America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Sigan participando – Eduardo Aliverti (Excelente artículo)


Página/12 :: El país :: Sigan participando.

Estos hablan de seguridad jurídica? Estos son los que critican a los trabajadores cuando reclaman en las calles sus derechos?

14/05/2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , | 2 comentarios

6,7,8 Domingo… (8-8-2010) Excelente y esclarecedor debate entre Forster, Aliverti y Cox


” Debate sobre el Periodismo” -video 1/3

“Debate sobre el Periodismo” -video 2/3

” Debate sobre el Periodismo” -video 3/ 3


10/08/2010 Posted by | Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized, Videos | , , , , , , , , , , | 3 comentarios

Miradas del Sur..¡Que los cumplas feliz!


Me uno a los buenos augurios, muy feliz cumple Miradas del Sur..

Marianike


15-05-2010 /


Estela de Carlotto
presidenta Abuelas de plaza de mayo
Por la información y la ética con la que dan a conocer la realidad, que salgan una vez por semana es poco. Por los años que hace que nos conocemos son nuestros amigos. Espero que cuando salga la ley de medios se abran más voces como las de ustedes. El cariño de todas las Abuelas por estos dos años.

Pacho O’DonNell
historiador

Es un excelente diario. Se hace mucho eco de temas culturales. Tiene un gran director, con una basta experiencia en el periodismo y en lo personal, a través de sus experiencias vividas. Estos dos años han sido muy buenos y espero que cumplan muchos más.

Carlos Raimundi
diputado – solidaRidad e igualdad

Creo que estamos en un tiempo de debate político muy fuerte y rico como hace años no se daba. Momento que implica poner en debate las “verdades absolutas” que nos colonizaron. Miradas forma, junto a otros medios alternativos, un contrapeso contra la intoxicación, porque pone en debate cuestiones que, de otra manera, estarían silenciadas.

Norberto Galasso
historiador

çLa presencia de Miradas al Sur ha oxigenado el ambiente político e  informativo, en  un momento en el que hay un embate de la derecha mediática. Y en este sentido creo que ha ganado una buena cantidad de lectores. Por ello mis más fervorosas felicitaciones y el deseo de que sigan adelante cada vez con mayores bríos y en la línea contestaria y amplia que vienen sosteniendo.

Eduardo Aliverti
Periodista

Creo que el periódico contribuye a crear una mirada disruptiva respecto del mensaje hegemónico de los grandes medios. Avanzó, fuertemente, en denuncias puntuales sobre el accionar de las corporaciones de propaganda sistémica. Y ha tenido el logro de no ser desmentido. Uno de sus méritos fue el plantarse, desde un comienzo, por fuera del cliché del “periodismo independiente”. Deja claros sus postulados ideológicos, que en la prensa argentina ha mutado de obviedad a mérito. Y en particular subrayo la frescura del Ni a Palos, que a mi juicio rompió el anquilosamiento de los suplementos juveniles.

Taty Almeida
madres de plaza de mayo,
línea fundadora

Son dos años que vamos a festejar por la calidad y calidez de sus periodistas, por la seriedad con la que tratan cada nota. Para mí y mucha gente es muy importante la posibilidad de que surjan diarios como Miradas al Sur. Felicidades y por muchos años más.

Ricardo Forster
filósofo

Son dos años que vamos a festejar por la calidad y calidez de sus periodistas, por la seriedad con la que tratan cada nota. Para mí y mucha gente es muy importante la posibilidad de que surjan diarios como Miradas al Sur. Felicidades y por muchos años más.

Martín Sabbatella
diputado – nuevo encuentro

Saludo y felicito a todo el equipo por los dos años. Me parece un gran aporte al debate político actual. En el año del Bicentenario es muy importante recordar nuestra historia y entender el pasado, por eso estoy de acuerdo con la ley de medios. Hay que enriquecer la democracia con la pluralidad de voces. Aquellas con las que coincidimos, como me pasa con Miradas, y también con las que disentimos.

Tito Cossa
dramaturgo

Soy lector de Miradas al Sur. Comparto no totalmente pero sí buena parte de su línea ideológica. Es una lectura diferente, una lectura que hace bien y complementa otras lecturas, como la de Revista 23 por ejemplo. Está bien hecho y constituye una buena llegada los domingos a la mañana.

Eduardo Macaluse
diputado – solidaridad e igualdad

La Argentina necesita pluralidad de voces en la sucesión de los hechos, y Miradas al Sur aporta una visión diferente. Hay cosas con las que puedo estar de acuerdo o no, pero me parece que encaran las notas de manera interesante y responsable. Destaco la idea de profundizar las noticias y como crítica a mejorar señalo el diseño, un poco rígido para mi gusto, y mayor libertad para poder ser más críticos con el Gobierno. Me parece una buena edición y me alegro por los dos años.

Jorge Coscia
secretario de cultura de la nación

Bajo qué condiciones el sentido común puede llegar a ser novedad y bocanada de aire fresco? Frente a la homogeneidad monotemática que distrae y oculta, sin dudas. Miradas al Sur es precisamente eso: un oasis de disonancia en el desierto del consenso mediático-oligopólico. Una voz nueva, original, que muchas veces señala lo obvio que está allí sin que nadie lo vea, porque muchos importantes intereses quieren que no se vea ni se sepa. Un foro para pensar y exigir, entonces, por fuera del coro perfectamente afinado. Saludamos esta saludable discordancia que cumple dos años. Esperemos que sean muchos más.

Juan Palomino
ACTOR

La aparición de Miradas al Sur nos permitió –a los que estábamos buscando una información más objetiva– encontrar el espacio para informarnos y conectarnos con un pensamiento que a mí me representa y con el que me siento muy identificado. Es muy difícil encontrar en otro medio gráfico esa objetividad y contundencia en el tratamiento de las noticias. Por eso felicito y agradezco a todo el equipo de periodistas que hacen la edición de cada domingo.

HORACIO GONZáLEZ
sociólogo – director de
la biblioteca nacional

Envío un gran saludo a los compañeros de Miradas al Sur que domingo tras domingo retoman un periodismo de compromiso y análisis, sin atenuar sus convicciones esenciales pero sin abandonar la escritura meditada y la reflexión objetiva. En momentos en que la Argentina tiene que refundar la vieja noción de objetividad periodística –mostrar la raíz de los compromisos sociales y perfeccionar la idea de que los hechos tienen un sentido profundo que no está dado de antemano–, el periodismo que este diario practica nos reconcilia con las viejas escrituras que se sitúan en el torbellino de la historia y a la vez no pierden el sentido profundo de la responsabilidad, analizando con serenidad  todos los puntos de vista que se expresan en la controversia que vive el país.

MIRADAS DEL SUR

17/05/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Television.com.ar – Premios Martín Fierro – Aliverti contra los que dicen tener miedo


03/05/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Solidaridad, Uncategorized, Videos | , , , , | 2 comentarios

EL ODIO


      Por Eduardo Aliverti

 Sí, el tema de estas líneas es el odio. Planteado así, de manera tan seca y contundente, quizás y ante todo deba reconocerse que es más propio de cientistas sociales que de un simple periodista u opinólogo. Pero, precisamente porque uno es esto último, registra que su razonamiento respecto del clima político y social de la Argentina desemboca en algo que ya excede a la mera observación periodística.

Hay –es probable– una única cosa con la que muy difícilmente no nos pongamos todos de acuerdo, si se parte de una básica honestidad intelectual. Con cuantos méritos y deficiencias quieran reconocérsele e imputarle, desde 2003 el kirchnerismo reintrodujo el valor de la política, como ámbito en el que decidir la economía y como herramienta para poner en discusión los dogmas impuestos por el neoliberalismo. Ambos dispositivos habían desaparecido casi desde el mismo comienzo del menemismo, continuaron evaporados durante la gestión de la Alianza y, obviamente, el interregno del Padrino no estaba en actitud ni aptitud para alterarlos. Fueron trece años o más (si se toman los últimos del gobierno de Alfonsín, cuando quedó al arbitrio de las “fuerzas del mercado”) de un vaciamiento político portentoso. El país fue rematado bajo las leyes del Consenso de Washington y la rata, con una audacia que es menester admitirle, se limitó a aplicar el ordenamiento que, por cierto, estaba en línea con la corriente mundial. También de la mano con algunos aires de cambio en ese estándar, y así se concediera que no quedaba otra chance tras la devastación, la etapa arrancada hace siete años volvió a familiarizarnos con algunos de los significados que se creían prehistóricos: intervención del Estado en la economía a efectos de ciertas reparaciones sociales; apuesta al mercado interno como motor o batería de los negocios; reactivación industrial; firmeza en las relaciones con varios de los núcleos duros del establishment. Y a esa suma hay que agregar algo a lo cual, como adelanto de alguna hipótesis, parecería que debe dársele una relevancia enorme. Son las acciones y gestos en el escenario definido como estrictamente político, desde un lugar de recategorización simbólica: impulso de los juicios a los genocidas; transformación de la Corte Suprema; enfriamiento subrayado con la cúpula de la Iglesia Católica; Madres y Abuelas resaltadas como orgullo nacional y entrando a la Casa Rosada antes que los CEO de las multinacionales; militancia de los ’70 en posiciones de poder. En definitiva, y –para ampliar– aun cuando se otorgara que este bagaje provino de circunstancias de época, sobreactuaciones, conciencia culposa o cuanto quisiera argüirse para restarles cualidades a sus ejecutores, nadie, con sinceridad, puede refutar que se trató de un “reingreso” de la política. Las grandes patronales de la economía ya no eran lo único habilitado para decir y mandar. Hasta acá llegamos. Adelante de esta coincidencia que a derecha e izquierda podría presumirse generalizada, no hay ninguna otra. Se pudre todo. Pero se pudre de dos formas diferentes. Una que podría considerarse “natural”. Y otra que es el motivo de nuestros desvelos. O bien, de una ratificación que no quisiéramos encontrar.

La primera nace en el entendimiento de la política como un espacio de disputa de intereses y necesidades de clase y sector. Por lo tanto, es un terreno de conflicto permanente, que ondula entre la crispación y la tranquilidad relativa según sean el volumen y la calidad de los actores que forcejean. Este Gobierno, está claro, afectó algunos intereses muy importantes. Seguramente menos que los aspirables desde una perspectiva de izquierda clásica, pero eso no invalida lo anterior. Tres de esos enfrentamientos en particular, debido al tamaño de los bandos conmovidos, representan un quiebre fatal en el modo con que la clase dominante visualiza al oficialismo. Las retenciones agropecuarias, la reestatización del sistema jubilatorio y la ley de medios audiovisuales. Ese combo aunó la furia. Una mano en el bolsillo del “campo”; otra en uno de los negociados públicos más espeluznantes que sobrevivían de los ’90, y otra en el del grupo comunicacional más grande del país, con el bonus track de haberle quitado la televisación del fútbol. De vuelta: no vienen al caso las motivaciones que el kirchnerismo tenga o haya tenido y no por no ser apasionante y hasta necesario discutirlas, sino porque no son aquí el objeto de estudio. Es irrebatible que ese trío de medidas –y algunas acompañantes– desató sobre el Gobierno el ataque más fanático de que se tenga memoria. Hay que retroceder hasta el segundo mandato de Perón, o al de Illia, para encontrar –tal vez– algo semejante. Potenciados por el papel aplastante que adquirieron, los medios de comunicación son un vehículo primordial de esa ira. El firmante confiesa que sólo la obligación profesional lo mueve a continuar prestando atención puntillosa a la mayoría de los diarios, programas radiofónicos, noticieros televisivos. No es ya una cuestión de intolerancia ideológica sino de repugnancia, literalmente, por la impudicia con que se tergiversa la información, con que se inventa, con que se apela a cualquier recurso, con que se bastardea a la actividad periodística hasta el punto de sentir vergüenza ajena. Todo abonado, claro está, por el hecho de que uno pertenece a este ambiente hace ya muchos años, y entonces conoce los bueyes y no puede creer, no quiere creer, que caigan tan bajo colegas que hasta ayer nomás abrevaban en el ideario de la rigurosidad profesional. Ni siquiera hablamos de que eran progresistas. La semana pasada se pudo leer que los K son susceptibles de ser comparados con Galtieri. Se pudo escuchar que hay olor a 2001. Hay un límite, carajo, para seguir afirmando lo que el interés del medio requiere. Gente de renombre, además, que no se va a quedar sin trabajo. Gente –no toda, desde ya– de la que uno sabe que no piensa políticamente lo que está diciendo, a menos que haya mentido toda su vida.

Sin embargo, más allá de estas disquisiciones, todavía estamos en el campo de batalla “natural” de la lucha política; es decir, aquel en el que la profundidad o percepción de unas medidas gubernamentales, y del tono oficialista en general, dividieron las aguas con virulencia. Son colisiones con saña entre factores de poder, los grandes medios forman parte implícita de la oposición (como alternativamente ocurre en casi todo el mundo) y no habría de qué asombrarse ni temer. Pero las cosas se complican cuando nos salimos de la esfera de esos tanques chocadores, y pasamos a lo que el convencionalismo denomina “la gente” común. Y específicamente la clase media, no sólo de Buenos Aires, cuyas vastas porciones –junto con muchas populares del conurbano bonaerense– fueron las que el 28-J produjeron la derrota electoral del kirchnerismo. ¿Hay sincronía entre la situación económica de los sectores medios y su bronca ya pareciera que crónica? Por fuera de la escalada inflacionaria de las últimas semanas, tanto en el repaso del total de la gestión como de la coyuntura, los números dan a favor. En cotejo con lo que ocurría en 2003, cuando calculado en ingresos de bolsillo pasó a ser pobre el 50 por ciento del país, o con las marquesinas de esta temporada veraniega, en la que se batieron todos los records de movimiento turístico y consumo, suena inconcebible que el grueso de la clase media pueda decir que está peor o que le va decididamente mal. Pero eso sería lo que en buena medida expresaron las urnas, y lo que en forma monotemática señalan los medios.

Veamos las graduaciones con que se manifiesta ese disconformismo. Porque podría conferirse la licencia de que, justamente por ir mejor las cosas en lo económico, la “gente” se permite atender otros aspectos en los que el oficialismo queda muy mal parado, o apto para las acusaciones. Ya se sabe: autoritarismo, sospechas de corrupción, desprecio por el consenso, ausencia de vocación federalista, capitalismo de amigotes y tanto más por el estilo. Nada distinto, sin ir más lejos, a lo que recién sobre su final se le endilgó a Menem y su harén de mafiosos. ¿Qué habrá sucedido para que, de aquel tiempo a hoy, y a escalas tan similares de bonanza económica real o presunta, éstos sean el Gobierno montonero, la puta guerrillera, la grasa que se enchastra de maquillaje, los blogs rebosantes de felicidad por la carótida de Kirchner, los ladrones de Santa Cruz, la degenerada que usa carteras de 5 mil dólares, la instalación mediática de que no llegan al 2011, el olor al 2001, el uso del avión presidencial para viajes particulares? ¿Cómo es que la avispa de uno sirvió para que se cagaran todos de la risa y las cirugías de la otra son el símbolo de a qué se dedica esta yegua mientras el campo se nos muere? ¿Cómo es que cuando perpetraron el desfalco de la jubilación privada nos habíamos alineado con la modernidad, y cuando se volvió al Estado es para que estos chorros sigan comprándose El Calafate? Pero sobre todo, ¿cómo es que todo eso lo dice tanta gente a la que en plata le va mejor?

Uno sospecharía principalmente de los medios. De sus maniobras. De que es un escenario que montan. Pues no. Por mucho que haya de eso, de lo que en verdad sospecha es de que el odio generado en las clases altas, por la afectación de algunos de sus símbolos intocables, ha reinstalado entre la media el temor de que todo se vaya al diablo y pueda perder algunas de las parcelas pequebú que se le terminaron yendo irremediablemente ahí, al diablo, cada vez que gobernaron los tipos a los que les hace el coro.

Debería ser increíble, pero más de 50 años después parece que volvió el “Viva el Cáncer” con que los antepasados de estos miserables festejaron la muerte de Eva.

 http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-140783-2010-02-22.html

22/02/2010 Posted by | General, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , , , , | 1 comentario