económica de la Zona Euro y además los subsidios para eliminar asimetrías, los subsidios a España, Grecia, Portugal. Esta organización también está en crisis hoy, sobre todo por Europa del Este. Por eso el Banco Central Europeo, que siempre se planteaba como problema principal la inflación y que el euro se revaluara y no se depreciara, hoy va a tener que revisar su política.

VI – Un momento de quiebre histórico y el desplazamiento del dólar como única moneda fuerte internacional.

Cuando el patrón oro y concretamente la libra dejó de ser una moneda de poder cancelatorio a nivel internacional que definitivamente ocurre después de la Segunda Guerra Mundial pero que el proceso comienza después de la Primera, hay varios factores que cambian y que hoy están presentes, sin que, por suerte, haya ocurrido una conflagración mundial.

En primer lugar, al terminar la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos después de ser deudor de Europa, básicamente de Gran Bretaña, pasa a convertirse en acreedor por los suministros de guerra. Bueno, China hoy, de ser deudor estadounidense por la inversión extranjera directa, por los bonos del Tesoro que posee es acreedora. Ese cambio en la balanza de pago después de la Primera Guerra Mundial con Estados Unidos respecto de Europa en general pero sobre todo de Inglaterra, es un factor que hoy está presente con China.

El segundo punto que aparece como escenario es pérdida de competitividad de la economía. La economía británica en ese momento, producto del esfuerzo bélico, perdía competitividad. Hoy eso pasa también en los Estados Unidos. ¿Qué aparece en ese momento? Surgen las áreas de influencia, el área de la libra, el área del dólar. De salida de la Segunda Guerra Mundial se define el dólar como patrón con poder cancelatorio internacional y se sigue redefiniendo en 1971 con los acuerdos en Breton Woods. Hoy hay condiciones parecidas a ese momento que van a llevar probablemente al armado de un nuevo patrón monetario que reconozca el peso específico de otras economías. Eso se va a dar en un tiempo, porque no hay colapso en el mundo, no hay una guerra internacional que redefina hegemonías, hay situaciones de tensión y situaciones de desaceleración de algunas economías y sostenimiento de otras.

En ese punto es probable que se marche en lo inmediato a la formación de una canasta de monedas con mayor peso específico de los Derechos Especiales de Giro, que es la moneda del Fondo Monetario Internacional. Ocurre que el Fondo sale fortalecido del G-20, sale fortalecido en el sentido que recupera capacidad de préstamo hacia otros países. Todavía, es cierto, no sabemos qué condicionamientos tiene eso, ni qué es lo que va a procurar el Fondo en esa visión.

En cuanto a los Estados Unidos, ellos tienen que sostener el nivel de emisión porque la apuesta que está haciendo el gobierno de Barack Obama es alcanzar solvencia a partir de la liquidez. Ellos creen que inyectando dólares van a recomprar los activos de los bancos, van a recrear un circuito virtuoso de crédito y entonces finalmente va a llegar la solvencia.

Si uno mira hacia Europa, la crisis del Este que compromete a varios bancos importantes, más la necesidad de sostener sus propios mercados internos, los va a llevar a mi juicio a emitir euros. Entonces es probable, tal vez por la vía de los acuerdos o tal vez por la vía de la guerra comercial, que el multilateralismo entre en crisis cuando empiece a plantearse una nueva canasta de monedas donde Estados Unidos no sea el único proveedor de liquidez internacional.

Por eso se alumbra también esta discusión de las monedas locales, porque todo el mundo sabe que ya no hay un solo proveedor de liquidez internacional. Puede haber varios.

VII – ¿Qué tan rápido ocurrirá este cambio?

Es probable que vivamos una década de desorganización, estos cambios monetarios no son algo que se dé rápido. Sí es cierto que la hegemonía del dólar como moneda única tiende a verse disminuida, y también es cierto que el área del euro va a sufrir cambios en esta política de revaluación permanente de su moneda como forma de acentuar el poder de la Europa unida con la hegemonía de la competitividad de la economía alemana. También eso está hoy en discusión. Y me parece que la emergencia de China con un fuerte nivel de reservas en dólares y la necesidad de consolidar su economía y su mercado interno también plantea esto, así que es probable que se vaya a una suerte de canasta de monedas. Pero también es probable que hasta que aparezca un nuevo multilateralismo predominen los bilateralismos, como los acuerdos Argentina-Brasil, Argentina-China, Colombia-Venezuela.

VIII – ¿Estamos ante una situación de cambio histórico?

Sí, yo creo que estamos ante un escenario en el cual va a haber cambios de hegemonías, o por lo menos atenuación de hegemonías. Paradójicamente esto ocurre cuando se están por cumplir veinte años de la caída del Muro de Berlín. En la primera mitad de los ’90 parecía que la “pax americana” llegaba para quedarse, porque se sumaba a la situación política una economía enormemente dinámica con superávit fiscal, con mucha competitividad, y la hegemonía militar. A partir del 11 de septiembre de 2001 y previamente con el gobierno de Bush, con los cambios que se hacen de buscar desregulación con desequilibrio fiscal, la baja de impuestos, el aumento del gasto militar, da toda la impresión de que Estados Unidos comienza a mostrarse como una economía débil. Inexplicablemente sus activos caen, pensemos que cuando se desploma el valor del Dow Jones es el valor de las empresas norteamericanas, el valor de las casas norteamericanas, no es menor lo que ocurre como visión al mundo. Y además es cierto que la hegemonía militar parece que encontró un freno en el pantano de Irak. Entonces esta situación replantea hegemonías. Por el otro también pareciera ser que la visión, que curiosamente tiene que ver con su propio sino histórico, de la hegemonía alemana sobre Europa también entra en crisis. Y finalmente la integración de la Europa del Este, que también encuentra un freno.

Después también está el crecimiento de China y la reposición de Rusia como una potencia. También tenemos a Brasil que va cristalizando su modelo de desarrollo. India por otro lado. Esto abre discusiones fuertes, discusiones potentes, sobre los modelos de hegemonía, y por el otro también la irrupción de Asia ha hecho que vuelvan a tener valor las materias primas. El nuevo surgimiento de lo que se han llamado los “commodities” tienen que ver con más población que come, más población que consume insumos básicos, por eso el escenario también termina siendo favorable para la Argentina en términos de inserción internacional. No es casual que estamos afrontando esta crisis y no tenemos un estallido por el sector externo, no hay crisis cambiaria, no hay crisis bancaria, esto no es menor.

IX – ¿Qué pasará en el futuro cercano?

Parece que la capacidad de emitir moneda con poder cancelatorio internacional empieza a ser cuestionada. Primero por una cuestión de respuesta inmediata, yo necesito sostener mi propio comercio, hay flujos de comercio que no triangulan entre los países desarrollados y subdesarrollados, sino que hay flujos de comercio como el de Argentina-China, el comercio regional en Latinoamérica, que requieren liquidez y que se visualiza que Estados Unidos no la va a proveer, entonces buscan alternativas. Eso por un lado, por el otro obviamente en estas crisis aumenta el proteccionismo y el proteccionismo requiere de moneda local en término de bloques regionales. El desbalance norteamericano de desequilibrio fiscal y desequilibrio comercial que llevó a producir los superávit en otros lados está agotado.

Veintitrés

10/06/2009 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina: La confesión


Por Alfredo Zaiat

Es un viejo conocido de los argentinos. En los peores meses previos al estallido de la convertibilidad visitó el país en más de una ocasión. Ocupó uno de los principales cargos de la estructura financiera internacional. Conoció como pocos el funcionamiento del sistema que se derrumbó, no sólo sus aspectos formales sino la profundidad de la trama de intereses y presiones de los poderosos. El fue uno de los protagonistas de esa obra de la globalización. Experto en finanzas, trabajó para bancos y participó activamente en el proceso de reunificación alemana. Fue el número uno del Fondo Monetario Internacional en el período 2000-2004. Hoy es presidente de Alemania. El martes pasado, en el tradicional Discurso de Berlín, que se pronuncia una vez el año en la capital alemana dedicado a un tema general de actualidad, Horst Köhler se confesó: “Voy a contarles una historia sobre mi propio fracaso. Muchos, que conocían el problema, advirtieron sobre el peligro de una crisis en el sistema pero en las capitales de los países industrializados no se oyeron sus advertencias. Faltó la voluntad de imponer la primacía de la política sobre los mercados financieros. Demasiada gente con muy poco dinero pudo poner en movimiento gigantescas palancas financieras. Durante muchos años se logró convencer a la gente de que las deudas eran un valor en sí mismas, sólo había que comercializarlas. Los bancos compraban y vendían cada vez más papeles cuya repercusión no entendían ni ellos mismos. Lo principal era aumentar las ganancias a corto plazo. Los bancos abandonaron los fundamentos de su propia cultura que eran sentido de la estabilidad monetaria, respeto a los ahorristas y pensar a largo plazo. Los bancos olvidaron también el precepto constitucional según el cual la propiedad genera obligaciones. La construcción de pirámides financieras se convirtió en un fin en sí mismo, sobre todo para los bancos de inversión. Con ello no sólo se despidieron de la economía real sino de la sociedad en general, con lo que el problema se convirtió en un asunto de responsabilidad y de decencia. Ahora vemos que el mercado solo no arregla nada. Necesita un Estado fuerte que le imponga reglas. La crisis muestra que la libertad sin fronteras genera destrucción”.

Este impactante testimonio no sólo representa una contrición de uno de los intérpretes del frenesí financiero de las últimas décadas, sino que constituye un valioso documento que ofrece las señales acerca de un cambio de época. Si bien el poder de Wall Street sigue presente, como se reflejó en el plan de rescate de activos tóxicos que preserva a los banqueros del fracaso, ha comenzado una lenta pero persistente corriente de pensamiento en las esferas del liderazgo mundial que, sin romper con el esquema conservador del funcionamiento de la economía, busca recuperar espacios cedidos a esa abstracción denominada mercado.

Esa tendencia es difícil de percibir en el espacio doméstico porque éste sigue dominado por debates de visión pueblerina. El discurso hegemónico continúa con conceptos y visiones del mundo que están siendo desplazados. El caso extremo en la plaza local es la centralidad que tiene el dólar en la vida económica cuando esa moneda ha empezado a ser cuestionada como unidad de reserva a nivel mundial por nada menos que por la potencia emergente, China. También queda expresada en el desprecio a la participación del Estado en la economía cuando asume empresas privatizadas (Aerolíneas Argentinas), revoca el lucro de las finanzas con el dinero previsional de los trabajadores (AFJP), interviene en el esquema de rentabilidades relativas en el campo (retenciones) o estudia la constitución de una Agencia de Comercialización de productos agropecuarios (proyecto postergado).

En cambio, a nivel internacional se empieza a abrir el horizonte que Köhler esbozó en la idea de que “el mercado solo no arregla nada; necesita un Estado fuerte que le imponga reglas”. Otro concepto expresado por el ex número uno del FMI excede el escenario del pensamiento económico y se refiere a una subordinación que provocó el actual descalabro: el abandono de “la voluntad de imponer la primacía de la política sobre los mercados”. Esta última idea genera escozor en la secta de economistas del establishment doméstico, que confunden deseo con rigurosidad analítica acumulando así un compendio de desilusiones. Esa irritación la han estado manifestando sin pudor en sus visibles recorridas por gran parte de los medios de comunicación, pero con más intensidad en la cálida recepción que el mundo empresario le tributa en forma permanente. De esa forma se va instalando la idea de recuperar el mercado para frenar el avance del Estado, mayor participación del sector público en la economía que se expresa vulgarmente como “hacer caja”. Por ese camino se obtura la necesaria evaluación y crítica a la forma de intervención estatal por parte de la administración kirchnerista y, por lo tanto, la búsqueda de caminos superadores. La propuesta que emerge de ese rechazo a la participación del sector público es la de una regresión a un modelo que ha demostrado su fracaso, además de transitar a contramano de la tendencia que trata de abrir paso en los países centrales.

Una de las claves para comprender los motivos de esa perseverancia para que la economía domine la política se encuentra en el objetivo de restringir la democracia. Esa es la concepción básica para el funcionamiento de la sociedad que propone la ortodoxia. Para esas nutridas patrullas perdidas de la caída del Muro de Wall Street que deambulan por la Argentina, la democracia sólo funciona con reglas de juego estables si la política se subordina al mercado. El economista francés y profesor del Institut d’Etudes Politiques de París, Jean-Paul Fitoussi, explicó en La democracia y el mercado (Paidós, 2004) que “llama la atención dos hechos sorprendentes en el marco general del análisis que sirve de referencia a la valoración de las políticas económicas. Primero, las políticas económicas se valoran como si fuesen independientes del nivel de desarrollo del país en cuestión. Segundo, que esas mismas políticas son igualmente independientes del ámbito de la democracia”. Esto significa, según Fitoussi, que “el marco de la política económica debería ser independiente de la inspiración doctrinal de los gobiernos, es decir, de las preferencias colectivas expresadas por los electores”.

En los últimos dos años, en América latina se ha verificado en forma abierta ese pensamiento conservador en más de una experiencia, donde el “mercado, manifestación de variados reclamos del poder económico, ha puesto en jaque a gobiernos elegidos con legitimidad por las mayorías exigiendo ‘consensos’, ‘paz social’ y ‘tolerancia'”. Fitoussi se pregunta si el mercado es compatible con la democracia. Su respuesta negativa está basada en que, en teoría, el mercado no es compatible con ninguna forma de gobierno ni con la democracia ni con la oligarquía ni con la dictadura. “¿Acaso no enseñamos en la teoría de los mercados perfectos que toda intervención del Estado reduce la eficacia de la economía?”, señala, para destacar que “la función de gobernar interfiere por naturaleza con los mecanismos del mercado”. Por ese motivo, el discurso de los defensores del mercado es antiestatal, afirmando que el gobierno es un mal necesario y, por lo tanto, hay que limitar su imperio. A partir de esa base estructural expresan diferentes latiguillos, como la excesiva cantidad de empleados públicos, la existencia de elevados impuestos, la permanencia de un generoso sistema de protección social o el abuso de las regulaciones estatales. Su principal argumento, señala Fitoussi, es que “cuanto menos gobierne el gobierno, mejor le irá al mercado”. La principal consecuencia de esa concepción radica en que ésta se traduce en una negación global de la política. “Ya no son la política, el derecho y el conflicto los que deben gobernar la sociedad, sino el mercado”, cuestiona Fitoussi.

El actual proceso político y económico local refleja esa tensión, donde una fuerza quiere reinstalar al mercado como eje ordenador de la sociedad, ignorando lo que está pasando en el mundo global en crisis, mientras que otra esquiva el debate para ampliar espacios a partir del fundamental avance que ha tenido la participación del Estado en la economía.

azaiat@pagina12.com.ar

28/03/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario