America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Contra el nuevo saqueo de la Argentina – Hernan Brienza


Contra el nuevo saqueo de la Argentina
La pendular historia de la deuda argentina y las presiones para llevar al país a una nueva crisis.
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Nota de Tiempo Argentino

Con el paso del tiempo, las cuestiones verdaderamente importantes van tomando su real proporción. Hace poco menos de un año, en la primera entrevista que ofreció la presidenta de la Nación en el ciclo Desde otro lugar, emitido por la TV Pública, Cristina Fernández de Kirchner fue tajante: “Se intenta disciplinar (a los países) no solamente a través de la deuda, sino a través de cómo se quiere administrar el comercio internacional… La deuda externa fue el mayor nido de corrupción desde Bernardino Rivadavia a la década del ’90. Cuando se produjo el golpe de 1976 la deuda argentina era de 6000 millones de dólares, con indicadores económicos muy buenos. Éramos un país industrial y de una economía con una sola moneda… El negocio del mundo financiero internacional es que vos te sigas endeudando, que al banco le pagues más intereses. A partir de la transformación de bancos comerciales en bancos de inversión: el circuito del dinero deja de pasar por la producción para reproducirse, y comienza el negocio de los derivados financieros.”

Hoy, estas palabras, tras el escandaloso comportamiento de la “Injusticia” estadounidense, con el inefable juez de primera instancia Thomas “Buzzard” Griesa, toman una actualidad patente. Sin dudas, la verdadera corrupción en la Argentina es el multimillonario robo de la deuda externa, no sólo por el saqueo que se produce del Estado, sino también de las riquezas y el ahorro de todos los argentinos.

Piense por un momento con qué fortaleza épica negociaría un Mauricio Macri como presidente si hoy dice “hay que ir a sentarse con Griesa y pagar lo que él diga”.
Y no hay que evitar ser ingenuos o malintencionados: no se trata de una cuestión meramente judicial ni de la decisión trastornada de un juez de primera instancia de Estados Unidos, son las cuevas más implacables del orden financiero internacional los que hacen el trabajo sucio para que después recojan los frutos otros sectores económicos.

Con una sola variable, la de la deuda externa, se puede comprender la historia argentina y hacer una división –obviamente esquemática y binaria pero que es útil para mapear política e ideológicamente estos más de 200 años que nos preceden– entre presidencias nacionales y populares y las liberal-conservadoras.

Y la primera conclusión que se podrá establecer es la siguiente: estos últimos –desde Bernardino Rivadavia hasta Fernando de la Rúa endeudaron desvergonzadamente al Estado con organismos financieros de distintas formas–; los primeros, en cambio –desde Manuel Dorrego a Kirchner– comprendieron que no hay posibilidad de llevar adelante un proyecto económico autónomo y sustentable si ese Estado no se libera de las ataduras financieras, verdaderos cepos para el crecimiento de una Nación, impuestas por la toma de deudas realizadas en formas absolutamente irresponsables, cuando no criminales para el futuro de las mayorías argentinas.

Lo interesante de la historia es que detrás de Rivadavia llegaron primero Manuel Dorrego y luego Juan Manuel de Rosas. El primero intentó tomar deuda pública en pesos mediante colectas semiforzosas a los estancieros bonaerenses para cancelar la deuda externa, y el segundo, un poco más radical, decidió directamente desconocer la deuda con la Baring Brothers y no pagarla durante décadas.

El modelo agroexportador –el proceso que comienza con Mitre y concluye con la Década Infame– también es un modelo tomador de deuda permanente y por necesidades estructurales como lo fue el menemismo.

Los desbalances comerciales con Gran Bretaña, producto de las diferencias en los términos de intercambio (exportación de materias primas-importación de productos con valor agregado) y la toma de deudas para saldar esos desequilibrios fueron las principales causas –como bien explica Mario Rapoport en su Historia social, económica y política de la Argentina– de la crisis de 1890, por ejemplo, con síntomas muy similares a los de la crisis de 2001.

El siglo XX también se divide entre desendeudadores como Juan Domingo Perón, quien en 1948 canceló el último pago de deuda estableciendo su celebrada Independencia Económica en la provincia de Tucumán, y los endeudadores, como la dictadura de Pedro Aramburu, que en 1957 logró que Argentina ingresara al circuito de los organismos multilaterales de créditos y tomara la primera deuda con el inefable Fondo Monetario Internacional.

La historia que sigue es bastante conocida: la dictadura militar de Martínez de Hoz –quizás él sea el verdadero cerebro de la dictadura– aumentó la deuda de 7600 millones de dólares a 45 mil millones de dólares, con el agregado de la nacionalización de la deuda privada que realizó el miserable vendepatria –el término apropiado no es reproducible en un diario– de Domingo Cavallo.

Armas, corrupción y negocios privados de las principales empresas fueron los rubros que todos los argentinos debimos pagar con nuestros bolsillos gracias la acción de la dictadura militar.

No es casual entonces que bajo la dirección de Cavallo durante el menemismo y el delarruismo, la deuda externa trepara de 65 mil millones de dólares a 190 mil millones de dólares en apenas una década. Sorprendente.

Y todo para subsidiar las empresas que vaciaban al país aprovechando el retraso cambiario del uno a uno, entre ellas, muchísimas trasnacionales que se llevaban millones de dólares a sus casas matrices. ¿Cómo se logró esto? Sencillo. En la primera etapa, bajo el terrorismo de Estado, la segunda, bajo el terrorismo económico que sufrió el gobierno de Raúl Alfonsín.

Vale la pena recordar qué obtuvo el terrorismo económico a principios de los años noventa. Entre la hiperinflación y las políticas de endeudamiento y sumisión absoluta al FMI, lograron un negocio millonario no sólo para los comisionistas argentinos e internacionales de las constantes renegociaciones sino, sobre todo, poner de rodillas al Estado nacional y por lo tanto a todos los argentinos. ¿Para qué? Fácil. Para quedarse con todas las empresas del Estado. De esa manera los argentinos regalamos a precio vil Entel, Segba, ferrocarriles, Obras Sanitarias, las cajas de jubilación, YPF, Aerolíneas Argentinas, etcétera.

¿De verdad alguien cree que el inefable Griesa toma la decisión que toma porque no le gustó la palabra “extorsión”? Solamente, los muy ignorantes o los muy malintencionados que van en el negocio pueden pensarlo –o algún estúpido periodista que le escribe cartitas genuflexas y sobadoras al juez norteamericano–. Se trata, claro, de acorralar a la Argentina.

¿Por qué es necesario poner al Estado argentino nuevamente de rodillas? Para que negocie, desde un lugar de debilidad como en los años noventa, el tesoro de Vaca Muerta, la fabulosa riqueza minera y la siempre eficiente producción de cereales.

Y como si esto fuera poco para extraer o sustraer las reservas del Banco Central –en el 2002 rondaban los 6000 millones y hoy los 30 mil millones– y sobre todo la capacidad de producción y de consumo que hoy tenemos los argentinos.

¿Le suena muy paranoico? Sepa que 100 mil millones de dólares no es una caja despreciable para ninguna potencia del mundo. Y se sabe, los países desarrollados siempre hacen pagar sus crisis a los países que intentan desarrollarse.

Un párrafo aparte se merece la clase política argentina. ¿Se imagina usted qué podrían hacer con este tema un Sergio Massa, por ejemplo, que fue corriendo siendo jefe de Gabinete a “buchonearle” al embajador de Estados Unidos lo que hacía su propio gobierno?

Piense por un momento con qué fortaleza épica negociaría un Mauricio Macri como presidente si hoy dice “hay que ir a sentarse con Griesa y pagar lo que él diga”. O Jorge Remes Lenicov, que ahora habla de las bondades de la justicia norteamericana olvidándose de la devaluación y la pesificación asimétrica que realizó a favor de las empresas de capital concentrado y monopólicas como Clarín, por ejemplo, robándoles sus ahorros a la mayoría de los argentinos.

¿Se imagina al dubitativo Hermes Binner llevando adelante la negociación? ¿Y Elisa Carrió consultando a las voces que dice escuchar en su cabeza? Ante este panorama, la figura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner toma su verdadera dimensión.

Por último, el gobierno, sus funcionarios, sus legisladores, sus cuadros, sus militantes tienen un deber irrenunciable: deben salir a explicar a la población con absoluta franqueza la situación económica y política. Argentina y los argentinos no nos merecemos –creo, porque escuchando a algunos comunicadores, políticos y ciudadanos de a pie me hacen dudar– un nuevo saqueo.

Nos costó mucho esfuerzo salir del 2001. Y muchos no queremos volver a no tener Patria.
INFONEWS

29/06/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

El Tío Tom – Luis Bruschtein


El Tío Tom

Luis-brustein

Por Luis Bruschtein
El Tío Tom (el de La cabaña…) daba consejos: “Si te portás bien, el amo será bondadoso”; y daba a entender que la actitud del amo dependía de la del esclavo. Si al esclavo lo tratan mal, es porque se portó mal. El Tío Tom no podía ver que lo que estaba mal era la esclavitud. Porque para que permaneciera esclavo lo habían convencido de que la esclavitud era natural: hay quienes nacen para amos y otros para esclavos, pensaba. Debía ser sumiso y obediente con el patrón.

Cuando se conoció el fallo de la Corte norteamericana que favoreció a los fondos buitre, dirigentes de la oposición se apresuraron a criticar el discurso oficial sobre estos buitres. Se dijo que había que terminar con un discurso “prepotente” y que ese tono de provocación permanente proyectaba la imagen de un país bananero, lo cual había influido en los jueces supremos del Norte. Algunos de los que hicieron fila para pegarle al Gobierno por el fallo fueron Julio Cobos, Patricia Bullrich, Margarita Stolbizer, Martín Lousteau, Pino Solanas, Hermes Binner y varios legisladores del radicalismo.

Los medios opositores machacaron sobre el tema con un dejo de “yo te lo dije” y “se la buscaron”, como si el fallo perjudicara solamente al Gobierno, como si el Gobierno fuera responsable por ese fallo y como si el fallo fuera una ocurrencia de la Corte. Los medios jugaron con este sentido común de Tío Tom que naturaliza la esclavitud, y la oposición orilló por ese andarivel, a veces por oportunismo y a veces realmente por Tío Tom.

La fuente del mal no está en la actitud del amo, ni en la del esclavo: el mal de fondo está en la esclavitud. Lo que estuvo mal no fue el discurso del Gobierno, ni el fallo de la Corte. Porque los fallos de Griesa y luego el de la Corte fueron congruentes con un sistema económico internacional que está hecho para favorecer a los buitres. Es el sistema que empezó a diseñarse en los acuerdos de Bretton Woods, y que surgió como hegemónico y exacerbado en el mundo unipolar de la Posguerra Fría y la globalización financiera. Pensar que el Gobierno se portó mal porque calificó como “buitres” a esos agentes financieros, y como “extorsión” a sus demandas, habilitadas por el fallo de Griesa, y que entonces el amo representado por la Corte norteamericana le dio un coscorrón con el fallo, es pensar como el Tío Tom. Es mostrar la hilacha de un convencimiento íntimo, ingenuo, casi mágico, por el cual, en el mundo natural, la usura es un negocio legal y sus víctimas se tienen que resignar ante ese hecho de la realidad. Es la mirada inducida, instalada, que explica, por ejemplo, que millones de esclavos pudieran ser sometidos por un puñado de amos. Parecen convencidos de que el fallo hubiera sido distinto si en vez de decir “la extorsión de los fondos buitre”, el Gobierno hubiera hablado de “los derechos de los holdouts”.

La intención de instalar esa mirada está. Apenas se conoció el fallo, Carlos Melconian, Martín Redrado, Federico Sturzenegger y hasta el mismo Domingo Cavallo, y otros economistas con el mismo currículum, invadieron las pantallas de televisión. Los medios opositores los volvieron a convertir en exponentes de la verdad, en los jueces vengativos contra la rebelión. Los apologistas del endeudamiento de los ‘90, los responsables de políticas que llevaron a la crisis más colosal de la historia argentina, fueron convocados por los medios opositores para explicar lo que está mal y lo que está bien. Fueron irónicos y condescendientes, fueron inapelables y superiores. Repitieron lo que siempre dijeron, no hubo nada nuevo, pero en esa resurrección se pudo entrever uno de los futuros posibles: el retorno al pasado de la mano de muchos de los Tío Tom de la política.

La esencia ideológica del fallo de Griesa, y del desinterés de la Corte norteamericana, es la protección de los fondos de especulación frente a los derechos de millones de personas que fueron empobrecidas por esas prácticas y que están representadas por los Estados de sus países. Hay una tradición en la Justicia norteamericana de proteger a las corporaciones norteamericanas que representan la propiedad privada frente a los Estados extranjeros que representan un bien público. El fallo de Griesa no hubiera sido diferente aunque le besaran los pies, como algunos sugerían. El escenario del juez rodeado por los buitres estaba montado antes del discurso de la Presidenta. Fue un circo para humillar a los “argies”.

En contrapartida, la posición argentina se basó en el derecho de los Estados a reestructurar sus deudas soberanas en el contexto de normativas internacionales razonables y en uso. Todo el proceso de reestructuración de la deuda externa fue realizado para salir del default. Por eso evitó decisiones unilaterales –como declarar ilegal la deuda–, las que prometían eternizar un escenario de bloqueo financiero. Cualquier medida unilateral hubiera implicado un default, que es lo que se trataba de evitar.

En cambio, la quita, los plazos, los modos de pago, cada paso fue discutido arduamente con los acreedores y sólo se avanzó cuando se llegó a la aprobación de más de las dos terceras partes de ellos. Es el porcentaje establecido por las legislaciones nacionales cuando se produce una quiebra. Es lo que se respetó y se dio por establecido, aunque no existiera una ley internacional escrita como en las legislaciones nacionales. El resultado de esa negociación tan difícil y dura fue muy ventajoso para la Argentina. Se logró un ahorro neto y porcentual mucho mayor del que obtuvo el presidente Rafael Correa, de Ecuador, cuando declaró ilegal un tramo de su deuda. En ese momento representó la quita más importante en la historia de las reestructuraciones de deuda en el planeta.

Oponer la declaración ilegal de la deuda con la reestructuración exitosa que logró el kirchnerismo resulta muy forzado; y cuando se utilizó de esa manera, generó paradojas. Quien así lo hizo terminó aliado a fuerzas políticas que tomaron esa deuda ruinosa cuando fueron gobierno, para oponerse a la fuerza política que en definitiva logró una quita fenomenal del 70 por ciento.

En esa línea, este falso nacionalismo termina muy cerca de las campañas de difamación de los grupos de poder afectados por esa política soberana. La estrategia que usó la Argentina para reestructurar su deuda generó el rechazo de los prestamistas internacionales, pero al mismo tiempo dividió ese frente. El artículo que publicó ayer el diario norteamericano The New York Times es ilustrativo. Para el diario “es difícil sentir simpatía por Argentina” porque llevó a cabo una “brutal reestructuración, cuando razonablemente podría haber sido más generosa”. Pero advierte que los fallos del juez Griesa y el de la Corte Suprema norteamericana pueden perjudicar “a países cuyos problemas financieros son mucho más graves”. El editorial de este diario conservador confirma que los que se opusieron a esta reestructuración de la deuda con argumentos supuestamente nacionalistas quedaron fuera de un hecho histórico en el tema que les interesa, y que la Argentina aparece en esta batalla legal como exponente de una gran cantidad de países que serán muy afectados según la forma en que se defina esta situación. The New York Times advirtió también que los fallos de Griesa y la Corte pusieron en riesgo el carácter de Nueva York como capital financiera del mundo. Muchos de los países que tomen deuda lo pensarán dos veces antes de decidir pagar en bancos de esa ciudad o aceptar contratos bajo esa jurisdicción que cierra todos los caminos a cualquier reestructuración en caso de crisis.

El discurso de la Presidenta en Rosario por el Día de la Bandera se puso en línea con la estrategia que se inició en el gobierno de Néstor Kirchner. El Gobierno no está empeñado en no negociar. Por el contrario, es el principal interesado en hacerlo. De hecho le ha ido bien cuando lo hizo. Pero no hará nada por este 1 por ciento de los acreedores que ponga en riesgo la reestructuración exitosa que había logrado con el 92,4 por ciento de ellos. Con esos parámetros, cualquier negociación que emprenda será bastante dura. Los buitres también lo saben y por eso tratarán de capitalizar lo más posible sus triunfos judiciales en Nueva York. Podrían empujar al default a la Argentina para condicionar de esa manera al próximo gobierno. Pero el kirchnerismo podría convertir esa crisis en una causa nacional que potencie a sus candidatos y lo mantenga en el poder. Cuanto más se prolongue en el tiempo, el hilo se hará más delgado y comenzará a incidir con más fuerza el debate abierto entre los Estados y los organismos financieros internacionales que buscan dejar una puerta abierta a las reestructuraciones de la deuda externa. Los buitres, a su vez, tratarán de incidir sobre las contradicciones políticas internas, como lo hicieron cuando convocaron a una reunión en San Pablo, Brasil, en abril del año pasado, para financiar a grupos de caceroleros que se movilizaron en el 18-A. El fondo NML, del que participa Paul Singer y el que llevó adelante la causa contra la Argentina en el juzgado de Griesa, financia a la ONG Vital Voices de la que es co-fundadora la diputada del PRO, Laura Alonso. Casualmente fue esta legisladora una de las que recibió con más alabanzas el fallo de la Corte norteamericana contra la Argentina. “Es una demostración de la independencia de la Justicia en ese país”, dijo. Seguramente habrá más situaciones de este tipo que no se han hecho públicas. Todo lo que debilite al Gobierno, es ganancia para ellos.

Las decisiones judiciales pusieron a los buitres en el cenit; es su momento de mayor fuerza. A medida que pase el tiempo comenzarán a incidir otros factores. A la Argentina le interesa negociar. A ellos les interesa apurar definiciones, quieren negociaciones rápidas o desgastar a este gobierno para condicionar a los que vengan. Son varios los escenarios posibles. El proceso recién empieza.

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21/06/2014 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Nuevo bombardeo sobre Plaza de Mayo – Hugo Presman


Nuevo bombardeo sobre Plaza de Mayo

Presman

Por Hugo Presman // Martes 17 de junio de 2014 | 11:31
Hugo Presman es Contador Público egresado de la Universidad de Buenos Aires. Fue profesor de Economía Política en al Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Co conduce desde hace 11 años el programa radial EL TREN que se emite de lunes a viernes por AM 770 Radio Cooperativa de 19 a 20,00 horas. Sus informes semanales son publicados en distintos medios del país y del exterior. Es autor del trabajo de investigación “ 25 años de ausencia” y participó en los libros “Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”, “Insignificancia y autonomía. Debates a partir de Cornelius Castoriadis” y “Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana”.

La Suprema Corte de Justicia de los EE.UU decidió por siete votos en contra y una abstención, no considerar la apelación argentina sobre el fallo del juez Griesa (el que a su vez fuera convalidado por la Cámara de Apelaciones). Sin entrar en pánico, el gobierno argentino y el país en su conjunto ha sido puesto en una encrucijada, en un contexto de claro predominio del capitalismo financiero; y dentro del mismo, del sector más rapaz constituido por los fondos buitres. Se suponía que el sistema capitalista conservaba un rasgo de equilibrio y autopreservación, dentro de su irracionalidad manifiesta. El diagnóstico resultó equivocado y la Presidenta ha anunciado que no aceptará la extorsión, aunque abrió la puerta a la negociación. Está claro que después de tener un fallo favorable, los buitres seguirán exigiendo el 100% de los bonos comprados por centavos. La Argentina no puede aceptar condiciones que podrían revertir los canjes de deuda del 2005 y 2010 que contaron con la aprobación del 93% de los tenedores de bonos. Aceptar el fallo en estos términos tendría cierto parecido con el Tratado de Versalles, que le impuso condiciones leoninas a Alemania con las consecuencias conocidas.

LOS FONDOS BUITRES

El libro del periodista Carlos Burgueño “Los buitres”, aclara mucho sobre su funcionamiento. “Técnicamente, y siguiendo estrictos términos, nociones y lógicas capitalistas, los Fondos Buitres son vehículos de inversión dedicados a apostar a los mercados abiertos de capitales (títulos públicos y acciones), principalmente en operaciones de máximo riesgo. Esto es, países al borde del default o medianas y grandes empresas cerca de la situación de quebranto y con la menor cotización de mercado posible. En el primer caso, la intención es esperar que llegue la cesación de pagos para reclamar el total de la deuda incluyendo intereses. El reclamo no se realiza directamente a los gobiernos, que en general, luego del default, inician procesos de reestructuración de deuda, sino en tribunales internacionales del primer mundo donde esa deuda tiene emisión de respaldo y cuyas leyes son aceptadas por los países cuando colocan bonos: EE.UU, Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Suiza, etc. En el caso de las compañías en proceso de quiebra, buscando tomar el control de la empresa privada para luego vender sus activos por separado para reconvertirla y revenderla a un precio mayor….. Desde comienzos de la década de 1990 la situación comenzó a cambiar, y los países en desarrollo comenzaron emitir deuda donde los bancos eran agentes de colocación y su cotización libre……. El factor que potenció este cambio fue la severa crisis de deuda de América Latina de fines de 1980, con los largos períodos de reestructuración que vivieron la mayoría de los estados de la región; comenzando por México. Muchas de estas deudas están emitidas directamente por bancos internacionales, que reclamaron una salida radical y estructural a los organismos financieros internacionales, los que a su vez pidieron la intervención efectiva de los gobiernos de EE.UU y la Unión Europea.”

La respuesta que los argentinos conocemos dolorosamente fue el Plan Brady, que significó un reemplazo de los acreedores que dejaron de ser los bancos comerciales a cambio de la emisión de bonos apoyados por el FMI. Junto con ello se cedió la soberanía jurídica que ha llevado que las situaciones litigiosas se diriman en tribunales norteamericanos.

Bien apunta Burgueño: “Obviamente, el Fondo aplicaría sus recetas propias de reformas estructurales, que aseguren la generación de superávits lo suficientemente holgados que les garantice a los países la capacidad de pago de esos bonos…”. Así se intensificaron y potenciaron los planes de ajuste que hemos padecido con intensidad creciente hasta el estallido del 2001.

Pero además, el acceso al Plan Brady implicaba la adhesión a las políticas englobadas en lo que se conoció como el Consenso de Washington.

Con este desarrollo, los Fondos Buitres dejaron de aficionarse a las empresas en convocatorias para dedicarse a los Estados en default. Los primeros casos fueron los de Perú, Ecuador, Rusia, Turquía y Ucrania. En todos, ganaron los buitres e inauguraron un negocio de una rentabilidad de porcentajes que superan el 1000%.

El fondo buitre que acaba de tener el favor de la justicia norteamericana es el NML Elliot. Su dueño Paul Singer, poseedor de un patrimonio de veintitrés mil millones de dólares, le aporta fondos a la ONG “Voces Vitales Argentina” que maneja la diputada del PRO Laura Alonso, declaró en noviembre del 2013: “Podemos aguardar 20 años”.

Está claro de dónde proviene su denominación: son esas aves de rapiña que se alimentan de animales muertos.

Aprovechan una laguna en el derecho internacional que recién ahora se está salvando y que existe para empresas y compañías privadas. Esa que establece que llegado a un porcentaje de aceptación de los acreedores que varía del 66 al 75%, los restantes, aunque se opongan deben aceptar lo decidido por la mayoría.

Una curiosidad sobre el tema puede leerse en el libro “Los Buitres. Historia oculta de la mayor operación financiera contra la Argentina”: “ ….existe una ley en Nueva York , que regula las actividades de Wall Street, que impiden comprar deuda de la Nación o de los Estados o empresas privadas con el único objetivo de hacer juicio. En ese mercado el avance de los fondos buitres sería ilegal. Pero para evitar la aplicación de dicha ley disfrazan su actividad con intentos de negociación, y si no llegan a un acuerdo con los países en problemas accionan judicialmente. En el caso argentino, se esperó a que el país anuncie su proceso de reestructuración de deuda en el 2005 y sólo después de conocer los términos de este llamado iniciaron el juicio ante los tribunales de Thomas Poole Griesa. Según esta interpretación, el tiempo transcurrido entre fines del 2001 y el lanzamiento del canje en 2005, fue el lapso de “negociación”, obviamente fallido. Luego viene el juicio, cumpliendo aquella ley que impide comprar deuda para litigar.”

NUEVO BOMBARDEO SOBRE PLAZA DE MAYO

En un día de ingrato y de tenebroso recuerdo, un nuevo bombardeo sobre Plaza de Mayo se ha consumado desde los aviones del capitalismo de rapiña. Resulta indignante observar a los cipayos intentar infructuosamente contener la alegría adelantándose a los problemas inmensos que deberá afrontar el gobierno. Son los parientes de aquellos que desde Montevideo apoyaban el bloqueo de la armada anglo-francesa en 1838 y 1845. Los mismos o sus continuadores que contrajeron un endeudamiento que convertía la soberanía en un papel mojado, son los que se posicionan como comentaristas y fiscales cuando deberían estar en el banquillo de los acusados.

Los que en su dependencia cultural hacia la metrópoli nos hablan de la separación de poderes en EE.UU, subestiman u ocultan que la Suprema Corte es la última trinchera del sistema y están subordinados al poder económico que es además el que mueve las piezas del tablero político.

Como complemento perfecto de lo expresado, la justicia argentina, más precisamente la Cámara Federal Porteña, ha dejado prescribir en el mes de junio la causa del megacanje que constituye una parte significativa de la deuda reestructurada y ahora reclamada por los buitres, con el beneficio para todos los implicados, entre ellos David Mulford, ex Secretario del Tesoro de EE.UU, que a pesar de haber sido citado en cuatro oportunidades, nunca se presentó a declarar. El funcionario que cobró una comisión de veinte millones de dólares por el megacanje fue condecorado a instancia de Domingo Cavallo con el máximo galardón que otorga nuestro país, la Orden del Libertador San Martín.

Como afirmaba Protágoras, unos siglos antes de Cristo: “La justicia es lo que el hombre rico dice que es”

El capitalismo financiero está convirtiendo al planeta en una Plaza de Mayo bombardeada.

Habrá que afrontar el futuro con el contrapeso de aquellos argentinos más buitres que los buitres financieros. Continuadores directos de aquellos que bombardearon la Plaza de Mayo

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17/06/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La estafa que empobreció a los argentinos, salvando a unos pocos!


La estafa que pagó toda la Argentina | Tiempo Argentino.

17/09/2011 Posted by | Economía, General, Historia, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

¿Cómo se dice corralito en griego? Por Eduardo Anguita


13.09.2011 | 01.25   |   


Las decisiones políticas, si es que quieren aprender del doloroso caso argentino, tienen como centro que el poder político no debe manejarse en función de los intereses bancarios sino de cara a sus ciudadanos.

Los llamados salvatajes financieros de los países centrales desde 2008 hasta ahora dejan a la vista el grado de impunidad con que cuentan las grandes corporaciones financieras transnacionales. La prueba de que puede llevarse al banquillo a los políticos y banqueros cuando estafan a las sociedades la dio Islandia la semana pasada. Es interesante el motivo por el cual el Parlamento de ese país diera luz verde para que el ex primer ministro islandés Geir Haarde fuera llevado a los tribunales. Una comisión parlamentaria coincidió en que Haarde actuó “con negligencia” y desoyó “las advertencias que recibió sobre una inminente crisis de los principales bancos islandeses”. Salvo el pequeño país escandinavo, el resto no sabe o no contesta. Aunque la Argentina tiene un rumbo desde hace ocho años que va en dirección opuesta de la especulación financiera, todavía es mucho lo que falta por cambiar. En julio pasado se cumplieron diez años del megacanje. El fiscal federal Federico Delgado volvió a insistir con los años que lleva la causa sin que se avance. Delgado se presentó ante el juez federal Marcelo Martínez Di Giorgi, quien tiene la causa. En el expediente, están investigados, tanto el ex ministro Domingo Cavallo como el ex secretario del Tesoro –y banquero privado– David Mulford. La acusación se basa en que hubo “un maridaje entre los intereses públicos y los privados que tiñó a toda la operatoria”. Es decir, algo que salta a la vista, la línea entre lo público y lo privado no existía. La operación consistió en la postergación de los vencimientos de títulos de la deuda externa (vencían en 2001 y 2005 y se los extendió hasta 2006 y 2031 respectivamente). Pero, ese pase mágico se hacía con el pago de cuantiosos intereses que hacían incrementar la deuda externa y que incluía comisiones multimillonarias para los intermediarios. El procesamiento lo inició el juez Jorge Ballestero y luego durmió el sueño de los justos. Cavallo y Mulford no eran los únicos halcones que combinaban negocios privados con cargos públicos y la vida académica. En el caso argentino, el resultado de este maridaje fue letal. Aun después del terremoto causado por José Alfredo Martínez de Hoz, la concentración y extranjerización de la banca se incrementó. En efecto, en 1981 había 203 entidades financieras, mientras que en 2001 quedaron 88. En 1981 el 17% de los depósitos estaban en bancos extranjeros y en 2001 llegaron al 48%. Hay que recordar que la voracidad era un combo de caída del salario y mayor imposición a los asalariados así como los sucesivos aumentos del IVA. La precarización salarial, la represión y persecución gremial eran medidas para acompañar la extranjerización y concentración financiera. Así las cosas, se llegó al decreto firmado por Fernando de la Rúa el 1 de diciembre de 2001, por el cual se prohibió el retiro de las cuentas bancarias. Ese “corralito” tuvo infinidad de irregularidades que fueron debidamente asentadas por la Comisión Investigadora de Entidades Financieras, presidida por la senadora tucumana Malvina Seguí y que acaba de ser publicada con una serie de consideraciones, tanto de Seguí como de Facundo Biagosh y de Alberto González Arzac, quienes trabajaron en dicha comisión, en un libro llamado El corralito – historia de una colosal estafa al pueblo argentino.

GRECIA. El titular del Banco Central Europeo, Jean- Claude Trichet, afirmó el jueves pasado que la actuación de la entidad que preside resulta “impecable”, básicamente al oponerse a que Grecia salga del euro y busque una solución a la crisis que sufre. En un artículo publicado el domingo en The New York Times, el columnista Paul Krugman, quien más que economista heterodoxo debe ser considerado como un enemigo acérrimo del neoliberalismo financiero, le contestó titulando su artículo “Un desastre impecable”, y advirtiendo que los problemas de Europa no son Grecia o Portugal sino Italia y España, países con economías de mayor porte. El celo que muestran los gobiernos de la derecha francesa y alemana por cuidar la moneda comunitaria no alcanza para disimular la gravedad que vive el Viejo Continente. Pero, más allá de las consideraciones monetarias y financieras, el retroceso en Grecia se traduce en la ferocidad de los recortes impuestos. Uno de ellos es que, por primera vez en la reciente historia de Grecia, los escolares, bachilleres y universitarios no tendrán los libros de texto gratis. La educación pública incluye la gratuidad de los libros en todos los niveles. Pero la falta de pagos a los proveedores alimentó las fotocopias y los pendrives. Cuando habla el primer ministro griego, Georgios Papandreu, sus palabras no repican en el Partenón sino que son distribuidas por las agencias Reuters y Bloomberg, y ambas tienen el 80% de su facturación en los bancos; es decir, precisamente quienes quieren ahogar a los griegos en recortes que terminen, si es preciso, en medidas al estilo del corralito argentino. Claro, para eso deberían salir del euro. En síntesis, los griegos están entre la sartén y el fuego. Pero, parafraseando a Bertolt Brecht, podría decirse, cuando se llevaron a los griegos no me preocupé…, cuando se llevaron a los portugueses no me preocupé…, cuando se llevaron a los españoles… Ahora vienen a buscarme y ya es tarde.
La pregunta flota en el ambiente: ¿El domingo 11 se conmemoraron los diez años de las Torres Gemelas o los llamados líderes de Occidente, en sus versiones demócrata y republicana, ratificaron el rumbo del capitalismo financiero salvaje? Porque el caso griego ya es la crónica de la muerte anunciada de algunos bancos. La reducción de entidades financieras que vivió la Argentina la están sufriendo los países centrales. Y si nos quieren hacer creer que el debate es cuánto hay que inyectar para salvar bancos, estamos fritos. Las decisiones políticas, si es que quieren aprender del doloroso caso argentino, tienen como centro que el poder político no debe manejarse en función de los intereses bancarios sino de cara a sus ciudadanos. Dicho en términos más sentidos: en función de sus respectivos pueblos y no de los intereses de los poderosos.
Al respecto, Atenas se parece a Buenos Aires diez años atrás. Papandreu acaba de anunciar que cobrará una suba del impuesto inmobiliario a través de las boletas de luz. Como si eso, más allá de lo recaudado, sea la señal de sometimiento que esperan los banqueros o los ahorristas que ponen sus dineros en acciones. “Las bolsas se desploman –tituló El País de Madrid– por temor a la crisis de Grecia”, como si pudieran evadir los años de burbuja financiera en España que llevó a ese país a vivir una ilusión similar a la del uno a uno argentino de los tiempos de Cavallo. La Bolsa de Madrid ayer cayó fuerte por lo que pasa en España. La desocupación joven trepó al 20% y “los indignados” son la punta de un iceberg que es preciso ser ciego para no advertir. Italia tiene un coeficiente de deuda pública que trepó al 120% de su PBI. Ambas naciones están en problemas graves. Y tanto Francia como Alemania no quieren empeñar al Banco Central Europeo en el rescate de esas naciones. Porque el diseño de ese Banco Central se hizo a la medida de la gran banca privada. Tras 12 años de existencia, sus cimientos se mueven. Todo lo que tenía de potente lo tuvo luego de frágil. La suma de 17 naciones y un mercado para captar ahorristas y consumidores con distintas culturas terminó siendo la gran debilidad. Todos quedaron atados a los parámetros e intereses de unas pocas corporaciones privadas multinacionales, pero principalmente con intereses franceses y alemanes. Eslovenia, Chipre o Estonia no podían vivir la ilusión de seguir el ritmo de Francia o Alemania. Desde la crisis de 2008-2009 quedó claro que Portugal, Irlanda y Grecia tampoco. Krugman insiste en que a esa lista deben sumarse Italia y España.

Tiempo Argentino

15/09/2011 Posted by | Economía, General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Solidaridad | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

EL OBISPO JORGE CASARETTO RECONOCIÓ FALTA DE CONSENSO SOBRE EL PRONUNCIAMIENTO VINCULADO CON LA POBREZA


Yo sigo insistiendo que la Iglesia siempre está conectada en otro canal, diferente del que conviene a la gente…

Centenarios

Por Horacio Verbitsky

Según el encargado de las relaciones de la Iglesia Católica con las entidades de la sociedad, Alcides Jorge Pedro Casaretto, el documento titulado “La pobreza, un problema de todos” no podrá difundirse debido al alto nivel de fragmentación que habría en el país. Agregó que no había intención de confrontar con el gobierno.

Casaretto, quien es obispo de San Isidro, fue asistido por su principal colaborador laico, el poderoso empresario sojero Eduardo Serantes. Entre los redactores del texto estuvo el viceministro de Economía de Domingo Cavallo durante el gobierno de Carlos Menem y ministro de Educación de Fernando de la Rúa, el sociólogo Juan Llach. Entre los firmantes estaban la Asociación Empresaria (AEA), que reúne a las principales empresas que actúan en el país y cuyos líderes son el Grupo Clarín y la transnacional italiana Techint; la Sociedad Rural y sus satélites en la Mesa de Enlace de las patronales agropecuarias, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (que es el brazo del Episcopado entre los hombres de negocios), la Unión Industrial y las asociaciones de grandes bancos.

Primero Clarín y luego La Nación publicaron extensas síntesis del documento, sin informar que las dos centrales obreras se negaban a firmar ese texto que denunciaba el “modelo económico” vigente. Clarín dijo el 2 de abril que la CGT lo firmaría. La Nación sostuvo el 6 que tanto la CGT y CTA estudiaban hacerlo. Nada de eso era cierto. Este diario informó el 21 de marzo (“El parto”) que ninguna de las centrales obreras suscribiría esa posición. La CTA entregó un documento alternativo que incluía un cuadro con las ventas de las 200 principales empresas del país en 1997, 2005 y 2007 y planteó la necesidad de redistribuir el 6,1 por ciento del Producto Interno Bruto para terminar con la pobreza. Esa propuesta fue rechazada y la CTA dejó de asistir al foro. Esa es la verdadera fragmentación que padece la sociedad.

Cuando conocieron esta deserción, las otras entidades patronales replantearon su participación. Sólo el núcleo militante del Frente del Rechazo y el Odio (FRYO) insistió en seguir adelante. Casaretto fue el último en admitir que un documento sobre la pobreza firmado por quienes han tenido en estos años las ganancias más extraordinarias era más apropiado para el primer centenario que para el segundo. Aun después de resignarse a que en esas condiciones el documento no tendría sentido, Casaretto dijo que la base era buena y sólo se reprochó “ingenuidad” y “falta de perspicacia”.

Dentro de pocos días Casaretto deberá enfrentar a los demás miembros de la Conferencia Episcopal, que celebrarán su primera plenaria del año. Su presidente, Jorge Bergoglio, no estará feliz por la torpeza política de su ministro político. Pero eso no quiere decir que su posición de fondo sea diferente. La semana pasada un vocero de Bergoglio expuso con todas las letras en Clarín que “en la Iglesia creen que la sociedad está llegando a un nivel de saturación que se acerca peligrosamente a la época en que la gente exclamaba el famoso `que se vayan todos`, mientras que la política se aleja.

Página 12

09/04/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Solidaridad | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

ESCRACHARON A DOMINGO CAVALLO EN LA SORBONA


Cacerolas parisinas

Por Eduardo Febbro

Desde París

Domingo Cavallo pagó en París el tributo de la sombra que lo persigue como autor de la debacle argentina de fines de 2001. Invitado por la Cátedra de las Américas de la Universidad París 1 de la Sorbona y el Centro de Economía de la misma institución para hablar sobre “Las políticas monetarias en los países emergentes en la era de la globalización financiera”, el ex ministro de Economía sólo pudo preguntar a los alumnos que asistieron a su conferencia si querían que lo hiciera en francés o en inglés. Lo que siguió después fue un cacerolazo organizado por el Colectivo Argentino por la Memoria. “¿Adónde está la guita?”, gritaban unos, mientras otros reclamaban justicia por los 30 mil desaparecidos de la última dictadura.

La escena era tan insólita como la idea de invitar a una universidad a una persona con el pasado de Cavallo, tanto más insólita cuanto que, al igual que la conferencia, la convocatoria al cacerolazo venía circulando en Internet desde hacía varios días sin que, al parecer, los organizadores del evento hubieran previsto lo que podía pasar. Incluso antes de que comenzara la intervención de Cavallo, el Colectivo Argentino por la Memoria había distribuido entre los asistentes un sólido dossier de prensa sobre la trayectoria del ex ministro.

En la sala de Conferencias de la Maison des Sciences Economiques de l’Université de París había estudiantes del Master en Economie et Relations Internacionales y muchos otros estudiantes y profesores de distintas disciplinas. Pero Cavallo no pudo exponerles sus recetas. El cacerolazo, los insultos de uno y otro lado, así como el encontronazo entre quienes querían que el ministro hablara y los que continuaban gritando, pusieron término a la iniciativa. Domingo Cavallo llegó nervioso y con atraso y se fue en un estado más calamitoso. Cuando los reclamos empezaron a subir desde el público, el ex ministro de los presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa se puso a gritar agitando los brazos contra quienes calificó primero de “izquierdistas” y luego como “esos fascistas” que no lo dejaban exponer sus ideas.

Intercambio de ideas sí que hubo entre Cavallo y los oponentes a lo largo de casi una hora y en un tono subido, insultante. Argumento contra argumento, gritos contra gritos y un Domingo Cavallo rojo como un tomate. El lío desembocó en un pedido de los responsables de la Cátedra para que acudan a la sala miembros del personal de seguridad.

El fin fue apoteótico. En vez de gallardos policías, vino una señora colérica con un enorme manojo de llaves en la mano. La mujer era la portera de la universidad y fue ella quien se encargó de retar a todo el mundo. Primero exigió que se hablara en francés. Después escuchó lo que decían unos y otros, pesó la situación y admitió que sin dudas quienes habían organizado la conferencia no habían evaluado bien las cosas y que, por consiguiente, la conferencia quedaba anulada.

La portera sumó sus gritos estridentes a los de los demás: dijo “¡Todo el mundo afuera!”, hizo evacuar la sala y cerró la puerta con llave. Final patético para el ex ministro, a quien ni siquiera le mandaron la policía como refuerzo. En un comunicado, el Colectivo Argentino por la Memoria explicó que el concierto de cacerolas fue para decir “basta y pedir que Cavallo se vaya de la Universidad. Para clamar la vergüenza de ver a un hombre buscado por la Justicia argentina que quiere enseñar en Francia la doctrina que llevó a la Argentina a la debacle”. El corralito de la historia atrapó en París al inventor del corralito bancario.

Página 12

10/12/2008 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario